(del laberinto al treinta)


domingo, 11 de septiembre de 2011

Rectificación de un post

Yo no soy muy partidario de rescribir lo escrito a no ser que la pertinacia en mantenella y no enmendalla dañe a alguna persona que no se lo merezca. En este caso sigo sin estar muy seguro de que deba hacerlo, pero la influencia de mi colega bloguero Miroslav Panciutti, cuyo sentido de la ecuanimidad y la rectitud admiro profundamente y las dudas que ha conseguido inocularme, me impelen a ello. Hace unos días publiqué en este blog una entrada en la que me escandalizaba de un artículo que en el Acorazado ABC publicaba el articulista y pseudohistoriador y actual concejal por el PP del Ayuntamiento de Córdoba, Juan José Primo Jurado, un individuo conocido en la ciudad por su adscripción ideológica a la ultraderecha de raíz fundamentalista católica, afiliado a varias sectas religiosas integristas y hagiógrafo de varios personajes locales franquistas conspicuos colaboradores en el genocidio de republicanos de la Revolución Fascista del 36. En un país normal muchos de sus panegíricos caerían en la órbita de lo denunciable judicialmente. Pero ya sabemos que en el nuestro los militantes de partidos que en su momento participaron en un genocidio permanecen legales y con un increíble poder de modelación de la realidad política actual. El caso Garzón no admite dudas.

El artículo en cuestión era un recordatorio de un aniversario de la División Azul y en él, independientemente de su pastosa mediocridad literaria, vertía desde mi punto de vista una clara apología de aquel cuerpo de ejército, al saludarlo y expresar su respeto por él. Expresar respeto por un cuerpo de ejército que vistió el uniforme nazi, que estuvo bajo el mando de las SS y que colaboró en la invasión de un país soberano cuyo delito era profesar un determinado credo político, para mí no cabe duda de que se trata de una apología del mismo en toda regla. El propio autor, consciente del peligro de apologizar un cuerpo de ejército que vistió el uniforme nazi y que por nazis fue entrenado, intenta separar la misión concreta para la que fue creado con las demás actividades que los nazis llevaron a cabo. Algo así como: a pesar de que fue un cuerpo de ejército nazi no mató judíos, sino sólo comunistas. Y así lo consideré yo. Una apología de una actividad en la que se emplearon ardientemente los nazis: matar comunistas.

Por otra parte, el autor también se cuida, de una manera muy chapucera ciertamente, de hacer recaer su respeto y admiración sobre los individuos, voluntarios y “voluntarios” que lo formaron, pero desde mi punto de vista no consigue, por pura torpeza expositiva, delimitar perfectamente esa diferencia y cae en la apología del cuerpo de ejército como tal.

El caso es que yo usé expresiones como neonazi, sin aplicárselo a él directamente, y apología del nazismo, lo que sirvió a Miroslav para reñirme por dos cosas. Primero por mi, desde su punto de vista, alegre uso de términos que deberían ser mimados a la hora de echar mano de ellos y no ser aplicados sin una causa absolutamente justificada, por lo que tienen de “sagrados”, de nombradores de una atrocidad que no admite frivolidades. Y segundo porque del propio contenido del artículo no se deducía, sino muy ligeramente, eso que yo le achacaba, una apología de la ideología nazi. El debate mantenido está en los comentarios al post en cuestión y a ellos os remito.

Como ya he dicho que tengo a Miroslav, después de llevar leyéndolo a diario varios años, cosa que recomiendo a todo el mundo, por un modelo de integridad moral y dueño de criterios muy acrisolados y sobre todo, por su condición de neutral al no vivir el contexto del asunto tan contaminadamente cercano como yo, no tengo más remedio que considerar la posibilidad de que tenga toda la razón y que me haya extralimitado. Así que retoco el post y elimino aquellas expresiones que apuntan a esa extralimitación. Creo que lo he conseguido. Y el montaje que lo ilustra, en el que también reconozco que me paso siete pueblos no lo quito porque se lo merece y porque me ha quedado de puta madre.

Y por supuesto quiero agradecer desde aquí a Miroslav la franqueza con que me ha expuesto su discrepancia.

5 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Rectificar siempre es de sabios.

Un abrazo.

harazem dijo...

Pues sí, Paco, así es. Se me ha olvidad consignar en este post el hecho de que el escándalo del artículo del individuo ese no fue solo mío y que en las redes sociales, entre los periodistas de la ciudad y de fuera se comentara como un hecho intolerable que no sólo ponía ya a las claras la clase de tipo que es, sino que además ponía en peligro la imagen de moderación que Nieto trata de dar. Se imaginaban al alcalde cagándose en toa su nasión por bocazas. Claro que tanto este tipo como otros, Fray Jaén, por ejemplo, son imposiciones de la carcunda más carcundosa de esta carcundosa ciudad y cumplen con su papel de derechizarlo todo.

Lansky dijo...

No suele ser tu caso, harazem, pero hay usos abusivos, es decir, abusos, de términos peyorativos que precisamente por ese abuso terminan perdiendo su precisión demoledora. Se me viene a la cabeza uno familia del de nazi o neonazi que tu corriges y que no es otro que el de fascista, aplicado a cualuiera de derechas y autoritario

Miroslav Panciutti dijo...

Tampoco era para tanto, Harazem, que mi única intención, como te dije, no era otra que la que también dice Lansky: evitar que el abuso y consiguiente depreciación (y frivolización) de ciertos términos. En todo caso, que conste que no pongo en duda que tú que lo conoces estés convencido de que ese señor, si no un nazi, tenga una ideología muy cercana y de que por Córdoba se le tenga muy visto el plumero.

harazem dijo...

Miroslav, que me ha venido muy bien, que mi tendencia al exceso y a la hipérbole necesitan de vez en cuando un bocado de freno.