(del laberinto al treinta)


viernes, 29 de enero de 2010

¿Dios mío, de dónde sale tanto facha?

Es en las distancias cortas donde un criptofacha de verdad se la juega. Para quien no lo conozca apuntaré que Francisco José Jurado podría definirse más o menos como un columnista cordobés del ABC que en sus ratos libres escribe novelas policíacas. Si no por lo imaginativo del esquema, al menos puede resultar curioso para el aficionado cordobés al género comprobar el resultado de su intento de trasplantar el ya jartible modelo narrativo del pasma investigador urbanita contemporáneo que cultivan al menos 2000 escritores en todo el mundo a las calles de la ciudad de la Mezquita (antes mezquita). Benegas se llama el tal y la única novela que ha publicado su autor. Lo más que puede decirse del ejercicio es que se puede leer despreocupadamente mientras se toma el sol en una tumbona, sobre todo porque las historias que hilvana son curiosas y no mal armadas, aunque la incapacidad manifiesta del autor para dotar del más mínimo relieve a la personalidad del protagonista, el pasma listillo, le resta una de las más interesantes bazas que tiene el género para atrapar el interés del lector.

En el primero de los casos que resuelve el comisario Benegas el autor ilumina en un crudo flashback las sórdidas y criminales maniobras de los falangistas cordobeses que en los primeros años de la posguerra y con la inestimable ayuda de la Iglesia Católica secuestraron a tantos niños hijos de republicanos para saciar los instintos maternales de las señoras estériles o no bien fecundadas de las clases vencedoras de la guerra. Sólo el relato de ese caso podría conducir al no avisado a considerarlo un escritor sensible a los presupuestos de la ética ilustrada. Y digo sólo en ese porque no he leído más. Demasiados libros en el mundo esperándome me impiden malgastar demasiado tiempo en bagatelas sólo por cultivar el paisanaje.

Su faceta de columnista tampoco me es muy familiar, de lo que me arrepiento ahora como rastreador aficionado de la fauna facha cordobesa que me considero, salvo en la más alta ocasión de emisión de odio asiático que vieran los siglos en esta discretísima ciudad, cuando arremetió en célebre artículo con intenciones de miura, probablemente con bastante razón racional, pero con no menos de razón rencorosa, contra el delegado de Cultura de la Junta en Córdoba, Joaquín Dobládez, y sus secuaces.

Pero ha sido en reciente artículo sobre la Memoria Histórica donde el cuerpo a cuerpo con el tema lo ha mostrado como un aguerrido artillero intoxicador del aire urbano disparando desde el puente del acorazado ABC bombas de peste fachendosas sobre la ciudadanía. ...Chirría, afirmaba verde de bilis el individuo, por tanto, que una parte del presupuesto público se gaste en delicuescentes comisiones que nos adoctrinen sobre la bondad republicana, apuntando que todos los caídos por ella eran defensores de la libertad y la Democracia. Menuda memez. El Ejército Popular pretendía instaurar una dictadura del proletariado. Y los pocos leales – poquísimos – que en aquella carnicería del 36 intentaron salvaguardar la legitimidad democrática en España fueron pasados por las armas en los dos bandos. A ver si nos enteramos.

Poco se puede hacer en un país donde la que pasa por derecha y no es sino caverna perifascista, y sus valedores intelectuales, sigue sin aceptar, como acepta metodológicamente la inmensa mayoría de los historiadores occidentales, las verdaderas características de la Revolución Nacionalcatólica que se alzó contra la legalidad democrática y planeó y llevó a cabo un genocidio del mismo calibre que el que los nazis perpetraron contra los judíos y sigue empleándose en llamar dos bandos del pueblo hermanos (cainismo) lo que no fue sino el aplastamiento y posterior secuestro de todo un país por parte de una banda armada de facinerosos. Son visiones así las que apartan a ciertos individuos de un derechismo liberalote más o menos legítimo, para conducirlos al redil donde pastan los que se ganan honradamente el apelativo de fachas.

Como apuntan tozudamente las apariencias, nuestro astuto criptofacha usando sus medianas dotes de juntaletras profesional defeca descaradamente sobre la verdad cuando afirma que el Ejército Popular, nombre oficial del ejército defensor de la legalidad republicana, pretendía instaurar la dictadura del proletariado. Con ello trata de echar lo que él considera mierda revolucionaria comunistoide sobre todo el espectro republicano español agredido por el fascismo. El ejército republicano representaba a gente como Lorca, Azaña, Ayala, Juan Ramón Jiménez, Sánchez Albornoz, Machado, el general Rojo, Negrín, Miguel Hernández, los miles de intelectuales, maestros, rectores de universidad, todos ellos peligrosos leninines que pretendían eliminar a la España buena y católica para instaurar un régimen de terror estalinista. Ello le hace colocar a los dos bandos en la misma balanza: a los anteriores en un lado y a gente como Millán Astray, Queipo de Llano, Pemán, Fray Albino o don Bruno, que, según su aguda visión, se defendían de ellos, en el otro. Ahora, además el correoso escritorzuelo tiene la oportunidad de ver las obras plásticas que muchos de esos fanáticos comunistas fusiladores de curas confeccionaban en sus horas libres y que se exponen en Córdoba en la muestra DESPUÉS DE LA ALAMBRADA, y a los que hubo que expulsar de la patria para que su Ejército Popular no la convirtiera en un enorme campo de trabajo soviético. Como se puede ver en el magnífico documental que se ofrece a la entrada.

Hay un punto exacto en que gentes normales y respetables que defienden sus ideas se convierten en sacos llenos de ...mentiras. Completamente llenos. Obligando a los demás a andar en sus proximidades con la nariz tapada o con la mano sobre la cartera de la sensatez siempre alerta. Mala gente.

jueves, 28 de enero de 2010

ESPIRITU SANTO, PORFA, MÁNDANOS A BERNARDITO

BERNARDITO DE TENERIFE


Lo mejor de tener en el católico ABC de Córdoba un columnista con línea directa con el Espíritu Santo es que los cordobeses estamos al tanto de las zozobras que el tercio plumífero del Divino Trío sufre en el derrame de su gracia sobre nosotros. El portentoso meapilas Primo Jurado comparte frecuentes juergas Nocturnas de Adoración con el Paráclito y se supone que entre néctar teológico y combinado místico efectúan intercambio de penas basadas sin duda en la dolorosa constatación de que siendo esta ciudad tan de derechas como cualquier otra sigan ganando todas las elecciones municipales los más o menos aguados restos testimoniales del comunismo ateo, cada vez menos ateo y cada vez más testimonial. De una de estas confidencias alcohólico-teológicas ha surtido su columna de hoy nuestro siempre incensado plumilla abecedario. Parece que el Espíritu Santo, encargado de soplar el nombre de los obispos que han de ocupar las sedes vacantes al Santopa, anda dudoso sobre si enviarnos como nuevo pastor episcopal a un tal Demetrio o al viejo conocido de este blog, Bernadotte de Tenerife.

Nunca será consciente el Adorador Nocturno Primo del chute de burbujeante fantasía que ha inoculado en la engordada vena de los anticlericales de esta ciudad el anuncio de esa posibilidad. Seguro que a la inmensa mayoría de las ovejas del rebaño católico que más que de pastor de lo que andan necesitados es de locales chulis para montar saraos sacramentales, se la refanfinfla un nombre u otro, pero a los que alimentamos nuestro odio contra la casta eunuca ensotanada de las soplapolleces, vesanias o cabronadas que sueltan alegremente las huestes episcopales de Rouco nos llena de espitosa excitación el poder contar tan cerca, a tiro de nuestras afiladas colmilladas comecuras, con la tierna papada de Bernardito, el obispo mártir del acoso de los niños libidinosos y lascivos que lo persiguen por los oscuros rincones de las sacristías con sus lúbricas lengüecitas enhiestas.

Sería un digno heredero a la sede de Osio de Monse Martínez, el justificador de abusos a mujeres y de Monse Asenjo, conversor de alcaldiosas comunistas al meapilismo y azote de padres laicos que llevan a sus hijos por el camino de la delincuencia. Pero sobre todo el beato Primo se encarga de enviarnos un precioso guiño de encaje de bolillos histórico: el beatifico Bernardo proviene de la diócesis de Tenerife, de donde nos vino también aquel portentoso obispo fascista de los años 50, el gran Fray Albino, que pasará a la historia de la literatura teológico patriótica por haber adaptado el Mein Kampf del Führer a las necesidades espirituales de los famélicos niños de la posguerra.

Dios te oiga, Juanjo, y el Paráclito nos bendiga:



BERNARDITO FOR CORDOBA’S BISHOP



ENTRADAS RELACIONADAS:

HISTORIA DE UN MARTIR DEL AMOR A LA INFANCIA

sábado, 23 de enero de 2010

Los buitres vuelan sobre Haití

Dicen los proverbios reaccionarios de todo el mundo que de las grandes desgracias siempre sale algo positivo, aunque no añaden que pocas veces lo hace para las propias víctimas. Del terremoto de Hatí, de la trampa mortal en que se convirtieron las infraviviendas en las que se hacinaban y almacenaban sus miserias los casi ciudadanos casi más pobres de la tierra, las televisiones de todo el mundo han sacado imágenes impactantes suficientes como para haberse forrado el riñón durante un tiempo, un tiempo de crisis precisamente. Los gobiernos del mundo rico han tenido la oportunidad de mostrar su rostro más humano y mostrarse derramando lágrimas y algunos millones de billetes de banco sobre o bajo las imágenes de la tragedia que han galvanizado frente a las pantallas a millones de espectadores. Las poblaciones de esos mismos países han podido sentir más amor por sí mismos contemplando a sus ONGs en plena faena de ayuda y a sus bomberos con sus perros obrando milagros entre los cascotes, aunque nunca nadie se planteara previamente qué es lo que verdaderamente ocurría allí antes de la tragedia y por qué víctimas sólo ha habido en los inmensos barrios de miseria que se extienden bajo las colinas donde permanecen intactos los chalets de la oligarquía.

Otros beneficiados de la tragedia, son como siempre y siguiendo la propia dinámica ciega de la naturaleza, las especies carroñeras, cuyo olfato para encontrar y alimentarse de la muerte ajena está en la base de su instinto.

Ya llegan las primeras noticias de desapariciones de niños huérfanos, desorientados por las calles polvorientas, e incluso sustraídos de los propios campos de refugiados. Hombres blancos y negros, con brazaletes humanitarios, se los llevan tranquilamente en medio del caos para venderlos despiezados en el mercado de los trasplantes o enteros en el de las adopciones.

Pero hay otras variedades de vultúridos que no manchan sus picos directamente con la sangre porque la carroña que consumen está conformada por materia de origen estrictamente político. No ha tardado mucho en aparecer uno de los más agresivos del panorama sudamericano, el otrora periodista de Le Monde y hoy reportero consorte (vía su esposa, titular de la plaza), de El País, Bertrand de la Grange, que publica hoy en ese diario uno de los libelos más crueles que se han escrito sobre la tragedia haitiana en este país, y eso que tanto en ABC como en La Razón, hay malnacidos suficientes como para echarle la pata de sobra. Ante la posibilidad de que mucha gente comience por fin a hilar cabos y a sumar datos y a comprender las causas exactas de la pobreza de tantos millones de humanos en el mundo, el desalmado descarga explícita y absolutamente de toda responsabilidad a las potencias colonialistas (y no sólo en el pasado), Francia y los USA sobre todo, de la miseria estructural en que se debate desde siempre el pequeño país caribeño. Con ello escribe una brillante página de la historia mundial del periodismo infame. La base fundamental de su apestoso razonamiento es que ya no existe colonialismo desde hace un siglo, y que el daño que pudiera haberle hecho ese colonialismo en el pasado está más que olvidado y ya enterrado por las posibilidades de desarrollo que el propio país ha tenido desde entonces. Así que las causas de la miseria haitiana ha sido desde siempre y únicamente la propia incompetencia de los haitianos, que no sabido eligir a los gobernantes adecuados. Como si alguna vez la población haitiana hubiera tenido la posibilidad de nombrar o deponer a sus élites, ejercicio que siempre estuvo en las exclusivas manos de los encargados de velar por los intereses de EE.UU, cuya única obsesión fue siempre, aparte de esquilmarlo, evitar que el país se convirtiera en otra Cuba.

¿Desconocimiento, mala entraña gratuita o venalidad? Bueno, teniendo en cuenta que quien lo dice es un experto analista que desde hace mucho años tiene acceso a todas las claves que conforman el desarrollo de los países sudamericanos y su relación con los USA y con otras potencias ricas, no hay duda de que realmente este tipo es un pedazo de mal bicho digno de todo desprecio. Y de los posibles réditos que le reporte su maldad sólo puede afirmarse que existen muchos indicios, todos dignos de toda sospecha.

Tanto él como su mujer, Maite Rico, forman desde hace tiempo parte de la guerrilla reaccionaria de intelectuales más o menos prestigiosos que las oligarquías del continente mano a mano con la CIA, andan reclutando desde el fin de la Guerra Fría como nueva estrategia para contrarrestar los posibles movimientos de izquierda que osen oponerse al anclaje definitivo de sus privilegios, a organizar la resistencia para la extensión del ultraliberalismo y, por muy antiguo que suene, el imperialismo de las multinacionales norteamericanas que nunca han cejado en su empeño de esquilmar en su exclusivo beneficio las riquezas naturales de todo el continente. El comando ya tiene reclutados entre otros de menor precio a los Vargas Llosa, padre e hijo, Jaime Bayly o Plinio Apuleyo Mendoza. Por si alguien no conoce exactamente la calaña de los Grage-Rico puede encontrar un vivo retrato en Ay, que Rico, del periodista peruano César Hildebrandt.

Como para contrarrestar la mala baba del francés, pero sobre todo su maliciosa desinformación, hoy, también en El País, en la edición de Andalucía, en su articulo Damas de la caridad el poeta García Montero terminaba:

    Uno se pregunta finalmente por el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI). Cuando en los años ochenta obligó al Gobierno de Haití a rebajar los aranceles sobre la importación del arroz de un 35% a un 3%, le abrió el mercado a las subvencionadas arroceras norteamericanas, a costa de hundir la economía interior del país. Miles de campesinos dejaron sus aldeas y se marcharon a vivir en condiciones miserables a Puerto Príncipe, una ciudad que ahora se ha hundido sobre ellos. El FMI es responsable de muchas políticas que han extendido en los últimos años el hambre en el mundo, impidiendo los sistemas tradicionales de alimentación en nombre de sus prestamos y de los pagos de la deuda.

    La mejor ayuda a los países pobres es dejar de explotarlos. Nuestra solidaridad, si uno se atreve a saber, resulta ahora necesaria, pero provoca malestar
    .



ADDENDUM DE 28/01/10::

Artículo de Vicenç Navarro que deja con el culo al aire al embustero francés.

viernes, 22 de enero de 2010

LOS NUEVOS OBISPOS MÁRTIRES

MARTIRIO EPISCOPAL


Así como los suicidas-mártires cristianos se presentaban en tiempos de Abderramán II en el patio de la Mezquita de Córdoba a gritar ante los alfaquíes que Mahoma era un saco de pus para obligarlos inevitablemente a cortarles sus cabezas, descerebrando real y físicamente unos cuerpos que ya lo estaban metafóricamente, y pasar a la posteridad de santos gilipollas en las estampitas guardadas en los misales con olor a orina rancia de las beatas de todos los tiempos, se está extendiendo actual y peligrosamente una nueva entrega al martirio por parte de los obispos españoles. Como desde hace mucho tiempo, y bien a su pesar, por estos pagos ya no se le corta la cabeza real a nadie, ni por insultar a Dios ni a la Razón, han decidido entregar la suya a la afilada hacha de los medios de comunicación, nuevos alfaquíes que se prestan a ejercer de verdugos publicitando ardorosamente sus soplapolleces y vesanias. Desde que a la Iglesia la democracia le limó algo los peligrosos colmillos con los que desde siempre agarraban a dentelladas enormes parcelas del poder político y económico, la luz del Espíritu Santo ha descendido sobre los pastores y les ha mostrado un nuevo camino de santidad: el fomento del anticlericalismo mediante la emisión de declaraciones purulentas y atroces para concitar sobre sí el odio de las gentes sensatas, tanto de las que han perdido la fe o nunca la han tenido como las de amplias capas de su propia grey, cuya infinita paciencia puede llegar a un límite. Ese odio los santificará por la via del martirio sin duda y acabarán en los misales e-book de las futuras beatas del Tercer Milenio.

Comenzó Monseñor Asenjo, el de la boquita de piñón apretadita, obispo de Córdoba entonces y ahora Arjopihpo de Sevilla. No contento con haber obrado el portentoso milagro de haber convertido a la fe borrega y cofrade a la otrora correosa comunista Alcaldiosa Rosa Aguilar, un buen día y sin que nadie lo esperara dejó caer desde el púlpito sobre por atufadas neuronas de su grey que las familias que no enseñaban la moral católica a sus hijos los conducían por el camino de la delincuencia. Evidentemente tal guarrada silogística concitó una oleada de verde odio hacia su persona por parte de muchos padres cordobeses que sin ser católicos tampoco eran anticlericales hasta entonces, odio que se acumuló en su expediente martirial como se acumula la energía eléctrica en una batería. Rosa Aguilar, la Repelente Alcaldiosa, sin embargo no dijo ni mu, no se sabe si por el hecho de no ser madre, o por el de que Monse Asenjo era ya su Director Espiritual (Spiritual Coaching) y le había prometido que algún día se la llevaría de monaguilla a Sevilla, como finalmente ocurrió..

Continuó la senda del fomento martirial del anticlericalismo como una bendición de Dios el gordezuelo obispo de Tenerife, Monse Bernardo Álvarez, afirmando en una entrevista que la existencia de tantos curas pederastas se debía a que había muchos niños libidinosos que los provocaban con sus insinuaciones lascivas. En este caso la oleada anticlerical fue ya nacional y la repulsa general se desató en oleadas y oleadas de embates de tinta mediática, lo que le valió al subnormal obispo una cantidad ingente de energía martirial en forma de odio cómodamente almacenable.

Los dos últimos casos han surgido muy seguidos en el tiempo, lo que demuestra que de una moda más o menos pasajera amenaza con convertirse en una epidemia de concitación popular al odio anticlerical con fines estrictamente martiriales por parte de sus ilustrísimas y eminencias. Ya que no nos quieren, al menos que nos odien, es el mensaje que pretenden dar a sus subordinados pastores y ovejas.

El siguiente en ofrecerse al martirio mediático ha sido el que fuera también (semos campeones) obispo de Córdoba, Monse Javier Martínez, experto en sufrimientos martiriales previos ya que fue pateado cularmente desde el Vaticano con una inusitada violencia por expresa orden del Orondo Cura Banquero, Marzinkus Castillejo, a la sede de Granada, por afearle su codicia. Su posterior enjuiciamiento y condena por los tribunales ordinarios acusado de acoso moral tras machacar inmisericordemente a un oscuro diácono protegido de Castillejo, lo confirmaron como candidato a convertirse en estrella mediática en el apartado de tontolculo irremediable, con el agravante de alevosía y reiteración. Pero lo que lo ha llevado al más absoluto de los estrellatos martiriales ha sido el tener los santos cojones de afirmar recientemente al pie de la tumba de los Reyes Católicos más o menos que a la mujer que aborta cualquier hombre la puede ya violar tranquilamente y sin cargo de conciencia. Las lógicas reacciones anticlericales se desataron inmediatamente extendiéndose en concéntricas descargas centrípetas de odio electrificado que alcanzaron de lleno el alma martirial del obispo bocazas. El punto álgido del odio concitado lo puso la revista satírica El Jueves que lo declaró GILIPOLLAS DE LA SEMANA y lo caricaturizó como un enorme tontolhaba sin remedio.

Por último la perla de la corona martirial episcopal se la colocó más recientemente aún el escandalosamente recien elegido para la sede donostiarra obispo Munilla, sobre cuya enorme cabeza ha concitado una tormenta de odio anticlerical de fuerte valor martirial que sin duda acabará llevando al ultrareaccionario Monse a los altares. Un par de cojones como su propia frente, un arrojo frío como el del mártir Álvaro insultando al profeta moruno ante el alfaquí, un coraje de torero descerebrado ante un Miura loco hacen falta para afirmar en una entrevista radiofónica ante todo un país galvanizado por la tragedia del paupérrimo pueblo haitiano machacado por el terremoto, que en el fondo esa tragedia es una mariconada al lado del de la pobreza espiritual que asuela las almas de los españoles.

miércoles, 20 de enero de 2010

¿Recupera IU la vergüenza en Córdoba?

Los restos del naufragio moral al que condujo la Repelente Alcaldiosa a la única formación de izquierdas del Ayuntamiento de Córdoba antes de abandonar su nave como los simpáticos roedores del proverbio suelen hacer en su bote particular y subirse al trasatlántico social-liberal rosiero de la Junta comienzan a ser, más o menos torpemente, recogidos y rearmados, por sus tristes epígonos que le hicieron los honores de rigor permanentemente mientras ejerció de Cardenala Richelieuse de Capitulares. Digo moral y no económico o político, porque es el que toca hoy, si es cierta la información que con el tonillo orodentado bajo el bigotillo facha que le caracteriza dispara el Acorazado ABC.

Efectivamente una de las mayores vergüenzas que tuvimos que sobrellevar los votantes de IU, de IU y no de la Repelente, que colectaba sin pudor entre capillitas subvencionados y piratas urbanísticos, superior incluso a la de la contemplación de sus indecentes coyundas con abundante revoltijo de faldas con purpurados canallas y albóndigas de incienso a plena luz del día, fue la alineación incondicional con la postura de los herederos del franquismo de no remover ni un solo gramo de tierra (1) bajo la que yacieran las pruebas del genocidio que perpetró la buena sociedad cordobesa, católica y de orden (del suyo, claro), con la otra, la democrática, laica e ilustrada, que amenazaba con remover las seculares estructuras sociales y económicas bajo las que dominaban secularmente todos los resortes del poder de la ciudad. Más aún, añadiendo más vinagre a la herida con su negativa a continuar la retirada, emprendida por sus antecesores, de los símbolos de la peor dictadura fascista que sufrió Europa tras la II Guerra Mundial, gemela moralmente de la nazionalsocialista alemana y la italiana. Y más peor, removiendo la herida abierta de la memoria de las víctimas, con el emporcado palo de su cinismo, erigiendo monumentos y dedicando calles a personajes de la España atroz y asesina del franquismo y el nacionalcatolicismo. De lo primero es prueba la pervivencia de la placa del general genocida Varela en el Realejo y el mantenimiento del nombre dedicado al organizador del golpe fascista y del genocidio programado posterior en la principal calle de la ciudad, José Cruz Conde (2) y el del ministro franquista Conde de Vallellano en la principal avenida. De la segunda el haber dedicado una avenida a uno de los personajes más miserables que dio el nacional catolicismo español, el obispo Fray Albino (3) o la erección de estatuas a siniestros personajes del imaginario contrareformista español como el dedicado al cura apandador de niños de la plaza de las Cañas.

Así, que nunca es tarde si la dicha es buena para limpiar lo emporcado por la Repelente Señora y para empezar a recuperar la fe de sus votantes naturales, única fuerza real que tiene Izquierda Unida. Y si el alcalde Ocaña emprende el camino de la rectificación, aún está a tiempo. Sobre la higiénica necesidad en estos tiempos de la reparación moral de las víctimas del franquismo, el recuento de los crímenes que cometieron los revolucionarios franquistas y la apertura de las fosas que no sólo supone un acopio de pruebas, sino una dignificación de las sepulturas de miles de ciudadanos brutalmente asesinados por sus ideas, no me voy a extender. Mentes mucho más lúcidas que la mía no paran de hacerlo por todos los medios.



    (1) El presidente de la empresa municipal de cementerios, Alfonso Igualada, un viejo rojo de los de toda la vida, llegó a plantear la negativa a colaborar en el asunto hasta que se aclarara quién se haría cargo de los gastos de las exhumaciones, que quién pagaría todo aquello, se supone que los picos, las palas, los sacos y los sueldos de los operarios. El que los familiares de un diputado socialista fusilado en Córdoba denunciara por prevaricación a un Ayuntamiento de IU como el de Córdoba que se negaba a abrir su fosa, es un baldón que los responsables llevarán durante toda su vida, si es que les queda alguna gota de sangre roja en sus venas.


    (2) Lo de la calle Cruz Conde y la catadura del personaje titular es de esos temas en los que nadie parece caer cuando se habla de la necesaria limpieza de simbología franquista. José Cruz Conde fue el cacique falangista local que organizó y preparó, junto con el coronel Cascajo y Eduardo Quero, los detalles finales para que el levantamiento del 18 de Julio triunfara en la ciudad. Está muy claro en el prólogo del libro El Genocidio franquista en Córdoba de Francisco Gómez. A mí siempre me pareció un cruel sarcasmo que la Librería Luque, cuyo fundador fue víctima de un cobarde asesinato a causa de sus ideas republicanas liberales moderadas a manos de la bestia clerical falangista, cambiara hace unos años su sede matriz de Gondomar justo a la calle que lleva el nombre de uno de los responsables del mismo.

    (3) Para quien no lo conozca, Fray Albino, Menéndez Raigada, fue el adaptador para los niños de la posguerra del Mein Kampf de Hitler con el nombre de Catecismo Patriótico Español. El mérito que se le atribuye en la ciudad es haber promovido la creación de viviendas de alquiler baratas para los pobres en la posguerra tras haber colaborado entusiasticamente a asesinarlos, encarcelarlos y empobrecerlos.

viernes, 1 de enero de 2010

Fez, La Andaluza

Oratorio de Idriss (Fez)

Exvotario (candados) en el muro exterior del oratorio dedicado a Idriss (II) en Fez

Como si la hubiera diseñado el mismo Borges en uno de sus delirios literarios, Fez, FAS en árabe, es una ciudad esencialmente especular. Una leyenda apócrifa dice que su nombre proviene del reflejo inverso de una imposible ciudad que se había alzado anteriormente en su mismo solar, SAF (Zef), de la que nadie, salvo la febril imaginación de una cadena de eruditos locales, se hizo nunca eco.

Pero es que aparte de la leyenda las crónicas históricas hablan de una doble ciudad cuyas dos caras surgen especularmente enfrentadas, muralla contra muralla, escalando esforzadamente las orillas contrarias de un mismo río, tras una mítica fundación, también especular de otra que ocurre, casi simultáneamente al otro lado del estrecho de Gibraltar, en Córdoba y estrechamente relacionada con ella.

Hablo de una época confusa, nebulosa y falta de vías de interpretación fidedigna coetánea, cuyas primeras luces son obra de autores que escribieron uno o dos siglos después. Así la interpretación de la fundación de Fez y la fundación omeya de Al Andalus participan de la misma textura mítica, legendaria, de la de Israel, Roma o la de tantos reinos del sudeste asiático. Finales de estirpe salvados milagrosamente que renacen posteriormente, como aves fénices, en el extremo del mundo, como Moiseses o como Anastasias en la último avatar del mito. Por eso se permite González Ferrín llamar los anastasios a Abderramán I e Idriss I.

Es altamente sospechoso el azar que hizo compartir coetáneamente a Córdoba y Fez ese mismo mito . El de un héroe que se salva de una matanza familiar y funda un reino lejano. Y que ese mito se convierta en verdad histórica a partir de ser relatado en crónicas un siglo después. Y lo es más aún que la ciudad que fundó el segundo se poblara con exiliados de la ciudad que refundó el primero en el trozo especular del otro lado del estrecho de Gibraltar unos años antes. Todo muy sospechoso. Quien quiera hurgar en el asunto no tiene más que tragarse el monumental Historia General de Al Andalus (Almuzara) de Emilio González Ferrín. Si no le convence al menos recibirá una buena ducha de dudas razonables.

MULEY IDRISS

Vista de la ciudad de Mulay Idriss con la tumba del fundador de la dinastía, el Abderramán I marroquí

Idris I fundó Fez en la orilla izquierda del río del mismo nombre y la pobló con exiliados de la revuelta del arrabal ocurrida unos años antes en Córdoba, la Córdoba que refundara unos años antes el otro anastasio, Abderramán I. La versión oficial es que se trataba de muladíes, cristianos artesanos que habitaron la orilla izquierda del Guadalquivir. Extraño también que fueran requeridos por un iluminado fundador de una ciudad musulmana. De nuevo González Ferrín nos socorre con sus dudas y nos pone las contradicciones ante los ojos: el Islam probablemente aún no había sido instaurado como religión madura, sino que andaba tratando de asomar la cabeza entre las decenas de herejías unitarias que se enfrentan al trinitarismo imperialista bizantino. Aunque el árabe ya se había alzado como lengua culta en sustitución del griego y el latín. Y estamos en el año 800.

Mezquita de los andaluces (Fez)

Fachada de la Mezquita de los andaluces

Hay un dato sospechoso en todo esto. El historiador y geógrafo Al Bakri, que escribe a lo largo del siglo XI desde Al Andalus sin haber visitado nunca los lugares de África, Europa y Asia que describe, dice que una de las puertas de la muralla de la primera medina de Fez (la andalusi) era llamada Bab al-Kanisha (Pueerta de la Iglesia), lo que podría apuntar al hecho de que algunos de los exiliados del arrabal de Saqunda que fundaron Fez fueran cristianos.

Inmediatamente después, frente a la ciudad de los cordobeses surge otra ciudad repoblada con exiliados de Kairouan, que trepa por la orilla derecha del mismo río. Es entonces cuando de ciudades enfrentadas pasan a convertirse en barrios de una sola: el de los andaluces y el de los karaouiyines. Con sus Aljamas, mezquitas mayores, compitiendo en volumen y pureza de la llamada a la oración. Aún es así. Atravesadas por dos calles principales que conducen a las dos puertas más hermosas: Bab Futuh en el de los andaluces y Bab Bou Djeloud en el de los qaraouiyines que horadan la muralla en la cima de ambas laderas.

Mulay Idris fue enterrado cerca de Volubilis la ciudad de fundación romana donde vivió y su tumba es el lugar más santo de Marruecos, alrededor de la cual creció una ciudad que lleva su mismo nombre.. Su hijo Idriss II fue el que acogió a los qaraouiyines y su tumba también es muy venerada muy cerca de la Djama’a Al Qaraouiyine. La de Abderramán en Córdoba nunca llegó a serlo por encontrarse dentro del recinto palatino. Y la memoria de su ubicación exacta se perdió para siempre tras la conquista del rey santo guerrero.

Medersa del barrio de los andaluces (Fez)

Medersa del barrio de los andaluces (Fez)

Merlones de la medersa de los andaluces (Fez)

Detalle de los merlones del patio

El barrio de los andaluces es hoy el menos visitado por el turismo de masas y realmente carece de los monumentos de su hermano qaraouiyin, pero también no deja de resultar fascinante perderse por sus callejas o rodear la manzana donde se encuentran sus dos principales atractivos monumentales; la Mezquita Aljama y la medersa Sahridj. Los otros dos monumentos del barrio están en ruinas, la mezquita de la Luces (Djama’a al anuar), la única de fundación original, por el propio Mulay Idriss (I) y la medersa S’baiyine. La Al Djama’a que podemos contemplar hoy (sólo la portada, claro) no conserva nada de la obra original de los andaluces que la construyeron y su monumental portada se debe a los almohades (siglo XII). Las medersas cercanas tampoco tienen nada que ver ya con los andaluces originales y fueron construidas como todas las demás de Fez en el siglo XIV por la dinastía meriní. La medersa Sahridj está muy descuidada, aunque se prevee una profunda restauración próximamente. De proporciones muy hermosas lo más llamativo son los paneles de madera finamente labrados coronados por merlones típicamente cordobeses que cierran los vanos del patio.

Exterior puente al Tarrafin (Fez)

Exterior puente al Tarrafin (Fez)

Puente al Tarrafin (Fez)

Puente de Tarrafin bordeado de tiendas como sus más famosos italianos.

Cruzando el río por el pequeño puente A-Tarrafin, bordeado de tiendas como sus más famosos italianos, obra del siglo XI, llegamos enseguida a la plaza Seffarin, de los latoneros, en uno de cuyos frentes se alza la biblioteca Qaraouiyin, vinculada especialmente con Al Andalus porque en ella se conservan los restos del naufragio cultural andalusí. Los libros que consiguieron salir de la península y librarse de las piras de Cisneros. Se trata de un edificio de reciente construcción al que sólo se puede acceder a un pequeño patio.

Estando completamente absorto sentado en el primer escalón de una escalera pensando en los tesoros que allí se guardan y que aún están no ya por valorar, sino incluso por descubrir, se abrió una puerta y aparecieron dos investigadores vistiendo bata blanca, provistos de mascarilla y con las manos enfundadas en guantes quirúrgicos en las que portaban sendos montones de libros antiquísimos solicitándome paso gestualmente para poder subir la escalera. Lógicamente no me dio tiempo a disparar la cámara de frente, así que hube de esperar a que acabaran de subir y se giraran para entrar por una puerta que abrieron arriba. Entonces los capturé. Un segundo después un larguísimo escalofrío me recorría la espalda cuando me asaltó la idea de que alguno de aquellos libros pudiera haber sido un manuscrito de Ibn Rushd, el original de El Collar de la Paloma o incluso las cuentas del sastre de alguno de ellos. Al menos podemos disfrutar del alivio de que aparentemente los tratan bien.

Biblioteca Qaraouiyin (Fez)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Después de la tempestad...

... siempre viene la karma, como dice mi amigo el sadhu del Ganges:

feliz karma

martes, 29 de diciembre de 2009

Con divisa mecha y oro

Doscientos (doscientos mil según el mayoral) magníficos ejemplares de la ganadería del nacionalcatolicismo cordobés se dieron cita ayer para gritar su derecho a recortar las libertades al resto de los ciudadanos en el emblemático espacio del Cristo de los Faroles. La mayoría hembras de la especie perfectamente abrigadas de visón y visiblemente marcadas con la divisa mecha y oro. No tuvieron suficiente el día anterior en Madrid donde los que se juntaron fueron dos mil millones (y no ciento veinte mil como dicen las fuentes satánicas de la prensa roja). Lástima que la lluvia impidiera el lucimiento de los pellejos de los simpáticos animalitos. Un visón bajo un paraguas y en una concentración... Son pocas y, consecuentemente pocos, pero muy, muy poderosos. Y están muy nerviosos. En Navidad cuelgan de los balcones sus insultantes banderolas con el Niño Tricornado (un símbolo de la misma índole que la banderita en el reloj de otros tiempos) y presionan, presionan todo lo que pueden para seguir limando libertades, para imponer su modelo de familia, impedir a las demás el derecho a existir, desde los abundantes resortes del poder que controlan, especialmente en la judicatura. Viven en la zona nacional. Sólo hay que ver cómo el banderolo rojo siena va desapareciendo de los balcones confirme nos alejamos del centro para desaparecer totalmente en los barrios obreros. Porque son los de siempre. Los que, descubriendo la debilidad de la otra España, la laica, y flipados aún por la facilidad con que los socialistas (por no hablar de la IU cordobesa) siempre se bajaron las bragas, se han empeñado en montar otra guerra civil. Esta vez no cuentan con los militares, que han sido más o menos domesticados mediante el expediente de comprarles todos los juguetitos que han querido y preciosas boinitas azules. Así que lo tienen muy crudo, pero yo no desestimaría sus posibilidades. Ya tienen el ejemplo de Italia, cuya fascistización enmascarada de parlamentarismo puede servir de ejemplo a muchos otros sitios. Lo avisaba hace poco Umberto Eco. Sólo hace falta que las hembras de la especie nacionalcatólica comiencen a llamar a sus embetunados machos calzonazos. Como hizo doña Carmen con Franquito una noche en un cuartel de Tenerife. Y los curas son sus confesores.

¿Exagero con lo de la guerra civil?

Alvarez Junco en su Mater Dolorosa analiza los distintos niveles que son visibles en las causas de la Guerra Civil, incidiendo en dos: el social y el cultural. Aunque no se puedan aplicar automáticamente a todos los casos, sí que un sistema de muestreo serio los resaltaría como factores determinantes. Pero uno más que otro. Por un lado fue una lucha de clases: la España rica dueña absoluta de los recursos contra la España pobre que pretendía un mejor reparto de los mismos. Y por otro una lucha por la libertad religiosa, la España católica contra la laica. Los católicos masivamente se adscribieron al bando nacionalista que comenzó la agresión, que por eso puede llamarse legítimamente nacionalcatólico. Los laicos al que se defendía de esa agresión, el gobierno democrático. ¿Y si cruzamos los datos? un rico católico siempre sería franquista, en tanto un rico no católico es probable que fuera republicano. ¿Y un pobre católico? Es posible que fuera franquista. Un pobre laico desde luego sólo sería carne de fusilamiento posterior seguro. Por ello podría afirmarse que el dato cultural-religioso fue más importante que el social. Y es que cuando los nacionalcatólicos llaman a la yihad... ríete tú de los ulemas de Al Azhar.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Puertas moriscas de Rabat-Salé

Final del 5º movimiento (quddam), sana'a 21-32 de la Nuba al-Maya. Orquesta del Conservatorio de Tetuán. M.L. Temsamani

Hace muchos, muchos años (corría el año del Señor de 1977) mi amigo y compañero de estudios P. y yo anduvimos hurgando en los archivos parroquiales de Santa Marina con el descabalado propósito de montar nosotros solos sin experiencia previa ni dirección profesoral la demografía de un barrio cordobés en el siglo XVII. Nuestro afán de independencia y nuestra desconfianza en los departamentos de la Facultad nos ocultaron el pequeño dato de que el estudio ya había sido confeccionado por un investigador profesional que con sólo unos muestreos había sacado las conclusiones y cifras que nosotros, meros aprendices, tratábamos de alcanzar con prolijos cuentos y recuentos. Pero, a pesar de la decepción, nadie podrá nunca robarnos el disfrute que alcanzamos durante varios meses con el contacto con aquellas venerables hojas amarillas de los libros parroquiales, con la fascinación por la minuciosa caligrafía rectoral y la textura de la tinta finamente moteada aún por el brillo del polvo secante sobre las leves marcas de la pluma de ave, las puntillosa y esclarecedora anotación de los oficios de los testigos de bodas y bautizos, las sugerencias que el cura daba sobre la posición social de los difuntos, la constatación de que el rápido remonte poblacional tras la peste del 49 se debió a las urgentes bodas que se celebraron entre emigrantes gallegos jóvenes con viudas cordobesas un poco mayores. Pero uno de los impactos más agudos que sufrimos fue el hallazgo de la anotación manuscrita del párroco de 1610 en un margen de uno de los libros no recuerdo si de matrimonios, bautizos o defunciones que menciona don Teodomiro en su Paseos por Córdoba:

    Sábado seis días de Febrero de mil y seiscientos y diez años, reinando en todas las Españas la Católica Magestad del Rey Don Felipe 3°, teniendo la silla pontifical la Santidad del Papa Paulo V, siendo Obispo de Córdoba Don Diego de Mardones, fraile de la órden de Santo Domingo, Rector de esta iglesia de Santa Marina Tomás Fernández de Vargas y yo el Colector de ella, comenzaron á salir los moriscos de la dicha Ciudad, habiendo novecientos menos cuatro años que los árabes entraron en ella con Tarif Abensier su capitán, reinando en España D. Rodrigo último godo. Fernando Alonso Montemayor. Luis Juárez, beneficiado.

A pesar de la fría redacción administrativa, ese encuentro nos puso en un contacto más íntimo de golpe y porrazo con la realidad de la expulsión de los moriscos. Fue como si pudiéramos asistir a esa salida desde la torre de la iglesia e imaginar cómo los agrupaban en la plaza, hombres, mujeres y niños casi con lo puesto y los conducían los tercios llamados exprofeso para ello hacia la Puerta del Colodro camino de su incierto destino más allá del mar. Sabíamos que los moriscos obligados al exilio tras las revueltas de las Alpujarras, fueron ubicados en la calle que entonces aún se llamaba de Guadalupe y que luego adquiriría el de aquellos habitantes de paso: calle de los Moriscos. Los veíamos en los libros de registro cómo se casaban, bautizaban a sus hijos y se morían, pacíficamente. Y cómo llevaban nombres y apellidos también nuevos, idénticos a los de los otros españoles, pero a los que los párrocos adjuntaban la infamante aclaración de cristianos nuebos del reyno de Granada.

moriscos

Aquellos moriscos, procedentes de valles aislados de las Alpujarras que se rebelaron ante el aumento de presión inquisitorial y económica de las autoridades granadinas, probablemente estaban menos catoliquizados y castellanizados que aquellos que llevaban un siglo integrados (desde el edicto de obligada conversión de Cisneros) obligatoriamente entre la población castellana. Probablemente la mayoría ya serían hasta cristianos convencidos y sería prácticamente imposible distinguirlos de los cristianos viejos, pues hasta olvidado tenían el dialecto árabe andalusí que hablaban sus antepasados. Ello explica la histeria colectiva que zamarreó a los castellanos (incluyo bajo esa denominación a los andaluces) con el tema de las pruebas de limpieza de sangre, la conversión de la cocina del cerdo en una cocina militante y la proliferación de las más extravagantes demostraciones externas de fe católica.

Es así que cuando pese a todo y por un ataque combinado de codicia, intolerancia y estupidez las autoridades deciden la expulsión a quienes expulsan son ya a amplias capas de población prácticamente integradas. Pruebas hay muchas, pero las principales son las noticias de la problemática que aquejó a los expulsados en las nuevas tierras africanas, donde se les miró desde un principio malamente precisamente por sus costumbres, su lengua y su vuelta al islam prácticamente desde la nada doctrinal. Aún hoy forman colectivos que, aunque perfectamente integrados, mantienen orgullosamente junto a las famosas llaves, una memoria de estirpe perfectamente clara y un orgullo no exento de racismo. Desde luego se ponen de los nervios si se les trata de asimilar a los bereberes por ejemplo, como demuestra el rebote que se pilló recientemente este bloguero morisco marroquí por un confuso reportaje de Al Djazeera sobre la expulsión.

Desde aquel día en aquella sacristía estoy vivamente interesado por aquella infeliz diáspora fruto de una intolerancia de raíz católica que aún aqueja y desde hace siglos al país donde he nacido y donde vivo y cuyas consecuencias, no suficientemente estudiadas aunque sí sospechadas, pasan por el monolitismo feroz y la santa intransigencia ejercida siempre por sangrientos métodos que parecen caracterizar la historia social y política de España.

Por eso algunas de las cosas que más me fascinan del mundo marroquí tienen que ver en gran medida con las huellas visibles actualmente. La música, las influencias artesanales, ciertas costumbres, algunas formas arquitectónicas... De estas últimas existen en Rabat y Salé unos ejemplares ciertamente curiosos, susceptibles de ser, además interpretados en clave sociológica: las portadas de las casas de los descendientes de los moriscos. Se trata de un tema en el que llevo investigando de una manera informal desde hace algún tiempo sin encontrar demasiados datos, aunque este año del IV Centenario se han publicado multitud de estudios que aún no he tenido posibilidad ni tiempo de leer. Y desde hace tiempo también me viene asaltando una sospecha, una intuición fundamentada en las propias formas arquitectónicas, pero también en el motivo por el que las adoptan.

A mí me parece muy claro, aunque no parece serlo para el resto de los que con intención estudiosa las observan, que esas portadas que adornan las entradas de las casas burguesas de las medinas de Rabat y Salé son de estilo plateresco, o al menos están emparentadas con él.

Puerta morisca en SaléSalé: puerta morisca01

puertas_rabat

Esquema de puertas moriscas rabatíes. Del artículo del profesor Hafid Mokadem.

Las medinas de Rabat y Salé no son tan conocidas comprensiblemente por los turistas occidentales como las fascinantes de Fez o Marrakech. Ni sus medidas ni su interés global puede competir con las de las otras ciudades imperiales, pero desde luego encierran algunos pequeños tesoros y sobre todo, una tranquilidad que aquellas ya no pueden ofrecer. Pero para el buscador de restos moriscos son absolutamente fundamentales. Rabat no era ya a principios del XVII una ciudad, sino un proyecto ruinoso. Los almohades no consiguieron construir la gran capital que proyectaron y durante varios siglos las ruinas y las ciudadelas vacías, alrededor de la enorme mezquita con su minarete inacabado, no consiguieron formar una unidad urbana coherente. Fueron los moriscos procedentes del pueblo extremeño de Hornachos los que en 1610 llegaron a ella, llamada entonces Salé la Nueva, rebotados de Salé la Vieja, la actual Salé, una piadosa vieja urbe repoblada en oleadas sucesivas por distintas tribus bereberes, situada a la otra orilla del estuario del Bou Regreg donde sus habitantes les habían impedido la entrada, horrorizados por las costumbres, la lengua y la extraña religión de los recién llegados.

Enrocados en la antigua kasbah, llamada hoy de los Udayas, reconstruyeron su estilo de vida español, creando un pueblo que aún hoy se diferencia poco de cualquier serrano del sur de España. Las circunstancias por las cuales aquellos pacíficos campesinos se convirtieron en feroces piratas que asolaron el Mediterráneo y el Atlántico (llegaron a saquear Reykjavik) durante 150 años no son bien conocidas. Probablemente no tuvieron otra opción, faltos de tierra y sufriendo el acoso de sus vecinos. El caso es que pronto aliados con auténticos piratas renegados europeos o berberiscos levantinos consiguieron crear un impresionante emporio basado en el tráfico de mercancías y de esclavos fruto de la piratería organizada. La medina creció fuera de la kasbah hasta los límites actuales, cuyas murallas rojas que hoy aún subsisten construyeron y Salé la Vieja fue absorbida tras una pequeña guerra. La independencia del poder central marroquí se consumó mediante la proclamación de una república independiente, la República de Bou Regreg que funcionó durante casi medio siglo hasta que Muley Ismail, el sultán de Meknés la redujo en los años 60 del XVII, aunque continuaron con sus actividades, ya como corso semioficial alaouita durante 100 años más.

La inmensa mayoría de los rabatíes son descendientes de aquellos andaluces y aunque ya queda muy poco de ellos en la medina, salvo los apellidos (Vargas, Moreno, Piro, etc.) en las puertas de sus casas mantienen fosilizado el recuerdo de aquel crimen de estado. Sólo he encontrado un estudio específico sobre ellas en el capítulo titulado La porte d’entrée de maison maroco-andalouse de Rabat-Salé firmado por Hafid Mokadem del libro colectivo Patrimoine Culturel Marrocaine (Maisonneuve & Larose, 2003) dirigido por Caroline Gaultier-Kurhan. El autor habla de ciertas influencias renacentistas llevadas por los moriscos en las formas básicas y la de los meriníes en los capiteles de las columnillas, pero a mí esos pináculos, la luz del arco, el alfiz partido, me recuerdan poderosamente al plateresco, el miedoso Renacimiento español que, al contrario del italiano, no acababa de desembarazarse definitivamente del abrazo matricial del gótico. De todas formas las formas hablan por sí mismas. Os invito a comprobarlo mirándolas y comparándolas con las portadas españolas más o menos nobiliarias del siglo XVI.

Los moriscos obligados a convertirse al catolicismo desde el edicto de 1502 y hasta 1609 se vieron obligados también consecuentemente a extremar su celo religioso cristiano y su afición militante a la cocina del cerdo. Las sospechas de criptoislamismo se condenaban con ardientes penas de hoguera previas infinitas sesiones de potro. Así probablemente se tragarían más misas y construirían las puertas más cristianas que nadie. Existen fundadas sospechas de que la mayoría de las cofradías de Semana Santa nacidas durante el punto álgido de la Contrarreforma lo fueron por moriscos conversos que con ello mostraban un ardor católico exacerbado mediante las penitencias. Y en su estética dejaron su huella: si a algo recuerdan las dolorosas andaluzas que procesionan es a las novias bereberes.

En un momento en que el plateresco era la forma aristocrática y eclesiástica por antonomasia no es raro que los moriscos la adoptaran como propia y por supuesto la llevaran en su largo exilio estilizándola y forzando su decoración con las formas del nuevo mundo, las influencias del estilo dominante marroquí. Y por supuesto la riqueza generada por los negocios derivados de la piratería crearon una poderosa burguesía morisca que hacía ostentación de su poder con las mismas formas con que la hacía la aristocracia española que ellos habían conocido.

Palacio_Torrente_001 ubedaAYUNTAMIENTO SEVILLA

Palacio de Torrente (Úbeda) y Ayuntamiento de Sevilla.

viernes, 25 de diciembre de 2009

El belén nacionalcatólico cordobés (2009)

En estos días tan señalaítos y tan propicios para la salivación pauloviana reaccionaria de los representantes del nacionalcatolicismo ehpañó, la prolífica cantera cordobesa no iba a ser menos y quedarse sin entonar ante el belén cristofacha de actualidad su villancico retrechero. Con su vieja voz desabrida, acompañada del rasquerasque de la botella de anís del Mono(teísmo), la zambomba de la autocomplaciencia (ay quemeviene, quemeviene) y el pandero de su grasia de almorrana. Tres días seguidos, tres.


az-Villaseñor, Pepe Iñaki Cubero y Primo Jurado

Comienza desde el puente del acorazado ABC nuestro incomparable catedrático de Toxicocatolicismo, José Ignacio Cubero, Maki Cubero para sus innumerables fans, con una andanada de soplapolleces infumables en forma de bala de cañón reaccionaria, un totus revolutus de temas tan variados como el aborto, el mito del nacimiento de un niño de padre desconocido de hace dos mil años al que muchos consideran un dios, Herodes, los toros, el sida, los condones… Una rico mazapán de almendras tóxicas para consumo de meapilas valientes que no le temen a ningún alcaloide. Todos los juguetitos narcocatólicos en un sólo huevecito Kinder facha. Pero sin sorpresa: lo mismo de siempre. Como muestra esta sublime perla: "nadie explica que el aborto no acaba con el SIDA" frase representativa y elegida ex profeso y como botón de muestra, del añorado estilo literario de "martes y trece" y que nos recuerda gratamente "las empanadillas de Móstoles" como atinadamente la define Lectora Escondida, una arrobada fan del catedrático que le deja una nota en los comentarios.

Al día siguiente, como el inefable Cubero se dejó atrás, ¡cachis! el temita del crucifijo viene su bedel, Primo Jurado a recordárnoslo. Pero como el bedel no tiene por qué saber escribir artículos va y lo copia de internet. Aunque eso sí, ha cobrado como si se hubiera rebanado los sesos que se le suponen debajo del flequillo arribahpaña. El texto que copia y pega portolmorro el ardoroso adorador nocturno (el 80% del total del artículo) rula desde hace tiempo por la red, en plan de manda 10 copias a tus amigos o te saldrán las uñas para adentro, y dice, en boca de un supuesto profesor, cosas tan graciosas como que está pensando quitar el crucifijo del aula donde da clases para poner un condón (sin especificar si nuevo o ya usado y chorreante) o un arrancador de fetos del útero materno (¿con piltrafillas sanguinolentas aún colgando?). Estos cristofachas tienen un sentido del humor que acongoja. ¿Qué toman estos tíos? Ni con un tripi se cogen esos flipes tan guarros y macabros. Pero lo que viene a decirnos el supuesto profesor es que al final va a quitarlo para poner una obra de arte: un cristo de Dalí, de Benlliure o de Velázquez. Y si no que los quiten también de los museos.

Un debate interesante me dice alguien. Podría decirse que abre un debate interesante si hubiera intención dialéctica, pero la única intención de estos tipos es intoxicadora. Porque lo que intentan en confundirlo mezclando dos cosas distintas; el símbolo y la base material que lo sustenta y que es la única que puede considerarse artísticamente, pero lo mismo que puede considerarse tal cualquier otro objeto que represente cualquier otra cosa y que sustente cualquier otro simbolismo. Es curioso que estos mismos individuos sean capaces de retirar la condición de artísticas a determinadas obras de arte comúnmente aceptadas como tal e intentar sustraerlas a las miradas no ya de los niños, sino incluso de los adultos con su capacidad de discernimiento plenamente formada, si consideran que su simbolismo o su representación ofende su fina, finísima, como el pellejo de una mierda, sensibilidad religiosa. Obra de arte es el cuadro de Courbert El origen del mundo, la exhibición de una copia de la cual fue expresamente prohibida el año pasado por la propia Obra Cultural de Cajasur del Santo Cabildo, en la que anda metido el propio plumilla que copia y pega el artículo de marras. Lo comenté en este blog en su momento. Si no son capaces de entender que un símbolo de una religión particular (y el cristianismo lo es), independientemente del valor artístico del soporte material que lo sustente, no tiene por qué ser un símbolo universal y no se puede imponer como soporte que es de una moral religiosa igualmente particular a la totalidad de la ciudadanía y que no tienen por qué considerar su retirada una agresión a sus no menos particulares principios, sino un acto de normalidad democrática, no hay posibilidad de debate. Y menos si usan argumentos tan pedorros como el del Velázquez y el Dalí. Simplemente hay que limitarse a imponérsela con la fuerza de la ley emitida por los representantes de la ciudadanía. Los que usamos únicamente la racionalidad para tratar estos asuntos sabemos perfectamente distinguir las calidades artísticas de determinados soportes de simbología religiosa, muchas de las cuales, además, fueron los únicos motivos que la Dictadura Eclesiástica Milenaria les permitían a los artistas para desarrollar su genio como tales. ¿O es que alguien piensa que La Piedad de Miguel Ángel o la santa Teresa de Bernini son obras estrictamente religiosas?


Obras de arte que pueden presidir las aulas de los colegios

La peladilla final de este belén la pone (Dios mío miser-incordioso ¿de dónde los sacan?) el plumilla de recebo de los Pedroches Alberto Díaz-Villaseñor el mismo día 24 esta vez desde la Hojilla Parroquial, también conocida como Diario CÓRDOBA que viene hasta él con un empachoso producto de matanza rancio-facha. Después de meter todas los ingredientes de la reciente carnaza obsesiva nacionalcatólica (los toros, Otegui, el aborto, el crucifijo, el Gran Wyoming) debidamente mezclados, engrasados con su gracia tocinesca y aliñados con picante guindilla cuartelera en una tripa columnilla, nos sirve una indigesta morcilla para que andemos con ardores todo el día y toda la Noche(buena).

Del primer regüeldo me ha salido lo de echar la culpa de la bajada de consumo de jamón a la obligatoria empatía gubernamental con los moros a los que hacemos la pelota con la Alianza e Civilizaciones. Atención pregunta, niños: el periocretino ¿nace o se hace?

AVISO HIGIÉNICO: Amable lector: si has tenido la osadía de leerte los tres textos originales que comento te recomiendo que laves tus neuronas con fairy (el milagro antigrasa). Los grumos mantecosos que se habrán inevitablemente adheridos a ellas son difíciles de eliminar.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El Cuerpo Místico del Euro ( y IV): La ciudad

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La población de la ciudad de Córdoba tiene como principal característica idiosincrática la discreción. La mejor novela que se haya escrito teniendo a la ciudad como principal protagonista se llamaba así: La feria de los discretos, referencia que no por haberse convertido ya en un hiperepetido lugar común y en un topicazo, es menos exacta.

En esta ciudad el poder de la Iglesia a través de Cajasur siempre ha usado de esa marca de fábrica del cordobés. Sé discreto y disfruta de lo que te doy. Y los que han recibido, desde contratos millonarios hasta un calendario navideño, son, somos todos. Ya he hablado en otras ocasiones de la esquizofrenia aparente que suponía que el poder real en la ciudad lo ejerciera la Iglesia Católica y el político los comunistas. Y que en medio, el poder intersicial lo ejercieran un puñado de familias, organismos y asociaciones ancladas en el más rancio de los paraísos de quietud e inmovilidad vital. En esta ciudad por ejemplo, el Colegio de Médicos, que representa a todos los de la provincia, ha estado permanentemente en manos desde siempre de unos licenciados y (menos) doctores en Medicina que creen en la existencia de un ser claramente imaginario, un Genio Mitológico Alado, al que suponen el poder de curar enfermedades por medio de milagros y al que han nombrado Colegiado de Honor y y al que solicitan mediante unos yuyus de raíz idéntica a los que celebran los hechiceros tribales africanos, las llamadas misas, que los ilumine. Al mismo nivel que el Vedemecum. Es sólo un ejemplo, pero da la medida de lo que se puede esperar del resto de la población, teniendo en cuenta que los médicos se suponen que son los más listos y estudiados.

Una sociedad así es capaz de aguantar cualquier cosa. Y lo ha hecho. Sólo por un poco de pomada. Y si de la gente de a pie poco podía esperarse, de los intelectuales y artistas, al menos algo sí. Una buena parte de los artistas de esta ciudad dependían económicamente de las subvenciones que los representantes de la Iglesia Banquera tuvieran a bien concederles. Lo mismo ocurre con los profesores universitarios, cuyos trabajos y publicaciones eran sistemáticamente costeadas por La Obra Cultural de la Bondadosa Entidad. Migajas, por otra parte. Así, casi nadie nunca en esta ciudad osó denunciar que el bocado grande de los gastos que se suponían, según los estatutos de la Obra, dedicados a fomentar en objetos y productos culturales para toda la sociedad cordobesa los beneficios de la Entidad, lo eran sola y exclusivamente dirigidos a la parte de la sociedad cordobesa que practica una moral estrictamente católica pastoreada por los mitrados jerarcas. Todo lo que según su criterio pudiera rozar mínimamente la piel de los valores particulares de la religión católica eran sistemáticamente ninguneados, o directamente mutilados para salvar las almas de los cordobeses. Así, sólo hay que hojear someramente los catálogos de las publicaciones y la índole de las exposiciones que desde hace 30 años viene subvencionando la Obra. Barroco gore, misticismos de variado pelaje, catálogos de ermitas y romerías, odas idolátricas al variadísimo panteón católico y otras formas de fomento de la superstición, en su versión casposa y grasienta. Eso por no hablar del tubo directo hasta las cofradías y hermandades de penitencia y de gloria por el que llegaban continuamente borboteando el río de los dineros. Para mantos de oro y pedrerías y parafernalia hiperbarroca. Para el resto de las manifestaciones culturales una mierda como el sombrero de fray Albino. Así funcionó siempre. Y sólo hay que compararlo con las apuestas culturales de La Caixa, como denunciaba hace poco José Manuel Atienza.

Ya he contado en las anteriores entradas cómo la mayoría de los cordobeses tenemos a menos de dos golpes de parentesco a alguien currando en Cajasur. No es extraño que se prestaran tantísimos ciudadanos a asistir a la magna manifestación que organizaron los Curas Banqueros para evitar que la Junta fiscalizase las escandalosas inversiones en que andaban metidos. Pero no todo el mundo fue por interés directo. El lema era: el ahorro de Córdoba para Córdoba. Nadie absolutamente nadie de dentro de la ciudad trató de quitar la venda de los entusiastas manifestantes espontáneos (los prebendados lo sabían) con la verdad de que en realidad la manifestación se organizaba precisamente para que no se pudiera impedir al capital del ahorro de los cordobeses invertirse exclusivamente en la Costa del Sol, en ladrillo, en mafiosas operaciones que acabaron recientemente en enormes operaciones policiales. Nadie osó decir que las únicas inversiónes que Cajasur hizo en Córdoba fueron las derivadas de la industria del ladrillo, de la compra de voluntades y de las oficinas, inversiones inmobiliarias que hiperinflaron monstruosamente la plantilla de empleados y que sirvieron además para cimentar innumerables lealtades. Sólo esas. Nunca invirtió en crear infraestructuras económicas que sirvieran de motor económico de la ciudad. Nunca. Y posibilidades las hubo y las hay a montones. Pero en fomento real de creación de empresas, pequeñas o grandes y no en castillos de papel llenos de rincones donde esconder miserias y dineros negros, jamás. Y alguien debería algún día hurgar en temas como el del Parque Joyero y otras perlas del collar de la vieja putrefacta en que convirtieron a esta ciudad tantos desaprensivos a los que nunca nadie pedirá explicaciones. No ya judiciales o éticas, sino simplemente estéticas. Por horteras, además.

Todas esas maniobras financieras absolutamente irracionales desde el punto de vista económico, aberrantes desde el cultural e inmorales desde el social son las que han llevado a la quiebra a la entidad supuestamente encargada de canalizar el ahorro de los cordobeses en el desarrollo económico, social y cultural de todos los ciudadanos. Y los responsables tienen nombres, apellidos, carnets de identidad y abultadas cuentas, probablemente en otros bancos, porque todo el mal gobierno de la Caja no se hizo por negligencia, pardillismo o incompetencia, sino por intereses muy concretos, de forramiento de riñón rápido y seguro. En Malasia han caído algunos, pero en Córdoba parece que nadie va a pagar por ello. Porque los políticos también están pringados y todo el mundo tiene demasiadas cosas que callar. Las limpiezas radicales es lo que tienen, que pueden descubrir hasta cadáveres de ratas en los armarios.

Yo no me alegro de la fusión. Hubiera preferido la intervención y el espurgue de responsabilidades a todos los tipos a los que hubiera podido demostrarse que contribuyeron al enorme latrocinio que ha sufrido la ciudad. La cuestión de los empleos es falsa. No la de que sobren un montón, que sobran impepinablemente, los que infló la codicia de don Miguel, sino la de que la intervención hubiera supuesto el despido de todos. Otra Caja o Banco hubiera comprado en la subasta una entidad tan increíblemente fidelizada por los ahorradores cordobes y los hubiera recolocado. O las entidades que hubieran ocupado el hueco dejado por el fenecido Palomo Blanco, porque esta ciudad necesita los empleados de banca que necesita. Y ya los tiene. Y otra cuestión de la que nadie habla es la recolocación de los mil futuros despedibles, que seguro crearán una distorsión en el mercado de trabajo en esta ciudad. Éstos no van a ser parados convencionales. Serán éstos, los convencionales, los que, en una época de crisis profunda, paguen el pato, los que verán impotentes cómo los afectados por el reajuste bancario ocupan sustematicamente los puestos a los que ellos aspiraban desde las listas legales del paro.

De todas formas siento como un alivio la desaparición de Cajasur. Lo sentía como una molestia personal, en un anticlerical empedernido como soy. Y, a pesar de que los curas han conseguido arrancar un enorme bocado conservando la Obra Social y Cultural y una millonaria subvención para poder seguir comprando mantos de dolorosas y empleándolo en otras formas de despilfarro supersticioso, por el anhelo de que ese pedazo de pasta que generan las Cajas sirvan para el fomento de otro tipo de manifestaciones culturales y sociales. Otra cosa es que a estas alturas se pueda confiar en que eso mismo lo vayan a hacer las Cajas o la Caja Final dominada por la casta política que padecemos. Lo único que me gustaría ya es que pudiera emitirse una Ley de Memoria Histórica Bancaria, de manera que se obligase por ley a hacer desaparecer de mi vida todos los putos palomos blancos que he tenido que sufrir desde que puedo acordarme: en las miles de sucursales, en los taxis, en los calendarios, en las camisetas de los furbulistas, en los periódicos, en los folletos de las exposiciones, en los pasillos del hospital, en las entradas de los monumentos, en mis sueños.... aaaaaggggggg.

Por cierto. Lo que comentaba hace días el tabernero. ¿Alguien sabe qué coño va a pasar con el Palacio de Viana, y sobre todo con su Archivo catalogado como Tesoro Documental de la Nación, regalo que le hizo la Diputación a la Iglesia Católica por la cara y cuya dirección sigue en manos de la ultraderecha católica fundamentalista?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Marruecos de nuevo: Tánger y Rabat

Aprovechando que acabo de recibirlo ilustro musicalmente esta entrada con un tema, Thulathiyat, del último trabajo de Amina Alaoui, SIWAN. La increíble voz de la cantante fasí, especialista en gharnatí, uno de los modos de la música andalusí maghrebi, pero cuya amplitud de intereses musicales le ha llevado a tocar palos como la música medieval cristiana, la tradición sefardí, la chanson ancienne francesa, la tradicional española y por último, la fusión con el jazz, lleva unos días transportándome a un delicioso estado de trance. Acompañada del compositor noruego Jon Balke, con un grupo de músicos barrocos de Noruega, el trompetista americano John Hassel y el fantástico violinista argelino, Kheir-Eddine M'Kachiche, este SIWAN es lo mejor que he escuchado en los últimos tiempos.



Con bastante retraso y aprovechando que necesito una cura de protector gástrico después de la ingente cantidad de bilis que mi vesícula ha generado y la sobredosis de ella que os he obligado a consumir a los que me seguís asiduamente con los artículos sobre Cajasur me voy a emplear en el relato de mis últimas andanzas por Marruecos, sin meta ni longitud prefijada, en un relato que no pretendo lineal, sino errático y diacrónico.

Estos días, con Aminatu Haidar luchando por sus derechos pisoteados por dos estados, siento además especialmente el punzante sentimiento bífido que en mí genera siempre el país del sur. Amor y aborrecimiento se entrelazan como en una trenza sentimental en mi ánimo cuando estoy o pienso en Marruecos. Cuando al sátrapa marroquí le asoma ese colmillo de cabrón que ha aprendido últimamente a esconder bajo el belfo de falso monarca parlamentario consigue sacarme de quicio. La forma de gobierno de Marruecos sigue siendo exactamente la misma que era con el padre del reyezuelo actual: una dictadura feudalizante. Ya sé que el país no tiene la culpa, me digo. Como la España de los 70 no tenía la culpa del amarillo y afilado colmillo de Franco. Y a la vez reafirmo en mi convicción de que la repugnante hipocresía de los políticos españoles que están dispuestos a esconder bajo la alfombra de los contratos económicos y del papel de portero de la discoteca europea que la Unión nos ha interesadamente asignado los derechos machacados de los ciudadanos marroquíes y saharauis, no es fruto únicamente de mi conspiranoia. Pero es que además ahora resulta que no sólo somos eso, los porteros de Europa, sino que además el ministro de Exteriores español se deja convertir en el enjuagador de los gayumbos sucios de un tirano con sardinas. Teodoro al menos tenía y tiene petróleo.

Vista de TangerVista del puerto de Tanger

Dos vistas de Tánger desde la terraza del hotel

Bueno, no me enrollo más. Tánger. Hotel Dawliz, con las vistas más maravillosas de la ciudad, desde que cerraron el Villa de France. Todo perfecto salvo el pequeño detalle de que se trata de un complejo compuesto de hotel, bar, cafetería, el inevitable Macdonald, restaurantes temáticos, tiendas de mariconadas y ¡una discoteca! Noche de viernes y sábado imposible dormir antes de las 4 de la madrugada. El bumba-bumba se infiltra como si de humedad se tratara en las vigas maestras de todo el edificio y llega hasta el último rincón de la última, habitación de la última planta. Las protestas, inútiles. Y constato que el Macdonalds debe ser el establecimiento de la cadena con las mejores vistas del mundo mundial. No porque yo lo usara, que ya sabéis que me lo prohibe mi religión, sino porque su terraza caía exactamente debajo de la nuestra. Por cierto, que el Villa de France lo están restaurando, después de más de 20 años en ruinas. Siempre lo preferimos al Continental y al Rembrandt, con los que compitió para nosotros ventajosamente en mitología. Miedo me da, porque fue nuestro alojamiento favorito tangerino en aquellos primeros tiempos. A ver lo que hacen. Las rutinas de siempre. Los bares: El Dean’s (lugar mítico donde cogorceaban frecuentemente Bowles, Borroughs, Tennessee Williams y compañía) y La Grand Poste (frente a Correos), además del más agobiante Mesón Ocaña. Mi amor por Tánger sube siempre varios enteros cuando le añado su condición de ciudad contapista: te pides una cerveza (siempre botellín: 1’5€) y te colocan una alegría de tapaza: paella, tajine de pollo, sardinas, jureles, etc., que hace más por la concordia de las gentes y los pueblos del mundo que la Alianza de Civilizaciones de cartonpiedra de los políticos vendedores de espumillón hmanista. Y antes de que te hayas terminado la birra ya te han atosigado con otra tapa, que evidentemente te pedirá una nueva espumosa. Y así hasta que pones pie en pared y consigues salir del local lo más indemne posible. Luego podrás irte a comer convencionalmente o no, depende de la glotonería de que seas capaz, pero te aseguro que no es necesario. También visité la librería Les Colonnes, no vayais a pensar que sólo me interesan los baretos.

Cenas en el coqueto Agadir, donde siguen sirviendo el mejor tajine de cordero con limón confitado de Marruecos. Menos mal que es barato, porque eso sí, más escaso que una deconstrucción de El Bulli. Con media botellita de Guerrouane tinto. Paseos, muchos paseos, el ritual té en el Hafa, un ratito en el Café Central del Zoco Chico (Suq ad-dajil = Zoco de dentro) para asistir al estimulante espectáculo del paso de miles de españoles de excursión, organizados por enormes pandas, de un día desde Tarifa, cargaditos de juguetes, cuchillos curvos, pufs, platos-tajinera, con extraños tocados, feces, turbantillos, gritando como posesos y sintiéndose superiores a los moros que tratan, y lo consiguen siempre, de ordeñarles los euros. C. siempre me dice que soy un morboso, pero es que a mí la contemplación de determinadas debilidades del ser humano me reconcilian extraña y entrañablemente con él. Y el té de ese café es uno de los mejores de Tánger.

Este año he podido disfrutar, como los propios tangerinos, del nuevo parque público que se ha abierto junto a la plaza del Zoco Grande (Suq al-barra = Zoco de fuera) en los terrenos de lo que eran los jardines del Mendub. Comienza en los juzgados, a los que se entran por una puerta en la propia plaza, sube por el este hasta el cementerio y queda rodeado por la calle de Italia y la avenida de Hassan II. Los juzgados son un buen sitio para contemplar un trozo fresco de la vida marroquí. Unos hermosísimos ficus dan sombra a las escenas: juezas (algunas con hidjab) y jueces togados charlotean en la puerta o en los atrios superiores, mientras los pleiteantes, pobres, siempre pobres, se preparan, abajo para las sesiones, bajo la supervisión de pomposos abogados armados de carteras de cuero. Como en cualquier juzgado español, pero con rituales más anclados en la sumisión.

Esquina de Ibn Batuta e Ibn Jaldún

Esquina tangerina donde se juntan la calle Ibn Batuta y la Ibn Jaldún


Tumba de Ibn Batuta

Supuesta tumba de Ibn Batuta

Subir de nuevo hasta todo lo alto de la medina, hasta el borde mismo de la casbah, donde se encuentra la supuesta tumba de Ibn Batuta, que nunca conseguí ver abierta ni ahora ni en mis anteriores peregrinajes, es un ritual que repito siempre. Es un lugar sin más encanto que el propio consumo mitológico. Sea o no cierto que allí estén sus restos. Un poco más abajo dos calles se juntan en una esquina: la dedicada al viajero tangerino y la de otro árabe universal: Ibn Jaldún.

Ermita de Sidi Muhammed bin At-taieb

Ermita de Sidi Muhammed bin At-taieb en Tánger

Nos alargamos una mañana al Centro Confluences Musicales, bajo el mirador que se levanta junto a la Gran Mezquita, por si había anuncio de alguna actuación. Nada. A través de una ventana vimos a Carlos Paniagua trabajando en su taller de luthier. Estaba tan concentrado en la fabricación de una pieza que no quisimos molestarlo, como la vez anterior.

Una visita a la Fundación Morín, en la misma medina, pero muy cerca del Zozo Grande, pequeña, pero intensa, ubicada en una antigua sinagoga, una colección de carteles, fotos y objetos en relación con el Tánger mítico de su etapa internacional. La donación es para la fundación que procura escolarización a los niños pobres de la medina. Lo que no hace el gobierno.

Nuestro Tánger de siempre.

Un pequeño problema de movilidad de C. le ha impedido castigarse demasiado andurreando. Así que he aprovechado para madrugar mucho, apenas amanecido y recorrer las ciudades yo solo. Un par de horas después volvía, desayunaba y paseábamos a un paso más pausado. Ello me ha permitido recorrer las ciudades prácticamente vacías con sólo los viandantes que se dirigían tempranamente al trabajo y los marroquíes no son nada tempraneros.

Medina de Rabat

Medina de Rabat

Rabat fue el siguiente destino. Un viaje de unas cinco horas en tren partiendo de la flamante estación de Tánger. Es una ciudad que me gusta, a pesar de que mucha gente la obvia insensatamente. Me encanta callejear por la zona que bordea el ángulo que forma la calle-zoco Souika y la calle de los Cónsules, la más turística de la ciudad, abarrotada de tiendas de chuches para guiris y anticuarios. Unos metros hacia adentro se puede disfrutar de una medina sencillamente encantadora, doméstica, muy burguesa, con calles con un aire como de pasillos entre patios de ciertas casas andaluzas, un laberinto limpio y muy cuidado donde buscar las típicas portadas que llevaron a Marruecos los moriscos exiliados en el siglo XVII por la intransigencia española aliada entre Iglesia Católica y Corona. Esa tradición en las portadas de las casas burguesas sigue perviviendo intacta y puede comprobarse en los cientos de ejemplos que se encuentran por doquier. Son portadas muy característica en las que se estiliza la típica decoración renacentista española que conocieron los expulsados: arcos de medio punto con la clave sobresaliente y jambas jalonadas por pilastras redondas terminadas en sugeridos capiteles corintios. Y normalmente las pintan de vivos colores. Muy pocos turistas conocen su origen, a pesar de que las guías se encargan de explicar claramente que los españoles expulsados fueron los constructores de la muralla roja que la rodea y los impulsores de la actividad pirata a que se dedicó la ciudad a lo largo de todo ese siglo.


Medina de RabatPuerta morisca en la Casbah

Calle y puerta morisca de la medina de Rabat

Casbah de los Udayas

Portada almohade de la Casbah de los Udayas

Al final de la calle de los Cónsules ya se divisa la imponente puerta monumental almohade a la Casbah de los Udayas. El interior de la casbah conforma uno de los espacios más encantadores de todo Marruecos, un pueblo andaluz de casas y calles encaladas y puertas renacentistas pintadas de vivos colores. Todo él es producto de nuevo de los españoles exiliados, concretamente de los procedentes del pueblo pacense de Hornachos, los primeros expulsados de Extremadura tras unos oscuros sucesos en los que la Inquisición y sus vecinos cristianos hicieron el papel de malos de la historia. Los hornacheños se instalaron en la vieja casbah abandonada y al otro lado del río, en Salé. Desde ambas se dedicaron a una nueva industria que el mar y su situación le propuso: la piratería. Sería la segunda vez que andalusíes expulsados del solar ibérico atraviesan un mar, fundan un estado y se dedican al rentable negocio del bandolerismo marítimo. En el siglo VIII fueron los artesanos del arrabal de Saqunda de Córdoba los que lo hicieron en Creta. 900 años después, campesinos hornacheños andalusíes en Rabat-Salé.

Puertas moriscas en la medina de Rabat

Puertas moriscas de la medina de Rabat

Callejón de la Casbah de los UdayasCalle de la Casbah de los Udayas

Callejas de la Casbah de Rabat

Al final de la Casbah se abre un gran espacio libre que domina la desembocadura del Bu Regreg, una inmejorable posición estratégica para proteger la ciudad de las incursiones marítimas. Las vistas del río, el Atlántico, Salé enfrente y la zona zona monumental del Rabat son impresionantes.

Vista de Rabat desde la Casbah

Vista de Rabat desde la Casbah

Una de las gracias de este viaje era practicar mi dialectal marroquí, adaptando mis nociones de árabe clásico a la lengua callejera. Me había comprado unos mesesantes el magnífico manual de Francisco Moscoso con su Cd de conversaciones cotidianas que había machacado concienzudamente, amén de haber contado con la inestimable ayuda de mi amigo Rachid, al que agradezco especialmente la superación de los malos tragos que le supuso el tener que soportar, no sin evidentes muestras de malestar físico, el acento rabatí de la grabación que continuamente comparaba con su, según él, excelso acento tetuaní. He de decir que mis progresos a mi vuelta han sido notables y que he conseguido manejarme sin tener que echar mano excesivamente del clásico y mucho menos del francés. De la amabilidad y paciencia de los marroquíes es fundamentalmente el mérito. El fracaso ha sido volver sin haber conseguido ni una sola grabación de cuentos infantiles en dialectal marroquí. Sencillamente no existen. No son rentables y no se hacen, fue la respuesta de la mayoría de los casi 5o librerías, tiendas de música, puestos callejeros y chamarileros de mercadillo donde pregunté. Ya conté que yo tuve y perdí misteriosamente una magnífica grabación de dos largos cuentos en dialectal marroquí -Los dos hermanos y El erizo y el lobo- muy bien grabados y narrados en un cassete editado por una Casa de Beni Slimane que compré hace 15 años en el propio Rabat en la Librería Calila e Dimna y del que conseguí memorizar algunos trozos y aprovechar multitud de expresiones. En Fez mi amigo A. me llevó al lugar más indicado, una enorme tienda de discos de la plaza Rasif, donde ante la evidencia del fracaso repetido acabé comprando como triste sustituto dos Cds de chistes. El equivalente a los Morancos. Los Morancos de Casablanca. Un horror. Mi amigo Rachid casi convulsiona cuando se los puse. Y se ha negado en redondo a usar ese infecto material para las clases. Dice que tendría que lavarse luego las neuronas con Fairy. Y evidentemente yo solo no entiendo una mierda de lo que dicen. Espabilao que es uno.

MORANCOS MARROQUÍES