(del laberinto al treinta)


martes, 11 de marzo de 2014

Desmontando al corregidor don Luis de la Cerda

Muchos de los estudiosos del fenómeno de la tendencia secular a la autodestrucción del patrimonio histórico-artístico común que acreditadamente hemos demostrado los cordobeses a lo largo de los siglos nos hemos preguntado cuántas veces en la historia moderna de la ciudad paladines de templado valor y conciencia cívica se han enfrentado a las múltiples cabezas de la terrible Cordobestia, el monstruo policéfalo con el poder de reencarnación en cada generación de cordobeses en los poderosos más feroces y con más poder para destruir la parcela patrimonial común que tenían a tiro de sus piquetas para aumentar su patrimonio particular o simplemente por estupidez nihilista. Así, hemos construido una capilla adoratoria en la que, aparte de elevar a conveniente peana a santos como Romero Barros, su hijo Enrique Romero, Santos Gener y Ana María Vincent, adorábamos en su altar mayor a la suprema figura del Corregidor don Luis de la Cerda, figura mítica y acreedor indiscutible de una de calibre casi divino. Sus méritos, reconocidos incluso por quienes, aquejados por el temor a la condenación eterna, deberían ningunearlo, como demuestra el dato de que cuente incluso con calle en la trasera del objeto de su pecado, la que corre al sur del muro de la qibla (con perdón) son de sobra conocidos: su heróico enfrentamiento con los terribles poderes del cabildo catedralicio que amenazaba con destruir la parte central de la Mezquita de Córdoba para construir una catedral de corte moderno y olé en su centro. Como al final ocurrió. Porque estaba escrito en su destino que firma en esta capturada ciudad siempre y fatalmente la sarmentosa mano de la Cordobestia.

La historia es bien conocida y además le dediqué amplio reportaje hace tiempo. Dos titanes luchando armados de sus terribles poderes en la Torre de Orthanc/Mezquita: Gandalf/de la Cerda y Saruman/Obispo Manrique, uno con su espada de condenar a muerte, el otro con la de excomulgar. Uno defendiendo la integridad y los valores patrimoniales del fabuloso edificio histórico, bien público heredado por los cordobeses, el otro haciendo gala de dominio para destruirlo parcialmente para sus fines de representación del Poder Episcopal. O eso habíamos creído hasta ahora. Porque recientemente he encontrado un estudio, no sospechoso de contaminación clerical, que ha sembrado serias dudas en mi atribulado ánimo sobre los verdaderos motivos que llevaron al enorme corregidor a enfrentarse con la monstrua clericalla. Veamos lo que dice el investigador Antonio Urquízar Herrera, especialista en el Renacimiento cordobés, sobre el asunto:

Tradicionalmente se ha interpretado este asunto pretendiendo que la oposición municipal a las obras partía de una estimación arqueológica de la mezquita, refrendada posteriormente por un indocumentado arrepentimiento de Carlos V tras supuesta visita de 1527 al edificio (que ni está documentada ni la anécdota aparece recogida por ninguna fuente antes del siglo XVII). Pero es mucho más probable que la resistencia de los caballeros veinticuatro a la modificación del espacio se debiese al temor a perder los privilegios y los enterramientos que sus familias habían adquirido en él. En principio, la obra sólo afectó directamente a las sepulturas que se encontraban en el centro de la catedral, que hubieron de trasladarse. Aunque finalmente y como indicamos antes se produjo un cambio en la jerarquía espacial del edificio del que se beneficiaron especialmente los canónigos y racioneros que levantaron sus capillas funerarias en los muros de la nueva capilla mayor y en el levante de la catedral. Antonio Urquízar Herrera “El Renacimiento en la periferia”. Córdoba, Universidad de Córdoba, 2001. (Pag. 194)

Así, que lo que el profesor Urquízar viene a decirnos es que esa idea que llegamos amorosamente a acunar de que hubo una generación de paisanos que pelearon duro hasta jugarse el tipo y la condenación eterna por preservar el patrimonio común de la vesania de la Cordobestia, por impedir que el aspecto original del principal monumento y símbolo de la ciudad quedara gravemente mutilado, fue una quimera. Que como a la casi totalidad de los cordobeses de todas, absolutamente todas las épocas, esa preservación se la refanfinfló ampliamente. Que los verdaderos motivos por los que se levantaron heróicamente para impedir que los curas incrustaran un monstruoso escarabajo de jorobas y arbotantes rompiendo la prístina uniformidad de las naves de la Mezquita fue la preservación de sus propios privilegios que como casta nobiliaria gozaban en el reparto de pudrideros familiares. Los mismos que aún mantienen en perfecto estado de uso. Y de los que el cabildo municipal y el corregidor eran valedores, como representantes exclusivos de la nobleza de sangre que siempre gobernó la ciudad.

Desde luego en esta siudá no ganamos pa sustos...

viernes, 7 de marzo de 2014

Un chulako con tirilla

Recupero un viejo post que salió en la extinta La Colleja y que tenía guardado en el baúl de los rescates. Lo saco porque mi amigo Lucas León que desde su espléndida jubilación se dedica a zurrar la badana merecidamente a to lo que se menea en su blog Amarillo de estrellas ha tenido la gentileza de colocar en mi muro del feisbu un articulito sobre las últimas declaraciones del harchibero gadedralisio de la Mezquita, antes mezquita, en el que se muestra profundamente escandalizado por todas y cada una de las soplapolleces que suelta el correoso ejemplar de curiana de sacristía en la canchaza de dos paginas que le cede graciosamente La Hojilla Parroquial. Entre otras perlas, el menda, el cagónigo, viene a seguir sosteniendo, como desde hace años, que los árabes, langosta del desierto, no podían haber creado nada, que llegaron a Siria con sus tiendas y copiaron el arte cristiano, por lo que se puede decir que todo el arte islámico es de facto cristiano. Ergo la Mezquita, antes mezquita, forma parte de la historia del arte cristiano. La cosa no tendría más importancia, total una boca de ganso más que grazna, sino fuera porque este ganso pasa por ser, oficialmente, el mayor experto en la historia y en la hermenéutica del principal monumento de la ciudad. Añadiendo sólo la vergüenza de nuestra UCO, siempre tan devota de Frascuelo y de María pero que jamás de los jamases ha salido en defensa de lo que es su materia de estudio y dedicación, la Historia, frente a los ataques de desharrapados intelectuales como nuestro archivero trabucaire que encima les usurpa el lugar como mayor experto en la historia del arte de la ciudad.

Helo aquí el viejo post:

Era una tertulia abierta, con gente de todos los partidos. Nosotros allí sentados éramos más demócratas que los que pasaban con banderas por la avenida.

Manuel Nieto Cumplido. Cagónigo de la Mezquita (antes mezquita) de Córdoba.

Entrevista/enjabonamiento en la Hojilla Parroquial (22/01/12)

EL CAGÓNIGO (foto Ateneo)

Pongámonos en situación: La tertulia esa se celebraba en la terraza del bar Siroco (Avda. del Generalísimo esquina Cruz Conde) a finales de los años 70. En ella coincidían algunos de los los pijos transmutados en progres de moda de la levítica ciudad de Córdoba con oportunos franquistas mutantes e intelectuales perfectamente domesticados que hacían en ella sin apenas sobresaltos su revolucioncita de juguete sin más peligro para su vida que algún un traidor constipado en invierno propio de conspiradores a la intemperie, mientras disfrutaban no sólo de un rico vermú sino sobre todo del bienestar que el franquismo les había comprado para que fueran lo suficientemente fielecitos salvando la cara de valientes rebeldines. Pero desde luego tratando de poner los palos necesarios en las ruedas de la otra que se estaba gestando en la calle, esa que ya muerto el dictador les pasaba a veces molestamente, agriándoles un poco el vermú, por la avenida de su Generalísimo difunto con sus extrañas banderas y sus desagradables y ripiosos pareados no fuera que tuviesen que repartir al final lo que la vida en el simpático régimen del que entre risas rajaban les había cariñosamente proporcionado.

En ella actuaba como decorativo loro invitado para dar color púrpura al castizo contubernio el canónigo Nieto Cumplido, que ejercía por entonces, aparte de las labores propias de su sexo eclesiástico, de erudo local antes de convertirse gracias a ello en archivero de la Mezquita (antes mezquita) y posterior desislamizador del monumento. De la calaña de la Transición en Córdoba habla el hecho de que este canónigo llegara a ser nombrado delegado de Cultura del gobierno central de la UCERDÉ. Un auténtico demócrata de marca mayor, con pedigrí, como funcionario de carrera de un estado absolutista y teocrático al que juró fidelidad de por vida y por encima de cualquier otra instancia en grado de canonjía: la O.D.A (Organización Democrática por Antonomasia), la Iglesia Católica, en la rama de la Teología de la Trinqueración. Mucho, muchísimo más demócrata que todos aquellos que salían a la calle con sus banderas, sus herramientas de hacer pintadas subversivas, sus panfletos, sus conspiraciones tabernarias o clandestinas, su cuerpo a cuerpo corriendo ante los afilados colmillos de los perros uniformados del franquismo. Infinitamente más que los sindicalistas que se jugaban el pan y el físico en las fábricas. O que aquellos que por luchar contra el régimen que a él y a los pijos progres de la tertulia les permitía paternalmente conspirar tomando el vermú en la terraza del Siroco, eran torturados en las comisarías. Tan demócrata que en un ejercicio de ecuanimidad absoluto escribió un libro contando pormenorizadamente todos y cada uno de los crímenes contra religiosos cometidos -según él- por la República en Córdoba, sin dejar uno y elevándolos a la categoría de mártires beatificables. Lástima que se olvidara del genocidio-ajuste de cuentas posterior del que fue cómplice necesaria su Iglesia y que sólo en Córdoba capital proporcionó cuatro mil asesinados a sangre fría en las tapias de los santos cementerios. Ajusticiados, no mártires, claro. Los mártires sólo se produjeron entre los que promovieron la Cruzada y tuvieron la mala cabeza (o la buena, que el cielo ganaron) de ponerse a tiro de los rojos.

Están crecidos, los joíos. Lo que les costará hacer su contrarrevolución reaccionaria calladitos, sin faltar. Sin necesidad de cachondearse de los que se jugaron la vida para traer esta puta democracia en la que tan a gusto viven después de haber crecido revolcados en el lodazal fascista y que les ha consentido medrar y medrar y seguir jodiéndonos la vida a los que no creemos en sus infumables gilipolleces con la imposición de su asquerosa moral de sacristía. Y no les ha tenido en cuenta su pasado fascista, ni sus crímenes innumerables. Ni siquiera el hecho de que en pleno siglo XXI discriminen laboralmente a la mitad de la población mundial. Algo que atenta directamente contra la Constitución Española y contra la declaración de los Derechos Humanos. Más demócratas quel copón, ese con el que celebran sus conjuros.

Este tío es un insultador profesional un verdadero chulako con tirilla. Lo que está haciendo es propinar una patada en los bajos de la dignidad de los luchadores antifranquistas y pudiendo mantener la boca calladita mientras nos jode no lo hace. O sea, un BOCAZAS. Otra perlita que suelta el tipo, pero esta la dejo por si alguien que la sienta como más ofensa que yo la quiere contestar, en esta ciudad donde nadie contesta a nada y a estos desarrapados morales se les permiten soltar todas las burradas que quieran impunemente en la putrefacta prensa local. Ahí va:


Como historiador formó parte del comité de redacción de las Actas del I Congreso de Historia de Andalucía, celebrado en Córdoba, a lo que no le da ninguna importancia porque, confiesa “para mí el andalucismo pinta poco; me dieron un premio por un trabajo que hice sobre regionalismo medieval pero se confundieron, porque lo que quise era demostrar que Blas Infante no tenía ni idea de lo que era la historia de Andalucía”.

jueves, 6 de marzo de 2014

¿CABALLOS Y CAMELLOS COMPARTIENDO PESEBRE?

Como muchos nos temíamos la movida de la reclamación de la propiedad y uso público de la Mezquita antes mezquita, empieza a oler a azufre. Sumamente inquietante resulta el que el secretario general del Comité Español del ICOMOS, entre algunas cosas sensatas diga que incluso sobre la propia Mezquita podría generarse un uso compartido, generar espacios de diálogo y que la Unesco lo que premia es el diálogo entre culturas. A no ser que para tranquilizarnos aclare que ese uso compartido al que apunta se establecería entre el culto religioso católico ocasional y el uso estrictamente cultural de todo el espacio, o que el diálogo entre culturas lo haría entre la cultura religiosa y la cultura laica para llegar a acuerdos racionales de mínimos. Pero nos tememos que sus palabras lo que desvelan en realidad es una terrible insensatez oculta: que independientemente de la posibilidad de evitar la ilegítima apropiación que la Iglesia está en vías de consumar, hay un proyecto más o menos declarado de reislamización litúrgica del espacio no estrictamente de uso católico. O sea, no de avanzar en la desacralización de un monumento Patrimonio de TODA LA HUMANIDAD, no sólo de los católicos e hipotéticamente de los musulmanes, y en su uso para el disfrute y conocimiento de la historia y el arte para todos los ciudadanos del mundo, sino en convertirlo en más iglesia, más rollo religioso, aunque sea de otra marca, que nadie necesita. Como si no hubiera ya suficiente superinflación de espacios donde los consumidores de estupefacientes supersticiosos puedan satisfacer sus adicción como para que tengan también que usar los espacios comunes de cultura.

Y se trata de una insensatez fundamentalmente porque católicos y musulmanes como se dice que ocurre con caballos y camellos, son especies que no pueden compartir pesebre porque les irrita recíprocamente su olor. No pueden compartir verdad revelada distinta bajo el mismo techo, porque eso supondría la disolución de su exclusividad salvífica, que es la base de su creencia.

Por otra parte, en el improbable caso de que pudiera convencerse a unos y a otros de que desatinen de esa manera habría que explicarles a los musulmanes que el suelo del lugar donde van a apoyar sus encallecidas frentes para entrar en comunicación mágica con su dios se encuentra prácticamente empedrada de lápidas bajo las que putrefactan desde hace siglos orondos canónigos católicos e indeseables depredadores con títulos de nobleza. Solamente como información. Porque a lo mejor sólo ese conocimiento les genera el suficiente asco como para que declinen amablemente la invitación.

Respetable Señor Icómico, entérese, aquí no se trata de diálogo ni de enfrentamiento de culturas, al menos en el sentido que usted quiere darle, de convertir la Mezquita en un lugar donde se puedan dar besitos u hostias obispos y muftíes, sino de diálogo o enfrentamiento entre intereses económicos de una empresa privada dedicada a la comercialización de productos religiosos perteneciente a un estado teocrático absolutista por un lado e intereses culturales generales por otro, la moderna lucha entre los vendedores de superstición que no quieren perder su lucrativo negocio y las necesidades reales de una sociedad que cada vez los necesita menos. De consagrar uno de los espacios histórico-artísticos más importantes del mundo como un espacio estrictamente cultural, de disfrute de las joyas que nos legaron nuestros antepasados, fueran de uso religioso o civil. Los no creyentes y los que sí lo son pero que no siguen ya los dictados del Estado Absolutista Vaticano, somos cada vez más. Y reclamamos nuestro derecho a disfrutar de la cultura sin que medie en ella abrumadora publicidad de productos de índole estrictamente catequética, sean de la marca que sean.

sábado, 11 de enero de 2014

Juventudes

Los jóvenes de Hamburgo sólo sufren un 6% de paro, pero tienen un carácter hanseático, frío y disciplinado. Mañana se reunirán en sus plazas para reclamar otra Europa.

Los de Córdoba sufren una tasa de paro del 60%, pero tienen un carácter mediterráneo, bullicioso y expansivo. Mañana se reunirán en sus plazas para pedir otra copa.

jueves, 9 de enero de 2014

Justicia estatuaria en Córdoba

Córdoba cambia la escultura del Gran Capitán, el sembrador de calamidades, que presidía su plaza principal, las Tendillas, por otra del Juez Castro, el cordobés que más está haciendo por la regeneración democrática española.

martes, 3 de diciembre de 2013

Antisemitismo en el callejero cordobés


Leyendo esas dos noticias relativamente recientes se me ha ocurrido la idea de chivarme al Congreso Mundial Judío de que en la ciudad de Córdoba (España), una ciudad que oferta comercialmente la tolerancia entre religiones y otras motos de atraer turismo congresual buenista, cuenta entre su nomenclátor urbano con un portentoso número de homenajes a un conspicuo y autopublicitado antisemita: el obispo Fray Albino. E invito a todo el que sienta una ofensa a la humanidad el homenajear a quienes porten ideas racistas, criminales y genocidas a que lo haga también.

ESCRIBE AL CONGRESO JUDÍO MUNDIAL PARA QUE OBLIGUE AL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA Y AL ESTADO ESPAÑOL A RETIRAR DE SU NOMENCLÁTOR TODOS LOS ROTULADOS CON EL NOMBRE DEL OBISPO NACIONALCATÓLICO Y ANTISEMITA FRAY ALBINO.

World Jewish Congress 501 Madison Avenue New York NY 10022 USA tel: +1 212 755 5770 email: info@worldjewishcongress.org

LA CAUSA

El 1 de marzo de 1939 el gobierno genocida del general Franco consideraba de obligatorio estudio y adoctrinamiento en los colegios del estado español un libro de texto titulado Catecismo Patriótico Español cuyo autor era el entonces obispo de Tenerife Fray Albino Menéndez-Reigada. En él, aparte de otras espantosas barbaridades se obligaba a los niños españoles a aprender que el judaísmo es el sistema político social que adoptó el pueblo judío, después de haber dado muerte a Cristo, para dominar al mundo según sus profecías y como no puede satisfacer sus ansias de dominación sino debilitando y destruyendo los pueblos civilizados y cristianos, considera lícitos todos los medios para llegar a ese fin, sembrando toda clase de errores, propagando toda clase de inmoralidades, fomentando partidos y discordias en las naciones y hasta procurando guerras con las cuales los pueblos mutuamente se aniquilen.

Por las mismas fechas el propio Fray Albino publicaba en el Boletín Oficial del Obispado de Tenerife que los judíos eran seguidores de los absurdos y blasfemias del Talmud que aspiran a exterminar a los cristianos y son dueños del capitalismo desde el que financian las revoluciones, los separatismos y las propagandas antiespañolas.

Dos años justos después, en la primavera de 1941 el gobierno nazionalsocialista alemán, que había ayudado estrechamente a su equivalente nacionalcatólico español en el genocidio de republicanos, decidía la Solución Final a la cuestión judía, que se saldaría cuatro años después con el genocidio de seis millones de judíos. No es difícil imaginar que buena parte de la generación de niños adoctrinados en el odio a los judíos por el obispo Fray Albino comprendieran la necesidad de aquella solución, como respuesta de defensa propia que el buen fraile les había inculcado.

Fray Albino acabaría sus días como obispo de Córdoba impulsando en los años 50 una asociación benéfica que proveyera de viviendas de alquiler baratas a los miles de cordobeses que se encontraban viviendo en condiciones infrahumanas, víctimas de la brutal cruzada antipopular nacionalcatólica de la que él mismo había sido ferviente guerrero. Esas promociones de viviendas, si bien supusieron un gran alivio para parte de las clases populares, también supusieron, aparte de una leve extorsión para ciertos jerarcas falangistas, una ocasión de negocio redondo para muchas familias afectas al régimen que se enriquecieron con su construcción. Acuérdense, y sólo por poner un ejemplo, quienes tengan edad, del imperio local de los cines de la ciudad y aten cabos de dónde comenzaron su andadura. Del blanco y negro fascista al technicolor de la Transacción...

Lógicamente el obispo antisemita benefactor recibió tras su muerte y en la época ominosa honores sin cuento: nada menos que el nombre de toda una barriada, la erección de dos aparadores escultóricos, la titularidad de un equipo de fútbol aficionado y lo que es más increíblemente siniestro, el de un colegio de educación infantil. Ninguno de aquellos homenajes le fue retirado higiénicamente tras el fin físico de la dictadura fascista. Lo que nadie en sus cabales democráticos podía esperarse es que ya en los 90 en el tránsito de un esperanzador primer gobierno municipal de izquierdas a un epígono avergonzador gobierno de izmierdas presidido por una por entonces aún sedicente comunista, se le dedicara toda una avenida al obispo filogenocida antisemita.

Así que tenemos en esta ciudad un manojito de perlas del nomenclátor dedicados a un personaje inequívocamente portador de ideología criminal y como está visto que en este país la denuncia por ofensas a la racionalidad humanística, a la decencia democrática y a la justicia universal sólo pueden elevarse a tribunales extranjeros porque la justicia propia está impregnada de la propias heces de la que nació y de la que nunca se desprendió mediante higiénica ducha democrática, la fascista del régimen nacionalcatólico del 18 de Julio, es por lo que a todo aquel que lea estas líneas y tenga sentido de la higiene democrática y la justicia universal le invito a que aproveche la oportunidad que le proporciona la RED de dar bastante por culo a los enemigos de la racionalidad y la justicia aunque sólo sea por simple resarcimiento escribiendo al CONGRESO JUDÍO MUNDIAL solicitándole que se interese por presionar al gobierno municipal cordobés y al estatal español para lograr la retirada del nombre del obispo antisemita y fascista del callejero y sobre todo de los muros del colegio de inocentes niños a los que acoge.

Aclarando por mi parte que considero así mismo al dicho CONGRESO MUNDIAL JUDÍO como un organismo completamente manchado de criminal parcialismo en la defensa acérrima de un estado, el de Israel, que viene practicando un genocidio sobre el pueblo palestino desde hace cincuenta años. MIERDA SOBRE MIERDA

domingo, 24 de noviembre de 2013

Diario CÓRDOBA: la intoxicación en pildorillas

Cumpliendo con su inveterada obligación de intoxicar a la opinión pública cordobesa la Hojilla Parroquial (también conocida como Diario CÓRDOBA) nos regala esta mañana de domingo con una perla tóxica de primera. El plumilla JMN es el encargado de ponerla en su platito y adornarla con unas gotas de ambrosía de garrafón para que la masa silenciosa esa que tanto le encanta al bipartido que juega a las Erecciones Demográficas se la trague y filtre la mirada sobre LA SALVAJADA que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con el aplauso entusiasta de nuestro Excrementísimo Ayuntamiento, acaba de perpetrar en el Monumento Natural de los Sotos de la Albolafia declarado así por ella misma en 2001.

El tumefacto periolisto perpetra un desharrapado... no sé cómo llamarlo, de verdad... dejémoslo en que cuece un grumoso cardivache... en el que mezcla con una alegría a prueba de la más elemental perspicacia los muy hetereogéneos elementos a calibrar en la valoración de la amplísima intervención que a lo largo de los casi dos kilómetros y medio de trayecto fluvial urbano vienen realizando varias administraciones en la ciudad de Córdoba.

Mixtura graciosamente, bajo la etiqueta de que todo el mundo está contento con ellas, las intervenciones en las orillas desde el puente de Miraflores y el del Arenal, la imprescindible apertura de canales a partir del Molino de Martos, la limpieza de zona del embarcadero, la eliminación de los desertizadores eucaliptos... con el crimen de los Sotos, la salvaje cordobestiada que han perpetrado arrasando a motosierra y fuego el Monumento Natural. Y pone como ejemplo de buena nueva la insólita visión de los molinos y la noria de la Albolafia, unos extraordinarios monumentos históricos que llevan abandonados por las administraciones desde tiempo inmemorial y cuyo cuidado, que han obviado sistemáticamente todas ellas desde hace décadas, no tiene absolutamente nada que ver con que los sotos en los que se levantan tengan más o menos vegetación. Este tipo obvia torticeramente el hecho de que la noria de la Albolafia lleva en un lamentable estado de ruina desde siempre y que el verdadero peligro que sufre no viene por los árboles que la rodean, sino por los que le nacen entre los muros y que jamás se han preocupado de controlar. Parece como si pretendiera hacernos creer que si nunca jamás se tomó en serio la restauración de los molinos y la noria fue porque no se veían por los árboles. Porque estaban aprisionados por la salvaje vegetación. Ahora que por fin han sido liberados esperemos que exija de igual modo que los restauren de una puta vez.

Habla de que todo el mundo, salvo algunos a los que no nombra a los que engloba en la etiqueta la polémica y a la que coloca un a pesar claramente minusvalorativo, está contentísimo y ensarta una serie de tópicos de barra de bar, concretamente, de la barra del Carrasquín, la orodentada opinión de abueletes roepalillos de guayabera y bigotillo fino. ¿Los vecinos de la Ribera están contentos porque les han limpiado las orillas del río de vegetación cuando nunca jamás se han preocupado del vertedero que desde siempre vierte mierda pura de toda la ciudad bajo sus pies junto al molino de Martos? ¿Cuantos son esos vecinos, qué carajo de plataforma de residentes es esa que dice representarlos y que aparece ahora por arte de birlibirloque? Y en la Albolafia también se han quejado los vecinos? Que yo sepa allí no hay vecinos... Bueno sí, los fantasmagóricos habitantes del Palacio de los Curas Descatalogados. ¿Serán ellos los que están contentos? ¿Les ha preguntado el aguerrido reporter en su insuperable trabajo de campo? ¿Y los turistas? También están contentos. Debe ser que ha hecho un muestreo entre todos los que cruzan el puente. Me lo imagino varias horas a pie de pretil preguntando a quienes no tienen ni puta idea de lo que allí había, currándose un impecable trabajo estadístico diferenciando por nacionalidades, edades y formación académica. ¿Los hosteleros? ¿Cuáles? ¿Todos? ¿A los de la Milla de Oro del entorno de la Cruz del Rastro les molestaban los Sotos? Porque en la zona de los Sotos no hay hosteleros que se sepa. Y si han declarado que les molestaba no sé por qué hay que anteponer su criterio al de cualquier otro ciudadano.

En fin... Un total y absoluto disparate. Un batiburrillo justificatorio oficialista que se pretende hacer pasar por periodismo. Pero desde luego hay un factor del que nunca se habla. Y que explica meridianamente toda, absolutamente toda la tendencia de la información periodística cordobesa. La prensa de esta ciudad, como la abrumadora mayoría de la de los demás lugares, vive de la publicidad. Y uno de los bocados más sustanciosos de ese pastel publicitario proviene de las administraciones. Así que si los medios de comunicación quieren seguir recibiendo, y por lo tanto, sobrevivir, tienen que obeceder los dictados de quien paga, o al menos y para disimular y guardar las apariencias no tocarle excesivamente los cojones al poder. Con lo que en lugar de periodistas, de profesionales de la información, lo que tenemos son claramente voceros, portavoces de las administraciones y de las empresas que les pagan el sueldo cada mes. Es lógico, pero al menos deberían tener la decencia de declararlo. Que lo entendemos perfectamente.

Para que no digan que sólo me meto con los periolistos de la cuerda fachorra. Desde este modesto rincón denuncio EL INDECENTE PUBLIREPORTAJE sobre la asquerosa multinacional AMAZON que se marcó el otro día el diario Público camuflado de periodismo informativo. Todo tiene un precio, amiguitos...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Medioambiente cordobestia

La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba con el clamoroso silencio de la UCO arrasan un Monumento Natural, el único situado en un casco urbano de Europa. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Los ecologistas son unos ignorantes, si quieren ver pájaros que vayan al campo.

Juan Cuenca. Arkitecto

La campaña de manipulación mediática ha sido brutal. No es la primera vez en Córdoba que los poderes tanto de la Junta como municipales amasan con la complicidad de la prensa mercenaria, lenta, morosamente, la opinión ciudadana mayoritaria para justificar sus acostumbradas salvajadas. Ya lo hicieron hace años, en plena peste ladrillista para poner a la sociedad en contra de la arqueología tildando sistemáticamente de escollos y palos en las ruedas del progreso al patrimonio arqueológico que iba apareciendo del esplendoroso pasado de la ciudad, una ciudad que vive fundamentalmente de él, pero cuyo descubrimiento atentaba puntualmente contra los intereses particulares de las castas extractivas del momento. Y ahora le ha tocado a su patrimonio natural. Desde hace años la putrefacta prensa cordobesa, pero con especial dedicación el Acorazado ABC y la Hojilla Parroquial, han venido tratando sistemáticamente de instalar en la mente de los ciudadanos mediante elegidos artículos de opinión, noticias torticeras y tendenciosas encuestas la necesidad de acabar con el Monumento Natural de los Sotos de la Albolafia. Un verdadero tesoro de espacio natural salvaje que ha surgido espontáneamente a los pies de la ciudad en el cauce de su río en los últimos decenios y cuya impactante belleza e interés ecológico obligó en un rapto de sensatez a los políticos de la Junta de Andalucía a declararlo Monumento Natural, el único existente en el casco antiguo de una ciudad europea, que además fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hasta 200 especies de aves, la mayoría protegidas viven permanentemente o anidan estacionalmente en su impresionante masa arbórea y raras especies de mamíferos como la nutria han podido ser avistadas con frecuencia junto a los milenarios cimientos del puente romano.

Pero los políticos proponen y los lobbys de poder disponen. Y muy fuerte debe ser el que ha llevado a que el mantenimiento de los Sotos de la Albolafia se convirtiera en materia de engaño en los pactos a que la Junta de Andalucía llegó con diversas asociaciones conservacionistas, la Plataforma por un Río Vivo y Ecologistas en Acción centradas en el consenso acerca de la eliminación de especies invasoras y necesarias operaciones de cuidado del espacio natural y limpieza de los residuos urbanos y los restos vegetales que atrancan las vías de agua entre las isletas y ahogan los monumentos históricos que los rodean. Porque en esos acuerdos en los que primaba la razón ecológica, estética y ética sólo se contemplaba eso. Y el resultado ha sido, para pasmo e indignación de los colectivos implicados, el que muestran las imágenes: una salvajada monumental, la radical tala de la mayoría de los árboles, tanto autóctonos como exóticos y la destrucción de la práctica totalidad del sustrato arbustivo. Tenemos la opinión pública trabajada, engañemos a los conservacionistas. Debieron decirse entre risas.

El PPSOE es una Unidad de Destino en la Salvajidad. Las cada vez más veces que se ponen de acuerdo en algo, ese algo tiene como fin joder a la ciudadanía, a su patrimonio económico, al histórico o al ecológico. La prueba mayor fue la del cambio de urgencia de la Constitución para robar a los pobres para dárselo a los ricos (demagógico que es uno). Pero es en Córdoba, donde esa unidad de destino suele dar sus mejores frutos. Junta y Ayuntamiento (desde tiempos remotos (Trigo y Aguilar) el gobierno municipal de IU fue una sección quintacolumnista vergonzante del puñorosado) se han venido poniendo de acuerdo por ejemplo para destruir el mayor conjunto palatino tardoromano del mundo para construir una estación de tren, convertir una histórica rosaleda en un solar enjaramagado en el que nunca se construirá biblioteca alguna, para expoliar un importantísimo arrabal califal con más importancia estratigráfica que la propia Medina Azahara para levantar un edificio sanitario, para consentir que la Iglesia con sigilosidad se adueñase de la Mezquita hasta entonces bien público... Cordobestiadas de ayer y de hoy...

Y la última cordobestiada ha consistido en cepillarse limpiamente el Monumento Natural de los Sotos de la Albolafia en una acción mancomunada de la Junta de mayoría sedicente socialcomunista y el Ayuntamiento de la derecha franquista y contando con el amable clamoroso silencio de los departamentos del ramo de la UCO con las armas más contundentes de que dispone: motosierra y fuego. Pura idiosincrasia cordobestia.

Las causas exactas por las cuales un lobby de poder no quiere un río vivo a su paso por la ciudad no se tienen claras, pero la excusa perfecta parece estar en los daños causados en un pilar del Puente del Arenal por un incendio, fruto inequívoco de la dejadez institucional que no lo mantuvo limpio en su momento. Hay tibias sospechas que apuntan a las presiones de ciertos propietarios de locales comerciales y hoteleros de la zona (ay, Hostiacor) y también habrán contribuido las lamentaciones de la caspa cordobita folclofriki que exigía reintegrar la pristinidad reflectante al Espejo de la Sultana y otras soplapolleces de adictos a la cofradeína. Pero al final después de buscar y rebuscar inconfesables intereses económicos que son siempre los que subyacen a las actuaciones de los venales políticos parece que hemos de quedarnos con la simple y llana causalidad derivada de una simple idea de urbanismo posmoderno, el que sustenta desde hace años el artífice de la reforma de la Ribera y el Puente, el arquitecto de la Junta Juan Cuenca para quien el complemento perfecto a su conversión de los principales espacios monumentales cordobeses en idealismos sacados de la pintura metafísica de Fra Carnevale o de Chirico sería el alicatado escalonado de las orillas del río Guadalquivir. Una ciudad monumental y unas orillas ribereñas que se podrían limpiar con una vaporeta.

Esta hermosísima ciudad no se merece no ya a los bárbaros políticos que la maltratan, tampoco la idiocia intelectual y la beocia futbolera, folklocutre y capillita de sus ciudadanos, que mayoritariamente asisten pasmados al saqueo de todos y cada uno de sus patrimonios.

Estos días estamos asistiendo a la mangaverdiana rebelión de los periodistas valencianos de Canal9, que durante años obedecieron mercenariamente por amor a la nutricia teta de quien mentía y robaba miserablemente. Hace poco tuvimos que soportar en la prensa local cordobesa los tristes lamentos de algún arqueobispo que lloraba como un boabdil funcionario por los innumerables expolios arqueológicos que no supo defender como el rey del cotarro que era. Es probable que dentro de poco, cuando se le acabe el amor de la paga, algún técnico o funcionario despechado de la Junta nos cuente los entresijos del que probablemente sea el atentado contra el patrimonio natural andaluz más salvaje desde la construcción del Algarrobico.

Los sotos antes de la barbarie.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Historias del Socialismo: deshaciendo el nudo gordiano

A los socialistas defenestrados en Suresnes

1973-1974: Eliminado el peligroso proyecto del Socialista Malo y su VÍA CHILENA AL SOCIALISMO, hemos encontrado al Socialista Bueno que dirija el fastuoso proyecto de VÍA ESPAÑOLA AL SOCIAL-LADRILLISMO.

sábado, 14 de septiembre de 2013

La Magna Tomatina Cofrade

En los años 60 del siglo XX la Semana Santa de Córdoba se encontraba en francas y saludables vías de extinción. Es probable que en otros puntos de la geografía andaluza, pueblos fundamentalmente, esa manifestación tuviera más arraigo e incluso las cofradías sirvieran como vertebradoras de sus cerradas sociedades agrarias a las que la ilustración no había rozado, pero en Córdoba por aquellos aún grises pero esperanzados años las procesiones comenzaban a pertenecer por fin a un somnoliento pasado preindustrial y asimiladas a lo peor del franquismo genocida y a las que ya sólo asistían cuatro beatas garrapiñadas y cuatro aflautados beatos de persignación diaria. Los pasos tuvieron que adaptarse por ese tiempo al transporte por ruedas porque los costaleros eran de cobro, faeneros que se ganaban con ello un sobresueldo hasta que tras un plante en huelga en demanda de mejoras salariales los prebostes cofrades decidieron prescindir de sus espaldas para mover sus aparadores.

Fue a finales de los 70 cuando en plena Transición del franquismo al posfranquismo surgió un poderoso contubernio cretino- político- intelectual formado mayoritariamente por pensadores exmarxistas (o en vías de serlo) no creyentes pero con el cerebro atocinado por el neoestructuralismo de pringá del cocido hispanocastizo que se entregó en cuerpo y alma a rescatar y devolver a su vieja enemiga la Iglesia de la Santa Inquisición y la no menos Santa Cruzada Nacionalcatólica la fuerza de sus tradiciones más oscurantistas -y/o agresivas. Con la excusa de que que se trataba de poder popular enfrentado a las jerarquías administradoras de la cosa religiosa o manifestaciones que supuestamente hundían sus raíces en ancestrales ritos paganos o prepaganos. Una estupidez monumental cuando está más que demostrado desde Marx que nunca los pueblos tuvieron control alguno sobre la emisión de ideología que los poderes reales les obligan por la fuerza a consumir, asimilar y a asumir como propios en contra de sus propios y siempre camuflados intereses. En todos los tiempos y lugares de la Tierra.

Así, y en Andalucía más que en ningún otro sitio a lo largo de los años 80 y 90, los gobiernos autonómicos del partido sedicente socialista pusieron toda su poderosa maquinaria propagandística al servicio de la caspa castiza (la copla, la torería y el rocierismo) y de la carcunda clerical cofrade para, tras conseguir la de los sectores más dinámicos de la sociedad, universitarios y profesionales liberales principalmente, tratar de ganarse la confianza de aquellos que aunque estaban en vías de extinción aún dominaban los resortes de las manifestaciones supuestamente identitarias populares. Tanto hicieron por ello que acabaron relanzándolos al estrellato social. Con la lógica consecuencia de que acabaron alimentando al propio enemigo político, porque como cualquiera puede entender su ámbito natural es el de la derecha más rancia, que veía alucinada cómo los detentadores de la ideología ilustrada universalista le hacían el caldo gordo de la moral identitaria reaccionaria. Las cofradías captaron a miles de jóvenes a los que no sólo se convenció para que prestaran su fuerza bruta para sacar los pasos sino a los que se negó la oportunidad de saber acerca de la maldad intrínseca de una Iglesia históricamente máquina de eliminar por métodos contundentes disidentes y castradora de los mecanismos del pensamiento libre y de calibrar las consecuencias de la extensión de su poder en la sociedad a costa de las libertades individuales de los ciudadanos. A los que se negó la capacidad de contrastar por sí mismos por ejemplo la posibilidad o imposibilidad de compaginar la creencia religiosa estricta con la teoría de la evolución. O con las teorías políticas del humanismo liberacionista. Un ejercicio interesante es comprobar el número de cofradías que se fundaron en esos años 80 y 90 y ponerlo en relación con el de las que lo hicieron en los 40, en plena atrocidad nacionalcatólica y en los 60, cuando el país empezaba a poder respirar un poco de aire libre.

Así, cuando tras el ciclo del cretinismo ladrillista que entretuvo las barrigas de los adocenados populachos canalsureños y despobló la escuela de los jóvenes más necesitados de ella, vino lo que tenía que venir, el florecer de lo que se había sembrado. En el caso de Córdoba la cosa fue aún peor debido a la ocupación del espacio político por uno de los más nefastos personajes del quintacolumnismo reaccionario en las filas de la izquierda, la alcaldiosa Aguilar -con el inri de provenir del Partido Comunista-, pudimos asistir no sólo al crecimiento desaforado de las cofradías en las que ingresaban jóvenes necesitados de esas inducidas referencias identitarias, sino a la permisividad más absoluta, cuando no el aliento directo, de la progresiva toma de los espacios públicos semana tras semana, aparte de la festiva anual a la que graciosamente tenían derecho por la vía de la tolerancia democrática, por parte de una casta de meapilas fundamentalistas al servicio de lo más reaccionario de la contrarreforma católica en que andaba empleado su Máximo Gurú con sede en Roma. En sintonía perfecta con la contrarreforma ultraliberal en que andaban empleados los poderes fácticos de la política y la economía mundial. Pero todo les sabe a poco. La Iglesia siempre lo quiso todo. Y siempre supo esperar para dar su tradicional zarpazo cuando las sociedades apenas empezaban cada ciclo a librarse de su terrible dictadura.

Y lo peor de todo es que a aquella recia raza de opinadores atocinados de los 80 que pajearon inconsciente pero fervorosamente al belcebú de la reacción ha sucedido en estos días de demediado pensamiento un nueva de mediocres lamentadores de paraísos perdidos, sobre todo del del pueblo de inocente corazón cofrade engañado por la perfidia de la clericanalla castradora de su genesiaca capacidad festiva. Son quienes piensan que hay que distinguir el mundo de las cofradías del de la jerarquía católica vaticana, que el mundo cofrade está más cerca del folklore y del asociacionismo popular que del poder de control del cura del pueblo. Las cofradías siempre, siempre fueron Iglesia, concretamente el brazo encargado de encauzar correctamente los instintos movilizadores de los pueblos. Cuando era Inquisición, cuando era el martillo de liberales, cuando incendió España con una Cruzada genocida en defensa de sus intereses y de los de los ricos y ahora en este neofranquismo reverdecido de PP. Y lo cierto es que todo es pura política, puras y simples maniobras orquestales en la oscuridad para hacerse son las conciencias y los caudales de los ciudadanos. Como siempre ha sido, y como siempre, Marx me perdone, será.

Asi que las diferentes Gran Tomatina Cofrade o Apoteosis Iconoplasta con distintos formatos que se vienen sucediendo a lo largo de este año en distintas ciudades andaluzas, con peligrosos visos de convertirse en tradición anual, y que hoy ocupará Córdoba si el cielo derramador de lluvia no lo remedia, responden a muchos hechos pero sobre todo responde a la celebración pública del éxito que está teniendo la cruzada contrarreformista que estamos sufriendo. Son los descorches de champán al que se invitan los obispos y los católicos fundamentalistas por todo lo que han avanzado en la extensión del tradicional oscurantismo catequético y los privilegios privados de sus negocios educacionales. Alejando V. García lo explicaba el otro día perfectamente en relación a la de Granada: La Magna sería solo un acontecimiento pintoresco para pasmo de turistas sino fuera porque al mismo tiempo se está produciendo una contrarreforma política sin parangón. Los obispos están entrando a saco en materias como la educación pública, a través de la malhadada ley Wert, o forzando sin venir a cuento -o sin más cuento que la satisfacción de su moral- la alteración de la normativa del aborto.

El Partido Putrefacto tiene que pagar los servicios a su favor prestados por los obispos durante la etapa del demonio Zapatero movilizándole semana sí y semana también los ejércitos de católicos fundamentalistas por las calles de todas las ciudades españolas, pero sobre todo de la capital. Ese tiempo ha llegado. La ley Wert supone, entre otras cosas, pero no la menos importante, el triunfo de los obispos sobre la educación laica y gratuita. La nota de la asignatura de Religión volverá a contar para hacer la media y los estudiantes que quieran lograr becas tendrán que aprender mejor las devociones, lo que garantiza a la Iglesia no sólo un mayor grado de adoctrinamiento sino disponer de un sutil instrumento para cuadrar al alza la calificación de los alumnos en sus colegios. La ley, además, blindará las ayudas para los centros que discriminan por sexo a los estudiantes y dejará en nada la razonable oposición de la Junta de Andalucía. El descarado apoyo de la ley Wert a la enseñanza privada en detrimento de la pública supone también una ayuda en todos los sentidos a los colegios privados confesionales.

La supuesta ciudadanía que correspondería al tipo de sociedad en la que vivimos mientras tanto convertida en apopulachada masa aplaudidora asiste entre divertida y fervorosa a los fastuosos espectáculos barrocos sin saber muy bien a qué vienen fuera de temporada. Sin entender el calado profundo del robo al que está siendo sometido y cuyo símbolo es esta incitación desde el barroquismo espectacular al rezo y a la resignación cristiana en lugar de a la rebelión. Siempre que estuvo mantenido en el analfabetismo más o menos total o funcional lo hizo así. Lo mismo le dio siempre un buen auto de fe donde divertirse viendo a los curas quemar brujas o herejes que gritar ¡vivan las caenas! para echar a la Ilustración. La verdad es que el pueblo nunca anduvo muy fino detectando exactamente a sus enemigos. Aunque también que cuando alguna vez lo estuvo fue escarmentado sin misericordia.

Así, que champán, mucho champán. Lo que me da pena es que la piadosa exalcaldiosa Santa Rosa da Grima no sea quien presida el Magno Pifostio este. Estoy seguro que le encantaría. O como dice mi sobrinillo con su media lengua: se meadía de gutto en das bdagas...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Manitú contra el Imperio Iconoplasta

Ante la terrible amenaza que se cierne sobre las cabezas de los ateos practicantes y consumidores de otros productos espirituales de esta ciudad y sobre los principios básicos del laicismo y la decencia democrática, un grupo de amiguetes fervientes racionalistas llevábamos tiempo estudiando las posibilidades de contratar un buen brujo rainmaker intercesor ante MANITÚ entre las diferentes tribus indias norteamericanas, que parecen ser los campeones del rainmakerismo mundial, para que consiguiera una buena sesión de lluvia purificadora y abundante para este sábado con el piadoso fin de joder convenientemente la pretensión de la Yihad Narcocofrade Cordobesa de celebrar una APOTEOSIS ICONOPLASTA en nuestra ciudad con el nombre de VIA CRUCIS MAGNO DE LA FE. 36 pasos 36 entre muñeiconos y muñeiconas de Palio y de Señor, de Penitencia y de Gloria ocupando el espacio público urbano, utilizando el supuestamente escaso presupuesto municipal para hacer propaganda gratuita de una religión privada, algunos de cuyos principios estatutarios atentan claramente contra la Declaración de los Derechos Humanos. Y cobrando a beneficio vaticano a quien quiera ser adoctrinado sentado cómodamente en palco.

Después de visitar las páginas webs oficiales de las distintas tribus de la pradera elegimos al viejo Sapo en Cuclillas, el mejor chamán de la nación cheyenne. Puestos en contacto con su manager vía email nos parecieron abusivos sus honorarios, ya que el cabrón nos pedía, aparte del billete de avión, transporte hasta Córdoba y un sitio donde colocar su tienda, trescientas pieles de zorro o zorra. Al final nos veíamos atracando el ropero del Círculo de la Amistad en noche de tiros largos para mangar los pellejos o confiando sólo en la buena voluntad del Dios de los Cristianos que tampoco es manco mandando, por misteriosas razones, chuzos de punta a sus adoradores en plenos actos de adoración en su honor. Aunque desde luego nada que ver con el poder de Manitú para esos menesteres y nosotros no queríamos correr riesgos innecesarios. Así que empezamos a regatear y regatea que te regatea conseguimos del manager del viejo brujo una interesante oferta: un KIT DE DANZA VIRTUAL que, sin prometer al 100% el éxito de la danza real, aseguraba muy buenos resultados. Por el módico precio de 100$. El kit, que nos ha enviado en un zip, contiene un Sapo en Cuclillas danzante virtual que hay que colocar en una foto del lugar donde queremos que se sitúe el epicentro de los chaparrones cubriendo un círculo de 5 kilómetros garantizados. Un mp3 con la voz del viejo Sapo en Cuclillas cantando el mantra de petición de lluvia a Manitú sirve de imprescindible apoyo. Y un pdf con las instrucciones adjuntas en las que se advierte de que hay que hacer sonar el canto al mismo tiempo que se activa el brujo virtual. Cuanta más gente active en sus ordenadores ambas cosas más posibilidades hay de que la rogativa llegue a Manitú, lo ablande y lo incite a inundarnos con sus lágrimas celestiales.

INSTRUCCIONES:

MIÉRCOLES 11: Activar una sola vez a lo largo del día

JUEVES 12: Activar dos veces, una por la mañana y otra por la tarde.

VIERNES 13: Activar tres veces, una tras cada comida.

SÁBADO 14: Dejarlo funcionando en bucle continuo desde la hora más temprana posible a lo largo de todo el sábado y hasta bien entrada la noche para que si funciona su lluvia provocada disuada a los iconoplastas de intentar atufar el aire común con sus macabras idolatrías y agredir nuestros nervios con su aporrear de tambores de guerra y sus destempladas chirimías de combate.

El colmo de la eficacia se consigue si el usuario se aprende el MANTRA ROGATIVO y lo canta a la vez. No es difícil, está en un cheyenne muy clarito. Aquí tenéis una transcripción por si os animáis. A ver si entre todos conseguimos que este sabado caiga agua a mantas, limpie la ciudad de malos rollos, humedezca y vivifique la tierra de las macetas que florecerán por última vez antes del otoño y nos proporcione estampas de gozo inenarrables:

Yoooo

Yu-000

Ho-he

Hi-Hi

Yi-he

He-yihe

Ho-li he- hihé

Hi-le- hehé

Yooo wigo hel-le

domingo, 1 de septiembre de 2013

Córdoba homenajea con un congreso al obispo Osio, "inventor" de la persecución religiosa, la judeofobia y la misoginia

Anda por estos días el Obispado de Córdoba con su gordo culo entre dos manos en plena preparación del Congreso titulado EL SIGLO DE OSIO DE CÓRDOBA. La celebración de este Magno Evento del 28 al 31 de octubre de 2013 será posible por la feliz confluencia de dos impactantes hechos: la conmemoración del 17 Centenario del Edicto de Milán (313) del que fue factótum el obispo tardoantiguo cordobés y la ocupación hoy día de la que fuera su sede por su muy dignísimo sucesor Monseñor Demetrio Fernández. No es raro que los católicos vean la Mano de la Divina Providencia en estos revueltos tiempos detrás del nombramiento para la sede episcopal cordobesa de quien se ha mostrado como el más fiel seguidor de los pasos del Gran Osio por los escabrosos caminos de la persecución de la Herejía Arriana, sin duda la peor y más pertinaz de las que sufriera en su larga historia la Iglesia Católica, como demuestra el que su insidiosa pervivencia hasta nuestros días haya quedado descubierta por obra y gracia y perspicacia de nuestro actual pastor escondida y camuflada en los escritos de ciertos herejes posmodernos disfrazados de sacerdotes conciliares. Nadie mejor, pues, que nuestro actual obispo para alzarse como su defensor e impulsor de su reconocimiento definitivo como Padre indiscutible e indiscutido de la Iglesia Católica.

A esa feliz confluencia hay que sumar también el no menos venturoso hecho de que las bendiciones que está recibiendo el magno evento que se nos avecina no provengan sólo del ámbito eclesiástico como era de prever dada su índole esencialmente pastoral, sino que haya recibido también, junto a las de su Católica Majestad el Rey de España, el Católico Ayuntamiento de la Ciudad, la Católica Diputación Provincial y la Católica Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, las inesperadas bendiciones del ámbito académico local tras recibir el respaldo de la no menos Católica Universidad de Córdoba, cuyo señor Rector Magnífico ha accedido gustosamente, como no podía ser menos, a formar parte del Comité de Honor del Congreso. A pulso, pues, se viene ganando nuestra inefable Institución Universitaria el título que muchos pensamos que debiera instituirse como su lema definitivo:

UCO BRAVA Y PÍA, DEVOTA DE FRASCUELO Y DE MARÍA

LOS CUATRO PILARES UNIVERSALES CORDOBESES

Córdoba fue bendecida por la Historia con la maternidad de un larguísimo, casi innumerable, elenco de hijos ilustres en todas las ramas de las artes y el saber, aunque de todos ellos son sólo cuatro, pero nada más y nada menos, los que han alcanzado unánimemente la consideración de personalidades de influjo universal: Séneca, Osio, Averroes y Maimónides. Y en un portentoso derroche de justicia poética e intelectual, de geometría histórica distributiva, la siempre azarosa mano de Clío los repartió igualitariamente entre los principales credos religiosos que sus habitantes practicaron a lo largo de los siglos paganismo, cristianismo, islam y judaísmo. Uno para cada uno, para que en principio y presumiblemente no hubiera favoritismos ni peleítas.

Pero las diosas proponen y los hombrecillos y sus miserias políticas deponen y lamentablemente no todos ellos han sido tratados con igual reconocimiento de sus méritos en lo que de universal tiene su aliento. Porque no ya la historiografía académica, sino que la propia Iglesia que ayudó a fundar y la propia ciudad que lo alumbró han discriminado y ninguneando desde siempre clara e irresponsablemente los méritos de uno de esos hijos ilustres, los de aquel precisamente cuyo pensamiento y alcance de sus dictados mayor incidencia ha ejercido en la historia de la humanidad. Es así que este congreso que nuestro Obispado organiza viene a tratar de paliar ese ocultamiento y a rescatar y poner en circulación por fin la relevancia histórica, moral y pastoral del obispo Osio, fin que sin duda alcanzará con facilidad por cuanto, a la vista de la inconmensurable altura profesional y penetración catequética de todos sus participantes, en él se hará definitivamente la luz sobre tan injusta preterición abriendo el camino para la elevación a la Sede Vaticana de solicitud de apertura de expediente para la merecida santificación del obispo Osio, fin último del congreso. AMÉN.

INTOLERANCIA, JUDEOFOBIA, MISOGINIA

Repasemos. Si Séneca pasó a la historia universal por haber tratado de moralizar las estructuras del estado romano y devolverle, en la época difícil de los emperadores enloquecidos de autoendiosamiento, la condición más democrática que tuvo durante la República y Averroes y Maimónides supusieron la reintroducción en occidente del racionalismo aristotélico separando la vía del conocimiento en dos ramales paralelos pero intangentes, el religioso y el científico, que haría posible posteriormente la explosión del humanismo renacentista, y todos ellos han sido colmados de honores y reconocimientos en los libros de historia y filosofía de todo el mundo, a Osio cabe por su parte el mérito de haber sido, aparte del introductor de la santa intolerancia como forma de gobierno en las blandas estructuras del Imperio Romano, el ingeniero artífice de la mayoría de los pilares que han sujetado el edificio de la civilización occidental hasta nuestros días y de los que ética, estética y políticamente la mayoría de la población mundial es heredera.

Porque al gran obispo cordobés se deben nada más y nada menos que la invención del catolicismo, mediante la fijación de su dogmática definitiva, y de instituciones de tan largo alcance en la historia europea y mundial como la persecución religiosa, la represión sexual universal y obligatoria, la judeofobia y la misoginia, preterición definitiva de la mujer de la vida pública.

El fenómeno de la persecución religiosa de disidentes tal como la hemos conocido en los últimos 17 siglos nace con Osio a raíz precisamente de la emisión del Edicto de Milán firmado por el emperador Constantino pero hecho a medida de los deseos, y redactada probablemente por él, del obispo cordobés que ejercía de su consejero en asuntos religiosos. Efectivamente y contra lo que usualmente se piensa nunca hasta ese momento de la Historia y salvo puntuales precedentes ocurridos en la religión padre del cristianismo, el judaísmo (recuérdense los 450 sacerdotes de Baal asesinados por el profeta Elías) (1), la humanidad no conocía el concepto de persecución religiosa. Hasta entonces todos los estados habían permitido la libre circulación y práctica de las ideas religiosas. Todos los dioses eran legítimos. Algo que alcanzó su máximo apogeo en el estado romano que, contrariamente a lo que se estudia nunca persiguió a nadie por sus ideas religiosas. Las sobredimensionadas, por causas propagandísticas de la propia Iglesia, persecuciones a los cristianos, se debieron siempre y exclusivamente en unos casos a su negativa a cumplir con los deberes políticos del estado romano, el equivalente al juramento de la Constitución en los estados actuales, otros bajo el amparo legal de ser seguidores de un lider que se había levantado contra Roma y había sido condenado a muerte por ello y en otros a que se encontró frecuentemente presionado por el clamor popular que exigía protección frente a las agresiones de los cristianos que, cumpliendo con su obligación de extender la santa intolerancia por el mundo, ofendían pertinaz y sistemáticamente a sus grotescos dioses y sus estrafalarias ideas religiosas tachándolas de aborrecibles y falsas. Cristo, al igual que todos sus seguidores ajusticiados en los siguientes tres siglos, lo fue por sedición, no por sostener determinadas ideas religiosas (2).

Fue presumiblemente Osio el que instó a Constantino a que eliminara el factor político de las persecuciones y las justificara sólo por el religioso, o al menos que conjugara ambos para ejecutarlas. En dos vertientes además, la de la exclusividad y la del dogmatismo: la dirigida contra los que practicaban otras religiones diferentes (paganos y judíos) y la dirigida contra los disidentes de la propia (herejes). Y no sólo eso, también eliminó la prohibición neotestamentaria de matar mediante la cual y durante los tres siglos anteriores todos los Padres de la Iglesia (Justino, Tatiano, Atenágoras, Tertuliano, Orígenes, Cipriano, Arnobio...), independientemente del grado de ortodoxia doctrinal con que pasaran a la historia de la Iglesia, habían predicado las virtudes de la no violencia (3), para que los cristianos pudieran alistarse en el ejército imperial, algo que ya venía ocurriendo desde tiempo atrás, pero de una manera irregular. Un caso curioso fue el de Lactancio, preceptor del hijo de Constantino, coetáneo, amigo y compañero en la asesoría religiosa imperial de Osio y probablemente su introductor en la corte, que predicó antes del Edicto de Milán el pacifismo y la prohibición del homicidio en cualquier supuesto en varias de sus obras para redactar sólo un año después un Epítome (314) en el que elimina cuidadosamente todas aquellas referencias, justificando las guerras del emperador e incitando a los soldados cristianos a dar su vida en ellas por él (4).

La inauguración mundial de las PERSECUCIONES POR CAUSAS RELIGIOSAS tuvo lugar en 314, al año siguiente de la promulgación del Edicto de Milán llamado posterior y falsamente de Libertad Religiosa. Y fue precisamente su primer teórico e impulsor, el obispo Osio, el que cortó simbólicamente la cinta inaugural señalando con su dedo de señalar perseguibles a los que tuvieron el honor de ser sus primeras víctimas, los donatistas de Cartago, cristianos tachados de herejes porque no compartían al cien por cien la doctrina oficial romana, pero sobre todo porque no consideraban decente la reciente alianza entre el Imperio persecutor y la Iglesia hasta entonces perseguida políticamente. Los soldados del emperador se encargaron de masacrar convenientemente a la mayoría de los disidentes, obligar a exiliarse a los restantes y confiscar los bienes de todos (5). Ese hecho señaló además el comienzo de la fructífera alianza represora entre el estado y la Iglesia: la Iglesia señalaba el objetivo y el estado se encargaba de liquidarlo. El genocidio cátaro, la Inquisición, las expulsiones de moriscos y judíos y la cruzada nacionalcatólica española son muestras de la fructífera alianza y de su pervivencia a lo largo de los siglos. La gloria de la invención de tan fecunda institución que ha conformado la historia europea –y universal- hasta prácticamente nuestros días debe adjudicarse a quien realmente lo merece, el obispo Osio, y Córdoba sentirse orgullosa de haber alumbrado al personaje destinado a cumplir tan altos y providenciales designios.

Un poco después en el Concilio de Nicea (325) (6), organizado por un Osio en la cima de su poder para condenar a sus colegas que practicaban el arrianismo, versión del cristianismo paulino más sencilla en sus creencias y menos fantástica en sus dogmas que el catolicismo que impulsaba y trataba de oficializar por entonces Osio y a los que el obispo cordobés declaró herejes, oficializa la persecución de todos aquellos que no comulgaban con la ortodoxia por él dictada convirtiéndolos en perfectamente extinguibles si persistían en su error. Los ajusticiamientos de obispos acusados de herejes -Prisciliano abriría la lista perdiendo la cabeza limpiamente bajo el filo de un hacha por denuncia precisamente del sucesor de Osio en la sede cordobesa, el obispo Higinio-, comenzaron muy pronto y la apertura de la puerta para la comisión del santo genocidio de paganos y judíos quedó así mismo inaugurada.

La fijación dogmática del catolicismo fue la fundamental aportación a la Historia de la Iglesia del obispo Osio, hecho que lo coloca, aunque no se le reconozca normalmente, en el tercer puesto de la línea en importancia personal de la religión cristiana romana, tras Cristo, el mesías aparentemente fracasado en su misión terrestre y Pablo su conversor en mesías de misión diferida mediante el adecuado cocimiento en un caldero teórico de una mezcla de elementos emparentados con los cultos de salvación mistéricos de raíz oriental y las corrientes gnósticas, neopitagóricas y platónicas de andar por el Mediterráneo aliñado finalmente con ciertos elementos de la moral estoica grecorromana, fundamentalmente la emitida por otro cordobés: Séneca (7). Osio funda el último estadio fijando el dogma de la Trinidad. Y lo hace mediante una fórmula, el símbolo de Nicea, el Credo, que elimina cualquier posibilidad de dialéctica, de discusión o matización en la forma de entender la fe. Lo que dice el Credo es lo único que se debe creer obligatoriamente. O sea, el Credo Por La Cuenta Que Me Trae.

A partir de ese momento, la creencia en otra cosa distinta de ese dogma llevará aparejado sistemáticamente el martirio del reluctante. Es pues preciso que se reconozca el supremo bien de la dogmática que impulsó con mano de hierro el obispo Osio y que evitó que la vía recta del catolicismo se disipara en escabrosos senderos laterales. Y que llegara intacta hasta nuestros días.

EL CONCILIO DE ELVIRA

Pero la actividad de Osio, que vivió 99 años, como teórico de los fundamentos del catolicismo, comenzó bastante antes, cuando ni siquiera sospechaba que llegaría a convertir a la Iglesia en uno de los pilares de apuntalamiento del tambaleante Imperio Romano cuando ofreció al emperador los servicios del episcopado cristiano como sustituto de las oxidadas estructuras e incontrolables autoridades municipales imperiales. En lugar de ediles coloque Su Grandeza Imperial obispos (episcopos = vigilante) que obedecen y son obedecidos mucho mejor, debió decirle a Constantino. En lugar de jueces magistrados deje que sean los obispos quienes impartan justicia iluminados por Dios. Cárguese los fundamentos del Derecho Romano e incluso los del derecho cristiano primitivo haciendo que la palabra testimonial de un obispo no tenga necesidad de ser enfrentada con otra (8). La primera noticia que de él tenemos se debe a su participación, en grado desconocido, pero probablemente en el de impulsor, organizador e implementador principal de doctrina, en el Concilio de Ilíberis (Elvira, cerca de Granada) celebrado aproximadamente en 302 ó 303. Las actas de ese concilio son una fuente fundamental para entender no sólo la tremenda ruptura ética en el campo de la tolerancia y la convivencia que suponía el catolicismo en ciernes respecto a las tradiciones romanas, sino sobre todo la futura deriva del pensamiento y la moral que imperarán, no ya en el cristianismo o más concretamente en el catolicismo, sino también de la ética civil por ellos impregnada y conformada hasta nuestros días. Así en aquel concilio granadino, cuyos 81 cánones se conservan (9), traduce con exactitud meridiana el pensamiento de nuestro obispo. Entre esos cánones encontramos fijaciones legales tan importantes como la obligatoriedad del celibato de los clérigos (cánon 33), un mandato crucial en la conformación de los mecanismos de control social, ya que el subsiguiente agriamiento general del carácter que en los pastores (cumplidores) provoca la total y absoluta abstinencia sexual en todas sus formas, los hace más eficaces en la ardua tarea de mantener la disciplina doctrinal entre la grey. La salida de la pederastia y otras secuelas negativas de los clérigos afectados por la represión son claramente menores que los beneficios que a lo largo de la historia ha procurado al buen funcionamiento de la Iglesia.

Entre esos cánones del concilio de Elvira encontramos así mismo la plasmación por primera vez en la historia de normativas que fijan modelos de conducta xenófobos y antijudíos y que tanto aliento tendrán en los siglos futuros, ya que prohíben a los fieles no ya el matrimonio (cánon 73), sino el mero contacto con personas que practiquen otras creencias y liturgias ajenas al catolicismo dogmático que el obispo Osio comenzaba a pergeñar, herejes, paganos y judíos. En los dos primeros casos esas normativas pronto se tornarán obsoletas ya que las persecuciones a sangre y fuego y su exterminio consiguiente las hará innecesarias. Pero en el caso de los judíos la Iglesia Católica Triunfante jamás conseguirá ni convertirlos ni erradicarlos del todo a pesar de los múltiples intentos que llevará a cabo a lo largo de la Historia. El antijudaísmo no es invento exclusivo de Osio, ya que sus primeras manifestaciones son tempranas en el Nuevo Testamento y entre los Padres de la Iglesia –San Juan, Tertuliano, etc.-, pero sí fue responsabilidad suya su sistematización mediante la fijación canónica en un concilio, su legalización y conversión en norma de conducta obligatoria para los católicos (cánones 49, 51 y 78). La considerada por los historiadores enemigos de la Iglesia como mera conducta edípica del cristianismo en su adolescencia se convierte ya a partir del concilio de Elvira en uno de los pilares de la personalidad adulta de la Iglesia y de la civilización occidental toda a la que aquella inoculará el virus del odio al judío. La infección desarrollará una enfermedad endémica y de dificilísima vacunación que cursará en el rosario de persecuciones, expulsiones masivas y pogromos, con el corolario monumental del genocidio perpetrado por los nazis, el Holocausto, que han pespunteado la historia de todas las naciones del mundo occidental hasta nuestros días y dan fe del alcance de aquella fijación canónica debida a la personalidad de nuestro ilustre paisano. Córdoba debe reivindicar con mayor ahínco, para su propio engrandecimiento moral y espiritual, el haber sido cuna de la enorme personalidad que está en el origen de todas esas hazañas de la Cristiandad.

Otra prohibición del concilio de Elvira fue la de ejercer el oficio de actor de teatro o auriga de espectáculos con expresa prohibición a las cristianas de casarse con quienes lo hicieran (cánon 62 y 67). Pero donde descuella claramente el concilio de Elvira es en el control que a partir de entonces y recogiendo una tradición in crescendo entre la patrística, se ejercerá sobre las mujeres, anulando la importancia y la libertad no ya que tuvieran en el mundo romano, sino incluso en el cristianismo primitivo anterior a Pablo. Nada menos que una cuarta parte de todas las disposiciones del concilio buscaban imponer mayor control que hasta entonces sobre las mujeres de la comunidad cristiana. Quedó inaugurado pues el machismo esencial católico y su imbricación en el mundo occidental hasta nuestros días. Las mujeres siempre fueron fuente de problemas y gracias a nuestro paisano el obispo Osio tempranamente dejarían de serlo. De hecho de las dos obras perdidas que se le atribuyen la principal parece ser De laude virginitate, una alabanza del control del cuerpo de la mujer por medio del fomento de la virginidad. La otra, Tratado de las vestiduras sacerdotales, quizás fuera el primer libro de homofashion de la historia, en el que parece que nuestro obispo recomendaba y diseñaba las colecciones de moda de cada temporada para toda clase de clérigos.

LA DENIGRACIÓN DE OSIO

Pero no todo fue un camino de rosas hacia el engrandecimiento de la Iglesia Católica para nuestro paisano obispo. La paciente labor llevada a cabo por el obispo Osio para la conversión al catolicismo de Constantino y conseguir ya plenamente su sumisión a los designios del Dios de los Católicos en su conquista del universo se encontró con algunos pequeños escollos. Entre otros compaginar la asesoría religiosa y la catequesis con el cumplimiento de las tradiciones imperiales de Constantino, principalmente las que le llevaron a mandar asesinar a su esposa y a su propio hijo.

La figura de Osio, que tan enormes méritos acumula y a la que tanto debe la civilización occidental sufrió varios torvos intentos de empañamiento que al final acabaron consiguiendo su objetivo empezando por el que le vino de parte de sus enemigos donatistas que lo acusaron de haber flaqueado en el martirio (10). Y ciertos autores contemporáneos han encontrado indicios de que Osio fue acusado también en Hispania por sus propios paisanos de haber renegado de su fe cuando supuestamente fue perseguido en tiempos de Diocleciano. Y hay que decir supuestamente porque incluso hay otros que niegan que hubiera podido sufrir persecución y martirio como él mismo comunicó en una carta al emperador Constancio al final de sus días, dado que se sabe que dichas persecuciones apenas afectaron a la zona occidental de Imperio donde se encuentra la diócesis de Córdoba de la que ya era obispo y además no incluyeron a cargos eclesiásticos de importancia (11). Por otra parte al final de su vida, tal vez con la mente obnubilada por el peso de sus 99 años, se sabe que renunció al catolicismo y abrazó la fe arriana de la que había abominado y a la que había perseguido ardorosamente durante toda su vida. Ésta prueba de Dios que de haberle sido impuesta estando en sus cabales hubiera sido superada, y en la que claramente falló, fue la causa de que su memoria quedara mancillada por los escritos y acusaciones de Agustín de Hipona y san Isidoro de Sevilla (tenía que ser...) y se viera empañada definitivamente en la zona que después del cisma ocupara la Iglesia Católica Romana hasta el punto de que su nombre fue borrado de los dípticos de su Iglesia de Córdoba (12). Porque en la zona oriental, es decir en la Iglesia Ordodoxa nuestro obispo Osio fue elevado a los altares y ahí permanece hasta nuestros días. Mientras en su propia ciudad de nacimiento, aparte de una estatua y nombrar una callejuela, su inconmensurable prestigio apenas era utilizado para otra cosa que para bautizar cines de barrio, autoescuelas y equipos de fútbol infantiles.

Por ello este congreso, en el que participa el mayor elenco de hagiografistas católicos que nuestro Obispado ha conseguido reunir y del que ha evitado prudente, cuidadosa y minuciosamente la intervención de todos aquellos expertos contaminados de algún tipo de tendenciosidad anticlerical que pudieran macular la alta misión que se ha propuesto: la reivindicación definitiva del obispo Osio y la proposición a las más altas instancias vaticanas de la apertura de un proceso de canonización que acabe elevando a los altares a este cordobés universal, dignísimo hijo de Córdoba y no menos digno Hijo de la Gran… Iglesia Católica Apostólica y Romana.

NOTAS:
  • (1) K. Deschner Historia Criminal del Cristianismo TOMO I, Ed. Martínez Roca 1990. Pg. 222.
  • (2) J. Montserrat Torrents: El Desafío Cristiano: Las Razones Del Perseguidor Anaya & Mario Muchnik, 1992.
  • (3) K. Deschner Historia Criminal del Cristianismo TOMO I, Ed. Martínez Roca 1990. Pg. 196.
  • (4) K. Deschner Historia Criminal del Cristianismo TOMO I, Ed. Martínez Roca 1990. Pg. 201.
  • (5) J. F. Ubiña: Osio de Córdoba, el Imperio y la Iglesia del siglo IV. En revista Gerion nº 18 pg. 449.
  • (6) A. Piñero: Los Cristianismos derrotados. EDAF, 2007, PG. 197.
  • (7) G. Puente Ojea: Ideología e historia. La formación del cristianismo como fenómeno ideológico, Siglo XXI, Madrid, 1984.
  • (8) J. F. Ubiña: Privilegios episcopales y genealogía de la intolerancia cristiana en época de Constantino, PYRENAE, núm. 40, vol. 1 (2009) pg. 98.
  • (9) M. Menéndez Pelayo Historia de los Heterodoxos Españoles, libro I, capítulo I, pgs 96-102, BAC, Madrid, 1978).
  • (10) J. F. Ubiña, Osio de Córdoba, el Imperio y la Iglesia del siglo IV. En revista Gerion nº 18 pg. 442.
  • (11) J. F. Ubiña, Osio de Córdoba, el Imperio y la Iglesia del siglo IV. En revista Gerion nº 18 pg. 441-2.
  • (12) J. M. Blazquez: Influjo del cristianismo hispano de la Iglesia Universal. Osio, Dámaso, Orosio, Prudencio. Publicaciones del Colegio Libre de Eméritos.

La bibliografía utilizada para la confección de este artículo incluye todos aquellos autores expertos vivos y en activo que por su clara tendenciosidad anticlerical o simple tibieza fideística lógicamente habrían sido eliminados en cualquier caso de los listados de participantes en el piadoso Congreso, pero cuya consulta se ha considerado necesaria en aras a la mayor ecuanimidad del mismo.