(del laberinto al treinta)


sábado, 24 de junio de 2017

Humor iconoplasta cordobés

SUPERSTICIONES HUMOR

HOY...

El gran Blasete Muuu, el mejor humorista del ramo iconoplasta al oeste del Pedroches, nos brinda hoy otro de sus desternillantes monólogos desde su habitual púlpito estilita de LA COZ. En esta ocasión nos sorprende con la descacharrante broma de hacernos creer que este fin de semana de finales de junio, con la que está cayendo de caló, la metástasis narcocofrade alcanzará la cifra de ¡¡¡9 procesiones 9!!! en distintos puntos de la ciudad. Una verdadera BACANAL ICONOPLASTA para la que colapsarían 80 calles/plazas/avenidas 80 y para cuyo normal desarrollo el Excelentísimo Ayuntamiento de izquierdas se vería obligado apoquinar unas decenas de miles de euros del erario público para garantizar el normal desarrollo de esa superfiestaza privada.

Para dar realismo y desencadenar más risa en el respetable desgrana prolijamente cada una de las calles que serán ocupadas por las ordenadas filas iconoplastas mecidas por los sincopados ritmos de la siniestra música militar que nació para acompañar a las ejecuciones de la Inquisición. Del pavor a la risa, ese es el secreto de su éxito. Y a fe mía que lo consigue. Sufriré de agujetas en mi pobre diafragma por varios días.

El monólogo está salpicado de verdaderas perlas humorísticas, como la de llamar a estas procesiones octavas como haciéndonos creer que a lo largo de la temporada nos han dado la plasta icónica siete veces más cada una de ellas.

Pero donde descuella -¿o descolla?- su ingenio gracioso es en el arte nominativo. Ahí es nada la imaginación que hay que gastar para inventar nombres para las cofradías tan descacharrantes como Protohermandad de la Quinta Angustia o Protohermandad del Traslado al Sepulcro. Si su humor no fuera tan fino podría incluso haberle dado una vuelta de tuerca más y haberlas nominado como Proctohermandades.

Menos mal que se trata sólo de un monólogo de humor y que hoy 23 de junio de 2035 se cumplen los cinco años de la última manifestación iconoplasta que hubo en la ciudad, aquellas siniestras bacanales supersticiosas que afortunadamente desaparecieron por muerte natural. Pero está bien convertir las pesadillas en humor. Eso ayuda a sobrellevar el trauma de los 600 años de iconoplastismo anteriores acumulados.

LA TRISTE REALIDAD: Seguimos en 2017 y no es un sueño, aunque sí una pesadilla:

jueves, 15 de junio de 2017

Los cojones de la Yihad Iconoplasta Cordobesa

La última vez que en la Muy Leal, Muy Piadosa, Muy Levítica Ciudad de Córdoba la racionalidad democrática puso en su sitio a la Dictadura Iconoplasta fue cuando Maese Anguita esculpió en aquel bronce mediático aquello de que el obispo no lo era suyo pero él si era alcalde de él. Desde entonces las dosis de clericalcofradeína supositorial que han visitado los rectos procederes de sus edilicias señorías de todos los partidos municipales que en la ciudad han sido y a quien Dios guarde muchos años han sido frecuentes, profundas y de efectivo valor terapéutico.

Me apuesto las cervezas de todo este verano a que esta nueva dosis supositorial de cofradeína envaselinada que los representantes de la Yihad Narcocofrade acaban de poner en la mesa de los concejales del ramo con el mensaje de que el ayuntamiento, los representantes del pueblo soberano, y todas las asociaciones de vecinos o comerciantes, la democracia y la puta que la parió son una verdadera mierda ante el derecho divino de los iconoplastas a tomar las calles cuándo, cómo y dónde les salga de los cojones, acabará, como siempre, en el interior del recto proceder de sus excelencias municipales. Amén.

Evacuado mediáticamente por el incensado ojete de Blasete El Chupacirios en LA COZ, el medio clericalppero por tontonomasia de la ciudad de Córdoba.

martes, 6 de junio de 2017

La odisea de los rabadíes de Saqunda

Los que habéis seguido durante años este blog imagino que habréis notado (echar de menos igual es un supositorio excesivo por mi parte) que lo he tenido muy abandonado. Los amigos con blog habrán notado, por su parte, que tampoco he participado como solía en los debates que se suscitaban en los suyos a menudo. No me olvido de nadie ni mejtoy quitando, mejtoy quitando. La única causa de esa relativa ausencia, porque de vez en cuando me he desentumecido con algún arrebato, ha sido que he estado criando un gorrión en casa. Un gorrión gordo, aunque no sé si lustroso, que eso lo tendrán que decir los que se decidan a verlo piar, que me ha mantenido sentado en el duro banco de una galera libresca por dos años, alimentándolo con pienso de datos, ideas, esfuerzo y cariño. En ellos, además, acompañaba yo mismo al gorrión en el proceso de encebamiento. Espero tener todo el verano para lijarme las rebabas cárnicas sobrantes.

Al gorrión le he puesto de nombre LA ODISEA DE LOS RABADÍES y de apellidos El primer exilio hispano. Un ensayo en el que he tratado de recoger lo más ajustado a las fuentes posible, la secuencia completa de la historia de los arrabaleros (rabadíes) de Saqunda, su levantamiento contra el emir, la represión consiguiente y las distintas etapas de su exilio, Toledo, Fez, Alejandría y Creta. La primera revuelta popular urbana contra un poder estatal establecido inserta en la lucha de clases y el primer exilio por causas políticas de la península Ibérica de que tenemos noticia histórica por fuentes escritas.

Para presentarlo en sociedad en una bonita jaula he contado con los mismos problemas que con mis dos gorriones anteriores. Ningún jaulista profesional me ha querido hacer el encargo. Ninguna de las editoriales locales y nacionales han considerado a mis gorriones dignos de que entren en sus jaulas. Así que me he visto obligado, y me he resistido, claro que sí, a enjaularlos en AMAZON. Yo mismo diseño la jaula hasta el menor detalle y ellos me la construyen y la ponen a la venta en su pajarería. Ya sé… Lo sé perfectamente. Pero para alguien que está convencido de que el FIN DE LOS TIEMPOS ESTÁ CERCA y que calza ya una edad que aconseja no esperar demasiado, no me ha quedado otra opción. Descartando otras enjauladoras de autoedición por muchas razones cuya exposición os ahorro.

Es una verdadera pena que el flechazo con un probable degustador de mi trabajo no ocurra en el ámbito natural donde ocurren esos milagros: el vientre propicio de una librería, mediante roce táctil y visual. Pero las cosas son como son y salen como salen.

Los que estéis interesados tanto en este último gorrión como en mis dos anteriores los podéis adquirir en la tienda de AMAZON. En cuatro días si no hay finde por medio los tendréis en casa y en mano.

Por último, contaros que me han asaltado con la sorpresa de que me andan organizando una presentación del libro en un sitio marco incomparable y emblemático de la muerte. Pero eso es un medio secreto que desvelaré, sin finalmente se confirma, más adelante. Sería una cosa bastante raruna: presentación de un libro que no puede venderse en el lugar del acto. Tal como están las cosas puede que sea el futuro, triste futuro y sobre todo corto, muy corto. Así que ¡confesad y arrepentíos, pecadores…! 

miércoles, 31 de mayo de 2017

El legado de Al Andalus

Hace mucho, mucho tiempo que la raza de los viajeros se extinguió. Hoy, que nadie se engañe, ya no es posible ser otra cosa que turista. Lo que nos queda es la posibilidad de sólo estar en otros lugares ajenos al nuestro en lugar de vivirlos en simbiosis con nuestros pulsos como hacían los viajeros de antaño. Los visitados suelen saber tanto de los visitantes como éstos de aquellos y ya no queda nada que merezca ser mencionado a la vuelta sin que otros miles no lo hayan hecho antes. La distinción hoy podríamos establecerla entre el turismo industrial y el turismo artesanal. Entre quienes visitan los lugares sin más información que la que les proporcionan las guías estándar y quienes se lanzan a aventuras del conocimiento buceando en literaturas específicas que ahondan lo más posible en su cuerpo y en su espíritu. Para estos últimos que vayan a viajar al Maghreb puede resultar de suma excitación intelectual el libro recién aparecido de Virginia Luque sobre la herencia andalusí y morisca en el Maghreb, subtítulo precisamente de El legado de Al Andalus, publicado por Almuzara y aún calentito. Bueno, en realidad puede ser excitante no sólo para quien esté pensando bajarse al moro —porque el libro no es un texto de viajes estrictamente, sino un ensayo perfectamente documentado— sino sobre todo para cualquiera que tenga un mínimo interés en el conocimiento de nuestro pasado y nuestro presente y en cómo ambos andan estrechamente entrelazados, no sólo aquí, en las tierras donde dejó su huella un Al Andalus perdido hace siglos, sino sobre todo en otras tierras muy cercanas donde sí que permanece perfectamente vivo.

Luque peina concienzudamente la idiosincrasia y la cultura, tanto la material como la intelectual y la espiritual, de nuestros vecinos del sur para buscar las huellas que de aquel mundo perdido —aunque no del todo— en nuestros lares, perviven en ellos como receptores que fueron de todo aquel legado que la España de la Unificación en la Catolicidad expulsó violentamente de su seno.

Viajar por el Maghreb de la mano de Virginia, sirviéndose de su libro como guía por Marruecos, Argelia y Túnez, persiguiendo los olores de los perfumes, los sabores de los platos que un día fueron nuestros, las formas arquitectónicas hermanas de la Alhambra o la Aljafería o de los pueblos de las serranías malagueñas, las músicas que un día llenaron los salones de los palacios, las primorosas explotaciones agrícolas cuyas cicatrices aún perduran en Valencia o las Alpujarras, las artesanías… y sobre todo el paisaje humano de los andalusíes perfectamente vivo y distinguible en el corazón de las ciudades, colectiva e individualmente, con nombres y apellidos, puede ser una experiencia inolvidable.

martes, 25 de abril de 2017

Operación "Posito de mierda"

- ¿Pulisía?

- Hola, buenas, llamaba desde Córdoba para ofrecerles un nombre para una bonita operación policial.

- ¿Cómo? Ah, no, de sus compis de Córdoba no me fío.

- Bueno, miren, se trataría de la OPERACIÓN POSITO. Mejor si le añaden otra palabra y lo convierten en OPERACIÓN POSITO DE MIERDA.

- Verán, es un poco enrevesado, pero muy bueno. Investiguen lo que se esconde detrás del proyecto de conversión del antiguo Pósito de la Corredera de Córdoba en un Mercado Gastropijo. Hacen un pequeño juego de palabras, le quitan el acento y lo dejan en cordobés y le añaden el oloroso contenido del asunto. Fácil ¿no? Los muñidores de ese negociete eran el antiguo alcalde de Córdoba Ppipiolo Nieto, ahora subsecre de Interior y Pablito González, ya saben el baranda de los Mercas esos, incluido MERCACÓRDOBA. Sí, el mismo, el hermanísimo de Ignatius Really, Really Chorizo. Lo digo por si quieren atar cabos de lo que hablaron los dos mendas unos días antes de que lo detuvieran. Por si PPiolo no lo explica en su comparecencia en el Parlamento.

- Exacto, de la receta del auténtico salmorejo.

- De nada, hombre, me encanta ser un probo ciudadano.

Hace justo tres años PUBLIQUÉ UN POST en este blog sobre las maniobras en que la mafia nacional-corruptalista andaba metida en Córdoba para hacerse con un espacio que pertenecía secularmente al pueblo de Córdoba, incluirlo en su cartera de robos de lo público y metérnosla bien tiesa hasta la campanilla sin mantequilla ni anestesia.

Y apunté algunas posibilidades de la sustancia del meollo que resultaron ser absolutamente acertadas. No tiene mucho mérito. Estudiando el ganao se suele saber dónde y cuándo caga regularmente.

Lo que no sabía yo entonces es que el tal González que bailaba el tango del parné con Flequillito Nieto en el interior del Pósito era el hermano de Enemigo Número Uno desde hace dos días. Todo un honor para esta ciudad en la que las mafias hasta ahora y que se sepa han sido estrictamente locales, entrar de lleno en las redes nacionales e internacionales. Avanzamos por el buen camino.

sábado, 22 de abril de 2017

El trasfondo político de las cofradías

Un par de semanas antes de la que llamamos Santa recibí la petición de la gente del Círculo Cultural Juan23 de Córdoba de participar como invitado principal en uno de los actos de la II Semana Laica que, coincidiendo con aquella, se viene celebrando en su sede.

La responsabilidad -y el curro consiguiente- de prepararme un tema que sirviera de eje a un debate me sobrepasaba, sobre todo hallándome, como me hallaba, convaleciente de agotamiento tras la terminación de mi último trabajo, un voluminosísimo y supercurradísimo libraco sobre el Arrabal y la Revuelta de Saqunda y los varios destinos de sus exiliados.

Pero al Juan no le podía hacer el feo de escaquearme. Mi vida, desde mi despertar político en 1971, está íntimamente unida a él y el agradecimiento que tanto yo como el resto de la ciudad le debemos es inconmensurable. Y sistemáticamente ninguneado por sus fuerzas zombies. Así que con el fruto de algunos viejos estudios que emprendí hace años, algunas intuiciones, bastantes certezas y las terroríficas constataciones que me vienen asaltando en los últimos años acerca de la verdadera índole actual de las cofradías, armé una charla con que dar el callo en la tarea que se me había encomendado. Me adjudicaron el Viernes Santo.

En plena sucesión de actos de la Semana Laica del Juan me quedé acongojonao el Martes Santo con el fastuoso despliegue expresivo y el insondable pozo de conocimientos sobre su tema (La financiación de la Iglesia Católica) que desarrolló Amelia Sanchís, doctora en Derecho y profesora de Derecho Canónico de la UCO y uno de los mayores lujos intelectuales con que contamos en la ciudad. Casi me rajo en un ataque de aceptación de mi humilde realidad. Pero la palabra dada es la palabra dada. Sagrada para mí. Que sea lo que Dios (perdone, doña Razón) quiera.

Amigos, algunos muy queridos y venidos de muy lejos (por pura y feliz coincidencia de fechas, claro), otros, igualmente queridos, más de andar por Córdoba. Y más gente desconocida de la que me esperaba, me arroparon en la faena. Un animado debate y unas cervezas después convirtieron el acto en una inolvidable velada laica, mientras afuera rugía la fiera de la superstición aprovechada por las fuerzas telúricas de la España Secular Reaccionaria y el adocenamiento sin seso de este pueblo sin redención.

Como ha habido mucha gente -que no se enteraron, estaban fuera o no pudieron asistir- que me ha hecho saber su interés por el contenido de la charla me he decidido a colgar aquí el texto base que me curré para la misma. Sobre la marcha debí cambiar algunas cosas, eliminar otras y añadir unas cuantas. Sé que existe el audio porque tuve el cacharro de grabar sobre la mesa. Si lo consigo no sé si me atreveré a colgarlo también. Ya veremos…

PARA ACCEDER AL TEXTO COMPLETO DE LA CHARLA PICA SOBRE LA IMAGEN DE MI AMIGO PEDRO PEINADO:

martes, 18 de abril de 2017

Clasismo-lepenismo cofrade cordobés

La peña que escribe en los medios narcocofrades de Córdoba es la polla, perdón, el cirio… pascual de hipocritona, anticristiana y clasista-lepenista. Tanto el ultraderechista La Coz como el dedicado estrictamente al dealereo esquinero de cofradeína sin cortar Hentedepá cuentan con un plantel de arietes-carneros que dejan a Tafurito y a Mirandita del Acorazado ABC convertidos en liberalotes chicos de la UCD. Y eso que el primero viene de donde viene y el segundo ya se dejó caer el año pasado con ese monumental TWEET CLASISTA  en el que despreciaba a la cofradía de Las Palmeras, la del barrio más deprimido de la ciudad, mientras se hacía un frufrú ante la de los más ricos y sabihondos, la Hunibersitaria. la cofradía de la UCO (Siempre Pía, Devota de Frascuelo y de María).

Pero a estos ya no hay quien les gane a clasismo-lepenismo y eso que algunos provienen de familias de muertos de hambre que han ascendido socialmente cultivando el caracolillo pescuecero.

A mí particularmente me pierde Blasmuuuuuuuu. Aparte de un poco disléxico, incapaz de escribir, tras siete artículos fustigándome, correctamente mi nombre, es un tipo biliosamente clasista. Sencillamente odia a los pobres. Si la mentirosa causa que han dado las cofradías para impedir este año a los penitentes de cola el acceso a la nueva carrera oficial totalmente privatizada es la seguridad (llevan años intentándolo en la anterior), Blasmuuuuuuu ya directamente nos dice cuál es la verdadera y la hace suya sin cortarse un pelo. No le gustan los penitentes pobres, los que no pagan su cuota y no quieren disfrazarse de kukuxklanitos. No llevan chaquetas con insignia de oro de ley, ni corbatas de seda, ni trajes negros con mantilla, comen pipas y hue… bueno eso no lo ha dicho pero que no lo haya pensado…

Los penitentes de cola de las procesiones son los pobres, la gente sencilla de los barrios, la gente que en su profunda ignorancia fruto del lugar al que los ha relegado el sistema cifran obsesivamente la solución de sus problemas en la adoración de unos ídolos que poseen en propiedad precisamente los causantes de sus males, los que se esfuerzan por todos los medios para que la injusticia social se perpetúe y sólo pueda ser paliada por la caridad que ellos proveen. Una caridad de dama de ropero parroquial que procura no rozarse con sus beneficiados. Lepenismo en estado puro: defensa de las tradiciones y desprecio del sin recursos.

Y desde luego esos desharrapados socioecónomicos están infinitamente más cerca de la doctrina que les proporcionó ese dios al que todos ellos adoran que esa panda de desarrapados morales que desde su poder en las cofradías los desprecian profundamente.

Que haya gente de izquierda que los respete y se refriegue con ellos dice mucho del mundo de mierda en el que estamos ahogándonos.

lunes, 27 de marzo de 2017

Santa Saqunda, patrona de los exilios y de las fosas

Por mucho que sigan empeñándose, Ayuntamiento de Córdoba y Junta de Andalucía, el record es ya insuperable, no merece la pena que se esfuercen más. El título de CIUDAD EN LA QUE SE HA DESTRUIDO MAYOR CANTIDAD DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL MUNDO EN MENOR TIEMPO NO DE GUERRA no se lo va a quitar a CÓRDOBA nadie por mucho empeño que pongan en volver a batirlo.

Sin embargo la rutina es la rutina y la Cordobestia no es un animal mitológico de varias cabezas, sino uno perfectamente vivo, pero que necesita para subsistir el cebo del constante rugir de las Poclain arrancando sillares milenarios, pulverizando restos arqueológicos de mezquitas, funduqs, almunias y viviendas califales del siglo X y hormigoneando sus espacios. Pero a la que le repugna el mismo sonido abriendo las fosas de las víctimas del franquismo.

Hoy 26 de marzo de 2017 se conmemora el MCMXCIX aniversario del comienzo de uno de los hechos históricos más interesantes del pasado de la ciudad, desde que los primeros cordobeses comenzaron a batir el cobre en la Colina de los Quemados hasta que el otro día los de Hostiatur comenzaron batirse a hostias para no desmerecer del nombre de la asociación de vendedores de flamenquines y alquiladores de catres locales.

Dentro de un año justo, el 26 de marzo de 2018, se conmemorará el MCC del inicio de la Revuelta del Arrabal (rabadh Shaqunda, 13 ramadán de 202h. - 26 de marzo de 818 dC.), del que tantas veces he hablado aquí en este blog y del que más me vais a oír y leer porque acabo de terminar un libraco-ladrillo sobre ella y sobre el destino de la que constituye la primera constatación documentada de una revuelta de lucha de clases y del primer exilio masivo por motivos políticos de la historia de los pueblos de la península Ibérica. Una tierra que a partir de ese momento empedraría su discurrir histórico con muchos otros más, conformando el conjunto de todos ellos una de sus más acendradas señas de identidad colectivas. Judíos, moriscos, humanistas, liberales y republicanos. Toda una idiosincrasia nacional fundada sobre genocidios y exilios.

Pero el primero documentado históricamente fue el de Saqunda. Los restos materiales de ese inmenso arrabal que ocupó el lóbulo del meandro de Miraflores, al que después de mandar al exilio a sus habitantes supervivientes de la masacre previa mandó arrasar el emir al-Hakam, fueron descubiertos en 2001. Ya he contado varias veces las vicisitudes sufridas por ese enorme yacimiento de 22.000 m2 después de que los arqueólogos del convenio UCO-GMU lo excavaran concienzudamente. De los tres brazos del yacimiento, uno fue completamente destruido para construir encima el BBVA, que no es el nombre de un banco, sino las siglas Ballena Blanca Varada de Andalucía también conocida como Secuatro y creo que ahora como Setresá y en el que han tenido la triste delicadeza de conservar exloco, o sea desplanzádolos varios metros hacia arriba de su situación original, algunos restos de cimientos del arrabal. Los otros dos han permanecido a la intemperie la friolera de 15 años.

En 2013 se levantó un monumento en el Parque de Miraflores, justo en el centro geográfico de los tres brazos del yacimiento. Una alta columna con una estatua en su cimacio. ¿Dedicado a perpetuar la memoria de aquellos hechos que en cualquier otro lugar se enseñarían en las escuelas de primaria? No, hombre no, no nos vayan a confundir con gente ilustrada, europeos y seres de esa otra galaxia. Lo que estaba representado en la cima de la columna era un homenaje a nuestro subdesarrollo moral: el avatar de un ídolo católico, uno de los innumerables -politeísmo se llama eso- en los que se encarna la madre del dios de esos creyentes, la del Rocío concretamente, un culto asociado al señoritismo cortijero y a la alienación jornalera del mundo latifundista del profundo sur andaluz, sin nada que ver con la ciudad, pero al que la Junta de Andalucía ha elevado al rango de religión de estado.

También conté que en febrero de 2015 necesitando crear una plataforma terriza para levantar un falso circo romano para representar falsas carreras de falsas cuadrigas romanas con motivo de la celebración en la zona de un falso mercado romano, se vertieron directamente sobre el yacimiento, sin la más mínima protección arqueológica preceptiva, miles de toneladas de tierra que cubrieron de mala manera y totalmente los cimientos completamente reales de las que fueron las viviendas de aquellos heroicos y desgraciados cordobeses del siglo IX que se levantaron contra un poder tiránico y fueron masacrados unos miles y mandados los supervivientes al exilio donde fundaron prósperas ciudades y reinos lejanos. Y señalé ese hecho, destruir la autenticidad para sustentar un simulacro, como la seña de identidad cordobesa por antonomasia. En eso, el alcalde falangista Cruz Conde y su destrucción-kitschificación del casco antiguo tuvo en los munícipes cordobeses de la Transición, fueran comunistas (más o menos ex) o neofranquistas (más o menos neo), unos excelentes discípulos.

Aproximadamente dos años después, en noviembre del 2016, la Cordobestia, o sea el Exclementísimo Ayuntamiento de Córdoba, decidió que con ese bujero que quedaba, el tercer brazo del yacimiento sobreviviente a las cordobestiadas anteriores, que penaba bajo las inclemencias del tiempo y de las raíces del jaramago -el mejor amigo del arqueolofóbico munícipe cordobés- se acabaron las pamplinas.

No tengo pruebas, como sí las tengo de la cordobestiada anterior, de que el último trozo del yacimiento haya sido convenientemente cubierto con el preceptivo geotextil para protegerlo de cara a intervenciones futuras, cuando -difícil ya lo veo- nos sucedan seres más civilizados. No pude comprobarlo personalmente. Pero me cuentan que no, que el mismo método que con el otro. Llevan va para cinco meses echando pacientemente camionada de tierra tras camionada de barrazo extraído de las orillas de río sobre él. Lo primero que hicieron fue cubrir con una fina capa de tierra toda su superficie. Probablemente para evitar que tras la primera alerta los tocapelotas de los amantes del patrimonio pudiéramos documentar el método con que se estaba tratando la cubrición del yacimiento.

Precaución superflua: en Córdoba se viene dejando hacer lo que se les pone en la punta / superficie del sostén del meato urinario a todos/as los/as Patrimonial’s Destroyer de la ciudad sin que la UNESCO tome cartas en el asunto desde que -creo que corría 2002 ó 3- se cagaron por las patas abajo cuando aquella, tras la denuncia de un probo ciudadano, amenazó al Exclementísimo con que si seguía sustituyendo las centenarias aceras de losas de granito de las callejuelas cordobesas por las adocenadas de fábrica con que estaba haciéndolo, le quitaba el título que, ya injustamente, le había concedido, de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Luego debieron de llegar a un acuerdo. Igual los zampabollos de la UNESCO pueden comer flamenquines gratis cada vez que recalen en la ciudad hasta el final de los tiempos… Tal vez ello explique que puedan destruirse puertas de la Mezquita sin que nos caigan las candelas der sielo.

Para añadir un ladrillo más al edificio de la autoalimentada imagen de Incoherencia Esencial que es la marca de la ciudad -la Verdad en el Campo, la Caridad en el Potro, la Salud en el Cementerio, un mitológico Genio Alado miembro de honor del Colegio de Médicos, etc- o a la preferencia por el trampantojo frente a la autenticidad, habría que contar con el hecho comprobado de que el mismo día en que los camiones y las palas mecánicas comenzaban a cubrir con toneladas de tierra y de esa presunta mala manera uno de los yacimientos altomedievales más importantes del mundo, el responsable técnico municipal del innombrable desaguisado contra el patrimonio arqueológico mundial recibía un premio a su trayectoria concedido por una asociación cultural independiente cordobesa. Una asociación que merecería por ello el título de La Espabilá. En Murcia el equivalente al mismo tipo y su superior político, por destruir solo un trocico de un yacimiento infinitamente menos importante que el de Saqunda recibieron en cambio el premio de sentarse en el banquillo y estar a punto de acabar jugando al parchís por una buena temporada en una bonita prisión estatal si les llega a tocar un juez imparcial.

Esa falta de cuidado en el enterramiento de los restos lo que significa es que no piensan rescatarlo nunca más, que no piensan poner en valor ni un solo metro cuadrado del mismo ni hacer centro de interpretación alguno, ni colocar ningún monolito de recordatorio que compita con la alta e inverosímil columna idolátrica que levantaron en honor de un culto religioso de otro lugar, y que la memoria del Arrabal se sepultará para siempre y que la ciudad se dedicará a lo único que parece saber hacer, a olvidar su pasado para no tener que aprender nada de él para su futuro. Que esa y no otra es la filosofía de esa estafa que afecta a todo el país y que se llama la Cultura de la Transición.

A mi me resulta entrañable esa comparación con la historia de los otros exiliados históricos, pero especialmente con la de los republicanos, genocidiados tantos de ellos, exiliados tantos otros, llevando los supervivientes la luz de sus conocimientos a lugares tan lejanos como Iberoamérica, como los rabadíes la llevaron a Fez o a Creta. Y los cuerpos de los asesinados y su memoria ocultados bajo toneladas de tierra en sus fosas originales por el nacionalcatolicismo o en la cubrición de sus restos arqueológicos por el nacionalcretinismo, ambos la única marca reconocible en la distancia de este hirsuto país asilvestrado que lleva el hedor de las dictaduras en el tuétano de los huesos.

Como ya he dicho, el año que viene se conmemorará la cifra redonda del MCC aniversario del inicio de los sucesos del Arrabal de Saqunda. Imagino que a nuestras atocinadas autoridades políticas y su no menos atocinado elenco de comeollas técnicos y asesores del ramo cultural, a los umbilicados profesores del ramo de la UCO, a los miembros flácidos de la Cacademia de Nobles Caspas y Bellas Tretas y a la población en general que estará mas arrobada pensando en el movimiento de culo bembón caribeño de los pasos de palio o en las previsibles derrotas de esa mierda de equipo de fútbol que parasita el presupuesto municipal, se la refanfinflará olímpicamente.

Yo por mi parte, que imagino que debo de aparecer como un insufrible friki, he querido homenajear con ese libro a todas la víctimas de las represiones del Poder que en este crudelísimo país han sido, concentradas en esa primera y paradigmática de los rabadíes de Saqunda. Matanza, exilio, infamación y ocultamiento en fosa común, sean sus cuerpos o su memoria.

Antes que el mío, aún inédito, Carmen Panadero escribió otro del mismo tema que recomiendo vivamente: Los Andaluces fundadores del emirato de Creta. Ambos libros, el mío si consigo publicarlo y el de Carmen Panadero, con enfoques diferentes, es posible que se constituyan en los únicos homenajes que en esta levítica y desdeñosa ciudad se hagan para conmemorar ese aniversario redondo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Veneno, cuarenta años

Me entero por casualidad de que del disco mítico de Veneno del año 77 sólo se vendieron 500 ejemplares. También que muchos críticos lo consideran el mejor disco publicado en España en el siglo XX. De lo primero no me queda más que alegrarme porque yo tengo uno de esos ejemplares. De lo segundo… pues también, aunque no sé, ando dándole vueltas a algún otro que me parezca merecedor de ese título. Y la verdad es que por ahora no lo he encontrado.

El disco lo compré recién aparecido, claro, aunque no sé cómo llegué exactamente a conocerlo, porque entonces estaba rodeado solo de adoradores de Cat Stevens o Victor Jara. Pero para gastarme la pasta en adquirirlo en un tiempo en que andaba más tieso que la mojama ya tuvo que interesarme. Yo hurgaba entonces en el underground americano y en el flamenco puro, del que me convertí en un verdadero flamencólico, como llamaba Morente no ya a los talibanes del mairenismo o el fosforitismo, sino sobre todo a aquellos que exigíamos en el campo de la evolución un mínimo de inteligencia más allá de que nos divirtieran las protololailadas de Las Grecas o el tangencialismo de Triana. Me fascinaba la capacidad de una música tan de raíz como el blues para evolucionar y ser capaz de, a partir de un puñado muy limitado de arpegios, haber generado un universo infinito mixturándose con todo lo que se le ponía delante. El flamenco, sin embargo, moribundiaba lentamente sin que ningún genio fuera capaz de adaptarlo a los nuevos tiempos. Era un arte preindustrial que no encontraba oxígeno fuera de los patios, las ventas y los tablaos, ecosistemas en peligro de extinción. Los festivales de la Transición fueron su último canto de cisne.

Salvo la guitarra, con la revolución que supuso Paco de Lucía, que aún sigue creando músicas, y tras el fenómeno de Camarón cuyos epígonos siguen contaminando las calles a través de las ventanillas de los coches de los lolailos con sus patéticos maullidos, el flamenco puede darse por definitivamente extinguido.

Pero en 1977 aquel disco nos sacudió con la esperanza de que lo que había ocurrido con el blues podía ocurrir con el flamenco. Había esperanza aún, sobre todo porque se andaba buscando un camino que luego simplemente se cerró sin explicación, a menos que se considere la generalizada escasez de talento como una de sus partes. Y sálvese lo que y a quien tenga que salvarse.

Esa feliz congruencia del catalán errante regresando con los sones de Morón desde California para relocalizarlos en el lugar de donde había huido y los dos gitanos locos, y por lo tanto genios, un productor visionario, las cuatro dosis de LSD y una poesía que nunca antes había sido escrita ni dicha en este país fue un milagro único en la historia de la música española. No sé si puede afirmarse lo que afirma el articulista de que es el disco más importante del siglo XX, ni falta que nos importa, pero sí que fueron los 36 minutos más sublimes que, de la música cercana, la que nos aparta el corazón de las mangueras, muchos andaluces perdidos y otros, luego lo descubrí, de otras latitudes, pudimos disfrutar. Y no descarto que los alcaloides tuvieran mucho que ver. Pero es que eran su imprescindible aliño.

Apenas dos años después fui arrastrado al servicio militar obligatorio. Para mí fue un terrible shock y sigue siendo lo peor que me pasó nunca en la vida. Las canciones de Veneno me acompañaron durante todos y cada uno de los momentos que viví en aquel infierno como la mejor compañía que pude buscarme. Las tarareaba en los desfiles, en las guardias y en las horripilantes, tediosísimas teóricas. En una de ellas, mientras cantiñeaba aquello de Me devoraaaa mi miedo devoradoooor… alguien a mi lado se puso a acompañarme. ¡¡¡Alguien de Navarra!!! Tras la primera sorpresa porque alguien de un lugar tan semiártico conociera una música tan de tostanera andaluza descubrí que no estaba solo. Juan era de Pamplona y conocía a Veneno, que yo tenía por algo tan sumamente marginal andaluz que probablemente no había llegado ni a Despeñaperros. Desde entonces, los fines de semana, cantamos mucho, a Veneno y a otros grupos. En el coqueto apartamento el Mesón del Gitano -que fue resort de los artistas de la época dorada del western italiano donde según decía el guardés había dormido Yul Brinner y Claudia Cardinale-, bajo la torre redonda de la Alcazaba de Almería y sobre el barrio de Pescaderías, a cien metros escasos de donde el Malaguita pasaba las mejores posturas al oeste del Andarax… Han pasado casi cuarenta años… pero ni uno solo de ellos sin que al menos dos veces nos volvamos a encontrar.

Lo sanimaleeeeeeee…

NOTA: Pa celebrarlo abrí el domingo la botella de coñá jerezano der güeno que me regalaron estas navidades mis amigos Isabel y Javi. Va por ellos.

martes, 31 de enero de 2017

17..., el gurú, la caverna y la progresía cordobesa

Lo peor de todo el asunto de las reacciones a la publicación de 17… Un análisis de la cultura en Córdoba no es la halitosis de los cíclopes de los medios de la derecha clerical y sus tropillas de orcos de los foros nacionalcofrades saliendo airados de la caverna y arrojando grandes pedruscos sobre la progresía que ellos suponen que está detrás. No: lo peor ha sido el estremecedor silencio con que esta supuesta progresía vapuleada en sus podridas bocas le ha hecho frente defendiendo la dignidad del dignísimo producto.

Salvo la columna que Alfonso Alba dedicó en Cordópolis a reprochar la piel tan fina de la ciudad bien a la que escuece cualquier crítica a la Córdoba Eterna(mente) Católica como un puñado de sosa en una herida, nadie, absolutamente nadie, ni los propios colaboradores, ni siquiera en las redes sociales, ha salido a defender el fondo de esa publicación, que con las contingencias propias de las prisas y la brea con las administraciones, que, por lo poco que sé, han sido determinantes, ha puesto valientemente sobre la mesa mediante un buen puñado de testimonios el estado actual de la cultura de la ciudad. De unos cuantos temas, solo de unos cuantos temas, claro, porque es imposible abarcarlo todo. Han sido precisamente los que han quedado fuera, o al menos no se han sentido suficientemente representados, los que han salido a despotricar por la forma. La forma en que han quedado fuera, porque de la forma como resultado estético no han podido decir ni mu. El trabajo final ha resultado estéticamente impactante, con un diseño propio de quien, como Gabriel Núñez Hervás, que lo ha dirigido, lleva muchos años diseñando preciosos productos editoriales como BORONÍA. Así, sin hacerles frente, seguiremos perdiendo la guerra, como siempre. Y esperemos que por ahora la cosa se quede en pérdida simbólica y no pase la cosa de nuevo a la dialéctica de las tapias y las fosas. En la película Rocío, la única secuestrada aún en España por ello, se retrataba perfectamente cómo se las gastan los coroneles de las hermandades y cofradías cuando tienen oportunidad de entonar prácticamente su particular Dies Irae para vengar las afrentas de los amigos de lo laico. Igual tienen ya su lista negra.

Consideración diferente merecen las elegantes defensas que han hecho del producto apadrinado por ellos mismos los responsables municipales: la alcaldesa, y los concejales David Luque y Emilio Aumente, que han muleteado con maestría y pundonor la embestida nacionalcofrade al natural y mirando a los tendidos. Yo por mi parte agradezco que se haya contado con mi humilde voz, que lo es a pesar de lo estridente que desde mi rinconcito puedo llegar a ser. Los anticlericales no solo también somos personas sino que también pagamos impuestos.

La cosa, en el fondo, no iba conmigo. Aunque a mí me han escogido los más tontos para sus ejercicios de pim pam pum contra cualquiera que saque los pies del plato de lo que se puede o no se puede decir en esta levítica ciudad. Los más listos, sin embargo, han ido a tirar más alto, a atacar por permitirlo al ayuntamiento que consideran usurpado desde que perdieran el gobierno los nacionales, los suyos. Entre los primeros el descubridor de mi artículo, un lastimoso tipo con una bóveda craneana amueblada como una capilla churrigueresca colmatada de angelotes tiznados por el hollín y el humazo de las miles de velas y las turbas de incienso consumidas en todos sus años de adicto a la cofradeína, que responde al nombre de Blas Jesús Muñoz que desova sus gilipolleces en LA COZ DE CÓRDOBA. Es el que fue a buscar mierda con que disparar a mis páginas. Con la suerte de que lo primero que encontró fue el tuiter en el que me descojonaba de una cofradía que había perpetrado la humorada de sacar en procesión en Navidad a un Niño Jesús y bautizarlo con el inquietante título de El Niño del Sepulcro. Alguien, al parecer de los suyos, en los comentarios le recuerda el dislate. Del nivel de la espabilaúra y aliño plumífero de este tipo habla además el hecho de que en los tres textículos evacuados no acierte a escribir correctamente en ninguno de ellos mi nombre y ponga Hazarem por Harazem. Con lo que esa confusión se ha hecho viral entre los lectores del beatíphico medio clerical por tontonamasia. Teniendo en cuenta que el tipo es licenciado en una carrera que lleva el esquizofrénico y oximorónico título de ¡¡¡Ciencias Religiosas!!! la cosa de la torpeza nominativa se aclara totalmente.

Un día después ya tomaron las riendas algunos señores más serios de la publicación que sufragan a medias el obispado y el PP y ya empezaron a apuntar más alto: al ayuntamiento. El artículo-editorial se lo dejaron al crítico de procesiones de la COPE (todo queda en la entrepierna episcopal), que aprovechó para escupirme un frustrado, que viniendo de un tipo de su calaña me sonó a piropazo de los buenos. En total 9 artículos 9 al tema dedicados. No les faltaba razón. Esa putre de diario digital que sólo leen las cucas de sacristía ha conseguido con ellos un nivel de visitas y de comentarios como jamás hubieran soñado en su miserable historia.

El Acorazado ABC ha optado sólo por lo último: no entrar en las ofensas a los católicos, que de eso ya se encargaron los traidores de la competencia en el pastoreo del lector facha y apuntar al segundo tema, a la financiación. Con mala suerte también porque el encargado de hacerlo, un experto mamandurriólogo de muebles principios, que apuntó a la cultura del contrato menor ocultó cuidadosamente el pequeño detalle de que quien perdió el concurso para sacar la publicación pertenecía a su entorno familiar y que de haber ganado probablemente le hubiera ahorrado el trabajo de tan penetrante artículo. Su mayor aportación a esta historia y ya de paso a la universal de la infamia fue descubrir en el mismo el nombre y los apellidos que están detrás de mi pseudónimo, unas señas de identidad que conoce todo el mundo en la ciudad, como prueba que para asustarme con sus dobermans abogados (que ilu que fueran los mismos que los de Madonna) pudiera mandarme sin problemas su compadre Peítos un burrofax para tratar de cerrarme la boca hace unos años. Por cierto, Peítos, ¿tú no me vas a dedicar una caricia? Anda porfaaa ¡que me hace mucha ilu! La villanía, como la reconocen compañeros suyos de profesión, estaba en señalarme para los foros de orcos nacionalkofrades del Keep Calm con la Mezquita a ver si con suerte alguno de esos descerebrados me localizaba y me partía las piernas. Él solito se ha retratado y con la imagen que le devuelve tiene bastante, aunque eso de la vergüenza es algo que se tiene o no se tiene.

Pero el que con más saña ha atacado desde el centenario matutino nacional católico ha sido el portentoso policofrade Javierito Tafur, aquel que llamó al símbolo de la fiesta civil de la Fuensanta el reptil y no por simple afán taxonómico precisamente, en aquella privatización del pregón de aquellas fiestas por parte de los radikal-católicos que lo encerró ese año en el santuario. Tafur es un viejo conocido del más rancio facherío cordobés desde finales de los 70, aquellos años de la Transición en que las noches se poblaban de templarios con cadenas a la caza del progre y por los túneles del subsuelo patriótico pasaban de la sede de la Fuerza Nueva de Blas Piñar a la de las Nuevas (de)Generaciones de la Alianza Popular de Fraga una alegre muchachada que trocaría luego la acción directa callejera por el aromático gobierno de cofradías. Aunque eso sí, conservando los mismos embetunados caracolillos pescueceros. Algunos todavía nos acordamos del famoso afaire periodístico en que se vio envuelto por un quémame allá ese rojo. ¡Ay qué risa , Marialuisa! Ah, y los jóvenes ya podrían empezara preguntarnos a los viejos quién es cada cual en esta feria de las camisas de culebra para luego no llevarse sorpresas.

La teoría principal de Tafur es que la publicación no tiene ningún fin que no sea el estricto de molestar a los católicos. Ni siquiera pensaban distribuirla. Con sólo que los cofrades leyeran mi texto era suficiente para conseguir enervar su finísima capacidad de indignación. Una aviesa maniobra sucia y vengativa de la izquierda que no tiene otra cosa que hacer que ofender a los pobres cofrades para divertirse y a la que todo lo demás, los políticos que han arriesgado, el trabajo de la gente que la ha dirigido y el montón de colaboradores que han dado su opinión sobre lo que ocurre en la ciudad le importa una higa. Imagino que piensa que si la izquierda bolchevique hubiera tenido otras intenciones, las verdaderamente regeneradoras, habrían invitado a varios de esos históricos portadores de embetunados caracolillos pescueceros para que ensalzasen la única cultura cordobesa de verdad, la narcocofrade.

Tafur me concede el honor de dedicarme toda su columna dominical del Acorazado. Me retrata displicentemente y me corona, no alcanzo a detectar con qué grado de ironía, con la consideración de buen escritor. Grasias, corasón de velón. Yo también te quiero. Como es probablemente el tipo más listo de toda la caterva de tragacirios con mando en columna periodística de esta ciudad invadida por la metástasis cofrade (así se titulaba en principio mi artículo), apunta con ojo certero algunos temas. El primero el tono lastimero que subyace en mi indignación: aquí mandan ellos y son lo único realmente vivo de la ciudad, por mucho que a los artistas contemporáneos y a los poetas les monten artificial y oficialmente cosmopoéticas y secuatros, cunas y andadores para que echen a andar de una puta vez y la Universidad ande -en general- refugiada en sus fresquitos departamentos a resguardo del ardoroso fragor de las polémicas de la calle, esa desharrapada gritona que debe limitarse a pagarle los sueldos. El segundo el señalar la meada contra el viento de quienes en la revista han incensado al anterior concejal de cultura del PP, un tipo que será más bueno que un pan y tocará el piano como un querubín, pero que no deja de pertenecer a un partido que ha sido considerado judicialmente como una asociación de malhechores. Aparte de que ya me contarán cuáles son sus méritos para haber sido beatificado. Bueno sí, el haber tenido el buen gusto de no descojonarse de sus antecesores. Eso sí hay que reconocérselo.

Pero en donde anda más fino el correoso pregonero es en el cachondeo. Menuda risa el proponerme como futuro GURÚ DE LA PROGRESÍA. Como un pavo con el moco ereccionado que me queao. El chiste es considerar a la progresía cordobesa tan sumamente tonta como para convertir a un mindundis como yo, atrabiliario y faltón, en su guía espiritual. Pues sí, tiene su gracia, una gracia que no es propiamente suya, sino que bebe de las enseñanzas, mantras y proverbios de los gurús de la rancia derecha a la que él pertenece, gente razonable y educada y no atrabiliaria y faltona, gurús como Fedeguico, Herr Era, Fascisostres o Vomitburgos. Sobre todo teniendo en cuenta que la progresía cordobesa es tan fina y educada que hasta tiene por costumbre pedir perdón cuando pisa la mierda de un cofrade.

Y es que nos merecemos lo que nos pasa, pero sobre todo lo que nos va a pasar.

Y otro día, si eso, hablo de la perla que soltó en la publicación el berzotas de Monse Deme que nos ha puesto de nuevo en el famoso mapa de poner ciudades, tanto que hasta ha servido de risa en el Intermedio.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Abundio y el BBVA

Las tripas del BBVA, no el banco, sino el edificio de Miraflores, la Ballena Blanca Varada de Andalucía, también conocido como el Secuatro, parece que empiezan a moverse. La prueba de que se pondrá al servicio de las últimas tecnologías la encontramos en el hecho de que su arranque haya comenzado con una arriesgada apuesta por la designación de mandos totalmente digitalizada. Eso sí, a prisa y corriendo. Y ya sabemos que la prisa no es buena Consejera y menos de Cultura de Andalucía.

Todo parece haberse desencadenado precipitadamente por el intento de nuestra bruja Desgracia (así, sin acento) de, ante las contundentes protestas de los usuarios, esmerilar su última maldad: el traslado de la Filmoteca a su vientre. Se trata de una ultimísima oportunidad de seguir haciendo el paripé de que ha servido para algo el gasto de 30 millones de euracos en el que se prometía Milagroso Edificio Fantástico Emblema de la Contemporaneidad Creativa Cordobesa. Y consolación por el gatillazo del Sipote del Kurha, que no consiguió ereccionar frente a la cara de la Mezquita.

Ese intento de traslado de la Filmoteca, aún maravillosamente situada en la Judería, al vientre del albo cemencetáceo, puede entenderse legítimamente como uno más de los acreditados apollardamientos propios de unos políticos que corren por el campo de la cultura como pollos sin cabeza, pero es más correcto entenderlo cambiando el último término de la comparación: que corren por ese campo como pollos con la cabeza de otro que manda más que ellos y al que suele representársele en las caricaturas con chistera y puro en la boca.

Sí, amigos, el traslado de la Filmoteca responde, como casi todo en ella, al claro interés de los alquiladores de camas y vendedores de flamenquines de esta ciudad, o sea, de sus putos amos. Ni a los políticos ni a los hosteleros les interesa una mierda que la Filmoteca de Andalucía, la migaja que concedió Sevilla a su hermana chica pa que no llorase, sea probablemente el único equipamiento cultural dependiente de la Junta que medianamente funciona en la ciudad. Y eso es así porque lo hace discretamente. Y a pesar de ciertas turbiedades que ahora no vienen a cuento. Libre por ahora de la tomatinización de la cultura que tanto nos gusta y que tantos votos proporciona a quien la provee. Pero necesitan el espacio que hoy ocupa para seguir chapuceando, como vienen haciendo desde hace la friolera de dieciséis años, con la idea de construir un palacio de congresos, como el que ya tienen Málaga, Granada y Sevilla, todos, por lo que sé, negocios suficientemente ruinosos. La idea es que vengan congresistas que gasten sábanas y trasieguen flamenquines, negocio redondo, si es que finalmente funciona, para quienes consiguen su mayor beneficio con la explotación salvaje de los trabajadores. Pero como no hemos tenido los riles suficientes para hacer uno bueno, bonito y barato, cuya moderada inversión compense su dudosa utilidad para quienes no alquilan sábanas ni venden flamenquines, confisquemos el espacio de lo que funciona para ver si mareando la perdiz de engordar constructoras, dar curro a unos paletas durante un tiempo y hacer como que hacemos, maqueteando proyectos y soluciones de márquetin político podemos aguantar un tiempecito más.

No sé si la doña no contaba con la reacción de los usuarios de la Filmoteca o que al final han vuelto a hacer cuentas, el caso es que… bueno, que sólo la puntita nada más, o sea usar una parte del vientre cemencetáceo como almacén de la Filmo y luego, una vez que os aburráis, ya veremos. Y ya de paso, como para disimular y seguir haciendo como que hacemos, vamos a consumar ¡¡¡LA QUINTA!!! inauguración del emblema de la voluntad de una de las ciudades más tradicionales del país por transfigurarse en la Meca de la Creación Contemporánea. A ver..., tú y tú a mandar. Y veamos... unos artistas… ¿quién conoce a unos artistas bisoños? No más de dos por ahora, que está la cosa mu achuchá, que quieran llevarse quinientos eurillos por que se los trague el monstruo y que sus tripas se muevan lo suficiente como para que dé la impresión de que digiere y excreta arte contemporáneo der güeno.

Podría ser hasta bonito si no resultara todo patético. En esta ciudad la única industria cultural boyante y que crece imparable es la del narcocatolicismo cofrade y su apulgarada estética basada en el tenebrismo y la quincalla churrigueresca que lo enmarca, porque nunca se apostó desde las instancias públicas por ninguna otra alternativa en serio y porque para una vez que pareció intentarse se hizo con el espíritu de Abundio, aquel pobre de los chistes que vendía la moto pa comprar la gasolina. Confundiendo todo lo confundible, aquí quisimos en el mismo lote un Guggenheim y un Bilbaoarte, un Kursaal y un Arteleku como tienen bilbaínos y donostiarras, un emblemazo carísimo de la contemporaneidad y un lugar razonablemente presupuestado donde enseñarla. Bilbaoarte, donde se becan cada año a unas decenas de artistas -algunos cordobeses y bastantes andaluces- está situado en un viejo colegio reciclado y todo el dinero con que lo provee el Ayuntamiento, de quien depende, va para las becas de los artistas -lo único importante y lo que da sentido al proyecto- y si sobra algo se usa para dotaciones edilicias. Arteleku -tristemente desaparecido e incapaz de haberse reencarnado con el mismo espíritu en Tabakalera- y que conservó, sintomatología, la biblioteca de Pepe Espaliú- de Donosti se instaló en una vieja fábrica abandonada y en él se formaron, por cuenta de la Diputación de Gipuzkoa, cientos de artistas en sus 25 años de vida.

Pero si para poder contar con el poderío emblemático de un edificio de firma que te coloque en el mapa de los turistas hace falta ser suficientemente rico y con todo considerarlo una inversión perfectamente estudiada, para contar con un centro de creación de arte lo que hace falta es voluntad de hacer precisamente eso, imaginación y decencia. Algo de lo que nuestros políticos con verdadero mando en plaza han carecido desde hace muchos, demasiados años. Aquí lo quisieron todo en un compact, sin contar con que racionalidad y tradición creadora no se compran a golpe de talonario y menos si es de dinero público. Y con que no todo en cualquier lugar funciona de la misma manera si no se dan las mínimas condiciones necesarias.

Para quien se quiera hacer una idea de la clase de pollos descabezados que han correteado por el campo de la cultura en Córdoba sólo tiene que saber que Santi Eraso, el fundador de Arteleku, se ofreció para dirigir la oficina de la Capitalidad Cultural Europea 2016. Y luego recordar quién y cómo terminó haciéndolo. Eraso en vista del desprecio se ofreció a su ciudad, Donosti, con el resultado que todos conocemos. ¡Viva la espabilaúra!

Los artistas/creadores de la ciudad se mosquearon porque aquella gestión no contó con ellos sino para que curraran gratis. Más razón que un santo, y además se crecieron como pavos empechugados cuando aquel comisario que vino desde Europa y al que al pobre encajaron un sombrero cordobés e hicieron bailar sevillanas consiguió desembarazarse de la caspa con la que pretendían enterrarlo, se puso serio y se lo recriminó a los gestores del Dormidisisái. Pero no escuché a ninguno que protestara por la delirante, irracional, catetonovorriquista obra de la Ballena Blanca Varada. Entonces ninguno miró a Arteleku como modelo, sino al Guggenheim. Todos se la frotaban con fruición ante la maravilla arquitectónica y las posibilidades que prometía… de quedar varada para siempre porque la pasta que una vez hubo para financiar la creación se gastó en las paeres de lujo del chiringuito donde habría de gestarse. Como aquel chiste de Abundio.

Por eso me hace gracia que anden mosqueados estos días porque los de Ganemos han sacado un video, más malo que el sebo perro y más tendencioso que un cura en un púlpito, sobre los 30 millones que costó el ballenón pa ná. Tienen razón, el video carece del más mínimo análisis y no apunta a nada más que a lo de los 30 estériles kilos que costó y parece, sólo parece, o al menos eso espero, que incitan a la gente a que manifiesten preferir que se haga un polideportivo o que se migajee a los pobres a que se funde un centro para dar oportunidad de formarse y trabajar a jóvenes con talento suficiente para convertirse en verderos artistas de lo contemporáneo. Que no creo que vayan por ahí las criaturas, aunque ya deberían afinar un poco más y cuidar los guiones. Pero desde luego los artistas locales de lo contemporáneo -gremio del que por cierto en los últimos tiempos se está destapando un ganao reaccionario que asusta- igual deberían ser más modestitos y ya que proclaman altisonantemente que hay que contar con ellos para las cosas de crear arte contemporáneo con dinero público también deberían haberse manifestado cuando esas cosas se estaban tirando por la alcantarilla de la irracionalidad más estupidizante. Pero muchos de ellos -ay, aquellas gordísimas vacas temporales- se encontraban por entonces en perfecto estado de paniaguadismo de los políticos -municipales y autonómicos- perpetradores del engendro moral del edificio. Otros no sé dónde andaban, pero escuchárselos mucho no se los escuchó. Desde luego no hubo ningún Rogelio López Cuenca entre nosotros como al menos tuvieron los malagueños en las mismas circunstancias.

Y ahora, ante el miserable proyecto que la doña está planteando para el BBVA, cubrir mínimamente los expedientes y/o convertirlo en almacén de la Filmoteca (esperemos que se quede en eso) los artistas no han sabido reaccionar salvo contra el perpetrador del video de Ganemos. Debe ser que andan viendo si alguno consigue colocarse en él de funcionario. Algo muy legítimo, pero también un poco triste. Tristeza funcionaria, que decía el poeta peruano.

VUALÁ LA MOVIDA:

sábado, 19 de noviembre de 2016

Nueva escultura humorística en Córdoba

Bueno, pues la nueva figurita del belén estatuario caspocutre cordobés ya está en la calle. Me estoy replanteando sacar una nueva edición ampliada de LA CUESTIÓN DE LAS ESTATUAS porque desde que lo terminara han colocado cuatro ejemplares más de esa especialidad cordobesa que amenaza con poner a la ciudad en el mapa en el que no consiguieron ponerla ni el gatillazo del pollón de Koolhaas, ni la Fantasmagórica Cecuatrada: LA ESCULTURA HUMORÍSTICA.

La colocación de la escultura titulada CORDOBESA CAGANDO MIENTRAS LEE LA HOJILLA PARROQUIAL en el marco incomparable de la esquina Bulevar-Gondomar se suma así al amplio elenco de humor estatuario con que ya contamos en la ciudad (Las aguaoras feministas, El vampiro de Lacasarviejo, La cañilata, El viejo de los helados, etc…).

A la inauguración han asistido, como no podía ser menos, las principales autoridades locales que, acordes con el espíritu de la ocasión, han soltado todas las humoradas que han podido, destacando muy por encima de todas ellas esa máquina de soltar soplapolleces pajiprogres en todo momento y ocasión que se le ponga a tiro que es la actual consejera juntista y exalcaldiosa de la ciudad Rosa da Grima. En esta ha echado mano de fondo de armario de apurgaradas muletillas y ha sacado la manidísima de cuando alguna cosa de inaugurar tiene que ver con mujeres, ya se encuentren cagando, leyendo el periódico o llenando feministamente de agua sus cántaros: un ejemplo de que el siglo XXI es el siglo de las mujeres. Un jondísimo ¡olé! salió de todas las gargantas cuando la incombustible terminó la faena declamatoria.

El autor de la obra es nada menos que el único escultor español con obra en el Vaticano (amén), ahí es nada, el rey del mármol de Carrara, por ser ese nobilísimo y níveo material el usado casi exclusivamente hasta ahora para arrancar las formas bellas y excelsas a la materia que esculpe. Su colección de cincuentaytantas albísimas esculturas de cordobeses insignes que le encargara el no menos insigne mecenas Sandokán para convertir Córdoba de nuevo en la Roma de la Bética, duermen el sueño de los justos en algún galpón del Higuerón esperando a que algún político ponga alma, corazón y vida (y cojones u ovarios y táchese lo que no proceda) al asunto y los mande diseminar seminalmente por todas las esquinas de la ciudad.

De su obra ya tuvimos recientemente la suerte de contar con el conocido ya popularmente como El Resusitao del Templo Romano, un magnífico ejemplar de marmórea estatua humorística en impecable estilo remordimiento que representa a Claudio Parselo, el primer espabilao que dio pelotazo urbanístico en Córdoba, en pose de Cristo Emergente del Sepulcro con el simbolismo claro del ciclo vida y muerte del emprendeor local. Una arcangélica melenita y un característico bigote, en vez del corte a navaja que lleva, no le habría venido mal. También te lo digo.

En esta ocasión, sin embargo, el mañoso esculpidor se ha decantado por el bronce, o lo que quiera que sea esa cosa que se usa ahora para las estatuas, y que permite policromías y otras virguerías humorísticas que realzan el espíritu cachondo de lo representado.

Malas lenguas andaban comentando conspiradoramente por los alrededores de la inauguración, que la escultura es talmente una belmontada, que le ha fusilao el estilo a la competencia, o sea al autor de las mejores humoradas que ya hay en la ciudad. Mira, la cromía es calcada y hasta el careto de la cagante -le decía un criticón a otro- es talmente el de la cañilata o una de las aguaoras con veinte años más…

El detalle más inquietante es sin embargo lo aparatoso del título del diario que está leyendo, La Hojilla Parroquial como la conoce todo el mundo, pero cuyo nombre oficial es CÓRDOBA. Trabajadores de otros medios comentaban igual de sotto voce que había que tener mucho morro para regalar una escultura a la ciudad con el fin de obtener en terreno público una publicidad gratuita para toda la vida. Pues lo mismo que los colegios privados de curas que colocan esculturas de alguno de ellos delante para lo mismo. ¿No te jode? ¿Por qué los curas sí y los plumillas de la Hojilla no? Y además… se trata del medio en el que escriben más curas profesionales y amateur por página cuadrada del hemisferio norte después del Osservatore Romano. Bueno, también hay que decir que en eso de contar con curas en la plantilla ya le gana otro medio cordobés jovencísimo, este digital, LA COZ DE CÓRDOBA, escisión plumíllista del Acorazado AWC nacida en los aledaños de la Cuesta de la Traición.

Por cierto, que LA COZ es de los medios que más se han sentido molestos por esa astuta maniobra propagandística de la Hojilla Parroquial y una de sus más agudas y afiladas plumillas les ha mandado una -iba a decir sutil, pero en realidad el arremeto lleva la contundencia de una patá en tos los cojones- pulla en forma de subtitular. Velo ahí:

La muchacha ha llamado al decano de la prensa cordobesa ¡¡¡TABLOIDE!!! Una maldad como esa sólo puede nacer del rencor reconcentrado de un medio sacristanesco y pellizcomonjil como LA COZ. Como esa denominación puede usarse inocuamente cuando el medio al que se refiere usa determinado tamaño de página y no es el caso de la Hojilla, habrá que pasar a la siguiente acepción: Publicación sensacionalista y poco seria. ¡¡¡Cuánto odio, Dios mío, cuánto odio en el medio periodístico cordobés!!!

Me dice un amigo biempensante que el uso de término TABLOIDE en este caso no se debe a una voluntad de herir la sensibilidad de un medio de la competencia, sino de puro y simple niputaideísmo, que la muchacha se fumó la clase de la facul el día que explicaron eso de los formatos de los diarios. No sé yo, no sé yo…

Tropiezo camino del Bulevar con otro viejo amigo, de esos del colmillo retorcío, que viene echando espumarajos por la boca. Es delirante -me dice- y desde luego completamente sintomático del espíritu que reina en Salmorejistán, el que se construyera un templo a la creación artística contemporánea (fantasmagórico lógicamente) que costó una millonada y esa creación artística contemporánea brille por su absoluta ausencia en la vida pública, concretamente en la calle. El estilo remordimiento, el decimoonanismo costumbrista y el oscurantista barroco son lo único permitido en los espacio comunes de esta ciudad. Cualquier avance estético público se mira sistemáticamente por encima del palillo de dientes.

Como no hay nada que meter -continúa- ni nada que que crear en ese Centro de Creación Contemporánea, porque, como dicen los viejos sabios populares del lugar de donde no hay no se pué sacá, por eso van a trasladar allí la filmoteca de Andalucía, probablemente el único organismo cultural que tiene un sitio de lo más adecuado y que funciona con discreción pero con eficacia en Córdoba.

Pues más razón que un santo por más que sólo de pensarlo se le puede reventar el hígado a cualquiera y que este día feliz no es momento para amargarse.

Por último, varios senequistas (variante cordobesa de la malafollá granaína o la esaboriúra sevillana), que me encontré en la inauguración, de lo que rajaban y descosían costuras era del hecho de que ese periódico lo que celebra con esa humorística escultura (¡ay qué risa!) es el aniversario de que hace por estos días 75 años unos malnacidos tomaran por asalto y robaran la redacción de un periódico republicano y fusilasen a su director y a otro redactor. Y de que acogotasen a la plantilla que no se había significado demasiado en su ardor demócrata, echasen a la calle a la que sí y la sustituyesen por una panda de hijosdeputa con camisa azul y cangrejo en la pechera que estuvieron justificando un genocidio por cuarenta años. Algo de lo que nunca en ese periódico se ha hablado.

Desde luego hay que ser insonrrible para en un día tan emotivo y lleno de alegría como este de la inauguración de la estatua humorística de la MUJER CAGANDO MIENTRAS LEE LA HOJILLA PARROQUIAL ponerse a recordar esas cosas tan desagradables que sólo sirven para reabrir heridas y echar vinagre peleón en ellas…

domingo, 6 de noviembre de 2016

Distopía y lucha de clases

En 1998 aparecía un libro titulado “Vuelta al Edén. Más allá de la clonación en un mundo feliz” del biólogo estadounidense Lee M. Silver. En el corpus central de la obra desarrollaba científicamente las posibilidades reales de la clonación de seres humanos en el futuro. Pero como prólogo y como epílogo colocaba dos ficciones futuristas, complementarias al Mundo Feliz de Huxley, ubicadas en 2010, 2050, 2350 y 2997. Terroríficas, y a pesar de que, llegada y pasada la primera de esas fechas no se hubiera cumplido su profecía, no por imposibilidades técnicas, sino meramente legales, perfectamente posibles. La humanidad se acabaría dividiendo en dos grandes grupos, uno minoritario dueño de la riqueza, los “genricos”, una aristocracia genéticamente enriquecida y los “naturales”, o sea el mayoritario resto. En 650 años formarían dos especies diferenciadas incapaces de cruzarse entre sí.

Lee M. Silver carga esa evolución sobre los hombros de las posibilidades de los avances científicos para cambiar la vida de los humanos, principalmente los del ámbito biológico, porque en la fecha en que escribía aún no se podía augurar el futuro de la revolución de la tecnológica digital que estaba en ciernes, pero no contaba –él es un científico, no un sociólogo ni un historiador- con los factores de evolución histórica y cuyo estudio desde Marx tantos océanos de tinta ha acumulado.

Es lo que viene a completar Yuval Noah Harari, la inclusión de esa revolución tecnológica –biológica y ahora sí, digital- en la lucha de clases, motor de la historia según el marxismo más clásico. La democracia burguesa, los derechos individuales y el estado de bienestar no son más que estrategias del capital para conseguir domesticar a la clase obrera a la que necesitaba dócil y contenta con su suerte introduciéndola en la rueda productiva también como consumidores, evitando que las presiones reivindicativas rompieran el sistema y ganando de mano a las ansias de igualitarismo que el humanismo ilustrado reclamaba desde el siglo XVIII mediante una sofisticada simulación de reparto de la riqueza. Buenísima cosa por otra parte para todos: sobre todo para los de arriba, pero también para los de abajo a falta de otras expectativas prácticas para estos últimos, precisamente por aceptar las condiciones del juego.

Lo que nos cuenta Hariri ahora es algo a lo que ya estamos asistiendo. Otro ensayo de pseudoficción –porque realmente de lo que habla ya existe en cierto modo- “Telépolis” y los “Señores del Aire” de Javier Echeverría ya lo anunciaba hace algunos años. Los Señores ya no necesitan a las masas productivas, ni contentas ni descontentas, porque los anclajes geográficos no son ahora los estados nación sino las ciudades y países virtuales en los que todos trabajamos a tiempo completo consumiendo y los lazos personales entre explotadores y explotados están desapareciendo y tal como pasaba en las etapas previas al capitalismo, la economía (que sólo sirve realmente a unos pocos) funcionará perfectamente mientras en sus afueras miles de personas viven en la miseria. No ya en las periferias extraoccidentales subdesarrolladas, en las que es la norma desde siempre, sino en el centro mismo del imperio.

Sin duda los españoles que nacimos entre los años 50 y los 60 del siglo XX pertenecemos a las generaciones populares que más han disfrutado de la vida, y no sólo en lo material, en toda la historia, porque gozamos sobre todo de una amplísima pero vertigionosa perspectiva: ser conscientes de quiénes éramos, de dónde veníamos y qué habíamos conseguido en tan solo dos o tres décadas. Y la esperanza fundada en la experiencia guió nuestras vidas y cuando los de siempre nos la destrozaron a golpes –no hace tanto tiempo- ya éramos bien adultos. Parece que, desgraciadamente, ese título de privilegio no nos será arrebatado en muchos decenios o tal vez centurias. A nosotros, que viviremos 20, 30 o 40 años como mucho aún ya no nos podrán arrebatar nuestra vida -con su almendrita interior de la esperanza- pero es doloroso ver como se la arrebatarán antes de vivirla a los que vienen. El propio Hariri dice que, a pesar de formar parte de una evolución histórica sumamente previsible, no hay por qué caer en el determinismo de las leyes inexorables. Tal vez un milagro de la voluntad de los humanos consiga torcer el rumbo de lo que se avecina.

Los creyentes tienen la convicción de que seguirán la evolución desde alguna parte de la otra vida. Los ateos sabemos que no y a muchos visto lo que viene les parecerá un alivio, pero en mi caso y como deseaba también Buñuel, me conformaría con poder resucitar una vez cada diez años y echarle una ojeada a la prensa, si es que aún existiera semejante cosa.

domingo, 2 de octubre de 2016

La Vaticankultur cordobesa

Definitivamente esta ciudad –sus fuerzas políticas- se ha rendido con armas y bagajes a la clerigalla reaccionaria encabezada por el obispo más monstruosamente antiilustrado que ha ocupado la sede de Osio desde que el filonazi de Fray Albino –adaptador del Mein Kampf al catecismo escolar– entregara la cuchara.

Las fuerzas políticas cordobesas con mando en la plaza de la cultura carecen absolutamente de proyectos del ramo por el que cobran. Y absolutamente es eso, absolutamente, tanto en lo que se refiere a la revitalización de los amojamados heredados desde hace lustros como a la generación de otros nuevos y originales. Para comprobarlo, aparte de visitar las hemerotecas y los programas oficiales, sólo hay que mirarles con algo de penetración psicológica las caras. Quizás por ello, por su total carencia de criterios, competencia profesional o imaginación, van a colaborar entusiásticamente en lo primero que cualquiera de fuera les ha puesto ante sus miopes caretos de mediofondistas orgánicos: los fastos previos a la inauguración del Centro de Interpretación de la Mezquita (antes mezquita) que el obispado se ha construido en su propia casa y en la que se impartirá impune y obligatoriamente a todos los visitantes que vengan a la ciudad la doctrina interpretativa catequética que ha diseñado el cabildo para disolver en el ácido de la distorsión de la historia el ADN del monumento. Y que pretenden, y probablemente consigan, que se convierta en la única divulgada oficialmente.

El fin no es sólo imponer el discurso agresivamente íntegro-católico que acompañará a las explicaciones que se desplegarán en múltiples formatos en su interior, sino sobre todo afirmar su propiedad sobre el edificio y de paso la de todos los demás bienes inmobiliarios y urbanísticos que han conseguido inmatricular, acogiéndose a leyes emitidas por instancias gubernativas criminales como premio a su colaboración en el genocidio de disidentes del nacionalcatolicismo que en los últimos 50 años han perpetrado. Y con la aquiescencia real de las autoridades socialdemócratas, de origen o conversas.

La guinda del pastel lo pondrá el traslado de las taquillas del ordeño de turistas del Patio de los Naranjos al interior del palacio episcopal. Así evitan el penoso espectáculo de unos funcionarios vaticanos cruzando la calle portando las talegas llenas de billetes y monedas libres de impuestos.

Por supuesto la causa e intención principales de ese proyecto cultural no aparece por ningún sitio. De hecho el escudo del obispo está perfectamente camuflado entre 30 más, aunque el único logotipo que aparece en la portada del programa es claramente alusivo al palacio episcopal. Y han tenido que buscarse una bastante tonta: la no inauguración por ahora del Museo Diocesano, que formará parte del conjunto de módulos expositivos que convertirán el Palacio Episcopal en un potente emisor de doctrina católica reaccionaria con la excusa de la cultura y el turismo y que las autoridades laicas del ramo no tienen la más mínima intención de neutralizar, teniendo como tienen los medios suficientes.

Así el obispado, a través de su Museo Diocesano, ha sacado a la luz un proyecto cultural (el folleto está disponible por ahora sólo en su página web) que se desarrollará en 15 días por toda la ciudad con 91 actos entre turísticos, culturales, civiles y religiosos. CÓRDOBA PARA TI se llama el engendro. Y para llevarlo a cabo ha recabado –y ha obtenido obsequiosamente- la entregadísima colaboración de las instituciones laicas locales. El que buena parte de la sociedad civil haya acabado horrorizándose de la calaña del obispo y sus secuaces narcocofrades, que mediante sus ponzoñosas proclamas ha enturbiado las aguas de la convivencia ciudadana llamado asesinas a las mujeres que quieren administrar su maternidad, seres sin dignidad a quienes usan métodos anticonceptivos, bomba atómica a las políticas de normalización de género, encauzadores de sus hijos hacia la delincuencia a aquellos padres que no los adoctrinen en el catolicismo y que, en un ataque de delirio paranoide, llegó a acusar a la UNESCO de querer convertir en gay a la población mundial, no parece contar absolutamente nada. Deben de creer que con consentir que un atufado diputado del partido que domina todas esas instituciones denuncie al obispo por homófobo en una tramoyesca, pero absolutamente ineficaz, puesta en escena, están cumplidos.

Lo que ha venido a demostrar ese entreguismo de las instituciones públicas cordobesas son dos cosas: una que sus responsables cupulares son unos perfectos cobardes y otra que son unos perfectos incompetentes. Cobardía e incompetencia son las armas que adornan su escudo nobiliario. La cobardía está clara: los domina un miedo cerval al obispo. La incompetencia se demuestra porque no han sido capaces de organizar ellas por sí solas los eventos de los que ahora chupará rueda la carcunda episcopal y que son absolutamente irrelevantes presupuestariamente. Conferencias, paseos, visitas guiadas… Todo prácticamente gratis. Voluntariado turístico cultural y buena voluntad de conferenciantes y artistas. En una ciudad en la que a los generadores directos de cultura no se les paga casi nunca un euro porque todos (los euros) son filtrados para que no pase ni uno el nivel de los gestores políticos, era muy fácil montar lo mismo sin necesidad de tener que levantarse cagado de la cama de los curas. Otra cosa es que fuera decente, pero de eso ya están perfectamente curados desde siempre.

La lista de empresas privadas, sobre todo las de la manduca más o menos sofisticada, que es el único negocio cultural que parece menearse en la ciudad, que colaboran es apabullante y hacen bien en usar cualquier moqueta que les pongan para vender sus productos, que para eso están. Pero me ha llamado la atención el que entre los patrocinadores estén dos bancos y ninguno de ellos sea CAJASUR, la que fuera propiedad de los curas y arruinadora de la ciudad. Lagarto, lagarto…

En cambio, las delegaciones de cultura están todas, la de la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento de Córdoba, en manos todas de medrosos, medrantes o de católicos sumisos a la voz de su amo espiritual y han ordenado a los responsables de sus instancias inferiores: Filmoteca, Arqueológico, Bibliotecas, Universidad, Museos, etc. que colaboren igual de sumisamente que ellas en el proyecto de Entrega del Poder Cultural de la ciudad a las sotanas. Eso, desde luego -el que sólo son unos mandaos-, los exime de responsabilidad moral, pero espero que al menos sean conscientes del papel que les están haciendo jugar sus comisarios políticos y para qué están siendo usadas sus competencias y sus, casi siempre precarios, medios. Y por supuesto, las docenas de colaboradores voluntarios -entre los que cuento con buenos amigos- que llevarán a cabo los actos hacen muy requetebién aprovechando la ocasión para difundir sus conocimientos. Y hay que agradecerles su predisposición. Esto no va con ellos.

El acto de presentación del Engendro es toda una estampa neofeudal: Monseñor Demetrio, en el Patio de Armas de su casa-palacio recibiendo la pleitesía de los cargos políticos culturales de la ciudad, los socialmeapilistas de santa Rosa da Grima. Veremos sin duda a la eterna aspirante a papisa en el acto central de la movida: la Magna Eucaristía en la Mezquita (antes mezquita) seguida por la siniestra procesión de velas por el Patio de los Naranjos. ¡Viva Torquemada!