(del laberinto al treinta)


sábado, 22 de abril de 2006

El Hombre Río

Coincidiendo con el festival poético de Córdoba, Cosmopoética, aunque sin relación aparente con él, ha aparecido en el río Guadalquivir un sorpresivo poema escultórico que ha pillado descolocada a toda la ciudad.

Hace tres días amaneció en medio del río, a un tiro de piedra del Puente de Miraflores, una escultura que propone la figura de un hombre sentado en el lecho del propio río, de cuya superficie surgen su medio cuerpo y las rodillas en estado de indolente refresco.

Todo el mundo se pensó que se trataba de una intervención propuesta por el Ayuntamiento con motivo de Cosmopoética o incluso como preludio a las fiestas de Mayo, pero la sorpresa vino cuando todas las autoridades comenzaron a mostrar ante los micrófonos de la prensa la suya propia balbuceando incoherencias y escurridizas alusiones.

Porque la colocación de la escultura recae directamente bajo la responsabilidad de sus furtivos autores, que, en un alarde de aventurerismo temerario y de alegre camaradería, la colocaron de madrugada del martes valiéndose de una balsa casera y unas sencillas cuerdas con las que la fijaron a unos anclajes en la orilla. Como han relatado ellos mismo, uno de los participantes de la furtiva performance cayó al río y no pudo efectuarse el último fijado. Por eso la escultura, que flota descaradamente (es de corcho industrial pintado), gira continuamente al pairo del viento. Habrá que averiguar si llegaron a grabar la acción, que aunque no pudiera presentarse como vanguardista ejecución, sí al menos podría hacer un buen papel en Videos de Primera.

Las autoridades como ya he dicho no han pasado hasta ahora de balbucear incoherencias y de escurrir el bulto pasándose la pelota unos a otros, mientras la ciudadanía no deja de asomarse, por fin, al río, con la nueva y divertida excusa.

  • Impagable Rosa Aguilar en su morosa definición de la performance: Todas las actividades que se realizan en el ámbito cultural tienen un punto de referencia hacia el futuro y algunas lo tienen en el momento en que se produce la actividad, otras con vocación de futuro.

  • La delegada de Cultura de la Junta, Mercedes Mudarra: Los artistas deben tener sus espacios, pero debe ser algo planificado y consensuado porque, si no, podemos convertirlo en un batiburrillo de cosas.

  • El despistado primer inspector de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que acudió al lugar de los hechos: Esto han tenido que colocarlo con un helicóptero.

  • El portavoz del PP en el Ayuntamiento con voz de Calimero: Parece que todo el mundo escoge Córdoba como motivo de pitorreo.

  • Mi primo Lorenzo que pasaba por allí: Seguro que es una publicidad de cualquier hamburguesería.

  • J. M. Belmonte, escultor (responsable de los conjuntos de estilo remordimiento de las Aguadoras de Colón y del mamotreto cofrade de Juan de Mesa), chupando rueda: Me han copiado, a mí se me ocurrió antes. Y amenaza: la Administración competente debería retirar cuanto antes la escultura flotante del Guadalquivir porque si la dejan crearían un precedente y en dos meses, yo mismo podría dejar ahí una mía sin contar con nadie.


Nooooooooo, por favor, háganle caso, no sea que la cumpla. ¿Qué se le ocurriría a nuestro más castizo artista?¿ Un Manolete flotante, un flamenquín con patatas, un traje de faralaes?

A mí me gusta, sobre todo considerándolo como apunte de una posterior intervención de más envergadura que hiciera que los cordobeses empezáramos a mirar el río con otros ojos, ahora que parece que va a convertirse en definidor del eje arquitectónico de la ciudad.

Addendum (2/9/06): Mi amiga Hencarna me envía un enlace a una magnífica página de escultura urbana en el mundo. En ella envuentro esta pieza de Estocolmo. No sé absolutamente nada de ella. Si es permanente o provisional. Si se colocó antes o después de nuestro Hombre Río. Sirva sólo como complemento al post anterior.



Comentarios
Yo también he reseñado el suceso en mi blog:http://www.espacioblog.com/rrose/post/2006/04/22/el-banista-accidental
Rrose — 26-04-2006 17:07:57
Por favor que saquen al Hombre Rio de la zona del molino martos es una pena que un suceso tan significativo en nuestra ciudad, tenga este fatídico desenlace, S.O.S por los escultores por favor !!! queremos verle donde estaba !!!!!
Star — 27-04-2006 22:05:41

viernes, 21 de abril de 2006

jueves, 20 de abril de 2006

Félix Bayón

Mientras regreso el lunes me entero por la radio del coche de la muerte de Félix Bayón. Yo lo conocí muy tangencialmente. Transplantado de corazón en 1992, venía al Hospital de Córdoba donde trabajo a pasar las periódicas revisiones a que se veía obligado por su estado. Aprovechaba las esperas para charlar con él, sobre todo de las complicidades entre el cura Castillejo y su Cajasur y el Ayuntamiento de Jesús Gil de Marbella y otras hierbas venenosas. Su enfermedad lo transmutó por fuerza de conspicuo kremlinólogo en marbellólogo tenaz. Leí todas sus novelas. Me inquietó con Adosados antes de que fuera llevada con bastante acierto a las pantallas, y me llenaron de zozobra algunas escenas de su La libreta negra, aunque no me pareciera una novela redonda. La última, De un mal golpe, la leí con más curiosidad que gusto, pero no dejé de disfrutar de su fino olfato, el mismo que me hizo seguirlo semana tras semana en su columna de El País Andalucía tantos años y después y hasta ayer mismo en El Día de Córdoba. Me extrañó que le ofrecieran una misa como funeral, pero no tengo datos que corroboren mis tendenciosas sospechas.

martes, 18 de abril de 2006

Cádiz

La mañana de San Sábado bajamos a Cádiz, una de mis ciudades favoritas. Me reiteré en la sospecha, ya presentida en ocasiones anteriores, de la mayor largueza de las raciones de sus bares respecto a los de Córdoba, cuya tendencia a la tacañería se suele disfrazar con el supermanido mantra del senequismo. Pero Cádiz no sólo es larga en sus raciones de calamares, sino también en la generosidad con que rotula los nombres de sus calles, como demuestro en el documento gráfico que adjunto como prueba. En un bar del barrio de la Viña, saboreando una enorme ración de morena adobada, me entero por un compungido capillita de que el día anterior se empaparon los palios de algunas procesiones. Pongo cara de póker pero me alegro secretamente. Ya sé que es una crueldad estúpida, pero es la única forma de venganza contra los católicos exhibicionistas que agreden mi sensibilidad que puedo permitirme.

Pasando el tiempo (monstruosidades del turismo)

Archivado en GENERAL • Fecha: 18-04-2006 13:29:37
Huyendo de las tamborradas este año incumplo mi costumbre de no salir en la Santa Semana para no tener que compartir el mundo con la mitad de la humanidad haciendo lo mismo a tiempo total. San Viernes, San Sábado y San Domingo. En la playa, en un hotel contratado por agencia. Lo único encontrado cerca del mar. En Novo Sancti Petri, la costa de Chiclana, un ejemplo más de la sistemática destrucción del medio natural en este país, vendido por sus diversas administraciones, fundamentalmente municipales, a la industria del ladrillo y el turismo de masas. Hay que decir en su descargo que se están evitando en esta zona las torres de apartamentos colménicas típicas ya de la Costa del Sol y de Benidorm. Pero desde luego se adivina una confabulación mafiosa de carácter rizomático de clara estirpe marbellí. Son hoteles enormes de cuatro plantas como máximo, construidos a lo ancho, uno tras otro, de la costa, especialmente diseñados para ofrecer alojamiento, piscina, pantagruélicos bufés, y aseadas fiestecitas nocturnas en el bar-terraza a miles y miles de currantes centroeuropeos con una imaginación tan portentosa como para confundir el paraíso vacacional con semejante cutrez plastificada. El 90% de la clientela respondía a ese esquema. De hecho los camareros se dirigían a nosotros invariablemente en la tedesca lengua antes de pasar al ceceante acento gaditano una vez comprobado que nuestro aspecto latino respondía realmente a la misma configuración étnica que la suya.
Acostumbrado a otro tipo de establecimientos, ha sido todo un descubrimiento el de la mecánica de los bufés pantagruélicos que en estos se sirven y de la desaforada gula que desencadena en el ánimo de su relajada clientela. La vista de ancianos de moderado aspecto regresando por tercera vez a su mesa con un enorme plato en su mano en el que temblequetea un cerro de huevos revueltos, beicon refrito y embutidos de diverso pellejo para desayunar me ha llegado a espeluznar cada mañana. La untosa adoración al sol y a los bestsellers más casposos de los estantes del Carrefur de Frankfurt en un silencio religioso al borde de la piscina más aún. No he sucumbido, sino de refilón, a la curiosidad malsana por las inenarrables formas de espectáculo dancístico-musical nocturno en la terraza-bar del hotel. No hubiera podido soportar la constatación de que lo que narraba Davis Foster Wallace en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer no era una cruel parodia.
Pero al menos dan más trabajo continuo que los apartamentos. Trabajadores de Chiclana, de Vejer, de San Fernando, de Medina Sidonia... nutren las entrañas de los monstruos. Playas destrozadas, pero pan para esos pueblos. La costa de Cádiz se salvó durante muchos años por su exposición a los terribles levantes que impedían asegurar un disfrute playero continuo como en la costa malagueña. Pero ya le llegó la hora. La saturación de la Costa del Sol ha escurrido el caldo de la especulación hacia aquí.

viernes, 14 de abril de 2006

14 de Abril 1931-2006: 75 aniversario


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jueves, 13 de abril de 2006

¡Que los excomulguen!

Boda gay pepera
Como bautizado en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en situación de solicitada apostasía aún no admitida a trámite y hasta que no me sea devuelta resolución positiva de la misma, exijo de las Más Altas Jerarquías Eclesiásticas Españolas que cumplan con su obligación de fidelidad a la Doctrina y a las Normativas de la Congregación de la Fe y excomulguen por vía de urgencia a los dos concejales gays del PP que se han casado por lo civil en Ourense, así como al alcalde, a la diputada de marras, al presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijoó y al presidente provincial, José Luis Baltar. De paso también a Fraga por consentirlo. Y a mí, por favor. Excomúlguenme. De la Iglesia y de este país de gilipollas.
Comentarios
Menudo mosqueo...
almorávide — 13-04-2006 14:48:50
JA JA JA JA, Me he reido mucho con este post.Y de paso, ¡A MÍ TAMBIÉN!
Cato Zulú — 24-04-2006 00:04:36

miércoles, 12 de abril de 2006

Antonio Banderas vuelve a Málaga por Semana Santa

Antonio Banderas, el más capillita de nuestros actores regresó como cada año a su Málaga natal para participar como nazareno en la Semana Santa. Ofrecemos impresionante documento gráfico que lo atestigua.

Desmentidos cofrades

12-04-2006 13:08:12
Este año, la Confederación de Cofradías ha tenido que salir al paso, desmintiéndolos, de varios infundios que los malintencionados enemigos de la Santa Tradición han hecho correr entre los consumidores inocentes de sus espectáculos procesionales.
  • Que aunque este año volverá a repetirse el milagro del año pasado del apagamiento de móviles al paso de los Pasos (de palio y de no-palio), no se trata propiamente de un milagro-milagro, sino de un milagro-fenómeno propiamente electrónico debido al uso de inhibidores de frecuencia por los Hermanos Mayores y Menores para imponer el REHP-PETO debido entre los espectadores reacios a mantenerlo. Es falso además el rumor de que este año se usarán también inhibidores de vergüenza para animar al público a que cante saetas, aseguró el engominado portavoz de la Confederación.

  • Que no es cierto que hayan salido positivas la mayoría de las pruebas de control antidopaje efectuadas hasta ahora a los costaleros después de las procesiones. Nuestros muchachos compiten entre sí sanamente y sólo consumen incienso, goma de mascar y cantidades ingentes de moral, dijo el engominado portavoz de la Confederación.

  • Que a pesar de la casi extinción de la especie de los saeteros espontáneos, por ahora no se va a recurrir a la contratación de actores del play back. Para demostrar que a pesar de todo están a favor de las nuevas tecnologías recomiendan que cada cual lleve su saeta favorita en su reproductor Mp3. Nos da igual que los japoneses hayan inventado un robot-saetero, por ahora nosotros no vamos a adquirir ninguno. Que lo haga la alcaldesa, si quiere, que para eso gana votos con nosotros, volvió a asegurar el engominado portavoz.

  • Que tambien es un bulo infame el que al incienso de este año se le vayan a añadir sustancias extrañas para aumentar el arrebato mítico entre los cada vez más profanos espectadores. Ni conservantes, ni colorantes, ni potenciadores del fervor lleva el que usamos nosotros, reiteró, cada vez más del hígado, el engominado portavoz.

martes, 11 de abril de 2006

Por favor, llévense de una vez la Semana Santa al Arenal, por favor!

Hermosos días estos días primeros de abril. Aire tibio, acariciador, y preñado del regalo del aroma del azahar. El tópico encarnado, hecho sensación real y la sensación real entopicada en la hamaca lenta de las mañanas cordobesas. Pero es Semana Santa, además, y anda la Muerte paseando por las calles. No sigilosa y secreta como suele, sino en triunfante cortejo con sus paladines. Muerte encapuchada y ennegrecida de hachones, entronizada en altares ambulantes y ritmados al son de tambores de guerra, seguida de siniestras mantillas, caducados ternos cruzados, sotanas eunucas, beatos epicenos, descatalogados militares, engominados mariquitas y de un populacho enajenado por el alcaloide dulzón del incienso, pero más aún por el acre veneno de la superstición. A estas alturas ya no tengo esperanzas de ver triunfar la razón ilustrada sobre el oscurantismo religioso, pero ejerzo mi derecho a protestar por las imposiciones intolerables de la carcunda cofrade, por la invasión del espacio público de sus repugnantes macabradas, amparada en el populismo más casposo y en la inepcia hipócrita de los gobernantes. A finales de los 70 la razón urbanística, política y sanitaria se impuso a los rancios tradicionalismos y consiguió el traslado de las ferias andaluzas desde de los centros de los cascos urbanos a terrenos especialmente habilitados para ellas, amplios, alejados del centro y, sobre todo, dotados de infrestructuras de saneamiento acordes con los tiempos actuales. En Córdoba se habilitó para ello una enorme explanada en una curva del río que ha estado cumpliendo su cometido a la perfección durante muchos años. El Arenal ha servido además para esparcimiento de los ciudadanos el resto del año y se ha intentado convertir en el ámbito más idóneo para la celebración de los ya inevitables botellones juveniles. ¿Por qué entonces, teniendo esta ciudad como tiene esa magnifica explanada en la que caben muchos campos de fútbol, no se plantea seriamente y de una jodida vez el traslado de la Semana Santa a ella? Ello teniendo en cuenta que su prohibición total, aunque legítima, sería realísticamente imposible y que además de una celebración sectaria se ha convertido en una atracción turística de primer orden, toda vez que muchos miles de ciudadanos de otros estados sienten la, para mí, morbosa curiosidad de venir a ver a estos ciudadanos semiafricanos cocerse en su caldo supersticioso, barroco y oscurantista, seguir una tradición antiilustrada y macabra a falta de otras aficiones más saludables. Bien: no se puede prohibir, y menos en esta ciudad que vive prácticamente del turismo, tanto del cultural como del étnico. Pero si de una atracción turística se trata, así hay que considerarla a todos los efectos. Y ¿no sería mucho más efectiva la creación de un parque temático portátil cofrade en el Arenal durante la Semana Esa? Así, los que no comulgamos con esas manifestaciones medievales y malsanas, podríamos seguir disfrutando de nuestra ciudad como el resto del año, sin necesidad de tener que emigrar por fuerza para evitárnoslas, y los consumidores de sus ritos tanto los devotos como los estetas o los borrachuzos tendrían un lugar acondicionado para ejercitar sus derechos como tales consumidores sin avasallar los derechos de los consumidores de otro tipo de ocio, que no pasa por el incienso y la cera. Podrían montarse graderíos largos, a la manera en que se montan actualmente en las carreras oficiales dentro de la ciudad o bien construir maquetas de calles estrechas, ideales o clones de las verdaderas, con sus faroles, sus paredes encaladas, sus ventanas cuajadas de gitanillas y sus saeteros, estratégicamente colocados, en ellas preparados para desgañitarse al paso del la imagen que toque. Un Procesiódromo, a imagen y semejanza del Sambódromo habilitado por el Ayuntamiento de Río de Janeiro para la procesiones del Carnaval, tan respetables o más que las de los cofrades. El problema de la negativa de los cofrades a trasladar sus esculturas sagradas en camiones al Procesiódromo, en lugar de hacerlo montando el guirigay desde el templo mismo en procesión, como vienen haciendo ahora (¡en cualquier época del año!), se solucionaría mediante la retirada de las cuantiosísimas subvenciones públicas que reciben a quienes se negara a hacerlo. Con el tiempo, que (casi) todo lo lima, podría incluso plantearse la posiblilidad de celebrar carreras de procesiones a la manera de los que celebran en ciertos sitios con tractores o bestias de carga. Seguro que atraeríamos muchos más turistas. Celebrándolos de noche nos aseguraríamos además las tan anheladas pernotasiones que son el sinvivir del gremio hotelero y del concejal de turismo de turno de esta bendita ciudad. ¿Para cuándo, por favor?

ADDENDUM: Mi amigo Cayo Anneo Paco, con la lucidez que siempre le caracterizó, hizo un sabroso comentario a mi berrinche anticofrade del año pasado titulado La Gran Macabrada. Acerca de la estupidez cofrade. No me resisto rescatarlo del desván de esta bitácora:



Una de las cosas que más me ha sorprendido siempre del catolicismo de pueblo es su capacidad probada de asimilación. ¿Quién se esconde detrás de San Saturio? ¿Y detrás de San Capracio?... ¡Uhhh...! La cola sagitaria santificada...Una vez más la historia se repite. Antonio Machado, por quien cada día siento mayor aprecio, escribió uno de los ataques más fuertes que conozco contra la Semana Santa:

¡Oh, no eres tú mi cantar!
No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar.

Pero he aquí que a Don Joan Manuel Serrat se le ocurrió la feliz idea de ponerle música. Misterio de los misterios: hoy día esta musiquilla la tocan todas las bandas de cornetas y tambores. Ni saben lo que tocan. Ni saben lo que dicen. Pero la cosa funcionaestupendamente, oye. Como San Saturio, como San Capracio.



Comentarios
La Iglesia Católica debería pensar en las posibilidades económicas que el “Semana santodromo” les podría proporcionar. Dejar de estar subvencionados por el estado y tener unos muy saludables ingresos con la venta de entradas, comidas, bebidas y artículos de merchandising . Incluso, podrían organizar carreras de santos o tronos, o como sea que se diga; teniendo en cuenta la tradición apostadora, que no apóstata, de este país a buen seguro que se lucraban.
Bit Ramone — 11-04-2006 14:16:10
Sin afán de notoriedad -aunque no está de más en un medio con tan escasa difusión como el que me malpaga-, aqui os dejo un reportaje que publiqué el año pasado y que viene a ilustrar ese lado menos devoto de la Semana de Pasión.REPORTAJES ACTUALIDAD Ed. 232 13 El lado prosaico de la fiesta cofrade cordobesa LA OTRA PENITENCIACalles intransitables, taxis vacíos, comercios sin negocio, retrasos en urgencias y más trabajo para Sadeco. Es la otra cara de la Semana Santa José Luis Hitos Ortizjl.hitos@lacalledecordoba.com Cristos y Vírgenes trémulos atravesando el Casco Histórico. Legiones de encapuchados que acompañan con diligencia a sus imágenes. Bandas de músicos que dotan de un halo de misticismo y marcialidad la marcha. Abnegados levantadores de pasos. Y miles de personas que asisten, entre la devoción y las pipas, al desarrollo de los acontecimientos, en una lucha constante por conseguir un lugar privilegiado entre el público.Esta es la escena que, matices religiosos al margen, se encuentran quienes se topan por primera vez con la Semana Santa. Y la que suele quedar grabada en la retina de los espectadores.Pero hay más. La celebración cofrade por excelencia impregna con su aroma de incienso al conjunto de la población y, para bien o para mal, raro es quien no se ve afectado por los cambios que durante estos siete días se producen en la vida de la ciudad. Calles intransitables, taxistas sin carreras, comercios que se ven obligados a cerrar sus puertas ante la ausencia de clientes, barrios semidesiertos, discapacitados que renuncian a adentrarse en el Casco Histórico, retrasos en los servicios de urgencias sanitarias y suciedad. Mucha suciedad en las calles. Tanta que los profesionales de la empresa de recogida de basura (Sadeco) han de hacer horas extras a lo largo de esa semana.Es la otra Pasión. La que se vive en silencio y pasa desapercibida ante el estrépito de las procesiones. La que le toca sufrir cada año a José Joaquín -Cuadra para más datos-, taxista que actualmente preside la asociación del gremio en la capital. “Durante esos días la gente anda muchísimo”. Ese afán por pasear, unido a los cortes de circulación en el Casco Histórico, repercute directamente sobre los bolsillos de estos profesionales. “El negocio disminuye significativamente”. Y sobre sus hábitos de trabajo. Como durante toda la tarde tienen prohibido el acceso a la zona centro, optan por dirigirse a las barriadas periféricas. Y por variar su jornada laboral. “Si normalmente un día se trabaja de 6 de la mañana a 2 de la tarde y de 4 a 10, esa semana te quedas hasta más tarde”, para recoger gente una vez que van concluyendo los desfiles de los distintos pasos. “Quedarnos más tiempo es la única forma de que nos salga rentable”, asevera José Joaquín. Aunque esos esfuerzos no siempre hallan recompensa. “Es una semana más para los que venden zapatos que para nosotros”, concluye irónico. Negocio concentradoQuizá las zapaterías encuentren en estos días un mayor filón de negocio que los taxistas, pero tampoco todas. Y es que, como cualquier establecimiento comercial, dependerá en gran medida de su ubicación. Cuanto más cerca esté de los lugares de paso de las procesiones, mayores serán sus expectativas de ventas. Y viceversa.Así lo entiende, al menos, Francisco Román Amor, presidente de la Federación Provincial del Comercio de Córdoba. “En Semana Santa, los negocios varían en función del lugar en el que se ubican. En un barrio, la venta es nula. Pero en el centro, la venta se puede duplicar e incluso triplicar”. La razón es obvia: tanto los cordobeses como los turistas se mueven preferentemente por el entorno del Casco Histórico y es, por tanto, allí donde se dejan el dinero. Otras zonas de la ciudad de acusado carácter comercial, como Ciudad Jardín o la Viñuela, ven cómo sus negocios apenas reciben visitas esos días. Todas se concentran en los establecimientos del centro, que si no son previsores corren el riesgo de quedarse sin existencias, ante las dificultades que hay en esas fechas para reponer los productos. Calles cortadas al tráfico y restricciones en los horarios y las zonas para carga y descarga de artículos. Un problema que, dada su periodicidad, los comerciantes tienen en cuenta con antelación y “no les genera grandes perjuicios”, a juicio de Román Amor.El escenario, desde luego, es completamente opuesto. Mientras en el centro han de prever la masificación de clientes en Semana Santa, en el resto su principal duda estriba en decidir si abren o no las puertas de la tienda. En barrios como el Parque Figueroa, muy alejado del bullicio cofrade, algunos negocios ni siquiera abren entre el lunes y el miércoles por la tarde. De hecho, esta zona de la ciudad sufre una despoblación durante esta semana, según el presidente de la Asociación de Vecinos (AVV) El Parque, José González. “Se nota que disminuye la vida del barrio; hay muy pocas personas paseando por la calle y las que se ven son casi todas mayores”. Y como el Figueroa, otras muchas barriadas de la capital aparecen semidesérticas estos días, debido a que sus residentes peregrinan al centro en busca de sentimiento cofrade o aprovechan los días de descanso para salir de Córdoba. Pasión con barrerasClaro que no todos se pueden escapar. Antonio, por ejemplo, ha de quedarse en la ciudad. Sus dos hijos se visten de nazarenos y aguardan con ilusión la salida de su hermandad. Y él no quiere defraudarlos. A pesar de que para Antonio -Hermoso de apellido- la Semana Santa no sea, precisamente, una de sus festividades predilectas. Las procesiones, para alguien que va en silla de ruedas, pierden encanto. “La verdad es que no veo nada, y moverse entre tanta gente es muy difícil”, reconoce. Razones más que suficientes para obviar los desfiles de las cofradías.“Me gustaría acompañar a mis hijos, pero ya tengo asumido que no puedo”, explica con cierta amargura. Y es que para los discapacitados físicos con problemas de movilidad, la Semana Santa se antoja, antes que nada, un engorro. El tránsito por el Casco Histórico se convierte en misión azarosa. “Si ya de por sí es difícil andar por allí en esas fechas, con las calles tan estrechas y repletas de gente, imagínate en silla”.Ante esa perspectiva, Antonio opta por renunciar unos días a pisar el centro. “Si he de hacer alguna gestión en la zona, le pido a alguien el favor de que la haga por mí”. Y si desea disfrutar de alguna procesión, lo hace por televisión. “Lo cierto es que tienes una fuerte sensación de exclusión”, admite.Pero esta situación es difícilmente mutable. Y él es consciente de ello. “No es culpa de nadie. Lo que ocurre es que cuando hay una aglomeración de personas, los obstáculos de todos los días se incrementan”. Aunque no deja pasar la oportunidad de sacar a relucir su vena reivindicativa, como buen portavoz de asociación -es el presidente de la Federación Provincial de Minusválidos (Fepamic), y lanza un recado a las administraciones públicas sobre las barreras existentes hoy día en gran parte de la ciudad. “Las calles deben ser más accesibles siempre, aunque sea en estos días cuando el déficit se pone más de manifiesto”.En cualquier caso, los discapacitados no son los únicos que se encuentran con trabas para desplazarse por el Casco Histórico en la Semana de Pasión. Como siempre que se reúne un gran gentío, los problemas de movilidad son colectivos. Pero cuando de la rapidez con la que llegues a un sitio pueda depender la vida de una persona, el asunto se torna más serio. Y esa es precisamente la filosofía con la que trabajan los servicios de emergencias sanitarias, que ven cómo se complica en estas fechas su labor.“Hay más atascos de lo normal y las ambulancias, por tanto, tienen más dificultades para llegar a su destino”, afirma Carlos Pérez, gerente de la empresa de urgencias Los Ángeles de la Noche. Trabas contra las que sus profesionales luchan denodadamente. “Redoblamos la atención sobre los itinerarios de Semana Santa e intentamos buscar rutas alternativas para tardar lo menos posible”.Sin embargo, y pese a que cuentan además con la colaboración de la Policía Local por si necesitan que se le abra el paso a sus vehículos, no se libran de sufrir “retrasos de algunos minutos en los desplazamientos”. La devoción también ensuciaPero si taxistas, comerciantes, discapacitados y sanitarios se ven de algún modo perjudicado por la fiesta cofrade, no se puede obviar en este grupo a los profesionales de Sadeco, que se ven obligados a hacer horas extras durante estos días para erradicar toda la suciedad que queda en las calles tras los desfiles procesionales.De hecho, la empresa prepara cada año un presupuesto adicional para estas fechas, que en 2005 ha ascendido a cerca de 36.000 euros. Con ello, según explica Jesús Diz, jefe de los Servicios operativos de esta entidad, se paga a las 12 personas especialmente contratadas para la ocasión y las horas extras de la plantilla. Un baile de cifras que forman parte también del lado prosaico de la Semana Santa.
Buendía — 11-04-2006 18:27:43
Gracias por esta cita. Estoy sin internet desde hace un par de meses. Te leo en el curro, cuando puedo y no me vigilan mis jefas.
Cayo Anneo Paco — 08-05-2006 08:52:48

domingo, 2 de abril de 2006

Ladrones de memoria


Precisamente porque los improbables lectores de esta bitácora no suelen dejar demasiados comentarios en ella me siento especialmente feliz cuando me los hacen en el 3D, en la vida real, en la calle. Así, más de tres conocidos me han comentado favorablemente mi reciente anotación sobre los rótulos antiguos de las calles de Córdoba, agradeciéndome incluso el que les haya llevado a contemplarlos a partir de ahora con más cariño. Así, para premiar a mis, aunque algo ágrafos, cariñosos lectores, me decidí a tirar de archivo gráfico y a recolectar algunos más en la propia calle con el fin de hacer alguna cosilla con ellos aquí.

Casi siempre llevo mi pequeña cámara digital encima, así que no supuso ninguna carga extra, todo lo más dar algún pequeño rodeo para fotografiar alguno que no me pillara de paso.

Uno de los rótulos que más me gustaron siempre y que curiosamente había dejado de controlar desde hacía años es el de la actual calle de Valdés Leal, la estrechita peatonal que va de la Plaza de Emilio Luque al Gobierno Militar.


ABRAZAMOZAS

se llamaba antaño, curiosísimo nombre donde los haya, probablemente inducido por la estrechez de la calle que producía ese efecto cuando el salido de turno se cruzase con una moza (1).

Así que me fui a la citada calle a buscar el recordado rótulo para ofrecerlo aquí como primicia. Y me encontré con la sorpresa de que


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO ESTÁ!!!!!!!!!!!!!!!!!

Dí vueltas y más vueltas de un extremo a otro de la calleja sin encontrarlo. Desorientado, me introduje en un comercio y pregunté a la amable dependienta que afortunadamente llevaba allí los años suficientes como para confirmarme que no es que yo hubiera imaginado su existencia, sino que efectivamente YA NO ESTÁ. Que cuando construyeron la casa moderna que sustituyó a la antigua en cuyo muro lucía

NO SE RESTITUYÓ



Es decir que alguien, probablemente llevando hoy día una vida de probo ciudadano, decente y riguroso pagador de sus impuestos,

LO ROBÓ O DESTRUYÓ



Hay, pues, un ciudadano, un individuo, un tipo, que nos ha arrebatado a todos los demás una parte de nuestra memoria civil, de nuestro patrimonio urbano, de nuestro cariño por las cosas que nos legaron nuestros antepasados. Tal vez luzca en el porche de su chalet de la sierra o yazca polvoriento en el desván de un chamarilero. O desapareció desintegrado vilmente por un cincel asesino. Muchos pensaréis que exagero, que no es para tanto. Bueno, vosotros mismos. Para mí es uno de los crímenes más repugnantes que se pueden cometer contra una ciudad y sus habitantes. Así que a mí me gustaría verle la cara al tipo responsable de que yo no pueda sentirme más feliz viendo aún cuando pase por esa calle el precioso rótulo que estuvo ahí 5 veces más años que los que él se arrastró por esta vida. Sólo por comprobar si existe en ella algún atisbo de vergüenza.

Y por no haber restituido aunque fuera una copia el Ayuntamiento de esta ciudad, el de la boca llena con la matraca de la Capitalidad Cultural esa, también es responsable, aunque ahí hay muchas más caras que mirar y no sé si tengo ganas de volver a ver algunas.



    (1) Por su parte el ínclito Don Teodomiro en sus Paseos por Córdoba afirma: Abrazamozas debió ser el apodo de alguna persona dada a las aventuras amorosas, y así vemos hasta nuestros días designarlas por el enamorado, el amante u otra palabra adecuada; hay más: este título lo vemos reproducido en otras calles de Córdoba y esto nos afirma en la creencia de que era un mote bastante generalizado; mas como éste es un pueblo muy dado a las tradiciones, de todo se aprovechaba para inventar un cuento, y las palabras abrazamozas, se prestaban a ello; no dejaron, por lo tanto, de dar origen a la ridícula tradición que vamos a anotar en nuestros apuntes. Y seguidamente se explaya con una de esas truculentas leyendas que a nuestro enciclopédico erudo local ponían tan de los nervios... de puro placer vicioso, seguramente. (VOLVER)

Ritual

sábado, 1 de abril de 2006

Armentia y la canalla clerical

Hay que ver lo que se parece ese niño al Padre

Vaya berrinche que se ha pillado mi admirado Javier Armentia con los eructos post cocideros de la canalla clerical en boca (de piñón) de su inefable Portaregüeldos Juan Antonio Martínez Camino. Yo no sé si merece la pena a estas alturas gastar tanta munición argumentativa con esos eunucos mentales. La recompensa de los anticlericales está en verlos a ellos desquiciados, sacando encíclicas y comunicados contra toda idea de progreso, como siempre, pero cada vez más debilitados y con su grey desmadrada. Convertidos únicamente en administradores de folklóricos sacramentos que permiten a las buenas gentes disfrutar de los suntuosos montajes escénicos en los que son maestros antes de pegarse un banquetazo de langostinos y cordero lechal. Ya que no podemos limarles nosotros convenientemente los dientes, nos sentaremos a ver cómo se les caen solos a medida que se les van pudriendo las bocas de tanto escupir veneno.



De todas formas recomiendo vivamente saborear completamente el discurso del anticlerical mayor de los bloggers.:


Ética Embrionicista (I)

martes, 28 de marzo de 2006

Olé qué grasia tiene er cardená

Los dos acompasados cantaores nacionalcatólicos Er Niño la Papaílla y Er Guindilla cantan a dúo la conocida rumbita devocional Dioj ej-jamorrrrnnnn de pa-ta negra, de pa-ta negraaaaa...


Pa mearse de la risa...

sábado, 25 de marzo de 2006

Sherlock Holmes

Yo, que no he vivido en muchos sitios, viví durante algún tiempo en el 221 de Baker Street. Tal vez fueran un par de años, tal vez más. ¡Hace tanto tiempo! Durante ese tiempo, yo calculo que debió ser por los años 67 y 68, es decir cuando yo contaba 12 ó 13 años, me instalé cómodamente en un sillón invisible del rincón más discreto de la sala de estar aquel pisito londinense. Desde él asistí a las más fascinantes aventuras de Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. No sé si he llegado posteriormente a disfrutar tanto con la lectura como por aquel entonces. Sólo sé que si la felicidad intelectual puede reducirse a una escala métrica yo alcancé el extremo de la cinta limpiamente.

Mi padre no fue un hombre excesivamente culto, pero sintió siempre un respeto reverencial por los libros. Y en mi casa siempre hubo bastantes. Sin demasiado criterio, pero muchos. La colección de novelas de la Editorial Molino, estuvo perfectamente encajonada (entonces no se llevaban aún los muebles-librería de salón) durante toda mi primera infancia en una estantería de un cobertizo habilitado en el patio hasta que fue convertida en pulpa original por una tormenta de agua antes de que yo tuviera edad de leer por mí mismo las Aventuras de Tarzán que mi padre me leía.

Mi afición a los libros puede que se nutriera de la devoción con que mi padre coleccionó pacientemente semana a semana los 100 ejemplares de la biblioteca Salvat RTV, de estrafalario diseño y horripilante encuadernación, pero de la que bebimos la mejor literatura los más pobres de mi generación.

Pero de entre todos los libros que hubo en mi casa sin duda con los que más disfruté entonces, y desde luego, nunca más, fue con los pequeños cuatro tomos de las novelas completas de Sherlock Holmes en una edición de 1907 (no sé si es la primera en castellano) encuadernadas artesanal y toscamente con verdaderas maromas marineras y enlucidas las tapas con ese hule fino de encuadernación aficionada de tan entrañables recuerdos. El papel basto y acanalado, con restos de materias vegetales, perfectamente oxidado, la tipografía irregular, el penetrante y permanente olor a... orín de gato ¿hay algún símil oloroso que describa el olor a papel antiguo mejor que ese?

Yo me recuerdo absolutamente embebido, metido en aquel cuarto donde el detective y su ayudante cronista Watson resolvían los casos más intrincados entre el humo de las pipas, el olor de la cocaína inyectada, el suave zumbido de las lámparas de gas y el sabor áspero del té que les servía su patrona, la discreta señora Hudson. Y por supuesto los acompañaba en sus correrías en busca de pistas por los condados vecinos, me divertía con los disparatados disfraces del detective, los seguía a duras penas por la niebla de Londres en los coches de alquiler camino de la estación Victoria. Sobrecogido, asistí al descubrimiento del cadáver de Pedro el Negro clavado en su enormidad en el suelo de madera por un enorme arpón ballenero como una monstruosa mariposa de camiseta rayada. Tengo grabada indeleblemente en mi memoria la persecución por los muelles de Londres, acompañando al mejor perro sabueso de la ciudad, finalmente confundido por el penetrante olor del betún portuario, en la aventura de La marca de los cuatro, donde el bueno de Watson cae en la redes del matrimonio. El dramático bucle que une la historia de la secta de los mormones del remoto estado de Utah con un crimen cometido en una casa abandonada del centro de Londres aún me obsesiona en noches febriles. Nunca podré ver un gran danés sin acordarme del fantasmagórico dogo de los Baskerville... Yo aprendí qué era una mangosta en la aventura fascinante de El mendigo de la cicatriz. Tenía 12 años. Si no hubiera sido por el diablillo que me atormentaba entre las piernas, exigiéndome otras atenciones, me hubiera quedado para siempre en aquel cuarto. En aquel cuarto de Baker Street donde germinan todos los sueños felices que proporciona la literatura.

jueves, 23 de marzo de 2006

Mis entrañables berrinches

Conforme voy cumpliendo años voy descubriendo en mí tendencias y actitudes que normalmente se suelen asociar a las intemperancias de la edad, de la edad avanzada, claro está. Trato conscientemente de no convertirme en eso que se llama un viejo berrinchoso (aún estoy lejos de poder ser considerado lo primero, aunque no estoy muy seguro de que no merezca ya lo segundo), pero desde luego el mundo no pone nada de su parte para facilitármelo. El mundo y sobre todo sus componentes. Los humanos principalmente. Pero si la tendencia al berrinche está plenamente justificada cuando su causa recae en la inmoralidad y vesania generalizada de los gobernantes del mundo, en la indestructible estupidez interesada de las diversas marcas de sacerdotes, en la codicia sin medida de las empresas multinacionales, empieza a apuntar claramente a retorcidas variantes de la paranoia si los motivos se multiplican descendiendo vertiginosamente a los más variados eventos de la cotidianidad. Pero es entonces cuando mis sistemas de autodefensa psíquicos hacen saltar los resortes de las compuertas que permiten a mi cerebro armarse de razón, inundarse de agravios a la bondad y a la belleza. Y de razón cargado no percibe otra cosa que miles de individuos que desde sus pequeños pedestales de poder se dedican entusiásticamente a enmierdar aún más lo que enmierdado ya está por culpa de los más poderosos, sin perder ni un segundo de su existencia en considerar la posibilidad de contribuir a lo contrario, a hacer más habitable, justo y hermoso el entorno en que se mueven, ellos y sus contemporáneos y convecinos.

Pero el grano es el siguiente. Resulta que yo vivo en Córdoba, ciudad que como muchas otras con un importante pasado a sus espaldas conserva, aparte de los monumentos más vistosos, los museos y la historia escrita en los libros, una infinidad de detalles que evocan continuamente, de una manera delicada y deliciosa, a los que en ella vivieron anteriormente, aquellos otros hombres y mujeres que dejaron sus huellas y cuidaron de conservarlas para nosotros, para nuestro deleite y nuestra instrucción, para que los recordáramos y consintiéramos en hacerlas parte de nuestra vida como los ojos de nuestra madre, la voz de nuestros hermanos o la piel de nuestro primer amor.

A mí me gustan especialmente los rótulos antiguos de las calles. Todas las calles del casco antiguo de Córdoba conservan un azulejo rotulado con su nombre secular (a veces el original y a veces unas cuidadas copias), la mayoría de las veces distinto al actual, y siempre, siempre, mucho más hermoso. La manía de cambiar los antiguos y sonoros nombres de las calles por los de oscuros personajes de más que dudosos, y afortunadamente más que olvidados, méritos, es una de las poquísimas aportaciones negativas de la Ilustración a la Humanidad. Pero esa es otra historia. El caso, como iba diciendo es que me gustan los antiguos rótulos de las calles y los disfruto cada día cuando paso o paseo por ellas. Que me alegra de que los turistas los gocen también, como es fácil comprobar observándolos. En definitiva que me hacen sentirme bien, arropado constantemente por el recuerdo de su pasado y por la belleza de sus caracteres.

Por eso me siento estafado, abocado al estado permanente de berrinche y agarrotado cruelmente por las esposas de la impotencia cada vez que alguno de esos estúpidos seres que contribuyen al emporcamiento ético y estético del mundo a pequeña escala hacen una de las suyas y me escamotea sin razón alguna alguno de mis disfrutes preferidos.

En una de mis esquinas más concurridas existe uno de estos rótulos antiguos que nos informa de que esa calle respondía antaño al hermosísimo nombre de Calle de la Ceniza, hoy, por mor de antiguo desaguisado, de Fernando Colón. Durante siglos, el precioso rótulo cuarteado y de preciosas letras azulencas ha lucido en la esquina de dicha calle con Maese Luis no sólo sin molestar a nadie sino cumpliendo disciplinada y discretamente su misión de información y embellecimiento de la dicha esquina. Eso hasta que un perfecto funcionario municipal ha decidido colocarle delante una señal de tráfico que impide su visión. El caso es que la, probablemente, necesaria señal (mientras no se lleve a cabo la necesaria peatonalización del perímetro urbano protegido por la UNESCO), podría haberse colocado un poco más abajo o haber sido desplazada a la derecha o a la izquierda del rótulo. Pero no. Lo más marrano es colocarla justo delante. Para que no se vea. Para hacer las cosas mal y sobre todo para joderme a mí la existencia. Y yo me pregunto: ¿habrá sido fruto de un lamentable error? ¿cosa del operario paleta de la gorra amarilla al que le fue encomendada la delicada misión de hincar la jodida señal en la dura acera o responsabilidad directa del funcionario urbanista encargado de elegir el lugar exacto donde el bueno del paleta habría de colocarla. ¿Supervisó in situ la operación? ¿Posteriormente? ¿Por control remoto? ¿Se dio cuenta del desaguisado? ¿Disimuló? ¿Se alegró de haberme jodido a mí y a otra mucha gente de alma cultivada? En todo caso, seguro que en el Excelentísimo Ayuntamiento existe un despacho debidamente acondicionado donde un ser con todos sus herramientas de pensar en perfecto estado de revista puede reclamarse responsable directo del hecho. ¿Urbanista, técnico de tráfico, administrativo de plantilla, por promoción interna? O tal vez uno de esos cargos posmodernos tan de moda en la administración en los últimos años: Técnico Distribuidor de Mobiliario Urbano y Señalización Viaria, por ejemplo. Y me asalta la imperiosa necesidad de conocerlo, de reconocer unas líneas en su cara, de poder mirarlo a los ojos y ver qué seres abisales encuentro nadando en ellos.

El caso es que yo trato de imaginarlo como una persona normal, con su hipoteca, su señora, sus niños, su carné de identidad, su perrito lanudo del que recoge higiénicamente las cacas del acerado público, aficionado al salmorejo o a los caracoles con comino, lector tal vez de El Código da Vinci o seguidor de algún apijotado tenista catalán, veraneante en Fuengirola o en remota casita de campo rodeada de pinos... Pero sólo consigo verlo como el capullo que ha colocado la jodida señal de tráfico delante de mi rótulo favorito. El tipo que, producto directo del berrinche subsiguiente, me ha matado al menos 45.000 valiosos hepatocitos, ahogándolos en mi propia bilis. El pelado robagallinas cultural al que deberían degradar a limpiador de alcantarillas sin derecho a bocata de media mañana hasta el fin de sus días, el...., el..... (¡la pastilla, la pastilla....! ¡ aaah, gracias!)

¿Y sabéis que os digo?¡Que ojalá nos eliminen de la candidatura de Córdoba Capital Cultural del Hemisferio Norte por su culpa!

lunes, 13 de marzo de 2006

Creyentes del mundo: hundíos

Cuando la lucidez se hace palabra:

El discurso civilizado, sin distinción de raza ni de confesión, analiza y circunscribe verdades científicas, verdades históricas y estados de hecho que no se basan en la fe sino en el conocimiento. Podemos considerarlas profanas o de menor dignidad, pero ello no impide que no se confundan con las verdades de la religión, ya seamos chiitas, sunitas, cristianos, judíos, budistas o agnósticos. Nuestro planeta no es víctima de un choque de civilizaciones o de culturas, es el lugar elevado de una batalla decisiva entre dos métodos de pensamiento. Están aquellos que declaran que no hay hechos sino solamente interpretaciones que son cuando menos actos de fe. Éstos caen o bien en el fanatismo ("yo soy la verdad") o bien en el nihilismo ("nada es verdadero ni falso"). Del otro lado, están aquellos para los que el debate libre con la finalidad de separar lo verdadero de lo falso tiene sentido, de modo que lo político, como lo científico o el simple juicio pueden resolverse a partir de datos profanos que son independientes de las opiniones arbitrarias y preestablecidas."


André Glucksmann. El País 08/03/06

miércoles, 8 de marzo de 2006

Glamourosa estupidez

No hace mucho recogí una nota de una revista que me puso en contacto con una forma de la estupidez humana deliciosamente refinada. Por su encanto glamouroso, su radicalidad imbécil y su sofisticada idiocia decidí guardarlo hasta encontrar otra perla parecida con la que compararla. No con ánimo coleccionista, sino meramente competitivo. Y poder dotarlo de un premio especial acorde con la importancia del hecho. Y ese momento llegó felizmente esta mañana.
PRIMERA NOMINADA
UN VÁTER PORTATIL DE 3.500 EUROS PARA MADONNA: En plena vorágine de su nuevo disco, Confessions on a dance floor, Madonna ha hecho gala de su carácter de diva. Durante su actuación en el programa Wetten, dass...? de la televisión alemana, el icono pop se negó a utilizar los servicios del estudio, al que también estaban invitados Green Day y Shakira. Para contentarla, la productora tuvo que alquilar un váter de 18 metros cuadrados, con dos lavabos y dos duchas, que hubo de ser transportado con grúa hasta el estudio. El precio de la operación: 3000 euros del ala. Hay más... ¿Qué tienen en común la Ciccone y el Papa? Justo. El Sumo Pontífice utilizó este mismo modelo de cuarto de baño durante su visita a Colonia. Cómo lo llamarán. ¿Pipimovil? EP3. Autor desconocido. Fecha olvidada.
SEGUNDA NOMINADA
EL DECÁLOGO DE MODA DE VICTORIA BECKAM. Victoria Beckam ha desvelado la fórmula mágica que le permite estar siempre a la moda.... El decálogo de la pija delas hace tiempo obsoletas Spice Girls se mueve entre lo absurdo a lo grotesco y lo obvio. Para empezar, dice en una entrevista, no conviene abrir el armario y escoger al azar unas cuantas prendas para llevar a los hijos al colegio. Más efectivo, según sugiere en la revista Glamour, es “visualizar” de antemano la gama de colores y vestuario que dejarán boquiabiertas al resto de las madres. En emergencias, Victoria echa mano de modelitos de la diseñadora Stella MacCartney, una “bendición”, dice,para esos días en los que una se siente “hinchada”. Otro de los mandamientos, “ir de compras por todo el mundo”, no está al alcance de demasiados bolsillos y alguna jovencita puede verse en un brete de seguir otro de sus consejos: dar tijeretazos a las camisetas y vaqueros nuevos para impregnarles un toque más personal y moderno. Para triunfar en los accesorios, el truco de la cantante consiste en comprar varios pares de gafas de sol y zapatos. En cuanto al estilo global, propone zambullirse en los años cincuenta para lucir una imagen femenina clásica, tipo Audrey Hepburn, con modelos actualizados de Alexander McQueen o Roland Mouret. Y ante todo nadie debe caer en la tentación de enseñar más de lo necesario. Así lo explica en la edición británica de Glamour: “Cuando desvelas mucho escote, deberías esconder las piernas. Es mucho más sexy dejar algo para la imaginación”. Lourdes Gómez. El País 8 de marzo de 2006.

QUEDA INSTAURADO EN ESTA BITÁCORA EL CONCURSO PARA EL PREMIO AL "TONTOLHABISMO EJEMPLAR"

¿A cuál de las dos elegidas concederemos nuestra MENCIÓN ESPECIAL DE HOY A LA "TONTERÍA CULAR" consistente en imaginárnosla caída de boca sobre una mierda aún fresca bajo le Pont des Arts de Pagggis?