(del laberinto al treinta)


miércoles, 23 de julio de 2008

Ruta turística por el fascismo cordobés

Una de las delicias de haber redescubierto la bicicleta para mis paseos urbanos es que me permite hacer más fácilmente recorridos temáticos. No vayáis a pensar, deletéreos lectores, que he descubierto el ciclismo, esa filosofía. No, lo que de descubierto es el bicicletismo por vía de cupones coleccionables de El País. Sí, me he pillado la bicicletilla plegable esa. Como miles de compatriotas con los que me cruzo (mirada de complicidad mediante) cada mañana de las que salgo, bien temprano, a desentumecer los músculos, gozando de paso de las bellezas inmarcesibles de esta ciudad y del repaso de los muchos oprobios que sufre por la desidia o por la acción directa de sus gobernantes. Pero sobre todas las cosas porque tengo que subirla a un ático cada vez que la uso.

Ayer tocó recorrido temático que titulé así a bote pronto: Ruta del fascismo cordobés. Mucha gente roja de otras latitudes patrias que admiran a esta ciudad por su heroica pertinacia en seguir manteniendo el único ayuntamiento de capital de provincia gobernado por una formación de izquierdas se sorprenderían ingratamente si alcanzaran a saber (y para eso está este humilde representante de lo que el mala follá de Muñoz Molina llama egolatría caprichosa, el diarista bloguero) que no es oro todo lo que reluce ni la zahúrda es menos pestosa porque le coloques dos canalillos. Sin entrar en profundidades (y pueden ser abisales) del cariz de la política propuesta para esta ciudad por los extraños izquierdaunidistas que nos gobiernan, me atendré sólo a lo que respecta al mantenimiento de los muchos, demasiados símbolos que de la sangrienta dictadura franquista aún quedan en ella. No ya que hayan tenido oportunidad de eliminarlos, que la han tenido y la han ejercido con contundencia, sino que la necesaria higienización del ámbito urbano de la pestilencia simbólica fascista no ha sido del todo completa.

Es por eso que propongo una ruta cicloturista en busca del símbolo fascista en el feudo de los rojos redimidos.


Comenzaremos la ruta en la antigua plaza del general Varela, hoy del Realejo, pero donde aún pervive en la pared del palacio donde vivió el jerarca militar-fascista una oprobiosa placa que da cuenta de las fazañas del militar felón contra la legalidad democrática republicana y su responsabilidad en los crímenes de guerra subsiguientes. Con dos cojones sigue sobreviviendo al terrible Anguita, al vidrioso Ext-Herminio (de la vega cordobesa) Trigo, al gaseoso Manuel Pérez y a la mirífica alcaldiosa Rosa Aguilar. A menos de 200 mts. del propio Ayuntamiento.

Bajamos hacia San Lorenzo hasta la calle María Auxiliadora donde tiene su sede el Colegio de los Salesianos adjunto a su iglesia en cuyo compás encontramos una placa de exaltación fascista de los muertos de un sólo bando, el golpista, los curas salesianos que dieron su vida por Dios y por España ¡Heil!

fascismosalesiano



Desde los Salesianos podemos bajar hasta la barriada de Cañero sin dejar ni un solo momento de recorrer calles con nombre del panteón idolátrico católico. No es que eso tenga que ver directamente con el fascismo, pero sí que se llaman así porque las autoridades nacionalcatólicas y la Iglesia colaboradora estrecha con el genocidio los impusieron. María Auxiliadora, Álvaro Paulo y Jesús Rescatado. En Jesús Rescatado podemos detenernos un momento en el nombre rotulado en la segunda calle que sale a mano derecha (cómo no). Esa calle sigue dedicada al que fuera Primer Secretario General del Movimiento (del Movimiento fascista, claro) que hubo en Córdoba: Fernando Fernández Martínez.

Una vez en Cañero podemos preguntarnos quién era el señor que da nombre a la barriada. Y la respuesta sería: un rejoneador profesional y genocida amateur. Efectivamente, como protagonista en el genocidio de demócratas perpetrado por el conglomerado nacionalcatólico fascista a partir de 1936, Antonio Cañero organizó y capitaneó las partidas formadas por falangistas y señoritos que a lomos de caballo y armados de picas y escopetas rastreaban, perseguían y capturaban o asesinaban a sangre fría en la Sierra Morena de Córdoba a los republicanos que huyeron de la ciudad tratando de escapar de la obligación que los golpistas les imponían de dar cuenta de su fe política en las tapias de los cementerios. Viviendo amancebado, a la hora de su muerte el obispo fascista Fray Albino lo conminó a donar unas huertas de su propiedad a cambio de la absolución de sus pecados, no los de sus desalmados crímenes de cacerías humanas, sino los estrictamente de entrepierna, y en los que se construyeron las casas para pobres que hoy forman la barriada.

En la plaza del barrio luce la escultura del obispo Fray Albino, de cuyos méritos fascistas hablaré cuando lleguemos a su barriada y mamotreto monumental en el Campo de la Verdad.

En cuanto a la presencia fascista en el callejero de mi entrañable barrio, hay que decir que se han cambiado recientemente algunos de los infames nombres que portaban sus calles. Incomprensiblemente, no todos. Así la calle que divide justamente el barrio en dos, podríamos decir que La Calle Mayor, atravesando la plaza de norte a sur dejando en su centro la iglesia, lleva aún el del portentoso fascista Joaquín Benjumea. Terrateniente falangista, sus hazañas de retaguardia fueron premiadas por el monstruo Queipo de Llano con la presidencia de la Diputación de Sevilla en diciembre de 1936, en plena ola de fusilamientos masivos, poco después con la alcaldía de la capital andaluza, con un ministerio de Franco durante 12 años y finalmente con el puesto de gobernador del Banco de España y la concesión de un título nobiliario de manos del propio Franco. Un verdadero ejemplar de correoso fascista. En Sevilla se retiró recientemente (nota de 2016) su nombre en todas las calles que lo llevaban en la capital y la provincia. Lo más descacharrante es que aún lo lleva un colegio público de Espartinas, el C.E.I.P. Joaquín Benjumea Burín. Pa mearse y no echar gota.

Regresamos al Realejo y por la calle Almonas bajamos hasta la Corredera, y por las callejas hasta la calle La Feria, genuino nombre que desde el siglo XIX fue usurpado por el del rey Fernando, medieval agresor de un estado soberano y traidor a los pactos con él firmemente firmados y conquistador a sangre y fuego del mismo. Llegamos a una plazoleta en cuyo centro se alza sobre un pedestal de mármol negro la Cruz del Rastro, obra de forja de 1927 que sustituye a otra erigida a finales del siglo XV por la Hermandad de La Caridad para conmemorar, según cuentan las crónicas, una matanza de judíos que perpetraron sus buenos hermanos. Cruzamos el puente de Miraflores y nos dirigimos, contemplando la soberbia silueta de la Mezquita (antes mezquita), bordeando la Calahorra, hacia la plaza de Santa Teresa, delante de cuya iglesia se levanta desde los años 60 un monstruoso aparador glorificador de un obispo fascista, tan fascista que fue confesor de la Caudilla y autor de un atroz catecismo, adaptación para las tiernas mentes infantiles de las peores páginas del Mein Kampf: Fray Albino.

Regresando hacia la Calahorra, de donde parte una avenida llamada hasta hace poco oficialmente de la Confederación y popularmente del Colecor (por la mucha leche que nocturnamente allí se derramaba en épocas de represión sexual), pero rotulada hace no mucho por expresa voluntad de nuestra alcaldiosa excomunista y ahora católica renacida Rosa Aguilar con el nombre del mismo obispo. Flipad, rojos del mundo.

Teniendo en cuenta que el aguerrido obispo nombra además a toda una barriada y a un colegio público y que en la plaza de la barriada de Cañero cuenta también con un busto podemos deducir la fuerza que la secta vaticana tiene en la ciudad.


Un poco más hacia el sur, en pleno Campo de la Verdad tenemos otra calle dedicada a un personaje que no tuvo que ver con Córdoba aunque sí con el fascismo y con la fuerza de la Secta Vaticana. Se trata del papa que regía los destinos de la Secta desde unos días antes de que la Revolución Nacionalcatólica hubiera declarado exterminado el sistema democrático tras tres años de guerra y varios cientos de miles de fusilamientos masivos y se dispusiera a seguir fusilando y exterminando unos años más. El genocidio estaba en su apogeo y el papa felicitó por él al Caudillo y le permitió honores episcopales, como pasear bajo palio y nombrar obispos. Pío XII Eso un poco antes de bendecir al nazismo.

Continuamos nuestro ameno paseo hasta el puente de san Rafael, que cruzaremos pasando bajo el columnón de descacharrante estilo ptolomaico que soporta al hermafrodita genio alado de la pescadilla, en una de sus más delirantes representaciones: tirando de apetitosa cacha y luciendo un tupé de cantante caspopop de los 70.

Si torcemos a la izquierda por la Avenida de Linneo (me encanta ese nombre) y dejamos atrás la espantosa cárcel de animales, subiendo, subiendo llegaremos a un barrio de los años 70 construido sobre lo que fuera la ubicación de la Córdoba íbera. Ese barrio porta el atroz nombre de un individuo de bigotillo fino, cara avinagrada, mezcla de José Luis López Vázquez y signore neorrealista italiano, Antonio Cruz Conde, miembro de una casta de caciques locales dominadores de los resortes del poder durante más de un siglo, que se lo pasaban hereditariamente. Los méritos de este señor, aparte de haber sido conspicuo falangista, es decir, fascista y haber colaborado en el golpe de estado que desencadenó el genocidio residieron en haber reconstruido las murallas romanas y andalusíes en un delicioso estilo Exin Castillos y haber convertido algunas zonas de la Judería en pastiches kitsch para turistas adocenados.

Volvemos a bajar esta vez por la avenida qe acoge el teatro de la Axerquía y llegamos a la principal avenida de entrada en la ciudad, la del Conde Vallellano, rotulada así en honor de un ministro de obras públicas franquista de los 50, suegro del cacique falangista Antonio Cruz Conde. Recientemente se preguntó al concejal de urbanismo de IU Andrés Ocaña por la causa de que tan ominoso nombre no hubiera sido eliminada del callejero. La tortuosa respuesta de nuestro brillante negociador urbanístico fue que él no consideraba el nombre del conspicuo fascista un símbolo franquista, sino el de una persona que aportó ideas e infraestructuras a la ciudad. No sé cómo voy a volver a mirar al correoso concejal cuando lo vea de nuevo tomando cañas en la Corredera. Porque vamos que eso lo diga como excusa alguien del PP, partido que tiene como presidente propiamente a un símbolo franquista que vocifera, pase, pero que lo diga un representante de Izquierda Unida es pa cagarse en tó, compadre.

El problema de la memoria histórica de este país es que no se ha asumido, ni siquiera por los escasos políticos rojos que quedan que el régimen franquista participa de la misma calaña moral que el nazismo y que el fascismo italiano y que sus crímenes son crímenes, como los de aquellos, contra toda la humanidad. Así lo que aquí es algo cuyo equivalente sigue siendo relativamente normal, en Alemania o Italia sería impensable que existieran calles rotuladas con los nombres de Goering, Goebels, Hitler, Mussolini, Ciano, etc., o que las cruces gamadas siguieran presidiendo edificios públicos o las inocentes esquinas. Y que lo blanquee la derecha es lógico: a nadie le gusta reconocer que sus mayores fueron unos criminales, pero la supuesta izquierda no tiene por qué mearse en la memoria histórica de las víctimas de su propio bando.

Si no no se explica que en una Comunidad regida por un gobierno autollamado socialista y en una ciudad gobernada por un gabinete de mayoría izquierdaunidista (comunistas ya no queda ni uno), se siga manteniendo en la misma avenida que porta el nombre del afilado franquista un enorme monumento glorificador de la Cruzada Nacional. Justo enfrente de la Delegación del Gobierno, para más inri. Allí pervive aún desafiante con su hedionda estética imperial, su ganítica cruz, sus criminales símbolos y sus fechas en números romanos (1936-1939). Sin que ningún político consecuente haya ordenado su demolición controlada o un alma justiciera lo haya dinamitado limpiamente.



Seguimos por la avenida hasta la pequeña glorieta elevada y ajardinada frente a la Cruz Roja y el Hotel Mohoso (La Venganza del Ojo Tuerto del Califa) hasta encontrarnos con un pedrusco blanqueado de forma más o menos paralelepípeda. Se trata de un monumento erigido a principios de los años 70 en honor de los valientes universitarios que sirvieron voluntariamente con mando en el ejército fascista: los alféreces provisionales. Los ayuntamientos democráticos no han sentido la necesidad de eliminarlo, aunque sí de tratar toscamente de esconder su verdadera índole. Pero sólo hay que dar la vuelta para encontrar la grabación torpemente repintada de su verdadero sentido.




Desde aquí será obligado alargarnos hasta el límite sur de la barriada de los Olivos Borrachos desde el que parte el tramo de la carretera de Palma hoy convertida en calle que termina en la glorieta de Ibn Zaydun. Esa calle esté rotulada como del “Periodista Quesada Chacón”. ¿Se trata de un esforzado plumilla autor de crónicas periodísticas merecedoras de permanecer en la memoria de los cordobeses mediante dedicación de importante calle en la ciudad? Pues no exactamente, se trata de un periodista, sí, pero cuyos mayores méritos consistieron en haber sido uno de los mayores represores de republicanos desde el primer día del golpe de estado fascista devenido genocidio, durante los siguientes meses y probablemente en los años posteriores. Corresponsal de ABC (¡cómo no!) en Córdoba fue nombrado en los primeros días del golpe fascista y cuando comenzaban los primeros fusilamientos en las tapias del cementerio miembro de la Subdelegación de Prensa y Propaganda de la provincia que presidirá J. M. Rey Díaz, de quien hablaré también seguidamente. Debió cumplir con sus deberes patrióticos del momento con tanto celo que unos meses después, enero del 37, el carnicero don Bruno, violador, ladrón y asesino en serie lo nombró su SECRETARIO ESPECIAL. No se sabe cuál era la misión de esa especialidad secretarial pero sangre debía rezumar hasta por los ojos. En los años 60 fue director de la Hoja del Lunes de Córdoba. Y la calle se le debió rotular, aunque no estoy seguro, ya en la época del ayuntamiento comunista. Tan espabilao como se mostró posteriormente.

Un par de kilómetros más allá, al comienzo de Santa Rosa, topamos con otra calle que lleva el nombre de otro fascista, el que fuera secuaz-jefe del periodista fascista anterior, archivero municipal y cronista de la ciudad, José María Rey Díaz, quien por su colaboración desde el minuto uno con el golpe fascista fue nombrado, como vimos, Subdelegado de Prensa y Propaganda de los criminales que se hicieron con la ciudad y fusilaron a 4000 paisanos. Fue el encargado por Cascajo de amordazar a la prensa y reprimir a los periodistas. La injuria a la decencia se acrecienta cuando comprobamos que el colegio público sito en la calle también lleva el nombre de ese individuo. Alguien debería decírselo a los padres de los niños que allí reciben su educación cívica e intelectual. Una posible venganza del destino es que el Rey Heredia lleve el nombre de su abuelo.

Desde aquí y con sólo cruzar de nuevo el Vial en dirección al casco histórico nos topamos con la plaza de la antigua estación de tren, la llamada oficialmente Plaza del Conde de Guadalhorce, un ingeniero de la alta burguesía cortijera jefe de la conspiración de las derechas para poner fin a la República desde el minuto uno de su proclamación. Así, el mismo 14 de abril un reducido grupo de personajes significativos se reunió en casa del conde de Guadalhorce (Rafael Benjumea, miembro del directorio civil de Primo Rivera y presidente de Renfe durante la dictadura de Franco) para derrocar por todos los medios a la nueva República. Carlistas y monárquicos comenzaron a perfilar el bloque y los socios exteriores necesarios para la sublevación del 18 de julio. Exiliado tras la caída de la Dictadura de Primo de Rivera y la instauración de la República, fue tan valiente que permaneció en ese dorado exilio mientras los militares por él subvencionados se batían el cobre genocidiando a medio país. Regresó acabada la guerra civil para hacerse cargo de RENFE y otros altos cargos de la administración franquista. Fue hermano de Joaquín Benjumea otro fascista manchado de sangre de demócratas hasta las inglés que luce su nombre en una calle de Cañero.

Nos dirigimos ahora por la avenida del Gran Capitán hasta Tejares para entrar desde aquí en la calle más señorial de la ciudad que ostenta el nombre tal vez más oprobioso de todos los que recuerdan el régimen fascista. La calle José Cruz Conde recuerda al prócer caciquil local que organizó y preparó, junto con el coronel Cascajo y Eduardo Quero, los detalles finales para que el levantamiento del 18 de Julio triunfara en la ciudad. Lo recordé hace tiempo en una entrada dedicada a una artículo de Matilde Cabello sobre el personaje. Su responsabilidad en la brutal represión posterior (con cobarde fusilamiento del último alcalde democráticamente elegido) convierte el existencia de esta calle rotulada con su nombre en un verdadero insulto permanente a la memoria de las víctimas y en una prueba de la cobardía o la estupidez de las autoridades municipales de izquierdas que lo consienten. Como dije antes sería impensable que en Berlín existiera una calle con el nombre de un conspicuo jerarca nazi.

Ya hubo en 1930 un serio intento por parte de algunos intelectuales cordobeses de eliminar su nombre de la calle (lo llevaba desde 1926) por su apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera. Uno de ellos fue el escultor "El Fenómeno", que sería fusilado en septiembre del 36, probablemente por ello. En la misma calle se conserva perfectamente relevante sobre la puerta principal del edificio de Correos el aguilucho fascista. Pa los restos. Nuestro símbolo nazi particular.



Cíen metros más adelante en plena calle Alfonso XIII se alza el edificio que acogió hasta hace dos días al Rectorado de la Universidad de Córdoba sin que a ninguno de los responsables de la cada vez más pía y fachorra institución se le cayera la cara de vergüenza de tener que pasar cada día por una puerta coronada por el mismo aguilucho fascista de Correos. Claro que qué se puede esperar de una institución que ha acogido recientemente una Diplomatura de ¡¡¡Ciencias Religiosas!!!, una Cofradía de Semana Santa y que pretende rotular un aula de Veterinaria con el nombre del profesor jubilado Castejón Calderón, falangista hasta la médula de su pensamiento y sus actos, por lo que se le llamó CASTEJ.O.N.S., franquista orgulloso aún de serlo y responsable de la represión universitaria cordobesa de los años 70.



Seguidamente podemos bajar hasta la Mezquita (antes mezquita) sacar nuestra entradita y alargarnos al culo del coro, en que podemos disfrutar de dos hermosas placas en las que se glorifican a los que llama sacerdotes mártires de la persecución religiosa, los curas asesinados por fuerzas descontroladas tras el caos generado por el golpe de estado fallido de la Revolución Fascista. Persecución Religiosa llaman a aquellos hechos los miserables habitantes del palacio episcopal. Unos 80. Claro que ni una sola lagrimita para los más de cuatro mil que los nacionalcatólicos, o sea la propia Iglesia implicada en el golpe y el posterior genocidio, asesinó a sangre fría en las tapias de los cementerios y enterró en fosas comunes.

Como aún no he hecho suficientes piernas con la bici terminaré aquí el recorrido, que para ser completo debería terminar ante el rótulo de una calle cerca del barrio de la Asomadilla, Brillante arriba, que recuerda a uno de los últimos alcaldes franquistas de Córdoba: Antonio Guzmán Reina. Dedicado, con dos cojones, por alguno de los ayuntamientos democráticos, no sé si de Izquierda Unida o del PP. Hay que recordar que este alcalde convocó para el 1 de octubre de 1975, un mes y medio antes de que el Caudillo entregara por fin la cuchara, una concentración de adhesión al mismo coincidiendo con el aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado.

Pero antes de llegar a casa será imprescindible una visita a uno de los horrores fascistas más divertidos: el dedicado, grabado a cincel al fascista por jose-antoniomasia, de apellido Primo de Rivera. Efectivamente uno de los muros de la fortaleza albarrana del siglo XIV, Torre de la Malmuerta, conserva aún el ignominioso nombre en afrenta pública a todas las víctimas de los crímenes cometidos por sus seguidores y por la revolución antidemocrática que él contribuyó a iniciar junto con los militares felones y los curas inquisidores. Sin que la ley de Memoria Histórica haya sido capaz de borrarlo para vergüenza de todos los políticos con o sin mando en plaza de esta ciudad.

Mientras regreso a pedaleando tranquilamente a casa me asalta el recuerdo de tantos textos de intelectuales y políticos y dichos de gente común, no precisamente adictos al fascismo ni adoradores de los homenajeados en esos rótulos de las calles o símbolos de sus crímenes, que manifiestan su malestar por la campaña en que tantos estamos empeñados para conseguir la completa higienización de nuestras esquinas y frontales de edificios. Según ellos eso es menear la mierda del pasado y perder el tiempo habiendo otros problemas más importantes por los que luchar. Me vienen a la cabeza las razones más evidentes, desde la ofensa permanente a sus víctimas y a sus descendientes hasta la comparación con otros países que han ajustado cuentas con sus pasados. Ningún nazi ni ningún fascista italiano es permanentemente homenajeado en las calles donde cometieron sus fechorías. Hasta el hecho delirante de que el franquista sea considerado simplemente como el anterior régimen, un régimen quizás autoritario, pero no homologable, como de hecho lo es, como el nazi alemán y el fascista italiano y por tanto no resulta chocante que una banda de criminales siga teniendo con calles y colegios a su nombre. Pero sobre todo hay algo que me resulta aterrador. Hace poco salió la noticia de que unos vecinos de una nueva urbanización a cuyas calles habían puesto nombres de signos del zodiaco exigieron que se les retirara el de CÁNCER. Es lógico, los nombres de las calles se graban en el carnet de identidad de los vecinos, han de meterlos en la cabeza de sus inocentes hijos y enseñarlos a pronunciarlos para que puedan volver a casa y bajo esos nombres reciben los recibos y los cristmas navideños de sus familiares y amigos. Que su calle se llame calle Cáncer debe dar repelús. En cambio no parece darlo el vivir en calles o tener a los hijos en colegios con nombres de monstruos cómplices de un genocidio.

ADDENDUM (26/07/08):

Como se trataba de un paseo improvisado se me debieron quedar obligatoriamente algunos jirones fascistas en el tintero. Efectivamente existe una calle, paralela a la Avda. de Los Dolores, dedicada al deleznable poeta y repugnante fascista José María Pemán, autor del abolido y afortunadamente nunca rehecho himno del estado franquista, y al que dediqué una entrada hace justo dos años. Ignoro si fue Julio Anguita quien se la dedicó, pero sí fue así arrastrará esa terrible culpa por los siglos de los siglos, amén.

A unos kilómetros del perímetro de la ciudad se encuentra la pedanía de El Higuerón, una de cuyas calle porta un nombre atroz: Pintor Ricardo Anaya. Se trata del individuo que en agosto del 36 entregó mediante engaños al brazo ejecutor falangista al escultor montalbeño, republicano e ilustrado, Enrique Moreno "El Fenómeno", autor de la escultura de Eduardo Lucena. Anaya era un pintor principiante, fascista convencido, que envidiaba la trayectoria del escultor ya consagrado y debía odiar su talante demócrata y republicano. Por otra parte tal vez actuara encomendado o bien lo hiciera por motu proprio para buscar su aprobación del cacique Cruz Conde porque El Fenómeno fue uno de aquellos intelectuales y artistas que en 1930 ya exigieran la retirada del nombre Cruz Conde a la calle que antes se lamó Málaga por su apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera. Envidia, odio y afán de agrado a los caciques que se sustanciaron en su fusilamiento en la tapia del cementerio esa misma noche. Por esa hazaña, y probablemente por otras por el estilo fue elevado unos años después a comisario de policía y contó con la exclusiva de la confección de los carteles de Feria y Semana Santa durante todos los años 50. Son reconocibles por su estilo relamido y sucedáneo.

Me recuerdan también la placa conmemorativa de la inauguración por el Caudillo del Puente de San Rafael. No tengo datos concretos de su retirada, pero creo recordar que no fueron las autoridades consecuentes, sino un comando justiciero con nocturnidad, alevosía y agravante de nocheviejismo quien la destrozó a martillazos y la envió al fangal del río para que sirviera de nido a las escolopendras.

ADDENDUM (28/07/08):
Aunque ahora se llama Plaza de la Puerta del Rincón, hasta el mismo año pasado (2007) la plaza que enmarca el espacio entre el antiguo cine Isabel la Católica, la calle Isabel Losa y la calle Alfaros conservó el nombre de uno de los fundadores del partido fascista español, la Falange, Ruiz de Alda. Ya digo ¡hasta 2007! En el frontal norte de esa plaza se encontraba un palacete rococó, el de los condes de San Calixto, casi gemelo del de la calle Torres Cabrera propiedad aún de los Cruz Conde. Ese palacete fue adquirido en los años 30 por los sindicatos de izquierdas para instalar en él sus diferentes sedes. En 1936, tras el golpe de estado fascista fue robado por los sublevados y pasó a ser sede de Falange, el criminal nuevo partido único que lo conservó hasta finales de los 60 en que fue derribado para construir en su solar el edificio de viviendas que hoy existe. Es del dominio público que a esas viviendas sólo accedieron los jerarcas falangistas. Alguien debería solicitar al Ayuntamiento la colocación de una placa para recordar esos hechos.


Foto publicada en el FORO POR LA MEMORIA

ADDENDUM (07/08/2015): La placa del genocida General Varela fue retirada la mañana del 20 de septiembre de 2011. Ya no gobernaban los izmierdistas cagones sin memoria, sino los memoriosos neofranquistas del Partido Popular. Pero no fue una acción municipal la que eliminó definitivamente aquella cruel y persistente afrenta a las víctimas del franquismo, sino los dueños del inmueble que arrancaron la roña acumulada en sus paredes desde décadas para montar un hotel en el edificio.

Un poco antes desparecieron definitivamente los escudos franquistas de Correos y el antiguo rectorado y el monolito a los Alféreces Provisionales de la Puerta de Almodóvar. Por lo demás la misma basura fascista sigue adornando nuestras esquinas, plazas y avenidas sin que ningún político con una puntita de vergüenza ose remediarlo.

ADDENDUM (30/03/2017): Si unos símbolos fascistas desaparecen higiénicamente con harto esfuerzo de las paredes de esta ciudad otros resucitan sorprendente y miserablemente. Aquí, en Córdoba, en los años 50 se levantó un hospital enorme al que se le endiñó el nombre de Teniente Coronel Noreña, un militar sin absolutamente ninguna vinculación con Córdoba que en Madrid se negó a ponerse a disposición del gobierno legítimo y democrático de la República cuando en julio del 36 otros militares felones aliados con la Iglesia y la alta burguesía se levantaron en armas contra él, fue detenido, objeto de un consejo de guerra por sus propios compañeros leales a la República y fusilado según la legislación vigente por alta traición. Evitaron así que se pasara al bando fascista y que colaborara en el genocidio subsecuente. El que un sujeto como el Dr. Sama, psiquiatra cordobés y conocido por sus ideas ultraderechistas defendiera su memoria cuando un nuevo edificio sustituyó al derribado en 2004 y recibió el nombre de un colega suyo del que lo separan galaxias intelectuales, ideológicas y morales, Carlos Castilla del Pino, dice mucho de la impunidad con que en este país se ensalza el fascismo.

Pero no puede quejarse el psiquiatra de acendradas ideas ultraderechistas. Las autoridades atocinadas de esta ciudad y de la Junta de Andalucía consintieron que la barriada que surgió en esa zona portara de nuevo el atroz nombre del militar traidor. Es así que la nueva barriada surgida alrededor del Castilla del Pino (conocido popularmente como Las Setah) se llama Barrio Noreña. Otrosí, que si la estupidez de nuestras autoridades democráticas no hubiera alcanzado suficientes grados de concentración grasienta, le han endiñado el mismo nombre al nuevo colegio público de la zona CEIP NOREÑA.

No me canso de dar gracias a natura que me escamoteó prudentemente la gracia de tener hijos por la posibilidad realmente existente de que tuvieran que estudiar en un colegio con el nombre de un traidor, un obispo nazi o un poeta de apestosa obra y fusilador de maestros, como muchos niños de Puente Genil tienen que hacer.

martes, 22 de julio de 2008

Una calle para un tonto/a

Me confieso fascinado sobremanera por las diferentes formas que puede llegar a adoptar la imbecilidad humana. Sobre todo la imbecilidad interactual, que según la definición de Carlo Cipolla en su revelador ensayo Las leyes fundamentales de la estupidez humana, es aquella en la que el mal que causa a los demás supera con creces el beneficio que recibe el estúpido por causarlo.

Desde hace tiempo vengo leyendo en la prensa el caso de la línea de autobuses interurbanos que unen los pueblos de la campiña cordobesa (Fernan Núñez, La Rambla, Montalbán, Aguilar) con Montilla y que son usados mayormente por los usuarios de esos pueblos del hospital montillano, principalmente enfermos y sus familiares, de escasos recursos económicos. El autobús pasa por la misma puerta del hospital, pero tiene prohibido hacer parada en ella supuestamente porque invade las competencias de la línea de autobuses urbanos montillanos, me imagino que de titularidad municipal. Así que una vez pasada la puerta del Hospital se dirige a la otra punta del pueblo donde se encuentra el apeadero, donde los usuarios, enfermos principalmente, deberán tomar otro autobús, éste ya urbano, para regresar por el mismo camino hasta el hospital, aumentando el tiempo invertido una media de 30 minutos. Ello viene ocurriendo desde hace varios años y no hay forma humana ni divina que haga posible el milagro de la racionalidad más elemental. La divina es más difícil dada la palmaria inexistencia del Ser Supremo ese, pero la humana depende fundamentalmente de unas simples decisiones firmadas y rubricadas por unos simples seres humanos, que hasta ahora se han distinguido de sus coetáneos por un grado de estupidez realmente notorio. La responsabilidad directa de que no exista esa parada es de la Junta de Andalucía, que lleva años negándose a crearla. Y como toda sociedad es intrínsecamente jerárquica me imagino que habrá un responsable máximo, un tipo o tipa de aspecto normal, con despacho de la Junta con sus potos y su vaso con lapicillos, con costumbres normales, perrito al que saca a cagar, chalé con piscina, gustos normales, el salmorejo y el asadillo de pimientos, y un rostro también normal, que no haga adivinar a simple vista la profunda estupidez que esconde en su interior. Seguro que existe.

Yo ya llevo proponiendo hace tiempo que al igual que se rotulan las calles con nombres de individuos que se suponen fueron benefactores de la humanidad, para que sirvan como modelo para la ciudadanía también deberían rotularse las de aquellos que causaron innecesarios perjuicios a sus coetáneos con la consiguiente adjetivación explicativa para que sirvan también de modelo negativo. Así en todos esos pueblos que llevan años jodidos por la ineptitud para el bien social del individuo o individua ese o esa responsable de que el autobús de línea no haga parada en la puerta del hospital montillano deberían dedicarle una de las calles que dan al campo rotulándola como CALLE DEL TONTO/A FULANITO/A DE TAL.

domingo, 20 de julio de 2008

¿Qué son realmente estos socialistas?

Nuevos vientos fascistas en Europa

MIGUEL Santiago Losada
DIARIO CÓRDOBA, 20/07/2008


Mientras hacemos cola para comprar un iPhone, el 7 de julio morían 14 inmigrantes en aguas de Motril, el 10 de julio eran 15 muertos, entre ellos nueve niños en aguas de Almería; el 11 de julio en una patera, que alcanzó la isla de Gomera, se encontraban cuatro cadáveres mezclados con los supervivientes. Desde enero de este año los muertos en aguas fronterizas se acercan al centenar. Mientras toda Europa estaba pendiente de su copa de fútbol, Berlusconi desarrollaba medidas fascistas contra la etnia gitana, fichando a niños y adultos para tenerlos controlados. Mientras muchos catalanes de la sociedad del bienestar preparan sus maletas para marcharse de vacaciones, el tripartito de izquierdas segregará a los niños africanos a partir del próximo curso fuera de la red escolar. ¿Quién está discriminando realmente?

Nuestra vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega , afirma a raíz de los tremendos dramas que se están produciendo en aguas mediterráneas y atlánticas, que "no hay asilo por naufragio" y que la expulsión es la ley. Señora vicepresidenta, también se aplica la pena de muerte por ley, se declaran guerras amparadas en la legalidad, incluso se les llama guerras santas, se extermina a personas en campos de concentración y cárceles de alta seguridad... No nos confunda, usted sabe que la ley puede ser la antípoda a lo que entendemos por justicia. Sin embargo, lo que verdaderamente no hay es vergüenza humana que pare este exterminio de pueblos excluidos y empobrecidos a través de una auténtica justicia social a escala planetaria y unas leyes de verdaderos contenidos humanos, que respeten y hagan realidad la declaración universal de los derechos humanos.

Los ministros de Trabajo y del Interior están desarrollando políticas marcadas por la intransigencia europea destinadas a disminuir a toda costa la población inmigrante, a través de medidas que no favorecen la inclusión social, como facilitar la salida de inmigrantes con papeles, no permitir la agrupación familiar, recluir hasta 18 meses a los inmigrantes por "el delito de no tener papeles" e incluso expulsar a los menores inmigrantes. El Gobierno español, teóricamente socialista, está dispuesto a cumplir a rajatabla la directiva del retorno o, lo que es lo mismo, la directiva de la poca vergüenza europea, que significa la violación más grave a los derechos humanos.

¿Qué les dirá nuestra consejera de Igualdad y Bienestar Social a las nueve madres que perdieron a sus hijos en aguas del sudeste del litoral andaluz? ¿Que son prematuros erasmus? Micaela Navarro realizó unas declaraciones, en una entrevista el pasado mes de mayo, en la que comparaba a los menores inmigrantes procedentes de Marruecos con los jóvenes europeos que vienen a realizar estudios en nuestras universidades. No sé si pesa más, en este caso, el cinismo o la falta de conocimiento de la realidad para decir semejante disparate.

Ha llegado la hora de decir las cosas por su nombre sin tapujos ni falsas formas ante tan brutales hechos políticos. También de exigir al Gobierno que desarrolle una verdadera política de izquierdas. Nuestros hermanos del tercer mundo mueren de hambre y los más decididos están llegando a las costas de la abundancia para señalar al bunkerizado castillo del primer mundo como causa y responsable de tan descarado y deshumanizante exterminio de excluidos y empobrecidos.

*Miembro de la junta directiva de APDHA

miércoles, 16 de julio de 2008

Los jodíos ingleses...

PATENTE DE CORSO
Nuestros aliados ingleses


ARTURO PÉREZ-REVERTE (XLSemanal 13 de Julio de 2008)

Esta semana que viene toca de nuevo conmemorar batallita. Y no se trata de una cualquiera: en Bailén, el 19 de julio de 1808, dos meses y medio después del 2 de Mayo, a las águilas de Bonaparte les hicieron cagar las plumas. Por primera vez en la historia de Europa, un ejército napoleónico tuvo que rendirse después de un partido de infarto, en el que nuestra selección nacional –tropas regulares, paisanos armados y guerrilleros– aguantó admirablemente los dos tiempos y la prórroga. También es verdad que fue la única vez que ganamos la copa, pues luego los franceses nos dieron siempre las del pulpo; o ganamos, cuando lo hicimos, con ayuda de las tropas inglesas que operaban en la Península. Si algo demostramos los españoles durante toda la campaña fue que para la insurrección y el dar por saco éramos unos superdotados, pero que a la hora de ponernos de acuerdo y combatir organizados no había quien nos conciliara. Paradojas de la guerra: por eso los gabachos nunca pudieron ganar. Acostumbrados a que alemanes o austriacos, por ejemplo, después de derrotados en el campo de batalla, se pusieran a sus órdenes con la policía y todo, preguntando muy serios a quién había que meter en la cárcel por antifrancés, no comprendían que los españoles, derrotados un día sí y otro también, no terminaran de rendirse nunca; y encima, en los ratos de calma, se incordiaran y mataran entre ellos mismos.

Al hilo de todo esto, un historiador británico se lamentaba hace poco de que aquí conmemoremos el bicentenario de aquella guerra con poco agradecimiento al papel que las tropas inglesas tuvieron en ella; ya que fueron éstas las que proporcionaron ejércitos disciplinados y coordinaron, con Wellington, las más decisivas operaciones. Y tiene razón ese historiador. En batallas y asedios, Bailén y los sitios aparte, la contribución británica fue decisiva. Lo que pasa es que de ahí a que los españoles deban agradecerlo, media un trecho. En primer lugar, los ingleses no desembarcaron para ayudarnos a sacudir el yugo francés, sino para establecer aquí una zona de continuo desgaste militar para su enemigo continental. Además, y salvo ilustres excepciones, su desprecio y arrogancia ante el pueblo español que se sacrificaba en la lucha fueron constantes, compartidos por la mayor parte de los historiadores británicos de entonces y de ahora. Por último, las tropas inglesas en suelo español se comportaron, a menudo, más como enemigas que como aliadas, cebándose en la población civil. Eso, manifestado ya durante la desastrosa retirada del general Moore en La Coruña, se evidenció en los saqueos de Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastián.

Y no hablo de trincar unas monedas y un par de candelabros. Historiadores españoles contemporáneos como Toreno y Muñoz Maldonado, por aquello de la delicadeza entre aliados, pasan por el asunto de puntillas; pero los mismos ingleses –Napier, Hamilton, Southey– lo cuentan con detalle. Sin olvidar la memoria local de los lugares afectados, donde todavía recuerdan los tristes días de la liberación británica. En Ciudad Rodrigo, por ejemplo, la toma de la ciudad a los franceses fue seguida de una borrachera colectiva –extraño, tratándose de ingleses–, asesinatos, saqueo de las casas de quienes salían a recibir alborozados a los libertadores, y violación de todas las señoras disponibles. Wellington atribuyó los excesos a que era la primera vez que sus tropas liberaban una ciudad española, y estaban poco acostumbradas; pero la cosa se repitió, aún peor, en la toma de Badajoz, donde 10.000 ingleses borrachos saquearon, violaron y mataron españoles durante dos días y dos noches, y culminó en San Sebastián, donde al retirarse los franceses y salir los vecinos a recibir a los libertadores, éstos se entregaron a una orgía de violencia, saqueos y violaciones masivas que no respetó a nadie. Luego vino el incendio de la ciudad: de 600 casas, de las que sólo 60 habían sido destruidas durante el asedio, quedaron 40 en pie. Habría sido ahí muy útil la feroz disciplina que, más tarde, Wellington impuso a las tropas que lo acompañaron en la invasión de Francia, cuando fusilaba sin contemplaciones a todo español que cometía algún exceso como revancha contra los franceses.

Puestos a eso, la verdad, simpatizo un pelín más con los gabachos. Al menos ellos saqueaban, mataban y violaban porque eran enemigos, tomando al asalto ciudades donde hasta los niños te endiñaban un navajazo. Los súbditos de Su Graciosa son harina de otro costal: iban a lo suyo y los españoles les importaban un carajo. Así que, en lo que a mí se refiere, que a Wellington y las tropas inglesas los homenajee en Londres su puta madre.

martes, 15 de julio de 2008

No es tan difícil

En la sociedad que permitió el Holocausto sólo
existían tres categorías: las víctimas, los verdugos
y los que no hacían nada.

Eli Wiesel

NO, no es tan difícil. Y en realidad es hasta barato. Lo que ocurre es que estamos gobernados a nivel mundial por la peor panda de hijosdeputa desde la caída del III Reich. Palanganeros políticos de un sistema que prima exclusivamente el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento hasta la miseria de la mayoría. Que han creado una falsa globalización basada en recorrido de flujos cruelmente disparejos: invasión de los países pobres por productos subvencionados de los países ricos y obturación del sentido contrario, del libre comercio de los productos y de las personas de los países pobres hacia los países ricos. La ley del embudo convertida de metáfora en realidad asesina. Pero lo peor de todo es el estruendoso silencio de la indiferencia general.



PALABRA DE MUJER
Prioridades de gasto mundial
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ. EL PAÍS (15/06/2008 )

Juntaron a ocho de los mejores economistas del mundo, cinco de ellos premios Nobel; les dieron (en teoría) 75.000 millones de dólares (18.750 millones al año durante cuatro años), y les pidieron que gastaran ese dinero en los objetivos que, según ellos, más podían beneficiar a la comunidad internacional. El proyecto se llama Consenso de Copenhague, se desarrolla cada cuatro años, lo patrocina el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca y acaba de superar su segunda edición. Lo más importante y difícil es establecer un orden de prioridades de gasto. En esta ocasión, la lista de los 10 primeros objetivos fue bastante sorprendente. El primero de ellos, lo que esos importantes economistas consideraban lo más urgente de todo, sólo costaba 60 millones de dólares al año. ¡Y para lo segundo más importante no tenían que gastar ni un solo centavo!

Los economistas que aceptaron el reto (entre los que se encuentran Jagdish Bhagwati, Robert Mundell, François Bourguignon o Finn Kydland) examinaron más de treinta propuestas defendidas por otros tantos especialistas, y previamente analizadas y criticadas, cada una, por escrito, por otros dos expertos. Basándose en el coste y beneficio de cada una de ellas llegaron a la conclusión de que la prioridad número uno es proporcionar vitamina A y zinc al 80% de los 140 millones de niños malnutridos del mundo (lo que costaría esos 60 millones de dólares anuales), porque esos dos micronutrientes supondrían un incremento tan notable en la salud y en la capacidad intelectual de esos niños que la relación coste / beneficio sería insuperable.

El segundo objetivo no les hubiera costado un solo céntimo de sus 18.750 millones de dólares anuales, lo que no quiere decir que no conlleve un coste extraordinario. Se trata de poner en práctica la llamada Agenda de Doha para el Desarrollo, convencer a los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que liberalicen sus mercados y promuevan una reactivación del comercio mundial. Los expertos calculan que, con la Agenda de Doha, los países en desarrollo podrían recibir recursos por valor de 2,5 billones de dólares, una cifra realmente decisiva para provocar un cambio sustancial en las condiciones de vida de sus habitantes y de erradicar realmente la malnutrición y la miseria extrema.

Lo interesante de estas conclusiones es que un grupo de grandes economistas dejó perfectamente claro de qué se trata realmente: de política. Encontrar soluciones para los 10 problemas más importantes del mundo, vinieron a decir, no es un asunto de gastar 18.000 millones de dólares al año (aunque seguramente son muy necesarios) ni de planteamientos estrictamente financieros. La principal barrera es totalmente política, y afecta al comercio. Los beneficios que se podrían derivar de la Agenda de Doha para el Desarrollo serían tan excepcionales, comparados con su bajo coste, que nada sería más efectivo. No lo dicen voluntarios de ONG ni bienintencionados samaritanos. Lo dicen varios de los más famosos e importantes economistas del mundo. Lo lógico sería que alguien les prestara atención, como cuando hablan de mercados financieros o de modelos de crecimiento, pero la verdad es que su proclama de Copenhague ha tenido muy poca repercusión.

A la vista están, por ejemplo, los resultados de la conferencia celebrada por la FAO en Roma para analizar la crisis alimentaria. Ha pasado escasamente una semana y ya nadie habla, ni en los foros políticos ni en los medios de comunicación, de los escasos resultados de aquella reunión. De hecho, no se habla casi de la crisis alimentaria en sí, por más que todo el mundo sepa que sus efectos son y van a ser terribles. Pasadas las primeras llamadas de atención, se hace el silencio, a la espera, probablemente, de alguna catástrofe humanitaria que vuelva a levantar ampollas. Por el momento, en los países ricos, las opiniones públicas parecen narcotizadas, cada vez más absorbidas por la crisis económica que ha provocado el alza de los precios del petróleo y por las menores expectativas del crecimiento propio. Nadie quiere escuchar lo que dicen los economistas de Copenhague y los pocos políticos que no han perdido todavía completamente la memoria, como los portavoces del Gobierno de Noruega, unos de los pocos que no se cansan de advertir de que no habrá nada que hacer si los granjeros africanos no logran colocar sus productos en el mercado internacional.

A todo esto, ¿saben en qué puesto colocaron los economistas del Consenso de Copenhague el problema del cambio climático? En el número 30. Quizá porque 75.000 millones de dólares en cuatro años no ayudarían a resolver nada en ese campo.

lunes, 14 de julio de 2008

El ajoblanco de Montalbán


A la espera de que el mes que viene se celebre la XII edición del tradicional CERTAMEN INTERFRATERNAL DE GAZPACHOS COLORAOS en un hondo patio de la vieja Córdoba me entretengo divagando sobre los ricos mejunjes andaluces veraniegos. A cuento de que mi amigo Victorio, montalbeño de pura cepa, agricultor ecológico y buen amigo, nos invitó recientemente a todos los colegas contertulios de LA CALLEJA a asistir en Montalbán a la Feria del Ajo de este año, en la que el mayor aliciente para profanos como yo es la degustación gratuita del rico brebaje conocido como ajoblanco, el gazpacho de huevo y ajo típico de su pueblo. Para los que no pudimos asistir tuvo el bueno de Victorio el detallazo de colgarnos en la taberna la receta auténtica, genuina, acrisolada del ajoblanco montalbeño, antes de marcharse a las lejanas tierras del Aaiún, para que la practicáramos. Así que mientras me encontraba enfangado en mi cocina mezclando los ingredientes, al tratar de recordar los pasos de la receta victoriana descubrí que se me iban reproduciendo en versos rimados (portenoso milagro debido sin duda a san Ajoso), que entre batida y batida fui anotando en un pringoso papel de cocina hasta llegar a parir este modesto gastropoema, palabro que debo a mi también amigo y contertulio Rafael Jiménez.



Un gazpacho me manda hacer Victorio
y que lo haga a la talbana manera
que nos llene la panza de jolgorio.
Que coja me dice una telera
o un cuarterón de pan ya remojado
y que le extraiga la miga cuartelera.
Que un ajo blanco, rojo o bien morado
de Montalbán sin duda originario
en almirez con mazo machacado
con la miga lo mezcle solidario
y a un huevo de ecológica gallina
de la masa hacerlo partidario.
Y añadiendo por fin con mano fina
el aceite de oliva generoso
lo pase por la turmi. Se termina
comprobando si está bastante untoso
y aclarándolo con agua de nevera.
Y como por fuerza estará soso
añadirle la sal se considera
y un rolleón (1) de vinagre acreditado
de cada cual según gusto y manera.
Me dice que se sirve refrescado
en tazón de barro y, en tiritas,
se le añade por encima esturreado
un puñado de ricas papas fritas.


¡Hala, ya estáis tardando en probar a hacerlo!




(1) El palabro rolleón es antes que un modismo supuestamente montalbeño, una deciúra de responsabilidad estrictamente victoriana que ha sido adoptado en el gastropoema a petición de Rafael Jiménez que lo ha definido así: dícese del chorreón de vinagre escueto y circular con el que se remata en Montalbán la elaboración del ajo blanco.

domingo, 13 de julio de 2008

MI DESCUBRIMIENTO DEL CINE

Como contaba ayer, el cine Osio de mi barrio fue, junto con los de verano, el lugar donde de pequeño y adolescente más disfruté del cine. A mí, como niño normal del barrio, a pesar de mis tempranas inclinaciones literarias, las que más me gustaban eran las pelis de tiros y las de romanos. Yo ya andaba con 12 años leyendo, además de poesía rimada española, a Zola y a Dumas y estaba a punto de colgarme con Baroja. Y a pesar de que ya andaba también enganchado con las añoradas Novelas de la tele no consideraba que la imagen pudiera contener también literatura, que una película pudiera compararse en capacidad descriptiva a los minuciosos relatos de pasiones y aventuras impresos en el papel de los libros. Que sólo tenía que cambiar el chip y descubrir un nuevo código de lenguaje.



Y ese descubrimiento lo hice una tarde en que me confundí con una película. La cartelera que llevaba colgada varios días en el exterior del cine Osio presentaba a un tipo con sombrero vaquero en un paisaje desértico, imagen suficiente para llevarme a comprar la entrada con mis escasísimos ahorros y disponerme a disfrutar de una desconocida película del Oeste. El título también contribuía a seducirme: Gigante. Me acomodé como siempre ansioso porque se apagaran las luces y comenzaran las aventuras de aquellos tipos del lejano Oeste duros y valientes. Pero no había hecho más que empezar cuando la decepción hizo presa en mi ánimo preadolescente con la aparición del primer coche, un coche antiguo, de principios del siglo XX, pero un coche, lo que para mí significaba que no se trataba de una película del Oeste pura, que se introducía un elemento extraño y rompedor en la estructura clásica del western, que no admitía más vehículos que los caballos, las carretas y el tren de vapor.



Perdido parte del interés original continué casi por rutina el hilo de la película hasta que me descubrí de pronto fascinado y absolutamente volcado en la textura de la historia que me estaban contando. Me encontré de pronto disfrutando de las mismas sutilezas descriptivas que me fascinaban cuando me enganchaba tardes enteras con un libro en la mano, pero con un lenguaje nuevo. Lo que en los libros se esculpía con las palabras, eligiendo las más precisas, en el cine podía esculpirse con las imagenes, con la selección minuciosa de los trozos de realidad retratados fotográficamente.



Y me metí en la vida de aquellos personajes atrapados por sus propias biografías en medio de la infinitud de aquel desierto. Y entendí que el cine podía hablar en metáforas visuales de los entresijos del poder y de cómo se puede tener todo y carecer a la vez de lo único que se quiere realmente. Exactamente igual que en los libros. Y se me pasó el tiempo volando. Tan volando que no me había dado cuenta de que la película era de metraje doble y que duraba tres horas y media. Cuando salí era noche cerrada y el pánico se adueñó de mí. En mi casa estarían asustados desacostumbrados a que no diera señales de vida en tanto tiempo. Mi padre me pegó una bronca de la hostia y me mandó a la cama sin cenar. Mi madre acabó llevándome, llorando, al cuarto un bocadillo. Me sentí mal, pero a la vez recuerdo lo feliz que fui tratando de retrasar el sueño, el momento en que se fundiera en negro el río de sensaciones que me había dejado la película.

La volví a ver hace unos años en video. Y ayer la volví a ver ya en versión subtitulada en el ordenador. Y la volví a disfrutar otra vez, con admiración, pero sobre todo con gratitud y cariño.

sábado, 12 de julio de 2008

EL ANTIGUO CINE OSIO


Después de más 30 años he vuelto a traspasar sus puertas y a penetrar en su cálido y oscuro vientre. Se llamaba Cine Osio, se llama ahora Antiguo Cine Osio. Fue el cine del barrio de Cañero, donde nací y me crié durante muchos años, hasta después de venirme, ya independiente, a vivir aquí, a la Ajerquía, a finales de los 70. Cine de invierno habrá de aclarar porque además contábamos con otros tres cines más de verano. El Imperial, situado de espaldas al llamado Sebaero (antiguo cebadero de cerdos), el Cine Cañero que utilizaba el patio del colegio nacional San Vicente Ferrer donde hice la primaria y posteriormente el Maxi, detrás de la gasolinera y en terrenos del llamado Cañero Viejo. Eso da una idea de la importancia del cine para los súbditos del Caudillo de un barrio absolutamente popular, obrero y pobre hasta la irrupción de la revolución televisiva.


El barrio se construyó a mediados de los 50 como parte de un ambicioso plan de construcción de viviendas sociales que incluía además al Campo de la Verdad y a la barriada de Fray Albino bajo el patrocinio de un obispo fascista, cuyo busto se enseñorea hoy de la plaza, para paliar las terribles condiciones de miseria en que se encontraba el pueblo cordobés machacado por la posguerra y la explotación impuesta por el bando vencedor al que el propio obispo había apoyado entusiasticamente.

Hoy en día, el Antiguo Cine Osio sigue abierto pero ahora forma parte del equipamiento municipal de servicios sociales que lo cedió a la Asociación de Peñas Cordobesas. En fin... Ha venido sirviendo para celebrar campeonatos de dominó y exhibiciones de comparsas y chirigotas carnavalescas. Lo que el Ayuntamiento considera alimento espiritual primordial de los cañerenses. Pero recientemente se les ha debido de iluminar la bombilla del remordimiento porque lo han elegido para el alojar la magnífica exposición itinerante ATAPUERCA Y LA EVOLUCIÓN HUMANA de Arsuaga patrocinado por LA CAIXA (A ver si aprende a patrocinar cosas la sacristanesca CAJASUR).


El despliegue de la exposición es magnífico y los contenidos realmente asombrosos, pero no me han permitido contemplar el antiguo patio de butacas en toda su extensión. Pero hasta el viejo ambigú sigue estando en su sitio. He tenido que imaginar casi con un nudo en la garganta las ventanillas de venta de las entradas y los espesos cortinones que daban acceso al patio de butacas plegables de madera donde asistí extasiado durante años a ese doble del mundo, mucho más maravilloso, mucho más gratificante que el del deseo agarrotado por la realidad de la vida cotidiana.

Mañana contaré cómo fue ese descubrimiento.

jueves, 10 de julio de 2008

LOS GUANTANAMEROS DEL PSOE

La lista ignominiosa de los eurodiputados socialistas que han votado codo con codo con la ultraderecha europea y por obediencia debida a Berlusconi y Sarkozy la instalación por toda Europa de una serie de guantánamos caseros en los que poder encerrar hasta por ¡¡¡un año y medio!!! a los pobres desgraciados que vienen a este continente huyendo del hambre y de la injusticia. La índole siniestra del asunto radica en que lo justifican diciendo que es lo mejor para los propios inmigrantes. Como no existe Dios no habrá castigo para ellos. Como no existe JUSTICIA, seguirán sacando de sus pisos de lujo a sus perros a cagar sin que los pueda detener ninguna policía de delitos contra la Humanidad:


DÜHRKOP DÜHRKOP, Bárbara
AYALA SENDER, Inés
BADIA i CUTCHET, Maria
BARÓN CRESPO, Enrique
CARNERO GONZÁLEZ, Carlos
CERCAS, Alejandro
FRAILE CANTÓN, Juan
GARCÉS RAMÓN, Vicente Miguel
GARCÍA PÉREZ, Iratxe
MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Miguel Angel
MASIP HIDALGO, Antonio
MEDINA ORTEGA, Manuel
MENÉNDEZ del VALLE, Emilio
MIGUÉLEZ RAMOS, Rosa
MORENO SÁNCHEZ, Javier
PLEGUEZUELOS AGUILAR, Francisca
RIERA MADURELL, Teresa.
SALINAS GARCÍA, María Isabel
SÁNCHEZ PRESEDO, Antolín
SORNOSA MARTÍNEZ, María
YAÑEZ-BARNUEVO GARCÍA, Luis

miércoles, 9 de julio de 2008

FESTIVAL DE LA GUITARRA 2008





Como denuncia el tabernero de LA CALLEJA que se ha entretenido en comprobarlo, el Festival de la Guitarra de Córdoba está pasando prácticamente desapercibido para los medios escritos españoles y una amiga me confirma que también para los visuales. Están absolutamente volcados con el Rock de Río ese y con el rodaje por las polvorientas plazas de pueblo españolas, después de las capeas, del correoso Bob Dylan, al que yo no veré porque le retiré el saludo cuando se arrastró como una lombriz ante el Papa. Y se pregunta el bueno del tabernero que de quién puede ser la responsabilidad (1) en una ciudad en la que la publicidad de sus actos culturales junto con el cuidado de su patrimonio debe ser la punta de lanza de su lucha por conseguir la Capitalidad esa de los cojones. Del cuidado de su patrimonio ya habla por sí solo el COMA ATÍLICO (de Atila) en el que se encuentran instaladas sus autoridades, fuerzas vivas y fuerzas demolientes, a la vista de la sistemática destrucción de su tesoro arqueológico en que se vienen empleando, todos sin excepción, desde hace años. Se va haciendo necesaria la confección de un minucioso catálogo de yacimientos arqueológicos destruidos en los últimos 25 años para que el curioso pueda hacerse una idea de qué clase de vandálica gente nos ha estado y nos está gobernando.

En cuanto a los actos culturales ya se ha demostrado que lo único que interesa a los gestores municipales de esta ciudad es la cultura del guiness record y la de los espectáculos casposos multimierdas. Las estrellas de los últimos tiempos para los gestores municipales, las que han publicitado ad nauseam han sido el enorme disparate de la Noche Blanca y el proyecto de espectáculo multimierda en la Mezquita (antigua mezquita). Felizmente abortado por los dueños, los curas, supuesta y únicamente por consejo de los conservadores, se trataba de una horterada monumental a juego con la monumentalidad esencial del monumento. Conozco algunas de esas perpetraciones (Pirámides de Gizah) y se me ponen los pelos de gallina, como dice mi amiga Lisístrata.

Y un festival acrisolado, con un enorme prestigio entre los aficionados a la guitarra de todo el mundo que en sus 28 años de vida ha traído a la chita callando a lo mejor de la música mundial a esta perdida ciudad del sur de Europa, EL FESTIVAL DE LA GUITARRA, pasa casi desapercibido para los medios ante la desidia de los gobernantes municipales. Casi mejor, me digo. Así no se convertirá nunca en un festival de masas, en ninguna NOCHE BLANCA DE NADA. Pero da pena, la verdad.

Cada año el festival se emplea en compaginar las grandes figuras con lo más interesante, pero minoritario, de la música guitarrística o emparentada con ella. Y todos los años lo consigue. Es una vergüenza añadida más que no exista un histórico en la página web oficial del Festival en el que se puedan visitar los programas de las 27 ediciones anteriores Yo por ejemplo, que asistí como en una nube a la mítica actuación en el Pabellón de Vistalegre de John Mayall, un ídolo de mi juventud al que nunca pude llegar siquiera a soñar ver en Córdoba, perdí en un traslado la entrada que guardaba como oro en paño y no recuerdo ni la fecha, ni si vino con motivo del Festival de la Guitarra o por el de Blues. Y en toda la red no existe una sola referencia.

Los conciertos se celebran en cuatro espacios: el recién reabierto teatro de la Ajerquía, en el Gran Teatro, en el patio de la Diputación y en el coqueto Teatro Cómico Principal. Sigo echando de menos el jardín del Alcázar y sobre todo el apartado de étnica en el Botánico (Otras músicas) que se cargó un concejal de cultura de la época del PP, creo que se llamaba Capasillas o algo así, con el irrebatible argumento de que lo que había que fomentar era la música autóctona (sevillanas y marchas procesionales) y no las de las tribus de otras latitudes.

Este año no asistiré a demasiadas actuaciones. Me perdí por imposibilidad física el del extraño y fascinante Scott Henderson pero asistí al del marroquí Majid Bekkas, un músico que juega con la tradición gnawa. Me gustaron especialmente los temas de la primera parte en las que se mostró como un virtuoso del laúd que integró perfectamente en las armonías jazzísticas que desgranaba una flauta, una percusión étnica y un bajo, traspasadas de un suave aroma orientalizante que las perfumaba sin rozar siquiera el empalago en el que suelen caer otros fusionadores. Con la guitarra eléctrica que usó en algunas de las piezas tampoco es manco. Remató la primera parte con algunas preciosas piezas de música malinesa en las que se acompañó con el pequeño instrumento de piezas metálicas de distinto largor que se toca con los dedos que no he conseguido saber cómo se llama. La segunda parte se empleó en la música gnawa, su especialidad, con su característico ritmo vivo circular, acompañándose del ghembri, guitarra de piel y gruesas cuerdas y con la ayuda de un bailarín vestido de vivos colores de los que bailan en la plaza de Djemaa el Fnaa para los guiris acompañándose de las karkabas, las típicas castañuelas metálicas.



Majid Bekkas afina el ghembri en el Gran Teatro. La foto me la ha cedido mi amigo Gerardo que se sentó en la fila de atrás. Como estaba prohibido hacer fotos, las responsabilidades penales que se deriven del hecho tendrán que exigírselas a él.



Tendré que conseguirme su último disco Mogador, donde supongo que encontraré los temas que más me gustaron. Una cosa que me sorprendió es cómo contando una voz tan hermosa y capaz de tantos registros de la gama oriental, no la explota más. Sólo cantó en tres o cuatro temas, aparte de en la melopea gnawa del final.

Las estrellas refulgentes que faltan son CHUCK BERRY, una verdadera joya arqueológica y ¡¡¡GARY MOORE!!! a quien dedicaré una entrada en unos días.



(1) Cuando ya tenía redactada esta entrada me encuentro una interesante discusión en la CALLEJA acerca de la responsabilidad de que el Festival esté siendo ninguneado por los medios nacionales. David defiende el incisivo punto de vista de que se debe fundamentalmente a que el Festival es una creación y se ha desarrollado casi siempre en gobiernos de IZQUIERDA UNIDA, una formación que no tiene ningún control sobre cualquiera de los grandes medios de masas, tanto nacionales como locales. Yo admito sus razones pero considero que no lo explica todo.

martes, 8 de julio de 2008

JESUITICO PSOE (II)

Pero de entre todos los políticos hipócritas del PSOE hay uno que me resulta especialmente entrañable. Aparte de encarnar la tradicional hipocresía jesuitica de la que desde el 82 viene haciendo gala su partido Luis Yáñez-Barnuevo sufre de la compulsiva necesidad de explicarse públicamente. Yo pa mí que es católico, o que conserva tics del catolicismo y lo hace por penitencia inferida de su mala conciencia. Padre, me acuso de ser un hipócrita redomado. Bueno, hijo mío, como penitencia escribe una carta a El País para que se descojonen de ti aquellos que te tienen calado. Y ahí que va el bueno de Luisito, cada vez que los remordimientos le corroen su aleteante almita, y envía una sentida carta a El País en la que explica sus verdaderas intenciones cuando hace u omite lo que hace u omite siguiendo disciplinadamente las directrices de sus jefes. Ego te absolvo in nomine patri...

El verano pasado se dejó caer con la siguiente carta al Director en El País:


La memoria, de nuevo
Luis Yáñez-Barnuevo García - Sevilla - 05/09/2007

Viajando el mes de agosto por las capitales bálticas encontré, sin buscarlos, sendos monumentos de homenaje de las brigadas internacionales que defendieron la legalidad republicana en la Guerra Civil española. En Copenhague, en un precioso parque cerca del puerto, existe un monolito que recuerda a los más de 500 voluntarios daneses que lucharon por la libertad en España. Y en Estocolmo, también en un parque céntrico, una gran mano de granito, semiabierta, homenajea a los centenares de jóvenes suecos que se sumaron a la lucha contra el fascismo en nuestro país.

Me llama la atención que en España no exista ese tipo de monumentos o no tan destacados. Me consoló, sin embargo, a mi vuelta a Rota (Cádiz), encontrarme con una lectura pública y al aire libre de poesías de la generación de 1927 por parte de Luis García Montero, Almudena Grandes, Eduardo Mendicuti y Miguel Ríos, entre otros, que se convirtió en una reivindicación de la memoria histórica y del espíritu de la II República Española.


Mi respuesta la envié el mismo día. Justo al día siguiente aparecía publicada. Tanta celeridad demuestra que alguien en el periódico también le tiene paquete a don Luis:


Hipocresía socialista
Manuel F. L. - Córdoba - 06/09/2007.

Me parece un ejercicio de hipocresía de la peor especie el que el señor Yáñez-Barnuevo, destacadísimo miembro del partido socialista, parlamentario europeo por ese partido, con responsabilidades de gobierno en varias ocasiones, se lamente amargamente de que no existan en España suficientes monumentos a los luchadores por la libertad y contra el fascismo en la Guerra Civil [Carta al director del 5 de septiembre]. No tengo que recordarle a qué tipos de seres mitológicos (vírgenes, santos), y reales (obispos, escritores nacionalcatólicos) en connivencia con la Iglesia aliada de ese mismo fascismo, suelen dedicar la mayoría de los monumentos los alcaldes de su partido, ni a quiénes concede la medalla de Andalucía el presidente socialista de Andalucía. Debería Yáñez-Barnuevo decirnos cuántas veces ha solicitado él a su partido, que es el que más ha estado en el poder en España y el único en Andalucía, la erección de dichos monumentos y cuántas ha denunciado la continua exaltación de personajes de pasado cómplice con la dictadura franquista a que entusiásticamente se dedica su partido.


La última confesión la hizo hace unos días:


Voto responsable
Luis Yáñez-Barnuevo García - Sevilla - 03/07/2008

Tras intensos debates en el grupo parlamentario socialista europeo y en el seno de la delegación española, voté convencido la tan denostada directiva de retorno.

Creo que fue un voto responsable a la mejor directiva posible, consciente de que iba, íbamos, a ser objeto de ataques despiadados, como así ha sido. Pero no se es parlamentario para quedar bien o para siempre recibir aplausos o para eludir críticas. Pensé que era lo mejor para la política migratoria de la UE y, sobre todo, para los inmigrantes, con la esperanza de que no haya en el futuro más muertos en los cayucos, más víctimas de las mafias, ni se consolide esa nueva forma de esclavitud que es para los patrones sin escrúpulos la inmigración sin papeles. Dicho esto, respeto y seguiré respetando a los que opinan de otra manera..


Se refiere, claro, a que se señala como uno de los 16 eurodiputados socialistas españoles que han votado alineados con la derecha más siniestra de Europa y en contra de todos los demás eurodiputados socialistas europeos, la directiva de retorno para los inmigrantes ilegales, que permite que se “retenga” durante año y medio –año y medio– a un inmigrante ilegal cuyo único delito haya sido entrar clandestinamente en un país europeo huyendo del hambre, la guerra y la desesperación. Lo escribió Javier Marías el domingo en el colorín de El País, en uno de los artículos más comprometidos con la razón humanitaria y contra la soberbia y el poder del rico sobre el pobre que yo le haya leído nunca. La voces más críticas de la escasa izquierda que va quedando y las de algunos intelectuales sensatos más se han levantado contra ese acto de injusticia total. Y Zapatero no ha tardado en escupirles displicentemente, con esas maneras de obispo renacentista que se viene gastando últimamente, tildándolos de ignorantes supinos y demagogos. Vidal-Beneyto le ha respondido que se siente honrado de que el presidente lo titule así e incluso le reclama otros adjetivos más agraviantes de quien se cubre de miseria moral defendiendo la instalación de sucursales de Guantánamo en Europa.

Yo también lo reclamo para mí. Como tal vez lo reclamen los socialistas eurodiputados socialistas que no votaron la ignominia, Ramón Obiols y Pepe Borrell.

domingo, 6 de julio de 2008

JESUITICO PSOE (I)

La imagen de la vice presidenta con las venas del cuello hinchadas de indignación gritando: ¡No lo vamos a tolerar! Me ha impactado profundamente. Estas criaturitas del señor, los políticos del PSOE, siguen proporcionándome día a día con un entusiasmo encomiable el combustible suficiente para que este humilde redactor de blogs siga encontrando motivos para despreciarlos. No sé si alguien ha catalogado las deyecciones ideológicas con que sistemáticamente nos agreden como estupideces interesadas, pero yo la voy a utilizar porque me parece ilustrativa de su índole perversa.

Leo además en la crónica del congreso que acaban de celebrar otras perlas de exquisita estupidez interesada de que vienen haciendo gala últimamente. El diputado Ramón Jáuregui, sin que se le agrietara la cara de vergüenza, justificó la utilización final de una enorme manguera de bombero para apagar las incendiarias proclamas de avance en el laicismo con que comenzó el congreso con que nadie puede esperar que un país cambie de la noche a la mañana. Para rematar la faena sacó pecho torero y mirando chulescamente al tendido lleno de curas, obispos y militantes catolicarras asestó una terrible estocada a la terrible fiera oscurantista: es que ya toca que reconozca la pluralidad de la sociedad española y la interprete en el contexto de una disposición constitucional que no obliga ni mucho menos al Estado a mantener para siempre unas relaciones de privilegio con ella. ¡Jolines!, le faltó decir al valeroso lidiador. No han tenido los hipócritas más que desde el 82 para avanzar en el laicismo. En lugar de eso han mantenido prácticamente intacta la influencia de las sotanas en la vida social española, sin denunciar un Concordato que es la vergüenza de occidente. Y lo que es peor habiendo sancionado un sistema educativo que establece una enseñanza privada hipertrofiada en manos de la Iglesia Católica que goza de sibilinos mecanismos de selección del alumnado y otra pública instalada en la penuria permanente y que tiende a acoger sólo a las clases más desfavorecidas y a los inmigrantes.

La vicepresidenta de un gobierno de un partido directamente responsable del acoso judicial y la casi imposibilidad material que sufren las mujeres que deciden abortar en este país, que ha salido un par de veces con todo su morro diciendo lo de que no es actualmente una prioridad para la sociedad española para justificar el que no salga adelante de una puta vez una ley de aborto en condiciones, debería tener más vergüenza y no gallear inflando la vena pescuecera. Los jueces de Barcelona que van a permitir la publicitación de los nombres de las mujeres de los ficheros de la clínicas abortistas serán unos (piiiiiiiiiiii) pero actúan legalmente por directo mandato de las leyes que el PSOE ha promovido. Aún recuerdo en la anterior mayoría de PSOE cuando no salió adelante una ley progresista del aborto porque los diputados socialistas, entre ellos Felipe González, estaban ausentes.


La confusión, interesada, está en seguir considerando al PSOE un partido de izquierdas. El que ellos se lo sigan llamando es normal, por puro marketing, lo mismo que también reclaman ahora el centro, el que engañen a la gente que se siente de izquierdas es fruto de la dilusión de los conceptos fundamentales de la política a que asistimos en los últimos años. A todo el que me dice aquello de que hoy no tiene sentido la diferenciación entre derecha e izquierda lo remito al pequeño pero ilustrador ensayo de Norberto Bobbio Derecha e izquierda, baratito y perfectamente conseguible. El PSOE es un partido de la derecha porque no tiene absolutamente ninguna intención de cambiar las estructuras del sistema económico para la consecución de un mundo más igualitario. Se sienten perfectamente integrados en este sistema y por tanto no le interesa cambiar sus estructuras. Otra cosa es que tampoco pueda y que para tomar el poder haya tenido que renunciar a esos presupuestos fundacionales, en un acelerado proceso de travestimiento realmente impactante. Es como si para redimir a los esclavos te haces capataz del negrero con la excusa del camuflaje. Pero es que además una vez camuflado el PSOE se ha empleado con un entusiasmo asombroso a comportarse como un capataz disciplinado y eficaz. Si en este país el catolicismo carcundoso no pesara lo que pesa, la burguesía explotadora estaría encantada de que un partido como el PSOE le gestionara el cortijo. Teniendo en cuenta además que esa burguesía ya no es autónoma, sino que depende directamente de otros centros de poder económico que son los que de verdad parten el bacalao. El encementamiento de las costas de este país bajo la égida socialista, las legislaciones liberalizadoras del mercado de trabajo, las privatizaciones, más o menos encubiertas, de patrimonio empresarial público, son prueba de ello.

Porque eso es lo único en lo que ha acabado estribando la diferencia entre izquierda y derecha en este país: en las cuestiones que afectan a la libertad de conciencia y a la mayor o menos incidencia de los presupuestos de la Ilustración en la vida cotidiana de los ciudadanos. Y por eso se está situando la lucha entre las dos grandes formaciones supuestamente irreconciliables en el centro. Así que en eso es en lo que está empleado ahora el PSOE, en conquistar el centro dominado por la masa amorfa consumidora más o menos creyente de superstición católica, que tradicionalmente vota al PP porque se lo dicen los curas. Para que no se note demasiado se engalla de vez en cuando y saca la vena pescuecera de su presidenta como garantía de fidelidad a sus principios. Y de vez en cuando hacen un gesto tipo legalización de matrimonios homosexuales.

Pero sólo hay que analizar las visitas de la presidenta al estado vaticano para tranquilizar a la fiera eclesiástica para ver por donde van los tiros. El éxito de esas misiones habla por sí solo. Y la pasta que le pasan. Y el exponencial crecimiento del número de dirigentes del PSOE que están saliendo del armario y de declaran católicos. Pero sobre todo el mantenimiento de ese concordato infame que consagra la preponderancia de la Superstición Católica sobre todos los presupuestos de la Ilustración, el racionalismo y la democracia.

Yo no sé qué coño van a vender el PSOE si el PP cumple su vaga amenaza de centrarse definitivamente.


PRÓXIMA ENTREGA: La ley de inmigración y el socialista jesuita por antonomasia, Luis Yañez-Barnuevo, en quien la hipocresía es tan burda que raya la sencilla estupidez.

miércoles, 2 de julio de 2008

LOS INTELECTUALES Y EL FÚTBOL

Sirva esta música como desengrasante neuronal del tema del fútbol y como signo de mi promesa de no volver a él en todo el verano. Disfrutadlo entero antes de poneros a leer. O bien escuchad y no leáis, que seguro os aprovechará más.





Mi brother (no me gusta la palabra compadre, que tiene tintes orodentados y palillosos) Ramone me aconseja que lea el clásico de Vázquez Montalbán El fútbol, una religión en busca de dios, para moderar mi opinión sobre el estúpidamente llamado deporte rey. Querido Ramone, lo leí hace mucho tiempo, como todo lo del llorado Manuel. Aunque he de decir que no recuerdo demasiado lo que contenía. Creo recordar que hacía el mismo ejercicio que con Memoria Sentimental de España: una especie de rescate de las formas populares de cultura mangoneadas sistemáticamente por el poder, pero perfectamente separables de éste. Me parece bien, aunque yo particularmente considere que la copla tiene contenidos semánticos y artísticos de los que la burricie futbolera carece ostentosamente. En lo que no estoy de acuerdo es en la justificación solapada que hace del fomento de los bajos instintos populares que supone el pelotismo organizado.

Hay más intelectuales a los que admiro profundamente y que son unos apasionados del fútbol: Javier Marías, García Montero, Eduardo Galeano, Sábato... Y me interesa lo que dicen acerca del fenómeno, aunque no comparta sus puntos de vista. Comparto más los de otros intelectuales a los que admiro no menos que a ellos y que están más en consonancia con mis puntos de vista, con mis anclajes ideológicos y con la índole de mis herramientas analíticas.

El argentino Juan José Sebreli es uno de los intelectuales en lengua castellana más importantes del mundo. Especializado en temas sociológicos y filosóficos su obra no es muy conocida en España, aunque recientemente se ha publicitado algo la edición española de su último trabajo El olvido de la razón, en el que arremete sin piedad contra los pensadores occidentales que han coqueteado en su obra con las diferentes y pantanosas formas del irracionalismo. No publicado nunca en España (lo compré en Buenos Aires hace unos años) cuenta con uno de los estudios más incisivos sobre el mundo del fútbol que se hayan escrito jamás, La era del Fútbol un análisis histórico y sociológico del mundo del balompié que deja pocas oquedades sin iluminar: la interesada tribalización de las masas que beneficia a los políticos, el repugnante agujero negro de negocios que supone el fútbol para las mafias de todas las calañas: tráfico de armas, de blancas, de drogas..., la relación de homosexualidad reprimida que se establece entre futbolistas y seguidores, el fomento de la agresividad, la irracionalidad y el aintiintelectualismo, etc.

Algunas muestras:



Estos rasgos de carácter del hincha corresponden a un tipo humano estudiado por la psicología social: la personali­dad autoritaria. El hincha es un autoritario pasivo, se somete ciegamente a la autoridad y es fácilmente sugestionable, ad­hiere al cuadro por lo que la gente que lo rodea dice de él, respeta la opinión reinante sin formularse dudas ni reflexio­nes sobre la calidad del mismo. Carece de espíritu crítico y de sentido del humor, apoya todos los convencionalismos consa­grados por el grupo en que se mueve. Es incapaz de ir contra la corriente, por falta de voluntad e imaginación. Es intole­rante, susceptible, orgulloso y con un sentimiento de irres­ponsabilidad surgido de la ilusión de poder que le da su per­tenencia a un club. El carácter monótono y reiterativo del fút­bol que repite más o menos las mismas incidencias partido a partido y deja una sensación de tristeza y aburrimiento al terminar, contribuye, por su parte, a
incrementar la reacción automática y a adormecer toda forma de actitud personal. (pg. 39)



El psicólogo J. F. Buytendijk ha mostrado las estrechas relaciones entre la agresión sádica y las características especí­ficas del fútbol. El acto de patear una pelota es ya de por sí es esencialmente agresivo y crea un sentimiento de poder. Tal vez en ello hay que ver el predominio del fútbol sobre el básquet, juego más elegante. El pie es una parte del cuerpo más alejada de la mente que la mano. "En el pie y exclusiva­mente en él está disimulado el secreto de la atracción particu­lar que ejerce el fútbol en oposición a otros juegos de pelota. Ahora bien, el pie significa patear, es decir una forma deter­minada de agresión y un comportamiento determinado con respecto al cuerpo, la base de una virilidad demostrativa y la dureza que le pertenecen de modo inseparable, dureza que algunos llaman brutalidad". (pg. 80)


También sigo desde hace tiempo el blog de un antropólogo gallego, Manuel Mandanes, con el que comparto muchas afinidades y que se presenta con un título tan indicativo como DIARIO NIHILISTA DE UN ANTROPÓLOGO. En la etiqueta ANTROPOLOGÍA DEL FÚTBOL puede encontrar el interesado agudas reflexiones sobre el tema.

Lo jodido de todo este asunto es que se consideren peligrosas para la salud de los ciudadanos y se prohíban por ello a los adultos, perfectamente dueños de sus actos, productos recreativos como la marihuana, que fomentan la camaradería sana, la conversación, la risa, que activan mecanismos sumamente interesantes de captación de la realidad y el fútbol, un generador de violencia y actitudes tribalistas sea considerado una actividad digna de ser fomentada socialmente. Eso es lo que me molesta profundamente. Y desde luego, ese es mi problema, y el de una minoría de ciudadanos que sufrimos la estupidez de una sociedad que se deja arrastrar por la propaganda inmisericorde del sistema para que consuma de todo, absolutamente de todo, pero sobre todo mierda, mucha mierda. Y el que nos salpique constantemente la camisa limpia la deglución desmañada de esa mierda por nuestros vecinos.

Otra cosa son mis manías de recordar lo que yo considero recordable en el caso concreto del fútbol español. La asunción por parte de todo un estado de un símbolo que hunde sus raíces en el fascismo. Por mucho tiempo que haya pasado. Por mucho que las nuevas generaciones no tengan por qué recordarlo. Es también mi problema. Y aunque pueda ser capaz de discriminar las banderas de la Santa Tradición Católica de las manis del PP y la Iglesia de la de los hinchas, sus colores me hieren profundamente. No lo puedo remediar. Pero no te preocupes, no tanto como para no poder vivir con felicidad esos cuatro días que dices que son, brother. Y desde luego lo soltaré cada vez que me pete en este mi espacio privado de expresión corporal. FIN

martes, 1 de julio de 2008

FÚTBOL Y BANDERAS

Mi (creo que) contertulio de la CALLEJA Porca Miseria me recrimina (rebaja a la categoría de infantil) en un comentario a mi escueto post de ayer con toda la razón del mundo el que llame con evidente intención denigratoria trapo a la rojigualda cuando coloco otro trapo con evidente intención reivindicativa. Más que un santo. Trapos son las dos. Aunque también símbolos. Pero desde mi punto de vista, que es el que predomina en esta, por ello mismo, aburrida bitácora hay una pequeña diferencia. La republicana es el símbolo perdedor de una oportunidad histórica en la que las fuerzas ilustradas de este país intentaron su regeneración social, política y ética desde los presupuestos de la racionalidad y la igualdad utilizando la herramienta del sistema democrático burgués. Tal vez no lo hubieran conseguido evolutivamente pero eso no le quita su fuerza simbólica de utopía generosa. Ya sabemos como terminó la cosa: la reacción, bajo el simbolismo de la rojigualda la asesinó sin piedad, con premeditación, alevosía y el agravante de encarnizamiento.

Probablemente las nuevas generaciones no tengan esa visión del símbolo, sobre todo porque ya se ha encargado el sistema educativo de evitarlo, pero yo, que tengo la suficiente edad, pertenezco a la descatalogada especie de los que no olvidamos los orígenes de las cosas ni los barros que trajeron estos lodos. Radicales, que viene de raíz. La restauración de la democracia burguesa tras cuarenta años de sangrienta dictadura se hizo sin limpiar previamente el solar, con todos los asesinos y sus cómplices perfectamente intactos en sus lugares de privilegio sentados sobre los cadáveres de mi gente. Y las fuerzas de la izquierda colaboraron a ello, al principio tal vez como único camino para la normalización, pero después, instalados en el poder, con un entusiasmo ciertamente ominoso. Hoy en día no son sino los mamporreros del gran capital triunfante, los eficacísimos capataces que han desmantelado uno a uno todos los derechos sindicales ganados a golpe de huelga y lucha durante tantos años, que han vendido fraudulentamente las empresas públicas (de todos), los responsables de la creación de un sistema dual de enseñanza subvencionado la privada en manos de los curas y descapitalizando la pública, de permitir que los Señores del Ladrillo encementen las costas españolas para su estricto beneficio, sumándose a las leyes racistas que les imponen sus colegas perifascistas europeos. Todo al servicio de una mayor capacidad explotadora del gran capital. Se han derechizado tanto que la derecha europeísta española se ha quedado sin espacio y ha tenido que reafirmar su diferencia echando mano al nacionalismo rancio españolista. Aunque ahora andan reclamando, vanamente, su sitio. Ya ni el catolicismo pueden reinvindicar, infectados como están los cuadros del PSOE de católicos hasta las glándulas linfáticas.

La rojigualda se convirtió así también en el símbolo de la traición de los socialistas españoles. Bueno, de los socialistas no, pobres socialistas auténticos: de los responsables del PSOE. De su proceso de renuncia sistemática a todos y cada uno de los presupuestos de la izquierda. Si alguien no es capaz ya de distinguir esos presupuestos de su palabrería programática sólo tiene que leerse el breve pero ilustrador Derecha e izquierda de Norberto Bobbio. El algodón no engaña. Y para muchos de nosotros la rojigualda tiene las mismas connotaciones que la esvástica para los alemanes. ¿Desageraos? Montañas de muertos nos impiden otra visión.

¿Que qué tiene que ver con el fútbol? Bueno, para conseguir la domesticación de los individuos, para evitar que se conviertan en ciudadanos responsables y lo hagan en manadas de primates vociferantes, con la fuerza encauzada hacia causas inofensivas para el poder, hace falta fomentar el circo. Machacar día y noche, mantener la atención ubicuamente a costa de cualquier otra posibilidad alimenticia espiritual o de asunción de responsabilidad frente la realidad circundante. Lo inventaron los romanos y siempre ha funcionado. Panem et circenses. Junto con el miedo no ha habido otro instrumento mejor de dominación a escala ciudadana. Cagados de miedo o entretenidos. O ambas cosas a la vez. Divertirse hasta morir, el imprescindible ensayo de Postman lo explica meridianamente en el caso de la televisión. Pero el fútbol es más iluminador. Más cretinizante, por su triste monotonía, por su incapacidad de generar discursos fértiles, por su asombrosa esterilidad intelectual.

Por eso asocio el facherío, la bandera y el fútbol. Las democracias burguesas occidentales han conseguido fácilmente mediante el dominio absoluto de los medios de comunicación lo que el fascismo fue incapaz de mantener más allá de unas décadas mediante el dominio absoluto de la fuerza bruta: la domesticación completa de los pueblos. Su sumisión a los dictados de la hidra imperial de varias cabezas, financieras e industriales. El fascismo de siniestra sonrisa de la propaganda total y sus lacayos nacionales. En España además sin siquiera periodo de adaptación. Sólo el supositorio de la Transición. Suave, suave, a base de engaños de los íncubos falsos socialistas, televisión y fútbol, muchos partidos de fútbol.

¿Cómo coño si no iban a conseguir que esa caterva de mafiosos Señores del Ladrillo que pagan a los políticos sus campañas estafaran sistemáticamente a todo un estado cobrando una mierda de pisitos a precio de palacete durante tantos años sin que nadie rechistara?

Si pudo decirse alguna vez que el fútbol fue un noble deporte, en el mismo sentido que se dice que el caballo es un noble bruto, hoy en día el fútbol profesional, espectáculo de masas no es más que un gran basural, que fomenta los más bajos instintos agresivos, destructivos, el odio al vecino, el olor del establo frente a la conciencia individual, el falso patriotismo de las banderas y los cláxones, lo más bestia del ser humano.