(del laberinto al treinta)


sábado, 7 de agosto de 2010

DE COCINA (II)


Elijo para ilustrar este apunte sobre el tomate americano y mediterráneo la recia voz de Elena Ledda, la voz de Cerdeña en sardo, puro Mediterráneo que aquí, en el tema Sa neghe de su trabajo Amargura se nos exotiza un poco y aromatiza su temple expresivo, duro como las escarpadas costas de su tierra, con brisas del Caribe, aires de habanera, cantes de ida y vuelta, de vuelta con las semillas del oro rojo en el zurrón.



II

El mundo está dividido en dos partes cuya frontera pasa por los alrededores del Loira. Al Sur viven pequeños hombre morenos que consumen aceite de oliva. Son unos dioses. Al Norte, grandes hombres que consumen mantequilla; son esquimales.

M. de Unamuno
(con la mala sombra que le caracterizaba)


La cocina española está llena de ajo y de prejuicios religiosos.

Julio Camba

El descubrimiento del Nuevo Mundo supuso la última de las grandes revoluciones gastronómicas y sus efectos son los vigentes hoy en día en todo el mundo, aunque su gestación se dio naturalmente en el meollo de lo que era entonces la civilización occidental: la Europa Atlántica y la Mediterránea. De América llegaron sobre todo nuevos productos, ya que no nuevas formas de cocinarlos. Dichos productos se superpusieron en la cocina europea a los tradicionales y se acoplaron a los fondos de cocina en uso y fue tal la conmoción que produjeron que si se eliminasen hoy de golpe, ninguna cocina europea y tal vez mundial sería la misma.

Tres fueron los productos que más incidieron en el cambio: el maíz, la patata y el tomate y cada uno tuvo una responsabilidad diferente. El maíz alimentó de grano las zonas en las que las gramíneas tradicionalmente no se adaptaban bien. La facilidad de la patata para crecer en cualquier terreno y clima la extendió como alimento de las masas pobres europeas que pasaron a contar con un nutrimento barato y fácilmente conservable como alternativa al siempre escaso y tradicional pan de gramíneas. Pero el producto que más ha cambiado la cocina no sólo de Occidente, sino de todo el mundo ha sido sin duda el tomate.

En el caso del Mediterráneo, que fue donde primero se extendió, supuso no sólo la irrupción de un elemento de color rojo intenso que alegró los platos tradicionales, sino toda una conjura para alterar el sabor y la textura de todos y cada una de las especialidades propias de todas y cada una de las regiones del Mare Nostrum. Si la aceptación de la patata responde a factores, al menos en un principio, puramente económicos, la del tomate responde a una profunda fascinación por la versatilidad de sus cualidades. Si la patata supuso una revolución nutricional para occidente, el tomate supuso una revolución gastronómica. Desde su incorporación se convirtió en un elemento indispensable y fuente fundante de especialidades que a su calidad nutritiva sumaban la maravilla de sus tamizaciones.

Aliado con el aceite de oliva, con la cebolla y con el ajo se convirtió en la fórmula más usada como base de los guisos de toda la cuenca. Desde Turquía a Marruecos, desde Portugal a Grecia, todas las cocinas participan de la inexcusabilidad del sofrito, un fondo perfumado que hermana todos sus platos más allá de diferencias culturales o religiosas y más allá del carnivorismo o el vegetarianismo. La paella, la musaka, la fasulia turca, el cuscus y la harira, los potajes, el tajine...

En crudo y en compañía de otros (siempre los mismos) ha dado lugar a una suerte de juego culinario en el que el azar y tal vez una forma de empatía cultural combinatoria han producido una asombrosa coincidencia gastronómica: el tomate, el pan y el aceite de oliva se erigen en las tres patas del banco mediterráneo y dan lugar a tres platos distintos: el tabuleh (1) de Líbano, la pizza de Italia y el gazpacho de Andalucía. El carácter de crisol del Mare Nostrum nos se ha agotado aún.

El fruto rojo, que fue considerado tóxico y hasta afrodisíaco (pomme d’amour fue el primer nombre que recibió en Francia) y que no consumían los indígenas americanos de la zona chilena y peruana de donde procede antes de la llegada de los europeos se convirtió así, por méritos propios, en el rey del taller del alquimista, no gratuitamente pertenece a la familia de las solanáceas entre las que cuenta con primas tan sugerentes como la belladona y la mandrágora...

viernes, 6 de agosto de 2010

DI NO A LA NOCHE EN BLANCO

Logotipo del colectivo de artistas críticos con la NOCHE EN BLANCO, jugando con el logo original del evento. Picando en ella llegarás al texto de la CONVOCATORIA. De imprescindible lectura.


Resulta todo un maravilloso alivio, como un encuentro con un fresco oasis en mi travesía en soledad del desierto clamando contra la soberana estupidez de las Noches en Blanco, sean de Flamenco o de Peer en Botijo, y demás botellones culturales que están de moda. Hoy PÚBLICO recoge la noticia de que en Madrid ha surgido un colectivo DI NO A LA NOCHE EN BLANCO que está denunciando lo mismo que ya denuncié en su momento sobre la NUESTRA. Como los responsables deL COLECTIVO, mayormente artistas, lo bordan ahí os dejo unas cuantas de las consideraciones en las que sustentan su propósito, las mismas que ya expuse, pero mejor dichas, claro. Aclaran que


...no se trata de una mera censura del evento —ni de esta edición en concreto, la quinta ya— sino de un rechazo a "un modelo asociado a la idea del arte como bien de consumo rápido y al espectáculo en su sentido más perverso".

Y que el evento

...pretende "prestigiar la ciudad" e impulsar una imagen "atractiva para el turista". Un evento, a su juicio, pomposo pero sin chicha, que deja sin recursos a otras actividades culturales que podrían desarrollarse a lo largo del año. "Ésa no es la forma de crear un tejido productivo dentro del mundo del arte. Son sólo fuegos artificiales".

Yo eliminaría lo del gobierno municipal, porque he de reconocer que en otros eventos este ayuntamiento cordobés se porta. Pero en el caso concreto del Botellón o Tomatina Flamenca


... el gobierno municipal "entiende que la cultura es sólo industria cultural: una mercancía, una experiencia efímera...".

En su WEB rescatan oportunísimamente un viejo artículo (de 1984, a los dos años del primer gobierno del PSOE) del Profeta Sánchez Ferlosio La Cultura, ese invento del gobierno en el que como un certero Nostradamus contemporáneo vaticinó que “la cultura quedará cada vez más exclusivamente concentrada en la pura celebración del acto cultural, o sea, identificada con su estricta presentación propagandística”. Menudo bolón de cristal que tenía ya entonces don Rafael.

En la WEB del COLECTIVO además pueden encontrarse entrevistas y artículos relacionados con el tema, en el los que se analizan los conceptos de cultura imperantes en ayuntamientos, comunidades y estados y las alternativas que proceden contra ellos, con la sorprendente constatación de que parecieran estar impresos sobre papel cebolla, de manera que si se coloca sobre la política de esta ciudad (y sobre todos las demás, desde luego) parecieran redactados ex profeso para ella.

miércoles, 4 de agosto de 2010

DE COCINA (I)

Mi amigo Juan Sepelio, a quien he comentado que voy a dejar el blog abandonado lo que queda de verano, por desgana y por hallarme en otros menesteres, me ha propuesto que para no dejarlo totalmente inactivo vuelva a colgar antiguos post que se encuentran olvidados en su vientre. Incluso me ha hecho una lista de los que a él le gustaron en su momento y merecerían ser resucitados. Yo creo que la causa de ese olvido en que se encuentran tantos post que me salieron medianamente bien la tiene el deficiente sistema de etiquetaje que uso. Pero me da mucha pereza volver a escritos de hace ya cinco años (los cumplió en 12 de enero pasado y ni lo celebré como hace todo el mundo) para solucionarlo.

Así que le voy a hacer caso. Voy a colgar algunas cosas de las que he venido publicando estos años y que a mi amigo le parecen dignas de ser rescatadas. Les añadiré música. Cosas raras de las que he ido encontrando por ahí, que escucho y que son muy desconocidas. Pero para empezar voy a colgar en tres capítulos un largo artículo que escribí hace algunos años para una revista que publicaban en Pamplona unos amigos y que, antes de que existiera este blog, me servía para no enmohecerme, para practicar este mediano don de juntaletras que algunos dicen que poseo.

Así que rescato del baúl de los recuerdos este trabajito que se publicó en ARTyCO (nº 13, verano 2001) en un monográfico sobre ARTE Y GASTRONOMÍA y que titulé DE COCINA.


Miracle baby es el cuarto tema del precioso, y rarísimo, trabajo con que me hizo feliz desde 1995 un increible trio que se juntó expresamente para llevarlo a cabo: Gregorio Paniagua, Ignacio Scola y Rita Marley (exacto, la viuda). El album lleva el portentoso título de Spectacles for Tribuffalos. A cerrar los ojos y a disfrutar. Cuando termine los abrís y si os quedan ganas leéis el post.


DE COCINA



I



El hombre es lo que come... por eso la sangre de patata no es buena para hacer la revolución.

Feuerbach



Los antropólogos parecen coincidir en la consideración de los rasgos culinarios como los más permanentes en la conformación de la cultura de los pueblos. La cocina cumple una misión primordial en el establecimiento del entramado de los factores cohesionantes que permiten la formación de unidades culturales homogéneas en las que los individuos se reconocen a sí mismos como pertenecientes a una colectividad. Si la misión de la cultura es brindar seguridad frente a la hostilidad del mundo circundante, la cocina se erige en uno de sus más importantes bastiones por su condición de filtradora y organizadora de los elementos nutrientes que cada ser humano ha de incorporar para su subsistencia. Lo más íntimo de cada individuo, su interioridad, es violada necesariamente cada día por elementos que le son ajenos pero imprescindibles. Es por ello que se hace necesario controlar esos elementos cuidadosamente y especialmente en el caso del género humano por su condición específicamente omnívora.


Ilustración colectada en la mina BIBLIODYSSEY

El omnivorismo es un táctica adaptativa no demasiado extendida en el reino animal y que presenta una acusada bifacia. Es lo que Fischler (1) muy agudamente llama “la paradoja del omnívoro”. Por una parte sus ventajas adaptativas son palmarias: disfrute de un mayor número de especies nutrientes, permisividad de conquista de un mayor número de hábitats, adaptación a los cambios climáticos, etc. La otra cara la presenta esa misma falta de especialización que conlleva una pérdida de la capacidad de distinción instintiva de los alimentos que son beneficiosos de los que son nocivos de que gozan las especies nutritivamente especializadas. La libertad de elección se ve constreñida por la prudencia. La necesidad de experimentación y búsqueda de nuevas fuentes nutritivas, por el conservadurismo, lo que Fishler sitúa en “la tensión, la oscilación entre los dos polos: el de la neofobia (prudencia, temor a lo desconocido, resistencia a la innovación) y el de la neofilia (tendencia a la exploración, necesidad de cambio, de novedad, de variedad)” (1).

Está demostrado que en otras especies omnívoras el factor selectivo de los alimentos beneficiosos es el aprendizaje social, un mecanismo adaptativo que permite sortear la paradoja mediante una capacidad comunicativa que hace circular la información basada en la experiencia (beneficio/perjuicio) entre los distintos miembros de la especie.

En el caso de la especie humana y dada su especialización en dar contenidos simbólicos a esa capacidad comunicativa que disfrutan otras especies, el dilema se resuelve de una manera mucho más sofisticada. La comunión social en torno a la alimentación tiene su clave en la conversión de la información en un sistema de signos que regulan de una manera radical el hecho biológico individual de la incorporación de nutrientes. Gramática, sintaxis y liturgia se aúnan para convertir el hecho biológico en hecho social primero y cultural después. La domesticación de la materia “salvaje”, la tarea de “pensar” la comida, la separación o la conversión de los alimentos de “malos para pensar” en “buenos para pensar”, según feliz y célebre máxima de Levi-Strauss (2) cimientan sin lugar a dudas el estadio más primario de todas las culturas que ha producido la humanidad. Es la babelia de las cocinas, que se emparenta con la babelia de las lenguas en su diversidad y en su esencialidad radical.

Y como cada lengua, cada cocina está asentada sobre un sustrato base desde el que se eleva el tronco y las ramas del árbol de las palabras y de los sabores. Cada cultura ha desarrollado unos códigos muy precisos y perfectamente seleccionados que permiten a sus miembros sentirse incluidos en ella y completamente a salvo de peligros derivados del consumo de materias perjudiciales. Es como una especie de seguridad social contra el envenenamiento o la alienación. Ello se hace patente en la constante cultural de considerar y de nombrar a los miembros de otras comunidades como “comedores de”, y esa misma constancia demuestra que la elección o no de determinados alimentos como apropiados para ser consumidos no tiene por qué guardar una relación directa con las cualidades nutricionales de los mismos, sino con que hayan sido “intelectualizados”, determinados como buenos o malos “para pensar”. Así, esa distancia de lo puramente lógico desde el punto de vista del omnivorismo, unida al etnocentrismo propio de cada sistema cultural, hace que los tabúes o los consumos de cada pueblo aparezcan como incomprensibles, absurdos y repulsivos a los miembros de otro pueblo.

Lucien Febvre (3) hablaba en la primera mitad de este siglo de “fondos de cocina”, bases culinarias de las distintas culturas que proporcionan el carácter gastronómico principal a las mismas y las identificaba principalmente con las materias grasas usadas para la cocción de los alimentos. El aceite de oliva o de semillas , la grasa de cerdo o de vaca , el ghee (mantequilla de leche de vaca hindú), dan carácter a las cocciones de las cocinas que las utilizan y envuelven con la película de su sabor a todos los demás alimentos. Son estos fondos los que mantienen a lo largo de los siglos inalterables el carácter de las distintas cocinas, porque su principal característica es el conservadurismo, la inalterabilidad de las sensaciones gustativas de los miembros de una cultura determinada que así se sienten cohesionados e inmersos en su matriz más protectora. Cuanto más tradicionales sean las estructuras de una cultura más reacia a la innovación de cualquiera de sus elementos culinarios, porque la cohesión se hace más necesaria cuanta más inseguridad individual fuera del grupo exista en una colectividad.

Además de estos “fondos” básicos, se suelen dar otros factores en la individualización de cada cocina. La religión se erige en el principal de ellos desde el momento en que tiende naturalmente y por su propia dinámica interna a sacralizar y por tanto a regular y a controlar el mayor número de elementos de la cultura a la que cupula. Marvin Harris (4) ha estudiado las principales interdicciones o preceptos que las religiones han inferido en los distintos sistemas culinarios, especialmente la vaca en el ámbito hindú, el cerdo en el musulmán y la inverosímil lista de alimentos prohibidos en el hebreo. Aunque muy contestado por la antropología ortodoxa parece haber demostrado que tales factores se deben fundamentalmente a razones puramente ecológicas, y que se basan en consideraciones de costes y beneficios nutricionales en las que casi de una manera instintiva (en el sentido de un instinto de carácter social o un sentido común colectivo) una cultura tiende a colocar bajo un mando de interdicción religiosa aquellos alimentos cuyo coste de producción supera a los beneficios nutricionales que pudiera aportar al conjunto de la colectividad.


Aparte de las estrictas prohibiciones religiosas encontramos otros casos en los que las tendencias nutricionales se ven mediatizadas por factores históricos y de coyunturas socioculturales muy especiales. Tal es el caso de la cocina española, una cocina en la que los productos del cerdo gozan de una ubicuidad sin parangón, y que ha dado lugar a una variedad de embutidos y preparados casi infinita. Desde prácticamente el siglo XV se la puede considerar una cocina militante, en la que el abusivo consumo de cerdo está condicionada por la imperiosa necesidad por parte de la población mayoritaria de credo católico de demostrar la no adscripción a las otras dos religiones, la judía y la musulmana con la que convivía, no considerando mejor manera de demostrar una perfecta “limpieza” de sangre que la inmisericorde mezcla de la misma con la grasa porcina a la que las otras confesiones eran totalmente desafectas. “Untaré mis versos con tocino / para que no los muerdas, Gongorilla” metaforiza Quevedo para acusar a su rival Góngora de criptojudío. Incluso en español, la palabra alternativa para designar al cerdo, marrano, proviene del vocablo árabe que se usa para la interdicción de carácter religioso: mharam.

Un caso curioso (que ya recogía el propio Walter Scott en un capítulo de Ivanhoe) es el de la lengua inglesa, una lengua conflictiva en sus orígenes, formada por la lengua sajona de origen germánico y la francesa que llevaron los invasores normandos y por éstos impuesta a la población autóctona,. Una especie de rebeldía o de repugnancia llevó a los hablantes sajones a mantener su lengua vernácula en la denominación de los animales vivos que formaban sus ganados (pig, cow, calf, sheep, deer) y consentir nombre normando a esos mismos animales una vez muertos y listos para ser consumidos (pork, beef, veal, mutton, venison).(5)

Pero a pesar del carácter conservador que impone a la cocina el ala precautoria del omnivorismo, el otro ala, el de la necesaria experimentación, innovación y desafío pugna por imponer su actividad inscrita también en el código genético humano, en cuanto se dan las necesarias condiciones.

Desde el tránsito de lo crudo a lo cocido o a lo podrido de que hablaba Levi-Strauss, primer paso para la concreción de la actividad incorporadora como actividad cultural, hasta la invención del microondas, la cocina ha sufrido una serie de revoluciones muy espaciadas en el tiempo pero de pasos muy profundos y conmovedores. La fabricación del pan, el aceite, el vino son hitos tan importantes como los del fuego, la rueda o el arado. La invención del “garum” revolucionó la cocina de todo el Imperio Romano hasta su final. La extensión del cultivo de las leguminosas (frijoles, lentejas y guisantes) en la Europa del siglo X supuso un aporte de proteínas en el campesinado que permitió el despegue económico de los siglos posteriores (6). La búsqueda de las especias fue directamente responsable del agrandamiento del mundo conocido por la civilización occidental.

Los intercambios culinarios se hicieron más frecuentes a causa de los descubrimientos geográficos y los intercambios comerciales se acrecentaron con el desarrollo de las comunicaciones. Especias y especies de lejanos países pasaron a engrosar los fondos de cocina de Occidente y a enriquecer la lista de sabores conocidos.




  • (1) Claude Fischler: El (h)omnívoro. Ed. Anagrama, Barcelona, 1995.


  • (2) Claude Levi-Strauss: El pensamiento salvaje, FCE, México, 1989.


  • (3) Citado por C. Fishler: El (h)omnívoro.


  • (4) Marvin Harris: Bueno para comer. Alianza Editorial, Madrid 1990.


  • (5) Henriett Walter: La aventura de las lenguas en Occidente. Ed. Espasa, Madrid 1997.


  • (6) Umberto Eco: Frijoles, lentejas y civilización europea. Revista digital mexicana Opera Mundi, nº 17, julio, 2001. (http://www.operamundi.com.mx/index2.html)

lunes, 26 de julio de 2010

ICONOS Y VARGAS


Unos amigos míos han abierto un bar. Así que voy a hacerles un poco de publicidad. Si se tratara de un bar normal la cosa quedaría forzada. Harazem, el antipublicitario enmascarado, cayendo en la hipocresía o peor aún en el nepotismo y la simonía. Pero como no se trata de un bar normal podéis considerarlo un ejercicio de información de curiosidades que ocurren en esta ciudad zombizada por la canícula. Y además un legítimo ejercicio de porque me da la gana. Lo que no tengo tan claro es que alguien tan poco recomendable como yo y tan dado a hacer amigos en este blog les haga un favor publicitándolos.

¿Qué convierte la apertura de este nuevo bar de mis amigos en una noticia? Pues varias cosas. La primera y principal es que han confeccionado algo que nunca jamás de los jamases había confeccionado nadie en ningún rincón del mundo mundial, tanto en regiones exploradas como inexploradas: UNA CARTA DE VARGAS. Yo les he propuesto que dada esa característica primigenia universal deberían llamarla CARTA ASTRAL DE VARGAS. Afortunadamente no me han hecho caso. Pero no queda ahí la cosa: en un alarde de valentía y de arrojo empresarial han sido capaces de confeccionar los propios VARGAS listados en esa carta pionera del varguismo cordobés. Es decir que los vargas existen en la carta pionera, pero también en la realidad mostrenca. Tú la lees, alucinas con la concepción cocktélica de cada uno de ellos, te decides por uno, lo pides en un arranque de entusiasmo y ¡zas! en menos de lo que tardas en echar un vistazo al resto de la clientela alguno de mis amigos va y te lo sirve. En un vaso de medio litro y con los más genuinos ingredientes del vargas tradicional cordobés más los aditamentos propios de las curiosas variaciones que han imaginado. Y mientras lo flipas puedes mirar las preciosidades que tienen colgadas en las paredes y que de paso se venden a la distinguida clientela. Porque por algo lleva el subtítulo de SHOP & BAR. Yo de todas formas te recomiendo que empieces por el tradicional. La sorpresa es descubrir que algo tan sencillo de confeccionar bien como un Vargas sea tan difícil de conseguir consumirlo en condiciones en los bares cordobeses. Menos aquí. Y luego te lances a probar los demás.

Los cordobeses profesionales, aficionados o asimilados sabrán de que hablo, pero los seres humanos de la galaxia exterior probablemente no. Pero lo siento. Este no es el lugar de explicar qué es un VARGAS. Para eso está la Cordobapedia.... ¿La Cordobapedia? ¡Pero buenooooo! Me voy a la Cordobapedia para enlazárosla y me encuentro con que en la mayor enciclopedia digital sobre la ciudad el redactor que ha confeccionado el artículo sobre el VARGAS es un verdadero traidor. O lo que es peor: un... ¡¡¡¡malagueño!!! Seguro que es un sicario del alcalde boquerón pa robarnos la Capitalidad. Compruébalo tú mismo AQUÍ. Este señor pone en duda la legitimidad del origen netamente cordobés del imaginativo cocktail. De acuerdo que puede asimilarse a lo que en el resto del mundo se llama un TINTO DE VERANO, pero realmente es diferente. Muy diferente, radicando esa diferencia fundamentalmente en que aquí lleva el supercañí nombre de VARGAS y en el resto no. Y que viene de la cordobesización definitiva de VALdepeñas con GASeosa: VALGAS = VARGAS. De la Venta de Vargas dice el... nota que proviene el nombre. Y que lo de Valgas es una leyenda... Ya te digo... La Venta de Vargas ya tiene bastante con que la leyenda diga que allí empezó su carrera Camarón, hombre, como para necesitar robarnos a los cordobeses el origen de nuestro cóctel más racial.

Así que VARGAS. De Valdepeñas y de gaseosa. Con su cacho de limón y su troncho de hielo bien duro. Y sa terminao.

La segunda que está en pleno corazón de la Judería, nada menos que en la calle Corregidor Luis de la Cerda, puerta con puerta con el famoso HAMMAM.

Y la tercera que de su techo cuelga alucinantemente una obra original de Duchamps. Concretamente su botellero. Eso dice mi amigo E. que lo encontró tirado en un contenedor de Paris, y lo que dice mi amigo E. va a misa. De doce. El botellero se perdió en los años 30 y nunca más se supo. Así que debe ser ese mismo. de manera que, querido cordobés o querido forastero por el precio del mejor vargas de la ciudad contemplas un auténtico Duchamps y puedes llevarte un precioso regalo pa tu novio, tu novia o para sobornar a tu jefe de vuelta de tus vacaciones.

El nombre... es lo que... menos... A ver qué os parece... EL CAZADOR DE ICONOS... ¿rarito, que no? Cuestión de acostumbrarse. Estos artistas...

En la CALLEJA entrevistaron a uno de ellos. ÉL MISMO OS LO EXPLICA MEJOR QUE YO.




Corregidor Luis de la Cerda, 53
(Junto al Hamman)

Las marcas de cantero de la Mezquita de Córdoba

Mi fascinación por la Mezquita de Córdoba se remonta a la lejana fecha en que, contando cuatro o cinco años, me introdujeron por primera vez en su interior. Desde entonces y sobre todo a partir de que gocé de autonomía la visité en numerosas ocasiones a pesar de lo alejado de mi domicilio. Varios fueron mis lugares favoritos del monumento, en los que mi imaginación volaba a tiempos pretéritos cuando esta ciudad fue capital de un imperio y aquel lugar su corazón. Pero ninguno como el rincón del cautivo. En cada visita y en mi caso fueron muchas, una fuerza secreta e irresistible me impelía cada vez a visitar aquel oscuro rincón. Allí, embelesado, miraba fijamente a través de la carcelilla que los guardaban los profundos arañazos marcados en el mármol negro de la columna y que formaban aproximadamente un crucifijo y acababa por ver realmente al prisionero que los malvados moros mantuvieron encadenado a aquella columna el tiempo suficiente, y debió de ser mucho, como para que pudiera grabarlo con sus uñas. Me lo imaginaba harapiento y greñudo, curiosamente parecido al Ben Gun de la Isla del Tesoro, otra de mis fascinaciones infantiles, con los brazos permanentemente abrazados a la columna, la cara apoyada en el mármol frío y las manos en el lado opuesto empleadas día y noche y a ciegas en su labor erosiva, en secreto desafío a los desprecios de los fieles musulmanes que pasaran por su lado.

Hasta muchos años después, cuando mi mera fascinación por los árabes andalusíes dio paso a un más o menos serio afán de estudio, no comprendí que aquella historia no podía ser otra cosa que una leyenda y el crucifijo grabado una de las muchas mistificaciones católicas para extender la superstición. En contra de una opinión ampliamente extendida salvo algunas excepciones las mezquitas de todo el mundo islámico están abiertas a la visita de los no creyentes, como corresponde a su afán (yihad) proselitista. Las excepciones, aparte de las de la órbita del rigorismo wahabita, se centran en las grandes ciudades de los países del Maghreb, y son fruto más de una necesidad histórica de defensa de los abusos de los colonos y tropas de ocupación en la época colonial, que obligaron a una prohibición, mantenida posteriormente tras la independencia, que de prescripción canónica alguna. Pero la posibilidad de que alguna de ellas hubiera hecho las funciones de presidio o lugar de tortura estando en activo en algún momento de la Historia son prácticamente nulas (1).

Esa misma duda me asaltó cuando en los años 90 el cabildo instaló, con evidentes intenciones de reivindicación de los orígenes cristianos del oratorio, el pequeño museo de la basílica de San Vicente dentro de la Mezquita y expusieron la colección de marcas, nombres principalmente, vaciados en arcilla, hallados grabados en los fustes de las columnas y en los cimacios del oratorio. La leyenda que los explica al borde inferior de la vitrina dice textualmente:

MARCAS DE CANTEROS MUSULMANES Y CRISTIANOS EN COLUMNAS, CAPITELES Y CIMACIOS DE LAS AMPLIACIONES DE AL-HAKAM II Y ALMANZOR, VACIADAS POR F. HERNÁNDEZ JIMÉNEZ Y MANUEL OCAÑA JIMÉNEZ. 1932.

Mi acusada, casi paranoica por fundamentada, sensibilidad reactiva a las interesadas falacias en que está empleada la Iglesia católica desde hace años en su afán de desislamizar lo más posible el monumento, me hacen ponerme en guardia sistemáticamente ante toda información interpretativa que provenga del Cabildo. Pero aunque en principio nunca tuve inconveniente en admitir que pudieran haber trabajado operarios cristianos en la construcción de ciertas de partes de la Mezquita, aún no consagradas, dado el más que aceptable nivel de integración que los cristianos –y judíos- parece ser que alcanzaron en el apogeo del califato andalusí, no fui nunca capaz de dilucidar cuál de esos nombres de canteros que podía leer en las tablillas de arcilla eran esos cristianos a los que aludía el texto explicativo.. La mayoría no admitían duda: mis nociones de árabe eran lo suficientemente completas como para permitirme saber que eran nombre musulmanes, pero muchos otros no era capaz de localizarlos en la onomástica que yo conozco. Tampoco me preocupé de comprobarlos en diccionarios o preguntando directamente a amigos arabistas o árabes. Así que la duda, aunque razonable, quedó siempre empañada por mi limitación investigadora.

Por eso he recibido con extraordinaria alegría un artículo que el profesor Juan Antonio Souto acaba de publicar en la revista Al-Qantara (AL-QANTARA XXXI 1, enero-junio 2010 pp. 31-75 ISSN 0211-3589) en la que plantea con profundidad investigadora el mismo tema.

Juan A. Souto es profesor de la Complutense de Madrid y especialista en Historia del Islam. Por lo que tengo entendido es un reputado epigrafista arábigo que ha venido desarrollando en los últimos años un profundo estudio de la Mezquita de Córdoba . Así recientemente nos ha sorprendido con un pequeño trabajo sobre la misma (La Mezquita aljama de Córdoba editada por el Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo) en el que a pesar de sus fines claramente divulgativos y su extrema concisión apunta cuestiones realmente interesantes sobre la esencia y la historia del monumento. La originalidad de Souto radica en que, contra la mayoría la literatura que se publica especialmente en la ciudad, defiende la familiaridad del oratorio cordobés con la tradición a la que realmente pertenece: la arquitectura islámica, poniéndola en relación con la de la dinastía a la que pertenecieron sus constructores: la omeya e incidiendo en la dependencia simbólica de la Mezquita respecto del estado andalusí del que fue emblema y alma.

En el trabajo publicado en Al-Qantara y titulado ¿Documentos de trabajadores cristianos en la Mezquita Aljama de Córdoba?, el profesor Souto desmonta cuidadosamente los apoyos argumentales en los que el arabista y arqueólogo Manuel Ocaña, basándose en una inspiración de George Colin, sustentó su teoría de que algunos de los nombres de canteros recogidos por él mismo en los años 30 pertenecían a transcripciones al árabe de nombres cristianos. En concreto Mubarak, Mas’ud y Nasr, toda vez que se trata de correspondientes semánticos de Benedicto, Félix y Víctor . A ello sumó el hecho de que algunos de ellos aparecieran acompañados en ocasiones por determinados símbolos que hacía descansar en la tradición semiótica cristiana: el ancla, la T (cruz primitiva), la barca, el grano de mostaza y otros. Con ello pretendía indicar que se trataban de mensajes herméticos que aludían secretamente a la condición de creyentes cristianos de los operarios.

El profesor Souto comienza explicando que las últimas tendencias de la gliptografía moderna tienden a considerar que las marcas de cantero que se encuentran en multitud de monumentos antiguos (2) tienen un sentido meramente utilitario alejado de cualquier posible interpretación esotérica. Se trataría sólo de firmas cuyo grabado en piezas trabajadas respondería a la necesidad de marcaje individual o colectivo (taller, familia, etc.) para su cobro o como imposición de asunción de responsabilidad.

Según Souto los signos (más de 700) encontrados en las piedras de la Mezquita responden a esa misma causalidad y la posibilidad de que respondan a, o deba añadírseles, cualquier otra debe ser claramente demostrado, cosa que Ocaña dista mucho de hacer.

Tres son las pruebas de la infundabilidad de la atribución de sentido cristiano a algunos de los nombres y signos que Ocaña despliega.

La primera la profunda incoherencia de que pudieran escapársele, por muy crípticamente que hubieran sido confeccionados, símbolos de la fe enemiga a los constructores de un edificio que respondía precisamente y sobre todo en el caso de Almanzor, a un espíritu de yihad contra esa misma fe.

La segunda el hecho de que si bien los tres nombres que indica (Mubarak, Mas’ud y Nasr) son correspondientes sinónimos de otros tantos cristianos (Benedicto, Félix y Víctor), lo son así mismo onomásticos. Es decir que tanto en una fe como en otra existen corrientemente esos mismos nombres.

La tercera la incomprensible arbitrariedad con que Ocaña, un muy riguroso investigador por lo demás, atribuye simbolismo cristiano a signos de muy dudosa asignación semiótica (3). La supuesta TAU, frecuentemente tumbada, el ancla, la supuesta barca que más parece un arco tensado con una flecha, las diferentes estrellas o los fitomorfos son signos a los que difícilmente se les puede asignar una unívoca significación, como el profesor Souto pone de manifiesto en un admirable despliegue de erudición simbólica. Por ello como lo que yo modestamente he tratado de hacer es un condensadísimo resumen del artículo recomiendo vivamente su lectura completa tanto por la cantidad de datos que aporta como por el disfrute del método investigador que proporciona.

Considero pues, como ha puesto de manifiesto el profesor Souto, una temeridad informativa, cuando no un atrevimiento interesado, el que se den por seguras determinadas teorías sin la más mínima base científica en explicaciones divulgativas de piezas museizadas y que parecen apuntar a esa constante tendencia de la historiografía ejercitada por empleados del Cabildo de arrimar el ascua siempre a la sardina católica en detrimento de la islámica.



    (1) Un amigo experto islamólogo me ha hecho rehacer totalmente este párrafo y cambiar su sentido. Le agradezco haberme proporcionado una información de primera sobre el sentido de las mezquitas y el haberme obligado a cambiar la perspectiva.


    (2) Recientemente mi amigo Paco Muñoz recogía muestras gráficas de las marcas de cantero medievales grabadas en los sillares del puente medieval llamado de Los Piconeros situado en las afueras de Córdoba y los colgaba en su magnífica página: NOTAS CORDOBESAS.


    (3) La misma persona que me ha asesorado en el significado de las mezquitas me ha apuntado la posibilidad de que todo este tema hubiera sido fruto del sentido del humor de don Manuel Ocaña, una broma que acabó convirtiéndose en materia académica.


lunes, 19 de julio de 2010

KORDOBABAKOAK

Tiene razón Marti Julbe cuando habla de que, haciendo oidos sordos a las hipócritas jeremiadas del localismo cateto, de lo único lógico que se trataba ahora era de sanear una entidad en quiebra, a la que ha llevado a esa situación la más portentosa conjunción de truhanes, desalmados y cretinos que vieran los siglos desde la burguesización de los bienes eclesiásticos tras la desamortización de Mendizábal. O sea a arreglar uno de los muchos desaguisados que los políticos y financieros aficionados andaluces y cordobeses se han encargado en 30 años de generar. Contradiciendo lo que mi admirado Justo Navarro dice hoy mismo en El País, me atreveré a decir que lo único que los andaluces hemos demostrado al mundo es que somos unos mantas. Pero no por el hecho de haber nacido en Andalucía, que eso sí es una calumnia étnica, sino porque simplemente nos hemos comportado como unos mantas y no hemos sido capaces, en unos pocos años en los que hemos tenido por fin la oportunidad, de superar limpiamente la desgracia que le cayó a este pedacito del planeta desde que los invasores de la espada cruzada la convirtieron en un enorme cortijo para disfrute exclusivo de unas pocas familias. Y eso es una realidad palpable. Los responsables de ese fracaso tienen nombres y apellidos y carnets de partido y la mayoría aún ocupa cargos públicos, pero sus sostenedores somos todos los demás que hemos aceptado sin rechistar las imposiciones electivas necesarias de unos partidos que se han revelado como únicamente interesados en su perpetuación en el poder, en su propio beneficio como sociedades anónimas políticas, y nunca en el cultivo de la racionalidad democrática, en defender los verdaderos intereses de los ciudadanos a los que dicen representar.

Félix Bayon se quedó ronco de gritar en los años 90 desde su columna de El País Andalucía contra la maldad (a la que yo sumo en demasiados casos el cretinismo) de los políticos andaluces, de todos, que habían acabado por convertir las Cajas de Ahorros, entidades semipúblicas con que nos habíamos encontrado los andaluces en la nueva andadura democrática y que garantizarían la eficacia económica de nuestros ahorros compaginándolos con una labor social basada en la redistribución de esa riqueza, en un botín, en herramientas que sirven para financiar de forma más o menos transparente a los partidos y para dar refugio dorado a políticos caídos en desgracia pero a los que merece la pena mantener contentos y callados por lo que pueda pasar.

Los peores los compadres de esa superpanda de truhanes organizados bajo siglas que aluden a obrerismo y socialismo. Ya convertidos en derecha liberal clásica, contando con que la que pasa por derecha es el equivalente a una descerebrada ultraderecha antisistema. Pase que no hayan dado ni un solo paso para la consecución de la sociedad inscrita en su propio nombre y en sus ideales históricos y que hayan adoptado un modelo de desarrollo económico desigualitario, agresivo y absurdo. Pase que han abrazado con inmenso amor absolutamente todos los presupuestos y la lógica del capitalismo en vista de que no tienen cojones de hacerle ni un simple rasguño. Pero al menos podían haber luchado con las ganas suficientes, aunque sólo fuera para dar el pego, por la creación de un gran instrumento financiero que garantizase el acceso al crédito a todos los ciudadanos independientemente de las normas salvajes del mercado.

El propio Bayón lo desgranaba en alguno de aquellos ya míticos artículos. Los dirigentes pesoeistas andaluces fueron tan cabrones y tan imbéciles a partes iguales que en aquellas Cajas que controlaba, y que eran la mayoría, en lugar de obligar racionalmente a unos procesos de fusión desde el primer minuto se dedicaron a colocar al frente de cada una de ellas a personajes afines que les garantizaran la financiación partidista necesaria. Así cuando se plantearon por fin comenzar las fusiones de esa mayoría de Cajas que supuestamente controlaban se encontraron con la encastillada resistencia de sus emires convertidos en caudillos localistas que a fuerza de comprar voluntades en sus feudos y en la propia administración central autonómica las habían convertido de hecho en taifas independientes. De manera que a falta de no tener nada que fusionar en el plato de las rentabilidades políticas se tuvieron que comer una mierda fusionada.

Así que el siguiente paso fue tratar de que alguna de ellas absorviera a una extraña Caja que escapaba a su control: CAJASUR. Una Caja propiedad exclusiva de la Iglesia Católica cordobesa en la que los pesoeístas habían intentado infiltrarse imitando la estratagema del Caballo de Troya. Regalando la otra caja cordobesa, la Caja Provincial de Ahorros, a la que sí controlaban a través de la Diputación, su propietaria legal, a la Iglesia Católica pensaban acceder a la fortaleza cajasureña y una vez dentro conquistarla. No sabían estos gilipollas con quienes se las estaban viendo. La gorda popa del Cura Castillejo los echó de un culetazo del banco de las ilusiones: Cajasur se quedó con todo. Un robo en toda regla al pueblo de Córdoba de la que los sociapollas cordobeses jamás dieron explicaciones.

Cuando visto que desde dentro no podían dar el asalto final se decidieron a intentarlo desde fuera. Pero la Iglesia, que es una vieja zorra con la pelleja de caimán, se resistió perfectamente. Para ello contó, aparte de con una entregadísima y compradísima cutrefacta prensa local, con la inestimable colaboración del gobierno municipal, de Izquierda Unida, cuya Alcaldiosa Rosa Aguilar, que entró en el consistorio como comunista y salió beata cofrade de mantilla y misal, se alió con su director espiritual, el obispo contra las pretensiones unificadoras de los peseoístas de Sevilla. Una vergüenza que arrastrará la formación más de izquierdas con representación política hasta que se refunde. Porque algún día saldrá a la luz el beneficio, aparte del demostrado posteriormente particular en la carrera política de la propia Repelente Señora, que sacó de esa alineación. Pero además contó con la colaboración de prácticamente toda la sociedad cordobesa perfectamente comprada por las monedas que el Cura Castillejo iba repartiendo tras la misa dominical. Se llegó al delirante extremo de que, como apuntó Alberto Almansa, Córdoba ha sido la única ciudad del mundo en la que se organizó una manifestación en defensa de un banco, en aquella apoteósica estupidez colectiva de los curas hamelines y los aratonados ciudadanos encantados. Pero sobre todo por el gobierno Central en la etapa del Partido Popular. Es historia perfectamente conocida, en la que el vaivén de las leyes sirvió despreciablemente a intereses particulares.

Cajasur se vio así tranquilamente desahogada para dedicarse a desviar los ahorros de los cordobeses que debía invertir en la propia ciudad hacia empresas ladrilleras que contribuyeron poderosamente a encementar la Costa del Sol y a enriquecer a unos cuantos constructores amiguetes. La parte social la solventaba subvencionando profusamente cofradías, peñas y algún que otro asilo y la cultural organizando exposiciones exaltadores del nacionalcatolicismo. Y la ciudad, la prensa local al completo e Izquierda Unida incluidas, compradas, callaban. Tal vez algún día saldrá a la luz la naturaleza y las formas que adoptó la colosal estafa de la que esta ciudad fue objeto por parte de aquel puñado de granujas que copaban permanentemente las páginas de sociedad de la prensa local.

Y así entramos en la recta final. Los sociapollas, ya en franca decadencia, incapaces de controlar nada intentan un último órdago para salvar la cara mandando a UNICAJA al rescate fusionador cuando CAJASUR, siguiendo la lógica financiera de que una Caja llevada por aficionados y ladrones que son incapaces de controlar que los desvíos fraudulentos no superen a los beneficios globales, acaba en la ruina más absoluta. Y otra mierda que se comen. Los curas prefieren seguir jugando a apostar por cualquier solución, por extrema que sea, que no pase por entregar la Caja al control de la Junta y optan por la intervención. Alguna posibilidad de salvar algo tendrán si la adquiere alguna entidad de más o menos obediencia vaticana que se anime a contar con ella y les pase algo de lo perdido. Esa era la sospecha hasta hace dos días. Hoy ya se sabe que una Caja vasca, el BBK, ligada al PNV, ha salido vencedora de la puja. Y segundo plato de mierda que se jalan los sociapollas en dos meses.

Los análisis se han disparado. Los pesoeistas andaluces lógicamente no asumen deportivamente el fracaso que ellos desde hace treinta años han propiciado. Que se jodan. Ahora que ya sabemos que la Caja Única es imposible, que unos derechistas liberales usurpando fraudulentamente dos siglas de viejos rojos jamás se plantearán una Caja Pública, que además han sacado una ley que permitirá poder privatizarlas, que... Eso, que se jodan. Toda la sociedad se joderá por su culpa. Pero oírlos chillar estos días como cochinos cobardes es un dulce sonido para mis oídos.

Los desalmados del PP que han jugado a todas la barajas sólo por hacer daño están desorientados, aunque esperanzados en ganar próximamente. Más desgracia para esta tierra si eso ocurre. Mucha más desgracia. Pero entre todos la mataron y ella sola se murió. La esperanza, digo.

Yo creo que es un mal menor que nuestro dinero lo gestione gente de fuera. Ya que no tenemos cojones de arañar siguiera al sistema capitalista al menos que lo haga gente con criterios capitalistas serios. Y no la panda de haraganes sirlanchones que lo ha hecho hasta ahora. Y será bueno que saneen la Obra Social y Cultural, empezando por el Palacio de Viana y terminando por el subvencionismo narcocofrade y la metástasis clientelar que había montado don Miguelón. Hay quien dice que los del PNV son unos meapilas también y que eso hará que el cabildo cordobés recupere privilegios. No lo creo. Los curas vascos no tienen nada que ver con estos zaparrastrosos Padres Lamparones y los profesionales que han hecho que el BBK sea la caja más solvente del estado no se andarán con tonterías.

Pero sí sería interesante conocer los entresijos de la puja. Qué hay de verdad en el pacto Zapatero-PNV para poder aprobar los presupuestos del 2011 a cambio de entregarle CAJASUR, que ha consumado una traición a sus huestes andaluzas largamente sospechada. Qué hay de verdad en lo que nos cuenta el magnífico bloguero de AL SUR DEL GUADALQUIVIR en ese delirante, pero perfectamente posible, relato que se curra sobre la mafia financiera española cuyas largas garras han llegado por fin a esta pequeña y desgraciada ciudad. Sobre todo para poder imaginar la cantidad de verde bilis, de odio y de rencor que está generando entre las filas de los sociapollas el descubrimiento de cómo se traicionan unos a otros, cómo se van quedando con el culo al aire ante sus votantes y como se desmorona entre la gente que se dice de izquierdas la política de izmierdas en que están, todos ellos, embarcados. Y de cómo en el fondo no mandan un carajo. Que quien manda aquí son los dueños de la pasta: la mafia financiera.

Lo que más me jode es que van a dejar a la puta paloma como símbolo. Para no despistar a la clientela fiel a la banca de los curas. Tal vez algún día podremos acojernos a una ley de memoria histórica bancaria y mandarla a los infiernos con el cura que la creó para no tener que verla más. Mientras tanto esperaremos a ver si la txapela viene dando buenas patadas en el culo a los de la palomita. Una buena limpieza étnica. De la etnia de los enchufados, los lameculos inútiles y los sinvergüenzas. Y juicios, muchos juicios. Sobre todo al probe Miguel que dice que es feliz en su montaña, que se esta convirtiendo en ermitaño. Con su póliza millonaria y sus hermanitas de la caridad.

sábado, 17 de julio de 2010

Aumenta el Producto Interior BRUTO

La primera e inmediata consecuencia de la victoria de la selección española en los Mundiales de Fútbol 2010 ha sido el espectacular aumento que ha experimentado el Producto Interior BRUTO en el país. Los titánicos esfuerzos que los gobiernos derrochan para conseguir aumentarlo incesantemente hasta el punto exacto que necesitan para llevar a cabo los ajustes económicos y sociales que les dictan las sabias Corporaciones Financieras Internacionales no siempre dan un fruto tan bruto. Pero en esta ocasión el éxito ha sido TOTAL, GENIAL, BRUTAL.

SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL
UNA TAPA DE CARNE CRUDA


lunes, 12 de julio de 2010

Higienizando muros

Ya sé que con la que está cayendo y con las perspectivas de empeoramiento del mundo (vendrán tiempos más malos y nos volverán más ciegos...), cuyas patitas empiezan a asomar bajo las puertas de nuestra percepción, entretenerme en pequeñas reivindicaciones simbólicas estrictamente localistas es un ejercicio que roza el peripatetismo. Ahora que hemos descubierto, tras los efectos de esta estratégica crisis y los entusiasmos del pelotismo patriótico, que estamos perfectamente preparados para que nos gobierne a nosotros también cualquier Berlusconi mesetario o periférico. Que la izmierda reinante practica una extraña forma del bandolerismo legendario español robando a los pobres para dárselo a los ricos. Que ha dado la orden encubierta de privatizar las Cajas de Ahorros para que no puedan servir al ciudadano, sino a la Gran Banca. Y que mientras la derecha pata negra se nos vuelve antisitema y llama a la rebelión fiscal y legal. Que sospechamos sustentadamente que el Imperio se prepara para ofrecernos muy pronto un entretenido espectáculo de luz y sonido con los fuegos artificiales de mortíferos misiles que caerán pronto sobre Irán, inundando de nuevo sus cementerios de muertos de 20 años y a nosotros, los occidentales, de oprobio con cáscara. En fin, ahora que las peores distopías de la literatura y el cine del siglo pasado comienzan a prepararse para superara a la ficción.

Ya sé que... Pero esas reivindicaciones o molestias que absurdamente trato de inferir a la conciencia discreta y dormida de esta ciudad representan mi pequeño cóctel molotov rebelde o desesperado lanzado desde este minúsculo rinconcito perdido en el ciberespacio contra el podrido edificio de la normalidad ciudadana. Ya digo que absurda, peripatéticamente.

Así, que yo a lo mío, a tratar de molestar a los cabrones más cercanos. Aparecen casualmente juntas en El Día dos noticias que aparentemente no tienen nada que ver, pero que leídas con la perspectiva adecuada presentan una misma faceta de atrocidad, pero también de esperanza. Dicen ambas dos:


¿Cuál es la relación entre ambas más allá de la inversión de dinero público para mejorar bienes también públicos? Pues que hacen referencia a dos ámbitos, una calle y un colegio, que portan, contraviniendo todas las leyes y todas las sensibilidades de la Memoria Histórica y de la simple decencia política, nombres de personajes atroces que están ligados al golpe revolucionario fascista de 1936, al genocidio programado de demócratas posterior y al secuestro a punta de pistola de todo un país por una banda de forajidos durante 40 años. La calle principal de esta ciudad lleva aún el nombre de un destacado miembro de la principal familia caciquil cordobesa, falangista de primera hornada, conspicuo conspirador golpista, transmisor de las consignas de los militares felones para Córdoba y principal coordinador de las fuerzas civiles y militares en la ciudad, cuyo celo y empeño fueron probablemente claves en ella para el completo triunfo de la Revolución Fascista y la brutal represión posterior (10.000 asesinados), antes de que las fuerzas populares y legales republicanas pudieran defenderse.

Podría aducirse que los méritos de José Cruz Conde para seguir contando con su nombre en esa calle son anteriores a los que pudieran reconocérsele ligados a la Revolución Fascista, dado que durante una breve etapa como alcalde (1924 – 1926) fue el promotor del Ensanche cordobés con la remodelación de la zona centro y norte del casco histórico (Tendillas, calle Nueva y la propia calle que lleva su nombre), aunque a costa de la destrucción de una enorme porción del entramado urbano medieval. Cierto. Pero en Alemania a nadie se le ha ocurrido dedicar una calle a Hitler por su méritos de fino pintor de paisajes, anteriores a sus innombrables fechorías.

El caso es que ninguno de los cuatro alcaldes más o menos comunistas, uno facha y un súcubo de chaquetilla que hemos tenido desde las primeras elecciones han movido jamás en sus mandatos ni un solo dedo para remediar la ignominia de que el nombre de ese siniestro tipo siguiera mancillando el callejero cordobés. En el caso del facha es fácilmente comprensible, pero en los otros cinco ni siquiera el respeto debido a los asesinados en las cunetas y en las tapias de su partido los movió a la justicia.

El segundo caso es mucho más atroz porque el que fuera obispo fascista lo que nombra es un colegio. Para no repetir lo escrito en otros lugares permitidme que me autocite: Fray Albino fue uno de los más conspicuos incitadores del golpe de estado fracasado que degeneró en guerra civil. Ideólogo de la Cruzada, ensalzador hasta el ridículo del Caudillo a quien declaró enviado de Dios y apologista sin tapujos de los crímenes de guerra del bando fascista. Su obra cumbre, el CATECISMO PATRIÓTICO ESPAÑOL (Salamanca, 1939) (4), una especie de adaptación para niños del Mein Kampf de Hitler, fue de obligado aprendizaje en las escuelas durante la primera posguerra, siendo retirado de las mismas cuando muchas de sus enseñanzas chocaron con el nuevo giro que el Papa imprimió a la doctrina católica para adaptarla a la nueva situación mundial producto de la victoria de las democracias sobre los estados autoritarios a los que el Vaticano había apoyado sin tapujos.

COLEGIO FRAY ALBINO

Pero los méritos que se le suponen para mantener su nombre en un colegio público, en toda una barriada y en una avenida y sendas esculturas públicas son posteriores a sus méritos como incitador el crimen organizado y al genocidio. Siendo obispo de Córdoba (1951-58) y supuestamente conmovido por las condiciones infrahumanas en que vivían miles de familias cordobesas consiguió ayudas suficientes de diversas fuentes para construir tres barriadas de casas baratas donde acogerlos. Loable acción donde las haya, pero sus taimados hagiógrafos se olvidan del pequeño detalle de que de esas condiciones inhumanas en las que se cocía la miseria del pueblo cordobés, era también responsable nuestro buen obispo. Y de que el dinero recaudado no era sino una ínfima parte del botín de guerra que los vencedores habían obtenido a costa del dolor de todo ese pueblo vencido y humillado.

Otra atrocidad que se sumó a las anteriores, esta vez con repugnantes tintes de recochineo fue la ubicación de una parte del ruinoso colegio que lleva el nombre del obispo, en el Rey Heredia, que pasó así a llamarse también Fray Albino. El colegio público Rey Heredia fue diseñado y construido en 1918 por el arquitecto socialista Azorín Izquierdo y, siendo el primero en la ciudad mixto, responde a los criterios del racionalismo pedagógico, radicalmente alejado de la pedagogía basada en la inoculación doctrinal supersticiosa de la Iglesia Católica. Pero el agravio no queda ahí. Porque los planes conjuntos municipales y de la Junta preveen su demolición y la creación de una plaza que supuestamente realzaría la monumentalidad de la torre de la Calahorra. Para variar, nuestro sensible Ayuntamiento de izmierdas ha hecho oídos sordos a las voces que han solicitado su mantenimiento y su conversión en un Museo de la Escuela Racionalista y Republicana.

COLEGIO REY HEREDIA RENOMBRADO FRAY ALBINO

Se da la repugnante circunstancia de que el último acto de la ignominia del mantenimiento del nombre del obispo fascista en el callejero se debió a la actual Consejera de la Junta Rosa Aguilar, que en sus tiempos de alcaldesa de la ciudad por Izquierda Unida se plegó no sabemos si sumisa o entusiásticamente a las peticiones de un grupo de meapilas y consintió la atrocidad de que se le dedicara una avenida.

LA ESPERANZA de que hablaba al principio se basa en la de que en un milagroso rasgo de vergüenza, en quienes nunca la conocieron, se decidieran a aprovechar la remodelación del colegio y la calle para higienizar su nombre. Y sin gastar un euro. Bueno, sólo el de la nueva placa. Y para que no digan que sólo soy negativo, ahí va una propuesta perfectamente positiva. Y por si quieren seguir usando nombre de personas relevantes, en lugar de, como yo prefiero cosas o conceptos. A la calle podrían ponerle calle de Vicente Ferrer y al colegio el nombre del arquitecto racionalista antípoda moral del obispo naci(onalcatólico): Azorín Izquierdo. Vana esperanza por supuesto a la vista de lo visto y de que la izmierda cagona andaluza reinante no está dispuesta a sacar adelante el más mínimo proyecto que moleste al señoritismo fascista andaluz. Lo dice hoy mismo Isaac Rosa:

También está enterrando muchas iniciativas que ya estaban en marcha, con años de trabajo detrás, y que con el argumento de que estamos en crisis y que hay otras prioridades, son hoy desatendidas.

Es el caso, por ejemplo, del plan para convertir en ‘lugar de la memoria’ el campo de concentración de Los Merinales, en Dos Hermanas (Sevilla). Me cuenta Cecilio Gordillo, agitador incansable de todo lo que tenga que ver con la dignificación de las víctimas del franquismo, que la Junta de Andalucía se está desentendiendo por completo de sus compromisos, con la excusa de que no hay dinero. Y eso pese a que las actuaciones propuestas no implican gasto.

En ese campo de concentración miles de presos republicanos, en condiciones infrahumanas, construyeron el Canal de Bajo de Guía, que permitió convertir en regadío 80.000 hectáreas de marismas y pastos. De ellas se beneficia hoy colosalmente la Andalucía gobernada desde hace 25 años por los supuestos herederos de los ideales de aquellos con cuyo sudor y con cuyas manos se construyeron. Sin el más mínimo reconocimiento por su parte. Claro que teniendo en cuenta que han fichado como consejera de Obras Públicas a una individua que perteneciendo aún al Partido Comunista, y antes de que la echaran por morosa, fue denunciada en los tribunales por los familiares de los asesinados en Córdoba durante el genocidio franquista por negarse a cumplir la ley que la obligaba como alcaldesa a abrir las fosas donde están aún enterrados, podemos hacernos una idea de cuál es el criterio de selección de gobernantes que prima en la Junta de Andalucía. Y cuáles sus fines.

miércoles, 9 de junio de 2010

La meritocracia

Obra de Josep Renau


Una de las consecuencias del suicida mantenimiento de la hijoputesca Ley D’Hont por parte del actual partido gobernante es que ya se presenta como casi imposible de evitar el que las próximas elecciones las gane en España un partido de la ultraderecha en lo social y ultraliberal en lo económico. Este partido tendrá el camino expedito para imponer las reformas sociales (privatización de la seguridad social fundamentalmente) y del mercado laboral que le son programáticas, aprovechando el allanamiento que ese partido actual gobernante, un partido de la derecha liberal camuflado de izquierda, que ha renunciado a los presupuestos de la socialdemocracia que le eran propios, le ha preparado convenientemente, acercando al límite de las posibilidades que le permiten sus bases electorales la política ultraliberal que se está cociendo para todo el mundo.

Lo que viene es un asalto en toda regla al estado de bienestar de los países ricos y una vuelta de tuerca más en el saqueo de las economías y de los trabajadores de los países pobres. Lo de siempre, pero ahora con la facilidad que proporciona el estado de pánico permanente creado artificialmente, la carencia de alternativas utópicas al modelo dominante y la cretinización de las masas por parte de los medios más diversos. Pero para no usar las mismas terminologías con que los han venido denunciando las moribundas fuerzas izquierdistas tradicionales, sus departamentos de marketing les han creado unas nuevas para evitar asociaciones de ideas indeseables. La más atroz de todas es la de la Cultura del Mérito.

Uno de los trucos más viejos de que se han valido siempre los Dueños del Cortijo Mundial ha sido el de cambiar frecuentemente el nombre de lo que hacen para crear una falsa apariencia de novedad esperanzadora, de evolución positiva. Del mismo modo que los administradores de la Superstición han cambiado el nombre de Dios, que ya apestaba de inconsistencia por los avances de la ciencia, por el de Diseño Inteligente, el capitalismo salvaje, que siempre fue salvaje, ha ido cambiando de nombre con los años. Sistema de mercado, economía sostenible. Son algunos de los eufemismos que ha ido recibiendo a lo largo de su historia. O renombrar el sistema de monopolios de las grandes multinacionales como globalización. El último trueque nominal al que estamos asistiendo ha sido el de comenzar a llamar cultura del mérito a lo que antes se llamaba ultraliberalismo.

La cultura del mérito no es más que la vieja mentira que en los Estados Unidos ha fundado siempre la justificación de una de las sociedades más injustas en lo social del mundo occidental: la de la igualdad de oportunidades. Aquella que consagraba como un dogma que cualquier ciudadano nacido en la pobreza podía convertirse en multimillonario o en presidente, para justificar la ley de la jungla. La misma que hace que sea el mérito el que proporcione la presa al felino depredador o el escape a la gacela posible víctima. La misma que consagra el que el estado no debe proporcionar cobertura social al que no adquiera el mérito suficiente, el triunfo social medido por la capacidad que tiene cada individuo de ganar el suficiente dinero para pagarse un tipo de asistencia médica y el fracaso por la condena a la muerte o a la enfermedad permanente por carencia de recursos. Que la educación no es una tarea social, sino privada y que sólo tiene derecho a colegio decente para sus hijos el que demuestre suficiente mérito talonario. La misma que considera que todos los bienes y servicios públicos que garantizan coberturas a los que no tienen demasiados méritos suponen competencia desleal a las empresas privadas que ofertan esos servicios a los que tienen mérito suficiente, o sea dinero suficiente. La que condiciona exclusivamente la percepción de pensiones a los ancianos que han pasado la vida trabajando a que hayan contratado seguros de vejez privados.

En Córdoba tenemos la suerte de contar con uno de los más iluminados apóstoles del nuevo evangelio: el catedrático emérito de la UCO José Javier Rodríguez Alcaide y actual catedrático de una Fundación privada que está siendo desde hace unos meses promovido en los medios cordobeses como líder de unos grupos de opinión encargados de preparar el camino en la ciudad para cuando el ultraderechista Partido Popular alcance el poder y los centros de decisión. La nueva vuelta de tuerca del capitalismo-sistema de mercado-economía sostenible. El Más de los Mismo, pero Peor. La cosa se gestó en los 80 y en unos sitios se llevó a cabo mediante la quiebra del movimiento obrero por medios coercitivos pero no sangrientos (Inglaterra, EE.UU, España) y en otros (Chile) la imposición de las teorías de la escuela de Chicago se hizo a costa de mucha, demasiada sangre. Y ahora ha llegado el momento de instaurarlo universalmente, de globalizarlo. Pero sobre todo de convertirlo en sistema único económico y de pensamiento.

En un artículo que publicaba el adalid en su principal palenque el diario CÓRDOBA y titulado EMPRESAS Y POBREZA propone las líneas fundamentales de su pensamiento, que forma además el cogollo docente de la doctrina que imparte en su cátedra. Lo que llama la atención sobre todo en la exposición es el interés en vincular la defensa de la meritocracia con el cristianismo que dice profesar y que en ningún momento aparezcan apelaciones a la asistencia social de los excluidos, de los enfermos, de los ancianos, como si el sistema de empresa, de mercado puro garantizara la existencia de una idílica sociedad en la que la propia dinámica económica libre de regulaciones y de redes asistenciales creara la felicidad social.

La meritocracia es el sistema que permite que un tipo con una especial habilidad para patear vejigas esféricas infladas gane en un año el equivalente al producto nacional bruto de un país africano, el que los países más meritorios pueden controlar los precios en los mercados internacionales de los productos de los países menos meritorios y por lo tanto más pobres que compiten con los suyos para arruinarlos. El que no se creen diferencias morales entre unas industrias y otras independientemente de si fabrican biberones o minas antipersonas. El que lo único importante sea la creación de riqueza por la riqueza y no la riqueza racionalizada y equitativamente repartida. El que el único fin de la economía sea el crecimiento económico independientemente de que los recursos naturales estén empezando a escasear y el planeta a resentirse. Por ejemplo.

Y la calaña moral de este señor se la adjudica él mismo afirmando que no se arregló Brasil con la teología de la liberación, sino que con la teología de la transformación está saliendo de su pobreza. Con esa crueldad gratuita a de mearse en la teología de la liberación, que fue un intento de verdaderos cristianos por denunciar y resolver a pequeña escala las tremendas injusticias que el sistema que él defiende causa en los más pobres de la tierra. Y que fue aplastado por la Jerarquía Católica por orden de los Dueños del Cotarro porque daban mal ejemplo. O por las balas de los militares y otros sicarios de los poderosos. Esos, que como nuestro catedrático practican un cristianismo de mecha y oro, misa dominical con rolex en la muñeca y limosna al pobre de la puerta.

viernes, 4 de junio de 2010

Enfermos mentales se niegan a convivir con vecinos energúmenos

La Asociación de Enfermos Mentales de Córdoba ha pedido a las autoridades sanitarias andaluzas que no instale las dependencias del Centro de Salud Mental en el Ambulatorio de la Avenida del Aeropuerto como tenía proyectado. No queremos tener que atravesar un barrio en el que viven unos vecinos salvajes que fomentan el odio, el miedo y la exclusión de los enfermos entre sus hijos pequeños llevándolos a manifestaciones de protesta contra ellos, haciéndoles portar pancartas con eslóganes que no entienden y enseñándoles a cortar el tráfico de las vías públicas. Esas han sido las causas que han expuesto para extender su petición. Uno de los enfermos ha sido más explícito: una gente así que se organiza en horda y que no tiene inconveniente en utilizar a los niños como pantalla contra los derechos de otros ciudadanos es una gente muy peligrosa que puede llegar a constituir fácilmente piquetes de linchamiento. Así que rogamos a las autoridades que nos libren de la posibilidad de tener que convivir con ellos y de paso tomen medidas contra la utilización de niños en el fomento del odio y en la defensa de oscuros intereses. Si las mendigas rumanas no pueden utilizar a sus hijos menores, ¿por qué se les permite a esta gente?

jueves, 3 de junio de 2010

¿También la SER trabaja para el Mossad?

Cuando los fallos en el mismo tema se suceden en el mismo medio y en el mismo oportuno momento tendremos que ponernos a sospechar, por simple higiene mental.

Lo que ayer era una bromilla que me permití, considerar a El Pais agente del Mossad va a acabar convirtiéndose en una verdad contrastada para todo el Grupo PRISA. Como me informa muy oportunamente Algarabía en un comentario la SER saca estos días una confusa noticia basada en una confusa foto con una confusa imagen que tomó un confuso submarino de un confuso barco con una confusa carga para lanzar una nada confusa acusación de que se trata de armas que Irán proporciona a través de Siria a Hezbollah.

Independientemente de que si así fuera me gustaría saber por qué no se considera igual de escandaloso el aporte de armas al estado terrorista y pirata de Israel por EE.UU y España (que también se las compra). Pero es que no es así. En ESTE ENLACE se desmonta la acusación y se acusa directamente a los responsables de la SER de intoxicar el ambiente de indignación internacional por el criminal asalto del estado terrorista israelí gobernado por desalmados a una flota de desarmados pacifistas.

El GRUPO PRISA, pues, se está especializando claramente en la Guerra Sucia, sector guerrillas sucias, directamente en el bando correcto. El de la Ley y el Orden. Del Más Fuerte.

miércoles, 2 de junio de 2010

¿Trabaja EL PAÍS para El Mosad?

mentira elpais


De verdadera cabronada consciente y no de error como probablemente aducirá su meliflua Defensora del Lector cuando reciba las inevitables quejas cabe considerar la aparición de nuevo de la famosa foto de las supuestas niñas obligadas por las Autoridades del Campo de Concentración de Gaza a casarse con adultos en Palestina ilustrando un reportaje del Colorín Semanal de EL PAÍS de esta semana titulado ESCLAVAS: Las cloacas del comercio sexual. Curiosamente en todo el largo y prolijo reportaje no aparece ni una sola alusión a comercio carnal en Palestina. Pero sí la foto, con su correspondiente pie explicativo y cuya historia real ha sido prolijamente desvelada en muchos medios y denunciada como una maniobra de desprestigio, calumniosa e incitadora al odio étnico por muchos medios.


Después del asesinato de más 1.400 palestinos en Gaza por el ejército de Israel en diciembre del 2008 las viudas pudieron acogerse a la ley semítica de casarse con el hermano de su marido. Como signo de cohesión se hizo en una ceremonia colectiva a la que acudieron los hijos e hijas de los fallecidos vestidos con ropas de fiesta. Las fotos que publicaron los medios calumniadores sólo cogen curiosamente a niñas y los pies que le colocó quien dio a la luz la información: el periodista de extrema derecha y fundamentalista cristiano estadounidense y editor de una página web titulada, cómo no, The Last Crusade, Paul L. Williams. Que se trataba de niñas de diez años a las que se obligaba a casar con adultos.


thelastcrusade


Como demostración de que no sólo medios alternativos trataron de desmontar la mentira del malnacido Williams y la estupidez en unos casos y la maldad en los más de los medios occidentales que lo siguieron la propia RTVE en su página web recogió la noticia verdadera.


Yo no me creo que sea un error. El Pais es lo que es y tiene dentro a quien tiene, independientemente de que admita colaboraciones altermundistas que le dan color de izquierdas. En el caso de la autora del reportaje, Lydia Cacho, habría que leer entero el libro del que es un resumen para ver si se hace también eco de la canallada del periodista americano o no ha tenido control sobre las ilustraciones que lo acompañan. En todo se ha hecho cómplice de la cabronada cuando a estas alturas aún no ha exigido rectificación. Porque si algo son es profesionales. Lo que hace falta es saber de qué.

ADDENDUM (Una hora más tarde): Me comunican que El País emitió un pequeñísimo MEA CULPA antes de la propia publicación del reportaje:

(El País, Opinión, Fe de erratas, pag 36, 30/05/2010)

“Fe de errores: En el reportaje “Esclavas. Las cloacas del comercio sexual” que se publica hoy en El País Semanal, se ha incluido una fotografía con el pie “bodas de niñas con adultos organizadas por las autoridades palestinas“, tal como aparece identificada la imagen en el libro Esclavas del poder, de Lydia Cacho, que será publicado próximamente. En realidad esas niñas son pequeñas damas de honor que acompañan a los novios en una boda colectiva celebrada en Gaza en el verano de 2009″

martes, 11 de mayo de 2010

La Hermandad y Cofradía de la Mala Entraña

De la misma manera que muchos pederastas se esconden tras el hábito sacerdotal para sus fechorías por la comprobada cobertura que la Iglesia les ha ofrecido desde siempre, muchos desalmados se esconden con bastante pericia en tras el catolicismo para camuflar su profunda mala entraña. Pero basta que buen día suceda un hecho concreto, se de una situación afilada, o se haga una prueba del algodón moral para dejarlos con la hipocresía en paños menores.

Estos días estamos asistiendo a uno de esos acontecimientos que sirven de esa prueba del algodón. Unos etarras que llevan nueve años en la cárcel de Córdoba han solicitado tras haberlo intentado naturalmente, terapia de reproducción asistida. Son unos asesinos cumpliendo la pena que los tribunales democráticos les ha impuesto en pago por sus fechorías, pero sobre todo siguen siendo ciudadanos exactamente con los mismos derechos y deberes que unas reverendas hermanas clarisas por poner un ejemplo de gente que también vive encerrada. Exactamente con los mismos. Bueno a ninguna monjita le permitirían sus superiores jerárquicos someterse a la reproducción, ni natural ni asistida, pero el ejemplo sigue sirviendo si nos atenemos a la estricta letra de la Constitución, única fuente del derecho para todos. Negarles cualquier derecho básico que se le concede a cualquier otro ciudadano es una intolerable discriminación. Sea cual sea la catadura moral de los mismos e independientemente de que se considere -como es mi caso- una irresponsabilidad personal el hecho de engendrar hijos en esas condiciones. Y en eso estriba la prueba de oro de este asunto. En comprobar quién realmente respeta escrupulosamente la ley y las enseñanzas doctrinales de su religión y quien asoma su patita de antidemócrata y mala persona.


Aún no hemos tenido demasiadas muestras de lo que la jauría reaccionaria españolista nos piensa ofrecer sobre ese tema, pero en Córdoba ya hemos recibido una perfectamente catalogable. Esta misma mañana el católico fundamentalista Luis Miguel Martín Rubio se ha dejado caer en el ABC local con un clarísimo doble atentado contra los principios en los que dice fundar su vida: la democracia, cuyo principio de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos se salta a piola y el catolicismo del que se salta muchísimos más. Para empezar el negar el derecho a fundar una familia, a procurar sacar un fruto de vida del amor que dos personas se profesan atenta directamente contra las bases en las que se funda la doctrina familiarista de la Iglesia Católica y tan atentado contra esas bases vitales que defiende el catolicismo sería un aborto como abortar el deseo de procreación de dos personas que lo deciden libremente y sin cortapisas legales ni éticas. Otros principios fundamentales del catolicismo cuyo culo patea el señor Martín Rubio serían el principio de posibilidad de alumbramiento de un nuevo cristiano objeto de salvación y la negación de la caridad cristiana y de la presunción de arrepentimiento y de inocencia en la índole de sus intenciones a unas personas que por muy desalmadas que hayan podido ser o incluso que lo sigan siendo no dejan de ser frutos del plan divino de la Creación. Este vigoroso pateamiento lo coloca EXACTAMENTE en el mismo nivel de depravación que la posible falta de escrúpulos de los asesinos etarras al cometer sus nefandos delitos, puesto que lo que está haciendo el columnista falso católico es despersonalizar a esos ciudadanos portadores de derechos, convertirlos en cosificados objetos de odio puro, merecedores de la negación de la cualidad de humanidad de que son portadores, como ciudadanos primero y con el añadido de hijos de Dios para un verdadero creyente.


Se trata de una estrategia ampliamente utilizada por la Iglesia Católica en toda su historia, que atenta directamente contra sus propios principios doctrinales. La deshumanización del diferente con el fin de extirparle más fácilmente sus derechos y poder eliminarlo sin remordimiento. Lo hicieron con herejes, ateos, musulmanes, judíos y republicanos. Y que si bien hoy día por influencia de los ideales humanistas ilustrados muchos católicos la han abandonado otros muchos, los más aguerridos fundamentalistas sobre todo, siguen practicando. Son la gente partidaria de la pena de muerte, que quiere encarcelar a los niños y consideran unos inútiles a los policías que no torturan a conciencia a los presuntos asesinos de Marta del Castillo para que confiesen dónde escondieron el cuerpo, y les parece bien que el padre, cegado por el dolor y el odio, de otra niña asesinada sea asesor de legislación penal del principal partido de la derecha-derecha. Los que defienden a capa y espada el encarnizamiento terapéutico y pretenden sustraer derechos básicos de los que ellos disfrutan a los homosexuales, los que prefieren arruinar miles de vidas de mujeres antes de aceptar que un embrión no es una persona, los que prefieren que se contagien millones de pobres el mundo cuando follan antes de permitirles usar un simple condón. Son la gente que defiende las actuaciones de los genocidas militares y falangistas del franquismo, muchísimo peores y muchísimo más letales que los etarras actuales y a los que les pareció perfecto que al golpista Tejero se le concediera permiso para asistir a la puesta de largo como cura de un hijo suyo. El señor Martín Rubio seguro que estaría mucho más feliz si esos etarras hubieran sido convenientemente ejecutados.

Pero donde se muestra más hipócrita nuestro presunto demócrata y católico falsario es en la exposición de las razones económicas que trata de sobreimpresionar sobre las demasiado cantosas morales. Y aduce como contundente argumento por si acaso la exposición de los crímenes de los beneficiarios no son suficientes que el tratamiento costará 6.000 € a los contribuyentes. Lo normal, lo que cuesta a los demás ciudadanos que lo soliciten. Pero si es sólo por el dinero a mí me jode muchísimo más que el hecho de que una pareja por muy asesinos que sean hagan uso con mis impuestos de sus derechos mientras pagan su culpa que que el estado se gaste 50 millones de euros también de mis impuestos en recibir por todo lo alto en este país a un tipo tan siniestro como el señor Ratzinger que ha protegido conscientemente a cientos de pederastas durante muchos, muchos años. Y que probablemente las abrumadoras pruebas que van apareciendo harán que muy pronto no pueda viajar a muchos países sin riesgo a ser detenido..

domingo, 18 de abril de 2010

La Huella Morisca, de Antonio Manuel

No es cierto que los españoles no hayamos innovado tanto en los varios campos del saber y del hacer humanos como otros pueblos. A la creación de la primera y genial novela moderna habría que sumar otras grandes innovaciones productos del genio hispano que pasan más olvidadas pero que han tenido increíbles consecuencias en la Historia de la Humanidad. Por ejemplo la invención de la limpieza étnica que en dos grandes tandas llevaron a cabo los monarcas españoles con la interesada ayuda de la Iglesia Católica que eliminaba con ella competencias menores a lo largo del siglo XVI, la Inquisición como método de probada eficacia para unificar criterios, el campo de concentración que se usó por primera vez en la Guerra de la Independencia en la isla de Cabrera para encerrar a los prisioneros franceses y la doble innovación del arte militar: bombardeo aéreo de poblaciones civiles indefensas y el uso de gas para ello contra los aduares rifeños en la invasión española del Rif.

Todas ellas han dejado profundas huellas en el alma española como pudo comprobarse en las secuelas del golpe de estado fascista de 1936, en forma de guerra despiadada y de genocidio posterior. Pero la que más lo ha hecho fue sin duda la primera, la extirpación de un porcentaje de la población española que no respondía a los cánones unificatorios que habían planteado los planificadores de la monarquía católica: judíos primero y moriscos después. Por algo en ella se funda la UNA, GRANDE y LIBRE que comienza de nuevo a despertar después de un breve periodo de aletargamiento.

De esas huellas que han quedado en lo que podríamos llamar metafóricamente el alma española de aquellos hechos es de lo que trata el libro que ayer se presentó en la Casa de Sefarad: La Huella Morisca (El Al Ándalus que llevamos dentro) de Antonio Manuel. En Almuzara.

Libro difícil de catalogar, a caballo entre el ensayo y el libro de vivencias, pero que yo he disfrutado como un sabroso guiso casero mixto de iluminaciones. Un buen puñado de intuiciones y otro igualmente abundante de evidencias cocido todo en el caldo rico del apasionamiento autoconsciente. Antonio Manuel nos va desvelando lentamente las cicatrices que dejaron los inevitables desgarros que produjo aquel virulento arrancamiento de españoles del territorio común. Y si algunos son de sobra conocidos y hasta los encontramos en los escaparates donde se expone la quincalla españolista para consumo de tour operators o de exaltadores de casticismos casposos, caso de los arabismos del diccionario, otros son absolutamente inéditos y por lo mismo, sorprendentes. Por poner un ejemplo, Antonio Manuel explica con una claridad meridiana el origen morisco de la apariencia de las vírgenes que procesionan en Andalucía en Semana Santa y cuyo atuendo y complementos algunos habíamos señalado un poco a ciegas como sospechosamente parecidos a la estética de las novias bereberes. O el origen de tantos trabalenguas populares anclados en las memorias seculares de los profundos pueblos serranos y que no son sino oraciones islámicas camufladas. O el asombroso parecido de la fiesta de la matanza del cerdo con la fiesta del cordero musulmana. Y, retomando una vieja intuición de Félix Grande, el entronque del flamenco con la música del huído, del bandolerizado, de los monfíes que se vieron obligados a vivir a salto de mata en los roquedales de nuestras sierras, a salvo de los migueletes de la Inquisición. Y su relación, en la clandestinidad y la marginalidad, con el pueblo gitano.

Pero sin duda donde Antonio Manuel se muestra sencillamente reondo (mudawer, de donde viene el nombre de su pueblo, Almodóvar) es en la adaptación del concepto usado en Física de resiliencia (la capacidad de los materiales para recobrar su aspecto primitivo después de sufrir una deformación) al campo de la psicología: capacidad de una persona o grupo para sobreponerse a traumas vitales y proyectarse fortalecido en el futuro. Y es que la tesis fundamental de Antonio Manuel es que la expulsión fue un fracaso, un trauma terrible que convirtió a España en un enfermo mental con un insufrible complejo de personalidad, pero un fracaso como intento de extirpamiento de todo rastro de la diferencia, deporte nacional español desde entonces. Los descendientes de aquellos moros o marranos, más españoles que muchos de los católicos que los expulsaron o convirtieron a la fuerza, fueron quienes custodiaron sin saberlo la memoria sensorial del exilio interior que padecieron sus padres. Y que somos nosotros mismos.

Una de los más visibles consecuencias es que la necesidad de armarios para esconderse ha sido una constante continua para millones de ciudadanos que han sufrido desde entonces la vesania del estado nacionalcatólico. Judeomoriscos, un tiempo, republicanos después y, siempre, los homosexuales. Lo realmente oprobioso es que a estas alturas del siglo XXI siguen siendo necesarios esos armarios.

Yo no estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dice Antonio Manuel, creo que algunos argumentos están demasiado traídos por los pelos y que al libro le falta una breve bibliografía, pero me parece una obra de imprescindible lectura para todo aquel que quiera conocerse y conocer el ámbito cultural en que se vive. Antonio Manuel nos lleva, linterna en mano, al desván donde se guardan los secretos que esconde y que explican que la bonita fachada que la España oficial ha laboriosamente levantado es una tremenda impostura. Pero no pude ayer, por razones de trabajo, asistir a la presentación, aunque el libro lo tengo y leído desde hace semanas. Desde principios de año (en Córdoba se cumplió el 400 aniversarios en febrero) he estado pendiente de todos los escritos y las conferencias que he podido conseguir para reavivar mi conocimiento de un tema que me ha apasionado siempre. Y en ellas he vuelto a encontrar esas diferencias entre los historiadores que consideran que se quedaron muchos moriscos y lo que consideran que los que lo hicieron forman una insignificante minoría. Ello no es relevante para el corpus proposicional del libro de Antonio Manuel, pero sí desde el punto de vista de la historiografía canónica. Muy interesantes son las diferencias entre el gran especialista Bernabé Pons, defensor del triunfo administrativo de la expulsión y Trevor J. Dadson, que ha escrito un voluminoso libro demostrando que en al menos un pueblo manchego, Villarrubia de los Ojos la inmensa mayoría de los moriscos regresaron y se camuflaron, lo que le lleva a pensar que no fue un caso único.



Algunas de las conferencias que he escuchado últimamente podéis encontrarlas aquí:


LAS CAUSAS DE LA EXPULSIÓN
SERIE DE CONFERENCIAS EN LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO
DOCUMENTAL CONFECCIONADO POR LA CASA ÁRABE, SEGUIDO DE UN INTERESANTE DEBATE