(del laberinto al treinta)


domingo, 1 de enero de 2006

Quitarse de fumar

Para todas/os las/los aspirantes a heroínas y héroes que van a intentar aprovechar el decisivo asalto a los hábitos de los ciudadanos por parte del Estado médico-policial para dejarlo, a partir de este 1 de enero, entresaco como ayuda y en su homenaje unos párrafos del libro de Italo Svevo, La Conciencia de Zeno. Autobiográfico, publicado en 1923, nace como terapia contra el síndrome de abstinencia del delicioso veneno. Después de pasarse 30 años intentándolo un joven psicoanalista le prescribió como remedio para superar definitivamente su adicción al tabaco que escribiera sus memorias y así descubrir la causa de la misma. El resultado fue un maravilloso libro que recomiendo vivamente y no sólo, naturalmente, por esa causa.



Cuando el doctor me dejó, mi padre, con el puro en la boca y todo, se quedó a hacerme compañía. Al marcharse, después de haberme pasado con suavidad la mano por la frente, que abrasaba, me dijo:

-¡No fumes, eh!

Fui presa de una inquietud enorme. Pensé: «Puesto que me hace daño, no volveré a fumar nunca, pero antes quiero hacerlo por última vez.» Encendí un cigarrillo y al instante me sentí liberado de la inquietud, pese aque la fiebre había aumentado y a cada calada sentía en las amígdalas la misma quemazón, como si me las hubieran tocado con un tizón ardiendo. Acabé todo el cigarrillo con el esmero con que se cumple un voto. Y, sin dejar de sufrir horriblemente, me fumé muchos otros durante la enfermedad. Mi padre iba y venía con el puro en la boca y me decía:

-¡Muy bien! ¡Unos días más de abstenerte de fumar y estarás curado!

Bastaba esa frase para hacerme desear que se fuera pronto, pero pronto, para poder lanzarme sobre un cigarrillo. Incluso fingía dormir para inducirlo a alejarse antes. Aquella enfermedad me ocasionó el segundo de mis tormentos: el esfuerzo por liberarme del primero. Mis días acabaron llenos de cigarrillos y de propósitos de no volver a fumar y -me apresuro a reconocerlo todo- de vez en cuando siguen siendo los mismos. La ronda de los últimos cigarrillos, formada a los veinte años, sigue en movimiento. El propósito es menos enérgico y mi debilidad encuentra mayor indulgencia en mi viejo ánimo. En la vejez se sonríe uno al pensar en la vida y en todo lo que encierra. Es más: puedo decir que, desde hace un tiempo, fumo muchos cigarrillos... que no son los últimos. En la portada de un diccionario, encuentro esta anotación hecha con bella caligrafía y algunos adornos: «Hoy, 2 de febrero de 1886, paso de los estudios de derecho a los de química. ¡Último cigarrillo!». Era un último cigarrillo muy importante. Recuerdo todas las esperanzas que lo acompañaron. Me había enfurecido el derecho canónico, que me parecía tan alejado de la vida, y corría hacia la ciencia, que es la vida misma, aunque reducida a un matraz. Aquel último cigarrillo significaba precisamente el deseo de actividad (incluso manual) y de pensamiento sereno, sobrio y sólido. Para escapar a la cadena de las combinaciones del carbono, en que no creía, volví al derecho. ¡Por desgracia! Fue un error y también lo señalé con un último cigarrillo, cuya fecha encuentro apuntada en un libro. También aquélla fue importante y me resignaba a volver a esas complicaciones del mío, el tuyo y el suyo con los mejores propósitos, con lo que soltaba por fin las cadenas del carbono. Había demostrado ser poco apto para la química, entre otras cosas por falta de habilidad manual. ¿Cómo iba a tenerla, si seguía fumando como un turco? Ahora que estoy aquí, analizándome, me asalta una duda: ¿me habrá gustado tanto el cigarrillo, tal vez, como para achacarle la culpa de mi incapacidad? ¿Habría llegado a ser el hombre ideal y fuerte que esperaba, si hubiese dejado de fumar? Tal vez fuera esa duda la que me encadenó a mi vicio, porque eso de creerse dotado de una grandeza latente es una forma cómo da de vivir. Lancé esa hipótesis para explicar mi debilidad juvenil, pero sin convicción firme. Ahora que soy viejo y nadie me exige nada, sigo pasando del cigarrillo al propósito y del propósito al cigarrillo. ¿Qué significan hoy esos propósitos? ¿Acaso me gustaría como a ese viejo higienista descrito por Goldoni morir sano tras haber vivido enfermo toda la vida? Una vez, siendo estudiante, cuando cambié de habitación, tuve que pagar un nuevo tapizado de las paredes porque las había cubierto de fechas. Probablemente abandoné esa habitación porque se había convertido en el cementerio de mis buenos propósitos y no creía posible concebir otros en ese lugar. Creo que el cigarrillo tiene su gusto más intenso, cuando es el último. También los otros tienen un gusto especial propio, pero menos intenso. El último recibe su sabor del sentimiento de la victoria sobre uno mismo y de la esperanza de un próximo futuro de fuerza y de salud. Los otros tienen su importancia, porque, al encenderlos, manifiestas tu libertad y el futuro de fuerza y de salud subsiste, pero se aleja un poco. Las fechas sobre las paredes de mi habitación estaban escritas con los colores más diversos e incluso al óleo. El propósito, renovado con la fe más ingenua, encontraba expresión ade cuada en la fuerza del color que debía hacer palidecer el dedicado al propósito anterior. Prefería algunas fechas por la concordancia de las cifras. Del siglo pasado recuerdo una fecha que me pareció debía sellar para siempre el ataúd en que quería encerrar mi vicio: «Noveno día del noveno mes de 1899.» Significativa, ¿verdad? El nuevo siglo me aportó fechas igualmente musicales: «Primer día del primer mes de 1901.» Aún hoy me parece que, si pudiera repetirse esa fecha, sabría empezar una nueva vida. Pero en el calendario no faltan fechas y con un poco de imaginación cualquiera de ellas podría adaptarse a un buen propósito. Recuerdo, porque me pareció que encerraba un imperativo categórico al máximo: «Tercer día del sexto mes de 1912, a las 24 horas.» Suena como si cada cifra duplicara la apuesta. El año 1913 me produjo un momento de vacilación. Faltaba el decimotercer mes para concordarlo con el año. Pero no debe creerse que hagan falta tantas concordancias en una fecha para dar relieve a un último cigarrillo. Muchas fechas que encuentro apuntadas en libros o en cuadros preferidos destacan por su deformidad. Por ejemplo: ¡el tercer día del segundo mes de 1905, a las seis horas! Pensándolo bien, tiene su ritmo, porque cada cifra niega la anterior. Muchos acontecimientos -mejor dicho: todos- desde la muerte de Pío IX al nacimiento de mi hijo, me parecieron dignos de ser celebrados con el firme propósito habitual. En mi familia todos se asombran de mi memoria para nuestros aniversarios alegres y tristes, ¡y me creen tan bueno! Para reducir su apariencia grosera, intenté dar un contenido filosófico a la enfermedad del último cigarrillo. Se dice con hermosa actitud: «¡nunca más!» Pero, ¿qué será de la actitud, si se cumple la promesa? Sólo se puede tener la actitud, cuando hay que renovar el propósito. Y, además, el tiempo, para mí, no es esa cosa inimaginable que no se detiene. En mi caso, sólo en mi caso, vuelve.



Italo Svevo: La conciencia de Zeno
Ediciones Cátedra, 1985 (pgs. 85-89)

Comentarios
Zeno fue siempre un mentiroso... no puede uno fiarse de nada de lo que cuenta en sus memorias.Vila-Matas cuenta esta anécdota:El escritor italiano Italo Svevo, minutos antes de morir, pidió un cigarrillo al yerno, que se lo negó. Svevo murmuró: «Sería el último». En fin. No fumemos
Portnoy — 02-01-2006 11:00:24
Benditos mentirosos, que tú tan bien conoces, amigo Portnoy, que nos salvan la vida a diario con sus mentiras. Por otra parte yo también fui yonqui del tabaco hace mucho, mucho, mucho tiempo (cómo me gusta regodearme en ese adverbio en este caso), y disfruté de las mentiras del oblicuo Zeno por primera vez en mi proceso de desintoxicación, mucho, mucho, mucho. Mi entrañable yonqui Zeno. Por él decidí prescindir de mojones en el camino del abandono. No recuerdo ni la hora, ni el día, ni el mes, ni el año del último cigarrillo, sólo sé que hace mucho, mucho, mucho. !Cómo me gustan los mentirosos!
Harazem — 06-01-2006 11:59:56
Yo también hace tiempo que lo dejé, aunque quizás no hace tanto...aunque nunca se puede decir que ese cigarrillo será el último... a no ser que uno esté en el caso de Svevo.... aunque me parece que Vila-Matas miente como un cosaco (y fuma como un carretero o como Javier Marías)
En fin.. un saludo
Portnoy — 08-01-2006 21:30:31

jueves, 29 de diciembre de 2005

"El Chino" y el Diccionario Panhispánico de Dudas

De un ya lejano viaje a Perú recuerdo muchas cosas, pero sobre todo recuerdo cómo sucumbí a la fascinación de sus diarios tremendistas populares. Había varios, El Ajá, el Ojo, el Chochi, pero el que me enganchó con la fuerza de las mareas de las playas limeñas fue El Chino. La verdad es que no conseguía entender la mitad de lo que allí se contaba, porque, y eso era lo fascinante, a pesar de estar escrito en mi mismo idioma, las palabras y las expresiones que utilizaba eran realmente indescifrables. Pero hermosas: a veces trallantes y a veces dulces, a veces zumbonas y a veces crueles. Recuerdo sobre todo las expresiones que usaba para nombrar a los muertos y heridos graves de los accidentes o de las reyertas. Decía, por ejemplo, de un accidente de tráfico: Triple choque deja tres fríos y siete tibios. No hace mucho, cuando apareció el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, me imaginé a los sesudos académicos nadando en un espeso mar de dudas con un par de ejemplares de El Chino en la mano. Entonces se me ocurrió que tal vez tuviera una edición digital. Y.... ¡bingo! El Chino digital existía y por supuesto tan tremebundo como el analógico. Después de varios días espurgando he reunido para los fieles lectores de esta bitácora y para los miembros de la Real Academia que quieran flipar en colores y darse un buen chapuzón en el mar de las dudas limeñas las siguientes perlas en forma de titulares de noticias, policiales, locales y deportivas:


  • CANEAN YUNGAY MAÑOSO QUE SE MASTURBABA CON CHIBOLA

  • ARTERISTA MANCA EN PLENA FUGA

  • MERCA ARMA BRONCA A TOMBOS

  • MAESTRI JURA CHINOS LO LLAMARÁN EN MARZO Y DEJARÁ ALIANZA SI LE PINTAN BILLETÓN

  • CHORAZO CAE ASALTANDO MIONCA

  • CHINO ASESINO FUGÓ DEL PAÍS CON DOCUMENTOS BAMBA

  • YUNGAY ABOLLA Y DEJA COMO MAZAMORRA A GELATINERA

  • CARPINTERO CLAVÓ CUCHILLO A JERMITA PORQUE LE PIDIÓ MATRI

  • CATEDRÁTICO FUMÓN MATA A ÑORI

  • HEMBRITA Y SUS YUNTAS ASALTAN CAMIONETA LLENA DE GASEOSAS

  • CHOBORRA VUELA OJO A CHIBOLO

  • SISMO PALTEÓ A CHARACATOS

  • CHAPAN PANDILLERO QUE BALEÓ A TOMBITO

Por último y como ejemplo del desarrollo de la noticia a partir del titular estas dos últimas perlas:

  • CACHUDA LE ABRE EL BOLO A RICA CHIBOLA: Una agraciada adolescente fue asesinada de dos cuchillazos en el corazón, luego de ser atacada por una mujer que la acusaba de mantener relaciones con su marido, en Chiclayo.

  • IDENTIFICAN AL MUERTITO DEL TAXI: Willy Pablito Damián Cajahuaringa (27) era la identidad del occiso que apareció en la parte trasera de un taxi, hace dos días, en Ate Vitarte. Según la policía, se trataría de un delincuente que fue ultimado en un ajuste de cuentas.

martes, 27 de diciembre de 2005

Quién no fue alguna vez un grillo


En una escondida plaza de Shaoxing cuatro ancianos apuestan compulsivamente en las carreras. Han habilitado un pequeño hipódromo con dos cuerdas sobre el suelo y hacen correr a dos insectos grandes, muy negros, que me parecen alguna clase de grillos, a lo largo de una cancha de un metro de larga. Cuando uno de ellos consigue llegar a la meta los ancianos representan un jocoso ritual de intercambio de arrugados billetes entre palmadas y apretones. Seguidamente colocan de nuevo a los animalitos en la línea de salida. Ni una sola vez me dirigen la mirada. Parecen vivir para eso.

Según el Tao la identidad es el origen de todas las cosas, y los entes solamente encuentran diferenciación en el acto de hacerse manifiestos, pero tal diferenciación no es originaria, sino fenoménica, porque lo originario es la unidad ontológica del Tao.

Tres días después regateo ferozmente con un vendedor de falsas antigüedades en la esquina de un callejón del viejo Shanghai. Sólo uso los números en un mandarín que aunque supongo penoso es entendido perfectamente. Del resto se encarga el lenguaje universal de los gestos. El recio protocolo que los vendedores chinos imponen en su oficio pasa por contrarrestar los desorbitados precios que adjudican de entrada a sus mercancías con una oferta de compra rayana en la ridiculez o la miseria. Ello estira desmesuradamente cualquier sencilla operación mercantil en un arco tensional que puede llevar en una sola sesión y gradualmente de la más sana diversión a la irritación más biliosa. Como ocurre en sus inacabables e incomprensibles óperas. Cuando la ceremonia se encuentra en su punto álgido descubro que un nutrido grupo de observadores nos ha rodeado regocijándose visiblemente en nuestra pugna. Sus simpáticas caras chinas, sus oblicuos parpadeos y su silabeo cantarín me parecen un marco incomparable para la actividad en que me hallo engolfado. Señalan con gestos de cabeza alternativamente al vendedor y a mí, como calibrando las habilidades de cada uno para salir con bien de aquel negocio, mientras parecen comentar entre sí los pormenores. Se nota que se divierten con el espectáculo, aunque yo, por supuesto, no entiendo ni uno solo de los endiablados fonemas que emiten. Tras conseguir un buen precio, o al menos eso me parece a mí, por una hermosa cabeza de Buda de bronce, y con ella bajo el brazo, me despido jocoso, yo también, de la concurrencia . Al doblar la esquina, y antes de sumergirme en el terrible fárrago del tráfico me asalta de pronto, relampagueante, una sospecha, un barrunto fugaz fundado sutilmente en algo entrevisto en otra ocasión y ahora recordado de repente en las miradas del coro de espectadores. Me vuelvo rápidamente a la esquina y medio escondido alcanzo a verlos aún allí, en el mismo sitio, todo risas, intercambiando los yuanes de una mano a otra, repartiéndose los premios de las apuestas cumplidas de la carrera en la que he sido involuntario grillo. Lo peor del asunto es que, como los grillos de los abuelos, nunca llegaré a saber si he resultado ganador o si ha sido el grillo favorito el que les ha hecho ganar su dinero.

Comentarios
Jajaja, ¡fantástico! me encantó.
P — 29-12-2005 15:16:06

sábado, 24 de diciembre de 2005

Racismo cordobés

Córdoba es una ciudad de mediano tamaño situada en el sur de España que vive principalmente del turismo. Sus autoridades tratan no sólo de vender al exterior las huellas de su densísima historia, el embrujo de su urbanismo oriental y el colorido folklórico de sus fiestas, sino también un aire inefable de tolerancia multicultural basado en un mítico y remoto pasado de convivencia interétnica. Todo ello, alimento de eruditos locales aparte, con el único fin de conseguir un número suficiente de pernoctaciones de visitantes que haga cuadrar los balances de inversión pública publicitaria con el siempre cicatero contento de los empresarios de hostelería locales.

Aunque los resultados no suelen ser demasiado boyantes, debido sobre todo a la feroz competencia de otras ciudades vecinas, al limitado número global de turistas y a la insaciable voracidad de cifras del citado gremio hostelero, la imagen de marca funciona medianamente bien: Córdoba, Ciudad de la Tolerancia, ha sido capaz de atraer a su ámbito importantes Congresos Interreligiosos y está a punto para conseguir, a tenor de las ingentes cantidades de adhesiones que atesora su Excelentísimo Ayuntamiento, la Capitalidad Cultural Europea para no sé qué lejano año próximo.

Pero, ay dolor, la ciudad propiamente dicha, la hecha de ciudadanos carnales que pasean por sus calles y tapean con fruición en sus bares no parece dispuesta a colaborar con semejante imagen de marca. Tal vez se podría adaptar la divertida letra que los Pata Negra pergeñaron para su Sevilla a la Córdoba esta de nuestro pecados:



Córdoba tiene dos partes,dos partes diferentes:
una para los turistasy otra donde vive la gente.


Porque mucha de esa gente desde luego no está dispuesta a mantener la imagen que nos venden los responsables del turismo local. No sólo esta ciudad no es ejemplo de tolerancia, sino que puede decirse que en ella se premian con el laurel de la razón las actitudes más racistas o al menos las más vociferantes.

No entiendo por qué las gentes no asumen ciertos calificativos que las definen exactamente cuando toman actitudes o dicen ciertas cosas. Lo políticamente correcto o cierta falsa o íntima vergüenza puede que tengan algo que ver, pero en el fondo yo creo que lo que actúa es la imbecilidad, que suele tener más que ver con la maldad que el propio afán de beneficio.

El calificativo racista ha devenido con el tiempo en un insulto cuando sólo define una manera de ser y de actuar. Nadie quiere ser tachado de racista, aún cuando sus actuaciones o sus manifestaciones lo sean a todas luces. Normalmente suele detectarse este fenómeno advirtiendo el uso de ciertas formas adversativas adjuntadas a la narración de los hechos. Yo no soy racista, pero... y ...esto no tiene nada que ver con el racismo son las más comunes, pero no las únicas. Lo curioso es que esas mismas personas suelen ser partidarios de un equipo de fútbol y adversarios de otros muchos sin ningún tipo de vergüenza, pero consideran intolerable que se les considere partidarios de una raza y adversarios de las demás. En ambos casos se trata de preferir a unas personas sobre otras, nada más. Y si consideran que son cosas distintas deberían empezar a plantearse el por qué.

En esta Ciudad de la Tolerancia hemos podido asistir recientemente a dos episodios que ilustran a la perfección este fenómeno. Una asociación gitana asociada a una creencia cristiana alternativa al catolicismo, la Federación de Asociaciones Culturales Cristianas de Andalucía (FACCA), consiguió permiso y terreno municipal para la creación de un centro social polivalente en uno de los barrios más deprimidos de la ciudad, el Polígono Guadalquivir, donde vive un alto número de miembros de la única etnia que consiguió sobrevivir a las exterminadoras y eficacísimas legislaciones españolas tendentes a la depuración castiza hispánica que se impusieron en este país desde los ínclitos Reyes Católicos.

Todo perfectamente legal y razonable. Hasta que una llamada plataforma de residentes del barrio, que ni siquiera parece corresponderse con una democrática Asociación de Vecinos, decidió que no quería en su barrio ese centro con la excusa de que podría llegar a servir, además de para atender las demandas de formación, educación y empleo del barrio, como plataforma de ayuda a drogodependientes.

Esta pandilla de racistas se presentó en el último pleno municipal armada de antiilustradas pancartas, desencajadas jetas y vociferantes razones y reventaron el acto exigiendo la solución a sus demandas: la expulsión del centro gitano de su barrio.

La respuesta al energumenismo no puede ser la razonabilidad, entre otras cosas porque crea precedentes, sino la autoridad, que también es capaz de crearlos y a veces positivamente. Pero nuestra inefable Rosa Aguilar, en su afán antiautoritario es capaz de comulgar con ruedas de molino y en lugar de colocar en su sitio a esos energúmenos racistas los vino a tratar como interlocutores válidos de un estado de derecho y tras ciertas y secretas negociaciones consiguió convencer a la FACCA para que considerara otro lugar fuera del barrio para la construcción del centro. La diplomacia de la bajada de ropa interior.

La solución encontrada entonces por nuestras lumbreras municipales fue cederles otro terreno y otro permiso en el Polígono Industrial de La Torrecilla, muy en las afueras de la ciudad. ¿A quién podría molestar semejante centro allí? Pues parece que a mucha gente. De entre aquellas adocenadas naves del Polígono han surgido también los racistas que no quieren ser llamados así en forma de Asociación de Industriales que ha amenazado con boicotear un plan de servicios que el Ayuntamiento había diseñado para el polígono si el centro gitano acaba ubicándose allí.

De todo este río revuelto de racistas sobrevenidos los únicos que parecen haber sacado tajada son los partidos de la oposición, PP y PSOE, que, sobre todo este último, ha aprovechado la desorientación del partido gobernante, IU, para, después de aplaudir el vergonzoso acuerdo con los vecinos racistas del Guadalquivir, conceder la razón a los industriales racistas de La Torrecilla. Rosa Aguilar y Andrés Ocaña, presidente de la Gerencia de Urbanismo, se han encastillado esta vez en la nueva decisión, supongo que hasta que los industriales racistas le monten otro pollo del calibre del que les montaron los racistas vecinos en el salón de plenos de la casa municipal de todos, pero más de los intolerantes que no saben de marcas.

Yo exigiría que este hecho constara en el voluminoso currículo que se ha elaborado para vender la imagen de esta ciudad de cara a la citada Capitalidad Cultural Europea. Los que nos financiarán y visitarán tienen todo el derecho a conocer todos los datos de nuestra supuesta Tolerancia para que cuando llegara el momento no pudieran sentirse estafados. O que se cambiara el logo de la marca:



CÓRDOBA, CIUDAD DE LA TOREANCIA


Que es algo que nos viene bastante mejor.

ADDENDUM DE JULIO DE 2016. El meapilas, tragacirios y antiguo turiferario de Fray Langostino, Jesusito Cabrera nos proporciona hoy una información supervaliosa. La menda psoecialista que ha estafao a un montón de pobres parados cordobeses consiguió su trampolín político capitaneando la plataforma racista de que hablo en este post. La capacidad de colectar a lo peorcito de cada familia de que ha dado siempre muestras el PSOE da la medida de la hediondez de su proyecto político. HELO AQUÍ

jueves, 22 de diciembre de 2005

Antinavideños

En los últimos años se ha venido a añadir una tradición más a la amplias panoplia de tradiciones que forman la Navidad: las quejas, las protestas encendidas e incluso los regüeldos de los antinavideños. Se trata de un fenómeno parecido a la ya tradicional y esperada, tanto por tirios como por troyanos, proclama anual antitaurina de Manuel Vicent una semana antes de que comience la feria de San Isidro y que ya forma parte de la misma con la misma carta de naturaleza que el apartado de los toros o el encendido del puro en el tendido 7. De manera que todos aquellos que, como yo, sentimos una especie de vértigo de repugnancia cuando se acercan estas fechas nos hemos convertido en unos personajes más de la fiesta, una especie de trasuntos de Mr. Scrooge amargados y metepatas, pero tan necesarios para el buen funcionamiento de la tradición como la decoración superhortera y agresiva o los dulces hiperempalagosos. Algunos de nosotros somos capaces de perlas malafollás como la que sigue, extraída del libro de memorias (La quencia) del crítico literario Miguel García Posada:

Las navidades entran en tu casa y en tu cuerpo con su miserable secuela de comiditas, pastelitos, y musiquitas que se ríen del nacimiento de un pobre mientras la retórica de la falsa hermandad pone sus gotas de azúcar sobre la realidad, tan brutal como precaria.



Yo lo suelo llevar con bastante resignación y trato de evitar que mi hígado se encoja ante tal derroche de todo, de dineros, de baba pseudosolidaria y de mal gusto. Cumplo con mis obligaciones familiares lo más ajustadamente posible, devuelvo teatralmente las felicitaciones que recibo y hasta me como resignadamente los mantecados que me ofrecen. Pero hay algo que me pone realmente al borde del ataque de bilis: los villancicos. Ya los vengo sufriendo en el trabajo desde hace unos días: en una minicadena del departamento hospitalario donde trabajo alguien ha decidido violentar mis neuronas con un CD de villancicos flamencos. Como a los grandes almacenes no acudo en estas fiestas a no ser que me vaya en ello la vida, me parece bastante injusto que se me torture en el propio lugar de tortura convencional con semejante extra de crueldad. Justo esta mañana, cuando había decidido escribir algo aquí sobre el tema me encontré con que Manolo Saco ya lo había hecho y bastante mejor que yo, por supuesto. Su comentario Pero mira como beben los grandes almacenes no tiene desperdicio y además retrata exactamente lo que opino sobre esa forma de escatología musical que son los villancicos enlatados y concretamente los flamencos, esas repugnantes lolailadas que Felipe Benítez Reyes definió no hace mucho como esa modalidad específica del flamenco en que a los cantaores y cantaoras parece que los persiguen los apaches para cortarles la cabellera en su columna de El País Andalucía titulado Melomanía Municipal. El terrible mantra de los insaciables peces hidrófagos se convierte en más insufrible aún en las voces sincopadas de los lolailos aguardentosos.Pero donde más gracioso hacemos es sin duda en la publicidad, en esa forma de halagarnos convirtiéndonos en una especie de seres especiales mientras nos venden la moto de nuestra importancia con alternativas de viajes a sitios antinavideños:

¿Te deprime la Navidad? ¿Te revienta tanta sensiblería? ¿Aborreces sus comidas y cenas de compromiso? ¿No quieres aguantar de nuevo las películas de “Siete novias para siete hermanos" o “La Gran Familia” en televisión? ¡Acompáñanos!


Como he estado un tiempo alejado de la red, perdí la costumbre de regalar un texto cada mes para los escasísimos en cantidad, pero abundantísimos en calidad, paciencia y cariño, seguidores de esta bitácora. Hoy colgaré para subsanarlo una pequeña joya de la literatura antinavideña, que seguro os gustará, el relato de Heinrich Böll, No sólo en Navidad.



Comentarios
Feloces Saturnales 2005 d.d.D.
Cayo Anneo Paco — 24-12-2005 18:25:54
Lapsus calami: Felices, naturalmente
Cayo Anneo Paco — 24-12-2005 18:28:00
Manuel: bienvenido. Hacía tiempo que no pasaba por tu bitácora, sabiendo de tus viajes, y me he encontrado con un poco de regocijo (su lectura) en medio de tantas salutaciones empalagosas y cenas ídem. Cierto que me gustaría hacer un comentario que hiciera honor al seso que volcás en cada texto, pero prefiero otra cosa, un sincero elogio: saludos a tu prosa. La celebro. Un abrazo.
Fernando G. Toledo — 24-12-2005 19:16:07
Oh, Caius, caro amico, gaudii magni video tandem reperisti via domi mei qui tua item est. ¡Inclitus Google gloria laudemus! Gradum tuum Bifrons Ianus anno vinente ducam.
harazem — 28-12-2005 19:15:39
Ad interreticulam ciberneticam repugnantia mea non victa adhuc, paginam webem tuam visito interdum,el rideo, et puto atque fruor hispaniarum lingua latina corrupta, sed pulchra et uberrima.Tibi et tuis, salutem et respublicam.
Cayo Anneo Paco — 30-12-2005 14:53:48

REGALO: RELATO DE HEINRICH BÖLL

Como he estado un tiempo alejado de la red, perdí la costumbre de regalar un texto cada mes para los escasísimos en cantidad, pero abundantísimos en calidad, paciencia y cariño, seguidores de esta bitácora. Hoy colgaré para subsanarlo una pequeña joya de la literatura antinavideña, que seguro os gustará, el relato de Heinrich Böll, No sólo en Navidad.

NO SÓLO EN NAVIDAD
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sábado, 17 de diciembre de 2005

El morro catequista

Por la propia naturaleza de su profesión, propagadores leales de las doctrinas de la Iglesia Católica, los buenos catequistas tienen la obligación de creer y enseñar que el Santo Padre actúa iluminado directamente por Dios cuando elige a sus obispos. Siguiendo una impecable línea canónica argumental deben así mismo subseguir que los obispos se sirven de esa misma inefable luz para buscarlos, elegirlos y nombrarlos, en medio de la gran tiniebla del mundo, a ellos mismos como fieles adoctrinadores de los tiernos infantes de las escuelas de este extraño país. Y, por supuesto, que la misma luz que sirve para iluminar su nombramiento ha de servir a los pastores episcopales para iluminar su despido cuando el Super Foco Excelso, en uno de sus escudriñadores barridos, descubra facetas de su labor o de su vida que no son agradables al Sumo Empleador.

Así, y tal como sería impensable dentro de la maquinaria interna del catolicismo que un obispo denunciara en los tribunales laicos una presunta injusticia en el caso de ser suspendido a divinis por el Sumo Pontífice, también lo debe ser el que lo hagan los catequistas disconformes con su despido a divinis por su correspondiente e iluminado obispo. ¿Entonces? Bueno, tampoco hay que ser tan radicales, sobre todo teniendo en cuenta que la propia existencia de tales catequistas fuerza patentemente y ya de por sí la propia estructura jurídica de los mecanismos de contratación de los enseñantes del sistema educativo público español. Si hemos transigido -y ellos han aceptado- con la obscena excepcionalidad de su forma de contratación (no consiguen su plaza por oposición como el resto de docentes del centro donde impartan, sino por elección de un obispo) podemos hacer la vista gorda también con el hecho de que rebelarse contra su iluminado despido debería suponer una suerte de sedición intolerable contra Dios en el ámbito de sus mullidas conciencias. O sea que podemos regalarles el gusto de pecar de soberbia concediéndoles el derecho a recurrir a los tribunales laicos para dirimir sus diferencias con la celestial burocracia.

Pero sólo a eso. Bueno, y ya puestos, incluso a que unos jueces incombustibles les admitan a trámite las querellas. Pero alguien debería dictaminar claramente que, cuando los catequistas denuncian ante los tribunales un despido que consideran improcedente, es al mismo Dios al que denuncian y lo primero que habría que exigir, por tanto, es que el juez a quien se asigne el caso se manifestara previamente creyente en la existencia de dicho Dios para poder dictar una sentencia acorde, no ya con el principio de justicia, sino con el de la misma lógica procesal y ya de paso con el de la natural. Sería absurdo que un juez que no creyera en la existencia misma del acusado considerara la posibilidad de que dicho acusado inexistente hubiera infringido la leyes y por tanto pudiera ser absuelto o condenado a pagar las indemnizaciones pertinentes acordes con los daños que sus acciones hubieran causado a los demandantes.

Una vez declarado creyente en Dios, el juez deberá sopesar justamente los hechos denunciados y hacer cumplir las leyes que pudieran aplicarse en estos casos. Y por supuesto en caso de resolución favorable a la demanda deberá exigir al propio responsable, Dios, o en su defecto a sus representantes legales en la tierra que afronten el monto de dichas indemnizaciones, en lugar de hacerlas recaer, como desvergonzadamente vienen haciendo hasta ahora, en las espaldas del Estado, que bastante tiene con tener que cargar con los gastos salariales de esos tipos de inaudito morro por la extorsión continuada a que le viene sometiendo la carcunda clerical de este país de mierda. Amén.



Comentarios
Bueno, un pelín farragoso, pero me alegra muchísimo volver a poder leerte Harazem. Ya tenía mono, tanto tiempo ausente... Mis secas venas estaban esperando su cotidiana dosis de ácido, para así poder soportar algo mejor este nuevo milenio tan retrógrado y carca. Ánimo, un abrazo.
Cato Zulú — 18-12-2005 00:00:28
Me parecio re interesante el post, saludos!!
Vetusto — 21-12-2005 06:25:04
Ya sabemos que el Dios más difundido no existe, pues no se puede aceptar que sea al tiempo infinitamente bueno (con lo que perdonaría las faltas) e infinitamente justo (con lo que debería dar a cada falta su exacto castigo, y en el que nunca podría incluirse el castigo infinito del infierno). Así que pido que se postre ante nuestro juicio ese que se hace llamar Dios: verá que con Él somos justos, pero no bondadosos.
Fernando G. Toledo — 24-12-2005 19:35:30
A propósito del morro catequista te mando lo siguiente. Lo escribió Don Leandro Fernández de Moratín, el ilustre ilustrado, en su cuaderno 8º de su "Viage a Italia" (conservo la ortografía y puntuación originales, así como los errores gramáticos, aunque no la acentuación),. Está escrito en Roma en 1794:"Hallándome en esta Santa Ciudad con quien tenemos tan inmediatas relaciones, quise salir de algunas dudas, y averiguar poco más o menos a qué precio nos regala la Santa Sede Apostólica su maternal protección. Supe que el que guste de comprar el cuerpo de un santo lo consigue inmediatamente dirigiéndose al departamento que tiene a su cargo el despacho y distribución de reliquias. Se saca del almacén de huesos un esqueleto o se forma de varias piezas, le ponen la cabeza exterior de cera, le visten con su cota. sus borceguíes y su tonelete, le colocan en una urna y se le entregan al devoto con facultad de darle culto dondequiera que se lo lleve. Si es un santo anónimo, sacado de los subterráneos, el devoto puede proponer el nombre que quiera darle, sirve de padrino, se le bautiza a su gusto y le llaman San Hermeneguncio, en este caso no cuesta más que ciento veinte duros, pero si el devoto le quiere de los que están en el almacén con nombre conocido, si se le antoja que sea santo mártir, soldado de la legión octava, desollado en Bithinia Sub Trajano principe por el Pretor Furio Mamertino, entonces paga veinte duros más."(Leandro Fernández de Moratín. "Viage a Italia". Espasa Calpe. Madrid, 1988).
Cayo Anneo Paco — 04-01-2006 21:49:18
Y un poco más adelante, Moratín prosigue:"No se puede regular lo que cuesta una causa de canonización, la de Palafox hubiere bastado para hacer a una provincia feliz con las sumas enormes que ha consumido. Lo que hay de cierto es que después de que el Santo Padre declara que tal varón de Dios o la tal religiosa está gozando de la bienaventuranza y que hizo milagros en vida y en muerte, es menester aprontar al contingente para la función que se hace en San Pedro, la qual, si el Santo ha pleiteado por pobre, cuesta nueve mil duros, a lo menos, y otro tanto importó a la Beata Carolina de Mallorca, y y si el santo no está declarado ser pobre, en tal caso le cuesta cien mil duros sin admitir rebaja de un maravedí. La única economía que cabe en esto consiste en que lleguen a juntarse tres o cuatro santos; una sola fiesta sirve para todos, y entonces contribuyen con la consavida: cien mil duros, pagando cada cual de ellos la porción que le toca".(Misma fuente)Eso se llamaría, digo yo, santidad "a escote".
Cayo Anneo Paco — 04-01-2006 21:59:19
Viejo amigo Cayo, ya sabes que allí se perdió la primera gran oportunidad que tuvo este país de desasnarse un poco. Nuestros ilustrados fueron el precedente, también abortado, de los intentos republicanos posteriores de airear el putrefacto cerebro de esta patria. Ambos cayeron en el sangriento foso de una guerra y ambos fueron aniquilados por la vesania de los vencedores, sus dueños seculares. Pero sus obras quedan ahí, para quien quiera comprobar que no siempre la carcunda fue tolerada sin rechistar y que la estupidez contemporizadora con ella que ahora vivimos sólo nos devuelve una y otra vez la imagen patética del pensamiento débil que nos rodea.
Harazem — 06-01-2006 22:17:15
Y gracias por el valiosísimo texto del lúcido Moratín...
Harazem — 06-01-2006 22:19:22

miércoles, 23 de noviembre de 2005

Caligrafía de agua

En un jardín público de Shanghai, en la esquina opuesta al mercado de la Xiangyang Lu con la Huaihai Lu, donde se oficia cada día la abominable danza ceremonial de la codicia entre ritualizados vendedores de falsificaciones y compulsivos turistas occidentales, ávidos de pecaminosas gangas, se celebran también cada día otras ceremonias de índole radicalmente distinta. El jardín tiene un historia heroica, perfectamente narrada en paneles bilingües en sus esquinas. Construido para el disfrute exclusivo de la colonia francesa, la presión reivindicativa de los autóctonos consiguió que sus puertas se abrieran indiscriminadamente a todos los shanghaineses en los años 30.

A lo largo de sus caminos, al abrigo de frondosa arboleda que los protege del fárrago urbano, ciudadanos de cualquier edad practican el ocio sensato del relajamiento realizando actividades diversas: taichí, yoga, claqué, bailes occidentales dirigidos por un magnetofón, danzas tradicionales con bizarros abanicos... Una de estas actividades consiguió conmoverme profundamente por la belleza gestual y simbólica que entrañaba. Sobre la parte central enlosada del parque se alineaban unos cuantos ancianos circunspectos que, armados de unos grandes pinceles que mojaban en un recipiente con agua, trazaban caracteres sobre el suelo. Pregunté y se me dijo que se trataba de viejos poemas del acerbo tradicional chino con los que los artistas ponían a prueba su habilidad caligráfica. Uno tras otro, de arriba abajo, los caracteres iban surgiendo brillantes y húmedos mostrando su delicada belleza sólo el tiempo que tardaban en evaporarse. Los espectadores parecían apreciar sumamente las obras. Yo me limité a gozar sólo del gesto, de la idea y de la pura forma de esos signos incomprensibles. No llegué tampoco a saber más sobre la índole de tal actividad, su tradición o su sentido profundo, pero me pareció una misteriosa entrega al acto creativo en estado puro, creación que no cuenta con el tiempo, con la permanencia, trazos de la misma naturaleza etérea que las notas musicales, belleza fugaz, inasible, antídoto perfecto contra la vanidad del arte.



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¿Por qué lo fotografiaste entonces?
Suzuki — 23-11-2005 14:18:20
La verdad es que me hice yo la misma pregunta en el instante mismo de hacer las fotos, después de pasar un buen rato contemplándolos. También cuando las colgué aquí. Me he respondido a mí mismo, tal vez candorosamente, que el hecho de fotografiar el acto y el texto no alteran su sentido, la voluntad de fugacidad del autor, que reside en él mismo, y no en la mirada ajena del casual paseante. Desde un punto de vista excesivamente dogmático, aunque no carente de realidad, podría acusárseme al fotografiarlos de contaminar ajenamente la pureza de la idea al dotarlos de una indeseada permanencia, pero la verdad es que suelo ser a veces demasiado consentidor de mí mismo cuando se trata de algo que me impresiona lo suficiente. Y por supuesto no me resisto a hacer partícipe de ello a mis amigos. Ya sé que es contrario a las filosofías orientales que predican la inacción, la modestia y la discreción, pero ya soy muy mayor para ponerme a cambiar de carácter. Y además, después de todo, ha servido para llevarte a la acción lanzándome esa deliciosa y certera pullita, amigo/a Suzuki.
harazem — 26-11-2005 21:13:48
Está bien, te entiendo, aunque a mí me habría dado un apuro tremendo, yo me habría apostado en un lugar inaccesible a los ojos del pintor, para robarle después eso que no sé concretar en palabras pero que yo estoy segura de arrebatarle, con toda la vergüenza de mi corazón.
Suzuki — 27-11-2005 09:39:27
En el Forum de la Caixa, vi una filmación de un artista, no recuerdo su nombre, que pintaba con agua, de forma reiterativa, en el suelo empedrado, a pleno sol, su autorretrato.La aparente inutilidad de tal obra, nos llevó a unos cuantos visitantes, a estar bastante tiempo viendo lo que no era otra cosa que la repetición de la misma escena, una y otra vez.Quizás el artista había visto la misma escena que tú y pretendía (o no) lograr este resultado, que algún espectador se preguntara, sobre las motivaciones que llevan a alguien a un trabajo, de cual a los pocos minutos no queda ningún rastro. Saludos
imagina — 17-12-2005 11:30:27

viernes, 21 de octubre de 2005

Hacia Xitang

Mucho me dolera dejar esta ciudad. Esta tarde visitamos un lugar delicioso: el Parque de las Orquideas, un lugar dedicado a la literatura china, meca de peregrinacion de aficionados a la caligrafia de todo el mundo chino, coreano y japones. Lagos, pagodas, estelas de piedra con ideogramas, textos literarios, bosquecillos de bambu... Como pintado... En medio de una tormenta descomunal. Magico.
Manyana hacia Xitang, otra ciudad acuatica del delta del Yantse. Seguire frecuentando estos mugrientos cibercafes de los callejones, de aspecto semiclandestino, infectados de descomunales, voracisimos mosquitos que me rondan, sanguinarios, los indefensos tobillos, para teneros al tanto...Zai jien
Desde aqui me entero de la muerte de Eduardo Haro Tecglen, lo que oscurece bastante la luz de este dia. ADIOS, MAESTRO.
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ahora sí empieza a ser sospechoso. Cuando se supone que tendría que estar de vuelta está desaparecido. ¿ será que no le entendieron al final y no pudo cojer el avión para regresar? o ¿ será que le gustó tanto el chino que decidión quedarse y olvidar el español?
P — 05-11-2005 00:42:20
que lindo tener la oportunidad de conocer de otras culturas.
fernadamas — 23-11-2005 03:42:12

jueves, 20 de octubre de 2005

Desde Shaoxing


Despues de unos dias de relax en la preciosa y santisima isla budista de Putuoshan, que compartimos con verdaderas hordas de creyentes peregrinos, de nuevo en la China continental, en la ciudad de Shaoshing, de la que no he conseguido encontrar ninguna pagina en Google para que os hagais una idea. Si alguien la encuentra, me lo diga. Lo sorprendente de esta zona es que uno ve preparando el viaje las ciudades en el mapa y no se hace idea de su tamanyo. Shaoxing, Ningbo, Hangzhu son ciudades que distan apenas 60 kmts unas de otras y tienen, 4, 6 y 7 millones respectivamente. Una vez en ellas casi no se nota, tal vez porque, a pesar del farragoso trafico, no dan la medida de su tamanyo a juzgar por el caos que se les supondria. Shaoxing es una ciudad muy agradable y, salvando la espectacularidad de Pingyao, la mas china de las ciudades que hemos visitado hasta ahora. Canales bordeados de casas con puentes de disenyo absolutamente chino, Arcos chinos por todas partes. Arboles que parecen esculpidos o pintados por un artista de la dinastia Ming... Incluso la parte moderna, o sea la que se ha comido a parte del casco historico, presentan un aspecto muy amable, razonable y habitable, con jardines llenos de bonzais y piedras de formas extranyas y kioskos de disenyo chino bajo los que cantan y tocan pequenyas orquestas (?improvisadas?) de musica, como no, tipicamente china. En serio: parece sacado de un relato topico-castizo, pero es asi.
La ausencia absoluta de turistas tanto chinos como occidentales, precios razonables, un vino de arroz excelente, unos restaurantes delicadisimos y un hotel precioso completan el panorama. Desde aqui haremos una excursion a Hangzhu, la capital, en lugar de asentarnos en ella.
Mi chino va viento en popa!!!! Aunque por aqui ya utilizan un dialecto que oscurece un poco mi entendimiento, salvo discutir sobre las sutilezas de la poesia de la epoca Tang, puedo, con la inestimable ayuda de mi APRENDA CHINO EN 15 DIAS, conseguir casi cualquier cosa que pueda decirse en la mandarina lengua.ZAI JIEN

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ahora si te veo relajao
antonio — 20-10-2005 22:21:23
¡Ya será menos! (lo del chino)
Cato Zulú — 20-10-2005 23:48:01
Jajajajaja, desde luego que si estoy relajao: esta ciudad me gusta muuuuucho. Me dara pena marcharme manyana para Xitang (
http://www.xitang.com.cn/eyou.asp). Es ademas, una ciudad de bicicletas... te gustaria a ti tambien, cunyao!Y, tu, Cato Z, calla, capullo, ya te demostrare lo que se con tus colegas de chino, o cuando vayamos a comer a un restaurante mandarin. Tupesfacto te vas a quedar, so pasmao.Un abrazo a todos.
harazem — 21-10-2005 11:29:22
Es mas, Cato Z., desde aqui te hago una apuesta, delante de todo Internet:cuando vuelva, en tu pueblo o en el mio, vamos a comer a un chino. Si no soy capaz de pedir todos los platos en chino, las bebidas y mantener una conversacion tonta con el/la camarero/a oriental que nos sirva, pago yo. En caso contrario, apoquinas tu. Cuatro servicios. Taman, ia aazizi?
harazem — 23-10-2005 12:03:24
Maestro, ya sabes que un chino -y máxime siendo camarero- haría cualquier cosa por agradar a un cliente, incluso hacer como que se entera de todo. Creo que vuestra comunicación debe ser más cosa de intuición que de estricta comunicación. Por cierto, eso de insultar a uno de los pocos fieles lectores que aguantan tus onanistas ejercicios de escritura ¿es debido a algún tipo de influencia de los tan próximos santuarios del budismo o es que ya has sido infectado por el virus de la gripe aviar y han empezado a inflamarse tus meninges?
Cato Zulú — 24-10-2005 10:37:23

jueves, 13 de octubre de 2005

No todo son estatuas, palacios y Murallas en China

Llueve en Xian. Mucho. Y los guerreros bien, gracias. O como decia un socarron gallego que conocimos junto a ellos, los munyecos de barro. Pero hoy no tengo ganas de hablar de ellos. Estoy en un cibercafe cercano al hotel y son las 7 de la manyana. Una repugnante musica occidentalizada pero cantada en chino retumba por todo el local con el solo proposito de quemarme la sangre.La locura consumista que se vive en este pais esta directamente inducida y fomentada por el propios gobierno chino, con los argumentos patrioticos de siempre. La forma en que este participa en las empresas privadas o que beneficios les reclama a nivel institucional o a nivel corrupto-mafioso es algo que naturalmente se me escapa del todo. Lo unico que puedo constatar es que aqui se vive en un continuo estado de Navidad consumista. las grandes cadenas de SHOPING y MALL se han aduenyado del pais monstruizando las principales vias de las ciudades y destruyendo todo el patrimonio historico artistico que pueden y la Unesco les deja. Una especie de furor uterino consumista, una cosntante orgia derrochadora que parece ser solo el principio de algo mucho peor.Hace apenas 30 anyos los ciudadanos chinos hacian colas en sordidos establecimientos para conseguir alguna prenda que casi siempre les sentaba como un tiro hoy abarrotan esa especie de enormes cuevas de Ali Baba que son los Shoping Center o las miles de tiendas menores que han recubierto de encadenados escaparates todos los bajos de las calles. Ropa, zapatos, complementos, joyas, vinos caros y productos de belleza sobre todo. Imitaciones de marcas extranjeras con o sin el descaro de la copia del logotipo. Imitaciones que ellos parecen haber aprendido a distinguir de las autenticas porque tambien proliferan las tiendas de marcas autenticas a precios desorbitantes y que tambien gozan de excelente salud clientelar.El suenyo de un cambio gradual del brutal regimen comunista que ha sufrido el pais a otro de tipo capitalista pero que, aprovechando los cauces socializantes existentes, permitiera un mayor reparto de la proxima riqueza entre todos los ciudadanos se ha quedado solo en eso, en un suenyo, para regocijo de los tiburones teoricos de las virtudes del neoliberalismo salvaje. Esto es lo que parece desear el amigo Vargas Llosa y tutti cuanti para todos los paises pobres. La forma mas eficaz de trasvasar las riquezas que todos producen a las manos de unos pocos.El centro urbano de Xian (7 millones de habitantes) esta marcado desde hace 600 anyos por la coqueta, aunque enorme, Torre de La Campana, un precioso edificio de estilo Qing, que hoy se encoge empequenyecida, apabullada por los edificios que la rodean, principalmente por el faraonico Shoping Center Kaiyuan Mall y la desproporcionada fachada neosovietizante del Bell Tower Hotel. 1 Km. al oeste los descomunales almacenes Parkson se alzan sobre doce insensatas columnas rojas directamente sobre la propia calle, la que da entrada al barrio musulman, aduenyandose descaradamente del aire y del cielo publicos. Otra de sus partes se construyo sobre un antiguo mercado popular que recomendaba visitar incluso la ultima edicion de la Guia de viajes Lonely Planet.En Beijing ya pude comprobar la magnitud del fenomeno con solo recorrer la Wang Fu Jing Dajie a 500 mts escasos de Tiananmen. Pero en Xian alcanza cotas aun mayores. No quiero pensar como sera en Shanghai.La publicidad llena todos los espacios. De noche las agresivas fluorescencias luminicas animadas, de bizarros colores, cubren kilometros cuadrados de fachadas mientras irritantes megafonias escupen monosilabos agudos, en una unidad estetica de inquietantes aires futuristas que conducen directamente a los imaginados por Ridley Scott para su ya lejano Blade Runner (1982).El ticket de entrada a la Ciudad Prohibida de Beijing muestra en su enves una foto del propio palacio y en su reves una foto de unas docenas de relamidos ninyos chinos de disenyo (solo les falta ser rubios) brindando al aire con distintos productos NESTLE. Solo a una mente perversamente retorcida y demagogica como la mia se le puede ocurrir la idea de que tal vez les hagan brindar por el buen negocio que supone para el gobierno chino la venta de las ninyas campesinas que se pudren en sus orfelinatos a maduras parejas europeas esteriles, conmovidas o caprichosas.Manyana salimos para Shanghai para pasar inmediatamente a la minuscula isla de Putuoshan, en pleno Mar de la China Oriental, donde quiero pasar mi cumpleanyos.Zai jien, wo pangyou

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Osti, este viaje lo hizo un servidor hace unos años, y me quedé encantado :)Compraste el catálogo de los guerrero en Xian? Te lo firmó el campesino que -dicen- los descubrió? suvenir suvenir...Listos los chinos. Y hermoso país, aunque la cultura china esté un tanto ajada y deslucida por el tiempo y la modernidad. Un viaje importante.
Joaquim — 14-10-2005 18:31:45

martes, 11 de octubre de 2005

Desde Xian

Bueno, esto progresa.. El noble pueblo chino comienza a ser mas razonable, a abandonar sus prejuicios y a identificar significados concretos en mi estornudeante pronunciacion. De hecho ha conseguido sacarnos de algun apuro en el centro de alguna ciudad y perdidos como Hansel y Gretel en un bosque de ojos oblicuos.El descubrimiento de Pingyao (http://www.pydjy.com/), un precioso pueblo a sur de Beijing, (una especie de Xaouen para los conocedores de Marruecos) ha compensado por ahora las fatigas del viaje. Ayer, aqui en Xian, donde en breve visitaremos los celeberrimos y, segun me cuentan, atestadisimos gerreros de terracota, he conseguido que un cal¡grafo me copie el poema de Wang Wei. Fue una Hermosa Experiencia. Una especie de cumplimiento del ser del viaje. En un oscuro zaquizami de los alrededores de la gran mezquita, en el corazon del barrio musulman, el deseo se hizo letra a base de tinta negra y fino pincel de pelo. Presentare documentacion fotografica a mi vuelta. Xian por lo demas es una ciudad muy agradable a pesar de su enorme tamanyo y la comida sigue siendo deliciosa. Otro descubrimiento hecho a lo largo de este viaje es que la decoracion de los restaurantes es exactamente identica a la de los restaurantes chinos espanyoles, a pesar de no tener que demostrar con la abrumadora profusion de farolillos rojos, dorada dragontea y recamados paisajes brumosos, su evidente condicion de restaurantes chinos.



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diveltidisimo, nos aleglamos mucho de que lo esteis pasando bomba,
tu hermana — 13-10-2005 00:59:27

Bueno, hermanita, me alegro de que al final te animaras a leerme, aunque me temo que es solo por saber del viaje. Nos acordamos mucho de ti: esto es como un todo a 100 pero a lo bestia!!!! Dile a mama que estamos bien. UN beso a todos
harazem — 13-10-2005 03:16:55

Que se me olvidaba: lei en la pagina del Cordoba que habian caido 86 litros de agua el otro dia. Se ha inundado mi casa?????????? Bueno, mejor no me lo digas!!!!!
harazem — 13-10-2005 03:20:43

miércoles, 5 de octubre de 2005

Desde un hutong del viejo Beijing

Bueno, fantasmagoricos lectores, despues de casi una semana en Beijing ya me apetecia imaginarme de nuevo vuestras desdibujadas caras iluminadas por la pantalla del ordenador tratando de encontrarle gracia a lo que cuento. Bien, he aqui algunos de los descubrimientos que he hecho en el corazon de la pujante China:En primer lugar he descubierto que efectivamente no nos habian enganyado las alarmantes cifras de poblacion que tanto nos asombran a los occidentales. No solo son muchisimos sino que ademas antesdeayer estaban todos subidos a la Gran Muralla. Hay un poema de Tsang Bei que describe desde las almenas de la Muralla el canto de los pajaros y el susurro del viento amando a las hojas de los arboles. Bueno, por mucho que intente emularlo, el trompeteante megafono del policia de trafico que intentaba poner orden a la marea humana que por ella caminaba me lo impidio. El cielo si que consegui verlo mirando hacia arriba y constato que era de un azul purisimo, pero desde luego fui incapaz de descubrir si el suelo de la muralla esta ensolado, adoquinado o empedrado.Otro descubrimiento importante es el del alto precio que alcanzan, en Beiijing al menos, las traducciones de ingles. En los restaurantes tienen dos cartas de menu. Una en ingles y otra en caracteres chinos. Pues bien, los platos de la traducida al ingles cuestan exactamente el doble de los impresos en chino. Como quiera que los menus de chino traen fotografias de los platos y los en ingles no, siempre se puede pedir la carta china para ahorrarte el precio de la traduccion, pero entonces corres el riesgo de elegir algun plato infernalmente picante o confeccionado con productos de imprevisible naturaleza.El tercero y mas doloroso de los descubrimientos ha sido la escasa capacidad del pueblo chino para comprender su propio idioma cuando lo habla alguien que carece notoriamente de ojos oblicuos como es el caso de vuestro amigo que esto escribe. Tal vez se deba a que la asociacion de ambas circunstancias forme una unidad de comprension imprescindible. Pero no os preocupeis: continuare torturandolos con mi estornudante silabario chino hasta el final del viaje. Por ultimo constatar la inmensa alegria de haber encontrado muy cerca del hotel un SUPERMERCADO DIA, identico a los que nos alegran la vida en Espanya a los amantes de los ambientes cutresovieticos. De todas formas supone una bocanada de autenticidad comunista su sordido ambiente contrastado con el de centro comercial de lujo que se esta aduenyando del pa'is. To be continued

HUTONGS DE BEIJING


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Para partirse de risa (o echarse a llorar, dependiendo del punto de vista). Tanto esfuerzo y horas dedicadas al aprendizaje del chino y ahora resulta que con solo verte la cara ya saben que no te van a entender así que ni te escuchan. Bueno, tal vez a base de intentarlo una y otra vez, y de observarlos a ellos, tal vez, solo tal vez, al final consigas las dos cervezas. Suerte. (¡Perdón por desternillarme!)
P — 06-10-2005 15:54:07

lunes, 26 de septiembre de 2005

Me voy a la China

Hasta la vuelta, improbables lectores, que será dentro de un mes. Hasta entonces os dejo con el proverbio del sabio Ping Tchao que será mi lema de este viaje:

Wo shian lian pijiu (póngame dos cervezas, amable camarero).

Zai jien.

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No te desanime el que no hagamos comentarios a tus testos, no es que no tengas lectores, es que estar a la altura de tu verbo es difícil por lo tanto preferimos limitarnos a leerte. Buena suerte en el viaje y pon en práctica tus nociones de chino, ya nos contarás a todos el resultado
P — 27-09-2005 00:24:06

No te preocupes por Manuel, P. Si sabe pedir "dos" cervezas, no tendrá ningún problema.
Buen viaje.
Portnoy — 27-09-2005 18:45:36

¡Wo shian lian pijiu tu (a mi otras dos)!
Cato Zulú — 27-09-2005 19:11:15

Textos, textos, textos. Evidentemente quería decir textos.

En realidad no me preocupo, Portnoy. Alguien que en un mes aprende chino de supervivencia tiene recursos suficientes para resolver situaciones inesperadas y con dos cervezas seguro que encuentra el camino de vuelta.
P — 27-09-2005 19:32:09

miércoles, 21 de septiembre de 2005

martes, 20 de septiembre de 2005

La profunda idiocia socialista

Franco y las Hijas de la Caridad



Puedo imaginarme las caras de muchas de las mujeres mayores de 80 años que sobrevivieron a las cárceles franquistas cuando leyeran la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la orden religiosa de las Hijas de la Caridad (EL PAÍS, 15-9-2005). El cronista informaba de la "excepcional labor social y humanitaria en apoyo de los desfavorecidos" en España desde fines del siglo XVIII.

Tal vez pocos sepan que dicha orden gobernó con mano de hierro las galeras o antiguas cárceles de mujeres durante el siglo XIX y comienzos del XX, hasta su expulsión por Victoria Kent en 1931, la primera mujer directora general de Prisiones de nuestro país, que las sustituyó por un cuerpo de funcionarias especializadas. Y que, acabada la guerra, el dictador Franco volvió a recurrir a ellas como carceleras en establecimientos de infausta memoria como la prisión barcelonesa de Les Corts, Palma, Málaga, Valencia y otras muchas, tal y como ha sido reseñado en diversas obras historiográficas por autores como Ricard Vinyes, Mirta Núñez, David Ginard y yo mismo.

No fue, por otro lado, la única orden religiosa femenina que se puso al servicio de Franco. Sus compañeras, las Hijas del Buen Pastor, llegaron a administrar la cárcel madrileña de Ventas, la más poblada de la historia de España, de la que salieron las famosas Trece Rosas para ser fusiladas en agosto de 1939.

¿Puede alguien explicarme qué tiene que ver la favorable actitud del actual Gobierno socialista hacia el proceso de recuperación de memoria histórica de las víctimas del franquismo con la concesión de este premio.




CARTAS AL DIRECTOR
Fernando Hernández Holgado (Historiador) - Barcelona
EL PAÍS - 17-09-2005

sábado, 17 de septiembre de 2005

Un poema de Wang Wei

A mi amigo Cato Zulú, atinadísimo
traductor de poesía árabe andalusí.

Otra cosa que quiero hacer a lo largo de mi viaje a China es contratar los servicios de un buen calígrafo. Quiero que me copie en algún tipo de papel especial de buen tamaño un poema de Wang Wei al que tengo especial devoción. Wang Wei es un poeta chino de la prolífica dinastía Tang, que vivió en el siglo VIII y fue coetáneo de Li Po y de Du Fu. Sus poemas se caracterizan por una extraordinaria calma y una especie de desapego que refleja la irrealidad del mundo exterior, captando sólo un instante de belleza congelada en cuatro nítidos versos.

En 1993 apareció en la extinta revista El Paseante, en un número especial dedicado a China, un interesantísimo artículo de Eliot Weinberger (más conocido por sus virulentas denuncias del régimen de Bush) en el que analizaba la dificultad de traducir la poesía china a cualquiera de las lenguas occidentales mediante un precioso ejemplo. El Parque del Ciervo es un poema de Wang Wei en el que el poeta capta un instante de un atardecer entre las montañas que rodean el río Wang.

Weinberger comienza presentando el poema en chino y luego pasa a traducir cada uno de los pictogramas y su representación en pinyin, la transcripción fonética normalizada y oficial de los mismos caracteres pictográficos.

Luego analiza varias versiones históricas y actuales del mismo que corresponden a traducciones de reputados traductores o poetas.

Estuve pensando hace tiempo, casi al principio de confeccionar esta bitácora, ofreceros escaneado el texto completo del artículo. De hecho ya había comenzado escaneando el poema en chino para consumo propio. Ahora, con el acicate del viaje y el firme propósito de conseguir una versión caligrafiada profesionalmente en la propia China he rescatado el antiguo proyecto. Cuando me disponía a trabajarme todo el escaneo del articulo se me ocurrió buscarlo en San Google, por si acaso ya a alguien se le había ocurrido la misma idea. Y, claro, por supuesto que alguien había tenido la misma idea. Lo encontré en una interesante página, cuyo autor no sólo ofrecía la primera parte del texto, sino que promovía un juego consistente en proponer a los visitantes el envío de su propia traducción del poema para hacerse merecedores de recibir la segunda parte del artículo por vía de correo electrónico. Así que a la propia página remito al curioso que quiera conseguirlo, para evitar andar fusilando páginas ajenas. Al final cuelga también la segunda parte, aunque no un añadido de Octavio Paz muy interesante, donde el escritor mexicano daba una nueva versión del poema y analizaba minuciosamente cada uno de los versos del mismo. Tal vez lo cuelgue yo aquí pronto. La aguda, hiriente lucidez de Paz siempre es impactante.


Yo por mi parte me limitaré a apuntar un par de cosas. La transcripción al pinyin y la traducción de cada uno de los pictogramas y unas notas sobre el tema.

LÙ ZHÁI
Kóng shan bù jiàn rén
Dàn wén rén yü xiang
Fan jing (ying) ru shén lin
Fu zhao qing tai shang





















    Un solo carácter puede ser nombre, verbo y adjetivo. Puede, incluso, tener lecturas contradictorias: el carácter 2 de la línea 3 significa, al mismo tiempo, jing («esplendor») y ying («sombra»). Una vez más, el contexto lo es todo. Una de las grandes dificultades que se le plantean al traductor occidental es la ausencia de tiempos en los verbos chinos; en el poema, lo que está sucediendo ahora, ya ha sucedido y sucederá. De la misma forma, los nombres no tienen número: rosa es una rosa y todas las rosas. Contrariamente a lo que se evidencia de la mayor parte de las traducciones, la primera persona del singular raras veces se utiliza en poesía china. Al eliminar la mente individual y controladora del poeta, la experiencia se torna, simultáneamente, universal e inmediata al lector.
(Eliot Weinberger; El Paseante, 1993; (20-22) Número triple)
Para entender aún mejor el intríngulis del asunto copio un trozo del Manual de traducción Chino-Español que ando leyendo estos días como complemento de mis angustiosos estudios de chino.

    El contexto, en chino, adquiere una importancia decisiva en la interpretación del mensaje. La tensión contextual es más marcada que en las lenguas indoeuropeas: los elementos contextuales forman parte intrínseca del mismo idioma, y su falta impide, no ya centrar o matizar el mensaje, sino comprenderlo. La causa de que los factores lingüísticos y extralingüísticos formen en chino un conjunto indisociable es atribuible a la propia naturaleza no aglutinante ni flexiva de idioma (la morfología de las lenguas flexivas y aglutinantes ofrece numerosas “pistas” o marcas continuas (concordancia, género, número...) interpretativas ausentes en chino), y, sobre todo, a su marcada polisemia, que imposibilita la resolución de la ambigüedad cuando no existe un referente textual o contextual claro.
(Laureano Ramírez Bellerín: Manual de traducción Chino-Castellano. Ed. Gedisa, 2004).

Las traducciones de Octavio Paz son éstas:


EN LA ERMITA DEL PARQUE DE LOS VENADOS

No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
Por los ramajes la luz rompe.
Tendida entre la yerba brilla verde. (1974)


No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
Bosque profundo. Luz poniente:
alumbra el musgo y, verde, asciende. (1984)


En definitiva, el contexto lo es todo en el chino, y en los poemas pictóricos antiguos aún más, porque las palabras funcionan como las gotas de esencias variadas que conforman un perfume y que el artista - mezclador - poeta va añadiendo minuciosamente en la redoma, una a una, según su inspiración y su conocimiento, hasta conseguir un maravilloso aroma unitario que nos embriague todos los sentidos y nos transporte de lo terreno a lo sublime universal.

Paisaje de Tang Yin (1470-1523)

jueves, 15 de septiembre de 2005

El Templo de Shao Lin

Sé suave pero no dócil. Firme pero no duro



Una de la cosas que tengo pensado hacer en China es visitar el templo de Shao-lin. Sí, el célebre templo de Shao-lin, en el que creció el Pequeño Saltamontes mientras recibía de aquel maestro viejo, calvo, con barba de chivo y unos ojos como dos bolas de helado, los consejos sobre cómo repartir hostias con criterios estrictamente filosóficos . Aquella legendaria serie televisiva, Kung Fu, emitida en mi adolescencia consiguió engancharme como ninguna otra serie ha conseguido nunca hacerlo. Aquella mezcla de violencia buena y mesurada administrada en el contexto de una filosofía exótica hecha de proverbios y refranillos fascinantes en el ambiente brutal y pintoresco del bravío oeste me encantaba. Los chulescos sheriffes, pistoleros y matones de rancho eran puestos en su sitio con un par de patadas en los morros con una elegancia y precisión (diseccionadas por el ojo de la cámara lenta) desacostumbradas en la imaginería de la violencia cinematográfica al uso. Y sólo cuando era estrictamente necesario, que por fortuna era siempre. Todavía recuerdo muchas de sus frases y sobre todo la parsimonia con la que corregía a los indeseables que le llamaban con voz de asco maldito chino. Me llamo Caine, preludio inevitable de la administración de la mejor medicina china para la chulería gringa. Yo creo que una de las causas de que llegara a gustarme tanto fue que me permitió poder seguir degustando películas del oeste sorteando la mala conciencia ética y estética que empezaba por aquel tiempo a acometerme. Era una peli del oeste, sí, pero impregnada de filosofía. Filosofía barata de manual de autoayuda, pero filosofía. Una argumento consolador bastante estúpido, pero que en aquellos años de postadolescencia y primeras tomas de concienciación política las cosas funcionaban así. Desde luego esa pasión por la serie no tiene absolutamente nada que ver con las artes marciales. Por aquel entonces eran disciplinas absolutamente desconocidas en este país y más adelante, cuando se extendieron sus diversas formas, siempre me produjeron una irrefrenable descomposición de vientre.

Así que desde que supe que China iba a ser mi próximo destino comencé a calibrar la posibilidad de poder visitar el santuario del Pequeño Saltamontes. Y en mi perturbada mente se forjó también el deseo de someterme a un afeitado de cabeza en un ritual similar al visto alguna vez en las ensoñaciones recordatorias del zaparrastroso vagabundo chino de la serie. Ya me imaginaba sentado en una escalinata del famoso templo envuelto en una túnica color azafrán, contemplando esas azules montañas de formas inverosímiles erizadas de esas ramas de los árboles de las pinturas chinas que parecen recortadas a tijera, mientras un monje experto y sonriente me pasa una afilada navaja una y otra vez por mi ya monda cabeza.

Claro que pronto aparecieron las apostillas de orden práctico. ¿Estaría situado el tal monasterio en un lugar absolutamente alejado de las rutas más habituales del enorme continente chino? ¿Usarían navajas desechables los monjes budistas para afeitar la cabeza de los catecúmenos? ¿cuál de las más crueles formas de la decepción será la que me ponga en mi sitio?

No hizo falta mucho: La propia guía Lonely Planet se encargó de arrasarme la ilusión. Una vez que la sitúa en una ruta bastante accesible afirma contundentemente: El templo de Shao Lin es una trampa para turistas. Resulta que el templo de Shao Lin es una de las estrellas turísticas de China y su conversión en un pequeño parque temático para occidentales aburridos, adoradores de la serie, y compulsivos consumidores de plastificadas filosofías prêt à porter una realidad incuestionable. Bueno, no es algo que me mortifique especialmente. Todo lo contrario. Mi desilusión queda suficientemente compensada con la verificación de la venalidad de la espiritualidad más acrisolada. Me encanta ver cómo se corrompen todas esas formas de religiosidad ante el empuje del consumo masivo, la waltdisneyana estupidización de los presupuestos más sagrados, la banalización de todas las trascendencias. Sí, ya sé que es una forma bastante infantil de berrinche, pero bueno, quien no da para más, no da para más... ¿no? De todas formas iré y me compraré una camiseta. Tal vez incluso me coma una hamburguesa Little Grasshoper.

Y os lo cuente en directo desde el cibercafé Sh@olin.


ADDENDUM DE 31 AGOSTO 2007:

El templo de Shaolin exige una disculpa pública por una afrenta ninja

Comentarios
“No desprecies a la serpiente por no tener cuernos. Quizás algún día pueda reencarnarse en dragón”. Del territorio de Liang Sang Po en la Frontera Azul.Que envidia me das
almorávide — 16-09-2005 17:25:43
La serpiente esa también podría reencarnarse en caracol. Y tendría la ventaja de nacer ya con casa. Aunque no sé si quedaría bien en un proverbio chino sobre la fuerza. Tal vez podrían explotar su condición inmobiliaria. Dragón, caracol e inmobiliarios unidos por su condición de cornudos. Seguro que al proverbiero mayor de Lian Shang Po se le ocurre algo...
harazem — 19-09-2005 00:33:31
"El amor hace pasar el tiempo, y el tiempo hace pasar el amor". Es un proverbio chino de más allá del Liang Shang Po de terrible contundencia. Tan duro como una patada de Kung Fu.
C.Z. — 20-09-2005 18:43:20
David Carradine es un actor con un esplendor natural de escena.Es mi favorito sin mas ni menos.
samir jose arismendi gaona — 30-04-2006 01:41:09

lunes, 12 de septiembre de 2005

Aprendiendo chino (wo shé putonghua)

Por si aún no lo sabéis me voy a la China. Un mes. A recorrer fundamentalmente el norte-centro del país y un poco el sur de Shanghai. En principio pensé apañarme con el pedestre inglés de viajar que poseo (yo soy de francés, como todos los antiguos), pero como no podía ser menos decidí aprender algunas palabras, fundamentalmente de cortesía, para no hacer solamente el oso en aquel gran país. Después de sumergirme en la abismal guía Lonely Planet, que contiene un pequeño manualito de primeros auxilios lingüísticos, me decidí a comprar una guía de conversación más completita. Nada más ver ésta me dije ¡es la mía!, dada la maravillosa promesa incluida en su título. Mientras volvía a casa con ella bien apretadita bajo el brazo, la lechera que habita en cada iluso me iba susurrando: calculando que te quedan 20 días para irte, te sobrarán aún 5 días para los últimos ajustes léxico-gramaticales. Con eso y la primera semana de práctica con los nativos (fundamentalmente camareros y vendedores de playeras) yo calculo que a mediados de mes estarás en condiciones de discutir fluidamente con los estudiantes sentados en la escalinata de la Universidad de Hangzhou acerca de la fuerza escénica contenida en las metáforas pictográficas de los poetas de la dinastía Tang, Wang Wei y Li Po, fundamentalmente, en perfecto mandarín. Como todo el mundo sabe, esa es una de mis más soñadas metas en esta vida. El problema, claro, era la pronunciación. En la guía vienen utilísimas frases tipo: ¿podría arreglarme el piñón del cigüeñal de mi automóvil en el menor tiempo posible? (Duo shang chí jian néng xiu hao qu zhou zhou chéng shao chi lung?) en caracteres pictográficos y en pinyin, la transcripción oficial a los caracteres occidentales de los mismos. Aunque también trae una tabla comparativa de pronunciación, es indispensable servirse del oído para poder imitar exactamente los sonidos. Sobre todo en los idiomas tonales. Porque eso es lo jodido. El chino es un idioma tonal. Quiere decir (y disculpa si presupongo tu supina ignorancia) que dependiendo del tono que se le imprima a las vocales de una palabra, significa una cosa u otra. Por eso son todo monosílabos. Hay cuatro tonos y las grafías de las palabras en pinyin se repiten, siendo el tono el que proporciona el significado. El tono viene marcado por el tipo de tildes que lleva, tildes que no poseo en este teclado y no puedo reproducir. Baste saber que una misma sílaba con distinta entonación puede significar cosas tan similares semánticamente como diana, arrancar, ocho y papá. Pa mearse y no echar gota. Pero ya estoy picado. Con las lenguas me pasa como a mi amigo Juan Sepelio con las mujeres: cuantas más calabazas le dan más se arrastra ante ellas suplicando comprensión. Es nuestro error común: la comprensión, evidentemente, la tenemos que poner nosotros.

Cuando se cuenta esto de las lenguas tonales todos los hablantes de lenguas sonoras se horrorizan, pero yo siempre he dicho que para lengua tonal el inglés, que también funciona fundamentalmente con monosílabos y con sílabas largas, cortas, abiertas, cerradas, boquita de piñón, boquita fofa, etc. ¿Alguien conoce un idioma en el que haga falta tanto deletrear? Con todo, la descripción más hilarante del funcionamiento de las lenguas tonales la hace Nigel Barley en su desmitificador, descacharrante e imprescindible El antropólogo inocente. Después de pasarse algunos meses con los primitivos dowayos del norte de Camerún y tratar de aprender su lengua tonal para ganarse su confianza se decide a usarla vigilado por su joven intérprete francoparlante. Así, intenta despedirse del jefe de la tribu diciéndole: bueno, me voy a cocinar a mi choza y ante la cara de estupefacción del mismo el horrorizado niño le explica que en realidad lo que le ha dicho es: me voy a fornicar con el herrero. Ante la posibilidad de incurrir en un desliz semejante en el país del yin y el yan me dan ganas de abandonar mi pretensión didáctica y aprovechar el tiempo leyendo de una vez La Montaña Mágica como acaba de hacer Savater, ahí, con dos pares. Y seguir sus pasos de bilingüe franco-hispano estricto, poco amigo de dispersiones idiomáticas. Pero yo tengo menos voluntad que el filósofo hipodromómano y el veneno de Fu Man Chú ya corre por mis venas. Así que, aconsejado por mi amigo Juan Sepelio y sobre todo inspirado por David Bravo me he bajado de la red un supercurso de chino consistente en 100 horas de archivos sonoros en el que de una manera eficacísima te van enseñando a pronunciar y a combinar las endiabladas sílabas mandarinas.

domingo, 11 de septiembre de 2005