(del laberinto al treinta)


jueves, 25 de junio de 2009

El misterio del voto rojo cordobés

Publicado previamente en LA CALLEJA

VPPO

Muchos de mis amigos de ciudades con gobiernos municipales o autonómicos en manos de la derecha perifascista española siguen sin creerme cuando les digo que Córdoba, a pesar de contar con un gobierno de Izquierda Unida aliada con el PSOE, es una ciudad profundamente de derechas, exactamente igual que Málaga y Madrid o su Comunidad, y que votaría a un alcalde del PP, incluso a un candidato tan incoloro, inodoro e insípido como el Niño del Flequillo que se presenta aquí. Y lo que es peor en ese votaría se incluyen las clases populares, tan cretinas como las madrileñas, empeñadas en que aquellos que representan los intereses de los ricos les desmonten los servicios públicos (sanidad y escuela pública) que son su único bien perdurable, en dar razón al secular proverbio mongolés de que no hay nada más tonto que un pobre de derechas. ¿Cuál es elemento modificador que hace que tenga que usar el condicional del verbo que indica el hecho de elegir a quien deba administrar el bien común? ¿Acaso las clases populares cordobesas, en perpetua crisis estructural, tienen un gen especial de lucidez del que carecen los madrileños que les impele a no votar a sus enemigos naturales de clase? ¿Acaso tienen una formación política y una intuición ética que les lleva a colocar sistemáticamente a presuntos progresistas adalides de la solidaridad social y la planificación racional de la administración de los recursos en los cargos municipales? Nada de eso queridos amigos. Nuestros políticos de los partidos con siglas que apuntan a esas características sólo son un poquititito mejor que los que representan esencialmente los intereses de las clases poderosas, la perpetuación voceada del sistema actual de injusticias, porque al menos tienen que retratarse de vez en cuando con alguna espectacular medida progresista (siempre bienvenida) que choque contra la moral católica para sacar pecho. Pero en realidad sólo son unos íncubos especializados en administrar la miseria moral del capitalismo. De la material ya se encargan los propios dueños sin problemas.

No, el elemento corrector que hace que haya que decir votaría en lugar de vota se debe a un invento genuinamente cordobés, un mecanismo sumamente ingenioso que sólo podía surgir de la mente de unos profesionales de la escuela del famoso fulerismo andaluz por el que nos conocen a los habitantes de esta bendita tierra hasta en la Conchinchina, diseñado y puesto en funcionamiento tras algunos tanteos experimentales exitosos en los años 80 en las oficinas de urbanismo del ayuntamiento cordobés: las VPPO (Viviendas Piratas de Protección Oficial). Básicamente se trataba de sustituir la construcción de VPO (Viviendas de Protección Oficial) prometidas incansablemente en los programas de campaña electoral, por una política de vista gorda a todo el que quisiera construírselas ilegalmente en terrenos prohibidos.

La cosa comenzó cuando comprendieron que el Tirón Anguita no iba a durar siempre. Y que la casta política que medró a su sombra no aguantaría ni un derechazo en próximas elecciones. Así la política de mano dura con los primeros piratas de los primerísimos años fue sustituida muy pronto y conscientemente por una apenas disimulada invitación al delito, basada en el principio de que tu mano izquierda no sepa qué hace la derecha y exhibiendo una descoordinación de servicios que indicaba claramente a los infractores el camino a seguir: aceptación de sencillas multas que venían a equivaler a un permisos de obras y garantía de no ser molestados nunca más por la policía, así como consecución de línea de enganche de luz por Sevillana mediante simple firma de los pedáneos. Todo el mundo captaba el mensaje publicitario subliminal: Hágasela usted mismo incluso más barata de lo que nosotros podríamos ofrecérsela legalmente. Permitieron la parcelación y venta en cómodos trozos de la rica vega cordobesa, legalmente no urbanizable, y alentaron fuertemente su urbanización salvaje permitiendo que se publicitara mediante el boca a boca la semiimpunidad de los infractores. Todo muy subliminalmente pero con una claridad meridiana. Con ello el gobierno municipal se ahorraba un pastón y conseguía mantener en un perpetuo chantaje a todo el que, ante la ausencia demostrada de riesgos, se lanzaba de cabeza en el pozo de la ilegalidad, haciendo recaer la indispensabilidad de su legalización futura en la permanencia de esos mismos políticos de Izquierda Unida en el poder. En apenas una década los primeros cientos de votos cautivos se convirtieron en varios miles conforme la metástasis parcelista iba colonizando la feraz vega cordobesa a velocidad de pólvora encendida. Y el fenómeno se contagió a la sierra y a otras zonas de nuestro enorme término municipal. La inmensa mayoría construcciones de segunda vivienda. Un tremendo e injusto agravio comparativo con todos aquellos, la mayoría, que se ven obligados a cumplir todos los requisitos reglamentarios e impositivos que marca la ley para acceder a una vivienda.

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Un fenómeno que si bien no es desconocido en otros puntos de la geografía española presenta en nuestra ciudad una magnitud tal que hace poder considerarlo genuinamente cordobés. Así, hoy día podría decirse que el voto cautivo parcelista alcanza la cifra de unas 50.000 personas más o menos directos (el parcelista titular y cuantos agregados, familiares y amigos, sacan tajada de pollo domingo si, domingo no, del perol). 50.000 votos, que se dice muy pronto. Tanto la Junta de Andalucía, es decir los políticos del partido que la domina, el PSOE, como la oposición derechista del PP, comprendieron pronto que meter mano a un asunto tan hediondo podría suponerles un coste electoral directamente proporcional al que beneficia a Izquierda Unida en esta ciudad y se aprestaron a esconder convenientemente a los cargos electos más reacios a tragar con el asunto y sólo cuando organismos internacionales les han apretado las clavijas exigiendo cirugía urgente ante la amenaza de que la metástasis se extendiera (de hecho ya lo ha hecho) al yacimiento arqueológico de Medina Azahara, los políticos de todos los bandos han decidido hacer como que hacen algo. Nada, por supuesto, en forma de Oficina Técnica. Una pistola en la espalda llamada 50.000 votos se lo impide.

Pero eso no es todo. Como los 50.000 votos, más los (escasos) que de natural les pertenecen quizás no fueran suficientes para mantener la ficción de su arraigo ideológico en la ciudad, buscaron completar el cupo mediante soluciones más imaginativas. Tras la falta de escrúpulos demostrada en el cuidadoso diseño de la política de VPPO diseñaron una nueva estrategia directamente inspirada en el dicho de Vespasiano (pecunia non olet: el dinero no huele) pero virado en violeta: el voto no huele. Así, el dinero que se ahorró directamente del escaqueo de la construcción de VPO se usó para comprar más votos: los de los sectores más reaccionarios de la ciudad y en una operación de ingeniería política absolutamente delirante, el partido situado más a la izquierda de los que gozan de cuotas de poder en España se hacía con los votos no ya de la formación situada más a su derecha, el PSOE, sino de los que pertenecían por derecho natural al espectro más rancio y ultramontano de la ciudad, el PP, vía las cofradías de Semana Santa. No creo que haya un gobierno municipal del signo que sea en ninguna ciudad española que haya alentado, fomentado y subvencionado con más ardor la irracionalidad y la idolatría supersticiosa de la Semana Santa que la nuestra dominada paradójicamente en sus instituciones por los herederos naturales del republicanismo ilustrado español. La erección de varios monumentos de índole ultracatólica en calles y plazas, el cambio de muchas placas de calles con nombres centenarios por el de curas, cristos y vírgenes, la sintomática inexistencia de roces con la jerarquía episcopal cordobesa, el desprecio más absoluto por los que reclaman la apertura de las fosas de las víctimas del franquismo y el ensalzamiento público de personajes fascistas que fueron sus ejecutores y toda una serie de andanadas de plomo reaccionario contra la línea de flotación de los principios que programáticamente dicen regir la formación han caracterizado la política de Izquierda Unida en la ciudad de Córdoba de las dos últimas legislaturas, dominadas por la figura de la alcaldiosa trilera, Rosa Aguilar, una de los casos de carencia de escrúpulos políticos más delirantes de la historia postransicional de este país.

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La última guinda del pastel del chantaje la pone la subvención a lo más casposo, populachero y tercermundista de la ciudad: el universo de las peñas, unas asociaciones montadas por regla general sobre los pilares machistas más montaraces, las aficiones más tradicionalistas y de las JONS, las cohesiones más chovinistas y los valores más tribales de la sociedad cordobesa. El premio del refregamiento puntual de los políticos con los peñistas, los besuqueos de niños y abuelas (en lo que fue maestra la exalcaldesa) en peroles, romerías y certámenes de dominó representa una minucia comparado con los verdaderos premios económicos que esos colectivos reciben de las arcas municipales. La contrapartida es clara. Ya lo dijo el patilludo Emperador de las Tribus Peñistas en célebre ocasión: quien no cuenta con nosotros la lleva clara.

Su alianza con un empresario que desde un principio apuntaba (era vox populi) maneras de malayo y con la Banca Episcopal ha salpicado con dudas muy razonables la actuación de la gerencia de urbanismo en casos de tratos de favor a cambio de populismo barato, de movilizaciones de exaltación cordobesista generadores de votos cautivos.

Es así como Izquierda Unida, un partido programáticamente alejado de las tendencias naturales insolidarias y antiprogresista de la mayoría de nuestros conciudadanos, han conseguido mantener en su único frente de poder importante la ficción de una ciudad roja por el buen hacer de un equipo de profesionales expertos en la creación de simulacros democráticos. Una especie de aldea de irreductibles galos cercada por los ejércitos del ultraconservadurismo que azota a Europa entera.

Realmente los que nos consideramos votantes naturales de Izquierda Unida podríamos, en un momento de debilidad, alegrarnos a pesar de los pantanosos métodos utilizados, de esa circunstancia. Pero desgraciadamente la traición a sus propios ideales de los gestores izquierdistas en esta ciudad no ha generado absolutamente ningún beneficio real y consistente para la causa de la razón, la democracia y el socialismo. El balance ha consistido en un montón de maquetas y de simulacros de entramado cultural, en la destrucción sistemática del patrimonio arqueológico más importante de la península ibérica, la asombrosa conversión de las calzadas de las calles principales en un sistema de trampas para torcer tobillos y destrozar llantas, la conversión de una de las huertas más feraces de Europa en una serie de poblados de chabolets con parabólica, el desmedido crecimiento de las manifestaciones públicas de la superstición católica, la desvergüenza de la renuncia a construir las VPO que la ciudad necesita y sobre todo la puesta de todo el potencial municipal al servicio del fin único al que realmente están rendidos estos políticos profesionales: perpetuarse con sus sueldos, dietas, sillones, viajes, fotos en la prensa y coches oficiales.

La eficacia del método de chantaje subliminarista inventado por los munícipes excomunistas cordobeses ha sido tanta que ya ha sido copiada por otras piraterías parecidas con éxito asegurado. No hay más que seguir la campaña para la legalización de los chiringuitos de playa, seña de identidad inalienable del alma espetófaga andaluza. AQUÍ y AQUÍ tenéis carnaza para masticar. Pero la gloria del invento hay que reivindicarla para la ciudad de la Mezquita (antes mezquita), cuya historia también quieren falsificar los curas.

sábado, 20 de junio de 2009

NOCHE BLANCA: LA "TOMATINA" FLAMENCA DE CÓRDOBA

Publicado previamente en LA CALLEJA DE LAS FLORES


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Yo ya sé que soy un insorrible, un metepatas, un malafollá, un resentido, un inconformable, un esaborío y sienes y sienes de cosas desagradables más. Que a veces me paso con mi manía de verle el culo a la realidad, frente a la inmensa mayoría a la que sólo le interesa verle la sonrisa bobalicona, pero en este caso me parece que no me paso ni un pelo. Y como el año pasado ya me despaché a gusto, hoy no tengo demasiadas ganas de quemarme la vesícula de nuevo y hace mucho, mucho, mucho calor, me limitaré a copiar y pegar algunos de los párrafos que el año pasado ya le dediqué a la Tomatina Flamenca de Córdoba:

La NOCHE BLANCA DEL FLAMENCO es un enorme despropósito que amenaza con convertirse en una tradición y cuyo único fin es que Córdoba suene en los telediarios, en la prensa y en la radio por unos días como una ciudad guay, en la que el que vaya se puede pasar toda una noche de puta madre juergueando por la ciudad. El flamenco, a raíz de cómo se lo trató en los espectáculos importa una mierda. El público que quiere realmente asistir a las actuaciones importa otra mierda más. No es que el flamenco deba ser tratado con respeto reverencial como cabría esperar por los infectos latiguillos que los voceros del evento han evacuado ante el primer micrófono que se les puso delante, es que es mentira que sea una noche de flamenco, sino una noche de guiness record y de superbotellón legal. O sea, se trata de reunir el mayor número de gente callejeando por el casco antiguo con la excusa de que se han habilitado unos escenarios donde actúan artistas más o menos flamencos en determinados lugares. El que la burrada de actuaciones haga imposible acudir cómodamente a más de una de ellas, el que los escenarios se monten en lugares que serán más emblemáticos y más marcos incomparables que el copón bendito, pero que no permiten disfrutar con las mínimas condiciones de comodidad de casi ninguno de ellos, el que el caramelo de la gratuidad haga que miles de personas a las que se les refanfinfla el flamenco (o lo que pretenden vender por tal) acudan, como acuden a la feria o a las procesiones o al rally de Sierra Morena.

A los políticos que sufrimos no les interesa la cultura en sí misma, sino el número de festejantes que son capaces de reunir en la calle para vender el número dividido por el coste total del evento como una inversión que ponga el nombre de la ciudad en boca de los medios. Por eso igual les hubiera dado montar una festolina con concursos de comedores de huevos duros o de enhebradores de agujas con Parkinson. El espíritu de esta nueva fiesta es el mismo que el de La Tomatina de Albuñol: hacer famosa a la ciudad con una burrada mu grande. En este caso batir todos los records de irracionalidad cutural ofertando en una sola noche 55 actividades con casi 600 artistas involucrados. Medio millón de euros que hubieran podido utilizarse en organizar una semana de actuaciones espaciadas en el Teatro de la Ajerquía, con un precio simbólico para evitar el gañotismo y con actos paralelos a lo largo del día. O bien para crear las adecuadas condiciones para la enseñanza, difusión y conservación del flamenco. Pero eso no da dividendos políticos. Eso no vende imagen, ni abre telediarios, ni contribuye a que suene Córdoba y Nuestra Señora de las Pernotasiones en la asquerosa feria de las Capitalidades Culturales.

Probablemente dentro de muy pocos años este fin de semana será un ocasión de oro para que los cordobeses nos vayamos a la playa huyendo de la toma de la ciudad por hordas de visitantes con ganas de cachondeo. Por el turismo de noches de juerga. Los mismos que acuden indiscriminadamente a los carnavales de Cádiz o al botellón de las Cruces de Granada. Que llenarán las calles de mierda, meados y vomiteras borrachuzas y no dejarán dormir a nadie. Todo en nombre de la Capitalidad Cultural esa de los cojones.

Me gustaría resaltar la irresponsabilidad supina de la que fuera ojito derecho de la exalcaldiosa, Rosa Candelario, actual teniente de alcalde de Presidencia, que con un entusiasmo a prueba de cutex proclama encantada que se alcanzarán las 400.000 asistentes a la Supertomatina Flamenca. Puede que sea una desagerá, pero más que una desageración de político sin sentido del ridículo a lo que apunta es a una escasez de riego neuronal en fase aguda. Que alguien encargado de la seguridad de toda una ciudad esté encantado de que sus calles, unas calles esencialmente estrechas y laberínticas, se puedan ver por una noche absolutamente abarrotadas por 300.000 personas más de las que caben no habla más que de la degeneración de la raza de los políticos, y sobre todo, de la de los políticos de Izquierda Unida cordobeses, la que más ha sufrido sin duda la ola de cretinización generalizada que nos invade.

Otro esaborío como yo, Isaac Rosa me consolaba el otro día por simpatía de sentimientos en su blog de Público alarmado por disentir de un 93’6 % de españoles que quieren que Madrid sea sede olímpica:

Debo aclarar que no me opongo por fastidiar, ni por ninguna vocación de marginalidad, sino porque los Juegos me parecen un pelotazo disfrazado de espíritu olímpico que en una ciudad como Madrid puede ser la puntilla. Lo que no tengo tan claro es que ese 93,6% haya dado lo que en medicina llaman el “consentimiento informado”. Como el cirujano con el paciente antes de entrar en quirófano, aquí nadie nos ha explicado cómo será la operación, qué nos van a extirpar, cómo nos van a dejar la cara, qué secuelas nos quedarán y, sobre todo, cuánto nos costará.

Sobre la candidatura olímpica no ha habido debate público, sólo adhesiones inquebrantables y globos de colores. Y esa falta de debate no es efecto sino causa de esa unanimidad.

viernes, 19 de junio de 2009

Córdoba erige un monumento al amor sacerdotal por los niños

No podía ser en otro. Dios tenía que elegir lugar y eligió con su Dedo de Señalar Lugares Benditos a la ciudad de Córdoba. Por directa intervención vicaria en la persona de su entonces alcaldesa la hermana Rosa Joaquina Aguilar que, tras arrastrar como alma en pena una previa existencia encadenada en la oscuridad de la aberración comunista, vio milagrosamente la luz del Señor de la mano de dos santos monseñores que pastoreaban en la ciudad y que la condujeron al camino de la Verdad, Castillejo y Asenjo, el Ayuntamiento de Córdoba ha tenido la valentía de homenajear merecidamente a los sacerdotes que sufren persecución por su demostrado amor a los niños. En estos momentos en que en tantos lugares (¡ay, en la católica Irlanda!) se han desencadenado virulentos ataques de los enemigos de la Iglesia y por lo tanto del Único Dios Verdadero al cumplimiento del cristalino mandato evangélico Dejad que los niños se acerquen a mí y sobre todo su consumación material por parte de los pastores del rebaño infantil de la Iglesia, Córdoba y su renacida alcaldesa sacan la cara por ellos. Para ello decidieron erigir un mirífico monumento en plena vía pública y en el corazón simbólico y físico de la ciudad con el fin de limpiar las inmundicias que las diabólicas mentes de los impíos imaginan y arrojan sobre la misión educativa que la Santa Madre Iglesia encomienda a sus sacerdotes de enseñar a los niños el verdadero amor a Dios que se consuma íntimamente en la penumbra de las sacristías. En los Santos Evangelios Jesús mismo se refiere a ello: Más le valdría que se le atase al cuello una piedra de molino y fuese arrojado al mar al que escandalizase a uno de estos pequeños (Lucas, 17, 2). No habría piedras suficientes para todos los malvados descreídos que últimamente escandalizan a los niños y a sus padres malinterpretándoles torticeramente las muestras de amor de los santos varones sacerdotales por los más pequeños y no tan pequeños.

El artista ha captado perfectamente el espíritu (santo) del asunto y ha concebido una escultura de bulto redondo a pie de calle en la que un padre cura, en cuyo rostro se manifiesta plásticamente el arrebato místico del mandato evangélico, conduce alegremente a dos niñas por el camino de la consumación del amor divino. Los rostros de las niñas han sido concebidos a su vez mostrando una deliberada e inquietante ambigüedad que el espectador puede apreciar apropiadamente cambiando los ángulos de visión al rodearlas, presentando ora un halo angelical ora un destello diabólico, lo que habla claramente de que el artista buscó inspiración en las celebradas teorías de uno de los grandes exégetas del amor sacerdotal por los niños, el obispo de Tenerife, Monseñor Bernardo Álvarez. Y para captar exactamente esa ambigüedad, en un rasgo de genialidad intuitiva encontró inspiración en dos personajes que encajan perfectamente en el perfil de las criaturas representadas: las Gemelas de la película de El resplandor. La flagrancia de dicha inspiración no hace falta señalarla. Las niñas hablan por sí mismas.


Ya sólo queda agradecer a la hermana Rosa Joaquina, ahora que fue destinada por intersección del Espíritu Santo a otros destinos más altos en los que seguir su misión evangelizadora, todo el bien que hizo a la causa católica mientras estuvo en esta ciudad, fructificación milagrosa de su conversión a la auténtica fe, fomentando y subvencionando las devociones marianas, las de penitencia y gloria, colocando en puestos claves a acreditados hermanos en Cristo y en la cofradía, llenando de monumentos católicos las plazas, cambiando los nombres que absurdamente habían llevado durante cientos de años muchas de las calles del casco antiguo por los de Vírgenes, Cristos y Sacerdotes, convirtiéndose en aguerrida bautizadora de catecúmenos cordobeses en la romería del Rocío... Por todo ello ha quedado abierta la Causa para la Beatificación de la Hermana Rosa Joaquina Aguilar, cuyo seguimiento esperamos pronto ofrecer a todos sus devotos en una página web que la Hermana Informática de este convento, Sor Sistema Operativo, está preparando con mucho amor y mucho cariño.

domingo, 7 de junio de 2009

De boinas y asesores para la capitalidad

Yo no sé por qué nos rasgamos las vestiduras porque el responsable de una empresa a la que se le pagan a precio de oro los consejos por los que ha sido contratada precisamente por la persona que ha sido contratada para que la contrate nos pone un espejo y nos recomienda lo que tiene que recomendarnos. ¿Qué ya se sabía lo iba a decirnos? Claro. Los milagros no existen, ni siquiera en la tierra de María Santísima. Y cualquier cegatón medio fartusco puede ver la realidad.

A VER SI ME EXPLICO CON UNA PARÁBOLA:

Yo soy un asesor de esos que tiene una empresa especializada en conseguir que los pueblos salgan en la tele, en Cagalzú, mismamente. Me llaman de un pueblo perdido de la sierra del Quinto Pino, porque se le has puesto en la punta del capricho a sus habitante salir en la tele. Llego con mi maletín, exijo comer migas con chorreras en el mejor colmao del pueblo y por la tarde me pongo a currar. Me reúno con las fuerzas vivas del lugar y les pregunto que cómo llevan el tema del turismo rural. Me dicen que el campo no se toca porque es mu bonito y porque ya existe un proyecto para embellecerlo más aún con unas urbanizaciones de adosados. Inquiero por el estado de la plaza mayor porticada y tristemente desconchada y por la causa de que no sea debidamente restaurada y remozada y sacada en los anuncios de pueblos históricos y me dicen que no hay dinero para eso y que los dueños de las casas centenarias de la misma, familiares todos del alcalde, están esperando el momento propicio para una declaración de ruina y vender el solar a una constructora. Entonces me fijo en el viejo cine y se me ocurre que se podría adecuar para hacer un ciclo de documentales de, por ejemplo, tribus primitivas. Me indican que el cura del pueblo conseguirá irremediablemente tirar el proyecto desde el púlpito: demasiadas tetas al aire. ¿Un festival de jazz? Nada de eso, el director de la banda de música me atraviesa con una mirada asesina en la barra del bar Casa Leoncio. Pues entonces… Me siento en un banco del pueblo y observo que todos los habitantes masculinos llevan boina. Pregunto y me dicen que es una tradición muy arraigada de la que la mayoría están muy orgullosos y que en las fiestas del pueblo la mayor atracción local son las competiciones de lanzamiento de boina y enganche en garrota enhiesta. Me enseñan las fotos. Flipo en colores: un centenar de paisanos con boina esperando su turno para tratar de enganchar la boina por lanzamiento desde 10 mts. en una garrota pinchá en mitad de la plaza. Los demás habitantes aplauden como locos cada vez que el Nemesio, campeón tradicional desde hace 20 años, consigue la hazaña. Luego lo pasean por las calles en hombros mientras suenan los petardos.

Yo soy un profesional honrado. Estoy aquí para ganarme un sueldo y mantener el prestigio de mi empresa. Confecciono un informe aconsejando que se construya inmediatamente una escuela de lanzamiento de boina para los niños, que coloquen en la entrada del pueblo un cartel con una enorme boina y que se solicite el nombramiento de Reserva Mundial de la Boinidad y la actividad declarada de Interés Cultural. Que decidan hacer las paces con los del pueblo de al lado y los inviten a la competición. Y después al pueblo de más allá y luego, cuando el lanzamiento de boina tenga ya una enjundia considerable se llama a Cagarzú pa que haga un reportaje. Y luego se llama a la BBC y a la CNN y dentro de poco el pueblo no sólo habrá salido en la tele sino que recibirá miles de turistas de todos los rincones el mundo que vendrán a ver el delirante espectáculo de los paisanos locales enganchando boinas o directamente para practicarlo.

A los dos días la fina y delicada poetisa del pueblo, repetida ganadora de la Flor Natural, publica un artículo en la revistilla local llamándome estafador. Y unos colgados melenudos que tienen una web artesana me acusan de fomentador de la caspa y el frikismo.

Trinco la pasta y me voy a mi tierra a ponerme ciego de migas con chorreras deconstruidas en el restaurante de mi amiguete Ferrán Adriá.


NOTA: esta entrada ha sido publicada originalmente en la taberna LA CALLEJA DE LAS FLORES.

miércoles, 3 de junio de 2009

Maki Kubero

maki cubero

El artillero del portaviones ABC y catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba, José Ignacio Cubero, suele disparar frecuentemente desde el puente de Opinión de la edición cordobesa biliosas andanadas de plomo reaccionario contra la línea de flotación del buque de la racionalidad ilustrada.

El individuo suma a su condición de católico fundamentalista la de acérrimo defensor de los cultivos transgénicos. Ambas cosas perfectamente respetables, pero indicativas de la índole exacta del pensamiento del ejemplar. Yo lo he propuesto a mis contertulios de la taberna LA CALLE DE LAS FLORES como aspirante a encabezar un apartado de la misma sobre carcunda cordobesa silvestre y del honor de inaugurar una sala de dominó adornada con las cabezas de los mejores ejemplares (simbólicamente) disecadas como trofeos en sus paredes.

Hoy, en medio de una desatinada pataleta infantiloide sin pies ni cabeza contra todo lo que se menea en Europa se ha dejado caer con un virulento ataque a la pretensión del estado turco de sumarse a la Unión Europea. Nada que objetar si los argumentos presentados hicieran referencia a su estructura económica, al estado de los derechos humanos en su territorio o, más miserablemente, a los intereses particulares de los estados miembros. Pero no, los argumentos que esgrime nuestro aguerrido catedrático parecen salidos de la boca de algún coleguilla flipao de Makinavaja o del Maki mismo en la barra de algún bar de exlejonarios. Lo que tienen que haséh loh moro esoh eh ashantáh la mui, que bien que se cargaron de los nuehtros en la toma de Contantinopla esa. Ya se podían habé tomao una birra de esah que leh prohíbe’ r Corán. Y ademah no dehan que nuehtroh meapilah se lo monten allí. Uropa… Uropa… la legión eh lo que leh mandaba yo…

AQUÍ EL CUERPO DEL DELITO

Lo que habla del nivel del elenco profesoral universitario cordobés que tiene acceso a los medios de comunicación, es decir, los que son elegidos para generar opinión. Si a eso se suma que la inmensa mayoría de la ciudadanía se encuentra estupefactada permanentemente por el deseo primario de los andaluces de volver a ser lo que fuimos de que hablaba ayer Fernando Santiago y que los políticos parecen incluso más ocupados en elegir trapitos rosieros que en aclarar sus enjuagues judiciales, tendremos una radiografía aproximada del estado mental de esta ciudad.

Como alguien le ha contestado perfectamente en los propios comentarios del diario monárquico-católico, por ahora sin censura, me limito a copiarlo.

La mentira es un pecado mu gordo, señor católico, debería saberlo. Usted sabe y por tanto miente cuando afirma lo contrario y si no lo sabe es usted un ignorante, pecado peor para un profesor universitario, que en Turquía existen iglesias de varios cultos, tanto ortodoxas como católicas, así como sinagogas en funcionamiento y en perfecta armonía con los cultos islámicos. Por otra parte, hablar a estas alturas para cargarse de razón reaccionaria de la toma de Constantinopla y del baño de sangre subsecuente y no hacerlo, por ejemplo de las matanzas de los Cruzados en Palestina y Siria es una manera de indicar la índole exacta de su rencor fundamentalista.

Yo añadiría que Turquía es además un estado constitucionalmente laico, más que el español, pero que sufre, como éste las de los católicos, las brutales embestidas de los fundamentalistas islámicos para imponer sus criterios supersticiosos y mágico-religiosos al resto de la población.

Alguien debería pedirle un anticipo al señor Pimentel para escribir una nueva y monumental Historia de los Reaccionarios Cordobeses al estilo del que Menéndez Pelayo escribió contra los heterodoxos españoles. Sólo en el ABC ya tiene una mina.

lunes, 25 de mayo de 2009

KAÑERO Y KAIRO

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Primero llegó Kañero, metido en una caja de cartón y, tras un viaje de varios kilómetros en moto, embadurnado de su propia mierda. Eso se lo haces a un niño y sufre un trauma para toda su vida. Si además lo bañas y lo secas con un secador de pelo, lo conviertes en un perturbado, carne de psiquiatra para siempre. Pero Kañero, a las dos horas de secarse, comido y acariciado, estaba jugando con una pelotita de papel albal más feliz que una perdiz.

Una semana más tarde vino su hermano Kairo, que sufrió la misma tortura y el mismo desenlace.

Mientras escribo esto, diez días después, los dos se persiguen incansablemente por la cabecera del sofá, se esconden uno de otro en las muelles rocas de los cojines y enloquecen enredándose en los cables del ordenador.

La vieja Sandalia tenía más de 15 años. No tardó en morir. Ayer anduvimos todo el día con la conciencia descolgada y un triste maullido incrustado en la cabeza. Kañero y Kairo han heredado su plato.

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Y el níspero también ha cumplido este año con su obligación de todos los mayos.

domingo, 24 de mayo de 2009

Buceando por El Cairo Islámico (III)



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Las dos puertas de la cerca norte de El Cairo son soberbias. De aire inequívocamente romano fueron construidos junto con la muralla por el sultán Badr al-Gamali en 1087.

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Friso conmemorativo de la construcción de Bab al-Futuh.

Bab al Futuh (Puerta de la Conquista) cuenta con dos impresionantes torreones redondos coronados de almenas que vistos desde cierta distancia con el alminar de la mezquita de Al Hakim a él adosado conforman una de las estampas más clásicas de El Cairo. Lamentablemente no se puede aún subir al adarve de la muralla para contemplar la zona desde arriba ni pude apreciar los restos faraónicos procedentes de Memphis que según indica Caroline Williams, la autora de Islamic Monuments in Cairo, se usaron para su construcción. Siguiendo el hilo de la muralla hacia el este y por unos 50 mts puede contemplarse un enorme friso escrito en caracteres cúficos en los que se da cuenta de la fecha y el autor de las obras.

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Muralla norte de la ciudad fatimí entre Bab al-Futuh y Bab an-Nasr, con el alminar de Al Hakim al fondo.

200 mts más allá se encuentra Bab an-Nasr (Puerta de la Victoria), con otros dos impresionantes torreones, esta vez cuadrados dando entrada a la sharia el-Gamaleya. Esta calle corre paralela a Muizz li-din Allah hasta la sharia el Azhar, finalizando en la misma esquina de la mezquita el Hussein y la plaza de Al Azhar. Cuenta con casi el mismo número de monumentos que su hermana mayor pero éstos son de menor importancia y sobre todo, aún no ha recibido el tratamiento de Parque Temático Histórico de aquella. Por ello recorrerla supone un ejercicio mucho más natural, sin barrenderos, ni andamios, ni servicios públicos, ni prohibición a los comerciantes de invadir con la mercancía la calle. Frontales de cafetines donde relajados paisanos fuman su shisha, talleres de latonería, cuyo polvillo de los limadores ennegrece la calle, improvisados oratorios callejeros, junto a medersas y mezquitas mamelucas cuyos alminares se recortan en el cielo a cada paso. Todo ello le proporciona a la calle Gamaleya un auténtico aspecto popular cairota que muchos prefieren al flamante aspecto recién higienizado de su paralela y hermana.

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La sharia Gamaleya. El alminar del fondo pertenece al Khanqah (convento sufi) de Baybars (1310). La fachada que sobresale es la de la madrasa de Qarasunqur (1300), hoy un colegio de niñas.

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Rezo callejero en la sharia Gamaleya

Conforme nos vamos acercando a su final, al Khan el Khalili, la mercancía de los comercios va variando progresivamente de lo estrictamente propio del consumo autóctono a la parafernalia turística y los vendedores sus miradas indiferentes por la artillería de expertos cazadores de turistas.

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Un guiri señala los balcones del Hotel Hussein

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La mezquita de El Hussein al atardecer desde el balcón del Hotel Hussein. Al fondo el primitivo alminar del siglo XII, último resto de la obra original.

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Rezo del viernes en la mezquita El Hussein

En la última esquina Midan El Hussein se abre de pronto con la fachada del Hotel Hussein a la derecha y sus filas de balcones, en los que he disfrutado de la divertidísima vida cotidiana cairota durante años. La vista desde ellos es impresionante: justo enfrente el alminar redondo de la mezquita, cuyos altavoces pueden llevarte a la más negra desesperación si se te ocurre alojarte allí en época de Ramadán o en el la quincena previa, el anodino muro de la mezquita, del siglo XIX, con sus ventanas ojivales copiando el aire mameluco-cruzado del complejo Qalawun. A la derecha la fachada principal de la mezquita de Al Azhar con sus preciosos alminares dobles y sobre ella, muy alta, surgiendo fantasmagóricamente de una atmósfera brumosa que no es sino pura y dura contaminación, la ciudadela con la cúpula de la mezquita de Ali y los cuatro alminares como lapiceros hendiendo el cielo.

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Vista del horizonte cairota desde la terraza de El Hussein

Pero el espectáculo mejor se desarrolla abajo, en la propia plaza. Una plaza enorme con varios espacios diferentes, desde una pequeña zona ajardinada con bancos donde pelan la pava los jóvenes, la calle Al Azhar que la bordea, siempre embotellada y de la que sube un eterno clamor de cláxones o la explanada justo delante de la mezquita donde los viernes se celebran las más multitudinarias oraciones de la ciudad, bajo unos gigantes paraguas eléctricos, regalo del gobierno de Arabia Saudí e idénticos a los existentes en la Mezquita de Medina, que protegen a los fieles del inclemente sol africano de mediodía. El resto de la semana la explanada es tomada por vendedores de relojes, pícaros, esporádicos fieles venidos del campo y que descansan sobre el fresco mármol del ensolado, evidentes policías secretos, y por una inverosímil tipología de seres de bizarra apariencia.

Los balcones se convierten así en un palco de teatro para contemplar las más divertidas escenas cairotas. Justamente debajo una fila de cafetines permite seguir las artísticas evoluciones de sus cazadores de clientes a los que persiguen varios metros piropeándolos con sus agudezas y las promesas de delicias humeantes, de té y narguile o de paloma rellena. Más allá los asombrosamente políglotas cazadores de turistas que esperan pacientemente a que lleguen, bien entrada la tarde, los autobuses que escupen miles de sonrosados ejemplares de europeos ávidos de caer en sus garras. Yo los he escuchado hablar en euskera batua y en un catalán payés de primera.

Pero sin duda el más divertido de los entremeses cotidianos de que pueden disfrutarse desde el palco husseiniano es el de las sesiones fotográficas nupciales. Resulta que la fachada de la mezquita de El Hussein, una de las más feas por cierto de El Cairo, constituye el marco incomparable en el que se han de fotografíar obligatoriamente todos los novios de la ciudad. Pero el asunto no es tan sencillo como pudiera parecer. La plaza está, lógicamente, cerrada al tráfico para lo que se han colocado unas barreras metálicas móviles guardadas por un policía local. Desde hace años, el titular de la plaza es un tipo gordo con un uniforme completamente blanco y un salakof del mismo color portador de un portentoso silbato que no deja de sonar en todo el día. Los backshises (propinas) que aquel tipo recibe nada disimuladamente a lo largo de cada jornada por la concesión de insondables favores son incalculables, pero cuando se hace de oro es cuando por la tarde llegan los novios para la sesión fotográfica. Según me contó mi amigo Mahmud que regentaba hace años una tienda en el barrio el quid del asunto está en conseguir meter el aparatoso coche alquilado y con los lazos nupciales en las puertas hasta la misma portada principal de la mezquita porque el coche forma parte del aparato ostentatorio de la celebración y tiene que quedar inmortalizado en las fotos junto al fastuoso traje de novia (a la occidental), el chaqué del novio y las forzadas miradas de plastificada felicidad de ambos en la mismísima puerta de El Hussein. Y eso cuesta. Un suculento bakshish para el orondo cancerbero de la verja, que entra dentro ritualmente de los gastos corrientes de boda de todos las parejas de El Cairo.

Aún recuerdo una tarde que pasamos hace años con nuestros amigos K. y C., con quienes un afortunadísimo azar nos reunió allí, acodados en el balcón y asistiendo durante horas a la gesticulante danza del policía pastelón con cada uno de los padrinos de la larga cola de coches de novios que aguardaban regateando ritualmente hasta que unos billetes pasaban subrepticiamente de mano a mano. Y la repetición de la operación varios minutos más tarde cuando los felices contrayentes eran apremiados a dejar el sitio a otros.

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Colocación de una estructura entoldada para montar el funeral de un potentado en la puerta de la Mezquita El Hussein. Durante toda la tarde y hasta bien entrada la madrugada unos potentísimos altavoces emitirán ininterrumpidamente suras de El Corán recitadas a voz en grito por un imán generosamente pagado por los familiares del difunto.

Por lo demás el Hotel Hussein es de un cutre que hace daño. No han invertido en él ni una libra desde que se abrió. Los baños se encuentran en un estado lamentable y la instalación eléctrica da verdadero pavor. Al final las ventajas de su encanto se ven demasiado oscurecidas por el estado general del edificio. Lo que sigue siendo imprescindible es subir a la terraza, sea a cenar, a tomar un té o simplemente a mirar. A mirar El Cairo.

El exterior de la mezquita de El Hussein no tiene demasiado interés, pues fue reconstruida en un estilo gótico a imitación del Complejo Qalawun en el siglo XIX por el jedive Ismail, conservando sólo de la factura original (s. XII) un primitivo minarete con una puerta en la fachada oriental y en el interior un mausoleo en el que se supone que está la cabeza de Hussein, hijo de Ali y nieto del Profeta. Por ello es un lugar santo tanto para chiítas como para sunnitas. La mezquita original se construyó en el siglo XII sobre el cementerio de los califas fatimíes. Al contrario que las demás mezquitas de El Cairo la entrada está vetada a los no musulmanes, pero yo he entrado discretamente un par de veces por la puerta adecuada (la de los hombres) sin problemas.

La mezquita de El Azhar no conserva prácticamente nada de su construcción original fatimí como oratorio chiíta, en el 970. Se siguió el modelo de las dos mezquitas cairotas anteriores, Al Amr e Ibn Tulun y ha acabado convirtiéndose en un palimpsesto de todos los estilos arquitectónicos y decorativos que han pasado por la ciudad lo que para mí la hace un lugar desangelado en conjunto, especialmente en los exteriores, los principales de los cuales son obras de finales del XIX, como la fachada principal. De todas formas sentarse en el escalón del patio que da al oratorio a contemplar la equilibrada sucesión de arcos del muro frontero coronado por los cinco preciosos minaretes, especialmente el de doble remate de El Ghouri es un placer que compensa todo lo demás.

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Patio de la mezquita de El Azhar.

Aparte de su valor arquitectónico e histórico El Azhar es el más importante centro teológico islámico del mundo y, junto con la Qaraouyin de Fez una las universidades más antiguas del planeta. Hoy en día se ha convertido en una universidad más con facultades de Medicina, Ciencia, Empresariales, etc., siempre bajo las vías islámicas de conocimiento.

Los alrededores de la mezquita son un lugar inmejorable para apreciar la vida cotidiana cairota, con sus vendedores de faláfil (el que hace el vendedor de la esquina sur de la fachada principal está riquísimo), los panaderos en bicis portando unas enormes bandejas de panes en la cabeza, los pequeños cafetines, etc. En esta zona es donde se concentran las mayores zabibas de El Cairo. La zabiba es la marca oscura que llevan los hombres piadosos en la frente producida por su continuo frotamiento contra el suelo durante el rezo. Cuanto más rezo más callo. Ello la convierte en una indeleble marca de piedad exterior. Yo me imagino que la calidad y matices de la zabiba dependerá de las cualidades de las alfombras de cada una de las mezquitas. Nunca leí nada al respecto pero es probable que sea la causa de que los chiítas interpongan entre la alfombra y la frente una piedra de alto poder abrasivo.

Un trío de palacetes turcos amorosamente restaurados completan el recorrido arquitectónico de la zona: Beit Zeinab Khatun, Beit At-Sitt Wasila y Beit al Harrawi, los tres agrupados al final de la calle que recorre el muro sur de la mezquita de El Azhar. El primero en la misma calle y los dos últimos en la calleja que lleva a una placita justo enfrente. Beit El Harrawi es además un lugar muy querido para mí, porque en él se aloja la Casa Árabe del Laúd cuyo director es el laudista iraquí Naseer Shamma, uno de mis músicos preferidos, a quien dediqué hace tiempo un post. En su patio a veces se celebran conciertos y con gran suerte, lo que no fue mi caso, se puede escuchar allí mismo al maestro. La casa, si el portero está por allí, se puede visitar.

En la misma plaza hay una tienda de objetos y ropa de diseño muy bonitos, la mayoría fabricados con genuino algodón egipcio. Un buen lugar para encontrar algo diferente al estomagante souvenir faraónico.

Habiendo seguido este camino hasta aquí habréis pasado por la puerta de una de las tiendas míticas de El Cairo: la del encuadernador Abd al-Zaer, en los bajos de la wikala de Qaitbey. Un lugar donde bucear en el delicioso mundo de la papelería artesana. Quien no encuentre en ella alguna chuche de su gusto es porque seguro que no le gustan los cuadernos.

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO (I)

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO (II)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Plaza del Potro: NOLI ME TANGERE

(PUBLICADO ORIGINARIAMENTE

EN LA CALLEJA DE LAS FLORES)

NO ME TOQUES. Fueron la palabras que Cristo dijo a la Magdalena tras su espectacular Resurrección, para evitar que la expecadora desbaratase con sus dedos su precaria existencia ectoplásmica. Eso mismo podrían decir las centenarias losas de la Plaza del Potro tras su resurrección de las eternales obras de la Posada a los que han comenzado ya a removerlas. NOLI ME TANGERE, TURMA LODICIUM (no me toquéis, pandilla de mantas). Más concretamente.

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No se sabe muy bien a qué viene esta desatinada remoción de unas hermosísimas losas que llevan más de 100 años proporcionando a la plaza su inigualable carácter. No lo han explicado bien. O al menos yo no los he escuchado. AQUÍ se pueden encontrar unas balbuceantes excusas, aunque las cotillas vecindonas de la zona me han soplado sotto voce que creen que la causas reales pudieran radicar en las frecuentes denuncias que recibe el Ayuntamiento por accidentes causados por resbalones y tropiezos. Para entrar en la pirámides de Gizah hay un cartelón que advierte de la existencia de dinteles bajos y del riesgo de cabezazos contra milenarios quicios. Pero, desde luego ya podían ser más considerados y emprender una obra para cargárselos y que así los guiris no tengan que agacharse. Aquí parece que la cosa va de que los usuarios de las pernotasiones lleguen al Museo de Julio Romero y al Phosphorito Memorial sin tener que mirar al suelo. 100 años las alpargatas de abuela cordobesa acariciando amorosamente las irregularidades de las centenarias losas sin accidentes remarcables y ahora lo que les preocupa a los dormidisisailistas estos son los posibles despistes de unos guiris de patas peludas.

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Parece ser que en principio la remoción se iba a llevar a cabo de esa manera tan deliciosamente brutal que tanto les gusta a nuestros gerentes de urbanismo. O sea sustitución total del enlosado histórico de granito serrano de 20 cms. de grosor por magníficas piezas de cantería industrial de 5, perfectamente lisas y repulidas. Como parece ser que pensaban hacer (y comenzaron) sistemáticamente hace unos años nuestros hipermodernos munícipes en todo el callejuelerío cordobés si la UNESCO no se lo impide. La conversión del embrujo y el misterio de los tópicos sierramorenistas en cómodos pasillos de Parque Temático Folklórico-Moruno. Pero alguien debió decirles que eso estaba muy feo. Y parece que han optado por una solución intermedia. ¿Debería darnos pánico? Yo ya es que no, que no, que


de lo que me está pasando
yo no me quiero enterar,
prefiero vivir soñando
a conocer la verdad.
Que no me quiero enterar,
no me lo cuente, vecina,
¿no ve que lo sé de más
y tengo dentro la espina?


¿Debiéramos tener fe en el criterio de nuestros guapos munícipes? Debiéramos. Pero la terca realidad, una vez tras otra, una tras otra nos sacude violentamente los hombros, nos muestra los que estos reyes del PLASTICUCHI MANGUICHURRI vienen haciendo y nos impele a gritar ¡NOLI ILLA TANGERE, FRAGMENTUM ASINORUM! (no la toquéis, pedazo de burros).



  • El ensolado de la Corredera

  • El ensolado del Bulevar

  • La calzada de las Tendillas

  • La calzada de Alfaros

  • La calzada de Concepción

  • El acabado de los Baños Califales


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Deberían servirnos de aviso para lo que le espera a la centenaria, emblemática, y pronto plastificuchimanguichurriempedrada Plaza del Potro. Así, podremos enseñarles a nuestros niños en un futuro próximo:



La Plaza de Potro
ha sido plastificuchimanguichurriempedrada,
¿quién la desplasticuchimanguichurridesempedrará?
El plasticuchimanguichurridesempedrador
que la plasticuchimanguichurridesempedrare,
buen plasticuchimanguichurridesempedrador será.


Y además le dedicarán una coplilla Los de Sierra Morena

domingo, 17 de mayo de 2009

Barreda es un producto tóxico


Porque soy padre y no concibo que si mi hija estuviera en ese supuesto no se comunicara con su madre y conmigo.




Este tipo tan pulcrito, con ese peinado de abogado de serie televisiva gringa portador de una boquita de piñón fruncida en un gesto de aguantar una risa a un chiste que se ha contado él mismo es el señor Barreda, presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, que siguiendo la tradición presidencial bonista manchega se ha dejado recientemente caer con la frase de arriba como justificación de su oposición a la nueva ley que sobre el aborto está tratando de sacar adelante su partido.

Vamos a ver, cacho tramposo, aparte de presidente de una comunidad que parece caracterizarse por tener la raza de políticos socialistas más meapilas del hemisferio norte, eres un intoxicador de la peor especie. Y tú tienes que saberlo, a no ser que padezcas de disminución de facultades discernitivas graves. Lo que la ley que tu partido está tratando de sacar adelante no dice absolutamente nada acerca de la comunicación entre padres e hijos, no dice que las hijas puedan abortar sin el conocimiento de sus padres lo que dice es que las hijas no necesitarán del consentimiento paterno para abortar si así lo estiman conveniente. Lo que quiere decir ni más ni menos es que no necesitarán consentimiento paterno para abortar si así lo estiman conveniente. O más claramente, en lenguaje fácilmente entendible hasta por el pueblo llano: que no necesitarán consentimiento paterno para abortar si así lo estiman conveniente. No dice en ninguna parte que tengan que hacerlo a escondidas, que ello rompa la comunicación padres e hijos, sino que habiéndola, si los padres no están conformes con la decisión de su hija por problemas religiosos o morales, la hija, con capacidad ya de poseer criterios religiosos o morales propios, pueda decidir por sí misma. Y yo no sé si tú, cacho trilero, eres también de los que a eso que tú has dicho añaden lo de que es inconcebible que para ir de excursión las chicas necesiten permiso y para abortar no. Eso es una solemne cabronada, con perdón de lo abrupto de la expresión, propia de gente con los criterios morales impregnados de roña católica. Comparar una simple excursión a coger florecillas al campo que la chica olvidará a la semana con algo que la afectará y condicionará absolutamente para toda su vida es una canallada propia de gente sin escrúpulos como los obispos y otras hierbas venenosas. A los que tú pareces obedecer.

Y si eres tan jodidamente perillán como para retorcer el sentido progresista de esa sencilla necesidad es signo inequívoco de que la ley es necesaria para defender a las hijas de padres como tú. Para defender a las hijas de los padres católicos fundamentalistas o condicionados por directores espirituales sin escrúpulos que impedirían legalmente que sus hijas abortaran sin su consentimiento, que les impondrían la condena de una vida diferente a la que ellas podrían planificar por sí y para sí mismas. Para toda su vida.

El PSOE no es que tenga un problema con este ganao que pasta en sus praderas ideológicas, es que tiene a los lobos metidos en el corral. ¿Quién necesita la oposición del PP con tipos como éste, o como Bono, o como el alcalde de Toledo o el de Coín o el de Ayamonte?

Y ahora van apañados con el negocio de la contratación de Rosa Aguilar (¡mala gente!, ¡nunca compres lotería a medias con ella!)... Les va a meter cofrades esta en la sopa. Pero yo me alegro. Lo que pienso del PSOE es algo conocido por quienes tienen la santa paciencia de leerme.

sábado, 16 de mayo de 2009

Los iconoplastas no tienen jartura

iconoplastas

Yo se lo cuento a mis amigos que viven en zonas de España libres del cáncer cofrade y no me creen. Me dicen que soy un tío soviético, insonrible y atrabiliario. Que es que no tengo paciencia. Que por soportar una vez al año una invasión de los consumidores de supersticiones con sus espeluznantes iconos por las calles de la ciudad no se me va a caer el pelo ni los dientes. Y yo les digo que es más, que raro es el fin de semana que no hay una nueva sacada de iconos contrareformistas, que cada vez más y más y más. Y que las autoridades supuestamente de izquierdas que tienen que protegerme de ellos se ponen sistemáticamente de su parte para joderme. Para jodernos. Que por ejemplo el domingo les permitió montarse un superbotellón tras una kilométrica procesión que paralizó por horas la ciudad para coronar de oro y pedrería en mitad del Bulevar a uno de los iconos del avatar de la diosa madre que adoran. Que el sábado anterior hubo dos procesiones más –dos- que invadieron el barrio de San Francisco. Y el anterior otra. Que las perspectivas no han mejorado después de que una de ellos, la beatífica Rosa Aguilar (¡mala gente!) que nos ha gobernado un porrón de años como loba facha bajo la piel de cordero del laicismo y la izquierda fomentando esta locura se haya largado dejándose la vergüenza como exvoto en la capilla municipal. Que quien se queda no es mejor. Y que ahora vienen sin remedio los auténticos. Y nos vamos a cagar ahora de verdad. Pero al menos serán fachas de pata negra y no pardillos como los de ahora.

Pero ya no es sólo el tema de la inmoderada invasión, sino que esas tomas callejeras no son sino más publicidad gratuita que se les concede a los católicos fundamentalistas para publicitar la moral que quieren imponer a todos los ciudadanos, comulguen con hostias, con ruedas de molino o con porros de Ketama. Una verdadera metástasis oscurantista que nos coloca en el culo del huracán de la contraofensiva vaticana. Que no consigan demasiados resultados prácticos, porque la mayoría de la gente va a lo suyo, gracias al bendito individualismo, y usa su entrepierna como le da la gana, no significa que no resulten insultantes para el resto los ciudadanos sobre todo por sobredosis. Y porque nos sacan la pasta. Eso por no hablar de las molestias que para la circulación de vehículos, animales y personas supone la ocupación permanente de la vía pública por los penitentes de caracolillo pescuecero y mecha y oro demodé. Y la mierda que dejan por la calle. Que si a los dueños de perros se les obliga a limpiar la caquita, por qué carajo los penitentes no quitan la suya, cerúlea y pegajosa.

Una semana tras otra. Una tras otra. En enero, en febrero, en marzo, en abril, en mayo, en junio, en julio, en agosto en septiembre, en octubre, en noviembre, en diciembre... Sin descanso. Hasta el vómito.

Y el Arenal muerto de risa 50 semanas al año.

jueves, 7 de mayo de 2009

Buceando en El Cairo islámico (II)

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A pesar de que fue una fundación estrictamente musulmana Al Qahira fue diseñada según el modelo de las ciudades-campamento romanas: cuadrangular y siguiendo un orden geométrico a partir de dos calles en cruz que se juntan en el centro: el cardus (de norte a sur) y el decumanus (de este a oeste). Actualmente el cardus se corresponde con la sharia Muizz li din Allah, nombre del general fatimita que fundó la ciudad y el decumanus con la sharia Al Azhar. La primera es una calle larga y estrecha, libre pues (casi) de tráfico y abarrotada de monumentos y cuya primera parte recorrimos en la pasada entrada. La segunda es ancha y tan abarrotada de tráfico que hubo que construir una segunda calzada en altura para que pudiera medianamente absorberlo y está dividida longitudinalmente por una alta barrera metálica a prueba de la riada de peatones que abarrotan permanentemente la zona. A diferencia de su hermana no cuenta más que un par de monumentos, eso sí de la importancia de la mezquita-universidad de Al Azhar y de la mezquita de El Hussein.

En el anterior paseo nos quedamos justamente en ese centro donde se juntan ambas calles, en el complejo de El Ghouri. Para cruzar al otro lado, continuar el sector norte de Muizz li din Allah y sortear la barrera metálica el ayuntamiento ha provisto a la calle de El Azhar de un paso elevado que encauza la riada humana de un lado a otro.

Es a partir de aquí y hasta Bab Futuh donde encontraremos una de las colecciones monumentales más importantes del mundo. Guardando las dos esquinas orientales de la sharia el Muski encontramos los dos primeros monumentos. Primero la Madraza de Barsbey (1425) con su característico muro a franjas rojas y blancas rematado por la cúpula estriada del mausoleo y un airoso minarete en dos cuerpos, el primero cuadrangular rematado por la balconada del muezzin y el segundo circular. Y seguidamente una pequeña mezquita de inequívoca factura turca del siglo XVIII.

A la derecha quedará Khan el Khalili, uno de los barrios mercados más famosos del mundo y uno de los más antiguos en el imaginario orientalista occidental. Nacido en época mameluca como un caravanserrallo, una de cuyas puertas, la hermosa Bab al Badistan se conserva aún, fue luego mercado de especias y para cuando Eduardo Toda estuvo en El Cairo (1884-86) ya estaba especializado en la lucrativa industrias de cazar turistas.

Algunos de aquellos bazares tienen en El cairo gran reputación, pero sólo á uno consagraré algunas líneas, y es el Khan Kalil.

Este bazar tiene por principal objeto la venta de tapices árabes y de antigüedades, pero como suelen frecuentarlo mucho los extranjeros que visitan el Cairo, ha perdido el carácter nacional ó indígena que antes tenía, y ha caído en manos de los judíos y los persas. Forma dos largas calles, con tiendas á derecha e izquierda. La primera está ocupada principalmente por las alfombras, cuyo mayor almacén fue hasta hace poco tiempo el de mi amigo ABDALAH. Era el primero de la derecha, y consistía principalmente en un patio, donde se guardaba un número increíble de tapices, formando altas pilas que llegaban hasta las ventanas del primer piso de la casa. Lo notable de aquella tienda era la formalidad con que ABDALAH hacía sus ventas. Era éste un hombre original en su clase: árabe mezclado de negro, siempre vestido de verde y amarillo, con el rosario en la mano y la taza de café en los labios. Tenía alguna vez buenos tapices, pero les enseñaba poco y prefería venderlos á los harenes turcos. En su patio guardaba las peores alfombras caramanis y de Esmirna, que llamaba antiguas porque estaban rotas, y por cada una de las cuales pedía exorbitante cantidad de libras esterlinas. Cien duros era su precio favorito, que aplicaba muchas veces á un mal trozo de tapiz que no valía cinco. Naturalmente, los inocentes viajeros que conseguían comprarle una de sus alfombras por la mitad del precio pedido, salían muy satisfechos creyendo haber hecho un buen negocio, y ABDALAH por su parte daba gracias á Alah que con sus inescrutables designios ha hecho imbéciles á tantos europeos.

ABDALAH ya no existe, quiero decir, acaba de quebrar. Me extrañó la noticia cuando me la dieron, porque le creía muy rico á juzgar por lo mucho que ganaba, pero pronto averigüé que si tuvo buenos negocios en su patio, los hizo malos en su casa. Era muy aficionado al sexo débil, y montó su harén con tanto lujo, que las mujeres le comieron cuanto poseía.

En la segunda calle del Musky se venden objetos antiguos, entendiéndose por tales los que son viejos, sucios, rotos y sin aplicación alguna. En una de sus primeras puertas hay un judío que se dice español, y que en un gran cartel colgado en lo alto de la tienda se anuncia como casa de confianza. ¡Bueno es el amigo COHEN!

Varias veces fuí á su casa á ver antigüedades egipcias y nunca hallé más que objetos falsos fabrícados por los árabes de Luxor. Las tiendas persas suelen á veces exhibir buenas armas, pero sus dueños piden por ellas precios inverosímiles. Más baratas venden las cotas de malla y cascos iramitas, pero ya se comprenderá que son imitaciones más ó menos acabadas de las antiguas armaduras persas.

En resumen, lo mejor que puede hacer el viajero en el Khan Khalil y en todos los bazares del Cairo, es visitarlos y no comprar nada, si quiere evitar á su amor propio la molestia de saber luego que ha sido estafado. (EDUARDO TODA: A través del Egipto. Madrid, 1889, pgs. 106 y 109)

Hoy día cientos de autobuses de los viajes organizados paran todas las tardes en el límite oriental del bazar, la plaza de Hussein, abren sus puertas y vomitan, tras la bocanada de aire refrigerado, a miles de turistas de todo el mundo que son soltados, aunque estrechamente vigilados, por las estrechas callejuelas abarrotadas de tiendas con las más inverosímiles bagatelas o tesoros que imaginarse puedan sus mentes recocidas tras la visita a la explanada de las pirámides. Presuntamente preparados para la ardua lucha por la libra egipcia son vencidos sistemáticamente por la pericia de unos vendedores con más tablas que el sombrero de Valderrama, capaces de hablar al menos 50 palabras de los dialectos más recónditos de los más perdidos países europeos.

Siguiendo la calle entramos ya en la zona mas monumental de la calle en la que cada menos de 40 metros encontraremos una detrás de otra y en ambas aceras no menos de 15 edificios de importancia y antigüedad notables. El gobierno egipcio, con la imprescindible ayuda internacional ha hecho un esfuerzo titánico por rescatar el conjunto monumental del lamentable estado en el que se encontraba desde hacía siglos. La diferencia que presentaba ahora respecto a las últimas veces que la recorrimos es radical. La suciedad ha sido desterrada empleando un ejército de uniformados barrenderos que pasan y repasan el suelo con sus cepillos y recogedores. Los vendedores de las tiendas han sido conminados a que se abstengan de invadir la calle con metros y metros de mercancías y los cientos de andamios que cubrían las paredes de los monumentos por fin desmontadas. Un aire de las cuidadas ciudades museo occidentales ha invadido la zona, aire que se disuelve automáticamente con sólo desviarse por alguna de las calles laterales. Pero el colmo de la sofisticación ha sido la colocación de unos baños públicos de monedas en plena calle. Claro que los que avispados diseñadores del mecanismo no pensaron que sólo sería usado por los turistas y lo hicieron funcionar mediante dos monedas de 25 piastras, monedas que los turistas no ven ni en pintura, porque ningún cairota se las dará como cambio ya que todo lo vendible para ellos tiene un rotundo precio redondo. Así que un avispado vecino ha visto claro el negocio. Cuando llegan unos guiris apretándose los bajos él se ofrece a meter las dos monedas 25 a cambio de una de una libra y lo hace con tanta habilidad que yo no descubrí el truco hasta la tercera vez en que fui a mear, pensando hasta entonces, ingenuo de mí, que se trataba de fichas especiales.


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Puerta de la Medersa de Salih Ayyub, una de las entradas actuales al Khan el Khalili


Lo primero que encontramos a mano derecha es el minarete de la ruinosa madraza de Salih Ayyub (1250), el nieto de Saladino y último monarca ayyubida, cuya fachada quedó hace siglos cubierta por las tiendas del zoco de los cobreros, hoy de los turisteros. Un pequeño pasaje abarrotado ahora de tiendas cuya parafernalia souveniresca permite dificultosamente su contemplación de cerca conduce a la que muy probablemente fue la entrada del palacio de los sultanes fatimidas, hoy totamente desaparecido y cuya parte delantera fue ocupada posteriormente por la madraza. Pasando el arco actual y que se corresponde con la puerta de la madraza encontraremos aquí y allá restos de la estructura original, una columna, un arco, un muro, por entre las actuales callejas El minarete es muy interesante porque muestra perfectamente el cambio de modelo arquitectónico que se avecinaba con la inclusión en su parte alta y por primera vez de un collar de estalactitas que serán el sello de marca de la arquitectura mameluca. Por lo demás se trata del único minarete que nos ha llegado completo de la época ayyubí que muestra la pervivencia de las formas y las estructuras fatimí dos siglos después de la caída del califato de credo shií (1170). La parte alta (la mabkhara, el quemador de incienso, nombre que le dio el orientalista y aventurero Richard Burton en el siglo XIX), habrá de ser comparada con los minaretes de la mezquita Al Hakim, junto a Bab Futuh y los arcos ciegos profusamente decorados con los de la cercana mezquita famitida del Al Aqmar.


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Alminar del Complejo Qalawun, cuyo remate fue probablemente diseñado por artistas andaluso-maghrebíes

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Vista de Bayn al-Qasrein, en grabado de Roberts y actualmente. En el grabado aún existía la Medersa de Baybars. Al fondo el alminar de la Medersa de Salih Ayyub, con el característico remate makhbara, sobresaliendo por el tejado del sabil-kuttab de Khushraw Pasha

Esta zona de la calle es conocida desde época fatimida como Bayn al-Qasrein (entre dos palacios) porque se desarrollaba entre los dos palacios que los monarcas fatimidas construyeron, el oriental que como hemos visto fue desde época temprana sustituido por la madraza Salih Ayyub y el occidental que ocupa desde finales del siglo XIII el conocido como Complejo del Sultán Qalawun, uno de los más activos constructores de edificios de la Historia de la ciudad. El complejo consta de una mezquita, su mausoleo y un hospital, Maristan, dedicado principalmente a las enfermedades mentales, lo que supuso una gran novedad en todo el mundo y en la que se pusieron en práctica las enseñanzas que Ibn Sina dejara plasmadas en sus obras dos siglos antes. Los edificios presentan una perfecta unidad estilística, aunque la fachada se encuentra quebrada por una pronunciada esquina que da entrada a la puerta principal de la Mezquita. Lo más destacable es su especial mezcla de estilos cristianos y musulmanes, fruto de una época de profundos encuentros que si bien se efectuaron siempre bajo el signo de la guerra no dejaron de dejar huella en lo cultural. Efectivamente las iglesias construidas por los cruzados en Siria y Palestina dejaron su huella en la forma en que el arquitecto del Complejo de Qalawun (1285) concibe la fachada mediante una sucesión de grandes ventanales abiertos por arcos apuntados, geminados por columnillas clásicas y adornados con rosetones de estirpe inequívocamente gótica. El minarete es imponente, con su parte inferior maciza y cuadrada de inequívoca influencia siria y la superior de estilo claramente andaluso-maghrebí, reconstrucción de 1303 de la destruida por un terremoto y probablemente ejecutada por artistas del occidente musulmán, como demuestran los entrelazados arcos en sebka, típica de los minaretes almohades.

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El Complejo Qalawun, el gótico cairota

El interior sigue cerrado, aunque estaba prevista su apertura para 2008. Yo sólo pude acceder mi primer año de visita a El Cairo, allá por la primavera del 91, pero recuerdo que me impresionó y que lo consideré una de las visitas más interesantes de todo el viaje. Ahora leo que el contraste con el exterior es dramático, pues mientras éste presenta una influencia foránea total el interior representa el germen en el que está todo el ADN de la futura y fastuosa arquitectura mameluca.

Justo en frente del Mausoleo encontramos uno de los más antiguos, si no es el que más, sabil kuttab otomano, construido en 1535 por Khushraw Pasha, que servirá de modelo para muchos otros que se construirían en la ciudad hasta bien entrado el siglo XIX. Seguidamente y haciendo esquina con la sharia Beit al Qadi se encuentran los restos de la Madraza de Baybars (1260), destruida a fines del siglo XIX para abrir la dicha calle, una calle que lleva a la casa del mismo nombre, Beit al Qadi y a la de Utman Katkhuda, un par de casas otomanas muy bien conservadas.

A continuación del Mausoleo de Qalawun, su hijo Nasi Muhammad para no ser menos se construyó el suyo. En un estado mucho más ruinoso que el de su padre su restauración será más larga. Lo más llamativo de su fachada es la puerta, una auténtica puerta gótica procedente de una iglesia de San Juan de Acre traída a El Cairo como trofeo de guerra. Pero la joya del mausoleo es el minarete, una verdadera maravilla de la filigrana bordada en estuco de estilo andaluso-maghrebí. De hecho y dada la fecha de su erección (1304) es muy probable que saliera de las mismas manos occidentales que labraron el remate del alminar vecino de Qalawun. Ha sido restaurada completamente en fechas recientes, restableciéndose las partes caídas por la acción del tiempo y practicando una profunda limpieza a las partes originales.

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Alminar de la mezquita de Muhammed Nasi

El siguiente edificio es la Merdersa del Sultán Barquq (1384), de un sobrio exterior en el que destaca la alta puerta decorada con mosaico de mármol blanco y negro y coronada de la típica cúpula de estalactitas. Tampoco se puede visitar, pero desde una de las ventanas es posible admirar un sobrio patio dotado de una fuente cubierta imitación de la de l Madraza del Sultan Hassan bajo la ciudadela. Yo lo pude visitar en 1991 y recuerdo el interior de la tumba (donde está enterrada la hija de Barquq, porque él lo está en un soberbio mausoleo de la Ciudad de los Muertos) como uno de los más hermosos espacios de El Cairo. El alminar es un buen ejemplar mameluco, con profusa decoración en sus muros octogonales.

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Vista desde una ventana del patio de la Medersa de Barquq

Varios edificios más completan este corto espacio urbano pleno de tesoros: El sabil-kuttab de Ismail Pachá (1828), frente al Mausoleo de Nasi Muhammed y a continuación de la Madraza Barquq dos ruinosos edificios, uno correspondiente a la Madraza de Kamil Ayyub y otro al Hammam del Sultán Inal. A este último se puede acceder libremente, aunque sólo se puede contemplar en su interior un muy perjudicado conjunto de mudas ruinas. Por una propina, un tipo que mosconea por allí deja subir a la terraza, desde donde se tiene una vista mejor del conjunto.


Cincuenta metros más adelante encontramos uno de los monumentos más dibujados y fotografiados de todo El Cairo: El sabil-kuttab de Abd al-Rahman Katkhuda (1744). Situado en el centro mismo de la calle sirviendo de chaflán a la propia Muizz li din Allah que sigue por su izquierda y a un callejón polvoriento que lo hace a su derecha, lo hemos visto impávido en grabados y fotografías a lo largo de los siglos mientras evolucionaba su entorno con la sustitución de los camellos por motocicletas. El interior merece una ojeada por sus azulejos, sobre todo por una representación muy curiosa de la Kaaba, la Piedra Negra sagrada de La Meca.

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Sabil-kuttab de Katkhuda

Justo antes de llegar al sabil kuttab surge una calleja a la derecha que lleva a la puerta del Palacio Beshtaq, contruído por el Emir Beshtaq en 1334, aunque sus muros, en los que se abren ventanas cubiertas por bellas mashrabeyas, la rodean y se expanden hasta Muizz li din Allah. Fue restaurada en 1985, aunque está abierta al público desde hace poco, y el arquitecto recibió por ello el premio Aga Khan. Su interior es muy interesante y sobre todo cuenta con un pequeño museo de mapas que explican el crecimiento de la ciudad a lo largo de su historia, una de mis aficiones favoritas. Hasta cuatro veces intentamos entrar, pero en todas ellas el portero estaba mising, desaparecido y la respuesta de los vecinos siempre fue la misma: ya volverá, in shaa Allah. Parece que Allah no estaba por la labor de darme gusto.

Cien metros más allá se encuentra una de las mezquitas de El Cairo que más me gustan. La de Al-Aqmar (la iluminada por la luna). Jamás antes había conseguido acceder a su interior, porque llevaba más de 15 años en obras. Se encuentra hundida en la calle y su fachada ha sufrido una restauración muy criticada por la radicalidad de las actuaciones. Todo el lateral derecho de la fachada principal estuvo tapada durante siglos por un edificio posterior que eliminó totalmente la decoración del muro. La intervención, subvencionada y llevada a cabo por la secta ismailita india de Bohara ha consistido en falsificarla totalmente copiando la estructura del lateral izquierdo. Así mismo falsificaron ventanas, inscripciones y arcos ciegos de manera que es muy difícil actualmente discernir las partes nuevas de las originales. Una verdadera barbaridad, una agresión a una de las escasas construcciones auténticamente fatimidas que nos habían llegado más o menos intacta.

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Fachada de la mezquita Al Aqmar

Con todo la mezquita es extremadamente hermosa en su pequeñez y, como dice Caroline Williams en su Islamic Monuments in Cairo: It is one of the seminal monument’s in Cairo architectural history. En ella aparecen por primera vez de forma germinal muchos elementos arquitectónicos que, desarrollados, constituirán las piezas fundamentales de las formas islámicas de decoración en todo el mundo. El arco en quilla estriado que acoge el medallón de encima de la puerta que luego dará lugar a tantos iwanes, aparece aquí por primera vez, así como la decoración en estalactitas que será el sello de la arquitectura mameluca y seldjucida y mogola, desde Egipto hasta la India.

Es especialmente hermosa la caligrafía en piedra en arcos, medallones y esquinas, con textos específicamente chi´itas, como corresponde a la adscripción sectaria de sus constructores, los fatimidas, las alusiones a Ali y Hussein y los trozos del Corán que les son especialmente caros, destacando el medallón cenital de la puerta con la leyenda Muhammad ua ‘Ali en su centro. El interior sólo conserva de la época original su estructura, siendo el primer edificio de Egipto con arcos en quilla en su patio, cuadrado, y con sólo tres de ellos por lado.

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Interior de la mezquita Al Aqmar

La mezquita de Al-Aqmar formó parte del enorme palacio fatimida, que se contruyeron los sultanes en el corazón de la ciudad por ellos fundada constituyendo su esquina norte. Por ello y por primera vez en El Cairo una mezquita tuvo que adaptarse al alineamiento de la calle de manera que hubo que desplazar el eje central para que el muro de la qibla mirara directamente hacia la Meca.

Siguiendo hacia el norte Muizz li din Allah llegamos pronto a la esquina de la calle que tira a la derecha y a cuya mitad se encuentra la Casa Suhaymi, una deliciosa mansión construida a lo largo de los siglos XVII y XVIII, en la que podremos disfrutar del placer de perdernos por un laberinto de salas con mashrabeyas desde donde espiar la calle, fotografiarnos sobre alfombrados divanes y descansar en patios umbríos llenos de vegetación.

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Patio de la mezquita Al Hakim

Continuando por Muizz llegamos por fin a Bab Futuh y a la mezquita de Al Hakim. Llaman poderosamente la atención los extraños alminares en forma de pebetero (makhbarat, quemadores de incienso, en feliz comparación debida a la pluma de Richard Burton), auténticamente fatimíes, como demuestran sus franjas coránicas corridas, aunque tanto la base trapezoidal como la parte superior fueron añadidas posteriormente por el sultán mameluco Baybars (1309) tras el terremoto de 1303. Sus figuras son uno de los sellos más característicos de El Cairo y su altivez arcaica proporcionan una mágica atmósfera orientalista al entorno. Hay que contemplarlos largamente desde el exterior, desde fuera de las murallas, saliendo por Bab Futuh o desde el patio de la mezquita o sentirlos como amenazantes guardianes desde la puerta principal.

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Estado de la mezquita a principios del siglo XX y grabado del libro de Eduardo Toda (1889)

La mezquita propiamente fue construida siguiendo el modelo de Ibn Tulum, aunque la mayor profundidad de las naves que llevan a la qibla son influencia de las mezquitas tunecinas y argelinas, de donde procedía la dinastía fatimí reinante. Desde siglos fue una completa ruina y sirvió para varias tareas excepto para mezquita (cárcel de cruzados, almacén, fortaleza, escuela de niños en tiempos de Nasser), función a la que regresó tras la radical reconstrucción que sufrió en los años 80 costeada por la secta de los Bohras y el millonario lider espiritual ismailí Aga Khan. Aunque de una hermosura deslumbrante, la profusión de mármoles nuevos ha desvirtuado su espíritu original según los críticos de la obra, pero si se miran las fotos anteriores el estado de ruina total en que se encontraba puede perfectamente hacer olvidar las posibles pegas que se le pudieran hacer a la impresionante recostrucción. Sentarse tranquilamente en momentos en que no haya demasiados turistas en el escalón del patio del oratorio y contemplar su impactante blancura sólo rota por la alternancia de los arcos y vigilada por los alminares de color terrizo es una experiencia inolvidable.

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Salida de la oración de la mezquita de Al Hakim

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO I

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO III