(del laberinto al treinta)


viernes, 13 de julio de 2012

Germinal

"Desde distintos ámbitos, sobre todo informativos pero también políticos, suele decirse que lo que está pasando en las cuencas mineras es una cosa sorprendente, rara, y casi, casi terrorista. El problema real no es que los mineros sean terroristas, no es que sean incultos, no es que sean vagos, no es que cobren 3.000 euros al mes, que no los cobran todos, ni siquiera las pre jubilaciones de oro, el problema es que aquí está en marcha una OPERACIÓN MUY BIEN PLANIFICADA , MUY BIEN ORGANIZADA DESDE HACE TIEMPO, PERO QUE AHORA LLEGA A SU PUNTO CULMINANTE, QUE ES DERROTAR AL MOVIMIENTO OBRERO MINERO, PORQUE SABEN QUIENES PONEN EN MARCHA ESTA OPERACIÓN QUE SI DERROTAN EN ESTA OCASIÓN AL MOVIMIENTO OBRERO MINERO, ESTÁN DERROTANDO AL SINDICALISMO DE CLASE EN ESPAÑA y eso es muy importante para ellos y por eso está pasando lo que está pasando en Asturias, en Castilla y León, en Aragón y en Ciudad Real, pretenden liquidar al movimiento obrero y para ello no les importa cerrar las minas, no les importa que las comarcas mineras pierdan cientos y cientos de puestos de trabajo, uno directos y otros indirectos, lo que les importa es liquidar, liquidar y liquidar." Pedro Alberto Marcos. Programa Carne Cruda del 20 de junio de 2012. 

“La lucha de clases sigue existiendo, y es la mía, la de los ricos, la que por ahora va ganando” (W. Buffet, el tercer hombre más rico del planeta).

Si la Historia de España, según intuía el poeta Ángel González es como la morcilla de pueblo, que se hace con sangre y se repite, podríamos añadir también que aparte de eso su burguesía se comporta como un regüeldo, un eructo de digestiones que otras burguesías más espabiladas de los estados a los que nos creemos parecidos ya efectuaron. Así lo que está ocurriendo en los últimos tiempos en este país ya había ocurrido punto por punto, aunque eso sí, mucho menos chapuceramente, en por ejemplo la pérfida Albión. La malnacida señora Tatcher, la principal directora general de Los Mercados S.A. (llamados por entonces El Capital) en los años 80 fue contratada por los más ricos de la Tierra para comenzar la operación de mayor envergadura de la historia de la Humanidad de trasvase de riqueza de una clase social al otra. No hace falta especificar de cuál a cuál. La Unión Soviética, que pudo servir como modelo sistémico alternativo estaba prácticamente kaput y la ideología comunista había dejado de ser considerada por la clase trabajadora como una ideología provechosa, engolfada como había sido por los poderosos en la sociedad de consumo que le creaba la ilusión de tener casi tanto como los verdaderos ricos. Entregaíta estaba: dame juguetes electrónicos y dime alienado.. Un par de vueltas de tuerca cada año para prensar el estado de bienestar y subir el jugo hacia arriba, poco a poco como la rana de la olla puesta al fuego. Y aunque los sindicatos ingleses estaban igual de entregaítos que sus representados quedaba un reducto de irreductibles galos que podían resistirse: los sindicatos mineros. Objetivo, pues, romperles el espinazo y cargárselos definitivamente para no encontrar resistencia más adelante en el asalto final. La eliminación de la industria minera inglesa de golpe y porrazo fue artificial. No respondió a criterios económicos, ni sociales, ni medioambientales, sino estrictamente políticos: provocar un estallido para presentarlos a la opinión pública como salvajes, egoístas e indignos de pertenecer a una sociedad occidental civilizada que acepta sin rechistar las reglas que les imponen los políticos contratados (la mayoría) por los dueños de los grandes medios de producción capitalista. Los medios de información a su servicio harían el trabajo de difusión. La verdad es que no fue tan fácil. Los mineros resistieron diez veces más de lo que la hijalagranputa del cerebro lacado esperaba. Y la opinión pública no se dejó manipular tan fácilmente. Pero desde luego, aislados geográficamente como la famosa aldea gala de los tebeos y asordinada su lucha por los medios mercenarios, tarde o temprano el estacazo les rompería el espinazo. Como así ocurrió. El último sindicato auténticamente proletario de Europa pasó a mejor vida. Inmediatamente la maquinaria extractora se puso a marchas forzadas en movimiento: en tres años escasos la sanidad, la educación británica, los transportes y los derechos de los trabajadores británicos retrocedieron 30 años. Estos tres últimos años asistimos a un nuevo asalto, más virulento aún.

En España tuvimos la ventaja de que los ricos necesitaban hacernos engordar antes de ordeñarnos de golpe. Aquí tocaron otras Tatchers disfrazados de progres. Felipe González, el político más trilero que ha dado el país desde la muerte del Canalla, aparte de pactar la intangibilidad de la sangrienta burguesía fascista española, fue el mercenario contratado por los Mercados para domesticar a los sindicatos, privatizar empresas públicas e internacionalizar las privadas nacionales, cebarnos, para convertirnos en un país exactamente exprimible cuando llegara su momento. Primero tendrían que convertirnos al consumismo y dejarnos perfectamente estupefactados y con muy pocas ganas de cambiar de sistema. La alternancia posterior entre los falsos socialistas y los herederos de la burguesía franquista, sólo jugó a la mayor o menor prisa para ponernos en suerte parea el ordeño final. Que ya ha llegado. ¿Cuál es el modelo para estos cabrones? Pues el de la Dama del Coño de Hierro. Pero como decía antes aquí ha sucedido como un eructo del proceso británico, pero como la chapuza nacional es la verdadero hecho diferencial de todo el país, así se están haciendo las cosas. Todo a la vez, provocación mediante la ruptura de los acuerdos firmados con los mineros para provocarlos, llevarlos a la lucha, aislarlos y romperles el espinazo y desmontaje del nivel de vida de la clase trabajadora. De toda, sobre todo de toda esa masa subnormal que pensó que ellos no eran trabajadores porque no llevaban mono.

La palabra proletario hace referencia a quien sólo posee en este mundo una prole. Como no tenían nada más, ni móviles que les pajeran las neuronas más estúpidas del cerebro humano, ni pisito de mierda pagado a precio de palacio rococó, vacaciones adocenadas en playas abarrotadas de trabajadores que no saben que lo son porque están allí, ni cochecito que les embarga la vida en cuidados y en alimentarlo podían presentar batalla. Los mineros a los que se les arrebata el medio de vida por pura provocación, sólo para machacar la única resistencia que pudieran encontrar en su marcha hacia el robo final, son como los proletarios de Germinal que no tenía nada más que su prole. Los demás tienen además su propia estupidez de clase. La resignación y la televisión basura, fútbol y Gran Hermano. Y pronto mocos pa comerse. Merecidos.

martes, 8 de mayo de 2012

Pienso, luego mato

I

El hombre mayor alcanzó trabajosamente una garrafa de agua de cinco litros de la cima la pirámide levantada en una encrucijada del súper antes de plantarse ante el estante donde se alineaban las cajas de pienso de pensión para jubilados. Solía escoger habitualmente el de pollo y frutos secos pero en esta ocasión su ración junto con el agua irían a parar a su compañero de cuarto que prefería el de cerdo con verduras, así que fue ese el que eligió. Ajustó en la fondo de la cesta junto a la garrafa la caja de tres kilos que le correspondía. Su pensión de jubilado de una semana. Por el camino le asaltó la cabeza como tantas otras veces la pegadiza cancioncilla publicitaria con la que hacía años comenzó en los medios la agresiva campaña para convencer a la gente de que el pienso, un pienso especial enriquecido para el consumo humano, era perfectamente capaz de mantener sanas a las personas y de que una vez acostumbradas a él dejarían de preferir los alimentos naturales. Si el pienso específico para perros y gatos permitía a los animales mantenerse en plena forma, el de los humanos no tenía por qué no cumplir con lo mismo con ellos. Fue una campaña inútil. La propia necesidad fue la mejor campaña, a la que siguió la publicidad normalizada en la que sólo se ofertaban distintas marcas, distintos sabores. Por supuesto no la marca blanca que proporcionaba el gobierno como pensión a los jubilados, mucho menos variada, mucho menos sabrosa que las comerciales. Aunque él nunca jamás se acostumbró a ninguna de ellas. Por eso se había arreglado especialmente aquella mañana, afeitado y puesto su chaqueta buena para no tener problemas de aspecto al pasar ante los vigilantes de la zona A del súper donde, además de mayor variedad de piensos, algunos privilegiados podían conseguir a precios desorbitados alguna pieza de tomate, pimiento, naranja, pan o incluso algún muslo de pollo en vísperas de fiestas. Y eso que en ese súper como en la mayoría no era demasiada la gente que podía acceder a esos lujos. Allí eligió un tomate, un pimiento, una pequeña lechuga, un pepino, bastante pochos pero comestibles, una bolsita de medio decilitro de aceite, un sobrecito de sal y otro de café soluble edulcorado. Una vez en el cajero entregó su tarjeta de jubilado para que le descontaran el pienso y el agua de la semana y pagó lo demás con el puñado de sudeuros que había conseguido reunir en varias semanas de sise céntimo a céntimo en los recados que hacía para algunas vecinas del barrio y la asignación que uno de sus hijos conseguía poder pasarle para productos de higiene personal. Lo metió todo en su vieja talega y se dirigió andando hasta la residencia. El jubiltram semanal lo había gastado con los recados. Pero no le importó caminar a pesar de la distancia y del peso del agua y del pienso. Disfrutó del aire en la cara y del sol de abril, aunque le irritaban las pancartas, pero sobre todo el soniquete continuo de los altavoces callejeros, anunciando la próxima celebración universal del bimilenario de la Crucifixión del Salvador.

Sentado en un banco del parque se recreó morosamente durante un rato en el recuerdo del sabor de la ensalada coronada con café que había almorzado en la soledad de su habitación. Cuando volviera su compañero no encontraría restos pero sí una nota sobre su cama y una ración semanal extra de pienso y agua. Luego se concentró en su misión. Al contrario de lo que esperaba no sentía angustia ni le pasó toda su vida automáticamente por la cabeza, así que la forzó a hacerlo. Unos niños jugaban frente a él a las canicas con las manos y las rodillas enharinadas de polvo. En un extraño, triste silencio roto sólo por los choques cristalinos de las bolas. Fijó la mirada en el hoyo del juego y trató de verse a sí mismo cuarenta años atrás, en el tiempo en que trabajaba duro para amasar el pequeño espacio de felicidad que le habían vendido como prudente, respetable y asegurado, en feliz convivencia con su esposa y sus hijos, el disfrute de los amigos y los demás placeres sencillos. Las vacaciones a la playa en aquel apartamento que tanto les costó comprar. Ese apartamento que voló como su propio pisito cuando las cosas se pusieron duras y hubo que cederlos a precios irrisorios a los buitres que surgieron hasta de debajo de las piedras para poder pagar los costosos tratamientos de la enfermedad de ella, el seguro médico escalonado que sustituyó a la Seguridad Social. Eso fue justo después de que los ahorros de toda una vida de duro trabajo se diluyeran como azúcar en el agua en un abrir y cerrar de ojos el día en que al país lo terminaron de hundir para poder exportar barata su riqueza. Justo después de que les comunicaran que con la nueva moneda que les impusieron su dinero había sido exprimido como una naranja, su jugo se había trasladado por extraños conductos a otros lugares y a ellos sólo les quedó la cáscara, una décima parte del valor inicial, mientras los precios continuaban impasibles su escalada. Todo acabó en las manos de gentes que no se sabía de dónde habían salido y que carecían de rostro. Y con los ahorros de los mayores se fueron las esperanzas de los jóvenes, sólo que por otros conductos: los que conducían directamente a las cloacas de la historia. Las de los que no se marcharon, claro, que las de los otros ya no formaron parte nunca más de este país. Y recordó con rabia teñida de estupor la pasividad con que la población fue digiriendo el expolio, sustituida la represión de la inicial protesta por la propaganda masiva de la fe en la idea de que tarde o temprano se remontaría la mala racha, una mala racha cuya responsabilidad acabarían haciendo recaer mediante técnicas sofisticadas de propaganda en ella misma. Esa orgullosa juventud de hacía veinticinco años de la que se decía que sería la mejor preparada de la historia mundial y que habían vivido en una niñez acunada en la placidez algodonosa de aquel añorado estado de bienestar, con las ilusiones desarboladas, aceptando con resignación primero, con miedo cerval después, su conversión en carne de exilio o de explotación, esclavizados como sirvientes o como vigilantes en los paradisiacos guetos electrificados para turistas ricos de la costa o de los nacionales dueños del país en las afueras de las empobrecidas ciudades. Los mayores que permitieron el adelgazamiento progresivo hasta casi su desaparición de los servicios públicos, la privatización absoluta de cualquier bien colectivo susceptible de producir algún beneficio, sanidad, educación, transportes... La pérdida de todos los derechos y beneficios sociales, sustituidos por deber exclusivo y caridad cristiana, que llamaron adopción del milagro chino. La distracción hacia arriba de hasta el más escondido de los céntimos, antes de que se demostrara que los recursos no daban ya para todos y ya se había decidido quién los disfrutaría en exclusiva. Afortunadamente tuvieron consideración con los ancianos y consintieron en convertir las pensiones correspondientes a toda una vida de cotización en pago en especie: cobijo, pienso y agua, como los animales domésticos, domesticados. Y agradecidos porque podían haber eliminado hasta eso... La vuelta con fuerza inusitada de la fe religiosa como catalizadora de la incomodidad que supuso la reducción de la sociedad a tres clases: los dueños de los nuevos resortes económicos, los esclavos útiles e inútiles y los guardianes del orden. La conversión de Internet del espacio más libre de la historia de la humanidad en un universal panóptico, donde todos fueron vigilados y que después convirtieron en parques temáticos de entretenimiento hasta su paulatina desaparición como pastizal de información libre. El apagón informativo total y absoluto excepto el del fútbol y demás formas de entretenimiento popular adocenadoras. La compra de la fidelidad de unos cuerpos policiales convertidos en fieros represores del más mínimo atisbo de disidencia a cambio de un pequeño bienestar ligeramente superior a la media. Y se vio, estupefacto, a sí mismo a punto de arrojar la toalla tras la muerte de su esposa y sumarse a la ola de suicidios que venían rescatando del mar de la desesperanza a los más enteros de los náufragos. Suicidios completamente estériles porque ni siquiera computaban en estadística alguna, porque no había quien la hiciera ni dónde colgarla. Suerte que alguien le puso en la mano el hilo que lo llevó a la Organización. No sabía cómo pero ellos lo encontraron. Miró el reloj. Faltaban sólo tres minutos para la cita. Se levantó, sacó una píldora del bolsillo y se la tragó empujándola con saliva. Entonces se dirigió lentamente a la comisaría, dos manzanas más allá.

II

El comisario y dos inspectores esperaban en el despacho. Tenían delante un dossier en el que figuraban minuciosamente relatados todos y cada uno de los atentados terroristas suicidas de ancianos que habían ocurrido en el país desde que hacía un año uno de ellos se había hecho explotar junto a varias autoridades (un gobernador, un alcalde y el director de un periódico) en la inauguración de un estadio de fútbol. Una organización que se llamaba a sí misma Venganza Suicida  (VS) había logrado convencer a muchos ancianos desesperados que pensaban suicidarse de que rentabilizaran su muerte  llevándose para adelante a algún malnacido, algún responsable en mayor o menor grado, por acción directa u omisión discreta de su situación, de la situación general del mundo en los últimos años. Eso era lo que los escasos pero muy bien distribuidos comunicados sucintamente predicaban. Si conseguían entrar en contacto con la organización, cosa bastante difícil dado el extremo nivel de clandestinidad en que se movía, pero no imposible, podrían contar con apoyo logístico e instrucción pertinente. Si no, animaban a la acción espontánea. Diecisiete atentados en total reivindicados como diseñados por la organización y más de treinta de espontáneos sin relación directa con ella podían a esas alturas contabilizarse. Todos cometidos por ancianos y ancianas. Los primeros habían sorprendido a los expertos por el alto grado de sofisticación y la alta capacidad de penetración en los círculos de los blindadísimos entornos de políticos y profesionales de la represión, sobre todo cuando los atentados habían ya ido sucediéndose frecuentemente y cualquier anciano o anciana se convertían en sospechosos a los que no se permitía el acercamiento a las autoridades o a quienes se cacheaba minuciosamente antes de dejarlos entrar en cualquier sitio.

Explosivos cada vez más indetectables, líquidos o sólidos, pequeñas bombas de gas letal de acción fulminante, armas de fuego robadas, disfraces... El caso más sonado había sido el del Ministro de Interior convertido en un amasijo informe de carne picada en plena cena de navidad familiar por la explosión de nitroglicerina concentrada introducida en el cinturón de su suegro, quien a pesar de pertenecer al mundo de las elites se había solidarizado con sus colegas de origen y había sido instruido por la organización para realizar esa acción que fue bautizada como Operación Abrazo Cariñoso. El pánico se había instalado en la exclusiva clase dirigente que había reforzado paranoicamente la separación de sus cuerpos y de sus espacios propios de las miserables clases populares que seguían con el mismo estupor que aquellos el curso de los acontecimientos. Y sobre todo a los responsables de la seguridad se los llevaban los demonios por el hecho de carecer de la más mínima pista para desarticular la Organización y de sentirse incapaces de neutralizar ninguno de los atentados espontáneos alentados por aquella. A pesar de las suculentas recompensas que ofertaban a quien proporcionase pistas que condujeran fiablemente a su desarticulación. Por eso cuando el comisario recibió una llamada de un anciano que decía haber sido captado por la Organización y ofrecerse como colaborador de la policía a cambio de dinero se dispararon todas las antenas. Su suprema esperanza era neutralizar el aumento de atentados que se esperaba con motivo de la magna celebración que tendría lugar en todo el país en apenas unas semanas. Las multitudinarias misas y concentraciones con motivo del Cristo Salvación del Mundo, Bimilenario de la Crucifixión. Lo estaban esperando.

Una veintena de metros antes de alcanzar la puerta de la comisaría un altavoz conminó al anciano a detenerse y dirigirse despacio y con los brazos en alto hacia la parte trasera del edificio. Una vez allí un par de policías blindados con trajes de acero le sujetaron los brazos y lo introdujeron en un cobertizo donde fue desnudado y minuciosamente examinadas sus ropas y hasta los más secretos lugares de su cuerpo. Seguidamente fue ataviado con un mono y conducido hasta el despacho donde lo aguardaban el comisario y los dos inspectores. Uno de los policías afirmó:

- Está limpio.

- Está bien, pueden retirarse. Y usted, siéntese.

El anciano comenzó en ese momento a sentir mucho más fuertes los ardores que le producía la disolución de la píldora que había tragado unos minutos antes. Se sentó y pidió un vaso de agua. Uno de los policías se acercó al depósito del rincón y se lo sirvió. En ese momento el anciano hizo un movimiento extraño con la boca: mordió una burbuja plástica que hizo emerger de debajo de la lengua y dio un pequeño trago de agua. El reactivo que contenía la burbuja no tardó en llegar al estómago y activar el explosivo. La tremenda explosión destrozó por completo el edificio. Ni tiempo le dio a articular la palabra que debía pronunciar.

Por sobre el humo y el siniestro crepitar de la terrible destrucción seguían los cánticos en los altavoces colocados en los postes de la calle anunciando la celebración del bimilenario cristiano para la Semana Santa del 2033.

domingo, 22 de abril de 2012

De mozárabes y gallegos

Hace mucho, mucho tiempo, concretamente 1072 años, en pleno reinado del califa Abderramán III, un puñado de cordobeses decidió emigrar de la ciudad que era por entonces fabulosa capital de estado andalusi. Y lo hicieron no porque fueran pobres, ni porque sufrieran persecución, ni se les impidiera ejercer actividad concreta alguna. No, decidieron emigrar y dejar la que pasaba por ser la ciudad más grande y más rica del mundo porque no se sentían a gusto en un estado donde su fe religiosa, a pesar de que la podían practicar sin demasiados problemas, no era mayoritaria ni era la confesión oficial del estado. Porque nuestros paisanos eran lo que se se conoce como mozárabes, concretamente monjes mozárabes, palabra que provenía de la árabe must’arabiun que significaba casi árabes, arabizados. Era precisamente esa circunstancia de casi árabes lo que nuestros delicados paisanos consagrados a la vida religiosa no podían soportar. El hecho de que su religión, la cristiana, y su lengua, el latín, no fueran ya más que la religión y la lengua de una de las minorías toleradas por un estado que amenazaba con unificar naturalmente en su poderosa vorágine civilizatoria todas las formas de diferencia debía de traerlos y llevarlos por la calle de la amargura. Y por descontado el hecho de que aquella enorme ciudad estuviera empedrada de terribles tentaciones carnales, espirituales y culturales, para quienes pretendían practicar un rigorismo ascético ejemplar. Efectivamente, un siglo antes Eulogio de Córdoba ya se quejaba amargamente en una carta de que los jóvenes cristianos cordobeses estaban cayendo sistemáticamente en todas esas golosas tentaciones, arabizándose a pasos agigantados ya que no sólo vestían siguiendo las modas que imponía la refinada cultura dominante, sino que alcanzaban altas cotas en el manejo de la lengua, la poesía y la música árabe, en detrimento de las mucho más aburridas heredadas de sus mayores. Así que si eso ocurría un siglo antes, en su tiempo nuestros pobres monjes estarían ya al borde del síncope y deseosos de emigrar antes de morir de un berrinche. De los mozárabes se sabe por la lógica que eran ricos. Primero porque podían pagar el impuesto religioso y segundo porque los pobres se convirtieron sin problemas a una fe que los liberaba de bastantes reglas y misterios incomprensibles. En cambio por las fuentes escritas lo que se sabe es que eran en general gente bastante fartusca. Por los santorales cristianos sabemos que lo más granado del mozarabismo cordobés pereció víctima de su propia estupidez en el mismo siglo de antes cuando, espoloneados por unos líderes fanáticos y degenerados, se embarcó en un proceso autodestructivo y suicida exigiendo de malas maneras a las autoridades omeyas su propia ejecución mediante el expeditivo mecanismo de transgredir gravemente la ley insultando al profeta de la religión oficial en las propias mezquitas. Por las crónicas andalusíes lo que sabemos es que el pueblo los hacía normalmente protagonistas y víctimas de sus chistes por su supuesta pero proverbial cortedad de luces, al igual que los ingleses hacen con los escoceses y los sevillanos con los leperos. Así, aquel puñado de cordobeses en un arrebato agudo de segregacionismo debió hacer acopio de valor y dinero suficientes como para emprender un largo camino hasta los reinos cristianos del norte, mucho más pobres, de menor desarrollo material e inmersos en un nivel cultural semibárbaro, pero donde su religión y su lengua eran las mayoritarias, donde no tendrían necesidad de sufrir el desasosiego que les producía el compartir espacio con otras confesiones, con otra lengua y con otra cultura, pero sobre todo donde no tendrían que ver un moro más en sus vidas. Y así tras un larguísimo periplo atravesando toda la vieja Hispania, llamada ahora Al Andalus, llegaron hasta la lejana y húmeda Galicia, concretamente hasta un lugar llamado Celanova (en la actual provincia de Orense), en el que, ya rodeados exclusivamente de cristianos como ellos, decidieron asentarse definitivamente. Y lo primero que lógicamente pensaron en hacer fue construir un lugar donde alabar al Dios al que habían dedicado su existencia. Y se pusieron entusiasticamente a ello. Y aquellos monjes que deseaban sobre todas las cosas desengrasar sus cuerpos y sus espíritus de tanta arabidad como se  habían visto obligados a trasegar involuntariamente a lo largo de sus vidas haciendo acopio de grandes dosis de fe y de suficientes sillares de granito del lugar aleccionaron a los canteros locales para que les construyeran lo que finalmente resultó ser ¡¡¡una mezquita!!!

Bueno no exactamente una mezquita, pero sí un pequeño oratorio musulmán como los muchos que debió de haber por doquier en la ciudad que había abandonado. Con su salita de oración y su mihrab detrás de un arco de herradura inscrito en un alfiz de estilo completamente omeya cordobés. Tanto para sujetar las nerviaciones de la bóveda como los aleros exteriores usaron unos modillones de rollo directamente inspirados en los que sujetan las pilastras de apoyo de los arcos superiores interiores y los aleros exteriores de la Mezquita Aljama cordobesa y que probablemente constituyan el elemento funcional más característico del arte omeya. Y para colmo, para realzar el paso de la sala de oración al mihrab colocaron un ensolado de cerámica propio de un hammam andalusí y que debieron traer cargando con todas las piezas desde la misma Córdoba, dadas las escasas posibilidades de que pudiera haber sido fabricado en un primitivo alfar galaico de la época (*). Ese descocado alicatado de baño debió sorprender a los cristianos del norte una barbaridad. Sobre todo teniendo en cuenta la proverbial cochinería de que hacían gala aquellos bárbaros pueblos que no se lavaban jamás por entero haciéndolo a cachos sólo de Pascua en Pascua por contraste con el extremo culto a la higiene corporal de la sociedad andalusi de la época. ¿Qué exagero? Bueno, me imagino que habréis oído hablar de Favila, el segundo rey asturiano e hijo del primero, don Pelayo, del que la historia dice que murió devorado por un oso. Bueno, pues un profesor de la Universidad de Oviedo y reconocido investigador de los primeros reinos cristianos peninsulares, don Fabián Martínez de la Cosa, afirma estar en posesión de un documento de la época que aún está en estudio pero que pretende publicar en breve en el que se afirma que el rey Favila no murió exactamente devorado, sino más bien propiamente destrozado por el oso en el fragor de la batalla amorosa que entablaron cuando el animal, al que el rey pretendía cazar, lo confundió por el olor con una hembra de su especie, es decir con una osa. Esperamos con expectación la publicación de dicho documento con la esperanza de que en el mismo se aclare si al fin el oso consiguió coronar su pretensión, es decir si consumó o no consumó el acto con el pobre rey enemigo de los baños. Más que nada para resarcirnos por delegación real en el deseo que todos hemos sentido de que cierto elefante hubiera hecho lo mismo en parecidas circunstancias con el actual sucesor en el cargo del viejo Favila en lugar de sufrir el triste desenlace que todos conocemos.

Buena parte de todas estas cosas me pasaron por la cabeza mientras disfrutaba de una rápida visita al pequeño templo mozárabe de San Miguel de Celanova, conservado en el jardín del muy monumental monasterio de Celanova, este viernes santo. Esa mañana se habían suspendido las visitas porque en el interior del monasterio se desarrollaba uno de esas representaciones en vivo de la pasión de Cristo. La iglesia abarrotada y en la zona del altar un porretón de ocasionales actores en los innumerables papeles del misterio: romanos, apóstoles, cristo, su madre, sus amigas, etc. Fuera, en la gran plaza, caía un pertinaz aguanieve que había impedido la salida de la procesión. Tras una interminable espera que ocupamos tomando unos ribeiros y un pulpiño en el bar de enfrente, cuando por fin terminó el espectáculo apelamos a la amabilidad del sacristán del templo al que pillamos en la puerta y al que conseguimos ablandar contándole de mi condición de cordobés, paisano de aquellos emigrantes que hacía tantísimos años habían construido la pequeña maravilla que guardaban en el monasterio que había llegado hasta allí sólo para gozarla. Impresionado por tan contundentes razones nos abrió para nosotros solos la puerta del jardín y nos dejó unos minutos para visitarlo. Dios lo bendiga

(*) Para que luego no digan que practico el terrorismo cultural sin control me veo en la obligación de aclarar que el enlosado de cerámica no es obra del siglo X, sino más bien de un periodo que puede ir entre mediados del XV al del XVII. Debió ser colocado por algún fraile con veleidades historicistas, que debió pensar que a obra tan moruna no podía menos que pegarle un ensolado moruno, en este caso mudéjar. Pero para redondear mi relato me venía muy bien la trola.

miércoles, 18 de abril de 2012

La contrarreforma agraria del PSOE de Andalucía


El partido-condón, el PSOE, la correspondiente gomita profiláctica necesaria que usa la dictadura del mercado en este país para violarnos por nuestros derechos sin temor a preñarnos de rebeldía, continúa su imparable camino hacia la debacle a lomos de la infamia. Durante años pudimos entender muchas de las pasadas infamias por los evidentes beneficios que en su disfrute del poder le proporcionaban su perpetración: la entrega de la educación pública a los colegios de la multinacional privada Iglesia Católica, creación de cuerpos parapoliciales mafiosos para vengarse de los terroristas, venta de la independencia económica del país para entrar en la UE, la entrada sí o sí en la OTAN, emisión de una Ley de Memoria Histórica a medida del posfranquismo, destrucción del patrimonio arqueológico para construir sus fantochadas autobombásticas, regalo de las cajas de ahorro a la banca privada, política económica general de derechas... Otras no tanto, por gratuitas y ofensivas a su propia memoria como por citar sólo un par la concesión de premios a las carceleras de Franco o a la representante de la mayor estirpe de explotadores de campesinos del país.

Yo siempre he sostenido que el que el PSOE ganara las elecciones del 82 comandado por ese portentoso tahur que fue, y sigue siendo, Felipe González, en lugar de una derecha liberal con pedigrí que hiciera aquellos trabajos sucios que el capitalismo europeo nos exigía y que no se hubiera dejado usurpar señas de identidad por la izquierda fue una desgracia para este país. Porque la posibilidad de que aquel partido supuestamente heredero del republicanismo ilustrado hubiera tenido los suficientes redaños y la suficiente decencia cumpliendo con su obligación ética y política y hubiera servido de contención a la ola ultraliberal que venía de Europa, se ha demostrado que era mínima. Entre los tahúres propios y los mercenarios canallas que tuvieron que contratar lo hicieron imposible.

Pero uno esperaría que en su triste agonía de partido agusanado por sus propias contradicciones internas hubiera tenido algún detalle de decencia ideológica al final y no muriera matando... a los suyos propios. Porque morir matando es heróico, pero al enemigo, con lo que se deduce que los enemigos del PSOE a los que mata mientras muere son los jornaleros del campo andaluz.

Uno nunca esperó que la Reforma Agraria, esa compensadora de injusticias históricas fruto de la estructura feudal impuesta a sangre y fuego por la nobleza guerrera castellana, uno de los puntales del igualitarismo socialista y de la racionalidad democrática auténtica, es decir no de la insolidaria burguesa, estuviera en la mente de los liberalotes disfrazados de socialdemócratas del PSOE andaluz, pero lo que nunca podría esperar es que lo que acabaran haciendo mientras agonizan tristemente es una contrarreforma agraria, o sea una privatización en beneficio de la nobleza (sustituida dialécticamente por la burguesía) de las tierras de labor que aún permanecían en manos públicas y que forman parte del patrimonio de todos los andaluces. El espíritu del bandolerismo andaluz a la inversa. Robar el patrimonio de los pobres para regalárselo a los ricos. Eso es exactamente lo que está haciendo la patulea de mamones que ha conseguido mantenerse por los pelos en el gobierno autonómico. Igual se creen que los andaluces no los han barrido del todo para que hicieran precisamente eso: patear el culo de quienes los han mantenido en la poltrona por pánico al fascismo que viene. O tal vez es que sacrifican al Moloch de los mercados lo poco que les va quedando y que no es suyo, a ver si se aplacan y les dan créditos para seguir viviendo de la mamandurria.

La puesta en subasta de las tierras de titularidad pública de la Junta de Andalucía para que acaben en manos de la neoburguesía cortijera empresarial no se sabe muy bien a qué responde. ¿Sacar dinero para en el mejor de los casos invertirlo en sanidad y educación y en el peor seguir repartiéndoselo entre los políticos corruptos bajo cuerda como venían haciendo últimamente? Sea como sea se trata de la peor de las traiciones reales y simbólicas que los pesoeístas, expertos en traiciones, han podido perpetrar contra el campesinado andaluz.

Una de esas fincas, la de Somontes, en Palma del Río, ha sido tomada por un puñado de jornaleros para impedir esta contrarreforma agraria del PSOE, la enajenación del patrimonio agrario andaluz y para demostrar que en ella se puede crear la explotación sostenible, eficaz, rentable y solidaria en manos públicas que los políticos de la Junta de Andalucía no han sido capaces nunca de poner en funcionamiento. O no han querido como apuntan las sospechas más fundadas. La reacción de los políticos peseoístas han sido las lógicas en quienes se asimilan a los caciques históricos locales: mandar a jueces y guardiaciviles a morder los calcañares de los jornaleros para expulsarlos de las tierras tomadas. Nada que la historia de esta pobre región no haya visto mil veces.

Yo espero que una de las condiciones que IU les ponga a estos caimanes para apoyarles en su gobierno sea esa: la paralización inmediata del trasvase de tierras del patrimonio agrario andaluz a las manos de la nueva nobleza del dinero en que están enfangados los políticos pesoeístas de la Junta de Andalucía. Y su conversión en cooperativas populares o cualquier otra forma de explotación que las haga solidariamente rentables, sin que pierdan la titularidad pública, la pertenencia a todos los andaluces y no sólo a quienes contemplan la tierra como una mercancía de explotación especulativa financiera.

jueves, 12 de abril de 2012

Vomitad, malditos, que el Fin ahora sí que está Cerca

Prefiero un hijo yonqui


que un hijo cofrade


Los Muertos de Hambre


Los AMAYAS han anunciado el FIN DEL MUNDO

Al final yo también he acabado sucumbiendo al encanto de la expectativa del Fin del Mundo. Y ciertamente que lo siento cerca. Este mismo año, tal como anuncian. Aún no sé de cual de las atractivas profecías que están de moda me haré fan, si de la que dicen que está inscrita en una vieja rumba de los AMAYAS (parece que en relación pitagórica con el número de vetes que sueltan en ella y que dividido por una cifra secreta dan la fecha exacta el 21/12/12) o la más creíble de la Venida del Maligno del 12/12/12, o sea el duplo exacto del Número de la Bestia. Que si no quieres caldo escatológico, ahí van dos tazas cabalísticas. Para ambos se señalan claros indicios, señales, mojones que señalan el camino del Armagedón. Aunque yo, que no dejo que me profetice la saliva ajena, ya he encontrado por mi cuenta mis propios indicios. Claros y distintos. Y el principal de todos es el portentoso y reciente milagro de la multiplicación de los panes tontos y los peces fartuscos en las páginas de los medios de comunicación de esta ciudad donde vegeto este claro Preapocalipsis. Es ese sin duda el más afilado de los anuncios.

Se esperaba que los fartuscos de plantilla de los medios caspocutres locales se desmelenaran especialmente este año en que la pringue putrifacha impregna las instituciones locales y les proporciona gasolina para incendiar alevosamente la (escasa) racionalidad que va quedando en este puto poblachón en la ceremonia de afirmación nacionalcatólica que se han montado con motivo de la edición de la Gran Bacanal Cofrade de este año. Así hemos podido asistir estos días a los más graneados ejercicios de spitting-cum con que a costa de sus visios idólatras supersticiosos nos han salpicado indecentemente los finos estilitas habituales de los tres medios locales (El Potemkin AWC, La Hojilla Parroquial y el Jolybú, en los que han cochineado a gusto como frotadores compulsivos de sus ereccionados principios espirituales. ¿Ejemplos? Ahí van unos pocos. Recomiendo omeoprazol en botijo.

ESTE DELIRIUM FROTANS, o ESTA ELABORADA FARTUSCADA, o mejor ESTA SUPINA SOPLAPOLLEZ. Y si no has tenido bastante ahí van estos dos impagables perlones de IIM (incapacidad intelectual manifiesta): ESTE, impregnado de vinazo peleón o ESTE, del genio de la meteorología cofrade.

Pero la señal que a mí me guía está en la imparable proliferación de nuevos fartuscos plumillas surgidos para acelerar el Fin de los Tiempos de la Racionalidad y la Decencia. Uno de ellos, sin embargo, se ha llevado estos febriles días por méritos propios la palma de la fartusquidad hodierna o de la hodiernidad fartusca, de la hodiernusquidad, que tanto apreciamos en esta casa. La chicotá laica titulaba en la Hojilla Parroquial el nuevo hodiernusco, sedicente profesor de Historia del Arte, su evacuación narcocofrade. Y la comienza mintiendo con boca de bellaco para desacreditar a una asociación en defensa del laicismo, de ese laicismo en el que él y tos los de su ralea se ciscan permanentemente al amparo de la basura de políticos que, como es su obligación, no lo defienden. Dice el andoba que Córdoba Laica considera una salvajada el que se organicen procesiones cofrades católicas en los colegios públicos y concertados (que también lo son desde el momento que pillan mandanga pública). ¿Salvajada? Los muy educados miembros de esa asociación nunca utilizarían esa expresión. Sólo un facha redomado intereconómico podría achacársela para hacer lo único que saben hacer: daño. Yo en cambio que no soy nada educado y me la refanfinflan las buenas maneras y además estoy hasta las mismísimas higaíllas de las agresiones a la racionalidad convivencial de los supersticiosos le digo a este hijo de la Iglesia Católica que no sé si una salvajada, pero lo que sí constituye la organización de procesiones católicas como actividad docente en un colegio público es una marranada. Pornografía del dolor. Pornografía de la credulidad. Pornografía de la espiritualidad. Es enseñarles a los niños a no controlar sus esfínteres espirituales, a mearse y cagarse y poner todo el espacio público perdido de materias religiosas incontroladamente excretadas y que tendrían que evacuar decente e higiénicamente en privado. Es enseñarles a que pueden masticar su alimentación espiritual con la boca llena y disparar perdigonazos de comida semidigerida sobre todo el que pase por su lado. Eso exactamente. Y sobre todo es acostumbrar a los niños a romper el principio de equilibrio social y político necesario para una convivencia racional. Porque lo que significa fomentar oficialmente en lugares públicos y sobre todo en la mente de los niños de los colegios los ritos, los valores y la filosofía del catolicismo es hacerlo de una doctrina malsana que atenta en varios de sus puntos programáticos contra los más elementales derechos humanos. Es enseñarles a valorar menos la igualdad de derechos que el respeto de tradiciones inútiles, que solo favorecen a unos cuantos.



El catolicismo disfrazado de tradiciones pseudofolklóricas está administrado por una empresa/organización que no sólo exige autocastración psicológica a sus empleados sino que discrimina laboralmente a la mitad de la población, la femenina, por razón de sexo, y dentro de la otra mitad por estado civil (casados), discriminaciones que se les hace percibir a los niños como normales y no como un atentado a los derechos humanos más elementales, que además practica una virulenta homofobia en general, negando el derecho a la practica de las diferentes tendencias sexuales y exigiendo al estado la criminalización de las alternativas relacionales a su propio criterio canónico, que justifica y se hace cómplice con una amplitud indecente de las prácticas de pederastia de sus funcionarios víctimas por otra parte de la propia exigencia de autocastración sentimental y sexual que por estatuto les exige. Por otra parte el cofradierismo es una actividad que exige determinados niveles de catequesis porque forma parte indisolublemente de la Iglesia Católica, que es una organización que lanza permanentemente propuestas políticas para influir en la legislación española con el fin de modificarla en beneficio de sus particulares y exclusivos intereses y principios morales claramente enfrentados a los de otra parte de la población que los tiene distintos y que sólo cuenta con su estricta representación política para defenderlos. O sea que fomentando el cofradierismo desde instancias públicas se privilegian unos presupuestos políticos sobre otros. Los de la derecha religiosa y reaccionaria. Educación para la cofradanía. Igual este tío ya no se acuerda del célebre lacito blanco que las cofradías iban impúdicamente a amarrar en la punta del capirote de sus nazarenos para violentar la voluntad democrática general expresada en las urnas para exigir un recorte de las libertades democráticamente conquistadas.

Una organización a la que cualquier mínimo e imparcial estudio histórico puede achacar desde el siglo IV y en todo tiempo y lugar posteriores un poder ejercido con unas dosis de crueldad vesánica tales que su comparación haría a los nazis campeones de la tolerancia. Y a la que umbilicalmente están unidas las manifestaciones de carácter cofrade que se organizan irresponsablemente en los colegios públicos de Andalucía. Eso sin contar que la incitación a formar parte de una cofradía es la incitación a asociarse en colectivos con reglamentos frecuentemente machistas y que practican sistemáticamente la discriminación de otros ciudadanos por razones de diferencias de religión o por carencia de ella. ¿O es que para participar en esas supuestas tradiciones populares que supuestamente representan la entraña popular andaluza no hace falta estar bautizado?

Otrosí que la escuela tiene que ser el lugar donde se enseñen los valores de la equidad en el merecimiento de respeto (o no) de todas las ideologías, y el catolicismo es una ideología como otra cualquiera sin ningún plus añadido de miramiento, y no sólo a la que se pretende pasar por mayoritaria sin que nunca se hicieran elecciones para averiguarlo. Pero sobre todo se enseña ciencia y método para conocer la realidad sin necesidad de explicaciones mágicas o mitológicas. Eso, si acaso es labor de los padres. Quienes quieran que a sus hijos se les exponga docentemente el funcionamiento del mundo en el que viven echando mano a las explicaciones de encantamiento propias de la religión, que contempla la posibilidad de la suspensión temporal de las leyes de la naturaleza como un fenómeno perfectamente posible, deberán hacerlo en sus casas o en sus iglesias. Las personas que practican tanto una religión como la homeopatía y demás seudociencias tienen derecho a creer lo que les de la gana pero en los centros educativos sólo tiene que enseñarse las materias científicas o mostrarse esas creencias objetivamente, como hechos sociológicos, históricos o antropológicos, desde la distancia que proporciona el método analítico y no desde el adoctrinamiento.

El Argumento Tontológico de San Hodierno que usa el tipo este para justificar la pertinencia de esas prácticas mágico supersticiosas en los colegios es descacharrante. Sólo desde la más pringosa espesura mental o desde la más cínica frivolidad ética puede afirmarse que la organización de una procesión cofrade católica es fundamentalmente buena como actividad docente, obviando toda su carga ideológica, simbólica y política, porque activa la cohesión de grupo, la solidaridad, la valoración del esfuerzo común y la caridad. Por la misma regla de tres podríamos prepararles la organización de un partido político para luchar por sus derechos en los que en lugar de fomentar la caridad lo hagan con la justicia social y les enseñe a manifestarse ardorosamente por la calle exigiendo derechos. ¿Que no es lo mismo? Mírese fríamente cada una de las dos cosas. Las manifestaciones del 1 de mayo se vienen celebrando desde hace más de un siglo y forman parte de las tradiciones de la clase obrera, a la que pertenecen la inmensa mayoría de los niños que acuden a esas escuelas. Para su organización y convocatoria hace falta mucho trabajo y mucho esfuerzo, la carga emocional y simbólica es tan fuerte o más que la que sienten los católicos cofrades ante sus imágenes mitológicas. Y desde luego la solidaridad de clase es mucho, mucho más productiva y racional que la hermandad artificial basada en la adoración de una misma imagen sagrada de un ser mitológico y por lo tanto objetivamente imaginario.

Así podríamos exigir muchos ciudadanos con los mismos derechos que los cofrades que se realizaran en los colegios actividades relacionadas con otras ideas salvíficas, por ejemplo el marxismo-leninismo. Ese que según la legionaria del amor... a Cristo que sufrimos de concejala, conocida sobre todo por su fecundo parentesco con un tío de bigote aficionado a guerra y a que no le digan cuánto tiene que darle a la Botella, se imparte en el único colegio auténticamente laico de la ciudad, que pertenece para más inri al ayuntamiento. El que a lo que ella llama ikastola comunista sólo sea escrupuloso atenimiento a los principios laicos auténticamente legales que debieran emanar del estado parece no contar para los que exigen en cambio el adoctrinamiento en valores basados en la superstición y en verdades reveladas a un pueblo de pastores y guerreros hace tres mil años y en una supuesta encarnación divina milagrosa hace algo menos.

La única posibilidad legítima de que se pudieran organizar procesiones tradicionales andaluzas en los colegios públicos y concertados sería que se desacralizaran totalmente y que pudieran ser sacados de paseo con música de banda militar cofrade o a ritmo de rap otras representaciones de seres imaginarios además de los estrictamente de la tradición católica. Los personajes de Disney, los Pokemon, Los Simpson o incluso los zombies y vampiros que tan de moda están.

A mí me gustaría saber dónde enseña este individuo. No sea que por mano del diablo alguno de mis sobrinos pudiera caer en las redes de sus prédicas, en su sospechosa visión de la materia que imparte. Para poder remediarlo.

lunes, 2 de abril de 2012

En el Ayuntamiento de Córdoba estamos de Contrareformas (perdonen las molestias)


Hace años que lamenté que el conjunto escultórico de Séneca y Nerón debido a Barrón no hubiera continuado para siempre en el lugar donde se le ubicó en los últimos años: en el vestíbulo del Ayuntamiento de Córdoba, prácticamente apoyado en la base monumental de los restos de lo que fuera foro provincial de la capital de la Bética. Una copia exacta, claro, porque el original hubo que devolverlo al Patrimonio del Estado que lo reclamó tras cien años de préstamo a la ciudad. Eso en lugar del convertirlo en aparador urbano broncificado de estilo remordimiento en un extraño lugar en mitad de ninguna parte donde apenas nadie repara en él. Por capricho de un cura banquero y de una alcaldiosa súcuba y extodista.

Una de las consecuencias más beneficiosas de esa permanencia hubiera consistido tal vez en servir de freno a la terrible profanación a que los actuales miembros del gobierno municipal monocolor (aunque dividido internamente entre el azul mahón y el rojo siena) acaban de someter al venerable vestíbulo de la casa de todos los cordobeses. Cualquiera puede comprobar que el lugar que otrora ocupara la estupenda escultura que representaba a Séneca intentando imbuir virtudes cívicas y valores democráticos y laicistas a un joven emperador Nerón, y que simbolizaba la apertura de la mente del gobernante a la racionalidad y a la ética civil y el necesario equilibrio que ha de guardar el estado respecto a las ideas y creencias de los ciudadanos ha sido ocupado estos días por un altar de adoración religiosa de signo radicalmente contrario, una simbología excluyente y antiilustrada, con la representación de una divinidad a la que rinde culto sólo una parte de la población y que tiene para otra buena parte de esa misma población suficientes connotaciones ofensivas como para herir gravemente su sensibilidad cívica. Dichas connotaciones ofensivas no vienen dadas sólo, y ya sería suficiente, por el hecho de la imposición en un espacio público y tan específico como un ayuntamiento, a toda la ciudadanía, la comparta o no, de una simbología religiosa que pertenece exclusivamente al ámbito privado e íntimo de cada uno de los ciudadanos y en el que debe estrictamente mantenerse, sino sobre todo por la carga de atrocidades históricas (hasta tiempos demasiado recientes) que buena parte de esa ciudadanía asocia a esas representaciones propias del paradigma nacionalcatólico de la Inquisición, la Contrareforma y el franquismo, un paradigma que impuso a sangre y fuego literales los presupuestos ideológicos del catolicismo, el monolitismo ideológico y la inflexibilidad doctrinaria. Un paradigma contrario y radicalmente enfrentado al de la Ilustración que aboga por la libertad de conciencia, la disipación de las tinieblas de la superstición y el irracionalismo religioso y que desde hace un par de siglos está en lucha constante con las fuerzas resistentes que aquel opone sistemáticamente a una realización autenticamente racional del ser humano.

Así que lo que está ocurriendo en el ayuntamiento de Córdoba es un feroz atentado a las más elementales reglas de la convivencia democrática, algo que sólo está siendo posible si tenemos en cuenta que el actual gabinete cuenta entre sus filas con el más aguerrido elenco de fundamentalistas religiosos (católicos por supuesto) y reaccionarios políticos (neofranquistas declarados) desde el impuesto por Franco en 1936. Ninguno de ellos hasta ahora mismo había planteado nunca el convertir el vestíbulo del Ayuntamiento en una capilla de culto católico. Baste saber que el concejal de festejos, responsable de la colocación del horripilante altar, un individuo de quien ya se dice proverbialmente en la ciudad que sólo cuenta con la luces justas para seguir una procesión sin desviarse, es un conocido politoxicofrade que es capaz de chutarse tres marcas distintas de cofradeína pura, sin cortar, de una sentada y abrocharse después el loden sin equivocarse de ojal.

Lo jodido de este asunto es que desde posturas racionalistas e ilustradas venir a estas alturas de la historia municipal cordobesa postransaccional a exigir a los representantes municipales de la ultraderecha nacionalcatólica respeto a los principios de laicidad del estado habiendo sufrido unos gobiernos previos, supuestamente progresistas y herederos del espíritu republicano, que se han caracterizado por ciscarse sistemáticamente en él, suena un poco raro. Efectivamente las anteriores corporaciones formadas mediante coalición de aguados socialdemócratas y rendidos excomunistas se habían empleado en la labor de derribar sistemáticamente cualquier tapia de vergüenza que les hubiera impedido rendirse completamente a todas y cada una de las exigencias que la carcunda folklórica y religiosa local en una ciudad dominada estructuralmente por ella, le ha venido imponiendo. Eso en lugar de enfrentarse valientemente a ella y hacer valer los principios esenciales que le son programáticos: laicidad y racionalidad democrática.


Los tiempos en que la Falsedad Suprema, encarnada en un personaje que fue falsa comunista, falsa católica, falsa taurina, falsa forofa futbolera, falsa rociera, falsa cofrade y ahora falsa socialdemócrata después de abandonar el barco en el que navegó sus falsedades bajándose por una maroma a la roedora manera fueron especialmente terribles. No sólo fomentó el cofradierismo más casposo, cambió centenarios nombres de calles por el de santos, curas y frailes, llenó las esquinas de la ciudad de símbolos del catolicismo más rancio y atroz, incensó los bajos de los alcaldes falangistas, sino que fue cómplice del mayor latrocinio que la ciudad ha sufrido en su historia: la inmatriculación de su principal monumento, la Mezquita, hasta entonces de titularidad pública a nombre de la empresa privada Obispado de Córdoba S.L., a cuyos comerciales rendía cumplida pleitesía y besuqueaba los anillos siempre que podía. El esperpento de la sacada a la luz por parte del gobierno del PP (muy cucamente dos días antes de las elecciones autonómicas) para su subasta pública de una carriola rociera a la que no faltaba de ná que se compró para ir a adorar a la Blanca Carcoma con sus amigotes ha sido el colofón de oro de su miserable paso por nuestras vidas.

La peor herencia que nos dejó la falsa es la falta de perspectiva, el escaso recorrido argumental a la hora de criticar las actuaciones de los verdaderos cuando han tomado el poder.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Kiko Ardegüello patea a los cofrades y rocieros cordobeses

(Ilustración de Mr. Parkingson)


Reunido el Consejo de Redacción de La Colleja ha decidido por unanimidad mostrar públicamente su apoyo al bando del mundo cofrade y rosiero cordobés en el conflicto, que nosotros hemos llamado PRIMERA GUERRA KOFRADE, provocado por la increíble agresión que han sufrido nuestras esensias más ransias por parte de la dictadura episcopal y su brazo armado de kikos tostaos. Ya el camarada Lamalgama ha emitido valientemente su opinión y ha expresado su esperanza de que la guerra sea dura y sangrienta. Pero yo, acorazado por más conchas que un galápago, no tengo tan clara esa esperanza a raíz de lo visto y oído estos días. Una cosa son los gritos anónimos en los foros y otra apechugar a pecho descubierto con una excomunión. Y no se puede ayudar a quien no se ayuda a sí mismo, a quien no está dispuesto a pelear por sus derechos consuetudinarios.

Desde el amor os lo digo, cofrades y rocieros míos: me habéis defraudado profundamente. Desde el amor fruto del roce después de tantos años endiñándoos zurriagazos verbales os tengo que decir que estáis demostrando estos días ser un hatajo de cobardicas, unos insoportables nenazas, unos gélidos fantoches sin sangre ardiente en las venas. Vamos hombre, unos chicarrones que son capaces por sentida fe de recorrer a lomos de indomables corceles con la rociera a la grupa sienes y sienes de leguas venga polvos venga polvos, atravesar peligrosos vados de inquietantes aguas erizadas de afilados bordes de latas mohosas y resistir el consumo inmoderado de hectolitros de vinazos de garrafón, fornidos mocetones que se levantan a pulso arsieloconella toneladas de churriguerescas molduras durante horas y horas de ensayos y procesiones se dejan luego mansa, pastueñamente mangonear y chulear por unos tíos con faldas y por una chiquillada encantada por un patético hamelín con perilla, compositor de infumables coplillas de club parroquial y perpetrador de horripilantes vidrieras catedralicias.

¡Vamos! a los cofrades y rocieros sevillanos podrían hacerles lo que os han hecho a vosotros. O sea echaros ¡¡¡al simpecado de la Virgen del Rocío, al Cristo de la Universidad!!! a patadas de la sede que compartíais como buenos hermanos. Ardía Troya y la Giralda si hacía falta. Para esas cosas Sevilla es mucha Sevilla. Pero vosotros, blandichurris cordobeses, tanto rollo que ha habido con el Cristo de Mel Gibson y su colección de llagas anatomopatológicas, tantos quintales de humeante retórica derrochados en pregones y artículos cofrades, tanto patrico engrasando caracolillos pescueceros, tanto Viva la Blanca Paloma y luego no sois capaces de defenderos de la pezuña de Kiko Ardegüello y su muchachada de jersey de pico y papadita blanda que os han lanzao a la puta calle con tos los bártulos. Y lo único que se os ocurre en lugar de montar barricadas, prender fuego al mundo (¡¡¡esos aguerridos universitarios cofrades, esos rocieros montados en briosos corceles!!!) y defender los sagrados espacios donde conserváis vuestras cosas de adorar, es poneros a lloriquear por las esquinas y preparar sorbiendo lágrimas la procesión del traslado para que la huida con el rabo entre las patas resulte lo suficientemente solemne. Ya tuvimos una primera impresión de lo que se podía esperar de vosotros cuando ante la noticia de la primera patá, la propinada a la Virgen del Rocío, el Hermano Mayor Hunibersitario, en lugar de defenderla como un caballero cofrade español y pensando en el refranillo ese de las barbas del vecino, en este caso vecina, cuando las barbas de la Virgen veas pelar, pon las del Cristo a remojar, sólo acertó a balbucear un patético ¡nosotros llegamos primen! No me extraña que Monse Deme, al que hicieron el culo gaseosa los jóvenes kikos cantándole con sus guitarras las ardegüelladas de moda formándole fila callejera en su toma de posesión, os chulee y os saque la pasta que con tanto esfuerzo, vendiendo millones de papelillas y tirando océanos de cerveza en las cruces y la feria ganáis pa vuestras cosillas de procesionar.

Los intentos de la jerarquía católica por domesticar a las hasta ahora indómitas, montaraces, cimarronas cofradías populares viene de largo, desde su misma fundación. Los obispos nunca soportaron vuestro sentido de la independencia, la transgresión del pueblo que toma los símbolos que administra esa jerarquía y por unos días los hace suyos y los pasea por sus calles. Por eso no sólo quiere vuestro dinero, sino vuestra obediencia ciega, quiere vampirizar vuestras almas, vuestra independencia, la sagrada independencia soberana del cofradierismo cordobés. Y lo están consiguiendo, hatajo de caguetas. Y acabaréis con careto de aflautados catequistas epicenos.

Os merecéis to lo que os pase a partir de ahora. Os va a domesticar el obispo como a caniches con tutú para que bailéis sólo la música que él toque. Pero todavía estáis a tiempo. Os brindo un himno con música de la Internacional, la música de la rebelión como principio para pasar a la ACCIÓN DIRECTA:


Arriba cofrades, a la guerra


en pie incensaria legión


colguemos en un simpecado


a nuestro obispo felón.


En caso contrario, que os zurzan.

En cuanto a los kikos, ya el camarada Lamalgama apuntaba el peligro que suponía esa vidriosa metástasis silenciosa que poco a poco se va a adueñando del mundo... Aquí en Córdoba se incrustaron en el castillo de Maimón propiedad de los maristas que se han visto negros para echarlos porque se habían agarrado al edificio como las chinches a las costuras de un colchón de lana, han puesto en venta el conventillo de la Calle Armas y han convencido a Monse Deme para que les deje expulsar de la iglesia de San Pedro de Alcántara a los cofrades, a los rocieros y hasta a la Misa Jurásica esa rara que allí celebraban los amantes de Trento, y que tan felizmente coyundaban bajo su techo. Como diría el gran Chiquito: peligrorl, peligrorl. Mucho peligrorl.


viernes, 20 de enero de 2012

La almunia que se convirtió en arrabal o viceversa


PROVIENE DEL POST LA JUNTA SE CEPILLA UNA ALMUNIA CALIFAL

Tenía escrito un largo chorizo textual de esos incontenibles míos para explicar el caso de la almunia que se convirtió en arrabal o el arrabal que se convirtió en almunia y cómo los vándalos de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento han salvado la cara y el culo aferrándose a que es falsa mi denuncia porque las obras siguen su previsto proyecto de integración de restos de la almunia conservada bajo geotextil. Que por fin hayan confesado que la almunia en realidad es un murete en el extremo de la excavación que se conservará aislado y descontextualizado de su entorno urbano y que constituye casualmente el trozo de yacimiento que menos estorba mientras se desmonta (me encanta ese eufemismo de destrozar) el 70 % restante que presenta un interés arqueológico probablemente mayor parece no importar gran cosa. Como se ve claramente en la vista aérea que cuelgo y como se denuncia también en esta página de arqueólogos. Pero paso. Me da igual. Almunia o arrabal, ESTOS SEÑORES VÁNDALOS, PASARÁN A LA HISTORIA COMO LOS PROMOTORES DE LA MAYOR DESTRUCCIÓN DE PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE LA HISTORIA DEL MUNDO. Del mundo. Una cosa en la que los cordobeses ¡¡¡por fin en algo!!! seremos los más grandes. La destrucción del arrabal del Hospital justificada mediante la conservación de un murete más grande que el resto, no es sino el último capítulo de ese genocidio patrimonial en que se han empeñado entusiásticamente desde hace 30 años las fuerzas políticas de esta ciudad. 1.500.000 m2 en los últimos cuatro años (desde 2006) de yacimientos excavados y seguidamente minuciosamente destruidos. Ni un sólo metro cuadrado puesto en valor. ¿Fuerte ¿que no? Eso sí las excavaciones han sido impecables y los arqueólogos que las han llevado a cabo son unos profesionales como la copa de un pino, independientemente de la complicidad que les toque en la destrucción posterior.

Aunque me lo he leído un par de veces y he tomado bastantes apuntes e ideas de este magnífico informe no voy a reproducir nada, salvo las fotos. AQUÍ LA PRIMERA PARTE y AQUÍ LA SEGUNDA. Es largo, pero enjundioso y muy instructivo para todo aquel que se interese por la gestión del patrimonio arqueológico de Córdoba, de cualquier otro sitio o simple y únicamente por lo que poco que se sabe, a pesar de todo, de los arrabales omeyas cordobeses. Buena parte de este texto colectivo, mayormente redactado por arqueólogos, se basa en la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural de los Arrabales Occidentales de Córdoba presentada a las autoridades competentes por la Plataforma Ciudadana Contra la Destrucción del Patrimonio Cordobés sin que hasta la fecha hayan recibido respuesta alguna. Como complemento y como información sobre la extendida concepción absolutamente alejada del uso social de la arqueología recomiendo también la lectura de este texto: Más allá de la Arqueología Pública.


O sea la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba solos o en compañía de otros no sólo se han cepillado esto:

Sino también esto:

Y esto:

Y esto:

Y esto:

Y así hasta un millón y medio de metros cuadrados, de los que no se ha conservado ni un solo. Cualquiera podría pensar que los resultados de las excavaciones habrán dado lugar a un conocimiento por parte de la gente interesada en el tema de todo lo referente a cómo vivían los andalusíes del siglo X debido a las publicaciones y puestas en social de los conocimientos generados por esas excavaciones. Eso hubiera sido lo lógico. Pero la realidad es que la rentabilización de esos conocimientos a niveles sociales ha sido de prácticamente cero. Yo sospecharía que es que entre los alandalusiolólogos o los mismos arqueólogos (cuya obligación no es esa) no hay estudiosos realmente capacitados para llevar a cabo esa tarea, pero a estas alturas mis sospechas se han avinagrado y van por otros derroteros. El problema, como dice un amigo mío arqueólogo, es que en esta ciudad existe un pánico oméyico, en especial en lo referente al tamaño que llegó a alcanzar la ciudad, pánico que se transforma en ninguneo sistemático por parte de las principales fuerzas vivas, muertas y zombies de la ciudad, de la importancia de los restos de la propia ciudad omeya y de su conservación. Pero sobre todo, existe otra causa mucho más profunda, mucho más terrible, ésta de índole fóbica, concretamente islamofóbica... Pero eso me va a dar para otro post en los próximos días. Permanezcan atentos a la pantalla.

lunes, 16 de enero de 2012

Fraga

Ya por fin
formará
junto a sus compañeros
que hacen guardia
bajo los luceros.

lunes, 9 de enero de 2012

La almunia del Hospital: el Bamiyan de Córdoba

Los Budas de Bandiyan en el momento de ser volados por los talibanes en 2001

La almunia califal (siglo X) después de haber sido destrozada por los talibanes de la Junta de Andalucía

ENTRADA ANTERIOR SOBRE LA ALMUNIA


En la Historia Universal de la Infamia existe un apartado especial para Destructores de Bienes Histórico-artísticos más o menos Patrimonio de la Humanidad. La lista honorífica de ese apartado es larga, pero algunos individuos han destacado más que otros. Como Eróstrato. Como el Mullah Omar de Afganistán. A Eróstrato lo movió sólo el paranoico deseo de pasar a la historia para quemar el templo de Artemisa en Éfeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. El Mullah Omar dinamitó unas colosales estatuas budistas –los Budas de Bamiyan- del siglo V porque competían con el único dios verdadero. En Córdoba en estos días hay un individuo o individuos que han merecido el honor de codearse con ellos por méritos propios porque han asumido la responsabilidad de escamotear a todas las generaciones de cordobeses y de ciudadanos del mundo del futuro, profesionales de la historia o simples amantes de la misma, la contemplación, disfrute y estudio de un yacimiento arqueológico de primera magnitud y cuyo descubrimiento en cualquier otro país más civilizado que el nuestro hubiera sido motivo de una fiesta nacional. La cosa es sumamente simple: NUNCA MÁS, desde la navidad del 2011 hasta que ocurra el fin del mundo, o al menos el de la especie humana, NUNCA MÁS, ninguna persona más, NUNCA JAMÁS podrá disfrutar de la visión de esos restos arqueológicos de nuestro pasado que llevaban diez siglos enterrados esperando a que alguien los descubriera y enseñara a las generaciones venideras cómo vivían las gentes que allí vivieron. A no ser que en el futuro se invente una máquina de volver a reconstruir exactamente lo destruido totalmente de una almunia califal con más niveles estratigráficos que Medina Azahara y que fue hallada en un inmejorable estado de conservación. No sé si será el orgullo de Eróstrato por esa hazaña lo que los hace sentirse importantes o es más bien la motivación de los mullahs: que para adorar al Dios del Interés Inmobiliario o el Político o del Progreso fuera necesario eliminar las cuatro piezas culturales que lo ofendían. Pero lo mismo exactamente ocurrió en esta misma ciudad 20 años atrás con los restos del mayor palacio imperial de Europa, el de Maximiano, destruidos conscientemente para construir una vías de ferrocarril. Por otros individuos de la misma ralea que los actuales y posiblemente con los mismos cargos. Señal de que el tiempo pasa pero el cariño es el mismo. O que los responsables de la Junta, de un partido que siempre se comió una mierda política en esta ciudad, ha decidido morir matando.

¿Alguien imagina que en 1900 a un político visionario se le hubiera ocurrido la brillante idea de permitir la instalación en el solar de los restos de Medina Azahara, a los que entonces sólo daban importancia cuatro eruditos chalados, de una fábrica de materiales de construcción aprovechando los impresionantes sillares que molidos proporcionarían una arena de calidad para hacer mezcla? Las escasas protestas no se hubieran apenas escuchado fuera de alguna tertulia de eruditos del Círculo de la Amistad. El progreso industrial era mucho, mucho más importante. Hubiera dado trabajo a unos pocos paisanos, habría materiales de construcción baratos y un burgués se hubiera llenado los bolsillos tan ricamente. Y hoy en día de la ciudad palatina no quedaría absolutamente nada, ni físicamente ni en el conocimiento de la inmensa mayoría de los cordobeses. Sólo el nombre del político quedaría en los libros de historia como el del pedazo de mastuerzo que destruyó el yacimiento palatino altomedieval islámico más importante del mundo.

Yo voy a proponer a los responsables del Museo Arqueológico de Córdoba que dediquen una sala a la infamia destructora de restos arqueológicos que se ha venido disfrutando en esta ciudad desde hace más de 100 años. En sus paredes se colgarían los retratos de los mayores responsables de la destrucción del patrimonio arqueológico cordobés con sus nombres y la relación de sus fazañas. The Destroyer's Room.

Para empezar los de todos los alcaldes de la ciudad, tal vez con la excepción del primero de la etapa democrática que impidió que se destruyera, tapándolo cuidadosamente una vez abierto, el yacimiento romano del Bulevar encontrado cuando insensatamente y desoyendo todos los avisos decidieron construir en él un aparcamiento subterráneo, responsables de la destrucción de los arrabales de poniente, consejeros de cultura de la Junta y sus delegados en la ciudad, del primero al último, bajo cuya responsabilidad se destruyeron más yacimientos de arrabales, pero sobre todo el impresionante palacio de Maximiano con las obras del AVE. Todo eso por no hablar de lo de Ategua... La última fazaña destroyer ha sido la destrucción total y absoluta, hace menos de una semana, de la almunia califal que se había prometido integrar en el edificio del Instituto Maimónides del Hospital Reina Sofía. Para completar la colección podrían colocar también los retratos de técnicos, arqueólogos de la Junta y del Ayuntamiento, sin cuya entusiasta colaboración distractiva no se hubieran llevado a cabo las hazañas bélicas de la peor raza de políticos vandaluces que podríamos nunca haber pensado que nos tocaran.

O mejor aún voy a proponer mediante pertinente escrito a la UNESCO que retiren a esta puta ciudad la Declaración de Patrimonio de la Humanidad y le adjudiquen el mucho más merecido de Patrimonio de la Vandalidad.


DOCUMENTOS:


UNO


DOS


Almunia califal (siglo X) que se iba a integrar en el edificio de un Centro de Investigaciones de la Junta de Andalucía

El templo de Artemisa en Efeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, antes de ser quemado por un paranoico

sábado, 7 de enero de 2012

¿Nació realmente Séneca en Córdoba?



Acisclo Lupiáñez



En este lejano lugar del Medio Oeste gringolandés donde transcurren mis exiliados días entre la investigación y la docencia no abundan las distracciones. Así que me dedico en mis horas libres a la realización de pequeñas pesquisas históricas referentes a mi lejana y añorada tierra, Córdoba. Entiendo el exilio y entiendo el dolor de quien lo padece. Por eso siempre me he interesado por el que sufrió durante ocho años Séneca en Córcega y la expresión que de ese dolor dejó en sus escritos. Y fue precisamente en el estudio de las obras escritas por el filósofo en torno a ese exilio donde las dudas de su verdadero origen han surgido en mi como las grietas tumefactas surgen en los bordes de las heridas malcuradas. No es sólo cosa mía. Otros exegetas de la obra senequiana con mucha más autoridad que yo, que ni siquiera soy latinista o historiador, han mostrado sus dudas no ya sólo acerca de que Séneca fuera nacido en Córdoba sino incluso de que fuera de origen cordobés, toda vez que el patronímico Anneo que aparece tanto en la epigrafía cordobesa lo hace también y con la misma frecuencia en muchos otros lugares del Imperio.

Patrick Manzini, latinista norteamericano especializado en las Cartas de Séneca, publicó hace unos años un opúsculo (1) en el que a partir del estudio de Consolación a Helvia, las Cartas a Lucilio y otras obras senequianas planteaba la duda de que Córdoba hubiera sido realmente la cuna del filósofo, quien probablemente fuera de nación y estirpe de raigambre romana, propiamente de la misma Roma o como mucho de alguna ciudad cercana.

Así mismo el latinista italiano Gillo Santorini viene a coincidir en muchos aspectos de las dudas que plantea Manzini en un voluminoso tratado sobre el uso del gentilicio en la Roma republicana publicado hace unos años (2). Ambos coinciden en señalar la práctica ausencia de referencias a Córdoba en las cartas y en los epigramas de Séneca y defienden la teoría de que cuando lo hace se hace eco de una moda muy extendida en el siglo I en Roma por puro exotismo de declararse nacido en algún lugar lejano del Imperio, preferentemente Hispania y en concreto la Bética, como lugar semimitológico y cargado de referencias de la literatura fantástica grecolatina. Pero es que además la mayoría de los cordobeses no somos conscientes de la clase de importancia que gozó Corduba en aquel tiempo y lo de moda que llegó a estar en la Roma capitalina imitar lo cordobés, hasta el punto de considerarse de buen tono declararse cordubens.

Los que sí parecen serlo son los arqueólogos locales que lo están demostrando. Qué hermosa armonía se produce en la cultura cuando los yacimientos confirman las hipótesis de las cátedras. Si hemos de creerlos –y no tenemos motivos para no hacerlo- las pruebas de este carácter de faro mítico, e incluso místico, de la Corduba del siglo I han aparecido de las propias entrañas de la tierra cuando ha empezado a dar a luz, ejerciendo ellos de competentes parteras, la impactante evidencia de que nuestra ciudad no sólo fue la fundación capitalina de una provincia lejana, sino un verdadero faro iluminador y foco dispersor de cultura y modas literarias, vestimentarias, alimentarias y arquitectónicas a todo el Imperio. Este último campo, el de la difusión de modelos arquitectónicos a la metrópolis, está siendo brillantemente estudiado por nuestros esforzados equipos arqueológicos locales, cuyos últimos descubrimientos apuntan a la demostración –ya cumplida- de que incluso el anfiteatro cordobés sirvió de modelo canónico para la construcción del Coliseo de Roma (3). Somos muchos los que pensamos que la rutilante exposición arqueológica que en estos dias se puede disfrutar en la ciudad, CÓRDOBA REFLEJO DE ROMA, tendría que haberse llamado más bien la viceversa: ROMA REFLEJO DE CÓRDOBA.

Pero tras este preámbulo de cimentación teórica pasemos ya directamente al asunto de este artículo: la demostración de la no cordobesidad del filósofo Séneca. La prueba difinitiva de la teoría me ha venido cuando comentando estos temas con mi amigo Severo Sandua, latinista colombiano que imparte sus clases en esta misma Universidad y con quien comparto frecuentemente charla y vino californiano (cuando se nos acaba el Montilla que me traigo en mis espaciadas visitas), me ha puesto en la pista de un detalle que según él podría ser la clave definitiva para desmontar el extendido error de hacer a Séneca cordobés. Se trata del epígrama De se ad patriam, que hemos traducido juntos a cuatro manos en una tarde, uno de los 72 atribuidos a Séneca pero con la particularidad de ser el que presenta unos rasgos estilísticos senequianos más acusados. La latinista italiana Rita Degl'Innocenti Pierini ha demostrado (4) de una manera contundente que este epigrama al menos no permite albergar demasiadas dudas de su autoría.

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DE SE AD PATRIAM


Corduba, solve comas et tristes indue vultus,

inlacrimans cineri munera mitte meo.

Nunc longinqua tuum deplora, Corduba, vatem,

Corduba non alio tempore maesta magis.

Tempore non illo, quo versis viribus orbis,

incubuit belli tota ruina tibi,

cum geminis oppressa malis utrimque peribas

et tibi Pompeius, Caesar et hostis erat.

Tempore non illo, quo ter tibi funera centum,

heu, nox una dedit, quae tibi summa fuit.

Non Lusitanus quateret cum moenia latro,

figeret et portas lancea torta tuas.

Ille tuus quondam magnus, tua gloria, civis

infigor scopulo. Corduba, solve comas,

et gratare tibi, quod te natura supremo

adluit Oceano: tardius ista doles.

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DE ÉL A SU PATRIA


Córdoba, suéltate el pelo y píntate la cara de pena,

y ofrece a mis cenizas el sacrificio de tus lágrimas.

Ahora lejana, Córdoba, llora a tu poeta,

Córdoba, nunca más triste que ahora.

Ni siquiera en aquel tiempo en que desatadas las fuerzas del orbe

cayó sobre ti toda la ruina de la guerra,

cuando un geminado mal doblemente te mataba

y enemigo para ti fue Pompeyo y lo fue César.

Ni siquiera en aquel tiempo en que ¡ay!, trescientos funerales

te dio una sola noche que fue para tí la peor.

Ni cuando asaltaba tus muros el saqueador lusitano

y clavó en tus puertas su atrevida lanza.

Este que fuera para tu gloria ciudadano famoso

clavado está ahora en un peñasco. Córdoba, suéltate el pelo,

y agradece a la naturaleza que permitió que te bañara

el lejano Océano: eso retrasará tu dolor.

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Aparte de sus señalados en varias ocasiones y por diferentes estudiosos claros reflejos en el lorquiano Córdoba lejana y sola, se trata de un hermosísimo poema en el que podemos detectar claramente diamantinos arquetipos, inmortales moldes iconográficos de la poesía más genuina de todo el Mediterráneo, como ese suéltate el pelo que remite a las cien mil clónicas plañideras que empedran la geografía y la historia del dolor popular en el Gran Charco Familiar. Pero para lo que a nosotros nos interesa hemos de fijarnos en los dos últimos versos, en ese agradece a la naturaleza que permitió que te bañara el lejano Océano, en el que afirma que un mar baña los pies de nuestra Córdoba. ¿Se trata de la misma Córdoba que conocemos? Veamos: previamente el autor ha señalado el dolor y la destrucción que a esta Córdoba le causó la guerra civil entre César y Pompeyo y el miedo que debió sentir cuando el salvaje Viriato casi la viola. O sea que se trata de la misma Córdoba que conocemos. Pero… quien escribe esos versos, y ya ha quedado demostrado que es el propio Séneca, demuestra que sabe mucha Historia pero desde luego poca, muy poca Geografía. O que no sabía muy bien de qué lugar estaba hablado. Y para haber nacido y haberse criado allí… Porque si algo puede afirmarse con certeza de la ciudad de Córdoba desde que los primeros edaddelbronceños que pasaban por allí les gustó el sitio y se asentaron en la Colina de los Quemados es que nunca tuvo playa. Playa-playa, que la del río es un refrescadero. Porque si la hubiera tenido no podríamos explicar el que cada temporada calurosa bulliciosas hordas de cordobeses se vean impelidos a invadir el territorio de sus vecinos malacitanos para sentirse ciudadanos europeos normales que practican la liturgia del veraneo convencional medio desnudos y dejar su ciudad como la actual Pompeya: sólo ruinas para los turistas. Vicente Cristóbal, profesor de la Complutense, sugiere en una comunicación presentada en el congreso SÉNECA, DOS MIL AÑOS DESPUÉS celebrado en Córdoba en 1996, que esa referencia marítima pudiera acoger al propio Guadalquivir, teniendo en cuenta que era navegable hasta muy arriba en la Antigüedad y su curso podría entenderse como parte del Océano (5). Pero ni como licencia histórica vale. Quien escribió ese epigrama, y ya hemos visto que a los mejores expertos no les caben demasiadas dudas de que fuera el propio Séneca, no tenía ni la más remota idea del lugar exacto donde se ubicaba la (entonces) mítica ciudad de Córdoba. Así que malamente hubiera podido criarse en ella como afirman todos los tratados de senecología desde tiempos inmemoriales.

No pasa nada. La ciudad podrá superar este trauma. Lo superaron ¡¡¡los sevillanos!!! cuando se demostró que Adriano no había nacido en Itálica... Sólo sufrirá un pequeñísimo rasguño en su ego fácilmente sanable por los cientos de otros, más o menos pequeños, orgullos patrios que adornan su existencia.

Sólo que ya al Séneca estoico malamente se le podrá seguir responsabilizando de ese rasgo del carácter cordobés que es su seña de identidad y su hecho diferencial y que, según sostiene mi amigo Manuel Harazem, no es sino la forma local de la esaboriúra o de la malafollá, cuya fama injustamente se lleva siempre su hermana granadina: el senequismo.


(1) Manzini, Patrick: There was born L. A. Seneca in Cordova? Minneapolis: University of Minnesota Press, 1978. Reprint, Dover, NH: Croom Helm, 1986).

(2) Santorini, Gillo: Sul il diritto di utilizzare l'aggettivo nell'antica Roma (Università degli Studi di Palermo, 2001)

(3) Con un eje mayor de c. 178 m., el anfiteatro patriciense se inscribe en la serie previa a la definición canónica del tipo que supondrá la construcción del Anfiteatrum Caesareum o Flavium (Juan Francisco Murillo Redondo, El anfiteatro cordubense. Catálogo de la Exposición CÓRDOBA ESPEJO DE ROMA, pg. 238).

(4) Degl'Innocenti Pierini, Rita: Tra Ovidio e Seneca (Edizioni Saggi Universitari di Filologia Classica, 44., Bologna: Patron, 1990).

(5) Congreso Internacional Conmemorativo del Bimilenario de su Nacimiento, Córdoba 1996. Publicaciones de la Universidad de Córdoba y Obra Social y Cultural. CAJASUR. Córdoba, 1997).