(del laberinto al treinta)


sábado, 18 de abril de 2009

Comiendo y bebiendo en El Cairo

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Warda: Batawannes bik



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Meidan Talaat Harb

A pesar de que todas las guías lo colocan en Meidan Tahrir, donde se encuentra el Museo Egipcio, el centro del Ensanche Cairota o Cairo colonial es Meidan Talaat Harb, en cuyo exacto medio se alza la figura en bronce de un tipo regordete con chaqueta de corte y el clásico fez representado enrollando eternamente unos folios a la altura de su la bragueta y que corresponde al titular del nombre de la plaza, el creador del Banco de Egipto, mister Mohammed Talaat Pasha Harb.

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Los antiguos almacenes Tiring de meidan Ataba el Khadrá muestran aún un absurdo atlante visible desde el scalextric que lleva al Azhar

La plaza es circular y distribuye las calles principales del centro. Exactamente enfrentadas encontramos dos de las más importantes librerías de El Cairo: la Madbouli que expende fundamentalmente libros en árabe y la Shorouk especializada en libros en inglés, de importación o editados en el propio Cairo, como una especie de metáfora del desgarro que sufre el alma de la capital de Egipto, dividida entre su raíz arábiga, prefundamente oriental y su fascinación por Occidente. La oferta en ambas es superinteresante tanto la una para los arabistas como la otra para los turistas o interesados en temas egipcios.

Las dos esquinas más vistosas de la plaza están ocupadas una por los sovietizantes almacenes Sednaoui y la otra por el Grouppi. Los almacenes son los restos de un imperio comercial de principios del siglo XX que fue nacionalizado en 1961. Eso explica su aire sovietizante y la ostensible desgana de sus empleados. Existe otra tienda Sednaoui que cuenta, aparte de con el mismo aire desmayado, con una bonita cubierta acristalada central en la plaza Ezbekeya, muy cerca de la entrada al Musky, la fascinante calle-mercado que lleva directamente a Khan el Khalili y en la que se venden las más delirantes horteradas del universo mundo. El Grouppi es un restaurante modernista de bonita fachada decorada con coloridos mosaicos que fue durante la época dorada un lugar clásico de encuentro entre las clases ilustradas cairotas. Hoy se ha convertido en una pizzería anodina y cara perfectamente evitable.

Entrando en la calle Talaat Harb en dirección a la plaza Tawfikeya en la primera calle a mano izquierda se encuentra el Odeon, un hotel con una coqueta terraza en el quinto piso donde tomar una cerveza tranquilamente. Para tomar contacto con las increíbles azoteas de El Cairo antes de contemplarlas desde los minaretes de Bab Zweila.

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El Cafe Riche


Regresando a la parte de la calle Talaat Harb que enlaza con Meidan Tahrir se encuentra, semioculto en un pasaje otro bar clásico, el Estoril, en cuya barra se reúnen los intelectuales cairotas inconformistas a arreglar el mundo y a ponerse tiernos de cerveza o güisqui y donde las mujeres son bien acogidas codo con codo en la barra. En las mesas, desde las cuales se puede disfrutar de obras pictóricas de artistas egipcios contemporáneos se sirve una de las mejores comidas de estilo occidental del centro, aunque también proporcionan las clásicas especialidades egipcias. Preguntamos al simpático camarero francófono de toda la vida por su matusalénico compañero, un nubio de casi dos metros de alto de tubular galabeya azul y turbante blanco que cada año nos sorprendía con su pertinacia en mantenerse en activo. Se movía por el restaurante arrastrando los pies a velocidad de caracol con la bandeja en un constante riesgo de acabar en el suelo con las Sakara reventadas, lo que nos mantenía a lo largo de toda la comida al borde del infarto desde el primer año que lo frecuentamos. ¿Le grand noir?, preguntó retóricamente y moviendo una ondulante mano hacia el cielo nos confirmó que hacia allí se había dirigido por fin. Ha sido sustituido por dos más jóvenes aunque igual de nubios y por tanto igual de negros. Un puntazo del Estoril es que la tapa -porque habréis de saber que en algunos bares cairotas observan la sanísima práctica del contapismo al servir una cerveza- no consiste en el platito de altramuces o de garbanzos cocidos con comino que ponen por ejemplo en el Excelsior, sino en un trozo perfectamente despachado de un queso sabroso y tierno y todo el pan que necesites para empujarlo. Inexplicablemente han eliminado de la carta el suflé de espinacas que constituía mi plato favorito. Justo enfrente del Estoril, cruzando Talaat Harb, comienza la calle Hoda Shaarawi, que ostenta el nombre, para horror de los islamistas, de una feminista egipcia de los años 20, poeta y activista, que sacudió violentamente los hombros de la sociedad cairota cuando un día de 1923 se bajó de un tren en la estación Ramsés y se arrancó el velo de la cabeza. Nada más entrar en ella encontramos uno de los restaurantes más famosos de Egipto y posiblemente del mundo: El Felfela. Yo he de confesar que el Felfela me produce un poco de grima. Es tan... tan... tan turístico... Los camareros prácticamente hablan cualquier idioma de cualquier país que se dedique a enviar remesas masivas de guiris al país de la pirámides y sufren de una irrefrenable tendencia a considerarnos poco menos que inocentes juguetes. Por contra son de una eficacia a prueba de impacientes. Pero lo que siempre me acaba por decidir a volver una y otra vez es que la comida está exquisita. La mejor de los restaurantes de tipo medio del centro de El Cairo con diferencia. El baba ganush (pasta de berenjenas con tahina), el ful (habas) en sus diferentes formas y la taameya (faláfil de habas) son inigualables. Y las carnes suelen servirse en su punto. Y siempre consuela el hecho de que son muchos los nativos que comen allí. Todo ello a pesar de la espantosa decoración pseudoselvática.

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Interior del Estoril

De nuevo en Talaat Harb se abre el encantador Café Riche, un lugar cargado de historia que ha permanecido muchos años cerrado. Entre sus paredes conspiraron la mayor parte de los nacionalistas egipcios desde los años 20 del siglo pasado. Tras muchos años cerrado su reapertura no ha colmado las expectativas. A pesar de ser también bar, es posible que a determinadas horas se nos pongan pegas para beber sólo una cerveza en las mesas. Y la comida deja mucho que desear. Así que la solución es tomarla en la preciosa, pero estrecha e incómoda barra. Las paredes están llenas de fotos de personajes, tanto artistas como políticos, entre los que para los turistas sólo es posible reconocer a un par de ellos, Naguib Mahfuz y alguno más. El Riche hace esquina con un callejón que conduce directamente a una especie de plaza-patio en el que se despliega uno de los cafés al aire libre más interesantes de El Cairo, un sitio ideal para tomar un café saboreando lentamente una shisha tras una comida en el Felfela o en el Estoril.

Existen en El Cairo mucho restaurantes populares que hasta no hace mucho marcaban la diferencia con los de tipo más occidental fundamentalmente en la lita de precios, muchas de ellas escritas sólo en árabe. Pero con el tiempo los precios de han ido unificando, de manera que cuesta prácticamente lo mismo comer sobre un hule limpiado someramente con un dudoso trapo que sobre mantel. Así los platos de carne, principalmente las chuletas de cordero, giran en todos sitios alrededor de las 40 libras egipcias (5’5 €), mientras los mezzes lo hacen entre las 7 y las 10. Así, a no ser que se prefiera el ambiente estrictamente popular no merece la pena frecuentarlos. Hablo de ralación entorno, limpieza y presentación / precio, no de la calidad que es casi siempre excelente. Con la ventaja sobre los finos de que ponen cerveza y la desventaja de que no suelen servir la paloma rellena de arroz, una de las especialidades cairotas preferidas. Cuando hablo de resptaurante populares me refiero a los que sirven comida egipcia tradicional y no los kusharis, restaurantes especializados en uno de los platos que han llegado a se más populares por puras necesidades presupuestarias. El kushari es un plato compuesto por pasta, lentejas, arroz, especias y salsa de tomate, todo mezclado y que sale a unos 0’13 €. Y está realmente rico.

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Paloma rellena en un restaurante popular

Otro lugar interesante para tomar una cerveza es el histórico, decrépito, pero encantador, Café Hurriya (Libertad) de meidan Falaky, a la que se llega siguiendo Hoda Shaarawi, donde la mugre ha conseguido formar parte del decorado con derecho propio y la contemplación a través de los enormes, desvencijados ventanales, de la agitación de la plaza, ante una fría, pero sintapista, Stela, un placer para tabernarios gurmets. Justo enfrente, atravesando toda la plaza está el mercado de Bab el Louk, buen lugar para tomar el pulso a los precios de los productos de primera necesidad y a la derecha, en la esquina con sharia El Felak un restaurante especializado en carnaza: cordero y vacuno especialmente. Raciones poderosas, carne olorosa a carbón y una higiene a prueba de tiquismiquis occidentales. El defecto viene por el lado del sople: no sirven alcohol.

enelhurriya

Una Sakara en el cafe Hurriya. El pixelado de mi cara
responde a órdenes superiores por el temor a que alguien me reconozca en la
ciudad y tome represalias contundentes por mi mala follá. Después de lo del
ataque a la Calleja...

Pero el descubrimiento gastronómico de este año ha sido paradójicamente, un restaurante chino. El Pekín, a dos pasos del Windsor, en Saray Ezbekeya. La comida egipcia está muy buena pero tiene el problema de la monotonía. Demasiados días saboreando delicias locales puede cansar al paladar menos exigente. Como llevábamos varios días pasando por delante de la puerta del Pekin un día, a pesar de nuestras reticencias actuales decidimos cenar sólo por cubrir el expediente. Ya sólo el interior impresiona por el exquisito gusto con que está montado y por la apariencia delicadamente lujosa del mobiliario, que no se corresponde con la anodina apariencia exterior. La segunda sorpresa son sus platos, una versión original y deliciosa de la comida estándar de restaurante chino (que no se corresponde exactamente con ninguna de las tradiciones localistas chinas) y sobre todo el apartado final de sus platos de fusión. El pollo con salsa china y berenjenas quedará sellado en mi memoria para siempre. Un punto muy desfavorable es la pequeña estafa que supone el que las cervezas, te las cobren a precio (17 libras) de botella normal (de 630 ml.) y te endiñen una pequeña de 333 ml.

La cerveza egipcia es francamente mala en sus tres avatares: Stella, Sakara y Heineken. Sólo muy, muy fría, a punto de nieve como solo la ponen a veces en el Barel Bar del Windsor puede medio colmar el paladar de un cervecero occidental. Parece mentira que sus antepasados fueran los que inventaron la cerveza. Pero es no es culpa de la tradición, sino del Islam, en cuyos países no demasiado fundamentalistas, pero dotados de legislaciones que promueven sociedades más o menos abstemias se fabrican las peores cervezas del mundo.

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Prueba de que El Cairo está perfectamente integrado en las corrientes comerciales globalizadoras mundiales

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Ruinas del mítico Bar Kursaal en El Cairo en sharia El Alfi, a las que deberían conceder la misma importancia que las de los templos ptolemáicos.

viernes, 17 de abril de 2009

Piratas


Nada es como nos lo cuentan. Estos días se nos ha dado una imagen absolutamente manipulada, por parcial, del problema de la piratería en las costas de Somalia, en el océano Índico. Imágenes de desalmados secuestradores sin escrúpulos que asaltan barcos que cumplen con la benéfica misión de surtir de petróleo y pescado a los occidentales que las contemplan desde los mullidos sofás de sus casas. Así, por pura maldad y puro afán delincuente de sacar dinero fácil. Pero casi, casi nadie, se ha parado a investigar un poco, sólo un poco, en las causas reales que han llevado a cientos de somalíes a tomar un kalasnikov, armarse de granadas de mano, fletar una lancha rápida y lanzarse a la caza de marineros blancos.


La tremenda desestructuración que la sociedad somalí sufre desde hace 20 años con la inestimable ayuda de los intereses estratégicos occidentales ha creado un vacío de poder estatal terrible y mortal que ha acabado lanzando la ley en los brazos de bandas descontroladas, pero sobre todo ese vacío ha sido la causa de que el país no haya tenido voz en los foros internacionales para denunciar el sistemático saqueo ilegal de sus costas por los barcos de todas las flotas pesqueras de Europa y Japón (300 millones de atunes, camarones y langostas al año) y, lo que es peor, la conversión de aquellas lejanas costas en el vertedero de materiales tóxicos, nucleares principalmente, de medio mundo desarrollado. Todos lo sabían, pero nunca nadie pronunció una palabra en contra, ni mucho menos mandaron patrulleras militares para impedirlo. Fueron los propios pescadores somalíes, arruinados por la esquilmación de sus bancos de pesca y enfermos a consecuencia de los vertidos los que trataron de defender sus recursos y su salud. Inútilmente, claro. Al final descubrieron lo que tenían que descubrir: que el único lenguaje que conocen los hijos de perra es el de los hijos de perra. Y que el negocio estaba en robar salvajemente a los ladrones y ya puestos a todo el que se ponga a tiro. Piratas les llaman. Como siempre. Como a los indios que atacaban a los blancos que les habían robado las tierras en el Far West. Como a los palestinos que se defienden del genocidio que el estado israelí ha diseñado para ellos. Como a los surafricanos negros que asaltaban las granjas de los colonos blancos que les habían despojado hasta de la condición de humanos.


Lo cuenta muy bien HERMAN ZIN en su imprescindible blog, que recomiendo no sólo para ese tema sino para todos los demás a los que sólo tenemos acceso por vías oficiales. Porque toda cara tiene impepinablemente su culo. Sólo hay que querer encontrarlo.

jueves, 9 de abril de 2009

Izquierda Unida Cofrade

© Fotografía: Álvaro Carmona, fotógrafo de El Día de Córdoba


La imagen más feroz de esta semana presuntamente santa será ya para siempre en Córdoba la del último rojo, en este caso roja, rindiendo armas ante la Superstición Católica victoriosa. En la foto aparecen dos concejales de IU del Ayuntamiento de Córdoba haciendo estación de penitencia en una procesión católica y portando sendos báculos cofrades.

Uno es el de Movilidad (se supone que de pasos y tronos), José Joaquín Cuadra, costalero de una cofradía católica, es decir un caso clínico de manual de incoherencia ideológica aguda con complicaciones estéticas graves por uso inmoderado de gomina.

La otra, la de Educación e Infancia, Elena Cortés, que el año pasado desde su balcón protagonizó una supuesta falta de respeto a los cofrades que pasaban bajo su balcón paseando un ídolo, colocando un NO pintado de la baranda y haciendo sonar una sirena. Tras la previsible biliosa reacción de los cofrades, la supuesta ofensora fue inmediatamente llamada a capítulo por la alcaldiosa, Rosa Aguilar, también, como todo el mundo supone, de IU, aunque salida del armario hace años confesándose católica practicante, entusiasta cofrade, con director espiritual mitrado y seguidora del pedorro equipo de pelotistas local, y obligada a humillarse pidiendo perdón a los correosos dirigentes de las Hermandades y Cofradías.

Y este año se ha sabido por fin el alcance de la penitencia que le impuso la Reverenda Madre del convento municipal, esa Bernarda Alba vestida usualmente de Tío Pepe, que mantiene con mano de hierro el bocado de las alborotadoras niñas de Capitulares, a la díscola muchacha del NO y la sirena.

Aunque tal vez nunca alcancemos a saber si lo que le ha ocurrido a Elena Cortés ha sido una auténtica una caída en el camino de Damasco y pertenece ya al grupo mayoritario municipal de excomunistas y ahora católicos renacidos con que se ha rodeado la alcaldiosa para ayudarse en la alta misión apostólica que le ha impuesto su Spiritual Coacher, Monse Asenjo: convertir IU en un partido confesional y a ella misma en la Papisa Rosa, título especular pero más acorde con los tiempos del que llevara su antiguo mentor Julio Anguita, El Califa Rojo. El premio no vendrá en el otro mundo, sino en este, con el perdón de sus pecados y de la enorme deuda, no precisamente moral, que atenaza a la formación con la Banca que lleva en el logo al Espíritu Santo.

Sea como sea, la entrega de la cabeza de la Cortés estaba pendiente y conociendo las ciliciales aficiones de la Papisa la penitencia impuesta a la díscola concejala de procesionar catecuménicamente de la mano del exrojo cofrade engominado armada de báculo cristofascista no sólo consistió en servir de carnaza y hazmerreír para los orodentados dirigentes de las Hermandades, sino que exigió una más meritoria humillación. Un soplo de fuentes cercanas al conventillo hablan de que fue puesta en la tesitura de elegir entre tres mortificaciones: colocarse una peina y mantilla española, procesionar descalza o hacerlo con un puñado de garbanzos en los zapatos. La atribulada concejala eligió la última de las opciones sacrificiales, sin saber que la Papisa supervisaría el proceso, sacando personalmente del paquete de Hacendado los garbanzos mortificadores e impidiendo que la listilla los sacara de la olla del potaje (de vigilia, claro), como tenía pensado hacer. Claro que por la beatífica cara que muestra en la fotografía cualquiera diría que al final la catecúmena Cortés acabó encantada con el castigo.

Ahora habría que preguntarle si realmente conoce el alcance de su sacrificio. Como los mafiosos que esclavizan a los ciudadanos normales haciéndoles cómplices de sus delitos, así ya todos los miembros del equipo municipal de izquierdas del Ayuntamiento de Córdoba están contaminados por su participación en manifestaciones ilegales en contra de una progresista proyecto de ley del gobierno. Todos llevan ya su lazo blanco. Podrán armar todas las piruetas clarificadoras que quieran pero las Cofradías, indivisiblemente Iglesia como dependientes directamente del Estado Vaticano, un estado que mantiene un apartheid de las mujeres peor que el de Arabia Saudí, se han lanzado al activismo político mostrando unánimemente su rechazo frontal al proyecto de ley del aborto, una ley civil que sólo pretende liberar de una puta vez a los no católicos (y a los católicos que quieran) de la imposición como universal de la moral católica. Físicamente o no el lazo está claramente colgado en la intención y en la declaración. Por lo tanto participar en una manifestación cofrade significa portar el lazo blanco en todo el centro de cada moral individual. Y tratar de justificar eso sería como justificar que un directivo de la Asociación Protectora de Animales se hiciera banderillero o participara en los lanzamientos de pava desde una torre con la excusa de que son ancestrales tradiciones del pueblo.

Es cierto que la inmensa mayoría de la gente que se disfraza de nazareno o se junta en cuadrilla bruta a levantar pesos sagrados son niños o jóvenes que se toman el asunto como una diversión festiva a caballo entre el carnaval y fiesta del pueblo, carecen de formación política y sirven inconscientemente a los intereses de las oscuras fuerzas reaccionarias clericales, amén de contaminarse con sus catequesis disfrazadas, pero por eso mismo aquellos que sí que tienen la obligación de adquirir y extender una formación política progresista deberían ser más consecuentes con sus manifestaciones y anteponer siempre las bases ideológicas de sus proyectos a la mera adquisición de votos por la vía del populismo aguardentoso. Dignidad versus votos podridos. Pero ya nos lo demuestran a las claras la calaña moral de sus excelencias, de todas, ya sin excepciones.

Hoy Elvira Lindo se chotea de los capullos políticos de izquierdas que por practicar el más grasiento de los populismos desde los 80 se ven inmersos ahora por el ataque traicionero del facherío católico con el lazo blanco, en un cacao ideológico y en una empanada moral que sólo la acendrada hipocresía que les es consustancial logrará dejarlos dormir sin pesadillas.

Pero eso son cosas del relativismo moral del posmodernismo, como dice Susan B16, que no entendemos los radicales (aún) a sueldo de Moscú.



ENTRADAS RELACIONADAS:


  1. ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (I)
  2. ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (II)
  3. ROSA AGUILAR CONVICTA Y COFRADE


martes, 7 de abril de 2009

¿Fumaba porros Julio Romero?

Pues sí, atufados (voluntaria o involuntariamente por la peste aunada del incienso y la cera) lectores, se trata de una vieja duda que me corroe el alma desde hace años y que por fin he decidido sacar de mi pecho, hacerla pública y quedarme saludablemente descansado. No se piense el suspicaz lector que pretendo empañar la figura ejemplar de uno de los puntales simbólicos de esta ciudad tratando de convertirlo en un fumeta de los bloques, pero la realidad es tozuda y las pistas y pruebas que he ido acumulando con los años no sólo me llevan indubitablemente a pensar que quien pintó a la mujer morena /con los ojos de misterio /y el alma llena de pena se fumaba los cocolotrocos doblaos, sino también a descubrir un inquietante pasado familiar...

PRIMERA PISTA. Año 1976. Un amigo ha conseguido una maría estupenda mercada a pie de procesión a los legionarios que venían con los bolsillos llenos de grifa a desfilar a Córdoba el Jueves Santo, único interés que nos movía entonces a acudir a los siniestros botellones idólatras católicos. Es final de Semana Santa, hace mucho frío y estamos él y yo en mi casa sentados al brasero con la sola compañía de mi abuela, muy mayor y casi gagá, pero no lo suficiente como para impedirle enebrar inteminables solitarios sobre el cristal de la mesa. Pensamos liarnos un canuto y yo decido que la abuela no va a enterarse y que me lo voy a hacer directamente delante de ella. La abuela ni se cosca de la maniobra. Hasta que, una vez encendido, le llega el olor. Entonces levanta la naricilla, aspira curiosamente, se le iluminan repentinamente los ojos y dice: eso huele como el tabaco que emborracha que fumaba tu abuelo. Nos quedamos a cuadros y antes de terminar el porro ya le hemos aplicado el tercer grado.

Mi abuelo hizo la mili en África, donde se pasó tres años (1911-1914) pegando tiros en las barrancas rifeñas. Yo conservo aún su cartilla militar que narra minuciosamente sus espeluznante aventuras. Según mi abuela allí se acostumbró a fumar ese tabaco que emborracha y luego ya licenciado, como trabajaba de fogonero de tren en la línea de Algeciras nunca le fue difícil conseguirlo. Lo fumaba con sus amigos en el patio de la casa de la calle Marroquíes donde vivían y, se ilumina una pícara y soñadora sonrisa en su arrugado rostro, al cabo del rato les producía una incontenible euforia que se materializaba en grandes carcajadas y sartas interminables de pegoletes, el nombre cordobés de las tonterías.


guerra africa


moroskiffy


Nos quedamos ambos dos, que nos creíamos estar descubriendo la América de la modernidad estupefaciente, más estupefactados todavía, pero cortamos prudentemente y le decimos a la abuela que no se trata de lo mismo, sino de un tabaco nuevo, para evitar que le pueda contar a mis viejos la movida y la dejamos tranquila, absorta de nuevo en sus infinitos bucles de sotas caballos y reyes.

SEGUNDA PISTA. Tras la muerte de mi abuela, un vecino de ella y de mi abuelo y también compañero de la guerra de África al que tuve la suerte de conocer me contó poco antes de morir a su vez de viejo que mi abuelo cantaba flamenco, cosa de la que yo había oído hablar a mi madre. Según el viejo vecino el gran Andrés cantaba unas malagueñas que chorreaban pringue. También me confirmó algunos rumores que yo había escuchado en la familia. Un par de poetas de la vena folklorista del barrio de Santa Marina, los hermanos Arévalo, Francisco y Antonio, cuyos nombre actualmente rotulan sendas calles por Cañero, participaban frecuentemente en las serenatas de mi abuelo y como eran amigos del pintor y también guitarrista aficionado Julio Romero de Torres lo llevaron algunas veces a su patio para que apreciara aquella pringue que chorreaban las malagueñas de mi abuelo. El propio pintor lo acompañaba a la guitarra. De eso no solía hablarse en la familia, aunque sí del detalle mucho más sabroso de que el pintor de la musa gitana se fijó en mi abuela, muy guapa, como demuestran las fotografías que conservo, con una verruga en el centro de la frente que le daba un aire misteriosamente hindú, que le propuso pintarla y que mi abuelo poco menos que lo echó con cajas destempladas de su patio.

TERCERA PISTA. Julio Romero de Torres era muy amigo de los intelectuales que estaban en el candelero entonces en Madrid, especialmente de Valle Inclán, gran consumidor de hachís, quien publicó en 1919 un libro de poemas alucinados, La pipa de kif, compuestos sin duda bajo los efectos de la maría (¡Verdes venenos! ¡Yerbas letales / de Paraísos Artificiales!). Alejandro Pérez Vidal (Ética y estética del kif: Valle Inclán, Baudelaire y Benjamin) llega a afirmar incluso que el libro fue un desafío al Real Decreto de 1918 que prohibía en España la posesión de estupefacientes sin receta.


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CONCLUSIÓN. Si juntamos las piezas del rompecabezas podríamos ensamblar la teoría de que fue mi abuelo el que en esas sesiones de cante bajo el viejo limonero del patio de Santa Marina puso en contacto al célebre pintor con la alegre marihuana moruna a la que él se aficionó en los montaraces aduares rifeños. Y que fue Julio Romero, tras su traslado definitivo a Madrid en 1915, el que aficionó a su vez a don Ramón de las barbas de chivo y a los demás intelectuales desinhibidos de la época. E imaginando un poco más allá podría apuntarse la posibilidad de que la provisión de la rica hierba corriera a cargo de mi abuelo que la conseguiría en sus frecuentes viajes como esforzado fogonero del correo de Algeciras y le pasara puntual y religiosamente las correspondientes dosis al de los sensuales pinceles. Es decir que ¡chan-ta-ta-chán! cabe la posibilidad de que mi abuelo hubiera sido el camello de la élite vanguardista intelectual española de entreguerras.

A ver quién supera un punto de abuelo como ese ¿Orgulloso? Yo sí, la familia no sé, creo que hubiera preferido que mi abuelo fuera menos moro y hubiera permitido que el pincel del genio de la capa y el galgo inmortalizara convenientemente a mi abuela para vivir del cuento varias generaciones. Pero yo estoy seguro de que muchas de las obras del genio cordobés y de los escritores españoles de la época estuvieron inspiradas por la mercancía que les pasaba mi abuelo, mientras les cantiñeaba esas malagueñas que chorreaban pringue.

Dejo a los expertos la interpetación de los flipantes cuadros del genio del Potro a la luz de las nuevas circunstancias biográficas que regalo desinteresadamente al mundo entero.

DE NADA.

lunes, 6 de abril de 2009

El PSOE canta "La Internacional"

Reelaboro para el blog un comentario que hice ayer en la CALLEJA DE LAS FLORES, en su NUEVA E IMPACTANTE RESURRECCIÓN, al hilo de un debate generado en su seno acerca del sueldo o los sueldos de la política socialista Leire Pajín. Sólo le añadiré algunas cosas y cambiaré algunas expresiones para quitarle el aire espontáneo que tenía:

Yo no voy a entrar en el tema del sueldo o los sueldos de la señora Pajín, pero sí que me gustaría apuntar mi desazón por la foto de portada de El País de hoy donde aparece con el puño en alto cantando la Internacional. Espero que se trate de un gesto meramente folklórico, una especie de tradición desprovista de carga real, por pura e inocente gana de fiesta, de canción, algo así como los carnavales de hoy que siguen celebrándose en unas fechas previas a la cuaresma sin vinculación real ya al penitenciarismo católico o el traje de flamenca que recuerda arqueológicamente al de las mujeres de los vendedores de burros de las ferias del siglo XIX.

Porque si lo que pretenden, ella y los miembros del PSOE que la acompañan, es mostrar con ese gesto cantarín que siguen participando de la ideología que subyace en su letra y en su espíritu deberían hacérselo mirar por un especialista en hipocresía aguda. Un partido con muchos años de gobierno que se ha caracterizado desde los primeros días de la Transacción por su esfuerzo en desmontar minuciosamente todos y cada uno de los presupuestos no ya del socialismo histórico, sino, y sobre todo, del racionalismo ilustrado. Que lo primero que hizo cuando alcanzó a gobernar fue yugular la posibilidad de la creación de un sistema educacional público universal y gratuito, subvencionando a los colegios privados de curas (mi teoría es que lo hizo sólo por cálculo económico), que ha seguido fielmente todas y cada una de las recetas del liberalismo económico que se le dictaban desde los organismos internacionales de gestión del capitalismo salvaje imperante, privatizaciones masivas e innecesarias incluidas, al que la palabra reforma agraria le suena a yonqui en casa, que nunca hizo absolutamente nada para sacar de sus miserables existencias a la famélica legión que hoy corresponde a la población del África subsahariana, que ha gestionado con una mala fe y una crueldad infinitas el dolor de las víctimas del franquismo y sus irrenunciables ansias de justicia y que ha convertido a España en el único país junto con Rusia que no ha hecho ningún acto de justicia con los crímenes de estado previos, que ha relegado la memoria de la República y las peticiones a la vuelta a la razón democrática que propugnó al más oscuro de los olvidos. Que ha elevado al cubo la alienación de los electores diseñando armas de cretinización masiva como Canal Sur o relanzando entusiásticamente por puro populismo irresponsable tradiciones oscurantistas en vías de extinción como el Rocío o la Semana Santa, que ha vendido lamiendo sistemáticamente el culo de la Iglesia Católica, concediéndole unas monstruosas, antidemocráticas y fraudulentas subvenciones y un protagonismo político al que estaba por principios doctrinales obligado a combatir. Que ha colaborado sin pudor allí donde ha gobernado a que la dictadura del ladrillo y la corrupción urbanística encementaran hasta el último rincón de nuestros campos y nuestras costas sin respetar ni los restos arqueológicos del pasado. Que sólo es capaz de justificar la suposición de su carácter de partido de izquierdas porque su oposición es un partido cavernícola, cercano a la ultraderecha, heredero de los rancios presupuestos ideológicos del nacionalcatolicismo español.

Algunos loables gestos de política social como la legalización de los matrimonio homosexuales no pueden hacer olvidar que el PSOE ha asumido todos y cada uno de los presupuestos de la derecha civilizada europea (y algunos de la incivilizada), usurpando el espacio de los partidos liberales clásicos en este país que carece de los legítimos y sin práctica oposición a su izquierda y sin haber conservado prácticamente ninguno de los del socialismo: un partido que oferta únicamente una manera más de gestionar el capitalismo sin pretender cambiarle un pelo.

Así que la señora Pajín estará en su derecho de cantar las coplillas que le pida el cuerpo, pero desde luego que no pretenda engañarnos con esa concretamente, La Internacional, reclamándola para el espíritu que insufla sus actuaciones como dirigente de un partido político, cuyos presupuestos actuales se encuentran en las antípodas de cualquiera de las formas del regeneracionismo social que propugna la letra del himno de los trabajadores.

Dicho todo ello sin menoscabo al respeto debido a los militantes socialistas de buena fe que militan en el PSOE al igual que los católicos buenas personas que siguen en la Iglesia, aunque sus posturas me parezcan absolutamente incongruentes.

domingo, 5 de abril de 2009

Me fui a El Cairo a leer una novela

El título de esta entrada, tan literario, podría haber sido su primera línea. Si, además, fuese cierto y si esto fuera otra novela y no una entrada de un modesto blog. Porque la verdad es que sólo pospuse su lectura hasta encontrarme en la ciudad en la que se desarrolla, lo que sabía que más tarde o más temprano ocurriría. Casi dos años. Las referencias que había acumulado me insistían en que no me defraudaría y que merecería la pena la espera. Y así fue.


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Lo mismo hice hace muchos años con otra novela y la misma ciudad. En aquella ocasión fue El callejón de los milagros de Naguib Mahfuz, que leí en pleno Khan el Khalili, en el balcón del Hotel Hussein, escuchando los sonidos naturales que faltaban al texto. Una guía turística indica el callejón exacto donde se desarrollaba la tremenda novela, pero yo creo que se lo han inventado. Callejones como ese hay miles en El Cairo islámico y nunca escuché que el propio Mahfuz lo señalara. Habrían puesto un café y una tienda de suvenirs en menos que canta un almuédano. La película (1995), magnífica también, mexicana y traspasada a México, de Jorge Fons, me descubrió la enorme belleza de Salma Hayek, en su primer papel importante en la gran pantalla, antes de que se convirtiera en la estrella internacional que es hoy día. Su imagen peinándose sensualmente el húmedo cabello sentada en el borde de una ventana me persiguió inquietantemente durante muchos días.

El edificio Yacobián de Alaa Al Aswany se desarrolla por el contrario en el down town de El Cairo, en la zona del ensanche europeísta, en un edificio real y en unas calles, cafés, bares y cines perfectamente localizables. Y en 1991. Así que lo suyo fue alojarnos lo más cerca posible de él. En el hotel Windsor de la calle El Alfy.


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Exterior del Edificio Yacoubian y nuevo Centro Comercial construido unos metros más allá

La novela es magnífica, de la estirpe de las novelas corales, como la misma El Callejón de los milagros o La colmena de Cela, perfectamente construida y a través de una tensa trama de alto nivel literario nos permite una lectura política y social de un país y una época. El brutal machismo que impregna a las sociedades musulmanas, que por muchos mecanismos importados de las sociedades occidentales con que se doten sus estructuras políticas no alcanzan a liberarse nunca de la opresión de una religión totalizadora que prima absolutamente los deseos salvajes de los hombres sobre los derechos y la dignidad de la mujer. El retrato de la corrupción policial y, sobre todo, política, mediante unos cuantos, pero exactos, trazos contra los que no claman los portavoces oficiales de esa misma religión si no es para crear otras formas de corrupción y de cercenamiento de las libertades mucho más brutales. La indefensión secular de los pobres frente al sistema piramidal de poder, la homosexualidad... Un magnífico fresco en suma de la sociedad cairota actual, una denuncia clara y contundente del fascismo latente en los gobernantes del país, que lo ha colocado en el punto de mira de la represión. El mismo Al Aswany se considera una especie de coartada que usa el gobierno egipcio para demostrar que en el país existe libertad de opinión. Sin embargo fue la película, la de mayor presupuesto de la historia de la cinematografía egipcia la que puso de los nervios a los políticos egipcios que llegaron a debatir en el Parlamento la necesidad de prohibirla, porque una cosa es contar y otra mostrar. Al final, aunque ha sido prohibida en varios países árabes, entre otros, increíblemente, en Túnez, ha podido ser vista en Egipto.

Yo la he saboreado en tres días visitando seguidamente todos los lugares que aparecían en ella. Un ejercicio de debilidad mitomaníaca. Me produjo especial placer sentarme en la misma mesa del café Excelsior en que Zaky Bey y Busayna desayunan tras su paso por comisaría y desde donde se contempla completo el edificio en la acera de enfrente. Fotografíar el logo del edificio (Talaat Harb, 34) del portal y charlar brevemente con el bawab (portero), de galabeya campesina y turbante popular blanco, que me confirmó que la peregrinación de extranjeros que como yo llegaban hasta allí era incesante. Atravesar la plaza Tawfikiya donde pelaban la pava Taha y Busayna, antes de su separación, mirar las carteleras del cine Metro, tomar café en el monstruosamente renovado A l’americaine, cuya esquina de Talaat Harb con 26 de Julio doblaba cada mañana en su mercedes rojo el Hagg Ezzam...


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El café Excelsior y un poco más allá el cine Metro

El Hotel Windsor donde nos alojamos es una reliquia del pasado, un hotel de principios del XX que conserva intacto el aire y el mobiliario de la época, aunque dudo de que este último sea original, porque el hotel fue quemado por las turbas revolucionarias anticolonialistas en 1952, unos meses antes del golpe de estado que encumbraría al poder a Náser, como la mayoría de los edificios vinculados a los ingleses. El Windsor logró recuperarse, pero la joya de la corona colonial inglesa, el vecino Shepheard Hotel fue reducido a cenizas. En el restaurante del Windsor donde se servían los desayunos, decorado con muebles de época y grandes cazos de reluciente cobre se conserva en la pared un gran cuadro con el lienzo quemado. Choca contemplar desayunando semejante escombro hasta que se lee la placa de bronce clavada debajo que explica su significado. El hotel conserva un jurásico ascensor que funciona mediante palanca que puede accionar únicamente el ascensorista, habitaciones con mucho sabor de época y, sobre todo el magnífico Barrel Bar, el antiguo Club de Oficiales Británicos, uno de los más hermosos del mundo, con sus mesas y sillas en forma de barriles, las cabezas de antílopes en las paredes, las fotos recordando gloriosas época pasadas y la tamizada luz filtrada por las cortinas. Tanto el hotel como el bar son objeto frecuente de la atención de las cadenas de TV internacionales, de los directores de cine internacionales y de los realizadores de culebrones egipcios.


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La habitación del Hotel Windsor

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El Barrel Bar


Aunque no resulta caro para los estándares europeos (55 €) para el nivel egipcio está sobrepreciado. El trato de los empleados es excepcional y la limpieza, para lo que se estila por aquellos pagos, decente, pero por el mismo precio se puede encontrar mucho más confort en otros establecimiento. Eso sí, renunciando al encanto loco que emana el Windsor.


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Dining room del Windsor con el cuadro quemado en la Revolución del 52

El hotel se alza majestuoso en la calle El Alfy, en su parte no peatonal y cierra el pequeño laberinto de calles que surgen de la calle Saray Ezbekeya, un delicioso entramado abarrotado de restauantes populares y cafés, algunos tan famosos como el dedicado a Um Kulthum, que ostenta en su puerta unos enormes (y espantosos) bustos de yeso pintados de la diva egipcia y en cuyo interior no dejan nunca de sonar sus temas, o su competencia el dedicado al Abd al Halim Hafez. El olor imperante es el del carbón y la miel quemada de los cientos de shishas (narguiles) que borbotean en manos de paisanos absortos en su tarea, leyendo prensa deportiva o jugando apasionadamente a la tawla. En el centro exacto y como punto de referencia perpetuo para no perderse, una presencia extraña, pero que se reveló un buen día deliciosa: el restaurante chino Pekín.

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Entrada a la calle Saray Ezbekeya y café de Um Kulthum

La última parte de la calle Alfy, la más alejada de los jardines de Ezbekiya, ha sido convenientemente peatonalizada y sustenta el mayor número de bares por metro cuadrado de todo Egipto, si no de todo Oriente Medio, lo que la convierte en el centro de la noche canalla cairota. Eso sí, los bares son no aptos para todos los paladares, como corresponde a una actividad permitida pero semiclandestina y pésimamente vista por la sociedad cada vez más islámica egipcia. Oscuros y estrechos y con mobiliario destartalado son frecuentados exclusivamente por tipos estigmatizados por el vicio incapaces de seguir rectamente el mandato islámico de abstinencia de birras o vinazo. Pero a mí siempre me encantó su compañía.

sábado, 21 de marzo de 2009

Me voy a El Cairo, ahí os quedáis... con eso

Repaso la prensa con mi amigo Juan Sepelio y concluye que los personajes públicos de Córdoba cada día se parecen más a los de las películas corales de Berlanga. Lo contradigo contundentemente. Si alguna película le hace honor a esta extraña ciudad es Blue Velvet de David Lynch. Esa ciudad aparentemente calma que según la Wikipedia muestra el dualismo existente en el mundo. Por un lado, lo superficial de la vida lleno de aparentes buenas sensaciones; y por el otro, la pura realidad, el lado oscuro que se esconde tras todo lo que a simple vista parece bello.

Es la misma sensación que se puede experimentar en esta ciudad paseando por sus calles, gozando de la tibieza de esta preprimavera, hasta que se encuentra uno esa oreja llena de hormigas entre la hierba que le transporta de sopetón a las atrocidades que dan ese sabor extraño al cocimiento político, social, pero sobre todo, moral a esta ciudad. Un olla podrida donde se cuece un buen lomo de hipocresía cortado en trozos medianos, previamente fritos en la cebolla de la estupidez y aliñada con un dadito de concentrado de mala leche, chorreón de grumosos de la caspa folklórico cofrade, la indispensable buena dosis de la pimienta de la corrupción (a ser posible urbanística) y la sal de nuestra grasia cortijera.


Que el Papa es una mala persona es algo que cada vez está más claro. Lo último que ha dicho sobre el preservativo y el SIDA no es ya cosa de un irresponsable como lo ha llamado el gobierno alemán, sino de un verdadero hijo de la Gran Madre Vaticana. A ello propondremos lo del lince (falso, por cierto), lo del torticeramente llamado Niño Medicamento como suma para que podamos considerar a la Iglesia Católica como una Organización Absolutamente Dañina para el normal desarrollo de la humanidad.

Sirva como colofón esto para entrar en materia cordobesa. La Iglesia cordobesa es tan dañina como las demás, y sus filiales laicas, las Cofradías, también. Que tenga que haber libertad para que cualquier ciudadano libremente decida colaborar con la podredumbre del mundo haciéndose cofrade, es un derecho reconocido. Que los militantes y dirigentes de Izquierda Unida tengan libertad también para lo mismo puede que sea un derecho, pero desde luego es también un completo y absoluto sinsentido, amén de una majadería. No hablo de nuestra alcaldesa, Rosa Aguilar, que es un caso perdido para la racionalidad y la decencia política, una excomunista y ex de todo que ha salido del armario y se ha declarado creyente, cofrade, adicta al spiritual coaching de primera (su director espiritual es nada menos que el Obispo Boquitadepiñón Asenjo, a cuya Puesta de Largo sevillana prefirió asistir antes que a una manifestación contra el paro convocada por su formación), que se ha desmarcado fraudulentamente de su partido olvidando que si es alcaldesa lo es como representante elegida por los votos que al programa de ese partido se sumaron, como le recordaron recientemente desde las páginas del CÓRDOBA Que ha permitido la erección de una escultura en una plaza pública en la que un cura lleva de la mano a dos niñas, en la que no hace falta ser muy retorcido para ver una santificación de las usuales maniobras sacerdotales basadas en el evangélico dejad que los niños se acerquen a mí. Que...

No, hablo de sus acólitos. De esos que van a volver a cortar la cara de la Asamblea de Izquierda Unida negándose a protestar contra la agresión que las Cofradías van a infligir contra el estado de derecho utilizando la privilegiada plataforma que ese propio estado de derecho les proporciona permitiéndoles utilizar las vías públicas para sus macabras performances. Y volverán a asistir a los palcos junto a la crema de la caspa cofrade y representantes de la Dañina Organización Dictatorial.

Pero al final se entiende. Que todo en esta ciudad está absolutamente desquiciada puede dar una idea el hecho de que varios de los concejales de IU del ayuntamiento son cofrades, y uno de ellos además, costalero. En su derecho están de envenenarse la moral con los alcaloides que crean convenientes. Pero no deja de ser una absoluta insensatez. Y en mi derecho estoy de recordárselo. La Iglesia es, por razones absolutamente obvias, la enemiga natural de IU, una formación que recoge, o debe recoger, todas las aspiraciones del casi desarbolado patrimonio moral de la izquierda española, cuyos presupuestos éticos chocan uno por uno contra los de la Dictadura Vaticana. O que el propio Coordinador Local de Izquierda Unida, José Luis Gómez, se declare creyente, según recoge, hoy, maliciosamente, el ABC. ¿Creyente en qué? Espero que sólo sea en que el primario “haber tiene que haber algo, si no quién ha creado el ojo humano”, la más primaria de las estupefacciones religiosas, y no en la malsana colección de dogmas de la Iglesia Católica, la, repito, enemiga natural de su presunta ideología de izquierdas.

Pertenecer a una cofradía es pertenecer a la Iglesia Católica de todas-todas, con los lazos de obediencia a los dictados (infalibles) del Papa y por tanto si se pertenece a Izquierda Unida de una manera consecuente hay que asumir un conflicto de dispositivos absolutamente delirante, el sufrimiento de una cortocircuitación permanente de los conductos eléctrico-morales. O ser un perfecto hipócrita, claro, y asumir que se asiste a las procesiones desde un palco oficial, refregándose con los gominolas y los curas, sólo por puro afán de permanencia en el poder.

Pues esto, queridos amiguitos de izquierdas que tanto admiráis a esta ciudad por roja, es lo que ocurre en Córdoba.

Y más. El Ayuntamiento (IU / PSOE), la Diputación (PSOE), La Asociación de Hermandías y Cofradades y Hostecor, esa extraña Asociación de negocios de hostelería que nunca levantó la voz para pedir la detención de la destrucción del patrimonio de esta ciudad, aliados en común comandita comanditaria de estupidez supina han sacado un tríptico para fomentar la cocina de vigilia y los menús de cuaresma en los restaurantes y bares cordobeses. No sé si saben que la prohibición de carne de la dogmática católica no sólo hace referencia a la carne en su sentido estricto, sino también a su sentido metafórico. La abstinencia de carne se refiere también a no follar. Así que ya sabéis: el contubernio entre la carcunda católica y los seudoprogues lo que fomentan en esta delirante ciudad es la abstinencia. En Córdoba en Cuaresma no se come jamón ni se folla.

A los que no parecía afectar lo de la cuaresma era a los concejales del Ayuntamiento de Baena del PSOE que se gastaban la pasta del pueblo (que paga Baena, decían) en un putin club de Marbella. Los del Semanario La Calle han entrevistado a las hetairas. Lo más espeluznante del relato no es la atroz constancia de la indecente cohabitación de coliblancos y colinegros en un mismo yakuzzi, en pelotas tocando el tambor en sus peludas panzas para jolgorio de las pobres mulatas huyentes del hambre, sino el innombrable hecho de que pidieran, costase lo que costase, jamón de pata negra para cosumirlo en el borde del jakuzzi con ¡¡¡¡champán!!!! Yo creo que deberían expulsarlos del pueblo por ese abominable acto de gusto cateto. El nombre de Baena quedará marcado por los siglos de los siglos por el rictus de desprecio que miles de gurmets del mundo entero habrán pergeñado al saberlo y que repetirán sin duda como anécdota infalible en todas sus convenciones.

Otrosí. Kafkiana llamó el otro día el ínclito Andrés Ocaña, concejal de urbanismo de Izquierda Unida de la ciudada de Córdoba a la situación creada por la caducidad por defecto de forma de la multa de 24 millones de euros que se le impuso al empresario joyero-ladrillista y afamado modelo de escultura del arcángeles, Rafael Gómez, alias Sandokan, por la construcción disimulada de 40.000 mts. en terrenos no urbanizables. Sí que tuvo que ser disimulada cuando a la inauguración de las naves ilegales asistió el propio Ocaña y todas las autoridades locales y provinciales (no se sabe si se pusieron ciegos de canapés), viéndose obligados a contemplar el escalofriante espectáculo de Castillejo (El Orondo Cura Banquero) fundiéndose en un fraternal abrazo de vigorosas palmadas espaldares con el exmecenas cordobés y afamado constructor de Arcos de Triunfo.

Kafkiano, dice el nota. 24 millones de euros. Hoy el gran Ari, lo borda en su columna. ¿Qué se le debe, don Rafael? Cierto: qué se le deberá cuando nadie ha piado demasiado. IU y PSOE por razones obvias, pero tampoco el PP, cuyo Niño-Promesa ha declarado que no quiere hacer sangre. Jajajajaja. Menudo morrazo. Si pudiera haría sangre, tripas, pitracos, casquería y almóndigas. Pero no puede. ¿Por qué? Los líos de don Rafael en los tiempos de su luna de miel con la alcaldiosa y Andresito Ocaña, denunciados por el sospechosamente promocionado en senador del PSOE, Hurtado, con los cines de verano, las naves de la multa, la destrucción del Bejarano y los 400 centenarios alcornoques de la Carrera del Caballo no lo son todo ¿verdad? El PP también tiene que callar, a qué sí. Ole sus cojones, don Rafael que ha conseguido agarrar por los idems a toda una ciudad. Ni la prensa se indigna más de la cuenta. Diario Córdoba, El Día y ABC. ¿Y Cajasur? Ejem! Corramos un estúpido velo.

Kafkiano. Desde luego. Eso es lo que le ha pasado al bueno de Andres Ocaña. Que se acostó un día concejal de urbanismo y se despertó cucaracha.

Kafkiano también lo del negociete del espectáculo multimierda de la Mezquita (antes mezquita)?. Todo un espectáculo (multimierda) el que han dado las fuerzas zombies de esta ciudad que por tal de trincar la pasta de la subvención se han arrastrado como procesionarias del pino hasta el culo de los curas para libar el sagrado néctar bendecido por el Espíritu Santo que corona el logo de su Banca. La supermegahorterada del copón de proyecciones de moros cabalgando en los arcos de la Mezquita (antes Mezquita) con músicas chillout y narradores de engoladas tesituras vocales se quedará al fin en una catequesis visual en la que adocenados guiris de camiseta de JOÉ QUÉ CALÓ tendrán la oportunidad de sufrir una experiencia mística sublime, de catolicismo preconciliar, en el centro mismo de la catedral católica invasora. Ahora la duda está en la posibilidad de que los gordezuelos angelotes de las pechinas superiores que soportan la superguay cúpula renacentista colocada sobre la mezquita del siglo VIII lanzaran por sus pichitas chorros de lluvia dorada bendita sobre unos guiris de ánimo precalentado previamente por el incienso y la música de órgano. Alguno caerá tocado por el milagro.

Kafkiano también lo que ha ocurrido en el SAS, la empresa pública donde trabajo. Lo de pública puede entenderse en todos los sentidos. El subdirector de personal del Hospital Reina Sofía, un cargo político en el que se buscan perfiles de personas que sean capaces de sacar el trabajo de todo el hospital con el menor número de trabajadores posible (el equivalente a los manijeros en los cortijos predemocráticos) ha sido promovido por sus eficaces resultados al cargo de Subdirector de Personal de todo el SAS. La causa ha sido la salida por pies del anterior Subdirector por pies del cargo. En ese puesto el buen señor que responde al nombre y apellidos de Diego Pajares Conde tuvo que encargarse de convocar y organizar unas oposiciones. Como quienno quiere la cosa y sin que nadie del tribunal se diera cuenta se presentó él mismo mismamente a las mismas. Casualmente y probablemente debido a su alto grado de inteligencia o espabiladez sacó el número 1. Destapado el fraude el SAS en lugar de despedirlo e incluso denunciarlo en un juzgado le ha dado la opción de elegir entre la plaza que había sacado o continuar en el cargo. El espabilao ha elegido, claro, la plaza. De alguna forma tendrían que pagarle sus meritísimos servicios como manijero mayor del cortijo de doña Maria Jesús Montero, famosa por sus dotes trileras para escamotear hospitales cordobeses.

En fin, que yo me voy a El Cairo hoy mismo. Pero antes quería desahogarme un rato para no llevarme toda la mierda acumulada en mi cerebro por la lectura de la prensa. Mi amigo Juan Sepelio se queda de guardia. Estaré 10 días y a la vuelta os daré la brasa con el relato.


martes, 17 de marzo de 2009

El compromiso político de las Cofradías

Las Cofradías de Semana Santa andaluzas siguiendo su tradicional política de sintonización con los problemas de la sociedad en la que se inscriben se han manifestado en contra del gobierno de España y de su pretensión de sacar adelante una ley (la de interrupción del embarazo) con los votos de la mayoría de los representantes del pueblo español. Y piensan mostrar un rechazo común contra la ley porque va contra la de Dios, que es la ley natural, interpretada por sus vicarios en la tierra y por encima de las de cualesquiera otros representantes y que es la única que realmente cuenta. Y valientemente van a mostrarlo en sus pasos con crespones negros o con pancartas colocadas en los cirios de sus nazarenos, actuaciones cuya pertinencia será estudiadas en una próxima asamblea.

Y por supuesto ya han salido algunas voces agrias y destempladas de entre las escasas fuerzas “progresista” que van quedando exigiendo que las cofradías se dediquen a lo suyo, a la cerita y los bordaditos de los mantitos virginales, a sus pasitos y sus meneítos de tronos al son de la musiquita cofradiera, al cuidado de sus ternitos azules y sus medallitas plateaditas, sus caracolitos pescueceritos untaditos de gominita, y no se metan en política.

Olvidan estos resentidos e ignorantes que no sólo de plástica y tradición estética viven las cofradías y que siempre desde su nacimiento estuvieron comprometidas con la realidad circundante. Ya desde sus primeros pasos (de Semana Santa) los cofrades destacaron por sus protestas contra las injusticias que cometían los poderosos cada vez que la ley de los hombres contradecía a la de Dios. Son de sobra conocida por los investigadores sus valientes campañas llevadas a cabo en los siglos XVI y XVII contra las órdenes reales de expulsión de los judíos primero y de los moriscos después, así como contra el exterminio de los indios americanos y contra los desmanes de la Inquisición, porque la Ley de Dios dice claramente no matarás y amarás al prójimo como a tí mismo. De hecho fueron tan peligrosos para el poder que tuvieron que taparse la cara para no ser reconocidos, de donde viene la tradición de los cucuruchos nazarenos. Y fue tan eficaz el sistema que siglos más tarde otros grandes defensores de los Derechos Humanos, en concreto de los humanos negros, los miembros del Ku Klux Klan, copiaron en EE.UU y en el siglo XIX el tocado nazareno cofrade español para evitar que sus miembros fueran reconocidos por la siniestra policía federal americana que perseguía sus piadosas actividades.


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Escapularios cofrades de nazarenos del siglo XVII con textos reivindicativos contra la expulsión de los moriscos por el rey Católico Felipe IV y contra los desmanes de la Santa Inquisición.

Así mismo a lo largo de los últimos siglos destacaron siempre por sus campañas conjuntas a favor de la libertad y en contra de todas las formas de injusticia, destacando ya en el siglo XX las que le llevaron a exigir en los años 40 al gobierno de Franco, otro gran contradictor de la Ley de Dios, que cesaran los fusilamientos masivos de demócratas, el genocidio nacionalcatólico, y posteriormente en los años 60 y 70 la amnistía y instauración de la democracia.


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Nazarenos de los años 40 mostrando su protesta por los fusilamientos masivos de demócratas llevadas a cabo por el Hermano Mayor de la Macarena Queipo de Llano.


Y ya en el siglo XXI también destacaron los cofrades por sus campañas contra la guerra de Irak, las masacres de palestinos perpetradas cíclicamente por el estado israelí o contra las políticas occidentales proteccionistas que matan a millones de personas de hambre cada año en el mundo, todas ellas claramente contrarias también a la Ley de Dios. Sin olvidar la tenaz lucha por los derechos de la mujer y la consecución de su igualdad jurídica y real en el mundo y dentro de las propias cofradías que llevó a la permisión de que procesionaran mujeres nazarenas sólo 450 años después de las primeras fundaciones.


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Nazarenos contra la invasión ilegal de las potencias cristianas a Irak en 2003


Así que si ahora toca luchar contra el gobierno de España y sus leyes de hombres, que pretende fijar legalmente un supuesto derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida, contrario a la ley de Dios, pues se lucha. La vida humana sólo es de Dios, incluso la vida en potencia. Tradición de lucha manda.

ESTANDARTE

martes, 10 de marzo de 2009

Córdoba, la sexta mirada

Con la tendencia a la desidia y a la descortesía que me caracteriza he dejado pasar sin comentarla una exposición en la que presentaban obra dos amigos y alguien a quien admiro también, aunque a ella en la distancia. Ha estado un tiempo, no demasiado en la Casa Góngora de la Calle Cabezas después de haber pasado por Bruselas. En CÓRDOBA, LA SEXTA MIRADA, 8 artistas cordobeses presentan una obra que trata de captar algún aspecto, una visión personal, pero también objetiva de Córdoba. Se trata de una actuación que tiene como fin impulsar la candidatura de Córdoba como Capital Europea de la Cultura en 2016, organizada por la Caja del Agua, dirigida por Esteban Ruiz Moral y Patrocinada por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba y el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Manolo Bautista, Otes, Pepe Puntas, Hisae Yanase, Daniel Palacios, A. García Roldán, mis amigos Esteban Rruiz y Luis Calvo, y mi admirada Hisae Yanase.

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Luis Calvo está saludablemente obsesionado desde hace tiempo por una proporción que se repite en los monumentos cordobeses y que descubrió el arquitecto Rafael de la Hoz (autor de las celosías de la Mezquita, una de ellas ahora en peligro). La proporción cordobesa juega con el número 8, el número celeste. Uno de los frutos de esta obsesión en el caso de Luis es haber descubierto él mismo que esa proporción guarda relación también con el milenario arte del origami, la papiroflexia, que llega a Córdoba en el siglo VII con el propio papel, introducido en el mundo árabe a través de los cautivos de la batalla de Samarcanda (750) y que probablemente sirvió a los arquitectos para confeccionar planos. Con esos elementos Luis construye un entramado de líneas y formas que tomando como base la planta de la propia Mezquita de Córdoba y desarrollando un despliegue de origami proporciona una lectura digital de la proporción cordobesa plásticamente impactante, de una belleza geométrica acerada, pero calentada suficientemente por la alegre paleta cromática, rescatando a la geometría del puro estadio de la razón, enlazando ecos de Vasarely con la tradición de la abstracción formal del arte islámico.

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Frente a la abstracción geométrica de Luis mi también amigo Esteban Ruiz presenta una experiencia en la que une una proyección sentimental con una obra literaria (La busca de Averroes de Borges) basada en una inquietante propuesta, la de la fungibilidad de las propuestas culturales, pero también la de la imposibilidad de ser “otro” en la creación del “otro”. Esos perros que yacen indolentes o husmean bajo el sol de la nada mientras las escalas se diluyen en el olvido.


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De la propuesta de Hisae Yanase, una ceramista excepcional, de la que siempre me gustó todo lo que hizo, y llevo décadas siguiéndola, me impactó sobre todo la delicadeza del tratamiento de la muerte con el establecimiento de un puente entre la serenidad del paganismo romano y la armonía extremooriental de las raíces de la artista, pasando por encima de la crispación cristiana.

CONTENEDORES DE ALMAS consta de una serie de reproducciones a escala de los columbarios romanos del Museo Arqueológico, en los que lo mejor no es ya la consecución de esos purísimos dorados en el horno cerámico, sino el espíritu conceptual del conjunto, el diálogo entre las arquetas funerarias del suelo y las piezas de la pared, textos sobre textos, epitafios y hojas muertas.

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lunes, 9 de marzo de 2009

La gracia cagalera del Defensor del Pueblo



Tenemos un Defensor del Pueblo de un gracioso que te cagas. A mí siempre me pareció que tenía una ironía más fina que el pellejo de una mierda, pero es que últimamente está sembrao del to.

De manera que se presenta hace unas semana en un programa de la COPE, la cadena de la Conferencia Episcopal que practica un acrisolado perifascismo y se entretiene en llamarnos tontos a los que consideramos la tauromaquia una muestra de barbarie y estúpidos a los que solicitamos el cese del genocidio del pueblo palestino por parte del estado al que él se siente vinculado (es sionista orgulloso de serlo y defensor del derecho de Israel a masacrar a sus vecinos). Es exactamente la misma actitud de Bono cuando llamó hijosdeputa a los de su partido para hacer reír a sus oponentes políticos pero amiguitos católicos como él. Estos socialistas que suelen asistir a las tabernas del PP a carcajearse de los progres de su partido o de todo el que los pase por la izquierda pero que no tienen lo que hay que tener para dar el paso de irse definitivamente con ellos a beber su agrio vinazo sólo se merecen el desprecio de la gente decente. Como Mújica al que nadie ha votado, sino que sospechosamente ha sido nombrado digitalmente tanto por el PSOE como por el PP, siendo socialista. Por algo será.

Ahora cada vez que se le recrimina el eructo que echó en la COPE, en lugar de pedir disculpas, se crece en su gracia cagalera, y viene a decir que lo que dijo lo dijo como una broma y que los antitaurinos no sólo somos tontos, sino que además tenemos el mismo sentido del humor que Aristóteles y Platón. Lo dicho: de un gracioso como para que se le revienten las almorranas.

Y como si él me falta al respeto yo me siento en mi derecho de hacer lo mismo con su persona, desde aquí te lo digo, cacho carne:

ENRIQUE MÚJICA: NO SÓLO ERES UNA MALA PERSONA, SINO QUE ADEMÁS ERES UN GILIPOLLAS POR NO SABER MANTENER LA BOCA CALLADA CUANDO Y DONDE TE TOCA


lunes, 2 de marzo de 2009

De cuando en Córdoba hubo petróleo

Bajo el suelo de Córdoba hubo una vez petróleo. No un petróleo oro negro y untoso con el que fabricar combustible, sino un oro sólido y dorado, de sillares de piedra y mosaicos polícromos, cuya explotación y refinado hubiera proporcionado a esta ciudad una fuente de riqueza inagotable, limpia y duradera para el resto de su historia: las ruinas de su pasado. Ninguna ciudad de España, ninguna de Europa y sólo unas cuantas de África y Oriente Medio han contado con unas posibilidades de mostrar excavaciones arqueológicas de tal magnitud, importancia y de tan largo aliento histórico como Córdoba. No hace falta que las enumere, ya se han encargado desde siempre de airearlas hipócritamente para vender humo turístico los propios responsables históricos y actuales de su destrucción: capital de una provincia romana, ciudad importante bajo los visigodos, capital de un imperio islámico y centro de primer orden bajomedieval. Con el añadido de que durante el periodo de mayor esplendor triplicó la extensión de su perímetro actual. Eso significa que no solo bajo el subsuelo de su centro histórico actual, sino sobre todo en los espacios no urbanizados de su hinterland se encontraba una riqueza bruta excepcional, el equivalente a las bolsas de petróleo que han enriquecido a tantos países, un petróleo constituido por los restos de vidas de un pasado remoto, de gentes que vivieron en una ciudad fabulosa diez siglos atrás, barrios enteros con sus calles, sus mezquitas, sus fuentes públicas, sus cementerios. Toda una enorme estructura urbana altomedieval islámica ubicada al norte, al sur, al este y al oeste de la ciudad, perfectamente rescatable mediante excavaciones intensivas sistemáticas, que puestas en valor, hubieran convertido a esta ciudad en el parque arqueológico más grande de Europa y en el que hubieran convivido, además, con un poblado ibérico, con almunias árabes, villas romanas, basílicas paleocristianas e iglesias visigodas si la racionalidad y la planificación estructural hubiera cabido en la mente de los políticos y los sectores económicos más dinámicos de esta ciudad en un momento en que aún se estaba a tiempo de salvarlos. Un foco de atracción turística universal con el que no hubieran podido competir las ciudades andaluzas hermanas, a las que hubiera beneficiado también tangencialmente, una enorme bolsa de petróleo en bruto que fue directamente arrojado a la alcantarilla de la historia por la desidia, la estupidez, la corrupción y los intereses inconfesables de un puñado de gestores y espabilados con nombres y apellidos que sin embargo reclaman la paternidad del supuesto progreso de este poblachón cada vez más pobre y apartado de los circuitos del bienestar económico.


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La cosa comenzó antes de que las fuerzas supuestamente democráticas tomaran supuestamente el control del gobierno de la ciudad. En tiempos de la dictadura los destrozos fueron importantes y durante los primeros años de la transición las dudas acerca de qué hacer con los restos que iban apareciendo en las nuevas obras permitieron que se salvara, volviendo a enterrarse misericordiosamente la zona noble de la Colonia Patricia encontrada bajo el Bulevar y el rechazo al aparcamiento en su lugar. Hoy probablemente, dada la acreditada calaña de los responsables del asunto, se hubiera construido con toda seguridad el aparcamiento. Pero la verdadera minipimer pulverizadora de restos arqueológicos comenzó inmediatamente después con el boom inmobiliario, con la conversión de todos los políticos de este país en mullidas alfombras por la que hicieron su paseo triunfal la turbias maneras de enriquecimiento de la peor casta empresarial de toda Europa, una casta primaria, de boina y palillo, empeñada en que el motor de la actividad económica española la monopolizara únicamente la más fácilonga de las industrias: la del ladrillo. La espiral es bien conocida: dinero de diversos blanqueos y de dudosa procedencia que invertido en crear millones de pisos innecesarios y el mantenimiento de unos precios supermegainflados en connivencia con los bancos que un momento de falsa boyantía económica concedían hipotecas de saldo a los consumidores que los compraban mayormente por exclusivos fines de inversión, propició la formación de una superespiral especulativa en la que los beneficios para los dueños originales del capital fueron incalculables y las consecuencias para el resto una caída más profunda, respecto al resto de nuestros países vecinos, en el pozo de la crisis cuando el mundo ha entrado en una recesión sin precedentes en la historia del tardocapitalismo imperante.


mosaico


Desde principios del boom toda la actividad política de carácter económico ha estado encaminada cualquiera que fuera el color del partido en el poder a eliminar el mayor número de trabas legales que entorpecieran el encementamiento del solar hispánico. Y cuando las leyes ya no se dejaban adelgazar más se utilizó la política del encogimiento de hombros y la mirada para otro lado para que los héroes del desarrollo no se sintieran acosados por las leyes y la razón. El caso de las costas y la destrucción del patrimonio natural ha sido el más espectacular y donde los casos de corrupción han alcanzado cotas más delirantes, pero la destrucción del patrimonio arqueológico es menos conocido y goza de menos comprensión por parte de las voces que se han levantado en contra. Es curioso como muchos de los que protestan contra la sistemática destrucción de la naturaleza que en nuestras costa se ha venido perpetrando impunemente son más comprensivos con la destrucción del patrimonio arqueológico. En Córdoba mismo cuando las catas arqueológicas obligatorias previas a una obra encuentran restos se produce sistemáticamente una extraña unanimidad en su catalogación, antes que en su datación o clasificación, como obstáculo, imprevistos, retardadores, incluso en gente muy concienciada con la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. La excusa ha sido siempre que esos restos, normalmente dispersos, porque nunca se ha planteado darles continuidad, no pueden, una vez estudiados, frenar el desarrollo urbanístico y económico de la ciudad. Como si la conservación de un solo resto de un arrabal islámico del siglo X no fuera objetivamente más importantes que cuatro bloques de pisos a todas luces innecesarios, cuya construcción ha respondido siempre, como sabe ahora todo el mundo, a operaciones especulativas de enriquecimiento estrictamente de un particular y nunca a una respuesta racional de aumento de demanda de vivienda. O como si no hubiera terreno edificable más allá de donde se terminan los restos arqueológicos, que como cualquiera puede imaginar, no son infinitos. O como si el desarrollo económico de una ciudad sólo pudiera entenderse desde el punto de vista del capitalismo más descarnado y en el caso cordobés, más primitivo, cuyo fin es sólo el enriquecimiento rápido de unos pocos en lugar de la creación, fijación y consolidación de fuentes de riqueza duraderas para todos.

Parece mentira que en esta ciudad estemos y hayamos estado gobernados tantos años por políticos de ideología comunista o excomunista o exloquequiera que ahora sean y en esta comunidad lo hayamos sido desde siempre por otros que se llaman socialistas. El sustento de la idea de socialización es la planificación. Simplemente eso. Planificar racionalmente los recursos para que generen el mayor beneficio posible para el mayor número de personas posible. En esta ciudad que vive vistosamente del turismo de lo que se trata es de generar el mayor número de atracciones reales turísticas. Ya no voy a hablar desde el punto de vista de la racionalidad cultural intrínsecamente tomada, sino desde el punto de vista de la racionalidad económica. Y en esta ciudad se perdió la oportunidad de socializar la riqueza que la propia urbe proporcionaba en su subsuelo, estando como estaba gobernada por triplicado (Ayuntamiento, Junta y Estado) por gentes cuya base ideológica es el socialismo, pero que decidieron apostar sin ambages por un desarrollo económico y político calcado de las recetas clásicas de su oponente, y por tanto enemigo de la clase social mayoritaria a la que decían defender: el ultraliberalismo.

La prueba de que las leyes, los decretos y las normas municipales, autonómicos y estatales se diseñaron siguiendo una estrategia minuciosamente encaminada a defender los intereses privados de los constructores de los ataques de los conservacionistas fue la decisión de permitir la existencia de empresas privadas, inmersas en el juego de la oferta y la demanda, de arqueología cuyos servicios debían pagar los propios constructores para realizar las obligatorias catas en los solares preparados para ser urbanizados. El equivalente sería permitir que los fiscales de los juicios los pudieran contratar los propios acusados.

Ahora hay algunas voces importantes que desde el mundo de la arqueología claman contra la destrucción sistemática de los yacimientos pero en los 80 y los 90 yo no oí ninguna. A lo mejor es que estuve sordo pero desde luego la raza de aquellos conservadores míticos que se hicieron famosos en las trincheras de las obras luchando contra políticos y constructores, que los esperaban armados con sus dos cañones, como Enrique Romero de Torres y Ana María Vincent se extinguieron son ellos.

Y las propias administraciones no fueron las menos destructivas. Los destrozos conscientemente perpetrados por los responsables de las obras del AVE en el complejo de la basílica tardoromana de Cercadillas y el barrio mozárabe a principios de los 90 perseguirán su memoria por los siglos de los siglos. Un acto de justicia sería que se les grabara los nombre en una placa que diera cuenta de sus fechorías junto a los restos del yacimiento como escarnio y escarmiento de futuros forajidos del patrimonio.

A raíz del descubrimiento del yacimiento de Cercadillas, en el año 91, el gobierno de Herminio Trigo, promovió una auténtica campaña de desprestigio para crear en la opinión pública un sentimiento contrario a la Arqueología. Así se podía destruir un yacimiento para construir la estación en una zona determinada y no trasladarla 800 metros, ya que se estaba especulando con esos terrenos que habían al lado. Es un ejemplo de algunas opiniones de arqueólogos -minoritarias por supuesto- que, como en este caso el arqueólogo Pedro Marfil, se atrevieron a denunciar lo que las autoridades estaban cociendo.

La destrucción sistemática de los arrabales califales occidentales , desde Gran Vía Parque hasta el Hospital Reina Sofía o su abandono, caso de la mezquita de El Fontanar, doloso con la esperanza de que su olvido les permita construir más pisos sobre sus restos, impidieron la creación de un Parque Arqueológico continuo único en el mundo, que con los adecuados centros de interpretación hubieran atraídos cientos de miles de visitantes y colocado el nombre de esta ciudad a la cabeza de las atracciones mundiales del turismo cultural.


arrabales


El no por silencioso desconocido traslado sistemático de la mayoría de las piezas arqueológicas encontradas en Córdoba a unas naves en Sevilla, el lamentabilísimo estado en que se mantienen los restos de uno de los templos romanos más importantes de Hispania, ubicado para más inri en el propio Ayuntamiento de la ciudad, el olvido supino en que se mantienen los restos romanos del Bulevar, cuya visita sería perfectamente posible si se volvieran a excavar y se planteara un cubrimiento, como ocurre en el Barrio Gótico de Barcelona, que sirviera de piso al paseo, sólo hablan del verdadero interés que por la arqueología tienen nuestros políticos.

El secretismo que rodea al futuro de la Casa Patricia romana encontrada en la zona de Santa Rosa o el abandono a su suerte del arrabal de Saqunda, cuya cercanía al casco histórico podría haber fácilmente rentabilizado su puesta en valor o la destrucción que se está llevando a cabo actualmente de los yacimientos de los arrabales orientales de la Avenida de Libia, son otras de las fechorías que estos políticos nuestros permiten o perpetran impunemente a favor del capitalismo ladrillista mientras expelen por la boca el humo de la fanfarria huera y de unos falsos méritos que sólo cuelan porque se dirigen a una sociedad adocenada y convenientemente estupefactada por los productos del entetanimiento.


En cuanto a los industriales del turismo y de la hostelería, muy principales beneficiarios del desarrollo racional de la industria turística tampoco han levantado nunca la voz para impedir la destrucción de ningún yacimiento. Sólo para pedir la no peatonalización del casco antiguo.

Entonces realmente esta ciudad tiene lo que se merece: el haber perdido una oportunidad histórica de desarrollo en la más puntera de sus actividades, el turismo cultural, y el contar ahora para presentar a su candidatura de ciudad Capital Cultural Europea de 2016 sólo con los restos salvados del naufragio, con la culpa del crimen y con la caspa de su vida cultural real, una caspa que acabará ahogándonos de asco y de tristeza inconsolable. A todos.


DEBO LAS FOTOS A LA AMABILIDAD DE MI AMIGO LUIS (CALLEJA)


Para más información o una más minuciosa descripción de las fechorías contra la arqueología de esta pobre ciudad, imprescindible visitar el blog del arqueólogo Jerónimo Sánchez:


ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO HISTÓRICO EN CÓRDOBA



MATERIALES

EL PROFESOR HIDALGO SOBRE EL YACIMIENTO DE CERCADILLA

ADDENDUM DE 14 DE MARZO DE 2010:

ARTÍCULO DE DESIDERIO VAQUERIZO SOBRE EL TEMA

domingo, 1 de marzo de 2009

Día de Andalucía (siglo XXI)

caballistasdiaandalucia


¿Alguien podría explicarme por qué en Córdoba el único acto cívico callejero que se celebra el Día de Andalucía con las bendiciones de las autoridades autonómicas y municipales consiste en un desfile de señoritos o de gente disfrazada de señorito andaluz montando vistosos y orgullosos caballos de cebo que dejan las calles perdidas de apestosos cagajones?

En el caso de que realmente los cuatrocientos garbosos jinetes vestidos de traje corto y tocados da'lancha que procesionaron ayer sean realmente señoritos remítase el lector a la obra de Díaz del Moral para su correcta interpretación. Pero si sólo se trata de pequeñoburgueses disfrazados se me ocurre siempre la misma reflexión. ¿Por qué mientras en el resto de los pueblos del estado español los trajes folklóricos se basan en fosilizaciones de los trajes dominicales de sus campesinos históricos, en Andalucía el traje consiste claramente para los hombres en el vestido de diario de los señoritos-caciques explotadores cortijeros y para las mujeres en el de domingo de las mujeres del campo, de las jornaleras?

Pero es que yo soy un insonrible y un radical y que por eso, por atender a la raíz de las cosas, siempre acaba por ver lo más sucio y perverso de las manifestaciones humanas que los demás miran con ojos cándidos. Algún día la Virgen del Rosío me lo hará pagar.

Por otra parte, también ayer, Día de Andalucía, veo que uno de los más relevantes artículos del diario monárquico católico ABC consiste en un largo lamento que su crítico oficial de procesiones, Luis Miranda, emite lastimero a la luna de la conciencia ciudadana, ante el intolerable hecho de que Córdoba tiene la peor «ratio» de nazareno por habitantes en Andalucía occidental. Menos mal que no lo lo es de toda Andalucía y que nos ganen en desidia cofrade almerienses y granadinos. Pero qué se puede esperar de la tierra de la mala follá que lleva a gala la intolerable práctica del contapismo en sus bares?

Yo creo que debería pedir ayuda a nuestras piadosas autoridades para que se empeñen en la labor de nazarenizar a TODOS los cordobeses y cordobesas. 325.453 nazarenos y nazarenas en fila de dos ocupando las calzadas, mientras nos aplauden los guiris en las aceras y pernotan en nuestros hoteles . ¡Qué visión! Por cierto habría que ir pensando en contratar granadinos y almerienses para que atiendan los bares, los mesones y los hostales esos días. Y champú, mucho champú para los siguientes.