(del laberinto al treinta)


martes, 12 de junio de 2007

DE VUELTA DE LONDRES

Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeno, ya estoy de vuelta. ¿Tranquilos todos ya? No me esperaba esa carencia de autodominio que habéis demostrado mostrando impúdicamente vuestro síndrome de abstinencia ante todo el Internel. De todas formas, que sepáis que casi, sólo casi, me emociono al leer vuestros lastimeros comentarios.

Acabo de llegar de pasar una semana en Londres y el fin de semana en Madrid. COMPLETAMENTE desconectado de las cosas de la patria, tanto la grande como la chica, sin prensa, ni móvil, ni red. Una necesaria desintoxicación. Y recargando. Que durante unos días tendréis que soportar el relato de esa mi primera visita a la capital del reino de los hijos de la Gran Bretaña. Traigo las retinas, sobre todo, alucinadas de tanta pintura con la que he soñado poder ver desde siempre. Y la barriga convaleciente de las carísimas pintas sopladas en los asolerados pubs y los apelmazados mazacotes de puré de patatas de sus insípidos platos.


IRONÍA CORDOBESA

Miro en mi chivato del Technorati y me encuentro enlazado en el blog de Mike Chapel en un post que titula Se terminó la feria. Mi colega habla de sus días de feria y se autoproclama, irónicamente, talibán de la tradición, citándome para ilustrarlo. No quiero pensar que el amigo Chapel no me haya entendido. Más bien creo que me ha entendido perfectamente y que enfrenta a la mía su postura, también perfectamente. Pero utiliza argumentos espurios para hacerlo.

En primer lugar se victimiza desconsideradamente:


No creo que esté hecho un viejo, pero la Feria creo que es otra cosa. No puede haber nada más que casetas de discoteca. La feria debiera irse a bailar sevillanas, rumbas y como perversión total salsa, hasta pasodobles, pero que la atracción sean Dj’s, o sea pinchadiscos pero fashion, ni hablar. Que no, que la feria tiene que ser otra cosa, por que si es más de lo mismo que el resto del año, como que pierde su encanto. Y tiene que haber sitio para lo caballos, y un paseo para los coches engalanados. Y ningún botellón. Y más sitios dónde poder comer con tranquilidad, y sitios dónde poder hablar con los amigos sin quedarse ni afónico ni sordo. (Mike Chapel: Se acabó la feria)



Si eso lo lee un sueco, o mismamente una persona sensible de Mondoñedo, que nunca nos hubiera visitado, podría pensar que realmente la feria tradicional es una especie festiva en gravísimo peligro de extinción, acosada por hordas de bárbaros con piercing y pelos de pincho que danzan alucinadamente bajo el efecto de chumchunes ensordecedores. Si el buen sueco, o el mindoniense se acercara por la feria descubriría indudablemente que el amigo Chapel no es que desagere como buen andaluz que debe ser, es que se pasa veintitantos pueblos. Que las casetas tradicionales son la apabullante mayoría, que las músicas aflamencadas son apabullantemente mayoritarias, que sienes y sienes de tipos disfrazados de cortijeros caciques se pasan tolsantodía torturando inmisericordemente a sus pobres caballos por el paseo de idems. Que los insultantemente ricos de esta ciudad refriegan mañana y tarde por la cara al pueblo hipotecado sus lujosas carrozas enjaezadas con sudor de pobre. Esa es la apabullante normalidad. La docena de casetas modernas la apabullante excepción.

En segundo lugar trata de imponer un modelo de feria que ya está impuesto, y desde este año con visos dictatoriales como indican las interdicciones municipales a la decoración externa de las casetas. Debería sobrar la queja y asomar la satisfacción. Por eso tal vez el punto de ironía debería habérselo ahorrado. Porque lo que propugna claramente no es sino la usurpación del derecho de cada persona a divertirse como le de la gana en la fiesta mayor de su ciudad. Su ciudad, no la exclusiva de él y de los que piensan (y mandan) como él. Lo que no parecen dispuestos a tolerar es que haya gente que sienta la fiesta de su ciudad de una manera distinta a la suya. Esa forma que va a misa y que sólo admite pecados veniales (la salsa y la rumba). Se trataría de expulsar de la fiesta a todos los cordobeses que aborrecemos esos mantras aguardentosos aflamencados que son las sevillanas enlatadas feriales. Y los espantosos faroliyios tiopeperos, las falsas macetitas de gitaniyias y las manteleras cortinillas de lunarciyios. Todo uniformemente alvarezquinterizado.

Yo siempre me acuerdo en estos temas del anatema de aquel inefable alcalde pepero de Granada, Díaz Berbel, Kiki I, que retiró de un plumazo la granainiá a todos sus paisanos de tibia o nula religiosidad: el que no sienta en su pecho a la patrona de Graná, ni es granaíno ni es ná.

Y yo la considero también mi feria, pero no voy. Sólo lo haría si pudiera frecuentar con otras gentes como yo, amigos, o desconocidos, una caseta donde se hubieran eliminado todas esas señas de identidad postizas con las que yo, andaluz, no me identifico y la música que sonara (a los debidos decibelios) fuera la música que a mí, andaluz, me hace vibrar en fiesta (Lou Reed, Credence, rocanrol, Ramones, etc.). Incluyendo el flamenco. O sea, el flamenco (desde La Niña de los Peines a Camarón). Mi música. Mi música tradicional de andaluz. Pero ese lugar no existe. Pero si existiera y pudiera ir no me importaría que los demás se intoxicaran lo que quisieran en las casetas vecinas con sus aguardentosos mantras, siempre que guardaran el decibelaje adecuado. O que los más jóvenes lo hicieran con los chumchunes de sus djs. Siempre que cumplieran las normas del decibelaje. Lo mismo que todos los demás. Y si quieren hacer un botellón ferial, pues se les habilita un llano. Como si un colectivo quiere escuchar todo el día gregoriano. La feria también sería de ellos. La feria es de los ciudadanos. De TODOS. Y todos los ciudadanos tienen los mismos derechos. Unos derechos que tratan de conculcar agresivamente unos colectivos que no representan más que a sus propios y gregrarios instintos tradicionalistas.

jueves, 31 de mayo de 2007

CIERRE TEMPORAL: Salim Halali

Este vuestro blog estará inactivo durante una semana. Podréis soportarlo, no os preocupéis.

Mientras tanto, para que la espera os sea menos dolorosa, os dejo un pequeño regalo, en mi acostumbrada línea de frikimusic:



Que la disfrutéis.

miércoles, 30 de mayo de 2007

El Rocío

Yo no sé por qué se preocupan tanto mis amistades iconoclastas por el Rocío. Al fin y al cabo sólo se trata de varios miles de niños jugando a tú-la-llevas con su muñeca favorita.



martes, 29 de mayo de 2007

Para Rosa Aguilar, alcaldesa (aún)

Una canción (Sasha canta):



y una lectura (Alberto Almansa escribe):

LA SONRISA DE LOS TRISTES

jueves, 24 de mayo de 2007

Bueeeeeeeno veeeeeeeeeenga

Ante el colapso que ha sufrido mi correo por la avalancha de peticiones de mis etéreos lectores para que cuelgue la foto en la que estoy disfrazado de flamenco, de la que hablé en una anterior anotación he decidido hacer una excepción en mi esaboriúra y complacerlos. No es la del llanto y el arrastre, en la cual no se me reconoce nada por el desencajamiento lógico de mi pequeño rostro, sino esta otra en la que se me ve incluso contento. Debe ser porque estaría ya atiborrado de pollo con patatas. De todas formas lo que señalo con mi manita de señalar son mis mismísimos, como indicándoles a mis queridos padres el lugar exacto de hasta donde estaba ya a esa hora de la puta feria.



Plegaria

Ya sé que Tú eres de derechas,
pero los de izquierdas también somos Tus hijos:

VIRGENSITA, VIRGENSITA,
¡QUE NO GANE EL PEPÉ!


miércoles, 23 de mayo de 2007

Esaborío de la feria

He de reconocer abiertamente y ya de una vez por todas que yo siempre fui un esaborío. Me ha costado asumirlo a pesar de que llevo desde pequeño escuchando a todo el mundo aplicarme semejante apelativo. Y eso que no me reconozco en la definición que de él da el diccionario. Pero la gente siempre tiene más razón que el diccionario, porque el lenguaje es suyo y no de los académicos.

El caso es que a mí nunca me gustó la feria. Un caso probado de esaboriúra empedernida como cualquiera puede deducir. A pesar de que he hurgado en sesudos tratados de fobiología nunca conseguí averiguar la clave exacta de la causa. Yo creo que es una fobia innata. Algún gen modificado de esos que dicen los científicos que son el motor de la evolución o de la extinción de las especies. Puede que si ese gen se entroniza en la corriente adenómica de los cordobeses la peculiar raza de degustadores de peroles, de ferias y romerías y de humeantes cofradías se extinguiera en esta ciudad. Pero por mí no cuidéis, que yo siempre me supe resistir a la tentación natural de autoreplicarme y el gen morirá soltero en mis testículos.

Existe un documento gráfico, que por supuesto no pienso mostraros, en el que aparezco atrozmente disfrazado con una camisita de flores cuyos faldoncillos han sido estúpidamente anudados a la altura de mi ombligo, un pantalón negro, y supuestamente estrecho, sujeto con una ancha faja y portador de un sombrero cordobés que más que encasquetado parece embutido en mi cabecita de niño de 6 años. Lloro a moco tendido y me resisto heroicamente a la mano de mi madre que trata de arrastrarme hasta la feria. Supongo que mi padre trataba de hacer alguna foto a aquel ser momentáneamente descoyuntado que sólo quería que le quitaran el mamarracho disfraz y lo dejaran en paz con sus tebeos y sus juguetes en la casa. Pero el pobre sólo pudo plasmar la imagen de la esaboriura irremediable de su hijo.

No sé cuantas veces pero me llevaron muchas veces a aquel lugar horripilante. Lo que nunca creo que consiguieran fue hacerme subir a ninguna de aquellas máquinas de torturar los centros del equilibrio a las que llamaban los cacharritos. Sólo me sentía medianamente estabilizado emocionalmente en alguna de las casetas populares favoritas de mis padres atiborrándome de patatas fritas y grasiento pollo asado. Pero también recuerdo con pavor el espantoso ruido ambiental en el que se mezclaban las hirientes salmodias de la tómbola, con la desabridez de las voces epicenas de los cantantes de sevillanas y los agresivos pregones de las atracciones. Los chillones destellos del alumbrado y el barroquismo pueril de la decoración farolillera. Y el olor a vinazo mezclado con el polvo de albero que levantaban los pies de los miles de oficiantes de aquella absurda dramaturgia de la diversión.

Pero no creáis que guardo rencor a mis padres. Hicieron lo que tenían que hacer unos buenos padres como los míos. Y lo del disfraz de flamenco debía ser normal que se infligiera a los niños. De hecho los niños y las niñas eran los únicos en aquellos tiempos a los que se podía ver disfrazados de flamencos en el real. Con el tiempo y muy avanzados los años 80 comencé a contemplar con estupor cómo muchas mujeres adultas comenzaron a disfrazarse con traje de faralaes para cumplir los rituales festivos de mayo. Y el colmo de la estupefacción ha sido observar en los últimos años a cientos de señores perfectamente adultos embutidos también en el disfraz de cortijero señorito andaluz que ha acabado por convertirse misteriosamente en el traje masculino folklórico de estos pagos. Es curioso como al contrario del resto del mundo, donde el traje folklórico responde siempre a la vestimenta de domingo del pueblo bajo, explotado, en Andalucía se ha acabado asumiendo la de diario del explotador.

De adolescente y joven pollo sólo fui ocasionalmente arrastrado a la feria, esta vez por la mano de mis escasos amigos, pero sobre todo por la de los ardores de la entrepierna, ya que se suponía que en la vorágine ferial y en el provisional relajamiento moral subsiguiente tendría más oportunidad de pillar cacho de carne femenina tierna y perfumada, una de las escasas competencias que soportaban mis intelectuales ocupaciones de niño rarito y esaborío. Tras varios años seguidos de intentos desesperados nunca me jalé una rosca. Así que un día decidí convertirme en un no consumidor de feria, en un adepto a la secta de los abominadores de ese enorme botellón legal y disparatado.

Ahora ya sólo soporto cada año desde mi azotea cuando me llega como el rugido lejano y sordo de una gran bestia que se reclama víctimas al otro lado del río, alejado ya por fin felizmente de la ciudad.

Pero sigo en la prensa su problemática, el feroz talibanismo de los tradicionalistas, la monstruosidad de su crecimiento, el tremendo dolor que infligen, para degustadores de la sangre y de las moscas, los matarifes finos a los toros en la plaza o la tortura sistemática a la que cientos de tipos de caracolillo pescuecero tocados de ala ancha someten a sus caballos obligándolos a caminar entre el gentío con ellos encima, con un ruido ensordecedor, bajo un sol inclemente y a destrozar sus cerebros con la dentera del chasquido de sus pezuñas contra el asfalto.

Pero no seáis mal pensados, que no me alegro de que este año estén cayendo chuzos de punta en el recinto ferial.

domingo, 20 de mayo de 2007

miércoles, 16 de mayo de 2007

TANI, la alegría calé

Cuando alguien, en una fiesta, o en el coche, dice eso tan común de: anda, pon algo alegre, a mí siempre me viene a la cabeza una canción concreta, una canción que me conduce a la alegría, a la manifestación física del júbilo. He oído en mi vida miles de canciones alegres, pero para mí hay una que condensa ese concepto de una manera radical: TANI.

Se trata de una de las más famosas coplas del nacionalismo folklorizante que desmenuza todos los tópicos de la Andalucía calé, las palmas, las carrozas dorás, las cuevas del Sacromonte, una boda rumbosa, y que incluso contiene una atrocidad oculta en una florida metáfora. Cuando dice: También su pañuelo / las rosas tendrá, / que no hay otra novia/ más guapa y honrá, a lo que hace referencia es al desvirgamiento ritual de las novias gitanas con un pañuelo que ha de salir manchado de sangre. Todo envuelto en un perfecto artefacto festivo musical.

Ahí van cuatro versiones, para que cada cual elija la que más le guste y pruebe a cantarla a coro con la familia en el coche camino de la playa. Por orden cronológico: Pepe Blanco, Joselito, Carlos Cano y Hakim.







martes, 15 de mayo de 2007

Mi níspero

Fiel a su condición de árbol frutal y de regulares costumbres, mi níspero, de quien hoy hace un año ya os hablé, ha vuelto a ofrecerme la gloria de sus dorados frutos. Le acompaña Mocasín, el gato cabrón que me tiene las pantorrillas esgalazás.

domingo, 13 de mayo de 2007

La metástasis parcelista

Alguien solicita mi humilde opinión sobre el tema de la parcelaciones ilegales que han sembrado de casas sin licencia prácticamente todo el hinterland cordobés, llegando a amenazar incluso el entorno protegido del parque arqueológico de Medina Azahara.

Peliagudo asunto en el que tengo como, creo, la inmensa mayoría de los cordobeses el corazón dividido. ¿Quién no conoce a alguien que con los ahorros de toda la vida o vendiendo el piso que compró al casarse, ha conseguido hacerse con un terrenito rústico a precios de ganga y a escondidas de las autoridades se ha construido una casita para vivir? Yo desde luego cuento con familiares, compañeros de trabajo y amigos. De entre ellos, muchos sólo cuentan ya con esa casa, pero es cierto que para otros se trata de una segunda vivienda con piscina en la que pasar el domingo y hacer peroles.

Desde finales de los 70 con el despegue económico del país, la inversión en el Simca o en la parcela fue moneda corriente entre las clases populares. Todo el mundo sabía que se cometía una ilegalidad puesto que se saltaban olímpicamente todas las normativas de todas las administraciones implicadas: municipales, autonómicas, nacionales, sanitarias, agrarias, de seguridad, en fin, absolutamente todas. Y que conllevaba además el agravio de primar con diferencias económicas de coste brutales a los fraudulentos frente a los que optaban por cumplir la ley a rajatabla, comprando terrenos en zonas urbanizables.

Todo el mundo en aquellos momentos consideraba una especie de compensación histórica el que las clases populares pudieran tener acceso al menos a un reflejo de lo que gozaban desde tiempo inmemorial las clases pudientes. ¿Todo el mundo? Parece que no. Y sorprendentemente la excepción estuvo en el propio organismo encargado de regular y reprimir la ilegalidad, en manos además de quienes podían comprender mejor ese mecanismo compensatorio sobrevenido: un gobierno municipal en manos de una coalición participada mayoritariamente por el Partido Comunista. Efectivamente puede decirse que quienes más pronto vieron el problema del parcelismo ilegal y trataron de atajarlo con todas sus fuerzas fueron los mismos que más tarde decidieron hacer la vista gorda y consentir que el problema se cebara sin control. Bueno, los mismos organismos, aunque no las mismas personas.

¿Clarividencia, amor a la legalidad, sentido de la responsabilidad, ecologismo avant la lettre? Parece que todo junto. Teresa Álvarez, responsable del área de urbanismo del primer gobierno de Anguita, lo contó en una entrevista que se le hizo en el diario El País en octubre pasado y que debería servir de manual para todos los políticos que hablan de problema usando sólo los elementos que les interesa.

Reproduzco directamente algunos párrafos:



En 1979, cuando entra el primer gobierno local democrático, existían asentamientos ilegales como Villarrubia, Los Mochos o Veredón de los Frailes, que hoy son barriadas con servicios. Carecían entonces de luz, agua y alcantarillado. Aquel ayuntamiento, cuando se encuentra con eso, dice que lo primero era darles servicios.

¿Eran viviendas humildes?

-Muy humildes. Las conocía bien porque frecuentaba esa zona. Eran casitas de una planta muy humildes. Gente que en los años 50 y 60 no tenía vivienda y las hacen allí.

Es con aquel gobierno municipal de 1979 cuando se encarga el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), pues sólo existía el de 1958. El equipo redactor detecta entonces en un estudio sobre parcelaciones un total de 29, con un importante brote en la Sierra, y asegura que para ordenar el territorio hay que controlarlas, porque si el PGOU tardaba unos años en llegar, aquella situación se consolidaría. Había una realidad catastrófica, y había que controlarla. Las de la sierra eran parcelaciones de 40 viviendas, algunas consolidadas desde los años sesenta. Pero eran ilegales. En la campiña no había casi nada y menos aún en Medina Azahara.


Hasta 1987, según la exconcejala, se consiguió, pese a los escasos medios con que contaba el negociado, mantener a raya el parcelismo ilegal, con mano firme y con las armas más contundentes, judiciales y policiales, contradiciendo la versión mentirosa, que ella misma denuncia, de Rafael Merino quien culpó siempre a Anguita del desastre. Yo aún recuerdo en mi centro de trabajo las anécdotas de los afectados a quienes les costaba Dios y ayuda burlar la vigilancia de los agentes municipales por aquellos años.

Fue en 1987 cuando comenzó la debacle. Herminio Trigo sucedió a Anguita y pretendió ofrecer un talante más tolerante que el Califa Rojo. Para ello comenzó expulsando a la propia Álvarez de urbanismo cuando se negó a abrir la mano en el tema de las parcelaciones. Desde ese momento y a lo largo de todas las legislaturas, de IU y la del PP, se sustituyó la tónica de inflexibilidad con el delito urbanístico por la manga ancha, la vista gorda y, añado yo, la estupidez soberana.

La extensión de la metástasis fue imparable. Las parcelaciones crecieron como la mala hierba en jardín sin jardinero, llegándose finalmente hasta la vergüenza de que tuviera que ser la Junta la que pusiera pie en pared en el tema de las extensísimas edificaciones que el eximio prócer local y delicado ciudadano, Rafael Gómez, construyó en terrenos de la Colecor mientras el ayuntamiento de Rosa Aguilar miraba para otro lado.

¿Qué ocurre ahora? Pues que cuando la mierda te llega a cuello no tienes manos para limpiártela. Y ahora ya no hablamos de un problema, sino de una catástrofe sin solución. Y como en toda catástrofe los oferentes de soluciones para lo insolucionable aparecen con sus capas blancas y sus sonrisas radiantes a tratar de vender su detergente milagroso, estúpidamente milagroso.


¿Responsables? Todos. Los parcelistas por piratas. Los gestores municipales de IU por su cambio de talante y los del PP por continuista, los demás partidos por usar la razón como arma ofensiva y no como herramienta constructiva, la Junta por su desidia cuando pudo atajar a tiempo el problema tirando de las orejas al Ayuntamiento, (ni más ni menos que como en Marbella) y los ciudadanos por encogernos de hombros y disfrutar sin remordimientos de la piscina del cuñao o del perolete en la parcela del colega.

Así que eso es lo que hay. Cualquier político que quiera hablar del tema debería lavarse antes la boca con el jabón de la memoria. Y desde luego abandonar la venta de su moto y tratar de buscar un consenso con las demás fuerzas para solucionar lo poquísimo solucionable.

Ahora mismo el problema principal es el de Las Pitas y, secundariamente, el del aeropuerto. En este último porque impide la ampliación necesaria de las pistas y el primero porque está inscrito en el perímetro protegido del entorno de Medina Azahara. La excusa que ponen tanto los parcelistas como el Ayuntamiento es que la ampliación de ese perímetro que acabaría englobándolos se hizo después de que ellos estuvieran allí. Pero como dice la propia Álvarez aquello era (y sigue siendo) suelo no urbanizable y las casas ilegales, por lo que difícilmente podía ninguna administración contar con algo que legalmente no existe.

Lo último que se han sacado de la manga los aguerridos parcelistas de Las Pitas es que la declaración de BIC del entorno de Medina Azahara es ilegal porque uno de los criterios del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (Icomos) especifica que a la hora de ampliar un BIC la Administración debe contar con la opinión de los ciudadanos a los que afecta, procedimiento que aseguran no se cumplió en este caso. Pero como afirma una perspicaz contertulia asidua del foro Calleja de las Flores, a estos probos ciudadanos se les olvida que los ciudadanos afectados no son sólo los que se refrescan el pijo en las noches de verano a dos palmos de la ciudad palatina, sino también los restantes 320000 habitantes que habitamos en suelo urbano.

Pero los parcelistas es lógico que se defiendan con uñas y dientes. Lo que no tiene ninguna justificación es esa misma defensa desde posiciones interesadas, caso de los partidos políticos y del gobierno municipal. La patética postura de Andrés Ocaña, actual responsable de Urbanismo del Ayuntamiento cordobés, defendiendo a un puñado de parcelistas ilegales frente a la racionalidad de la Unesco y de la Junta, en lugar de alinearse inequívocamente con ellas en la defensa del patrimonio histórico, arqueológico y artístico de TODOS LOS CIUDADANOS, es de las cosas más lamentables que este experimentado catador de cosas lamentables ha tenido la oportunidad de conocer.

Y otra cosa, mariposa: que aclaren la acusación de que la lucha del gobierno municipal, ayudado en este tema por el PP, contra la Junta por la ampliación del BIC no tiene que ver con las 61 hectáreas que Sandokán compró entre 2004 y 2005, parte de las cuales se verían afectadas por la declaración. A ver si en realidad la pena por los pobricos vecinos se va a transmutar en otra cosa.

Medina Azahara es un tesoro arqueológico que parece que nadie en esta ciudad acaba de ponderar en su justeza. En ningún país civilizado se consentiría un avasallamiento de los materiales físicos de su historia como se ha consentido aquí. Lo alucinante es que por otra parte a todo el mundo en ella se le llena la boca de historia, de abderramanes, de córdoba romana y mora y de todos los tópicos enlatados que sirven para vender un producto al que consideran ya acabado, listo para que lo consuman los turistas que les dejarán su pasta golosa (en cuanto por fin cuajen las pernotasiones y no sólo sus evacuaciones en los bares como vienen haciendo ahora), y no como algo vivo, en continua evolución científica de estudio y ampliación del conocimiento del pasado de la ciudad y como inversión turística para el futuro.

Y desde luego no se les puede consentir a los parcelistas que acosen a los turistas a la puerta del recinto arqueológico con estúpidas encuestas sobre el impacto visual de sus chaletes. Yo, pacífico guiri que viene a disfrutar de las bellezas de esta tierra, ante un aguerrido piquete de gorrillas y maris teñidas de rubio firmo lo que haga falta.

Y nadie mejor que la propia Teresa para apuntar posibles soluciones:


P. ¿Hay solución para el problema de Las Pitas?

R. Lo primero que creo que hay que hacer es paralizar todas las construcciones nuevas. La policía tiene que estar allí perpetuamente. La Junta dice que hay que sacar a los parcelistas de allí y darles otra casa. Y la gente de la calle dice que se les está premiando, pero yo creo que es lo que hay que hacer. El Ayuntamiento dice que la Junta sólo hace dos o tres años que abrió el perímetro de protección de Medina Azahara. Muy bien, es cierto, pero aquello era suelo no urbanizable antes y las casas
ya eran ilegales. Solución yo no veo otra que sacarlos de allí. Quizás, se podría diferenciar entre las personas que tengan la casa de primera residencia y segunda residencia. Y eso lo tiene que hacer la Junta y el Ayuntamiento, porque los dos son culpables. Y nos tiene que costar el dinero a los cordobeses también porque somos culpables. Aquí todos somos culpables. Y en el resto de parcelaciones que no influyen en Medina Azahara, mano dura para que no crezcan más.


Así que ya lo sabéis. Yo estoy con ella:


A TIRAR Y A PAGAR A ESCOTE


En cuanto a las otras parcelaciones ilegales tanto serranas como campiñeras podría arbitrarse otra solución. Las viviendas no se legalizan, aunque se las dota de las MÍNIMAS condiciones de habitabilidad (luz y agua) y se impide tanto su reedificación como su enajenación por venta o herencia, de manera que al morir los actuales propietarios pasasen a propiedad municipal con el compromiso ineludible de su demolición y la vuelta de los terrenos a su condición primigenia agraria. Así, dentro de 50 años la campiña y la sierra cordobesas volverían a los cordobeses del futuro tal como nosotros lo recibimos, que es de lo que se trata.

Ya sé, ya sé... De ilusión también se vive.


OTRA ENTREVISTA A TERESA ÁLVAREZ EN ABC

NOTA: Las fotos pertenecen a la edición digital del Diario Córdoba.



ADDENDUM del 24 / 12/ 2007:

Leo en El País-Andalucía de ayer sábado bajo el título

El Ayuntamiento de Granada ordena demoler diez obras ilegales en la Vega

las declaraciones de la portavoz de IU en el Ayuntamiento de Granada, Lola Ruiz:

"...Es un brindis al sol, una incoherencia del PP y son órdenes que llegan tarde por la dejación que ha imperado..."

Vergüenza debería de darle. Si los políticos (sí, todos) supieran lo que es eso. Porque es imposible que desconozca las dejaciones de sus camaradas de partido con mando en plaza en la ciudad vecina, Córdoba mismamente.

Arturo, ¡¡¡a ver cuando le metes mano también a estos cretinos!!!!

ADDENDUM DEL 19 / 01 / 08

Habla un responsable de Disciplina Urbanística a raíz de la denuncia de que policías de la misma habían construido ilegalmente:

ARTÍCULO DE ABC

ADDENDUM DE 23/09/08

NOTICIAS DE EL PAÍS

martes, 8 de mayo de 2007

La estatua más grande de Córdoba

Al calor del recuerdo de la (pena, penita, pena) muy tristemente desaparecida estatua del ministro Barroso y Castillo obra de Mateo Inurria de los Jardines de los Patos me ha venido de sopetón el de la que parece ser la escultura de mayor tamaño (14 mts) de la que se tenga noticia que se erigiera nunca en Córdoba. No se andaban con chiquitas nuestros aún barrocos paisanos del siglo XVIII. Para los que acusan de gusto faraónico y de megalómanos del cartón piedra a los amantes de las hiperkitsches portadas feriales, ahí tenemos la colosal escultura del Coloso de Rodas que levantaron en la calle de la Feria (atrozmente renombrada después como San Fernando) nuestras pelotilleras autoridades de la época en honor del rey Carlos IV con motivo de su coronación (1788). Supongo que la colocarían en la Cruz del Rastro, sirviendo como arco triunfal. Por cierto, ¿qué carajo tendría que ver el tal Coloso de la coqueta isla griega con la ciudad de la Mezquita o con el afartuscado rey de marras?

domingo, 6 de mayo de 2007

Homofobia en Coín (Málaga)

-La tolerancia de la intolerancia produce intolerancia.

-La intolerancia de la intolerancia produce tolerancia
.

LARS GUSTAFSSON



Este señor tan repeinado y con esa corbata dorada tan bonita es el señor alcalde de Coín, Gabriel J. Clavijo Sánchez (PSOE), que estos días se ha hecho famoso, junto a su concejala de cultura Lina María Vidales Pérez, por haber prohibido una exposición, 1 + 1 = NOUS, del matrimonio de ceramistas formado por Salvador Luna y Antonio Hernández, por la única y exclusiva razón de su condición de homosexuales. No porque nuestro probo alcalde esté en contra de los matrimonios homosexuales, ya que él mismo casó a la pareja de artistas, sino por la poderosa razón de no soliviantar a las negras fuerzas del talibanismo católico del pueblo (párroco, cofradías y sectas varias) que amenazaron con manifestarse.



Pongo su fotografía porque me gusta mostrar sus caras. Estos individuos de las corbatas doradas suelen ser por lo general deliciosamente cobardes, una especie de peste entreguista que ha infectado el tejido del progresismo español. Se trata de una especie de travestis políticos que se presentan a las elecciones como progresistas pero que a la primera de cambio, cuando se les exigen actitudes propias de lo que supuestamente son se alinean exactamente con quienes están adiestrados a alinearse, o con quienes su instinto de supervivencia les dicta: con las fuerzas de la reacción. No es que el PSOE sea un partido excesivamente progresista. Es lo que es, un partido del centro civilizado sin demasiadas profundidades ideológicas, que tiene la suerte de que lo que se presenta en España como derecha sea una amalgama de criptofascismo y talibanismo católico absolutamente indigesto. Pero precisamente por esa indecisión ideológica da cabida a todo este tipo de elementos, pulcros, aseaditos, que sólo llevan en su marchamo político las siglas del partido, pero que a la primera que se les exige que defiendan las Termópilas de la Razón, la Democracia, la Laicidad y los demás valores básicos del progresismo se les ve el plumero de puros trepas metidos en política sólo por ansias de poder o por ansias de otra cosa más material, de papel, rectangular y con dibujitos.



Desde aquí le pido al Sr. Alcalde que me declare persona non grata en su pueblo. Por él y por todos los paisanos que no le han dado una patada en el culo por rajón y cagaliendres.

Y al cura, Gonzalo Martín, el joven talibán ensotanado, le concedo el honor de excomulgarme. Excomúlgueme, padre. Excomúlgueme de una puta vez.

Por si alguien no sabe de qué va el tema, aquí le pongo los enlaces pertinentes:

¡POBRE CURA!, dice el alcalde.

AMENAZAS COFRADES

viernes, 4 de mayo de 2007

La mejor escultura funeraria cordobesa

Que en los cementerios existen exquisitas obras de arte ocultas a la vista de los paseantes callejeros, como corresponde al fin y al lugar para el que fueron pensados, es sabido de sobra. Que el de Córdoba no es una excepción, ya no lo es tanto. Pues sí, atento internauta: a la multitud de pequeñas obras, muchas sin firmar, de un Mateo Inurria que durante su juventud se dedicó a labores lapidarias y a la sobrecogedora última morada del gran Manolete obra del prolífico Juan de Ávalos se suma desde hace poco el que ya es sin duda la mejor escultura funerafia de Córdoba.



En uno de los tristes patios del camposanto cordobés de San Rafael reposan los restos de los miembros de una conocida familia cordobesa que con una discreción exquisita se han hecho construir un magnífico mausoleo donde disfrutar del sueño eterno. La obra es de un autor aún desconocido, pero que sin duda, cuando se le haya valorado suficientemente, como intenta humildemente este post, se convertirá en una gran figura de la escultura nacional contemporánea.

El conjunto está construido en refulgente mármol blanco y conforma una estructura de tipo clásico grecorromano en el que en un fondo de templo impecablemente dórico con fronstispicio rotulado con el nombre familiar, columnas acanaladas y severos arcos de medio punto, se alza la figura esculpida en bulto redondo del patriarca, en una pose asombrosamente natural. Es esa naturalidad de la estatua la que nos sobrecoge, porque nunca pudo haberse dicho con tanta justeza el dicho popular de parece que va a echarse a hablar. La mirada perdida en el horizonte esbozando sutilmente un pensamiento profundo, la mano imperceptiblemente acogida en el bolsillo del pantalón y la perfección de los pequeños detalles (botones, arrugas, ojales) nos hacen comprender que nos hallamos ante una obra mayor de la escultura hiperrealista posmoderna.

Pero sin duda lo más inquietante del conjunto es esa mesita de precioso pie torneado en la que reposan varias barajas de cartas y en cuyo borde se ha grabado la misteriosa leyenda: CASINO BUCHON. Dicen que a los difuntos chinos sus familiares les llevan a sus tumbas reproducciones de los bienes que más disfrutaron en vida: billetes de banco, automóviles, manjares... para que los sigan disfrutando en la otra vida ¿Tendrá algo que ver esta leyenda con esa creencia? Por que si no, ¿qué intrigante secreto, qué simbólico misterio, qué oscura alegoría esconderán entonces esas palabras?

jueves, 3 de mayo de 2007

Mateo Inurria y el pobre Barroso y Castillo

En homenaje a nuestro más insigne escultor local, Mateo Inurria, del que se cumplen estos días... ¡anda la ostia!, pues parece que no se celebra ná, ni cincuentenario, ni centenario, ni terry, ni fundador. Por lo menos San Google no me da ningua pista. Bueno, pues nada, parece que a alguien se le ha ocurrido organizar un pollo monumental alrededor de su figura sin ninguna excusa efemeridial. Ya me gusta la idea nada más que por eso. Bueno, pues estos días se celebra un CONGRESO (2, 3 y 4 de mayo) sobre su vida y su obra y del 5 de mayo al 5 de Julio una MAGNA EXPOSICIÓN de más de 300 obras suyas en diversos lugares de la ciudad.


BARROSO Y CASTILLODe entre todas las obras del maestro Inurria yo tengo debilidad por una que no me dio tiempo a conocer. Fundamentalmente porque duró erigida menos de lo que dura una saliva en una plancha. Se trata de un monumento que estuvo colocado en los Jardines de la Agricultura, justo en el mismo lugar que hoy ocupa el bar Playa. Una enorme aparador en honor al Ministro Barroso y Castillo (1854-1916). Ya sabéis, el desconocido titular de la famosa calle de Ciudad Jardín. Pues resulta que este señor fue ministro de la corona a comienzos del siglo XX, representante de la burguesía cortijera caciquil cordobesa que a su muerte, agradecida, decidió hacerle un monumento. Por suscripción popular. Ya te digo: todo el mundo a pagar. Se le encargó la obra a Mateo Inurria, quien diseñó un aparatoso aparador del gusto de la época en la que junto a la figura sedente del faraónico político cordobés colocó las esculturas alegóricas del Arte, el Trabajo, la Agricultura y el Comercio. Se inauguró el 24 de octubre de 1918.

Eran aquellos tiempos revueltos en que las masas obreras y campesinas empezaban a tomar conciencia de su fuerza frente al poder explotador de la salvaje burguesía que soportaban y a luchar con decisión contra la red clientelar del caciquismo que les robaba sistemáticamente su representatividad. No sabían aún que cuando esa burguesía se sintiera verdaderamente en peligro no dudarían en echar mano a los afilados dientes de sus perros guardianes: su ejército, que por el momento estaba entretenido matando moros. Pues eso exactamente fueron los golpes de 1923 y 1936.

Pero mientras avanzaban de victoria en victoria. Entre 1916 y 1919 se sucedieron una serie de movilizaciones sindicales con huelgas y manifestaciones. En marzo de 1916 10.000 obreros (qué sindicato tiene hoy los riles de juntar tantos) tomaron el centro de la ciudad y asaltaron el Ayuntamiento. El 17 de marzo de 1919 en el transcurso de una de las manifestaciones, las masas calentadas y enardecidas apedrearon el Círculo de la Amistad, el Círculo Mercantil y el Círculo de Labradores, los tres circulitos del poder de los caciques y después se dirigieron a los Jardines de la Agricultura a presentarle sus respetos al flamante símbolo monárquico-burgués. Del monumento a Barroso y Castillo no quedó ni una china. 5 meses duró el pobre en pie.

Hombre, yo reconozco que estuvo muy feo eso destruir tan valiosa obra de arte, pero, chico, es que los caciques tampoco ponían nada de su parte y se dedicaban nada más que a tocarles los cojones a los pobres obreros, explotándolos leoninamente, matándoles de hambre, robándoles las elecciones, mandándoles a los guardias cuando abrían la boca, en fin, que no digo yo que los obreros no se portaran como unos cafres, pero que, joder, es que la burguesía... se lo estaba buscando. ¿Qué les costaba hacer un poquito la vista gorda a la revolución?

1919: manifestación anticaciquil en la calle Claudio Marcelo

1919: manifestación anticaciquil en la calle Nueva.

La erección de la escultura a Barroso y Castillo fue, por otra parte una de las cuatro patas del banco que el caciquismo dominante y sus aliados levantaron en el primer cuarto del siglo XX, en la cima de su poder, para autoglorificarse y dejar sentado que no sólo eran los amos del caballo, del cortijo y del fusil, sino que también tenían el monopolio de la emisión de simbología urbana. La casta política se erigió el monumento destruido al carca ministro (Inurria, 1918). La casta militar la del eficiente sembrador de calamidades don Gonzalo Fernández de Córdoba, alias el Gran Capitán (Inurria, 1923), la casta vaticana la tronante del protoinquisidor obispo Osio (Coullaut Valera, 1925) y la cultural la del Duque de Rivas (Benlliure, 1929), el más certero ripiador al este del Guadiana.

Todos contentos y perfectamente representados. Bueno la casta política y el pobre Mateo Inurria nunca superaron el berrinche. Pobricos.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Estupidez monumental: vote por la Alhambra

La producción de pensamiento cretino listo para consumir por parte de la industria propagandística del Sistema ha alcanzado en los últimos tiempos cotas realmente delirantes. Más que estudiado está el proceso de infantilización de los gustos a que desde la II Guerra Mundial se viene sometiendo al mundo occidental, y cada vez más al oriental, por obra de la imposición de los cánones estéticos de la cultura de masas norteamericana que funden en un bonito paquete píldoras disneyanas, buenísticas y belicistas. Y conocida de sobra es la estrategia de la ampliación de la pasión por el juego desde su edad biológica natural a la vida total de los individuos por obra de la apabullante, inconmesurable, totalizadora presencia del deporte espectáculo en el mundo moderno que cumple a la perfección la misión estupefaciente de mantener imbecilizadas las conciencias de los trabajadores mientras son despojados de todos sus derechos y explotados cada vez con más impunidad y eficacia. Que los estados son cómplices necesarios de los poderes del capital en ese empeño no hace falta que yo lo descubra. Que últimamente cuanto más progresistas se autoproclaman los gobernantes más dispuestos están a colaborar en la cretinización de sus gobernados tenemos la mejor de las pruebas en esta Andalucía en cuya TV oficia la mayor colección de folklofrikis del hemisferio norte.

La última ha sido la inmersión absoluta de la Junta de Andalucía, del patronato de la Alhambra y de las autoridades municipales granadinas en esa tremenda cretinez con ribetes de estafa de la proclamación del MONUMENTO MAH MARABIYIOSO DER MUNDO MUNDIÁ. A un tipo espabilao, un suizo llamado Weber, se le ocurrió la brillantísima y rentabilísima idea de organizar un concurso para elegirlo. Alejandro V. García lo bordó el otro día en un artículo. Los criterios para ello sólo pasan por el número de votos de todos aquellos que piquen en el cebo de mandar mensajes de móvil a razón de más de un euro cada uno. Un negocio redondo. Mientras el asunto ha estado relegado al ámbito privado, en la órbita de las miles de estafas de ese tipo que ahora mismo pupulan por las ondas de los móviles no ha habido nada que objetar. Pero desde hace pocas semanas han sido las administraciones públicas de todo el mundo las que han picado como truchas en el anzuelo y se han sumado entusiásticamente a la tarea de ayudar a forrarse al listísimo suizo, acicatando el prurito competitivo de su propia gente y su siempre a flor de piel vena chovinista. Que lo hagan las administraciones de países tercermundistas con graves déficits democráticos para desviar el interés de los súbditos es más o menos explicable. Que se haga aquí sólo habla de la majadería consustancial de la casta política socialista andaluza. 600.000 euros se ha gastado a cargo de sus Consejerías de Turismo y Cultura la Junta de Andalucía para promover el voto de la Alhambra. Con un par, y con el dinero de todos. La Operación Triunfo de los monumentos que sólo añade basura al erial cultural de este país y millones de euros a la cuenta del señor Weber.

Para colmo los bomberos de Granada, no sabemos si por iluminación propia o por la de algún político folklofriki, han montado una monumental y estúpida performance a falta de otras ideas más constructivas convocando a 2500 personas para formar una cadena humana alrededor de la Alhambra para reivindicar el voto para el palacio nazarí. Cosas de bombero, como se dice por aquí, por el sur, podría pensarse. Pero es que han aparecido hasta 8000 personas que han formado no uno sino dos anillos completando la tremenda gilipollez programada por partida doble.

El delirio cretino ha sido coronado adecuadamente, como no podía ser menos, con la actuación de todas las tunas de la ciudad cantando al unísono el Granaaaaaaaaaaaadaaaaaaaaa, tieeeeerra soñaaaada por miiiiiiiiii en el marco incomparable de Plaza Nueva. Terrorífico. Espeluznante. Ni el concurso anual para la elección de miss infantil de Oklahoma podría erizarme tanto el cabello.




ESTE POST HA SIDO LINKEADO POR LA ALBORAIDA

martes, 1 de mayo de 2007

Primero de Mayo

Desmantelado completamente el movimiento obrero, con el pueblo más interesado en los chismes de los infectos famosos nacionales, en la cotización del kilo de carne de futbolista descerebrado, o siguiendo la corriente al vivales ese de las nuevas maravillas del mundo, con los dueños del capital con la sartén más por el mango que nunca y la ya no amenaza, sino catástrofe segura del imparable calentamiento global soplándonos la nuca, yo continúo con el inflexible ritual de tratar de entender qué pasa, quién manda aquí y quién es el responsable de toda la maldad que tenemos que contemplar, sufrir o rechazar. En definitiva quién es el enemigo real.

Aún asqueado por la lectura de las declaraciones del siniestro y aznariano Sarkozy que en un mitin, con un patético André Glucksman representando su autocrítica, ha prometido enterrar Mayo del 68, hoy, día 1 de Mayo, encuentro mucho más lúcido a mi escritor político de cabecera, Noam Chomsky, ese que con tanta razon tanto irrita a Vargas Llosa y sobre todo al reprimido en fase anal de su hijo Alvarito, y arranco unos párrafos de un libro que estoy leyendo para pegarlos aquí.

La empresa es una institución totalitaria. Las multinacionales modernas se basan en el principio de que los entes orgánicos tienen derechos superiores a los de los individuos. Y este es el mismo principio que subyace bajo las otras dos grandes formas que ha adoptado el totalitarismo en el siglo XX: el bolchevismo y el fascismo. Estos tres tipos de totalitarismo se basan en un concepto radicalmente enfrentado al liberalismo clásico, que reconoce los derechos inalienables del individuo.

Las multinacionales han adquirido un poder considerable y desempeñan un papel fundamental en la vida económica, social y económica. En los últimos veinte años, la política estatal ha tratado de ampliar los derechos de las empresas en detrimento de la democracia. Es lo que se ha dado en llamar “neoliberalismo”: la transferencia del poder de los ciudadanos a entidades privadas. Un multinacional está dirigida desde lo alto. Apenas tienen responsabilidades ante la población.

La caída del Muro de Berlín, los progresos de la tecnología y la acele­ración de los intercambios financieros son acontecimientos de gran en­vergadura que han modificado considerablemente la naturaleza del capitalismo. Nadie ha descrito todavía en detalle esta gran transfor­mación, ya que para comprenderla es necesario desprenderse de los an­tiguos puntos de referencia. Por eso existe un desfase entre la realidad del mundo y su representación...

La caída del Muro de Berlín ha tenido repercusiones. Hay un progreso técnico real, pero se había iniciado hace ya tiempo. La caída del Muro aceleró este proceso, pero el principal cam­bio se dio en otro ámbito: fue la decisión, adoptada a princi­pios de los años setenta, primero por Estados Unidos y poste­riormente por Gran Bretaña, de liberalizar la circulación de capitales.

Los Acuerdos de Bretton Woods tenían como objetivo controlar los flujos de capitales. Cuando Gran Bretaña y Esta­dos Unidos crearon este sistema, justo después de la Segunda Guerra Mundial, había un fuerte deseo de democracia. La es­tructura del sistema respetaba los ideales socialdemócratas, es decir, fundamentalmente, el Estado del bienestar. Para ello, había que controlar los movimientos de capitales. Si permiti­mos que el capital se desplace libremente de un país a otro, al final las instituciones financieras y los inversores acaban es­tando en condiciones de influir en la política de las naciones. Estos poderes constituyen lo que .a veces se ha dado en llamar un «Parlamento virtual»: sin contar con ningún rango institu­cional real, son capaces de influir en la política de los dife­rentes países, recurriendo a determinadas manipulaciones fi­nancieras o amenazando con una retirada de capitales.

El sistema de Bretton Woods pretendía proteger la demo­cracia y la socialdemocracia, controlando los flujos de capita­les y regulando los tipos de cambio, con el fin de impedir una especulación perjudicial que ocasione un derroche innecesa­rio. El sistema empezó a desmantelarse a principios de los años setenta. Como consecuencia, el sector privado, y en es­pecial el capital financiero, estrechamente vinculado al capi­tal industrial, acapararon más poder todavía. Después de esto hemos asistido, en todo el mundo, a la decadencia del sector público: la debilitación de los sistemas de protección social, el estancamiento o el descenso de los salarios, la prolongación de la jornada laboral, el deterioro de las condiciones de tra­bajo, etcétera.

¿Cree que hay alguna alternativa al modelo capitalista?

En primer lugar, esto no es capitalismo. El capitalismo ya no existe, al menos si lo entendemos como la pura economía de mercado. Estamos ante una economía dividida entre un sector público enorme, que asume colectivamente los gastos y los riesgos, y un sector privado también enorme, que está en manos de instituciones totalitarias. Eso no es capitalismo.

Es un sistema integrado por organismos privados que acumulan mucho poder, vinculados entre sí por alianzas estratégicas y dependientes de un Estado poderoso que se encarga de socializar los riesgos y los gastos. Esta situación se ha definido en ocasiones como “alianza Estado-capitalismo” o “mercantilismo corporativo”. Todavía no se le ha dado un nombre preciso, pero Adam Smith y todos aquellos que creían en el mercado se horrorizarían si viesen la situación actual.


Noam Chomsky
Dos horas de lucidez.(pg. 27-28)
Península, 2003.

domingo, 29 de abril de 2007

La Cruz de Mayo de mi antiguo barrio

Vuelvo, hoy domingo, al barrio de mi infancia, Cañero, donde aún vive mi madre. A verla. La encuentro ocupadísima, sin tiempo que dedicarme, en la Cruz de Mayo del barrio, ensartando pacientemente pringosos, aromatizados trozos de carne, haciendo pinchitos morunos con sus amigas. Quiero decir confeccionando pinchitos en compañía de sus amigas, no que las utilice a ellas en plan caníbal. Todo por la Asociación de Vecinos. Y por las risas que se echan. Feliz. Como me ve la cámara digital que llevo en la cintura me pide que saque una foto a la cruz y la ponga en el Intennel ese donde le han dicho que escribo porquerías. Y que diga que es la más bonita de Córdoba. Y también, añade su vecina y compañera de aliños, que seguro que le dan este año también el Primer Premio que se falla mañana.

Así que, obediencia debida maternal manda:


EHTA EH, SIN DUDA ARGUNA, LA CRUH MAH BONITA DE LA SIUDÁ



Me acerco a la barra y me meo de la risa con el aviso que han pegado en la pared. Toda una declaración de principios del ZEN de Cañero ¡Viva la grasia de mi barrio!