(del laberinto al treinta)


viernes, 1 de septiembre de 2006

jueves, 31 de agosto de 2006

El Sacro y Meapilas Colegio de Enfermería

Me llega casualmente a las manos el ultimo número de la revista del Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba. Se llama “Constantes” y nunca un título fue más gráfico sobre la condición de sus editores. Efectivamente, constantes, sin cambios, continúan sus dirigentes desde los tiempos de Franco. Lo hojeo desganadamente y me encuentro en su interior una noticia que me da la medida de la calaña de esos dirigentes que desde tiempos inmemoriales mantienen el control de la Organización. El presidente del Consejo General de Enfermería entrega el gran collar de Enfermería a Benedicto XVI, dice el titular y lo acompaña con una foto de la fechoría. Añade además que esa distinción sólo la poseía anteriormente, de modo honorífico, San Juan de Dios, patrón de la profesión.

Como el Pastor Alemán, que se sepa, no tiene nada que ver con profesión sanitaria alguna habrá que deducir que sus méritos para merecer tal distinción se deben exclusivamente a la profesión que él mismo ejerce, Director General de una empresa religiosa, la Iglesia Católica, Aguerrida Multinacional especializada en generar ideología para consumo de una parte importante de la humanidad adicta al pensamiento mágico en competencia feroz con otra parte que propugna el uso de la razón para gestionar dicho pensamiento.

Las muestras de confesionalidad (católica, por supuesto) de las juntas directivas de ciertos Colegios Profesionales, fundamentalmente sanitarios, de este país sólo tiene correlación con su propia desvergüenza. No se van a enterar nunca de que la adscripción descarada a los principios fundamentales ideológicos de la Entidad Vaticana atenta directamente contra los derechos de todos los profesionales adscritos (hasta hace bien poco obligatoriamente), porque supone una opción partidista clara en un campo en el que muchas de las actuaciones de esos miembros pueden ser objeto de consideraciones morales de interpretación múltiple.

Es decir, con ese acto indigno están tomando posición sobre temas como el aborto, la eutanasia, el uso del condón como profilaxis del sida, las células madre y todas aquellas cuestiones de ética civil que la correosa moral religiosa trata de envenenar con su agresiva convicción de hallarse siempre en propiedad de la Verdad Absoluta. Revelada, claro. Y si representan a un colectivo profesional compuesto por personas libres de diferentes (se supone) tendencias, el acto de adhesión a la doctrina papal es una intolerable agresión a la libertad de opinión de sus miembros. El meapilismo deberían dejarlo sólo para su vida privada y no hacer ostentación oficial de él.

En cuanto a lo de haber distinguido también con el collarcito de marras a san Juan Dios participa de la misma índole desatinada que la de su primo mayor el Colegio Médico de Córdoba cuando nombró Colegiado de Honor al Arcángel san Rafael, por su contribución a la buena salud de los cordobeses. Una flagrante regresión al espíritu de otros tiempos (¿recuerdas?: vírgenes alcaldesas y generalas, santos defensores de la mitad de la patria...).

Si volaran, el cielo se oscurecería en un santiamén y nos invadirían las tinieblas.

jueves, 24 de agosto de 2006

miércoles, 23 de agosto de 2006

Tiempo de confesiones

Una fiebre de confesiones públicas de inconfesables pecados azota estos días al mundo. Ahí van dos ejemplos:
  • Gunter Grass: "Fui un SS"

  • Rafael Álvarez el Brujo: "Nunca había leído antes El Quijote".


  • Para evitar falsas expectativas entre los fieles, pero improbables, lectores de esta bitácora declaro que:

    NUNCA FUI NI TUNO NI COFRADE

    martes, 22 de agosto de 2006

    EL ARCO DEL TRIUNFO DE SANDOKÁN

    Da gusto que haya Mecenas en las ciudades. Seres tocados con el dedo de la sensibilidad, la solidaridad y la generosidad que hagan más feliz y más hermosa la vida de los ciudadanos a costa de su propio bolsillo.

    En Córdoba tenemos la inmensisisisima suerte de contar con un ser de esa pasta. Don Rafael Gómez Sánchez, a quien el cariño y el gracejo popular han rebautizado como Sandokan, por el casual parecido físico del prócer con el simpático Pirata Malayo que inmortalizara la sutil pluma de Salgari.

    Como ya he hablado de las virtudes que adornan a tan sensible persona en otro lugar de esta bitácora no me extenderé en merecidisisisisisismos elogios, sino que me limitaré a mostrar al despistado paisano que aún la desconozca la última proeza de nuestro más alto y desprendido y... Pero dejemos al sinonimario de Word que provea los calificativos que le hacen justicia: generoso, dadivoso, desinteresado, largo, espléndido, rumboso, munífico, desinteresado, pródigo, magnánimo y garboso Mecenas Cordobés.

    En las faldas de nuestra querida sierra (Ay de mi alegre...), donde hasta hace poco sólo vegetaban inútiles y descuidadas encinas, don Rafael ha construido una nueva barriada, un brazo de Córdoba que casi acaricia el cielo para que un escogido grupo de esforzados pioneros se emplee en la ardua labor de colonizar tan inhóspitos parajes y ganarlos para la Civilización y el Progreso.

    Y como símbolo de la racionalidad y la grandeza del proyecto de la magna obra serrana ha mandado construir un magnificisisisisisimo ARCO DE TRIUNFO en su entrada, entre estanques y amenas fontanillas, erigido en una atrevida interpretación del estilo grecorromano al que sin duda las generaciones futuras de historiadores del arte conocerán como sandokasiano por su originalidad y fuerza simbólica y como homenaje al prócer que la hizo posible.

    En su frontispicio, bajo la escultura de unos sesteantes perolistas cordobeses ha hecho grabar la siguiente leyenda:

    MIII URBANIZACION PARAISO ARENAL MIII
    DONADO POR D. RAFAEL GOMEZ SÁNCHEZ A LA CIUDAD DE CÓRDOBA




    Lo que da idea de su capacidad de abstracción simbólica y de su extraordinarias facultades en el campo de la asociación de conceptos. Pero sobre todo de su extraordinaria modestia, toda vez que sus más cercanos asesores trataron de convencerlo para que en lugar de los simpáticos perolistas sesteantes del frontispicio colocase una imagen de San Rafael Arcángel en el acto de transfigurar milagrosamente el rostro por el suyo, como ya ha ocurrió para pasmo del Universo en el Triunfo de Fuengirola.

    Así mismo rechazó la propuesta de sus asesores de cambiar la leyenda de la donación por esta otra leyenda en hermoso latín que retrata con más fuerza si cabe la verdadera condición de nuestro ínclito prócer local:

    HOSTIAE MERITUM HABEO:
    MAIOR HORTERA INTER CORDUBENSIS TOTIS SUM

    La Oficina del DNI de Córdoba

    Es sumamente tranquilizador comprobar que algunas cosas perviven inmutables a lo largo del tiempo. Más en este momento bisagra entre siglos en que todo parece discurrir como esos cielos cinematográficos que nos muestran la electrizante mutación de las nubes segundo a segundo. Córdoba cambia de un día a otro como esas nubes, y caminar por sus calles o su hinterland campestre supone una fuente inagotable de sorpresas visuales provocadas por la súbita aparición y desaparición de elementos urbanos, arquitectónicos o viarios. La desaparición del Melia, la aparición como de la nada de miles de chaletes en los que se han trocado las encinas centenarias que vegetaban mansamente a las faldas de la sierra, el birlibirloque de las ruinas milenarias... etc.

    Estos días yo también ando de cambios, renovando mi parque de carnetes o carneses o carnets, como quiera que se diga, así como diferentes permisos y empadronamientos varios. Así que estoy viendo de sala de espera en sala de espera y de ventanilla en ventanilla con un numerito en la mano y una carga previsiblemente suficiente de miolastán sicológico en forma de imperturbabilidad zen para soportar sin perder la calma la crispante maquinaria burrocrática. Ayuntamiento, Negociado de Tráfico... Y esta mañana la Oficina de Expedición del DNI de la Comisaría Central de Córdoba. Y es aquí donde he sido bendecido por una beatífica comprobación: hay cosas inmutables. Y a mí, que en el fondo soy un sentimental, ese hecho, me ha emocionado.

    Resulta que cuando cumplí los 14 años una de las primeras cosas que hice fue sacarme el carnet de identidad. Uno de esos hitos que sirven de mojones en el camino de la conversión en un hombre hecho y derecho que yo anhelaba. Como el primer cigarrillo, la primera polución nocturna o la aparición del vello en la entrepierna. Así que me dirigí al mismo lugar al que acudí esta mañana, 35 años más tarde, para conseguir el ansiado documento. Hice mi eternísima cola y me sentí importante compartiendo espacio con los adultos que andaban en el mismo afán, versión renovación, en la sala de espera de la Comisaría. La tal sala de espera no era otra cosa que el callejón trasero de la dicha comisaría, un lugar lóbrego, entre la pared enladrillada de un bloque de pisos y el tétrico muro al que daban las ventanas policiales donde se trabajaban la represión los torvos funcionarios del tardofranquismo. Lloviera o tronara, cayera un sol de justicia o azotara el látigo del viento, todo el mundo en esta ciudad tuvo en algún momento que aguardar durante horas, de pie, a que le acreditaran su identidad en aquella aireada sala de espera.

    Mi sorpresa ha sido comprobar que 35 años después todo sigue igual: el mismo callejón, la misma intemperie, la misma ausencia de baños o de asientos, la misma ovina resignación de los aguardantes... el mismo circunspecto policía dando los números (y poco más)... Bueno, eso me pareció. El caso es que, mientras trataba de arrancarle alguna información, la historiada cara de ese policía me ha resultado tremendamente familiar. Y esta mañana hubiera jurado que se trataba del mismo. Pero ahora en frío pienso que tal vez se tratara de alguno de aquellos grises a los que alcancé a ver mientras me entundaba de lo lindo con una porra en mis heroicos años universitarios. Claro que en una época en que sus articulaciones daban para eso. Y casi se me saltan las lágrimas. Yo soy así, ya ven.

    Yo creo que los responsables de dicho negociado cumplen con sus deberes de conciencia, por encima de gobiernos y blandenguerías. Espartanos policías españoles que consideran que la acreditación de la identidad española se merece un sacrificio como ese. Aguardar a pie firme las inclemencias del tiempo, soportar estoicamente el cansancio y aguantar con valentía los embates de los esfínteres. Todo por ¡Eh-ppppaña!

    jueves, 17 de agosto de 2006

    Lluvia de verano y texturas japonesas

    No sé por qué inaccesible razón a mí la lluvia me recuerda al Japón. Nunca conseguí desentrañar la raíz de esa relación, pero es caer cuatro gotas y notar que se me oblicuan los ojos y venirme a la mente la imagen de jardincillos de árboles esculpidos, tejados de aleros volátiles y paredes de papel cuadriculado. La lectura hace años, y revisitada con frecuencia, del Elogio de la sombra de Junichiro Tanizaki acentuó más el fenómeno haciéndome desear, además, la caricia de objetos bellos, lacados, opacos y muy usados. No siempre tengo acceso a ellos, pero en mi casa guardo una pequeña colección de cachivaches de esas características que me calman el extraño prurito.

    Hoy ha amanecido lloviendo. Lloviendo a mares. Y ya son más de las 12’30 del medio día y aún no ha parado. Teniendo en cuenta que estamos apenas pasando el ecuador del verano en Córdoba, se trata de un fenómeno extravagante. Pero encantador. Y aquí me hallo viendo llover por la ventana, escribiendo esto que ahora lees, improbable lector, manoseando de vez en cuando una vieja caja lacada que compré en China y escuchando a Hibari Misora.

    Una de mis más estrafalarias aficiones musicales, que suelo ocultar pudorosamente para evitar miradas compasivas, es el enka. La música de raíces japonesa. Lo confieso aquí porque no podré ver ese característico gesto en vuestros rostros al instante mismo de leerlo. Y porque hoy llueve y el tacto suave de la laca y la voz modulada de Hibari me elevan por encima de vuestras extrañezas y compasiones.

    Os dejo con una muestra. Alegre, muy alegre. Aunque hay piezas muy melancólicas que son mis favoritas. El problema que tengo es que no entiendo ni papa del noble idioma nipón y ni pajolera idea de la trascripción ni de la traducción de los títulos.

    enka1
    enka1.mp3
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    Mañana, si tengo tiempo y ganas, os hablaré de Hibari Misora y el enka. Tal vez incluso de Junichiro Tanizaki.

    martes, 15 de agosto de 2006

    domingo, 13 de agosto de 2006

    Gazpacho

    Férreo agosto éste como no hallo recuerdo en mi memoria. Y seguro que los viví peores. Probablemente incluso el pasado. Pero sigue ocurriendo lo mismo de siempre. A los primeros frescores del otoño le sigue una etapa de amnesia progresiva que acaba diluyendo el recuerdo de los recientes rigores veraniegos preparando el camino para volver a vivirlos como únicos la temporada siguiente.

    Córdoba está vacía y sólo la pueblan unos cuantos espectros de turistas que se mueven por las callejas circularmente, abanicándose desesperadamente con sus planos. Y hoy es domingo y vísperas de puente.Pero esta noche, en un rincón de la vieja ciudad, en un hondo patio al que refrescan arriates y un viejo pozo, tendrá lugar uno de los acontecimientos más importantes y desconocidos del Hemisferio Norte: El X Certamen Interfraternal de Gazpachos Coloraos. Nadie que no tenga relación directísima con los participantes puede asistir al evento. Así que sólo 19 personas tienen el derecho a disfrutarlo. Pero ello no le quita ni un ápice de importancia porque la escala es la base de la felicidad humana. Me lo cuenta mi amigo Juan Sepelio que es uno de los agraciados. Los hermanos Sepelio son cinco y cada año desde hace diez se reunen una noche de verano en el patio familiar donde ahora sólo vive la anciana madre y confeccionan cada uno de ellos un gazpacho de tomate. Cinco mesas cubiertas de todo lo necesario y cinco hermanos trabajando ayudados por sus mujeres y sus hijos. Juan Sepelio no tiene mujer, así que es su sobrina mayor la que hace las veces.

    Las bases son sencillas pero estrictas: todos han de usar los mismos productos y nada de maquinaria eléctrica. Así que sólo pueden usar el mortero y el mazo de cocina para batir los ingredientes, como se ha venido haciendo en esta tierra hasta la extensión de las batidoras eléctricas. Al final, se dejan los gazpachos reposar un par de horas y en la hora bruja de las 12 de la noche la anciana madre se erige en jurado para dictaminar el tazón ganador. Juan Sepelio estaba esta mañana muy nervioso, porque nunca ha conseguido ganar una edición. Suerte, amigo.

    A mí me ha picado el gusanillo y me voy a poner también a la tarea. Haré un gazpacho artesano en cuanto termine de colgar este post. Y tengo de todo menos el hondo patio. tendré que conformarme con la recalentada terraza de mi ático. Pero seguro que me sale buenísimo.

    Como ilustración os dejo una receta de gazpacho que versificó hace años el erudito local cordobés y acreditado gastrónomo Miguel Salcedo Hierro y que incluyó en el prólogo de su La cocina andaluza:


    Se machacan de un ajo cuatro dientes
    con sal, miga de pan, huevo y tomate,
    y en aceite de oliva bien se bate
    majando con los ritmos convenientes.
    Se junta el agua con los ingredientes
    para que, así, la masa se dilate
    y se echan al conjunto, por remate,
    chorrillos de vinagre intermitentes.
    Cuando quede diluída bien la pasta,
    afile el colador su noble casta
    y, para guarnecer plato tan fino,
    démosle ya su peculiar acento,
    echándole trocitos de pimiento,
    de cebolla, de pan y de pepino.



    Aunque también podéis volver a ver Mujeres al borde de un ataque de nervios para quedaros con la copla del descacharrante narcogazpacho que en ella se elabora:

    ¡Uf! ¡Demasiado calor!

    sábado, 12 de agosto de 2006

    miércoles, 9 de agosto de 2006

    Palestina, último Far West

    La alianza entre los EE.UU. y el estado de Israel es tan fuerte que hay quien habla de que en realidad el segundo no es otra cosa que una estrella más de la bandera del primero. Y no sólo se explica por las inmedibles, pero innegables, presiones del lobby judío sobre los diferentes gobiernos federales, ni porque, como decía Vázquez Montalbán, Israel es la principal garita del Imperio en Oriente Medio una vez perdida la iraní el último año de los 70. Existe además en ese lazo un nivel simbólico, muy poco aireado, pero que cuenta con una enorme carga de efectividad porque afecta al centro exacto del imaginario nacionalista, tan arraigado, de los norteamericanos estadounidenses.

    Los norteamericanos estadounidenses perciben la creación del estado de Israel como una especie de remake de la creación de su propio país, de su ciclo mitológico fundacional, una hazaña de pioneros guiados por la mano de Dios que colonizaron un territorio virgen disputándolo palmo a palmo mediante las armas a los salvajes indígenas que se les resistían. Y cuya justificación proviene de la mitología mosaica judía escrita en la Biblia que fue su primera Constitución.



    El Exodus El Mayflower

    Así, puede hablarse de un paralelismo simbólico entre la llegada del Mayflower cargado de puritanos ingleses sobrevivientes de las matanzas religiosas europeas a las costas de Filadelfia en el siglo XVII (o la de los fundamentalistas holandeses (boers) a las costas de sudáfrica) y la arribada del buque Exodo cargado de sobrevivientes del Holocausto a las costas de Palestina tras la II Guerra Mundial. Y más cercanamente entre la colonización de las lejanas tierras del Oeste a base de carretas, biblias y rifles con la de Gaza y Cisjordania, a base de furgonetas, torahs y emedieciseis.

    Es sintomático, como apuntaba hace años Rafael Sánchez Ferlosio en su imprescindible artículo Un Moisés de tercera mano (El País, 3/11/1991), que la más conocida y coloreada versión holiwoodense de la Biblia nos muestre el Éxodo mosaico como una caravana con sus carretas de toldo redondo, sus niños con gatitos en los brazos, sus vigorosas mujeres de pañoleta atada a la barbilla y de holgadas y largas sayas remendadas, y hasta un Charlton Heston que, encarnando a toda barba al mismísimo Moisés, daba con estas palabras la salida: “¡Partamos hacia la tierra de la Libertad!”. Pura demostración de la inspiración veterotestamentaria del universo simbólico fundacional de los EE.UU.


    Tsahal7º de Caballería

    Pero esa tierra de la Libertad daba la casualidad de que estaba poblada ya previamente por tribus de indios en un caso o de árabes salvajes en el otro que eran ya por lo pronto, en el mejor de los casos, una gente perfectamente innecesaria, y en el peor, unos fantasmas inoportunos y obstinados que era preciso ahuyentar, expulsar y dispersar (1).

    Colonia a colonia, granja a granja, kibutz a kibutz, el adueñamiento del territorio se va haciendo efectivo hasta que su uso continuado lo convierta en inenagenable. Y cuando las cosas se les ponen muy crudas a los pioneros, y los indígenas se resisten más de la cuenta a ser expulsados de sus tierras, el estado nuclear asentado en lo ya conquistado les proporciona los servicios del Séptimo de Caballería / Tsahal (Ejército Judío), que extermina a los más rebeldes y confina al resto en las reservas habilitadas para ello. Custer / Moshe Dayan.



    General CusterMoshe dayan














    Así tenemos que el imaginario del Far West, cuyo ciclo vital se cumplió ya totalmente en los EE.UU, y cuya rememoración litúrgica cinematografía ha entrado, por causas naturales y al menos en sus versiones canónicas, recientemente en decadencia, sigue estando vivo en el seguimiento de la colonización judía del territorio virgen palestino, revestido de un halo de heroicidad que le proporciona la demonización del indígena salvaje/terrorista y de sus sanguinarios líderes: Jerónimo/Arafat.



    ArafatJerónimo


















    Sánchez Ferlosio, con la penetrante agudeza que le es propia ahonda aún más y caracteriza al colonialismo judío (sionismo) no sólo como un episodio más de la misma estirpe que los movimientos sectarios fundamentalistas cristianos emigrantes huidos de persecuciones religiosas en la Edad Moderna y no cómo un movimiento intrínsecamente judío inscrito en la tradición de la Diáspora, sino como una creación ad hoc a imagen y semejanza de aquellos por parte de unos teóricos y de unos aventureros dispuestos a crear un estado de la nada, un poder colonial blanco en la piel virgen de la Palestina Histórica, siguiendo la tradición de los países europeos de donde provenían. Que el terrible Holocausto del pueblo judío acabara acelerando necesariamente el proceso y maquillándolo de comprensible humanitarismo, no elimina su sospechoso sentido original.

    El principal de esos teóricos, Theodor Herlz, describía así la utopía sionista a fines del XIX: Para Europa constituiríamos allí un trozo de muralla contra Asia; seríamos el centinela avanzado de la civilización contra la barbarie. (Der Judenstaat, 1895). Colonialismo blanco puro y duro.

    Ya muy pocos dudan del derecho de Israel a existir y a existir seguro en unas fronteras determinadas por varias resoluciones de las Naciones Unidas. Pero sólo dentro de ellas. La época salvaje y sin ley del Far West y de la colonización de territorios ajenos y la expulsión de sus habitantes previos al margen de legislaciones internacionales tiene que terminar. Y dar paso al reconocimiento de los males e injusticias causados por la misma. Y para empezar podrían hacerlo con el reconocimiento de la limpieza étnica que llevaron a cabo en casi todo el territorio del nuevo estado en los años posteriores a su creación. Como solicita uno de los más acreditados historiadores israelíes: Illan Pappe. Y como gesto de enmienda, la devolución de los territorios ilegalmente ocupados a partir de 1967, el desmantelamiento de las colonias en ellos asentadas, el reconocimiento del estado hermano palestino en los territorios devueltos, el resarcimiento económico por los daños causados, y la destrucción del repugnante muro de la vergüenza levantado por sus últimos y desquiciados gobernantes. Eso si pretende seguir siendo lo que siempre pretendió ser desde sus orígenes: un estado europeo blanco civilizado a semejanza de los que andan ahora tratando de superar con bastante éxito sus sangrientas historias pasadas y no un referente simbólico de la cultura de la rapiña nunca autoasumida de los Estados Unidos de América.



    (1) La alusión de Ferlosio a una gente perfectamente innecesaria, viene a cuento porque previamente ha comparado la colonización hispana postcolombina con la anglosajona. Mientras para los colonos españoles la supervivencia de los indígenas era indispensable para su aspiración a convertirse en su patrón en la explotación de las tierras o las minas a ellos mismos arrebatadas, para los sectarios colonos anglosajones la aspiración era su desaparición para convertirse ellos mismos en labradores autosuficientes.(VOLVER)

    ADENDDUM:
    (I) Cuando ya tenía casi redactado este post Ferlosio publicó en El País UN ARTÍCULO en el que se pitorrea inmisericorde, pero merecidamente, de las contradicciones buenistas del sempiterno sonriente Vargas Llosa en su afán por hacer compaginar sin zozobrar sus críticas a los negros crímenes que Israel perpetra contra los árabes con su amor a la extraña democracia blanca que el mismo estado se autoinfiere, en medio de un encrespado mar de sionistas desatados. Como siempre Ferlosio usa como arma para desmontar los argumentos de los idiotas esos mismos idiotas argumentos.
    (II) La patología del poder israelí.
    (III) Jóvenes judíos contra la guerra.

    lunes, 7 de agosto de 2006

    El alcalde de Almonte se lo pisa

    Almonte es una población situada al borde mismo de Parque Natural de Doñana, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Francisco Bello, su alcalde, ha declarado sin que se le caiga la cara de vergüenza:
    La sostenibilidad no pasa sólo por la conservación a ultranza del medio natural, sino también porque el entorno proporcione bienestar a los ciudadanos.

    Ya sabemos lo que entienden esos alcaldes por el bienestar de los ciudadanos. Seguro que al pobre se lo come la envidia por no haberlo sido de Marbella, donde el medio natural no estaba tan protegido... como el bienestar de los ciudadanos.

    Condoleezza Snake se acerca sigilosamente al pueblo cubano

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    domingo, 6 de agosto de 2006

    Adios al Meliá

    Llevaba 50 años recibiendo majestuosamente a los que entraban en la ciudad por el Puente Nuevo desde hacía 50 años. Era feo, pero formaba parte del paisaje de la ciudad. Iba a escribir indisoluble mecánicamente, pero justo la realidad me ha avisado de la incongruencia. Llevan dos días demoliéndolo y en dos más se habrá disuelto definitivamente su silueta en el aire de este terrible agosto y ya sólo existirá en la memoria de las gentes y en las fotos. El edificio del Hotel Meliá, a quien muchos cordobeses de más de 30 años seguíamos llamando el Palace (Er Palah), su primitivo nombre, va a desaparecer. Yo nunca estuve en él. Jamás pisé su vestíbulo, ni me bañé en su piscina ni asistí a ninguna celebración BBC (Boda, Bautismo o Comunión). Nadie de mi familia ni de mis amistades lo hubiera usado para ello. Por eso no tengo ninguna reclamación sentimental que hacer. Durante mucho tiempo fue, además, un lugar prohibido para mí, chico de Cañero, un lugar exclusivo para ricos, como el Círculo de la Amistad o el Aeroclub. O al menos para los que percibíamos como ricos desde la modestísima situación económica de mi entorno. En mis tiempos de estudiante de Filosofía, totalmente imbuido en las teorías disolventes que explicaban nítidamente el origen de la lucha de clases y daban instrucciones precisas para acabar con ella, lo percibí como un lugar perverso, donde los causantes de los males de la clase obrera tomaban cócteles, brindaban por sus negocios, casaban a sus hijas y remojaban sus ventrudos cuerpos en su lujosa piscina. Era una visión muy simplista, desde luego, pero nunca conseguí eliminar del todo de mi imaginario esa patente. Luego, con los años he pasado a casi olvidarme de él, a rodearlo diariamente camino de mi casa sin sentirlo, sin notar su anodina presencia en mi ánimo, ni en mi visión. Tal vez porque nunca llegué a saber que la Diosa Carnal, la Ava Gardner de tantos de mis sueños durmió una noche en él. Un columnista lo recordaba ayer, rijosamente, en la prensa local. No sé qué edificio pondrán en su lugar, después de haber luchado desde mi modestísima posición contra la edificación de la famosa Torre Prasa, un descomunal semirascacielos que los más echaospalante de esta ciudad querían ver como el edificio emblemático-simbólico de la modernidad hacia la que caminamos. Que se jodan. Ya discutimos bastante en su momento. Pero espero que me guste, que cuando tenga que rodearlo cada día me llene de lineas bellas los sentidos y me reconcilie un poco con el encenagado mundo del ladrillo y el cemento.

    Efectos colaterales

    sábado, 5 de agosto de 2006

    Carlos Mendo y sus futuras pústulas


    Me había hecho el firme propósito de no volver a hablar de los crímenes de guerra israelíes. El dolor por la súbita multiplicación de la injusticia permanente instalada en Palestina y su aceptación más o menos natural por el mundo civilizado ha acabado por agotarme en este también terrible verano cordobés. Ya la desesperanza más total ha hecho mella en mi ánimo y sólo deseo, un deseo íntimo, cada vez menos secreto, un deseo cretino pero inevitable, que los responsables y sus cómplices sufran minuciosos castigos de prolija crueldad (pústulas, escrófulas...), enviados a ser posible por sus propios repugnantes dioses. Los malnacidos están consiguiendo volverme supersticioso.

    He decidido dedicarme a mi olvidado blog Cuaderno de China, rememorar el viaje que hicimos el octubre por el País del Centro y cerrar por un tiempo este espacio. He empezado ya a redactar y a recopilar las notas guardadas. Me hallaba ya en el trance de relajarme y disfrutar con la labor. Pero hoy ha vuelto a quemarme la sangre el correoso columnista Carlos Mendo. El que se supone uno de los fundadores del diario El País. El antiguo, voluntario y entusiasta colaborador de Fraga en los años 70 que parece que nunca consiguió redimirse del todo. Que la escama le aflora de vez en cuando por las comisuras de la camisa de marca de liberal updateado. Carlos Mendo vuelve a insultar a la justicia, y lo que es peor, vuelve a insultar a la inteligencia desde las páginas de ese diario. Porque esta vez no sólo oculta la raíz del problema como hizo hace unos días sino que hoy incluso se atreve a sacar de su maleta de intoxicador venenoso los espantajos de la Internacional Terrorista Islámica que trata de dominar el mundo socavando katiushka a katiushka los cimientos de la Civilización Occidental para animar a Israel a que siga destruyendo Líbano y matando a cientos de civiles inocentes. Como si el Borracho Renacido Universal le hubiera metido la mano por los bajos y le moviera los labios mientras lo recita. Como un jodido cuervo Rockefeller con un José Luis transformado en el siniestro emperador tejano.

    Y de nuevo la comparación, esta vez mucho más flagrante, viene a escupirle a la cara su miserable posición. En el diario israelí Ha’aretz (que significa también El País) el filósofo e historiador Yirmiyahu Yovel escribía ayer lo siguiente:



    La respuesta al ataque en el que se capturó a varios soldados debería haber sido una acción limitada y orientada a influir en el Gobierno libanés y en Occidente. Su finalidad debería haber sido conseguir una fuerza de interposición internacional que permitiera al ejército libanés el control de la zona sur del país.

    Sólo este objetivo, y no la destrucción física de Hezbolá, debería haber guiado la actuación de Israel. Dicho objetivo sólo justificaba una intervención militar restringida (...) junto cono una campaña política a nivel internacional. Israel tenía las mejores cartas para llevar a cabo esa campaña: las resoluciones de la ONU, la legitimidad internacional, la voluntad de neutralizar a Hezbolá –incluso por parte de muchos Estados árabes-.(...) Sin embargo el deseo de aniquilar a Hezbolá ha arrastrado a Israel a una guerra inmoral, inútil y muy peligrosa. (...) Inmoral porque es imposible destruir físicamente a una organización violenta que actúaentre la población civil (...) Las normas morales de nuestra cultura y el derecho internacional prohíben luchar contra el terrorismo o contra organizaciones que practican la guerrilla mediante la matanza de civiles: pero la única forma de destruir a Hezbolá es utilizando esos métodos. En este conflicto, la matanza de civiles inocentes ha superado ya los límites de lo tolerable. (...)


    No mucho más que decir. Por mi parte desearle al viejo Mendo una milagrosa repentina vuelta a la fe para poder contar con una divinidad a quien culpar por la magnífica colección de pústulas que le taladrarán en breve el correoso pellejo como castigo por todas sus maldades. Sobre todo por la suprema de haberme distraído del edificante propósito de entretener e ilustrar a mis improbables lectores con el relato de mis andanzas por las tierras de los Comedores de Arroz Orientales (no confundir con los Occidentales, que habitan el dulce Levante español).



    ENLACE: OTRO INDIGNADO COMO YO QUE LE DA LO SUYO A ROSA MONTERO, OTRA QUE TAL BAILA.

    lunes, 31 de julio de 2006

    Nazionalsionistas españoles

    Dos artículos de índole miserable publicados recientemente en El País han conseguido que mis ya escasas simpatías por el Consejo de Redacción de ese periódico desaparezcan totalmente. No hablo de censura, que no es necesaria ni deseable, pero si no han considerado de recibo contestar a una defensa tan furibunda del nazionalsionismo como la que perpetran Hermann Tertsch y Carlos Mendo en sus páginas es que de alguna manera las consideran opiniones sensatas. Están en su derecho. Pero desde este humildísimo rincón de la red yo les lanzo mi desprecio y mi desesperanza.

    No se duda de que Israel tenga derecho a defenderse de los ataques de unos fanáticos armados pero la decencia política exige dudar de que ese derecho pase porque se defienda

    ASÍ

    Ambos individuos obvian algo que está en la base de todo el conflicto. Israel tiene todo el derecho de existir, a pesar de que su creación fuera una chapuza que incluía el germen de las guerras posteriores, pero a lo que no tiene derecho es a mantener ocupado, colonizado y martirizado el estado árabe creado junto a él y algunas zonas de otros estados limítrofes. A monopolizar el uso del escaso agua del subsuelo de la región. Varias resoluciones de la ONU lo obligan a ello. Como no las cumple se ha colocado fuera de la legalidad internacional. Es, por tanto, un estado delincuente. Lo tiene perfectamente asumido: por eso se pasa por el arco del triunfo lo que le exija la ONU.

    De eso no hablan nuestros dos arteros articulistas. Sólo de la seguridad del ladrón cuando el primo del robado trata de agredirle.

    Si Israel hubiera devuelto los territorios ocupados, en lugar de asentar miles de colonos, si hubiera hecho esfuerzos por moderar las tendencias políticas de sus vecinos alentando movimientos laicos y democráticos, incluso mediante la creación de un estado bicéfalo, en lugar de alentar, incluso financieramente, en su momento, a fundamentalistas religiosos como Hamas, para neutralizar al Al Fatah de Arafat, habría alcanzado un altísimo grado de aceptación y seguridad en la zona y la propia Comunidad Internacional podría encargarse de la misma. Pero su intención fue siempre cuanto peor, mejor para tener la excusa de apropiarse de las tierras árabes. Y ahora va a por todas. De esta guerra sacará tajada territorial. Seguro.

    Ha usado siempre la misma táctica de su mentor, los EE.UU. Yo no sé que jamás el gran coloso financiara un movimiento realmente democrático en ningún sitio. Latinoamérica es la prueba. Todas las dictaduras americanas fueron implantadas mediante golpes militares cada vez que se conseguía un avance democrático, auspiciados por el vecino del norte, que siempre los consideró su patio trasero. Sadam Hussein fue un protegido de los yanquis, y la creación de la guerrilla muyahidin afgana, origen de los talibanes, obra de la CIA. Siempre con la muy noble misión de defender a sangre y fuego sus intereses económicos, la explotación barata de los recursos ajenos y el control estratégico de su imperio.

    Ocultar todo eso es una villanía.

    Menos mal que Juan Gelman (Página 12), el poeta judeoargentino, y Tom Segev (El País), el historiador israelí, los ponen en su sitio. ¿Los considerarán también un antisionistas?

    sábado, 29 de julio de 2006

    Amanecer rojo en Beirut (Aube rouge à Beirut)

    Una de las piezas musicales más desgarradoras que puedan oírse contra la salvajada de la guerra que se ceba en los civiles, en las ciudades, en las casas y en los cuerpos que viven en ellas, es Aube rouge à Grozny. La compuso el laudista tunecino Anuar Brahem para llorar por la capital chechena arrasada por el ejército ruso.

    En estos días en que el mismo ejército (siempre es el mismo, aunque esta vez lo abandere el estado de Israel) martiriza a la ciudad de Beirut con una crueldad de la que no se creería capaz a un pueblo milenario, mártir tantas veces y culto tantas otras y que pone en duda su propia humanidad, no paro de escucharla una y otra vez con un nudo en la garganta. Y quiero compartirla: sirva el mismo desgarro para las dos ciudades mártires y para contagiar a quien esto lea mi estado de ánimo.

    AMANECER ROJO EN GROZNY
    AMANECER ROJO EN G...
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    jueves, 27 de julio de 2006

    Regalos de los niños israelíes a los niños libaneses

    Israeli kids sends gifts of love to Arab kids

























    PUEDE VER CÓMO LOS RECIBEN PULSANDO AQUÍ
    Y AQUÍ: