(del laberinto al treinta)


sábado, 2 de mayo de 2009

CRUZ DE MAYO DE CAÑERO (2009)

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Por imperativo maternal vuelvo otro año a acudir a la Cruz de Mayo de mi antiguo barrio, Cañero. Es la única Cruz que visito ex profeso cada año. Las demás que alcanzo a ver son las que me pillan de paso. A mí, por la mala follá que me caracteriza, más de 10 claveles juntos me producen sarpullido estético. Pero desde luego, aparte del deber sentimental, parece que apunto bien porque de nuevo esta de mi barrio ha ganado el

PRIMER PREMIO

Mi madre me llamó el jueves para decirme que ya estaba lista y que cuándo podría verme por allí. Un simple trámite, porque luego siempre que llego no tiene ni un minuto para dedicarme, tan ocupada se encuentra siempre en la cocina. Este año la he pillado, en la inevitable compañía de sus amigas, removiendo una de las dos enormes ollas de potaje que estarían listas para el almuerzo, Me tomo un par de cervezas en la barra mientras flipo desde allí como cada año con la aparición súbita de varios fantasmas del pasado, rostros que dejé de ver hace más de 30 años y que ahora me asaltan con las lógicas cicatrices del tiempo.

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Este año el motivo de la Cruz han sido las callejas típicas, en concreto la de los Arquillos de Cabezas y la de Las Flores que han reproducido en un impactante 3D. Me señala mi madre la de los arquillos y me cuenta que los ladrillos se los han currado los jubilados del barrio cortándolos uno a uno. La gran macetada que cubre todo el muro exterior de la iglesia acaba de darle el aire rabiosamente andaluz que se pretende. Me pide que le haga una foto ante el conjunto y que la cuelgue en el internet ese donde le han dicho que escribo porquerías contra los curas y las monjas. Le digo que mejor no, no sea que la señalen en el barrio, que colgaré aquellas en las que no esté. Me animo así mismo, aprovechando que unas contrastadas nubes le sirven en ese momento de telón de fondo, a cruzar la plaza y hacer una foto a la iglesia, desde cuya hornacina central un atronante San Vicente Ferrer no ha dejado ni un minuto desde que nací de amonestarme desabridamente con el dedo tieso.

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Lo que más me gusta de esta Cruz de mi antiguo barrio es que es netamente popular, una fiesta organizada por la Asociación de Vecinos sin intervención de la mafia de las cofradías de Semana Santa. Una fiesta de ruptura de la cotidianidad sin ánimo de lucro, sin más fin que la fiesta por la fiesta.

Hasta el año que viene.

IGLESIACAÑERO


CRUZ DE MAYO 2007
CRUZ DE MAYO 2008

A TRAVÉS DEL EGIPTO CON EDUARDO TODA


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Yo siempre tuve suerte con las herencias. Y eso que lo único que he alcanzado a heredar han sido libros. Pero como los libros son los objetos materiales que más me gustan, puedo hacer esa afirmación con total tranquilidad.

Mi padre sólo me dejó libros, su pequeña colección de baratos ejemplares de colecciones de kiosko que no obstante me desvelaron tantas maravillas. Pero fue mi tío abuelo Ortiz, el tío Ortiz, mi tío Iturrioz particular quien me aficionó realmente a ellos. Autodidacta desde las primeras letras (aprendió, como en las fábulas, a leer mientras cuidaba cabras en la sierra), consiguió reunir con los años en su escondida casa del barrio de Santa Marina una preciosa colección de libros de historia y de viajes del siglo XIX que había ido comprando pacientemente, dada su modesta posición económica, en las librerías de viejo con sus ahorros desde antes de la guerra, pero sobre todo desde la posguerra, tras salir de la cárcel donde lo encerraron la banda de facinerosos que secuestraron el país a punta de pistola durante tantos años. Aparte de esas grandes maravillas contaba también con una nada despreciable colección de novelas de sus autores favoritos, naturalistas fundamentalmente con Emile Zola a la cabeza, cuya afición me inoculó y cuyas obras completas fui devorando morosamente préstamo a préstamo entre los 13 y los 15 años. Cuando contaba con 10 años me regaló el primer libro que pude llamar mío: Al Polo Austral en velocípedo de Verne. Era un ejemplar de 1914 y estaba muy deteriorado pero recuerdo que su lectura me fascinó tanto que nunca más he dejado de leer (y de leerlo) desde entonces.

Mi padre, que tenía un amigo encuadernador, me llevó a su casa para restaurarlo. El amigo, versionando el viejo proverbio chino del pez y la caña, en lugar de hacerlo convenció a mi padre, que era carpintero, para que me fabricase un telar y una prensa con el compromiso de enseñarme a encuadernar. Aprendí los secretos del cosido, los nudos, las colas, las guardas, etc. Y restauré el ejemplar de Verne que mi tío me había regalado y ya de paso encuaderné varios libros de mi padre y alguna colección de revistas de una vecina. La afición al encuadernamiento se me pasó afortunadamente pronto. Digo afortunadamente porque mi buen gusto nunca superó a mi mediana pericia y los acabados de mis trabajos no fueron nunca demasiado respetuosos con las portadas ni los lomos de los ejemplares que llegué a restaurar por mi manía de cubrirlos siempre con el tradicional hule de encuadernador. Eso impidió que algunos años más tarde me pusiera en la tarea de encuadernar el único libro que alcancé a heredar de mi tío Ortiz tras su muerte en el ya lejano 1971, cuando yo sólo contaba 17 años.

Mi tío me había prometido varias veces que a su muerte yo podría quedarme con sus libros, dada la escasa afición a los mismos del resto de la familia, pero cuando llegó el momento, que ocurrió repentinamente, me fue imposible hacer valer mis derechos adquiridos verbalmente. Los libros se los quedó todos un tío carnal mío, sobrino directo de él y la maravillosa colección de lomos de cuero con letras doradas quedaron para siempre y como único destino rellenando los huecos del espantoso mueble bar que cubría todo un testero de su salón.

Pero casualmente obraba en mi poder un preciosísimo ejemplar que mi tío, tras mil peticiones y juramentos de tratarlo como a mis propios ojos, accedió a prestarme, una semana escasa antes de su muerte. Se trataba de A través del Egipto de Eduardo Toda, en una, aunque desportillada, preciosa edición, la original de 1889 , con una portada absolutamente delirante y los filos de las hojas dorados, unos grabados sublimes y unas coloridas litografías de la escuela delacroixiana protegidas cuidadosamente con papel cebolla. Una de esas ediciones del siglo XIX que sólo he podido contemplar en los stands de las ferias del libro antiguo y de ocasión a precios desorbitados. Así que tras comprobar que la colección de libros que moralmente me pertenecía nunca sería mía me callé como una momia el pequeño detalle de que uno de ellos obraba en mi poder.


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Habré leído el libro desde entonces como 20 veces, algunas de ellas de un tirón y las más de las veces picoteando por sus capítulos. Eduardo Toda (1855-1941) fue uno de los escasos ejemplares de orientalófilo español o al menos de orientalófilo español de calidad, del siglo XIX, un siglo en el que dichos ejemplares sobreabundaron en toda Europa. Catalán de Reus, antes de los 30 años ya estaba destinado en el Extremo Oriente como diplomático y aprovechando esa circunstancia para estudiar a fondo todo lo referente a los lugares en los que residió, principalmente China, pero también Japón, Corea y Filipinas.

Pero fue su etapa como Cónsul General de España en Egipto entre 1884 y 1886 el que más frutos daría a la literatura histórica y de viajes española. Su enorme curiosidad, su capacidad de estudio y su afán aventurero le convirtieron en el mayor experto en egiptología faraónica de España. En El Cairo entabló enseguida amistad con el director del Museo de Bulaq (el Museo Egipcio de la época), el famoso Gaston Maspero y con él aprendió los secretos de la egiptología llegando por orden suya a encargarse del descubrimiento y vaciamiento de una importante tumba cerca de Luxor, cuya descripción ocupa el capítulo XXV del libro. Recorrió todo el país desde Alejandría hasta Asuan y hasta el Mar Rojo. Y todo lo dejó minuciosamente narrado en ese libro.


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Afortunadamente no sólo se explayó en explicar, muy profundamente, todo lo referente al mundo faraónico que alcanzó a saber y a estudiar sino que tocó todos los aspectos del país del Nilo. Así, encontramos en el libro estudios completísimos sobre las distintas clases sociales del Egipto que conoció en vivo, tanto de las campesinas como de las urbanas, la vida cotidiana de los miles de europeos que allí residían y que habían creado una ciudad a su medida con todas las comodidades de sus países de referencia y la de los barrios aristocráticos turcos y de los populares árabes. Encontramos en sus páginas denuncias de la destrucción de los centros urbanos históricos de El Cairo y Alejandría por la piqueta demoledora de la especulación inmobiliaria que fomentaba el corrupto gobierno de los jedives. Justifica veladamente en ellas así mismo la revuelta popular contra la insoportable sangría y explotación a que se veía sometida la población por las compañías europeas que terminó con un brutal bombardeo desde el mar que destruyó totalmente Alejandría a cargo de la muy civilizada Armada Británica. Y al contrario del otro gran divulgador del mundo egipcio, el también catalán Terenci Moix, al que el mundo islámico le importó siempre un carajo, don Eduardo penetró muy profundamente en la epidermis del mundo musulmán que conoció, destacando un completísimo trabajo acerca de las bases de la religión islámica, a la que no se acerca con los anteojos fundamentalistas católicos propios de la intelectualidad de la época, sino con una admirable capacidad de análisis objetivo y curiosidad verdadera. Su interés por la arquitectura islámica convierten su libro en un documento interesantísimo para conocer el estado en que se encontraban es ese momento las grandes construcciones arquitectónicas de la ciudad.


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Sus fotografías, algunas de las cuales aparecen en el libro sirvieron al magnífico grabador Jose Riudavets para elaborar los grabados que ilustran el libro.


Barbero árabe


El contrapunto chungo lo pone su irracional aversión a los judíos. Una aversión en la que sí que Toda contemporiza con el pensamiento dominante de la época. Yo me imagino que el fenómeno es relativamente comparable al que atañe actualmente al mundo de los toros. La corriente absolutamente mayoritaria, que incluye a casi todos los intelectuales y artistas españoles del candelabro, es de comprensión, cuando no afición, al repugnante mundo de la tortura ritualizada de animales convertida en espectáculo y enfundada en la absurda denominación de manifestación artística. Dentro de algunos decenios es probable (y deseable) que la mayoría de la sociedad mire con repugnancia aquella afición bárbara, al igual que hoy miramos con repugnancia el racismo activo de aquellos por otra parte ilustrados europeos decimonónicos.

Se me ocurre que la extraña causa por la que este magnífico libro de viajes no se haya vuelto a publicar desde su edición original en 1889 pudiera ser la repulsa que generarían sus opiniones sobre los judíos habitantes de Egipto, unas opiniones cargadas de tópicos infumables y de un odio profundo y atávico, absolutamente incomprensible en alguien como don Eduardo tan abierto de mente, con las lógicas excepciones propias de la cultura colonialista imperante, en todos los demás temas.

La especial referencia a los sefardíes y la visceral manía que les profesaba precisamente por su vinculación con España manchan de impresentable racismo el contenido de algunas páginas de este excepcional libro cuya reedición sería necesario que alguien se planteara urgentemente.

La mayoría de las piezas de origen egipcio que podemos contemplar hoy en España, tanto en el Museo Arqueológico Nacional, como en varios museos catalanes fueron traídos y minuciosamente vendidas a sus fondos por él. Su amor por la egiptología no le eximió de buscarse la vida constantemente chalaneando con ella, lo que le colocó frecuentemente al mismo nivel que los traficantes de antigüedades locales egipcios y los saqueadores de tumbas de los que tanto rajaba en su libro.

martes, 28 de abril de 2009

La Rosa y el Capullo

Sin el permiso de mi amigo David, que lo ha colgado en la taberna de LA CALLE DE LAS FLORES os dejo esta perla que ha confeccionado a costa de la maloliente y marranesca manera en que se ha desarrollado el asunto de la Tocata y Fuga de Rosita, de lo que no era sino la Crónica de un Transfuguismo Anunciado, pero del que algunos esperábamos que lo hiciera por unos cauces más... higiénicos. Y me voy a permitir ya de paso la licencia de autocitarme en un comentario que he hecho al mismo post que cuelgo abajo: Para que la jugada hubiera sido limpia, Rosa Aguilar que no soportaba desde hace años el traje sudado de IU que estaba obligada a llevar para mantenerse en el candelabro, tendría que habérselo quitado al primer olorcillo y haberse duchado higiénicamente. Y después haber solicitado un traje nuevo al PSOE. Las personas que se cambian de vestido, o de cama sin ducharse primero reciben un merecido y sonoro nombre popular. Tamayo y Saéz lo hicieron por dinero contante y sonante. La mediocridad sublimada de nuestra por fin exalcaldiosa lo hizo por su desmedida ambición de poder, para tratar de remediar su inconsolable snobismo, que como decía Borges, es la enfermedad de quien siempre considera que se encuentra en el lugar que no le corresponde. El PSOE sabrá por qué contrata a semejante vaciedad ambulante y qué réditos considera que puede sacar de ella.

Probablemente tenga más que ver con servicios prestados al PSOE en el propio Ayuntamiento de Córdoba, permitiendo que el concejal estrella del partido del capullo, el ambicioso de la muerte Blanco, pudiera convertirse en Antoñita la Primera y así colocarse en un ventajoso lugar de cara a las próximas elecciones, que de todas formas ganará el PP, en un feudo tradicionalmente vetado a los capullistas. La pugna ahora mismo ya está clarísima: entre los rosistas al servicio de Blanco y entre los restos amohinados de la IU fetén. Por eso el PSOE apoya al abejuelo Ocaña, encenagado en el turbio asunto de la multa a Sandokán, para poder seguir promocionando a Blanco desde la Consejería de Obras Públicas y amenaza con romper el pacto si los rojos consiguieran colocar de alcaldesa a la vapuleada Elena Cortés. ¿Podencos? ¿Galgos? El Niño Nieto, su corte a navaja y su jersey de pico y la alargada sombra del zombi Aznar afilan el garabato de sus siniestras sonrisas...



HABLA, POR FIN, DAVID:



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El acto de transfuguismo de Joaquina Rosa Aguilar Rivero deja el ayuntamiento de Córdoba en una situación aún más surrealista, si cabe, que la que ya padecía desde las elecciones. Pierde Rosa, que con la capullada de pasarse al partido del puño y el capullo ha dinamitado su imagen pública en la ciudad. Pierde el ayuntamiento, en grave riesgo de verse gobernado directamente desde la consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía. Pierde la panda de inconscientes de IU en Córdoba. Entretanto, el PSOE se congratula del aparente golpe de efecto y la carcundia local del PP, con Nieto a la cabeza, se frota las manos acariciando el nirvana. La ciudadanía cordobesa de izquierdas es esa pobre clavellina que va de esquina en esquina, etcétera, y ya ni se sabe para dónde mirar. ¿Tiene arreglo la cosa? Quizá sí, aunque la cosa no está para nada fácil.

Joaquina Rosa se ha pasado a la otra orilla después de muchos meses de deterioro físico y mental. Ya no hablaba como antes, no tenía ni soltura, ni chispa ni voz. Desde las elecciones municipales, que ella soñaba con ganar por arrolladora y anguitista mayoría, ha ido como alma en pena, cada vez más ida, cada vez menos firme. El impacto de su defección le ha valido tal cantidad de varapalos, y de una calidad y diversidad de procedencias, que ahí la tenemos hecha un pingajo. Quizá se reponga, aunque eso tiene que preocuparnos poco. Lo que nos tiene que preocupar es cómo reponernos, con el panorama que nos deja.

Joaquina Rosa ha emigrado en busca de capullos más frescos que libar porque, como decía Harazem en insuperable metáfora, ella veía ya que la lancha iba derechita a la catarata y ha tenido que buscar auxilio in extremis. Parece que la han rescatado de un naufragio integral del que no habría podido salvar ni siquiera los muebles. Veamos:



  • No se va a conseguir la capitalidad cultural, y la deshonra no va a ser de ella.

  • No se hace el palacio del sur, como no sea la maqueta. Pero el que venga detrás que arree.

  • Pasado el boom inmobiliario, no hay un duro en las arcas pero eso ya es problema de otros.

  • La vida cultural de la ciudad está hecha un páramo. Ya tenemos semana santa y júrgol por un tubo, misión cumplida.

  • La campiña ya ha sido vandalizada, la sierra arrasada, las construcciones ilegales son ya un cáncer en metástasis que arraiga incluso en el mayor conjunto arqueológico de Iberia. Que lo resuelva otro.

  • Del aeropuerto hablamos otro día. Ella, al ave.

  • La memoria de Fray Albino y los Cruz Conde ya ha sido convenientemente recuperada y loada, misión cumplida. Antes de que vengan los rojos pidiendo lo suyo, mejor hacer mutis por el foro.

  • El amiguete de timbas y construcciones ilegales ya está indultado y no hay peligro de que le metan mano. A otra cosa, mariposa.


Entretanto, el ejército rojo de IU y el PCE, cautivo y desarmado, se enfrenta a un panorama extremadamente crudo que se ha labrado a conciencia. No nací para profeta, pero sería interesante recuperar el antiguo foro de la Calleja de las Flores para consultar algunas de las ideas que circularon cuando se preparaban las listas de IU a las municipales. Joaquina Rosa impuso una lista compuesta, salvo irrelevancias, por personas elegidas a dedo por ella de pe a pa. Aquella pandilla de inconscientes de IU cedió porque temía que sin Joaquina Rosa se perdieran las elecciones. Las voces más serenas se preguntaban: “Ya, pero en estas condiciones, ¿para qué queremos ganar?”. Sugería yo en la Calleja a quien me quisiera oír (seguramente nadie) que si poner a Rosa parecía obligatorio, entonces harían bien en concentrarse en situar en los puestos siguientes a un equipo capaz de tomar las riendas desde la izquierda cuando llegara el día, más cercano que lejano, de la inevitable defección de la Alcaldiosa. Nada de eso se hizo. La lista fue llena de personajes que deben toda su lealtad a Rosa. Sobre todo si el alcalde nuevo es del grupo rosáceo, tendremos un equipo municipal dirigido y controlado a todos los efectos desde la consejería de la Junta. Desde el ayuntamiento no se va a trabajar pensando en optimizar la gestión a favor de una posible candidatura de IU en las siguientes elecciones. Toda la gestión se hará a favor de otros intereses.

El protoalcalde Ocaña, en vez de enemistarse o incomodarse con quien en teoría ha traicionado al ayuntamiento, a la formación política, a la población y a la gente decente, al día siguiente se reúne con ella en un
perol y oye, tan amigos. Porque efectivamente el grupo municipal de IU en el ayuntamiento, en su mayoría, no solo apoya, sino que probablemente forma parte de la maniobra: junto con el grupo del PSOE, van a ponerse a toda máquina y no será ni para cambiar de política ni para favorecer que Córdoba vuelva a tener un gobierno municipal de auténtica izquierda.

No hay ni personalidades ni resortes para recuperar para IU el control del ayuntamiento. En la práctica el PSOE ha logrado con esta maniobra lo que no consiguió por las urnas en treinta años. Y de un modo insuperable. Vamos, ni Aguirre con el tamayazo, porque IU no puede ni siquiera quejarse: ¡formalmente sigue encabezando el ayuntamiento! Un esperpento genial. Porque no nos engañemos: el hecho de que algunos elementos del ayuntamiento conserven el carné de IU tiene exactamente la misma relevancia que el hecho de que Rosa también lo conservara hasta hace unos días. Cabría preguntarse si los escasos elementos no rosáceos del equipo municipal tienen posibilidad de imponerse y quizá obligar a que se elija a un alcalde o alcaldesa que ponga más difícil el telecontrol del ayuntamiento desde la consejería de Obras Públicas. Plantear un órdago es complicado, ellos y ellas sabrán qué es peor, si colaborar con Ocaña para que culminen la maniobra por completo, o si plantarse de una vez aun a riesgo de que el resultado final sea que el alcalde se apellide Nieto… Morir fritos o tostados.

Por cierto que el compañero de taberna Unamiradadesdeelsur, en el mencionado enlace de su blog, efectúa un análisis cínico y que huele mal.
Léanlo. Culmina cuando afirma que no pasa nada, que en el ayuntamiento la vida sigue igual. Ya lo creo. Y no igual, sino incluso mejor. Por fin se ha consumado la independencia respecto del grupo de irreductibles galos de la asamblea local. Hay que celebrarlo. Por ejemplo con un perol.

Reconstruir una opción creíble de izquierdas en Córdoba con vistas al futuro requiere también acciones decididas y valientes. Los Mariscales y los Centellas no sirven. En la izquierda cordobesa, dentro y fuera de IU, hay gente joven, capaz, formada, responsable y trabajadora. Trabajadora en el sentido de que tienen trabajo, no como ciertos profesionales de la política que suponen más un obstáculo que una ayuda. ¿Puede IU en Córdoba prescindir de personajes como, por poner un poner, Enrique Centella? La respuesta es que no solo puede, sino que debe. Y debe porque a la ciudad y a la formación le saldrá más caro insistir en darle un sueldo a este muchacho, que ponerle un quiosco o un bar y que se busque la vida por sus medios. ¡Renovación, limpieza, aire fresco, ideas, capacidad, formación, compromiso, independencia!

Si nada de eso llega a IU, y como todo el mundo ya intuye, al final la ciudadanía de izquierdas tendrá que organizarse por su cuenta. Desafío nada fácil y con perspectivas de éxito más que debatibles (debatamos, pues). Pero la alternativa es quizá peor…

Señor Nieto, le doy mi enhorabuena. Con tal panda de enemigos, ¿para qué se necesitan amigos? Siga usted frotándose las manos…

sábado, 25 de abril de 2009

Buceando por El Cairo islámico (I)


Tercer movimiento de la nuba Amal Hayati (esperanza de mi vida) en la inconmensurable voz de Um Kulthum.

Cuando se piensa en ciudades con un gran patrimonio histórico urbano pocas veces alguien se acuerda de El Cairo. El Museo Egipcio, las cercanas pirámides y todo lo faraónico acaparan toda la atención de quien lo hace, pero muy pocos la consideran como lo que es: una ciudad que cuenta con uno de los patrimonios histórico-artísticos más importantes del mundo parangonable con aquellos de los que presumen ciudades como Roma, Venecia o Florencia. Nuestro, aunque comprensible, injusto eurocentrismo coloca sistemáticamente las manifestaciones artísticas de las demás tradiciones en un segundo plano, lo que lleva a considerar sistemáticamente a una iglesia románica o gótica por encima artísticamente de una mezquita de la misma época, ayubida o mameluca. Pero los que somos aficionados a la arquitectura islámica sabemos que el genio constructivo de los arquitectos de mezquitas medievales no desmerece un ápice del de los que llenaron Europa de fastuosas las catedrales e iglesias con el añadido de que sólo hay que mirar un plano de monumentos detallado de la capital del Nilo para comprender que la cantidad al menos de edificios de interés histórico-artístico anteriores al siglo XVI por hectómetro cuadrado es muy superior al de cualquier ciudad europea. Como muestra cuelgo dos planos de los 12 que contiene en su índice el libro que me sirve de guía en mis paseos de descubrimiento de sus tesoros. Se trata de Islamic Monuments in Cairo de Caroline Williams, publicado por The American University in Cairo Press. Aseguro que los diez restantes planos incluidos sufren del mismo abarrotamiento monumental. En ellos, sólo la fecha de creación de los edificios que se suceden a lo largo de las principales calles ya marea. Muchos están en un lamentable estado de conservación, pero poco a poco parece que se comienzan a restaurar con dinero internacional algunas de las casi inabarcables maravillas arquitectónicas islámicas cairotas.



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Si tomamos como centro la impresionante Bab Zweila, una de las puertas de ciudad más hermosas del mundo, que se abre en la muralla fatimí tendremos hacia adentro, a lo largo de la larguísima calle Muizz li din Allah y hasta Bab Futuh los más antiguos y más interesantes monumentos islámicos de El Cairo y hacia fuera dos ramales situados ya en la ampliación mameluca que lleva uno, siguiendo la propia muralla, Darb el Ahmar, hasta los pies de la ciudadela y la Madraza del Sulta Hassan y otro a través del colorista zoco de los tolderos y shari´a Saliba hasta Ibn Tulun, los principales monumentos de época mameluca.


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La zona de Bab Zweila, más conocida entre los cairotas como Bab Mitwila, es de las más interesantes de todo El Cairo antiguo para contemplar la vida cotidiana de sus gentes. Justo enfrente de la puerta se abre el zoco de los tolderos, un trozo cubierto de calle en el que se venden (ya no se fabrican in situ) los toldos que los cairotas usan para cualquier ocasión festiva o aflictiva, ferias o funerales. Hoy en día los vendedores han diversificado la producción y los diseños tradicionales de los toldos sirven para la confección de preciosos cojines hechos aún a mano a la espera de que los chinos los descubran.

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A cincuenta metros de la puerta en dirección al Museo Islámico están los hojalateros con una increíble oferta de impensables objetos de uso común manufacturados en hojalata entre los que destacan las bizarras lámparas festivas de Ramadán que abigarran las aceras cuando se acerca la gran fiesta islámica.


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La calle Muizz li Din Allah que toma su nombre del general famití que conquistó Egipto y fundó la nueva Al Qáhira (972) abandonando la primitiva Al Fustat, situada a 8 Kmts Nilo arriba y fundada por el general omeya Amr tres siglos antes, atraviesa toda la cuadrangular ciudad fatimí de norte a sur desde Bab Zweila hasta Bab Futuh, siendo cortada hacia su mitad por la Shari´a Al Azhar que la recorre de este a oeste. Los fatimíes fueron una dinastía shií de la rama ismailí cuyo origen se sitúa en el Maghreb, concretamente en Kairouan. Un iluminado supuestamente desdenciente de Fátima, hija del Profeta y esposa de Ali se proclamó Mahdi (imam profético del shiísmo), y Califa en Kairouan (910), consiguiendo formar un ejército tan poderoso que en poco tiempo conquistó desde Fez hasta El Cairo. Fue precisa y probablemente la necesidad de contrarrestar religiosamente el empuje de este califato, el primero alternativo al abasí, lo que llevó a Abderramán III a autoproclamarse en Córdoba también Califa.

Bab Zweila impresiona con sus dos elegantes y altísimas torres circulares de estilo mameluco (s. XV), añadidos posteriores a la puerta fatimí (1092) como minaretes de la mezquita contigua de Mu’ayyad Sheikh. Se puede subir a la muralla desde donde se goza de una excelente vista del horizonte cairota y puede de paso apreciarse el lamentable estado de desmoronamiento en que se encuentra el casco antiguo por obra de los terremotos, de la pobreza y de la vetustez.


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Pasando hacia adentro por la puerta encontramos a la izquierda el alto muro de la mezquita mausoleo de Mu´ayyad Sheikh (1420), a cuyo final se abre el hermosísimo portal, el más alto y bello de Egipto, en el que hay que pararse a contemplar despacio las enormes puertas de bronce, que dan entrada a la tumba del sultán acogida bajo una altísima cúpula estriada y a la mezquita propiamente dicha. El patio es de una sobriedad espartana en radical contraste con el espacio cubierto y sobre todo, con el muro de la qibla, uno de los más hermosos muros del mundo, profusamente decorado con juegos de mármoles polícromos y juegos de falsas profundidades. La presencia de un impresionante mimbar original (s. XV) de madera finamente labrada con incrustaciones de marfil junto al mihrab pone la guinda definitiva al conjunto, una de las más interesantes visitas de la ciudad. Unos bancos situados justo enfrente permiten contemplar el conjunto larga y cómodamente. Si además consigues quedarte en soledad el efecto es realmente mágico.


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Justo enfrente de la mezquita Mu´ayyad Sheikh se levanta uno de los muchos sabil y kuttab de estilo rabiosamente otomano que se construyeron en los tres últimos siglos (XVII, XVIII y XIX) de la ocupación turca. Se trata de un invento típicamente otomano. Un sabil es una fuente y un kuttab es una escuela. Cuando un personaje importante quería dejar su impronta en su ciudad mandaba construir un edificio que satisfaciera dos de las necesidades básicas de los humanos: la de agua y la de cultura, para el cuerpo y el espíritu. Son muy comunes en Estambul, pero sobre todo en El Cairo, donde, junto con los minaretes suelen ser la estampa gráfica más repetida. Pero este, el de Nafisa Bayda (1796) es sin duda el más coqueto de todos. Recientemente restaurado y dedicado actualmente a oficina gubernamental relacionada con el turismo, sus dos pisos presentan una deliciosa estampa con sus arcos protegidos por mahsrabeyas (celosías). El callejón que hace esquina con este sabil-kuttab es el célebre Sharia as-Sukareya (calle del azúcar), en la que se desarrolla la acción de la novela del mismo nombre de Naguib Mahfuz. Veinte metros más hacia adentro y aprovechando uno de los escasos recodos de toda la calle, se alza el otro sabil y kutub, el de Tusun Pachá (1820), de estilo rococó, también uno de los más bellos de la ciudad.


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Siguiendo el callejón de la izquierda se llega a un pequeño barrio copto en el que vegetan milagrosamente un par de pequeñas iglesias. Muy cerca, rodeando la siguiente mezquita se accede a través de un par de callejones a la fachada (lo único visitable) de una de las mansiones otomanas privadas que se conservan ciudad, la de Gamal ad-Din ad Dhabi, profusamente representada desde su construcción. La calle continúa ya rectamente entre cientos de puestos y tiendas de ropa, edificios apuntalados y alguna mezquita con la figura de un alminar, con aspecto de campanario cristiano y decorado con un curioso ajedrezado en rojo y oro como horizonte hasta su encuentro con la del Azhar, a la que accederemos a través del pasaje cubierto por un atísimo techo de madera a cuyos lados se levantan dos de los edificios del complejo de El Ghuri, a cuya mezquita pertenece el alminar largamente entrevisto anteriormente. El Ghouri fue el último sultán mameluco, expulsado del poder por los otomanos que invadieron Egipto y lo convirtieron en una provincia de su Imperio en 1517. El equivalente a nuestro Boabdil. A pesar de que sólo reinó 16 años contruyó uno de los conjuntos monumentales más importantes de la ciudad y se cuenta que más preocupado anduvo los últimos días por terminar su obra que por la inminente amenaza, cumplida finamente, de perder el trono.

Se trata pues de los últimos edificios mamelucos de El Cairo. A la izquierda se alza la Madraza y a la izquierda el Mausoleo y la mejor forma de apreciarla es con el grabado que hizo Roberts del conjunto en 1839, y sustituyendo mentalmente a los vendedores de ropa de origen inequívocamente china e india que hoy ocupan la calle por los de seda que lo hacían entonces. Intenté lógicamente con él en la mano recoger fotográficamente la misma vista actual con el resultado de imposibilidad absoluta. Roberts debió montar una estructura-mirador justo en medio de la calle El Azhar, que hoy sufre un permanente gripamiento por embotellamiento automovilítico perpetuo que necesitaría para la captación de la misma vista del concurso de varios departamentos municipales de un ayuntamiento cuya única cabeza es, lógicamente, el propio ra´is de la república (1).

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A mí me gusta particularmente mucho el Mausoleo, que cuenta con un soberbio patio, hondo y oscuro, rodeado de unas arquerías que alternan la piedra roja y blanca sobre los que corre un hermoso friso con suras coránicas y que antecede al estrecho espacio de la mezquita.



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El conjunto se completa con otro edificio separado, 50 mts más allá en dirección a la mezquita del Azhar: la wikala de El Ghouri. Una wikala, como expliqué cuando hablé del de la medina de Túnez es un fonduq (hospedería), pero de lujo, un cinco estrellas de la época. Guarda la estructura de los fonduqs, patio-cuadra y plantas altas para las habitaciones, pero está reservado a personajes pudientes, comerciantes ricos principalmente. La wikala de El Ghouri cuenta con un precioso patio primorosamente restaurado que sirve ahora para eventos musicales, sobre todo para el espectáculo de danzantes sufis que todos los miércoles y sábados por la tarde actúan en él. Conviene visitarlo a lo largo del día, cuando no hay actuaciones, para poder apreciar tranquilamente la serena belleza del edificio, el maravilloso efecto de las ventanas y masrabeyas (balcones con celosías) de madera sobre la dorada piedra desnuda de las plantas superiores, sustentadas por una galería de sobrias columnas y arcos apuntados . Merece la pena también asistir al espectáculo de los derviches, muy diferentes a los más conocidos turcos, mucho más colorista y efectista, con números que caen plenamente en lo circense.

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(1) El Cairo carece de alcalde. Sus funciones las hace el gobernador de la provincia, dependiente directo del ra'is (presidente) de la república. La causa es que un alcalde electo de una ciudad que supone prácticamente toda la población del país tendría más poder que el propio presidente.

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO (II)

BUCEANDO POR EL CAIRO ISLÁMICO (III)

viernes, 24 de abril de 2009

¿Comprarías ciegos a medias con Rosa Aguilar? o el PSOE sí paga a traidores.

Reconvirtiendo la célebre prueba que usan los gringos para medir la fiabilidad de un político que invita a decidir si se le compraría al examinado un coche usado, en España, más modestamente invitaríamos a decidir si compraríamos con el político en cuestión a medias un cuponcito de ciegos o un decimito de lotería, permitiendo que él lo guardara.

¿A qué extremos de miseria moral puede llegar la que pasa incomprensiblemente por izquierda española que coloca al frente de los intereses de todos los andaluces a una persona con la que una vez estudiadas friamente sus actuaciones de los últimos años muy poca gente compartiría la suerte de su fortuna, cuyas actuaciones apuntan claramente y cada una a su condición de piratona mangui, de poco fiable, dada a quedarse con todo y dejar tirado a todo aquel con quien comparta complicidades?

Como ya ALBERTO ALMANSA en su blog ha desgranado uno por un todos los datos objetivos que podrían avalar los merecimientos al desprecio universal de la exalcaldiosa de Córdoba, su exacta colocación en el cajón de la mala gente, me limitaré a añadir un par de pinceladas más.

Yo no hablaría de traición, como muy bien anota mi contabernario Porca Miseria en LA CALLEJA, aunque me venga bien para titular esta entrada, porque realmente IU se ha aprovechado de Rosa Aguilar para dilapidar abundantemente una oportunidad de ejercer el poder en algún sitio y es tan responsable de la mentira que ha supuesto la persona de la alcaldiosa como ella misma, puesto que tendrían que haberle dado la patada o pedirle amablemente que se largara tras su segunda o tercera meada fuera de tiesto y no aprovecharse de su método de ganar votos subvencionando cofradías, peñas casposas y refregándose (es una metáfora, claro) unos minutos con las marujas de los barrios en los peroles populares, siempre con prisas porque tiene cita con el obispo, su director espiritual.

No, Rosa Aguilar no es una traidora, es sólo una mala persona, alguien que nunca hace las cosas por derecho, que no guarda el protocolo mínimo exigible con los amigos, ni da la cara decentemente jamás cuando en la propia casa le llaman la atención por romper los muebles. Que se escabulle siempre si puede por la puerta trasera del restaurante con la excusa de ir al servicio a la hora de pagar la cuenta en una comida de compañeros.

Sólo tres detalles:

Rosa Aguilar no pidió la baja del Partido Comunista. No envió a la secretaría un escrito declarándose no representada por la línea del partido. No. Dejó de pagar. Se autoinfligió sin inmutarse la ignominia personal de que la echaran por morosa, sin dar la cara. Sólo ese detalle bastaría para catalogarla moralmente.

Rosa Aguilar colocó públicamente su amor por Córdoba (y de paso su legitimidad política) al mismo nivel que el de Antonio Cruz Conde, alcalde franquista y el representante más conspicuo del caciquismo falangista, alguien que necesitó que le eliminaran a 7.ooo cordobeses para consumarlo, mientras negaba el permiso para abrir las fosas de los fusilados por los compinches del cacique.

Rosa Aguilar ha dado una muestra exacta de su catadura moral en la forma en que ha gestionado su transfugismo. A espaldas totalmente de su formación política. Independientemente de los desencuentros que pudiera tener con ella hay una cosa que se llama educación, de la que siempre presume que le inocularon las monjitas de las Francesas, pero que debió perder en algunos de sus muchos danzones con gente de calaña moral dudosa como empresarios corruptos, curas banqueros trabucaires y obispos jesuitas. Falta de educación, pura y dura.

En los años de plomo del franquismo nos machacaban las neuronas y la moral con una historieta que venía en la Enciclopedia Álvarez. Aquella de Viriato fue un pastor lusitano que tuvo en jaque a los romanos... Roma, como no consigue vencer en buena lid al bravo guerrillero compra a sus tres generales para que lo maten. Una vez asesinado, los infames van a cobrar y el cónsul romano los manda ejecutar cincelando para la eternidad la célebre frase de Roma no paga a traidores. La intención pedagógica de tal historia era inocularnos el sentido del honor, un sentido del honor en el que curiosamente se cagaban diariamente los propios inoculadores. En ella sólo quedan como deshonrados los traidores. Hasta Roma, a pesar de la sucia añagaza se cubre de honra con el desenlace.

Traspasando la historieta a la historia reciente de Córdoba todo el mundo queda deshonrado. Hasta Viriato/IU, que mantuvo a los generales/Rosa que lo sostenían en el poder incluso sabiendo que un día lo asesinarían. Y Roma/PSOE no sólo consigue meter un buen topo/Blanco en Lusitania/Córdoba, una inconquistable plaza hasta entonces en manos de un grupo de extraños irreductibles guerrileros sino que no tiene ningún escrúpulo en recompensar a los traidores/Rosa con un buen bolsón de denarios/consejería de la Junta.




ENTRADAS RELACIONADAS:



AMOR A CÓRDOBA

DOÑA ROSA Y SUS MONJITAS

ROSA AGUILAR CONVICTA Y COFRADE

LA MISA DEL OBISPO Y LAS AGUJETAS DE LA ALCALDESA

miércoles, 22 de abril de 2009

El Cardenal Cañizares celebra una Misa Goyesca

El Rey de las Pasarelas Preconciliares Monse Cañí ha dado una vuelta de rosca más a la rivalidad que mantiene con la Otra Gran Estrella que Brilla en el Firmamento Fashion Vaticano, Susan Tidá, encerrándose con 6 MONAGUILLOS 6 en el Coso Vaticano en la que sin duda será recordada como la Corrida Goyesca Tridentina más bizarra del siglo (XVI).

Como mandan los cánones en estas corridas misales que guardan las esencias más puras de la Contrarreforma Ultracatólica el peligro para el Oficiante no consiste sólo en que ha de desarrollarse en casposo latín de misal preconciliar sino en que ha de mantenerse toda la fastuosa ceremonia y durante todas las maniobras de la misma perfectamente de espaldas a los bravos monaguillos y al público que asiste al magno evento. Pero nuestro Cardenal Cañí dejó, como siempre, el pendón de España perfectamente enhiesto. Por algo las Goyescas y las Tridentinas son un invento netamente español.

En lugar de optar en esta ocasión por las capas talares rojo pasión y los bonetes ribeteados de pashmina de pelusilla escrotal de monaguillo púber con que enloqueció al respetable en la Goyesca del 2007, Monse se ha decantado en esta ocasión por un más tradicional (aún) modelo de traje torero rosa y oro con una supermegamitra divina de la muerte bordada en fantásticas travesuras florales rematadas por piedras preciosas con guantes de mosquetero en raso blanco.

Los paparazzi que cubrieron el colosal evento relatan la súbita mutación del rostro de Susan Tidá del rosado germánico al verde bilioso cuando vio aparecer al Majestuoso Contrareformista Españió hacer el paseíllo camino de los medios. Verá este piernas cuando me monte yo una misa estilo III Reich... , se le oyó mascullar entre dientes.

lunes, 20 de abril de 2009

Córdoba, Capital Europea del Cagajón Equino

SEVILLANAS DEL CAGAJÓN
La noche cordobesa
huele a boñigas
que dejan por las calles
los cutreaurigas.
Plastas equinas
que dejan las calesas
por las esquinas.
Mierda caballo
perfumando las noches
de abril y mayo.

boñigas


Los cocheros de caballos de Córdoba siguen dando la imagen más propia de esta ciudad. No digo que la enseñen, sino que la son. Con dos cojones, más gordos que los de sus caballos, aspiran valientemente al título de únicos en el mundo que no han consentido colocar los higiénicos pañales a sus animales para impedir que sus cagajones rieguen las calles y esparzan sus amoniacales aromas por el aire que respiran los ciudadanos. El Ayuntamiento de la ciudad, con fama de duro, intransigente y sordo y con muchos cojones para reprimir a la gente que le plantea reivindicaciones razonables no los usa en cambia con este minúsculo colectivo que se los coloca encima de la mesa cada vez que intenta meterlos razonablemente en cintura. Probablemente nuestros ediles acaben sacando virtud del vicio y estén ya pensando considerar el permanente olorcillo a cagajón de la Judería como una seña de identidad más de la ciudad a vender de cara al Dormidisisai. Por cojones.


En las fotos coches de caballos de pasear turistas de todo el mundo. Otros lugares que prefieren otras señas de identidad. La mayoría de países a los que consideramos menos desarrollados que nosotros. Ya te digo...


calesanabeulcalesahammamet


Calesas de Nabeul y Hammamet (Túnez)


calesaisfahancalesaestambul


Calesas de Isfahan (Irán) y Estambul


calesapragacalesacordoba


Calesa de Praga y de Córdoba

sábado, 18 de abril de 2009

Comiendo y bebiendo en El Cairo

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Warda: Batawannes bik



tallaatharb

Meidan Talaat Harb

A pesar de que todas las guías lo colocan en Meidan Tahrir, donde se encuentra el Museo Egipcio, el centro del Ensanche Cairota o Cairo colonial es Meidan Talaat Harb, en cuyo exacto medio se alza la figura en bronce de un tipo regordete con chaqueta de corte y el clásico fez representado enrollando eternamente unos folios a la altura de su la bragueta y que corresponde al titular del nombre de la plaza, el creador del Banco de Egipto, mister Mohammed Talaat Pasha Harb.

tiring

Los antiguos almacenes Tiring de meidan Ataba el Khadrá muestran aún un absurdo atlante visible desde el scalextric que lleva al Azhar

La plaza es circular y distribuye las calles principales del centro. Exactamente enfrentadas encontramos dos de las más importantes librerías de El Cairo: la Madbouli que expende fundamentalmente libros en árabe y la Shorouk especializada en libros en inglés, de importación o editados en el propio Cairo, como una especie de metáfora del desgarro que sufre el alma de la capital de Egipto, dividida entre su raíz arábiga, prefundamente oriental y su fascinación por Occidente. La oferta en ambas es superinteresante tanto la una para los arabistas como la otra para los turistas o interesados en temas egipcios.

Las dos esquinas más vistosas de la plaza están ocupadas una por los sovietizantes almacenes Sednaoui y la otra por el Grouppi. Los almacenes son los restos de un imperio comercial de principios del siglo XX que fue nacionalizado en 1961. Eso explica su aire sovietizante y la ostensible desgana de sus empleados. Existe otra tienda Sednaoui que cuenta, aparte de con el mismo aire desmayado, con una bonita cubierta acristalada central en la plaza Ezbekeya, muy cerca de la entrada al Musky, la fascinante calle-mercado que lleva directamente a Khan el Khalili y en la que se venden las más delirantes horteradas del universo mundo. El Grouppi es un restaurante modernista de bonita fachada decorada con coloridos mosaicos que fue durante la época dorada un lugar clásico de encuentro entre las clases ilustradas cairotas. Hoy se ha convertido en una pizzería anodina y cara perfectamente evitable.

Entrando en la calle Talaat Harb en dirección a la plaza Tawfikeya en la primera calle a mano izquierda se encuentra el Odeon, un hotel con una coqueta terraza en el quinto piso donde tomar una cerveza tranquilamente. Para tomar contacto con las increíbles azoteas de El Cairo antes de contemplarlas desde los minaretes de Bab Zweila.

caferiche

El Cafe Riche


Regresando a la parte de la calle Talaat Harb que enlaza con Meidan Tahrir se encuentra, semioculto en un pasaje otro bar clásico, el Estoril, en cuya barra se reúnen los intelectuales cairotas inconformistas a arreglar el mundo y a ponerse tiernos de cerveza o güisqui y donde las mujeres son bien acogidas codo con codo en la barra. En las mesas, desde las cuales se puede disfrutar de obras pictóricas de artistas egipcios contemporáneos se sirve una de las mejores comidas de estilo occidental del centro, aunque también proporcionan las clásicas especialidades egipcias. Preguntamos al simpático camarero francófono de toda la vida por su matusalénico compañero, un nubio de casi dos metros de alto de tubular galabeya azul y turbante blanco que cada año nos sorprendía con su pertinacia en mantenerse en activo. Se movía por el restaurante arrastrando los pies a velocidad de caracol con la bandeja en un constante riesgo de acabar en el suelo con las Sakara reventadas, lo que nos mantenía a lo largo de toda la comida al borde del infarto desde el primer año que lo frecuentamos. ¿Le grand noir?, preguntó retóricamente y moviendo una ondulante mano hacia el cielo nos confirmó que hacia allí se había dirigido por fin. Ha sido sustituido por dos más jóvenes aunque igual de nubios y por tanto igual de negros. Un puntazo del Estoril es que la tapa -porque habréis de saber que en algunos bares cairotas observan la sanísima práctica del contapismo al servir una cerveza- no consiste en el platito de altramuces o de garbanzos cocidos con comino que ponen por ejemplo en el Excelsior, sino en un trozo perfectamente despachado de un queso sabroso y tierno y todo el pan que necesites para empujarlo. Inexplicablemente han eliminado de la carta el suflé de espinacas que constituía mi plato favorito. Justo enfrente del Estoril, cruzando Talaat Harb, comienza la calle Hoda Shaarawi, que ostenta el nombre, para horror de los islamistas, de una feminista egipcia de los años 20, poeta y activista, que sacudió violentamente los hombros de la sociedad cairota cuando un día de 1923 se bajó de un tren en la estación Ramsés y se arrancó el velo de la cabeza. Nada más entrar en ella encontramos uno de los restaurantes más famosos de Egipto y posiblemente del mundo: El Felfela. Yo he de confesar que el Felfela me produce un poco de grima. Es tan... tan... tan turístico... Los camareros prácticamente hablan cualquier idioma de cualquier país que se dedique a enviar remesas masivas de guiris al país de la pirámides y sufren de una irrefrenable tendencia a considerarnos poco menos que inocentes juguetes. Por contra son de una eficacia a prueba de impacientes. Pero lo que siempre me acaba por decidir a volver una y otra vez es que la comida está exquisita. La mejor de los restaurantes de tipo medio del centro de El Cairo con diferencia. El baba ganush (pasta de berenjenas con tahina), el ful (habas) en sus diferentes formas y la taameya (faláfil de habas) son inigualables. Y las carnes suelen servirse en su punto. Y siempre consuela el hecho de que son muchos los nativos que comen allí. Todo ello a pesar de la espantosa decoración pseudoselvática.

estoril

Interior del Estoril

De nuevo en Talaat Harb se abre el encantador Café Riche, un lugar cargado de historia que ha permanecido muchos años cerrado. Entre sus paredes conspiraron la mayor parte de los nacionalistas egipcios desde los años 20 del siglo pasado. Tras muchos años cerrado su reapertura no ha colmado las expectativas. A pesar de ser también bar, es posible que a determinadas horas se nos pongan pegas para beber sólo una cerveza en las mesas. Y la comida deja mucho que desear. Así que la solución es tomarla en la preciosa, pero estrecha e incómoda barra. Las paredes están llenas de fotos de personajes, tanto artistas como políticos, entre los que para los turistas sólo es posible reconocer a un par de ellos, Naguib Mahfuz y alguno más. El Riche hace esquina con un callejón que conduce directamente a una especie de plaza-patio en el que se despliega uno de los cafés al aire libre más interesantes de El Cairo, un sitio ideal para tomar un café saboreando lentamente una shisha tras una comida en el Felfela o en el Estoril.

Existen en El Cairo mucho restaurantes populares que hasta no hace mucho marcaban la diferencia con los de tipo más occidental fundamentalmente en la lita de precios, muchas de ellas escritas sólo en árabe. Pero con el tiempo los precios de han ido unificando, de manera que cuesta prácticamente lo mismo comer sobre un hule limpiado someramente con un dudoso trapo que sobre mantel. Así los platos de carne, principalmente las chuletas de cordero, giran en todos sitios alrededor de las 40 libras egipcias (5’5 €), mientras los mezzes lo hacen entre las 7 y las 10. Así, a no ser que se prefiera el ambiente estrictamente popular no merece la pena frecuentarlos. Hablo de ralación entorno, limpieza y presentación / precio, no de la calidad que es casi siempre excelente. Con la ventaja sobre los finos de que ponen cerveza y la desventaja de que no suelen servir la paloma rellena de arroz, una de las especialidades cairotas preferidas. Cuando hablo de resptaurante populares me refiero a los que sirven comida egipcia tradicional y no los kusharis, restaurantes especializados en uno de los platos que han llegado a se más populares por puras necesidades presupuestarias. El kushari es un plato compuesto por pasta, lentejas, arroz, especias y salsa de tomate, todo mezclado y que sale a unos 0’13 €. Y está realmente rico.

paloma

Paloma rellena en un restaurante popular

Otro lugar interesante para tomar una cerveza es el histórico, decrépito, pero encantador, Café Hurriya (Libertad) de meidan Falaky, a la que se llega siguiendo Hoda Shaarawi, donde la mugre ha conseguido formar parte del decorado con derecho propio y la contemplación a través de los enormes, desvencijados ventanales, de la agitación de la plaza, ante una fría, pero sintapista, Stela, un placer para tabernarios gurmets. Justo enfrente, atravesando toda la plaza está el mercado de Bab el Louk, buen lugar para tomar el pulso a los precios de los productos de primera necesidad y a la derecha, en la esquina con sharia El Felak un restaurante especializado en carnaza: cordero y vacuno especialmente. Raciones poderosas, carne olorosa a carbón y una higiene a prueba de tiquismiquis occidentales. El defecto viene por el lado del sople: no sirven alcohol.

enelhurriya

Una Sakara en el cafe Hurriya. El pixelado de mi cara
responde a órdenes superiores por el temor a que alguien me reconozca en la
ciudad y tome represalias contundentes por mi mala follá. Después de lo del
ataque a la Calleja...

Pero el descubrimiento gastronómico de este año ha sido paradójicamente, un restaurante chino. El Pekín, a dos pasos del Windsor, en Saray Ezbekeya. La comida egipcia está muy buena pero tiene el problema de la monotonía. Demasiados días saboreando delicias locales puede cansar al paladar menos exigente. Como llevábamos varios días pasando por delante de la puerta del Pekin un día, a pesar de nuestras reticencias actuales decidimos cenar sólo por cubrir el expediente. Ya sólo el interior impresiona por el exquisito gusto con que está montado y por la apariencia delicadamente lujosa del mobiliario, que no se corresponde con la anodina apariencia exterior. La segunda sorpresa son sus platos, una versión original y deliciosa de la comida estándar de restaurante chino (que no se corresponde exactamente con ninguna de las tradiciones localistas chinas) y sobre todo el apartado final de sus platos de fusión. El pollo con salsa china y berenjenas quedará sellado en mi memoria para siempre. Un punto muy desfavorable es la pequeña estafa que supone el que las cervezas, te las cobren a precio (17 libras) de botella normal (de 630 ml.) y te endiñen una pequeña de 333 ml.

La cerveza egipcia es francamente mala en sus tres avatares: Stella, Sakara y Heineken. Sólo muy, muy fría, a punto de nieve como solo la ponen a veces en el Barel Bar del Windsor puede medio colmar el paladar de un cervecero occidental. Parece mentira que sus antepasados fueran los que inventaron la cerveza. Pero es no es culpa de la tradición, sino del Islam, en cuyos países no demasiado fundamentalistas, pero dotados de legislaciones que promueven sociedades más o menos abstemias se fabrican las peores cervezas del mundo.

zocochino

Prueba de que El Cairo está perfectamente integrado en las corrientes comerciales globalizadoras mundiales

ruinasbarkursal

Ruinas del mítico Bar Kursaal en El Cairo en sharia El Alfi, a las que deberían conceder la misma importancia que las de los templos ptolemáicos.

viernes, 17 de abril de 2009

Piratas


Nada es como nos lo cuentan. Estos días se nos ha dado una imagen absolutamente manipulada, por parcial, del problema de la piratería en las costas de Somalia, en el océano Índico. Imágenes de desalmados secuestradores sin escrúpulos que asaltan barcos que cumplen con la benéfica misión de surtir de petróleo y pescado a los occidentales que las contemplan desde los mullidos sofás de sus casas. Así, por pura maldad y puro afán delincuente de sacar dinero fácil. Pero casi, casi nadie, se ha parado a investigar un poco, sólo un poco, en las causas reales que han llevado a cientos de somalíes a tomar un kalasnikov, armarse de granadas de mano, fletar una lancha rápida y lanzarse a la caza de marineros blancos.


La tremenda desestructuración que la sociedad somalí sufre desde hace 20 años con la inestimable ayuda de los intereses estratégicos occidentales ha creado un vacío de poder estatal terrible y mortal que ha acabado lanzando la ley en los brazos de bandas descontroladas, pero sobre todo ese vacío ha sido la causa de que el país no haya tenido voz en los foros internacionales para denunciar el sistemático saqueo ilegal de sus costas por los barcos de todas las flotas pesqueras de Europa y Japón (300 millones de atunes, camarones y langostas al año) y, lo que es peor, la conversión de aquellas lejanas costas en el vertedero de materiales tóxicos, nucleares principalmente, de medio mundo desarrollado. Todos lo sabían, pero nunca nadie pronunció una palabra en contra, ni mucho menos mandaron patrulleras militares para impedirlo. Fueron los propios pescadores somalíes, arruinados por la esquilmación de sus bancos de pesca y enfermos a consecuencia de los vertidos los que trataron de defender sus recursos y su salud. Inútilmente, claro. Al final descubrieron lo que tenían que descubrir: que el único lenguaje que conocen los hijos de perra es el de los hijos de perra. Y que el negocio estaba en robar salvajemente a los ladrones y ya puestos a todo el que se ponga a tiro. Piratas les llaman. Como siempre. Como a los indios que atacaban a los blancos que les habían robado las tierras en el Far West. Como a los palestinos que se defienden del genocidio que el estado israelí ha diseñado para ellos. Como a los surafricanos negros que asaltaban las granjas de los colonos blancos que les habían despojado hasta de la condición de humanos.


Lo cuenta muy bien HERMAN ZIN en su imprescindible blog, que recomiendo no sólo para ese tema sino para todos los demás a los que sólo tenemos acceso por vías oficiales. Porque toda cara tiene impepinablemente su culo. Sólo hay que querer encontrarlo.

jueves, 9 de abril de 2009

Izquierda Unida Cofrade

© Fotografía: Álvaro Carmona, fotógrafo de El Día de Córdoba


La imagen más feroz de esta semana presuntamente santa será ya para siempre en Córdoba la del último rojo, en este caso roja, rindiendo armas ante la Superstición Católica victoriosa. En la foto aparecen dos concejales de IU del Ayuntamiento de Córdoba haciendo estación de penitencia en una procesión católica y portando sendos báculos cofrades.

Uno es el de Movilidad (se supone que de pasos y tronos), José Joaquín Cuadra, costalero de una cofradía católica, es decir un caso clínico de manual de incoherencia ideológica aguda con complicaciones estéticas graves por uso inmoderado de gomina.

La otra, la de Educación e Infancia, Elena Cortés, que el año pasado desde su balcón protagonizó una supuesta falta de respeto a los cofrades que pasaban bajo su balcón paseando un ídolo, colocando un NO pintado de la baranda y haciendo sonar una sirena. Tras la previsible biliosa reacción de los cofrades, la supuesta ofensora fue inmediatamente llamada a capítulo por la alcaldiosa, Rosa Aguilar, también, como todo el mundo supone, de IU, aunque salida del armario hace años confesándose católica practicante, entusiasta cofrade, con director espiritual mitrado y seguidora del pedorro equipo de pelotistas local, y obligada a humillarse pidiendo perdón a los correosos dirigentes de las Hermandades y Cofradías.

Y este año se ha sabido por fin el alcance de la penitencia que le impuso la Reverenda Madre del convento municipal, esa Bernarda Alba vestida usualmente de Tío Pepe, que mantiene con mano de hierro el bocado de las alborotadoras niñas de Capitulares, a la díscola muchacha del NO y la sirena.

Aunque tal vez nunca alcancemos a saber si lo que le ha ocurrido a Elena Cortés ha sido una auténtica una caída en el camino de Damasco y pertenece ya al grupo mayoritario municipal de excomunistas y ahora católicos renacidos con que se ha rodeado la alcaldiosa para ayudarse en la alta misión apostólica que le ha impuesto su Spiritual Coacher, Monse Asenjo: convertir IU en un partido confesional y a ella misma en la Papisa Rosa, título especular pero más acorde con los tiempos del que llevara su antiguo mentor Julio Anguita, El Califa Rojo. El premio no vendrá en el otro mundo, sino en este, con el perdón de sus pecados y de la enorme deuda, no precisamente moral, que atenaza a la formación con la Banca que lleva en el logo al Espíritu Santo.

Sea como sea, la entrega de la cabeza de la Cortés estaba pendiente y conociendo las ciliciales aficiones de la Papisa la penitencia impuesta a la díscola concejala de procesionar catecuménicamente de la mano del exrojo cofrade engominado armada de báculo cristofascista no sólo consistió en servir de carnaza y hazmerreír para los orodentados dirigentes de las Hermandades, sino que exigió una más meritoria humillación. Un soplo de fuentes cercanas al conventillo hablan de que fue puesta en la tesitura de elegir entre tres mortificaciones: colocarse una peina y mantilla española, procesionar descalza o hacerlo con un puñado de garbanzos en los zapatos. La atribulada concejala eligió la última de las opciones sacrificiales, sin saber que la Papisa supervisaría el proceso, sacando personalmente del paquete de Hacendado los garbanzos mortificadores e impidiendo que la listilla los sacara de la olla del potaje (de vigilia, claro), como tenía pensado hacer. Claro que por la beatífica cara que muestra en la fotografía cualquiera diría que al final la catecúmena Cortés acabó encantada con el castigo.

Ahora habría que preguntarle si realmente conoce el alcance de su sacrificio. Como los mafiosos que esclavizan a los ciudadanos normales haciéndoles cómplices de sus delitos, así ya todos los miembros del equipo municipal de izquierdas del Ayuntamiento de Córdoba están contaminados por su participación en manifestaciones ilegales en contra de una progresista proyecto de ley del gobierno. Todos llevan ya su lazo blanco. Podrán armar todas las piruetas clarificadoras que quieran pero las Cofradías, indivisiblemente Iglesia como dependientes directamente del Estado Vaticano, un estado que mantiene un apartheid de las mujeres peor que el de Arabia Saudí, se han lanzado al activismo político mostrando unánimemente su rechazo frontal al proyecto de ley del aborto, una ley civil que sólo pretende liberar de una puta vez a los no católicos (y a los católicos que quieran) de la imposición como universal de la moral católica. Físicamente o no el lazo está claramente colgado en la intención y en la declaración. Por lo tanto participar en una manifestación cofrade significa portar el lazo blanco en todo el centro de cada moral individual. Y tratar de justificar eso sería como justificar que un directivo de la Asociación Protectora de Animales se hiciera banderillero o participara en los lanzamientos de pava desde una torre con la excusa de que son ancestrales tradiciones del pueblo.

Es cierto que la inmensa mayoría de la gente que se disfraza de nazareno o se junta en cuadrilla bruta a levantar pesos sagrados son niños o jóvenes que se toman el asunto como una diversión festiva a caballo entre el carnaval y fiesta del pueblo, carecen de formación política y sirven inconscientemente a los intereses de las oscuras fuerzas reaccionarias clericales, amén de contaminarse con sus catequesis disfrazadas, pero por eso mismo aquellos que sí que tienen la obligación de adquirir y extender una formación política progresista deberían ser más consecuentes con sus manifestaciones y anteponer siempre las bases ideológicas de sus proyectos a la mera adquisición de votos por la vía del populismo aguardentoso. Dignidad versus votos podridos. Pero ya nos lo demuestran a las claras la calaña moral de sus excelencias, de todas, ya sin excepciones.

Hoy Elvira Lindo se chotea de los capullos políticos de izquierdas que por practicar el más grasiento de los populismos desde los 80 se ven inmersos ahora por el ataque traicionero del facherío católico con el lazo blanco, en un cacao ideológico y en una empanada moral que sólo la acendrada hipocresía que les es consustancial logrará dejarlos dormir sin pesadillas.

Pero eso son cosas del relativismo moral del posmodernismo, como dice Susan B16, que no entendemos los radicales (aún) a sueldo de Moscú.



ENTRADAS RELACIONADAS:


  1. ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (I)
  2. ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (II)
  3. ROSA AGUILAR CONVICTA Y COFRADE


martes, 7 de abril de 2009

¿Fumaba porros Julio Romero?

Pues sí, atufados (voluntaria o involuntariamente por la peste aunada del incienso y la cera) lectores, se trata de una vieja duda que me corroe el alma desde hace años y que por fin he decidido sacar de mi pecho, hacerla pública y quedarme saludablemente descansado. No se piense el suspicaz lector que pretendo empañar la figura ejemplar de uno de los puntales simbólicos de esta ciudad tratando de convertirlo en un fumeta de los bloques, pero la realidad es tozuda y las pistas y pruebas que he ido acumulando con los años no sólo me llevan indubitablemente a pensar que quien pintó a la mujer morena /con los ojos de misterio /y el alma llena de pena se fumaba los cocolotrocos doblaos, sino también a descubrir un inquietante pasado familiar...

PRIMERA PISTA. Año 1976. Un amigo ha conseguido una maría estupenda mercada a pie de procesión a los legionarios que venían con los bolsillos llenos de grifa a desfilar a Córdoba el Jueves Santo, único interés que nos movía entonces a acudir a los siniestros botellones idólatras católicos. Es final de Semana Santa, hace mucho frío y estamos él y yo en mi casa sentados al brasero con la sola compañía de mi abuela, muy mayor y casi gagá, pero no lo suficiente como para impedirle enebrar inteminables solitarios sobre el cristal de la mesa. Pensamos liarnos un canuto y yo decido que la abuela no va a enterarse y que me lo voy a hacer directamente delante de ella. La abuela ni se cosca de la maniobra. Hasta que, una vez encendido, le llega el olor. Entonces levanta la naricilla, aspira curiosamente, se le iluminan repentinamente los ojos y dice: eso huele como el tabaco que emborracha que fumaba tu abuelo. Nos quedamos a cuadros y antes de terminar el porro ya le hemos aplicado el tercer grado.

Mi abuelo hizo la mili en África, donde se pasó tres años (1911-1914) pegando tiros en las barrancas rifeñas. Yo conservo aún su cartilla militar que narra minuciosamente sus espeluznante aventuras. Según mi abuela allí se acostumbró a fumar ese tabaco que emborracha y luego ya licenciado, como trabajaba de fogonero de tren en la línea de Algeciras nunca le fue difícil conseguirlo. Lo fumaba con sus amigos en el patio de la casa de la calle Marroquíes donde vivían y, se ilumina una pícara y soñadora sonrisa en su arrugado rostro, al cabo del rato les producía una incontenible euforia que se materializaba en grandes carcajadas y sartas interminables de pegoletes, el nombre cordobés de las tonterías.


guerra africa


moroskiffy


Nos quedamos ambos dos, que nos creíamos estar descubriendo la América de la modernidad estupefaciente, más estupefactados todavía, pero cortamos prudentemente y le decimos a la abuela que no se trata de lo mismo, sino de un tabaco nuevo, para evitar que le pueda contar a mis viejos la movida y la dejamos tranquila, absorta de nuevo en sus infinitos bucles de sotas caballos y reyes.

SEGUNDA PISTA. Tras la muerte de mi abuela, un vecino de ella y de mi abuelo y también compañero de la guerra de África al que tuve la suerte de conocer me contó poco antes de morir a su vez de viejo que mi abuelo cantaba flamenco, cosa de la que yo había oído hablar a mi madre. Según el viejo vecino el gran Andrés cantaba unas malagueñas que chorreaban pringue. También me confirmó algunos rumores que yo había escuchado en la familia. Un par de poetas de la vena folklorista del barrio de Santa Marina, los hermanos Arévalo, Francisco y Antonio, cuyos nombre actualmente rotulan sendas calles por Cañero, participaban frecuentemente en las serenatas de mi abuelo y como eran amigos del pintor y también guitarrista aficionado Julio Romero de Torres lo llevaron algunas veces a su patio para que apreciara aquella pringue que chorreaban las malagueñas de mi abuelo. El propio pintor lo acompañaba a la guitarra. De eso no solía hablarse en la familia, aunque sí del detalle mucho más sabroso de que el pintor de la musa gitana se fijó en mi abuela, muy guapa, como demuestran las fotografías que conservo, con una verruga en el centro de la frente que le daba un aire misteriosamente hindú, que le propuso pintarla y que mi abuelo poco menos que lo echó con cajas destempladas de su patio.

TERCERA PISTA. Julio Romero de Torres era muy amigo de los intelectuales que estaban en el candelero entonces en Madrid, especialmente de Valle Inclán, gran consumidor de hachís, quien publicó en 1919 un libro de poemas alucinados, La pipa de kif, compuestos sin duda bajo los efectos de la maría (¡Verdes venenos! ¡Yerbas letales / de Paraísos Artificiales!). Alejandro Pérez Vidal (Ética y estética del kif: Valle Inclán, Baudelaire y Benjamin) llega a afirmar incluso que el libro fue un desafío al Real Decreto de 1918 que prohibía en España la posesión de estupefacientes sin receta.


julioyvalle


CONCLUSIÓN. Si juntamos las piezas del rompecabezas podríamos ensamblar la teoría de que fue mi abuelo el que en esas sesiones de cante bajo el viejo limonero del patio de Santa Marina puso en contacto al célebre pintor con la alegre marihuana moruna a la que él se aficionó en los montaraces aduares rifeños. Y que fue Julio Romero, tras su traslado definitivo a Madrid en 1915, el que aficionó a su vez a don Ramón de las barbas de chivo y a los demás intelectuales desinhibidos de la época. E imaginando un poco más allá podría apuntarse la posibilidad de que la provisión de la rica hierba corriera a cargo de mi abuelo que la conseguiría en sus frecuentes viajes como esforzado fogonero del correo de Algeciras y le pasara puntual y religiosamente las correspondientes dosis al de los sensuales pinceles. Es decir que ¡chan-ta-ta-chán! cabe la posibilidad de que mi abuelo hubiera sido el camello de la élite vanguardista intelectual española de entreguerras.

A ver quién supera un punto de abuelo como ese ¿Orgulloso? Yo sí, la familia no sé, creo que hubiera preferido que mi abuelo fuera menos moro y hubiera permitido que el pincel del genio de la capa y el galgo inmortalizara convenientemente a mi abuela para vivir del cuento varias generaciones. Pero yo estoy seguro de que muchas de las obras del genio cordobés y de los escritores españoles de la época estuvieron inspiradas por la mercancía que les pasaba mi abuelo, mientras les cantiñeaba esas malagueñas que chorreaban pringue.

Dejo a los expertos la interpetación de los flipantes cuadros del genio del Potro a la luz de las nuevas circunstancias biográficas que regalo desinteresadamente al mundo entero.

DE NADA.