(del laberinto al treinta)


sábado, 22 de abril de 2006

El Hombre Río

Coincidiendo con el festival poético de Córdoba, Cosmopoética, aunque sin relación aparente con él, ha aparecido en el río Guadalquivir un sorpresivo poema escultórico que ha pillado descolocada a toda la ciudad.

Hace tres días amaneció en medio del río, a un tiro de piedra del Puente de Miraflores, una escultura que propone la figura de un hombre sentado en el lecho del propio río, de cuya superficie surgen su medio cuerpo y las rodillas en estado de indolente refresco.

Todo el mundo se pensó que se trataba de una intervención propuesta por el Ayuntamiento con motivo de Cosmopoética o incluso como preludio a las fiestas de Mayo, pero la sorpresa vino cuando todas las autoridades comenzaron a mostrar ante los micrófonos de la prensa la suya propia balbuceando incoherencias y escurridizas alusiones.

Porque la colocación de la escultura recae directamente bajo la responsabilidad de sus furtivos autores, que, en un alarde de aventurerismo temerario y de alegre camaradería, la colocaron de madrugada del martes valiéndose de una balsa casera y unas sencillas cuerdas con las que la fijaron a unos anclajes en la orilla. Como han relatado ellos mismo, uno de los participantes de la furtiva performance cayó al río y no pudo efectuarse el último fijado. Por eso la escultura, que flota descaradamente (es de corcho industrial pintado), gira continuamente al pairo del viento. Habrá que averiguar si llegaron a grabar la acción, que aunque no pudiera presentarse como vanguardista ejecución, sí al menos podría hacer un buen papel en Videos de Primera.

Las autoridades como ya he dicho no han pasado hasta ahora de balbucear incoherencias y de escurrir el bulto pasándose la pelota unos a otros, mientras la ciudadanía no deja de asomarse, por fin, al río, con la nueva y divertida excusa.

  • Impagable Rosa Aguilar en su morosa definición de la performance: Todas las actividades que se realizan en el ámbito cultural tienen un punto de referencia hacia el futuro y algunas lo tienen en el momento en que se produce la actividad, otras con vocación de futuro.

  • La delegada de Cultura de la Junta, Mercedes Mudarra: Los artistas deben tener sus espacios, pero debe ser algo planificado y consensuado porque, si no, podemos convertirlo en un batiburrillo de cosas.

  • El despistado primer inspector de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que acudió al lugar de los hechos: Esto han tenido que colocarlo con un helicóptero.

  • El portavoz del PP en el Ayuntamiento con voz de Calimero: Parece que todo el mundo escoge Córdoba como motivo de pitorreo.

  • Mi primo Lorenzo que pasaba por allí: Seguro que es una publicidad de cualquier hamburguesería.

  • J. M. Belmonte, escultor (responsable de los conjuntos de estilo remordimiento de las Aguadoras de Colón y del mamotreto cofrade de Juan de Mesa), chupando rueda: Me han copiado, a mí se me ocurrió antes. Y amenaza: la Administración competente debería retirar cuanto antes la escultura flotante del Guadalquivir porque si la dejan crearían un precedente y en dos meses, yo mismo podría dejar ahí una mía sin contar con nadie.


Nooooooooo, por favor, háganle caso, no sea que la cumpla. ¿Qué se le ocurriría a nuestro más castizo artista?¿ Un Manolete flotante, un flamenquín con patatas, un traje de faralaes?

A mí me gusta, sobre todo considerándolo como apunte de una posterior intervención de más envergadura que hiciera que los cordobeses empezáramos a mirar el río con otros ojos, ahora que parece que va a convertirse en definidor del eje arquitectónico de la ciudad.

Addendum (2/9/06): Mi amiga Hencarna me envía un enlace a una magnífica página de escultura urbana en el mundo. En ella envuentro esta pieza de Estocolmo. No sé absolutamente nada de ella. Si es permanente o provisional. Si se colocó antes o después de nuestro Hombre Río. Sirva sólo como complemento al post anterior.



Comentarios
Yo también he reseñado el suceso en mi blog:http://www.espacioblog.com/rrose/post/2006/04/22/el-banista-accidental
Rrose — 26-04-2006 17:07:57
Por favor que saquen al Hombre Rio de la zona del molino martos es una pena que un suceso tan significativo en nuestra ciudad, tenga este fatídico desenlace, S.O.S por los escultores por favor !!! queremos verle donde estaba !!!!!
Star — 27-04-2006 22:05:41

viernes, 21 de abril de 2006

jueves, 20 de abril de 2006

Félix Bayón

Mientras regreso el lunes me entero por la radio del coche de la muerte de Félix Bayón. Yo lo conocí muy tangencialmente. Transplantado de corazón en 1992, venía al Hospital de Córdoba donde trabajo a pasar las periódicas revisiones a que se veía obligado por su estado. Aprovechaba las esperas para charlar con él, sobre todo de las complicidades entre el cura Castillejo y su Cajasur y el Ayuntamiento de Jesús Gil de Marbella y otras hierbas venenosas. Su enfermedad lo transmutó por fuerza de conspicuo kremlinólogo en marbellólogo tenaz. Leí todas sus novelas. Me inquietó con Adosados antes de que fuera llevada con bastante acierto a las pantallas, y me llenaron de zozobra algunas escenas de su La libreta negra, aunque no me pareciera una novela redonda. La última, De un mal golpe, la leí con más curiosidad que gusto, pero no dejé de disfrutar de su fino olfato, el mismo que me hizo seguirlo semana tras semana en su columna de El País Andalucía tantos años y después y hasta ayer mismo en El Día de Córdoba. Me extrañó que le ofrecieran una misa como funeral, pero no tengo datos que corroboren mis tendenciosas sospechas.

martes, 18 de abril de 2006

Cádiz

La mañana de San Sábado bajamos a Cádiz, una de mis ciudades favoritas. Me reiteré en la sospecha, ya presentida en ocasiones anteriores, de la mayor largueza de las raciones de sus bares respecto a los de Córdoba, cuya tendencia a la tacañería se suele disfrazar con el supermanido mantra del senequismo. Pero Cádiz no sólo es larga en sus raciones de calamares, sino también en la generosidad con que rotula los nombres de sus calles, como demuestro en el documento gráfico que adjunto como prueba. En un bar del barrio de la Viña, saboreando una enorme ración de morena adobada, me entero por un compungido capillita de que el día anterior se empaparon los palios de algunas procesiones. Pongo cara de póker pero me alegro secretamente. Ya sé que es una crueldad estúpida, pero es la única forma de venganza contra los católicos exhibicionistas que agreden mi sensibilidad que puedo permitirme.

Pasando el tiempo (monstruosidades del turismo)

Archivado en GENERAL • Fecha: 18-04-2006 13:29:37
Huyendo de las tamborradas este año incumplo mi costumbre de no salir en la Santa Semana para no tener que compartir el mundo con la mitad de la humanidad haciendo lo mismo a tiempo total. San Viernes, San Sábado y San Domingo. En la playa, en un hotel contratado por agencia. Lo único encontrado cerca del mar. En Novo Sancti Petri, la costa de Chiclana, un ejemplo más de la sistemática destrucción del medio natural en este país, vendido por sus diversas administraciones, fundamentalmente municipales, a la industria del ladrillo y el turismo de masas. Hay que decir en su descargo que se están evitando en esta zona las torres de apartamentos colménicas típicas ya de la Costa del Sol y de Benidorm. Pero desde luego se adivina una confabulación mafiosa de carácter rizomático de clara estirpe marbellí. Son hoteles enormes de cuatro plantas como máximo, construidos a lo ancho, uno tras otro, de la costa, especialmente diseñados para ofrecer alojamiento, piscina, pantagruélicos bufés, y aseadas fiestecitas nocturnas en el bar-terraza a miles y miles de currantes centroeuropeos con una imaginación tan portentosa como para confundir el paraíso vacacional con semejante cutrez plastificada. El 90% de la clientela respondía a ese esquema. De hecho los camareros se dirigían a nosotros invariablemente en la tedesca lengua antes de pasar al ceceante acento gaditano una vez comprobado que nuestro aspecto latino respondía realmente a la misma configuración étnica que la suya.
Acostumbrado a otro tipo de establecimientos, ha sido todo un descubrimiento el de la mecánica de los bufés pantagruélicos que en estos se sirven y de la desaforada gula que desencadena en el ánimo de su relajada clientela. La vista de ancianos de moderado aspecto regresando por tercera vez a su mesa con un enorme plato en su mano en el que temblequetea un cerro de huevos revueltos, beicon refrito y embutidos de diverso pellejo para desayunar me ha llegado a espeluznar cada mañana. La untosa adoración al sol y a los bestsellers más casposos de los estantes del Carrefur de Frankfurt en un silencio religioso al borde de la piscina más aún. No he sucumbido, sino de refilón, a la curiosidad malsana por las inenarrables formas de espectáculo dancístico-musical nocturno en la terraza-bar del hotel. No hubiera podido soportar la constatación de que lo que narraba Davis Foster Wallace en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer no era una cruel parodia.
Pero al menos dan más trabajo continuo que los apartamentos. Trabajadores de Chiclana, de Vejer, de San Fernando, de Medina Sidonia... nutren las entrañas de los monstruos. Playas destrozadas, pero pan para esos pueblos. La costa de Cádiz se salvó durante muchos años por su exposición a los terribles levantes que impedían asegurar un disfrute playero continuo como en la costa malagueña. Pero ya le llegó la hora. La saturación de la Costa del Sol ha escurrido el caldo de la especulación hacia aquí.

viernes, 14 de abril de 2006

14 de Abril 1931-2006: 75 aniversario


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jueves, 13 de abril de 2006

¡Que los excomulguen!

Boda gay pepera
Como bautizado en el seno de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en situación de solicitada apostasía aún no admitida a trámite y hasta que no me sea devuelta resolución positiva de la misma, exijo de las Más Altas Jerarquías Eclesiásticas Españolas que cumplan con su obligación de fidelidad a la Doctrina y a las Normativas de la Congregación de la Fe y excomulguen por vía de urgencia a los dos concejales gays del PP que se han casado por lo civil en Ourense, así como al alcalde, a la diputada de marras, al presidente del PP gallego, Alberto Núñez Feijoó y al presidente provincial, José Luis Baltar. De paso también a Fraga por consentirlo. Y a mí, por favor. Excomúlguenme. De la Iglesia y de este país de gilipollas.
Comentarios
Menudo mosqueo...
almorávide — 13-04-2006 14:48:50
JA JA JA JA, Me he reido mucho con este post.Y de paso, ¡A MÍ TAMBIÉN!
Cato Zulú — 24-04-2006 00:04:36

miércoles, 12 de abril de 2006

Antonio Banderas vuelve a Málaga por Semana Santa

Antonio Banderas, el más capillita de nuestros actores regresó como cada año a su Málaga natal para participar como nazareno en la Semana Santa. Ofrecemos impresionante documento gráfico que lo atestigua.

Desmentidos cofrades

12-04-2006 13:08:12
Este año, la Confederación de Cofradías ha tenido que salir al paso, desmintiéndolos, de varios infundios que los malintencionados enemigos de la Santa Tradición han hecho correr entre los consumidores inocentes de sus espectáculos procesionales.
  • Que aunque este año volverá a repetirse el milagro del año pasado del apagamiento de móviles al paso de los Pasos (de palio y de no-palio), no se trata propiamente de un milagro-milagro, sino de un milagro-fenómeno propiamente electrónico debido al uso de inhibidores de frecuencia por los Hermanos Mayores y Menores para imponer el REHP-PETO debido entre los espectadores reacios a mantenerlo. Es falso además el rumor de que este año se usarán también inhibidores de vergüenza para animar al público a que cante saetas, aseguró el engominado portavoz de la Confederación.

  • Que no es cierto que hayan salido positivas la mayoría de las pruebas de control antidopaje efectuadas hasta ahora a los costaleros después de las procesiones. Nuestros muchachos compiten entre sí sanamente y sólo consumen incienso, goma de mascar y cantidades ingentes de moral, dijo el engominado portavoz de la Confederación.

  • Que a pesar de la casi extinción de la especie de los saeteros espontáneos, por ahora no se va a recurrir a la contratación de actores del play back. Para demostrar que a pesar de todo están a favor de las nuevas tecnologías recomiendan que cada cual lleve su saeta favorita en su reproductor Mp3. Nos da igual que los japoneses hayan inventado un robot-saetero, por ahora nosotros no vamos a adquirir ninguno. Que lo haga la alcaldesa, si quiere, que para eso gana votos con nosotros, volvió a asegurar el engominado portavoz.

  • Que tambien es un bulo infame el que al incienso de este año se le vayan a añadir sustancias extrañas para aumentar el arrebato mítico entre los cada vez más profanos espectadores. Ni conservantes, ni colorantes, ni potenciadores del fervor lleva el que usamos nosotros, reiteró, cada vez más del hígado, el engominado portavoz.

martes, 11 de abril de 2006

Por favor, llévense de una vez la Semana Santa al Arenal, por favor!

Hermosos días estos días primeros de abril. Aire tibio, acariciador, y preñado del regalo del aroma del azahar. El tópico encarnado, hecho sensación real y la sensación real entopicada en la hamaca lenta de las mañanas cordobesas. Pero es Semana Santa, además, y anda la Muerte paseando por las calles. No sigilosa y secreta como suele, sino en triunfante cortejo con sus paladines. Muerte encapuchada y ennegrecida de hachones, entronizada en altares ambulantes y ritmados al son de tambores de guerra, seguida de siniestras mantillas, caducados ternos cruzados, sotanas eunucas, beatos epicenos, descatalogados militares, engominados mariquitas y de un populacho enajenado por el alcaloide dulzón del incienso, pero más aún por el acre veneno de la superstición. A estas alturas ya no tengo esperanzas de ver triunfar la razón ilustrada sobre el oscurantismo religioso, pero ejerzo mi derecho a protestar por las imposiciones intolerables de la carcunda cofrade, por la invasión del espacio público de sus repugnantes macabradas, amparada en el populismo más casposo y en la inepcia hipócrita de los gobernantes. A finales de los 70 la razón urbanística, política y sanitaria se impuso a los rancios tradicionalismos y consiguió el traslado de las ferias andaluzas desde de los centros de los cascos urbanos a terrenos especialmente habilitados para ellas, amplios, alejados del centro y, sobre todo, dotados de infrestructuras de saneamiento acordes con los tiempos actuales. En Córdoba se habilitó para ello una enorme explanada en una curva del río que ha estado cumpliendo su cometido a la perfección durante muchos años. El Arenal ha servido además para esparcimiento de los ciudadanos el resto del año y se ha intentado convertir en el ámbito más idóneo para la celebración de los ya inevitables botellones juveniles. ¿Por qué entonces, teniendo esta ciudad como tiene esa magnifica explanada en la que caben muchos campos de fútbol, no se plantea seriamente y de una jodida vez el traslado de la Semana Santa a ella? Ello teniendo en cuenta que su prohibición total, aunque legítima, sería realísticamente imposible y que además de una celebración sectaria se ha convertido en una atracción turística de primer orden, toda vez que muchos miles de ciudadanos de otros estados sienten la, para mí, morbosa curiosidad de venir a ver a estos ciudadanos semiafricanos cocerse en su caldo supersticioso, barroco y oscurantista, seguir una tradición antiilustrada y macabra a falta de otras aficiones más saludables. Bien: no se puede prohibir, y menos en esta ciudad que vive prácticamente del turismo, tanto del cultural como del étnico. Pero si de una atracción turística se trata, así hay que considerarla a todos los efectos. Y ¿no sería mucho más efectiva la creación de un parque temático portátil cofrade en el Arenal durante la Semana Esa? Así, los que no comulgamos con esas manifestaciones medievales y malsanas, podríamos seguir disfrutando de nuestra ciudad como el resto del año, sin necesidad de tener que emigrar por fuerza para evitárnoslas, y los consumidores de sus ritos tanto los devotos como los estetas o los borrachuzos tendrían un lugar acondicionado para ejercitar sus derechos como tales consumidores sin avasallar los derechos de los consumidores de otro tipo de ocio, que no pasa por el incienso y la cera. Podrían montarse graderíos largos, a la manera en que se montan actualmente en las carreras oficiales dentro de la ciudad o bien construir maquetas de calles estrechas, ideales o clones de las verdaderas, con sus faroles, sus paredes encaladas, sus ventanas cuajadas de gitanillas y sus saeteros, estratégicamente colocados, en ellas preparados para desgañitarse al paso del la imagen que toque. Un Procesiódromo, a imagen y semejanza del Sambódromo habilitado por el Ayuntamiento de Río de Janeiro para la procesiones del Carnaval, tan respetables o más que las de los cofrades. El problema de la negativa de los cofrades a trasladar sus esculturas sagradas en camiones al Procesiódromo, en lugar de hacerlo montando el guirigay desde el templo mismo en procesión, como vienen haciendo ahora (¡en cualquier época del año!), se solucionaría mediante la retirada de las cuantiosísimas subvenciones públicas que reciben a quienes se negara a hacerlo. Con el tiempo, que (casi) todo lo lima, podría incluso plantearse la posiblilidad de celebrar carreras de procesiones a la manera de los que celebran en ciertos sitios con tractores o bestias de carga. Seguro que atraeríamos muchos más turistas. Celebrándolos de noche nos aseguraríamos además las tan anheladas pernotasiones que son el sinvivir del gremio hotelero y del concejal de turismo de turno de esta bendita ciudad. ¿Para cuándo, por favor?

ADDENDUM: Mi amigo Cayo Anneo Paco, con la lucidez que siempre le caracterizó, hizo un sabroso comentario a mi berrinche anticofrade del año pasado titulado La Gran Macabrada. Acerca de la estupidez cofrade. No me resisto rescatarlo del desván de esta bitácora:



Una de las cosas que más me ha sorprendido siempre del catolicismo de pueblo es su capacidad probada de asimilación. ¿Quién se esconde detrás de San Saturio? ¿Y detrás de San Capracio?... ¡Uhhh...! La cola sagitaria santificada...Una vez más la historia se repite. Antonio Machado, por quien cada día siento mayor aprecio, escribió uno de los ataques más fuertes que conozco contra la Semana Santa:

¡Oh, no eres tú mi cantar!
No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar.

Pero he aquí que a Don Joan Manuel Serrat se le ocurrió la feliz idea de ponerle música. Misterio de los misterios: hoy día esta musiquilla la tocan todas las bandas de cornetas y tambores. Ni saben lo que tocan. Ni saben lo que dicen. Pero la cosa funcionaestupendamente, oye. Como San Saturio, como San Capracio.



Comentarios
La Iglesia Católica debería pensar en las posibilidades económicas que el “Semana santodromo” les podría proporcionar. Dejar de estar subvencionados por el estado y tener unos muy saludables ingresos con la venta de entradas, comidas, bebidas y artículos de merchandising . Incluso, podrían organizar carreras de santos o tronos, o como sea que se diga; teniendo en cuenta la tradición apostadora, que no apóstata, de este país a buen seguro que se lucraban.
Bit Ramone — 11-04-2006 14:16:10
Sin afán de notoriedad -aunque no está de más en un medio con tan escasa difusión como el que me malpaga-, aqui os dejo un reportaje que publiqué el año pasado y que viene a ilustrar ese lado menos devoto de la Semana de Pasión.REPORTAJES ACTUALIDAD Ed. 232 13 El lado prosaico de la fiesta cofrade cordobesa LA OTRA PENITENCIACalles intransitables, taxis vacíos, comercios sin negocio, retrasos en urgencias y más trabajo para Sadeco. Es la otra cara de la Semana Santa José Luis Hitos Ortizjl.hitos@lacalledecordoba.com Cristos y Vírgenes trémulos atravesando el Casco Histórico. Legiones de encapuchados que acompañan con diligencia a sus imágenes. Bandas de músicos que dotan de un halo de misticismo y marcialidad la marcha. Abnegados levantadores de pasos. Y miles de personas que asisten, entre la devoción y las pipas, al desarrollo de los acontecimientos, en una lucha constante por conseguir un lugar privilegiado entre el público.Esta es la escena que, matices religiosos al margen, se encuentran quienes se topan por primera vez con la Semana Santa. Y la que suele quedar grabada en la retina de los espectadores.Pero hay más. La celebración cofrade por excelencia impregna con su aroma de incienso al conjunto de la población y, para bien o para mal, raro es quien no se ve afectado por los cambios que durante estos siete días se producen en la vida de la ciudad. Calles intransitables, taxistas sin carreras, comercios que se ven obligados a cerrar sus puertas ante la ausencia de clientes, barrios semidesiertos, discapacitados que renuncian a adentrarse en el Casco Histórico, retrasos en los servicios de urgencias sanitarias y suciedad. Mucha suciedad en las calles. Tanta que los profesionales de la empresa de recogida de basura (Sadeco) han de hacer horas extras a lo largo de esa semana.Es la otra Pasión. La que se vive en silencio y pasa desapercibida ante el estrépito de las procesiones. La que le toca sufrir cada año a José Joaquín -Cuadra para más datos-, taxista que actualmente preside la asociación del gremio en la capital. “Durante esos días la gente anda muchísimo”. Ese afán por pasear, unido a los cortes de circulación en el Casco Histórico, repercute directamente sobre los bolsillos de estos profesionales. “El negocio disminuye significativamente”. Y sobre sus hábitos de trabajo. Como durante toda la tarde tienen prohibido el acceso a la zona centro, optan por dirigirse a las barriadas periféricas. Y por variar su jornada laboral. “Si normalmente un día se trabaja de 6 de la mañana a 2 de la tarde y de 4 a 10, esa semana te quedas hasta más tarde”, para recoger gente una vez que van concluyendo los desfiles de los distintos pasos. “Quedarnos más tiempo es la única forma de que nos salga rentable”, asevera José Joaquín. Aunque esos esfuerzos no siempre hallan recompensa. “Es una semana más para los que venden zapatos que para nosotros”, concluye irónico. Negocio concentradoQuizá las zapaterías encuentren en estos días un mayor filón de negocio que los taxistas, pero tampoco todas. Y es que, como cualquier establecimiento comercial, dependerá en gran medida de su ubicación. Cuanto más cerca esté de los lugares de paso de las procesiones, mayores serán sus expectativas de ventas. Y viceversa.Así lo entiende, al menos, Francisco Román Amor, presidente de la Federación Provincial del Comercio de Córdoba. “En Semana Santa, los negocios varían en función del lugar en el que se ubican. En un barrio, la venta es nula. Pero en el centro, la venta se puede duplicar e incluso triplicar”. La razón es obvia: tanto los cordobeses como los turistas se mueven preferentemente por el entorno del Casco Histórico y es, por tanto, allí donde se dejan el dinero. Otras zonas de la ciudad de acusado carácter comercial, como Ciudad Jardín o la Viñuela, ven cómo sus negocios apenas reciben visitas esos días. Todas se concentran en los establecimientos del centro, que si no son previsores corren el riesgo de quedarse sin existencias, ante las dificultades que hay en esas fechas para reponer los productos. Calles cortadas al tráfico y restricciones en los horarios y las zonas para carga y descarga de artículos. Un problema que, dada su periodicidad, los comerciantes tienen en cuenta con antelación y “no les genera grandes perjuicios”, a juicio de Román Amor.El escenario, desde luego, es completamente opuesto. Mientras en el centro han de prever la masificación de clientes en Semana Santa, en el resto su principal duda estriba en decidir si abren o no las puertas de la tienda. En barrios como el Parque Figueroa, muy alejado del bullicio cofrade, algunos negocios ni siquiera abren entre el lunes y el miércoles por la tarde. De hecho, esta zona de la ciudad sufre una despoblación durante esta semana, según el presidente de la Asociación de Vecinos (AVV) El Parque, José González. “Se nota que disminuye la vida del barrio; hay muy pocas personas paseando por la calle y las que se ven son casi todas mayores”. Y como el Figueroa, otras muchas barriadas de la capital aparecen semidesérticas estos días, debido a que sus residentes peregrinan al centro en busca de sentimiento cofrade o aprovechan los días de descanso para salir de Córdoba. Pasión con barrerasClaro que no todos se pueden escapar. Antonio, por ejemplo, ha de quedarse en la ciudad. Sus dos hijos se visten de nazarenos y aguardan con ilusión la salida de su hermandad. Y él no quiere defraudarlos. A pesar de que para Antonio -Hermoso de apellido- la Semana Santa no sea, precisamente, una de sus festividades predilectas. Las procesiones, para alguien que va en silla de ruedas, pierden encanto. “La verdad es que no veo nada, y moverse entre tanta gente es muy difícil”, reconoce. Razones más que suficientes para obviar los desfiles de las cofradías.“Me gustaría acompañar a mis hijos, pero ya tengo asumido que no puedo”, explica con cierta amargura. Y es que para los discapacitados físicos con problemas de movilidad, la Semana Santa se antoja, antes que nada, un engorro. El tránsito por el Casco Histórico se convierte en misión azarosa. “Si ya de por sí es difícil andar por allí en esas fechas, con las calles tan estrechas y repletas de gente, imagínate en silla”.Ante esa perspectiva, Antonio opta por renunciar unos días a pisar el centro. “Si he de hacer alguna gestión en la zona, le pido a alguien el favor de que la haga por mí”. Y si desea disfrutar de alguna procesión, lo hace por televisión. “Lo cierto es que tienes una fuerte sensación de exclusión”, admite.Pero esta situación es difícilmente mutable. Y él es consciente de ello. “No es culpa de nadie. Lo que ocurre es que cuando hay una aglomeración de personas, los obstáculos de todos los días se incrementan”. Aunque no deja pasar la oportunidad de sacar a relucir su vena reivindicativa, como buen portavoz de asociación -es el presidente de la Federación Provincial de Minusválidos (Fepamic), y lanza un recado a las administraciones públicas sobre las barreras existentes hoy día en gran parte de la ciudad. “Las calles deben ser más accesibles siempre, aunque sea en estos días cuando el déficit se pone más de manifiesto”.En cualquier caso, los discapacitados no son los únicos que se encuentran con trabas para desplazarse por el Casco Histórico en la Semana de Pasión. Como siempre que se reúne un gran gentío, los problemas de movilidad son colectivos. Pero cuando de la rapidez con la que llegues a un sitio pueda depender la vida de una persona, el asunto se torna más serio. Y esa es precisamente la filosofía con la que trabajan los servicios de emergencias sanitarias, que ven cómo se complica en estas fechas su labor.“Hay más atascos de lo normal y las ambulancias, por tanto, tienen más dificultades para llegar a su destino”, afirma Carlos Pérez, gerente de la empresa de urgencias Los Ángeles de la Noche. Trabas contra las que sus profesionales luchan denodadamente. “Redoblamos la atención sobre los itinerarios de Semana Santa e intentamos buscar rutas alternativas para tardar lo menos posible”.Sin embargo, y pese a que cuentan además con la colaboración de la Policía Local por si necesitan que se le abra el paso a sus vehículos, no se libran de sufrir “retrasos de algunos minutos en los desplazamientos”. La devoción también ensuciaPero si taxistas, comerciantes, discapacitados y sanitarios se ven de algún modo perjudicado por la fiesta cofrade, no se puede obviar en este grupo a los profesionales de Sadeco, que se ven obligados a hacer horas extras durante estos días para erradicar toda la suciedad que queda en las calles tras los desfiles procesionales.De hecho, la empresa prepara cada año un presupuesto adicional para estas fechas, que en 2005 ha ascendido a cerca de 36.000 euros. Con ello, según explica Jesús Diz, jefe de los Servicios operativos de esta entidad, se paga a las 12 personas especialmente contratadas para la ocasión y las horas extras de la plantilla. Un baile de cifras que forman parte también del lado prosaico de la Semana Santa.
Buendía — 11-04-2006 18:27:43
Gracias por esta cita. Estoy sin internet desde hace un par de meses. Te leo en el curro, cuando puedo y no me vigilan mis jefas.
Cayo Anneo Paco — 08-05-2006 08:52:48

domingo, 2 de abril de 2006

Ladrones de memoria


Precisamente porque los improbables lectores de esta bitácora no suelen dejar demasiados comentarios en ella me siento especialmente feliz cuando me los hacen en el 3D, en la vida real, en la calle. Así, más de tres conocidos me han comentado favorablemente mi reciente anotación sobre los rótulos antiguos de las calles de Córdoba, agradeciéndome incluso el que les haya llevado a contemplarlos a partir de ahora con más cariño. Así, para premiar a mis, aunque algo ágrafos, cariñosos lectores, me decidí a tirar de archivo gráfico y a recolectar algunos más en la propia calle con el fin de hacer alguna cosilla con ellos aquí.

Casi siempre llevo mi pequeña cámara digital encima, así que no supuso ninguna carga extra, todo lo más dar algún pequeño rodeo para fotografiar alguno que no me pillara de paso.

Uno de los rótulos que más me gustaron siempre y que curiosamente había dejado de controlar desde hacía años es el de la actual calle de Valdés Leal, la estrechita peatonal que va de la Plaza de Emilio Luque al Gobierno Militar.


ABRAZAMOZAS

se llamaba antaño, curiosísimo nombre donde los haya, probablemente inducido por la estrechez de la calle que producía ese efecto cuando el salido de turno se cruzase con una moza (1).

Así que me fui a la citada calle a buscar el recordado rótulo para ofrecerlo aquí como primicia. Y me encontré con la sorpresa de que


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO ESTÁ!!!!!!!!!!!!!!!!!

Dí vueltas y más vueltas de un extremo a otro de la calleja sin encontrarlo. Desorientado, me introduje en un comercio y pregunté a la amable dependienta que afortunadamente llevaba allí los años suficientes como para confirmarme que no es que yo hubiera imaginado su existencia, sino que efectivamente YA NO ESTÁ. Que cuando construyeron la casa moderna que sustituyó a la antigua en cuyo muro lucía

NO SE RESTITUYÓ



Es decir que alguien, probablemente llevando hoy día una vida de probo ciudadano, decente y riguroso pagador de sus impuestos,

LO ROBÓ O DESTRUYÓ



Hay, pues, un ciudadano, un individuo, un tipo, que nos ha arrebatado a todos los demás una parte de nuestra memoria civil, de nuestro patrimonio urbano, de nuestro cariño por las cosas que nos legaron nuestros antepasados. Tal vez luzca en el porche de su chalet de la sierra o yazca polvoriento en el desván de un chamarilero. O desapareció desintegrado vilmente por un cincel asesino. Muchos pensaréis que exagero, que no es para tanto. Bueno, vosotros mismos. Para mí es uno de los crímenes más repugnantes que se pueden cometer contra una ciudad y sus habitantes. Así que a mí me gustaría verle la cara al tipo responsable de que yo no pueda sentirme más feliz viendo aún cuando pase por esa calle el precioso rótulo que estuvo ahí 5 veces más años que los que él se arrastró por esta vida. Sólo por comprobar si existe en ella algún atisbo de vergüenza.

Y por no haber restituido aunque fuera una copia el Ayuntamiento de esta ciudad, el de la boca llena con la matraca de la Capitalidad Cultural esa, también es responsable, aunque ahí hay muchas más caras que mirar y no sé si tengo ganas de volver a ver algunas.



    (1) Por su parte el ínclito Don Teodomiro en sus Paseos por Córdoba afirma: Abrazamozas debió ser el apodo de alguna persona dada a las aventuras amorosas, y así vemos hasta nuestros días designarlas por el enamorado, el amante u otra palabra adecuada; hay más: este título lo vemos reproducido en otras calles de Córdoba y esto nos afirma en la creencia de que era un mote bastante generalizado; mas como éste es un pueblo muy dado a las tradiciones, de todo se aprovechaba para inventar un cuento, y las palabras abrazamozas, se prestaban a ello; no dejaron, por lo tanto, de dar origen a la ridícula tradición que vamos a anotar en nuestros apuntes. Y seguidamente se explaya con una de esas truculentas leyendas que a nuestro enciclopédico erudo local ponían tan de los nervios... de puro placer vicioso, seguramente. (VOLVER)

Ritual

sábado, 1 de abril de 2006

Armentia y la canalla clerical

Hay que ver lo que se parece ese niño al Padre

Vaya berrinche que se ha pillado mi admirado Javier Armentia con los eructos post cocideros de la canalla clerical en boca (de piñón) de su inefable Portaregüeldos Juan Antonio Martínez Camino. Yo no sé si merece la pena a estas alturas gastar tanta munición argumentativa con esos eunucos mentales. La recompensa de los anticlericales está en verlos a ellos desquiciados, sacando encíclicas y comunicados contra toda idea de progreso, como siempre, pero cada vez más debilitados y con su grey desmadrada. Convertidos únicamente en administradores de folklóricos sacramentos que permiten a las buenas gentes disfrutar de los suntuosos montajes escénicos en los que son maestros antes de pegarse un banquetazo de langostinos y cordero lechal. Ya que no podemos limarles nosotros convenientemente los dientes, nos sentaremos a ver cómo se les caen solos a medida que se les van pudriendo las bocas de tanto escupir veneno.



De todas formas recomiendo vivamente saborear completamente el discurso del anticlerical mayor de los bloggers.:


Ética Embrionicista (I)

martes, 28 de marzo de 2006

Olé qué grasia tiene er cardená

Los dos acompasados cantaores nacionalcatólicos Er Niño la Papaílla y Er Guindilla cantan a dúo la conocida rumbita devocional Dioj ej-jamorrrrnnnn de pa-ta negra, de pa-ta negraaaaa...


Pa mearse de la risa...

sábado, 25 de marzo de 2006

Sherlock Holmes

Yo, que no he vivido en muchos sitios, viví durante algún tiempo en el 221 de Baker Street. Tal vez fueran un par de años, tal vez más. ¡Hace tanto tiempo! Durante ese tiempo, yo calculo que debió ser por los años 67 y 68, es decir cuando yo contaba 12 ó 13 años, me instalé cómodamente en un sillón invisible del rincón más discreto de la sala de estar aquel pisito londinense. Desde él asistí a las más fascinantes aventuras de Sherlock Holmes, el detective más famoso de todos los tiempos. No sé si he llegado posteriormente a disfrutar tanto con la lectura como por aquel entonces. Sólo sé que si la felicidad intelectual puede reducirse a una escala métrica yo alcancé el extremo de la cinta limpiamente.

Mi padre no fue un hombre excesivamente culto, pero sintió siempre un respeto reverencial por los libros. Y en mi casa siempre hubo bastantes. Sin demasiado criterio, pero muchos. La colección de novelas de la Editorial Molino, estuvo perfectamente encajonada (entonces no se llevaban aún los muebles-librería de salón) durante toda mi primera infancia en una estantería de un cobertizo habilitado en el patio hasta que fue convertida en pulpa original por una tormenta de agua antes de que yo tuviera edad de leer por mí mismo las Aventuras de Tarzán que mi padre me leía.

Mi afición a los libros puede que se nutriera de la devoción con que mi padre coleccionó pacientemente semana a semana los 100 ejemplares de la biblioteca Salvat RTV, de estrafalario diseño y horripilante encuadernación, pero de la que bebimos la mejor literatura los más pobres de mi generación.

Pero de entre todos los libros que hubo en mi casa sin duda con los que más disfruté entonces, y desde luego, nunca más, fue con los pequeños cuatro tomos de las novelas completas de Sherlock Holmes en una edición de 1907 (no sé si es la primera en castellano) encuadernadas artesanal y toscamente con verdaderas maromas marineras y enlucidas las tapas con ese hule fino de encuadernación aficionada de tan entrañables recuerdos. El papel basto y acanalado, con restos de materias vegetales, perfectamente oxidado, la tipografía irregular, el penetrante y permanente olor a... orín de gato ¿hay algún símil oloroso que describa el olor a papel antiguo mejor que ese?

Yo me recuerdo absolutamente embebido, metido en aquel cuarto donde el detective y su ayudante cronista Watson resolvían los casos más intrincados entre el humo de las pipas, el olor de la cocaína inyectada, el suave zumbido de las lámparas de gas y el sabor áspero del té que les servía su patrona, la discreta señora Hudson. Y por supuesto los acompañaba en sus correrías en busca de pistas por los condados vecinos, me divertía con los disparatados disfraces del detective, los seguía a duras penas por la niebla de Londres en los coches de alquiler camino de la estación Victoria. Sobrecogido, asistí al descubrimiento del cadáver de Pedro el Negro clavado en su enormidad en el suelo de madera por un enorme arpón ballenero como una monstruosa mariposa de camiseta rayada. Tengo grabada indeleblemente en mi memoria la persecución por los muelles de Londres, acompañando al mejor perro sabueso de la ciudad, finalmente confundido por el penetrante olor del betún portuario, en la aventura de La marca de los cuatro, donde el bueno de Watson cae en la redes del matrimonio. El dramático bucle que une la historia de la secta de los mormones del remoto estado de Utah con un crimen cometido en una casa abandonada del centro de Londres aún me obsesiona en noches febriles. Nunca podré ver un gran danés sin acordarme del fantasmagórico dogo de los Baskerville... Yo aprendí qué era una mangosta en la aventura fascinante de El mendigo de la cicatriz. Tenía 12 años. Si no hubiera sido por el diablillo que me atormentaba entre las piernas, exigiéndome otras atenciones, me hubiera quedado para siempre en aquel cuarto. En aquel cuarto de Baker Street donde germinan todos los sueños felices que proporciona la literatura.

jueves, 23 de marzo de 2006

Mis entrañables berrinches

Conforme voy cumpliendo años voy descubriendo en mí tendencias y actitudes que normalmente se suelen asociar a las intemperancias de la edad, de la edad avanzada, claro está. Trato conscientemente de no convertirme en eso que se llama un viejo berrinchoso (aún estoy lejos de poder ser considerado lo primero, aunque no estoy muy seguro de que no merezca ya lo segundo), pero desde luego el mundo no pone nada de su parte para facilitármelo. El mundo y sobre todo sus componentes. Los humanos principalmente. Pero si la tendencia al berrinche está plenamente justificada cuando su causa recae en la inmoralidad y vesania generalizada de los gobernantes del mundo, en la indestructible estupidez interesada de las diversas marcas de sacerdotes, en la codicia sin medida de las empresas multinacionales, empieza a apuntar claramente a retorcidas variantes de la paranoia si los motivos se multiplican descendiendo vertiginosamente a los más variados eventos de la cotidianidad. Pero es entonces cuando mis sistemas de autodefensa psíquicos hacen saltar los resortes de las compuertas que permiten a mi cerebro armarse de razón, inundarse de agravios a la bondad y a la belleza. Y de razón cargado no percibe otra cosa que miles de individuos que desde sus pequeños pedestales de poder se dedican entusiásticamente a enmierdar aún más lo que enmierdado ya está por culpa de los más poderosos, sin perder ni un segundo de su existencia en considerar la posibilidad de contribuir a lo contrario, a hacer más habitable, justo y hermoso el entorno en que se mueven, ellos y sus contemporáneos y convecinos.

Pero el grano es el siguiente. Resulta que yo vivo en Córdoba, ciudad que como muchas otras con un importante pasado a sus espaldas conserva, aparte de los monumentos más vistosos, los museos y la historia escrita en los libros, una infinidad de detalles que evocan continuamente, de una manera delicada y deliciosa, a los que en ella vivieron anteriormente, aquellos otros hombres y mujeres que dejaron sus huellas y cuidaron de conservarlas para nosotros, para nuestro deleite y nuestra instrucción, para que los recordáramos y consintiéramos en hacerlas parte de nuestra vida como los ojos de nuestra madre, la voz de nuestros hermanos o la piel de nuestro primer amor.

A mí me gustan especialmente los rótulos antiguos de las calles. Todas las calles del casco antiguo de Córdoba conservan un azulejo rotulado con su nombre secular (a veces el original y a veces unas cuidadas copias), la mayoría de las veces distinto al actual, y siempre, siempre, mucho más hermoso. La manía de cambiar los antiguos y sonoros nombres de las calles por los de oscuros personajes de más que dudosos, y afortunadamente más que olvidados, méritos, es una de las poquísimas aportaciones negativas de la Ilustración a la Humanidad. Pero esa es otra historia. El caso, como iba diciendo es que me gustan los antiguos rótulos de las calles y los disfruto cada día cuando paso o paseo por ellas. Que me alegra de que los turistas los gocen también, como es fácil comprobar observándolos. En definitiva que me hacen sentirme bien, arropado constantemente por el recuerdo de su pasado y por la belleza de sus caracteres.

Por eso me siento estafado, abocado al estado permanente de berrinche y agarrotado cruelmente por las esposas de la impotencia cada vez que alguno de esos estúpidos seres que contribuyen al emporcamiento ético y estético del mundo a pequeña escala hacen una de las suyas y me escamotea sin razón alguna alguno de mis disfrutes preferidos.

En una de mis esquinas más concurridas existe uno de estos rótulos antiguos que nos informa de que esa calle respondía antaño al hermosísimo nombre de Calle de la Ceniza, hoy, por mor de antiguo desaguisado, de Fernando Colón. Durante siglos, el precioso rótulo cuarteado y de preciosas letras azulencas ha lucido en la esquina de dicha calle con Maese Luis no sólo sin molestar a nadie sino cumpliendo disciplinada y discretamente su misión de información y embellecimiento de la dicha esquina. Eso hasta que un perfecto funcionario municipal ha decidido colocarle delante una señal de tráfico que impide su visión. El caso es que la, probablemente, necesaria señal (mientras no se lleve a cabo la necesaria peatonalización del perímetro urbano protegido por la UNESCO), podría haberse colocado un poco más abajo o haber sido desplazada a la derecha o a la izquierda del rótulo. Pero no. Lo más marrano es colocarla justo delante. Para que no se vea. Para hacer las cosas mal y sobre todo para joderme a mí la existencia. Y yo me pregunto: ¿habrá sido fruto de un lamentable error? ¿cosa del operario paleta de la gorra amarilla al que le fue encomendada la delicada misión de hincar la jodida señal en la dura acera o responsabilidad directa del funcionario urbanista encargado de elegir el lugar exacto donde el bueno del paleta habría de colocarla. ¿Supervisó in situ la operación? ¿Posteriormente? ¿Por control remoto? ¿Se dio cuenta del desaguisado? ¿Disimuló? ¿Se alegró de haberme jodido a mí y a otra mucha gente de alma cultivada? En todo caso, seguro que en el Excelentísimo Ayuntamiento existe un despacho debidamente acondicionado donde un ser con todos sus herramientas de pensar en perfecto estado de revista puede reclamarse responsable directo del hecho. ¿Urbanista, técnico de tráfico, administrativo de plantilla, por promoción interna? O tal vez uno de esos cargos posmodernos tan de moda en la administración en los últimos años: Técnico Distribuidor de Mobiliario Urbano y Señalización Viaria, por ejemplo. Y me asalta la imperiosa necesidad de conocerlo, de reconocer unas líneas en su cara, de poder mirarlo a los ojos y ver qué seres abisales encuentro nadando en ellos.

El caso es que yo trato de imaginarlo como una persona normal, con su hipoteca, su señora, sus niños, su carné de identidad, su perrito lanudo del que recoge higiénicamente las cacas del acerado público, aficionado al salmorejo o a los caracoles con comino, lector tal vez de El Código da Vinci o seguidor de algún apijotado tenista catalán, veraneante en Fuengirola o en remota casita de campo rodeada de pinos... Pero sólo consigo verlo como el capullo que ha colocado la jodida señal de tráfico delante de mi rótulo favorito. El tipo que, producto directo del berrinche subsiguiente, me ha matado al menos 45.000 valiosos hepatocitos, ahogándolos en mi propia bilis. El pelado robagallinas cultural al que deberían degradar a limpiador de alcantarillas sin derecho a bocata de media mañana hasta el fin de sus días, el...., el..... (¡la pastilla, la pastilla....! ¡ aaah, gracias!)

¿Y sabéis que os digo?¡Que ojalá nos eliminen de la candidatura de Córdoba Capital Cultural del Hemisferio Norte por su culpa!

lunes, 13 de marzo de 2006

Creyentes del mundo: hundíos

Cuando la lucidez se hace palabra:

El discurso civilizado, sin distinción de raza ni de confesión, analiza y circunscribe verdades científicas, verdades históricas y estados de hecho que no se basan en la fe sino en el conocimiento. Podemos considerarlas profanas o de menor dignidad, pero ello no impide que no se confundan con las verdades de la religión, ya seamos chiitas, sunitas, cristianos, judíos, budistas o agnósticos. Nuestro planeta no es víctima de un choque de civilizaciones o de culturas, es el lugar elevado de una batalla decisiva entre dos métodos de pensamiento. Están aquellos que declaran que no hay hechos sino solamente interpretaciones que son cuando menos actos de fe. Éstos caen o bien en el fanatismo ("yo soy la verdad") o bien en el nihilismo ("nada es verdadero ni falso"). Del otro lado, están aquellos para los que el debate libre con la finalidad de separar lo verdadero de lo falso tiene sentido, de modo que lo político, como lo científico o el simple juicio pueden resolverse a partir de datos profanos que son independientes de las opiniones arbitrarias y preestablecidas."


André Glucksmann. El País 08/03/06

miércoles, 8 de marzo de 2006

Glamourosa estupidez

No hace mucho recogí una nota de una revista que me puso en contacto con una forma de la estupidez humana deliciosamente refinada. Por su encanto glamouroso, su radicalidad imbécil y su sofisticada idiocia decidí guardarlo hasta encontrar otra perla parecida con la que compararla. No con ánimo coleccionista, sino meramente competitivo. Y poder dotarlo de un premio especial acorde con la importancia del hecho. Y ese momento llegó felizmente esta mañana.
PRIMERA NOMINADA
UN VÁTER PORTATIL DE 3.500 EUROS PARA MADONNA: En plena vorágine de su nuevo disco, Confessions on a dance floor, Madonna ha hecho gala de su carácter de diva. Durante su actuación en el programa Wetten, dass...? de la televisión alemana, el icono pop se negó a utilizar los servicios del estudio, al que también estaban invitados Green Day y Shakira. Para contentarla, la productora tuvo que alquilar un váter de 18 metros cuadrados, con dos lavabos y dos duchas, que hubo de ser transportado con grúa hasta el estudio. El precio de la operación: 3000 euros del ala. Hay más... ¿Qué tienen en común la Ciccone y el Papa? Justo. El Sumo Pontífice utilizó este mismo modelo de cuarto de baño durante su visita a Colonia. Cómo lo llamarán. ¿Pipimovil? EP3. Autor desconocido. Fecha olvidada.
SEGUNDA NOMINADA
EL DECÁLOGO DE MODA DE VICTORIA BECKAM. Victoria Beckam ha desvelado la fórmula mágica que le permite estar siempre a la moda.... El decálogo de la pija delas hace tiempo obsoletas Spice Girls se mueve entre lo absurdo a lo grotesco y lo obvio. Para empezar, dice en una entrevista, no conviene abrir el armario y escoger al azar unas cuantas prendas para llevar a los hijos al colegio. Más efectivo, según sugiere en la revista Glamour, es “visualizar” de antemano la gama de colores y vestuario que dejarán boquiabiertas al resto de las madres. En emergencias, Victoria echa mano de modelitos de la diseñadora Stella MacCartney, una “bendición”, dice,para esos días en los que una se siente “hinchada”. Otro de los mandamientos, “ir de compras por todo el mundo”, no está al alcance de demasiados bolsillos y alguna jovencita puede verse en un brete de seguir otro de sus consejos: dar tijeretazos a las camisetas y vaqueros nuevos para impregnarles un toque más personal y moderno. Para triunfar en los accesorios, el truco de la cantante consiste en comprar varios pares de gafas de sol y zapatos. En cuanto al estilo global, propone zambullirse en los años cincuenta para lucir una imagen femenina clásica, tipo Audrey Hepburn, con modelos actualizados de Alexander McQueen o Roland Mouret. Y ante todo nadie debe caer en la tentación de enseñar más de lo necesario. Así lo explica en la edición británica de Glamour: “Cuando desvelas mucho escote, deberías esconder las piernas. Es mucho más sexy dejar algo para la imaginación”. Lourdes Gómez. El País 8 de marzo de 2006.

QUEDA INSTAURADO EN ESTA BITÁCORA EL CONCURSO PARA EL PREMIO AL "TONTOLHABISMO EJEMPLAR"

¿A cuál de las dos elegidas concederemos nuestra MENCIÓN ESPECIAL DE HOY A LA "TONTERÍA CULAR" consistente en imaginárnosla caída de boca sobre una mierda aún fresca bajo le Pont des Arts de Pagggis?

martes, 7 de marzo de 2006

ENSAYOS COSTALEROS


ESTO
se cuenta en lugares civilizados y no se cree

viernes, 3 de marzo de 2006

BLAIR SE IMBECILIZA


Cuando un estadista de primer orden (que no sea Bush, of course) cómplice de crímenes de guerra (bueno, presunto, mientras no se le juzgue y sea condenado por un improbable tribunal internacional) trata de disculpar sus acciones cuando se siente acorralado con argumentos políticos, militares o económicos, dribla entre la infamia, el cinismo y la hipocresía. Sí, como ha hecho Mister Blair, trata de influir torticeramente (en clave teológica) en la composición de ese tribunal que ha de juzgar su decisión de invadir Irak junto con EE UU exigiendo su presidencia a Dios y a la Historia sólo dribla entre varias variantes de la imbecilidad.

¡Qué hartura de creyentes, JODER!

miércoles, 1 de marzo de 2006

La Duquesa de Alba, Hija Explotadora Predilecta de Andalucía

Que los socialistas europeos y los de este país concretamente ocupan un espacio que no les corresponde es algo que está a la vista. En este país la izquierda hace el papel de la derecha civilizada, mientras la derecha hace el papel de la ultraderecha cerril, de la caverna irracional y criptofascista. Tal vez sea la única forma que tienen de conseguir el poder, disfrazarse de liberalotes inofensivos, aunque con el tiempo han asimilado el disfraz a su propia piel, de manera que ya no es que se lo hagan, es que ya son así. Con todo, a veces deberían ser un poco cuidadosos y no ofender sus orígenes, sus antiguos principios, la memoria de sus olvidados inspiradores, la dignidad de los pobres a los que deberían defender.

No hace mucho titulé una entrada de esta bitácora La profunda idiocia socialista. En ella recogía una carta en la que se denunciaba la innombrable ofensa que el Gobierno Socialista había infligido a todas las mujeres encarceladas en las siniestras cárceles franquistas concediendo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la orden religiosa de las Hijas de la Caridad que fueron sus carceleras.

Hoy, Día de Andalucía, el gobierno socialista andaluz concede el título de Hija Predilecta de Andalucía a Cayetana Fitr Estúar Yeims, Duquesa de Alba.

Yo no sé nada de las virtudes personales de esa señora, aparte de, como dice Antonio Manuel en el Día de Córdoba de ayer (El insulto de la Duquesa), sus inenarrables apariciones en la feria de Sevilla vestida de faralaes como una Mariquita Pérez disecada en su calesa o cuando se le derraman las palabras de la boca con ese acento que unos llaman andaluz, y que yo creo que obedece científicamente a la misma razón que el silbido de una flauta, para merecer dicha distinción. Nuestro inefable hombrecillo Gaspar Zarrías parece que sí, cuando habla de su naturalidad, llaneza y alejamiento de la pompa, su personalidad íntimamente ligada a la forma de ser andaluza y muy especialmente a Sevilla, ciudad en la que reside habitualmente en el Palacio de las Dueñas y de cuyas tradiciones y costumbres es una activa embajadora. Pa mearse y no echar gota...

Lo que sí sé es que esa señora es alguien lo es sola y exclusivamente por ser Duquesa de Alba y que lo que ese título nobiliario significa para Andalucía no trae a la mente de las personas decentes más que el recuerdo del oprobio de la explotación incesante a que se ha sometido al pueblo andaluz, pueblo de jornaleros campesinos a lo largo de varios siglos.

Hay demasiada sangre y demasiado sudor de pobres cimentando el imperio cortijeril de esa señora y de toda su casta para que ahora vengan estos mamporreros encorbatados a rescatarla para la iconografía moral de esta tierra.

martes, 21 de febrero de 2006

Imanes, ayatolas y otras hierbas venenosas

Realmente los musulmanes se están revelando como unos plastas. ¿Todos? Bueno, probablemente algunos (lo sé, los conozco) estén horrorizados por la actitud de sus correligionarios, pero como no pueden abrir la boca por el riesgo de que los apedreen, los encarcelen o los exilien, como que no cuentan. Yo me considero un mediano conocedor del mundo islámico. He visitado con placer casi todos los países “visitables” en los que la mayoría de la población profesa esa curiosa religión, he estudiado su historia y las raíces de su materia cultural, he aprendido los rudimentos de su lengua y hasta me puedo defender en ella circunstancialmente. Tengo amigos árabes más o menos creyentes. Por otra parte no creo pertenecer a esa estirpe de arabistas que han acabado (¿o lo fueron ya de chiquititos?) como resueltos odiadores de todo lo que suene a islámico, caso del norteamericano Bernard Lewis (asesor de Bush) o nuestro esforzado arabista cruzado Serafín Fanjul, punta de lanza experta en asuntos musulmanes del incendiario Savonarola radiofónico contemporáneo Federico Jiménez Losantos.

Pero considero que el lamentable espectáculo en el que se han embarcado las masas musulmanas ya no admite ninguna disculpa. Bush y sus aliados guerreros puede que tengan mucha responsabilidad de haber engasolinado el ambiente a la espera de una cerilla (protegiendo a Israel, ese estado ladrón y asesino, e invadiendo y destrozando sin miramientos uno de sus países) pero esas miles de miles de manifestaciones que convocan a cientos de miles y cientos de miles de musulmanes (pocas musulmanas se ven ¿no?) en decenas de países protestando por una solemne gilipollez como son unas caricaturas publicadas en un oscuro periódico de un minúsculo país que el 99,9 % de ellos no sabe situar en un mapa denota una capacidad de estupidez que sobrepasa la horma natural de la humanidad. Sí, ya sé que las masas cuando se desbocan no responden a lógicas ningunas. Pero desde luego sí sé también que las masas no se desbocan solas. Incluso cuando las mueve el hambre o la más lacerante injusticia necesitan el motor de unos líderes que las azucen. Y si en esos casos esos líderes cumplen una misión benefactora y pueden ser considerados héroes liberadores, en este caso, esos líderes no son más que una pandilla de hijos de mala madre. El líder-imán barbudo de la comunidad musulmana danesa el primero. Los castrados mentales barbados de los países musulmanes que se han levantado en gritos y peticiones de ensangrentamiento, los segundos.

Y los líderes políticos occidentales los terceros. Una cosa es escuchar a los desquiciados imanes ofendidos por las viñetas y otra no saber responderles con la adecuada contundencia, espetarles lo que les espetó el periodista jordano y que desde luego no pudo cundir entre sus colegas porque fue fulminantemente defenestrado y encarcelado como ejemplo para disidentes: que atenta mucho más contra el honor del Islam las imágenes exhibidas por ellos mismos de piadosos musulmanes degollando a personas inocentes, o el indecente contraste de los obscenos saudíes o bruneíes despilfarrando el dinero que Allah les proporciona, mientras no parecen enterarse de que el resto del mundo musulmán se cuece en su propia miseria material. O el genocidio que perpetran desde hace años sus correligionarios sudaneses contra las minorías no musulmanas del sur del país. O la crueldad de las mutilaciones femeninas o el encarcelamiento bajo burkas y chadores de sus mujeres. Miseria religiosa. Si todas las religiones son intrínsecamente peligrosas y malvadas, el Islam parece empeñarse en ganarse el premio a la constancia. Lo más desasosegante es la unanimidad. Esa unanimidad que existe en todo el orbe musulmán. No se explica sólo por el cemento que significa el olor del establo de la religión. Los perros guardianes de los rebaños tienen dientes afilados. La disidencia se castiga duro, con la prisión, con la tortura, con la muerte. La mera profesión de descreimiento. Y ya va siendo hora de que se les diga.

Y va siendo hora de que los líderes de los países occidentales, en lugar de consentir la perpetuación de los guetos y de no luchar con todas sus fuerzas por la integración de los inmigrantes en sus propios países, en lugar de consentir irracionalmente los crímenes israelíes o invadir a sangre y fuego, colaborar o simplemente mirar para otro lado, con la falsa excusa de llevarles la democracia, al país musulmán que consideren merecedor, se pongan de una vez a la tarea de proteger y exigir protección para los disidentes musulmanes de esos países, a financiar y a dotar de medios a aquellos que estén dispuestos a hablar a sus vecinos de respeto al no creyente, a liberarse de las patrañas que les inculcan esos castrados morales que son los imanes y ayatolas, a enseñarles que para adoquinar el camino del progreso moral y material los pueblos han de cubrir primero con el cemento de la racionalidad los pantanosos barrancos de las mitologías y las supersticiones. A mostrarles que el sano individualismo humanista que proclama la libertad de cada persona frente al destino es mucho más higiénico provechoso, y hermoso que esa pertinacia pegajosa, miasmática y estéril en revolcarse perezosamente en la umma, en la comunidad de los creyentes. A escuchar a Gilles Kepel y a otros como él que llevan años avisando del peligro de dejar a los curas de cualquier religión que rijan las conciencias de las gentes.

Aquí ya nos libramos con mucho sudor y lágrimas de los chantajes morales de nuestros asilvestrados curas. No debemos consentir que nos avasallen estos nuevos. Sin complejos.



martes, 14 de febrero de 2006

Vargas Llosa es un mal tipo

En su vertiginoso descenso a los sótanos de la desvergüenza el novelista Mario Vargas Llosa parece haber llegado ya al último subsuelo. Sus dos últimas hazañas de escribidor denunciante de cualquier forma de izquierdismo han superado todo lo que la razonabilidad más elemental tiene de límite. La parodia descarnada y cruel que hizo en su artículo Raza, botas y nacionalismo, EL PAÍS 15 de enero del presidente electo de Bolivia, presentando a la izquierda europea como una pandilla de bobos babeando ante la chompa de Morales, le ha conducido directamente al campo de la ignominia y de la desvergüenza y me lleva a mí a caer en el estupor contemplando tanta fuerza genésica literaria desperdiciada en mear bilis sin tino sobre todo lo que el ilustre escritor desprecia, que no es sino cualquier tendencia a la liberación de las gentes y los pueblos de las injusticias distributivas que conlleva el liberalismo salvaje que tratan de imponer las grandes corporaciones que dominan la política y la economía mundiales.

Miente Vargas Llosa cuando tacha de racista a Evo Morales y miente cuando considera superado el racismo institucional de los gobiernos iberoamericanos. No es que se equivoque, es que miente. Él lo sabe y yo lo sé porque yo aprendí a ver la verdad a través de él mismo. Cuando visité Sudamérica hace unos años y más concretamente su Perú llevé, aparte de otros muchos, sus ojos. Lo mismo que exploré los rincones de Piura con La Casa Verde en la mano, visite Lima con El pez en el agua (1993), sus memorias. En ellas describía la graduación del tinte de la piel que podía constatarse en el viaje entre la Lima colonial, ya definitivamente chola, y el barrio de Miraflores, donde vive la minoría blanca, muy blanca, que domina el país. Apenas 15 kilómetros. Fue él el que me hizo comprender que en los países sudamericanos se practica un racismo efectivo y brutal, casi nunca denunciado, del mismo calibre que el que se practicaba en Sudáfrica, pero que al ser más histórico parece más natural al no avisado.

Hace tiempo que Vargas Llosa se congració con su casta, la casta blanca y dominadora de Miraflores, después de su viaje de placer juvenil a la causa de los pobres. Es una cuestión epidérmica, de pura piel, piel blanca, europea, de la que él nunca quiso desprenderse del todo, ni siquiera simbólicamente. No quiero pensar que saque beneficios materiales de esta vuelta al seno del feroz conservadurismo castizo, aunque acusaciones no faltan. Yo lo prefiero racista que corrupto.

Ayer mismo (El derecho a la irreverencia, El País, 12 de febrero de 2006) arremetía de nuevo contra los militantes de izquierda de todo el mundo al final de un largo artículo sobre las viñetas sobre Mahoma. Sin venir a cuento. De manera que parece que todo el 90 % del escrito referido al tema del titular no fuera más que una excusa para despacharse en el último 10 % contra la izquierda y sus militantes, de una manera biliosa y cerril. Que siga justificando a estas alturas la guerra de Irak y nos eche en cara a los que la consideramos una guerra ilegal y contraria a cualquier derecho nuestra connivencia con el terrorismo islámico sólo habla de su mala leche, de su mala entraña, de su malhomía refinada y cruel.Las respuestas de otros intelectuales no se han hecho esperar. En tres artículos publicados en El País, el profesor Vidal Beneyto lo pone en su sitio, aunque con guante de seda (demasiado para mi gusto) y utilizando argumentos racionales, muy alejados de los atrabiliarios del novelista.

Hoy mismo (Intelectuales y caricaturas, El País 13 de febrero de 2006), el embajador de España ante la UNESCO, José María Ridao, con más reciedumbre, aunque sin nombrarlo, viene a decir lo mismo que yo apuntaba antes: que Mario Vargas Llosa, además de un excelentísimo escritor, es un mal tipo. De la misma estirpe, aunque salvando las abismales (por ahora) distancias, de Federico Jiménez Losantos.

viernes, 10 de febrero de 2006

Nuestro inefable guru Sri Maharishi Fry Leopoldo de Alpandeire

Me escriben mis amigos navarros para que los compadezca. Me mandan saludos, besos y abrazos desde la por ellos llamada Reserva Espiritual y Católica de la Reserva Espiritual de Europa. Y un enlace a un articulo de Xavier Zabaltza en El País edición de El País Vasco titulado Contra san Francisco Javier, en el que vuelve a emitir la eterna queja de los ateos para que los católicos dejen de jodernos públicamente con sus supersticiones, o sea que no conviertan en oficiales las fiestas que sólo lo son particulares para ellos. Parece ser que este año se celebra no sé qué aniversario (no me da la gana ni de solicitar ayuda al único santo milagroso verdadero que conozco y respeto: san Google) de san Francisco Javier el santo viajero navarro por antonomasia, elevado a los altares por su carácter fanático e intransigente propagador de la fe católica por toda Asia (consideró a Buda como el mismísimo diablo) y alejado asépticamente de cualquier cuestión social (no se conoce ni una sola actuación suya en este sentido), como pone de manifiesto el propio Zabaltza en su artículo. Por lo visto a mis amigos y a todos los demás no creyentes les espera una buena este año de palizas, fastos y yuyus católicos que han de tragarse por cojones, porque contaminará todo el ámbito público de la Comunidad. Para envidia de todos esos católicos devotos he de decirles que yo visité hace años su tumba en Goa (India) y pude contemplar el pie putrefacto que asoma por la ventanita practicada ex profeso en el féretro y que demuestra lo falaz de la afirmación oficial de que se conserva momificado. Y que, pobre de espíritu yo, sólo sentí un rencor triste hacia lo que representaba aquella tumba, la imposición de una religión truculenta y fanática a pueblos que no lo habían pedido y que ya tenían la suya propia para drogarse. Puro marketing religioso.

Bueno, que no se quejen, que por aquí por el sur, los católicos tampoco andan mancos. Ayer se celebró en Granada el 50 aniversario de la muerte del afamado gurú católico Sri Maharishi Mahesh Fry Leopoldo de Alpandeire que se saldó con la peregrinación a su tumba de más de 400.000 devotos. A ver si el santo tropical navarro tiene cojones de una hazaña como esa. Y eso que el malagueño ni siquiera ha alcanzado el título menor de beato. Y sus virtudes no desmerecen para nada de las de su esforzado crucífero jesuita. Nuestro gurú barbado dedicó su larquísima vida a fomentar el conformismo de los pobres con las injusticias, a extender la caridad perrachiquera como la solución perfecta para un justo reparto de la riqueza en el mundo y a aliviar la conciencia de los ricos con el bálsamo de la limosna, agrandándoles suficientemente el ojo de la aguja por donde alcanzar la gloria de Dios por un módico precio. En pleno franquismo. Con dos güevos. Por todo ello el supuestamente democrático ayuntamiento granadino le dedicó hace muy pocos años una portentosa estatua que se puede admirar en los jardines del Triunfo de la ciudad de la Alhambra. Para fomentar que miles de adocenados y supersticiosos devotos acudan a chupar rueda de su aura de santidad en lugar de dedicarse a otros menesteres de más sustancia ética, estética y poiética.

El mundo no tiene remedio..

LOS (piiiiii) DIRECTIVOS DE LA (piiiiii) SGAE

Jajajajajajajaja.....El amigo Psicobyte en su siempre sabrosa página PSICOFONÍAS me conduce a unos enlaces realmente deliciosos sobre el matonismo que utiliza la SGAE para defenderse de quienes mancillan su supuesto honor. El mismo Psicobyte ha patentado fraudulentamente un Método Al Capone de Resolución de Conflictos. No sabe que la propia SGAE puede demandarle por eso, ya que la teoría del método realmente lo ha copiado directamente de la práctica de ellos.A la prohibición de dibujar la cara de ciertos profetas (que no nombro porque la cosa puede empeorar y ampliarse a la pronunciación del propio nombre, como ya ocurre en la judía, otra de esas simpáticas y divertidas religiones que vuelven a estar de moda) se une la de usar una serie de calificativos, en número de 99 (como los nombres de Allah, con perdón, ¡qué feliz coincidencia!) para acompañar el sacrosanto nombre de la SGAE. Dicha lista la han colocado como filtro en la entrada de los comentarios de su web para evitar el pecado a los exaltados críticos. Incluye entre los supuestos calificativos injuriosos la palabra Linux, lo que da una idea de la paranoia (¿estará este calificativo incluido?) de los rwghzqp directivos de la hlñrjq SGAE.Sí, soy un cobarde. Joder, ved si no lo que le ha ocurrido a otros valientes:



Por esto no me pasará nada, ¿verdad señor Teddy?

lunes, 6 de febrero de 2006

CASTPOST y regalos

Este invento del CASTPOST es cojonudo. Cada vez que colgaba una anotación en la que hablaba de música me sentía impotente por no poder ofreceros al menos un cachito de muestra. Bien, eso ya se ha solucionado y además con efectos retroactivos. Algunas de las anotaciones que precisaban ilustración musical ya la tienen. Sólo espero que en el caso más que probable de que los potentísimos rastreadores de la SGAE me localicen me llevéis un bocata a la cárcel, porque no pienso pagarles ni una rupia, ni quitar el regalo a mis fieles, aunque improbables, lectores.
Para celebrar la inauguración os regalo una pequeña pieza que me sorprendió cuando la escuché por primera vez y que cada vez me gusta más. Extraña fusión perpetrada por un cantante neololailo andaluz (Macaco) y una banda posmoderna de música de procesiones italiana (Banda Iónica). Sí, exacto, de esa que acompaña a los entierros de los “vendettati” en las pelis de mafiosos sicilianos. Velay:



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Comentarios
Una pequeña aclaración a "cantante neololailo andaluz" . Macaco es un grupo de música "mestiza" nacido en Barcelona en 1997. Dani Carbonell, es el nombre de su cantante y lider, utiliza el Reggae (Ragga), Rap (Hip-Hop), Rock (Funk), Flamenco (Rumba Catalana) y Folk (Mestizo), todo bien revuelto con unas dosis de "Mano Negra", y se ha consolidado como uno de los grupos de fusión más importantes del país. Un saludo.
Bit Ramone — 06-02-2006 11:13:24
Acepto avergonzado el tirón de orejas que me propina mi buen y viejo amigo Bit Ramone. Reconozco no haber indagado suficientemente antes de haber tildado aviesamente a Macaco de neololailo andaluz. De hecho sólo había escuchado anteriormente esa colaboración en el album de Banda Iónica y un par de temas sueltos que me habían engañado. Prometo escuchar más y corregir el desafortunado comentario. Añado además que fue precisamente Bit Ramone quien me descubrió el tema y quien me animó a usar la tecnología Castpost. Mea culpa. Va pot tí, tronko.
Harazem — 07-02-2006 23:16:57
Gracias.....maestro.
Bit Ramone — 09-02-2006 14:13:30

sábado, 4 de febrero de 2006

Estatuaria egabrense

Como la noticia de mi vuelta me vino muy bruscamente casi me quedo sin poder realizar una de las cosas que tenía en mente como autoresarcimiento por la situación: visitar el pueblo. El pueblo de Cabra presenta algunos atractivos que lo hacen merecedor de gastar algunas horas para saborearlos. Me he encontrado algún compañero que llevando más de 5 años en situación de exilio y desplazamiento diario se han enorgullecido de no haber visto ni siquiera el ayuntamiento. Bueno, cada cual se autoresarce como puede. Así que el último día y aprovechando que me tocaba turno de tarde me presenté en el pueblo a las 10 de la mañana dispuesto a ejercer de turista agradecido. Lo primero fue el museo. Un coqueto museo arqueológico en el que se han recogido los tesoros del remoto pasado más importantes de los alrededores. Lo preside una magnífica reproducción en escayola de la famosísima escultura de Mithra encontrada en la comarca en los años 50 y cuyo original en mármol se encuentra depositado en el arqueológico de la capital. Aunque ya se que no os fiáis mucho (con toda la razón) de mis promesas de publicación de temas anunciados, volveré a reincidir y prometo escribir una anotación acerca de este curioso dios que dio lugar a una religión que estuvo a punto de desbancar al cristianismo en el momento en que ambos pugnaban de igual a igual por hacerse con la clientela demandante de cultos mistéricos en pleno esplendor del Imperio Romano. Al final se llevó el gato al agua el cristianismo, quizás porque tuvo mejores padrinos y sobre todo por su mayor truculencia. De haber triunfado el mithraísmo hoy el mundo sería muy distinto. No sé si sería un mundo más justo, pero desde luego sí que más divertido. La de Cabra es una de sus mejores representaciones en una impactante imagen del dios sacrificando a un toro al que una serpiente muerde el pecho y un escorpión los cojones.Un hermoso Apolo de mármol y un niño haciendo los cuernos con su manita completan la estatuaria del museo. Monedas, cerámicas menores y la consabida colección de puntas de flecha de sílex. Pero la verdadera estrella del museo, expuesta en sala propia, es la impresionante colección de cerámica roja tartésica orientalizante, de yacimiento desconocido y cuyo perfecto estado de conservación y la belleza de sus dibujos de influencia fenicia los convierten en un verdadero tesoro.

La casa de Juan Valera engalanada por su centenario, las pocas mansiones señoriales que se van salvando de la piqueta, el fresco y coqueto patio del casino, el Instituto, los típicos barrios del Cerro y de la Villa, perfectamente enjalbegados y enmacetados y el castillo ocupado ahora por el inevitable convento de monjitas que sólo permiten la visita a sus exalumnas. Como no soy el caso, me quedé sin verlo.

Mi ya conocida fijación maniática por las esculturas urbanas me llevó a fijarme en las existentes en el pueblo y a tratar de trascender su propias cualidades estéticas. Aparte del extraño monumento-fuente instalado en la placeta del Instituto dedicado a un oscuro fraile pedagogo (eso he dicho: pedagogo), son cinco las esculturas que contabilicé, todas dedicadas a personajes históricos locales. El que probablemente sea la más internacional de las glorias locales por más que no creo que nadie en el pueblo sea consciente de ello, el poeta hispanomusulmán Muqaddam ibn Muafa más conocido por El Ciego de Cabra, fue el creador de la moaxaja, una de las composiciones que más ha influido en la música de más países y durante más tiempo antes de la era de la electrónica. En su forma natural se han venido componiendo moaxajas desde su creación en el siglo IX hasta la actualidad en todo el mundo árabe, principalmente en Oriente Medio y en su versión refinada dio lugar y base a las nubas, la forma de suite musical de las grandes composiciones de la música clásica, o andalusí, de todo el Maghreb. Su forma primitiva, la jarcha fructificó en toda la poesía medieval a través de su influencia en la poesía provenzal y el nombre de su creador forma parte de la mitología de músicos fundadores de grandes tradiciones musicales. En la puerta del convento que ocupa el solar del antiguo castillo, bajo una escenográfica palmera le han infligido una horripilante estatua en estilo remordimiento, división naif-disneyana, en cómoda piedra artificial, de la misma familia que las erigidas a las glorias hispanomusulmanas de la capital, Averroes y Alhakam II. Nunca entenderé por qué los promotores de monumentos conmemorativos, a falta de presupuesto o buen gusto para obrar con calidad, no se contentan con sencillas estructuras poligonales que cumplan limpiamente con su misión sin mancillar la imagen de los homenajeados.

Cabra cuenta con un hermoso paseo arbolado que presume de ser el primero que se construyó en la provincia y en el que han paseado, flirteado y asoleado muchas generaciones de egabrenses. En él cohabitan otros cuatro monumentos escultóricos de diferente talante, aunque colocados en hilera y en igualdad de importancia: El dedicado al cantaor de flamenco prehistórico local Cayetano Muriel Niño de Cabra, que rivalizó en los años 20 con el mismísimo don Antonio Chacón, el de un poeta local cuyo nombre he olvidado, el busto de Juan Valera, el interesante novelista del XIX autor de Juanita la Larga y Pepita Jiménez, gloria local durante un siglo y el del político franquista, conspicuo falangista y populista ministro del régimen fascista José Solís Ruiz. Conocido durante su larga trayectoria como La Sonrisa del Régimen por su perenne mueca carcajeante con la que simulaba una falsa campechanía que en realidad escondía un talante de feroz predisposición a la represión y el acogotamiento de las clases trabajadoras, representó lo más siniestro y despreciable de aquella terrible dictadura. En Cabra no parecen ser muy conscientes de semejante circunstancia. La escultura es muy reciente (y muy buena) y aunque me han comentado que la propia vergüenza de las fuerzas progresistas del pueblo evitaron que se colocase en la plaza principal frente al Ayuntamiento no parece que pudieran o quisieran evitar su colocación donde ahora enseñorea su desafío antidemocrático. El verborrágico ministro fue un benefactor tenaz y entusiasta de su pequeña patria chica. Nunca dejó de favorecer, frente a los demás pueblos de la comarca, a Cabra y desde luego todo el mundo está convencido de que la ubicación del Hospital Comarcal en ella y no en Lucena, su lugar natural, por capitalidad y facilidad de comunicaciones, se debió a la poderosa influencia del obsceno político, que detentó, entre otras productivas actividades, la representación legal de los intereses económicos personales del rey de Marruecos, Hassan II, en España (Dios o Allah los cría y ellos se juntan...).

Está bien que los pueblos sean agradecidos, pero como cualquier cristiano sabe el deber favores al diablo sólo significa que se está perdiendo el alma. La calle principal del pueblo también detenta su nombre. Otro desafío a la necesaria fijación higiénica de la Memoria Histórica.

Cabra, desde luego siempre ha sabido explotar la fama de sus hijos. Otro egabrense ilustre es el doctor Zurita, consorte de la hermana del rey de España, Margarita de Borbón, que, cómo no, ha dado nombre al propio Hospital, Hospital Comarcal Infanta Margarita, lo que sin duda representa todo un detalle de amor recíproco materno-filial realmente enternecedor. Por supuesto, el tal doctor cuenta también con su nombre inscrito en el nomenclátor callejero de tan avispada y prolija localidad.

La actual Ministra de Cultura, Carmen Calvo, también es hija de esta tierra, pero que se sepa sólo la ha beneficiado invirtiendo en la construcción de una casa para su uso y disfrute. Para eso, al menos, sí que ha sido sencillita.

Comentarios
Carmen Calvo, la descuartizadora del Archivo de Salamanca
Salmantino humillado y ofendido — 05-02-2006 21:50:09
a ver s i nos vamos enterando por que el hospital de cabra se ubico en cabra y no en lucena. no fue por el ministro tan famoso como dices sino porque nadie queria en la postguerra la llamada cajanacional de raciones por que llevaban toda la mundicia y se la llevo cabra por eso se creo primero el inss en cabra por eso le correspondia a cabra y no a lucena antes hay que documentarse y despues escribir
crack — 31-03-2006 21:04:57

viernes, 3 de febrero de 2006

Fin del exilio en Cabra

Corto ha sido el exilio. No me he de quejar, sobre todo cuando las esperanzas no eran tan halagüeñas y las expectativas superaban los dos meses. Cabra y su Hospital. Ya dije que lo peor fue el traslado diario tal como lo describí el otro día y estoy convencido (y sin que sirva de precedente a mi alma descreída) de que la fortuna ha sido propiciada por el pánico que produjeron en mi quebrado ánimo las amenazas que me lanzó mi amiga Mele desde su comentario a la anotación anterior. Cosechadoras, decía. Que ya mismo los esforzados campesinos que moran en esos lugares inhóspitos que se extienden entre los arrabales de las protectoras ciudades, comenzarían a sacar a pasear por sus carreteras semejantes artilugios. Como jamás fui digno antes de contemplar semejante espanto me fui a San Google sección Imágenes y busqué su representación gráfica y desde luego lo que vi me heló de terror. No exageraba mi amiga y me imaginé la sinuosa carretera comarcal que me lleva finalmente a mi destino atravesada por semejante masa de materia férrica de monstruosa forma y proporciones: enormes dientes, buídos pinchos, terribles trituradoras de miembros... En fin, que menos mal que me libré de semejante visión frente al parabrisas de mi realidad. Mi amiga Mele debería darnos más datos sobre las inevitables aventuras a las que la aboca su terrible exilio en las heladas alturas de la semiártica Navarra.
Por otra parte la obligación moral (y en parte económica) de compartir vehículo con otras exiliadas, cortó el atractivo de las audiciones del excelso Haendel durante la conducción para ser brutalmente sustituidas por otra banda sonora de muy distinta calaña: la cháchara marujil consistente principalmente en la relación pormenorizada de las diferentes maneras de enfocar la preparación de las próximas primeras comuniones de las crías en edad de ser inoculadas con el virus de la superstición que casualmente todas poseían, la prolija descripción de los arreos con que los tiernos infantes serían enjaezados, según sexo y gustos, para tal fin, las virtudes de los catequistas que los adoctrinan y sobre todo las diferentes ofertas para el dispendioso ceremonial festivo posterior. Un experto. En eso me he convertido en pocos días. Si algunos de mis improbables lectores necesita asesoría sobre tan extravagantes temas no tiene más que pedirla.
Por cierto y hablando de mis improbables lectores, os agradezco de corazón el hecho de que os hayáis hecho perfectamente cargo de mi situación, os invistierais de evangélica contención y no me hayáis atosigado permanentemente con la exigencia de más escritos durante el terrible exilio.
Comentarios
Desde las semiárticas tierras Navarras mi más sincera enhorabuena!¿Ves? no hay mal que cien años dure...ahora bien, si como dices crees que yo he tenido algo que ver en tu regreso ya me estás devolviendo el favor. Comienza este mes para mi el ajetreo del concurso de traslados y las perspectivas no son muy alagüeñas así que cualquier tipo de treta para que la Fortuna se fije en mí esta vez será bien recibido.Besos "helados"
mele — 05-02-2006 19:39:16
Mejor será que ninguna de las exiliadas que te acompañaban tengan acceso a este blog o se sentiran, no sin razón, altamente ofendidas.
p — 05-02-2006 19:56:43
¿Sí? ¿Tú crees? Y... ¿dónde piensas tú que hallarán la lanza ofensora? En el inofensivo adjetivo "marujil", en lo de la superstición o en no ser preferidas a Haendel?
Harazem — 07-02-2006 23:22:54