(del laberinto al treinta)


martes, 4 de noviembre de 2008

A FERNANDO SAVATER CON DOLOR DE CORAZÓN

Con grande dolor de corazón he de contar cómo, maestro, a quien tantas ideas, clarificaciones (que no clarifinaciones) le debo, me acaba de pegar una puñalada trapera en todo el mismo centro de mi admiración. Y si no fuera porque los muchos años de beber en su fuente de sabiduría, ecuanimidad y bonhomía me dictan lo contrario sospecharía que por una vez ha actuado con verdadera mala fe. No en propinarme tal puñalada, sino en la que ha propinado previamente a la propia entraña de la justicia.

Tras el impecable minianálisis de la Transición, en el que deja traslucir la oportunidad de llamarla también Transacción o más exactamente Chantajización, se deja caer en su artículo de ayer en El País (¿El final de la cordura?), con una desabrida descalificación de los intentos de fijación de una tipificación exacta de la naturaleza de los crímenes cometidos por el franquismo y por supuesto la clarificación del alcance de los mismos que ha emprendido el juez Garzón. Y utiliza, desde mi humilde punto de vista, un arma de la que siempre le sentí como enemigo: la ceremonia de la confusión. Porque al contrario de lo que afirma con esa ironía tan suya que tanto le admiro pero que en esta ocasión me recuerda a la de mi profesor de FEN del Instituto, no se trata de pedir responsabilidades penales a los responsables (en sus tumbas) o sus herederos físicos (en sus propiedades), sino de fijar la naturaleza exacta del oprobioso régimen sufrido por este país a la luz de las legislaciones aplicables. Por pura higiene social.

No sé si, admirado maestro, comparte las miserables palabras del cada vez más obispado presidente de Gobierno acerca de que al franquismo ya lo ha juzgado la Historia. Zapatero sabe, y usted, maestro, también, que eso no es cierto. Que sin esos necesario pasos clarificantes (no clarifinantes, no me sea malo..., don Fernando) es imposible por ejemplo que a los autores de los libros de Historia que se estudian en los colegios de este país se le puedan exigir unos mínimos criterios de objetividad a la hora de abordar el tema del aplastamiento de la República Española y de los métodos utilizados para ello por las fuerzas reaccionarias desencadenantes de uno de los más horribles regímenes de la Europa occidental del siglo XX. Es como si en Alemania, si me permite la torpe y manida comparación, don Fernando, se hubiera impedido llegar hasta el fin en el conocimiento de la naturaleza y los crímenes del nazismo para evitar molestar a los nazis vivos o para no reavivar heridas nacionales, lógicamente no curadas. La propia razón democrática y justiciera reclaman que se neutralicen definitivamente las no por torpes menos peligrosas justificaciones que proporcionan las versiones interesadas y oficiales provinentes del propio franquismo de que los dos bandos tuvieron motivaciones éticas idénticas para luchar. El peligro de que acaben gozando de la misma credibilidad en los manuales de Historia que las objetivas debidas a los estudios más contrastados y serios fruto de investigaciones tanto académicas como judiciales es lo suficientemente grave como para alinearse positivamente con los intentos del juez Garzón para lograr una tipificación objetiva de la naturaleza de lo ocurrido en los aciagos días finales de la II República Española. Y desde luego la labor de desmontar las falacias educacionales de la Iglesia Católica en la que usted, querido maestro, siempre se empleó con tanta maña como razón, se toparían con muchos menos obstáculos que si se aclara el papel jugado por la misma y sus doctrinas en aquella terrible masacre.

Y es ahí donde me hubiera gustado verle debatir, don Fernando, en lo que yo considero la piedra angular sobre la que descansa, menos en su propio caso quiero pensar, la defensa de un supuestamente necesario corrimiento de velos en el conocimiento exacto y la tipificación nominal del franquismo: el papel jugado por la Iglesia Católica en el planeamiento, consecución y justificación de sus crímenes. Es precisamente la evidencia palmaria de esa responsabilidad la que hace que se venga sintiendo como genéricamente peligrosa esa clarificación, esa determinación de su exacta naturaleza. Muertos los genocidas originales y amnistiados sus epígonos esa clarificación se habría hecho una labor lógica si no pesara esa complicidad de la siniestra canalla clerical, cuyo peligro usted mismo convoca en su artículo, con los crímenes fascistas. No se trata, como dice usted don Fernando de desenterrar con los muertos de las cunetas la guerra civil (no es digno de usted, sino de los sapos de la COPE, ese argumento), ni de que una sentencia judicial dictamine que Franco fue un cabrón con almorranas, ni de discriminar entre los colaboradores del régimen a los que se mantuvieron fieles a los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional hasta el final y a los reconvertidos en rojos a la violeta cuando pintaron pardas, sino de evitar que se acabe instalando como normal la equiparación moral entre los criminales y las víctimas, que se pueda seguir justificando la permanencia en los rótulos de nuestras calles de asesinos en serie, que desalmados como el alcalde de Almería sigan meándose en la memoria de los fusilados colocando putas cruces bendecidas por pestilentes obispos sobre sus huesos, que el silencio cómplice de la falsa izquierda acabe diluyendo la verdad de tanto horror en la olla de la posmodernidad plastificadora. Nada más y nada menos que de eso. Porque aunque usted y yo lo tengamos claro, don Fernando, las nuevas generaciones pueden ser fácilmente engañadas por las falaces versiones de los portavoces de los clérigos.

¿Que pensaría si pudiera vivir lo suficiente como para ver que en los colegios de su Euskadi natal se acaba instalando en los textos de los libros de Historia, muchos años después del final de ETA, la versión de que la en la lucha de liberación nacional se hizo necesario (y justo) acosar, matar y expulsar a todos los individuos que no la aplaudieran?



Y A VER SI EL MUNDO ME DA UNA TREGUA Y ENCUENTRO TIEMPO PARA CONTAR A MIS AMIGOS MIS PERIPECIAS IRANÍES...

lunes, 3 de noviembre de 2008

JUICIO A LA DEMOCRACIA (Antonio Manuel)

Por las especiales características de la Transición- Transacción en este país nunca hubo una derecha civilizada, europeísta y liberal. Sólo una ultraderecha hija legítima (y dilecta) de una dictadura fascista y criminal que cambió la camisa azul por el terno y la corbata de seda, pero no la mugre moral de su interior. Por eso a la izquierda heredera de la masacrada por el franquismo le fue fácil ocupar el espacio que correspondía a aquélla de la misma manera que los líquidos ocupan naturalmente el espacio desalojado por otros líquidos. Y, oyes, qué bien que le sentó la ocupación. Hoy puede decirse que sigue existiendo la misma ultraderecha, un poco menos hirsuta, pero no menos agresiva, y una derecha liberal que sigue tomando rutinariamente y por intereses electoralistas el nombre de izquierda (la Izquierda Unida cordobesa incluida). La voz natural de la izquierda, su desarbolado territorio, lo ocupan algunos esforzados, pero desanimados francotiradores y alguna partida guerrillera que lucha inútilmente desde los cerros de la racionalidad deemocrática contra la evidencia de que este país, esta España del siglo XXI es sociológicamente tan de derechas, tan sumisa y tan pastueña como la sometida por el franquismo en los años 60, de que el 90% de los votos de este país se los reparten a partes iguales la ultraderecha y la derecha, y el resto se lo llevan los nacionalismos racistas.

Así que en lo único en lo que discrepo del lúcido análisis de Antonio Manuel (la única pluma de prensa de esta ciudad que no besa sistemáticamente la mano del poder político y económico o se mece autistamente en las flatulencias de sus floripondios verbales), es en que quien traicionara los ideales progresistas de justicia política y social tras la Transacción fuera la izquierda. No, esa ya no era izquierda, sino un taimado, siniestro súcubo o íncubo que ha acabado devorando todas las esperanzas.

Copio el artículo de ANTONIO MANUEL publicado ayer domingo, 2 de noviembre en el Día de Córdoba



la ciudad y los días

Juicio a la democracia

Antonio Manuel

EN otro tiempo, los seres humanos sabían con exactitud la hora de su muerte. Cuentan que Dios bajó a la tierra y preguntó a un campesino por la razón de su desidia. Y el hombre contestó airado que abandonó la cosecha cuando supo que no estaría vivo para disfrutarla. Entonces Dios decidió que no era bueno que los hombres supieran de antemano la hora de su muerte y les privó de ese conocimiento para que trabajaran hasta el último día como si fueran a vivir eternamente.

Franco trabajó hasta su muerte en la sucesión sabiendo que no disfrutaría de la cosecha. Su legado era su presente. Y sembró de silencios los libros de historia y de muertos las cunetas. A todos ellos les sobrevino la muerte como un rayo en mitad del verano. Como un paréntesis eterno en mitad de la vida. Todavía hoy quedan cientos de miles de desaparecidos durante la guerra y la posguerra con el estado civil de inmortal para el Registro Civil. Vivos para la ley y para los corazones de quienes los amaron hasta la incertidumbre. Yo he rastreado a varios sin éxito. Cuando murió el culpable de la oscuridad, a muchos les sobrevino la esperanza de matar dignamente a sus seres queridos, de inscribirlos al fin en el libro de fallecimiento. Y muchos murieron entonces. Salieron de la tierra como vivos de paradero incierto, para volver a la tierra ya muertos del todo. La UCD asumió la responsabilidad histórica de enterrar el dolor latente de las fosas comunes en nichos individuales con nombres y apellidos. Los conservadores tenían que aparentar dos veces lo que no debían ser para evitar las negras tormentas acechando los aires. Pagaron las indemnizaciones a los represaliados y familiares en concepto de clases pasivas del Estado. Permitieron el acceso a las cárceles para investigar. Yo he visto lápidas en Iglesias con fecha del 77 en memoria de los caídos defendiendo sus respectivos ideales.
Luego llegó la victoria socialista. Y con ella, el final de la transición democrática. Los desaparecidos volvieron a dormir en sus cunetas. La izquierda que metió a España en la OTAN, la izquierda que gobernó las comunidades autónomas, las ciudades y los pueblos, la izquierda, sí, la izquierda, enterró el anhelo de un juicio penal contra la dictadura.

Treinta años después, mi tía Rosa me acercó la carpeta azul donde mi abuelo guardaba las facturas del panteón para los fusilados en Almodóvar del Río, abierto en el 79 y ahora en pésimo estado. Y me la dio apenas enterarse del auto del Juez Garzón. Él no ha tomado una decisión jurídica, sino política. Ha vestido de moderación la ley de memoria histórica. Por eso calla el Gobierno. Pero Garzón no está juzgando a la dictadura: está juzgando a la democracia. Está poniendo voz a los que se sintieron traicionados por la izquierda más conservadora de España. La misma que refunda el capitalismo salvando a los ricos con el dinero de los pobres. Garzón sabe que perdiendo la batalla jurídica ganará la moral. Esa que aspiró a hacer justicia con los que murieron antes de tiempo para vivir eternamente.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Mentiras reales, cobardía socialista

A riesgo de que mi querido amigo Miroslav incida de nuevo en mi querencia por la hipérbole, yo la única evolución que alcanzo a ver es el progresivo empeoramiento de la calidad moral de nuestros políticos autotitulados de izquierdas, tanto que hasta algunos conservadores le están echando la pata por delante en progresismo en algunos temas que afectan a la racionalidad democrática. Hablo del sabroso caso de la reina lenguaraz y de la vergonzante y vergonzosa reacción del gobierno socialista en pleno, la untosidad monacal de Monseñor Zapatero y la Abadesa María Teresa Sí que Pesa a la cabeza, cerrando filas en la justificación de lo injustificable: que la esposa del Jefe hereditario del Estado se ha alineado descaradamente (es decir públicamente) con unas tesis políticas que se debaten en el Parlamento, haciendo gala de una irresponsablilidad que si pudieron ejercer impunemente sus antepasados coronados es intolerable en una democracia, en la que parece ser que esta señora no se ha enterado que vive. El hecho de que siga llamando El Generalísimo al sangriento dictador ante el que tuvieron que arrastrarse tantos años para que los dejara reinar a su muerte lo dice todo.

Y la única reacción realmente respetable en este asunto ha sido la del portavoz del PP, el señor González Pons, llamándola al orden y declarando que dicha alineación ofende a la mitad de los españoles, aunque representa el pensamiento de la otra mitad. Y precisamente ofende a la mitad supuestamente representada por el propio partido en el gobierno, y cuyo pensamiento ético y político está siendo continuamente machacado por los poderes reaccionarios periestatales ante la pasividad y cobardía de sus representantes. La reacción de los socialistas exigiendo al PP que obligue a rectificar dicha verdad a su emisor sólo habla de la miseria moral y política en la que han decidido bañarse cada día nuestros socialistas. O sea, que la reina va y ofende los sentimientos de la mayoría de sus votantes, desamparados ante tal agresión y ellos se colocan de su parte mandando callar precisamente a los beneficiados por la irresponsabilidad real que son los únicos que protestan. Y lo han dicho claro: los reyes son como la bandera, un símbolo del estado. Es como si en las banderas rojigualdas de los edificios públicos se pudieran bordar eslóganes de los partidos. Ya sé que no lo hacen por amor a la verdad, ni apego a las maneras democráticas. Sino sólo por dar por culo a sus enemigos. Pero al menos lo han hecho y lo han dicho claramente. Aunque luego recularan, claro.

Y otra cosa es la escasa importancia que se le está dando a la posibilidad de que la Casa Real haya mentido y esté acusando falsamente, desde su altísimo pedestal institucional, a una ciudadana española, que no súbdita suya, de mentir ella misma. Lo que en el mundo anglosajón es (o ha sido hasta ahora: Blair, Bush) un pecado político imperdonable, la flagrante mentira a los ciudadanos, en los mediterráneos no pasa de ser un hábito arraigado y escasamente sancionado. Pero se está haciendo necesario exigir a la Casa Real que explique el asunto claramente, ya que todas las sospechas se dirigen directamente hacia ella misma. La acusada está presentando pruebas de que la Casa Real dio el visto bueno al contenido del libro, por lo que si se demuestra que es rigurosamente cierto me parece que ya va siendo hora de que la fiscalía tome cartas en el asunto o que la propia acusada presente la consiguiente denuncia por calumnias. Que apechuguen moralmente con sus torpezas e irresponsabilidades y respondan penalmente de sus posibles delitos.

Y los socialistas, que se vayan a la mierda.

AH, Y MUCHAS FELICIDADES POR SU CUMPLE, SEÑORA. ELIJA REGALO:


sábado, 1 de noviembre de 2008

DE VUELTA DE IRÁN (VENDRÁN AÑOS MÁS MALOS...)

Vuelvo de mi viaje por tierras de la vieja Persia y compruebo que en mi ausencia no es que todo siga igual en esta ciudad y en este país, sino que ha empeorado a ojos vista.

Mientras escribo estas líneas por debajo de mi balcón del barrio de San Francisco pasa el enésimo desfile macabro cofrade de este año del catolicismo gore al que el ayuntamiento de Córdoba, la estúpidamente llamada única capital de provincia gobernada por Izquierda Unida, le ha vuelto a dar permiso para ocupar la calle de todos.

No sólo eso, sino que en mi ausencia ese mismo ayuntamiento ha cedido, silenciosamente, sin previo aviso, un espacio público, la esquina de una plaza, la de Las Cañas, para que una secta católica coloque una sospechosa escultura en la que se representa a un rijoso cura en el acto de conducir a dos niñas pequeñas a un destino no por desconocido menos previsible... ni pavoroso.





La CULTURA CORDOBESA camina imparable hacia su cenit que le llevará triunfante a la Capitalidad Cultural Europea de 2016. Las dos máximas realizaciones culturales de vanguardia previstas para el mes de noviembre son el I Salón Cofrade y el Encuentro Nacional de la Capa Española a las que el Ayuntamiento de Izquierda Unida-PSOE se han sumado entusiasticamente. Se espera, como predijo un contertulio de la taberna de La Calleja de las Flores, que la alcaldiosa Rosa Aguilar acuda a este último acto con su célebre chaquetiyia roja, con la que en la foto de inauguración parecerá media botellita de Tío Pepe entre cien de La Ina.



Se anuncian así mismo el comienzo de las catas arqueológicas en la rosaleda de Los Patos para llevar a cabo el proyecto auspiciado por la asociación simbiótica entre la mafia del ladrillo y los políticos sinverpollas y giligüenzas de Córdoba para convertir un jardín histórico de la ciudad en una amalgama de ladrillos, cemento y acero con forma de edificio. La excusa de que en ese edificio se ubicará la necesaria Biblioteca Provincial, habiendo como hay varios lugares edificables para ello, sólo consigue añadir más mierda al crimen de lesa urbanidad que están a punto de cometer, con el silencio cómplice de la ciudadanía y el aplauso interesado de algunos intelectuales mantenidos por esos políticos.

La vergüenza de que esta ciudad haya sido señalada como la única con Almería, gobernada por el PP, cuyo ayuntamiento ha puesto pegas serias al auto del juez Garzón, para realizar las exhumaciones de asesinados por los falangistas y militares tras el golpe de estado de 1936. La imagen de la alcaldiosa Rosa Aguilar, esa Desgracia, exigiendo protocolos y la de su siniestro concejal Igualada preguntando miserablemente que quién va a pagar las palas y los picos, quedará en la retina de todos aquellos que creímos alguna vez en Izquierda Unida como partido de izquierdas para toda la vida. Claro que ¿qué se puede esperar de un poder municipal de excomunistas que mantienen como nombre de la principal calle de la ciudad el del coordinador del golpe de estado del 18 de julio, José Cruz Conde?

El tema de la Memoria Histórica y el auto del juez Garzón están haciendo además que se caigan muchas caretas. La primera la del Monseñor Zapatero, alineado descaradamente en el bando de la Iglesia Católica y haciendo piña con el PP, que en una de las declaraciones más ignominiosas que un socialista pudiera hacer públicamente ha declarado que al franquismo ya lo ha juzgado la Historia. Con sus untosas maneras episcopales, mientras se frotaba las manos. Se puede ser más hipócrita todavía, pero no más mentiroso.

Para poner un último pellón de mierda en este apestoso asunto en el que los socialistas se están cubriendo de gloria y de idem, sale la momia de Carrillo para denostar al juez Garzón diciendo que a los asesinos que ya no viven eso no les va a dar ni frío ni calor, pero va a caer sobre las cabezas de sus hijos y sus nietos que no tienen ninguna culpa. Esos hijos y esos nietos tienen el derecho y el deber de saber de dónde provienen los bienes que han heredado, cómo consiguieron sus mayores los cargos y prebendas de que disfrutaron durante cuarenta años, sobre cuántos muertos se cimentaron sus fortunas y la clase de personas que de verdad fueron.

Mis intelectuales fachas de cabecera no me han defraudado. Así el inefable Juan Manuel de Prada, ese saco de sebo, inmoderado devorador de tigretones, ha superado su proverbial cretinismo con un artículo en el que defiende aguerridamente el creacionismo. Como ha sido debidamente contestado en el blog de FOGONAZOS me evito la reiteración de la condición de troglodita del coñólogo católico.

Y un último apunte cuyo sentido último no soy capaz de descifrar. Probablemente dentro de unos años los finos analistas de los tendencias sociales o de las revoluciones culturales lo consideren un hito en el cambio de tendencia de los valores idiosincráticos de los pueblos, un casi imperceptible indicio de lo que estaba por venir: EL HUNDIMIENTO DE LA CULTURA AUTÓCTONA CORDOBESA. Pero por ahora habremos de conformarnos con el escalofriante dato desnudo descubierto por la unidad móvil del equipo de investigación del Diario CÓRDOBA destacado en Los Villares el pasado San Rafael de que este año ha aumentado alarmantemente el número de barbacoas frente al de peroles en la más castiza de nuestras performances culturales colectivas, nuestro más acusado hecho diferencial, el crisol donde se funden las esencias del cordobesismo, que comienza a estar acosada por la agresividad de los modelos anglosajones de picnic. ¿A dónde vamos a llegar, Dios mío? ¿Qué le espera al flamenquín y al salmorejo? ¿Y a la memoria de Manolete?

viernes, 31 de octubre de 2008

La señora de Grecia se raja

Todo este asunto de la señora de Grecia que ha sorprendido a los progres monárquicos con su incendiario descubrimiento de que posee el típico pensamiento de señora de edad de mesa petitoria y nada más (la reina ha resultado ser un canastito de chucherías en feliz descripción de Antonio Romero, Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República,) ha terminado con la rajadura de la prota en un alarde de falta de valentía para asumir lo dicho, exactamente igual que la señora del chiste que mi amiga María me envía por correo y que escuchaba en su infancia campiñesa y que no puede ser más clarificador del papel jugado por ambas damas.





Había una señora que contrató como criada a una chica de pueblo horra de todo el sistema de protocolos mundanos de los salones de sociedad.

Un día la señora dio una recepción muy importante y, temerosa de que la chica metiese la pata, estuvo todo el día perorándole acerca de lo que debería de hacer y no hacer y responder en cada momento delante de los invitados.

En el momento álgido de la reunión social, la señora hizo un movimiento de acomodo en su silla dejando escapar un sonoro pedo que retumbó terriblemente bajo las arañas de cristal del salón y muerta de vergüenza salió a escape a la habitación contigua y llamó a la criada que había permanecido desternillada de la risa en un rincón.

Ya estás entrando donde están los invitados y pides disculpas diciendo que la que se ha tirado el pedo has sido tú. La chica haciendo de tripas corazón y con la naturalidad propia de su condición se presentó ante los invitados y en voz alta declaró:

QUE DICE MI SEÑORA QUE CUANDO SE PEYÓ, QUE NO FUE ELLA, SINO YO.



Pero en este caso a la señora le ha salido una criada con más conchas que un galápago.

El Casco Lacado dale que te pego

Lo que la señora de Grecia guardaba bajo el casco de laca

Lo mejor del aireamiento de las opiniones que la señora Sofía de Grecia ha depuesto en el libro de la señora Urbano es que por fin averiguamos la verdad acerca de sus capacidades intelectuales. Capacidades, que por otra parte nadie le había exigido nunca dada la índole del puesto que ocupa en la sociedad. Lo que muchos sospechábamos con sólo mirarle la cara, de un solo plumazo ella misma lo ha puesto de relieve de una manera palmaria, con la inestimable ayuda de la correosa arpía opusdeína que le ha gastado la putada. El mito de la supuesta inefable inteligencia y amplísima cultura de la esposa del señor Borbón que ejerce la Jefatura del Estado por designación franquista y por sus méritos exclusivamente genéticos ha quedado perfectamente desmontado per bucca propria, primero por su incapacidad para mantenerla cerradita y segundo por la índole íntima de las propias declaraciones.

De su marido no se conoce el tal índice. En otra parecida circunstancia el señor Borbón fue capaz, algo es algo, de mantener su pensamiento, o su carencia del mismo, en un estado de perfecto hermetismo. Y sólo se permitió, a ojos de algunos malpensados de mente retorcida entre los que irresistiblemente me encuentro, una finísima ironía a la hora de describir a la que comparte (o no) su lecho nupcial: una gran profesional. A mi me hizo retorcerme de risa aquella cariñosa adjetivación y me recordó cierta anécdota que me contó mi amigo Juan Sepelio. En una ocasión se encontró a una amiga que llevaba su bebé en un cochecito muy arropadito. Tras confirmarle su reciente estado mamaístico se apresuró orgullosísima a destapar a su retoño, que resultó ser una criatura objetiva y extremadamente fea. Mi amigo Juan Sepelio una vez repuesto del susto sólo pudo decirle piadosamente a su amiga: qué limpito lo llevas.

Yo no voy a entrar en si la señora de Grecia, teniendo en cuenta el cargo que ocupa, tiene derecho o no a expresar sus opiniones, sean sensatas o lerdas. Supongo que a los se sienten representados por ella sí que les importará. A mí ya me parece una afrenta a la esencia de la propia democracia, al sentido más primario de la racionalidad humanística el que exista la posibilidad de la profesión de la que esta señora, su marido y sus vástagos viven. Así que a mí no me importa un comino lo que diga, opine o desbarre esta buena señora, sino sólo el hecho de que siga ocupando el puesto institucional que ocupa y que haya quien pueda afirmar que tal hecho es necesario para la estabilidad de las instituciones democráticas de un país occidental del siglo XXI heredero de la Ilustración y sobre todo que ello se celebre con el concurso del dinero que aporto al estado para el bien común. Es lo mismo que opino de las defecaciones supersticiosas que por sus pútridas bocas sueltan los curas. Lo único que me jode es que puedan hacerlo utilizando mi propio dinero.

Pero desde luego estoy en mi derecho a partirme el culo de risa de ver a toda una sociedad flipada por el descubrimiento de que igual que en la célebre fábula, la reina está desnuda y el ridículo en que han quedado todas esas abultadísimas, pelotillerescas, alabanzas que desde hace más de 20 años nos vienen vendiendo impúdicamente acerca de la finísima inteligencia y la infranchutable cultura que supuestamente habitaba debajo de su cupulado monumento de laca.

Porque desde luego, independientemente de la lógica calaña religiosamente reaccionaria, como no podía ser de otra manera en alguien de moral umbilical y obligatoriamente atada a las directrices de Monse Rouco Varela, de los pensamientos reales, lo que llama la atención es la índole añadidamente idiota (en el sentido etimológico de la palabra) de los mismos.

Especialmente felices han sido las desarmantes ironías acerca del orgullo gay que profiere la buena señora y que acusan inequívocamente ese tufillo rancio a chiste de facha intentando hacerse el gracioso. Lo de las carrozas y el poderío es altamente hilarante en alguien que han montado para sus hijos unos bodorrios carroceriles pa mearse y no echar gota. El orgullo de llevar sangre de depredadores hbistóricos manifestado en esos bizarros bodorrios no es, claro, comparable al de las opciones sexuales manifestadas alegremente en carrozas polícromas y plumíferas. Y, desde luego, la buena señora está en su derecho a mostrar su propio plumero. Faltaría más.

La otra gran idiotez (de nuevo en el sentido estrictamente etimológico) surgida de real boca es la afirmación de la necesidad de la religión como fuente de moral. Esa frase viniendo de quien parece ser que apostató de su propia religión por puros intereses dinásticos y consintió sin pestañear la sospechosa vista gorda de la Iglesia Católica con la condición de divorciada de su nuera, es un delirio de elementalidad o simplicidad (en el sentido intelectual de ambos términos).

A continuación nos ilumina acerca de la necesidad de la impartición de la religión (confundiéndola lógicamente con la catequesis) en las escuelas, según el tradicionalmente alabadísimo bulle-bulle intelectual hasta ahora invisible bajo la capa de laca de la buena señora, porque los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida. Proponer como única fuente de conocimiento del origen del mundo y de la vida a la religión, al pensamiento mítico-mágico, no sólo es una solemne estupidez (en todos los sentidos del término), sino que, en este caso sí, incluso podría considerarse una falta de respeto, mucho peor que la infligida a los homosexuales, a todos los no creyentes si la piedad no nos hiciera comprender que viniendo de quien viene lo mejor es hacer oídos sordos, pobretica, un alma cándida, una criaturita del Señor, en manos de la arpía opusdeína y criptorepublicana esa que la convenció engatusándola de que callaíta no estaba más guapa.

Y ahora va y se raja...

¡Señora, a lo hecho pecho y a lo dicho picho!






SIN DESPERDICIO DEL BLOG DE PALINURO:

CARTA ABIERTA DE UNA LESBIANA A LA REINA SOFÍA

miércoles, 15 de octubre de 2008

LUCHA SIN CUARTEL POR LA CONSECUCION DEL TITULO DE PUEBLO MAS TONTO DE ESPAñA |

Si se confirman las noticias recibidas hoy mismo por el comite para la concesion del titulo de Pueblo mas tonto de España es muy probable que el fallo del jurado sea absolutamente previsible. En una reunion de urgencia celebrada por videoconferencia los miembros del jurado han estado debatiendo sobre la necesidad de contrastar la noticia, difundida por un medio eclesial, Eclesia Digital, de que en el pueblo malagueño de TEBA, el ayuntamiento gobernado por


Izquierda Unida nombra a la virgen del Rosario Alcaldesa Perpetua

Por unanimidad ademas el jurado ha decidido que en caso de confirmarse la noticia se solicite al Comite Central de la formacion perpetradora del hecho que se autorenombre como IZQUIERDA ESTUPIDA, mucho mas acorde con la nueva via emprendida por una de sus maximas representantes en la tierra, Rosa Aguilar, La Desgracia, alcaldesa de Cordoba por la grasia de Dio y la cortijera de San Rafae, cuyo apostolado comienza a dar sus frutos.

jueves, 9 de octubre de 2008

MANIFIESTO VISCERAL DEL BASURAL CORDOBES

Leo desde estas lejanas tierras lo que se comenta en la principal taberna de mi ciudad. Y compruebo como a muchos paisanos mios se les revuelven las entranias del asco que les produce lo que en ella ocurre.

La desgracia que ha caido sobre sus progresistas con el descubrimiento de que han sido sistematicamente sodomizados por un ladino sucubo que disfrazado de aguerrida abanderada de la ilustracion se ha descubierto como una de las peores reaccionarias que pudieran enganiarlos como a candidos donceles de rubicundas mejillas. Sobre ellos y sus hermanos los incubos y sobre sus maldades tiene largamente escrito mi amigo Miroslav en un magnifico post. La alcaldiosa de Cordoba, Rosa Aguilar, es una desgracia (a partir de ahora la llamare asi: LA DESGRACIA), exdetodo y ahora beata vergonzante y aguerrida furbolera, rodeada de una corte de sucubillos menores que aniaden mas desgracia a la por ella producida, ha entregado la ciudad a sus duenios de siempre, teniendo como tuvo la oportunidad al menos de intentar una desinfeccion de la mugre moral y estetica de sus calles y la redistribucion de parte de la riqueza. Aunque parezca mentira hace dos dias consintio (y parece que alento) la colocacion de una horripilante escultura en una coqueta plaza cordobesa que representa a un cura en una inquietante posicion de conducir a dos ninias pequenias no se sabe a donde. AQUI la noticia. AQUI un plano principal donde se puede comprobar lo morboso y demoniaco del asunto.

Un canonigo archivero, pseudohistoriador y encargado desde siempre de impedir el acceso a la documentacion a su cargo a cualquiera que no llevara sotana o alzacuellos, en un espeso libraco se ha dejado caer estos dias con la monumental estupidez, pero interesada teoria encaminada a desislamizar totalmente el edificio, de que la Mezquita (antigua mezquita) no es realmente un edificio arabe, sino cristiano en su concepcion, sin que nadie del mundo academico cordobes lo denuncie, o se carcajee merecida y publicamente, tal vez porque todos pillan alguna migaja subvencional de la principaL banca urbana, una de las pocas del mundo propiedad de la Iglesia.

A todo el mundo le parece de perlas que se destruya un jardin centenario para llenar su espacio de cemento. El ultimo que se ha sumado al festin de la estupidez es un poetastro con el poder que le da su lengua de lamedor de traseros con trono, un tonto util e inutil, como su cara eunuca y cenicienta.

Un catedratico de Historia habla de Cisneros, uno de los mayores quemadores de libros de la Historia de Espania, como si se tratara de un mecenas de la cultura.

Los curas no solo estan desmontando la historia del edificio mas importante de la ciudad, la Mezquita (antigua mezquita) sino que lo estan vendiendo a trozos perfectamente catalogables en los folletos de las mejores casas de subastas europeas.

Y el presidente del gobierno, al que cada vez se le esta poniendo mas cara de obispo y utiliza mas gestos de cursillista de prematrimoniales, viene a cachondearse de nosotros fotografiandose con una sonrisa de ninio malote con los curas de la catedral de Cordoba, los responsables del expolio y de la mistificacion de la Historia, una de las curias mas malvadas de todo el orbe.

Un basural hediondo en el que hozan ansiosamente politicos, curas, intelectuales, periodistas, todos paniaguados, todos trincones, del que me llega el tufillo hasta esta lejana y pobre tierra que atufa tambien a entrepierna de cura inquisidor y a corrupcion enquistada. Ya tiene que atufar. Por eso no me extrania que alguien se suelte el pelo se ponga en jarras y escupa todo lo que piensa a la cara de esos miserables. David, mi contabernario de LA CALLEJA por ejemplo en una entrada que ha tocado a rebato. A la lucha. En un estile saludablemente anticlerical, comecuras, de la estirpe ilustrada sin esperanzas. Suscribo palabra por palabra todo lo que dice, con sus metaforas, hiperboles y metonimias:



El revoltijo de sentimientos, pensamientos y reacciones viscerales que se agolpan cuando se presencia la consumación de estas cosas hace difícil soltar algo mínimamente coherente o elaborado.

La peste de todo esto es la misma de los vertidos de alpechín al río, de las alcaldesas chutadas de incienso al frente de cabalgatas morbosas, el olor del sobaco de un ciudadano estadounidense obeso zampándose una hamburguesa en el Burguiquín de junto a la Mezquita con el sombrero mejicano recién comprado en la calle Judería, la peste de las esquinas sin sus nombres pero con los de santos, y reyes, y roques, y frailes; el hedor a avecrem que sale de las ventanas de los chaletes ilegales que los cordobeses y cordobesas plantamos en las tripas de nuestra herencia y nuestra memoria, yo qué sé qué mas decir.

Si es que ahora me acuerdo de todo lo demás y veo que esto de las vigas no es más que la continuación ineluctable de lo que es Córdoba, una inanidad de destino en lo universal. Una planta asfáltica y una discoteca encima de Turruñuelos, un agujero negro encima de la casa patricia de Santa Rosa, una estación de tren encima del palacio de un emperador romano, una parcelación de subdesarrollo encima de la ciudad palatina del califa de occidente, una barbacoa hecha con trozos del puente de Los Nogales, un circo folco-quitsch en la mayor mezquita de Europa, un estercolero clerical y bancario sobre el mayor movimiento comunista de España...

La única actitud razonable en estos momentos es, me parece a mí, el aplauso y la admiración. Aplaudo los propietarios de la Santa Iglesia Catedral de Santa María la Mayor de Córdoba (antes parroquia visigoda de San Vicente) por su gestión óptima de los recursos y activos adquiridos por derecho de conquista. Aplaudo a la casa de subastas inglesa por la alegría que sin duda inunda a sus accionistas, dado que han logrado maximizar el beneficio minimizando las pérdidas, que es la ley de leyes del sistema menos malo del universo. Aplaudo a todas las autoridades mundiales, europeas, españolas, andaluzas, cordobesas y parroquiales por haber logrado lo que pretendían, o sea, lo que se esperaba de ellas por diseño: haber permitido la utilización óptima de los recursos en términos económicos. No olvidemos que el importe abonado por los trozos de madera moros incrementarán el producto interior bruto del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y que ese, el crecimiento del PIB, y no otro, es el dios al que debemos sumisión y pleitesía. Así visto la subasta de las vigas es una bendición del cielo.

Todas las personas que se escandalizan o se dicen dolidas por lo ocurrido son, sin excepción, fariseos de la peor calaña.

El venerable Cabildo Catedralicio de la Santa Catedral de Córdoba de Santa María la Mayor debe velar por lo mejor para su templo y su rebaño, y sin duda la eliminación de vestigios espurios mahometanos de su cortijo es algo que se debe contemplar no ya solo com algo que se pueda tolerar, sino incluso como un deber. A ver si nos enteramos bien de una vez: los dueños del edifico están obligados a favorecer la desarabización del inmueble, no cabe ni esperar ni exigir otra cosa. Rasgarse las vestiduras porque esta gente quite y venda leños morunos de su propia casa es fariseísmo. La conservación del edificio y su patrimonio es incompatible con su estatuto de propiedad actual. Pedir peras al olmo es gratis. Los curas han hecho lo que deben: quitar lo moro (ente usurpador, el templo era visigodo y de San Vicente antes) y de paso sacar un beneficio para ellos o sus adláteres. Me parece elemental, de cajón, no se puede esperar otra cosa.

Es más, pasarán más de estos episodios a no ser que algún día se consiga que la titularidad de la finca sea de la humanidad (como dice formalmente esa ong llamada Unesco), y no de una organización privada cuyos fines son estricta y rigurosamente incompatibles con la conservación de patrimonio que posee.

La vigas estuvieron dentro y ahora están fuera. Es bien sabido que no hay nada del universo que entre o salga de las puertas de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba sin pagar boleto de entrada o salida. Alguien un día sacó las vigas pagando y punto. Van a seguir destrozando, despiezando, vendiendo, quitschificando, enmierdando y ocupando las naves mientras sean sus dueños. Dueños de las naves y dueños de la ciudad y sus políticos felones y políticas felonas.

No tengo nada que reprochar a los ensotanados. Se están limitando a hacer su trabajo con la máxima eficacia, con ritmo sostenido y optimizando los recursos, y cumpliendo además al pie de la letra con todas las leyes del mercado capitalista, la oferta y la demanda, maximizando el beneficio, minimizando las pérdidas, reconfortando a sus clientes y accionistas entre los cuales no están, no lo olvidéis, ni la decencia, ni el pueblo, ni la cultura, ni la memoria, ni la madre que los parió. A quien sí tengo algo que reprochar es a las personas decentes si es que queda alguna en Córdoba, al pueblo si es que sigue ahí, a la cultura local si no está ya muerta, a la memoria si no la han trasvasado ya toda al tanque del olvido, a la madre que nos parío a todos: ¿Cómo es posible, lector o lectora de esta letanía, que sigas llevando a comulgar a tus hijos, que te casaras por la iglesia, que bautizaras a tus vástagos, que permitieras ceremonias religiosas en el entierro de tus padres y abuelos y hermanos,? La única iglesia que ilumina es la que arde. O quemamos nosotros YA a todos los curas con los que nos crucemos, o seguirán ellos quemando nuestro patrimonio.

No os engañéis, solo cabe salvar lo que queda de la Mezquita de Córdoba si de cada arco ahorcamos a un cura con sus propias tripas. No tiene sentido rasgarse las vestiduras por ver que hacen su trabajo, que cumplen con su deber, que siguen adelante con su programa, que se comportan con normalidad. Lo que está pasando, a ver si nos enteramos ya, es LO NORMAL, el sistema funcionando a pleno rendimiento.

Tú, que tienes una cuenta en Cajasur.

Tú, que ves normal que las cabalgatas morbosas de primavera ocupen tus calles y tus patios y tus plazas.

Tú que ves normal que todos los rituales de paso de tu vida y la de tus hijos los gestione esta mafia felona.

Tú que ves con delectación cómo una alcaldesa comunista entrega el alma de pueblo al capital, a la superchería, a la felonía y a la mafia local.

Tú: tú no tienes derecho a escandalizarte cuando ves que toda esa gente a la que apoyas se limita a hacer su trabajo exactamente como tú les pides que lo hagan.

La venta de las vigas de la Mezquita es una operación de mercado óptima en el sentido de Pareto. Mi enhorabuena a todos los implicados. Mierda para el resto.

sábado, 4 de octubre de 2008

A REMEMBER FOR PAUL NEWMAN FROM IRAN

Como la muerte de Paul Newman me pillo preparandome para salir hacia Iran, no me dio tiempo a dedicarle un pequeño homenaje. Hace años dedique una pequeña nana a un sobrino mio que hacia honor a la chispa de gracia de sus ojillos recien llegados. Sirva hoy para ese proposito:

Ojitos de polniuman
tiene mi niño.
Y la boquita dulce
como un pestiño.



Desde Kashan, una pequeña ciudad oasis de la provincia de Isfahan, un saludo, un beso o un abrazo, que cada cual se coloque lo que crea corresponderle.



NOTA: este teclado irani no tiene ñ, pero como soy mu listisimo me las he apañado para ponerlo.

lunes, 22 de septiembre de 2008

ME VOY AL IRÁN



Dentro de una semana me voy a Irán. A mi madre le he dicho que a donde me voy a es a Irún, para que no se preocupe. He decidido engañarla un poquito, sólo en una vocal, porque he descubierto que mucha gente en lo que se confunde es en una consonante (Irak por Irán) y la alarma se les pinta de repente en el rostro. Tampoco es que una vez deshecha la confusión se les borre el espanto del todo, incluso en casos se incrementa. Yo para tranquilizarles les digo que los riesgos de morir en el país de los ayatolas es menor que el de morir aplastado en una estampida de bañistas en agosto en Fuengirola. Pero parece no servir de nada la comparación. Los prejuicios es lo que tienen, que los ahonda el cariño. A mi madre por ejemplo lo de Irún le suena a bombas indiscriminadas de una panda de desalmados con chapela, pero también parecido a aquello que para ella, como para todas las andaluzas de su edad y similar extracción social, es un lugar parecido: Asturias, el summun del destino paradisíaco, con su frescor veraniego y sus vaquitas pastando apaciblemente en paisajes de calendario, montañas nevadas enmarcando prados de un verde photoshop subido. Allí es donde siempre trata de convencerme para que vaya en lugar de esos horripilantes países lejanos y peligrosos adonde suelo.

Así pues, durante un mes C. y yo practicaremos el turismo artesanal por las tierras de la vieja Persia, en un recorrido aproximadamente diseñado pero totalmente abierto a las contingencias del viaje, y como siempre renunciando a la cantidad de ciudades a favor de la mayor estancia en cada una de ellas.

Como es altamente improbable que los iraníes en general entiendan mi pedorreante inglés, entre otras muchas razones porque muy pocos lo hablan, ni siquiera tan mal como yo, y como hemos de movernos en ambientes en los que lo necesitaremos (restaurantes populares, ventanillas de estaciones de autobuses, etc.) me he puesto a estudiar persa. Como siempre, me he hecho con el correspondiente de los cursos PIMSLEUR, que tan buenos resultados me dieron en otras ocasiones, principalmente en mis rudimentos de chino cuando viajé al País del Centro. Contando con que yo llevo la ventaja de mi conocimiento de la grafía arábiga en que escriben los iraníes, lo que no es moco de pavo, se podría suponer que las dificultades serían las normales. Pero... ¡buf! Menuda lengua complicada. No me voy a extender en lo que he detectado de su dificultad, pero para que os hagáis una idea sólo para decir ¿te gusta Irán? Hay que decir: ¿De Irán recibes satisfacción? Y la mayoría de los verbos normales, como el del caso anterior se forman usando un sustantivo y un verbo auxiliar. Eso sí, tiene la enorme ventaja de que la principal de la palabras para el español no reviste dificultad alguna. se dice BALE. Parece una tontería, pero para el que empieza una lengua puede ser un lío. Y si no, ahí está el caso del griego, cuya palabra , para un español es una cabronada, porque se dice NE. Tú preguntas en un hotel griego ¿Éjete domatio (hay habitaciones?)? y el recepcionista va y te suelta un: NE y te das media vuelta automáticamente.





Aparte de mi tremenda afición al funcionamiento de las lenguas, mis amistades dicen que tengo mucha facilidad para ellas. C. y yo mismo sabemos que no, que si no sabría alguna bien aparte de la mía propia y ese no es el caso. Lo que ocurre es que tengo un morro que me lo piso y con saber sólo un par de frases yo voy y me lanzo. Si los receptores de mi macarronicada se ríen luego tendrán que pagarlo enseñándome a decirlo correctamente.

Entre mis anécdotas favoritas (batallitas de Capitán Tan me dice mi amigo Juan Sepelio) de los viajes cuento siempre la que me ocurrió en Túnez, cuando llevando apenas un par de meses estudiando árabe por mi cuenta, se me ocurrió usarlo en lugar del francés en un restaurante popular. Necesitando una cuchara miré disimuladamente mi pequeño diccionario de bolsillo, llamé al camarero y se la pedí en un correctísimo árabe. Aatini (tráeme) junfusán, le dije. El camarero me miró con cara de asco y comenzó a despotricar en un árabe endiablado haciendo evidentes gestos como de algo que se arrastraba por el suelo. Al final se la pedí en francés y me la trajo. Con ella en la mano le señalaba mientras decía: mil'aqa, cuillère. Le comenté lo del diccionario y me objetó que debía tratarse de un error (jatá). Más tarde ya en el hotel me dio por repasar en el diccionario lo que había buscado y descubrí horrorizado que con las prisas y en la oscuridad había saltado de línea y en lugar de pedir una cuchara había pedido una cucaracha. Pero de aquella anécdota aprendí la palabra cucaracha (junfusán) que me habría de servir, y mucho, en los siguientes viajes al mundo árabe.

Como el curso es muy práctico a todos los niveles enseguida comienza organizando conversaciones acerca de comer y beber. En el curso de chino, en la segunda lección ya hablaban de tomarse unas cervezas, sirviéndose de ellas para enseñarte los números, lo que resultaba muy estimulante para un cervezófilo empedernido como yo. En el curso de persa evidentemente los números los he aprendido trasegando litros de té y café hasta acabar de los nervios. Y de las cervezas puedo ir despidiéndome por un mes completo. Ramadán cervecero.

Llevo un par de semanas con el curso en mi MP4, sólo escuchando y sin tomar notas, y, contando con que la pronunciación no es demasiado difícil, ya algunas palabras y frases, de tanto repetirlas (el curso es un verdadero plomo que te obliga a aprender repitiéndote mis veces lo mismo) han acabado quedándoseme. Pero lo que me queda de semana habré de emplearla sistematizando e improvisando una mini gramática deducida de lo que ya sé. Me ayudaré con el phrasebook de la Lonely Planet y un Léxico para situaciones Español/Persa que encargué en la Casa del Libro. Espero que con todo ello no me resulte difícil soltarme en la lengua de Zoroastro en una semana, al menos para conseguir que los primeros afortunados aborígenes que tengan la suerte de toparse conmigo se partan el culo de risa.

Pero tengo que apretarme y en realidad todo este rollo que acabo de soltar no es más que un aviso de que esta bitácora de mis berrinches (y algunos almibaramientos) QUEDA CLAUSURADA TEMPORALMENTE hasta mi vuelta en que procuraré armar un relato del viaje lo menos plasta posible. In shaa Allah, claro. JUDÁ HAFEZ, DUSTOH


La Música que cuelgo tiene que ver, claro con Irán. En la cabecera el trozo final de la Obertura (Muqaddameh) de una de las piezas más famosas de la música clásica iraní: DASTGAH CHAHARGAH. Aquí abajo una canción del grupo iraní Niyaz con la voz de Azam Ali, una cantante iraní-india-estadounidense con una voz prodigiosa, de la que hablaré más adelante, cuando vuelva. Se trata de Molk-e-Divan de su último trabajo Nine Heavens.





ÍNDICE DEL VIAJE A IRÁN:

jueves, 18 de septiembre de 2008

Cuenca Toribio y el Inquisidor

Lo de este país es una patología incurable. Como el caso de esas terroríficas familias que guardan eternamente cadáveres en sus armarios aunque sean producto de los desmanes de centenarios antepasados. Cómo no vamos a sufrir el escondimiento sistemático de nuestro reciente y sangriento pasado si aún se maquillan impúdicamente los crímenes de los gobernantes de hace 500 años.

José Manuel Cuenca Toribio es un catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Córdoba que hemos sufrido con jobiana, y pastueña, paciencia los estudiantes de Historia de la misma desde su fundación (1975). Es decir, se trata de un enquistamiento paleozoico de primera magnitud en la cultura cordobesa.

En los últimos tiempos se ha convertido en el juguete favorito de los asiduos del foro tabernario de la CALLEJA DE LAS FLORES, que disfrutan con su verbosidad arborescente y el uso continuado de palabros lisérgico-jurásicos en su columna de los jueves de la hojilla parroquial de la ciudad, el diario CÓRDOBA y que les ha llevado a conocerlo por el alias de Don Hodierno, por el inmoderado uso que de ese arcaico vocablo hace en ellas.

Normalmente los enfoques de los temas que toca son lo suficientemente inanes como para no lograr distraer la búsqueda de las perlas verbales que suministra abundantemente y que hacen las delicias de sus fans. Pero otras se le entiende clarito clarito y es entonces donde la pifia.

Esta mañana se ha entretenido el buen hombre en glosar la figura del cardenal Cisneros, uno de los personajes más siniestros de la Historia de España, Inquisidor mayor y regente por dos veces del reino. Eso de que los destinos de este país haya estado en manos de un inquisidor, aunque sea provisionalmente, habla claramente de las graves patologías que España ha venido arrastrando desde su unificación forzosa en un destino en lo universal. Eso sí que son "Cosas de España", como diría, siglos más tarde, alguien que nos conoció bien aunque no nos quiso, R. Ford, en feliz traída de don Manuel a su artículo.

Dejando el jabón para un poco más adelante comienza nuestro buen catedrático considerándolo piadosamente un estadista de trazos singulares, para continuar hablándonos de sus ¡¡¡virtudes humanísticas!!! afirmando sin ningún rubor que fue un gobernante sensible a la grandeza intelectual y a la gloria quizá más auténtica de un pueblo, y creador de una de las más importantes universidades de la época, la Complutense.

Alguien, aunque no sea afamado catedrático como él debería recordarle que si bien el cardenal inquisidor amaba tanto las humanidades que creó una universidad de la nada, casi sin textos que echarse a la boca, ordenó personalmente la total destrucción de otra centenaria con una de las mejores bibliotecas del mundo, la Madraza de Granada, cuyos libros, procedentes de todo Al Andalus y de todo el mundo árabe, de literatura, ciencias, filosofía y religión, mandó quemar en la plaza de Bib Rambla. Ese fuego purificador que tanto gusta a los que siempre mandaron en este pobre país y a sus intelectuales orgánicos.

En cuanto a sus virtudes morales sólo hay que recordar que, al contrario que su antecesor el arzobispo Talavera que las respetó escrupulosamente, el cardenal inquisidor rompió unilateralmente las Capitulaciones de Santa Fe, tratado de estado en el que se contemplaba el respeto de los gobernantes españoles a las costumbres, cultura y religión de los vencidos. Esa ruptura provocó un levantamiento de los afectados que sirvió al buen cardenal para casi aniquilarlos y ordenar la conversión forzosa de los supervivientes.

Esa otra memoria histórica, que, parece mentira, en el siglo XXI, sigue falseada miserablemente. Lo que las Humanidades le deben al cabronazo de Cisneros es la quema de un trozo irremplazable de la cultura universal. Un crimen cultural que el mundo no podrá nunca cuantificar.

Para que ahora vengan atildados catedráticos meapilas a vendernos la moto de su humanismo.



ADDENDUM (11/09/10): Me alegro infinito encontrar hoy este párrafo en un artículo publicado en EL PAÍS, escrito por Fernando Báez, autor de Historia universal de la destrucción de libros (Editorial Destino):

Lo triste, lo trágico, es la cantidad de veces que este incidente ha ocurrido con consecuencias amargas. Heinrich Heine, por ejemplo, escribió en Almansor (1821): "Allí donde queman libros, acaban quemando hombres". La frase es bastante citada; lo que acaso se ha olvidado (no sé si por mala fe) es que se refiere a la quema de ejemplares del Corán ocurrido en la ciudad de Granada tras su conquista por los Reyes Católicos. A saber, un sacerdote llamado Francisco Jiménez de Cisneros, en 1500, ordenó recoger cualquier edición de libros árabes, y especialmente del Corán, y decidió que fueran sometidos al juicio implacable de las llamas. Más de 5.000 volúmenes fueron incinerados, pero como rasgo singular el sacerdote ha pasado a la historia como el fundador de la noble Universidad de Alcalá.

lunes, 15 de septiembre de 2008

SINVERPOLLAS Y GILIGÜENZAS (las vigas y la camorra diocesana)

La verdad es que si se pudiera aunque fuera virtualmente no ya raspar con una espátula sino enjuagar ligeramente con una esponja los estratos de mugre acumulada en la gestión del patrimonio histórico artístico de la provincia de Córdoba, desde la Transición en que se supone que comenzó el control, el horror, la rabia y los instintos criminales harían presa en nuestros corazones y probablemente haríamos una barbaridad irremediable.

De vez en cuando la torpeza de uno de los cientos de saqueadores (siempre me hizo gracia cuán repulsivos pintan las pelis y las novelas a los saqueadores de tumbas egipcios y lo atildados que son los de verdad) proporciona un desconchón desde el que algunas personas, periodistas, investigadores honrados o simples ciudadanos pueden hacerse una idea de cómo funcionan las cosas y por donde van los tiros en el continuo saqueo que nuestro patrimonio viene sufriendo desde tiempos inmemoriales. Últimamente con la complicidad necesaria de pensamiento palabra, obra u omisión de las autoridades comisionadas por los ciudadanos para salvaguardarlas. Todas. Las nacionales, las autonómicas, las locales, las departamentales. De todos los partidos. Todas igualmente carentes de vergüenza. Pero los que más los del PSOE, ese partido mafioso, de la derecha que oculta su nombre, que ha conseguido convertir esta comunidad en el paraíso de los ladrones impunes, engañando permanentemente a los votantes. Aunque los de Izquierda Unida que gobiernan también inmemorialmente la ciudad han enmierdado también bien su propio nombre. Porque del PP lo único que cabe decir es que se limita a cumplir con su obligación ancestral.

El pestilente asunto de las vigas de la Mezquita de Córdoba que iban (unas) y que van a ser (otras) subastadas ha proporcionado estos días uno de esos desconchones. Uno de los saqueadores, menor, ocasional y probablemente indirecto se ha cagado de miedo cuando ha visto la publicidad que está generando el asunto y se ha ido directo a la pasma con el culo entre dos manos a contarlo todo. ¿Todo? Supongo que ya habrá sido aleccionado por abogados más o menos ensotanados para que de la información justa y necesaria para que el asunto quede lo más aliviado posible de responsabilidades. Ha señalado con su dedo de señalar a un canónigo mu importantísimo o un monse o cualquier cargo de relevancia en el complicado escalafón de la camorra diocesana. ¿Ha dado su nombre? Deberían decírnoslo si ha sido así. Yo quiero saberlo. Yo ya, confiando un comino como confío en la justicia, me conformo sólo con saber sus nombres y ver sus cara. Es el único bálsamo para la impotencia legal. Hace dos años que fue a la policía. Y hasta hoy no ha trascendido. Así que quién nos explica por qué. ¿La policía también está en el ajo?

Pero hay más responsables. Todos los cargos políticos y administrativos encargados de velar por el patrimonio y que permitieron que un montón de vigas pertenecientes a la herencia cultural de todos los cordobeses se robasen y se vendiesen en una subasta multimillonaria. Todos sin excepción. Todos pertenecen a uno de las dos categorías en las que divido a todos los políticos: sinverpollas y giligüenzas. Todos los que han permitido el saqueo o la destrucción de los yacimientos arqueológicos de la ciudad. Los de las obras del AVE, que destrozaron un conjunto paleocristiano de una importancia capital, los que han permitido sin pestañear los arrasamientos de los barrios califales por la Internacional Atílica (de Atila) Ladrillera, los que han permitido o alentado con su mosntruosa desidia que el entrono de Medina Azahara, uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del mundo, fuera colonizado por una metástasis parcelista de ya imposible erradicación, y tantas otras barrabasadas bendecidas por estos falsos izquierdistas, esta pandilla de semianalfabetos peseteros a los que la cultura, la historia, la arqueología les importa un carajo. Ellos a sus megalómanas Eutopías y Noches Blancas del Flamenco cuyas dudosas cuentas deberían ser vigiladas por los contribuyentes, porque sólo sirven para repartirse entre unos pocos los presupuestos librados para cultura, para la de verdad y no para subvencionar oscuras empresas de gestión cultural ubicadas en oficinas fantasmas.

Yo he conocido en la casa de la calle de la Feria donde vivía el cura párroco de la iglesia de San Francisco de Córdoba dos muy bien conservados capiteles de Medina Azahara que eran usados como maceteros. Los vi en varias ocasiones desde una ventana de la casa de un colega que daba al enorme patio de que gozaba el buen clérigo. Nunca supe su procedencia, pero teniendo en cuenta que la iglesia es una de las fernandinas del siglo XIII es posible que provinieran de los materiales de acarreo de que se construyó originalmente. Y allí estuvieron hasta febrero de 2002 en que murió. A los tres días, cuando sus familiares fueron a recoger sus cosas desaparecieron. Me consta que alguien lo comunicó en los años 90 a las autoridades competentes. Y que nadie hizo nada por investigar un poco. Así que si un día aparecen en una subasta de la capital de los reyes del saqueo arqueológico que no se echen las manos a la cabeza.

Sería cosa de investigar los nombres, sólo por el placer de conocerlos, ya que pagar no va a pagar nadie. Los del responsable de la vigilancia del patrimonio de la Junta, los del consejero o consejera de cultura, los de los curas encargados de inventariar los bienes culturales a su cargo, los arqueólogos que tienen que saber y callan. Todos ellos son unos chorizos. Con todas las letras. CHORIZOS.

Hoy esto, pero ayer me pasé todo el día con el careto de la Fuensanta Coves esa en la cabeza. La del Algarrobico. La responsable de permitir que se construyera. La hipócrita que hoy se hace cruces y dice que no hizo lo que hizo y no legalizó lo que legalizó. ¿Y si no tuvieran trabas? Y si no existieran esos grupos de activistas a los que ellos llaman “desquiciados”?

Qué pecados innombrables estamos pagando en esta comunidad para haber sido secuestrados por esta mafia de carnet, está élite de zaparrastrosos morales que está haciendo que muchos hayamos perdido definitivamente la fe en el voto, la fe y la esperanza, porque en la caridad ya vivimos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

MÚSICA PARA NARGUILE






Una de las cosas que más placer me han producido en la vida es la narguile. Poder disfrutar de ese artefacto específicamente diseñado para proporcionar sofisticadas sensaciones placenteras ha constituido un complemento perfecto para el estado de razonable felicidad de que he gozado buena parte de mi vida. Hasta que me quité del tabaco. Los sufrimientos que me inferí en la consecución de semejante hazaña me llevaron a renunciar totalmente al disfrute esporádico del humo perfumado y la botella borboteante. Hay quien consigue quitarse de los cigarrillos y puede seguir fumando porros o narguile de vez en cuando, pero yo he sido un yonqui del tabaco toda mi vida y como está escrito en todos los tratados, no existen los yonquis de fin de semana. O eres o no eres o te conviertes en el eterno lloriqueante del mehtoyquitandooooo. Así que lo mío fue radical. Quitarme definitivamente del disfrute de cualquier alcaloide administrado en forma de humo. Para un individuo tan vicioso y tan débil como yo supuso una de las pocas hazañas de voluntad de las que puedo sentirme orgulloso

Yo descubrí la narguile en mi primera visita a Egipto en mayo del 91, cuando la recientísima primera guerra del golfo permitió el fenómeno verdaderamente inusitado de poder pasear por las pirámides a lo largo de todo un día absolutamente solos. El año anterior había fumado algunas en Túnez, donde pasé un verano estudiando árabe, pero me parecieron demasiado fuertes, herederos como son de la tradición dura turca, como lo sirios. Fue el descubrimiento del ma’asal (tabaco impregnado de melaza) lo que me enganchó definitivamente a las boquillas. La conversión ocurrió en el café Fishaoui, un decrépito café lleno de encanto y de espejos situado en un mahfouziano callejón de Khan el Khalili, a dos pasos de la puerta del hotel Hussein, nuestro reiterado lugar de asentamiento en El Cairo cuya incorregible cutrez consigue sin esfuerzo paliar el disfrute de un balcón sobre la plaza de El Hussein, uno de los espacios urbanos más divertidos del mundo.


Vista de la plaza y la mezquita de El Hussein desde nuestro balcón del hotel Hussein un viernes. Los enormes parasoles (plegables) son un reciente regalo del gobierno saudí a los piadosos cairotas.


Un afortunado y novelesco azar nos había hecho encontrar a nuestros amigos navarros C. y K., que también habían aprovechado el miedo de los turistas para conocer un Cairo inédito, en la terraza del Hussein y con ellos continuamos un increíble viaje que nos llevó hasta Petra, en Jordania, en un viaje atravesando en un barco atestado de refugiados un Mar Rojo infestado de cañoneras de la OTAN y que deberé contar en otra ocasión. Ya digo que en ese año en el Fishaoui, y prácticamente en todo El Cairo, era imposible encontrar más guiris que nosotros. Así que era posible realmente sentir estar viviendo un momento único. Tras las largas excursiones urbanas en el laberinto cairota siempre acabábamos derrotados en las desvencijadas sillas del café. Pedíamos unos tés y una shisha (el nombre egipcio de la narguile, provinente de la homónima turca = botella). Yo ensayaba mi muy primario árabe solicitando una ma’asal (simple de tabaco con melaza) o una tufahi (ma’asal perfumado de manzana) y esperábamos, una vez servidos los tés, ver al shishero (nombre que le dábamos al empleado encargado de preparar y servir las shishas) venir hacia nosotros con el cuerpo principal del artefacto en una mano, y en la otra el tubo, cuya boquilla chupeteaba aspirando con fuerza para conseguir que los carbones encendidos sobre la cazoleta atiborrada de tabaco lo prendieran correctamente. Una vez frente a nuestra mesa, colocaba la botella en el suelo, arrimaba la chupeteada boquilla a su mugriento blusón y lo frotaba con fuerza contra él en un aparente intento de disolver los restos de su saliva con la roña adherida a la tela, pero presumiblemente con la finalidad real, pero frustrada, de higienizarla convenientemente. Tras un a todas luces por nuestra parte infructuoso intento de suplementaria higienización de la boquilla con un socorrido clínex pasábamos a disfrutar colectivamente del sabor y del aroma del humo perfumado en el por una vez no retórico “marco incomparable” del viejo Cairo en su propia salsa. Los ovales espejos instalados en pleno callejón nos devolvían nuestras intrusas imágenes en aquel ambiente a prueba de descripciones tópicas y nos obligaban a reírnos de nuestra propia felicidad regalada de turistas valientes y felices rodeados de exotismo no reciclable. En nuestras posteriores visitas a El Cairo descubrimos que en el Fishaoui y en los lugares más turísticos de la ciudad los shisheros proveían de boquillas individuales y de un solo uso de fabricación china, claro, a los fumadores que solicitaban una narguile con lo que el encanto de las maniobras higienizadoras pasaron a mejor vida.


La última caja de ma'asal tufahi que me traje de El Cairo y que no llegué a abrir tras quitarme del tabaco


Pero en ese primer viaje fundacional nos proveímos de todo lo necesario para tratar de clonar la experiencia cairota en Córdoba. Entonces no existían esos modernos kits de narguiles orientales completos que ahora son la prueba irrefutable del origen de los turistas que salen por las puertas de nuestros aeropuertos. No, nosotros tuvimos que comprar, regateando, uno a uno todos los elementos del paquete narguilesco: la botella, el talle, las cazoletas de barro, los paquetes de tabaco de diferentes calidades... Y embalarlo. Y una vez en casa carburar para proveer de combustible a las insaciables cazoletas de ma’asal. Carbón de barbacoa debidamente troceado. Agujerear una lata de conservas a la que se ha provisto de un asa de alambre, colocarla cargada de carbón en uno de los hogares de la cocina de butano para encenderla, moverla pendularmente unos segundos y dejarla colgada de un tendedero el tiempo justo para conseguir unas brasas en condiciones.



Después, en las sofocantes noches del verano cordobés, disfrutar relajadamente del delicioso humo en mi patio al hilo de una buena conversación o, sobre todo, y ya en solitario, escuchando adormecidamente mis músicas árabes favoritas. Um Kulthum, Abd el Khalim, Warda... Pero desde el primer momento el favorito para tales menesteres fue Abd el Wahab, concretamente una larguísima canción que ocupaba toda una cinta de cassete y que había comprado en Túnez sólo porque me habían comentado que estaba prohibida en muchos países árabes. Efectivamente se trataba de Min ghair leh, el último trabajo del nonagenario cantante, actor y compositor egipcio, a quien se debían las mejores canciones (letra y música) interpretadas por la Gran Dama, Um Kulthum, entre otras muchas la celebérrima Fakarouni. Los ulemas de la Universidad Islámica de El Azhar, casualmente situada frente a propio hotel Hussein, habían dictaminado que ciertas frases como eres mi vida, eres mi religión, habibi eran blasfemas. Túnez conservaba por entonces (1990) su pátina de laicismo heredada del dictador Burghiba, recientemente desfenestrado, y no prohibió la venta de la blasfemia, pero creo recordar que en el propio Egipto, y por supuesto en las monarquías petroleras la canción quedó proscrita. De hecho, la última vez que estuve en El Cairo, en 2003 no conseguí encontrarla ni siquiera en SONOCAIRO, la mejor tienda de música de la ciudad.

Abd al Wahab murió en El Cairo justo el mismo día (3 de mayo de 1991) en que nosotros salíamos en un tren de ella camino de Assuan. Fue en esta ciudad sureña donde me enteré. Compré varias revistas que dedicaban monumentales monográficos a la estrella de la canción fallecido. Desgraciadamente en aquellos tiempos mi árabe me daba para el nombre de las calles y poco más. Así que una vez hojeadas las tiraba. Hoy me hubiera gustado haberlas conservado. Y sobre todo lamenté no haber estado en El Cairo para el multimultitudinario entierro. No recuerdo cuántas personas lo acompañaron en su último paseo, pero leí la cifra y me pareció exorbitante. Aunque sin llegar a rozar las que se juntaron en 1975 para despedir a Um Kulthum: cinco millones.

En el último viaje a El Cairo tuve que soportar la tantálica tortura de tomar un té en el Fishaoui rodeado de una litúrgica nube de humo de shisha y lo que es peor contemplar cómo C. se fumaba una ella sola ante mis narices. Pero me mantuve firme (comme scoglio) y conseguí superar el terrible mono que me embargó.



Pero en recientes días pasados he sufrido dos embates tentacionales de gran calibre que han hecho que se tambalee mi fe en mi mismo. Tras una cena casa de unos amigos apareció de repente una narguile provista de un aromatísimo tufahi (tabaco de manzana). Me resistí como gato panza arriba para no dejarme convencer de colofonar la deliciosa comida con un par de inocentes chupaditas. Comme scoglio. Pero unos días después mi amiga H. se presentó en casa con una colección de productos recién traídos de Siria para organizar una cena árabe típica. Como mi shisha hace tiempo que feneció de una tonta caída traía además la suya propia y un magnífico ma’asal sirio. Pero sobre todo traía un CD de un cantante sirio desconocido para mí que inmediatamente me recordó a Abd el Wahhab. Una voz profunda arropada por unos preciosos arreglos modernos. Entre los sabores de los dulces sirios, el te, el olor del ma’asal y la voz de Abed Azrie, no tuve más remedio que caer. Addio, scoglio.

Bueno, ha pasado una semana y no he recaído en el tabaco. ¿Podré convertirme en un yonqui de fin de mes? ¿Deberé fumar sin peligro narguile en Teheran, lugar al que viajaré dentro de muy poco? Y lo que es más importante ¿conseguiré disfrutar ya en casa de la que pienso comprarme allá como complemento al goce de escuchar a mi nuevo cantante favorito sin volver a engancharme a los asquerosos cigarrillos?


martes, 9 de septiembre de 2008

Por tierras de la Valencia interior

Visita relámpago a tierras valencianas. Aunque el exclusivo motivo fue el cultivo de la amistad, la charla larga y demorada con nuestros amigos de Cheste C.Z. y M. en su profunda casa frente al mar de naranjales, hubo tiempo para la excursión. El propio Cheste no cuenta con demasiados atractivos en sí mismo, pero es un pueblo muy agradable y sus habitantes hablan un castellano con un acento cantarín y graciosamente seseante. La fama le vino en los años 70 por contar con la mayor Universidad Laboral de España, especializada en los estudios de bachillerato elemental. Tres de mis hermanos estudiaron allí. Hoy la fama le viene por un circuito de carreras de motos construido en su término municipal muy cerca de la antigua Laboral. La estética de las manifestaciones artísticas deportivas tienen todas un aire de obviedad zafia más acusado cuanto más bruto y antiintelectual es el deporte al que se dedica. Un deporte tan machorrista como éste en el que se mide la motosterona, hormona androgénica producida por los peludos testículos de los amotoristas y que consiste en la demostración de quién la tiene más grande, corre más y hace más el chorras sobre ella, no podía menos que exigir una representación acorde con el nivel de sensibilidad que provoca. Este es el monumento que algún cráneo privilegiado del lugar ha mandado poner en una polvorienta rotonda a la entrada del pueblo en honor a la motosterona que invade la zona cuando hay competiciones.


Monumento a la motosterona (Cheste)


cheste1

Santo chestano con una corona realmente descacharrante


La excursión duró un día y se desarrolló por algunas zonas puntuales de la comarca de Los Serranos, cuya capital es Chelva, un precioso pueblo que conserva un casco antiguo de fuerte sabor andalusí, con dos barrios árabes y uno judío laberínticos y recoletos. La plaza es interesante, cuadrada y con una impresionante iglesia de fachada barroca, pero que destaca por la sobriedad de su diseño.


gatochelvachelva1chelva2chelva3

Pero la atracción más importante del pueblo es el acueducto romano de Peña Cortada situado a una decena de kilómetros. Los restos constan de dos acueductos-puente y de un largo canal cubierto excavado en la roca sobre la ladera de un impresionante risco.

El primer puente está muy deteriorado y sólo cuenta en la actualidad con un arco de los seis con los que contó. Más arriba y para salvar un enorme barranco se construyó otro de tres arcos que se conserva en perfecto estado. De él parte el canal excavado en la roca que puede seguirse por el túnel a lo largo de un kilómetro. El recorrido completo da una idea de la pericia de los ingenieros romanos y de los esfuerzos que hicieron para dominar las fuerzas de la naturaleza.



acueducto1

acueducto5acueducto2acueducto3acueducto4

La siguiente parada fue Alpuente, un pequeñísimo pueblo cercano a la raya de Aragón, escondido en un desfiladero a la sombra de una enorme peña coronada de un castillo. Como todos los demás pueblos de la zona estaba en fiestas y a C. y a mí nos llamó la atención la proliferación de banderas rojigualdas en los balcones, algo que es raro ver en las fiestas andaluzas, a no ser que lo que se celebre sea que la selección nacional de patadistas haya ganado alguna copa. Supongo que no tendría nada que ver pero la calle principal se sigue llamando aún Avenida de José Antonio. Un anciano que me vio fotografiar la placa me preguntó: Qué, a que ya no quedan muchas como esa. No, le dije, ¿por qué no la cambiaron?. Bueno, se rascó la cabeza, nadie se puso nunca a ello.
alpuente1
Otro día nuestro amigo CZ se tiró el rollo de hacernos una superfideuá a fuego de leña, que regada con unos riquísimos tintos de su pueblo, muy cercano a Requena, nos condujo a una sobremesa morosa y relajada.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Memoria histórica y miseria moral (IV)

HIPOCRESÍA BENEMÉRITA

El problema con que se encuentra el necesario ajuste de foco de la memoria histórica española no es tanto que las víctimas del terror nacionalcatólico no hayan sido debidamente rehabilitadas, o tan siquiera decentemente reenterradas, sino que los victimarios todavían gallean con chulería o exigen a la mínima un respeto que no se merecen. No hablo de personas concretas, todas prácticamente muertas, ni siquiera de herederos de fortunas provinentes del saqueo del país por sus mayores, sino de instituciones que no han tenido ni siquiera la decencia de refundarse para tratar de disolver en el agua del olvido los crímenes corporativos de que son deudores. Hablo, claro, del Ejército y de la Guardia Civil. Hoy día ambos cuerpos armados están perfectamente imbricados en las instituciones democráticas cuyo mandato procede de la voluntad popular por vía parlamentaria, dicho sea todo ello en un plano meramente teórico, e incluso a veces cumplen misiones de las llamadas humanitarias propias de ONGs, pero durante los años ominosos de la dictadura e incluso desde mucho antes, representaron la cara más feroz de la represión fascista y sus memorias están contaminadas profundamente por ella. Pero jamás dieron muestras de arrepentimiento, considerando claramente que su honor está perfectamente a salvo manteniendo el orgullo de haber sido lo que fueron y haber hecho lo que hicieron.

Pero podrían mantenerse calladitos y no mandar a sus portavoces que las levanten a la más mínima que consideren que su honor, el que toca s su pasado, es mancillado. Sobre todo si lo hacen por una gilipollez.

Hace unos días aparecía en la prensa la noticia de que la creación de un museo dedicado a un bandolero del siglo XIX en El Borge, un pueblo de la Axarquía malagueña, había causado la indignación de la Guardia Civil mostrada en un comunicado de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de Andalucía, en el que se deploraba el que alguien que había vivido al margen de la ley y había asesinado a miembros del cuerpo fuera homenajeado.

Parece ser que el alcalde de ese pueblo es un apasionado del tema del bandolerismo y sobre todo del bandolero local, El Bizco de El Borge (1837-1889) y tiene el afán de atraer turistas a él. Y a los conservadores del delicado honor de la Guardia Civil le parece una vergüenza.

A mí me parece lo del alcalde una gilipollez de sacacuartos de dudosa rentabilidad y en cambio lo que me parece una vergüenza es el comunicado de un cuerpo que jamás ha pedido perdón a la sociedad por las fechorías de tantos de sus miembros que han llenado en el pasado los campos y las ciudades de España de tanto dolor. Yo no he visto nunca que hayan deshonrado públicamente ni se hayan avergonzado de personajes de charol tan siniestros y crueles como los encargados del genocidio de la Córdoba del 36, cuyos crímenes están perfectamente documentados (7000 en 6 meses), los comandantes Zurdo y Bruno Ibáñez, alias Don Bruno. Ni de los miles de cabos de cuartelillo que aterrorizaron en la posguerra a la población de los barrios pobres de todas las ciudades españolas. En Córdoba tenemos el caso de “El Colorao” también conocido como El Cabo de la Magdalena, cuya crueldad produjo el dicho de tener más mala leche que el Cabo de la Magdalena. Ni de las siniestras parejas que patrullaban el campo español desde su fundación para proteger las propiedades de la aristocracia agraria de las hordas de hambrientos que ellos excluían. Ni de los beneméritos torturadores retratados en la película El crimen de Cuenca (1979) cuya exhibición les puso tan nerviosos que consiguieron prohibirla durante un año y medio.

El honor. Qué cansancio. Yo siempre pensé que la Transacción se hizo a punta de pistola de la banda armada que secuestró al país 40 años, pero por lo menos cuando se aflojó la presión sobre el gatillo debería haberse exigido la higienización radical, mediante la disolución, de los dos cuerpos armados que salvaguardaban el fascismo colonial en España: la Legión en el exterior y la Guardia Civil en el interior. Lo que los moros fueron para la Legión, los españoles librepensadores y los campesinos pobres fueron para la Guardia Civil. Y eso los socialistas de chichinabo que nos gobiernan hace años que deberían haberlo solventado y nos libraríamos de tener que seguir escuchando desde sus cuartos de banderas sus aguardentosas voces reclamando el respeto a su apolillado honor cada vez lo sientan ligeramente tocado.

El que hoy día vaya camino de convertirse, cuando consigan su desmilitarización, en un cuerpo de seguridad normal de una democracia liberal europea no lo exime de su pasado, ni del hecho de no haberlo mirado nunca con la debida vergüenza.