(del laberinto al treinta)


jueves, 7 de abril de 2005

Vergonzosa unanimidad

La unanimidad ha llegado a ser vergonzosa. ¿Tiempos de pensamiento débil? Más bien tiempos de pensamiento imbécil. Y peligrosamente entreguista. Mientras los exaltados de la sinrazón y la injusticia campan a sus anchas tanto por el mundo mediático como por el real, los defensores de la razón y de la concordia civil aparecen flotando en una especie de líquido amniótico de conformismo e indefensión. Es curioso que en esta horripilante feria de exaltación de la Superstición y la Intransigencia en que se ha convertido la cobertura mediática del teatral fallecimiento de ese funesto personaje que ha sido el Papa Wojtyla las únicas voces realmente críticas con él, con su política de criminal intransigencia contra las campañas de control de la natalidad y de profilaxis contra el sida, de su feroz antifeminismo, de su autoritarismo interno y externo, de su falso ecumenismo, etc, provengan de miembros de la propia Iglesia Católica. Yo siempre digo que a los no creyentes deben importarnos poco o nada los dogmas o cilicios regulares que los creyentes quieran infligirse a sí mismos. El problema es que muchas de las dogmáticas normativas de la Iglesia Católica tienen una incidencia real y flagrante en la extensión del dolor, de la enfermedad y de la intolerancia en el mundo, sobre todo en el más pobre de los mundos, en el de los desposeídos de todo. Y por otra parte no se puede consentir que exija respeto un estado que practica el apartheid más brutal contra la mitad femenina de la población y que se rige por un sistema de gobierno insultantemente antidemocrático que no tiene nada que envidiar al universo teórico de poder de las satrapías más autoritarias del mundo. Y mucho menos que una parte importante de la educación de los futuros ciudadanos esté en manos de sus funcionarios, unidos umbilicalmente a sus dogmas por lazos de obediencia ciega.


Por eso se agradece que, en medio del hipnotizante turiferio en el que han competido unánimemente en estos días todas las fuentes de información, el teólogo y sacerdote suizo-alemán Hans Küng no haya perdido el sentido de la realidad y ayer se dejase caer en el diario El País con una demoledora crítica del difunto Papa en la que desmonta una a una todas sus supuestas virtudes.


Respecto al supuesto “martirio” del Papa pone de manifiesto que no todos lo han considerado así y que otros, en cambio, se sintieron engañados por un hombre del que pensaron que se aferró tercamente a su puesto y que, en vez de aceptar la vía cristiana hacia a eternidad, utilizó todos los medios a su alcance para mantenerse en el poder en un sistema antidemocrático. Incluso para muchos católicos, este Papa, que en el límite de su fuerza física se negó a abandonar el poder. es el símbolo de una Iglesia fraudulenta que se ha calcificado y se ha vuelto senil detrás de su fachada deslumbrante.

En cuanto al papel de Woytila en la caída de los regímenes comunistas afirma que se ha destacado y con razón, el papel que desempeñó el Papa polaco en la caída del imperio soviético. Pero también es cierto que los propagandistas papales exageran enormemente su contribución. Al fin y al cabo el régimen soviético no se derrumbó gracias a él (hasta la llegada de Gorbachov, el Papa había logrado tan poca cosa como ahora en China), sino que se vino abajo por las contradicciones sociales y económicas inherentes al sistema.


Como comunicador carismático y estrella mediática, este Papa triunfó especialmente con los jóvenes, pero lo hizo en gran parte a base de recurrir a los “nuevos movimientos” conservadores, (Opus Dei, Focolare, Comunión y Liberación, Regnum Christi) y un público poco exigente y leal al Papa. Las grandes concentraciones de jóvenes fueron reunidas por esos “nuevos movimientos” y supervisadas por la jerarquía eclesiástica que se encargaba de anular todo atisbo de espíritu crítico entre ellos.


Seguidamente Küng enumera las nueve contradicciones más llamativas del reinado del Papa Wojtyla, de las que resalto y resumo algunas:

Derechos Humanos: De puertas afuera, Juan Pablo II ha defendido los derechos humanos, pero dentro se los niega a obispos, teólogos y sobre todo, a las mujeres.
El papel de las mujeres: El gran adorador de La Virgen María predica un noble concepto de feminidad, y, al mismo tiempo, prohíbe a las mujeres que usen anticonceptivos y les impide ordenarse.
Moral sexual: Este Papa que tanto ha predicado contra la pobreza y el sufrimiento en el mundo, es en parte responsable de ese sufrimiento debido a sus actitudes respecto al control de natalidad y el explosivo crecimiento de la población, así como de la extensión del sida en África.
Celibato de los sacerdotes: Al propagar la imagen tradicional del cura varón y soltero, Karol Wojtyla es el principal responsable de la catastrófica escasez de sacerdotes, el derrumbe espiritual en muchos países y los numerosos escándalos de pedofilia que la Iglesia ya no puede ocultar.
Movimiento ecuménico: Al Papa le gustaba que le considerasen el representante del movimiento ecuménico. Sin embargo ha intervenido mucho en las relaciones del Vaticano con las Iglesias ortodoxas y reformadas, y se ha negado a reconocer ni sus cargos eclesiásticos ni sus servicios.
Política de personal: Cuando era obispo sufragáneo, y luego como arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla participó en el Concilio Vaticano II. Sin embargo, una vez Papa, ha despreciado el carácter colegiado de la institución que allí se había acordado y realzado su papado a costa de los obispos.



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Comentarios
Deberías saber que la lectura de "El País" de forma continuada y reiterativa provoca daños irreparables en el cortex cerebral y una disminución alarmante en los niveles de libre albedrio. Por cierto. Si quieres luchar contra la irracionalidad nada mejor que empezar por uno mismo. Es muy fácil considerar al mundo que nos rodea el culpables de todos los males de la humanidad. Todo con tal de evitar la funesta mania de enfrentarse a uno mismo. Hans Kung, el brillante teólogo, no es más que alguien que vive de la contra, y no la nicaraguense. Es como nuestro Miret Magdalena. Los dos viven de la famosa frase "de que se trata, que me opongo". No soy católico ni religioso pero siempre me llama la atención de la cantidad de ateos que odian al Papa, a cualquier Papa, y que viven en carne propia lo que debería resultarles ajeno. A ninguno de ellos se le ocurre odiar al Dalai Lama por su teoría de la reencarnación. En fin, si quieres saber lo que se ha hecho en Africa, date una vuelta por allí. A ver si lo resistes. Con todo, lo peor no es la demagogia ni los tópicos progres. Es la ausencia de respeto a quienes piensan de forma diferente y el nivel de ignorancia que ello comporta. Ese es el comienzo del fascismo. Para continuar en ese camino solo necesita una dosis de miedo a uno mismo y a los demás. Disfruta del mar
pepe molina — 09-04-2005 09:48:28

Vaya, para no ser religioso, amigo Molina, pareces creer que tienes ciertas iluminaciones paranormales que te insuflan el conocimiento.Por ello he de declararme estupefacto ante tu advertencia. ¿Sabes de buena mano que yo leo El País “de forma continuada y reiterativa”? ¿O se trata del aviso de un exadicto en vías de rehabilitación? ¿Tal vez crees más sano leer el ABC o La Razón? ¿Libertad Digital? ¿Compaginarlos?También sabes de buena mano que yo tengo la funesta perversión de no me enfrentarme conmigo mismo, como Küng y Miret Magdalena, a los que por cierto considero tan dignos de respeto, cuando diatriban teológicamente, como a los miembros de un gabinete de parapsicólogos. Los escucho cuando razonan. Porque están a la contra, claro.

En cuanto al odio, yo no odio al Papa. El odio es un sentimiento malsano que consume muchos hepatocitos (aunque leo con delectación la defensa que del mismo hace Ramón de España). Tan sólo trato de luchar en la medida de mis escasísimas fuerzas contra su poder. Contra el poder que trata de evitar de nuevo que millones de personas podamos ejercer nuestros derechos como personas libres. Aquí y más aún en África, donde la defensa es nula. Y ese poder lo ejerce mediante el control mental de sus fieles que se sienten unidos a él por lazos supersticiosos. En cuanto a lo de África conozco demasiados paraísos infernales para enumerártelos.

Por el Mufti de Jerusalén, el Patriarca Ortodoxo, el Dalai Lama, el Gran Ayatollah tengo la misma consideración que por el Obispo de Roma. Es más pienso que la única diferencia entre Khomeini y Wojtyla, era que al poder de este último ha sido limado en los últimos dos siglos por las sociedades occidentales a las que ya se les hacían insoportables las exigencias de sumisión y control de la Iglesia Católica. Este Papa ha contraatacado con las propias armas de la modernidad: la publicidad. Y desde luego no me gustaría que la Iglesia Católica consiguiera ni un gramo más del poder que ya tiene.

En cuanto al respeto, supongo que te referirás al de las personas, no al de sus ideas, porque estas últimas no tienen inmunidad. Las ideas religiosas son tan respetables como cualquiera otras.

Más falta de respeto hacia nuestras ideas, que tampoco tienen inmunidad, suponen los absurdos equilibrios mentales que tienen que hacer los creyentes razonables para compaginar las certezas probadas de los postulados darwinistas y las teorías del origen del universo con sus montaraces creencias religiosas. Y no estamos todo el día recordándoselo. Ellos sí nos recuerdan ostensible, constantemente que creen.En cuanto a lo del mar, lamento decirte que como decía aquella almibarada copla de los 70: “...desde mi ventana el mar no se ve”.
manuel harazem — 09-04-2005 11:08:58

No, lo siento. No tengo insuflaciones paranormales. Ni siquiera normalitas, de andar por casa. Pero detecto a un comulgante del grupo Prisa con cierta facilidad. Debe ser por la nariz. Que ya me dijo mi madre que la tengo con capacidad de oler un potaje de aquí a Londres. Vamos, no te sientas avergonzado. Hay cosas peores. Darle a la coca, al tráfico de esclavos, a defraudar a Hacienda, que hacienda somos todos. También detecto a los que no conocen Africa, pero eso no tiene mucho mérito. Yo nací en Africa. Estoy acostumbrado a las visiones de turistas, mercenarios, cooperantes, misioneros y traficantes de marfil. Por cierto que "paraisos infernales" es un oximorón ¿o un desliz?. Hay muchas diferencias entre Jomeini y Juan Pablo II. Más de las que puedas imaginar. No te veo muy docto en cuestiones religiosas o filosóficas. ¿sabes que uno de los debates más persistentes engloba también a Maimónides?. No te entretengo más. Si no eres religioso? que mas te da lo que opinen los que lo son? El uso del preservativo solo está prohibido a los católicos y muchos se saltan esa normativa. Preocupate de usar el tuyo si lo estimas conveniente, si es que tienes oportunidad, claro, y deja de sermonear a los demás. Hace tiempo, demasiado tiempo que darwinistas y religiosos han encontrado más puntos de encuentro que de discrepancia. No seas, además, antiguo. Bueno, se lo que quieras que te supongo mayor de edad. Ya ves, tambien detecto a los mayores de edad. Y lamento lo del mar. La canción la cantaba Marisol, defensora incorrupta de los desmanes de su amigo Fidel. Pero esa es otra historia. Y sonrie, hombre, también se que eres hombre, ya ves y eso sin insuflaciones parasicológicas. Se feliz
pepe molina — 11-04-2005 00:59:53

Vivimos tiempos mediáticos, en los que la opinión publicada ha venido a substituir a la opinión pública. Lo que no sale en la tele no existe, y en cambio lo que aparece en la pantalla y medios auxiliares (radio y prensa escrita), adopta la presencia y el ropaje de la Verdad Absoluta y Objetiva, aunque no sea más que un ectoplasma parido en un gabinete de imagen.El fin de Wojtyla es ya un modelo de construcción mediática de la realidad a partir de la ficción. Este es el futuro que intuyó Orwell en "1984": la re-construcción incesante de la realidad, acomodándola minuto a minuto a los deseos y necesidades de las clases dominantes. Que Dios nos ampare... PD Estupendo blog éste. Ya lo tengo enlazado. Un saludo, y lo de Loquillo: a por ellos, que son pocos y cobardes (además de "liberales").
Joaquim — 11-04-2005 10:04:17

Parece, mi africano amigo, que le has cogido gusto al ping pong. No sé cuál es la causa esencial. No tengo tu prodigiosa pituitaria. Tiendo a pensar que tu condición de exloquesea te ha llevado a un estado de aburrimiento esencial que no se palía con cualquier cosa. Y te has buscado un “renacimiento” apropiado. En caso de que me acerque a la verdad pienso que no es mal negocio delegar en el grupo PRISA una nueva encarnación del Maligno. Lo malo es que el recurso comienza a estar ya demasiado trillado, sobre todo por el abuso inmoderado que de él hacen cotidianamentede los pequeños talibanes de sacristía enquistados en las diferentes metástasis mediáticas episcopales. Tu olfato potagero se muestra así como adiestrado. Es lo que tenéis los (presuntos) “renacidos”, mucha manía persecutoria. Mira el amigo Albiac, sin ir más lejos, con el que no puedo menos que asociarte.

Ya te he dicho que no pienso hablarte de los oximorones que he conocido. Tu África no tiene la exclusiva. Y no pienso seguirte más el juego. Tu ping pong no me seduce nada. No he visto en él argumentos, sino latigazos ciegos de la bífida y torticeras asociaciones propias de perspicaces cazarojos. Y mentiras. Mientes conscientemente en lo la inocuidad de la manía eclesial de negar la validez sanitaria y moral al preservativo y mientes afirmando que los científicos darwinistas contemporicen con los creyentes. Qué más quisieran. Los creyentes, claro.

Te voy a poner un mínimo ejemplo: Hace unos años se retiró razonablemente la subvención estatal a una guardería valenciana que practicaba el naturismo y se negaba a vacunar a los niños a su cargo según todas las recomendaciones ministeriales y de la OMS. La misma OMS recomienda de una manera rotunda el uso del preservativo en relación a la profilaxis del SIDA y las campañas oficiales gubernamentales de prevención del mismo y de los embarazos no deseados son claras y precisas. Puede ser que la Iglesia tenga el derecho a exponer su doctrina que prohíbe taxativamente su uso a sus fieles, con lo que ayuda a extender la enfermedad y las rupturas vitales de miles de adolescentes. Pero es indecente que ningún gobernante se atreva por ello a retirarle las millonarias y por demás ilegales subvenciones que recibe del estado. Y a mí me molesta aunque sólo sea por la pedestre causa de que mis impuestos están financiando a esos desalmados. Lo dicho. Si quieres seguir el juego puedes usar esta cancha, es totalmente libre. pero desde luego tendrás que buscarte otro partenaire. Este que esto firma no tiene más tiempo para dedicarte.

Lo que sí echaré de menos son tus untuosas, beatíficas, bendiciones de despedida.
harazem — 11-04-2005 23:06:06

El articulo "Vergonzosa unanimidad" me parecio genial. Sobre todo, aquello de los “nuevos movimientos” conservadores como Opus Dei, Focolare, Comunión y Liberación, Regnum Christi. Y otros mas como Los Legionarios de Cristo (Mexico) y el Sodalicio (Peru). Esas sectas son fanaticas. Eso es lo que algunos llaman fundamentalismo religioso. Son jovenes que no ven mas alla de lo que su Director Espiritual les ha ensenado. Se movilizan, por lo general, en los niveles socio-econimicos altos para asegurar poder economico. Esa es la gentuza que promovio el polaco. Como ejemplo esta la santificacion de Jose Maria Escriva de Balaguer, ese monstruo que pario Espana. Ahora, por obra y gracia del Espiritu Santo y de su aliado, el finado polaco, es Santo. Imaginense! Es hora de cambio en el Kremlin romano.
Marco Antonio Gallo — 13-04-2005 21:35:22

miércoles, 6 de abril de 2005

El monaguillo

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Esta mañana el monaguillo de la parroquia de mi barrio me ha confesado discretamente que se ha alegrado de la muerte del Papa.

- Así corre el escalafón...

Una sonrisa pícara se le escapaba entre los labios.

domingo, 3 de abril de 2005

Miasmas del pasado



La polémica sobre la retirada de la estatua ecuestre del último dictador español, que seguía siendo glorificado en una plaza madrileña, tiene mucho más calado del que la prensa normalmente le ha concedido. Sólo algunos columnistas y escritores lúcidos han metido el dedo en la llaga adecuada y han hablado de la verdadera causa de que la ominosa escultura haya aguantado en ese lugar hasta hoy mismo y que no es otra que la irreprimible arrogancia de los herederos de aquella banda armada que secuestró el país durante 40 años y que nos obligó a hacer una modélica transición con una pistola en la sien, en felices palabras de J. J. Millás hace unos días. A esta arrogancia hay que sumar la falta de coraje y la pasmosa facilidad de adaptación al medio mediante el camuflaje de la pintoresca fauna progresista española que ha preferido arañar briznas del poder político, que la rancia derecha siempre consideró su inalienable patrimonio, que sanear la maloliente base moral sobre la que se ha asentado la vida española tras la muerte del feroz tirano. El poder económico no ha variado desde luego un ápice de manos. Sólo algunos nuevos ricos -astutísimos promotores inmobiliarios fundamentalmente y algún neobanquero que otro- han sabido descubrir estrechas brechas por las que colarse en el sólido edificio burgués-terrateniente del solar patrio, desde el que se han diseñado a su gusto todos los regímenes políticos españoles desde la raquítica revolución industrial hispana hasta nuestros días. Y cuando la cosa se les fue un poco de las manos ya conocemos sus métodos de reencauzamiento: secuestro a mano armada de todo el país y fusilamientos a mansalva. El Caudillo desde su montura madrileña nos lo ha recordado permanentemente.

Instituciones, personajes y espacios públicos rotulados nos obligan a recordar a veces travestidos de normalidad y otras con la mueca feroz de su arrogancia quién ha mandado siempre aquí, quién manda y quien mandará.

Las calles

Calle de BarbateHay tantos lugares en los que aún permanecen rotulados en sus calles y plazas los nombres de los causantes de la mayor tragedia de la historia de España que sería imposible enumerarlos. Pero para mí tiene especial significado, por su cercanía, por su absurda pertinacia, y por la extracción social mayoritaria de sus habitantes, el caso de Barbate. El marinero pueblo andaluz vio añadido a su hermoso nombre original desde el final de la guerra civil y hasta el año 1979 el ominoso genitivo que lo hacía pertenecer al sangriento dictador: Barbate de Franco. A muchos de los demás andaluces nos daban mucha pena los habitantes de ese pueblo, pobre y olvidado, azotado por el paro, por tener que soportar tamaña cruz. Pero a estas alturas yo no estoy muy seguro de si esa pena estaba justificada. Sólo hay que recorrer hoy mismo la avenida principal que lo atraviesa de norte a sur y leer en las calles que en ella desembocan los rótulos de todos y cada uno de sus nombres para descubrir el mayor catálogo de genocidas, criminales de guerra y cómplices de los mismos que me ha sido dado a conocer en todos mis viajes por este sufrido país. El 31 de marzo, el Ayuntamiento barbateño ha anunciado que estudiará la posibilidad de eliminar algunos de esos rótulos y de los símbolos fascistas que subsisten en el Ayuntamiento. ¿Arrastrados por la moda? Ya les vale...

Los protagonistas

La presencia en la vida publica de muchos de los cómplices aún vivos de aquella banda armada que secuestró este país durante 40 años ha sido otra de las ignominias que hemos tenido que soportar los que nos sentimos estafados en aquella modélica transición.

A la del impresentable Fraga, represor infatigable de la libertad de prensa de la dictadura (años 60: ministro de Información) y cuyas responsabilidades de sangre son incluso rastreables tras la muerte del dictador (Vitoria, 1976: Ministro de Gobernación) se suman otros miles que en forma de alcaldes, diputados nacionales y autonómicos, jueces, obispos, etc. que en caso de haber ocurrido una transición lógica de una dictadura fascista a una democracia parlamentaria, habrían tenido que responder ante la justicia por sus crímenes o complicidades, como respondieron en otros países con similar desgracia: Alemania, Italia, Francia y como responden actualmente en los países Latinoamericanos a cuyas dictaduras sirvió de modelo la nuestra. Aquí la pistola en la sien que nos colocaron los componentes de aquella banda armada impidió ese ejercicio de natural limpieza democrática.

Pero uno de los casos que más desazón me produjo siempre, por responder a la perfección a algunos de retratos que Hanna Arendt hizo sobre la banalidad del mal, fue el de un elemento que cumple a la perfección todas las premisas del burócrata fascista sin responsabilidades: el escurridizo José Antonio Samaranch, falangista de pro, gobernador civil de Barcelona en los terribles 50, diplomático en la Transición y, hasta su reciente jubilación, presidente del COI (Comité Olímpico Internacional). Adaptable a todas las circunstancias políticas sean del color que sean, sangrientas o deportivas, diplomáticas o ternuristas, siempre con esa media sonrisa impersonal y probablemente socarrona del que se ríe del mundo en su propia cara, lo peor es que su liberación de responsabilidades morales y penales ha trascendido a las estrechas fronteras hispanas y ha sido reconocido como burócrata sin sospechas por todo el mundo democrático en una de las cerrazones de ojos más descaradas de los últimos tiempos. Nada mejor que en el deporte, claro, que siempre fue un jabón y enjuague inmejorable para lavar las miserias políticas y sociales de este corrupto mundo.

Pero detrás de esa simpática pose con los anillos olímpicos yo no puedo sino rastrear un personaje siniestro que colaboró activamente en una de las dictaduras más sangrientas que ha sufrido occidente en el siglo XX.

(1) Cantado por José Menese por marianas en su grabación Menese en el Olimpia de París. (VOLVER)


COMENTARIOSCuando leo este arrebato de dignidad y de indignación suenan las campanas a muerto. Por el empedrado de la calle cientos de correligionarios de tu galería de los monstruos, monstruos de piedra, de hierro, de carne putrefacta y de sangre robada a los vivos suben a la Catedral para llorar por el Papa muerto y para agradecer a dios el regalo de JP II, el Grande. Qué paradoja. Llamarle el grande es su último insulto al Mundo.Afortunadamente me llega el último SMS del diablo. Hoy, a las 12 de la noche, en todas las catedrales de España, cuando estos se hayan ido a contemplar en la televisión el morbo del papa muerto: concentración.Exigamos a Dios que resucite al Papra para que podamos ver la telebasura de antes del suceso.¿Estás seguro de que están quitando las estatuas? A mí me han dicho que sólo se lan han llevado para limpiarlas un poco.Suerte. el gallo kiriko — 05-04-2005 20:31:47

sábado, 2 de abril de 2005

Los locos ventrílocuos de Jerusalén


















Iban ellos a dejarse pisar su exclusiva a portar locos vestidos y montar desfiles carrozones... Y en la Ciudad de las Locas Mentiras... !Vamos hombre...!

jueves, 31 de marzo de 2005

El señor Moratinos se cabrea

La verdad está en los periódicos: sólo hay que saber leerla



Elias Canetti



Lugar: Una sala de conferencias en Ramala, capital de los Territorios Ocupados.

Fecha: 16 de marzo de 2005.

Personajes: El ministro español Moratinos que da una conferencia y un público joven, mayoritariamente estudiante.

Momento: Al final de la conferencia, cuando algunos asistentes preguntan al ilustre orador por qué la UE no presiona más a Israel para que cumpla los fallos del Tribunal Internacional y las resoluciones de la ONU.

Iluminación: Moratinos sufre un ataque de irritación y les espeta airado que si no les parece poco el que la UE haya defendido esos fallos verbalmente. Y que desde luego no puede hacer más de lo que hace porque entonces aparecería como propalestina. Y que ya está bien de tanto quejarse, que lo que tienen que hacer es reconocer que la Intifada ha fracasado. Y que...

Conclusión: A veces los diplomáticos, si se les pilla desprevenidos, dan muestras de conocer la sinceridad.

El señor Moratinos tiene experiencia en bregar con los palestinos. Fue durante un tiempo el enviado especial de la UE en la zona. Asistió impávido a la destrucción sistemática por parte del ejército israelí de todas y cada una de las infraestructuras en Gaza y Cisjordania que se construían con el dinero que la UE entregaba como ayuda al desarrollo. Con el que quedaba tras el distraímiento de la parte correspondiente por parte de la Autoridad Palestina, claro.

Y ahora se nos muestra claro y franco: no sólo exige a los palestinos que abandonen la violencia (no ya la terrorista, sino la legítima de un pueblo contra su invasor: piedras contra tanques, la defensa contra la ocupación), sino además que no se quejen si se sienten abandonados por la comunidad internacional. Para ellos sólo será legítima el arma de la paciencia. Como para el santo Job. Esperar santamente a lo que quiera concederles la Divina Providencia en forma de Sharon y Bush.

Ya puede el señor Moratinos irritarse en su propia cara con los palestinos, que son las víctimas, los pobres, los agredidos y los despojados. Me gustaría ver su bonachona figura de diplomático paternalista irritándose de igual modo en la cara de los israelíes, los agresores, los despojadores, los ricos, los dueños de las armas. Ah, que es que, en caso de que se atreviera, podría dañar la imagen mediadora y aparecer como propalestino, según sus propias palabras. Esa es la cruz que soporta la UE como mediadora ¿verdad? Si exige con algo más que ruegos encarecidos al Estado de Israel que deje de martirizar a sus vecinos y les devuelva las tierras que les arrebató por las armas, que cumpla de una vez las resoluciones de la ONU y el dictamen de los Tribunales Internacionales, que haga todos los muros que quiera, pero únicamente en su territorio, que deje de colonizar descaradamente territorios ajenos y que, si no lo hace, se atenga a las consecuencias en forma de sanciones efectivas, entonces ustedes temen parecer propalestinos. No prodemócratas, projusticia internacional y proresoluciones de la ONU. Propalestinos.

Esta vez sí que le agradecemos su franqueza. Estuvo muy bien. Lo que ya no estuvo tan bien fue su arrebato de irritación con aquella pobre gente. Al señor Moratinos y a la beata sociedad que representa les debería bastar con soltar dinero para barnizar sus conciencias. Sigan haciéndolo. Pero por favor que no se arrogue el derecho a ir a la casa del pobre a echarle en cara lo desagradecido que se muestra con su hipócrita caridad.

NOTA: La noticia fue recogida de la edición en papel del diario El País en la sección de Internacional del 27 de marzo. No coloco enlace por estar incluida dentro de la zona de pago de la edición digital del tacaño diario.

martes, 29 de marzo de 2005

Senza parole



Comentarios

¡E senza respiro! vergogna?, schifo?, paura?
lorensito — 05-04-2005 00:15:52

Jiménez del Oso

Acabado de leer en El Día de Córdoba de hoy 29 de marzo. Como yo no puedo decirlo mejor, lo transcribo directamente.
alejandro v. garcía
Los riesgos de la magia
No dejar de ser una paradoja –o una especie de ineludible afinidad electiva– que la persona que más ha conversado con los muertos en España se haya muerto, que el profesor que ha enseñado a decenas de videntes y hechiceros a desentrañar los mensajes del más allá habite ahora esa otra dimensión indescifrable que sin embargo él trataba con conocimiento y familiaridad. La mayoría de los periódicos reprodujeron ayer la biografía necrológica que difundió la agencia Efe sobre el parapsicólogo Fernando Jiménez del Oso, fallecido el domingo en un hospital madrileño. Méritos no le faltaban a este circunspecto psiquiatra paranormal. Fue presentador de programas de televisión como Más allá. La puerta del misterio o Punto de encuentro, y escribió numerosos libros y artículos sobre espiritismo, necromancia y otras pintorescas artes adivinatorias, pero sobre todo fue el más extraordinario valedor de la irracionalidad que ha habido en nuestro país.
A mí me caía bien y mal. Bien porque a pesar de sus demoledoras ojeras y su voz grave Jiménez del Oso resultaba simpático. Incluso cuando convocaba a la muertos más zarrapastrosos, por mucho que engolara la voz, se rastreaba en sus maneras un aire bromista, una estela de artista bufo que incitaba a la ternura y a la complicidad momentánea. Y mal porque provocó un malentendido tan extraordinario que elevó la irracionalidad a categoría científica y, quizá sin proponérselo, trazó el camino que debían seguir decenas de charlatanes y predicadores que han convertido la locura en conocimiento, la idiotez en juicio y la chifladura en negocio tramposo. Hoy día, incluso las cadenas de radio más serias mantienen en su programación espacios insensatos dedicados a las ciencias ocultas. Pero no es lo más peligroso. Al fin y al cabo estos espacios son una suerte de citas acotadas a donde sólo acuden los marcianos. Lo peor es comprobar cómo estas creencias, a fuerzas de ser repetidas, han contaminado subrepticiamente el discurso racional, han fomentado la vileza y el engaño al prójimo y en el fondo son vehículos apropiados para difundir los valores dominantes de una sociedad conformista y resignada.
Yo no creo que sea malo conversar con los muertos siempre que se haga en el sitio apropiado: en el teatro o en la caseta de feria, lugares donde el espectador está obligado a adoptar la necesaria distancia. Lo peor es cuando se practica en espacios impropios y para promover estafas económicas o morales. Ejemplos no faltan: empresas que imantan el agua, curadores por imposición de manos o incluso industrias sustentadas en caras que surgen las entrañas de la tierra y que en realidad simbolizan el mayor descaro y desfachatez. No, no son tonterías. El filósofo Theodor W. Adorno se dedicó durante dos años a estudiar las predicciones astrológicas del periódico Los Angeles Times y concluyó que las ciencias ocultas en realidad representaban una especie de temible disfraz autoritario.

domingo, 27 de marzo de 2005

Tercer misterio

De la Música de las Procesiones

La música militar es a la Música lo que la justicia militar es a la Justicia
¿Georges Clemenceau?¿Groucho Marx?
Comentarios
Estoy empezando a ponerme al día de tus escritos (¡qué verqüenza!): ¡¡¡Cojonudos!!!
Andrés ( tu hermano carnal) — 27-03-2005 23:56:03
Está bien, hermano, me alegro de que te gusten, pero no se te ocurra enseñárselos a mamá. A pesar de que a estas alturas debería estar acostumbrada, ciertas cosas que escribo aquí podrían conducirla directamente al fritango. Un beso: Manuel
harazem — 29-03-2005 02:08:26
Dos amigos charlaban durante una jornada semanasantera en la barra de un bar en Asturias. Cómica pareja la de uno que hablaba de lo insoportable del tabaco y otro que sostenía una mirada entre atenta y ausente. Una tercera se acordó de aquello que dijo el autor de este foro sobre la "contaminación acústica", tan infravalorados y extendidos sus efectos, y le hizo un comentario al respecto sin demasiado propósito de debate, a lo que el que miraba sin intención al horizonte que las botellas dibujaban al final de la barra, dijo: "Pues a mí, cada vez que oigo el himno de España, póneseme la piel de gallina..." Antaño legionario éste emocionado, y su acompañante de la liga antitabaco que se enchufaba su cacharro a hora intempestiva mientras, en lo que para él era una iluminación súbita de raciocinio, afirmaba que lo mismo también debían prohibir el alcohol que la fumadera... Con el vello aún de pie, la madre del ex-novio de la muerte cuarentón llama al bar para decirle que se vaya a casa de una buena vez... Tiene gracia el asunto.Te leo. Saludos.
Chinche — 29-03-2005 11:31:04
Bueno, Chinche, ya sabes lo que decía aquella vieja copla: Toíto te lo consiento menos faltarle a mi mare, que una mare no se encuentra y a tí te encontré en la calle.
harazem — 30-03-2005 09:58:53
O sea, tu madre no sabe de la misa la media, vergüenza te debería dar. Ahora ya sabemos todos que eres el hijo descarriado. Vergüenza y oprobio para este hijo que no ha sabido seguir las enseñanzas de sus mayores.
P — 31-03-2005 00:54:12

Segundo misterio

Del Color del Terno Cofrade

Mi viejo amigo Juan Sepelio siempre fue una persona muy curiosa. Y ello lo ha convertido en un pequeño benefactor de la Humanidad. Ha dedicado su vida al descubrimiento de las causas y los mecanismos que rigen muchos de los actos humanos que se consideran normales o efectivos sin más razón que la costumbre o la tradición.Por ejemplo, cuando éramos pequeños, a Juan Sepelio le encantaba observar los corros de niñas que, sentadas descuidadamente en el suelo de las calles de nuestra infancia, jugaban confiadamente a los cromos. Las razones últimas de tal ejercicio de observación pertenecen a la esfera más íntima de los resortes del cerebro de mi amigo y no voy a entrar, por el momento, en ellas. Sólo resaltar que por esa observación continuada y devota de las inocentes niñas empleadas en tan apasionante juego, (que los niños, menos delicados, nunca supimos apreciar) acabó fijándose en el mecanismo interno del mismo. Y tras observar que las niñas recogían en la aconcavada palma de sus manitas un golpe de aliento antes de golpear con ella vigorosamente encima del finísimo y coloreado cromo con el fin de voltearlo por el efecto chupón ejercido, decidió comprobar la base científica de tal acción. Agenciado de varios cromos originales hizo pruebas y confeccionó estadísticas que le llevaron a demostrar que el número de volteos fallidos era el mismo tanto en el caso de que se propiciase añadiendo un golpe de aliento en el hueco de la mano como en el caso de que no se hiciera. Por supuesto nunca pudo convencer a las felices niñas de lo inútil de su proceder, con lo que mi amigo cayó a partir de entonces en un profundo escepticismo sobre la capacidad regeneradora del género humano por la fuerza de la razón.En otra ocasión decidió demostrar que el besito final que se daba la gente en la yema del dedo pulgar al santiguarse devotamente tras una plegaria no añadía efectividad al cruciferio. Hizo diversos ruegos a la divinidad santiguándose con y sin ósculo digital y demostró mediante la confección de pacientes tiras estadísticas que la probabilidad de gracia alcanzada por el ruego era en ambos casos la misma.Todo esto lo cuento para demostrar que los métodos de estudio de mi amigo Juan Sepelio son serios y fiables. Así, uno de sus últimos estudios lo ha dedicado a la causa de la elección del color tradicional del terno que lucen en las procesiones las altas jerarquías cofrades que, como todo el mundo sabe, es el azul marino. Probablemente la elección de esa concreta materia de estudio se deba precisamente al pertinaz olvido que los minuciosos exégetas cofradieros le han dedicado, frente al prolijo detallismo que han desplegado siempre respecto a toda la demás parafernalia procesionista: origen de los colores y de cada uno de los elementos del lúgubre disfraz de nazareno, contabilización del número exacto de golpes de gubia que necesitó cada una de sus idolatradas imágenes, número de palabras exactas de esas joyas de la brillantina literaria que son los pregones, etc. El caso es que mi amigo Juan Sepelio, tras sesudos y contrastados estudios ha llegado a la curiosa conclusión de que el color elegido para los sobrios y elegantes ternos, en cuyas tersas solapas hacen destellar el oro de sus barrocas insignias, fue en su momento y ya para siempre el azul marino por la demostrada causa de que es justo contra ese color donde más destacan los vistosos grumos de caspa que suelen excretar las engominadas y a veces acaracolilladas nucas de sus portadores y que tienden a depositarse mansamente en sus devotas hombreras.

miércoles, 16 de marzo de 2005

Primer misterio

Del Sexo en las Cofradías: Nuestro Padre de la Testosterona
Hace sólo unas semanas leí la necrológica de un famoso canónigo sevillano. El necrólogo resaltaba el carácter progresista de que había hecho gala en vida el finado, apuntalándolo con la autoridad de su amistad con los políticos socialistas de la órbita sevillana: Chaves, Felipe Gonzalez, (me extrañaría, pero no recuerdo si) Alfonso Guerra, etc. Los de la famosa tortilla. Seguidamente hacía la observación de que fue un gran defensor de la incorporación de la mujer al mundo cofrade y que gracias a sus presiones muchas de las cofradías habrían cedido finalmente a permitir que las mujeres se pudieran disfrazar de nazarenas y participar decorativamente en las procesiones como ya venían haciendo los varones. Hace dos días, prácticamente. Ello no viene sino a confirmarnos el sospechado hecho de que las cofradías han venido practicando el apartheid sexual de una manera sistemática hasta que el buen canónigo no ha convencido a las íntegristas autoridades semanasanteras de lo feo de su proceder dado el tipo de sociedad en el que vivimos. No estoy seguro, pero es posible incluso que muchas de ellas, las de más asolerada raigambre histórica al menos, sigan practicándolo. Buscando por encima en el Google encuentro lo siguiente:
En la Hermandad de la Macarena, una de las seis que desfilaron este Viernes Santo en Sevilla, por primera vez en la historia 115 mujeres «nazarenas» acompañaron por las calles de la ciudad la imagen de la Virgen en signo de penitencia. A la una de la mañana (hora local) la imagen de la Virgen de la Macarena, del siglo XVII, abrió paso a la llamada «Madrugá», uno de los momentos más populares de la Semana Santa sevillana. Durante 13 horas 2.300 «nazarenos» acompañaron a la magen desfilando por la ciudad. La decisión de permitir la presencia de mujeres entre los «nazarenos» fue sumamente debatida. Fue tomada el 4 de marzo(¡¡¡de 2001!!!), en una asamblea general de la Hermandad, por 354 votos a favor y 293 en contra.
No he hecho más averiguaciones, ni en el mundo cofrade sevillano, ni en el que yo vengo sufriendo pqrticularmente: el cordobés. Pero la casualidad me pone a tiro la siguiente perla. Hace dos años fue noticia el que una abogada malagueña consiguiera, tras una lucha titánica contra la testosterona cofrade, ser admitida como costalera en uno de los pasos de la Semana Santa de Málaga. Claro que al final se le permitió precisamente allí dada la característica del porteo de los santos en esa ciudad. En Sevilla o Córdoba no hubiera sido posible. Los costaleros van todos debajo del paso, ocultos por espesos ropones, muy juntos, compartiendo demasiadas cosas... Incluso la misoginia. Boris Izaguirre, en su divertido libro Morir de glamour cuenta lo que le emocionó esa imagen andaluza de tanta carne masculina joven, debajo de las tupidas enagüillas, sudorosa, tan cerca una de otra, electrizada por el rítmico esfuerzo....

Comentarios
Hay algo que no termino de entender: ¿solo te gustan las "nazarenas"?, ¿estás a favor de que lascofradías permitan la participación de las féminas en sus actos festivo-religiosos?... Si sufres con resignación (o no) las pías paradas que se nos vienen encima, ¿por qué han de sufrirlas (o no) las mujeres?.Veo que tienes las pilas recargadas, el ritmo de escritura es frenético.Por cierto, he vuelto a leer "El monstruo melancólico", sigue siendo mi favorito.
Almorávide — 17-03-2005 13:48:10

Hace unos años la actual ministra de cultura, que es mi paisana, se disfrazó de rey mago (o reinamaga, que nunca quedó claro) en navidad, y alguien dijo que si la aspiración de las mujeres era compartir las mismas tonterías que los hombres, entonces apaga y vámonos porque el feminismo no sirve de nada, sólo para lograr las mismas cotas de imbecilidad que han logrado los hombres.Aquí en Córdoba es lo que hay, hipocresía y feria de los discretos: un cura banquero que mantiene una hoja parroquial con el grupo Z, como bien dices, y que es quien decide lo que hay que hacer, y quien tapa las bocas políticas y sociales. Siendo así, no le pidamos peras al olmo, no damos
más de sí. Un saludo.
trapo — 19-03-2005 03:11:43
A mí lo que me gustaría es que el gusto por estas macabras manifestaciones, participen activamente hombre o mujeres, desapareciera naturalmente, por una especie de darwinismo ideológico. Pero parece que esa selección natural no funciona con determinados órganos o al menos hay muchos intereses en impedir que actúe. Lo que yo exijo es que desde el poder no se fomente su consumo, por ser dañinas para la salud espiritual de la gente. Desde luego no que las prohíba. Todo el mundo tiene derecho a drogarse como quiera, pero desde luego sabiendo qué es lo que consume. Como el tabaco, el alcohol o la telebasura. El que quiera consumirlas que lo haga enlocales especialmente diseñadospara ello o utilizando esos otros templos de la estupidez de la misma índole que son los estadios de fútbol. Lo que pretendo con estos misterios, de los que referente al sexo es el primero, es poner de manifiesto una serie de características de esas sociedades semisecretas, que copian las estructuras vaticanas, que me parecen especialmente repugnantes. Me alegro de que alguien se acuerde de mis antiguos escritos. Gracias por tus palabras, Almorávide.
harazem — 19-03-2005 20:20:14
Desde luego, Trapo, que no damos más de sí. No hay nada que hacer en esta ciudad que, como dice mi amigo Juan Sepelio, aunque esté gobernada por una Izquierda Unida de aguachirle, sus esquinas están bien marcadas con orina de cura.
harazem — 19-03-2005 20:25:44

Catolicismo Gore: la Gran Macabrada






















NAZARENO: Joseph Barbaccia

Se acerca la Gran Macabrada. Durante una semanita completa las ciudades españolas, muy principalmente las andaluzas, se verán invadidas un año más por la carcunda estética macabro-sanguinolenta de la Cofradías de la Semana Santa, la versión más gore del catolicismo. Esto desde luego sólo pasa en este país. Un país desarrollado en lo económico pero subdesarrollado en lo moral y en lo político. En el que se permite que una creencia religiosa haga un alarde descomunal de propaganda de irracionalidad y superstición utilizando las calles y los caudales de todos los ciudadanos. Una exhibición de estupidez que nos coloca realmente en nuestro sitio en el concierto de las naciones. El espectro de nuestro aciago siglo XVI que sigue agitando sus hediondos jirones contra la luz de la razón y la concordia. El protestantismo fue, entre otras muchas cosas, un intento de la racionalidad burguesa de enviar la religión al lugar que le correspondía en las nuevas formas de relación entre los humanos que comenzaba a apuntalar la incipiente democratización de la sociedad: a la esfera puramente privada. Un paso fundamental en el camino de la autonomía del hombre, de su lucha contra la superstición y de su emancipación del poder oscurantista de los hechiceros y los ventrílocuos de la divinidad. Contra esa lúcida pretensión, que se instaló en la nueva Europa de las Luces que se avecinaba, España se convirtió en el bastión amurallado más importante de defensa del orden teocrático y de las estructuras feudales de dominación y creó un aparato propagandístico brutal, la Contrarreforma, tan brutal como los métodos de convicción que se aplicaron a los resistentes y que fue gestionado por la Inquisición. Cristos sangrantes, llagas purulentas, lágrimas de madres doloridas, éxtasis de sospechosa índole, capirotes, penitencias dolorosas, pies encadenados... Este país se llenó de todo eso y de un fanatismo intransigente y supersticioso del que hoy todavía se nos impone el recuerdo que cada año y por una semana nos asalta indecentemente envuelto en apestosos inciensos y en idolatrías chorreantes de insultante lujo. No necesitan justificación. Ni se les pasa por la cabeza. Aunque los más razonables te responden agitando el espantajo justificativo del respeto a las creencias de los católicos y de los defensores de la tradición. En fin. Siempre con el respeto en la boca...

domingo, 13 de marzo de 2005

LA FRASE

La frase me pareció siempre, en su perfecta concisión canónica, merecedora de abrochar, como décimo mandamiento, el corpus de un código de conducta para agnósticos.
SE PROHÍBE A LOS MATERIALISTAS ESTACIONARSE EN LO ABSOLUTO
Y no se encontraba en el frontispicio de ninguna Academia, ni en el texto sagrado de ningún filósofo, sino clavado en la puerta de una obra por donde entraban los camiones que transportan materiales de construcción.
Yo la recordaba lejanamente como recogida por Julio Camba, al que siempre atribuyo todas esas chispas lingüísticas de las que no recuerdo el origen. Pero como no estaba seguro escribí la frase completa en el GOOGLE. La primera entrada se la adjudica al Cabrera Infante de Tres Tristes Tigres. Bien, pensé, así le hago un pequeño homenaje a mi admirado y recién desaparecido G.C.I.
La siguiente se la asigna a un hallazgo casual de Fernando Savater en el Zócalo de México. Aunque también admiro a Savater, la cosa ha empezado a pasar de filosófica a humorística.
Se me ocurre tal vez que se trata de una de esas famosas leyendas urbanas, en este caso de índole cultureta, para consumo de intelectuales españoles, que ruedan de boca en boca sin que se sepa su origen ni su certeza.
Pero eso no quita para siga admirando el relámpago de genialidad que supone su desconcertante ambigüedad.

sábado, 12 de marzo de 2005

El laúd (Naseer Shamma)

Al final me he cansado de buscar entre el ingente número de experimentos de fusión musical que proliferan en los últimos tiempos. Está claro que para conseguir un sonido realmente fundido a partir de dos tradiciones musicales diferentes hay que tener un conocimiento profundo de ambas y desde luego un talento especial para hacerlo, algo que no abunda precisamente en el panorama musical actual. Lo que sí abundan hasta el hastío son las mezclas pastiche propiciadas por las compañías discográficas al calor del interés de los aburridos consumidores occidentales por los sonidos exóticos, sean de origen salsero latino, africano, medioriental o de tradición hindustani, sobre todo si sirven para hacer mover sus adiestrados esqueletos. Los experimentos más interesantes ya están fijados, los talentos reconocidos y parece muy difícil encontrar nuevas vetas que refresquen el panorama. Tal vez se deba a que las compañías no se arriesgan a apostar por valores que se salgan de los cánones estrictamente comerciales en que se mueven, porque no creo que la cuota de talento supere a unas épocas más que a otras. O que los genios, al no ser comerciales, trabajan en silencio.

La prueba de ello es que de vez en cuando me sorprendo con alguna pequeña joya escondida en los más inaccesibles anaqueles de los comercios del ramo.

Mi último descubrimiento me vino, como tantos otros, de una manera totalmente inusitada. En un reciente artículo de Maruja Torres en EPS comentaba que para aislarse del mundo ruidoso que hería constantemente su cerebro solía conectarse mediante unos auriculares a un pequeño reproductor desde el que disfrutaba de la audición de uno de sus sonidos favoritos: el laúd iraquí de Naseer Shamma. Como soy un degustador asiduo y medianamente entrenado de ese delicioso instrumento y como, aunque había oído hablar del tañedor iraquí, aún no había conseguido disfrutar de ninguna pieza suya, decidí poner remedio lo antes posible. Así, a mi colección de laudistas árabes sharqís (de la tradición medioriental: Abdelwahab, Farid el Atrash, Munir Bashir) y maghrebís (de la tradición del Magreb: Abdesalam Cherkaoui y el tangerino El Arabi Serghini.), así como los experimentalistas Rabih Abou Khalil y el jazzista tunecino Anouar Brahem acabo de sumar el maravilloso regalo del Le luth de Bagdad de Naseer Shamma.

Ningún laúd de los por mí escuchados hasta ahora suena como éste. Lo primero que me ha sorprendido es la variedad de registros y la capacidad de evocación de otros instrumentos de cuerda que Naseer consigue arrancarle al suyo. A veces suena como una guitarra española, a veces como una guitarra portuguesa, a veces como un qanun, a veces como un arpa... Y no es música estrictamente árabe, ni siquiera estrictamente oriental, como cabría esperar de un músico iraquí. Sino una mezcla inefable de aromas de muchas músicas, especialmente mediterráneas, que desprenden las notas desgranadas por los dedos del artista.

Pero sobre todo y a partir de la segunda audición he comenzado a descubrir al escuchar algunos temas ecos que yacían dormidos en lo más profundo de mi memoria. De mi memoria flamenca concretamente. De cuando diseccionaba los discos de los ya antiguos guitarristas, los que inventaron la guitarra flamenca, los discos de esos genios que yacen olvidados en las estanterías de los viejos aficionados que ya no tienen a quien dejarlos. Niño Ricardo, Parrilla de Jerez, Sabicas. Sin partituras que los avalen, sólo los que los conocen bien saben que en la guitarra fabulosa de Paco de Lucía, por ejemplo, persisten como una savia nutritiva sus falsetas. Esas falsetas que ahora creo entrever en esta música nueva que escucho. Pero también ecos balcánicos, italianos, árabes. Todo ello sin que se puedan delimitar exactamente las pertenencias puntuales de cada frase. Se reparte esos ecos como vetas de grasita entreverada en la carne de esa música preciosa. Y me he estremecido en un helor cercano al espanto cuando, en el tema Al ‘Amiriya, tras un dulce preludio donde parece percibirse el rumor del Tigris entre los juncales, irrumpe un brutal aullido de ambulancia, milagrosamente imitada por las cuerdas crudas del laúd. Últimamente sólo el desgarrador tema de Anouar Brahem Amanecer rojo sobre Grozny de su trabajo Astrakan Cafe había conseguido evocarme tanto el dolor y el espanto de la guerra.

Pura fusión, pues: fusión delicada, aromática y profunda, pero desde luego no apta para el consumo masivo. Un músico de la estirpe de Astor Piazzola o Paco de Lucía.

Cuelgo Al Alamiriyya como botón de muestra:

viernes, 11 de marzo de 2005

El espejo de Durrell


Ya he dicho cómo nos encontramos, en el gran espejo del Cecil, ante las puertas del salón de baile, una noche de Carnaval. Las primeras palabras que nos dijimos fueron pronunciadas, y es ya todo un símbolo, en el espejo. Justine estaba con un hombre parecido a una jibia, que esperaba mientras ella se miraba atentamente el rostro moreno. Me detuve a ajustar la corbata de lazo a la que aún no estaba habituado. Había en Justine una franqueza ávida tan natural que no hubiera podido confundírsela con el menor asomo de descaro, cuando sonrió y me dijo:
- Nunca hay bastante luz
Sin reflexionar, le contesté:
- Para las mujeres quizás: los hombres somos menos exigentes.
Nos sonreímos y me adelanté a ella para entrar en el salón de baile, pronto a salir para siempre de su vida en el espejo, sin volver a pensar en lo sucedido.

(Lawrence Durrell "El Cuarteto de Alejandría: Justine" Edhasa, 1970)

He ido a Alejandría en busca de ese espejo. Ese espejo donde empezó todo. Es curioso que se trate de un hecho imaginario y que además ocurriera dentro de un reflejo. Un reflejo de un hecho imaginario. Menos concreto imposible. Y sin embargo yo lo he visto tantas veces como veces he abierto el libro por esa página exacta desde hace tanto tiempo. Anochecer de carnaval en una Alejandría de posguerra. Ante la puerta del salón de baile del Hotel Cecil, en el cristal del majestuoso espejo de marco dorado, se cruzan las miradas de Justine y Darley. Es la primera vez y en ese cruce irreal se cifra todo el misterio de la relación que ambos mantendrán con la delicada connivencia de Nessim, el marido de Justine. Una y otra vez. Ese es el espejo que yo he ido a buscar a Alejandría, a una ciudad que ya no es la de Justine, Darley, Nessim, Balthazar y Melissa. La Alejandría de Kavafis y de las historias de gentes sin patria. Una ciudad que fue muchas y que ahora es una presencia fósil, como fósil es su puerto, inundado de salitre, de donde han huido las gaviotas.Esperando la hora propicia, para propiciar la magia del encuentro, discurro por las calles por donde discurrió Durrell, por donde sonaron los pasos de sus personajes, en busca de algún vestigio de aquel aire, de las migajas de aquel festín. En la esquina de Nabi Daniel con la rue Fuad, justo donde estaba la barbería babilónica de Menemjian, el oráculo de la ciudad, hay una gran librería. Me alegro. Tal vez vendan en ella ejemplares de la novela en árabe o inglés. Alquilo una calesse para que me lleve rodeando el arco del puerto hasta el morro de Qaitbai. El conductor no para de intentar venderme de todo, pero le pido contundentemente que me deje en paz. Cansado de las especialidades árabes, me apetece comer pescado y lo hago frente al mar. Por la tarde visito la nueva Biblioteca. Una hermosísima construcción que no estoy muy seguro que necesitara la ciudad, tan pobre, pero que ahora brilla como una joya en su centro. Atardece sobre las palmeras polvorientas y de repente como un coro de ecos las voces de los muecines acuchillan el aire para recordarnos por enésima vez que Dios es Grande y que además es Único. Y que ahora vuelve a ser el Señor de esta ciudad.

No sé por qué siempre imaginé una puerta giratoria en el Cecil. Acerté. Un portero de librea verde me mira indolente mientras la empujo. El interior parece intacto, conservando todo el aire de época de los hoteles coloniales. Me demoro recorriendo el vestíbulo. Uno, dos, tres, cuatro, cinco.... Hasta seis espejos enormes, de marcos dorados bordean las puertas, dos en cada extremo, del antiguo salón de baile, hoy comedor. Me siento confundido en una mesa y me obligo a decidir cuál de ellos es mi espejo. Pido una Stela. Me la sirve una camarera de ajustado uniforme azul, la falda demasiado corta para el país. No está fría, pero no protesto. La veo alejarse mientras habla en un árabe muy rápido con un compañero que parece requebrarla. La mesa es pequeña y redonda. Aparto el horrible menú de sandwiches de plástico y me miro en uno de los espejo con la cerveza, el libro abierto y una risa enorme estallando en mi rostro. Así tenía que ser y así ha sido. En este maravilloso juego de ilusorios reflejos, he sido víctima de uno de ellos, del más cruel de todos, el que te coloca justo enfrente de tu propia estupidez:

la culpa se dirige siempre hacia su complemento, el castigo, y sólo en él encuentra satisfacción.

Durante la vuelta a El Cairo guardo el precioso billete de tren ya para siempre marcando la página mientras veo pasar más y más palmeras polvorientas.




















Comentarios
  1. Excelente escrito, me ha traído recuerdos de esa maravillosa novela, de sus personajes fascinantes, sobre todo Justine... Parece que ya conoces muy bien El Cairo..., este tipo de mensajes son los que más me gusta leer. Enhorabuena!lukas — 11-03-2005 12:19:41


  • Gracias, amigo Lukas, ya veo que nos seguimos en nuestros respectivos blogs. Yo también te leo con gusto. Y sí, conozco algo El Cairo, todo lo bien que se puede conocer una ciudad de esas características, después de pasar un par de largas temporadas en ella. Me resulta una ciudad fascinante. Una de las veces me alargué a Alejandría a pasar un par de días. Pensé que quedaba aún menos del esplendor de la antigua ciudad internacional. No fue tan decepcionante como esperaba. Y la Biblioteca me pareció un lugar magnífico.Un saludo harazem — 11-03-2005 23:27:41
  • Manuel:Tu texto me ha impresionado: conmovedor y magnificamente escrito. Deja entrever mucho más que la intención de contar una anécdota y trasmite perfectamente esa clase de relaciones mágicas que a veces establecemos con determinados textos.Antecedentes: estoy leyendo el cuarteto; hacia el final de la segunda novela...Alejandría me produce desde hace muchos años una sensación inquietante que ahora no me atrevo a definir.Quizá lo único que me ha movido a escribirte es la envidia que me inspiran tus paseos por Rakotis.Vete a saber...SaludJesúsKefet — 24-03-2006 20:23:26
  • miércoles, 9 de marzo de 2005

    Estatuaria (III): Manolete

    Corría el mes de enero del año del Caudillo de 1971 cuando el psiquiatra Castilla del Pino, alarmado por la destrucción sistemática del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Córdoba en que se empleaban entusiásticamente y mano a mano las empresas inmobiliarias locales y el muy patriótico y excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad, presidido a la sazón por Antonio Guzmán Reina, publicó un artículo en la revista Triunfo (APRESÚRESE A VER CÓRDOBA, nº 538, 20 de enero) , en el que ponía de chupa de dómine a los responsables de los desaguisados y clamaba por una vuelta a la cordura ética y estética antes de que fuera demasiado tarde. El artículo conmocionó la dormida conciencia de la ciudad y parece ser que consiguió un apaciguamiento temporal de las destrucciones del patrimonio y que las corruptelas tuvieran que cocerse un poco más hondo en los oscuros mechinales municipales. Todo ello viene recogido en el segundo tomo de las sabrosísimas, y demasiado piadosas, memorias del psiquiatra, La casa del olivo, de reciente publicación. Pero lo más llamativo del artículo era el descubrimiento que hizo a la ciudadanía de que su adorado monumento al fino matarife Manolete, tan llorado, aparecía por méritos propios en un libro editado por entonces en Inglaterra y que respondía al título de Kitsch. An Antology of Bad Taste (Kitsch. Una Antología del Mal Gusto (1)) (Ed. Studio Vista, London, 1969), del prestigioso artista y teórico de estética italiano Gillo Dorfles en el que se recogían los más descacharrantes atentados contra la razón estética de todo el mundo. Con el desvelamiento público de tal honor, el monstruoso pisapapeles recibía así su merecido.


    Y por detrás...

  • (1) Existe edición en español: El kitsch : antología del mal gusto / Gillo Dorfles ; con textos de John McHale... [et al.] ; y ensayos de Hermann Broch y Clement Greenberg ; [traducción de Jaume Pomar], Barcelona : Lumen, 1973. (VOLVER)



  • ADDENDUM DE NOVIEMBRE DE 2006: Acaba de publicarse en la red la digitalización de todos los números de la revista TRIUNFO. El enlace correspondiente al artículo de Castilla del Pino es:



    APRESÚRESE A VER CÓRDOBA



    COMENTARIOS:

    1. Hablando de Manolete, ayer dos hombres comentaban en el metro que "apunta alto pero tiene mala suerte a la hora de matar". Supongo que hablaban de toros.
      lorensito — 01-04-2005 08:53:07

    martes, 8 de marzo de 2005

    Estatuaria (II): El Gran Capitán


    Horrores urbanos ocultos


    Al hilo de mi comentario del otro día sobre la atroz escultura recién trasladada del imaginero Juan de Mesa, me he propuesto organizar aquí algunas ideas que llevan danzando en mi magín desde hace tiempo respecto al resto de las esculturas urbanas de esta bendita ciudad. Lo primero que se me ocurre es la feliz comprobación de que Córdoba resiste. De que es una ciudad singularmente bella y de que lo es a pesar de sus gobernantes, sobre todo de los que le han tocado en suerte en los aproximadamente últimos 70 años, que han hecho todo lo posible por convertirla al anodinismo, por arrasar sus más entrañables estructuras, por falsificar sus señas de identidad con reconstrucciones-pastiche, por venderse a la peste del infame negocio inmobiliario. Afortunadamente, todo hay que decirlo, en los últimos años parece que el desastre organizado ha remitido y que al menos en líneas generales la restauración urbana responde a criterios racionales y artísticamente contrastados, aunque todavía, como demuestra el caso de la ominosa escultura cofrade, siguen campando por sus anchas algunos restos del caciquismo cultural.


    Lo segundo es la constatación de que las dos mayores representaciones monumentales de esta ciudad son glorificaciones de la misma terrible cosa: el matarifismo. En dos versiones distintas pero de índole y origen comunes. Se trata sin duda de la especialidad nacional que más ha contribuido a llenar las plazas y calles del territorio de mármoles y bronces y su memoria de sangre y de lágrimas. Hay que decir que el fenómeno no es estrictamente español. En todas partes cuecen habas, pero aquí la pertinacia en el mantenimiento del oprobio es realmente doloroso.


    Estoy hablando, claro, de los aparatosos pedestales a que han sido elevados nuestros dos grandes matarifes locales: El Gran Capitán y Manolete. Manolete domina con su delantal de bronce la preciosa plaza del Conde de Priego, una invasión intolerable que debería haber sido remediada hace tiempo. Don Gonzalo Fernández de Córdoba, alias El Gran Capitán majestuosea desafiante en la plaza principal del pueblo: Las Tendillas.


    La plaza de las Tendillas es el corazón de la Córdoba moderna. Abierta a partir de otra pequeña plaza de origen medieval fue la partida para la creación, tras el derribo de las antiguas murallas, del ensanche que las burguesías ascendentes de todas las ciudades europeas a fines del siglo XIX y principios del XX llevaron a cabo en sus ciudades como símbolo de su nuevo poder. La particularidad de esta sufrida ciudad es que, a diferencia de la mayoría de las demás urbes, en las que el ensanche se construyó en terrenos vírgenes de lo que fue extramuros, la ilustrada burguesía cordobesa (de origen mayormente cortijero) lo hizo arrasando parte del entramado urbano medieval de dentro de las antiguas murallas. Ello es fácilmente comprobable observando en vivo o en un plano las características del entramado de las calles que desembocan en las principales vías del ensanche: Nueva, Cruz Conde y Gran Capitán, y el flagrante contraste entre las mismas. Y sobre todo siguiendo la línea fósil de la antigua muralla.


    Pero esa misma burguesía cortijero-ilustrada no contenta con el desaguisado urbanístico recién perpetrado tuvo que dejar su firma en el mismo corazón de la nueva obra. La erección de escultura ecuestre del guerrero montillano respondió a la necesidad de esa burguesía de buscar un afianzamiento simbólico de su poder. Se trataba de sellar la nueva alianza que se gestaba en esos momentos (años 20) entre esa burguesía cortijera y el Ejército postcolonial español. La desmoralización de las élites rancio-castizas y del ejército por la pérdida de las colonias de ultramar y el empuje reivindicativo del movimiento obrero que no compartía desde luego el universo simbólico oficial, dio lugar a una búsqueda de nuevas justificaciones para el mantenimiento del estado permanentemente en armas. La guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera y finalmente el sangriento aplastamiento de la República fueron hechos unidos umbilicalmente por el mismo espíritu.


    Y mire usted por donde tenía que ser esta ciudad (o un pueblo de la provincia, no vamos a discutir por unos kmts más allá cuando de engrandecer la patria se trata) la cuna del ya casi olvidado guerrero medieval que reformó el ejército español, convirtiéndolo en el ejército profesional del que es heredero el actual. Un ejército que al mando de nuestro ilustre paisano arrasó primero las feraces vegas malagueñas y granadinas y tomó a sangre y fuego las ciudades del reino de Granada para unificar política y religiosamente el solar hispano bajo la égida de los Reyes Católicos. Que una vez aniquilada la morisma se trasladó al sur de Italia, otro sur pobre y desgraciado como el nuestro, a llevar más sangre y más fuego, más muerte y más destrucción para alimentar los primeros delirios imperiales (las pomporrutas imperiales del maestro Forges) de nuestro recién estrenado Estado Unificado. En la peana del monumento están grabados los nombres de los lugares devastados. Tal vez en ellos se acuerden también de don Gonzalo, aunque supongo que de diferente forma.


    La escultura como tal es buena, obra de Mateo Inurria, que consiguió un hermoso efecto combinando el bronce del caballo y la armadura con el mármol blanco de la cabeza. El cachondeo popular sacó el bulo de que en realidad se trataba de la cabeza del torero Lagartijo que el autor había tenido que usar al habérsele roto la que había diseñado para don Gonzalo. Y la verdad es que le da un aire al otro fino matarife. Se inauguró en 1925 en la confluencia de la Avenida del Gran Capitán (hoy Bulevar) y la Ronda de los Tejares, justo frente de donde hoy se alza la mole de Nuestra Señora de El Corte Inglés. Dos años después se trasladaría a su actual emplazamiento en la plaza de las Tendillas.


    Me imagino lo que se sentiría atañido el pueblo llano de Córdoba de aquellos años por la erección de un monumento a semejante héroe, en el dudoso caso de que tan siquiera alcanzaran a saber quién era (en realidad eso no ha cambiado nada). La pobreza más absoluta y el analfabetismo se cebaban en las clases populares de aquellos años y la lucha feroz por la supervivencia cotidiana llenaba todas sus expectativas. Y desde luego siempre que podían intentaban derribar de sus pedestales los símbolos de sus opresores. En 1918 el mismo Mateo Inurria terminaba un ampulosísimo monumento al recién fallecido Barroso y Castillo (1), que fue un simple ministro de la corona, hijo de la tierra, encargo de la misma burguesía a la que defendió, y que se colocó en los jardines de la Agricultura (más conocidos por Los Patos). A la imponente figura sedente del político acompañaban cuatro broncíneas figuras alegóricas que representaban el Arte, la Agricultura, el Trabajo y el Comercio. Pero el pueblo no debió entenderlas demasiado bien, porque cinco meses más tarde fue totalmente destruido en el transcurso de una multitudinaria manifestación anticaciquil. ¿Sería esa la causa del traslado del de El Gran Capitán? ¿Buscarle un lugar más recogidito, más a salvo de la iras del populacho hambriento y reivindicativo?


    Hoy la escultura, El Caballo, como todo el mundo lo conoce, ha perdido todas las connotaciones en la mente de los ciudadanos y sólo representa un adorno urbano más, especialmente entrañable porque todos hemos crecido con su presencia majestuosa en la plaza del pueblo que ha sido siempre Las Tendillas. Pero no está mal conocer su origen y su significado primigenio.


    Peor es, desde luego, la presencia ominosa de la monstruosa escultura ecuestre (una copia de la cual se instaló también en la plaza de su pueblo natal, Trujillo) del sanguinario conquistador y desalmada persona que fue Francisco Pizarro en la Plaza de Armas de Lima, sobre todo ahora que la ciudad ha dejado de ser patrimonio de la burguesía criolla blanca y ha sido tomada por la indiada inmigrante de las sierras del interior. O la de Franco en pleno centro de Madrid, la ciudad que martirizó sin piedad durante tres interminables años y convirtió en un cementerio para vivos durante cuarenta más.


    Tan vez algún día se cumpla el sueño de Guy Debord que propuso


      ...reunir en desorden, cuando los recursos mundiales hayan cesado de ser despilfarrados en los proyectos irracionales que nos son impuestos hoy, las estatuas ecuestres de todas las ciudades del mundo en una planicie desierta. Esto ofrecería a los transeúntes -el futuro les pertenece- el espectáculo de una carga de caballería artificial, que incluso podría dedicarse a la memoria de los más grandes masacradores de la historia, desde Tamerlan a Ridgway.



    (1) A su político, Barroso y Castillo y a su militar, el Gran Capitán la burguesía cortijera tuvo que sumar dos patas más del banco monumental de su imaginario ideológico. La Iglesia fue contentada con la colocación de una tronante figura del obispo Osio, el inventor de las bases actuales del Catolicismo, en la plaza de las Capuchinas (1925) y la vena culturalista de la burguesía se vio alimentada con la erección de la que es sin duda la mejor escultura pública de la ciudad, la erigida al Duque de Rivas, el mayor productor de versos ripiosos de la Literatura Española, obra de Benlliure, en los jardines de la Victoria (1929). VOLVER

    viernes, 4 de marzo de 2005

    La ceremonia de la confusión


    Maruja Torres borda hoy un pequeño resumen de lo enmierdado que está el mundo. Escaneo de El País su columna de la trasera y la cuelgo aquí.
    marujatorres
    marujatorres.doc
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    Nunca comprendí por qué El País restringió sus contenidos a los abonados. Seguramente algún directivo me explicaría que fue estrictamente necesario dado el bajón de compradores que se experimentó a raíz de la aparición de la edición íntegra en la red. O cualquier otra razón económica. Lo que sí sé es que, más que a mí, que al fin y al cabo nunca dejé de comprar la edición de papel y que sólo me afecta en el hecho de que no me resulta demasiado cómodo ahora guardar los artículos que me interesan, debió de hacer polvo a miles de lectores de Latinoamérica que no tienen acceso al periódico. O que no pueden costearlo diariamente. En México existe una edición similar a las de las autonomías españolas, con un suplemento propio. Un mexicano me decía, en un quiosco cerca del Zócalo, donde coincidimos una mañana comprándolo, que los análisis de la política nacional del suplemento mexicano de El País eran mucho más interesantes que los de cualquier periódico autóctono. En Argentina se lee una barbaridad y lo mismo en los demás países de habla hispana sobre todo en ambientes estudiantiles. Pero en fin, el mercado manda y tal vez no hubiera sobrevivido nuestro diario matutino a la caída en picado de compradores.A lo que iba. Que comenta el esclarecedor capítulo del último libro de Arundhaty Roy aparecido en El País Domingo pasado, de la que bebo todo lo que publica sin haber sido nunca defraudado. Ahí van algunos enlaces de artículos suyos que circulan por la red. Hay más, o al menos había más, pero ahora no consigo encontrarlos. Nunca escarmentaré. Hay que copiar lo que se encuentra. La red no es inmutable.
    · redvoltaire
    · terraincognita
    · ucm
    · nadir
    Leyéndola se me ocurrió que la escritora india debe ser una de esas personas que sacan de quicio a Hermann Tertsch, al que poco a poco le van asomando las orejitas de lobo debajo del tirolés. El afamado columnista sigue alimentando en el mismo El País la ceremonia de la confusión en su defensa cerrada de las actuaciones del Emperador y sus alacayados aliados y considerándonos cómplices de los salvajes terroristas a los que no aceptamos como limpias las razones del Nuevo Orden Mundial. Lo más lamentable es que sus argumentos no apuntan a razones de orden práctico, lo que tendría un pase, sino a verdaderas convicciones de orden ideológico, lo que le coloca sin duda en la misma línea de pensamiento que Rumsfeld o el propio Cheney. Y de eso debería habernos avisado antes. En su última columna (La religión en la guerra moderna, El País, martes 1 de marzo de 2005) acaba perdiendo el norte y confundiéndolo todo, mezclando churras y merinas y después de azotarnos con la culpa por los últimos atentados de Irak y Tel Aviv pasa directamente y sin venir a cuento a espetarnos que eso nos pasa por antireligiosos. ¿También por pecadores, alineándose con las tesis de Fray Rouco Varela? Pasen y vean: copio directamente:
      En este panorama desolador resulta especialmente doloroso que estemos asistiendo a lo que parece la última gran agonía del papa Juan Pablo II. Quien levantó a Europa oriental contra la resignación de Yalta no podrá ayudar en el rearme moral ante las nuevas amenazas. Si hay algún fenómeno que ha alimentado el desarme de nuestras sociedades modernas ante sus enemigos es la incomprensión radical, y por tanto el desprecio y la hostilidad hacia el pensamiento religioso. Lo que no tiene nada que ver con creer o no. Es en el respeto al concepto individual de la trascendencia donde radica la más profunda tolerancia, la firmeza y la dignidad, bases de una sociedad no dedicada a la experimentación social, sino a fomentar la vocación del ser humano a ser feliz.


    Ya te digo... A ver quién es aquí el que muestra permanentemente incomprensión radical, desprecio y hostilidad hacia el pensamiento laico y racional...

    jueves, 3 de marzo de 2005

    Estatuaria (I): Juan de Mesa

    Vaya trasiego de estatuas que hay en la ciudad. Esta mañana unos esforzados operarios colocaban la peana de la Cruz del Rastro en el nuevo lugar de la plaza, señal de que las eternísimas obras del entorno están a punto de finalizar. Para Semana Santa, he oído decir. En esta ciudad todo se hace en función de la Semana Santa. Leo seguidamente en el Diario Córdoba, esa especie de hojilla parroquial que tenemos por periódico, que el monumento al imaginero cofrade Juan de Mesa que alevosamente colocó el Ayuntamiento en abril del año pasado (coincidiendo, cómo no, con el Viernes de Dolores) en la plaza de las Doblas fue anoche desmontado para ser traslado al nuevo lugar que se le ha asignado: la plaza de San Pedro. La noticia la firma A.V., iniciales que corresponden sin duda al crítico oficial de procesiones del diario. Por ello no me extraña que comente que la causa del traslado fueran las protestas, provinentes principalmente de las cofradías, por la ubicación del monumento en ese lugar concreto. Es una apreciación del todo sesgada por cuanto las protestas vinieron casi exclusivamente de la mano de los progresistas y artistas de esta ciudad que no sólo vieron en la imposición del monumento un atentado contra la estética más elemental, sino sobre todo una concesión más del Ayuntamiento regido por Izquierda Unida a las fuerzas más reaccionarias de esta ciudad, la Iglesia Católica y sus metástasis seglares, principalmente la Asociación de Hermandades y Cofradías, acunada amorosamente desde siempre por la Banca Episcopal, de nombre oficial Cajasur. Al final todo encaja en el universo como un puzzle sideral. Aunque tal vez tenga razón el ilustre glosador de procesiones en que la causa final del traslado fueran las presiones del bando cofrade que reivindicaban la plaza de San Pedro, donde nació el pintoresco imaginero, como lugar más idóneo lugar de acogida del espantoso conjunto. De todas formas fueron dignos de ver los empeños de los concejales comunistas capitaneados por nuestra inefable Rosa Aguilar por justificar la escultura y su ubicación. Una Junta de Salvación Ciudadana se organizó entonces para tratar de impedir el desaguisado histórico-artístico, y bajo el nombre de “Las Doblas como antes” se convocaron concentraciones dominicales en la misma para infligir un minuto de risas al horrible mamotreto y yo MISMO envié una carta al diario EL DÍA DE CÓRDOBA. Aunque fue mucha gente la que abominó del desaguisado, las concentraciones no fueron demasiado concurridas, debido fundamentalmente a la tradicional apatía de la ciudadanía cordobesa y por otro, quizás, a cierto miedo supersticioso a protestar ante una imagen de fuerte contenido religioso. ¿Que no crees que fuera por eso? Bueno pues no sería por eso... El caso es que los escasos asistentes echamos unas risas, le colocamos una camiseta con el logo del foro ciudadano “Las Doblas como antes” al broncíneo imaginero y luego nos fuimos a tomar unas cañas. Lo de siempre.De todas formas no sé que será peor si el remedio o la enfermedad. La nueva ubicación, en un un entorno por lo demás más tradicional y popular parece ser el trozo de plaza del muro sur de la iglesia, donde se encontraba la columna conmemorativa de los Mártires, que será desplazada. Será un espanto doblar la aguda esquina de Don Rodrigo viniendo de la calle La Feria y encontrarse el regalo de sopetón, con sus dorados de trono barroco y su dislocada figura.Adjunto MANIFIESTO de Carlos Hernández Pezzi, Presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, publicado con motivo de la creación del foro "Las Doblas como antes", en el que hace interesantes reflexiones sobre el asunto.

    miércoles, 2 de marzo de 2005

    Respuesta a P

    Aunque se trata de una contestación a un comentario que se me ha hecho la última anotación me ha petado colocarla también aquí. Y eso que hoy no me tocaba Papa.Amigo/a P: Has acertado plenamente en lo de la elección de la foto, Fue la mala leche la que me hizo elegirla. Tu perspicacia ha quedado plenamente demostrada. Yo hice una nítida declaración de intenciones. Trataré de hacerles el mayor daño posible con las armas de la inteligencia, aunque soy consciente de que supongo la picada de una pulga en el ijar de un elefante africano. Ellos no cejan un minuto de hacer lo mismo conmigo y con los que no comulgamos con sus hostias. Y ahora tenemos suerte: antes nos quemaban por nuestras ideas o nos denunciaban a los falangistas para que nos fusilasen. Por otra parte no suelo hacer discriminaciones entre tiranos moribundos y tiranos en plenas facultades. Son lo que son. Pinochet, Franco... Son sus actos y sus doctrinas las que me sacan de quicio. En cuanto a sus cuerpos, sí: me da repelús la obscena exhibición de decrepitud a que se somete o lo someten al pobre anciano, en cuanto a ser humano digno de respeto como tal ser humano, pero desde luego parece que esa obscenidad entra dentro de las propias referencias doctrinales que propugnan. Por supuesto que sé que el Opus Dei, esa especie de infección maligna y tentacular de ignoto poder real, que hay quien sospecha que lo sustenta efectivamente dentro del Vaticano y a quien este Papa ha concedido, en pago a su nombramiento y a sus posteriores servicios, regalos y privilegios innumerables, anda con el culo entre dos manos para impedir que ni un ápice de ese poder vaya a otras manos que no sean las suyas. Pero no era de eso de lo que yo trataba. Sino de la persona que fue elegida por ellos, y que han sido sus pilares, y que por muy moribunda que esté no ceja en su empeño de extender por el mundo el oscurantismo. De su talante y de su sinrazón. Si quieres otro día hablamos de cristianos y cristianismo.Un saludo



    Comentarios
    Una imagen vale más que mil palabras, y si a esas imágenes va unido un excelente guión podemos estar ante un vehículo muy potente y efectivo de vivisección social. Hace cierto tiempo que te leo Harazem y no estoy para nada de acuerdo con “P” en eso de que te pases al yoga como remedio para controlar tus secreciones pancreáticas. Te voy conociendo poco a poco y creo saber exactamente que es lo que necesitas para regular esa bilis. Tu medicina se llama Álvarez Rabo. Si lo lees acabarás agradeciéndomelo y tu salud mejorará, créeme. Te haré una breve descripción de sus señas de identidad: bajo el seudónimo de Álvarez Rabo se esconde todo un filósofo entre nihilista y epicúreo abocado a vender zapatillas de deporte en un Corte Inglés (igual que el subcomandante Marcos antes de decidir cubrirse con un pasamontañas) y que expresa mediante el recurso del cómic toda su irreverente y cáustica sátira social, en la que gusta mezclar siempre tres elementos: política, religión y sexo. Creo además, por la sorna que destilas en muchos temas, que tenéis muchos puntos en común: Rabo es ateo, y como parece que tú eres de Córdoba te diré que además de ateo Rabo es un declarado anti Alonso Manrique; como tu erudición no deja de sorprenderme no voy a caer en la desconsideración de explicarte quien era el susodicho. Rabo, aunque es antimonárquico, se declara Elenista y Marichalarista; cuando ve la familia real al completo siempre le recuerda al magistral retrato que hizo Goya de La familia de Carlos IV. Políticamente, parece que rabo ha ido evolucionando, siempre dentro de un camino progresista de izquierdas, hacia una postura marxista-nihilista, si es que eso puede darse. Algo que no comparto con él es su empeño en no votar, pues le parece un síntoma de incultura, de estupidez o de hijoputismo. En fin… su humor me encanta, él lo define como ácido, comprometido, positivista y muy crítico consigo mismo; algo muy necesario para soportar la enorme levedad de nuestro ser.Como te decía, Harazem, las imágenes del Papa que Rabo plasma en algunas de sus historietas (“Mamada satánica”, en No puedo dar más, ediciones La Cúpula, 1998; “Papa mising” y “Sueño papal”, en Historias raberas) son imágenes menos públicas que las que muestras en tu bitácora, son historias de situaciones cotidianas en la vida de todo bicho célibe por las que necesariamente se tiene que pasar. Algunas de sus historietas en las que emerge su anticlericalismo más radical son: “Ateo de veras”, “Auto traición” y “El curilla cantor: cómic de investigación” (en Hombres alterados); “Educación sexual”, “Curso prematrimonial”, “Racismo infantil”, “Sed de Dios” y “Victoria del Partido Pustular”, como él llama al PP, (en No puedo dar más). El Opus, por supuesto, no se libra de su escalpelo. La relación de Álvarez Rabo con la secta PUS, como él la llama, se remonta a su infancia: estudió en un colegio del Opus donde fue objeto de tocamientos, como repetidamente ha señalado. En sus historietas son muy frecuentes las mordaces e irreverentes sátiras para con esta secta que en una entrevista describió -y cito sus palabras exactas- como: “Secta antivida… Estos negros y perturbados individuos son capaces de trepar por los cristales y acabar logrando sus objetivos. La fuerza de su mal reside en la capacidad de negarse el gozo físico de una manera sumamente hipócrita y farisea. Yo los esterilizaría a todos sin el menor cargo de conciencia y con el convencimiento de que estaría haciendo un bien a la sociedad. Así no transmitirían su ponzoña ideológica a sus pobres descendientes”. Entre sus historietas sobre el PUS: “El vicio más natural”, “Todo por el saber” y “El padre Otxotorena: pequeño hijo de puta” (en Últimas chupadas, ediciones La Cúpula, 2004); “El peligro negro” y “Perversión sexual” (en No puedo dar más). En “El peligro negro” (No puedo dar más, Ediciones La Cúpula, 1998) Rabo expone con diáfana claridad el mecanismo de funcionamiento de esta peligrosa secta.Querido Harazem, como parece que te gusta mucho Savater, y no me refiero a Leticia (que sé que también) sino a Fernando, te recomiendo que leas Sabor a Rabo, no es uno de mis álbumes preferidos pero el prólogo es de Savater (Fernando). Y como me consta que esta bitácora es leída cada vez más por gente de mucho ingenio y razón les animo a que lean La metamorfosis, no la de Kafka sino la de Álvarez Rabo (Edicions de Ponent, 2003), su obra cumbre, mucho más kafkiana que la de Kafka. Su grafismo y texto es de lo más minimalista que he leído, pero su sensibilidad e inteligencia es sencillamente brutal. Algunos críticos han visto en esta obra el mundo de dos grandes filósofos de nuestro tiempo como Michel Foucault y Gilles Deleuze. Espero, Harazem y demás lectores, haberos descubierto un nuevo universo. ¡Adentraos en la obra de este grandísimo creador que puede hacer suyas las palabras de Oscar Wilde: “Comprendo demasiado bien que hemos nacido en un tiempo en que sólo los torpes son tratados con seriedad y vivo presa del terror de NO ser incomprendido”!.Un beso y que esos fluidos biliares se transformen en seminales por obra y gracia de Álvarez Rabo.C.Z.
    C.Z — 03-03-2005 01:22:55
    Bueno, agradecido por los cumplidos y anonadado por el despliegue publicitario (y por lo demás, erudito) que haces de la obra de Álvarez Rabo. La verdad es que había visto algunas cosas suyas en antiguos El Víbora, que seguí durante un tiempo, pero no recordaba a su autor. Prometo corregir esta laguna imperdonable y hacerme con algunas de las obras que recomiendas. Yo nunca fui muy aficionado a los tebeos, nunca acabé de pillarles el punto (tal vez porque de chico ya fui un niño raro y siempre preferí los libros), por más que buenos amigos míos y de criterios sólidos intentaran llevarme por la buena senda desplegando exégesis e intentando prolijas hermenéuticas de su lenguaje. Reconozco que es una tara mía, como esos buenos comedores a los que no les gusta el curry o esos diletantes que no aprecian el flamenco. Aunque he de reconocer que los tebeos tremendistas tipo El Víbora y El Jueves siempre me gustaron. Así que no tendré que hacer ningún sobresfuerzo.Lo que sí me ha dejado intrigado ha sido la referencia que haces a Alonso Manrique, que supongo que no debe ser otro que el obispo de Córdoba que decidió comenzar las obras de la catedral destrozando el centro de la mezquita con la oposición del ayuntamiento al que tuvo que reducir con la amenaza de la excomunión... Porque es, pese a mi falsamente atribuída erudición, el único que conozco. Pero fue una cita tan traída por los pelos... No sé que tendrá que ver con tu nihilista escribidor. En fin, que me alegro que te sean sugestivos mis posts.Un saludo
    harazem — 05-03-2005 10:36:15