(del laberinto al treinta)


domingo, 20 de julio de 2008

¿Qué son realmente estos socialistas?

Nuevos vientos fascistas en Europa

MIGUEL Santiago Losada
DIARIO CÓRDOBA, 20/07/2008


Mientras hacemos cola para comprar un iPhone, el 7 de julio morían 14 inmigrantes en aguas de Motril, el 10 de julio eran 15 muertos, entre ellos nueve niños en aguas de Almería; el 11 de julio en una patera, que alcanzó la isla de Gomera, se encontraban cuatro cadáveres mezclados con los supervivientes. Desde enero de este año los muertos en aguas fronterizas se acercan al centenar. Mientras toda Europa estaba pendiente de su copa de fútbol, Berlusconi desarrollaba medidas fascistas contra la etnia gitana, fichando a niños y adultos para tenerlos controlados. Mientras muchos catalanes de la sociedad del bienestar preparan sus maletas para marcharse de vacaciones, el tripartito de izquierdas segregará a los niños africanos a partir del próximo curso fuera de la red escolar. ¿Quién está discriminando realmente?

Nuestra vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega , afirma a raíz de los tremendos dramas que se están produciendo en aguas mediterráneas y atlánticas, que "no hay asilo por naufragio" y que la expulsión es la ley. Señora vicepresidenta, también se aplica la pena de muerte por ley, se declaran guerras amparadas en la legalidad, incluso se les llama guerras santas, se extermina a personas en campos de concentración y cárceles de alta seguridad... No nos confunda, usted sabe que la ley puede ser la antípoda a lo que entendemos por justicia. Sin embargo, lo que verdaderamente no hay es vergüenza humana que pare este exterminio de pueblos excluidos y empobrecidos a través de una auténtica justicia social a escala planetaria y unas leyes de verdaderos contenidos humanos, que respeten y hagan realidad la declaración universal de los derechos humanos.

Los ministros de Trabajo y del Interior están desarrollando políticas marcadas por la intransigencia europea destinadas a disminuir a toda costa la población inmigrante, a través de medidas que no favorecen la inclusión social, como facilitar la salida de inmigrantes con papeles, no permitir la agrupación familiar, recluir hasta 18 meses a los inmigrantes por "el delito de no tener papeles" e incluso expulsar a los menores inmigrantes. El Gobierno español, teóricamente socialista, está dispuesto a cumplir a rajatabla la directiva del retorno o, lo que es lo mismo, la directiva de la poca vergüenza europea, que significa la violación más grave a los derechos humanos.

¿Qué les dirá nuestra consejera de Igualdad y Bienestar Social a las nueve madres que perdieron a sus hijos en aguas del sudeste del litoral andaluz? ¿Que son prematuros erasmus? Micaela Navarro realizó unas declaraciones, en una entrevista el pasado mes de mayo, en la que comparaba a los menores inmigrantes procedentes de Marruecos con los jóvenes europeos que vienen a realizar estudios en nuestras universidades. No sé si pesa más, en este caso, el cinismo o la falta de conocimiento de la realidad para decir semejante disparate.

Ha llegado la hora de decir las cosas por su nombre sin tapujos ni falsas formas ante tan brutales hechos políticos. También de exigir al Gobierno que desarrolle una verdadera política de izquierdas. Nuestros hermanos del tercer mundo mueren de hambre y los más decididos están llegando a las costas de la abundancia para señalar al bunkerizado castillo del primer mundo como causa y responsable de tan descarado y deshumanizante exterminio de excluidos y empobrecidos.

*Miembro de la junta directiva de APDHA

miércoles, 16 de julio de 2008

Los jodíos ingleses...

PATENTE DE CORSO
Nuestros aliados ingleses


ARTURO PÉREZ-REVERTE (XLSemanal 13 de Julio de 2008)

Esta semana que viene toca de nuevo conmemorar batallita. Y no se trata de una cualquiera: en Bailén, el 19 de julio de 1808, dos meses y medio después del 2 de Mayo, a las águilas de Bonaparte les hicieron cagar las plumas. Por primera vez en la historia de Europa, un ejército napoleónico tuvo que rendirse después de un partido de infarto, en el que nuestra selección nacional –tropas regulares, paisanos armados y guerrilleros– aguantó admirablemente los dos tiempos y la prórroga. También es verdad que fue la única vez que ganamos la copa, pues luego los franceses nos dieron siempre las del pulpo; o ganamos, cuando lo hicimos, con ayuda de las tropas inglesas que operaban en la Península. Si algo demostramos los españoles durante toda la campaña fue que para la insurrección y el dar por saco éramos unos superdotados, pero que a la hora de ponernos de acuerdo y combatir organizados no había quien nos conciliara. Paradojas de la guerra: por eso los gabachos nunca pudieron ganar. Acostumbrados a que alemanes o austriacos, por ejemplo, después de derrotados en el campo de batalla, se pusieran a sus órdenes con la policía y todo, preguntando muy serios a quién había que meter en la cárcel por antifrancés, no comprendían que los españoles, derrotados un día sí y otro también, no terminaran de rendirse nunca; y encima, en los ratos de calma, se incordiaran y mataran entre ellos mismos.

Al hilo de todo esto, un historiador británico se lamentaba hace poco de que aquí conmemoremos el bicentenario de aquella guerra con poco agradecimiento al papel que las tropas inglesas tuvieron en ella; ya que fueron éstas las que proporcionaron ejércitos disciplinados y coordinaron, con Wellington, las más decisivas operaciones. Y tiene razón ese historiador. En batallas y asedios, Bailén y los sitios aparte, la contribución británica fue decisiva. Lo que pasa es que de ahí a que los españoles deban agradecerlo, media un trecho. En primer lugar, los ingleses no desembarcaron para ayudarnos a sacudir el yugo francés, sino para establecer aquí una zona de continuo desgaste militar para su enemigo continental. Además, y salvo ilustres excepciones, su desprecio y arrogancia ante el pueblo español que se sacrificaba en la lucha fueron constantes, compartidos por la mayor parte de los historiadores británicos de entonces y de ahora. Por último, las tropas inglesas en suelo español se comportaron, a menudo, más como enemigas que como aliadas, cebándose en la población civil. Eso, manifestado ya durante la desastrosa retirada del general Moore en La Coruña, se evidenció en los saqueos de Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastián.

Y no hablo de trincar unas monedas y un par de candelabros. Historiadores españoles contemporáneos como Toreno y Muñoz Maldonado, por aquello de la delicadeza entre aliados, pasan por el asunto de puntillas; pero los mismos ingleses –Napier, Hamilton, Southey– lo cuentan con detalle. Sin olvidar la memoria local de los lugares afectados, donde todavía recuerdan los tristes días de la liberación británica. En Ciudad Rodrigo, por ejemplo, la toma de la ciudad a los franceses fue seguida de una borrachera colectiva –extraño, tratándose de ingleses–, asesinatos, saqueo de las casas de quienes salían a recibir alborozados a los libertadores, y violación de todas las señoras disponibles. Wellington atribuyó los excesos a que era la primera vez que sus tropas liberaban una ciudad española, y estaban poco acostumbradas; pero la cosa se repitió, aún peor, en la toma de Badajoz, donde 10.000 ingleses borrachos saquearon, violaron y mataron españoles durante dos días y dos noches, y culminó en San Sebastián, donde al retirarse los franceses y salir los vecinos a recibir a los libertadores, éstos se entregaron a una orgía de violencia, saqueos y violaciones masivas que no respetó a nadie. Luego vino el incendio de la ciudad: de 600 casas, de las que sólo 60 habían sido destruidas durante el asedio, quedaron 40 en pie. Habría sido ahí muy útil la feroz disciplina que, más tarde, Wellington impuso a las tropas que lo acompañaron en la invasión de Francia, cuando fusilaba sin contemplaciones a todo español que cometía algún exceso como revancha contra los franceses.

Puestos a eso, la verdad, simpatizo un pelín más con los gabachos. Al menos ellos saqueaban, mataban y violaban porque eran enemigos, tomando al asalto ciudades donde hasta los niños te endiñaban un navajazo. Los súbditos de Su Graciosa son harina de otro costal: iban a lo suyo y los españoles les importaban un carajo. Así que, en lo que a mí se refiere, que a Wellington y las tropas inglesas los homenajee en Londres su puta madre.

martes, 15 de julio de 2008

No es tan difícil

En la sociedad que permitió el Holocausto sólo
existían tres categorías: las víctimas, los verdugos
y los que no hacían nada.

Eli Wiesel

NO, no es tan difícil. Y en realidad es hasta barato. Lo que ocurre es que estamos gobernados a nivel mundial por la peor panda de hijosdeputa desde la caída del III Reich. Palanganeros políticos de un sistema que prima exclusivamente el enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento hasta la miseria de la mayoría. Que han creado una falsa globalización basada en recorrido de flujos cruelmente disparejos: invasión de los países pobres por productos subvencionados de los países ricos y obturación del sentido contrario, del libre comercio de los productos y de las personas de los países pobres hacia los países ricos. La ley del embudo convertida de metáfora en realidad asesina. Pero lo peor de todo es el estruendoso silencio de la indiferencia general.



PALABRA DE MUJER
Prioridades de gasto mundial
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ. EL PAÍS (15/06/2008 )

Juntaron a ocho de los mejores economistas del mundo, cinco de ellos premios Nobel; les dieron (en teoría) 75.000 millones de dólares (18.750 millones al año durante cuatro años), y les pidieron que gastaran ese dinero en los objetivos que, según ellos, más podían beneficiar a la comunidad internacional. El proyecto se llama Consenso de Copenhague, se desarrolla cada cuatro años, lo patrocina el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca y acaba de superar su segunda edición. Lo más importante y difícil es establecer un orden de prioridades de gasto. En esta ocasión, la lista de los 10 primeros objetivos fue bastante sorprendente. El primero de ellos, lo que esos importantes economistas consideraban lo más urgente de todo, sólo costaba 60 millones de dólares al año. ¡Y para lo segundo más importante no tenían que gastar ni un solo centavo!

Los economistas que aceptaron el reto (entre los que se encuentran Jagdish Bhagwati, Robert Mundell, François Bourguignon o Finn Kydland) examinaron más de treinta propuestas defendidas por otros tantos especialistas, y previamente analizadas y criticadas, cada una, por escrito, por otros dos expertos. Basándose en el coste y beneficio de cada una de ellas llegaron a la conclusión de que la prioridad número uno es proporcionar vitamina A y zinc al 80% de los 140 millones de niños malnutridos del mundo (lo que costaría esos 60 millones de dólares anuales), porque esos dos micronutrientes supondrían un incremento tan notable en la salud y en la capacidad intelectual de esos niños que la relación coste / beneficio sería insuperable.

El segundo objetivo no les hubiera costado un solo céntimo de sus 18.750 millones de dólares anuales, lo que no quiere decir que no conlleve un coste extraordinario. Se trata de poner en práctica la llamada Agenda de Doha para el Desarrollo, convencer a los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que liberalicen sus mercados y promuevan una reactivación del comercio mundial. Los expertos calculan que, con la Agenda de Doha, los países en desarrollo podrían recibir recursos por valor de 2,5 billones de dólares, una cifra realmente decisiva para provocar un cambio sustancial en las condiciones de vida de sus habitantes y de erradicar realmente la malnutrición y la miseria extrema.

Lo interesante de estas conclusiones es que un grupo de grandes economistas dejó perfectamente claro de qué se trata realmente: de política. Encontrar soluciones para los 10 problemas más importantes del mundo, vinieron a decir, no es un asunto de gastar 18.000 millones de dólares al año (aunque seguramente son muy necesarios) ni de planteamientos estrictamente financieros. La principal barrera es totalmente política, y afecta al comercio. Los beneficios que se podrían derivar de la Agenda de Doha para el Desarrollo serían tan excepcionales, comparados con su bajo coste, que nada sería más efectivo. No lo dicen voluntarios de ONG ni bienintencionados samaritanos. Lo dicen varios de los más famosos e importantes economistas del mundo. Lo lógico sería que alguien les prestara atención, como cuando hablan de mercados financieros o de modelos de crecimiento, pero la verdad es que su proclama de Copenhague ha tenido muy poca repercusión.

A la vista están, por ejemplo, los resultados de la conferencia celebrada por la FAO en Roma para analizar la crisis alimentaria. Ha pasado escasamente una semana y ya nadie habla, ni en los foros políticos ni en los medios de comunicación, de los escasos resultados de aquella reunión. De hecho, no se habla casi de la crisis alimentaria en sí, por más que todo el mundo sepa que sus efectos son y van a ser terribles. Pasadas las primeras llamadas de atención, se hace el silencio, a la espera, probablemente, de alguna catástrofe humanitaria que vuelva a levantar ampollas. Por el momento, en los países ricos, las opiniones públicas parecen narcotizadas, cada vez más absorbidas por la crisis económica que ha provocado el alza de los precios del petróleo y por las menores expectativas del crecimiento propio. Nadie quiere escuchar lo que dicen los economistas de Copenhague y los pocos políticos que no han perdido todavía completamente la memoria, como los portavoces del Gobierno de Noruega, unos de los pocos que no se cansan de advertir de que no habrá nada que hacer si los granjeros africanos no logran colocar sus productos en el mercado internacional.

A todo esto, ¿saben en qué puesto colocaron los economistas del Consenso de Copenhague el problema del cambio climático? En el número 30. Quizá porque 75.000 millones de dólares en cuatro años no ayudarían a resolver nada en ese campo.

lunes, 14 de julio de 2008

El ajoblanco de Montalbán


A la espera de que el mes que viene se celebre la XII edición del tradicional CERTAMEN INTERFRATERNAL DE GAZPACHOS COLORAOS en un hondo patio de la vieja Córdoba me entretengo divagando sobre los ricos mejunjes andaluces veraniegos. A cuento de que mi amigo Victorio, montalbeño de pura cepa, agricultor ecológico y buen amigo, nos invitó recientemente a todos los colegas contertulios de LA CALLEJA a asistir en Montalbán a la Feria del Ajo de este año, en la que el mayor aliciente para profanos como yo es la degustación gratuita del rico brebaje conocido como ajoblanco, el gazpacho de huevo y ajo típico de su pueblo. Para los que no pudimos asistir tuvo el bueno de Victorio el detallazo de colgarnos en la taberna la receta auténtica, genuina, acrisolada del ajoblanco montalbeño, antes de marcharse a las lejanas tierras del Aaiún, para que la practicáramos. Así que mientras me encontraba enfangado en mi cocina mezclando los ingredientes, al tratar de recordar los pasos de la receta victoriana descubrí que se me iban reproduciendo en versos rimados (portenoso milagro debido sin duda a san Ajoso), que entre batida y batida fui anotando en un pringoso papel de cocina hasta llegar a parir este modesto gastropoema, palabro que debo a mi también amigo y contertulio Rafael Jiménez.



Un gazpacho me manda hacer Victorio
y que lo haga a la talbana manera
que nos llene la panza de jolgorio.
Que coja me dice una telera
o un cuarterón de pan ya remojado
y que le extraiga la miga cuartelera.
Que un ajo blanco, rojo o bien morado
de Montalbán sin duda originario
en almirez con mazo machacado
con la miga lo mezcle solidario
y a un huevo de ecológica gallina
de la masa hacerlo partidario.
Y añadiendo por fin con mano fina
el aceite de oliva generoso
lo pase por la turmi. Se termina
comprobando si está bastante untoso
y aclarándolo con agua de nevera.
Y como por fuerza estará soso
añadirle la sal se considera
y un rolleón (1) de vinagre acreditado
de cada cual según gusto y manera.
Me dice que se sirve refrescado
en tazón de barro y, en tiritas,
se le añade por encima esturreado
un puñado de ricas papas fritas.


¡Hala, ya estáis tardando en probar a hacerlo!




(1) El palabro rolleón es antes que un modismo supuestamente montalbeño, una deciúra de responsabilidad estrictamente victoriana que ha sido adoptado en el gastropoema a petición de Rafael Jiménez que lo ha definido así: dícese del chorreón de vinagre escueto y circular con el que se remata en Montalbán la elaboración del ajo blanco.

domingo, 13 de julio de 2008

MI DESCUBRIMIENTO DEL CINE

Como contaba ayer, el cine Osio de mi barrio fue, junto con los de verano, el lugar donde de pequeño y adolescente más disfruté del cine. A mí, como niño normal del barrio, a pesar de mis tempranas inclinaciones literarias, las que más me gustaban eran las pelis de tiros y las de romanos. Yo ya andaba con 12 años leyendo, además de poesía rimada española, a Zola y a Dumas y estaba a punto de colgarme con Baroja. Y a pesar de que ya andaba también enganchado con las añoradas Novelas de la tele no consideraba que la imagen pudiera contener también literatura, que una película pudiera compararse en capacidad descriptiva a los minuciosos relatos de pasiones y aventuras impresos en el papel de los libros. Que sólo tenía que cambiar el chip y descubrir un nuevo código de lenguaje.



Y ese descubrimiento lo hice una tarde en que me confundí con una película. La cartelera que llevaba colgada varios días en el exterior del cine Osio presentaba a un tipo con sombrero vaquero en un paisaje desértico, imagen suficiente para llevarme a comprar la entrada con mis escasísimos ahorros y disponerme a disfrutar de una desconocida película del Oeste. El título también contribuía a seducirme: Gigante. Me acomodé como siempre ansioso porque se apagaran las luces y comenzaran las aventuras de aquellos tipos del lejano Oeste duros y valientes. Pero no había hecho más que empezar cuando la decepción hizo presa en mi ánimo preadolescente con la aparición del primer coche, un coche antiguo, de principios del siglo XX, pero un coche, lo que para mí significaba que no se trataba de una película del Oeste pura, que se introducía un elemento extraño y rompedor en la estructura clásica del western, que no admitía más vehículos que los caballos, las carretas y el tren de vapor.



Perdido parte del interés original continué casi por rutina el hilo de la película hasta que me descubrí de pronto fascinado y absolutamente volcado en la textura de la historia que me estaban contando. Me encontré de pronto disfrutando de las mismas sutilezas descriptivas que me fascinaban cuando me enganchaba tardes enteras con un libro en la mano, pero con un lenguaje nuevo. Lo que en los libros se esculpía con las palabras, eligiendo las más precisas, en el cine podía esculpirse con las imagenes, con la selección minuciosa de los trozos de realidad retratados fotográficamente.



Y me metí en la vida de aquellos personajes atrapados por sus propias biografías en medio de la infinitud de aquel desierto. Y entendí que el cine podía hablar en metáforas visuales de los entresijos del poder y de cómo se puede tener todo y carecer a la vez de lo único que se quiere realmente. Exactamente igual que en los libros. Y se me pasó el tiempo volando. Tan volando que no me había dado cuenta de que la película era de metraje doble y que duraba tres horas y media. Cuando salí era noche cerrada y el pánico se adueñó de mí. En mi casa estarían asustados desacostumbrados a que no diera señales de vida en tanto tiempo. Mi padre me pegó una bronca de la hostia y me mandó a la cama sin cenar. Mi madre acabó llevándome, llorando, al cuarto un bocadillo. Me sentí mal, pero a la vez recuerdo lo feliz que fui tratando de retrasar el sueño, el momento en que se fundiera en negro el río de sensaciones que me había dejado la película.

La volví a ver hace unos años en video. Y ayer la volví a ver ya en versión subtitulada en el ordenador. Y la volví a disfrutar otra vez, con admiración, pero sobre todo con gratitud y cariño.

sábado, 12 de julio de 2008

EL ANTIGUO CINE OSIO


Después de más 30 años he vuelto a traspasar sus puertas y a penetrar en su cálido y oscuro vientre. Se llamaba Cine Osio, se llama ahora Antiguo Cine Osio. Fue el cine del barrio de Cañero, donde nací y me crié durante muchos años, hasta después de venirme, ya independiente, a vivir aquí, a la Ajerquía, a finales de los 70. Cine de invierno habrá de aclarar porque además contábamos con otros tres cines más de verano. El Imperial, situado de espaldas al llamado Sebaero (antiguo cebadero de cerdos), el Cine Cañero que utilizaba el patio del colegio nacional San Vicente Ferrer donde hice la primaria y posteriormente el Maxi, detrás de la gasolinera y en terrenos del llamado Cañero Viejo. Eso da una idea de la importancia del cine para los súbditos del Caudillo de un barrio absolutamente popular, obrero y pobre hasta la irrupción de la revolución televisiva.


El barrio se construyó a mediados de los 50 como parte de un ambicioso plan de construcción de viviendas sociales que incluía además al Campo de la Verdad y a la barriada de Fray Albino bajo el patrocinio de un obispo fascista, cuyo busto se enseñorea hoy de la plaza, para paliar las terribles condiciones de miseria en que se encontraba el pueblo cordobés machacado por la posguerra y la explotación impuesta por el bando vencedor al que el propio obispo había apoyado entusiasticamente.

Hoy en día, el Antiguo Cine Osio sigue abierto pero ahora forma parte del equipamiento municipal de servicios sociales que lo cedió a la Asociación de Peñas Cordobesas. En fin... Ha venido sirviendo para celebrar campeonatos de dominó y exhibiciones de comparsas y chirigotas carnavalescas. Lo que el Ayuntamiento considera alimento espiritual primordial de los cañerenses. Pero recientemente se les ha debido de iluminar la bombilla del remordimiento porque lo han elegido para el alojar la magnífica exposición itinerante ATAPUERCA Y LA EVOLUCIÓN HUMANA de Arsuaga patrocinado por LA CAIXA (A ver si aprende a patrocinar cosas la sacristanesca CAJASUR).


El despliegue de la exposición es magnífico y los contenidos realmente asombrosos, pero no me han permitido contemplar el antiguo patio de butacas en toda su extensión. Pero hasta el viejo ambigú sigue estando en su sitio. He tenido que imaginar casi con un nudo en la garganta las ventanillas de venta de las entradas y los espesos cortinones que daban acceso al patio de butacas plegables de madera donde asistí extasiado durante años a ese doble del mundo, mucho más maravilloso, mucho más gratificante que el del deseo agarrotado por la realidad de la vida cotidiana.

Mañana contaré cómo fue ese descubrimiento.

jueves, 10 de julio de 2008

LOS GUANTANAMEROS DEL PSOE

La lista ignominiosa de los eurodiputados socialistas que han votado codo con codo con la ultraderecha europea y por obediencia debida a Berlusconi y Sarkozy la instalación por toda Europa de una serie de guantánamos caseros en los que poder encerrar hasta por ¡¡¡un año y medio!!! a los pobres desgraciados que vienen a este continente huyendo del hambre y de la injusticia. La índole siniestra del asunto radica en que lo justifican diciendo que es lo mejor para los propios inmigrantes. Como no existe Dios no habrá castigo para ellos. Como no existe JUSTICIA, seguirán sacando de sus pisos de lujo a sus perros a cagar sin que los pueda detener ninguna policía de delitos contra la Humanidad:


DÜHRKOP DÜHRKOP, Bárbara
AYALA SENDER, Inés
BADIA i CUTCHET, Maria
BARÓN CRESPO, Enrique
CARNERO GONZÁLEZ, Carlos
CERCAS, Alejandro
FRAILE CANTÓN, Juan
GARCÉS RAMÓN, Vicente Miguel
GARCÍA PÉREZ, Iratxe
MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Miguel Angel
MASIP HIDALGO, Antonio
MEDINA ORTEGA, Manuel
MENÉNDEZ del VALLE, Emilio
MIGUÉLEZ RAMOS, Rosa
MORENO SÁNCHEZ, Javier
PLEGUEZUELOS AGUILAR, Francisca
RIERA MADURELL, Teresa.
SALINAS GARCÍA, María Isabel
SÁNCHEZ PRESEDO, Antolín
SORNOSA MARTÍNEZ, María
YAÑEZ-BARNUEVO GARCÍA, Luis

miércoles, 9 de julio de 2008

FESTIVAL DE LA GUITARRA 2008





Como denuncia el tabernero de LA CALLEJA que se ha entretenido en comprobarlo, el Festival de la Guitarra de Córdoba está pasando prácticamente desapercibido para los medios escritos españoles y una amiga me confirma que también para los visuales. Están absolutamente volcados con el Rock de Río ese y con el rodaje por las polvorientas plazas de pueblo españolas, después de las capeas, del correoso Bob Dylan, al que yo no veré porque le retiré el saludo cuando se arrastró como una lombriz ante el Papa. Y se pregunta el bueno del tabernero que de quién puede ser la responsabilidad (1) en una ciudad en la que la publicidad de sus actos culturales junto con el cuidado de su patrimonio debe ser la punta de lanza de su lucha por conseguir la Capitalidad esa de los cojones. Del cuidado de su patrimonio ya habla por sí solo el COMA ATÍLICO (de Atila) en el que se encuentran instaladas sus autoridades, fuerzas vivas y fuerzas demolientes, a la vista de la sistemática destrucción de su tesoro arqueológico en que se vienen empleando, todos sin excepción, desde hace años. Se va haciendo necesaria la confección de un minucioso catálogo de yacimientos arqueológicos destruidos en los últimos 25 años para que el curioso pueda hacerse una idea de qué clase de vandálica gente nos ha estado y nos está gobernando.

En cuanto a los actos culturales ya se ha demostrado que lo único que interesa a los gestores municipales de esta ciudad es la cultura del guiness record y la de los espectáculos casposos multimierdas. Las estrellas de los últimos tiempos para los gestores municipales, las que han publicitado ad nauseam han sido el enorme disparate de la Noche Blanca y el proyecto de espectáculo multimierda en la Mezquita (antigua mezquita). Felizmente abortado por los dueños, los curas, supuesta y únicamente por consejo de los conservadores, se trataba de una horterada monumental a juego con la monumentalidad esencial del monumento. Conozco algunas de esas perpetraciones (Pirámides de Gizah) y se me ponen los pelos de gallina, como dice mi amiga Lisístrata.

Y un festival acrisolado, con un enorme prestigio entre los aficionados a la guitarra de todo el mundo que en sus 28 años de vida ha traído a la chita callando a lo mejor de la música mundial a esta perdida ciudad del sur de Europa, EL FESTIVAL DE LA GUITARRA, pasa casi desapercibido para los medios ante la desidia de los gobernantes municipales. Casi mejor, me digo. Así no se convertirá nunca en un festival de masas, en ninguna NOCHE BLANCA DE NADA. Pero da pena, la verdad.

Cada año el festival se emplea en compaginar las grandes figuras con lo más interesante, pero minoritario, de la música guitarrística o emparentada con ella. Y todos los años lo consigue. Es una vergüenza añadida más que no exista un histórico en la página web oficial del Festival en el que se puedan visitar los programas de las 27 ediciones anteriores Yo por ejemplo, que asistí como en una nube a la mítica actuación en el Pabellón de Vistalegre de John Mayall, un ídolo de mi juventud al que nunca pude llegar siquiera a soñar ver en Córdoba, perdí en un traslado la entrada que guardaba como oro en paño y no recuerdo ni la fecha, ni si vino con motivo del Festival de la Guitarra o por el de Blues. Y en toda la red no existe una sola referencia.

Los conciertos se celebran en cuatro espacios: el recién reabierto teatro de la Ajerquía, en el Gran Teatro, en el patio de la Diputación y en el coqueto Teatro Cómico Principal. Sigo echando de menos el jardín del Alcázar y sobre todo el apartado de étnica en el Botánico (Otras músicas) que se cargó un concejal de cultura de la época del PP, creo que se llamaba Capasillas o algo así, con el irrebatible argumento de que lo que había que fomentar era la música autóctona (sevillanas y marchas procesionales) y no las de las tribus de otras latitudes.

Este año no asistiré a demasiadas actuaciones. Me perdí por imposibilidad física el del extraño y fascinante Scott Henderson pero asistí al del marroquí Majid Bekkas, un músico que juega con la tradición gnawa. Me gustaron especialmente los temas de la primera parte en las que se mostró como un virtuoso del laúd que integró perfectamente en las armonías jazzísticas que desgranaba una flauta, una percusión étnica y un bajo, traspasadas de un suave aroma orientalizante que las perfumaba sin rozar siquiera el empalago en el que suelen caer otros fusionadores. Con la guitarra eléctrica que usó en algunas de las piezas tampoco es manco. Remató la primera parte con algunas preciosas piezas de música malinesa en las que se acompañó con el pequeño instrumento de piezas metálicas de distinto largor que se toca con los dedos que no he conseguido saber cómo se llama. La segunda parte se empleó en la música gnawa, su especialidad, con su característico ritmo vivo circular, acompañándose del ghembri, guitarra de piel y gruesas cuerdas y con la ayuda de un bailarín vestido de vivos colores de los que bailan en la plaza de Djemaa el Fnaa para los guiris acompañándose de las karkabas, las típicas castañuelas metálicas.



Majid Bekkas afina el ghembri en el Gran Teatro. La foto me la ha cedido mi amigo Gerardo que se sentó en la fila de atrás. Como estaba prohibido hacer fotos, las responsabilidades penales que se deriven del hecho tendrán que exigírselas a él.



Tendré que conseguirme su último disco Mogador, donde supongo que encontraré los temas que más me gustaron. Una cosa que me sorprendió es cómo contando una voz tan hermosa y capaz de tantos registros de la gama oriental, no la explota más. Sólo cantó en tres o cuatro temas, aparte de en la melopea gnawa del final.

Las estrellas refulgentes que faltan son CHUCK BERRY, una verdadera joya arqueológica y ¡¡¡GARY MOORE!!! a quien dedicaré una entrada en unos días.



(1) Cuando ya tenía redactada esta entrada me encuentro una interesante discusión en la CALLEJA acerca de la responsabilidad de que el Festival esté siendo ninguneado por los medios nacionales. David defiende el incisivo punto de vista de que se debe fundamentalmente a que el Festival es una creación y se ha desarrollado casi siempre en gobiernos de IZQUIERDA UNIDA, una formación que no tiene ningún control sobre cualquiera de los grandes medios de masas, tanto nacionales como locales. Yo admito sus razones pero considero que no lo explica todo.

martes, 8 de julio de 2008

JESUITICO PSOE (II)

Pero de entre todos los políticos hipócritas del PSOE hay uno que me resulta especialmente entrañable. Aparte de encarnar la tradicional hipocresía jesuitica de la que desde el 82 viene haciendo gala su partido Luis Yáñez-Barnuevo sufre de la compulsiva necesidad de explicarse públicamente. Yo pa mí que es católico, o que conserva tics del catolicismo y lo hace por penitencia inferida de su mala conciencia. Padre, me acuso de ser un hipócrita redomado. Bueno, hijo mío, como penitencia escribe una carta a El País para que se descojonen de ti aquellos que te tienen calado. Y ahí que va el bueno de Luisito, cada vez que los remordimientos le corroen su aleteante almita, y envía una sentida carta a El País en la que explica sus verdaderas intenciones cuando hace u omite lo que hace u omite siguiendo disciplinadamente las directrices de sus jefes. Ego te absolvo in nomine patri...

El verano pasado se dejó caer con la siguiente carta al Director en El País:


La memoria, de nuevo
Luis Yáñez-Barnuevo García - Sevilla - 05/09/2007

Viajando el mes de agosto por las capitales bálticas encontré, sin buscarlos, sendos monumentos de homenaje de las brigadas internacionales que defendieron la legalidad republicana en la Guerra Civil española. En Copenhague, en un precioso parque cerca del puerto, existe un monolito que recuerda a los más de 500 voluntarios daneses que lucharon por la libertad en España. Y en Estocolmo, también en un parque céntrico, una gran mano de granito, semiabierta, homenajea a los centenares de jóvenes suecos que se sumaron a la lucha contra el fascismo en nuestro país.

Me llama la atención que en España no exista ese tipo de monumentos o no tan destacados. Me consoló, sin embargo, a mi vuelta a Rota (Cádiz), encontrarme con una lectura pública y al aire libre de poesías de la generación de 1927 por parte de Luis García Montero, Almudena Grandes, Eduardo Mendicuti y Miguel Ríos, entre otros, que se convirtió en una reivindicación de la memoria histórica y del espíritu de la II República Española.


Mi respuesta la envié el mismo día. Justo al día siguiente aparecía publicada. Tanta celeridad demuestra que alguien en el periódico también le tiene paquete a don Luis:


Hipocresía socialista
Manuel F. L. - Córdoba - 06/09/2007.

Me parece un ejercicio de hipocresía de la peor especie el que el señor Yáñez-Barnuevo, destacadísimo miembro del partido socialista, parlamentario europeo por ese partido, con responsabilidades de gobierno en varias ocasiones, se lamente amargamente de que no existan en España suficientes monumentos a los luchadores por la libertad y contra el fascismo en la Guerra Civil [Carta al director del 5 de septiembre]. No tengo que recordarle a qué tipos de seres mitológicos (vírgenes, santos), y reales (obispos, escritores nacionalcatólicos) en connivencia con la Iglesia aliada de ese mismo fascismo, suelen dedicar la mayoría de los monumentos los alcaldes de su partido, ni a quiénes concede la medalla de Andalucía el presidente socialista de Andalucía. Debería Yáñez-Barnuevo decirnos cuántas veces ha solicitado él a su partido, que es el que más ha estado en el poder en España y el único en Andalucía, la erección de dichos monumentos y cuántas ha denunciado la continua exaltación de personajes de pasado cómplice con la dictadura franquista a que entusiásticamente se dedica su partido.


La última confesión la hizo hace unos días:


Voto responsable
Luis Yáñez-Barnuevo García - Sevilla - 03/07/2008

Tras intensos debates en el grupo parlamentario socialista europeo y en el seno de la delegación española, voté convencido la tan denostada directiva de retorno.

Creo que fue un voto responsable a la mejor directiva posible, consciente de que iba, íbamos, a ser objeto de ataques despiadados, como así ha sido. Pero no se es parlamentario para quedar bien o para siempre recibir aplausos o para eludir críticas. Pensé que era lo mejor para la política migratoria de la UE y, sobre todo, para los inmigrantes, con la esperanza de que no haya en el futuro más muertos en los cayucos, más víctimas de las mafias, ni se consolide esa nueva forma de esclavitud que es para los patrones sin escrúpulos la inmigración sin papeles. Dicho esto, respeto y seguiré respetando a los que opinan de otra manera..


Se refiere, claro, a que se señala como uno de los 16 eurodiputados socialistas españoles que han votado alineados con la derecha más siniestra de Europa y en contra de todos los demás eurodiputados socialistas europeos, la directiva de retorno para los inmigrantes ilegales, que permite que se “retenga” durante año y medio –año y medio– a un inmigrante ilegal cuyo único delito haya sido entrar clandestinamente en un país europeo huyendo del hambre, la guerra y la desesperación. Lo escribió Javier Marías el domingo en el colorín de El País, en uno de los artículos más comprometidos con la razón humanitaria y contra la soberbia y el poder del rico sobre el pobre que yo le haya leído nunca. La voces más críticas de la escasa izquierda que va quedando y las de algunos intelectuales sensatos más se han levantado contra ese acto de injusticia total. Y Zapatero no ha tardado en escupirles displicentemente, con esas maneras de obispo renacentista que se viene gastando últimamente, tildándolos de ignorantes supinos y demagogos. Vidal-Beneyto le ha respondido que se siente honrado de que el presidente lo titule así e incluso le reclama otros adjetivos más agraviantes de quien se cubre de miseria moral defendiendo la instalación de sucursales de Guantánamo en Europa.

Yo también lo reclamo para mí. Como tal vez lo reclamen los socialistas eurodiputados socialistas que no votaron la ignominia, Ramón Obiols y Pepe Borrell.

domingo, 6 de julio de 2008

JESUITICO PSOE (I)

La imagen de la vice presidenta con las venas del cuello hinchadas de indignación gritando: ¡No lo vamos a tolerar! Me ha impactado profundamente. Estas criaturitas del señor, los políticos del PSOE, siguen proporcionándome día a día con un entusiasmo encomiable el combustible suficiente para que este humilde redactor de blogs siga encontrando motivos para despreciarlos. No sé si alguien ha catalogado las deyecciones ideológicas con que sistemáticamente nos agreden como estupideces interesadas, pero yo la voy a utilizar porque me parece ilustrativa de su índole perversa.

Leo además en la crónica del congreso que acaban de celebrar otras perlas de exquisita estupidez interesada de que vienen haciendo gala últimamente. El diputado Ramón Jáuregui, sin que se le agrietara la cara de vergüenza, justificó la utilización final de una enorme manguera de bombero para apagar las incendiarias proclamas de avance en el laicismo con que comenzó el congreso con que nadie puede esperar que un país cambie de la noche a la mañana. Para rematar la faena sacó pecho torero y mirando chulescamente al tendido lleno de curas, obispos y militantes catolicarras asestó una terrible estocada a la terrible fiera oscurantista: es que ya toca que reconozca la pluralidad de la sociedad española y la interprete en el contexto de una disposición constitucional que no obliga ni mucho menos al Estado a mantener para siempre unas relaciones de privilegio con ella. ¡Jolines!, le faltó decir al valeroso lidiador. No han tenido los hipócritas más que desde el 82 para avanzar en el laicismo. En lugar de eso han mantenido prácticamente intacta la influencia de las sotanas en la vida social española, sin denunciar un Concordato que es la vergüenza de occidente. Y lo que es peor habiendo sancionado un sistema educativo que establece una enseñanza privada hipertrofiada en manos de la Iglesia Católica que goza de sibilinos mecanismos de selección del alumnado y otra pública instalada en la penuria permanente y que tiende a acoger sólo a las clases más desfavorecidas y a los inmigrantes.

La vicepresidenta de un gobierno de un partido directamente responsable del acoso judicial y la casi imposibilidad material que sufren las mujeres que deciden abortar en este país, que ha salido un par de veces con todo su morro diciendo lo de que no es actualmente una prioridad para la sociedad española para justificar el que no salga adelante de una puta vez una ley de aborto en condiciones, debería tener más vergüenza y no gallear inflando la vena pescuecera. Los jueces de Barcelona que van a permitir la publicitación de los nombres de las mujeres de los ficheros de la clínicas abortistas serán unos (piiiiiiiiiiii) pero actúan legalmente por directo mandato de las leyes que el PSOE ha promovido. Aún recuerdo en la anterior mayoría de PSOE cuando no salió adelante una ley progresista del aborto porque los diputados socialistas, entre ellos Felipe González, estaban ausentes.


La confusión, interesada, está en seguir considerando al PSOE un partido de izquierdas. El que ellos se lo sigan llamando es normal, por puro marketing, lo mismo que también reclaman ahora el centro, el que engañen a la gente que se siente de izquierdas es fruto de la dilusión de los conceptos fundamentales de la política a que asistimos en los últimos años. A todo el que me dice aquello de que hoy no tiene sentido la diferenciación entre derecha e izquierda lo remito al pequeño pero ilustrador ensayo de Norberto Bobbio Derecha e izquierda, baratito y perfectamente conseguible. El PSOE es un partido de la derecha porque no tiene absolutamente ninguna intención de cambiar las estructuras del sistema económico para la consecución de un mundo más igualitario. Se sienten perfectamente integrados en este sistema y por tanto no le interesa cambiar sus estructuras. Otra cosa es que tampoco pueda y que para tomar el poder haya tenido que renunciar a esos presupuestos fundacionales, en un acelerado proceso de travestimiento realmente impactante. Es como si para redimir a los esclavos te haces capataz del negrero con la excusa del camuflaje. Pero es que además una vez camuflado el PSOE se ha empleado con un entusiasmo asombroso a comportarse como un capataz disciplinado y eficaz. Si en este país el catolicismo carcundoso no pesara lo que pesa, la burguesía explotadora estaría encantada de que un partido como el PSOE le gestionara el cortijo. Teniendo en cuenta además que esa burguesía ya no es autónoma, sino que depende directamente de otros centros de poder económico que son los que de verdad parten el bacalao. El encementamiento de las costas de este país bajo la égida socialista, las legislaciones liberalizadoras del mercado de trabajo, las privatizaciones, más o menos encubiertas, de patrimonio empresarial público, son prueba de ello.

Porque eso es lo único en lo que ha acabado estribando la diferencia entre izquierda y derecha en este país: en las cuestiones que afectan a la libertad de conciencia y a la mayor o menos incidencia de los presupuestos de la Ilustración en la vida cotidiana de los ciudadanos. Y por eso se está situando la lucha entre las dos grandes formaciones supuestamente irreconciliables en el centro. Así que en eso es en lo que está empleado ahora el PSOE, en conquistar el centro dominado por la masa amorfa consumidora más o menos creyente de superstición católica, que tradicionalmente vota al PP porque se lo dicen los curas. Para que no se note demasiado se engalla de vez en cuando y saca la vena pescuecera de su presidenta como garantía de fidelidad a sus principios. Y de vez en cuando hacen un gesto tipo legalización de matrimonios homosexuales.

Pero sólo hay que analizar las visitas de la presidenta al estado vaticano para tranquilizar a la fiera eclesiástica para ver por donde van los tiros. El éxito de esas misiones habla por sí solo. Y la pasta que le pasan. Y el exponencial crecimiento del número de dirigentes del PSOE que están saliendo del armario y de declaran católicos. Pero sobre todo el mantenimiento de ese concordato infame que consagra la preponderancia de la Superstición Católica sobre todos los presupuestos de la Ilustración, el racionalismo y la democracia.

Yo no sé qué coño van a vender el PSOE si el PP cumple su vaga amenaza de centrarse definitivamente.


PRÓXIMA ENTREGA: La ley de inmigración y el socialista jesuita por antonomasia, Luis Yañez-Barnuevo, en quien la hipocresía es tan burda que raya la sencilla estupidez.

miércoles, 2 de julio de 2008

LOS INTELECTUALES Y EL FÚTBOL

Sirva esta música como desengrasante neuronal del tema del fútbol y como signo de mi promesa de no volver a él en todo el verano. Disfrutadlo entero antes de poneros a leer. O bien escuchad y no leáis, que seguro os aprovechará más.





Mi brother (no me gusta la palabra compadre, que tiene tintes orodentados y palillosos) Ramone me aconseja que lea el clásico de Vázquez Montalbán El fútbol, una religión en busca de dios, para moderar mi opinión sobre el estúpidamente llamado deporte rey. Querido Ramone, lo leí hace mucho tiempo, como todo lo del llorado Manuel. Aunque he de decir que no recuerdo demasiado lo que contenía. Creo recordar que hacía el mismo ejercicio que con Memoria Sentimental de España: una especie de rescate de las formas populares de cultura mangoneadas sistemáticamente por el poder, pero perfectamente separables de éste. Me parece bien, aunque yo particularmente considere que la copla tiene contenidos semánticos y artísticos de los que la burricie futbolera carece ostentosamente. En lo que no estoy de acuerdo es en la justificación solapada que hace del fomento de los bajos instintos populares que supone el pelotismo organizado.

Hay más intelectuales a los que admiro profundamente y que son unos apasionados del fútbol: Javier Marías, García Montero, Eduardo Galeano, Sábato... Y me interesa lo que dicen acerca del fenómeno, aunque no comparta sus puntos de vista. Comparto más los de otros intelectuales a los que admiro no menos que a ellos y que están más en consonancia con mis puntos de vista, con mis anclajes ideológicos y con la índole de mis herramientas analíticas.

El argentino Juan José Sebreli es uno de los intelectuales en lengua castellana más importantes del mundo. Especializado en temas sociológicos y filosóficos su obra no es muy conocida en España, aunque recientemente se ha publicitado algo la edición española de su último trabajo El olvido de la razón, en el que arremete sin piedad contra los pensadores occidentales que han coqueteado en su obra con las diferentes y pantanosas formas del irracionalismo. No publicado nunca en España (lo compré en Buenos Aires hace unos años) cuenta con uno de los estudios más incisivos sobre el mundo del fútbol que se hayan escrito jamás, La era del Fútbol un análisis histórico y sociológico del mundo del balompié que deja pocas oquedades sin iluminar: la interesada tribalización de las masas que beneficia a los políticos, el repugnante agujero negro de negocios que supone el fútbol para las mafias de todas las calañas: tráfico de armas, de blancas, de drogas..., la relación de homosexualidad reprimida que se establece entre futbolistas y seguidores, el fomento de la agresividad, la irracionalidad y el aintiintelectualismo, etc.

Algunas muestras:



Estos rasgos de carácter del hincha corresponden a un tipo humano estudiado por la psicología social: la personali­dad autoritaria. El hincha es un autoritario pasivo, se somete ciegamente a la autoridad y es fácilmente sugestionable, ad­hiere al cuadro por lo que la gente que lo rodea dice de él, respeta la opinión reinante sin formularse dudas ni reflexio­nes sobre la calidad del mismo. Carece de espíritu crítico y de sentido del humor, apoya todos los convencionalismos consa­grados por el grupo en que se mueve. Es incapaz de ir contra la corriente, por falta de voluntad e imaginación. Es intole­rante, susceptible, orgulloso y con un sentimiento de irres­ponsabilidad surgido de la ilusión de poder que le da su per­tenencia a un club. El carácter monótono y reiterativo del fút­bol que repite más o menos las mismas incidencias partido a partido y deja una sensación de tristeza y aburrimiento al terminar, contribuye, por su parte, a
incrementar la reacción automática y a adormecer toda forma de actitud personal. (pg. 39)



El psicólogo J. F. Buytendijk ha mostrado las estrechas relaciones entre la agresión sádica y las características especí­ficas del fútbol. El acto de patear una pelota es ya de por sí es esencialmente agresivo y crea un sentimiento de poder. Tal vez en ello hay que ver el predominio del fútbol sobre el básquet, juego más elegante. El pie es una parte del cuerpo más alejada de la mente que la mano. "En el pie y exclusiva­mente en él está disimulado el secreto de la atracción particu­lar que ejerce el fútbol en oposición a otros juegos de pelota. Ahora bien, el pie significa patear, es decir una forma deter­minada de agresión y un comportamiento determinado con respecto al cuerpo, la base de una virilidad demostrativa y la dureza que le pertenecen de modo inseparable, dureza que algunos llaman brutalidad". (pg. 80)


También sigo desde hace tiempo el blog de un antropólogo gallego, Manuel Mandanes, con el que comparto muchas afinidades y que se presenta con un título tan indicativo como DIARIO NIHILISTA DE UN ANTROPÓLOGO. En la etiqueta ANTROPOLOGÍA DEL FÚTBOL puede encontrar el interesado agudas reflexiones sobre el tema.

Lo jodido de todo este asunto es que se consideren peligrosas para la salud de los ciudadanos y se prohíban por ello a los adultos, perfectamente dueños de sus actos, productos recreativos como la marihuana, que fomentan la camaradería sana, la conversación, la risa, que activan mecanismos sumamente interesantes de captación de la realidad y el fútbol, un generador de violencia y actitudes tribalistas sea considerado una actividad digna de ser fomentada socialmente. Eso es lo que me molesta profundamente. Y desde luego, ese es mi problema, y el de una minoría de ciudadanos que sufrimos la estupidez de una sociedad que se deja arrastrar por la propaganda inmisericorde del sistema para que consuma de todo, absolutamente de todo, pero sobre todo mierda, mucha mierda. Y el que nos salpique constantemente la camisa limpia la deglución desmañada de esa mierda por nuestros vecinos.

Otra cosa son mis manías de recordar lo que yo considero recordable en el caso concreto del fútbol español. La asunción por parte de todo un estado de un símbolo que hunde sus raíces en el fascismo. Por mucho tiempo que haya pasado. Por mucho que las nuevas generaciones no tengan por qué recordarlo. Es también mi problema. Y aunque pueda ser capaz de discriminar las banderas de la Santa Tradición Católica de las manis del PP y la Iglesia de la de los hinchas, sus colores me hieren profundamente. No lo puedo remediar. Pero no te preocupes, no tanto como para no poder vivir con felicidad esos cuatro días que dices que son, brother. Y desde luego lo soltaré cada vez que me pete en este mi espacio privado de expresión corporal. FIN

martes, 1 de julio de 2008

FÚTBOL Y BANDERAS

Mi (creo que) contertulio de la CALLEJA Porca Miseria me recrimina (rebaja a la categoría de infantil) en un comentario a mi escueto post de ayer con toda la razón del mundo el que llame con evidente intención denigratoria trapo a la rojigualda cuando coloco otro trapo con evidente intención reivindicativa. Más que un santo. Trapos son las dos. Aunque también símbolos. Pero desde mi punto de vista, que es el que predomina en esta, por ello mismo, aburrida bitácora hay una pequeña diferencia. La republicana es el símbolo perdedor de una oportunidad histórica en la que las fuerzas ilustradas de este país intentaron su regeneración social, política y ética desde los presupuestos de la racionalidad y la igualdad utilizando la herramienta del sistema democrático burgués. Tal vez no lo hubieran conseguido evolutivamente pero eso no le quita su fuerza simbólica de utopía generosa. Ya sabemos como terminó la cosa: la reacción, bajo el simbolismo de la rojigualda la asesinó sin piedad, con premeditación, alevosía y el agravante de encarnizamiento.

Probablemente las nuevas generaciones no tengan esa visión del símbolo, sobre todo porque ya se ha encargado el sistema educativo de evitarlo, pero yo, que tengo la suficiente edad, pertenezco a la descatalogada especie de los que no olvidamos los orígenes de las cosas ni los barros que trajeron estos lodos. Radicales, que viene de raíz. La restauración de la democracia burguesa tras cuarenta años de sangrienta dictadura se hizo sin limpiar previamente el solar, con todos los asesinos y sus cómplices perfectamente intactos en sus lugares de privilegio sentados sobre los cadáveres de mi gente. Y las fuerzas de la izquierda colaboraron a ello, al principio tal vez como único camino para la normalización, pero después, instalados en el poder, con un entusiasmo ciertamente ominoso. Hoy en día no son sino los mamporreros del gran capital triunfante, los eficacísimos capataces que han desmantelado uno a uno todos los derechos sindicales ganados a golpe de huelga y lucha durante tantos años, que han vendido fraudulentamente las empresas públicas (de todos), los responsables de la creación de un sistema dual de enseñanza subvencionado la privada en manos de los curas y descapitalizando la pública, de permitir que los Señores del Ladrillo encementen las costas españolas para su estricto beneficio, sumándose a las leyes racistas que les imponen sus colegas perifascistas europeos. Todo al servicio de una mayor capacidad explotadora del gran capital. Se han derechizado tanto que la derecha europeísta española se ha quedado sin espacio y ha tenido que reafirmar su diferencia echando mano al nacionalismo rancio españolista. Aunque ahora andan reclamando, vanamente, su sitio. Ya ni el catolicismo pueden reinvindicar, infectados como están los cuadros del PSOE de católicos hasta las glándulas linfáticas.

La rojigualda se convirtió así también en el símbolo de la traición de los socialistas españoles. Bueno, de los socialistas no, pobres socialistas auténticos: de los responsables del PSOE. De su proceso de renuncia sistemática a todos y cada uno de los presupuestos de la izquierda. Si alguien no es capaz ya de distinguir esos presupuestos de su palabrería programática sólo tiene que leerse el breve pero ilustrador Derecha e izquierda de Norberto Bobbio. El algodón no engaña. Y para muchos de nosotros la rojigualda tiene las mismas connotaciones que la esvástica para los alemanes. ¿Desageraos? Montañas de muertos nos impiden otra visión.

¿Que qué tiene que ver con el fútbol? Bueno, para conseguir la domesticación de los individuos, para evitar que se conviertan en ciudadanos responsables y lo hagan en manadas de primates vociferantes, con la fuerza encauzada hacia causas inofensivas para el poder, hace falta fomentar el circo. Machacar día y noche, mantener la atención ubicuamente a costa de cualquier otra posibilidad alimenticia espiritual o de asunción de responsabilidad frente la realidad circundante. Lo inventaron los romanos y siempre ha funcionado. Panem et circenses. Junto con el miedo no ha habido otro instrumento mejor de dominación a escala ciudadana. Cagados de miedo o entretenidos. O ambas cosas a la vez. Divertirse hasta morir, el imprescindible ensayo de Postman lo explica meridianamente en el caso de la televisión. Pero el fútbol es más iluminador. Más cretinizante, por su triste monotonía, por su incapacidad de generar discursos fértiles, por su asombrosa esterilidad intelectual.

Por eso asocio el facherío, la bandera y el fútbol. Las democracias burguesas occidentales han conseguido fácilmente mediante el dominio absoluto de los medios de comunicación lo que el fascismo fue incapaz de mantener más allá de unas décadas mediante el dominio absoluto de la fuerza bruta: la domesticación completa de los pueblos. Su sumisión a los dictados de la hidra imperial de varias cabezas, financieras e industriales. El fascismo de siniestra sonrisa de la propaganda total y sus lacayos nacionales. En España además sin siquiera periodo de adaptación. Sólo el supositorio de la Transición. Suave, suave, a base de engaños de los íncubos falsos socialistas, televisión y fútbol, muchos partidos de fútbol.

¿Cómo coño si no iban a conseguir que esa caterva de mafiosos Señores del Ladrillo que pagan a los políticos sus campañas estafaran sistemáticamente a todo un estado cobrando una mierda de pisitos a precio de palacete durante tantos años sin que nadie rechistara?

Si pudo decirse alguna vez que el fútbol fue un noble deporte, en el mismo sentido que se dice que el caballo es un noble bruto, hoy en día el fútbol profesional, espectáculo de masas no es más que un gran basural, que fomenta los más bajos instintos agresivos, destructivos, el odio al vecino, el olor del establo frente a la conciencia individual, el falso patriotismo de las banderas y los cláxones, lo más bestia del ser humano.


viernes, 27 de junio de 2008

CÓRDOBA, CIUDAD LIBRE DE FÚTBOL

Los escasísismos aunque fieles lectores de este blog saben de mi enfermiza fobia por el fútbol. Así que se pueden imaginar qué día llevo. En este momento (12 de la noche) sufro el ataque sonoro de cientos de australopitecos adictos a la automutilación intelectual que llevan un par de horas pasando continuamente bajo mi balcón gastando miserablemente gasolina para hacer sonar los cláxones de sus coches por toda la ciudad, agitando por la ventanillas el simbolismo apolillado del trapo rojigualda. Y me imagino que en la plaza de las Tendillas habrán hollado de nuevo con sus sucios pies la estatua casi centenaria, símbolo de la urbanidad. Barbarie al asalto de la urbanidad. Nada nuevo, pero nada más peligroso.

Pero aparte de la fobia, incurable por otra parte, sigo con una creciente preocupación, que tiene que ver con el propósito de este blog inscrito en su propio título, las crecientes victorias del equipo de patadistas iletrados millonarios que supuestamente representa al estado español en el asnal negocio ese de dar coces en un campo de hierba, principal sustancia estupefaciente y alimento espiritual de mis contemporáneos. Ateo sin fisuras como soy y, por tanto sin posibilidad de solicitar gracias conscientes a cualquiera de los seres imaginarios que pueblan sorprendentemente aún las mentes de la inmensa mayoría de mis coetáneos, tengo que aferrarme al poder del deseo, a la conjura de las puras fuerzas desiderativas para solicitar con todas mis ganas que


EL EQUIPO DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA PIERDA EL PRÓXIMO PARTIDO


y nos libremos de la desgracia de convertirnos en campeones de cualquiera que sea la copa que se juegue. La salud mental del país lo agradecerá, aunque no tanto los banqueros, políticos y empresarios, cuya riqueza y poder es inversamente proporcional al grado de estupidización social de un país.

Pero mi mayor interés personal es el horror de tener que asistir a la entronización como héroe nacional de un homínido atascado en un grado inferior de la evolución cuyo mayor aportación al pensamiento humanista occidental son las frases: negro de mierda y flores a mí, que no me cabe por el culo un pelo de gamba, cuando despreció miserablemente las que le obrecían amablemente los representantes de un municipio extranjero. Me refiero al entrenador Luis Aragonés, cuyo éxito le permitiría insultarnos tal vez también con su apestoso pensamiento sobre las mujeres, una vez conocido el que excreta sin mucho esfuerzo contra los humanos de otra raza y los de opciones sexuales alejadas (o no) de la suya. Ya se sabe: dime de que presumes... Aún estoy esperando la reacción de condena de cualquiera de los intelectuales también adictos al alcaloide de las pantorrillas peloteras.

Y ya calentito, acicatado de la bilis y de mala hostia por la agresión de los australopitecos aullantes y abanderados y ya puestos a pedir y a ofrecer, ofrecería a las autoridades de esta ciudad, atascada en las ideas para facilitar la consecución de la capitalidad cultural en una fecha aún lejana, que se plantearan un reto sorprendente, por racional y por desquiciado, pero que podría llamar la atención del mundo ilustrado. La declaración de

El eslogan se completaría con la organización de una serie de campañas de desintoxicación de la ciudadanía del veneno obnubilador del fútbol, una droga poderosa más peligrosa que cualquier otra, que fomenta la competitividad estéril y la vaciedad moral, el odio cerril al vecino, que propone como modelos para la infancia y la juventud personajes que se jactan de no haber leído jamás un libro, cuando no de más que dudosa catadura moral, la cultura del éxito sin esfuerzo, que jibariza las infinitas posibilidades de expresión del ser humano y una amplia oferta de cursos de readaptación para los más enganchados a alimentos espirituales más saludables y nutritivos. Al estilo de las organizadas contra el tabaco, el alcohol y las drogas.

Todo ello en el marco de la coyuntura de que el equipo de la ciudad, el Córdoba Club de Fútbol viene vegetando en los últimos años en categorías ínfimas y el entusiasmo de los aficionados se debe más a un voluntarismo de origen estrictamente vicioso, adictivo, que a reales merecimientos del mismo. Y de la feliz coincidencia de que a pesar de haber conseguido ascender a una cierta posición salvadora, la forza del destino ha venido a soplar con sus carrillos de angelote cachondo sobre la razón estética y moral haciendo que


A) Una reclamación, con más que fundadas probabilidades de prosperar, de un equipo rival en una misteriosa cláusula de régimen interno de al traste esperanzadoramente con las expectativas de ascenso.


B) El enjuiciamiento y probable condena por asociación mafiosa para encementar el litoral andaluz del propietario absoluto de club, uno de los más emblemáticos y ricos próceres (¿por qué me cambiará el corrector por poceros?) de la ciudad provoque una quiebra financiera del equipo y un más que seguro nuevo descenso a la categoría inferior por falta de pago de las nóminas de la plantilla.


Así que a la ocasión la pintan calva. En caso de permanencia es probable que el club se autodisuelva y el dinero que se salve de la quema pueda usarse para fines más nobles. Es algo que desde aquí deseamos ardientemente ¡Que gozada el ver el estadio que pagamos todos los ciudadanos convertido en un centro cultural multiusos (conciertos, talleres, etc), sede de la Orquesta Ciudad de Córdoba a la que el Ayuntamiento pretende disolver por falta de local y de interés, libre del aguardentoso aliento de los hinchas futboleros, del salvaje griterío de los aulladores humanoides voluntariamente descerebrados! Qué alivio la eliminación natural de los más simiescos entusiasmos callejeros propios de atrasadas sociedades tribales, el perder de vista la sonrisita estúpida y el tonillo infantiloide de tantos telepollas que se comen una desproporcionada porción del pastel informativo de este país o la eliminación de las sobredosis de euforizantes artificiales que los aficionados al patadesco espectáculo suelen derrochar en las victorias de sus iletrados ídolos, en perjuicio del interés por otras causas más racionales y humanísticas. Y last but not least la liberación del delicado alma de nuestra alcaldiosa, Rosa Aguilar, de las garras de la hipocresía por su autoimpuesta obligación de asistir y ofrecer una panoplia de patéticas muecas de falso entusiasmo a unos espectáculos que, como muchos de los lectores de este blog saben porque la conocen desde chica, desprecia íntimamente.

jueves, 26 de junio de 2008

Córdoba y Praga: escultura humorística

Si hay algo que escasea en el mundo de la escultura pública es el humor. Por eso es una suerte que en Córdoba hayamos contado en los últimos años con unos artistas y unas autoridades que aunaron en los últimos años voluntades y talento para llenar la ciudad con la frescura de unas esculturas en las que la ironía, la parodia, el humor y cierta dosis de sana irreverencia son los protagonistas.

Las aguadoras de la plaza de Colón, esa maravilla de estudio kitsch folklofeminista en las que unas figuras de maniquíes de escaparate posan en posturas deliciosamente retro ejerciendo las labores propias de las mujeres liberadas cordobesas. La ripiosa, apolillada loa poética ¡¡¡a la inmarcesible belleza de la mujer cordobesa!!! a su espalda, obra de un prejurásico erudo local, ponen la guinda cultureta.





El descacharrante y truculento aparador dedicado a Juan de Mesa en el lateral de la iglesia de San Pedro, obra cuya pomposidad dramático-cofrade homenajea irreverentemente la ya afortunadamente extinta pasión por las procesiones gore que recorrían la ciudad cuando los dinosaurios de la superstición y la idolatría dominaban la Tierra.





El homenaje, en el arco de las Caballerizas Reales, al paleocordobés, especie semiextinta de cordobita de sombrero d’alancha, alcanforada capa de vampiro, mano en pecho y mirada perdida en el laberinto de la belleza y el embrujo de la tieeeeerra de Juuuulio Romerooooo, pleno de ironía y cachondeíto fino.





El graciosísimos monumento al abuelo de los helados en la plaza del ZOCO, socarrona representación de un jubilado cordobés adicto a las calorías que proporcionan los helados, para el que posó el ciudadano Matías Prats, elegido por su típico bigotillo falangista y porque se pasó toda su vida vida lamiendo uno frente a toda España.





Por ello el encontrar una ciudad hermana de Córdoba en ese gusto por la grasia estatuaria me ha llenado de gozo. Efectivamente en mi reciente viaje a Praga descubrí que en la ciudad de la cerveza y los codillos de brontosaurio existían también una serie de esculturas diseminadas por toda la ciudad de índole irónica o sarcástica pero decididamente irreverentes. Su autor es el escultor checo David Cerny que asombró a la ciudad en 1991 pintando clandestinamente de rosa un enorme tanque soviético (símbolo de la liberación de la ciudad por los rusos de las garras del capitalismo en 1968) colocado en una gran plaza de Praga.

Cerny se caracteriza, al contrario de los escultores cordobesas, más dados a la ironía fina, por su virulenta irreverencia, tal vez por el carácter más recio de los norteños. Entre todas, mi favorita es la réplica a la escultura del rey Vaclav, padre de la patria checa, representado heroicamente en el corazón de la ciudad montando brioso corcel en pose de dirigir los destinos de la nación checa. A menos de 200 mts., bajo una cúpula de la galería comercial Lucerna, Cerny representó al rey montando sobre el vientre de un caballo muerto. A ver quién tiene aquí cojones de hacerlo con el Gran Capitán.





Otra irreverencia de Cerny la supone el conjunto situado frente al museo de Kafka que representa dos figuras de bronce orinando a través de unas pollas articuladas de respetable tamaño que reparten sus chorros encima de una representación del mapa de la República Checa. En España lo linchan, fijo.


Colgando de una sola mano de un palo que sale de un alto alero de la calle Husova se puede contemplar la figura de un hombre en el vacío. Hay quien asegura que se parece mucho a Freud.



La torre de la Televisión Checa fue adornada por Cerny por unos gigantescos bebés gateantes que suben por sus paredes. Una imagen realmente inquietante.



Al otro lado del río Moldava, en un centro de arte abierto en un barrio popular, la Galería FUTURA, puede contemplarse otra de sus obras: una serie de figuras de más de 5 metros, en posición de culo en pompa, en cuyo agujero (del culo) puede meterse la cabeza subiendo una sencilla escalera de mano.



(FOTO DE LA PÁGINA DEL AUTOR)


Cerny forzó demasiado la flexibilidad de sus paisanos con el proyecto de una enorme figura de un hombre masturbándose que habría de ser colocada en el tejado del Teatro Nacional. Declaró que representaba la tendencia onanista del pueblo checo. Si hasta entonces había sido aceptado con franca benevolencia, con este proyecto consiguió que se acabara la diversión y Praga le mostró su mueca menos amigable.

Existen otras esculturas en las calles de Praga, pero su interés es mas limitado. Me gustó especialmente la que conmemora el segundo centenario del estreno de la ópera Don Giovanni de Mozart en la puerta del teatro Nostic.



Junto a la pastelosa y megakitsch Sinagoga Española, construida en un candoroso estilo imitación de la Alhambra, se ha colocado el surealista monumento a Kafka, en el que el escritor es conducido a hombros por su propio traje vacío. Fotogénico a tope, es una de las imágenes más fotografiadas de Praga.




ÍNDICE DEL VIAJE

PRAGA (de cervezas y defenestraciones)
PRAGA (de más cervezas, hipos y brontosaurios)
PRAGA (del turismo artesanal e industrial)
Catolicismo "gore" en Praga
Niño Jesús de Praga: la Barbie antecessor
Córdoba y Praga: escultura humorística

domingo, 22 de junio de 2008

Mi "Noche Blanca" es más grande que la tuya o "La Tomatina Flamenca"

Si usted es aficionado al flamenco y no vive en Córdoba, todavía está a tiempo de acercarse esta noche a la ciudad califal. Así animaba irresponsablemente Manuel Planelles ayer en El País a los forasteros a venir a la Noche Blanca del Flamenco organizada por el Ayuntamiento de Córdoba. Yo cambiaría la segunda parte de la condicional con un mejor se queda en su casa y se lo pasa en ella como un califa.

La NOCHE BLANCA DEL FLAMENCO es un enorme despropósito que amenaza con convertirse en una tradición y cuyo único fin es que Córdoba suene en los telediarios, en la prensa y en la radio por unos días como una ciudad guay, en la que el que vaya se puede pasar toda una noche de puta madre juergueando por la ciudad. El flamenco, a raíz de cómo se lo trató en los espectáculos importa una mierda. El público que quiere realmente asistir a las actuaciones importa otra mierda más. No es que el flamenco deba ser tratado con respeto reverencial como cabría esperar por los infectos latiguillos que los voceros del evento han evacuado ante el primer micrófono que se les puso delante (1), es que es mentira que sea una noche de flamenco, sino una noche de guiness record y de superbotellón legal. O sea, se trata de reunir el mayor número de gente callejeando por el casco antiguo con la excusa de que se han habilitado unos escenarios donde actúan artistas más o menos flamencos en determinados lugares. El que la burrada de actuaciones haga imposible acudir cómodamente a más de una de ellas, el que los escenarios se monten en lugares que serán más emblemáticos y más marcos incomparables que el copón bendito, pero que no permiten disfrutar con las mínimas condiciones de comodidad de casi ninguno de ellos, el que el caramelo de la gratuidad haga que miles de personas a las que se les refanfinfla el flamenco acudan, como acuden a la feria o a las procesiones o al rally de Sierra Morena.

A los políticos que sufrimos no les interesa la cultura en sí misma, sino el número de festejantes que son capaces de reunir en la calle para vender el número dividido por el coste total del evento como una inversión que ponga el nombre de la ciudad en boca de los medios. Por eso igual les hubiera dado montar una festolina con concursos de comedores de huevos duros o de enhebradores de agujas con Parkinson. El espíritu de esta nueva fiesta es el mismo que el de la tomatina de Albuñol: hacer famosa a la ciudad con una burrada mu grande. En este caso batir todos los records de irracionalidad cutural ofertando en una sola noche 55 actividades con casi 600 artistas involucrados.

Yo decidí sumarme a la fiesta para aprovechar de alguna manera mi parte correspondiente como contribuyente del medio millón de euros que ha costado el asunto. Como me olía que las actuaciones estrella estarían hasta las trancas, decidí acudir a una de las menores, la más intimista y minoritaria: la actuación en el Botánico de una serie de músicos de la órbita del jazz, principalmente la cantante y guitarrista cordobesa Susana Raya, a la que nunca había tenido la oportunidad de escuchar. Por las informaciones que he recopilado parece que fue la actuación más agradable de todas las de la noche. Un centenar de personas, bajo los árboles del Botánico escuchando poemas musicados en suave ritmo de jazz. Me hubiera gustado también volver a escuchar a Fosforito y Luis de Córdoba, tras años alejado voluntariamente del flamenco llamado purista. Y por supuesto estrenar el recién abierto después de tantos inexplicables años Teatro de la Axerquía en el que tantos buenos ratos pasé en mi juventud, pero el cuerpo no me lo pidió.

Al Botánico llegaban algunos amigos que me hablaban de la locura de la actuación de las Tendillas (Manolo Sanlúcar, Poveda e Israel), hasta las trancas de gente y de las altísimas cotas de incomodidad del improvisado recinto. Antes de que terminara la actuación de Susana regresé al casco histórico por la Ribera. Pasé de vuelta por la puerta del Alcázar de los RR.CC. donde la vista de una carreta de esas que sólo le farta hablá y varios caballistas disfrazados de señoritos me hizo recordar que celebraban una fiesta rociera. Mama, yu-yu. En el Arco del Triunfo una gran tela emitía imágenes musicadas de trajes de flamenca. Al otro lado del río, sobre la Calahorra se proyectaban imágenes lisérgicas. La diseñadora de trajes de flamenca Juana Martín preparaba un desfile de modelos, por el que no me interesé nada. De largo pues. La siguiente parada fue en el Patio de los Naranjos de la Mezquita (antes mezquita), donde El Pele y el Chaparro montaban un sarao pseudoreligioso flamenco con el nombre de La Palabra de Dios a un Gitano. Alguien conectado con la orquesta de cámara que los acompañaba me comentó que los curas obligaron a santificar esa actuación para poder utilizar el recinto propiedad de la Iglesia. De todas formas me fue imposible acceder. El patio estaba absolutamente colmado de gente. Ni un alfiler cabía. Masas ingentes de noctívagos bajaban de las Tendillas y se encontraban con las taponadas entradas. Conforme me dirigía a la Corredera iba temiéndome lo peor. La calle de la Feria era una idem. Sienes y sienes de personas se dirigían a la Plaza Grande donde actuaba la estrella de la noche: ese clon inmoderado de Camarón que es El Cigala. Cuando alcancé la plaza desde la calle Pedro Muñoz me quedé horrorizado. Era la 1’15 de la noche y una masa compacta de gente rodeaba el escenario ¿20.000? ¿30.000? ¿50.000? Intentar alcanzar un ángulo desde el que se divisara aunque fuera esquinadamente el escenario se revelaba una tarea imposible. Conseguir una cerveza en alguno de los mostradores un afán titánico. Unos minutos después comenzó a sonar algo parecido a una guitarra por la megafonía. El fragor de la gente era ensordecedor. Llamé con el móvil a un amigo con el que había quedado allí y me comentó a duras penas que había quedado atrapado a la altura del Patric y que no podía ni moverse, que empezaba a agobiarse y que me olvidara de que nos viéramos. También me encontré a una amiga que venía de la actuación de Chambao y contaba que no había conseguido ni ver el escenario, que lo habían colocado demasiado cerca del Hotel Mohoso y que la masa de gente se compactó ante él enseguida, que estuvo un rato tumbada sobre el césped recibiendo ocasionales ráfagas de musiquilla hasta que decidió moverse.

En fin, que sólo encontré gente que se movía de un lado a otro absolutamente frustrada por la imposibilidad de disfrutar de ninguna de las actuaciones. Eso sí, esta mañana la prensa local se deshacía en elogios, destacando Alfredo Asensi en el Día con la siguiente perla latiguillera: Córdoba refuerza su idilio con el flamenco en una noche mágica. Decenas de miles de personas salen a la calle para reivindicar las esencias de un arte con vocación universal. Ya te digo...

Medio millón de euros que hubieran podido utilizarse en organizar una semana de actuaciones espaciadas en el Teatro de la Ajerquía, con un precio simbólico para evitar el gañotismo y con actos paralelos a lo largo del día. O bien para crear las adecuadas condiciones para la enseñanza, difusión y conservación del flamenco. Pero eso no da dividendos políticos. Eso no vende imagen, ni abre telediarios, ni contribuye a que suene Córdoba y Nuestra Señora de las Pernotasiones en la asquerosa feria de las Capitalidades Culturales.

Probablemente dentro de muy pocos años este fin de semana será un ocasión de oro para que los cordobeses nos vayamos a la playa huyendo de la toma de la ciudad por hordas de visitantes con ganas de cachondeo. Por el turismo de noches de juerga. Los mismos que acuden indiscriminadamente a los carnavales de Cádiz o al botellón de las Cruces de Granada. Que llenarán las calles de mierda, meados y vomiteras borrachuzas y no dejarán dormir a nadie. Todo en nombre de la Capitalidad Cultural esa de los cojones.


(1) Entre las infectos latiguillos que evacuaron ayer políticos y responsables de evento entrevistados por CANAL SUR RADIO pude escuchar perlas como estas: El flamenco es la expresión genuina del pueblo andaluz. El flamenco es la quintaesencia de la expresión artística andaluza. El flamenco es el último reducto de la cultura autóctona andaluza.



ADDENDUM (23/06/08)

Acabo de oir por la radio que Granada prepara la mayor exposición sobre la Antártida que se haya organizado nunca en Europa. No que sea la más completa, la más minuciosa, la más didáctica. No, la MAYOR. Eso es lo único que interesa del mensaje. Y por tanto, lo que se resalta en primer lugar. De la sociedad del espectáculo de Debord estamos pasando a la sociedad del guiness record actual. ¿Hasta dónde llegará el cretinismo contemporáneo?