(del laberinto al treinta)


miércoles, 8 de junio de 2005

Moratinos y el antisemitismo

El País, miércoles 8 de junio de 2005

La cada vez mayor afición al desatino de nuestro ministro de Asuntos Exteriores empieza a ser preocupante. Bueno, tal vez desatino no sería la palabra exacta que defina ese extraño camino que anda emprendiendo y haya que buscarla entre la familia de las que denotan hipocresía o malversación. Hace unas semanas ya se mostró elocuente ante un público de estudiantes palestinos. Ahora se muestra aún más ante un público de una asociación judía de apropiación exclusiva de la fobia racial y que gestiona con mano de hierro el dolor del pueblo más perseguido de la historia. Si entonces conminó irritado, aunque sibilinamente, a los palestinos a que se rindieran ante los tanques israelíes de una maldita vez, ahora viene a Córdoba a halagar los bajos fondos morales del sector más reaccionario de sionismo, achacando la responsabilidad del antisemitismo mundial a la propaganda musulmana.

Moratinos parece vivir aún del cuento de que el Likud lo consideraba, durante su misión como Enviado Especial de la UE para Oriente Medio, propalestino. Bueno, eso no tiene demasiado mérito. Para el Likud propalestino llegó a ser considerado el mismísimo Ehud Barak e incluso el anterior embajador israelí en España, el fabuloso equilibrista Shlomo ben Ami. Pero la única verdad es que al poner en el mismo nivel a los agresores y a los agredidos, al exigir el mismo esfuerzo de concertación a los usurpadores israelíes de tierras y soberanía ajena y a los palestinos despojados, conducidos a la miseria y masacrados por el ejército financiado por los EE.UU, en lugar de exigir con firmeza al estado de Israel que cumpliera con las reiteradas resoluciones de la ONU, que se colocara de una vez en el lado de la legalidad internacional y de la razón humanitaria, nuestro brillante diplomático sancionaba el latrocinio en aras a la sumisión debida al patrón-protector (y nuestro también, por descontado) del estado delincuente, los EE.UU.

Y ahora, en connivencia con el correoso actual embajador israelí en España, Victor Harel, trata de intoxicar la convivencia de los ciudadanos occidentales y sus vecinos musulmanes sólo para agradar, tras una amena cena, a los miembros del Consejo Mundial Judío. Bueno, a los más reaccionarios. Una parte importante de los países que componen este organismo parecen haber exigido juiciosamente que en esta convocatoria se amplíe el temario a otras formas de intolerancia, aparte del antisemitismo. Contrariando los deseos del señor Moratinos y de los más intolerantes de sus miembros. Lo que ha sido incluso aireado por nuestro ministro con un matiz de reproche: “Mi propuesta inicial era dedicar (la conferencia de Córdoba) exclusivamente al antisemitismo. Pero las decisiones de la OSCE se toman por consenso y se sorprenderían de saber de qué países europeos, con importantes comunidades judías, vinieron las resistencias.”

Es por ello que resulta chocante que en un congreso para fomentar la tolerancia haya que haber llegado a un acuerdo de principio como el que se muestra debajo:

Y es que la tolerancia de los sionistas más aguerridos tiene un límite absolutamente nítido.

jueves, 2 de junio de 2005

RODOLFO WILCOCK

Como regalo para los 4 ó 5 fieles lectores de esta bitácora, aunque también para los 10 ó 12 infieles, para los ocasionales (18 ó 20) e incluso para los que entran equivocados (incontables), tengo a intención de incluir cada principio de mes alguno de mis relatos preferidos. Algunos de ellos los tengo desde hace tiempo escaneados y guardados en mi disco duro, otros los escanearé ex profeso para ello.Supongo que con ello infligiré alguna o varias leyes de esas que no cesan de agitar ávidamente las insaciables asociaciones de autores, editores y exactores de derechos en los últimos tiempos. Aunque me quedo tranquilo creyendo que no perderán demasiado tiempo en perseguirme. ¿O sí?Para empezar nada mejor que el último descubrimiento que he hecho. Un exquisito libro de relatos que no me perdono no haber conocido antes. J. Rodolfo Wilcock es un escritor argentino que, afincado en Italia, acabó por escribir en italiano y siendo apreciado como uno de los mejores estilistas del país. Los últimos años de su vida los pasó alejado del mundanal ruido en una casa de campo dedicado a sus cosas de pensar y de escribir.

La sinagoga de los iconoclastas es un libro de relatos que continúa la tanda de Vidas Imaginarias de Marcel Schwob (1), que apreciara tanto el maestro Borges que las continuó en su insuperable Historia Universal de la Infamia. Los relatos de Wilcock, como los de sus antecesores, reconstruyen con pinceladas absolutamente precisas unas vidas, estrafalarias unas, grotescas otras, insensatas todas, que fueron dedicadas por sus usuarios mortales a los más fantásticos y extravagantes afanes. Todos perfectamente ridículos, pero inquietantemente verosímiles.

Selecciono uno de ellos, con el aviso de que ninguno de los otros le queda por debajo:

Aaron Rosemblum
wilcock
wilcock.doc
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Comentarios
Pues habrá que leerlo porque parece que pinta bien. La verdad es que no conozco de nada al autor, pero según la reseña promete. Un saludo.
Joaquim — 02-06-2005 16:04:52
Pues sí, interesante parece..., yo leí las Vidas imaginarias y me gustó bastante..., este sigue en esa onda?
lukas — 06-06-2005 12:22:26
Pues sí, amigo Lukas, te aseguro que si te gustaron las Vidas de Schwob te encantarán las de Wilcock. Son sus dignas herederas. De todas formas supongo que si has leído el relato que ofrezco lo habrás apreciado por tí mismo. El problema es que la edición de Anagrama, por lo que sé está agotada. El ejemplar que he manejado estos días es de la Biblioteca Pública. Supongo que en tu ciudad estará también.Un saludo
harazem — 07-06-2005 20:48:19
Yo estoy enfrascado en la lectura pero tengo un aspecto "patafísico que me gustaria comentar: En mi trabajo de tesis que estoy realizando acerca de el pintor Alfredo Sisquella ( Barcelona 1900- Sitges 1964) indagé sobre un libro escrito por él titulado Decorativismo y realismo. Humanización y deshumanización del arte 1954. Pues bien en uno de sus capitulos aparece la expresión " La Sinagoga de los iconoclastas" en mi eterna busqueda de internauta hallé este titulo como obra de Wilcock, alguien podria aclarame de donde salió este titulo? Leyó R. Wilcock la obra de Sisquella? o sólo fue una casualidad. Os animo a contestar. Gracias
Isidre Roset Juan — 11-07-2005 19:01:47

miércoles, 1 de junio de 2005

Pinturas de María Cruces

Mi vecina de abajo me ha entregado un sobre que contiene una invitación. Se trata de la inauguración de una exposición de pinturas. Suyas. Se llama María y parece ser que llena sus tablas de imágenes mientras yo subo y bajo la escalera que pasa por su puerta. A veces he percibido a través de ella un ligero olor a trementina pero pensé que podía deberse a necesidades propias de recién mudados. No lleva mucho tiempo en la casa, aunque hemos cruzado algunas frases. Es fácil chacharear cuando se comparte casero.
Ahora miro las fotos del tríptico de presentación y trato, inútilmente, de hilvanar secuencias. Tendré que esperar a ver los originales, pero hay una promesa de imaginación y buen hacer en esas fotos. Y además están muy bien presentados por la encargada de hacerlo:


El cambio del universo es, en ocasiones, casi imperceptible. La materia se transforma por un gesto, una palabra o una forma diferente de estar frente a ella. Así ocurre con la mirada de María Cruces sobre las cosas pequeñas y cotidianas. En ese recorrido de sus ojos ve árboles de plomo, paisajes geométricos, flores de goma y todo aquello que sólo ven los ojos de María, la mirada atenta de María sobre los objetos y su significado. Dentro de esa mirada, la realidad se transforma, pierde su valor y se convierte en algo diferente. A veces ese cambio es tan imperceptible, que a uno le parece que siempre fue así o debió de ser así el mundo que nos rodeaba.Así es María. Capaz de embellecer un diagrama, unas líneas isobáricas, un mapa meteorológico o el fondo oscuro de un sumidero. Una llave de paso y su rosetón cromado se convierten en delicada figura; sobre un campo de luz plateada, el tapón del desagüe se vuelve aderezo; la ducha cotidiana se transforma en tallo y corola de una nueva clase de vegetal; y los enchufes de la luz, en flores de una especie aún por determinar. Las nubes forman copas en los árboles y los grifos del agua se hacen rosas. Todo cobra un nuevo valor, o, mejor dicho, un valor añadido que nunca se nos hubiera ocurrido otorgarle. María lo hace. Su mirada seleccionadora y atenta, elige los elementos, los mira y ve en ellos otra capacidad, otra argumentación. Ella asigna a los objetos una función diferente. María trastoca las cosas, las invierte, las pervierte, a veces, dándoles un significado distinto al que les corresponde según el código establecido. María inventa códigos nuevos en los que los objetos de nuestro entorno -inanimados y discretos cobran una nueva dimensión incluso estética. Así María y la manera de decir que la caracteriza. Así su obra y la magia de su obra. Así su mirada y el mundo a través de su mirada.
Elsa López


Los cuadros:















Cardo: Técnica mixta sobre tabla (81 x 61 cm.)













Cardo (detalle): Técnica mixta sobre tabla (81 x 61 cm.)













Caléndula: Técnica mixta sobre tabla (70 x 50 cm.)













Del 2 al 30 de junio de 2005

INAUGURACIÓN: 2 de junio , 20,30 h.

HORARIO: De Lunes a Viernes de 11 a 13'30 y de 18 a 20'30 Sábados de 11 a 14 h.

martes, 31 de mayo de 2005

Estatuaria (V). Granada: cristofascismo y zombis

Cada uno se reconforta con lo que puede. A mí me ha reconfortado, después del empacho de berrinche que me cogí tras leer la edición del diario Córdoba del domingo y que comentaré en otra anotación, el hallazgo de la columna de Justo Navarro en la edición de Andalucía de El País (domingo, 29 de mayo) en la que participa de mi paranoia de las estatuas urbanas. Comenta que acaban de colocar (ganas me dan de llamarlo cagar) una nueva estatua junto a El Corte Inglés de Málaga: un jesuita de hierro con su sotana y su bonete de varias puntas que responde al nombre de reverendo padre Tiburcio de Arnáiz, Apóstol de los Pobres y Servidor de Jesús. Comenta de que a pesar de que en la peana aparece la leyenda: Erigido por suscripción popular, tras hacer un serio sondeo entre conocidos suyos de derechas y de izquierdas, llega a la conclusión de que al popular frailón no lo conoce ni dios. Aún así, el meapilas Ayuntamiento de Málaga ha contribuido a su erección. La erección de estos enhiestos monumentos en las calles de nuestras ciudades simbolizan mejor que nada el viril empeño de dominio que las élites tradicionalistas no desisten de mostrar. Lo expresa de maravilla en escritor malagueño para terminar la columna

Si yo hubiera entrado en el centro de Málaga desde levante, por el paseo marítimo, me habría cruzado con la estatua de Canovas del Castillo, constitucionalista conservador y restaurador de los principios católicos, habría pasado la estatua del marqués de Larios, terrateniente y potentado prócer de la comarca, y habría llegado a donde estoy, a la tercera estatua, el Reverendo Padre Tiburcio Arnáiz, caritativo con los pobres. Las autoridades competentes eligen muy bien las estatuas: ésta es nuestra historia, lo que merece ser recordado, nuestra memoria inducida e inconsciente. Estas tres estatuas ofrecen en un solo paseo un espléndido resumen de los fundamentes de la historia local y un esquema consistente de sus valores de toda la vida.

El anterior fin de semana lo pasé, como ya dije, en Granada. Paseos por la ciudad, goce parsimonioso de la amistad y como siempre, y en todas las ciudades, la constatación dolorosa y su trasunto de indignación, de que las empresas constructoras son las verdaderas dueñas de las riendas del carro municipal, manteniendo las calles y plazas en constante removimiento de tierras y adoquines, la mayoría de las veces por causas inútiles (salvo su propio enriquecimiento) y con resultados vistosamente chapuceros. De que las inmobiliarias corrompen, voracísimas, las voluntades políticas que podrían evitar la destrucción de patrimonios tan valiosos como la vega de Granada, ya casi perdida sin remedio. Los políticos (todos, de izquierda y derecha) mientras tanto se mecen en sus brazos acunados por el tintineo del metal o por el susurro de la efímera gloria de sus legislaturas, y mantienen contentas a las élites carcundosas que forman la entraña putrefacta pero poderosa de la ciudad, aireando sus inciensos y erigiendo en las plazas de todos sus símbolos exclusivos: frailes, vírgenes, reyes, dictadores. Emporcando las esquinas de sus calles con sus nombres en mármol. Participando, orondos, disfrazados de pingüinos vergonzantes, de sus procesiones más inverosímiles, más reaccionarias. La vergüenza es un pájaro que se escapa fácilmente por entre los barrotes de la jaula de la dignidad. El alcalde de Sevilla debería mirarse al espejo alguno de esos pegajosos jueves de junio con más atención. Algunos concejales de Granada, también. Y en Córdoba, doña Rosa debería también escucharse alguna vez detenidamente alabar ciertas cosas y a ciertos individuos. Granada es una ciudad especialmente pródiga en oprobios urbanos cristofascistas, amén de festejos intolerables como la de la Toma. El inefable Díaz Berbel, alias Kiki, alcalde del PP durante años, dejó muy alto el listón de barbaridades. No sólo retiró la granadinidad a los impresentables individuos que no sintieran amor por la Virgen de las Angustias, y tiñó con la sospecha de mariconería a todo el que escribiera versos, sino que llenó la ciudad de horrorosas esculturas perfectamente dinamitables (metafóricamente, claro, que hay que andar últimamente con un cuidado...). Ahí van unos ejemplos:(1)










Monumento a Fray Leopoldo de Alpandeire que fue colocado justo en el centro de la plaza del Triunfo, ante la puerta nazarí de Elvira, durante el reinado de Kiki I El Estrafalario. Ha sido trasladado a un rincón discreto de los jardines del Triunfo.






Conjunto dramático-grotesco que representa a San Juan de Dios socorriendo a sus pobres favoritos. En la entrada principal de los jardines del Triunfo.

Espantosa representación de un arriero alcohólico y su burro con cara de zombi (el arriero, no el burro) colocado también hollando suelo granadino, muy cerca del mercado de san Agustín, en tiempos de Kiki I. Las protestas populares fueron sonadas. Pero ahí sigue. No sé como algunos desaprensivos acercan a sus niños para fotografiarlos junto al burro a riesgo de que las criaturitas acaben traumatizadas por el horror de por vida.







GRANADA A JOSE ANTONIO. La mayor de las vergüenzas para esa ciudad hermosa y viva. La infamia permanente junto a la plaza de la heroína de la libertad, Mariana Pineda. Los responsables de que se mantenga esta vileza merecen recibir de por vida apelativos irreproducibles.




(1) Como olvidé la cámara de fotos en casa, mi colega y anfitrión Bit Ramone se ofreció a hacer las fotos para mí. (VOLVER)

Comentarios

Amigo, te olvidaste de otra: El monumento a San Clintón que colocó barbel en el mirador de San Nicolás en la que se esculpió aquella gilipollez que dijo el expresidente de los USA sobre un atardecer. Un alma caritativa lo cubrió de cemento y luego fue retirado.
Granaíno Fino — 02-06-2005 01:32:01

martes, 24 de mayo de 2005

Café

Hoy me lo perdono todo. Esta mañana, antes de salir de vuelta para acá, desayuné en Granada en la casa albayzinera de los amigos que me acogieron durante este delicioso fin de semana. Todavía con la cicatriz del sueño hiriéndome los párpados confundí los tarros de cocina y puse sal en mi café. Sólo me salvó de la autoirritación la calidez del ambiente, las poderosas vistas ventaneras y el resto de la media cafetera que aún quedaba en el hornillo.
Comentarios
La próxima vez el tarro tendrá en letras bien grandes; "SAL"; para evitar estos accidentes matinales. Laura.
laura — 26-05-2005 10:20:56

Exercises

Consciente de la dificultad que puede llegar a entrañar explicar a los extranjeros que estudian nuestra versátil lengua todos los matices que condensan determinadas expresiones propias del castellano usual propongo modestamente este ejemplo extraído de un diario nacional para ilustrar una de las más complejas:
TENER (UNO O UNA) UN MORRO QUE SE LO PISA

jueves, 12 de mayo de 2005

Rascacielos cordobés

DEBATE SOBRE EL PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE UN RASCACIELOS DE 70 MTS. DE ALTURA A 50 MTS DE LA JUDERÍA DE CÓRDOBA Y LA PLATAFORMA ANTIRASCACIELOS SURGIDA CONSECUENTEMENTE:

  • BLOG DE LA PLATAFORMA


  • CIEN OJOS


  • CALLEJA DE LAS FLORES


  • S.O.S. CÓRDOBA


  • ÁLVARO CARNICERO
  • Estatuaria IV (Séneca)

    No hay viento favorable para el que no sabe donde va
    Séneca



    La Sacra Alianza entre nuestro Verdadero Prelado Monseñor Castillejo, abad de Cajasur y nuestra Siempre Complaciente Alcaldesa Doña Rosa Aguilar amenaza la estética urbana de nuevo.

    Y esta vez tiene que ver con el más citado y autoarrogado falsamente personaje de ¿nuestra? historia. Lucio Anneo Séneca. La noticia saltó hace unos días desde la prensa local:







    6 de abril de 2005
    ANTES DE DEVOLVER EL ORIGINAL DE EDUARDO BARRON AL MUSEO DEL PRADO
    Córdoba hará una réplica de la escultura ´Nerón y Séneca´

  • Ayuntamiento y Cajasur pagarán la reproducción facsímil en bronce.

  • Se ubicará en una calle o plaza de la ciudad y su coste es de 300.000
  • euros


    La primera cosa que se ha oído en las calles de la ciudad es un aliviado: ¡por fin! La gente de la calle parecía estar esperando que nuestros máximos gestores culturales se decidieran por fin a subsanar la injusticia histórica que suponía que tal obra de arte no hubiera nunca lucido en el lugar para el que supuestamente fue diseñado: la calle. De nuevo nuestros gestores dan al pueblo lo que el pueblo quiere: jolgorio y aparadores. Desde luego no seré yo quien niegue la belleza del monumento. Se trata de un precioso conjunto escultórico que se inscribe en el estilo ecléctico-aparatoso de escultura monumental glorificadora que representó el poder burgués ascendente desde mediados del XIX a casi mediados del XX. En este caso además se aleja un tanto de los cánones político-militaristas al uso, para buscar una estética más sensible. Me parece especialmente conseguida la representación del movimiento interno de los personajes en un momento de intimidad entre maestro y discípulo, convincente el uno, hosco el otro, de una gran fuerza expresiva. Modelado por el escultor zamorano Eduardo Barrón (autor también del Viriato de Zamora) en 1904, en escayola policromada, posible molde de vaciado para una posterior erección en bronce, que nunca llegó a producirse, consiguió la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de ese mismo año.

    No conozco demasiado bien las vicisitudes de la escultura desde su llegada a Córdoba, fecha que desconozco así mismo, ni sus causas. Tal vez tuviera relación con la conmemoración pocos años antes (1896) del decimonoveno centenario del filósofo estoico romano. Yo la recuerdo, polvorienta, a la entrada de la provisional sede del Ayuntamiento de la calle Carreteras, adonde a veces, al salir de la Academia Espinar, sita en la misma calle, donde estudié el bachillerato, entraba a admirarla, un poco a escondidas de mis compañeros. Al final fue colocada en el vestíbulo principal del nuevo Consistorio de la calle Capitulares, donde hoy puede ser admirado por todo aquel que vaya a la Casa Común a arreglar papeles, junto al lienzo de muro romano que sostenía el templo principal de la ciudad.

    Ahora nos enteramos de que el monumento no es propiedad del Ayuntamiento, sino que se trata de una cesión del Museo del Prado que parece haberse puesto ya serio en sus reclamaciones de devolución.

    A mí, modestamente, lo que me parece es que el monumento está muy bien donde está. Que lo que debían hacer nuestros gestores culturales, el contubernio banquero-municipal, es hacer una copia EXACTA del mismo en escayola o en cualquier otro material que imite a la perfección su textura, devolviéndole de paso la policromía del original. Y colocarle un buen pedestal, en el mismo vestíbulo en el que se encuentra, para que supere un tanto las sillas, las mesas y los ordenadores de los conserjes, que ahora le hacen un poco de competencia. Pero dejarlo donde la azarosa vida municipal acabó por colocarlo, alegrando la vista de los pacientes demandantes de certificados y los solicitantes de empleo. Y por supuesto ofertarlo también como un hito más en la visita cultural a nuestra ciudad. A ver si eso contribuye también a que pernocten de una vez en ella los anhelados y escurridizos turistas. Hacer una copia en bronce y colocarla de aparador en una plaza o calle (¡cielo santo!: ¿en cuál? ¿En la plaza de la Corredera, en la de la Compañía, en la acera de la calle Nueva?), es un acto en sí mismo de estilo "remordimiento" al que tanto han sido dados nuestros gestores en los últimos años. Porque sería una falsificación pura y dura, un intento infructuoso de trasplante de un espíritu, una estética y una ética de una época concreta a otra un siglo posterior. Las obras de arte que hayan de colocarse en los lugares públicos de las ciudades han de responder al espíritu de la época que las erige, sin que eso signifique que no haya que guardar las debidas medidas de respeto al entorno arquitectónico y urbanístico de cada lugar concreto. Pero evitando los pastiches, las falsificaciones, la lamida almibarada del kitsch. Y por supuesto no ceder ante las presiones de los jurásicos conservadores de ambientes urbanos, partidarios de la fosilización acelerada de la ciudad histórica. Si por ellos fuera nuestras calles y plazas sólo serían iluminadas por las augustas farolas decimonónicas, estilo Imperio.

    Además, que bastante tiene el pobre Séneca con haber sido inmortalizado ya una vez, en la puerta de Almodóvar, togado, con cara de, según unas opiniones, Francisco Franco, Caudillo de España o abúlico funcionario jubilado de la Administración Pública, según otras, en broncíneo bulto costeado por la esplendidez castiza de un arrojado torero tremendista (1) y con haber dado nombre a la seca forma cordobesa de la mala follá : el senequismo.



    (1) Manuel Benítez El Cordobés

    LA SERIE ESTATUARIA INCLUYE:

    ESTATUARIA I (JUAN DE MESA)
    ESTATUARIA II (EL GRAN CAPITÁN))
    ESTATUARIA III (MANOLETE) )
    ESTATUARIA IV (SÉNECA)


    COMENTARIOS:
    Gracias por el tan bien traído recorte de prensa las reflexiones sobre el mismo. Mi opinión también es la del autor, que ante las majaderías que se suelen cometer en Córdoba, lo mejor es que el conjunto de Séneca y Nerón quede donde está, no vaya a ser que lo ubiquen en cuaquier lugar en el que la panorámica cotidiana degenere en estropicio.Yo tenía entendido que el conjunto escultórico de Séneca y Nerón había sido una compra, no una cesión.Muy bien apuntado el párrafo final. La escultura de Séneca en la Puerta de Almodóvar no dice mucho del personaje, y no creo que muchos cordobeses sepan quién es el retratado si se les pregunta. Aunque eso no solamente se debe a la falta de personalidad de la escultura, sino también a la falta de inquietudes y de cultura de muchos habitantes de la ciudad de la Mezquita.
    Bydlo — 18-06-2005 18:16:14

    miércoles, 11 de mayo de 2005

    ¿Estúpido, malvado o ironista?

    El presidente de Afganistan, Hamid Karzai, considera que el problema más grave que tiene actualmente Afganistán es la droga.

    sábado, 7 de mayo de 2005

    Me matan



    sábado, 7 de mayo de 2005
    nueva iniciativa para potenciar el turismo
    El Cabildo aprueba el espectáculo
    de luces y sonido en la Mezquita

    El proyecto, que está previsto que empiece a ser una realidad antes de que acabe el año, tiene un presupuesto cercano a los 1,3 millones de euros

    &

    Nueva iniciativa para terminar de convertir esta ciudad en el enorme

    PARQUE TEMÁTICO
    FOLKLÓRICO-MORUNO-HIPERHORTERA

    que el mundo necesita

    jueves, 5 de mayo de 2005

    Venecia sin tí y Nueva Delhi sin vacas















    Delhi sin vacas... Nada será lo mismo. Me llega la noticia de que el alcalde de Nueva Delhi ha decidido, razonablemente, expulsar las vacas de la ciudad. Pero si lo consigue, ya nada será lo mismo. Todavía recuerdo la primera vez (1991) que pisé la capital de la India, la primera vez que pisé India. Amaneciendo, un rickshow desde el aeropuerto, 12 kmts hasta el centro neurálgico urbano: Connaught Place. Yo había leído, oído y televisto que en India había vacas, vacas por todos lados. Sólo que pensaba que era una especie de hipérbole descriptiva. Me imaginaba que había vacas, sí, pero sólo por las zonas más deprimidas, más populares o más pintorescas. Lo que no me podía figurar es que estuvieran literalmente en TODAS PARTES, es decir, que camparan por sus respetos por un lugar equivalente a la Puerta del Sol, Trafalgar Square o la Place de L’Arc de L’Etoile como era la enorme plaza circular de Connaught Place, en las aceras, en mitad de las avenidas, dormitando sus rumíos en los pedestales de separación de los carriles, cómodamente instaladas bajo los parasoles de los absentistas guardias urbanos; que los autos, los buses, los rikshows tuvieran que sortearlas cual si fueran enormes piedras semovientes. En los mercados, donde los verduleros azotan sin piedad sus sagrados y húmedos hocicos cuando consiguen arrebatarles alguna zanahoria. Ellas son las que realmente representan la práctica de la famosa meditación trascendental hindú. Inalterables al tráfago del mundo, sólo se mueven para conseguir algo de comida: la escasa hierba que nace al pie de los árboles, el papel de periódico, trozos de trapo viejo, basura, a veces chapati que alguna devota anciana le acerca al hocico. O como sospechaba Henry Michaux: si el hindú fuera comible, las vacas ya se lo habrían comido (1). Me llamó la atención la existencia en la puerta de los parques públicos, de los edificios oficiales, de los hoteles, de un enrejado en el suelo que podría confundirse con un sistema de alcantarillado. Pero yo ya los conocía por haberlos visto también en la entrada de los vallados cortijos de Andalucía y sabía que su misión era impedir que el ganado saliera por ellas, ya que un bóvido jamás atravesaría una superficie que no estuviera completamente trabada. Los autos, los descacharrados camiones, los rickshows, las bicicletas, han de sortear constantemente las vacas que caminan lentamente por las calles o que practican una perfecta quietud rumiadora en mitad de las calzadas. De las calles de Bombay, la frenética capital financiera, fueron desalojadas hace años. Y ahora parece tocarle también al corazón moderno de la capital de estado. Y ya nada será igual. Como si de las ciudades mediterráneas desapareciera el sonido de las campanas o de las musulmanas las llamadas a la oración de los muecines. Pero lo peor de todo puede ser la pérdida de sus medios de subsistencia de un ejército de miserables parias que viven de ellas. De su ordeño clandestino y de la recolección de boñigas. Con la mierda de las vacas estos parias fabrican una especie de tortas amasadas con las manos y puestas seguidamente a secar al sol contra las paredes de sus humildes viviendas. Estas tortas constituyen el único combustible que pueden permitirse millones de indios para cocinar sus alimentos.


    (1) H. Michaux: Un bárbaro en Asia. Editorial Orbis, Barcelona, 1986. (VOLVER)

    La sinagoga de los iconoclastas

    Esta mañana saqué de la biblioteca pública La sinagoga de los iconoclastas del argentino J. Rodolfo Wilcock, con la intención de comentarlo en breve. A ver si nadie se me adelanta...

    NOTA POSTERIOR: Una vez leído, comenté el libro en una anotación posterior titulada RODOLFO WILCOCK

    La conciencia

    Recién leído en la edición de Andalucía de El País. Luis Manuel Ruiz: La conciencia:

    La conciencia es un objeto muy curioso que aparece investido siempre de las mismas propiedades: uno suele decir se me ha ocurrido, he pensado que, he sentido ahora mismo, pero la conciencia no tiene lugar en primera persona, ella opina desde fuera. Es más, la conciencia posee una voz propia que conseguiremos percibir si guardamos silencio y nos quedamos a solas, un tono inconfundible que reverbera en la oquedad de nuestra alma y que no podemos traspapelar con nosotros mismos, no señor. Ya Sócrates tendía a esta mixtificación al asegurar que un demonio vivía acampado en el interior de su cráneo y que le susurraba lo que debía y no debía hacer: una criatura ajena a él mismo, venida de fuera para parasitar su razón, extranjera a su persona, gustos y costumbres, otra.
    ............................................................................
    He oído al obispo de No-sé-dónde afirmar que "la conciencia correctamente orientada" es el valor supremo y que no debe existir ley que la extravíe. La trampa resulta visible como un amanecer: quién orienta esa conciencia y sirviéndose de qué, cuál es la dirección que marcan las señales de tráfico para considerar que hemos elegido la más correcta en la bifurcación. Se nos ha acostumbrado a creer que la conciencia moral consiste en un reducto apartado de nuestras ideas y hábitos, que existe conservada en una vitrina donde no la ensucian el polvo, el paso de los años ni los dedos de las personas que la manipulan. Me sorprende que todavía la gente se espante de que los jóvenes nazis masacraran alegremente a niños judíos sin que la conciencia les pegara puñetazos en las sienes: y es que su conciencia estaba hecha de esvásticas, de puñales, de Sigfrido y de botas claveteadas. Cuando estos señores pontifican (madre, qué verbo) a los cuatro vientos y anuncian que su conciencia les impide conceder matrimonio a descarríos de la naturaleza, no están diciendo sino que se lo impide su educación en colegio de pago, sus sesiones de catecismo, las misas interminables a que mamá les obligaba a asistir, los amiguitos de barrio bien con que los sábados acudían a la disco y el máster en la universidad más integrista del Oeste americano. Un consejo: si quieres verte la conciencia, búscate una foto de la primera comunión.

    Perros y gatos

    Discutimos mi amigo Juan Sepelio y yo de animales. En el ambiente de una tarde deliciosamente primaveral a las orillas del Betis diversos paseantes cumplen con sus obligaciones de dueños caninos. Mi amigo arruga la nariz ante el espectáculo y murmura que considera una asquerosidad incalificable recoger con la mano las mierdas de los perros del suelo. Que por mucho que se quiera a un perro, y las causas por las que la gente quiere tanto a los perros han sido objeto de otras discusiones, ese hecho es abominable. Yo le digo que en la India la gente recoge las mierdas de las vacas con la mano, las amasa, las coloca en una pared para secarlas al sol y las usa como combustible. El me dice que ese es un argumento frívolo y cruel. Le doy la razón y lo retiro. Pero continúa con que si a él le pusieran en la disyuntiva de tener que recoger de la acera con su propia mano, aunque sea provista de una finísima capa de plástico, la mierda de un supuesto perro suyo o no tener perro, que desde luego lo tendría perfectamente claro, y no sólo porque a él los perros no le hagan maldita la gracia. Trato de rebatirlo diciéndole que yo, en cambio, lo considero un encomiable acto de amor, uno de los mayores que se pueden hacer en las circunstancias actuales. Precisamente porque es asqueroso. El que personas perfectamente escrupulosas que vomitarían si se encontrasen un pelo de un semejante en la sopa servida en un restaurante sean capaces de recoger del suelo prácticamente con la mano las heces cremosas y aún calientes recién salidas de las entrañas de sus perros es, por eso mismo, un acto inconmensurable de amor, difícilmente superable. Hay quien no lo haría ni por sus propios hijos. Porque no existe un acto parecido en todo el Reino Animal de una especie para con otra. Bueno, de una parte perfectamente alimentada de una especie para con otra parte de otra especie aún mejor alimentada.

    Juan Sepelio se pone entonces serio y me contesta que a riesgo de ser malsanamente malinterpretado considera mucho más amoroso lo que él se ve obligado a hacer de vez en cuando para calmar los terribles furores uterinos de la gata con la que convive cuando le vienen el celo. Dada la alarmante y sorprendente escasez actual de gatos en un barrio, el suyo, en cuyas azoteas siempre hubo sobreabundancia, no tiene más remedio que hacer el papel de montaraz macho saciador de los ardores hembriles de su gata. Para justificar aún más su acto me la describe maullando insoportablemente por los pasillos, arrastrándose durante días, presa de la desesperación, por el suelo frente a él, con las patas delanteras muy bajas y las traseras en posición inequívocamente oferente, con su sexualidad como bandera y el rabo como el palo de una escoba. Se agencia entonces uno de esos bastoncillos para las orejas, lo empapa de aceite de embadurnar bebés, agarra al animal del cuello con su mano izquierda tal como hacen los machos con los dientes y ejecuta finamente la faena hasta que la gata se revuelve bufando enloquecida de placer y se descoyunta revolcándose panza arriba sobre el suelo. Y que eso la deja calmada y consolada durante un buen rato.

    No se me ocurrió decirle nada, claro, ante un tema tan sumamente delicado. Lo que sí olvidé preguntarle fue que, dado que nunca tuvo niños, para qué diantres tiene un bote de aceite de embadurnar bebés tan a mano.

    Comentarios
    El uso del excremento de vaca, bosta, no es tan raro y no es necesario ir a buscar ejemplos a la India, he oído decir que en algunos pueblos de Galicia la secaban al sol formando un suelo liso y limpio sobre el que trillar los cereales. También puedo asegurarte que los labradores en general no le tenían asco a la bosta de vaca, cosa muy distinta es el excremento de otros animales y por supuesto recogerles la mierda es un acto de amor supremo además de un acto cívico. En cuanto a lo que hace tu amigo Juan Sepelio, me gustaría oír la opinión de una veterinaria, tal y como él lo cuenta casi suena aberrante, ¡pobre animal! consolada por su dueño y tal vez por ello enamorada de él, solo hay que verle la cara…El aceite para bebes lo anuncian en la tele como un fantástico “hidratante corporal” para toda la familia, seguro que tu amigo tiene la piel como el culito de un bebe, prueba a tocársela con disimulo para salir de dudas.
    P — 10-05-2005 01:29:59
    Le diré a mi amigo que ya han pedido que legalice su situación ante una veterinaria (¿o veterinario?). Qué manía con constreñir legalmente las relaciones entre personas o animales adultos. ¡Viva el amor libre!
    harazem — 10-05-2005 08:36:50
    Creo que es el momento de la liberación sexual de las gatas, engatusadas durante años por penes mortíferos que taladraban sus paredes vaginales con falos repletos de espinas que aseguraban una penetración lo suficientemente larga como para culminar en una concepción, ha llegado el momento de acabar con el esclavismo sexual, con dar otra respuesta más gratificante a los llamados uterinos y hacer del bastoncillo engrasado el símbolo fálico por excelencia.
    CardenalaInPectore — 10-05-2005 12:19:10
    CardenalaInPectore, ¡eres fantástica!.
    P — 11-05-2005 11:18:57

    miércoles, 4 de mayo de 2005

    El derecho a la felicidad

    Doña Montserrat Penyafruguell i Taularodona, primera mujer catalana que se ha decidido a ejercer el nuevo derecho que contempla el Estatut:

    viernes, 29 de abril de 2005

    Oliverio Girondo y las chiripas

    Esta semana he recibido tres chiripas. Hace tiempo leí en algún sitio que tal vez la mejor traducción de la palabra inglesa serendipity podría ser chiripa. Desde luego la prefiero al neologismo que tal vez se imponga, serendipia. O en todo caso la original, serendipity, a la que tengo un especial cariño desde que la descubrí por primera vez en unas enormes pancartas que me recibieron hace años en el aeropuerto de Colombo, la capital de Sri Lanka, antes Ceilán: Welcome to the Island of the Serendipity. Entonces la traduje mentalmente como un sinónimo para mí desconocido de serenity. Aunque yo conocía el nombre árabe de la isla, Serendib, que descubriera para occidente Ibn Batuta, el viajero tangerino, en ese momento no la asocié. Fue más tarde fue cuando descubrí su etimología y la narración de Walpole que le dio origen. Y las vicisitudes de su aplicación.

    Pues eso, que he recibido tres chiripas. Una noche de hace un mes decidí llevarme para leer a la cama alguno de los ejemplares de la primorosa colección de 30 tomos de cuentos fantásticos recopilados, prologados y a veces incluso traducidos por Borges que la editorial Siruela publicó, bajo el nombre de La Biblioteca de Babel durante tres años (desde finales del 83 a finales del 86) y que yo coleccioné amorosamente. Después del espartano rigor de las lecturas políticas de mis años universitarios, aquellos textos fantásticos supusieron un redescubrimiento de la literatura como fuente de placer emocional, intelectual y físico que había llenado mi alta infancia y mi primera juventud. Y además administrado en esas dosis pequeñas, pero deliciosas que son los cuentos fantásticos de grandes maestros. El sello Borges es la garantía. Sigo echando mano a ellos muchas noches de desasosiego. Pues bien, el ejemplar que cogí fue el de H.G. Wells La puerta en el muro. Justo al día siguiente Lukas, en su blog El perro cansado hacía un comentario a una nueva edición de esos cuentos traducidas por Javier Cercas. Ni que decir tiene que lo leí de punta a rabo de nuevo, aunque a mí, a diferencia de Lukas, me sigue espeluznando más el relato de las andanzas del montañero Núñez en el terrible País de los Ciegos andino que el de La puerta en el Muro.

    La segunda chiripa es idéntica a la anterior. Una vez leídos los cuentos de Wells (esta edición trae cinco) repetí la operación de buscar otro libro de la misma colección. Y elegí justo el que salió al día siguiente comentado en el blog de Robertokles Canzoniere: El diablo enamorado de Cazotte, en traducción también de Luis Alberto de Cuenca, pero con prólogo de Borges, como todos los demás y que he vuelto a disfrutar con la misma intensidad que hace años.

    Si no hubiera confeccionado esta bitácora justamente para ciscarme en toda forma de superstición, diría que tantas chiripas juntas podrían contener algún secreto plan. La tercera chiripa me llegó anoche mediante un email de un amigo que desde la luminosa Valencia me hablaba de una amiga suya que había leído mi anotación sobre Watanabe y que tras la lectura del poema de La mantis religiosa le había pedido que me recomendase otro poeta que ella disfrutaba con gran placer: Oliverio Girondo. Me dio un vuelco el corazón porque precisamente a raíz de saber que Watanabe venía a Córdoba me acordé de él y había sacado de la biblioteca la edición antológica que del poeta argentino publicó Visor en 1989 para cargarme las pilas. Y con la idea posible de escribir sobre él. En otra mente y en otro lugar lejano se habían producido las mismas chispas. Esa edición la tuve y la perdí. Nunca supe cómo. Sólo sé que durante mucho tiempo no pude evitar imitar, con notable torpeza, el torrente de ingenio, causticidad y delicadeza que desprenden sus poemas. Mi amor por Gómez de la Serna no lo explica por sí solo. Ambos se influyeron mutuamente y es difícil delimitar quién lo hizo más. Y me acababa de acordar de él, de lo fecunda que puede llegar a ser su lectura antes de escribir sobre ciertas cosas... La iluminación indirecta, esquinada, de la realidad hace que las cosas aparezcan de otra manera, sobre todo las nuestras, las españolas, tan esencialmente unívocas. Aristas, claroscuros, ángulos forzados, escorzos deformantes. Goya, Valle Inclán y Gómez de la Serna. Girondo. Queda para otra ocasión una anotación exclusiva para él. Mientras tanto ahí va una de sus grandes perlas:

    CALLE DE LAS SIERPES
    A D. Ramón Gómez de la Serna

    Una corriente de brazos y de espaldas
    nos encauza
    y nos hace desembocar
    bajo los abanicos,
    las pipas,
    los anteojos enormes
    colgados en medio de la calle;
    únicos testimonios de una raza
    desaparecida de gigantes.

    Sentados al borde de las sillas,
    cual si fueran a dar un brinco
    y ponerse a bailar,
    los parroquianos de los cafés
    aplauden la actividad del camarero,
    mientras los limpiabotas les lustran los zapatos
    hasta que pueda leerse
    el anuncio de la corrida del domingo.

    Con sus caras de mascarón de proa,
    el habano hace las veces de bauprés,
    los hacendados penetran
    en los despachos de bebidas,
    a muletear los argumentos
    como si entraran a matar;
    y acodados en los mostradores,
    que simulan barreras,
    brindan a la concurrencia
    el miura disecado
    que asoma la cabeza en la pared.

    Ceñidos en sus capas, como toreros,
    los curas entran en las peluquerías
    a afeitarse en cuatrocientos espejos a la vez
    y cuando salen a la calle
    ya tienen una barba de tres días.

    En los invernáculos
    edificados por los círculos,
    la pereza se da como en ninguna parte
    y los socios la ingieren
    con churros o con horchata,
    para encallar en los sillones
    sus abulias y sus laxitudes de fantoches.

    Cada doscientos cuarenta y siete hombres,
    trescientos doce curas
    y doscientos noventa y tres soldados,
    pasa una mujer.
    A medida que nos aproximamos
    las piedras se van dando mejor.

    martes, 26 de abril de 2005

    Mi muela y la transmigración de las almas

    Dentro de un par de horas me van a sacar una muela. Se trata del segundo molar superior derecho. He tenido que buscar su nombre en un libro de anatomía. Es curioso que se me ocurra ahora buscar ese nombre cuando durante cuarenta y tantos años que ha formado parte de mí nunca le he dedicado un maldito pensamiento. Bueno, salvo cuando ha comenzado a dolerme hace apenas dos semanas, y sólo para maldecirla. Nunca se me ocurrió tocarla directamente porque sí o individualizarla de una manera consciente con el cepillo alguna mañana. O demorarme por puro placer en su bordes con el hilo dental un día improbable de autoreconocimiento. Y estos días, en plena orgía de anestésicos y antibióticos pasaba inconscientemente la lengua por su irregular superficie sólo para comprobar si el dolor disminuía y tratar de predecir las horas que seguiría torturado o el insomnio que me infligiría.

    Tras el primer episodio pensé que mi dentista, una vez pasada la inflamación, mataría el nervio, me haría una empaste o cualquier otra operación tendente a evitar la reproducción del dolor. Pero me comunicó con una compunción profesional que no, que la solución tendría que ser la extracción, en caso de un nuevo episodio doloroso, por no sé qué misteriosas presiones que ejercía oblicuamente la distal muela del juicio que no acaba de ser, como parece ser que tiende, abolida por la evolución humana. ¿Se llamará del juicio por eso? ¿Porque ha sido juzgada por las inexorables leyes evolutivas y condenada a extinguirse y se resiste pataleando a ello empujando a sus útiles hermanas? De todas formas no creo que al paso que vamos dé tiempo a que esa sentencia consiga cumplirse únicamente para ellas, sino que más bien la extinción será un poco más general.

    Tras unos días de feliz analgia en que acabé de nuevo por olvidarme de ella ha vuelto a reproducirse el dolor. Nuevo tratamiento intensivo y preparación psicológica para la amputación. Deberían llamar también amputación a esa operación. Eso pienso ahora, quizás como homenaje a la pobre muela. Eso la prestigia, la hermana con otras piezas anatómicas a las que sí se aplica ese concepto. Así que le quedan apenas unas horas y ya no me duele pero, mientras escribo esto, la repaso con la punta de mi lengua una y otra vez, aunque esta vez con diferente sentido. Me siento mal por mi despreocupación de tantos años. Le paso la lengua acariciándola, despidiéndome de sus bordes, de sus escarpadas y cristalinas paredes, de la abrupta meseta de su corona. Cuarenta y tantos años de inflexible servicio a la causa corporal de mi existencia para ser extraída con una viles tenazas y arrojada con un sonido de vulgar piedrecilla a una bandeja de aluminio. Como esas abnegadas chachas de la gente bien que han sido explotadas durante toda una vida, presentadas como de la familia ante todo el mundo y que cuando dejan de servir son desechadas quirúrgica y asépticamente.

    Pero no será un sacrificio inútil. A partir de hoy consideraré debidamente la existencia de servicios en mi cuerpo, preguntaré a mi anatomía por sus miembros, hasta por los más pequeños y prescindibles. Averiguaré cosas de mi astrágalo, de mi píloro, de mi hipófisis, de las secretas glándulas que secretan en mi interior y de los cabellos de mi cabeza. Y a todos les agradeceré su esfuerzo.Y como homenaje final a mi querido SEGUNDO MOLAR SUPERIOR DERECHO sacrificado, prometo pedir su cadáver al dentista, guardarlo en alguna primorosa cajita de joyas y en mi próximo viaje a la India arrojarlo al río Ganges, en Benarés, en el ghat de Manikarnika, por si puede él solo reencarnarse en un alma mejor que la mía, a ser posible junto con las uñas de los pies que me corté y arrojé allí mismo, en otro ataque de porsiacaso, hace unos cuantos años.
    Comentarios
    1. No es mala idea la de intentar que se reencarne. Mientras eso no sucede puedes colocarla en una urnita de cristal y exponerla en el salón de tu casa junto a tesoros y recuerdos que probablemente, como en casa de todo gran viajero, se exhiben allí.
    P — 26-04-2005 21:44:08
    2. Yo que tú la hacía polvillo y me la fumaba. Al cuerpo lo que es del cuerpo.
    CardenalaInPectore — 27-04-2005 11:48:55
    3. Jajajajajaja! He tardado exactamente un día en comprender que te referías a la muela y no a P., querida/o CardenalaInPectore.
    harazem — 28-04-2005 16:03:50
    4. No está bien pedirle al dentista que te ponga ración extra de analgesia (por aquello de prevenir hasta la más leve molestia), porque, ya ves, la anestesia se desparrama por todo tú, y luego se te anulan suspicacias y perspicacias, y hasta te nace cierta paranoia que te hace pensar en horribles fumatas humanas, masacres polvorientas.... No, no, no, no está bien. Si duele, se chincha uno.
    CardenalaInPectore — 29-04-2005 14:35:46
    5. Tienes razón, la próxima vez me lo pensaré y tal vez me chinche.
    harazem — 04-05-2005 00:16:10

    domingo, 24 de abril de 2005

    COSMOPOÉTICA

    Estos días se celebra en Córdoba la segunda edición de Cospomoética, un festival de poesía que en sólo dos años ha conseguido ponerse a la cabeza en calidad a otros eventos parecidos del estado. Ayer tarde, en el palacio del Orive, se reunieron en la lectura poética Poesía para el encuentro los poetas Gioconda Belli (Nicaragua), Francisco Gálvez (Córdoba), Guy Goffette (Bélgica), Vassili Vassilikos (Grecia) y José Watanabe (Perú).

    Como José Watanabe, peruano de origen japonés (1) (como Fujimori, pese a lo espurio de la comparación) es uno de mis poetas preferidos, cuelgo uno de sus más logradas creaciones. Después de muchas lecturas de este poema aún no he logrado desentrañar en qué radica la magia que emana y que tanto me subyuga:


    La mantis religiosa
    Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol
    hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm de mis ojos.
    Yo estaba tendido sobre las piedras calientes de la orilla del Chanchamayo
    y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas,
    confiando excesivamente en su imitación de ramita o palo seco.
    Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
    pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza cáscara.
    Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
    a un macho
    vacío.
    La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:
    el macho, en su pequeña piedra, cantando y meneándose, llamando
    hembra
    y la hembra ya estaba aparecida a su lado,
    acaso demasiado presta
    y dispuesta.
    Duradero es el coito de las mantis.
    En el beso
    ella desliza una larga lengua tubular hasta el estómago de él
    y por la lengua le gotea una saliva cáustica, un ácido,
    que va licuándole los órganos
    y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,
    y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasando
    la extrema gota de sustancia del pie o del seso, y el macho
    se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula
    a la muerte
    Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.
    Las enciclopedias no conjeturan. Esta tampoco supone qué última palabra
    queda fijada para siempre en la boca abierta y muertadel macho.
    Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra
    de agradecimiento.
    (De El uso de la palabra)

    viernes, 22 de abril de 2005

    Médicos apóstoles y santos doctores

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    El flamante presidente de la Organización Médica Colegial española ya se ha dejado caer. El hasta ahora presidente del Colegio de Médicos de Sevilla, en su propia toma de posesión, como una advertencia o como una admonición, se ha declarado católico practicante. Su extravagante sentido de la decencia le ha obligado a declararse unido umbilicalmente a las fuentes nutricias ideológicas de la Conferencia Episcopal, obediente a sus directrices y encadenado a su doctrina. Pues eso y no otra cosa es lo que significa ser practicante de la religión católica. Y si es así me temo que su validez como garante de la ecuanimidad necesaria para presidir un organismo como ese deja mucho que desear. Porque en una profesión en la que muchas de las actuaciones de sus miembros pueden ser objeto de consideraciones morales de interpretación múltiple, el que su presidente se confiese descaradamente parcial ideológicamente es una falta de respeto y por supuesto una absoluta barbaridad democrática. El principio de atención a criterios de racionalidad, aconfesionalidad y respeto a todas las creencias religiosas ajenas (fundamentalmente a las de los que no gozamos de ninguna, sin duda los más necesitados) que deben presidir todas las actuaciones de una entidad de carácter científico y de control de las actuaciones sanitarias y éticas de sus colegiados, que, no hay que olvidarlo, lo son obligatoriamente, queda de este modo en entredicho. El que la actual Junta Directiva haya sido elegida por mayoría de los facultativos (que votan) del estado no autoriza a su cabecilla a semejante provocación.

    Qué pasará cuando tenga que definirse en su cargo sobre el preservativo como método profiláctico contra el sida. O el derecho al aborto que defendemos muchos otros que no comulgamos con las ideas católicas. O el derecho a una muerte digna. ¿Seguirá los dictámenes de la OMS o los de sus purpurados patronos?

    No conozco muchos otros presidentes de Colegios de Médicos, pero si todos son como éste o como el de Córdoba sin ir más lejos, cuyos dislates sí tengo oportunidad de seguir de vez en cuando en la prensa local, vamos apañados.

    La Junta Directiva del Colegio de Médicos de Córdoba, con su presidente don Jesús Aguirre a la cabeza, decidió hace cuatro años, para inaugurar su mandato y que acabábamos de entrar en el siglo XXI, nombrar Colegiado de Honor al arcángel Rafael para premiar sus actuaciones (sic) en pro de la salud de los cordobeses.

    Cuando Baroja (1) enumeraba las contradicciones propias de la ciudad de Córdoba (La Caridad en El Potro, La Verdad en el Campo y la Salud en el Cementerio) (2) seguro que no imaginaba que 100 años después podría añadirse otro más: la Ciencia en la Sacristía. El arcángel Rafael es el custodio de la ciudad y su prestigio milagrero entre los creyentes supera con creces al de los propios patronos, dos oscuros mártires romanos, a quienes ni siquiera se conoce a niveles populares. Desde luego, el presidente se apresuró a presentarlo como un hecho campechano, simpático e inocente, aunque, eso sí, no se privó de salpimentarlo con extravagantes y posiblemente desatinados llamamientos a coyundar impúdicamente magia y medicina moderna. Pero los que estamos mínimamente avisados de cuál es la sustancia del caldo del cocimiento en esta ciudad (bueno, en casi todas en este país) no lo consideramos ni tan simpático ni tan inocente. Como nos gusta buscar siempre tres pies al gato no pudimos menos que contemplarlo como toda una declaración en regla de confesionalidad, católica por supuesto, a la que retrecheramente se había lanzado la Junta del Ilustrísimo Colegio. Una flagrante regresión al espíritu de otros tiempos (¿recuerdas?: vírgenes alcaldesas y generalas, santos defensores de la mitad de la patria...). O como dijo en su momento mi amigo Juan Sepelio: si los tontos volaran el cielo se oscurecería en un santiamén y nos invadirían las tinieblas.

    Pero yo empiezo a dudar de si no habrá una consigna secreta del Vaticano para que un cuerpo de élite de médicos militantes católicos acapare estos codiciados puestos para poder ejercer el apostolado entre la supuestamente descreída grey galena.



    (2) Este dicho que recoge Baroja en su novela hace referencia a tres lugares de Córdoba cuyos nombres o ubicaciones se prestan a equívoco: el hospital de la Caridad (actual Museo de Bellas Artes) se encontraba en la cervantina plaza del Potro, llamada así por contar con una fuente en cuyo pináculo cabriolea aún un pequeño caballito. El juego de palabras está en la referencia al potro de torturas que usaba antiguamente (por fortuna) la Santa Inquisición. El barrio que se encuentra pasando el puente romano se llama El Campo de la Verdad por una batalla que en ese lugar se lidió en la Edad Media. Y al antiguo Cementerio de la ciudad se le conoce como Cementerio de la Salud por estar paradójicamente bajo la advocación de Nuestra Señora de la Salud.(VOLVER)

    miércoles, 20 de abril de 2005

    Calamaro, las brujas y la estafa de la Comunión Cristiana

    Ninguna sociedad podrá decir que admite totalmente la libertad de conciencia mientras no permita la libre modificación de la misma por parte de sus usuarios y propietarios mediante la utilización de cualquiera de los medios que la naturaleza pone a su disposición.

    Juan Sepelio





    Por si a alguien le parecieron exageradas mis precauciones manifestadas en una anotación anterior por distanciarme suficientemente de la apología de las drogas, recojo la noticia de que ha sido absuelto definitivamente el cantante argentino Andrés Calamaro, que desde el año 94 arrastraba una acusación judicial por apología del consumo de drogas. En un concierto multitudinario en Buenos Aires, en pleno hervor musical, se dirigió al público con la siguiente monstruosidad: Estoy tan a gusto que me fumaría ahora un porrito. Desde entonces, los aguerridos cazabrujas contemporáneos han perseguido sin desmayo castigar tamaña agresión criminal. Un juez demasiado blando parece haber frenado por ahora sus inquisitoriales pretensiones.

    Los orígenes de la actual versión de la caza de brujas (1), la cruzada contra las drogas, está perfectamente estudiada. Entre otros, Antonio Escohotado la ha rastreado en su monumental Historia de las Drogas (2) ubicándolos en la adquisición de peso político pesado por parte de los movimientos fundamentalistas cristianos de principios del siglo XX en los EE.UU. Aunque desde entonces nunca dejaron de pesar en la política interior y exterior del Imperio, la influencia de estos pertinaces irracionalistas ha fluctuado de unas legislaturas a otras y sus aguerridas imposiciones al resto de los mortales, tanto conciudadanos directos suyos como habitantes de las colonias, han envenenado la convivencia de la humanidad por oleadas más o menos cíclicas. La última la estamos sufriendo en la actualidad. No hacen falta más explicaciones.

    Pero la inquina contra las diversas formas de modificación de la conciencia y de ebriedad, con la excepción de la inducida por el alcohol (y no siempre) proviene directamente de los orígenes mismos del cristianismo, de la raíz misma de donde surge el misterio esencial que vende la religión nazarena, que no podía consentir una competencia a su monopolio de provisión de acceso a las mercancías místicas.

    Hasta entonces, cuando aún existía un mercado libre de credos, la mayoría de las experiencias místicas que prometían las diferentes religiones pasaban por diversas formas de comunión fundadas en la administración ritual de algún tipo de enteógeno de origen químico. El secreto de su composición y dosificación pertenecía a una casta sacerdotal que controlaba estrictamente todo el proceso. Es decir, se prometía a los fieles el acceso a una potente experiencia psíquica de carácter místico y la promesa se cumplía cuando interaccionaban en el cuerpo de los comulgantes su propia predisposición devocional y el alcaloide de la droga que les era suministrada. Desde luego, el sistema era de una limpieza comercial impecable. Los clientes-fieles adquirían sus necesarias dosis de misticismo y los sacerdotes eran convenientemente remunerados por sus servicios. Los Misterios de Eleusis (3), constituyen uno de los fenómenos mejor estudiados y responden exactamente a este cuadro.

    La originalidad del cristianismo (4) radicó en que alteró una de las partes del contrato, eliminando el elemento enteógeno de origen químico y dejando sólo a las potencias psicológicas del individuo la responsabilidad de la producción de la experiencia mística. Y no sólo eso. Como dice el propio Escohotado, cambió la oferta de transubstanciación física actual por otra de transmigración aplazada al final de los tiempos (5). Más difícil todavía. Una verdadera estafa. O sea, el precio es el mismo, pero además el flipe lo tiene que poner el cliente. Y la recompensa, en el otro mundo. Desde luego eso no se podía haber impuesto en un mercado libre de religiones, lo que justificará finalmente, aquello que distingue al cristianismo de todas las grandes religiones conocidas: ser la única fe que no vaciló en imponerse por el terror, la única en la que el asentimiento interno contó menos que el externo. (6)

    Y por supuesto para ello tenía que eliminar cualquier competencia vehicular, o sea la prohibición de los verdaderos agentes psicotrópicos capaces de alterar la conciencia y conducir al éxtasis místico ritualizado.

    En religiones que se quieren ante todo universales y ortodoxas la desilusión queda de sobra compensada por progresos decisivos de control. El milagro sigue vigente, y es comer al dios, pero en vez de caer en trance lo exigible es querer creer. Aunque los sentidos no hayan notado diferencia alguna antes y después de comulgar, a la voluntad del fiel se encomienda la consumación del milagro. He aquí un hallazgo sin duda genial, capaz de perpetuar indefinidamente la pura liturgia, siempre que se borre cualquier punto de comparación. Sin esto segundo es absolutamente inviable lo primero y desde el mismo instante en que se consolida el formalismo del rito eucarístico todas las comuniones no basadas sobre un esfuerzo de autosugestión son estigmatizadas como tratos con potencias satánicas.(7)

    Tal vez por ello fue perseguida durante dos siglos por tráfico ilegal de salvación.




    NOTAS

    (1) Las brujas eran fundamentalmente consumidoras de drogas. El aquelarre no era sino una especie de botellón de amanitas varias y beleños de cosecha. La tradicional escoba sobre la que se las representó desde la Edad Media no es sino un palo untado con sustancias alucinógenas sobre el que cabalgaban rozando las mucosas vaginales y absorviendo de esta manera los alcaloides. Los vuelos sobre la tal escoba son fácilmente imaginables. (VOLVER)


    (2) Antonio Escohotado: Historia de las drogas, tomo 1º, Alianza Editorial, Madrid, 1989. (VOLVER)


    (3) La comunión de los misterios de Eleusis estaba compuesta casi con toda seguridad por una bebida que incluía cornezuelo de centeno (de donde la espiga que porta Ceres), el hongo a partir del cual se sintetizó 3.000 años después con sofisticados medios químicos la diletamida del ácido lisérgico, más conocida como LSD. (VOLVER)


    (4) Incluso en los primeros tiempos del cristianismo la comunión se realizaba, tras 8 días de obligatorio ayuno, consumiendo ritualmente un trozo de pan y un vaso de vino. El vino se convertía en el estómago completamente vacío en un potente alucinógeno. Esta forma de comunión, aunque fue radicalmente eliminada de la liturgia cristiana desde tiempos muy tempranos, se ha mantenido entre ciertas minorías coptas. Hasta no hace mucho los fieles católicos debían de guardar un ayuno simbólico antes de comulgar de al menos 12 horas, forma fósil y ritual de aquel otro primitivo. En cuanto al vino, la Iglesia Católica no ha permitido a los fieles la comunión bajo las dos especies hasta hace apenas unas décadas. (VOLVER)


    (5) Escohotado, pg. 234. (VOLVER)

    (6) Escohotado, pg. 236. (VOLVER)

    (7) Escohotado, pg. 234. (VOLVER)

    martes, 19 de abril de 2005

    Languaje sublime

    Me he regalado un reproductor de MP3. No sólo para joder a la SGAE, sino también para escuchar arias de Haendel mientras camino a paso rápido por el circuito urbano ribereño del Guadalquivir, más conocido como la Avenida del Colesterol, con el fin de hacer el mínimo ejercicio indispensable para evitar la oxidación de mis articulaciones.
    Lo primero, dada mi condición de neófito en semejante artilugio, ha sido leer el manual de instrucciones que incluye la coqueta caja de plástico en que me fue entregado, para comenzar lo más rápidamente posible a llenarle la panza con toda la música que pudiera caberle. Se trata de un pequeño librito con las instrucciones en seis idiomas: english, deutsch, francais, espanol, italiano y danish. Al principio, tras encontrar el concreto apartado en español y leer las dos primeras páginas, pensé que me había equivocado. Porque el lenguaje allí impreso no acababa de sonarme. Pero luego de un par de atentas lecturas comprendí que se trataba de un nuevo y precioso estilo técnico-futurista, probablemente en periodo de prueba para su posterior implantación definitiva, especialmente diseñado para intentar espiritualizar, poetizándolo, el lenguaje de las nuevas tecnologías, elevando así la calidad estética y moral de los consumidores. Suena tal que así:























    Una vez saboreado el ritmo y la coloratura expresiva del texto, tuve que bajar un peldaño al nivel práctico comprensivo para poder empezar a usar el aparato. No fue difícil. Una vez captado el alma del lenguaje, el texto comenzó a hablarme directamente, como si una iluminación sobrenatural hubiese bajado sobre mí para insuflarme la capacidad divina de la exégesis:
























    Después ya todo lo demás fue pan comido. Sólo tuve que enchufar el aparatito al ordenador y recitar fervorosamente varias veces el texto siguiente como si de un mantra se tratase:
























    Y esperar a que ocurriera el milagro.
    La experiencia resultó tan... tan... tan gratificante que estoy pensando probar con el danés.

    RATZINGER Z

    Otra vez será, señores teólogos progresistas...

    En fin, que si no fuera porque a causa de esta elección morirán de sida miles de creyentes del Tercer Mundo que siguen la consigna de que Dios prohíbe el preservativo, diría como el Pez: enhorabuena, católicos, tenéis lo que os mereceis y más.
    Comentarios
    Ahora si que ya nadie te salvará de las llamas del infierno. Del infierno de los gays y las lesbianas, de las abortistas, de los que se masturban, de los que se masturban con la mano izquierda, de los que se masturban con la mano izquierda, de los que se masturban con las dos manos, de los que usan preservativo y de los que no lo usan , de los que utilizan otros medios anticonceptivos , asesinos de espermatozoides, y de los que no los utilizan, de los pederastas, de los pederastas que tocan, de los que miran, y de los de Internet, de los que desean a la mujer del prójimo, de las que desean al hombre de la prójima, de los que tienen malas tentaciones.... ¡Benedicto te vigila, réprobo!
    lorensito — 19-04-2005 23:50:09
    ¿No teméis, los que tanto os reís, ni por un momento, que tal vez tengan razón los integristas de la tierra?. Musulmanes o cristianos, da igual, parecen tan seguros de lo que dicen, se aferran tanto a sus ideas y nos miran con tanto desprecio, ¿nunca dudáis? Tal vez el nuevo Papa sea motivo de risa para los no-católicos, pero qué pasa con todos los que esperaban la llegada de un Papa aperturista, “tenéis lo que os merecéis” dice Pez ¿sí? ¿merecemos eso? ¿por qué? solo porque él no piense igual ya nos merecemos lo peor posible , ¿tendremos que decidir entre aceptar finalmente que los integristas tienen razón y cambiar de vida o perjurar definitivamente de nuestra religión con lo que eso supone de doloroso para los que las cosas no son “o blanco o negro”?. ¡Uy qué risa!, a mí no me hace ninguna gracia.
    P — 20-04-2005 11:13:40
    Sí, lo que os merecéis, por sentaros a que decidan acerca de vuestra vida íntima y pública, y, una vez que os disgusta el resultado, lamentaros con el mismo llanto lánguido e inmóvil que os han enseñado.
    CardenalaInPectore — 20-04-2005 14:34:46
    En realidad, lo que pienso es que cuanto más fascistoide sea el Santo Padre, mejor, otra cosa sería un espejismo, una serpiente que surge de implacable de arena cálida y amable. Al diablo, mejor verlo de frente.
    CardenalaInPectore — 20-04-2005 14:37:24
    Por si alguno de los interasados aún no lo ha hechohttp://cincominutos.com/apostasia/
    P — 22-04-2005 00:14:24
    A CardenalaInPectore: ¿Al diablo? ¿dices al diablo? Entonces existe el diablo ¿no?, pero si existe el diablo existe Dios ¿verdad? Ahora falta saber qué es lo que opina Dios y cuales son las reglas del juego: si le importa o no el largo de la falda, las tendencias sexuales, las infidelidades, el control de la natalidad, la asistencia a misa, etc, o si solo lo de “amarás al prójimo como a ti mismo” o si nada en absoluto.
    P — 26-04-2005 11:04:44
    Si no fuera porque es palabra de uso contaminante y contaminado, y porque no sé cómo se escribe, diría: ¡DEMAGOGIA!¿¿¿Cuándo seremos capaces las personas de hacernos cargo de esa ya gastada trascedencia que no es otra cosa que nosotros mismos???
    CardenalaInPectore — 26-04-2005 18:26:52
    P: el problema de los creyentes como pareces ser tú no es tanto que necesitéis creer en Dios (o en el diablo) como que necesitéis que os lo administren esos siniestros ventrilocuos (progresistas o carcundosos, lo mismo da que da lo mismo) y que además os (nos) jodan la vida con reglas estúpidas y a veces, criminales. ¿De veras, además de creer en Dios, creéis que a ellos los nombra Él mismo? A ver quién los ha elegido.Vuestro problema es, además de no ser capaces de vivir sin reglas irracionales y supersticiosas, lo queréis "pret a porter".
    harazem — 26-04-2005 21:19:02
    BUENO YO CTEO EN EL DIABLOLA BIBLIBANO HAY QUE HACERTLE CASOQUE TAL SI YO TE DIGO QUE LA ESTUVE LEYENDOY HAY UNA PARTEQUE DICE QUE JESUS CRTEO A UN ARBOL QUE SE PODIA VER POR TODA LA GENTE DEL MUNDO,ESTO IMPLICA UNA TIERRA PLANA,YO FUMO PORRO Y TOMO COCAINA DE VES EN CUANDO ME LA INYECTO TAMBIEN,ME GUSTAN LAS PUTAS,SOY VICIOSO JUGADOR Y MUJERIEGO,MI UNICO PROBLEMA ES MI TRABAJO QUE NO ME DEJA EN PAZ,BRINDO AL PADRE AL HIJO Y AL ESPIRITU SANTO!!!!!!!( SE CONVIERTIERON EN DEMONIO LOS ANGELES QUE NADIE QUIZO)
    ARGENTINA — 12-06-2005 11:09:21
    Tambien maldice estimado amigo manuel? usted se cree mejor que el papa...? o que alguien? .... o que cualquiera? quien se cree para levantar semejante palabra si sentir temor de su propia interioridad?... no siente temor de Manuel???.... pues... DEBERÍA!!!No juzgo el contenido de su ideología... solo disiento con el hecho de creerse con el derecho de colgarse en este espacio... que si bien es parte suya... es mas bien publico... sin un poquititititito de respeto... por aquellos que entienden mucho... por aquellos que entienden poco... y por aquellos a quienes el entendimiento les fue negado y solo saben sentir como pueden... o como ancestralmente aprendieron... le estoy planteando simplemente un poco de tolerancia cultural!Stella
    stella — 12-06-2005 21:26:40