(del laberinto al treinta)


lunes, 2 de marzo de 2009

De cuando en Córdoba hubo petróleo

Bajo el suelo de Córdoba hubo una vez petróleo. No un petróleo oro negro y untoso con el que fabricar combustible, sino un oro sólido y dorado, de sillares de piedra y mosaicos polícromos, cuya explotación y refinado hubiera proporcionado a esta ciudad una fuente de riqueza inagotable, limpia y duradera para el resto de su historia: las ruinas de su pasado. Ninguna ciudad de España, ninguna de Europa y sólo unas cuantas de África y Oriente Medio han contado con unas posibilidades de mostrar excavaciones arqueológicas de tal magnitud, importancia y de tan largo aliento histórico como Córdoba. No hace falta que las enumere, ya se han encargado desde siempre de airearlas hipócritamente para vender humo turístico los propios responsables históricos y actuales de su destrucción: capital de una provincia romana, ciudad importante bajo los visigodos, capital de un imperio islámico y centro de primer orden bajomedieval. Con el añadido de que durante el periodo de mayor esplendor triplicó la extensión de su perímetro actual. Eso significa que no solo bajo el subsuelo de su centro histórico actual, sino sobre todo en los espacios no urbanizados de su hinterland se encontraba una riqueza bruta excepcional, el equivalente a las bolsas de petróleo que han enriquecido a tantos países, un petróleo constituido por los restos de vidas de un pasado remoto, de gentes que vivieron en una ciudad fabulosa diez siglos atrás, barrios enteros con sus calles, sus mezquitas, sus fuentes públicas, sus cementerios. Toda una enorme estructura urbana altomedieval islámica ubicada al norte, al sur, al este y al oeste de la ciudad, perfectamente rescatable mediante excavaciones intensivas sistemáticas, que puestas en valor, hubieran convertido a esta ciudad en el parque arqueológico más grande de Europa y en el que hubieran convivido, además, con un poblado ibérico, con almunias árabes, villas romanas, basílicas paleocristianas e iglesias visigodas si la racionalidad y la planificación estructural hubiera cabido en la mente de los políticos y los sectores económicos más dinámicos de esta ciudad en un momento en que aún se estaba a tiempo de salvarlos. Un foco de atracción turística universal con el que no hubieran podido competir las ciudades andaluzas hermanas, a las que hubiera beneficiado también tangencialmente, una enorme bolsa de petróleo en bruto que fue directamente arrojado a la alcantarilla de la historia por la desidia, la estupidez, la corrupción y los intereses inconfesables de un puñado de gestores y espabilados con nombres y apellidos que sin embargo reclaman la paternidad del supuesto progreso de este poblachón cada vez más pobre y apartado de los circuitos del bienestar económico.


ruinasyladrillo


La cosa comenzó antes de que las fuerzas supuestamente democráticas tomaran supuestamente el control del gobierno de la ciudad. En tiempos de la dictadura los destrozos fueron importantes y durante los primeros años de la transición las dudas acerca de qué hacer con los restos que iban apareciendo en las nuevas obras permitieron que se salvara, volviendo a enterrarse misericordiosamente la zona noble de la Colonia Patricia encontrada bajo el Bulevar y el rechazo al aparcamiento en su lugar. Hoy probablemente, dada la acreditada calaña de los responsables del asunto, se hubiera construido con toda seguridad el aparcamiento. Pero la verdadera minipimer pulverizadora de restos arqueológicos comenzó inmediatamente después con el boom inmobiliario, con la conversión de todos los políticos de este país en mullidas alfombras por la que hicieron su paseo triunfal la turbias maneras de enriquecimiento de la peor casta empresarial de toda Europa, una casta primaria, de boina y palillo, empeñada en que el motor de la actividad económica española la monopolizara únicamente la más fácilonga de las industrias: la del ladrillo. La espiral es bien conocida: dinero de diversos blanqueos y de dudosa procedencia que invertido en crear millones de pisos innecesarios y el mantenimiento de unos precios supermegainflados en connivencia con los bancos que un momento de falsa boyantía económica concedían hipotecas de saldo a los consumidores que los compraban mayormente por exclusivos fines de inversión, propició la formación de una superespiral especulativa en la que los beneficios para los dueños originales del capital fueron incalculables y las consecuencias para el resto una caída más profunda, respecto al resto de nuestros países vecinos, en el pozo de la crisis cuando el mundo ha entrado en una recesión sin precedentes en la historia del tardocapitalismo imperante.


mosaico


Desde principios del boom toda la actividad política de carácter económico ha estado encaminada cualquiera que fuera el color del partido en el poder a eliminar el mayor número de trabas legales que entorpecieran el encementamiento del solar hispánico. Y cuando las leyes ya no se dejaban adelgazar más se utilizó la política del encogimiento de hombros y la mirada para otro lado para que los héroes del desarrollo no se sintieran acosados por las leyes y la razón. El caso de las costas y la destrucción del patrimonio natural ha sido el más espectacular y donde los casos de corrupción han alcanzado cotas más delirantes, pero la destrucción del patrimonio arqueológico es menos conocido y goza de menos comprensión por parte de las voces que se han levantado en contra. Es curioso como muchos de los que protestan contra la sistemática destrucción de la naturaleza que en nuestras costa se ha venido perpetrando impunemente son más comprensivos con la destrucción del patrimonio arqueológico. En Córdoba mismo cuando las catas arqueológicas obligatorias previas a una obra encuentran restos se produce sistemáticamente una extraña unanimidad en su catalogación, antes que en su datación o clasificación, como obstáculo, imprevistos, retardadores, incluso en gente muy concienciada con la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. La excusa ha sido siempre que esos restos, normalmente dispersos, porque nunca se ha planteado darles continuidad, no pueden, una vez estudiados, frenar el desarrollo urbanístico y económico de la ciudad. Como si la conservación de un solo resto de un arrabal islámico del siglo X no fuera objetivamente más importantes que cuatro bloques de pisos a todas luces innecesarios, cuya construcción ha respondido siempre, como sabe ahora todo el mundo, a operaciones especulativas de enriquecimiento estrictamente de un particular y nunca a una respuesta racional de aumento de demanda de vivienda. O como si no hubiera terreno edificable más allá de donde se terminan los restos arqueológicos, que como cualquiera puede imaginar, no son infinitos. O como si el desarrollo económico de una ciudad sólo pudiera entenderse desde el punto de vista del capitalismo más descarnado y en el caso cordobés, más primitivo, cuyo fin es sólo el enriquecimiento rápido de unos pocos en lugar de la creación, fijación y consolidación de fuentes de riqueza duraderas para todos.

Parece mentira que en esta ciudad estemos y hayamos estado gobernados tantos años por políticos de ideología comunista o excomunista o exloquequiera que ahora sean y en esta comunidad lo hayamos sido desde siempre por otros que se llaman socialistas. El sustento de la idea de socialización es la planificación. Simplemente eso. Planificar racionalmente los recursos para que generen el mayor beneficio posible para el mayor número de personas posible. En esta ciudad que vive vistosamente del turismo de lo que se trata es de generar el mayor número de atracciones reales turísticas. Ya no voy a hablar desde el punto de vista de la racionalidad cultural intrínsecamente tomada, sino desde el punto de vista de la racionalidad económica. Y en esta ciudad se perdió la oportunidad de socializar la riqueza que la propia urbe proporcionaba en su subsuelo, estando como estaba gobernada por triplicado (Ayuntamiento, Junta y Estado) por gentes cuya base ideológica es el socialismo, pero que decidieron apostar sin ambages por un desarrollo económico y político calcado de las recetas clásicas de su oponente, y por tanto enemigo de la clase social mayoritaria a la que decían defender: el ultraliberalismo.

La prueba de que las leyes, los decretos y las normas municipales, autonómicos y estatales se diseñaron siguiendo una estrategia minuciosamente encaminada a defender los intereses privados de los constructores de los ataques de los conservacionistas fue la decisión de permitir la existencia de empresas privadas, inmersas en el juego de la oferta y la demanda, de arqueología cuyos servicios debían pagar los propios constructores para realizar las obligatorias catas en los solares preparados para ser urbanizados. El equivalente sería permitir que los fiscales de los juicios los pudieran contratar los propios acusados.

Ahora hay algunas voces importantes que desde el mundo de la arqueología claman contra la destrucción sistemática de los yacimientos pero en los 80 y los 90 yo no oí ninguna. A lo mejor es que estuve sordo pero desde luego la raza de aquellos conservadores míticos que se hicieron famosos en las trincheras de las obras luchando contra políticos y constructores, que los esperaban armados con sus dos cañones, como Enrique Romero de Torres y Ana María Vincent se extinguieron son ellos.

Y las propias administraciones no fueron las menos destructivas. Los destrozos conscientemente perpetrados por los responsables de las obras del AVE en el complejo de la basílica tardoromana de Cercadillas y el barrio mozárabe a principios de los 90 perseguirán su memoria por los siglos de los siglos. Un acto de justicia sería que se les grabara los nombre en una placa que diera cuenta de sus fechorías junto a los restos del yacimiento como escarnio y escarmiento de futuros forajidos del patrimonio.

A raíz del descubrimiento del yacimiento de Cercadillas, en el año 91, el gobierno de Herminio Trigo, promovió una auténtica campaña de desprestigio para crear en la opinión pública un sentimiento contrario a la Arqueología. Así se podía destruir un yacimiento para construir la estación en una zona determinada y no trasladarla 800 metros, ya que se estaba especulando con esos terrenos que habían al lado. Es un ejemplo de algunas opiniones de arqueólogos -minoritarias por supuesto- que, como en este caso el arqueólogo Pedro Marfil, se atrevieron a denunciar lo que las autoridades estaban cociendo.

La destrucción sistemática de los arrabales califales occidentales , desde Gran Vía Parque hasta el Hospital Reina Sofía o su abandono, caso de la mezquita de El Fontanar, doloso con la esperanza de que su olvido les permita construir más pisos sobre sus restos, impidieron la creación de un Parque Arqueológico continuo único en el mundo, que con los adecuados centros de interpretación hubieran atraídos cientos de miles de visitantes y colocado el nombre de esta ciudad a la cabeza de las atracciones mundiales del turismo cultural.


arrabales


El no por silencioso desconocido traslado sistemático de la mayoría de las piezas arqueológicas encontradas en Córdoba a unas naves en Sevilla, el lamentabilísimo estado en que se mantienen los restos de uno de los templos romanos más importantes de Hispania, ubicado para más inri en el propio Ayuntamiento de la ciudad, el olvido supino en que se mantienen los restos romanos del Bulevar, cuya visita sería perfectamente posible si se volvieran a excavar y se planteara un cubrimiento, como ocurre en el Barrio Gótico de Barcelona, que sirviera de piso al paseo, sólo hablan del verdadero interés que por la arqueología tienen nuestros políticos.

El secretismo que rodea al futuro de la Casa Patricia romana encontrada en la zona de Santa Rosa o el abandono a su suerte del arrabal de Saqunda, cuya cercanía al casco histórico podría haber fácilmente rentabilizado su puesta en valor o la destrucción que se está llevando a cabo actualmente de los yacimientos de los arrabales orientales de la Avenida de Libia, son otras de las fechorías que estos políticos nuestros permiten o perpetran impunemente a favor del capitalismo ladrillista mientras expelen por la boca el humo de la fanfarria huera y de unos falsos méritos que sólo cuelan porque se dirigen a una sociedad adocenada y convenientemente estupefactada por los productos del entetanimiento.


En cuanto a los industriales del turismo y de la hostelería, muy principales beneficiarios del desarrollo racional de la industria turística tampoco han levantado nunca la voz para impedir la destrucción de ningún yacimiento. Sólo para pedir la no peatonalización del casco antiguo.

Entonces realmente esta ciudad tiene lo que se merece: el haber perdido una oportunidad histórica de desarrollo en la más puntera de sus actividades, el turismo cultural, y el contar ahora para presentar a su candidatura de ciudad Capital Cultural Europea de 2016 sólo con los restos salvados del naufragio, con la culpa del crimen y con la caspa de su vida cultural real, una caspa que acabará ahogándonos de asco y de tristeza inconsolable. A todos.


DEBO LAS FOTOS A LA AMABILIDAD DE MI AMIGO LUIS (CALLEJA)


Para más información o una más minuciosa descripción de las fechorías contra la arqueología de esta pobre ciudad, imprescindible visitar el blog del arqueólogo Jerónimo Sánchez:


ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO HISTÓRICO EN CÓRDOBA



MATERIALES

EL PROFESOR HIDALGO SOBRE EL YACIMIENTO DE CERCADILLA

ADDENDUM DE 14 DE MARZO DE 2010:

ARTÍCULO DE DESIDERIO VAQUERIZO SOBRE EL TEMA

domingo, 1 de marzo de 2009

Día de Andalucía (siglo XXI)

caballistasdiaandalucia


¿Alguien podría explicarme por qué en Córdoba el único acto cívico callejero que se celebra el Día de Andalucía con las bendiciones de las autoridades autonómicas y municipales consiste en un desfile de señoritos o de gente disfrazada de señorito andaluz montando vistosos y orgullosos caballos de cebo que dejan las calles perdidas de apestosos cagajones?

En el caso de que realmente los cuatrocientos garbosos jinetes vestidos de traje corto y tocados da'lancha que procesionaron ayer sean realmente señoritos remítase el lector a la obra de Díaz del Moral para su correcta interpretación. Pero si sólo se trata de pequeñoburgueses disfrazados se me ocurre siempre la misma reflexión. ¿Por qué mientras en el resto de los pueblos del estado español los trajes folklóricos se basan en fosilizaciones de los trajes dominicales de sus campesinos históricos, en Andalucía el traje consiste claramente para los hombres en el vestido de diario de los señoritos-caciques explotadores cortijeros y para las mujeres en el de domingo de las mujeres del campo, de las jornaleras?

Pero es que yo soy un insonrible y un radical y que por eso, por atender a la raíz de las cosas, siempre acaba por ver lo más sucio y perverso de las manifestaciones humanas que los demás miran con ojos cándidos. Algún día la Virgen del Rosío me lo hará pagar.

Por otra parte, también ayer, Día de Andalucía, veo que uno de los más relevantes artículos del diario monárquico católico ABC consiste en un largo lamento que su crítico oficial de procesiones, Luis Miranda, emite lastimero a la luna de la conciencia ciudadana, ante el intolerable hecho de que Córdoba tiene la peor «ratio» de nazareno por habitantes en Andalucía occidental. Menos mal que no lo lo es de toda Andalucía y que nos ganen en desidia cofrade almerienses y granadinos. Pero qué se puede esperar de la tierra de la mala follá que lleva a gala la intolerable práctica del contapismo en sus bares?

Yo creo que debería pedir ayuda a nuestras piadosas autoridades para que se empeñen en la labor de nazarenizar a TODOS los cordobeses y cordobesas. 325.453 nazarenos y nazarenas en fila de dos ocupando las calzadas, mientras nos aplauden los guiris en las aceras y pernotan en nuestros hoteles . ¡Qué visión! Por cierto habría que ir pensando en contratar granadinos y almerienses para que atiendan los bares, los mesones y los hostales esos días. Y champú, mucho champú para los siguientes.

viernes, 27 de febrero de 2009

Chalanes y trileros en la Sanidad de Córdoba

(Publicado previamente

maquetapmi

Si la Señora Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, Maria Jesús Montero, no hubiera venido hace 3 años a Córdoba con su melena al viento, su cháchara vertiginosa y sus pulcras presentaciones de Power Point a ponernos los dientes largos prometiendo un magnífico Hospital para esta ciudad ahora no tendría que estar haciendo lo imposible por limárnoslos. Tampoco tendría que estar acusando a los que nos quejamos por el dolor que la lima nos infiere de intoxicadores de la opinión pública. Ese malestar lo ha recogido una Plataforma Cívica: No me quites mi hospital que lo único que busca es que esta señora cumpla su palabra. Su palabra de persona, de política y de andaluza. Que si nos utilizó para hacer propaganda de lo bien que lo están haciendo los políticos de la Junta por el bien de todos los andaluces y en concreto de los cordobeses vendiéndonos la moto de que iban a construir un magnífico Hospital moderno y acorde con las normativas europeas si los seguíamos votando, ahora tiene que cumplir. Es sólo eso, muy fácil. Una cuestión de palabra. Y si por alguna razón de tipo presupuestario les va a resultar muy difícil cumplirlo pues que nos lo diga. Que ya nosotros veremos si lo entendemos a no. Pero tratar de engañarnos como a pardillos está muy feo. Vender burros averiados por caballos alazanes como los chalanes de las ferias podrá hacerlo a quien no sabe de dentados equinos, pero no a quienes día a día nos batimos en cuero en la Sanidad Pública. Y desde luego podrá arrancarles su adhesión inquebrantable a Los Principios Fundamentales del Movimiento Chavista a los Jefes de Servicio del Hospital Reina Sofía y a los directivos del Beatiphico Colegio de Médicos, quienes, después de adherirse en principio a la Plataforma y alguno de ellos ser de los primeros en denunciar la burda chirla trilera de la Junta, han reculado visiblemente a la primera que la Consejera les ha chistado (las alargadas huellas de su repentina y sospechosa frenada están bien visibles en las hemerotecas: AQUÍ y AQUÍ), pero la realidad es tozuda y la mentira flagrante y los planos son los planos y la gente que trabajamos en los hospitales entendemos de barcos y de los dientes equinos de las necesidades sanitarias de una población como Córdoba. La señora consejera tendrá el poder y tendrá la pasta, pero no tiene el suficiente arte como para conseguir engañarnos como a gilipollas.

Por mi parte lo único que me chirría en lo personal es estar compartiendo trinchera con gente como periodistas del ABC y políticos del PP, porque sé que lo hacen por mero afán oportunista y que si fueran ellos los que estuvieran en el poder en la Junta habrían privatizado ya hasta los asientos de los parlamentarios. Los ejemplos de Madrid y Valencia son claros.

Mucho peor de todas formas es el editorial con el que hoy dispara su mala leche el PSOE en el DÍA DE CÓRDOBA. Que este periódico está unido umbilicalmente al partido gobernante en la Junta de Andalucía es cosa sabida, lo que no me podía imaginar es que su redacción fuera capaz de llevar a ese extremo las órdenes recibidas. Y en este editorial ofenden gravemente a miles de trabajadores del Hospital que sin ser Jefes de Servicio (los demás no existimos para ellos) tenemos criterios propios acerca de lo que debe ser una Sanidad Pública. Acusarnos de ser puras marionetas del PP sólo indica que no han investigado nada y que se trata de una más de las contraofensivas que desde la Consejería de Salud están llevando a cabo para cometer su estafa sin demasiados costes. Y así lo han declarado en una carta esta mañana los trabajadores del Materno Infantil al Diario CÓRDOBA.

Lo siguiente será que el gobierno municipal se desdiga de su apoyo inicial a la Plataforma. Rosa y sus muñecos (me niego a considerarlos de Izquierda Unida) y su partenaire de luna de miel el PSOE lo hicieron con la boca chica, porque entendieron la gravedad del asunto pero sin pringarse demasiado. Ahora tienen la oportunidad de desdecirse. Y lo harán. ¿Qué va la apuesta?



Menos mal el Cambio Climático ese o la Gran Crisis van a volver a este planeta al estado del Eoceno.

domingo, 22 de febrero de 2009

SE NOS HA MUERTO ASI DISI

ASIDISI


ASI DISI, nuestro gato se ha muerto. En un pis pas, casi sin darnos cuenta. Anteayer se puso penoso y se pasó el día casi sin moverse del mismo sitio, dormitando. Ayer por la mañana descubrimos que la orina estaba tintada de sangre y que no quería moverse de su caja de arena. Movilizamos nuestros contactos y conocimientos y le diagnosticamos una infección urinaria o una cistitis. Compramos en la farmacia un medicamente específico y le dimos la dosis correcta. Por la tarde entró en barrena en un estado semicomatoso y esta mañana amaneció muerto, sobre la misma toalla en que lo dejamos por la noche y en la misma postura con que solía dormir al sol en medio de la terraza. No había cumplido aún los dos años.

Lo echaré de menos. Cada mañana cuando me sentaba ante el ordenador, después de hacerme un café y echarle su ración de pienso se subía sobre mi regazo en la enagüilla del brasero. Mientras pensaba en lo que escribiría en este blog le acariciaba la cabeza y escuchaba ronronear su pequeño pero potente motor de mostrar placer.

Sandalia, la vieja gata con la que hizo tan buenas migas desde el principio nunca fue tan cariñosa. Por ahí sigue, arrastrando su quejoso celo invernal, nunca satisfecho, porque ASI DISI estaba castrado. No sé si ella lo echará también de menos.

AQUÍ podéis ver todo lo que escribí sobre desde que llegó a esta casa.

miércoles, 18 de febrero de 2009

PERSÉPOLIS (SHIRAZ)

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE



busesnucao

El movimiento del tráfico en Irán, como en todos los lugares donde la religión impone su moral revelada sobre la razón cívica, se basa en el subolismo más estricto. Parece como si todos los mandamientos más o menos amorosos de sus fuentes encantadas se unificaran en uno cuando los creyentes están al volante: yo, mí, me, conmigo o primo io, secondo io e terzo il mio cane. El vehículo más grande es siempre el que tiene derecho de paso y por supuesto los peatones son el último eslabón de la cadena: jamás vi a un conductor de cualquier vehículo rodado iraní ceder el paso a un peatón en un paso cebra con el semáforo peatonal en verde. Así que la forma de cruzar una calle se convertía en una aventura cuyo éxito dependía de la mayor o menor posibilidad de asimilarse a la sombra de un nativo perfectamente entrenado y convertirlo en escudo humano, salvífico parapeto en caso de emergencia. Es esa ausencia de espíritu cívico en el tráfico, que se basa en el contrato social y no en el pegamento de la fe, de las cosas más desesperantes de sobrellevar en el país de los ayatolas.

Durante el viaje de Yazd a Shiraz nos tocó un conductor joven que se pasó el viaje haciendo diabluras: tonteando con el pasajero colega que se sentó a su lado a costa de un carnet de chica, posiblemente perdido, y del número de móvil que venía en él al que llamaron repetidas veces. Pero lo peor vino cuando aprovechando las largas rectas del desierto colocó hábilmente un periódico deportivo ajustado con las manos al volante y se puso a leerlo sin que nadie del pasaje le llamara la atención.

A todo aquel escalofriante alarde tuvimos la bendita suerte de poder asistir en primera fila por la cruel deferencia de los acomodadores de cedernos los asientos más delanteros a los tres guiris que viajábamos en el bus: nosotros y un neozelandés con el que acabamos trabando cháchara urgidos por la delirante sensación de encontrarnos en manos de un confiado desnucado seguidor de la máxima coránica del lo que está escrito sucederá y lo que no está escrito, pues no. Con todo conseguimos llegar sanos y salvos a Shiraz. No debía estar escrito a pesar del empeño de redacción y buena letra que en el libro del destino puso el simpático conductor.

El hotel Eram es el hotel más recomendado por las guías y en los foros de internet tanto por su situación céntrica como por su relación calidad-precio. Sobre todo si se consigue pagar en iraní. Efectivamente por primera vez nos encontrábamos con la duplicidad de precio, uno para nacionales y otro para extranjeros. En el mostrador se encontraba perfectamente a la vista, como es obligatorio, el listado de precios de las habitaciones en inglés y en iraní. La ventaja de conocer la grafía arábiga me permitió descubrir el asunto: el precio de la doble para los extranjeros era de 60 $ (50 €) en la pizarra en inglés. 482.000 riales (34 €) en farsi. Yo había leído que era frecuente y legal, así que tras algunas protestas consintieron en aplicarnos la tarifa nacional. Se defendieron especialmente de la acusación de política racista que les hice, aunque al final yo creo que pesó más la amenaza de irnos a otro.

El hotel es soberbio, moderno, confortable y cuenta con el impagable aliciente de contar en su staff con Hossein Soltani, un tipo genial que se gana un sobresueldo poniéndose él y su coche al servicio de los viajeros que lo contraten. Y en Shiraz es indispensable contar con alguien así, porque visitar Persépolis es prácticamente imposible hacerlo por libre. Así que eso hicimos junto con Anthony nuestro nuevo amigo neozelandés, compañero de viaje agradable y con una paciencia infinita para con mi infumable inglés. Hossein habla bien el inglés y está esforzándose realmente en aprender español, a la vista del incremento de viajeros ibéricos en los últimos años. Ofrece servicios de sólo chófer o de chófer y guía en las ruinas, pero tanto Anthony como nosotros preferimos sólo sus servicios como conductor, lo que cumplió con una suavidad desconocida en el país. Sin salirse casi nunca lógicamente de lo correcto Hossein nos contó montones de cosas sobre la ciudad y el país en general durante el trayecto de ida y vuelta e intercambiamos persa por castellano constantemente. A la vuelta le regalé uno de mis libros de conversación de español-persa.

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La ruinas son espectaculares y comienzan a impresionar incluso antes de subir a la enorme plataforma donde se encontraba el palacio. Un impresionante muro perfectamente liso construido con unos enormes sillares te da la bienvenida y te conduce por una escalera a la explanada donde se suceden las maravillas arqueológicas. A estas alturas, después de haber visto tantas ruinas todavía me sigue impresionando emocional y estéticamente la contemplación in situ de piezas como los bajorelieves de la escalinata de la Apadana o los soberbios toros alados de la entrada al complejo. La vista del conjunto desde la tumba de Atajerjes II, excavada en la montaña, quita el aliento.

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Leo así mismo desde lo alto de esa tumba la crónica de la fiesta que el último shah dio en aquellas ruinas en conmemoración de los 2.500 años de la fundación del imperio persa y trato de reconstruirla mentalmente. No sé si existen fotos, pero los textos hablan de una orgía de lujo y despilfarro no ya absolutamente indecente, sino ni siquiera imaginable para una mente de clase media. Yo no sé si el régimen de los ayatolas es peor para los iraníes que el del sha (la represión y el número de sus víctimas es muy similar), pero sólo por la responsabilidad de semejante acto de repugnante soberbia el destronado sátrapa se mereció ver su nombre arrastrado cien mil veces por el fango del odio y del desprecio de todos sus exsúbditos.

Una curiosidad añadida es la constatación de la incorregible vanidad humana patente en los graffitis que cubren las paredes de la entrada principal. Algunos de ellos son ya un monumento en sí mismos, como el de un corresponsal del New York Herald que merodeaba por Oriente Medio antes de ser comisionado para buscar en el corazón de África al explorador blanco por antonomasia y emitir una de las frases más famosas de la Historia: Mister Livingston, I supose.

persepolis

La visita se completa con una parada para ver Naqsh-e Rajab tres preciosos bajorrelieves esculpidos en la roca, muy escondidos en un pequeño recodo y las tumbas de los emperadores, Naqsh-e Rustam, otro de esos míticos lugares que hemos visto cientos de veces en los libros de Historia o Arqueología y cuya visión en directo nos proporcionan mil sensaciones inefables: los mausoleos cruciformes excavados en la roca a gran altura de Darío I y II, Jerjes y Atajerjes I.

Los especialistas o muy colgados de las ruinas pueden visitar muchos otros lugares, que según se afirma, no pueden abarcarse en una semana. Nosotros preferimos, una vez visto lo principal, dedicarnos a la propia ciudad de Shiraz. La de las rosas, el vino y los poetas.

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ÍNDICE DEL TEMA

  • ME VOY A IRÁN
  • VISLUMBRES DEL IRÁN
  • TEHERÁN (I)
  • TEHERÁN (II)
  • TEHERÁN (III)
  • KASHAN-ABYANEH
  • KASHAN, ROSAS EN EL DESIERTO
  • YAZD, DE ADOBE Y AZULEJO
  • YAZD, DE MARTIRIOS Y DULZURAS
  • YAZD, ZOROASTRIANOS Y ATLETAS DE ALI
  • sábado, 14 de febrero de 2009

    martes, 10 de febrero de 2009

    LA CALLEJA DE LAS FLORES BOMBARDEADA DESDE UN SUBMARINO

    A nuestro tabernero

    Exactamente igual que hicieron desde el aire y a cara descubierta con el Palacio de la Moneda los militares fascistas chilenos, alguna de las fuerzas reaccionarias cordobesas (que incluyen elementos de formaciones que llevan la izquierda en su nombre), una alianza entre algunas de ellas o directamente todas unidas en confederación han debido pagar a escote a un hacker mercenario o utilizado a alguno de sus empleados sibwanista (gracias Perol por el término) en tareas de ingeniería informática para poner, en este caso con una cobardía que los coloca por debajo de los milicos chilenos, como ratas de alcantarilla, desde un submarino escondido en las cloacas de la red, fuera de combate a la única tribuna pública de esta ciudad que viene (no hablaré en pasado, vivedios) señalando con su dedo de señalar la estupidez, la corrupción, la sinrazón y la roñosa carcunda que corroe las estructuras sociales, culturales, políticas y económicas de esta extraña ciudad anclada aún con los lastres caciquiles del siglo XIX: LA TABERNA VIRTUAL DE LA CALLEJA DE LAS FLORES.

    El problema que se han encontrado en los últimos tiempos los centros de poder grandes o chicos, es que, a pesar de que son dueños de todos los cauces de emisión masivos de órdenes camufladas que les proporcionan el control total de los comportamientos de las masas sociales las nuevas tecnologías que se lo permiten, permiten a la vez la existencia de pequeños agujeros en infinito número, como poros que atraviesan la coriácea piel con que han revestido la realidad. Miles de blogs, foros, anillos informativos alternativos surgidos libremente en la red escapan al control de la información que la brutal máquina neocapitalista impone para conseguir domeñar las rebeldías y la contestación a la explotación bajo previa cretinización de los cuerpos sociales. En los espacios mayores la importancia de la contestación se diluye y queda contrarrestada por la enormidad de medios con que cuenta el poder totalitario, pero en los espacios pequeños, caso de las ciudades o los pueblos, la red rebelde supone un daño corrosivo, un terrible escozor en culo de los ostentadores de los cargos públicos y de los detentadores de glorias locales, simplemente por motivos de escala, mucho mayor. No sé cuánto tiempo tardarán en conseguir taparlos ni si lo conseguirán completamente, pero están en ello. El Gran Poder (y no precisamente el sanguinolento ese que adoran los cofrades sevillanos) ha comenzado hace tiempo su Cruzada Ideológica, de la que la satanización de la red con el ya mololiente asunto de la pederastia es sólo el más vistoso de sus argumentos. En los ámbitos del Pequeño Poder, municipal y autonómico principalmente, dada su proverbial esencia analógica, las reacciones tienden a ser más brutalistas (del tipo de Bermúdez me contrata un par de gorilas y que le partan las piennas a esos capullos que me andan tocando los güebos o en su defecto a un hacker que les meta un viru desos que los joda bien jodíos).

    En la Calleja se abrieron debates de una enjundia desconocida en esta ciudad como el de la estupidez de unos políticos que planean la destrucción de un jardín histórico para construir una biblioteca, la corrupción urbanística en todos sus aspectos (desde el sandokanismo hasta el de las VPPO (Viviendas Piratas de Protección Oficial o metástasis parcelista), la nunca vista milagrosa conversión de nuestra alcaldiosa Rosa Aguilar desde el materialismo histórico al catolicismo gore cofrade, vía su director espiritual (Clergyman Spiritual Coaching) el exobispo y Gran Brujo Hacedor de Lluvia, Monse Ajenjo, la destrucción sistemática del patrimonio y el timo urbanístico de las calles pavimentadas de plasticuchi manguichurri, el terrible fangal de Cajasur, sobre la reforma del puente romano o sobre las alcayatas que clavan los curas en los muros milenarios de la Mezquita para colgar cuadros con marcos de Ikea de la escuela de Kiko Argüello.

    Se debatió así mismo sobre política nacional e internacional, sobre la locura del crecimiento sin fin, de la destrucción del medio ambiente. En lo cultural se pusieron en solfa a personajes tan merecedores como el escritor Azaústre, nombrado por todos los callejeros como El Rey del Tropo Frito, la elevación a los altares de la gloria y considerando de mascota del foro a don Hodierno Manuel Cuenca Toribio por sus maravillosas perlas columnarias lisérgico-jurásicas, la venalidad de la prensa cordobesa, se vapuleó sin piedad a un organismo tan casposo y apolillado como la Real Academia de Nobles Letras y Bellas Artes o como coño se llame...

    Pero lo que dejó descolocadas todas las previsiones fue la conversión hace unos años de una línea del foro de la Calleja en el foro de debate interno de una formación que gobierna en esta ciudad y que se supone que es la más apegada a sus bases, que carecen de vías democráticas y adecuadas para expresarse. Efectivamente, antes de las últimas elecciones los militantes de Izquierda Unida usaron masivamente el foro para tirarse los trastos a la cabeza y mostrar pública e impúdicamente (para gozo de muchos) sus carencias democráticas. Más de cien mil visitas y más de 1.500 entradas avalan la importancia que tuvo el foro de la Calleja en los acontecimientos que sacudieron a la formación en aquellos días.

    Ante la brutalidad y eficacia del cobarde ataque y ante la patente vulnerabilidad de nuestro techo, un grupo de tabernarios hemos abierto un blog para resistir. Así que los miles de cordobeses que visitaban asiduamente la taberna como simples lectores tienen donde seguir tomando los medios de la democracia y de la participación. Y desde luego tienen la oportunidad también de expresarse libremente desde la barra o en las mesas del debate.

    NUEVA O PROVISIONAL

    TABERNA DE LA CALLEJA DE LAS FLORES

    domingo, 8 de febrero de 2009

    La patera de los ricos

    lapateradelosricos

    Podría tratarse de una viñeta de El Roto, pero es un cuadro de Manuel Alcorlo que descubrí recientemente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque es de los aós 80 parece que lo hubiera ejecutado pensando en lo que ocurre estos días...

    miércoles, 4 de febrero de 2009

    EL PSOE O LA IZMIERDA REAL

    Las tres últimas actuaciones del partido en el gobierno han ido encaminadas a solucionar los tres más graves problemas que tiene este país en las tres vertientes clásicas: la religiosa, la político-social y la económica.



    En lo religioso frenando las iniciativas laicistas ante la visita del 'número dos' del Vaticano. ¿Qué quiere decir esto en términos claros que el pueblo llano lo entienda? Pues sencillamente que los miembros del gobierno de izmierdas de España van a seguir lamiendo hasta el último pelito del ojete del Ente Vaticano hasta dejarlo como una patena. Una patena que servirá para que no se les caigan al suelo las hostias que los sicarios nacionales de ese mismo Ente mafioso les van a seguir dando de todos modos.

    En lo político-social, sección Memoria Histórica, atacando agresivamente (con una contundencia inusual en diplomacia, dice la noticia) a los miembros del Comité de los Derechos Humanos de la ONU que pedían la derogación de la Ley de Amnistía de 1977 para que los tribunales pudiesen perseguir, sin impedimento legal, los crímenes del franquismo. Claro que teniendo en cuenta que una de las tesis oficiales de los turiferarios socialistas del gobierno es que no ha habido procesos y las fosas no se abren en España porque sigue vigente el pacto “por la reconciliación histórica” sellado en su día por los postfranquistas y el PCE en febrero de 1976 tras la matanza de Atocha, pacto que viene condicionando la vida política española desde entonces y en el que el PSOE jugó el papel de convidado de piedra ante los dos actores (comentario 24), todo queda absolutamente aclarado. Los banda armada que seguía manteniendo secuestrado al país no cuenta para nada, claro.

    En lo económico, el gobierno se ha empleado a fondo en capear los efectos de la crisis. Por ello ha encargado la compra de 100.000 pelotas de goma para las fuerzas antidisturbios. Con esta espectacular medida nuestro eficaz gobierno mata (con perdón) dos pájaros de un tiro: reactiva un sector clave de la industria española como es el de armamento y permite a las fuerzas de orden público contar con el suficiente material disolvente para cuando la gente se de cuenta de que los bancos se quedan con la pasta que el gobierno le acaba de soltar sin encontrar contrapartida y se le acabe la paciencia, esa que dice tan seriamente el ministro Sebastián que se le va a agotar a él. Sacos de pasta para los ricos y pelotas de goma para los demás. El verdadero rostro de la izmierda española.




    Desde aquí muestro mi solidaridad y mi pena, como contertulio habitual que soy del foro CALLEJA DE LAS FLORES, por el brutal ataque (DOS) que ha sufrido su servidor y que ha hecho que lleve caído tres días. Las sospechas acerca del origen del ataque apuntan directamente a la ciudad de Córdoba. Como ese foro es el único en la ciudad que se atreve a levantar el pico del manto purpurado de ribetes dorados que oculta las toneladas de mefítica basura que corrompen las estructuras sociales, políticas y económicas de esta pobre ciudad no tiene nada de extraño que se haya convertido en el blanco de los corruptores y sus sicarios. El problema es que éstos son tantos y tan variados sus poderes que localizar exactamente el ventanuco de donde salió la bocacha del rifle que el cobarde blandió para dispararnos es sumamente difícil. Ojalá te mueras, cabrón.

    martes, 3 de febrero de 2009

    UNA SEMANA EN TÚNEZ (V)

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    PICOTEANDO POR LA MEDINA DE TÚNEZ



    Desde la Place du Gouvernement se accede directamente por la rue de la Casbah y por la primera puerta a la derecha al zoco de las chechías (suq al-shauashi), los bonetes típicos de los hombres tunecinos cuya secreto de fabricación artesanal viene pasando de padres a hijos desde el siglo XVII en que los exiliados moriscos lo introdujeron en el país. Porque efectivamente ese bonete era el que usaban los musulmanes españoles, devenidos luego en moriscos y luego en expulsados de su tierra. Se fabrica de lana de oveja tejida a ganchillo, cardada, moldeada con calor y teñida con la apreciada cochinilla, colorante rojo provinente de las Islas Canarias. La artesanía de las chechías sufre en la actualidad una acusada decadencia, a pesar de que se siguen exportando a todo los países del Maghreb. Pero su uso popular ha quedado ya restringido en todos ellos a las personas de edad. Hoy en día unos pocos de los talleres-tienda siguen manteniendo la industria casi exclusivamente de cara al turismo y muchas de ellas han sido transformadas en locales de venta de la adocenada parafernalia turística, aunque conservan su decoración polícroma en madera labrada inspirada en los motivos nazaríes y de sus paredes penden aún viejas fotos de la Alhambra y la Mezquita de Córdoba.


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    Desde el zoco de las chechías se accede fácilmente al suk el-Berka, el antiguo mercado de esclavos. Todavía se conserva una solitaria columna, pintada con el típico motivo turcomano en espiral de verde y rojo, en una esquina en la que se ataban a las más hermosas esclavas para su venta, según nos contaba, poniendo ojillo libidinosos, a mí y a mis colegas estudiantes del Instituto Burguiba uno de los camareros del café Manouchi. Porque eso, ese café. era lo que andaba buscando por esa zona de la medina.

    Cuando en el año 90 pasé parte de un verano en la ciudad estudiando árabe, el café Manouchi era el lugar de encuentro de un grupo de colegas en nuestras frecuentes escapadas a la medina desde el Foyer donde nos alojábamos. Se trataba de una antigua wukala (hospedería de lujo, especial para comerciantes ricos) situada en pleno corazón de la medina. Debía ser mucho más antigua pero su aspecto actual podría situarse en el siglo XIX. Las paredes tanto de las habitaciones como del patio porticado estaban completamente recubiertas de azulejos formando cuadros, algunos de los cuales, representaban, caso insólito en la iconografía cerámica tunecina, seres vivos, tanto animales como humanos. El local estaba siempre muy animado frecuentado por chicos locales (las únicas chicas eran nuestras compañeras europeas) y resultó pronto un buen sitio para practicar el árabe que íbamos aprendiendo en las clases con ellos. ¡La de cafés turcos, narguiles y conversaciones con la variada gente del Instituto que disfruté allí aquel verano! Recuerdo a una chica de Sarajevo que nos hablaba de la armonía que reinaba en su ciudad entre musulmanes, católicos y ortodoxos. Un año justo antes de que empezaran los primeros problemas que luego desembocarían en la terrible matanza. Y cómo yo defendía ante ella que eso sólo era posible por la desactivación de las religiones que había llevado a cabo el dictador Tito. ¡Cuánto me acordé de ella en los años posteriores!



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    Cuando esta vez llegué al café ya me sorprendió encontrar la estrecha entrada cubierta de bagatelas para los turistas, así como el pasillo que conducía al patio. Pero la más aguda de las decepciones se apoderó de mí cuando descubrí que mi añorado café había desaparecido y que ahora la vieja wukala se había convertido en una enorme tienda de gilipolleces para los guiris. Una vez repuesto me dediqué a tratar de encontrar los azulejos entre la jungla de chucherías que cubrían absolutamente todo: las paredes , los techos, las columnas, los arcos... Los vendedores me contaron que hacía siete años que dejó de ser un café. Problemas con las drogas y peleas por las cartas llevaron al dueño a traspasarlo con cambio de negocio incluido, me dijeron. No creo que fuera esa la causa. Al final ellos mismos me confirmaron que realmente era infinitamente más rentable la nueva dedicación que la antigua. Y ahora viven de esto 10 familias cuando antes lo hacía una sola.



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    Me entretuve comprobando el estado de los azulejos y no logré descubrir daños apreciables como clavos clavados en ellos. Parece que los comerciantes los seguían cuidando, aunque desde luego su vista era imposible. Busqué especialmente uno, situado en un rincón del patio, que me gustaba mucho y que representaba una mujer junto a una tumba. Me sorprendía la perfección con que estaban dibujadas las letras de la lápida y lo extraño del brazo desnudo que la mujer ostentaba. Lo encontré no hace mucho en un libro sobre arte tunecino, de donde he sacado la foto que cuelgo. Seguía allí, oculta bajo un montón de bolsos de cuero.

    Otro de los lugares que quería volver a visitar es la tumba de un personaje del que tuve la primera noticia muchos años antes de ir a Túnez, a través de los libros de Juan Goytisolo. Se trata de Ibn Turmeda, nacido Anselm, un fraile mallorquín del siglo XIV, capellán de la guarnición de mercenarios catalano-aragoneses contratados por el monarca hafsí de Túnez que acabó convirtiéndose al Islam. Sus libros, los anteriores y los posteriores a su conversión son obra de un claro racionalista y su crítica al antropocentrismo en su célebre Diatriba del asno son un precedente del apenas velado ateísmo renacentista. Alcanzó gran fama entre los musulmanes, siendo conocido por su nombre adoptado tras su conversión ‘abd-Allah y por el sobrenombre de Al Turyaman (el Traductor). Sigue siendo muy venerado por los musulmanes quienes a su muerte le construyeron una ermita, aunque su tumba se encuentra a unos metros de aquella, en mitad de una calle, a la entrada del suq as-Sekajjin (de los fabricantes de sillas de montar), pintado como la puerta de un hammam. No sé si existirá otro caso parecido en el mundo de tumba callejera.

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    Contemporáneo de Ibn Turmeda, aunque nunca llegaron a encontrarse, fue Ibn Jaldún. Uno de mis héroes a quien guardo devotamente en mi heroeteca junto con Averroes, Spinoza, Marx y Darwin. Aunque a veces he soñado con la fantasía de que ambos se llegaranb a encontrar lo cierto es que Ibn Turmeda llegó a Túnez en 1487, cinco años después de que el filósofo se marchara a El Cairo definitivamente. Ibn Jaldún es uno de esos casos intelectuales revolucionarios que partiendo de una tradición anterior que evoluciona cadenciosamente proporcionan de repente un tremendo salto al pensamiento de su época. La visión que de la Historia planteó supuso un salto revolucionario que hizo pasar a una materia que no iba más allá de una enumeración más o menos coherente de hechos a la consideración, desde el punto de vista actual, de una ciencia con todas las de la ley. El problema de la obra de Ibn Jaldún (exactamente igual que la de Ibn Rushd, Averroes) fue que no tuvo continuidad dentro de su medio natural, el mundo islámico, dado el proceso de imparable decadencia en que se hallaba inmerso, impidiendo lo que, aventurando quizás mucho pero no demasiado, pudiera haber sigo el germen de una renovación en las relaciones de la ciencia y la religión musulmana, y por otra parte no trascendió a la tradición occidental hasta bien entrado el siglo XIX cuando los europeos quedaron deslumbrados por la modernidad del pensamiento de Ibn Jaldún. Son tópicas ya las alusiones a sus planteamientos acerca de la importancia determinante de los modos de producción económica en la conformación de los distintos tipos de sociedad, que desarrollaría el materialismo histórico marxista 400 años después.

    Pero yo lo que quería era visitar la calle donde nació, una zona de la medina que acogió desde muy pronto a los primeros exiliados andalusis. En el caso de la familia de Ibn Jaldún, una importante estirpe sevillana que dominó los resortes políticos de la ciudad desde prácticamente los tiempos del emirato de Córdoba, el exilio vino dado por la conquista de la zona occidental de Andalucía por el rey Fernando III de Castilla en 1248. Tras una estancia de algunas décadas en Ceuta se traslada a Túnez donde son acogidos por el monarca hafsí a comienzos del siglo XIV. Ibn Jaldún siempre consideró a Al Andalus su verdadera patria, cuyos ya menguados territorios visitaría en varias ocasiones. La posición económica de la familia Jaldún se nota en la calle que eligen para vivir, la más aristocrática y la más larga de la medina, a la que atraviesa completamente de norte a sur. Hoy día la calle recibe varios nombres a lo largo de su recorrido, siendo el trozo correspondiente a la actual Turbet el Bey en la que nacería el futuro genio de las ciencias sociales. Se encuentra, como toda la medina, a la nada que nos alejamos del cogollito turístico central en muy mal estado, necesitada de múltiples arreglos que le devuelvan su esplendor original. Casi al final se encuentra uno de los más importantes monumentos de la medina y que le da nombre, Turbet el Bey, las tumbas de los gobernadores turcos de la ciudad y de sus familias, de interés limitado, aunque digno de visitarse. Justo un poco antes del monumento, la calle de los Jueces comunica Turbet el Bey con la rue des Andalouses, cuyo nombre habla bien claro de la condición de sus habitantes en el pasado.


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    El gobierno tunecino decidió homenajear hace años a su hijo más importante, por supuesto después de Aníbal, erigiéndole una escultura en el corazón de la ciudad nueva. Ni el Ayuntamiento de Córdoba, el mayor perpetrador de horripilantes esculturas urbanas del hemisferio norte, hubiera superado la afrenta que el tunecino perpetró con el genio andalusi. Sin comentarios, dejo prueba fotográfica de ello. No tengo palabras con que modestamente vengarme o hacer justicia con el responsable de la canallada.



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    La gran Mezquita Zeituna se alza en el corazón de la medina, en la cima de un cerro con el que se topan quienes provienen de la calle Zeituna que nace en Bab el Bahr y que hace que haya que subir unas escaleras para acceder a su patio. Desde él es posible contemplar sólo el atrio principal con sus columnas coronadas por capiteles romanos y bizantinos y el majestuoso alminar, obra del siglo XIX e inspirado directamente en el de la mezquita de la Casbah, y por tanto tataraniento directo del de la mezquita de Córdoba, como os contaba el otro día. Un paseo interesante es recorrer todo su perímetro por fuera e ir descubriendo en sus escondidas puertas los restos de arquitectura clásica en ellas inscritos.


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    El resto de la medina, en la que se esconden muy interesantes tesoros histórico-artísticos, es posible recorrerla, al contrario de las marroquíes, con la ayuda de una guía y un plano, pero primando el dejarse llevar por el vagabundeo, para descubrir por nosotros mismos sus zocos, sus mezquitas y sus medersas. Uno de mis lugares favoritos es la zona de la mezquita del Qsar, justo al lado de Bab Menara y de la salida del zoco Sekkajin , donde se encuentra la tumba de Ibn Turmeda. Se trata de una mezquita pequeña, de sillares poderosos construida en el siglo XII y con un alminar del siglo XVII muy bonito, de estilo andalusí, para variar, cuya vista viniendo desde el exterior de la medina impresiona por lo estético del conjunto que forman los arcos que lo une al muro contrario, el color dorado de la piedra y la gracia del minarete, formando una estampa realmente encantadora.



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    Como las tempranas cenas que nos proporcionaba el buffet libre del hotel eran rotundas y exquisitas, tras dos días de haber almorzado en restaurantes de fuera, y haber llegado casi sin ganas a la cena, decidimos restringir la comida del mediodía a un simple piscolabis. Eso fue posible sólo a medias. Descubrimos un local de comida rápida y pizzería donde servían unos superbocadillos de chawarma para morirse. Limpio, moderno y siempre abarrotado quedó convertido en el lugar de parada obligada camino de la estación de los louages a Hammamet. Estaba rotulado con el imaginativo nombre de Mamma Mía y se encontraba en la calle Yugoslavie, a dos pasos de la place de Barcelone, justo frente a la puerta trasera de la embajada de Francia, donde siempre había una enorme cola de gente tramitando el visado.



    ÍNDICE DEL VIAJE

    HAMMAMET
    DOUGGA Y TESTOUR

    DE ALMINARES ANDALUCES
    KAIROUAN

    domingo, 1 de febrero de 2009

    LA NATURAL COMPLICIDAD CON LOS CRÍMENES ISRAELÍES

    Hablamos C. y yo esta mañana ante una cerveza en Plateros. Le cuento lo que leí que había dicho recientemente el director del periódico ultraderechista La Razón, Francisco Marhuenda. En un debate sobre la masacre de Gaza, Marhuenda, que une a sus convicciones políticas ultraliberales las religiosas ultracatólicas y que está empeñado en una campaña personal contra los defensores del aborto a los que califica sin ambages como criminales, cuando se le presentó la evidencia de los 300 niños muertos por los ataques indiscriminados del ejército israelí contestó impasible: ¿Y cuántos de ellos mueren normalmente por causas naturales?

    ¿Son así de cabrones naturalmente, tienen de verdad tan mala entraña o lo hacen por las habichuelas? Me pregunta C. Es difícil delimitar el grado de cabronismo en estos elementos. Le digo. Los hay desde luego que merecen cada una de las letras del insulto, mercenarios voluntarios como son. Jiménez Losantos y su repugnante caniche lengüerín, esa especie de Golum Moral (y físico) que responde al atroz calificativo de Gabriel Albiac. Ateos al servicio de la Iglesia Católica los dos y uno de ellos también al del estado de Israel, de quien dicen las malas lenguas que junto con Pilar Rahola cobra subterráneamente. A través de ellos la Iglesia Católica hace su guerra a la competencia, el Islam, además de a cualquier forma de racionalidad democrática. Y nada mejor que aplaudir el exterminio de un buen puñado de musulmanes. La patraña de que en sus medios de comunicación existe libertad de pensamiento es fácilmente desmontable sólo con escuchar el nombre de sus dueño: la Conferencia Episcopal Española, un organismo antidemocrático por esencia, basado en un sistema de obediencia jerarquizada que controla hasta la última brizna de hierba que crece bajo sus malolientes sotanas. Así que esos dos exizquierdistas, exmarxistas, esdetodistas que venden sus habilidades intoxicadoras al Ente Vaticano son sólo eso, unos mercenarios, con toda la carga semántica de ese término, sin libertad para comunicar nada que no haya sido previamente diseñado por un estratega ensotanado. Quien quiera mearse de la risa puede expurgar en los archivos de la revista de tendencia marxista leninista de los 70, El Viejo Topo, los artículos que perpetraban los dos pájaros. Y como el máximo representante del amoralismo filosófico, Gabriel Albiac no es (afortunadamente) demasiado conocido puede el curioso comprobar AQUÍ su capacidad de comportarse como un racista de la peor especie asistiendo a la denuncia pública que parte de sus alumnos de la Universidad Complutense de Madrid levantaron contra él. O a una semblanza que le hizo Carlos Tena no hace mucho.

    Pero a mí me da mí me da igual que unos sean sinceros y que otros sean mercenarios. Igualmente dañinos son porque defienden la injusticia como forma normal de actuación de los políticos y de los ejércitos. Sí me preocupan más los defensores de esa injusticia que se dicen aún progresistas. Los que a la sombra del PSOE se reclama de izquierdas, es decir luchadores contra la injusticia en cualquiera de sus formas, pero que en sus descensos a los infiernos de la justificación de los hechos de los apóstoles socialistas españoles se pringan del cieno de la iniquidad hasta los ojos. Y el hechos fundamental de esos apóstoles socialistas es que están sistemáticamente justificando el que un estado poderoso machaque, empobrezca, bloquee y de vez en cuando asesine a sus vecinos a los que asfixia sistemáticamente con el fin no confesado de destruirlos para ocupar su espacio. Muchos callan, probablemente porque en el fondo se sientan avergonzados, pero otorgan. La evidencia de la injusticia es tan rotunda que los aplasta en su fuero interno. Otros, en cambio, gallean y alardean de tener justificaciones perfectamente válidas. Aunque no sea un argumento de peso, sólo tienen que comparar esas justificaciones con las que presentan las fuerzas más reaccionarias contra las que sin embargo dicen luchar. Porque sus posturas no se apartan un milímetro del guión que los asalariados del gobierno israelí o los racistas (ellos sí) antiislámicos pregonan. Que se trata de un caso de defensa propia, que los cohetes kashan, que el derecho a existir de Israel, que Hamas está formado por un puñado de terroristas... Esa el la gran victoria de Israel, la que apuntala sus nefastas aunque mortíferas campañas bélicas (perdón, criminales, la guerra es otra cosa) contra sus vecinos. Como decía Edward Said, los que justifican por sistema los crímenes de Israel siempre empiezan por el último o penúltimo episodio, nunca por la raíz del problema. Ya ni siquiera se habla de las resoluciones de la ONU para que Israel devuelva lo robado y resarza a los damnificados por su política de limpieza étnica llevada sistemáticamente a cabo desde 1948. Ya siempre la culpa es de los palestinos por removerse cuando lo pisan. No han comprendido que son un pueblo vencido, como decía hace poco un general israelí. Y eso significa que tienen que aceptar el saqueo, como en los tiempos bíblicos.

    Y la última pedrada a la razón de la justicia de estos gallitos socialistas ha sido escandalizarse por la aceptación por parte de un tribunal español de la denuncia por crímenes de guerra a unos verdaderos criminales de guerra que perpetraron una matanza (una de tantas) contra civiles palestinos desarmados. Militares israelíes, claro, impunes en su país por razones obvias. Sus apóstoles, Moratinos, Fernández de la Vega, Zapatero, se han aprestado rápidamente a tranquilizar al gobierno israelí prometiéndole ¡¡¡CAMBIAR LA LEY!!!, para que sus criminales sigan siendo impunes también para la justicia española. ¿Porque peligran, tal vez, las ventas de armas, que envilece a todos los españoles? Cambiar una ley que no gusta a un país extranjero porque amenaza con no comprarnos las armas que le sirven para cometer sus crímenes, es la más perfecta de las infamias que nuestros gobernantes podían perpetrar.

    Los que defienden a estos políticos son los mismos por otra parte que andan exigiendo con voz ostentórea la apertura de una gran causa judicial contra el franquismo. La condición de catecúmenos del PSOE, un partido liberal gestor sólo de un triste posibilismo, al que la ideología de izquierdas sólo le sirve para decorar sus mítines vacíos de contenido, los ciega de tal manera que no son capaces de entender que la lucha contra la injusticia es universal y que esos juicios generales que dicen reclamar para devolver la dignidad a la República asesinada por el fascismo participan de la misma textura moral que la que reclaman las víctimas del terrorismo de estado israelí. Y de no darse cuenta que es el propio partido al que pertenecen o al que votan con arrobada fruición el que sistemáticamente bloquea disimulada, pero eficazmente, cualquier intento real de llevar a cabo ese anhelo de justicia que tantos esperamos. Que la postura del gobierno español de no ayudar a los masacrados palestinos es tan abominable como la de las democracias europeas que no ayudaron a la República por el temor infundado a la probabilidad de una revolución proletaria. Ahora el temor ya no es al fantasma del comunismo sino al del islamismo, pero ambos funcionan igualmente como inhibidores del deber de socorro. Algo de lo que les pasa se entiende si se tiene en cuenta que son gente que odia más visceralmente a Anguita que a Aznar. Que consideran que a la izquierda del PSOE sólo existen fantasmagóricas tribus de izquierdistas salvajes embrutecidos por el consumo inmoderado de basura catequística marxista-leninista y enganchados irremisiblemente a opiaceos destructores de la voluntad como el leninismo, el trostkysmo, el castrismo, el guevarismo, el populismo chavista y tantos otros ismos periclitados. Son los representantes de la izquierda bien, la del jersey de pico y la mecha y oro, que practican el mismo racismo y clasismo sociológico que la derecha más rancia, esa putrefacta e hiperreaccionaria derecha española única en Europa y que tienen la suerte de tener enfrente para que les justifique la posición tan centrista ella.

    Porque el tratamiento del problema de Palestina que se da en Europa adolece de unas acusadas características de índole racista. De racismo pequeñoburgués concretamente. Pertenece al mismo ámbito que el racismo de baja intensidad más o menos inconsciente que el 90% de los españoles practicamos respecto a los gitanos. Cuando en España salta por televisión la noticia de que en un pueblo cualquiera 500 ciudadanos normales se dirigen un domingo por la tarde a una zona habitada por gitanos, ahuyentan a sus habitantes y prenden fuego a sus casas, ante la mirada más o menos cómplice, inerme o impotente de sus autoridades, la mayoría de los españoles mostrarán un diverso grado de repulsa por esa acción. Pero en el fondo entenderán a los vecinos que gritarán crispados ante las cámaras que los gitanos venden droga, que arman peleas, que roban, que no se integran, que no se lavan, que... etc. etc. etc. Y aunque considerarán desproporcionado e injusto el castigo infligido por sus iguales a los gitanos en el fondo de sus corazones se alegrarán de no haber sido tentados por la desgracia de vivir las mismas experiencias. Ninguno se parará a pensar los motivos de la exclusión secular a los gitanos que se practica en España, ni las causas por las que suelen vivir en condiciones de acusada precariedad, ni de la tremenda injusticia que supone mantener a un pueblo en la miseria y sentirse agredido por su olor ni... etc. etc. etc.

    En el fondo del corazón, no ya de los desalmados de derechas, sino de los militantes de la izquierda bien Israel es un pueblo de payos como ellos, que hasta participa en el Festival de Eurovisión, que han tenido la desgracia de irse a vivir a una zona infectada de gitanos, que son los palestinos. El símil está cogido por los pelos por la diferencia de circunstancias, pero creo que explica bien la esencia de la mirada española al problema de Palestina.

    Ahora mismo acabo de leer el artículo semanal de Javier Marías. Se le nota absolutamente indignado por la masacre puntual de personas inocentes llevada a cabo impunemente por el estado israelí, al que califica de incivilizado, mala bestia, venado, matón y chulo y afirma su voluntad de no aceptar ningún premio de aquel país. Pero de ese arrebato de cólera ante la masacre de inocentes se encuentra ausente cualquier juicio profundo de las causas de esa violencia. Lo que molesta a Marías es la desproporción de la respuesta, no el hecho de que el estado de Israel lleve haciendo la vida imposible a los palestinos desde hace más de 60 años. Eso ni se lo plantea. Según esa visión Israel sigue teniendo derecho a responder, aunque moderadamente, claro, a las tontas provocaciones de un pueblo vecino al que está matando lentamente de hambre y de humillación.

    En cuanto al resto de los europeos y norteamericanos no necesitan de la cercanía del caso gitano para entender a Israel. Sus genes colonialistas se encargan de ello. No se trata sino de una corriente de simpatía más o menos vergonzante de países que una vez fueron colonialistas por un estado que sigue empleando los mismos métodos que usaron los anglosajones a lo largo de todo el siglo XIX en los territorios norteamericanos y australianos que colonizaron y que luego convirtieron en su país: la limpieza étnica de los aborígenes. Peligrosísimos terroristas aborígenes que de vez en cuando discutían la supremacía blanca y no se dejaban exterminar fácilmente, como todo el mundo sabe. Sin menoscabo, por supuesto, de las atrocidades cometidas por la monarquía española siglos antes en los por ella conquistados.

    Hace unos días me encontré casualmente con el blog de un tipo de apariencia intelectual normal pero de entraña indudablemente siniestra. Andaluz, con gracejo moranquiano, que confiesa alegremente que sus tres pasiones son el Betis, el carnaval y la defensa de Israel. ¡Ele!

    Algunas de las cosas que escribe en el blog ponen los pelos de punta. Por el grado de incultura que denota su forma de expresarse no creo que conozca al infame Albiac, que en un artículo de hace años reflexionaba en El Mundo acerca de lo lo ideal de la muerte que sería que los israelíes deportaran absolutamente a todos los palestinos a Jordania, con el rey Hussein (entonces estaba vivo), un rey dictatorial que sería ideal para un pueblo incapaz de entender la democracia. La mala persona que publica ese blog (del que no pienso poner el enlace) termina el relato de un viaje a Israel con la siguiente perla:


    También hay otros lugares que quiero conocer y que visitaré cuando, espero que algún día, sean plenamente Israel y no estén en manos bárbaras e incivilizadas: pasear por el Monte del Templo, visitar Belén, Hebrón, Jericho y ¿por qué no? Petra y el Sinaí.


    Esta mala bestia lo dice a las claras, pero ¿cuántos más de los que callan o son complacientes con el expansionismo israelí y que guardan las apariencias bajo un ceño grave no desearían ese final feliz?



    ADDENDUM DEL 02/02/09):

    Hasta esta mañana no he leído el artículo del historiador israelí exiliado Ilan Pappe en El País en el que, con un conocimiento de causa que pocos tienen tan claramente, explica exactamente la raíz del asunto:

    GAZA, ¿REAL O POSTIZO?



    ADDENDUM DEL 03/02/09)



    El pseudofilósofo mercenario al servicio de la Conferencia Episcopal Española y de las JONS y caniche favorito de Federico Jiménez Losantos Gabriel Albiac muestra sin pudor el núcleo del pensamiento colonialista de índole racista que justifica las masacres que Israel perpetra con sus vecinos. Se recomienda escucharlo cerca de donde se pueda vomitar. (Tertulia de LA MAÑANA de COPE del 31/12/08)




    NOTA IMPORTANTE PARA LOS LECTORES

    He recibido un comentario anónimo en el que se me amenaza con denunciarme en el juzgado por difamación. He de decir a los lectores que pasen por aquí que yo, como pueden comprobar por sí mismos, me he limitado a recoger una acusación que se ha hecho pública en muchos lugares de la red. De la alusión a las MALAS LENGUAS a las que me remito, una está en el propio enlace que coloco en esas palabras en su contexto original. La otra en un debate celebrado en una televisión catalana, cuyo enlace es ESTE. La persona que me ha amenazado es una pésima lectora, en el apartado de comprensión de textos escritos en castellano. Es probable que ella no lo entienda tal vez por causa de alguna tara natural o provocada que padezca, pero realmente de lo que ha leído no puede colegirse que el autor de este post de este humilde blog acuse a nadie de nada, sino que ha leído y visto en televisión que hay quienes acusa a alguien de algo. La diferencia es clara. Y rotunda. El autor de este blog no tiene la costumbre de afirmar nada por sí mismo de lo que no tenga pruebas, aunque sí se considera con derecho de comentar lo que se dice públicamente en la red y en los medios de comunicación públicos.

    viernes, 30 de enero de 2009

    UNA SEMANA EN TÚNEZ (IV)

    KAIROUAN



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    La forma más fácil de llegar a Kairouan desde Jasmine, el extremo sur de la zona turística de Hammamet, es bajarse en el autobús urbano (del que hablé en el primer post de este viaje) en la parada de Manaret Hammamet, cruzar la calle y alcanzar unos metros más arriba, hacia la izquierda y frente a la gasolinera, la carretera de Túnez. 100 mts. más arriba se encuentra la parada de los louages. En apenas 45 minutos estarás entrando en la estación de louages de Kairouan situada a un tiro de piedra de una de las atracciones de la ciudad: el mausoleo del patrón de la ciudad, Sidi Sahbi.



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    El título de SIDI (señor) tiene prácticamente la misma acepción que nuestro san, y se usa casi exclusivamente en el islam maghrebí, un islam muy mediatizado por el cristianismo mediterráneo y tal vez por los cultos bereberes autóctonos, con una acusada tendencia al culto de los santos que esconde profundas latencias politeístas arquetípicas, en contraste con el estricto monoteísmo del sunnismo ortodoxo de Oriente Medio. Las romerías maghrebíes a los lugares que acogen los restos de un santo no se diferencian prácticamente nada de las romerías del catolicismo popular de la orilla norte del Mediterráneo, concretamente de las andaluzas.

    Así, el título de Sidi Sahbi, le fue concedido a uno de los compañeros del Profeta, Abu Zama’a Ubayd ibn Arqam el-Balawi que murió (654) en Ifriqiya (nombre primitivo árabe de Túnez, derivado del Africa latina) luchando contra los bizantinos y fue enterrado en ese lugar antes incluso de la fundación de la ciudad. Como sahbi significa en árabe compañero o amigo, podría traducirse su título como San Colega, o San Amigo. Según decía él mismo portaba siempre consigo un pelo (tres según otras fuentes) del Profeta, por lo que algún gracioso cristiano lo motejó como El Barbero. Así la Mezquita es conocida entre los europeos como la Mezquita del Barbero. Del pelo o de los pelos sagrados nunca conseguí averiguar el paradero.



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    El complejo está formado por varios elementos a cual más interesante y es obra toda del siglo XVII, bajo el gobierno turco, que decidió dotar de magnificencia al sencillo mausoleo original. Pero todo él está impregnado de aire andalusí. No podía ser menos cuando los arquitectos fueron los hermanos Ahmed y Mustafa el-Andalusi. El patio de entrada es encantador con su galería de arcos blanqueados en tres de sus lados y el precioso alminar en el rincón frontero de la izquierda, con sus almenas inspiradas directamente en las de la Mezquita de Córdoba. En el cuarto lado, de ladrillo visto, se abra la entrada de la medersa, una medersa típica tunecina, con un patio porticado al que dan las celdas de los estudiantes. Saliendo de nuevo al patio y atravesando la puerta junto a la torre se accede a un corredor doblemente porticado que acoge una preciosa colección de estelas de cerámica que anuncian las que podremos ver al final, en el patio donde se sitúa la tumba del santo, y donde nunca faltan fieles que vienen a beber del agua de unas grandes cántaras con supuestas virtudes mágicas. Como las de la Fuensanta.



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    La Gran Mezquita de Kairouan es una de esas maravillas arquitectónicas donde la historia se hace carne de piedra y su contemplación pausada enseña más que 100 eruditos conferenciando sesudamente. Sólo hay que pasear despacio su gran patio, recorrer los atrios mirando una por una todas las columnas, estudiar pacientemente uno por uno todos los capiteles, descubrir una por una todas las estelas, lápidas y restos de frontispicios romanos y bizantinos que te asaltan al azar incrustados en sus muros, sentarte en un escalón y disfrutar de la secuencia de las arquerías... Pero somos los que disfrutamos con la visita frecuente de su hija –o hermana- la Mezquita de Córdoba quienes gozamos doblemente tratando de buscar similitudes, diferencias, influencias o heredades. Tan parecidas, tan diferentes.


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    Kairouan cuenta con muchas primicias, muchos elementos que fueron primera vez y que marcaron los caminos estéticos del arte islámico en el occidente musulmán. Fundada apenas 40 años (670) después de la muerte del Profeta en un lugar ex nihilo, alejado de la costa para evitar los ataques bizantinos y fuertemente fortificada para defenderse de los belicosos bereberes autóctonos que vieron cómo se sustituían los ya conocidos invasores latinos por los nuevos, portadores de la media luna. Sobre la marcha los arquitectos islámicos tuvieron que improvisar una nueva estética que definiera los elementos que debían conformar la simbología de la nueva fe que los impulsaba a dominar el mundo. A la misma vez que en Siria y en Persia. Sólo contaban con su imaginación y con los restos del fastuoso legado estético romano. Y fueron lo suficientemente geniales como para crear un estilo nuevo para una religión nueva aprovechando tanto los materiales como las ideas-fuerza de la tradición grecolatina.



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    Sólo como apunte al respecto: manar (al-manar) en árabe significa tanto torre de mezquita como faro y proviene de la raíz nAr (nár = fuego, núr = luz), lo que ilumina a los navegantes / creyentes. Si a algo se parece el primer alminar original del Islam, el de Kairouan, es a un faro romano. El de La Coruña es un buen ejemplo para compararlo.

    Y si su estructura general, heredada de las dos principales mezquitas anteriores, la de Damasco y la de Al-Aqsa de Jerusalén, conformará la de la Mezquita de Córdoba (780), ésta le pagará con el detalle del arco de herradura que recibirá en su reedificación total (836) ya directamente de Al Andalus que la heredó de la tradición romano-visigótica.



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    La sala de oración está vedada a los infieles. Muy estrictamente. Unos jóvenes turistas turcos, apenas indistinguibles en apariencia de otros europeos, de los escasos que nos encontramos allí, tuvieron que reclamar duro delante nuestro para convencer al obtuso sacristán de su condición de musulmanes. Yo intenté quedarme con la copla para poder reivindicar lo mismo falsamente y poder acercarme a las dos joyas que guarda la mezquita: el mihrab decorado con azulejos de reflejos metálicos de influencia bizantina y el El mimbar, constituido por 100 paneles de madera de teka india, el más antiguo que se conserva de todo el mundo musulmán. Ambos de mediados del siglo IX. Los veía allí a lo lejos, al fondo del oratorio, mientras escuchaba al sacristán ordenar perentoriamente la separación de la pareja, ella a la zona de mujeres, a la izquierda, él a la de hombres, a la derecha, ambos sin posibilidad de traspasar la primera fila de columnas. Desistí, aunque ahora, en frío, me arrepiento de no haber intentado siquiera engañar, camelar, ganarme al sacristán para que me permitiera acercarme a la qibla. Haciéndome pasar también por turco, por bosnio o sencillamente por converso cordobés. Malditos sacristanes.

    Otro bocatto di cardinale para gourmets del arte islámico lo constituye la fachada de la MEZQUITA DE LAS TRES PUERTAS (861). Un pequeñísimo espacio sin gracia arquitectónica especial pero en el cual se halla inscrito el más antiguo ejemplo de caligrafía árabe grabado en un muro después de los de la Mezquita de la Roca de Jerusalén (691).


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    Como pone en el propio friso fue mandada hacer por Muhammad ibn Jayrun al-Ma’arifi al-Andalusi, lo que habla claramente de su origen. Probablemente fue un rico comerciante cordobés instalado en el barrio al que decidió regalar un oratorio. El texto, grabado en piedra blanda y acompañado de dibujos florales y geométricos, es de estilo cúfico y antecede en un siglo a los del mismo estilo que se grabaron en las portadas exteriores de la Mezquita de Córdoba en tiempos de Alhakam II, alguno de los cuales (Puerta del Espíritu Santo) fue falsificado en 1903 por el restaurador Velázquez Bosco para cristianizar su contenido y colocar su nombre, el del rey Alfonso XIII y hasta el del ministro del ramo del momento.

    El antecedente de la pequeña mezquita de Ibn Jayrun podría ser el oratorio Bû Fatata (841) en Susa. Ambos a su vez influyeron en la concepción de la mezquita de Bab al-Mardum (hoy iglesia del Cristo de la Luz) de Toledo, construida en tiempos del califa Abderramán III.

    Las similitudes de Kairouan con Córdoba son asombrosas no sólo estéticamente sino también por paralelismos de su peripecia histórica antigua y moderna. Capitales de imperios que dominaron parte del mundo, fueron relegadas por hijas más emprendedoras cuando les llegó al decadencia. Y hoy ambas dormitan un sueño de pasado glorioso que ni siquiera es capaz, hay quien piensa racionalmente que por suerte, de consolidar una oferta que mantenga una industria turística sólida. Las salva su posición cercana a los paraísos solares contemporáneos: Málaga y Hammamet. Las mata una desidia secular que forma parte de su idiosincrasia, un aperreado carácter que sólo acierta a lamentarse por la inflexible ley de la oferta y la demanda que les escamotea las pernoctaciones de turistas adocenados y apenas ancla más de dos días a los degustadores de las ciudades con alma. Ambas se han dedicado mutuamente dos calles muy parecidas, delante de sus respectivas murallas. La calle Cairuán de Córdoba sigue la línea de la muralla desde la Puerta de Almodóvar hasta los Santos Mártires y la calle Córdoba de Kairouan hace lo propio desde la plaza Shuhadá (también de los Mártires) hasta la Gran Mezquita. Mártires de diferentes martirios, claro.



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    Otra de las atracciones de la ciudad es el montaje ese del pobre camello cegado. El pozo de Bir Barouta (bir significa pozo). Un pozo que según la leyenda proviene de la propia fundación de la ciudad y está conectado con el de Zem Zem en la Meca. Consiste en una noria, situada en el primer piso de una casa, a la que mueve un camello con los ojos permanentemente vendados y adornado con pañuelos atados a su vientre. Por una propina el guardián te deja entrar al recinto y beber agua, aunque se ve perfectamente desde fuera. Le pregunté al guardián si el pobre camello era el mismo que yo había visto hacía 18 años y me dijo que sí, lo que redobló mi horror ante la crueldad a que se sometía al pobre bicho para deleite de los turistas. En la misma terraza donde está la noria hay un café tradicional donde ponen un café turco de primera.


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    ÍNDICE DEL VIAJE


    HAMMAMET
    DOUGGA Y TESTOUR
    DE ALMINARES ANDALUCES
    LA MEDINA DE TÚNEZ