(del laberinto al treinta)


domingo, 18 de enero de 2009

UNA SEMANA EN TÚNEZ (II)

DOUGGA Y TESTOUR





La idea era, usando un infeliz símil para el que no encuentro alternativa, matar dos pájaros de un tiro. Echar la mañana visitando las ruinas romanas de Dougga y a la vuelta parar en Testour. El fallo fue pillar un bus de línea, el de El Kef, desde Bab Saadoun en lugar de pillar una louage. Para los 100 Kmts. el bus echó más de dos horas. Al llegar al pueblecito, Teboursouk, tuvimos que localizar al taxista local, para que nos subiera a las ruinas, 5 Kmts más arriba, cosa que cumplió en una camioneta de los tiempos de esplendor del lugar que íbamos a visitar. Al terminar la visita a las ruinas preguntamos la manera de llegar al pueblo a un mecánico, quien tirando de móvil llamó a su primo que subió desde el pueblo a buscarnos. Una vez en la carretera general perdimos media hora comprobando que todas las louages que pasaban iban llenas. Al final un coche de los currantes de las ruinas que volvían a Túnez nos llevó por el mismo precio que la louage. Total que el tiempo se nos echó encima y cuando pasamos por Testour era lo suficientemente tarde como para ni pensar en detenernos a echarle un vistazo.

esperandolouage

Pero no me resisto a colgar aquí lo que leí para la ocasión. Fundamentalmente los trabajos de Luis Bernabé Pons. Testour es una de las ciudades de fundación andalusí. Los expulsados por el católico rey Felipe III de sus casas, campos y negocios en 1609 (este año se cumple el IV centenario), en un hecho de crueldad social sin precedentes en Europa hasta el siglo XX, que decidieron dirigirse a Túnez se asentaron en diferentes lugares en función de su posición social y económica.

El caso de los moriscos tunecinos es bastante particular. Al contrario que los territorios de las actuales Argelia y Marrueco, el de Túnez no había recibido moriscos antes de la expulsión. Túnez pasaba desde hacía bastante tiempo por un periodo de situación política muy inestable que había conformado, debido fundamentalmente a las guerras intestinas y al acoso de sus costas por los españoles, una sociedad bastante desectructurada . Los aproximadamente 80.000 moriscos que llegan lo hacen prácticamente de golpe, en sólo seis meses, vienen todos de Francia en una acción política dirigida desde Estambul por mediación de redes de moriscos que se movían en Francia y en la capital del imperio turco. Son las autoridades tunecinas quienes deciden dónde se instalan. Un grupo, los más ricos, artesanos urbanos fundamentalmente, se quedaron en la medina de la capital, donde conformaron un homogéneo núcleo artesanal dedicado sobre todo a la cerámica y a las chechías, el típico gorro morisco que aún usan los mayores tunecinos. Otros se asentaron en Bizerta, donde construyeron un barrio nuevo. Son hispanohablantes y con mucha tendencia a la endogamia por lo que serán siempre, incluso actualmente, muy distinguibles de la población histórica tunecina. A los más pobres y a los campesinos se les ofrecieron zonas agrícolas desiertas del interior en las que sólo pululaban desmayadamente algunas tribus dispersas de bereberes nómadas. Y en las que levantaron cerca de 20 ciudades de nueva construcción. El carácter hispánico de todas ellas es aún patente y eso era lo que quería encontrar en Testour, una de las más importantes, asentada en la feraz vega del río Medjerda. Los moriscos españoles diseñaron racionalmente las nuevas ciudades a la manera de los pueblos de los que procedían. Trazados rectilíneos, de calles anchas, pavimentadas y con acanalamientos laterales para facilitar el desagüe pluvial, que desembocan en plazas cuadrangulares a la manera de las plazas mayores españolas.

MEZQUITA TESTOURGRABADOTESTOURtorretestour2



Patio de la Mezquita Mayor de Testour con su torre andalusi. Grabado del s. XIX de Testour donde se aprecia el carácter español de su
fisonomía. Detalle de la torre en la que se aprecia el reloj con los números en sentido contrario y las estrellas de David.

El plano de Testur es así. Pero además otros elementos recuerdan el origen de sus diseñadores y constructores fundamentalmente el hecho de que cubrieran las casas de tejas, en contraste con la tradición tunecina de la azotea y la cúpula. La Mezquita Mayor de Testour es particularmente ostentadora del sello hispánico. El alminar, de base cuadrada está coronado por dos torres octgonales que recuerdan poderosamente a las torres campanarios españoles, sobre todo aragoneses, pero también la torre mudéjar de Santa María la Mayor de Ronda, con el detalle añadido de contar con un reloj decorativo (con la numeración en orden contrario al sentido normal de las agujas), caso rarísimo en los alminares de todo el mundo musulmán y una decoración, típicamente renacentista, de pináculos en los ángulos. El detalle de la numeración en orden contraria del reloj presenta algunas dificultades para su interpretación, aunque la más común es la que apunta hacia la representación del deseo imposible de volver el tiempo atrás, a cuando vivían en su añorada Andalucía. Y en el interior, que de todas formas no hubiera podido visitar, existen algunos elementos de la tradición arquitectónica occidental como el adintelamiento renacentista del mihrab, que se aprecia en la foto que cuelgo y que encontré en un libro de arte islámico. La influencia renacentista se aprecia también en los arcos de medio punto y con una clave de arco clasicista que conforman uno de los sellos más característicos de las construcciones moriscas populares norteafricanas y es posible encontrarlas en todo el Maghreb, con especial presencia actualmente en las casas del barrio de los Andaluces de Rabat. La extraña presencia de estrellas de David en los decorados del minarete se explica, según he leído, porque en su construcción contribuyeron también judíos que se asentaron junto con los moriscos y los musulmanes tuvieron ese detalle para con ellos.


>puerta rabat2interiormezquitatestour


Dos elementos renacentistas en la arquitectura andalusi maghrebí.
Una puerta del Arrabal de Los Andaluces de Rabat y puerta interior de la Mezquita
Mayor de Testour, con su frontis clasicista.


La vid y los frutales que hoy se cultivan intensivamente en la zona son una introducción de los campesinos andalusís y los sistemas de riego que pusieron en marcha dieron lugar una de las zonas de huertas más feraces de África que han llegado hasta hoy.

En Testour se celebra cada año, además, el Festival del Malouf, la música de origen andalusí, en el que intervienen músicos de las diferentes escuelas: la marroquí (Al ‘Ala), la Garnatí (granadina), tanto la marroquí como la argelina y el Malouf que corresponde a las tradiciones libia, argelina y tunecina. La pieza que colgué para ilustrar la anterior entrada es la más típica, coral, de la tradición tunecina.

Las ruinas de Dougga son impresionantes, incluso para quienes, como nosotros, han visitado más ruinas romanas probablemente de las que existen. Sólo la vista desde abajo, los restos de los edificios escalando hasta el templo que corona la colina del capitolio hace que merezca la pena la visita. Una vez arriba, desde la plataforma del templo la vista corta el resuello y el poder de evocación de lo que se conserva justo a sus pies es de los más fuertes que hemos conocido. Por supuesto practicamos una de nuestras pasiones favoritas: sentados en los últimos escalones de la grada de un teatro romano gozar de la vista del recinto y de los paisajes circundantes que en el caso de Dougga son de una belleza estremecedora. Un extraño mausoleo púnico-líbico de 20 mts. completó la visita.

ruinasdougga


teatrodougga

Durante la vuelta fui charlando con el conductor y su acompañante. De muchas cosas, a pesar de que no eran capaces de pasar fácilmente del dialectal tunecino al árabe clásico y de que su francés era muy limitado. Al pasar por una zona en la que el horizonte estaba representado por unos muy tupidos bosques de pinos me comentaron algo que yo había escuchado anteriormente. En el corazón de esos bosque viven grandes colonias de jabalíes, a los que los lugareños respetan, fundamentalmente porque su carne es haram (prohibida). Desde hace muchos años se ha desarrollado una industria turística que atrae a cientos o a miles de cazadores europeos, sobre todo italianos, que vienen a tirotearlos. Ello significa una fuente de ingresos importante para el país, por cuanto son turistas de gran poder adquisitivo, aunque desde luego el gasto que hacen se circunscribe exclusivamente a la testosterónica actividad que los lleva allí.

Buceando por la red encontré este ESTE VIDEO en el que, en medio de los preciosos paisajes mediterráneos tunecinos, una piara de cerdos domésticos armados con rifles y cananas tirotea a otra piara de cerdos salvajes desarmados, se refocilan con su sangre y se fotografían con sus cadáveres.

ÍNDICE DEL VIAJE

HAMMAMET
DE ALMINARES ANDALUCES
KAIROUAN
LA MEDINA DE TÚNEZ

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Manué el azul de Túnez es grandioso. Dificil de catalogar, pero que es único.
Maravilloso Túnez, y sus gentes. Volveré pronto.
Un abrazo de tu amigo difícil.

Victorio Domínguez dijo...

Manué...¿No habréis ido a comprar lencería...?
Por lo visto allí la hacen bio...

http://es.noticias.yahoo.com/12/20090122/tod-bragas-y-sujetadores-ecologicos-la-m-72a8ec3.html


Las prendas son "fabricadas en Túnez por una empresa familiar y en conformidad con una carta ética".

Salú...

rubén dijo...

Pasé por Testour camino de Le Kef y estuve a punto de pedir al conductor del louage que me dejara allí, pero se me terminaba el tiempo y tenía que elegir entre una de las dos ciudades. Otra vez será.