(del laberinto al treinta)


miércoles, 18 de febrero de 2009

PERSÉPOLIS (SHIRAZ)

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE



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El movimiento del tráfico en Irán, como en todos los lugares donde la religión impone su moral revelada sobre la razón cívica, se basa en el subolismo más estricto. Parece como si todos los mandamientos más o menos amorosos de sus fuentes encantadas se unificaran en uno cuando los creyentes están al volante: yo, mí, me, conmigo o primo io, secondo io e terzo il mio cane. El vehículo más grande es siempre el que tiene derecho de paso y por supuesto los peatones son el último eslabón de la cadena: jamás vi a un conductor de cualquier vehículo rodado iraní ceder el paso a un peatón en un paso cebra con el semáforo peatonal en verde. Así que la forma de cruzar una calle se convertía en una aventura cuyo éxito dependía de la mayor o menor posibilidad de asimilarse a la sombra de un nativo perfectamente entrenado y convertirlo en escudo humano, salvífico parapeto en caso de emergencia. Es esa ausencia de espíritu cívico en el tráfico, que se basa en el contrato social y no en el pegamento de la fe, de las cosas más desesperantes de sobrellevar en el país de los ayatolas.

Durante el viaje de Yazd a Shiraz nos tocó un conductor joven que se pasó el viaje haciendo diabluras: tonteando con el pasajero colega que se sentó a su lado a costa de un carnet de chica, posiblemente perdido, y del número de móvil que venía en él al que llamaron repetidas veces. Pero lo peor vino cuando aprovechando las largas rectas del desierto colocó hábilmente un periódico deportivo ajustado con las manos al volante y se puso a leerlo sin que nadie del pasaje le llamara la atención.

A todo aquel escalofriante alarde tuvimos la bendita suerte de poder asistir en primera fila por la cruel deferencia de los acomodadores de cedernos los asientos más delanteros a los tres guiris que viajábamos en el bus: nosotros y un neozelandés con el que acabamos trabando cháchara urgidos por la delirante sensación de encontrarnos en manos de un confiado desnucado seguidor de la máxima coránica del lo que está escrito sucederá y lo que no está escrito, pues no. Con todo conseguimos llegar sanos y salvos a Shiraz. No debía estar escrito a pesar del empeño de redacción y buena letra que en el libro del destino puso el simpático conductor.

El hotel Eram es el hotel más recomendado por las guías y en los foros de internet tanto por su situación céntrica como por su relación calidad-precio. Sobre todo si se consigue pagar en iraní. Efectivamente por primera vez nos encontrábamos con la duplicidad de precio, uno para nacionales y otro para extranjeros. En el mostrador se encontraba perfectamente a la vista, como es obligatorio, el listado de precios de las habitaciones en inglés y en iraní. La ventaja de conocer la grafía arábiga me permitió descubrir el asunto: el precio de la doble para los extranjeros era de 60 $ (50 €) en la pizarra en inglés. 482.000 riales (34 €) en farsi. Yo había leído que era frecuente y legal, así que tras algunas protestas consintieron en aplicarnos la tarifa nacional. Se defendieron especialmente de la acusación de política racista que les hice, aunque al final yo creo que pesó más la amenaza de irnos a otro.

El hotel es soberbio, moderno, confortable y cuenta con el impagable aliciente de contar en su staff con Hossein Soltani, un tipo genial que se gana un sobresueldo poniéndose él y su coche al servicio de los viajeros que lo contraten. Y en Shiraz es indispensable contar con alguien así, porque visitar Persépolis es prácticamente imposible hacerlo por libre. Así que eso hicimos junto con Anthony nuestro nuevo amigo neozelandés, compañero de viaje agradable y con una paciencia infinita para con mi infumable inglés. Hossein habla bien el inglés y está esforzándose realmente en aprender español, a la vista del incremento de viajeros ibéricos en los últimos años. Ofrece servicios de sólo chófer o de chófer y guía en las ruinas, pero tanto Anthony como nosotros preferimos sólo sus servicios como conductor, lo que cumplió con una suavidad desconocida en el país. Sin salirse casi nunca lógicamente de lo correcto Hossein nos contó montones de cosas sobre la ciudad y el país en general durante el trayecto de ida y vuelta e intercambiamos persa por castellano constantemente. A la vuelta le regalé uno de mis libros de conversación de español-persa.

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La ruinas son espectaculares y comienzan a impresionar incluso antes de subir a la enorme plataforma donde se encontraba el palacio. Un impresionante muro perfectamente liso construido con unos enormes sillares te da la bienvenida y te conduce por una escalera a la explanada donde se suceden las maravillas arqueológicas. A estas alturas, después de haber visto tantas ruinas todavía me sigue impresionando emocional y estéticamente la contemplación in situ de piezas como los bajorelieves de la escalinata de la Apadana o los soberbios toros alados de la entrada al complejo. La vista del conjunto desde la tumba de Atajerjes II, excavada en la montaña, quita el aliento.

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Leo así mismo desde lo alto de esa tumba la crónica de la fiesta que el último shah dio en aquellas ruinas en conmemoración de los 2.500 años de la fundación del imperio persa y trato de reconstruirla mentalmente. No sé si existen fotos, pero los textos hablan de una orgía de lujo y despilfarro no ya absolutamente indecente, sino ni siquiera imaginable para una mente de clase media. Yo no sé si el régimen de los ayatolas es peor para los iraníes que el del sha (la represión y el número de sus víctimas es muy similar), pero sólo por la responsabilidad de semejante acto de repugnante soberbia el destronado sátrapa se mereció ver su nombre arrastrado cien mil veces por el fango del odio y del desprecio de todos sus exsúbditos.

Una curiosidad añadida es la constatación de la incorregible vanidad humana patente en los graffitis que cubren las paredes de la entrada principal. Algunos de ellos son ya un monumento en sí mismos, como el de un corresponsal del New York Herald que merodeaba por Oriente Medio antes de ser comisionado para buscar en el corazón de África al explorador blanco por antonomasia y emitir una de las frases más famosas de la Historia: Mister Livingston, I supose.

persepolis

La visita se completa con una parada para ver Naqsh-e Rajab tres preciosos bajorrelieves esculpidos en la roca, muy escondidos en un pequeño recodo y las tumbas de los emperadores, Naqsh-e Rustam, otro de esos míticos lugares que hemos visto cientos de veces en los libros de Historia o Arqueología y cuya visión en directo nos proporcionan mil sensaciones inefables: los mausoleos cruciformes excavados en la roca a gran altura de Darío I y II, Jerjes y Atajerjes I.

Los especialistas o muy colgados de las ruinas pueden visitar muchos otros lugares, que según se afirma, no pueden abarcarse en una semana. Nosotros preferimos, una vez visto lo principal, dedicarnos a la propia ciudad de Shiraz. La de las rosas, el vino y los poetas.

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ÍNDICE DEL TEMA

  • ME VOY A IRÁN
  • VISLUMBRES DEL IRÁN
  • TEHERÁN (I)
  • TEHERÁN (II)
  • TEHERÁN (III)
  • KASHAN-ABYANEH
  • KASHAN, ROSAS EN EL DESIERTO
  • YAZD, DE ADOBE Y AZULEJO
  • YAZD, DE MARTIRIOS Y DULZURAS
  • YAZD, ZOROASTRIANOS Y ATLETAS DE ALI
  • sábado, 14 de febrero de 2009

    martes, 10 de febrero de 2009

    LA CALLEJA DE LAS FLORES BOMBARDEADA DESDE UN SUBMARINO

    A nuestro tabernero

    Exactamente igual que hicieron desde el aire y a cara descubierta con el Palacio de la Moneda los militares fascistas chilenos, alguna de las fuerzas reaccionarias cordobesas (que incluyen elementos de formaciones que llevan la izquierda en su nombre), una alianza entre algunas de ellas o directamente todas unidas en confederación han debido pagar a escote a un hacker mercenario o utilizado a alguno de sus empleados sibwanista (gracias Perol por el término) en tareas de ingeniería informática para poner, en este caso con una cobardía que los coloca por debajo de los milicos chilenos, como ratas de alcantarilla, desde un submarino escondido en las cloacas de la red, fuera de combate a la única tribuna pública de esta ciudad que viene (no hablaré en pasado, vivedios) señalando con su dedo de señalar la estupidez, la corrupción, la sinrazón y la roñosa carcunda que corroe las estructuras sociales, culturales, políticas y económicas de esta extraña ciudad anclada aún con los lastres caciquiles del siglo XIX: LA TABERNA VIRTUAL DE LA CALLEJA DE LAS FLORES.

    El problema que se han encontrado en los últimos tiempos los centros de poder grandes o chicos, es que, a pesar de que son dueños de todos los cauces de emisión masivos de órdenes camufladas que les proporcionan el control total de los comportamientos de las masas sociales las nuevas tecnologías que se lo permiten, permiten a la vez la existencia de pequeños agujeros en infinito número, como poros que atraviesan la coriácea piel con que han revestido la realidad. Miles de blogs, foros, anillos informativos alternativos surgidos libremente en la red escapan al control de la información que la brutal máquina neocapitalista impone para conseguir domeñar las rebeldías y la contestación a la explotación bajo previa cretinización de los cuerpos sociales. En los espacios mayores la importancia de la contestación se diluye y queda contrarrestada por la enormidad de medios con que cuenta el poder totalitario, pero en los espacios pequeños, caso de las ciudades o los pueblos, la red rebelde supone un daño corrosivo, un terrible escozor en culo de los ostentadores de los cargos públicos y de los detentadores de glorias locales, simplemente por motivos de escala, mucho mayor. No sé cuánto tiempo tardarán en conseguir taparlos ni si lo conseguirán completamente, pero están en ello. El Gran Poder (y no precisamente el sanguinolento ese que adoran los cofrades sevillanos) ha comenzado hace tiempo su Cruzada Ideológica, de la que la satanización de la red con el ya mololiente asunto de la pederastia es sólo el más vistoso de sus argumentos. En los ámbitos del Pequeño Poder, municipal y autonómico principalmente, dada su proverbial esencia analógica, las reacciones tienden a ser más brutalistas (del tipo de Bermúdez me contrata un par de gorilas y que le partan las piennas a esos capullos que me andan tocando los güebos o en su defecto a un hacker que les meta un viru desos que los joda bien jodíos).

    En la Calleja se abrieron debates de una enjundia desconocida en esta ciudad como el de la estupidez de unos políticos que planean la destrucción de un jardín histórico para construir una biblioteca, la corrupción urbanística en todos sus aspectos (desde el sandokanismo hasta el de las VPPO (Viviendas Piratas de Protección Oficial o metástasis parcelista), la nunca vista milagrosa conversión de nuestra alcaldiosa Rosa Aguilar desde el materialismo histórico al catolicismo gore cofrade, vía su director espiritual (Clergyman Spiritual Coaching) el exobispo y Gran Brujo Hacedor de Lluvia, Monse Ajenjo, la destrucción sistemática del patrimonio y el timo urbanístico de las calles pavimentadas de plasticuchi manguichurri, el terrible fangal de Cajasur, sobre la reforma del puente romano o sobre las alcayatas que clavan los curas en los muros milenarios de la Mezquita para colgar cuadros con marcos de Ikea de la escuela de Kiko Argüello.

    Se debatió así mismo sobre política nacional e internacional, sobre la locura del crecimiento sin fin, de la destrucción del medio ambiente. En lo cultural se pusieron en solfa a personajes tan merecedores como el escritor Azaústre, nombrado por todos los callejeros como El Rey del Tropo Frito, la elevación a los altares de la gloria y considerando de mascota del foro a don Hodierno Manuel Cuenca Toribio por sus maravillosas perlas columnarias lisérgico-jurásicas, la venalidad de la prensa cordobesa, se vapuleó sin piedad a un organismo tan casposo y apolillado como la Real Academia de Nobles Letras y Bellas Artes o como coño se llame...

    Pero lo que dejó descolocadas todas las previsiones fue la conversión hace unos años de una línea del foro de la Calleja en el foro de debate interno de una formación que gobierna en esta ciudad y que se supone que es la más apegada a sus bases, que carecen de vías democráticas y adecuadas para expresarse. Efectivamente, antes de las últimas elecciones los militantes de Izquierda Unida usaron masivamente el foro para tirarse los trastos a la cabeza y mostrar pública e impúdicamente (para gozo de muchos) sus carencias democráticas. Más de cien mil visitas y más de 1.500 entradas avalan la importancia que tuvo el foro de la Calleja en los acontecimientos que sacudieron a la formación en aquellos días.

    Ante la brutalidad y eficacia del cobarde ataque y ante la patente vulnerabilidad de nuestro techo, un grupo de tabernarios hemos abierto un blog para resistir. Así que los miles de cordobeses que visitaban asiduamente la taberna como simples lectores tienen donde seguir tomando los medios de la democracia y de la participación. Y desde luego tienen la oportunidad también de expresarse libremente desde la barra o en las mesas del debate.

    NUEVA O PROVISIONAL

    TABERNA DE LA CALLEJA DE LAS FLORES

    domingo, 8 de febrero de 2009

    La patera de los ricos

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    Podría tratarse de una viñeta de El Roto, pero es un cuadro de Manuel Alcorlo que descubrí recientemente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque es de los aós 80 parece que lo hubiera ejecutado pensando en lo que ocurre estos días...

    miércoles, 4 de febrero de 2009

    EL PSOE O LA IZMIERDA REAL

    Las tres últimas actuaciones del partido en el gobierno han ido encaminadas a solucionar los tres más graves problemas que tiene este país en las tres vertientes clásicas: la religiosa, la político-social y la económica.



    En lo religioso frenando las iniciativas laicistas ante la visita del 'número dos' del Vaticano. ¿Qué quiere decir esto en términos claros que el pueblo llano lo entienda? Pues sencillamente que los miembros del gobierno de izmierdas de España van a seguir lamiendo hasta el último pelito del ojete del Ente Vaticano hasta dejarlo como una patena. Una patena que servirá para que no se les caigan al suelo las hostias que los sicarios nacionales de ese mismo Ente mafioso les van a seguir dando de todos modos.

    En lo político-social, sección Memoria Histórica, atacando agresivamente (con una contundencia inusual en diplomacia, dice la noticia) a los miembros del Comité de los Derechos Humanos de la ONU que pedían la derogación de la Ley de Amnistía de 1977 para que los tribunales pudiesen perseguir, sin impedimento legal, los crímenes del franquismo. Claro que teniendo en cuenta que una de las tesis oficiales de los turiferarios socialistas del gobierno es que no ha habido procesos y las fosas no se abren en España porque sigue vigente el pacto “por la reconciliación histórica” sellado en su día por los postfranquistas y el PCE en febrero de 1976 tras la matanza de Atocha, pacto que viene condicionando la vida política española desde entonces y en el que el PSOE jugó el papel de convidado de piedra ante los dos actores (comentario 24), todo queda absolutamente aclarado. Los banda armada que seguía manteniendo secuestrado al país no cuenta para nada, claro.

    En lo económico, el gobierno se ha empleado a fondo en capear los efectos de la crisis. Por ello ha encargado la compra de 100.000 pelotas de goma para las fuerzas antidisturbios. Con esta espectacular medida nuestro eficaz gobierno mata (con perdón) dos pájaros de un tiro: reactiva un sector clave de la industria española como es el de armamento y permite a las fuerzas de orden público contar con el suficiente material disolvente para cuando la gente se de cuenta de que los bancos se quedan con la pasta que el gobierno le acaba de soltar sin encontrar contrapartida y se le acabe la paciencia, esa que dice tan seriamente el ministro Sebastián que se le va a agotar a él. Sacos de pasta para los ricos y pelotas de goma para los demás. El verdadero rostro de la izmierda española.




    Desde aquí muestro mi solidaridad y mi pena, como contertulio habitual que soy del foro CALLEJA DE LAS FLORES, por el brutal ataque (DOS) que ha sufrido su servidor y que ha hecho que lleve caído tres días. Las sospechas acerca del origen del ataque apuntan directamente a la ciudad de Córdoba. Como ese foro es el único en la ciudad que se atreve a levantar el pico del manto purpurado de ribetes dorados que oculta las toneladas de mefítica basura que corrompen las estructuras sociales, políticas y económicas de esta pobre ciudad no tiene nada de extraño que se haya convertido en el blanco de los corruptores y sus sicarios. El problema es que éstos son tantos y tan variados sus poderes que localizar exactamente el ventanuco de donde salió la bocacha del rifle que el cobarde blandió para dispararnos es sumamente difícil. Ojalá te mueras, cabrón.

    martes, 3 de febrero de 2009

    UNA SEMANA EN TÚNEZ (V)

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    PICOTEANDO POR LA MEDINA DE TÚNEZ



    Desde la Place du Gouvernement se accede directamente por la rue de la Casbah y por la primera puerta a la derecha al zoco de las chechías (suq al-shauashi), los bonetes típicos de los hombres tunecinos cuya secreto de fabricación artesanal viene pasando de padres a hijos desde el siglo XVII en que los exiliados moriscos lo introdujeron en el país. Porque efectivamente ese bonete era el que usaban los musulmanes españoles, devenidos luego en moriscos y luego en expulsados de su tierra. Se fabrica de lana de oveja tejida a ganchillo, cardada, moldeada con calor y teñida con la apreciada cochinilla, colorante rojo provinente de las Islas Canarias. La artesanía de las chechías sufre en la actualidad una acusada decadencia, a pesar de que se siguen exportando a todo los países del Maghreb. Pero su uso popular ha quedado ya restringido en todos ellos a las personas de edad. Hoy en día unos pocos de los talleres-tienda siguen manteniendo la industria casi exclusivamente de cara al turismo y muchas de ellas han sido transformadas en locales de venta de la adocenada parafernalia turística, aunque conservan su decoración polícroma en madera labrada inspirada en los motivos nazaríes y de sus paredes penden aún viejas fotos de la Alhambra y la Mezquita de Córdoba.


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    Desde el zoco de las chechías se accede fácilmente al suk el-Berka, el antiguo mercado de esclavos. Todavía se conserva una solitaria columna, pintada con el típico motivo turcomano en espiral de verde y rojo, en una esquina en la que se ataban a las más hermosas esclavas para su venta, según nos contaba, poniendo ojillo libidinosos, a mí y a mis colegas estudiantes del Instituto Burguiba uno de los camareros del café Manouchi. Porque eso, ese café. era lo que andaba buscando por esa zona de la medina.

    Cuando en el año 90 pasé parte de un verano en la ciudad estudiando árabe, el café Manouchi era el lugar de encuentro de un grupo de colegas en nuestras frecuentes escapadas a la medina desde el Foyer donde nos alojábamos. Se trataba de una antigua wukala (hospedería de lujo, especial para comerciantes ricos) situada en pleno corazón de la medina. Debía ser mucho más antigua pero su aspecto actual podría situarse en el siglo XIX. Las paredes tanto de las habitaciones como del patio porticado estaban completamente recubiertas de azulejos formando cuadros, algunos de los cuales, representaban, caso insólito en la iconografía cerámica tunecina, seres vivos, tanto animales como humanos. El local estaba siempre muy animado frecuentado por chicos locales (las únicas chicas eran nuestras compañeras europeas) y resultó pronto un buen sitio para practicar el árabe que íbamos aprendiendo en las clases con ellos. ¡La de cafés turcos, narguiles y conversaciones con la variada gente del Instituto que disfruté allí aquel verano! Recuerdo a una chica de Sarajevo que nos hablaba de la armonía que reinaba en su ciudad entre musulmanes, católicos y ortodoxos. Un año justo antes de que empezaran los primeros problemas que luego desembocarían en la terrible matanza. Y cómo yo defendía ante ella que eso sólo era posible por la desactivación de las religiones que había llevado a cabo el dictador Tito. ¡Cuánto me acordé de ella en los años posteriores!



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    Cuando esta vez llegué al café ya me sorprendió encontrar la estrecha entrada cubierta de bagatelas para los turistas, así como el pasillo que conducía al patio. Pero la más aguda de las decepciones se apoderó de mí cuando descubrí que mi añorado café había desaparecido y que ahora la vieja wukala se había convertido en una enorme tienda de gilipolleces para los guiris. Una vez repuesto me dediqué a tratar de encontrar los azulejos entre la jungla de chucherías que cubrían absolutamente todo: las paredes , los techos, las columnas, los arcos... Los vendedores me contaron que hacía siete años que dejó de ser un café. Problemas con las drogas y peleas por las cartas llevaron al dueño a traspasarlo con cambio de negocio incluido, me dijeron. No creo que fuera esa la causa. Al final ellos mismos me confirmaron que realmente era infinitamente más rentable la nueva dedicación que la antigua. Y ahora viven de esto 10 familias cuando antes lo hacía una sola.



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    Me entretuve comprobando el estado de los azulejos y no logré descubrir daños apreciables como clavos clavados en ellos. Parece que los comerciantes los seguían cuidando, aunque desde luego su vista era imposible. Busqué especialmente uno, situado en un rincón del patio, que me gustaba mucho y que representaba una mujer junto a una tumba. Me sorprendía la perfección con que estaban dibujadas las letras de la lápida y lo extraño del brazo desnudo que la mujer ostentaba. Lo encontré no hace mucho en un libro sobre arte tunecino, de donde he sacado la foto que cuelgo. Seguía allí, oculta bajo un montón de bolsos de cuero.

    Otro de los lugares que quería volver a visitar es la tumba de un personaje del que tuve la primera noticia muchos años antes de ir a Túnez, a través de los libros de Juan Goytisolo. Se trata de Ibn Turmeda, nacido Anselm, un fraile mallorquín del siglo XIV, capellán de la guarnición de mercenarios catalano-aragoneses contratados por el monarca hafsí de Túnez que acabó convirtiéndose al Islam. Sus libros, los anteriores y los posteriores a su conversión son obra de un claro racionalista y su crítica al antropocentrismo en su célebre Diatriba del asno son un precedente del apenas velado ateísmo renacentista. Alcanzó gran fama entre los musulmanes, siendo conocido por su nombre adoptado tras su conversión ‘abd-Allah y por el sobrenombre de Al Turyaman (el Traductor). Sigue siendo muy venerado por los musulmanes quienes a su muerte le construyeron una ermita, aunque su tumba se encuentra a unos metros de aquella, en mitad de una calle, a la entrada del suq as-Sekajjin (de los fabricantes de sillas de montar), pintado como la puerta de un hammam. No sé si existirá otro caso parecido en el mundo de tumba callejera.

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    Contemporáneo de Ibn Turmeda, aunque nunca llegaron a encontrarse, fue Ibn Jaldún. Uno de mis héroes a quien guardo devotamente en mi heroeteca junto con Averroes, Spinoza, Marx y Darwin. Aunque a veces he soñado con la fantasía de que ambos se llegaranb a encontrar lo cierto es que Ibn Turmeda llegó a Túnez en 1487, cinco años después de que el filósofo se marchara a El Cairo definitivamente. Ibn Jaldún es uno de esos casos intelectuales revolucionarios que partiendo de una tradición anterior que evoluciona cadenciosamente proporcionan de repente un tremendo salto al pensamiento de su época. La visión que de la Historia planteó supuso un salto revolucionario que hizo pasar a una materia que no iba más allá de una enumeración más o menos coherente de hechos a la consideración, desde el punto de vista actual, de una ciencia con todas las de la ley. El problema de la obra de Ibn Jaldún (exactamente igual que la de Ibn Rushd, Averroes) fue que no tuvo continuidad dentro de su medio natural, el mundo islámico, dado el proceso de imparable decadencia en que se hallaba inmerso, impidiendo lo que, aventurando quizás mucho pero no demasiado, pudiera haber sigo el germen de una renovación en las relaciones de la ciencia y la religión musulmana, y por otra parte no trascendió a la tradición occidental hasta bien entrado el siglo XIX cuando los europeos quedaron deslumbrados por la modernidad del pensamiento de Ibn Jaldún. Son tópicas ya las alusiones a sus planteamientos acerca de la importancia determinante de los modos de producción económica en la conformación de los distintos tipos de sociedad, que desarrollaría el materialismo histórico marxista 400 años después.

    Pero yo lo que quería era visitar la calle donde nació, una zona de la medina que acogió desde muy pronto a los primeros exiliados andalusis. En el caso de la familia de Ibn Jaldún, una importante estirpe sevillana que dominó los resortes políticos de la ciudad desde prácticamente los tiempos del emirato de Córdoba, el exilio vino dado por la conquista de la zona occidental de Andalucía por el rey Fernando III de Castilla en 1248. Tras una estancia de algunas décadas en Ceuta se traslada a Túnez donde son acogidos por el monarca hafsí a comienzos del siglo XIV. Ibn Jaldún siempre consideró a Al Andalus su verdadera patria, cuyos ya menguados territorios visitaría en varias ocasiones. La posición económica de la familia Jaldún se nota en la calle que eligen para vivir, la más aristocrática y la más larga de la medina, a la que atraviesa completamente de norte a sur. Hoy día la calle recibe varios nombres a lo largo de su recorrido, siendo el trozo correspondiente a la actual Turbet el Bey en la que nacería el futuro genio de las ciencias sociales. Se encuentra, como toda la medina, a la nada que nos alejamos del cogollito turístico central en muy mal estado, necesitada de múltiples arreglos que le devuelvan su esplendor original. Casi al final se encuentra uno de los más importantes monumentos de la medina y que le da nombre, Turbet el Bey, las tumbas de los gobernadores turcos de la ciudad y de sus familias, de interés limitado, aunque digno de visitarse. Justo un poco antes del monumento, la calle de los Jueces comunica Turbet el Bey con la rue des Andalouses, cuyo nombre habla bien claro de la condición de sus habitantes en el pasado.


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    El gobierno tunecino decidió homenajear hace años a su hijo más importante, por supuesto después de Aníbal, erigiéndole una escultura en el corazón de la ciudad nueva. Ni el Ayuntamiento de Córdoba, el mayor perpetrador de horripilantes esculturas urbanas del hemisferio norte, hubiera superado la afrenta que el tunecino perpetró con el genio andalusi. Sin comentarios, dejo prueba fotográfica de ello. No tengo palabras con que modestamente vengarme o hacer justicia con el responsable de la canallada.



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    La gran Mezquita Zeituna se alza en el corazón de la medina, en la cima de un cerro con el que se topan quienes provienen de la calle Zeituna que nace en Bab el Bahr y que hace que haya que subir unas escaleras para acceder a su patio. Desde él es posible contemplar sólo el atrio principal con sus columnas coronadas por capiteles romanos y bizantinos y el majestuoso alminar, obra del siglo XIX e inspirado directamente en el de la mezquita de la Casbah, y por tanto tataraniento directo del de la mezquita de Córdoba, como os contaba el otro día. Un paseo interesante es recorrer todo su perímetro por fuera e ir descubriendo en sus escondidas puertas los restos de arquitectura clásica en ellas inscritos.


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    El resto de la medina, en la que se esconden muy interesantes tesoros histórico-artísticos, es posible recorrerla, al contrario de las marroquíes, con la ayuda de una guía y un plano, pero primando el dejarse llevar por el vagabundeo, para descubrir por nosotros mismos sus zocos, sus mezquitas y sus medersas. Uno de mis lugares favoritos es la zona de la mezquita del Qsar, justo al lado de Bab Menara y de la salida del zoco Sekkajin , donde se encuentra la tumba de Ibn Turmeda. Se trata de una mezquita pequeña, de sillares poderosos construida en el siglo XII y con un alminar del siglo XVII muy bonito, de estilo andalusí, para variar, cuya vista viniendo desde el exterior de la medina impresiona por lo estético del conjunto que forman los arcos que lo une al muro contrario, el color dorado de la piedra y la gracia del minarete, formando una estampa realmente encantadora.



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    Como las tempranas cenas que nos proporcionaba el buffet libre del hotel eran rotundas y exquisitas, tras dos días de haber almorzado en restaurantes de fuera, y haber llegado casi sin ganas a la cena, decidimos restringir la comida del mediodía a un simple piscolabis. Eso fue posible sólo a medias. Descubrimos un local de comida rápida y pizzería donde servían unos superbocadillos de chawarma para morirse. Limpio, moderno y siempre abarrotado quedó convertido en el lugar de parada obligada camino de la estación de los louages a Hammamet. Estaba rotulado con el imaginativo nombre de Mamma Mía y se encontraba en la calle Yugoslavie, a dos pasos de la place de Barcelone, justo frente a la puerta trasera de la embajada de Francia, donde siempre había una enorme cola de gente tramitando el visado.



    ÍNDICE DEL VIAJE

    HAMMAMET
    DOUGGA Y TESTOUR

    DE ALMINARES ANDALUCES
    KAIROUAN

    domingo, 1 de febrero de 2009

    LA NATURAL COMPLICIDAD CON LOS CRÍMENES ISRAELÍES

    Hablamos C. y yo esta mañana ante una cerveza en Plateros. Le cuento lo que leí que había dicho recientemente el director del periódico ultraderechista La Razón, Francisco Marhuenda. En un debate sobre la masacre de Gaza, Marhuenda, que une a sus convicciones políticas ultraliberales las religiosas ultracatólicas y que está empeñado en una campaña personal contra los defensores del aborto a los que califica sin ambages como criminales, cuando se le presentó la evidencia de los 300 niños muertos por los ataques indiscriminados del ejército israelí contestó impasible: ¿Y cuántos de ellos mueren normalmente por causas naturales?

    ¿Son así de cabrones naturalmente, tienen de verdad tan mala entraña o lo hacen por las habichuelas? Me pregunta C. Es difícil delimitar el grado de cabronismo en estos elementos. Le digo. Los hay desde luego que merecen cada una de las letras del insulto, mercenarios voluntarios como son. Jiménez Losantos y su repugnante caniche lengüerín, esa especie de Golum Moral (y físico) que responde al atroz calificativo de Gabriel Albiac. Ateos al servicio de la Iglesia Católica los dos y uno de ellos también al del estado de Israel, de quien dicen las malas lenguas que junto con Pilar Rahola cobra subterráneamente. A través de ellos la Iglesia Católica hace su guerra a la competencia, el Islam, además de a cualquier forma de racionalidad democrática. Y nada mejor que aplaudir el exterminio de un buen puñado de musulmanes. La patraña de que en sus medios de comunicación existe libertad de pensamiento es fácilmente desmontable sólo con escuchar el nombre de sus dueño: la Conferencia Episcopal Española, un organismo antidemocrático por esencia, basado en un sistema de obediencia jerarquizada que controla hasta la última brizna de hierba que crece bajo sus malolientes sotanas. Así que esos dos exizquierdistas, exmarxistas, esdetodistas que venden sus habilidades intoxicadoras al Ente Vaticano son sólo eso, unos mercenarios, con toda la carga semántica de ese término, sin libertad para comunicar nada que no haya sido previamente diseñado por un estratega ensotanado. Quien quiera mearse de la risa puede expurgar en los archivos de la revista de tendencia marxista leninista de los 70, El Viejo Topo, los artículos que perpetraban los dos pájaros. Y como el máximo representante del amoralismo filosófico, Gabriel Albiac no es (afortunadamente) demasiado conocido puede el curioso comprobar AQUÍ su capacidad de comportarse como un racista de la peor especie asistiendo a la denuncia pública que parte de sus alumnos de la Universidad Complutense de Madrid levantaron contra él. O a una semblanza que le hizo Carlos Tena no hace mucho.

    Pero a mí me da mí me da igual que unos sean sinceros y que otros sean mercenarios. Igualmente dañinos son porque defienden la injusticia como forma normal de actuación de los políticos y de los ejércitos. Sí me preocupan más los defensores de esa injusticia que se dicen aún progresistas. Los que a la sombra del PSOE se reclama de izquierdas, es decir luchadores contra la injusticia en cualquiera de sus formas, pero que en sus descensos a los infiernos de la justificación de los hechos de los apóstoles socialistas españoles se pringan del cieno de la iniquidad hasta los ojos. Y el hechos fundamental de esos apóstoles socialistas es que están sistemáticamente justificando el que un estado poderoso machaque, empobrezca, bloquee y de vez en cuando asesine a sus vecinos a los que asfixia sistemáticamente con el fin no confesado de destruirlos para ocupar su espacio. Muchos callan, probablemente porque en el fondo se sientan avergonzados, pero otorgan. La evidencia de la injusticia es tan rotunda que los aplasta en su fuero interno. Otros, en cambio, gallean y alardean de tener justificaciones perfectamente válidas. Aunque no sea un argumento de peso, sólo tienen que comparar esas justificaciones con las que presentan las fuerzas más reaccionarias contra las que sin embargo dicen luchar. Porque sus posturas no se apartan un milímetro del guión que los asalariados del gobierno israelí o los racistas (ellos sí) antiislámicos pregonan. Que se trata de un caso de defensa propia, que los cohetes kashan, que el derecho a existir de Israel, que Hamas está formado por un puñado de terroristas... Esa el la gran victoria de Israel, la que apuntala sus nefastas aunque mortíferas campañas bélicas (perdón, criminales, la guerra es otra cosa) contra sus vecinos. Como decía Edward Said, los que justifican por sistema los crímenes de Israel siempre empiezan por el último o penúltimo episodio, nunca por la raíz del problema. Ya ni siquiera se habla de las resoluciones de la ONU para que Israel devuelva lo robado y resarza a los damnificados por su política de limpieza étnica llevada sistemáticamente a cabo desde 1948. Ya siempre la culpa es de los palestinos por removerse cuando lo pisan. No han comprendido que son un pueblo vencido, como decía hace poco un general israelí. Y eso significa que tienen que aceptar el saqueo, como en los tiempos bíblicos.

    Y la última pedrada a la razón de la justicia de estos gallitos socialistas ha sido escandalizarse por la aceptación por parte de un tribunal español de la denuncia por crímenes de guerra a unos verdaderos criminales de guerra que perpetraron una matanza (una de tantas) contra civiles palestinos desarmados. Militares israelíes, claro, impunes en su país por razones obvias. Sus apóstoles, Moratinos, Fernández de la Vega, Zapatero, se han aprestado rápidamente a tranquilizar al gobierno israelí prometiéndole ¡¡¡CAMBIAR LA LEY!!!, para que sus criminales sigan siendo impunes también para la justicia española. ¿Porque peligran, tal vez, las ventas de armas, que envilece a todos los españoles? Cambiar una ley que no gusta a un país extranjero porque amenaza con no comprarnos las armas que le sirven para cometer sus crímenes, es la más perfecta de las infamias que nuestros gobernantes podían perpetrar.

    Los que defienden a estos políticos son los mismos por otra parte que andan exigiendo con voz ostentórea la apertura de una gran causa judicial contra el franquismo. La condición de catecúmenos del PSOE, un partido liberal gestor sólo de un triste posibilismo, al que la ideología de izquierdas sólo le sirve para decorar sus mítines vacíos de contenido, los ciega de tal manera que no son capaces de entender que la lucha contra la injusticia es universal y que esos juicios generales que dicen reclamar para devolver la dignidad a la República asesinada por el fascismo participan de la misma textura moral que la que reclaman las víctimas del terrorismo de estado israelí. Y de no darse cuenta que es el propio partido al que pertenecen o al que votan con arrobada fruición el que sistemáticamente bloquea disimulada, pero eficazmente, cualquier intento real de llevar a cabo ese anhelo de justicia que tantos esperamos. Que la postura del gobierno español de no ayudar a los masacrados palestinos es tan abominable como la de las democracias europeas que no ayudaron a la República por el temor infundado a la probabilidad de una revolución proletaria. Ahora el temor ya no es al fantasma del comunismo sino al del islamismo, pero ambos funcionan igualmente como inhibidores del deber de socorro. Algo de lo que les pasa se entiende si se tiene en cuenta que son gente que odia más visceralmente a Anguita que a Aznar. Que consideran que a la izquierda del PSOE sólo existen fantasmagóricas tribus de izquierdistas salvajes embrutecidos por el consumo inmoderado de basura catequística marxista-leninista y enganchados irremisiblemente a opiaceos destructores de la voluntad como el leninismo, el trostkysmo, el castrismo, el guevarismo, el populismo chavista y tantos otros ismos periclitados. Son los representantes de la izquierda bien, la del jersey de pico y la mecha y oro, que practican el mismo racismo y clasismo sociológico que la derecha más rancia, esa putrefacta e hiperreaccionaria derecha española única en Europa y que tienen la suerte de tener enfrente para que les justifique la posición tan centrista ella.

    Porque el tratamiento del problema de Palestina que se da en Europa adolece de unas acusadas características de índole racista. De racismo pequeñoburgués concretamente. Pertenece al mismo ámbito que el racismo de baja intensidad más o menos inconsciente que el 90% de los españoles practicamos respecto a los gitanos. Cuando en España salta por televisión la noticia de que en un pueblo cualquiera 500 ciudadanos normales se dirigen un domingo por la tarde a una zona habitada por gitanos, ahuyentan a sus habitantes y prenden fuego a sus casas, ante la mirada más o menos cómplice, inerme o impotente de sus autoridades, la mayoría de los españoles mostrarán un diverso grado de repulsa por esa acción. Pero en el fondo entenderán a los vecinos que gritarán crispados ante las cámaras que los gitanos venden droga, que arman peleas, que roban, que no se integran, que no se lavan, que... etc. etc. etc. Y aunque considerarán desproporcionado e injusto el castigo infligido por sus iguales a los gitanos en el fondo de sus corazones se alegrarán de no haber sido tentados por la desgracia de vivir las mismas experiencias. Ninguno se parará a pensar los motivos de la exclusión secular a los gitanos que se practica en España, ni las causas por las que suelen vivir en condiciones de acusada precariedad, ni de la tremenda injusticia que supone mantener a un pueblo en la miseria y sentirse agredido por su olor ni... etc. etc. etc.

    En el fondo del corazón, no ya de los desalmados de derechas, sino de los militantes de la izquierda bien Israel es un pueblo de payos como ellos, que hasta participa en el Festival de Eurovisión, que han tenido la desgracia de irse a vivir a una zona infectada de gitanos, que son los palestinos. El símil está cogido por los pelos por la diferencia de circunstancias, pero creo que explica bien la esencia de la mirada española al problema de Palestina.

    Ahora mismo acabo de leer el artículo semanal de Javier Marías. Se le nota absolutamente indignado por la masacre puntual de personas inocentes llevada a cabo impunemente por el estado israelí, al que califica de incivilizado, mala bestia, venado, matón y chulo y afirma su voluntad de no aceptar ningún premio de aquel país. Pero de ese arrebato de cólera ante la masacre de inocentes se encuentra ausente cualquier juicio profundo de las causas de esa violencia. Lo que molesta a Marías es la desproporción de la respuesta, no el hecho de que el estado de Israel lleve haciendo la vida imposible a los palestinos desde hace más de 60 años. Eso ni se lo plantea. Según esa visión Israel sigue teniendo derecho a responder, aunque moderadamente, claro, a las tontas provocaciones de un pueblo vecino al que está matando lentamente de hambre y de humillación.

    En cuanto al resto de los europeos y norteamericanos no necesitan de la cercanía del caso gitano para entender a Israel. Sus genes colonialistas se encargan de ello. No se trata sino de una corriente de simpatía más o menos vergonzante de países que una vez fueron colonialistas por un estado que sigue empleando los mismos métodos que usaron los anglosajones a lo largo de todo el siglo XIX en los territorios norteamericanos y australianos que colonizaron y que luego convirtieron en su país: la limpieza étnica de los aborígenes. Peligrosísimos terroristas aborígenes que de vez en cuando discutían la supremacía blanca y no se dejaban exterminar fácilmente, como todo el mundo sabe. Sin menoscabo, por supuesto, de las atrocidades cometidas por la monarquía española siglos antes en los por ella conquistados.

    Hace unos días me encontré casualmente con el blog de un tipo de apariencia intelectual normal pero de entraña indudablemente siniestra. Andaluz, con gracejo moranquiano, que confiesa alegremente que sus tres pasiones son el Betis, el carnaval y la defensa de Israel. ¡Ele!

    Algunas de las cosas que escribe en el blog ponen los pelos de punta. Por el grado de incultura que denota su forma de expresarse no creo que conozca al infame Albiac, que en un artículo de hace años reflexionaba en El Mundo acerca de lo lo ideal de la muerte que sería que los israelíes deportaran absolutamente a todos los palestinos a Jordania, con el rey Hussein (entonces estaba vivo), un rey dictatorial que sería ideal para un pueblo incapaz de entender la democracia. La mala persona que publica ese blog (del que no pienso poner el enlace) termina el relato de un viaje a Israel con la siguiente perla:


    También hay otros lugares que quiero conocer y que visitaré cuando, espero que algún día, sean plenamente Israel y no estén en manos bárbaras e incivilizadas: pasear por el Monte del Templo, visitar Belén, Hebrón, Jericho y ¿por qué no? Petra y el Sinaí.


    Esta mala bestia lo dice a las claras, pero ¿cuántos más de los que callan o son complacientes con el expansionismo israelí y que guardan las apariencias bajo un ceño grave no desearían ese final feliz?



    ADDENDUM DEL 02/02/09):

    Hasta esta mañana no he leído el artículo del historiador israelí exiliado Ilan Pappe en El País en el que, con un conocimiento de causa que pocos tienen tan claramente, explica exactamente la raíz del asunto:

    GAZA, ¿REAL O POSTIZO?



    ADDENDUM DEL 03/02/09)



    El pseudofilósofo mercenario al servicio de la Conferencia Episcopal Española y de las JONS y caniche favorito de Federico Jiménez Losantos Gabriel Albiac muestra sin pudor el núcleo del pensamiento colonialista de índole racista que justifica las masacres que Israel perpetra con sus vecinos. Se recomienda escucharlo cerca de donde se pueda vomitar. (Tertulia de LA MAÑANA de COPE del 31/12/08)




    NOTA IMPORTANTE PARA LOS LECTORES

    He recibido un comentario anónimo en el que se me amenaza con denunciarme en el juzgado por difamación. He de decir a los lectores que pasen por aquí que yo, como pueden comprobar por sí mismos, me he limitado a recoger una acusación que se ha hecho pública en muchos lugares de la red. De la alusión a las MALAS LENGUAS a las que me remito, una está en el propio enlace que coloco en esas palabras en su contexto original. La otra en un debate celebrado en una televisión catalana, cuyo enlace es ESTE. La persona que me ha amenazado es una pésima lectora, en el apartado de comprensión de textos escritos en castellano. Es probable que ella no lo entienda tal vez por causa de alguna tara natural o provocada que padezca, pero realmente de lo que ha leído no puede colegirse que el autor de este post de este humilde blog acuse a nadie de nada, sino que ha leído y visto en televisión que hay quienes acusa a alguien de algo. La diferencia es clara. Y rotunda. El autor de este blog no tiene la costumbre de afirmar nada por sí mismo de lo que no tenga pruebas, aunque sí se considera con derecho de comentar lo que se dice públicamente en la red y en los medios de comunicación públicos.

    viernes, 30 de enero de 2009

    UNA SEMANA EN TÚNEZ (IV)

    KAIROUAN



    casacairuan



    La forma más fácil de llegar a Kairouan desde Jasmine, el extremo sur de la zona turística de Hammamet, es bajarse en el autobús urbano (del que hablé en el primer post de este viaje) en la parada de Manaret Hammamet, cruzar la calle y alcanzar unos metros más arriba, hacia la izquierda y frente a la gasolinera, la carretera de Túnez. 100 mts. más arriba se encuentra la parada de los louages. En apenas 45 minutos estarás entrando en la estación de louages de Kairouan situada a un tiro de piedra de una de las atracciones de la ciudad: el mausoleo del patrón de la ciudad, Sidi Sahbi.



    barbero4



    El título de SIDI (señor) tiene prácticamente la misma acepción que nuestro san, y se usa casi exclusivamente en el islam maghrebí, un islam muy mediatizado por el cristianismo mediterráneo y tal vez por los cultos bereberes autóctonos, con una acusada tendencia al culto de los santos que esconde profundas latencias politeístas arquetípicas, en contraste con el estricto monoteísmo del sunnismo ortodoxo de Oriente Medio. Las romerías maghrebíes a los lugares que acogen los restos de un santo no se diferencian prácticamente nada de las romerías del catolicismo popular de la orilla norte del Mediterráneo, concretamente de las andaluzas.

    Así, el título de Sidi Sahbi, le fue concedido a uno de los compañeros del Profeta, Abu Zama’a Ubayd ibn Arqam el-Balawi que murió (654) en Ifriqiya (nombre primitivo árabe de Túnez, derivado del Africa latina) luchando contra los bizantinos y fue enterrado en ese lugar antes incluso de la fundación de la ciudad. Como sahbi significa en árabe compañero o amigo, podría traducirse su título como San Colega, o San Amigo. Según decía él mismo portaba siempre consigo un pelo (tres según otras fuentes) del Profeta, por lo que algún gracioso cristiano lo motejó como El Barbero. Así la Mezquita es conocida entre los europeos como la Mezquita del Barbero. Del pelo o de los pelos sagrados nunca conseguí averiguar el paradero.



    barbero1



    El complejo está formado por varios elementos a cual más interesante y es obra toda del siglo XVII, bajo el gobierno turco, que decidió dotar de magnificencia al sencillo mausoleo original. Pero todo él está impregnado de aire andalusí. No podía ser menos cuando los arquitectos fueron los hermanos Ahmed y Mustafa el-Andalusi. El patio de entrada es encantador con su galería de arcos blanqueados en tres de sus lados y el precioso alminar en el rincón frontero de la izquierda, con sus almenas inspiradas directamente en las de la Mezquita de Córdoba. En el cuarto lado, de ladrillo visto, se abra la entrada de la medersa, una medersa típica tunecina, con un patio porticado al que dan las celdas de los estudiantes. Saliendo de nuevo al patio y atravesando la puerta junto a la torre se accede a un corredor doblemente porticado que acoge una preciosa colección de estelas de cerámica que anuncian las que podremos ver al final, en el patio donde se sitúa la tumba del santo, y donde nunca faltan fieles que vienen a beber del agua de unas grandes cántaras con supuestas virtudes mágicas. Como las de la Fuensanta.



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    La Gran Mezquita de Kairouan es una de esas maravillas arquitectónicas donde la historia se hace carne de piedra y su contemplación pausada enseña más que 100 eruditos conferenciando sesudamente. Sólo hay que pasear despacio su gran patio, recorrer los atrios mirando una por una todas las columnas, estudiar pacientemente uno por uno todos los capiteles, descubrir una por una todas las estelas, lápidas y restos de frontispicios romanos y bizantinos que te asaltan al azar incrustados en sus muros, sentarte en un escalón y disfrutar de la secuencia de las arquerías... Pero somos los que disfrutamos con la visita frecuente de su hija –o hermana- la Mezquita de Córdoba quienes gozamos doblemente tratando de buscar similitudes, diferencias, influencias o heredades. Tan parecidas, tan diferentes.


    alminar1


    Kairouan cuenta con muchas primicias, muchos elementos que fueron primera vez y que marcaron los caminos estéticos del arte islámico en el occidente musulmán. Fundada apenas 40 años (670) después de la muerte del Profeta en un lugar ex nihilo, alejado de la costa para evitar los ataques bizantinos y fuertemente fortificada para defenderse de los belicosos bereberes autóctonos que vieron cómo se sustituían los ya conocidos invasores latinos por los nuevos, portadores de la media luna. Sobre la marcha los arquitectos islámicos tuvieron que improvisar una nueva estética que definiera los elementos que debían conformar la simbología de la nueva fe que los impulsaba a dominar el mundo. A la misma vez que en Siria y en Persia. Sólo contaban con su imaginación y con los restos del fastuoso legado estético romano. Y fueron lo suficientemente geniales como para crear un estilo nuevo para una religión nueva aprovechando tanto los materiales como las ideas-fuerza de la tradición grecolatina.



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    mezquitacairouan4relojdesol


    Sólo como apunte al respecto: manar (al-manar) en árabe significa tanto torre de mezquita como faro y proviene de la raíz nAr (nár = fuego, núr = luz), lo que ilumina a los navegantes / creyentes. Si a algo se parece el primer alminar original del Islam, el de Kairouan, es a un faro romano. El de La Coruña es un buen ejemplo para compararlo.

    Y si su estructura general, heredada de las dos principales mezquitas anteriores, la de Damasco y la de Al-Aqsa de Jerusalén, conformará la de la Mezquita de Córdoba (780), ésta le pagará con el detalle del arco de herradura que recibirá en su reedificación total (836) ya directamente de Al Andalus que la heredó de la tradición romano-visigótica.



    mimbarestelas


    La sala de oración está vedada a los infieles. Muy estrictamente. Unos jóvenes turistas turcos, apenas indistinguibles en apariencia de otros europeos, de los escasos que nos encontramos allí, tuvieron que reclamar duro delante nuestro para convencer al obtuso sacristán de su condición de musulmanes. Yo intenté quedarme con la copla para poder reivindicar lo mismo falsamente y poder acercarme a las dos joyas que guarda la mezquita: el mihrab decorado con azulejos de reflejos metálicos de influencia bizantina y el El mimbar, constituido por 100 paneles de madera de teka india, el más antiguo que se conserva de todo el mundo musulmán. Ambos de mediados del siglo IX. Los veía allí a lo lejos, al fondo del oratorio, mientras escuchaba al sacristán ordenar perentoriamente la separación de la pareja, ella a la zona de mujeres, a la izquierda, él a la de hombres, a la derecha, ambos sin posibilidad de traspasar la primera fila de columnas. Desistí, aunque ahora, en frío, me arrepiento de no haber intentado siquiera engañar, camelar, ganarme al sacristán para que me permitiera acercarme a la qibla. Haciéndome pasar también por turco, por bosnio o sencillamente por converso cordobés. Malditos sacristanes.

    Otro bocatto di cardinale para gourmets del arte islámico lo constituye la fachada de la MEZQUITA DE LAS TRES PUERTAS (861). Un pequeñísimo espacio sin gracia arquitectónica especial pero en el cual se halla inscrito el más antiguo ejemplo de caligrafía árabe grabado en un muro después de los de la Mezquita de la Roca de Jerusalén (691).


    trespuertas


    Como pone en el propio friso fue mandada hacer por Muhammad ibn Jayrun al-Ma’arifi al-Andalusi, lo que habla claramente de su origen. Probablemente fue un rico comerciante cordobés instalado en el barrio al que decidió regalar un oratorio. El texto, grabado en piedra blanda y acompañado de dibujos florales y geométricos, es de estilo cúfico y antecede en un siglo a los del mismo estilo que se grabaron en las portadas exteriores de la Mezquita de Córdoba en tiempos de Alhakam II, alguno de los cuales (Puerta del Espíritu Santo) fue falsificado en 1903 por el restaurador Velázquez Bosco para cristianizar su contenido y colocar su nombre, el del rey Alfonso XIII y hasta el del ministro del ramo del momento.

    El antecedente de la pequeña mezquita de Ibn Jayrun podría ser el oratorio Bû Fatata (841) en Susa. Ambos a su vez influyeron en la concepción de la mezquita de Bab al-Mardum (hoy iglesia del Cristo de la Luz) de Toledo, construida en tiempos del califa Abderramán III.

    Las similitudes de Kairouan con Córdoba son asombrosas no sólo estéticamente sino también por paralelismos de su peripecia histórica antigua y moderna. Capitales de imperios que dominaron parte del mundo, fueron relegadas por hijas más emprendedoras cuando les llegó al decadencia. Y hoy ambas dormitan un sueño de pasado glorioso que ni siquiera es capaz, hay quien piensa racionalmente que por suerte, de consolidar una oferta que mantenga una industria turística sólida. Las salva su posición cercana a los paraísos solares contemporáneos: Málaga y Hammamet. Las mata una desidia secular que forma parte de su idiosincrasia, un aperreado carácter que sólo acierta a lamentarse por la inflexible ley de la oferta y la demanda que les escamotea las pernoctaciones de turistas adocenados y apenas ancla más de dos días a los degustadores de las ciudades con alma. Ambas se han dedicado mutuamente dos calles muy parecidas, delante de sus respectivas murallas. La calle Cairuán de Córdoba sigue la línea de la muralla desde la Puerta de Almodóvar hasta los Santos Mártires y la calle Córdoba de Kairouan hace lo propio desde la plaza Shuhadá (también de los Mártires) hasta la Gran Mezquita. Mártires de diferentes martirios, claro.



    puertacairuancairouancasaoficinacasco


    Otra de las atracciones de la ciudad es el montaje ese del pobre camello cegado. El pozo de Bir Barouta (bir significa pozo). Un pozo que según la leyenda proviene de la propia fundación de la ciudad y está conectado con el de Zem Zem en la Meca. Consiste en una noria, situada en el primer piso de una casa, a la que mueve un camello con los ojos permanentemente vendados y adornado con pañuelos atados a su vientre. Por una propina el guardián te deja entrar al recinto y beber agua, aunque se ve perfectamente desde fuera. Le pregunté al guardián si el pobre camello era el mismo que yo había visto hacía 18 años y me dijo que sí, lo que redobló mi horror ante la crueldad a que se sometía al pobre bicho para deleite de los turistas. En la misma terraza donde está la noria hay un café tradicional donde ponen un café turco de primera.


    bibarouta


    ÍNDICE DEL VIAJE


    HAMMAMET
    DOUGGA Y TESTOUR
    DE ALMINARES ANDALUCES
    LA MEDINA DE TÚNEZ

    sábado, 24 de enero de 2009

    UNA SEMANA EN TÚNEZ (III)

    DE ALMINARES ANDALUCES



    Desde la estación de autobuses de Bab Alioua hasta la Place de Barcelone se puede pillar el trole que pasa a 100 mts. o bien caminar unos 15 minutos. La Place de Barcelone es el nudo de comunicaciones más importante de la capital. Se trata de un gran espacio cuadrado atravesado por varias líneas del trole, cortado por vallas y aduanado por barreras. En su frente se halla la estación central de ferrocarril. En un lateral, en la acera de la rue Belgique, pegado a la plaza adyacente de Mongi Bali hay una cafetería donde sirven los mejores cafés que he tomado en mi vida, tanto turcos como normales. Yo recomendaría no desperdiciar la ocasión de probar alguna de las especialidades. Dos manzanas más allá, una vez en la rue d’Espagne se encuentra el precioso mercado de Túnez, con un espacio central dedicado a las verduras entoldado de amarillo que proporciona al conjunto una deliciosa luz acaramelada. En los corredores laterales venden aceitunas de mil tipos y las variedades de harissa, la pasta picante de pimientos y guindilla famosa en el mundo entero. El pescado se vende en un gran espacio lateral.


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    Bab el Bahr (La Puerta del Mar), más conocida como Port de France se encuentra 100 mts más allá de la salida norte del mercado. El arco de triunfo que hoy encontramos exento se abría en la muralla, aunque fue construida en 1848 sustituyendo a la anterior de factura hafsí, haciéndola coincidir con la avenida recién construida y que atravesaba el espacio recién desecado del lago que se separó de ella más de un kilómetro. La muralla sería derruida unos años después dejando una cicatriz que se aprecia perfectamente en los planos. Desde la puerta se accede a la plaza que da entrada a la medina por la calle Zituna, su vía principal que lleva directamente a la Mezquita Mayor, de su mismo nombre, centro neurálgico y geográfico del casco antiguo. Pero lo que yo tenía en mente visitar en primer lugar estaba atravesando toda la medina, rodeando la Zituna por la derecha y buscando por los zocos Attarine (perfumarios) y et-Trouk (de los turcos) la salida a la Plaza de la Qasbah donde se alza el Palacio de Gobierno, el Hospital Aziza Othmana, el Ayuntamiento y lo que yo andaba buscando, la mezquita de la Qasbah.

    Cuando se habla de las torres hermanas almohades siempre se mencionan tres: la Kutubiya de Marrakech, la de Hassan en Rabat y la Giralda de Sevilla. Pero nadie se acuerda de sus dos hermanas menores: el alminar de la mezquita de la Qasbah de Túnez (1235) y la de la mezquita mayor de Tremecen (1236). Son muy posteriores a las tres hermanas mayores, pero de la familia por derecho propio. Todas ellas son hijas de la primera original andalusí, el alminar de la Mezquita de Córdoba (951), desde el siglo XVI forrado por la estructura renacentista que hoy permanece. La originalidad del alminar original cordobés está tanto en en su esbeltez como en su estructura, superando ampliamente en gracia a su directo antecesor, el de la mezquita de Cairouan (836), de aspecto claramente defensivo, y a sus abuelos, los sobrios alminares omeyas de Siria. Tanto la forma cuadrada y esbelta como la solución de la ventanas geminadas pasarán tanto a la tradición islámica del alminar maghrebí como a los campanarios del románico catalán.

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    Izquierda: alminar de la Gran Mezquita de Kairouan. Centro: recreación del alminar califal de la Mezquita de Córdoba obra de Abderramán III. Derecha: vista de la Kutubiya, el alminar almohade de la mezquita del mismo nombre en Marrakech.




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    Giralda de Sevilla y alminar inacabado de la Mezquita de Hassan en Rabat.



    A partir de la fijación por los almohades de esa forma y ese estilo decorativo para sus alminares ya todos los construidos hasta nuestro días en el Maghreb, con excepción de los posteriores de estilo turco, repetirán el mismo modelo. El estilo decorativo sello característico de todas ellas, no es sin embargo original de los almohades, sino de los almorávides, los integrantes de la primera nube de langosta integrista provinente del Sahara que unificó el occidente musulmán bajo un califato tras la desintegración del de Córdoba. El rigorismo y ascetismo guerrero de los almorávides comenzó pronto a resquebrajarse al entrar en contacto con las voluptuosas sociedades de los reinos taifas andalusíes que acababan de conquistar. Así, la fascinación por el refinamiento cultural que encontraron en su avance imparable hasta las fronteras con los reinos cristianos acabaron haciéndoles sucumbir en la búsqueda de una mayor sofisticación de las formas artísticas. En concreto, fue en la construcción de la mezquita de Tremecén (1136, Argelia) donde deciden traer alarifes y artistas de Al Andalus, para que decoraran el mihrab a la manera andalusí. Así, las decoraciones típicas de la Aljafería de Zaragoza y de otras construcciones taifas en finas arquerías mixtilíneas (sebka), una evolución barroca de las arquerías polilobuladas de la ampliación de Alhaken II de la Mezquita de Córdoba, pero que ya encontramos en los castillos del desierto jordano a comienzos del s. VIII, con el nombre de kaft wa daraj (escalón y hombro) (JIMÉNEZ MARTÍN, Historia del Arte de Historia 16, tomo 15, pg. 54), invaden las construcciones africanas debidas a los almorávides a partir de la mezquita de Tremecén. Los almohades, la segunda nube de langosta rigorista surgida del desierto, comenzará utilizándolas por primera vez en un alminar en Marrakech, en la Kutubiya (1160) de una manera bastante sobria completándolas con sencillas decoraciones cerámicas, para irse barroquizándose conforme van extendiendo el imperio hacia el norte y van abandonando las crispaciones estéticas y doctrinales de sus orígenes (alminar de la Gran Mezquita de Sevilla (Giralda, 1184) y alminar de la mezquita de Hassan en Rabat (1195) y para terminar fijando definitivamente el modelo en las de la mezquita de la Casbah de Túnez (1235) y en la de la Gran Mezquita de Tremecén (1236), justo cuando los hafsíes suceden a los almohades en la zona oriental del imperio. A partir de ese momento ya todos los alminares cuadrangulares del Maghreb, que se alternarán con los poligonales de estilo turco en el caso de Túnez, serán copias más o menos felices de las 5 hermanas.



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    Alminar de la Mezquita de la Casbah de Túnez y alminar de la mezquita de Tremecén (Argelia).


    Después de este plomo que os he metido, necesario probablemente sólo para justificar mi propio interés o para conjurar el dolor por la pérdida de tantas cosas que un día estuvieron en la diana de mis estudios y que hoy a duras penas retengo, continúo con el periplo.

    Así que esa torre hermana menor de la Giralda y nieta predilecta del alminar califal de la Mezquita de Córdoba, era la que iba buscando. Y con la suerte que me caracteriza para ese tipo de cosas, me la encontré de obras y cubierta de andamios. Actualmente ha quedado integrada, junto con la mezquita, en un conjunto muy heterogéneo de edificios de muy diversas épocas pero que ha venido representando el centro del poder político y militar de la Ifriqiya secular.

    Situada en un cerro que domina toda la medina la mezquita formaba parte del conjunto arquitectónico de la Casbah que los almohades construyeron como centro de poder. Hoy en día del conjunto sólo queda la mezquita y su alminar y un lienzo de muralla de la fortaleza, en medio de las cuales se construyó, tras la independencia, el Ministerio de Defensa. Desde la mezquita se asciende un trecho, se pasa por la puerta de ese ministerio sin hacer ostentación de cámara, y, ya más relajados por el de Cultura, y luego por un enorme parking. El guardián del parking fue el que nos indicó que acceder a los restos del alcázar era cosa sólo de saltar una pequeña verja justo delante de un abandonado Museo del Cine, entornar una vieja puerta y subir unas escaleras literalmente empedradas de mierdas humanas en diferentes grados de fosilización. Lo que se encuentra en su cima es un ruinoso adarve en cuyas paredes se apilan más o menos ordenadamente varios centenares de lápidas otomanas que algún equipo de arqueólogos ha tratado de clasificar con un desconocido fin. Probablemente para su museización. Mientras tanto, y espero no estar dando pistas a los traficantes, están al alcance de cualquiera.


    adarve


    Justo enfrente se levanta el edificio del Ayuntamiento de Túnez (Qasr al-Baladía), un bonito edificio moderno, que estiliza felizmente las formas arquitectónicas tradicionales tunecinas, con una enorme explanada delante, donde es posible aún, cosas de África, ver a los chavalotes jugar a la pelota sin que ningún guardia les de la bulla.


    ayuntamiento


    Bajando de la explanada del Ayuntamiento y dejando el alminar de la Casbah atrás se entra en la plaza del Gobierno, un agradable espacio rectangular sombreado por cuidados árboles y farolas. Como todo en Túnez, a imagen de la propia pequeñez del país, todo es muy doméstico, muy municipal, El palacio del Gobierno, un palacete del siglo XVIII, Dar el Bey, no da la impresión de ser lo que es, el despacho del Primer Ministro. En seguida se entra por la calle de la Casbah en la medina. Pero la búsqueda de las huellas andaluzas en ella quedará para otro día.


    ÍNDICE DEL VIAJE

    HAMMAMET
    DE ALMINARES ANDALUCES
    KAIROUAN
    LA MEDINA DE TÚNEZ