(del laberinto al treinta)


sábado, 26 de febrero de 2005

Un soberbio en el infierno

Wojtyla Superstar camino del Olimpo




El bueno de Wojtyla se nos va. Bueno, más bien nosotros nos vamos para él. Aunque ya ha durado. Probablemente, cuando la sociedad española deje de ser tan supersticiosa, se cambie el popular dicho de “dura más que un traje de pana”, por el más exacto de “dura más que un Papa polaco”. O ya le hemos durado a él. Me lo imagino en el infierno, en ese infierno que ha rescatado del baúl de las antiguallas de la Iglesia preconciliar, y en el que seguro acabará penando sus pecados, absolutamente fuera de sí sin poder soportar la idea de que nos ha perdido, de que ya no es la Presencia, la única mano férrea en la que confía para dominar las conciencias de su grey, sin menoscabo de sus intentos de dominar también las de los que no lo somos, o al menos de administrar nuestras libertades. Porque si algo es este Papa que hemos sufrido todos, los con gusto y los sin gusto, es inmensamente vanidoso. Y soberbio. Bueno, ya puede, teniendo como tiene por delegación el don de la infalibilidad. Pero al menos sus inmediatos antecesores portadores de tan portentoso don no lo habían usado de una manera tan agresiva. La intriga que me corroe es si esta agresividad es fruto de un talante personal o de una maniobra estratégica perfectamente diseñada para devolver a la Iglesia su anterior fuerza coactiva. Efectivamente, la primera respuesta al proceso natural de laicización de las sociedades evolucionadas, fruto de la libertad de pensamiento que trajo la Ilustración y de los progresos de las distintas ciencias en el necesario desmontaje de las patrañas supersticiosas organizadas, fue la vía del diálogo y la contemporización, el ecumenismo y cierta inclinación a la comprensión de los problemas sociales del capitalismo. El Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII y el epigonismo representado por Pablo VI llevaron a la milenaria firma salvadora a un aggiornamiento, que, si bien aparentemente les hizo ganar fidelidades, sobre todo populares, que daban por perdidas y el respeto de parte de sus contrincantes racionalistas, a la larga no conducía más que a un proceso de desustanciación doctrinal de imprevisibles consecuencias. Y ahí es donde aparece el impresentable organista de Cracovia, en feliz definición del maestro Sánchez Ferlosio. En un acto de cinismo inmaculado asume los nombres de los dos pontífices anteriores, si bien heredados de su inmediato antecesor Juan Pablo I El Efímero, para seguidamente traicionar directamente el espíritu de apertura que los alentó. Como Fernando Savater ya lo explicó en fecha tan temprana como 1985, lo cito directamente para no tener que pastichearlo:

Wojtyla ha elegido un camino muy distinto, podríamos decir que opuesto. Como la universalidad sólo es posible ya a fuerza de desustanciación, ha decidido renunciar a ella. Nada de impersonalismos, dirección colegiada, pluralidad omnicomprensiva y fatigada, a fin de cuentas huera: vuelta a la nitidez agresiva de perfiles. Si la Iglesia no puede ser ya universal sin vaciarse, porque le falta fuerza secular y brío inquisitorial, volverá al menos a ser pintoresca. ¡Wojtyla ha decidido retornar al nacimiento oposicional de la Iglesia, a su prístino carácter de secta! Ya que no logra ser plausible, intentará al menos hacerse interesante. Reconozcámoslo: una jugada genial. Porque, ¿Qué es precisamente lo universal en el mundo de hoy? ¿La aceptación de lo decente y razonable? Este no es más que el lado insulso de lo universal. ¡Lo auténtico y enérgicamente universal es la pasión sectaria por la enormidad y el desatino! Tal es el reverso de un mundo a la vez demasiado utilitario y desencantado, deficiente en utopías y pródigo en fatigosamente repetidas maravillas técnicas. Las épocas de hastío y confusión lo son también de fanatismo. Aquí campan por sus respetos el barbudo Jomeini y el rapado Wojtyla, más que Escila y Caribdis, nuevos Daoiz y Velarde de la posmodernidad sin padres. Y así este Papa, como un cabeza de secta cualquiera, como alguno de aquello energúmenos primigenios que amargaron con sus enormidades sin gracia las últimas decadas del elegantemente corrupto paganismo, toma partido contra todas las libertades y libertinajes que forman el fondo de salsa de nuestra época, hace política, regaña, fulmina, se pavonea, histrioniza y, ante todo, chupa cámara. Lo mismo que cualquier terrorista, sabe que la única forma de ganarse la primera página es apostar por lo desaforado y que, aunque quizá no todo el mundo gustara de su tipo de enormidad, a todo el mundo le gusta que haya enormidades...

Publicado en Saber, 1985. Recogido en Perdonadme Ortodoxos, Alianza, 1986

25 años después ese mismo Papa ya ha cumplido su misión y (parece) que entregará pronto la cuchara. Me hace mucha gracia la explicación que sus fervorosos valedores dan sobre la intransigencia papal a renunciar al cargo a la vista de sus mermadísimas condiciones físicas. Dicen que el Santo Padre quiere dar testimonio del valor de las personas enfermas y aquejadas de vejez galopante. Mentira. El Santo Padre no quiere entregar esa cuchara por su desmedido afán de poder, por su resistencia a renunciar al supremo placer que le sigue proporcionando el disfrute de ese don delegado de infalibilidad que tanto bien le ha hecho a su soberbia, esa soberbia pecaminosa que acabará llevándolo al infierno que él mismo ha desenterrado para su grey.

MÁS SOBRE WOJTYLA EN MI ANTERIOR POST DEL 14/01/05 ¿UN AMIGO CURA?,

lunes, 21 de febrero de 2005

La Europa cobarde

Leo en El País de ayer (19 de febrero) que el ejército israelí ha pedido a su gobierno que no le obligue a llevar a cabo las demoliciones de casas de las familias de los presuntos terroristas palestinos. La causa no es que por fin se les haya caído la cara de vergüenza por la inhumanidad de tales acciones, sino un informe que indica que dañan la imagen exterior de Israel. Por el qué dirán.

Mientras tanto los europeos, en los últimos tiempos, han mostrado una pasividad extraordinaria en el conflicto entre Israel y los palestinos al no utilizar sus relaciones comerciales contra Israel como forma de presionar a su Gobierno. Los que hayan vivido los años transcurridos desde 1967 tienen motivos para temer que el nuevo alto el fuego vaya a durar poco. No se puede dejar este asunto en manos de un Gobierno estadounidense que, hasta ahora, ha vivido atado de pies y manos por el lobby israelí y las fantasías de los uniteralistas sobre la omnipotencia de Estados Unidos.

Este es un trozo entresacado del artículo que Norman Birnbaum publica hoy el El País. Un artículo sobre la necesidad de Europa de acentuar su independencia política respecto a los Estados Unidos. Y de cómo parece abrirse un poco de esperanza con el declive, cuando no con la desfenestración, de los incondicionales del Imperio: Berlusconi, Aznar, Blair. Tímidamente los demás se sienten con un poco de más fuerza para plantarle un no a las insensatas aventuras del emperador, fundamentalmente a su fijación por declarar una nueva guerra en Irán. Pero de todas formas y pese a algunos recientes y tímidos desplantes de los dirigentes europeos, la situación es de pura vergüenza para cualquier persona sensata que se plantee honradamente el papel de esta Europa en la configuración del Nuevo Orden Mundial. En el caso de Israel, la permanente amenaza de llamar a su primo el del Zumosol, los Estados Unidos, parece pesar más en el ánimo de los dirigentes europeos que una coherente actuación de acuerdo con las resoluciones de la ONU y con la exigencia de respeto a los Derechos Humanos.



viernes, 18 de febrero de 2005

La ciudad oriental

El lugar es fácil de encontrar si uno está en El Cairo. Sólo hay que colocarse a la entrada del Khan el Khalili, de manera que la Mezquita-Universidad de El Azhar quede a su derecha y la Mezquita–Mausoleo de Hussein a su izquierda y seguir la calle de El Azhar hacia el este, en dirección al monte Moqatam, hasta su desembocadura en la gran avenida de Saleh Salem. Seguidamente habrá de torcer a la izquierda un centenar de metros hasta el paso elevado que la cruza. Subir lentamente los escalones y descubrirlo poco a poco. Allí está, frente a ti. El arquetipo escénico de la ciudad oriental. Como una maqueta hollywoodiana de El Ladrón de Bagdad o de la Basora de cualquiera de los regresos de Simbad. El aire siempre polvoriento de El Cairo proporcionará el filtro adecuado que fragüe una textura más irreal, más mágica de la visión. Y si coincide con una llamada a la oración matutina o vespertina el efecto será mucho más... de cine. Sólo el ruido infernal del tráfico que discurre frenético bajo tus pies te hará recordar quién eres y dónde estás. Eso y el saber que lo que contemplas es el cementerio habitado más grande del mundo. Donde se hacinan en armoniosa vecindad más de 500.000 personas vivas y un número indeterminable de muertos de varios siglos. Líneas de autobuses recorren sus calles, comercios en las esquinas y bulliciosos cafetines, niños jugando, ropa tendida, entre los mausoleos de ricos y pobres, de sultanes y mendigos. Todo empezó con la llegada masiva de refugiados de la invasión israelí del Sinaí en el 67. Como no había dónde alojarlos, ellos mismos decidieron el lugar. Hoy es el barrio más populoso de la vieja capital egipcia y los turistas no lo visitan si no es llegando en taxi hasta la misma puerta de los mausoleos. Pero sus habitantes son tan pacíficos como los de cualquier urbanización de clase media de las afueras de cualquier ciudad de occidente. Sólo que infinitamente más pobres. Y más desesperanzados...

sábado, 12 de febrero de 2005

Control del blog

Llevo un par de horas jugando a configurar este blog. Nunca me había interesado el conocimiento del lenguaje html, puesto que con los programas específicos para confeccionar páginas no lo creí necesario. Llegué en cierta ocasión a confeccionar, mediante uno de estos programas, la estructura de una página bastante completa que nunca saqué a la luz por falta de contenidos adecuados. Sólo por aprender cómo se hacía. Pero con esto del blog me he visto en la necesidad de arañar conocimientos de los sitios más dispares, por no hacer un curso intensivo de lenguaje html y sobre todo por no saber si es estrictamente necesario.

De todas formas he hecho mis progresos. He llegado a aprender a cambiar el tamaño y el color del texto, aunque no el tipo de fuente, ni el color del fondo, ni alinear los márgenes. No sé si porque está protegido el código fuente o por desconocimiento. He conseguido colocar imágenes con sumo placer en el descubrimiento del proceso. He podido colocar enlaces... Una página que encontré de HTML PARA PRINCIPIANTES me ha ayudado algo. Pero hay demasiadas cosas que se me escapan. La verdad es que trabajo con plantillas y no sé si hay posibilidad de trabajar con espacios vírgenes. Eso me permitiría seguramente más libertad. Ayer dediqué (no me atrevo a usar el verbo perder) más de una hora y media en colocar una foto en la columna del menú. Se trata de una foto de un barco varado en tierra. Una imagen que me gusta como definición del estado en que me siento. Una metáfora simple y directa de mi sazón actual. Pero no consigo adecuarla exactamente al espacio del marco de menú. Tendría que entrar en foros, preguntar en el canal del IRC. Le he dejado tal cual, en ese rincón, sin poder ampliarla sin que me desborde el marco y lo desplace hasta debajo del último post. Tampoco sé si este servidor es menos versátil que otros, como Blogger.


En fin que hay demasiados trucos que se me escapan. Lo curioso es que he llegado a controlar algunas técnicas bastante complicadas de diseño y configuración de programas buscando tutoriales oficiales o personales en la red. Pero esto de los blogs parece pertenecer a una especie de secta esotérica donde la información está estrictamente reservada para los iniciados. Imposible encontrar en los buscadores consejos claros, indicios amables de por donde empezar, tutoriales específicos de cómo configurar a gusto un blog... Sus posibilidades... La cosa ha llegado al punto de que te recomiendan una serie de programas para confeccionar, crear, modificar, controlar los blogs. Bien, pues me he bajado dos: el Wordpress y el Movabletype. Los descomprimo y me encuentro un montón de archivos sueltos, sin ningún instalador ni cosa que se le parezca. Así que ahí están, en sendas carpetas de Archivos de Programa, esperando a ver si consigo averiguar qué hacer con ellos.

Seguro que dentro de poco me reiré de mi propia impotencia actual, pero mientras tanto....

jueves, 10 de febrero de 2005

El ruido musical

Me disponía a comentar la tira de este martes de Ian Gibson en El País Andalucía cuando descubro que el autor de un blog, EL PERRO CANSADO, que sigo a menudo ha tenido la misma idea. El artículo en cuestión se titula “Música de fondo” y trata de un tema que me es particularmente fastidioso: la música ambiente no deseada. Gibson se queja amargamente de cómo la única cafetería en la que podía leer el periódico y tomarse un café en un medio ambiente sonoro natural, es decir, sin que le asaltasen los oídos con un hilo musical o un programa radiofónico ha acabado sucumbiendo a semejante forma de fastidio, según su propietario por exigencias de la mayoría de la clientela.

Como yo sufro el mismo problema me he sentido entrañablemente representado por su lamento. Es curioso que nadie considere la música ambiente de los espacios públicos una forma de contaminación acústica. El hilo musical de los grandes almacenes, el repugnante pianillo de las salas de espera de los dentistas, la infame dosis de Kiss FM de los autobuses de línea y no digamos los chundachundas a toda pastilla que vomitan las ventanillas abiertas de los autos conducidos por esa suerte de descerebrados que han tomado nuestras calles, no son considerados por la mayoría de la gente como una intolerable agresión al derecho de las personas a escuchar la música que han elegido, sino un inofensivo mecanismo de distracción al que han acabado por acostumbrarse a base de entumecimientos mentales progresivos.

Pero lo cierto es que no deja de ser una forma de contaminación acústica, un hurto al derecho a vivir en un razonable silencio o al menos a elegir la música que cada cual decida consumir en cada momento. Es curioso que ahora todo el mundo grite y monte un pollo descomunal si descubre a un fumador en un lugar cerrado (y pronto incluso en los abiertos), aduciendo que contamina el aire que han de meter por sus narices hasta sus pulmones y muy poca gente proteste cuando se contamina el mismo aire que ha de entrar por sus oídos hasta su cerebro. Y desde luego, debe ser peligroso. A falta de estudios científicos de los que tanto abusan los médicos con el tema del tabaco, me pregunto qué cantidad de estúpidas cancioncillas puede una mente educada en el buen gusto musical soportar sin sufrir graves desarreglos.

En uno de los últimos lugares donde he estado destinado en mi centro de trabajo se colocaba una pequeña radio encendida frente al micrófono para que se escuchasen en todo el enorme espacio que cubría las horripilantes cancioncillas basura de la última hornada. Por supuesto me sentí agredido, tanto más cuanto que realmente, sin aquella espantosa fuente de tortura, el lugar gozaba de un silencio de lo más agradable. Pero como acababa de llegar no podía ponerme a exigir el respeto a mi intimidad sonora. Así que opté por comprar en una farmacia unos tapones de espuma que me coloqué en los oídos. Si no del todo, al menos mitigaban en parte los histéricos ritmillos de moda que inundaban constantemente el lugar. Fui preguntado, lógicamente, por mis compañeros por la causa de semejante proceder y al serles expuesta convenientemente noté cómo los que acababan sintiéndose agredidos eran precisamente ellos, en particular los responsables directos de la emisión musical. Lo consideraron una falta de tacto, una suerte de muestra de intolerancia por parte de una persona extravagante y asocial incapaz de contemporizar con sus semejantes. Así están las cosas.

No hace mucho leí la noticia de que un trabajador de un banco alemán había denunciado a su empresa por tortura psicológica aduciendo que a lo largo de su dilatada vida laboral se había visto obligado a escuchar 33.000 veces cierta versión de Yesterday que diariamente rotaba por el hilo musical del banco. Todo un valiente héroe de la causa, cansado de ser simplemente mártir. Por otra parte me espeluzna la idea de lo que tienen que sufrir los pobres dependientes de grandes almacenes, grandes superficies o simplemente comercios normales cuando llegan las navidades y los hilos musicales de sus lugares de trabajo comienzan a vomitar durante un mes y medio esas repugnantes formas de la escatología musical que son las interminables series de villancicos enlatados. Y aquí en el sur doblemente si se trata de los horripilantes aflamencados.

La música es un don de la cultura. Un regalo que la humanidad se ha hecho a sí misma para ayudarse a sobrellevar las angustias de la existencia. Un bálsamo para el dolor y una fuente inagotable de alegría. Pero esta forma estúpida de organización social que nos hemos dado la ha acabado convirtiendo en un ruido constante, en un runrun sin sentido que invade la práctica totalidad de nuestra vida consciente y probablemente inconsciente. Música sin alma, fabricada en serie por industriales sin alma y dedicada a gentes a quienes se trata de arrebatar el alma, la capacidad de sentir, disfrutar y pensar la música, para ser llenada por un monótono y continuo fluir de cancioncillas estúpidas, de musiquillas pegadizas, de ritmos sincopados que impidan la circulación de las ideas entre las neuronas.

Milan Kundera, en su novela La ignorancia, lo describe con meridiana claridad: Schönberg era consciente de la existencia de esa bacteria. Ya en 1930 escribía: “La radio es un enemigo, un despiadado enemigo que avanza irresistiblemente y contra el que toda resistencia es vana”; la radio “sin sentido alguno de la medida, nos atiborra de música, sin preguntarse si queremos escucharla, si tenemos la posibilidad de percibirla”, de tal manera que la música pasa a ser un simple ruido, un ruido entre ruidos. La radio fue el pequeño arroyo en el que todo empezó. Llegaron después otros medios técnicos para reproducir, multiplicar, aumentar el sonido, y el arroyo se convirtió en un inmenso río. Si antaño se escuchaba música por amor a la música, hoy aúlla constantemente por todas partes sin preguntarse si queremos escucharla, aúlla por altavoces en los coches, en los restaurantes, en los ascensores, en las calles, en las salas de espera, en los gimnasios, en las orejas taponadas por los walkmans; música reescrita, reinstrumentada, acortada, desgajada, fragmentos de rock, de jazz, de ópera, flujo en que todo se entremezcla sin que se sepa quién es el compositor (la música convertida en ruido es anónima), sin que se distinga en principio del fin (la música convertida en ruido no sabe de formas): el agua sucia de la música en la que muere la música.

domingo, 6 de febrero de 2005

Tregua musical

Mamíferos en las junglas más impenetrables, reyes adolescentes momificados en los más inhóspitos desiertos, partituras de rara belleza en los polvorientos estantes de viejas bibliotecas nobiliarias. Descubrimientos.



Hace unos días me prestaron un CD de la colección de música clásica que acaba de vender El País que no pude conseguir en su momento porque coincidió con un viaje al extranjero que hice por esas fechas. Se trata de Las Sonatas del Rosario de Franz Ignaz Biber (1644 - 1704). Me sorprendió no haber oído hablar nunca de él. Considero mi cultura musical medianamente aceptable y no esperaba encontrar una laguna importante en ella. Grabé el disco y leí el libro que lo acompaña. Las primeras palabras son de alivio para aquellos que como yo se sintieron sorprendidos por este desconocimiento. Advertía que ese hecho era normal dado que su descubrimiento era muy reciente y que aún no había llegado a círculos no excesivamente avisados. Hablaba de la historia del hallazgo del manuscrito de las Sonatas y de las endiabladas técnicas de scordatura que utilizaba para arrancar a los violines unas sonoridades insospechadas. La scordatura consiste en cambiar la afinación de una o más cuerdas del instrumento, haciendo posible producir ciertos sonidos imposibles de conseguir con un instrumento afinado en forma convencional. Biber llega a alterar el orden de las propias cuerdas, cruzándolas en la puente del violín. Lástima que no fotocopiara el libro, porque muchos detalles de los leídos en la ocasión no me vendrán ahora a la cabeza. Pero fue al oírlas por primera cuando me di cuenta de que estaba ante una obra impresionante y no sólo ante una hermosa obra del barroco. Sólo el comienzo te sobrecoge por el desgarro de las tonalidades, a pesar de que se trata de la pieza que describe La Anunciación, por el derroche imaginativo de sus escalas, que nos transportan directamente en el tiempo hacia adelante casi un siglo y medio, al corazón del Romanticismo. En algunos momentos parece estar sonando el mejor Beethoven violinístico. Pero es en la última pieza, el solo de violín del Ángel de la Guarda, donde esta familiaridad se hace más sorprendente, donde realmente asistimos a una verdadera epifanía del vanguardismo de Biber, con una concepción que rompe genialmente las costuras de la tradición barroca en la que se inserta. Todo ello perfectamente ensamblado en las formas más rigurosas de la ortodoxia formal de la época. Porque no dejamos en ningún momento de saber que lo que escuchamos es Barroco puro y a veces incluso puro Renacimiento. Entusiasmado me pongo a la tarea de buscar en la red noticias sobre él y me encuentro una escasez apabullante de textos, aunque eso sí, todos ellos coinciden en que la apreciación del músico austriaco tiene todo el futuro que realmente se merece. En una de ellos, Goldberg, el portal de la música antigua, encuentro lo siguiente firmado por Diego Fischerman:

La catedral de Salzburgo fue construida por primera vez por el obispo Virgilio, cuando el lugar aún era una fortaleza romana y se llamaba Juvavum. En 1167 fue incendiada, junto a gran parte de la ciudad, por los seguidores del emperador Federico Barbarroja, y reconstruida diez años después por el arzobispo Conrad III de Wittelsbach. Otro incendio, el 11 de diciembre de 1598, volvió a destruir varias de sus secciones. El 25 de septiembre de 1628 fue consagrada la nueva catedral, con un festival (tal vez el primero de Salzburgo) que fue recordado durante décadas. Según un cronista anónimo, “en todos los altares había todo tipo de músicas, con los instrumentos, los órganos, cantando en forma tan alegre y graciosa que era difícil creer que, incluso en el mismo cielo, pudiera existir algo más bello o más dichoso”.

En la catedral, imaginada por el arzobispo Markus Sittikus von Hohenems y el arquitecto Santino Solari, cabía varias veces la población total de la ciudad y en esa desmesura, donde Salzburgo era imaginada como un imperio cuando no era más que una aldea enriquecida por el comercio con la sal de sus minas, se dibujaba el mismo gesto que en la imponente polifonía espacial de Heirich Ignaz Franz Biber, el músico que diseñó la banda sonora perfecta para ese exceso. Allí se encarnaba uno de los retratos posibles del Barroco: el de las contradicciones y las faltas de medida; el de la búsqueda simultánea de la teatralidad y los afectos por un lado y, por el otro, de los sistemas capaces de contenerlos. El retrato de una época en la que, al mismo tiempo que se sentaban las bases de la explicación racional y positivista del mundo, comenzaba el largo proceso que desembocaría en la lectura del arte como la expresión de dramas personales únicos y de la biografía del artista como la primera (y tal vez la más importante) de sus obras.


En otro texto, de la edición digital del Diario Montañés, Ana Rodríguez de la Robla, después de fusilar inmisericordemente en la primera parte de su artículo el texto anterior continúa con bastante acierto:

Nada en la vida de Biber nos habla de su audacia musical, nada justifica el hecho de que sea considerado sin discusión uno de los violinistas más extraordinarios del XVII, por no decir el más. Una biografía sin sobresaltos, con una adquisición de consideración dentro del entorno musical escalonadamente progresiva pero sin grandes picos; una suma discreta de éxitos; un matrimonio convencional. Una de sus vivencias más notables y deseadas debió de ser su promoción a caballero en 1690, petición que había elevado ante el emperador Leopoldo I en dos ocasiones, y que le otorgó el nombre por el que hoy es conocido: von Biber. En aquellos tiempos, bien distantes en espíritu de los actuales, se concedían títulos nobiliarios por méritos musicales, pictóricos o literarios; desgraciadamente, las causas de la promoción social en la actualidad resultan bastante más vergonzantes.

El caso es que los 'Misterios del Rosario' de Biber, pese a ser una obra de filiación evidentemente católica, pueden degustarse incluso, dada su peculiar concepción musical, con total independencia de su intencionalidad o significado religiosos, apelando simplemente a una estricta perspectiva cultural. No debe dejarse de lado que el Rosario es, evidentemente por su etimología, un jardín o conjunto de rosas (en su significación religiosa, cada Ave María recitado implica una rosa de ese jardín, que se corta para ofrecerla a la Virgen); y la rosa es con probabilidad la flor más significativa de la civilización occidental, como la literatura atestigua bien sobradamente. Pero además los 'Misterios del Rosario', aun en su temática, no presentan, como antes sugería, una clara semejanza con las formas tradicionales de la música litúrgica. Quizá la «scordatura» característica del quehacer biberiano (esa forma de poder interpretar lo ininterpretable con el violín), junto a la sucesión de preludios, zarabandas, gigas o gavotas, dotan de espectacular y atemporal osadía la deslumbrante obra religiosa del compositor bohemio.

Escuchar los 'Misterios del Rosario' de Biber constituye la oportunidad de oro de encontrarse al fin con uno de los ausentes de las programaciones musicales habituales, y al tiempo deleitarse con una de las grandes composiciones de todos los tiempos. Una oportunidad realmente única, proporcionada por la mera coincidencia de una fecha, como ocurre con el paso de un cometa o de una estrella fugaz. Hasta dentro, de nuevo, de cien años.

sábado, 5 de febrero de 2005

MÁS TABARRA (III)

El Carrusel Deportivo. El odio que genera normalmente en mí la escucha de las interminables retahílas de vociferantes estupideces, el tonillo descacharrante de ese locutor que me parece el mismo desde hace 30 años (¿lo será?, ¿habrá creado una secuela de clones?; ¿será una especie de ectoplasma o mejor, aún, un ectoplasta?), esas modulaciones histéricas, esos alargamientos de tono asquerosamente entusiastas, especialmente diseñados como dardos para incrustarse en las mentes gelatinosas de los débiles mentales que los disfrutan, ese odio, digo, ha llegado a preocuparme seriamente. Por una simple cuestión de higiene mental. Debería estar inmunizado y ser capaz de soportar esa basura. Los comentaristas de deportes de los telediarios me parecen repugnantes, su falsedad manifiesta, esa especie de optimismo meloso e infantiloide me lleva normalmente a eliminar la voz de la tele cuando aparecen, pero no consiguen ordeñarme ni una quinta parte de la bilis que consigue el dichoso locutor radiofónico-deportivo-dominguero. Recuerdo con indeleble viveza los viajes de vuelta de las excursiones domingueras en autobús de mi familia a Málaga, donde trabajaba mi padre, y que se repitieron durante varios años. Se tardaban casi cinco horas por aquellas espantosas carreteras de la subdesarrollada Andalucía (finales de 60). Al horror de esas interminables cinco horas de baches, soñarrera y mareo por las curvas yo tenía que sumar la inacabable, ineluctable, insoportable ringlera de frases absurdas e inconexas de las que conservo como especie de jirones de pesadilla desgajados de aquel discurso estrafalario una serie de nombres, estadios, marcas publicitarias que suenan más o menos así:

sfgwrhcorreporlabandafgtewtiroallarguerodesdelaromareday goooooooooldefrewtgwtiroapuertafanislasturianasupresencia siempregraaaadaaaaaafgstdrminutosparaqueterminehaggtsr dwsanmaméshsgdtdraparadóndiribaaaarfueradejuegogaystr


viernes, 4 de febrero de 2005

El FÚTBOL, esa TABARRA (II)

La interpretación favorita de esa unanimidad futbolera entre los más lejanos rincones del planeta y los más cercanos y de ellos entre sí encuentra en la babosidad hermanadora su más logrado acierto. La cara amable de la globalización sería ese ecuménico encuentro espiritual de todos los pueblos y culturas en torno al esférico totem balompédico. Siempre será mejor que nos unan cosas que no que nos separen. Sobre todo si esas cosas son productos de consumo perfectamente elaborados y envueltos en los colores de los equipos-multinacionales multimillonarios de las principales ciudades ricas de occidente. Una sofisticada forma de colonialismo consumista a la vez que una estupefaciente distracción de los problemas reales y de sus causas que agobian a la mayoría de los habitantes de la miserable periferia de occidente. Ramón de España, en su imprescindible libro El odio, considera que toda sociedad se divide entre aquellos que aman el fútbol y aquellos que lo odian. Como estos últimos son una minoría, los primeros imponen la ley, convirtiendo lo que era, insisto, una inofensiva práctica deportiva en una pesadilla insoportable. Yo, como el mismo Ramón cuenta en su libro que le ocurrió a él, también sufrí de pequeño el apartheid moral en el que me sumieron mis contemporáneos infantes (y no infantes) ante mi resistencia numantina a considerar divertido un espectáculo tan asnal como el balompié. Aunque he de decir que muchas veces participé en polvorientos partidos infantiles como forma de juego necesaria, el fútbol como espectáculo en vivo o en la ubicua televisión siempre me pareció de un aburrimiento mortal. En vista de lo extravagante de mi gusto no tengo más remedio que reconocer que son los millones de aficionados los que tienen razón frente a mi estrafalaria y minoritaria pretensión de comprensión. Ni siquiera tengo derecho (no me lo permitiría mi ética dialógica, ni mi buen gusto) a utilizar el recurso fácil de considerar cargadas de buen gusto a las millones de moscas que en el mundo existen por su golosa afición a la mierda. No, no haré tal cosa. Ni siquiera por venganza. Porque eso es lo que siento desde mi más tierna infancia: deseos de venganza. Ya sé que es un sentimiento poco loable, pero la persistencia de mi sufrimiento me ciega la razón cuando pienso en la cantidad de bilis que mi cuerpo ha sido obligado a generar por culpa del deporte rey desde épocas excesivamente tempranas. A la sensación de raritidad (de rarito) a que me indujeron se suman las molestias puramente físicas a que fui sometido. En este país han cambiado muchas cosas. La mayoría para bien. Han cambiado muchos hábitos de consumo, el look general, los niveles de tolerancia, etc, pero hay una cosa que sigue mineralmente inalterable en su fondo y en su forma, en su desconcertante capacidad de subyugar a las sucesivas camadas de forofos de generación en generación a lo largo de varias décadas y de espeluznarme a mí y, tengo constancia, a algunos como yo, en su espantosa estulticia expresiva: El Carrusel Deportivo. (continuará)

miércoles, 2 de febrero de 2005

El FÚTBOL, esa TABARRA (I)

Rafael Sánchez Ferlosio lo describió una vez con su aguda maestría:
Campo de hierba y coces, cosa de asnos.


Acabo de ver en El País del sábado 29 de enero una foto que ilustra una manifestación de indígenas en el departamento de Santa Cruz de Bolivia, en plena selva amazónica. Uno de los indígenas que gritan consignas lleva una camiseta a franjas con un escudo. Si se fija uno bien en ese escudo se acaba descubriendo que la camiseta pertenece al Club de Fútbol Barcelona y el escudo, el emblema del mismo. En Vietnam, donde anduve deambulando en octubre, en las portadas de los principales diarios deportivos o no deportivos se destacaban COTIDIANAMENTE entre un incomprensible mar de palabras vietnamitas las mágicas Barca, Real Madrid, Manchester, Milán. Si alguien lo quiere comprobar puede entrar en cualquier página web de algún periódico vietnamita. Supongo que ocurrirá lo mismo con los filipinos, ugandeses o esquimales. O sea que tarde o temprano cualquiera podrá comprobar la veracidad de lo que digo. Mi arrebatado amigo Juan Sepelio dice de vez en cuando para epatar a los bienpensantes que las mayores lacras de la humanidad en este cambio de milenio son el sida, el fútbol y la Iglesia Católica. Yo creo que tiene una visión muy reduccionista y por ello injusta. Yo, mucho más generoso y universalista que él, extiendo esa condición a todas las demás iglesias y religiones, sea cual sea la verdad absoluta e indemostrable que vendan y todos los deportes de masas, sea del calibre que sea la pelotita que juegan a arrebatarse o el tipo de vehículo que usen para alcanzar la mayor velocidad posible a la que romperse con más fervor la crisma. Pero es asumible la reducción de mi amigo teniendo en cuenta que aquí las que sufrimos, de forma inevitable y hasta extremos intolerables, son esas dos formas concretas de lacralidad.

viernes, 28 de enero de 2005

CATEGORÍA "CÓRDOBA"

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¿Recobra IU la vergüenza en Córdoba?
Después de la tempestad...
Con divisa mecha y oro
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CAJASUR: El Cuerpo Místico del Euro (III): el Buñuelo de Incienso
CAJASUR: El Cuerpo Místico del Euro (II): los políticos
Esculturas de Checa
CAJASUR: EL Cuerpo Místico del Euro (I): el papel de la prensa
Periodismo patético cordobés
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Manolete esnifando por chicuelinas
La Chicharra Ensotanada, la hipertrofia católica y la Rahola
Disfrutando de la ciudad desierta
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Córdoba, Ciudad Anticiclista
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Meapilismo cordobés (en antología)
Ayuntamiento arboricida, ciudadanos salvadores
Pasando el verano
Parcelaciones ilegales: Patrimonio de la Humanidad
La segunda desislamización de la Mezquita de Córdoba (II)
La segunda desislamización de la Mezquita de Córdoba (I)
El misterio del voto "rojo" cordobés
NOCHE BLANCA: LA "TOMATINA" FLAMENCA DE CÓRDOBA
Córdoba erige un monumento al amor sacerdotal por los niños
De boinas y asesores de la Capitalidad 2016
MAKI CUBERO
KAÑERO Y KAIRO
Plaza del Potro: NOLI ME TANGERE
Los iconoplastas no tienen jartura
Cruz de Mayo de Cañero (2009)
La rosa y el capullo
¿Comprarías lotería a medias con Rosa Aguilar?
Izquierda Unida Confesional Cofrade
¿Fumaba porros Julio Romero?
Me voy a El Cairo: ahí os quedáis con ESO...
El compromiso político de las Cofradías
LA SEXTA MIRADA
De cuando en Córdoba hubo petróleo
Día de Andalucía (siglo XXI)
Chalanes y trileros en la Sanidad de Córdoba
Se nos ha muerto ASI/DISI
La CALLEJA bombardeada desde un submarino cabrón
Arte en Cajasur: quien con curas se acuesta...
La misa del obispo y las agujetas de la alcaldesa
Vandalismo eclesial en la Mezquita de Córdoba
Rectificación para EL DÍA DE CÓRDOBA
Periodistas canallas del putrefacto ABC
Cadena contra el genocidio en Gaza
Pero qué bueno era Fray Albino...
Catolicismo responsable
Monse Asenjo regüelda de nuevo
Dios ha nacido (y ha sido Niña)
Dios ha nacido (¿alguien tiene superglue?)
Feliz Navidad
Curas periodistas
La invasión de los ultracuerpos en dodotis
Asesinos de jardines
Autos Excrementales cordobeses(3)
La Universidad de Córdoba, devota de Frascuelo y de María
Juicio a la democracia (Antonio Manuel)
Manifiesto visceral del basural cordobés
Cuenca Toribio: elogio del Inquisidor
Música para narguile
Memoria histórica y miseria moral (IV)
Memoria histórica y miseria moral (III)
Memoria histórica y miseria moral (II)
Memoria histórica y miseria moral (I)
Un tórrido blues para C.
¿Son los Arcángeles fascistas?
Dios y sus Arcángeles se suman a la Capitalidad Cultural para Córdoba
Estampida en Los Boliches
Ruta tirística por el fascismo cordobés
El ajoblanco de Montalbán
Mi descubrimiento del cine
El antiguo cine Osio
FESTIVAL DE LA GUITARRA 2008
Córdoba, ciudad libre de fútbol
CÓRDOBA Y PRAGA: ESCULTURA HUMORÍSTICA
Mi NOCHE BLANCA es más grande que la tuya
Ya en verano (2008)
La cofradosterona
SOY CORDOBÉS (versión lisérgica)
La Ribera Street
El cénit del petróleo
Mis gatos y música andalusi
Mi níspero (2008)
La Cruz de Mayo de Cañero
Hasta los cojones de procesiones
El Rocío es de derechas
Metáforas en COSMOPOÉTICA
Nombres de las calles históricas: Patrimonio de la Ciudad
ROSA LA MOROSA
ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (II)
ELENA CORTÉS SOMOS MUCHOS (I)
COSMOPOÉTICA 2008
UTOPIKKA: más leña al mono(teísmo)
"Clandestinos", el Obispero y el honor de la Guardia Civil
Por favor: llévense la Semana Santa al Arenal, por favor (remix)
Breve antología del frikismo cultural cordobés
VOTANDO CLARAMENTE
PEÑA CORDOBESA "LA COSA NOSTRA"
HIPOCRESÍA COFRADE
RUINAS ENJAULADAS
LA JAURÍA DE GUADALCÁZAR
EL PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA
EL SACRO COLEGIO DE MÉDICOS Y EL PP
LOS NOMBRES DE LAS CALLES, PATRIMONIO ORAL DE LA HUMANIDAD
LA UCO PATROCINA LA SUPERSTICIÓN
MÚSICA PARA EL POLLO TANDOORI
RECETA DEL POLLO TANDOORI
EL BALDÓN DEL PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
ASI / DISI crece
SIGUEN LAS AVENTURAS DEL HOMBRE RÍO
ANIMACOR 07
DOÑA ROSA Y SUS MONJITAS
LA SANTA TRINIDAD ANDALUZA (SEÑORITOS, CIVILES Y JUECES)
EUTOPÍA 2007
ASI / DISI
Plasticuchi
Majadera prensa cordobesa
El obispo de Córdoba condena la inteligencia
Muere un furbolista y de paso Paco Umbral
Contestación sobre Fray Albino
Torturas agosteñas añadidas
Fray Albino: la memoria histórica fascista
Se busca baronesa portátil para que se encadene a un rosal cordobés
La grandeza del fútbol
Australopithecus cordubensis
Caimanes cordobeses
El Séneca de Barrón
De vuelta deLondres
Para Rosa Aguilar (alcaldesa, aún)
Disfrazado de flamenco
Plegaria
Esaborío de la Feria
Mi níspero
La metástasis parcelista
La estatua más grande de Córdoba
Mateo Inurria y el pobre Barroso y Castillo
La mejor escultura funeraria de Córdoba
Arcoiris
La Cruz de Mayo de mi barrio
Adonis en Cosmopoética
La "Caza salvaje" de Juaristi
A mí me bautizó un cura nazi
El pescódromo de Córdoba
Rosa Aguilar cofrade convicta y confesa
Testosterona cofrade
Calle de la Paja (III): Las Hijas del Patrocinio me fusilan
Calle de la Paja (II)
Pepe Espaliú en Córdoba (por fin)
Sophie Bessis en la Casa Árabe
Día de Andalucía: bicis y caballos
Manolo Valdés en Córdoba
La calleja de Junio Galión
Paleocordobeses
¿Que le ha pasado a la Calleja?
Fundamentalistas de la Feria
Fray Miguel Varona excomulgador de chirigotas
El Hospital "Reina Sofía" de Córdoba
Desvergüenza en el Hospital
Luis Recio Mateo y su grasia cortijera
La guerra de los mundos
Urbanismo cordobés: papeles para un debate
El PUENTE ROMANO (II)
Warhol en Córdoba
EL PUENTE ROMANO (I)

Tapas
ROSA REGÁS Y LOS FACHAS CORDOBESES
Vuelta a la dulce rutina
Anécdotas cordobesas (02/10/06)
Matilde Cabello, Cruz Conde y Bambi (05/09/2006)
El Sacro y Meapilas Colegio de Enfermería (31/08/2006)
EL ARCO DEL TRIUNFO DE SANDOKÁN (23/08/2006)
La Oficina del DNI de Córdoba (22/08/2006)
Gazpacho (13/08/2006)
Adios al Meliá (06/08/2006)
MEDICAMENTOS Y MÉDICOS "GENÉRICOS" (20/07/2006)
EL DÍA DE CÓRDOBA me censura (17/07/2006)
Cambio del santoral cordobés (15/07/2006)
Jesús Aguirre se nos va. Amén. (14/07/2006)
Mi monzón cordobés (12/07/2006)
La calaña cofrade (09/07/2006)
La Calle de la Paja (07/07/2006)
Córdoba, Centro Mundial del Milagro (27/04/2006)
El HOMBRE RÍO (22/04/2006)
CÓRDOBA: COSMOPOÉTICA 2006 (21/04/2006)
Desmentidos cofrades (12/04/2006)
¡Por favor, llévense de una vez la Semana Santa al Arenal, por favor! (11/04/2006)
Ladrones de memoria (02/04/2006)
Ritual (01/04/2006)
Mis entrañables berrinches (rótulos callejeros) (23/03/2006)
Caracoles con comino (12/03/2006)
Ensayos costaleros (12/03/2006)
Estatuaria egabrense (04/02/2006)
BEATIFICA MADRINA NOSTRA (16/01/2006)
Racismo cordobés (24/12/2005)
¿De qué coño se ríen? (21/09/2005)
Supersticiones cordobesas (10/09/2005)
Los viejos rótulos callejeros : La plaza de la Concha) (01/10/05)
Pinturas de María Cruces (01/06/2005)
Rascacielos cordobés (12/05/2005)
ESTATUARIA (IV) (Séneca) (12/05/2005)
Me matan: Espectáculo de luz y sonido en la Mezquita (07/05/2005)
ESTATUARIA (III): Manolete (09/03/2005)
ESTATUARIA (II): El Gran Capitán (08/03/2005)
ESTATUARIA (I): Juan de Mesa (03/03/2005)
CÓRDOBA, LA CIUDAD DE LOS CURAS

sábado, 15 de enero de 2005

Decadente

Me he pasado parte de la noche leyendo a César Vallejo. No es buena compañía en horas bajas, pero es estrictamente necesaria. Ahora rebusco entre mis notas y encuentro una anotación de un trozo de un libro que leí hace poco, las memorias de Miguel García-Posada. Sólo porque hace referencia al título de este blog lo coloco aquí.

"La superstición es una suerte de profiláctico automático que funciona en la noche de la inteligencia, cuando los controles racionales se quiebran."

Mañana me comprometo a escribir más...

¿Un amigo cura?

Dudas sobre la posibilidad de llegar a tener un amigo cura.


A veces se me plantea la cuestión de si podría llegar a mantener cierto grado de amistad con un cura. En principio me digo a mí mismo que no me interesa. Que habiendo tanta gente en el mundo con quien poder compartir mis gustos y mis apetencias no tengo necesidad de buscármela entre los miembros de esa profesión. Pero es que además no estoy muy seguro de si sería capaz de separar el significado profundo de su quehacer en el mundo del necesario nivel de bonhomía que tengo que exigir a las personas a las que doy mi amistad y de las que espero recibir la suya. Porque siento que hay como una especie de desgarro moral entre ellos y yo. El hecho de ser funcionarios de una Empresa-Estado como la Iglesia Católica los convierte en cómplices voluntarios de la maldad intrínseca que considero consustancial a la misma. Pero es que además en la actualidad se suma a esa maldad la circunstancia coyuntural de que la persona que rige sus destinos es una verdadera mala persona. Wojtyla es un mal tipo. Colérico y rencoroso. Insolidario y reaccionario. Hay muchas pruebas. Pero para mí hay una definitiva. Nunca podré borrar su presencia de mi mente. Cuando visitó Nicaragua en 1983, al bajar del avión y saludar a los miembros del gobierno sandinista obligó con un gesto perentorio al ministro de Cultura, Ernesto Cardenal, sacerdote y magnífico poeta a que se arrodillara ante él . Después y ante los ojos de medio mundo que pudieron verlo en sus televisores engarrotó su dedo índice sobre la cabeza del ministro y lo amonestó coléricamente con una furia incontrolada. Todo porque consideraba que colaboraba con un gobierno marxista. Después, en la misa campal a la que asistió la tercera parte de la población total del país se dedicó a atacar despiadadamente a la Revolución, hasta el punto que obligó a la gente, que en principio había ido entregada a su persona, a abuchearle. La contrapartida es que jamás atacó a ninguna de las dictaduras sangrientas que visitó. En Chile y Argentina incluso dio la comunión a los desalmados militares sin reprocharles lo más mínimo las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, los asesinatos, las desapariciones y las torturas en que se empleaban con miserable fervor. Pero la nominación de Fernando Saenz Lacalle como arzobispo de San Salvador fue más lacerante aún, pues se trataba de la sede del mártir monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por la extrema derecha militar, mientras que el nuevo obispo, un español, además de que pertenecía al Opus era el capellán de las Fuerzas Armadas salvadoreñas.

La única teología realmente digna de respeto es la de la liberación y contra ella dedicó el polaco toda su artillería represiva. Hasta que prácticamente consiguió su extinción. Ahora, debido a ello, se tiene que enfrentar a la competencia en toda Sudamérica de las iglesias protestantes, que le sustraen diariamente miles de clientes. Pero lo primero era acabar con el cáncer de los curas progresistas. Lo dicho, un mal tipo. Como estado soberano que es, el Vaticano tiene el impecable honor de ser el único estado, junto con alguna satrapía del Golfo y una vez desmantelado el gobierno talibán afgano, que mantiene un sistema legal de apartheid respecto a la mitad femenina de la humanidad (de la que dice defender sus valores universales), tanto en sus fronteras como en el reclutamiento de su funcionariado externo. Una especie de burka, simbólico en lo ideológico, pero real en lo que atañe a los derechos de las personas, aunque éstas sean mujeres. Eso por no hablar de otros atentados contra las más elementales normas de salud pública: la represión legalizada de la saludable satisfacción de las más básicas necesidades afectivo-sexuales de su funcionariado y la prohibición del uso del preservativo para combatir el sida, prohibición con especial incidencia mortífera en el Tercer Mundo. Estas flagrantes violaciones primarias de la Declaración de los Derechos Humanos deberían ser utilizadas para denunciar en la ONU la verdadera índole de ese estado. La deberían utilizar por ejemplo los políticos de este país que sufren la incorregible tendencia a la injerencia impertinente de este estado extranjero (del que incluso pagan los sueldos de sus funcionarios) cada vez que intentan legislar para extender las más razonables libertades o para corregir discriminaciones de determinados segmentos sociales, fruto casi siempre del celo represor de esa Iglesia cuando tenía el poder de sugerir la política para imponer sus criterios (los drogadictos a la hoguera, las mujeres a la cocina, los maricas a la cárcel, los rojos al paredón). Por más que trato de buscar la razón de esa inhibición no se me ocurre otra que su miedo a la reacción de parte del electorado cuya lucidez sólo pasa por el filtro de la fe ciega que les impone la ideología supersticiosa vaticana y que los hace comulgar con las ruedas de molino que trituran cualquier intento del ser humano por aceptarse como ser libre, sin necesidad de instancias míticas que le proporcionen fatuos fundamentos y por supuesto sin necesidad de sus insufribles ventrílocuos. Pero yo creo que va siendo hora de que lo hagan, aunque sólo sea por el agravio comparativo de que unos países sufran las merecidas amonestaciones de la ONU y otros no.

Los curas son responsables. Mantienen con su actividad ese estado de cosas. Y por lo tanto no tienen excusa. Es una profesión vergonzosa que mantiene sin fin sus privilegios machistas y que propala infundios criminales sobre salud pública.

viernes, 14 de enero de 2005

CÓRDOBA, LA CIUDAD DE LOS CURAS

En Córdoba, la ciudad donde vivo, me cuesta hacer entender a la gente el sinsentido que supone el que el Jefe de la Sección de Opinión del principal diario local y provincial sea un cura. Me dicen que las dos cosas son compatibles. Y yo estoy seguro de que no lo son. Una persona que está atado por lazos de obediencia a una jerarquía que impone dogmáticamente determinadas visiones del mundo está incapacitada por eso mismo para defender y exponer todas las opiniones que le lleguen a la redacción. A no ser que haga como el inefable y difunto rey Balduino de Bélgica, que renunciaba cobarde y temporalmente a la corona para no tener que sancionar con su firma las leyes que contradecían su fe católica.

En esta ciudad padecemos también otra forma de control por parte de la Iglesia Católica en forma de la Caja de Ahorros local, Cajasur, cuya propiedad ostenta fraudulentamente el Cabildo Catedralicio, tras neutralizar la influencia de la otra Caja con la que se fundió y que pertenecía a la Diputación, y que se ha aliado constantemente con las fuerzas más reaccionarias del Estado para conservar privilegios injustos e ilegales.

Resulta que esta entidad representa la mayor fuente de actividades culturales de la ciudad. Y como, es lógico, desde luego no va a generar ninguna actividad que choque mínimamente con las fuentes nutricias doctrinales de la Iglesia. Así, si se accede al listado de contenidos de las exposiciones, conferencias, seminarios, etc. de esta ciudad se tiene la impresión de que no hay más cultura que la generada por la carcunda católica, más arte que el de la imaginería religiosa barroca, más asociaciones culturales que las inefables Agrupaciones Cofrades y las de las casposas peñas perolísticas.

Un botón de muestra. Hace unos años organizó una exposición de arte peruano precolombino. Las piezas expuestas provenían de dos importantes museos limeños, el Arqueológico Nacional y el Museo Larco Herrera. El número de piezas era notable y muy variado. Fruto de las buenas relaciones de los directivos de la Caja con el gobierno de Fujimori (ellos mismos lo dijeron). Pues bien, cualquiera que haya visitado esos museos en Lima sabrá que el tesoro más importante del museo Larco Herrera es la completísima colección de cerámica chimú de carácter erótico. Miles de pequeñas piezas de barro que muestran un erotismo delicioso, fruto de un pueblo desinhibido, que vivía presumiblemente su sexualidad de una manera natural y gozosa. Pues en la exposición cordobesa no aparecía ni una sola de aquellas piezas. Un escamoteo intolerable por parte de los buenos padres curas que con ello contribuyeron a la salvación de nuestras azarosas e inmaduras almas que pudieran sentirse tentadas a una excitación malsana y pecaminosa.

La censura que sufre la cultura en esta ciudad proviene pues del origen de sus mecenas. Y es tanta la fuerza que los buenos curas conservan que ni siquiera la alcaldesa comunista se atreve a levantar la voz contra cualquiera de sus desmanes y por supuesto no pierde ocasión de aparecer como romera, penitente y todo lo que los buenos padres quieran en procesiones, romerías y cuanta actividad confesional le sea requerida.

jueves, 13 de enero de 2005

Nos comen vivos

El desmontaje coral del estado de bienestar sigue su imparable avance. Si al menos lo ahorrado sirviera para elevar las economías de los países pobres... Pero no. Ya se sabe dónde va a parar ... Es un camino lógico y muy trillado.

Hoy Joaquín Estefanía publica un artículo en El País (La otra contrarevolución de Bush) sobre los planes del Emperador y de su Corte de Mandarines Siniestros. Los primeros años sirvieron, dice Estefanía, para imponer dos grandes cambios de profundidad global: una política exterior destinada a remodelar Oriente Próximo a imagen y semejanza de de los intereses norteamericanos y dominar el petróleo como arma estratégica, cuya representación más gráfica fue la invasión de Iraq...... y segundo, una política de defensa preventiva, que ha orillado el derecho internacional y el papel que se había dotado hasta ahora a la ONU como mediadora de conflictos bélicos.

Yo añadiría que lo peor no es que los USA se comporten así. Cumplen con su obligación imperialista. Lo peor es el vergonzoso silencio de los gobiernos europeos. El asistimiento a los desmanes imperiales sin rechistar de una manera firme. El caso de Israel es suficientemente claro al respecto. Un estado que se merece la misma consideración que el surafricano en los años del apartheid, al estar protegido por su primo del Zumosol, el estado norteamericano, no sufre la menor amonestación seria por parte de la Europa democrática.

La segunda parte del artículo de Estefanía analiza la nueva vuelta de tuerca que el Emperador y su Equipo preparan, esta vez en política interior. Con la excusa de que el dinero de los ricos es el único capaz de producir riqueza se reducen los impuestos sobre el ahorro y la inversión y se sustituye por un impuesto único sobre las ventas, es decir, se penaliza el consumo. Sí, los ricos serán más ricos, pero será por el bien de todos; se trata de liberar incontables miles de millones de dólares para inversión y desarrollo. Se trasladará la carga impositiva de los que ahorran e invierten a los que trabajan, de los ricos a la clase media. Afirman los nuevos gurús de la economía.

Por otra parte hay que reducir el gasto. Como los gastos militares son intocables el único camino será ajustar la Seguridad Social. Y para ello la solución más favorable será su privatización. Se acará con el contrato intergeneracional por el cual los jóvenes de hoy pagan las jubilaciones de los mayores de edad, que será sustituído por un gigantesco fondo de pensiones de capital privado, de cientos de miles de dólares, que podrán invertirse en Bolsa y que hará las delicias de la industria de servicios finacieros y de Wall Street. Los votantes estadounidenses sabían todo esto. Y sin embargo votaron lo que votaron.

El viernes 7 de enero Ignacio Sotelo publicaba en el mismo diario un artículo titulado Desmontaje del Estado del bienestar En él analiza lo que está ocurriendo en Alemania con las nuevas legislaciones que se están aprobando en su Parlamento. La primera se refiere a la ayuda al desempleo, que congelada en los últimos lustros, sufre con ella un vertiginoso descenso. Aparte la clase trabajadora alemana sufre además unas brutales reducciones en sus ingresos y en las mejoras horarias conseguidas en luchas anteriores. Siemens ha vuelto a la semana de 40 horas con el mismo salario; en otras empresas se suprime el suplemento por trabajar en fin de semana, o no se cobran las horas extraordinarias; la paga de Navidad se reduce a la mitad o se suprime; Volkswagen acuerda con los sindicatos no subir los salarios los próximos dos años... El gobierno esperaba una gran movilización social y una lucha contra las medidas que pondrían en peligro la reelección de los actuales gobernantes. Y estos no salen de su asombro al comprobar que nada de eso ha ocurrido. La explicación parece estar en el miedo a la deslocalización de los puestos de trabajo a países con salarios mucho más bajos. Una amenaza real cuyo espantajo no paran de agitar las empresas para extorsionar al Estado y sus trabajadores y que éstos han asumido pertinentemente para no provocar con sus huelgas su cumplimiento. Cosas de la globalización.

El Estado de bienestar parece haber llegado a su fin. Los nuevos modelos económicos y sociales que generarán las nuevas situaciones son cuanto menos inquietantes.

miércoles, 12 de enero de 2005

Suposiciones y supositorios

La capacidad de una creencia de ser ofendida es directamente proporcional a la falta de solidez intelectual en que se basa. Los creyentes son siempre los que se sienten ofendidos. También podríamos sentir lo mismo los no creyentes, porque motivos ya nos dan, pero creo que el sentimiento que nos invade no es tanto el de la ofensa, como el de la molestia. La ofensa (ofender: humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos, según el DRAE) tiene mucho que más que ver con la propia religiosidad que con los trasuntos de la razón. Al menos en lo que al mundo de las ideas se refiere. La molestia es más laica, más razonable. No es tanto que nos sintamos agredidos por las ideas de los creyentes como por su persistencia en demostrar su fe, sus creencias irracionales, la obscena parafernalia de su exhibicionismo, su agresividad mostrativa y las más de las veces impositora de su moral, a nada que bajemos la guardia.

martes, 11 de enero de 2005

Categoría LETRAS

A través del Egipto con Eduardo Toda
¿Fumaba porros Julio Romero de Torres?
Me fui a El Cairo a leer una novela
Córdoba, LA SEXTA MIRADA
En recuerdo de Mahmud Darwish
Murió Mahmud Darwish
Pruebas de la in/existencia de Dios
Mi descubrimiento del cine
Na zradaví!
Metáforas en COSMOPOÉTICA
COSMOPOÉTICA 2008
Szymborska
Ángel González y la maledicencia
Pepe Rayos
Matar, morir
Julien Gracq, el último insobornable
Ediciones Simbióticas
Juan Gelman: sefardí por adopción
Los tebeos y yo
MANTRA
Informalismo abstracto
Nos ha dejado Watanabe
De santos, cintas y dulces venganzas
Acerca del verdadero origen del TANGO
La "Caza salvaje" de Juaristi
A mí me bautizó un cura nazi
SEVILLA (III)
SEVILLA (II)
SEVILLA (I)
Humor baturro
La guerra de los botones
El sintapismo tiene cura
Tauromaquia, erecciones y la lidia del Leviatán

Tapas
Portugal
BLOGZAPPING: EL ROTO (EL PAÍS, 18/09/06)
El cine de Wong Kar Wai (11/09/06)
Felicidades, Salma (10/09/2006
Félix Bayón (20/04/2006)
Sherlock Holmes (25/03/2006)
Quitarse de fumar (01/01/2006)
"El Chino" y el Diccionario Panhispánico de Dudas (29/12/2005)
Quién no fue alguna vez un grillo (27/12/2005)
REGALO: RELATO DE HEINRICH BÖLL (22/12/2005)
Un poema de Wang Wei (17/09/2005)
El Templo de Shao Lin (15/09/2005)
Houellebecq y Vuelta al Edén de regalo (02/09/2005)
Cuestionario (20/06/2005)
Maram al-Masri (III) (19/06/2005)
Maram al-Masri (II) (15/06/2005)
Maram al-Masri (I) (14/06/2005)
RODOLFO WILCOCK (02/06/2005)
Pinturas de María Cruces (01/06/2005)
La sinagoga de los iconoclastas (05/05/2005)
Venecia sin tí y Nueva Delhi sin vacas (05/05/2005)
Perros y gatos (05/05/2005)
Oliverio Girondo y las chiripas (29/04/2005)
Mi muela y la transmigración de las almas (26/04/2005)
Cosmopoética 2005 (24/04/2005)
Lenguaje sublime (19/04/2005)
Humor vasco / humor andaluz (15/04/2005)
Advertencia disuasoria (13/04/2005)
La vergüenza (11/04/2005)
Jiménez del Oso
La frase (13/03/2005)
El espejo de Durrel (11/03/2005)
El ruido musical (10/02/05)

Categoría ESTULTARIO

Periodismo patético cordobés
Fusionando tradiciones: el CALABACIFIJO
Manolete, esnifando por chicuelinas
La Chicharra Ensotabada Semanal, la hipertrofia católica y la Rahola
España Una, Grande y Cornúpeta
Meapilismo cordobés (en antología)
El alcalde de Baena, ¿tonto o mala gente?
Las campanas de Jaén doblan a tonto
La Noche Blanca: la Tomatina Flamenca de Córdoba
Barreda es un producto tóxico
Los iconoplastas no tienen jartura
El cardenal Cañizares celebra una misa goyesca
Izquierda Unida Confesional Cofrade
El PSOE canta "La Internacional"
De boínas y asesores de la capitalidad 2016
Maki Cubero de Córdoba
La gracia cagalera del Defensor del Pueblo
La misa del obispo y las agujetas de la alcaldesa
Vandalismo en la Mezquita de Córdoba
Catolicismo responsable
Dios ha nacido, y ha sido Niña
Dios ha nacido (¿alguien tiene superglue?)
Feliz Navidad
La invasión de los ultracuerpos (en dodotis)
Contra el terrorismo, educación vial
Asesinos de jardines
El católico Bono la caga, sus compis le ríen la gracia
¡No se riáis, hombre!
AUTOS EXCREMENTALES (II)
Los talibanes cristianos contra el humor (como siempre)
De vuelta de Irán (vendrán años más malos...)
El Casco Lacado dale que te pego
Lo que la señora de Grecia guardaba bajo el casco lacado
Lucha por el título de Pueblo Más Tonto de España
Católicos ofendidos
ANDALUSÍA ETENNA: ROTA DISPUTA A MORÓN EL SER EL PUEBLO MÁS TONTO DE ESPAÑA
Atletas amordazados
Pruebas de la in/existencia de Dios
Dios y sus Arcángeles se adhieren a la Capitalidad Cultural para Córdoba
Una calle para un tonto
Bonista Bruce Springsteen
Los jodíos ingleses
Inefable Yáñez Barnuevo
Los intelectuales y el fútbol
Fútbol y banderas
La España facha gana la Urocopa
Córdoba, ciudad libre de fútbol
Mi NOCHE BLANCA es más grande que la tuya
CAMPOFRÍO: la estupidez en lonchas
La cofradosterona
Concurso de pueblos tontos
¿Es Morón el pueblomás tonto de España?
¿Extorsiona Losantos a Pedro Jota?
El basural de la derecha española
En la ONU brilla la caspa española
¿Faltan vocaciones toreras?
Hasta los cojones de procesiones
El Rocío es de derechas
Nombre de las calles históricas: Patrimonio de la Ciudad
ROSA LA MOROSA
Aznar recapacita
Rojos y fachas
Sólo el faro de la COPE ilumina ya al PP
El Trono de la Hipocresía
Nombre de las calles, Patrimonio oral de la Humanidad
La UCO patrocina la superstición
El obispo de Tenerife acosado sexualmente
Villancico
El baldón del Patrimonio de la Humanidad
Inquisición socialista en Toledo
Carta a don Javier, arzobispo de Granada
Fedeguico, la COPE, EL MUNDO y el PP pierden el juicio (del 11M)
Doña Rosa y sus monjitas
Majadera prensa cordobesa
El obispo de Córdoba condena la inteligencia
Sensualidad chiíta
Muere un furbulista y de paso Paco Umbral
Humanismo, civilidad, cultura... y arte
¿Piensa Ferrán Adriá que somos gilipollas?
Fumando marihuana por error
Se busca baronesa portátil para que de encadene a un rosal cordobés
La grandeza del fútbol
Australopithecus cordubensis
Homofobia en Coín
Milagro monumental: vote por la Alhambra
Milagro en Samana Santa
Federico y el cambio climático
Campaña de desintoxicación cofrade
Humor baturro
Racismo carnavalero
Fobia y publicidad
Cuando la idiocia se alía con la malicia
Luis Recio Mateo y su grasia cortijera
Imbeffirelli
¡¡¡Himno al Deporte Bulajanceño!!!
Por si alguien albergaba alguna duda
Psicoexhibición ritual del video de Pedro Jota
¡Que los excomulguen!
La COPE: simios y homosexuales
Persona non grata
(13/09/2006)
El tío más gracioso del mundo (13/09/2006)
Vuelve Fedegico con nuevos chistes (06/09/2006)
MISERABLE Antonio Burgos (01/09/2006)
FRANCO, ESE VENTRÍLOCUO (12/08/2006)
CATECISMO MUSICAL DE LA FAMILIA TRADICIONAL (26/07/2006)
Pilar Cernuda: ESA IGNORANTE (21/07/2006)
El embajador Vázquez: el insufrible meapilas socialista (24/06/2006)
Dos pájaros de un tiro (26/04/2006)