(del laberinto al treinta)


lunes, 14 de julio de 2008

El ajoblanco de Montalbán


A la espera de que el mes que viene se celebre la XII edición del tradicional CERTAMEN INTERFRATERNAL DE GAZPACHOS COLORAOS en un hondo patio de la vieja Córdoba me entretengo divagando sobre los ricos mejunjes andaluces veraniegos. A cuento de que mi amigo Victorio, montalbeño de pura cepa, agricultor ecológico y buen amigo, nos invitó recientemente a todos los colegas contertulios de LA CALLEJA a asistir en Montalbán a la Feria del Ajo de este año, en la que el mayor aliciente para profanos como yo es la degustación gratuita del rico brebaje conocido como ajoblanco, el gazpacho de huevo y ajo típico de su pueblo. Para los que no pudimos asistir tuvo el bueno de Victorio el detallazo de colgarnos en la taberna la receta auténtica, genuina, acrisolada del ajoblanco montalbeño, antes de marcharse a las lejanas tierras del Aaiún, para que la practicáramos. Así que mientras me encontraba enfangado en mi cocina mezclando los ingredientes, al tratar de recordar los pasos de la receta victoriana descubrí que se me iban reproduciendo en versos rimados (portenoso milagro debido sin duda a san Ajoso), que entre batida y batida fui anotando en un pringoso papel de cocina hasta llegar a parir este modesto gastropoema, palabro que debo a mi también amigo y contertulio Rafael Jiménez.



Un gazpacho me manda hacer Victorio
y que lo haga a la talbana manera
que nos llene la panza de jolgorio.
Que coja me dice una telera
o un cuarterón de pan ya remojado
y que le extraiga la miga cuartelera.
Que un ajo blanco, rojo o bien morado
de Montalbán sin duda originario
en almirez con mazo machacado
con la miga lo mezcle solidario
y a un huevo de ecológica gallina
de la masa hacerlo partidario.
Y añadiendo por fin con mano fina
el aceite de oliva generoso
lo pase por la turmi. Se termina
comprobando si está bastante untoso
y aclarándolo con agua de nevera.
Y como por fuerza estará soso
añadirle la sal se considera
y un rolleón (1) de vinagre acreditado
de cada cual según gusto y manera.
Me dice que se sirve refrescado
en tazón de barro y, en tiritas,
se le añade por encima esturreado
un puñado de ricas papas fritas.


¡Hala, ya estáis tardando en probar a hacerlo!




(1) El palabro rolleón es antes que un modismo supuestamente montalbeño, una deciúra de responsabilidad estrictamente victoriana que ha sido adoptado en el gastropoema a petición de Rafael Jiménez que lo ha definido así: dícese del chorreón de vinagre escueto y circular con el que se remata en Montalbán la elaboración del ajo blanco.

2 comentarios:

maria dijo...

También he oído decir "llorreón".
Otro apunte: tb se hace por la zona de la campiña un AJOBLANCO conocido por RIN RAN ("voy a hacer un RIN RAN"). Consiste en elaborar el exquisito caldo del q hablamos con todos los ingredientes, pero sin echarle el pan. Ni q decir tiene q para las dietas queda genial.
Yo lo he hecho en casa y está muy rico y para los delicaos delicaos o delicás, si no les gustan los "pisquitos" pues se cuela todo por el colador y ya está.

buen provecho

Anónimo dijo...

Rolleón, roelleón, que olvidado te tienen!!! (o te tenían).