(del laberinto al treinta)


lunes, 20 de julio de 2009

Pasando el verano





Mi amiga H. se queja de que este verano (el estío, palabra que acaba de aprender su hijo) no regale al puñadito de lectores que vienen a veces a esta casa con musiquillas exóticas como otros años. Tiene razón, y ni siquiera pensaba hacerlo si ella no me aguijonea. Y para ello tiene el detallazo de evitarme la búsqueda, aunque sólo sea de la primera. Me manda una canción de una cantante anglo-palestina a la que, a pesar de conocer indirectamente, no había escuchado nunca: Reem Kelani. Y la cuelgo en su honor (el de mi amiga H.), en el mío y para disfrute de los amigos.

Reem Kelani nació en Manchester de padres palestinos, se crió en Kuwait y regresó posteriormente al Reino Unido. No sólo es una gran cantante, sino también una gran musicóloga especializada en música popular árabe. Su labor de recopilación de antiguas canciones palestinas en los campos de refugiados, especialmente de Líbano impedirán que muchas de ellas se pierdan en el olvido tras la dispersión y catástrofe del pueblo palestino. El tema que cuelgo, Dal’ouna on the return, no pertenece a su único disco Springting Gazelle, sino a una colaboración con el músico de jazz israelí antisionista y luchador por los derechos del pueblo palestino, Gilad Atzmon, de su trabajo EXILE. La canción es una elaboración a partir de varias canciones palestinas que la propia Reem recogió de los campos de refugiados de Líbano. Habla de lo hermosa que es la tierra de Palestina, tan hermosa que la eligieron todos los profetas para vivir o para subir al cielo y de alguien que vuelve a Ramalah tras mucho tiempo fuera. Y alguien le pregunta ¿a dónde vas? A Ramalah, a Ramalah, siempre a Ramalah.

De su trabajo Springting Gazelle he encontrado esta canción (Habl el-Ghiwa) colgada de un blog de la red.

En cuanto a mí estoy engolfado en varias cosas y disfrutando de una estación en la que casi todo el mundo sufre. C. principalmente, que se pasa el día soplando y protestando por el calor. El calor. El calor. Un calor que me permite dormir al raso, bajo las estrellas, muchas más horas de luz, la maravilla del cine de verano y el mayor disfrute del patio de mi casa donde asisto al crecimiento vertiginoso de los dos golfos, Kairo y Kañero, y de un par de plantas no tan vertiginosas, un tomatero y un pimentero que me han regalado mis amigos y vecinos P. y J. que también los crían en su terraza. Hasta ahora sólo ha aparecido un tomate que promete ser precioso, pero al que no veo engordar ni un milímetro. Ya tiene nombre: Tomi. Y el primer pimiento que salga lo llamaré Pimi. Estoy muy contento de haberme convertido en un hortelano. Pero tengo una duda: ¿Me dará pena trocearlos, aliñarlos con aceite y sal y consumar el ritual biológico cuando estén listos?



gatospatio

Kañero y Kairo desarrollando toda su atención instintiva tras
descubrir el primer pájaro de su vida


tomi y pimi

2 comentarios:

lamalgama dijo...

Gracias por ambas aportaciones Manuel, ya he tomado nota y ahí se suman a las recomendaciones harazemianas.

Sabes, yo soy de los tuyos, disfruto el verano más que ninguna otra estación, fundamentalmente porque me permite vivir de noche con la tranquilidad y comodidad que no existe en ninguna otra época del año. Cada año que pasa ansío más que llegue agosto y esto se quede más sólo que la una, un auténtico placer caminar de noche por cualquier parte, echarse unas cañas, paseos en bici (te lo recomiendo si no lo haces, especialmente a partir de las 12 de la noche). Hubo un tiempo, cuando estaba con una muchacha catalogada como "antigua clasicona" por el manual de ligue del Cojonciano, en que tras perder las calores me iba hasta mi casa atravesando todo el centro histórico, a eso de las 3 de la mañana con la única compañía de La Tuba de ElBicho. Qué placer macho. En fin, suuuuuuuuuummertimeeeeeeeeeee, and the livin is easyyyyyyyy...

Por el tomate no te preocupes, más pena da que te tuvieses que cargar la planta entera para medirle el peso cual conejillo de indias, mi recomendación, córtalo en rodajas, cúbrelo con queso de cabra, un chorreoncito de aceite y espurulea orégano, de nada.

Lisístrata dijo...

aquí mi solidaridad con tu C y mi comprensión hacia ella por sufrir y padecer el calorín de forma agudizadamente cruel.

Las noches, si el calor no se ha ensañado durante el día, es verdad q son lo más preciado del verano.

El tomate si es de los de las huertas de toda la vida (disparejillo), le quitas las pipas un poco, las echas en un papel de cocina y las dejas secar y ya tienes semillas para otro año. Supongo q lo tendrás raquítico porque le da poco el sol. Pregúntale a Victorio, el te indicará mejor q yo.


Cuida a tu C con estas calores y saluditos, a lamalgama q está más arriba, tb