(del laberinto al treinta)


domingo, 4 de abril de 2010

La Yihad Poética

cosmopoetica

Entre la supuesta yihad de la morisma y la real yihad episcoparda existe en esta ciudad un espacio de serenidad blanca que merece también su YIHAD, valga el oxímoron. Realmente no me importaría saber que los orodentados pregoneros cofrades abarrotan salas e iglesias si tuviera constancia de que lo hacen también otros eventos. Concretamente que los eventos de COSMOPOÉTICA llenan salas y aulas y calles. Y que la prensa local se hará eco de ellos con siquiera una tercera parte de la minuciosidad con que lo ha hecho con las cofradías de penitentes. Que hay sitio pa tol mundo. No voy a hacer un panegírico de Cosmopoética aquí, ni voy a hacer comparaciones con las celebradas otros años, pero estas cofradías de poetas y artistas llenarán la ciudad de otro aire y se merecerían una atención ciudadana mínima, por cambiar más que nada, por higiénica deshollinación mental. Por eso os invito a que los que venís a esta taberna lo hagáis y evangelicéis a otros.

Lo primero es hacerse con la revista gratuita, el COSMOPERIÓDICO 7, que está estratégicamente repartida por establecimientos y centros públicos de la ciudad. Luego dedicarle un rato a hojearla subrayando los eventos que cada uno considere más atractivos. No es mala idea leer los poemas de cada uno de los poetas que colaboran y que se despliegan en la sección Biopoética. Seguro que algo encontráis que os diga algo. Hay cine en la Filmoteca, intervenciones callejeras, paseos en bici con poetas, conferencias... En fin que quien no encuentre algo interesante es porque hace un esfuerzo en negativo, una yihad esaboría.


Yo que suelo ser muy crítico con las instituciones municipales no tengo menos que descubrirme ante el esfuerzo que hacen cada año por mantener este festival y por dotarlo de contenidos interesantes y que sirven de contrapeso a las manifestaciones tradicionalistas que la Iglesia Católica, con dos mil años de experiencia vendiendo quincalla espiritual, nos obliga a consumir cada año a todos. No sé nada de presupuestos. Sólo de contenidos. Y los tengo delante, con sólo abrir la revista. Y hay otra cosa. Si gana las elecciones el Partido Privatizador se termina. Fijo. Y se sustituye por un magno festival de coros rosieros. Fueron ellos quienes se cargaron en el Cuatrenio Negro el precioso Otras Músicas del Festival de la Guitarra con el argumento de que era música de moros y de salvajes.

Me gustaría poder autocomisionarme como cronista de los eventos, pero me es imposible por estrictas razones laborales, dado que la inmensa mayoría de los actos me pillan en horario de curro. Pero si alguien se anima y lo hace en cualquier sitio seremos muchos los agradecidos. Ya de entrada me perdí uno de los que más me hubieran interesado. El concierto de música clásica hindustani que según me cuentan consiguió abarrotar la Sala de Orive. En pleno San Miércoles, mientras afuera tronaba la música militar. Y yo currando.

Pero lo que digo lo dice infinitamente mejor Roberto Juarroz:


Hay ángulos del mundo
o menos, sólo vértices,
una carta que inaugura una estrella,
un brote en un tronco decididamente seco,
un pájaro inverosímil
en la aguja inverosímil de un ciprés
recolectando o asociando
las tardes perdidas en la tarde,
el rostro por fin suyo de una mujer dormida,
una música que convierte todo ruido en pillaje,
la palabra que concentra en sí misma sus ecos
y demuestra que ninguna resonancia es necesaria,
que prueban que el paraíso es uno terreno repartido,
una flor o un dios diseminado
como una siembra impostergable
entre las multiformes aleaciones
del pensar y las cosas.


Y no es preciso sumar nunca esos ángulos,
ni tampoco abrirlos o cerrarlos
o armar otra figura
para adormecerse adentro,
sino aprender a leer las formas sueltas,
como quien al leer un solo párrafo
lee ya todo el libro.
Quizá todos los libros.


Basta un ángulo de cualquier paraíso,
un ángulo o un vértice,
aun de los paraísos repartidos,
perdidos, mutilados,
para aplacar los triunfos prepotentes,
los triunfos mal entrazados y viscosos,
de la muerte y los múltiples infiernos.

1 comentario:

Lisístrata dijo...

Cuanta verdad hay en esa última estrofa. Pero llegan tiempos de prepotencia y del prosaísmo más zafio (para ejemplo el que tu mismo catastes en tus oídos cuando fuiste a comprar el pan: http://www.callejadelasflores.org/?p=11965#comment-18391 )con el consiguiente miedo para quienes asistimos atónitos a tanta irracionalidad.

una vez más agradezco que traduzcas tus razones por lo que acontece, que coinciden con las mías casi siempre, a palabras y que yo no sabría explicarlas mejor.

un abrazo