(del laberinto al treinta)


lunes, 25 de junio de 2007

Australopithecus cordubensis




Esta tarde la ciudad ha sido tomada por una manada salvaje de australopithecus que se creía extinguida desde hace un millón de año. La horda portaba camisetas, bufandas y banderas que parecen ser los símbolos de la primitiva religión que profesan, el cordobesismo futbolero. Primero han venido pasando a pie por mi calle con unas enormes trompetas y unos irritantes altavocillos atronando el aire con sus berridos de cuando vivían en las estepas. Otros venían motorizados y tocaban el claxon sin parar seguramente para que los oyeran sus propios muertos. Parece que celebraban no sé qué mierda de ascenso de sus ídolos patadistas a un piso superior de esos del asnal deporte que consiste en dar coces sobre la hierba. Al final todos se han acabado concentrando en la plaza de las Tendillas, donde se han encontrado con que las autoridades municipales les han impedido meter sus sucias pezuñas en la fuente y pisotear la escultura que se halla en el centro de la plaza y que parece ser de mucho mérito. Una valla metálica se lo impedía y cuando siguiendo sus salvajes instintos vandálicos han intentado derribarla la policía ha cargado contra ellos.

Yo lo he visto por la tele. En una cadena que se llama LOCALIA. Un cámara rodaba las salvajadas de los energúmenos y las cargas de la policía cuando eran atacados. Dos entusiastas retransmisores y una retransmisora retransmitían el evento. Dos en la plaza y otro en el estudio. No me quedé con sus nombres ni falta que me importa. Yo no sé si tenían orden de su superioridad de decir lo que estuvieron diciendo o les salió del alma de almario que deben tener. Ni de qué tipo de casting los han sacado. O es que la imbecilidad es contagiosa. Ni si son la norma, porque como no veo la tele no sé por dónde anda últimamente el ranking de telepollez. Sólo puedo decir que objetivamente se comportaron como tres capullos integrales defendiendo vehementemente el derecho de los australopitecos a su ración de salvajada en la fuente y en la estatua y poniendo en duda la sensatez de las autoridades por haberlas vallado.

Entrevistaron por teléfono al concejal Igualada, quien circunspectamente afirmó que la causa de que se vallara no radicaba en que el monumento pudiera sufrir destrozos, sino en la posibilidad de que alguno de los australopitecos pudiera caer de la considerable altura en que se encuentra el caballo. Me pareció también un argumento de una capullez soberana y desde luego yo propondría que la próxima vez no sólo no lo vallaran sino que además se aceitara convenientemente a ver si la humanidad conseguía liberarse de unos pocos.

Por su parte, la alcaldiosa parece que se desplazó a la ciudad donde jugaba el grupo de coceros blanquiverde. Está visto que no pasa un día en que la señora no se emplee fervorosamente en demostrarme que tengo razón. Que debería haber nacido oveja.

En cuanto al pendejo equipo ese, a riesgo de ponerme en el mismo nivel que los australopitecos, como no creo en seres sobrenaturales no puedo pedirle a ninguno de ellos, como hacía de pequeño, que perdiera siempre. Un partido detrás de otro, hasta que baje a decimotercera división y acabe jugando con los alevines del Cantarranas en un llano pelado de la campiña. Y en el lugar donde se encuentra el campo ese con nombre de epiceno ser alado construir un centro de rehabilitación de imbéciles integrales. Bueno, y los demás equipos también. A la mierda todos. Puto fútbol.


TRES DETENIDOS INTENTANDO DERRIBAR LA VALLA

9 comentarios:

Albiac dijo...

De lo mejor que he leído y reído en mucho tiempo, gracias.

Un abrazo

miguel dijo...

Antes de escribir a lo loco e insultar a diestro y siniestro deberías informarte un poco... Vamos, creo yo...

harazem dijo...

Bueno, eso es precisamente lo que hice, informarme. Tú en cambio en la entrada de tu blog te limitas a copiar los datos de mi propia información. Lo demuestra el hecho de que llamaras también al concejal Tejada en lugar de Igualada, error que deslicé sin querer en el fragor del mosqueo por la visión de los australopitecos a los que tú justificas y que ya enmendé en mi página. Deberías hacer lo mismo si no quieres quedar como el capullo que no sé si eres hasta no contar con más datos.

Justificar el que unos ciudadanos coloquen una bufanda a un monumento urbano por el hecho de que su asqueroso equipo de coceros haya coceado mejor que los demás dice mucho de quien lo hace.

El que a nadie le parezca demencial que el mayor ídolo de la juventud española sea un chulo balbuceante como Raúl que se permitió insultar a las autoridades de su ciudad porque no le permitieron refregar sus cojones por el hombro de las Cibeles, una escultura que responde al espíritu del Siglo de las Luces, para colocarle una asquerosa bufanda futbolera dice mucho del estado moral, mental y sanitario de este país.

Por cierto tú cuales eres, ¿de los diestros o de los siniestros?

lamalgama dijo...

No te pasas un poco? porqué llamas capullo? eso a qué viene? todos a los que nos gusta el fútbol somos unos capullos? todos en el mismo saco? todos los que había ayer en las Tendillas tirábamos botellas y eramos monos? Por cierto, el que habló ayer en Localia fue el señor Tejada, así que no estaría mal que modificaras esa información. Yo estuve allí, y de los peores monos que ví fueron los gorilones que acometían contra niños chicos, padres y abueletes sin motivos verdaderamente serios. Lo que ayer pasó fue bastante grave, no para tomarselo tan a guasa, hubo muchísima desproporción en la respuesta de los antidisturbios, que por cierto fueron ellos los que los originaron. Espero que si respondas lo hagas sin insultos, que no quiero pensar que el austrolopithecus lo seas tú. Salú.

miguel dijo...

Señor Harazem, soy de los siniestros, siempre de los siniestros.

Yo tengo información de primera mano, pues estaba presente. Su entrada no es para mí ningún tipo de información añadida. En primer lugar porque he llegado a ella después de escribir la mía, que sólo se basa en mi experiencia personal y en las declaraciones, testimonios y opiniones vertidas por toda clase de personas y personajes en los medios locales.

Y en segundo lugar porque su vocabulario y sus expresiones no dejan lugar a otra cosa que no sea un gran odio y desprecio hacia una gran parte de la población.

No voy a entrar aquí en el debate sobre la estulticia que nos ofrece el mundo futbolístico, pero estoy seguro de que se sorprendería de lo similar de nuestras opiniones al respecto.

Sí le recomendaré que vuelva a colocar el apellido del señor Tejada en su entrada, siempre que quiera, claro, puesto era él, como segundo teniente de alcalde, el alcalde en funciones ante la ausencia la señora Aguilar y el dueño de esa voz avergonzada y circunspecta que usted y yo oímos por Localia.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Perdona Manuel, pero los australopitecos del Real Madrid son ya de la especie afarensis, ¡siempre han habido clases!.
Salud.
Ulises.

Anónimo dijo...

Querido Manuel:
Esto si que es arte, con el photoshop y con tu agudo ingenio.
Ayer no pude pasear con tranquilidad sin escuchar tanto berrido.
Una amiga

harazem dijo...

Ante todo PEDIR DISCULPAS A MIGUEL por haberlo acusado infundadamente de copiar. Lo escribí bien de un tirón porque lo oí anoche en la tele. Esta mañana alguien me confundió y lo corregí. No me sé la alineación de los concejales. Me porté como un bocazas y he recibido justo castigo. Porque me molestó la forma en que usted, Miguel, entró en mi página, sin saludar, para espetarme desabridamente que escribo a lo loco, que insulto a diestro y siniestro y que soy un desinformado. Cosas de los prontos. De los míos. De los suyos responda usted mismo si quiere.

Dicho esto tengo que añadir:

1º) Sólo he tratado de insultar a aquellos individuos que han invadido la intimidad de mi casa con sus trompetas, sus megáfonos, sus cláxones y sus gritos salvajes. Y (posiblemente los mismos) a los que que atacaron a la policía por impedirles perpetrar la agresión al centro de la plaza. La valla protegía la civilización, la urbanidad (fuente y estatua) de la barbarie (hordas desenfrenadas) y para eso está la policía. Yo no hablé de los demás que fueron a la plaza, aunque desde luego mi opinión de ellos, en una ciudad donde los precios de la vivienda, la carestía de la vida y la degradación del medio ambiente no mueven a nadie, no es demasiado elevada. Ni odio ni desprecio. Y desde luego no son una gran parte de la población, sólo son los más ruidosos. Pero todo el mundo es libre de autoincluirse en el aura de mi insulto si así lo desea.

2º) Al amigo Amalgama decirle que me gustaría que me aclarara a cuál de las dos veces en que utilizo la palabra “capullo” se refiere. Si a la del comentario referida a Miguel a quien ya he pedido disculpas y a quien no lo llamé así, sino que le advertí equivocadamente para que nadie pudiera hacerlo en un desafortunado pronto. O el del propio post referido a los comentaristas de Localia. Si se trata de este último he de aclarar que sí, que lo retiro, que no es la palabra exacta, porque tiene unas connotaciones incluso cariñosas y que la cambiaría por INSENSATOS E IRRESPONSABLES, por incitar a la barbarie desde un medio de comunicación. El tipo de la camiseta verde rotulada MANÁ especialmente, ya que tocaba repetidamente la valla y la acusaba de ser la responsable de todo, con lo que daba a entender que existe el derecho de los aficionados al fútbol a pisotear las fuentes públicas y a subirse encima de las estatuas para ponerles una estúpida bufanda de un equipo de fútbol. El derecho de la barbarie frente a la civilidad. Para divertirse, para mostrar su entusiasmo porque un matao equipo de tercera división de una ciudad de provincias dejada de la mano del progreso ha subido a segunda. Es como si una familia hace una enorme fiesta porque su hijo tonto aprueba el Graduado Escolar después de 20 años intentándolo. Pero aunque hubiera ganado la liga. Me gustaría saber qué pasaría si después de un concierto de clásica los aficionados mostráramos nuestro entusiasmo de la misma manera, subiendo al caballo y poniéndole a don Gonzalo una batuta en la oreja. Seguramente nos detendrían.

3º) Si esto va a repetirse ya podrían ir pensando nuestras autoridades en lugar de chupar rueda y mostrar ese estúpido triunfalismo, en algunos casos absolutamente falso (Ay Rosita, cómo te gusta a tí el fúmbol ese...), además, en habilitar un ENTUSIASMÓDROMO. En el Arenal, por ejemplo, incluso antes de que se traslade la Semana Santa. Un lugar donde los australopitecos y los aficionados civilizados aunque cantarines, juntos o por separado, puedan celebrar los triunfos de su equipo sin que los demás ciudadanos , que somos muchísimos más que ellos, tengamos que soportarlos. Y hacerle hincapié a la policía municipal para que multe a todos los imbéciles de las bocinas. De una puta vez.

4º) Y sí, el tema ha conseguido convertirme en un gilipollas que se alegra cada vez que el equipo de su pueblo pierde no porque considere que el exceso de consumo de fútbol es malo para la salud mental de los ciudadanos, que lo piensa, infinitamente peor que los porros, sino porque a menor triunfalismo menos entusiasmo estúpido y a menos entusiasmo estúpido menos ruido y menos manifestaciones australopitecas bajo mi ventana. Y por pura y venenosa venganza.

Azul... dijo...

Todos los extremos son nefastos, ¿no podrían celebrar como personas? La verdad es que fue un espectáculo triste y fuera de todo control.

Un beso Don Manué