(del laberinto al treinta)


lunes, 11 de septiembre de 2006

El cine de Wong Kar Wai

Cierta vez leí que Wong Kar Wai era el mejor director de cine contemporáneo. Yo no me atrevo a asegurar tanto, pero sí que sus películas me dejan anonadado, como hoy, cada vez que las visito. Metido durante 100 minutos en una de esas atmósferas delicadamente lisérgicas que consigue fraguar, me siento siempre violentamente expulsado de un mundo encantado cuando terminan.

De todas prefiero sin duda Deseando Amar (Fa yeung nin wa (2000), pero considero los más intensos minutos de toda su obra los diez primeros de Días salvajes (A Fei jing juen (1991), en los que el director chino teje delicadamente la más exacta metáfora sobre la textura del tiempo que me ha sido dado conocer en mi larga vida de catador de metáforas.

Estrictas pinceladas de luz glauca para la minuciosa reconstrucción de una cotidianeidad extinta. Encapsulamiento ambarino de un instante detenido. Representación de la seducción en estado puro de unos seres atrapados por su carácter en la densidad traslúcida de una pecera. Puro arte. Puro goce.

A falta de conocimientos suficientes, que no de ganas, para cortar, comprimir y editar el trozo de video en el Youtube ese, reproduzco el diálogo y algunas fotos. Con la recomendación de que la disfrutes lo antes posible.



Judy, un joven guapo y desenvuelto decide seducir a Son, tímida y vulnerable dependienta de una triste bodeguilla ubicada en un sótano de Hong Kong. Una vez seducida y arrastrada a una tórrida pasión, Son descubrirá que sólo es un pasatiempo en la terrible y oscura espiral del alma de Judy, que sólo vive para la búsqueda de la madre que lo abandonó al nacer.


PRIMER DÍA

JUDY entra en la bodeguilla de Son, se dirige a la nevera, saca una cocacola y se acerca al mostrador donde está Son.
JUDY: ¿Cuánto es?
SON: 15 céntimos. 5 más si te llevas la botella.
JUDY: ¿Cómo te llamas?
SON: Por qué iba a decírtelo?
JUDY: Sé cómo te llamas. Sí, te llamas Son Lai Chung
SON: ¿Quién te lo ha dicho?
JUDY:Me verás en tus sueños.


SEGUNDO DÍA
JUDY
repite los mismos pasos que el día anterior.
SON: Anoche no te vi en mis sueños
JUDY: Porque no has dormido. Es inútil. Me verás seguro.



TERCER DÍA
JUDY: Hoy estás diferente.
SON: Por qué. No es verdad.
JUDY: Te estás poniendo roja.
SON: ¿Qué es lo que quieres?
JUDY: Quiero que seamos amigos.
SON: Y por qué iba a querer yo?
JUDY: Mira mi reloj.
SON: ¿Por qué tengo que hacerlo?
JUDY: Sólo un minuto.
AMBOS miran fijamente el reloj de pulsera de JUDY.
SON: Se acabó el minuto.
JUDY: Hoy es...
SON: Dieciséis.
JUDY: Dieciséis de abril... Dieciséis de abril de 1960 a las tres de la tarde y estás conmigo. Recordaré este minuto. Vamos a ser amigos de un minuto. Y no puedes negarlo. Ya ha pasado. Ahora ya es tarde. Volveré mañana.

SON: (en off mientras Judy se va) ¿Se acordaría de ese minuto por mí? No lo sé. Pero tengo a ese chico grabado en la memoria. A partir de entonces vino todos los días. Nos hicimos amigos. Empezando por ese minuto. Luego dos minutos. Y más adelante quedamos una hora al día.


1 comentario:

Antonio Fr dijo...

La frágil delicadeza del espíritu al servicio de la vida.