(del laberinto al treinta)


martes, 29 de enero de 2008

Nombres de las calles: patrimonio oral de la ciudad

Cuándo llegará el momento
en que las agüitas vuelvan a sus cauces
y las esquinas con sus nombres:
ni reyes, ni roques, ni santos, ni frailes.



Francisco Moreno Galván
(mariana en la voz de Menese)



Han vuelto a hacerlo de nuevo. En un pleno municipal, los regidores de la ciudad de Córdoba han aceptado por tercera vez cambiar el nombre centenario de una calle histórica a petición de un reducido colectivo de practicantes de la superstición católica. El hecho, en caso de finalmente producirse, aparte de ser totalmente inaudito, podría tipificarse de nuevo y legítimamente como un claro delito de vandalismo consistorial o enajenación de bienes históricos toda vez que los nombres de las calles forman parte del patrimonio oral de la ciudad como las propias calles, las iglesias y demás monumentos lo son del material. Los nombres históricos de las calles y plazas, que vienen usándose desde hace siglos, que han pasado de boca en boca de padres a hijos, inmutables, pulidos como cantos rodados por el uso de tantas generaciones tienen que estar protegidos contra los desmanes y afanes modificadores de unos provisionales cantamañanas más o menos documentados que decidan con unas dosis de soberbia intolerable trastocarlos. Como si fueran los dueños. Y si al menos hubieran sido los fachas sería comprensible. Pero un gobierno de Izquierda Unida... Ni siquiera los gobiernos municipales fascistas osaron a tanto. Primero fue la calle de la Banda (llamada así desde el siglo XVI) a la que la carcunda cofrade arrancó al Ayuntamiento el cambio por el de uno de los ídolos sanguinolentos que sacan a pasear una vez al año, el Cristo de No Sé Qué. Después el nombre de la Calle de la Paja, que una congregación de monjas consiguió convencer personalmente a la alcaldesa por Izquierda Unida, Rosa Aguilar, de que lo cambiara por el del oscuro fundador de la orden, un cura semimedieval aficionado a encerrar niñas en conventos. Y ahora le ha tocado a la calle Ronda de la Manca, un nombre centenario que hace alusión a su condición de camino de ronda de la antigua muralla, cerca de la plaza del Alpargate (también renombrada como Cristo de No Sé Cuántos), y que a petición de un grupo de fans de un fraile trinitario del convento cercano al parecer fallecido, un tal Padre Manuel Fuentes, le van cambiar el nombre por el suyo. ¡Qué estafa!. Ahora debería de venir de nuevo el bute de ICOMOS y volver a vapulearlos.

A mí ya me toca los perendengues la continua bajada de ropa interior de nuestra alcaldesa frente a las exigencias vaticanas. Unas satisfacciones que jamás, jamás, la fiera eclesiástica va a considerar una gracia, sino un derecho inalienable. Y ahí tiene luego a los obispos exigiendo a sus adeptos que no la voten. Lo que la señora alcaldesa no parece entender es que todo eso que ella ve con tan buenos ojos, todas esa red de superstición popular, autoritarismo jerárquico vaticano, fanfarria cofrade, etc., forma parte del mismo magma gelatinoso oscurantista que ella como hija legítima del materialismo dialéctico tiene la obligación de combatir. Aunque sea por sus votantes naturales, los rojos de esta ciudad, y por la memoria de sus camaradas de partido víctimas del nazionalcatolicismo.

Y le digo otra cosa. Si los nombres cambiados de las viejas calles lo fueran por los de verdaderos benefactores de la humanidad o de la ciudad, Carlos Marx, Darwin, Luther King, Gandhi o el mismísimo Julio Anguita, seguiría siendo la misma estafa y el mismo acto vandálico. Porque no tenéis derecho a robarnos nuestra memoria. Por muchos jodidos votos que hayáis sacado. Que algunas veces me miro la mano derecha, la de meter la papeleta en la urna, y me dan ganas de cortármela. Y quedarme sólo con la izquierda, la que uso para taparme la nariz, desde hace años, mientras la voto.



¡CAPITALIDAD CULTURAL PARA ALBACETE, YA!

4 comentarios:

Gerardo Pedros dijo...

Propongo denunciarlo a la Catedra de Seguridad Vial de la Unesco.

Anónimo dijo...

Seguro que es un Ayuntamiento de izquierdas

Anónimo dijo...

Manuel!
Ayer saliste en el 20 minutos como página recomendada. De mayor quiero ser como tú.
Me uno a tu repudio por la decapitación de la memoria en las calles de Córdoba. El mundillo cultureta y capitalculturalista de la ciudad está lleno de dardos envenenados. Se merecen un buen palo en los focicos en 2016.
Angeles

harazem dijo...

Si, amiga Ángeles, los del 20MINUTOS no me han tratado mal, aunque han suavizado algo la semblanza que me pidieron que les enviara. Y en cuanto a lo de ser como yo de mayor... ¿con la reuma y demás achaques incluídos?

En cuanto a lo que dices, Gerardo, de que pudiera denunciarse a la UNESCO no sé si la Cátedra de Seguridad Vial sería la más adecuada para llevar el caso, tal vez sería mejor el propio ICOMOS que ya ha tirado de las orejas al Ayuntamiento en más de una ocasión.