(del laberinto al treinta)


sábado, 21 de marzo de 2009

Me voy a El Cairo, ahí os quedáis... con eso

Repaso la prensa con mi amigo Juan Sepelio y concluye que los personajes públicos de Córdoba cada día se parecen más a los de las películas corales de Berlanga. Lo contradigo contundentemente. Si alguna película le hace honor a esta extraña ciudad es Blue Velvet de David Lynch. Esa ciudad aparentemente calma que según la Wikipedia muestra el dualismo existente en el mundo. Por un lado, lo superficial de la vida lleno de aparentes buenas sensaciones; y por el otro, la pura realidad, el lado oscuro que se esconde tras todo lo que a simple vista parece bello.

Es la misma sensación que se puede experimentar en esta ciudad paseando por sus calles, gozando de la tibieza de esta preprimavera, hasta que se encuentra uno esa oreja llena de hormigas entre la hierba que le transporta de sopetón a las atrocidades que dan ese sabor extraño al cocimiento político, social, pero sobre todo, moral a esta ciudad. Un olla podrida donde se cuece un buen lomo de hipocresía cortado en trozos medianos, previamente fritos en la cebolla de la estupidez y aliñada con un dadito de concentrado de mala leche, chorreón de grumosos de la caspa folklórico cofrade, la indispensable buena dosis de la pimienta de la corrupción (a ser posible urbanística) y la sal de nuestra grasia cortijera.


Que el Papa es una mala persona es algo que cada vez está más claro. Lo último que ha dicho sobre el preservativo y el SIDA no es ya cosa de un irresponsable como lo ha llamado el gobierno alemán, sino de un verdadero hijo de la Gran Madre Vaticana. A ello propondremos lo del lince (falso, por cierto), lo del torticeramente llamado Niño Medicamento como suma para que podamos considerar a la Iglesia Católica como una Organización Absolutamente Dañina para el normal desarrollo de la humanidad.

Sirva como colofón esto para entrar en materia cordobesa. La Iglesia cordobesa es tan dañina como las demás, y sus filiales laicas, las Cofradías, también. Que tenga que haber libertad para que cualquier ciudadano libremente decida colaborar con la podredumbre del mundo haciéndose cofrade, es un derecho reconocido. Que los militantes y dirigentes de Izquierda Unida tengan libertad también para lo mismo puede que sea un derecho, pero desde luego es también un completo y absoluto sinsentido, amén de una majadería. No hablo de nuestra alcaldesa, Rosa Aguilar, que es un caso perdido para la racionalidad y la decencia política, una excomunista y ex de todo que ha salido del armario y se ha declarado creyente, cofrade, adicta al spiritual coaching de primera (su director espiritual es nada menos que el Obispo Boquitadepiñón Asenjo, a cuya Puesta de Largo sevillana prefirió asistir antes que a una manifestación contra el paro convocada por su formación), que se ha desmarcado fraudulentamente de su partido olvidando que si es alcaldesa lo es como representante elegida por los votos que al programa de ese partido se sumaron, como le recordaron recientemente desde las páginas del CÓRDOBA Que ha permitido la erección de una escultura en una plaza pública en la que un cura lleva de la mano a dos niñas, en la que no hace falta ser muy retorcido para ver una santificación de las usuales maniobras sacerdotales basadas en el evangélico dejad que los niños se acerquen a mí. Que...

No, hablo de sus acólitos. De esos que van a volver a cortar la cara de la Asamblea de Izquierda Unida negándose a protestar contra la agresión que las Cofradías van a infligir contra el estado de derecho utilizando la privilegiada plataforma que ese propio estado de derecho les proporciona permitiéndoles utilizar las vías públicas para sus macabras performances. Y volverán a asistir a los palcos junto a la crema de la caspa cofrade y representantes de la Dañina Organización Dictatorial.

Pero al final se entiende. Que todo en esta ciudad está absolutamente desquiciada puede dar una idea el hecho de que varios de los concejales de IU del ayuntamiento son cofrades, y uno de ellos además, costalero. En su derecho están de envenenarse la moral con los alcaloides que crean convenientes. Pero no deja de ser una absoluta insensatez. Y en mi derecho estoy de recordárselo. La Iglesia es, por razones absolutamente obvias, la enemiga natural de IU, una formación que recoge, o debe recoger, todas las aspiraciones del casi desarbolado patrimonio moral de la izquierda española, cuyos presupuestos éticos chocan uno por uno contra los de la Dictadura Vaticana. O que el propio Coordinador Local de Izquierda Unida, José Luis Gómez, se declare creyente, según recoge, hoy, maliciosamente, el ABC. ¿Creyente en qué? Espero que sólo sea en que el primario “haber tiene que haber algo, si no quién ha creado el ojo humano”, la más primaria de las estupefacciones religiosas, y no en la malsana colección de dogmas de la Iglesia Católica, la, repito, enemiga natural de su presunta ideología de izquierdas.

Pertenecer a una cofradía es pertenecer a la Iglesia Católica de todas-todas, con los lazos de obediencia a los dictados (infalibles) del Papa y por tanto si se pertenece a Izquierda Unida de una manera consecuente hay que asumir un conflicto de dispositivos absolutamente delirante, el sufrimiento de una cortocircuitación permanente de los conductos eléctrico-morales. O ser un perfecto hipócrita, claro, y asumir que se asiste a las procesiones desde un palco oficial, refregándose con los gominolas y los curas, sólo por puro afán de permanencia en el poder.

Pues esto, queridos amiguitos de izquierdas que tanto admiráis a esta ciudad por roja, es lo que ocurre en Córdoba.

Y más. El Ayuntamiento (IU / PSOE), la Diputación (PSOE), La Asociación de Hermandías y Cofradades y Hostecor, esa extraña Asociación de negocios de hostelería que nunca levantó la voz para pedir la detención de la destrucción del patrimonio de esta ciudad, aliados en común comandita comanditaria de estupidez supina han sacado un tríptico para fomentar la cocina de vigilia y los menús de cuaresma en los restaurantes y bares cordobeses. No sé si saben que la prohibición de carne de la dogmática católica no sólo hace referencia a la carne en su sentido estricto, sino también a su sentido metafórico. La abstinencia de carne se refiere también a no follar. Así que ya sabéis: el contubernio entre la carcunda católica y los seudoprogues lo que fomentan en esta delirante ciudad es la abstinencia. En Córdoba en Cuaresma no se come jamón ni se folla.

A los que no parecía afectar lo de la cuaresma era a los concejales del Ayuntamiento de Baena del PSOE que se gastaban la pasta del pueblo (que paga Baena, decían) en un putin club de Marbella. Los del Semanario La Calle han entrevistado a las hetairas. Lo más espeluznante del relato no es la atroz constancia de la indecente cohabitación de coliblancos y colinegros en un mismo yakuzzi, en pelotas tocando el tambor en sus peludas panzas para jolgorio de las pobres mulatas huyentes del hambre, sino el innombrable hecho de que pidieran, costase lo que costase, jamón de pata negra para cosumirlo en el borde del jakuzzi con ¡¡¡¡champán!!!! Yo creo que deberían expulsarlos del pueblo por ese abominable acto de gusto cateto. El nombre de Baena quedará marcado por los siglos de los siglos por el rictus de desprecio que miles de gurmets del mundo entero habrán pergeñado al saberlo y que repetirán sin duda como anécdota infalible en todas sus convenciones.

Otrosí. Kafkiana llamó el otro día el ínclito Andrés Ocaña, concejal de urbanismo de Izquierda Unida de la ciudada de Córdoba a la situación creada por la caducidad por defecto de forma de la multa de 24 millones de euros que se le impuso al empresario joyero-ladrillista y afamado modelo de escultura del arcángeles, Rafael Gómez, alias Sandokan, por la construcción disimulada de 40.000 mts. en terrenos no urbanizables. Sí que tuvo que ser disimulada cuando a la inauguración de las naves ilegales asistió el propio Ocaña y todas las autoridades locales y provinciales (no se sabe si se pusieron ciegos de canapés), viéndose obligados a contemplar el escalofriante espectáculo de Castillejo (El Orondo Cura Banquero) fundiéndose en un fraternal abrazo de vigorosas palmadas espaldares con el exmecenas cordobés y afamado constructor de Arcos de Triunfo.

Kafkiano, dice el nota. 24 millones de euros. Hoy el gran Ari, lo borda en su columna. ¿Qué se le debe, don Rafael? Cierto: qué se le deberá cuando nadie ha piado demasiado. IU y PSOE por razones obvias, pero tampoco el PP, cuyo Niño-Promesa ha declarado que no quiere hacer sangre. Jajajajaja. Menudo morrazo. Si pudiera haría sangre, tripas, pitracos, casquería y almóndigas. Pero no puede. ¿Por qué? Los líos de don Rafael en los tiempos de su luna de miel con la alcaldiosa y Andresito Ocaña, denunciados por el sospechosamente promocionado en senador del PSOE, Hurtado, con los cines de verano, las naves de la multa, la destrucción del Bejarano y los 400 centenarios alcornoques de la Carrera del Caballo no lo son todo ¿verdad? El PP también tiene que callar, a qué sí. Ole sus cojones, don Rafael que ha conseguido agarrar por los idems a toda una ciudad. Ni la prensa se indigna más de la cuenta. Diario Córdoba, El Día y ABC. ¿Y Cajasur? Ejem! Corramos un estúpido velo.

Kafkiano. Desde luego. Eso es lo que le ha pasado al bueno de Andres Ocaña. Que se acostó un día concejal de urbanismo y se despertó cucaracha.

Kafkiano también lo del negociete del espectáculo multimierda de la Mezquita (antes mezquita)?. Todo un espectáculo (multimierda) el que han dado las fuerzas zombies de esta ciudad que por tal de trincar la pasta de la subvención se han arrastrado como procesionarias del pino hasta el culo de los curas para libar el sagrado néctar bendecido por el Espíritu Santo que corona el logo de su Banca. La supermegahorterada del copón de proyecciones de moros cabalgando en los arcos de la Mezquita (antes Mezquita) con músicas chillout y narradores de engoladas tesituras vocales se quedará al fin en una catequesis visual en la que adocenados guiris de camiseta de JOÉ QUÉ CALÓ tendrán la oportunidad de sufrir una experiencia mística sublime, de catolicismo preconciliar, en el centro mismo de la catedral católica invasora. Ahora la duda está en la posibilidad de que los gordezuelos angelotes de las pechinas superiores que soportan la superguay cúpula renacentista colocada sobre la mezquita del siglo VIII lanzaran por sus pichitas chorros de lluvia dorada bendita sobre unos guiris de ánimo precalentado previamente por el incienso y la música de órgano. Alguno caerá tocado por el milagro.

Kafkiano también lo que ha ocurrido en el SAS, la empresa pública donde trabajo. Lo de pública puede entenderse en todos los sentidos. El subdirector de personal del Hospital Reina Sofía, un cargo político en el que se buscan perfiles de personas que sean capaces de sacar el trabajo de todo el hospital con el menor número de trabajadores posible (el equivalente a los manijeros en los cortijos predemocráticos) ha sido promovido por sus eficaces resultados al cargo de Subdirector de Personal de todo el SAS. La causa ha sido la salida por pies del anterior Subdirector por pies del cargo. En ese puesto el buen señor que responde al nombre y apellidos de Diego Pajares Conde tuvo que encargarse de convocar y organizar unas oposiciones. Como quienno quiere la cosa y sin que nadie del tribunal se diera cuenta se presentó él mismo mismamente a las mismas. Casualmente y probablemente debido a su alto grado de inteligencia o espabiladez sacó el número 1. Destapado el fraude el SAS en lugar de despedirlo e incluso denunciarlo en un juzgado le ha dado la opción de elegir entre la plaza que había sacado o continuar en el cargo. El espabilao ha elegido, claro, la plaza. De alguna forma tendrían que pagarle sus meritísimos servicios como manijero mayor del cortijo de doña Maria Jesús Montero, famosa por sus dotes trileras para escamotear hospitales cordobeses.

En fin, que yo me voy a El Cairo hoy mismo. Pero antes quería desahogarme un rato para no llevarme toda la mierda acumulada en mi cerebro por la lectura de la prensa. Mi amigo Juan Sepelio se queda de guardia. Estaré 10 días y a la vuelta os daré la brasa con el relato.


7 comentarios:

Lisístrata dijo...

Anda hijo q te has quedao "escansando"!.

Supongo q ya ya estarás en tu destino.
Recarga bien las pilas con el relax y el disfrute, y repón la munición, porque porque creo q te has quedado casi a cero al descerrajar toda la artillería en este último artículo.

un abrazo para ti y para tu C, allí dnd os encontréis.

miguel dijo...

Dan ganas de coger las maletas e irse contigo. Ponerlo todo junto, una cosa tras otra, genera un sentimiento realmente insoportable.

Un abrazo. Y disfruta.

dificil verdadero dijo...

Manué eres tremendo. LO he leído varias veces, pero te prometo que casi me lo aprenderé de memoria. Es una pieza literaria digna de ser pasada como "hojilla clandestina, tirada con la vietnamita " en los Plenos Municipales, en los Consejos de Administración de Cajasur, en los cenáculos de la CECO, de la Cámara de Comercio, en la Diputación, en el Obispado, en la Federación de AA.VV, en la Federación de Peñas, en la Directiva de los Carnavales, en las reuniones de las direcciones políticas del PSOE/IU/PP, en las reuniones del Rectorado, en las juntas directivas de las Procesiones o como se llamen, en fin si me falta alguna vosotros la ponéis. Pero su lectura sería sobre todo "higiene para la Mente".
Buen viaje a esa bella y caótica Ciudad. A mí me cautivó cuando la ví.
Salú, anarquía y libertad.

casandra dijo...

¡¡Mariquitaaa!!
Y encima nos dejas esto y sin bicarbonato para hacer la digestión. Lo dicho, yo cuando sea mayor quiero ser como tú. Divertiros y ¡bon voyage!

Lansky dijo...

Verás, amigo Harazem, completamente de acuerdo contigo, salvo por un detalle: todo, absolutamente todo lo que dices de Córdoba se puede aplicar a muchísimas otras ciudades españolas, cambiando Rosa Aguilar por Gallardón, etc. A lo universal por lo local, como El Quijote.

Anónimo dijo...

Increible pero cierto. Qué peliculón se pierde el hortero de Almodovar...

lorensito dijo...

Manuel, joé, a ver si con tanto berrienche os vais a perder por esos mundos dejados de la mano de dios. Qué se os habrá perdido por ahí...