(del laberinto al treinta)


viernes 5 de agosto de 2011

Mirada indignada a Poyales del Hoyo


Elimino, de acuerdo con mis compañeros de idea, la convocatoria que se hizo desde este blog hace unos días, por la única y exclusiva razón de que el que esto escribe no podrá asistir por razones de fuerza mayor a su propio llamamiento y considerando que no es justo no poder compartir con los que se animen las consecuencias derivadas de esa misma asistencia, consecuencias que se pueden prever suficientemente graves dado el alto grado de violencia, agresividad y la peligrosidad de que han dado muestras algunos de los pacíficos ciudadanos del pueblo de Poyales.

Antes de que nadie lo apunte negaré la influencia en esta decisión de los comentarios que hoyancos razonables, junto con los de otros, salvajes, han dejado en esta entrada. Respeto sus puntos de vista, incluso su agresividad hacia mí, pero sigo sin compartirlos. Para mí lo que ha pasado es perfectamente comparable con lo que los nacionalistas españoles suelen airear que ocurre en pueblos pequeños del País Vasco donde el miedo social a Herribatasuna ha mantenido en permanante estado de miedo a parte de la ciudadanía. Aquí el miedo viene de HerriPPsuna y de una mayoría social de clara estirpe filofascista que es la dueña de la historia, de la calle, de la memoria y de los símbolos. Como sus abuelos lo fueron de la casa, el caballo y la pistola. Y sobre todo de la vida de la gente.

Todo lo demás, la repulsas por la perpetración de la profanación de una tumba de fusilados por falangistas de los que aún y al parecer, mucha gente guarda cariñosa memoria en el pueblo, por parte del sujeto que ha elegido la mayoría de los habitantes del pueblo como alcalde y la complicidad culpable de muchos de los convecinos siguen en pie. Sumada a la repulsa redoblada por el espectáculo de agresividad colectiva de unos vecinos a los que la Guardia Civil no pudo impedir el domingo que cometieran actos vandálicos aunque sí, malamente, que atentaran contra la integridad física de otros ciudadanos que se manifestaban pacíficamente. El pueblo ES SUYO.

El pueblo ya tiene su merecido desde hace años. No sólo a nivel nacional en que ya para siempre su nombre estará unido a esos lamentables sucesos, sino también internacionalmente desde que el mismísimo New York Times le dedicara una largo trabajo en tres capítulos contando las atrocidades que en él cometieron los falangistas, el silencio cómplice de una parte del pueblo y el miedo cerval de la otra parte hasta hoy mismo. Y por supuesto las conexiones familiares de los criminales con muchos de los que hoy no pueden soportar que las víctimas de sus antepasados reposen en los mismos lugares que, cristianamente, lo hacen los asesinos con pedigrí. Porque los prefieren a aquellas, cuyo su lugar natural es la fosa, la de la cuneta o la común.

En cuanto al alcalde, como se decía de Bin Laden, que mira que tenía que ser canalla para que te tuviera que asesinar a sangre fría un Premio Nobel de la Paz, se puede decir de este tipo, que mira que tiene que ser facha, además de otras cosas relacionadas con su nacencia, para volver a mandar a la fosa los restos de unos fusilados que fueron rescatados del hoyo adonde los tiraron tras matarlos a sangre fría sus antepasados, al menos ideológicos.

lunes 1 de agosto de 2011

El Cabildo nos la vuelve a meter floja



Al fondo las celosías in breve morituri y en primer plano el Muro de la Vergüenza viveturi in aeternam



Hay algo que muy poca gente sabe. En la Mezquita de Córdoba se sigue enterrando gente. No gente de La Casa, del negocio, comerciales del producto espiritual como obispos o deanes sino gente-gente. Pero no gente-gente normal, como tú y como yo, sino gente-gente de la fetén. De la que está hecha de otra pasta y por eso han sido los dueños de la ciudad durante siglos: la nobleza de sangre. Esa gente de primera calidad sigue conservando pudrideros privados –violando seguramente las ordenanzas de Carlos III que prohibía los enterramientos intramuros, pero para eso son fetén- en lo que fue un bien público hasta 2006 en que con premeditación, alevosía y el agravante de sigilosidad un empleado de la multinacional de productos espirituales Iglesia Católica S.A. se la apuntó para ella sola en el registro de la propiedad. Así que ahora por fín sí que es un asunto normalizado: propiedad privada, negocio privado. Para todo, incluso para alquilarlo o venderlo por parcelas.

Pero ese hecho que muy pocos conocen y que ya está normalizado es la clave de una nueva mentira que el cabildo nos está contando para seguir haciendo lo que siempre hizo: exactamente lo que le salió de sus santos cojones, desde que a un obispo allá por el siglo XVI se le ocurrió, enfrentado a casi toda la ciudad, embutir una edificación de corte moderno en uno de los conjuntos monumentales y unitarios más importantes del mundo.

La nueva mentira el Cabildo se la está endiñando a la Junta, que se está dejando engañar complacientemente como siempre ha hecho. Con el ayuntamiento nunca tuvieron problema, siempre reinó la franqueza. Ahora, entregaíto como está Monse Deme El Del Báculo Enhiesto con los nuevos munícipes carcatólicos de pedigrí... Y antes, con una católica renacida de alcaldiosa, de la que se dice que incluso confesaba al obispo, seguida del almadedios de su epílogo y que consintieron y costearon ese mamarracho del espectáculo multimierda del Alma de Córdoba, ese insultante fraude piomoano contra los criterios interpretativos comúnmente aceptados del monumento. Pero la Junta también usa vaselina, aunque a veces se haga la estrecha. Así que se la está dejando meter floja, aunque con algo de resistencia por parte del delegado del consejero. O sea, hablando en Plata, se la están metiendo Dobládez. Y de paso a todos los demás.

¿Y en qué consiste la nueva mentira? Pues en tratar de justificar el que se van a cargar las maravillosas celosías de de La Hoz catalogadas por inclusión como Patrimonio de la Humanidad para que puedan pasar todos los aparadores de la mafia cofrade –el nuevo califato- durante la Gran Macabrada Anual con la zanahoria al final en el palo de que la idea es abrir todas las puertas de la arquería que da al Patio de los Naranjos, lo que se conoce como el Muro de la Vergüenza. Y la mentira cochina está en que los cochambrosos muros actuales que cierran los arcos son el sostén de las capillas privadas, en las que aún se entierran sus propietarios, y no se pueden tocar. Así que si los correspondiente giligüenzas o sinverpollas de la Junta se lo creen es porque les gusta morcillona. Porque la cosa va de que no, hombre, que esto es parte de un proyecto muuuuuuuucho mayor, de derribar por fin el Muro de la Vergüenza, y ya de paso y para empezar, pues permitimos que los chicos del costal jueguen a hacer eslalon con sus aparadores dentro de la Catedral (antes muerta que Mezquita). Para en realidad una vez que se salgan con la suya, si te ví nomacuerdo y seguir con el Muro de la Vergüenza que tapa la vergüenza de la privatización del monumento, hasta la eternidad en que los allí enterrados lleguen al Celestial Party prometido.

El problema que tiene el Cabildo y el Cártel Cofrade es que tienen prisa. Les ha dado la bulla de que todos los aparadores de la Macabrada penetren en la Mezquita en el 2012. Ya han demostrado siempre lo machos que son y el afán de que sus procesiones sean cada vez más largas y penetren más hondo. Saben que sólo tienen que esperar un añito más, hasta que la debacle peseoísta ponga a los suyos en el sitio que se merecen y se acaben las estrecheces de los conductos. Pero lo quieren todo y lo quieren ¡ya! Para el año que viene. Por eso se han inventado el embuste de que es que al final van a abrir toda la arquería. Y como además a los que se van les da igual, siempre les dio igual...

VISITA


LA COLLEJA