(del laberinto al treinta)


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Nazarenos y Ku-Klux-Klan

Hay veces en que un pequeño error, un rozón involuntario, provoca un desgarro en el globo de la realidad comúnmente aceptada que deja escapar el aire pútrido que esconde en su interior.

La BBC ha cometido una lamentable equivocación –o al menos esa ha sido su explicación- al colar en un reportaje como ilustración de unos miembros del Ku-Klux-Klan –esa banda racista y criminal norteamericana- la imagen de unos nazarenos de una cofradía concreta de la Semana Santa sevillana.

Nada que ver una cosa con otra ¿verdad? Y así lo han hecho saber indignadísimos los órganos directivos de la cofradía ofendida en su página web. Por ahora se han limitado a solicitar a los órganos cofrades generales que tomen las medidas que consideren oportunas en la defensa de nuestra fe y nuestras tradiciones, a menudo burladas y atacadas. Aunque también recomiendan a sus huestes cofrades –hermanos, fieles y devotos- el más contundente arma ofensiva de elevar oraciones por el perdón divino, la misericordia y conversión de espíritu y el incremento de la fe de aquellos que no tienen como guía a Dios Soberano y su Bendita Madre. De pánico si me alcanza a mí tamaña maldición y me incrementa la fe esa y acabo creyendo en ese dios con título de coñá barato. Aunque la implementación de otras medidas -imagino que se refieren a legales- tal como se están poniendo las cosas y la calaña narcocatólica de tantos jueces y ministros que mean agua bendita tampoco es como para quedarse muy tranquilo.

El caso es que tal vez esa cofradía cuyo disfraz ritual ha sido confundido con el de la asociación racista y criminal norteamericana no desmerezca de dicha comparación si nos metemos en el pantanoso terreno de las equivalencias criminales históricas, toda vez que se trata de la Hermandad de San Gonzalo, llamada así en honor de uno de los criminales más crueles que ha dado el cruel siglo XX en España: el general Gonzalo Queipo de Llano. Efectivamente la cofradía nació en plena guerra civil en un nuevo barrio que se construyó por iniciativa del general genocida. En su homenaje hubo que dedicarle la parroquia a un oscuro santo portugués del siglo XIII para que coincidiera con su nombre. Así que el nombre de la cofradía hace referencia a un asesino en serie, genocida, incitador a la violación de mujeres republicanas, pero sobre todo obreras, y a la emasculación previa al asesinato de sus hijos y maridos y en cuyo haber se cuentan más muertes que todas las que llevó a cabo el Ku-Klux-Klan en toda su historia.

Todo ese saco de mugre ética que esconde el origen de esa hermandad y del que todos y cada uno de sus miembros deberían ser conscientes -muchos lo son y están repugnantemente orgullosos de ello- como todos y cada uno de los miembros del Ku-Klux-Klan lo son del origen de su criminal asociación, es el que ha rasgado superficialmente ese error de la BBC. El que la inmensa mayoría de los hermanos de esa hermandad probablemente no sean conscientes hoy día de sus abominables orígenes porque son simples y tristes adictos a la cofradeína, como el cocainómano no es consciente del insondable pozo de criminalidad que satisface su adicción, no puede impedir que aquellos que logremos salvarnos de la maldición de sus oraciones no tengamos el deber de denunciarlo.

El círculo de putrefacción moral cofrade que rodea a la figura del psicópata asesino de masas general don Gonzalo no acaba ahí. El nombre de su mujer, Genoveva, dio origen a otra asociación dispensadora de cofradeína, la Hermandad y Cofradía de Santa Genoveva que aún sigue arrastrando el homenaje a la señá generala por las calles de Sevilla. Además, ambos dos, genocida y consorte, yacen bajo lujosas lápidas de mármol der güeno en el centro espiritual del cofradierismo sevillano: la basílica de la Macarena, levantada por orden del genocida en el solar donde estuvo Casa Cornelio, la taberna en la que se celebraban las más animadas veladas libertarias de Sevilla hasta julio de 1931 en que fue cañoneada por el primer gobierno de la República, cuyo fin ya apuntaba claramente a afianzar una democracia estrictamente burguesa. Pero eso no es todo, porque el fajín de general del genocida ha lucido durante decenios en la cintura de la Virgen de la Macarena en templo y procesionando hasta que muy recientemente -2011- se le retiró, pero no porque a ningún cofrade de esa hermandad le diera vergüenza que el símbolo jerárquico de un asesino de masas luciera en el objeto de su veneración, sino porque la putrefacción natural del tejido recomendó su retirada.

Otrosí y si queremos buscar verdaderos puntos de sutura entre el espíritu del Ku-Klux-Klan y la Semana Santa española sólo hay que estudiar el origen del penitencialismo católico procesionario. Los expertos coinciden en la idea de que la estética actual de los desfiles de penitentes, los nazarenos, tan parecida a la ku-klux-klanista porque precisamente la inspiró, es una regurgitación cíclica de la obra de la Inquisición, la primera maquinaria de represión totalitaria de la modernidad europea. Contra librepensadores y andalusíes, judíos y moriscos, es decir, esencialmente racista. Obligados a convertirse o ser exiliados o quemados en la hoguera tuvieron que extremar sus manifestaciones de adhesión. Y se adhirieron a las cofradías de penitencia católicas como medio de salvación y cubrirse el rostro para evitar ser reconocidos por los suyos y librarse de la vergüenza de ser vistos colaborando con los perguidores de su pueblo. Pero fueron tantos que al final acabaron imponiendo su propia estética y, sarcasmo maravilloso, vistiendo a los ídolos contrarreformistas como novias semitas. Sólo hay que comparar el atuendo de una virgen de procesionar andaluza con el de las novias bereberes tradicionales. Eso sí, los hermanos mayores tenían que ser nobles y cristianos viejos, verdaderos o falsos, reproduciendo en su interior el racismo castellano católico y las relaciones amo-esclavo.

Otrosí que sólo los esclarecidos, los que la historiografía llama ilustrados, vieron clara la conexión entre esas formas desaforadas de idolatría y el atraso material, social y moral de los españoles. Y que tuvo que ser un obispo afrancesado, monseñor Trevilla, consciente de tremendo escándalo de la superstición y el histrionismo que aquejaba a la Iglesia en su época, el que prohibiera en su diócesis de Córdoba y durante el trienio liberal del XIX el embrutecedor -por oscurantista- exceso de procesiones de Semana Santa y reducir sus manifestaciones a los días claves de la conmemoración de la Pasión, jueves y viernes santos.

Otrosí que las cofradías, como parte indisoluble de la Iglesia y su brazo armado, se convirtieron en intrínsecamente franquistas. Apoyaron el golpe y el genocidio con verdadero fervor. Sus hermanos mayores fueron frecuentemente genocidas, asesinos de cuneta. En la película Rocío se ve, incluso con la censura a la que fue sometida, perfectamente. Muchos represaliados se incorporaron a las cofradías para evitar ser fusilados y dentro de ellas tuvieron que representar de nuevo las relaciones amo-esclavo de origen: nobles castellanos/andalusíes, falangistas/rojos. No sólo esto sino que prácticamente todas las cofradías, tanto históricas como nacidas en la posguerra, nombraron hermanos mayores honoríficos a los principales cabecillas de la banda de criminales que tomó el país a punta de pistola y a cambio los criminales nombraban alcaldesas perpetuas e imponían las medallas de las ciudades y honores militares a los ídolos. Aún no han descabalgado de esos títulos a ni uno solo de ellos. Muy poca gente sabe que la hermandad de las Angustias de Córdoba sigue teniendo en su nómina de hermanos mayores honoríficos a Mussolini. Algunas de ellas procesionan aún con cruces de hierro hitlerianas y banderas con simbología nazi…

Así que con esas raíces y ese pasado que arrastran y esas simbologías criminales que ostentan mejor que las cofradías y hermandades de Semana Santa de este país se callen la boca exigiendo reparación por el error de la BBC de confundir su estética con la del Ku-Klux-Klan porque podrán hacerlo en referencia a la falta de exactitud del dato concreto, pero desde luego su historia estudiada minuciosamente supera en horror con creces las crueldades de los supremacistas racistas blancos de los Estados Unidos.

domingo, 8 de noviembre de 2015

ALGARABÍA

Me dice el contador de post que el último que colgué hacía el 999. Yo nunca he sido muy aficionado a las conmemoraciones por cifras redondas referidas a mi vida ni a mis escritos y de hecho no he reparado nunca en si este blog de mis entretenimientos y berrinches cumplía uno, cinco o diez años. Compruebo hoy que estoy un poco de oferta que esos diez años de blog se cumplieron a principios de este años, concretamente el 12/01/2015 y ni me había enterado. En fin que por una vez y sin que sirva de precedente para celebrar esos 1000 posts he recuperado un cuento que escribí en los años 80 (en la mili e imagino que en el mismo estado de gracia alcalóidica con la que pude soportar aquel infierno), que presenté a un concurso que organizaba el Juan XXIII (Premio Kabila de cuentos) y que gané sorpresivamente. A alguien del periódico La Voz de Córdoba, aquel proyecto de prensa libre que se cargaron miserablemente los felipegonzalezistas del PsoE para eliminar los testigos incómodos de su traición a sus principios, a sus muertos y a la decencia política, le gustó el cuento y lo publicó. Años después nos conocimos. Gracias, M.S.

También hace unos días mi amigo B.O. me dijo que estaba trabajando en temas de sufismo andalusi. Le hablé del cuento y me lo pidió. Lo he buscado en el fondo de mis cajones y lo he encontrado. Así que se lo paso por aquí y lo hago público.

Por último no creo que haga falta advertir que la firma no es la original. El amigo Harazem no existía aún. Es la única falsificación que me he permitido. Lo demás está recompuesto para poder colgarlo pero es el original. Si a alguien le gusta y lo disfruta me daré por pagado. De nuevo, que el premio del concurso fue un puñado de simpatiquísimos miles de pesetas...