(del laberinto al treinta)


sábado, 24 de febrero de 2007

LA CALLEJA DE JUNIO GALIÓN

Estamos de enhorabuena. Las calles de Córdoba han recuperado una hermana. Recientemente se ha vuelto a abrir la CALLEJA DE JUNIO GALIÓN que ha permanecido cerrada desde hace 30 años por sendas puertas metálicas colocadas en sus extremos. La calle fue abierta en 1965 rompiendo la muralla romana para unir la calle de San Eulogio con la calle de la Feria (1) y evitar un largo rodeo para alcanzar la plaza de Séneca desde la altura del solar de la antigua ermita de la Aurora (2). Probablemente se trató de un grave atentado contra el patrimonio, como muchos de los que perpetraron las autoridades de entonces con la complicidad de los más rancios eruditos locales, pero la verdad es que se les quedó un espacio muy coqueto y típico, aunque no pudo ser disfrutado por mucho tiempo. Su estructura zigzagueante y el hecho de que su entrada inferior contara con un espacio cubierto la convirtió en un refugio perfecto para vagabundos, lo que provocó que las protestas de los vecinos alarmados por las fogatas y molestos por los malos olores decidieran al Ayuntamiento a cerrarla a mediados de los años 70.


Una empresa privada de construcción se comprometió con el Ayuntamiento a reurbanizar la zona a cambio de recibir permiso para restaurar la casa colindante. Se ha limpiado la calle, remozado la escalinata y la fuente esquinera y el arcángel que corona la puerta de la salida a San Eulogio. Así mismo se ha restaurado el coqueto bajorrelieve dedicado a la familia Annea, cuyo solar familiar sitúa la leyenda muy cerca de allí.

La calleja se dedicó, por influencia del culturalismo erudito de aquellos años, a un prócer romano nacido en la ciudad y que ha conseguido pervivir en los libros, sobre todo eclesiásticos, por haber tenido una relación tangencial con Paulo de Tarso, que luego pasaría al estrellato santoral como San Pablo.

Lucio Junio Anneo Galión, nacido Marco Anneo Novato y cambiado de nombre al ser adoptado por Lucio Junio Galión, era hermano de Lucio Anneo Séneca y tío del poeta Lucano. Se dedicó a la política y llegó a ser procónsul en Corinto en tiempos de Claudio. Nada más tomar posesión del cargo los judíos de la sinagoga de la capital, Acaya, llevaron ante él a un tipo que andaba soliviantando a la gente y predicando una religión prohibida, pecando pues de competencia desleal respecto a las legales, para que lo juzgase y ejecutase. Nuestro paisano, como hicieron muchos otros gobernadores romanos, se lavó las manos en aquel asunto intestino de los monoteístas intransigentes, mandó expulsar de la audiencia a aquella caterva, acusadores y acusados, y les prohibió que le calentaran la cabeza con semejantes gilipolleces religiosas. El tipo era, claro, San Pablo (3). Por eso el prudente Junio ha pasado a ser considerado uno de los romanos buenos en la farragosas y tendenciosas historiografías cristianas oficiales que sufrimos hasta hoy día.



(1) La calle de la Feria, hoy San Fernando, una de las más hermosas de la ciudad. Es una calle recta, larga y ancha para los estándares del casco antiguo de Córdoba, bordeada de naranjos, que sigue la línea de la muralla romana primitiva desde el río hasta la cuesta del Bailío y sirve de separación entre la Villa y la Ajerquía. En ella se celebraban los principales festejos de la ciudad, de dónde procede su nombre primitivo. Todos los balcones se alquilaban a precios altísimos para contemplar los festejos y en los contratos de arrendamiento se puntualizaba que el derecho al uso de los mismos durante los mismos no pertenecía a los inquilinos sino a los propietarios. En el siglo XIX se le cambió el nombre por el del rey castellano que conquistó la ciudad a los árabes. Muy pocos la llaman aún así, por lo que sería exigible que el Ayuntamiento volviera a colocarle oficialmente su nombre original reservando el del monarca santificado por su sangrienta hazaña por la Iglesia Católica para alguna calle de los nuevos barrios que se construyen en el extrarradio o que directamente se olviden de él para esos menesteres de nombrar espacios donde la gente ha de vivir. (VOLVER)

(2) La ermita de la Aurora se derrumbó en una fecha que no he conseguido localizar, pero que debió rondar los años 50 del siglo XX. Cordobapedia confunde la fecha de su rahabilitación (1997) con la de su hundimiento. Se trataba de una pequeña iglesia barroca de principios del XVIII de techo abovedado y una pequeña cúpula en la que residía la cofradía que organizaba los célebres rosarios del mismo nombre. Durante años la Iglesia Católica mantuvo el solar en un estado lamentable, usándolo como almacén de maderas al aire libre y lleno de basuras y ratas. Las innumerables denuncias de los vecinos al Ayuntamiento hizo que por fin el solar pasara a sus manos, siendo rehabilitado con un imaginativo muro de celosía de ladrillo que continua el lienzo de la portada, único elemento de la fábrica original que queda. Hoy reza como un espacio lúdico en el que los domingos se celebra un mercadillo de antigüedades, en verano un cine de verano y ocasionalmente exposiciones y conciertos. Algunos vecinos me han comentado que la cuantía de las multas que acumuló el Obispado por las denuncias vecinales le obligaron a ceder gratuitamente el solar al Ayuntamiento a cambio de la cancelación de las mismas. (VOLVER)

(3) San Pablo, desde luego iba pidiendo a gritos por todo el Mediterráneo ser sacrificado legalmente o linchado por las turbas, aunque siempre acababa misteriosamente librándose por los pelos. De lo último se libró en Éfeso un poco después, cuando una muchedumbre de vendedores de exvotos del templo de Artemisa, uno de los más famosos de la antigüedad, dedicado a la fertilidad, fueron a por él para colgarlo tras aguantar en repetidas ocasiones que denigrara su mercancía y tratara de ahuyentarles la clientela. Se salvó resguardándose en el teatro, donde fue rescatado por los soldados del gobernador romano, que le exigió que se fuera de la ciudad con sus incendiarias predicaciones. (VOLVER)

miércoles, 21 de febrero de 2007

HUMOR BATURRO


En el cielo de Aragón brillan las luminarias de tres de sus hijos más preclaros, tres enormes humoristas dotados de esa especial gracia que la naturaleza y la Virgen del Pilar ha tenido a bien conceder a algunos de ellos: Jose Maria Escrivá de Balaguer, Paco Martínez Soria y Federico Jiménez Losantos forman un trío de ases tocados por la misma varita mágica del baturrismo irredento. Es el suyo un humor (1) contundente, noble y directo (normalmente al hígado), sin triquiñuelas, bien diferente de la vulgar y fulera sal gorda andaluza o del tiquismiquis humor inglés. De estos tres ases, desgraciadamente, sólo nos queda ya uno, pues los otros dos hace tiempo que se nos fueron al cielo donde de seguro siguen haciendo retorcerse de risa el hígado de las cohortes celestiales, pero el que queda condensa meridianamente la gracia de todos ellos, una gracia baturra que derrama abierta, generosamente, cada mañana sobre los que somos sus fans desde las benditas ondas de la emisora de los Curas Capones.

Del gran humorista que fue el hoy titulado San Josemaría podríamos destacar muchos momentos estelares, entre los que no es el menor la humorada de reforzar su humildad sacerdotal reclamando un título nobiliario. Pero yo conservo como su mejor logro aquel chiste que cuajó en una de sus celebradas actuaciones en directo cuando alguien le acercó una niña con parálisis cerebral para probar su ingenio y allí, improvisadamente, con sólo la luz de su intuición de mago del humor, juntando las manos miríficamente en su pecho como sólo él sabía hacer, soltó aquella genialidad de: ¡Esto es una bendicioooón de Dioooooos! Si no tuviste oportunidad en su momento AQUÍ puedes disfrutarlo. Otro momento inmortal fue aquel en que compuso un ingeniosísimo guiño a costa de las nalgas de los jovencitos para consolar a un atribulado entrenador de fútbol juvenil aquejado de sospechosas infidelidades maritales. Milagrosamente ha quedado documento grabado de AQUELLA CUMBRE DEL HUMOR MUNDIAL.

Paco Martínez Soria llenó nuestros corazones de gozo y nuestro hígado de espasmos sincopados durante los muchos años en que nos regaló con sus películas de fino humor baturro. Aunque se trata de un humor mucho más sofisticado que el de San Josemaría, participa de su mismo espíritu hepático. A pesar de su aparente simplicidad, sus gracias escondían una elevada complejidad conceptual que ha posibilitado la celebración de varios congresos patrocinados por la Cátedra de Pensamiento de Cine de Barrio en los que grandes pensadores y pensadoras de la talla de Carmen Sevilla y Marianico el Corto han tratado de desentrañar los profundos sentidos ocultos del humor baturro martinezsorianesco. Como botón, HE AQUÍ UNA MUESTRA.

El frenillohepático Federico Jiménez Losantos, conocido profesionalmente como el Pequeño Talibán de Sacristía, el único, por desgracia, que continúa entre nosotros, ha recogido el testigo de los otros dos genios difuntos y ha condensado en su verbo todo la grandeza de su baturrismo humorístico. Su recreación del personaje de un fascista atrabiliario, bilioso y enfermo de odio que desentierra los más agrios topicazos de la España negra nazionalcatólica, sólo tienen parangón en la historia del humor español con la recreación del homo carpetovetonicus paleozoicus del genio baturro anterior, del que es directo heredero. Sus últimas celebradas creaciones sobre el ácido de Vallecas, la furgoneta del bórico, la mochila de Mondragón y la cinta de goma dos e-co e-co e-co e-cooooooo, llevan meses haciéndonos reventar de risa cada mañana. Su manera de embromar a su compadre Pedro Jota recordando a sus oyentes un día sí y otro también el célebre video de su hazaña sexual da también la medida de su grandeza de corazón, al cederle protagonismo sin asomo de celos profesionales. Pero si he de quedarme con alguno de sus momentos estelares sin duda recomendaría el día en que instó al gobierno a que mandara 600 paracaidistas a Senegal para meter en cintura a los desharrapados que intentaran convertirse en inmigrantes ilegales para invadir Eh-paña a bordo de un cayuco. Milagrosamente aquella actuación quedó debidamente registrada y hoy es posible encontrarla en los más acreditados expositores de cassettes de gasolineras y bares de carretera de toda la patria. Por si no te quieres molestar en buscarla yo te la ofrezco, aunque para ello tenga que burlar a los aviesos espías de la SGAE.



FEDE EN SENEGAL

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Insuperable. Que Dios te bendiga, Federico.

(1) Descojonamiento, en baturro normalizado, batua o herribaturriko. (VOLVER)

martes, 20 de febrero de 2007

PALEOCORDOBESES

La conversión del Excelentísimo Ayuntamiento izquierdaunidista cordobés al casticismo folklórico tiene su trasunto o su viceversa en la milagrosa transformación evolutiva del look de su incombustible Concejal de Ferias y Festejos, Marcelino Ferrero, que desde el mioceno democrático viene lidiando con garbo y gallardía con la celebración de nuestros idiosincráticos peroles y romerías. Efectivamente, al igual que aquel personaje de Woody Allen, Zelig, un verdadero mutante dotado con la habilidad de metamorfosear su cuerpo y su personalidad para imitar a quienes lo rodeaban, nuestro inefable concejal ha ido viendo transubstanciarse en los larguísimos años de su mandato su aspecto originario de rojeras culipaneado en el de un alcanforado pregonero de glorias locales. Es evidente que el continuo roce con correosos cofrades, orodentados presidentes de peñas, beatíficos amigos de geranios y gitanillas, infatigables organizadores profesionales de peroles multitudinarios y demás fauna sierramorenista a que le obliga su sufrido oficio ha obrado el prodigio. El resultado sólo es perceptible para los que conocimos su aspecto original en los heroicos tiempos de la Transición cordobesa y se ha materializado en un inconfundible aplastamiento capilar superior por efecto de la gomina, la frondosa proliferación de caracolillos ensortijados traspescueceros, así como por el progresivo cruzamiento delantero de sus chaquetas de inaugurar, la misteriosa aparición en ellas de unas enormes insignias de oro solaperas y un rapsódico movimiento de manos como el que preludia el arranque del himno de-la - tie-rra – de - Juuuulio Romerooooooo. Perfecto Guardián de las Apolilladas Esencias Raciales Cordobesas. Yuhtéqueloveapormuchohjañoh.

Su jefa, la alcaldesa Rosa, aunque sin mutar afortunadamente aún en rafalita de manual, tampoco se arredra ante la lluvia de caspa y de casticismo palominero. Tuvo un momento de gloria cuando se atrevió en una única ocasión a lidiar con la jauría futbolera cordobesista en la propia zahúrda de El Arcángel en la más grande ocasión de miseria machista colectiva de que guardan memoria las crónicas de esta ciudad. También fueron memorables su sacada a hombros (supongo que obligada por las circunstancias, al calor del perolillo, pero no por eso más justificable) de un santo en romería en una ma-ña-na flo-ri-da de abriiiil y su acompañamiento en procesión a una virgen por las calles cordobesas, bastón de mando consistorial incluído. Pero de lo que guardo más entrañable recuerdo es de su inenarrable discurso ante los más conspicuos guardianes de las esencias taurinas en la inauguración del busto a Lagartijo en la calle Osario, en el que condecoró con el título de progresista de pro y avant la letre al apolillado fino matarife cordobés.

En el campo del mobiliario urbano no se andan tampoco con medias tintas. La apolillada caterva de castizos no cejó hasta conseguir que la inmensa mayoría de las esculturas urbanas que el Ayuntamiento ha colocado en la ciudad respondan a sus cánones estéticos y éticos. Y el Ayuntamiento, encantao, oyes. Guardián de las esensias. El ya mencionado monumento erigido ¡en pleno siglo XXI! al matarife fino Lagartijo en la calle Osario no fue el menor de los insultos a la ética y estética ilustrada. Lo superó en bizarría pleistocena el mamotreto cofradiero a Juan de Mesa que incluso, como es natural, ha procesionado en menos de un año de la Doblas a San Pedro, aunque eso sí, lástima lástima, sin el reglamentario acompañamiento de banda de música como hubiera sido lo suyo.


Pero desde luego, el más alto punto pintoresco-sentimental lo ha puesto recientemente la erección de dos conjuntos escultóricos callejeros dedicados a los paleocordobeses y paleocordobesas, a la memoria de las especies de cordobeses y cordobesas extinguidos y extinguidas o, pena penita pena, en vías de extinción. Uno representando a dos raciales mujeres de belleza y seriedad julioromerescas, de moño, mantilla y cántaro a la vera de una fuente, que pueden disfrutarse en los Jardines de Colón frente al palacio de la Diputación. Y olé. Y el otro sembrado ante el arco de Caballerizas Reales, a la entrada del barrio de San Basilio, representando a un cordobés jurásico, con capa y sombrero d’alancha y la mirada perdida en la contemplación mística de las inmarcesibles bellezas de Córdoba cristiana y mora, pero también romana y judía, pero también romera y calé, pero también serrana y morena, pero también..., emblemático del casticismo de jaca y reja, de callejuela y rosal, de pozo y limonero, de tu marquesa y yo gitano. La imperecedera Córdoba eten-na del alcanfor en los bolsillos. Esa que algunos pensábamos que dormía el sueño justo de la nostalgia, pero que se ha destapado como vivita y coleando y a la que alimenta con extraño, pero desmedido mimo nuestro Ayuntamiento de izquierdas.

Ya te digo... ¡Viva la polilla!



¿QUÉ LA HA PASADO A LA CALLEJA?


Yo creo que ha sido cosa de la CIA. Alguien de esta ciudad con mano en la poderosa Agencia de Inteligencia yanqui especializada en abducir personas incómodas le ha pedido que alguno de sus hackers abduzca a nuestra página cordobesa favorita. Pero si en el caso de las personas abducidas lo suele hacer limpiamente, dejando sólo de éstas el sitio pelao y mondao, en el caso de la abducción de Calleja de las Flores la felonía cuenta con el agravante de haber sido sustituída por una repugnante página de ofertas florales en inglés ilustrada con una inenarrable foto bucólico-babosa digna de poster de dormitorio de espinillosa adolescente adicta al club de la parroquia. Puedes comprobarlo, incrédulo lector, picando el enlace que desde siempre vengo ofreciendo en mi elenco de la barra de la derecha.
¿En qué Guantánamo la habrán encerrado?

!!!!QUEREMOS QUE NOS LA DEVUELVAN YA!!!!

lunes, 19 de febrero de 2007

RACISMO CARNAVALERO

El carnaval de Cádiz y todas las excrecencias que le han nacido en todos los rincones de Andalucía en los últimos años (así nacen, de un día para otro, las tradiciones milenarias esas) supone un sano revulsivo de la gris cotidianidad y una ruptura temporal de la sacralidad del mundo ordinario mediante la guasa y el cachondeo. Los letristas se esfuerzan por conseguir cuajar las gracias más agudas, los chistes más ingeniosos. ¿Todo vale en las letrillas que ofician los mozos y mozas comparsistas? Es, como todo, una cuestión de opiniones. Los curas ya han tomado cartas en el asunto y represalias para aquellos de sus bautizados que ofendan cualquier cosa del entorno eclesiástico. En Montilla casi excomulgan a unos murgueros por llamar hostia a la hostia de hostiar. En Pedro Abad ha sido vetada la actuación de la chirigota Con sotana y a lo loco por la directora del colegio religioso Sagrado Corazón de Jesús, María de los Ángeles Marín, que había cedido sus instalaciones para el festival (1).

A mí no suelen gustarme las letrillas del carnaval porque me parece que perpetúan hasta el infinito un tipo de humor casposo y jurásico, machista, homófobo y escatológico (caca, culo, pedo, pis), que pasa por prototipo de la grasia sandunguera de Andalusía, pero ese, desde luego es un problema de gusto íntimo mío. Aunque que se metan con los curas, con los políticos y con los famosos del cuché me parece un ejercicio de salud democrática. Me tocan más los cojones las manifestaciones abiertamente racistas, cuando suponen una agresión en toda regla a colectivos de inmigrantes que se encuentran en una posición más indefensa que los nacionales que se la infieren. A veces son tan escandalosas que las autoridades tienen que intervenir, caso de aquella pandilla de energúmenos ceutíes, policías locales para más inri, que llamaron cerdos apestosos o algo parecido a los musulmanes de la ciudad, escudados tras unos infames disfraces de chirigoteros.

Existen unas manifestaciones racistas más aceptadas que otras. Lo mismo que existen colectivos étnicos a los que la sociedad en general considera más merecedores de xenofobia que otros. Por ejemplo los chinos. Las manifestaciones políticamente incorrectas o directamente injuriosas contra ellos normalmente suscitan un manto de comprensión que no suscitan otros colectivos étnicos.

Es el caso de algunas letras que he podido escuchar estos días en las vomitivas retransmisiones con que Canal Sur, para no perder la costumbre, insulta la inteligencia de los andaluces. Una de las chirigotas que salían en la tele respondía al graciosísimo nombre de Lestaulante Chino Casa Lafaé y consistía en unos tipos vestidos estrafalariamente de camareros chinos que de una manera premeditada, alevosa y en los naturales ripiosos versos sostenía el infundio de que en los restaurantes chinos se sirven animales no comestibles, como insectos, gatos y otros innombrables bichos y de que en ellos se burlan sistemáticamente las normativas de Sanidad. De una risa que te cagas.

La inocencia de los chistecillos de estos tipos podría medirse haciendo una simple prueba. ¿Qué les parecería una letrilla en la que se acusara a todos los restaurantes-asadores de la Tacita de Plata de servir carne de burro o a los especializados en pinchitos adobados de confeccionarlos con troceados chuchos callejeros? Seguro que a los restauradores les haría una gracia del copón. Tanta que probablemente acabarían juntos la juerga en los tribunales. En cambio la misma afirmación hecha respecto a los chinos sólo levanta oleadas de carcajadas entre la selecta concurrencia del Falla. Y es que los chinos lo aguantan tó. ¿Verdá, coleguis carnavaleros?

De todas maneras al final todo acaba encajando como un enorme puzzle sideral. Me dicen que el tipo que ha perpetrado las simpáticas letrillas y dirige esta descacharrante chirigota responde al nombre de Selu y es famoso sobre todo por ser guionista ¡¡¡¡¡de los Morancos!!!! Ezoz montroz del humón andalú. Ya te digo... A ver si viene pronto el cambio climático ese de los cojones.

(1) Es de notar el emocionante de gesto de solidaridad de los demás murgueros peralbeños de continuar sus actuaciones en el colegio mientras que sus colegas expulsados lo hacían en el bar de la esquina. ¡Que no decaiga!

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domingo, 18 de febrero de 2007

FUNDAMENTALISTAS DE LA FERIA

La Comisión de Feria del Ayuntamiento de Córdoba ha aumentado el número de las asociaciones que la forman. A la Federación de Asociaciones de Vecinos, la Agrupación de Cofradías y la Federación de Peñas se ha sumado este año Córdoba Ecuestre, la Asociación de Casetas Tradicionales y Hostecor. Como se ve todos ellos colectivos perfectamente preparados para asumir la tarea de salvaguardar la sagrada idiosincrasia de la Fiesta Mayor de la Ciudad. Y a ello se han dedicado con renovado ahínco y tras sesudas sesiones y en un rapto de coherencia con sus principios, cargados de razón y de virtudes guerreras, han determinado acabar con la peste de las innovaciones que corroen las más puras esencias de la feria cordobesa en forma de músicas espurias, estéticas foráneas y moderneces agresivas. Aquí se va a vivir la fiesta que dicta la TRADICIÓN, la misma mismita que nos legaron nuestros mayores, la que responde a la AUTÉNTICA esencia del cordobesismo ferial de toda la vida, o sea, la que a ellos y a ellas les salga de los cojones y de los ovarios.

Esta es la propuesta presentada por el Concejal Delegado de Ferias y Festejos, Marcelino Ferrero, a la Junta de Gobierno Local:



Entre los materiales que se deben utilizar en el cerramiento de la caseta están los toldos blanquiverdes; el acero pintado con colores tradicionales, como el blanco, el azul-añil, el rojo, el verde y el albero; la madera natural o pintada y las obras de fábrica de carácter ligero, que asemejen “el alzado de las casas características de la provincia”. No se admitirán elementos galvanizados ni el uso de plásticos y vidrios, salvo que estén en ventanas o puertas.



Todo se andará. En próximos años se obligará a escuchar por güevos en todas las casetas na más que sevillanas y se exigirá rigurosa etiqueta de faralaes y traje corto y un certificado de haberes para justificar la imposibilidad económica de llevar caballo enjaezado como Dios manda. ¿Que no? Los talibanes de la tradición no descansan, amigo.

Estos espabilaos miembros de la comisión han aprovechado que había que lavar al niño para tirarlo con el agua sucia. A la necesaria vigilancia del carácter abierto de la fiesta, la regulación de las casetas y los precios, los abusos de las subcontratas para discocasetas, el insoportable volumen de algunos equipos de música era necesario oponer el imperio de la ley, no el imperio de la caspa.

Porque vamos a ver, ¿permitirían los comisionados la inclusión en la comisión de una Asociación de Casetas de Diseño Atrevido y Vanguardista o una Asociación de Pintores Abstractos, Deconstructivistas y Posmodernos, una de Defensores del Caballo denunciadores de las cruentísimas torturas que le infligen al noble bruto los caballistas durante la feria u otra de Hastiados por Sobredosis de las Jodidas Sevillanas que exigieran una cuota del pastel de la feria que no se atuviera a las normas del fundamentalismo tradicionalista? Nadie les pediría a los amantes de la zurraspa tradicional que acudieran a ellas y convulsionaran ante la ausencia de claveleh y gitaniyiah, de rejah forjáh y farolilyios de Tio Pepe, de portadas diseñadas al gusto del consumidor y no de los talibanes de la estética quinteriana de maceta y abanico. Sólo se les pide a ellos que no impongan sus gustos a los demás bajo el falso derecho que se arrogan como únicos defensores de la Verdad de la Santa Tradición. Entérense señores inquisidores de que lo grande de la feria es que es mu grande y hay sitio pa tos. Y que todo es compatible.

Pero la culpa la tienen los responsables municipales por elegir a sus secuaces en semejante semillero. Porque a quién coño representan los de las Casetas Tradicionales y los de los Caballitos. ¿Y las Peñas?¿Y los cofrades, que en todo y siempre tienen que estar metiendo cazo? No tienen bastante con administrarnos su estética macabra durante su Santa Semana? ¿También nos van a administrar el jolgorio laico? Al fin y al cabo Hostecor tiene la tutela de la venta de comida y bebida que se consume en la feria y las Asociaciones de Vecinos representan a muchos miles de ciudadanos de los barrios. Pero los otros no pintan nada de nada en la dicha comisión.

Por el contrario otros colectivos o profesionales que sí que podrían decir algo sobre la mejor manera de administrar el espacio y el tiempo de esa semana de alegría y fiesta que se da así misma la ciudad brillan por su ausencia. Arquitectos, músicos, diseñadores, psicólogos, sociólogos, animadores socioculturales, etc. son gente que podría decir algo también y aportar sus ideas siempre desde el respeto a todos los gustos y todas las opciones de diversión ferial. A lo mejor es que no quieren....