(del laberinto al treinta)


miércoles, 22 de febrero de 2017

Veneno, cuarenta años

Me entero por casualidad de que del disco mítico de Veneno del año 77 sólo se vendieron 500 ejemplares. También que muchos críticos lo consideran el mejor disco publicado en España en el siglo XX. De lo primero no me queda más que alegrarme porque yo tengo uno de esos ejemplares. De lo segundo… pues también, aunque no sé, ando dándole vueltas a algún otro que me parezca merecedor de ese título. Y la verdad es que por ahora no lo he encontrado.

El disco lo compré recién aparecido, claro, aunque no sé cómo llegué exactamente a conocerlo, porque entonces estaba rodeado solo de adoradores de Cat Stevens o Victor Jara. Pero para gastarme la pasta en adquirirlo en un tiempo en que andaba más tieso que la mojama ya tuvo que interesarme. Yo hurgaba entonces en el underground americano y en el flamenco puro, del que me convertí en un verdadero flamencólico, como llamaba Morente no ya a los talibanes del mairenismo o el fosforitismo, sino sobre todo a aquellos que exigíamos en el campo de la evolución un mínimo de inteligencia más allá de que nos divirtieran las protololailadas de Las Grecas o el tangencialismo de Triana. Me fascinaba la capacidad de una música tan de raíz como el blues para evolucionar y ser capaz de, a partir de un puñado muy limitado de arpegios, haber generado un universo infinito mixturándose con todo lo que se le ponía delante. El flamenco, sin embargo, moribundiaba lentamente sin que ningún genio fuera capaz de adaptarlo a los nuevos tiempos. Era un arte preindustrial que no encontraba oxígeno fuera de los patios, las ventas y los tablaos, ecosistemas en peligro de extinción. Los festivales de la Transición fueron su último canto de cisne.

Salvo la guitarra, con la revolución que supuso Paco de Lucía, que aún sigue creando músicas, y tras el fenómeno de Camarón cuyos epígonos siguen contaminando las calles a través de las ventanillas de los coches de los lolailos con sus patéticos maullidos, el flamenco puede darse por definitivamente extinguido.

Pero en 1977 aquel disco nos sacudió con la esperanza de que lo que había ocurrido con el blues podía ocurrir con el flamenco. Había esperanza aún, sobre todo porque se andaba buscando un camino que luego simplemente se cerró sin explicación, a menos que se considere la generalizada escasez de talento como una de sus partes. Y sálvese lo que y a quien tenga que salvarse.

Esa feliz congruencia del catalán errante regresando con los sones de Morón desde California para relocalizarlos en el lugar de donde había huido y los dos gitanos locos, y por lo tanto genios, un productor visionario, las cuatro dosis de LSD y una poesía que nunca antes había sido escrita ni dicha en este país fue un milagro único en la historia de la música española. No sé si puede afirmarse lo que afirma el articulista de que es el disco más importante del siglo XX, ni falta que nos importa, pero sí que fueron los 36 minutos más sublimes que, de la música cercana, la que nos aparta el corazón de las mangueras, muchos andaluces perdidos y otros, luego lo descubrí, de otras latitudes, pudimos disfrutar. Y no descarto que los alcaloides tuvieran mucho que ver. Pero es que eran su imprescindible aliño.

Apenas dos años después fui arrastrado al servicio militar obligatorio. Para mí fue un terrible shock y sigue siendo lo peor que me pasó nunca en la vida. Las canciones de Veneno me acompañaron durante todos y cada uno de los momentos que viví en aquel infierno como la mejor compañía que pude buscarme. Las tarareaba en los desfiles, en las guardias y en las horripilantes, tediosísimas teóricas. En una de ellas, mientras cantiñeaba aquello de Me devoraaaa mi miedo devoradoooor… alguien a mi lado se puso a acompañarme. ¡¡¡Alguien de Navarra!!! Tras la primera sorpresa porque alguien de un lugar tan semiártico conociera una música tan de tostanera andaluza descubrí que no estaba solo. Juan era de Pamplona y conocía a Veneno, que yo tenía por algo tan sumamente marginal andaluz que probablemente no había llegado ni a Despeñaperros. Desde entonces, los fines de semana, cantamos mucho, a Veneno y a otros grupos. En el coqueto apartamento el Mesón del Gitano -que fue resort de los artistas de la época dorada del western italiano donde según decía el guardés había dormido Yul Brinner y Claudia Cardinale-, bajo la torre redonda de la Alcazaba de Almería y sobre el barrio de Pescaderías, a cien metros escasos de donde el Malaguita pasaba las mejores posturas al oeste del Andarax… Han pasado casi cuarenta años… pero ni uno solo de ellos sin que al menos dos veces nos volvamos a encontrar.

Lo sanimaleeeeeeee…

NOTA: Pa celebrarlo abrí el domingo la botella de coñá jerezano der güeno que me regalaron estas navidades mis amigos Isabel y Javi. Va por ellos.

martes, 31 de enero de 2017

17..., el gurú, la caverna y la progresía cordobesa

Lo peor de todo el asunto de las reacciones a la publicación de 17… Un análisis de la cultura en Córdoba no es la halitosis de los cíclopes de los medios de la derecha clerical y sus tropillas de orcos de los foros nacionalcofrades saliendo airados de la caverna y arrojando grandes pedruscos sobre la progresía que ellos suponen que está detrás. No: lo peor ha sido el estremecedor silencio con que esta supuesta progresía vapuleada en sus podridas bocas le ha hecho frente defendiendo la dignidad del dignísimo producto.

Salvo la columna que Alfonso Alba dedicó en Cordópolis a reprochar la piel tan fina de la ciudad bien a la que escuece cualquier crítica a la Córdoba Eterna(mente) Católica como un puñado de sosa en una herida, nadie, absolutamente nadie, ni los propios colaboradores, ni siquiera en las redes sociales, ha salido a defender el fondo de esa publicación, que con las contingencias propias de las prisas y la brea con las administraciones, que, por lo poco que sé, han sido determinantes, ha puesto valientemente sobre la mesa mediante un buen puñado de testimonios el estado actual de la cultura de la ciudad. De unos cuantos temas, solo de unos cuantos temas, claro, porque es imposible abarcarlo todo. Han sido precisamente los que han quedado fuera, o al menos no se han sentido suficientemente representados, los que han salido a despotricar por la forma. La forma en que han quedado fuera, porque de la forma como resultado estético no han podido decir ni mu. El trabajo final ha resultado estéticamente impactante, con un diseño propio de quien, como Gabriel Núñez Hervás, que lo ha dirigido, lleva muchos años diseñando preciosos productos editoriales como BORONÍA. Así, sin hacerles frente, seguiremos perdiendo la guerra, como siempre. Y esperemos que por ahora la cosa se quede en pérdida simbólica y no pase la cosa de nuevo a la dialéctica de las tapias y las fosas. En la película Rocío, la única secuestrada aún en España por ello, se retrataba perfectamente cómo se las gastan los coroneles de las hermandades y cofradías cuando tienen oportunidad de entonar prácticamente su particular Dies Irae para vengar las afrentas de los amigos de lo laico. Igual tienen ya su lista negra.

Consideración diferente merecen las elegantes defensas que han hecho del producto apadrinado por ellos mismos los responsables municipales: la alcaldesa, y los concejales David Luque y Emilio Aumente, que han muleteado con maestría y pundonor la embestida nacionalcofrade al natural y mirando a los tendidos. Yo por mi parte agradezco que se haya contado con mi humilde voz, que lo es a pesar de lo estridente que desde mi rinconcito puedo llegar a ser. Los anticlericales no solo también somos personas sino que también pagamos impuestos.

La cosa, en el fondo, no iba conmigo. Aunque a mí me han escogido los más tontos para sus ejercicios de pim pam pum contra cualquiera que saque los pies del plato de lo que se puede o no se puede decir en esta levítica ciudad. Los más listos, sin embargo, han ido a tirar más alto, a atacar por permitirlo al ayuntamiento que consideran usurpado desde que perdieran el gobierno los nacionales, los suyos. Entre los primeros el descubridor de mi artículo, un lastimoso tipo con una bóveda craneana amueblada como una capilla churrigueresca colmatada de angelotes tiznados por el hollín y el humazo de las miles de velas y las turbas de incienso consumidas en todos sus años de adicto a la cofradeína, que responde al nombre de Blas Jesús Muñoz que desova sus gilipolleces en LA COZ DE CÓRDOBA. Es el que fue a buscar mierda con que disparar a mis páginas. Con la suerte de que lo primero que encontró fue el tuiter en el que me descojonaba de una cofradía que había perpetrado la humorada de sacar en procesión en Navidad a un Niño Jesús y bautizarlo con el inquietante título de El Niño del Sepulcro. Alguien, al parecer de los suyos, en los comentarios le recuerda el dislate. Del nivel de la espabilaúra y aliño plumífero de este tipo habla además el hecho de que en los tres textículos evacuados no acierte a escribir correctamente en ninguno de ellos mi nombre y ponga Hazarem por Harazem. Con lo que esa confusión se ha hecho viral entre los lectores del beatíphico medio clerical por tontonamasia. Teniendo en cuenta que el tipo es licenciado en una carrera que lleva el esquizofrénico y oximorónico título de ¡¡¡Ciencias Religiosas!!! la cosa de la torpeza nominativa se aclara totalmente.

Un día después ya tomaron las riendas algunos señores más serios de la publicación que sufragan a medias el obispado y el PP y ya empezaron a apuntar más alto: al ayuntamiento. El artículo-editorial se lo dejaron al crítico de procesiones de la COPE (todo queda en la entrepierna episcopal), que aprovechó para escupirme un frustrado, que viniendo de un tipo de su calaña me sonó a piropazo de los buenos. En total 9 artículos 9 al tema dedicados. No les faltaba razón. Esa putre de diario digital que sólo leen las cucas de sacristía ha conseguido con ellos un nivel de visitas y de comentarios como jamás hubieran soñado en su miserable historia.

El Acorazado ABC ha optado sólo por lo último: no entrar en las ofensas a los católicos, que de eso ya se encargaron los traidores de la competencia en el pastoreo del lector facha y apuntar al segundo tema, a la financiación. Con mala suerte también porque el encargado de hacerlo, un experto mamandurriólogo de muebles principios, que apuntó a la cultura del contrato menor ocultó cuidadosamente el pequeño detalle de que quien perdió el concurso para sacar la publicación pertenecía a su entorno familiar y que de haber ganado probablemente le hubiera ahorrado el trabajo de tan penetrante artículo. Su mayor aportación a esta historia y ya de paso a la universal de la infamia fue descubrir en el mismo el nombre y los apellidos que están detrás de mi pseudónimo, unas señas de identidad que conoce todo el mundo en la ciudad, como prueba que para asustarme con sus dobermans abogados (que ilu que fueran los mismos que los de Madonna) pudiera mandarme sin problemas su compadre Peítos un burrofax para tratar de cerrarme la boca hace unos años. Por cierto, Peítos, ¿tú no me vas a dedicar una caricia? Anda porfaaa ¡que me hace mucha ilu! La villanía, como la reconocen compañeros suyos de profesión, estaba en señalarme para los foros de orcos nacionalkofrades del Keep Calm con la Mezquita a ver si con suerte alguno de esos descerebrados me localizaba y me partía las piernas. Él solito se ha retratado y con la imagen que le devuelve tiene bastante, aunque eso de la vergüenza es algo que se tiene o no se tiene.

Pero el que con más saña ha atacado desde el centenario matutino nacional católico ha sido el portentoso policofrade Javierito Tafur, aquel que llamó al símbolo de la fiesta civil de la Fuensanta el reptil y no por simple afán taxonómico precisamente, en aquella privatización del pregón de aquellas fiestas por parte de los radikal-católicos que lo encerró ese año en el santuario. Tafur es un viejo conocido del más rancio facherío cordobés desde finales de los 70, aquellos años de la Transición en que las noches se poblaban de templarios con cadenas a la caza del progre y por los túneles del subsuelo patriótico pasaban de la sede de la Fuerza Nueva de Blas Piñar a la de las Nuevas (de)Generaciones de la Alianza Popular de Fraga una alegre muchachada que trocaría luego la acción directa callejera por el aromático gobierno de cofradías. Aunque eso sí, conservando los mismos embetunados caracolillos pescueceros. Algunos todavía nos acordamos del famoso afaire periodístico en que se vio envuelto por un quémame allá ese rojo. ¡Ay qué risa , Marialuisa! Ah, y los jóvenes ya podrían empezara preguntarnos a los viejos quién es cada cual en esta feria de las camisas de culebra para luego no llevarse sorpresas.

La teoría principal de Tafur es que la publicación no tiene ningún fin que no sea el estricto de molestar a los católicos. Ni siquiera pensaban distribuirla. Con sólo que los cofrades leyeran mi texto era suficiente para conseguir enervar su finísima capacidad de indignación. Una aviesa maniobra sucia y vengativa de la izquierda que no tiene otra cosa que hacer que ofender a los pobres cofrades para divertirse y a la que todo lo demás, los políticos que han arriesgado, el trabajo de la gente que la ha dirigido y el montón de colaboradores que han dado su opinión sobre lo que ocurre en la ciudad le importa una higa. Imagino que piensa que si la izquierda bolchevique hubiera tenido otras intenciones, las verdaderamente regeneradoras, habrían invitado a varios de esos históricos portadores de embetunados caracolillos pescueceros para que ensalzasen la única cultura cordobesa de verdad, la narcocofrade.

Tafur me concede el honor de dedicarme toda su columna dominical del Acorazado. Me retrata displicentemente y me corona, no alcanzo a detectar con qué grado de ironía, con la consideración de buen escritor. Grasias, corasón de velón. Yo también te quiero. Como es probablemente el tipo más listo de toda la caterva de tragacirios con mando en columna periodística de esta ciudad invadida por la metástasis cofrade (así se titulaba en principio mi artículo), apunta con ojo certero algunos temas. El primero el tono lastimero que subyace en mi indignación: aquí mandan ellos y son lo único realmente vivo de la ciudad, por mucho que a los artistas contemporáneos y a los poetas les monten artificial y oficialmente cosmopoéticas y secuatros, cunas y andadores para que echen a andar de una puta vez y la Universidad ande -en general- refugiada en sus fresquitos departamentos a resguardo del ardoroso fragor de las polémicas de la calle, esa desharrapada gritona que debe limitarse a pagarle los sueldos. El segundo el señalar la meada contra el viento de quienes en la revista han incensado al anterior concejal de cultura del PP, un tipo que será más bueno que un pan y tocará el piano como un querubín, pero que no deja de pertenecer a un partido que ha sido considerado judicialmente como una asociación de malhechores. Aparte de que ya me contarán cuáles son sus méritos para haber sido beatificado. Bueno sí, el haber tenido el buen gusto de no descojonarse de sus antecesores. Eso sí hay que reconocérselo.

Pero en donde anda más fino el correoso pregonero es en el cachondeo. Menuda risa el proponerme como futuro GURÚ DE LA PROGRESÍA. Como un pavo con el moco ereccionado que me queao. El chiste es considerar a la progresía cordobesa tan sumamente tonta como para convertir a un mindundis como yo, atrabiliario y faltón, en su guía espiritual. Pues sí, tiene su gracia, una gracia que no es propiamente suya, sino que bebe de las enseñanzas, mantras y proverbios de los gurús de la rancia derecha a la que él pertenece, gente razonable y educada y no atrabiliaria y faltona, gurús como Fedeguico, Herr Era, Fascisostres o Vomitburgos. Sobre todo teniendo en cuenta que la progresía cordobesa es tan fina y educada que hasta tiene por costumbre pedir perdón cuando pisa la mierda de un cofrade.

Y es que nos merecemos lo que nos pasa, pero sobre todo lo que nos va a pasar.

Y otro día, si eso, hablo de la perla que soltó en la publicación el berzotas de Monse Deme que nos ha puesto de nuevo en el famoso mapa de poner ciudades, tanto que hasta ha servido de risa en el Intermedio.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Abundio y el BBVA

Las tripas del BBVA, no el banco, sino el edificio de Miraflores, la Ballena Blanca Varada de Andalucía, también conocido como el Secuatro, parece que empiezan a moverse. La prueba de que se pondrá al servicio de las últimas tecnologías la encontramos en el hecho de que su arranque haya comenzado con una arriesgada apuesta por la designación de mandos totalmente digitalizada. Eso sí, a prisa y corriendo. Y ya sabemos que la prisa no es buena Consejera y menos de Cultura de Andalucía.

Todo parece haberse desencadenado precipitadamente por el intento de nuestra bruja Desgracia (así, sin acento) de, ante las contundentes protestas de los usuarios, esmerilar su última maldad: el traslado de la Filmoteca a su vientre. Se trata de una ultimísima oportunidad de seguir haciendo el paripé de que ha servido para algo el gasto de 30 millones de euracos en el que se prometía Milagroso Edificio Fantástico Emblema de la Contemporaneidad Creativa Cordobesa. Y consolación por el gatillazo del Sipote del Kurha, que no consiguió ereccionar frente a la cara de la Mezquita.

Ese intento de traslado de la Filmoteca, aún maravillosamente situada en la Judería, al vientre del albo cemencetáceo, puede entenderse legítimamente como uno más de los acreditados apollardamientos propios de unos políticos que corren por el campo de la cultura como pollos sin cabeza, pero es más correcto entenderlo cambiando el último término de la comparación: que corren por ese campo como pollos con la cabeza de otro que manda más que ellos y al que suele representársele en las caricaturas con chistera y puro en la boca.

Sí, amigos, el traslado de la Filmoteca responde, como casi todo en ella, al claro interés de los alquiladores de camas y vendedores de flamenquines de esta ciudad, o sea, de sus putos amos. Ni a los políticos ni a los hosteleros les interesa una mierda que la Filmoteca de Andalucía, la migaja que concedió Sevilla a su hermana chica pa que no llorase, sea probablemente el único equipamiento cultural dependiente de la Junta que medianamente funciona en la ciudad. Y eso es así porque lo hace discretamente. Y a pesar de ciertas turbiedades que ahora no vienen a cuento. Libre por ahora de la tomatinización de la cultura que tanto nos gusta y que tantos votos proporciona a quien la provee. Pero necesitan el espacio que hoy ocupa para seguir chapuceando, como vienen haciendo desde hace la friolera de dieciséis años, con la idea de construir un palacio de congresos, como el que ya tienen Málaga, Granada y Sevilla, todos, por lo que sé, negocios suficientemente ruinosos. La idea es que vengan congresistas que gasten sábanas y trasieguen flamenquines, negocio redondo, si es que finalmente funciona, para quienes consiguen su mayor beneficio con la explotación salvaje de los trabajadores. Pero como no hemos tenido los riles suficientes para hacer uno bueno, bonito y barato, cuya moderada inversión compense su dudosa utilidad para quienes no alquilan sábanas ni venden flamenquines, confisquemos el espacio de lo que funciona para ver si mareando la perdiz de engordar constructoras, dar curro a unos paletas durante un tiempo y hacer como que hacemos, maqueteando proyectos y soluciones de márquetin político podemos aguantar un tiempecito más.

No sé si la doña no contaba con la reacción de los usuarios de la Filmoteca o que al final han vuelto a hacer cuentas, el caso es que… bueno, que sólo la puntita nada más, o sea usar una parte del vientre cemencetáceo como almacén de la Filmo y luego, una vez que os aburráis, ya veremos. Y ya de paso, como para disimular y seguir haciendo como que hacemos, vamos a consumar ¡¡¡LA QUINTA!!! inauguración del emblema de la voluntad de una de las ciudades más tradicionales del país por transfigurarse en la Meca de la Creación Contemporánea. A ver..., tú y tú a mandar. Y veamos... unos artistas… ¿quién conoce a unos artistas bisoños? No más de dos por ahora, que está la cosa mu achuchá, que quieran llevarse quinientos eurillos por que se los trague el monstruo y que sus tripas se muevan lo suficiente como para que dé la impresión de que digiere y excreta arte contemporáneo der güeno.

Podría ser hasta bonito si no resultara todo patético. En esta ciudad la única industria cultural boyante y que crece imparable es la del narcocatolicismo cofrade y su apulgarada estética basada en el tenebrismo y la quincalla churrigueresca que lo enmarca, porque nunca se apostó desde las instancias públicas por ninguna otra alternativa en serio y porque para una vez que pareció intentarse se hizo con el espíritu de Abundio, aquel pobre de los chistes que vendía la moto pa comprar la gasolina. Confundiendo todo lo confundible, aquí quisimos en el mismo lote un Guggenheim y un Bilbaoarte, un Kursaal y un Arteleku como tienen bilbaínos y donostiarras, un emblemazo carísimo de la contemporaneidad y un lugar razonablemente presupuestado donde enseñarla. Bilbaoarte, donde se becan cada año a unas decenas de artistas -algunos cordobeses y bastantes andaluces- está situado en un viejo colegio reciclado y todo el dinero con que lo provee el Ayuntamiento, de quien depende, va para las becas de los artistas -lo único importante y lo que da sentido al proyecto- y si sobra algo se usa para dotaciones edilicias. Arteleku -tristemente desaparecido e incapaz de haberse reencarnado con el mismo espíritu en Tabakalera- y que conservó, sintomatología, la biblioteca de Pepe Espaliú- de Donosti se instaló en una vieja fábrica abandonada y en él se formaron, por cuenta de la Diputación de Gipuzkoa, cientos de artistas en sus 25 años de vida.

Pero si para poder contar con el poderío emblemático de un edificio de firma que te coloque en el mapa de los turistas hace falta ser suficientemente rico y con todo considerarlo una inversión perfectamente estudiada, para contar con un centro de creación de arte lo que hace falta es voluntad de hacer precisamente eso, imaginación y decencia. Algo de lo que nuestros políticos con verdadero mando en plaza han carecido desde hace muchos, demasiados años. Aquí lo quisieron todo en un compact, sin contar con que racionalidad y tradición creadora no se compran a golpe de talonario y menos si es de dinero público. Y con que no todo en cualquier lugar funciona de la misma manera si no se dan las mínimas condiciones necesarias.

Para quien se quiera hacer una idea de la clase de pollos descabezados que han correteado por el campo de la cultura en Córdoba sólo tiene que saber que Santi Eraso, el fundador de Arteleku, se ofreció para dirigir la oficina de la Capitalidad Cultural Europea 2016. Y luego recordar quién y cómo terminó haciéndolo. Eraso en vista del desprecio se ofreció a su ciudad, Donosti, con el resultado que todos conocemos. ¡Viva la espabilaúra!

Los artistas/creadores de la ciudad se mosquearon porque aquella gestión no contó con ellos sino para que curraran gratis. Más razón que un santo, y además se crecieron como pavos empechugados cuando aquel comisario que vino desde Europa y al que al pobre encajaron un sombrero cordobés e hicieron bailar sevillanas consiguió desembarazarse de la caspa con la que pretendían enterrarlo, se puso serio y se lo recriminó a los gestores del Dormidisisái. Pero no escuché a ninguno que protestara por la delirante, irracional, catetonovorriquista obra de la Ballena Blanca Varada. Entonces ninguno miró a Arteleku como modelo, sino al Guggenheim. Todos se la frotaban con fruición ante la maravilla arquitectónica y las posibilidades que prometía… de quedar varada para siempre porque la pasta que una vez hubo para financiar la creación se gastó en las paeres de lujo del chiringuito donde habría de gestarse. Como aquel chiste de Abundio.

Por eso me hace gracia que anden mosqueados estos días porque los de Ganemos han sacado un video, más malo que el sebo perro y más tendencioso que un cura en un púlpito, sobre los 30 millones que costó el ballenón pa ná. Tienen razón, el video carece del más mínimo análisis y no apunta a nada más que a lo de los 30 estériles kilos que costó y parece, sólo parece, o al menos eso espero, que incitan a la gente a que manifiesten preferir que se haga un polideportivo o que se migajee a los pobres a que se funde un centro para dar oportunidad de formarse y trabajar a jóvenes con talento suficiente para convertirse en verderos artistas de lo contemporáneo. Que no creo que vayan por ahí las criaturas, aunque ya deberían afinar un poco más y cuidar los guiones. Pero desde luego los artistas locales de lo contemporáneo -gremio del que por cierto en los últimos tiempos se está destapando un ganao reaccionario que asusta- igual deberían ser más modestitos y ya que proclaman altisonantemente que hay que contar con ellos para las cosas de crear arte contemporáneo con dinero público también deberían haberse manifestado cuando esas cosas se estaban tirando por la alcantarilla de la irracionalidad más estupidizante. Pero muchos de ellos -ay, aquellas gordísimas vacas temporales- se encontraban por entonces en perfecto estado de paniaguadismo de los políticos -municipales y autonómicos- perpetradores del engendro moral del edificio. Otros no sé dónde andaban, pero escuchárselos mucho no se los escuchó. Desde luego no hubo ningún Rogelio López Cuenca entre nosotros como al menos tuvieron los malagueños en las mismas circunstancias.

Y ahora, ante el miserable proyecto que la doña está planteando para el BBVA, cubrir mínimamente los expedientes y/o convertirlo en almacén de la Filmoteca (esperemos que se quede en eso) los artistas no han sabido reaccionar salvo contra el perpetrador del video de Ganemos. Debe ser que andan viendo si alguno consigue colocarse en él de funcionario. Algo muy legítimo, pero también un poco triste. Tristeza funcionaria, que decía el poeta peruano.

VUALÁ LA MOVIDA:

sábado, 19 de noviembre de 2016

Nueva escultura humorística en Córdoba

Bueno, pues la nueva figurita del belén estatuario caspocutre cordobés ya está en la calle. Me estoy replanteando sacar una nueva edición ampliada de LA CUESTIÓN DE LAS ESTATUAS porque desde que lo terminara han colocado cuatro ejemplares más de esa especialidad cordobesa que amenaza con poner a la ciudad en el mapa en el que no consiguieron ponerla ni el gatillazo del pollón de Koolhaas, ni la Fantasmagórica Cecuatrada: LA ESCULTURA HUMORÍSTICA.

La colocación de la escultura titulada CORDOBESA CAGANDO MIENTRAS LEE LA HOJILLA PARROQUIAL en el marco incomparable de la esquina Bulevar-Gondomar se suma así al amplio elenco de humor estatuario con que ya contamos en la ciudad (Las aguaoras feministas, El vampiro de Lacasarviejo, La cañilata, El viejo de los helados, etc…).

A la inauguración han asistido, como no podía ser menos, las principales autoridades locales que, acordes con el espíritu de la ocasión, han soltado todas las humoradas que han podido, destacando muy por encima de todas ellas esa máquina de soltar soplapolleces pajiprogres en todo momento y ocasión que se le ponga a tiro que es la actual consejera juntista y exalcaldiosa de la ciudad Rosa da Grima. En esta ha echado mano de fondo de armario de apurgaradas muletillas y ha sacado la manidísima de cuando alguna cosa de inaugurar tiene que ver con mujeres, ya se encuentren cagando, leyendo el periódico o llenando feministamente de agua sus cántaros: un ejemplo de que el siglo XXI es el siglo de las mujeres. Un jondísimo ¡olé! salió de todas las gargantas cuando la incombustible terminó la faena declamatoria.

El autor de la obra es nada menos que el único escultor español con obra en el Vaticano (amén), ahí es nada, el rey del mármol de Carrara, por ser ese nobilísimo y níveo material el usado casi exclusivamente hasta ahora para arrancar las formas bellas y excelsas a la materia que esculpe. Su colección de cincuentaytantas albísimas esculturas de cordobeses insignes que le encargara el no menos insigne mecenas Sandokán para convertir Córdoba de nuevo en la Roma de la Bética, duermen el sueño de los justos en algún galpón del Higuerón esperando a que algún político ponga alma, corazón y vida (y cojones u ovarios y táchese lo que no proceda) al asunto y los mande diseminar seminalmente por todas las esquinas de la ciudad.

De su obra ya tuvimos recientemente la suerte de contar con el conocido ya popularmente como El Resusitao del Templo Romano, un magnífico ejemplar de marmórea estatua humorística en impecable estilo remordimiento que representa a Claudio Parselo, el primer espabilao que dio pelotazo urbanístico en Córdoba, en pose de Cristo Emergente del Sepulcro con el simbolismo claro del ciclo vida y muerte del emprendeor local. Una arcangélica melenita y un característico bigote, en vez del corte a navaja que lleva, no le habría venido mal. También te lo digo.

En esta ocasión, sin embargo, el mañoso esculpidor se ha decantado por el bronce, o lo que quiera que sea esa cosa que se usa ahora para las estatuas, y que permite policromías y otras virguerías humorísticas que realzan el espíritu cachondo de lo representado.

Malas lenguas andaban comentando conspiradoramente por los alrededores de la inauguración, que la escultura es talmente una belmontada, que le ha fusilao el estilo a la competencia, o sea al autor de las mejores humoradas que ya hay en la ciudad. Mira, la cromía es calcada y hasta el careto de la cagante -le decía un criticón a otro- es talmente el de la cañilata o una de las aguaoras con veinte años más…

El detalle más inquietante es sin embargo lo aparatoso del título del diario que está leyendo, La Hojilla Parroquial como la conoce todo el mundo, pero cuyo nombre oficial es CÓRDOBA. Trabajadores de otros medios comentaban igual de sotto voce que había que tener mucho morro para regalar una escultura a la ciudad con el fin de obtener en terreno público una publicidad gratuita para toda la vida. Pues lo mismo que los colegios privados de curas que colocan esculturas de alguno de ellos delante para lo mismo. ¿No te jode? ¿Por qué los curas sí y los plumillas de la Hojilla no? Y además… se trata del medio en el que escriben más curas profesionales y amateur por página cuadrada del hemisferio norte después del Osservatore Romano. Bueno, también hay que decir que en eso de contar con curas en la plantilla ya le gana otro medio cordobés jovencísimo, este digital, LA COZ DE CÓRDOBA, escisión plumíllista del Acorazado AWC nacida en los aledaños de la Cuesta de la Traición.

Por cierto, que LA COZ es de los medios que más se han sentido molestos por esa astuta maniobra propagandística de la Hojilla Parroquial y una de sus más agudas y afiladas plumillas les ha mandado una -iba a decir sutil, pero en realidad el arremeto lleva la contundencia de una patá en tos los cojones- pulla en forma de subtitular. Velo ahí:

La muchacha ha llamado al decano de la prensa cordobesa ¡¡¡TABLOIDE!!! Una maldad como esa sólo puede nacer del rencor reconcentrado de un medio sacristanesco y pellizcomonjil como LA COZ. Como esa denominación puede usarse inocuamente cuando el medio al que se refiere usa determinado tamaño de página y no es el caso de la Hojilla, habrá que pasar a la siguiente acepción: Publicación sensacionalista y poco seria. ¡¡¡Cuánto odio, Dios mío, cuánto odio en el medio periodístico cordobés!!!

Me dice un amigo biempensante que el uso de término TABLOIDE en este caso no se debe a una voluntad de herir la sensibilidad de un medio de la competencia, sino de puro y simple niputaideísmo, que la muchacha se fumó la clase de la facul el día que explicaron eso de los formatos de los diarios. No sé yo, no sé yo…

Tropiezo camino del Bulevar con otro viejo amigo, de esos del colmillo retorcío, que viene echando espumarajos por la boca. Es delirante -me dice- y desde luego completamente sintomático del espíritu que reina en Salmorejistán, el que se construyera un templo a la creación artística contemporánea (fantasmagórico lógicamente) que costó una millonada y esa creación artística contemporánea brille por su absoluta ausencia en la vida pública, concretamente en la calle. El estilo remordimiento, el decimoonanismo costumbrista y el oscurantista barroco son lo único permitido en los espacio comunes de esta ciudad. Cualquier avance estético público se mira sistemáticamente por encima del palillo de dientes.

Como no hay nada que meter -continúa- ni nada que que crear en ese Centro de Creación Contemporánea, porque, como dicen los viejos sabios populares del lugar de donde no hay no se pué sacá, por eso van a trasladar allí la filmoteca de Andalucía, probablemente el único organismo cultural que tiene un sitio de lo más adecuado y que funciona con discreción pero con eficacia en Córdoba.

Pues más razón que un santo por más que sólo de pensarlo se le puede reventar el hígado a cualquiera y que este día feliz no es momento para amargarse.

Por último, varios senequistas (variante cordobesa de la malafollá granaína o la esaboriúra sevillana), que me encontré en la inauguración, de lo que rajaban y descosían costuras era del hecho de que ese periódico lo que celebra con esa humorística escultura (¡ay qué risa!) es el aniversario de que hace por estos días 75 años unos malnacidos tomaran por asalto y robaran la redacción de un periódico republicano y fusilasen a su director y a otro redactor. Y de que acogotasen a la plantilla que no se había significado demasiado en su ardor demócrata, echasen a la calle a la que sí y la sustituyesen por una panda de hijosdeputa con camisa azul y cangrejo en la pechera que estuvieron justificando un genocidio por cuarenta años. Algo de lo que nunca en ese periódico se ha hablado.

Desde luego hay que ser insonrrible para en un día tan emotivo y lleno de alegría como este de la inauguración de la estatua humorística de la MUJER CAGANDO MIENTRAS LEE LA HOJILLA PARROQUIAL ponerse a recordar esas cosas tan desagradables que sólo sirven para reabrir heridas y echar vinagre peleón en ellas…

domingo, 6 de noviembre de 2016

Distopía y lucha de clases

En 1998 aparecía un libro titulado “Vuelta al Edén. Más allá de la clonación en un mundo feliz” del biólogo estadounidense Lee M. Silver. En el corpus central de la obra desarrollaba científicamente las posibilidades reales de la clonación de seres humanos en el futuro. Pero como prólogo y como epílogo colocaba dos ficciones futuristas, complementarias al Mundo Feliz de Huxley, ubicadas en 2010, 2050, 2350 y 2997. Terroríficas, y a pesar de que, llegada y pasada la primera de esas fechas no se hubiera cumplido su profecía, no por imposibilidades técnicas, sino meramente legales, perfectamente posibles. La humanidad se acabaría dividiendo en dos grandes grupos, uno minoritario dueño de la riqueza, los “genricos”, una aristocracia genéticamente enriquecida y los “naturales”, o sea el mayoritario resto. En 650 años formarían dos especies diferenciadas incapaces de cruzarse entre sí.

Lee M. Silver carga esa evolución sobre los hombros de las posibilidades de los avances científicos para cambiar la vida de los humanos, principalmente los del ámbito biológico, porque en la fecha en que escribía aún no se podía augurar el futuro de la revolución de la tecnológica digital que estaba en ciernes, pero no contaba –él es un científico, no un sociólogo ni un historiador- con los factores de evolución histórica y cuyo estudio desde Marx tantos océanos de tinta ha acumulado.

Es lo que viene a completar Yuval Noah Harari, la inclusión de esa revolución tecnológica –biológica y ahora sí, digital- en la lucha de clases, motor de la historia según el marxismo más clásico. La democracia burguesa, los derechos individuales y el estado de bienestar no son más que estrategias del capital para conseguir domesticar a la clase obrera a la que necesitaba dócil y contenta con su suerte introduciéndola en la rueda productiva también como consumidores, evitando que las presiones reivindicativas rompieran el sistema y ganando de mano a las ansias de igualitarismo que el humanismo ilustrado reclamaba desde el siglo XVIII mediante una sofisticada simulación de reparto de la riqueza. Buenísima cosa por otra parte para todos: sobre todo para los de arriba, pero también para los de abajo a falta de otras expectativas prácticas para estos últimos, precisamente por aceptar las condiciones del juego.

Lo que nos cuenta Hariri ahora es algo a lo que ya estamos asistiendo. Otro ensayo de pseudoficción –porque realmente de lo que habla ya existe en cierto modo- “Telépolis” y los “Señores del Aire” de Javier Echeverría ya lo anunciaba hace algunos años. Los Señores ya no necesitan a las masas productivas, ni contentas ni descontentas, porque los anclajes geográficos no son ahora los estados nación sino las ciudades y países virtuales en los que todos trabajamos a tiempo completo consumiendo y los lazos personales entre explotadores y explotados están desapareciendo y tal como pasaba en las etapas previas al capitalismo, la economía (que sólo sirve realmente a unos pocos) funcionará perfectamente mientras en sus afueras miles de personas viven en la miseria. No ya en las periferias extraoccidentales subdesarrolladas, en las que es la norma desde siempre, sino en el centro mismo del imperio.

Sin duda los españoles que nacimos entre los años 50 y los 60 del siglo XX pertenecemos a las generaciones populares que más han disfrutado de la vida, y no sólo en lo material, en toda la historia, porque gozamos sobre todo de una amplísima pero vertigionosa perspectiva: ser conscientes de quiénes éramos, de dónde veníamos y qué habíamos conseguido en tan solo dos o tres décadas. Y la esperanza fundada en la experiencia guió nuestras vidas y cuando los de siempre nos la destrozaron a golpes –no hace tanto tiempo- ya éramos bien adultos. Parece que, desgraciadamente, ese título de privilegio no nos será arrebatado en muchos decenios o tal vez centurias. A nosotros, que viviremos 20, 30 o 40 años como mucho aún ya no nos podrán arrebatar nuestra vida -con su almendrita interior de la esperanza- pero es doloroso ver como se la arrebatarán antes de vivirla a los que vienen. El propio Hariri dice que, a pesar de formar parte de una evolución histórica sumamente previsible, no hay por qué caer en el determinismo de las leyes inexorables. Tal vez un milagro de la voluntad de los humanos consiga torcer el rumbo de lo que se avecina.

Los creyentes tienen la convicción de que seguirán la evolución desde alguna parte de la otra vida. Los ateos sabemos que no y a muchos visto lo que viene les parecerá un alivio, pero en mi caso y como deseaba también Buñuel, me conformaría con poder resucitar una vez cada diez años y echarle una ojeada a la prensa, si es que aún existiera semejante cosa.

domingo, 2 de octubre de 2016

La Vaticankultur cordobesa

Definitivamente esta ciudad –sus fuerzas políticas- se ha rendido con armas y bagajes a la clerigalla reaccionaria encabezada por el obispo más monstruosamente antiilustrado que ha ocupado la sede de Osio desde que el filonazi de Fray Albino –adaptador del Mein Kampf al catecismo escolar– entregara la cuchara.

Las fuerzas políticas cordobesas con mando en la plaza de la cultura carecen absolutamente de proyectos del ramo por el que cobran. Y absolutamente es eso, absolutamente, tanto en lo que se refiere a la revitalización de los amojamados heredados desde hace lustros como a la generación de otros nuevos y originales. Para comprobarlo, aparte de visitar las hemerotecas y los programas oficiales, sólo hay que mirarles con algo de penetración psicológica las caras. Quizás por ello, por su total carencia de criterios, competencia profesional o imaginación, van a colaborar entusiásticamente en lo primero que cualquiera de fuera les ha puesto ante sus miopes caretos de mediofondistas orgánicos: los fastos previos a la inauguración del Centro de Interpretación de la Mezquita (antes mezquita) que el obispado se ha construido en su propia casa y en la que se impartirá impune y obligatoriamente a todos los visitantes que vengan a la ciudad la doctrina interpretativa catequética que ha diseñado el cabildo para disolver en el ácido de la distorsión de la historia el ADN del monumento. Y que pretenden, y probablemente consigan, que se convierta en la única divulgada oficialmente.

El fin no es sólo imponer el discurso agresivamente íntegro-católico que acompañará a las explicaciones que se desplegarán en múltiples formatos en su interior, sino sobre todo afirmar su propiedad sobre el edificio y de paso la de todos los demás bienes inmobiliarios y urbanísticos que han conseguido inmatricular, acogiéndose a leyes emitidas por instancias gubernativas criminales como premio a su colaboración en el genocidio de disidentes del nacionalcatolicismo que en los últimos 50 años han perpetrado. Y con la aquiescencia real de las autoridades socialdemócratas, de origen o conversas.

La guinda del pastel lo pondrá el traslado de las taquillas del ordeño de turistas del Patio de los Naranjos al interior del palacio episcopal. Así evitan el penoso espectáculo de unos funcionarios vaticanos cruzando la calle portando las talegas llenas de billetes y monedas libres de impuestos.

Por supuesto la causa e intención principales de ese proyecto cultural no aparece por ningún sitio. De hecho el escudo del obispo está perfectamente camuflado entre 30 más, aunque el único logotipo que aparece en la portada del programa es claramente alusivo al palacio episcopal. Y han tenido que buscarse una bastante tonta: la no inauguración por ahora del Museo Diocesano, que formará parte del conjunto de módulos expositivos que convertirán el Palacio Episcopal en un potente emisor de doctrina católica reaccionaria con la excusa de la cultura y el turismo y que las autoridades laicas del ramo no tienen la más mínima intención de neutralizar, teniendo como tienen los medios suficientes.

Así el obispado, a través de su Museo Diocesano, ha sacado a la luz un proyecto cultural (el folleto está disponible por ahora sólo en su página web) que se desarrollará en 15 días por toda la ciudad con 91 actos entre turísticos, culturales, civiles y religiosos. CÓRDOBA PARA TI se llama el engendro. Y para llevarlo a cabo ha recabado –y ha obtenido obsequiosamente- la entregadísima colaboración de las instituciones laicas locales. El que buena parte de la sociedad civil haya acabado horrorizándose de la calaña del obispo y sus secuaces narcocofrades, que mediante sus ponzoñosas proclamas ha enturbiado las aguas de la convivencia ciudadana llamado asesinas a las mujeres que quieren administrar su maternidad, seres sin dignidad a quienes usan métodos anticonceptivos, bomba atómica a las políticas de normalización de género, encauzadores de sus hijos hacia la delincuencia a aquellos padres que no los adoctrinen en el catolicismo y que, en un ataque de delirio paranoide, llegó a acusar a la UNESCO de querer convertir en gay a la población mundial, no parece contar absolutamente nada. Deben de creer que con consentir que un atufado diputado del partido que domina todas esas instituciones denuncie al obispo por homófobo en una tramoyesca, pero absolutamente ineficaz, puesta en escena, están cumplidos.

Lo que ha venido a demostrar ese entreguismo de las instituciones públicas cordobesas son dos cosas: una que sus responsables cupulares son unos perfectos cobardes y otra que son unos perfectos incompetentes. Cobardía e incompetencia son las armas que adornan su escudo nobiliario. La cobardía está clara: los domina un miedo cerval al obispo. La incompetencia se demuestra porque no han sido capaces de organizar ellas por sí solas los eventos de los que ahora chupará rueda la carcunda episcopal y que son absolutamente irrelevantes presupuestariamente. Conferencias, paseos, visitas guiadas… Todo prácticamente gratis. Voluntariado turístico cultural y buena voluntad de conferenciantes y artistas. En una ciudad en la que a los generadores directos de cultura no se les paga casi nunca un euro porque todos (los euros) son filtrados para que no pase ni uno el nivel de los gestores políticos, era muy fácil montar lo mismo sin necesidad de tener que levantarse cagado de la cama de los curas. Otra cosa es que fuera decente, pero de eso ya están perfectamente curados desde siempre.

La lista de empresas privadas, sobre todo las de la manduca más o menos sofisticada, que es el único negocio cultural que parece menearse en la ciudad, que colaboran es apabullante y hacen bien en usar cualquier moqueta que les pongan para vender sus productos, que para eso están. Pero me ha llamado la atención el que entre los patrocinadores estén dos bancos y ninguno de ellos sea CAJASUR, la que fuera propiedad de los curas y arruinadora de la ciudad. Lagarto, lagarto…

En cambio, las delegaciones de cultura están todas, la de la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento de Córdoba, en manos todas de medrosos, medrantes o de católicos sumisos a la voz de su amo espiritual y han ordenado a los responsables de sus instancias inferiores: Filmoteca, Arqueológico, Bibliotecas, Universidad, Museos, etc. que colaboren igual de sumisamente que ellas en el proyecto de Entrega del Poder Cultural de la ciudad a las sotanas. Eso, desde luego -el que sólo son unos mandaos-, los exime de responsabilidad moral, pero espero que al menos sean conscientes del papel que les están haciendo jugar sus comisarios políticos y para qué están siendo usadas sus competencias y sus, casi siempre precarios, medios. Y por supuesto, las docenas de colaboradores voluntarios -entre los que cuento con buenos amigos- que llevarán a cabo los actos hacen muy requetebién aprovechando la ocasión para difundir sus conocimientos. Y hay que agradecerles su predisposición. Esto no va con ellos.

El acto de presentación del Engendro es toda una estampa neofeudal: Monseñor Demetrio, en el Patio de Armas de su casa-palacio recibiendo la pleitesía de los cargos políticos culturales de la ciudad, los socialmeapilistas de santa Rosa da Grima. Veremos sin duda a la eterna aspirante a papisa en el acto central de la movida: la Magna Eucaristía en la Mezquita (antes mezquita) seguida por la siniestra procesión de velas por el Patio de los Naranjos. ¡Viva Torquemada!

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sigmund Floïd en Caspotovetonia

Dos por uno. Dos berrinches. Buscando en Google por un berrinche me encontré con otro. Poniendo el nombre de un tipo reaccionario que perpetra un par de artículos del más puro estilo casposo-carpetovetónico en una revista de feria de un pueblo me he encontrado con el nombre de su padre grabado en chapa en la esquina de una calle a la que nombra. Y no en el pueblo ese, sino en Córdoba. Usurpando el antiguo. Un nombre precioso, uno de los más hermosos de esta ciudad.

Efectivamente no me había enterado de que hace unos años unos vecinos habían solicitado a los munícipes que cambiaran el nombre tradicional de una calle por el de un médico que parece que tuvo consulta en ella. Y que habían accedido a las pretensiones de los vecinos. No es la primera vez que nuestros munícipes cambian sin ningún derecho nombres de calles que llevaban hasta setecientos años pasando de boca en boca de padres a hijos, redondos y pulidos como un bolo de río por el uso de tantas generaciones. Por el de curas, meapilas o seres imaginarios del panteón católico. En este caso parece que el merecimiento está garantizado. Leo en La Casa del Olivo, las memorias de Castilla del Pino, que fue un médico represaliado por las autoridades franquistas por rojo, que penó en la cárcel de Córdoba y que una vez libre volvió una y otra vez a la misma para atender a sus excompañeros presos. Que puso consulta en la Huerta de la Reina donde atendió a todo el que lo requirió, pudiese o no pagar, para irritación de muchos colegas suyos fascistas (pags 52-53).

El hermoso nombre de POLIFEMO, el cíclope mitológico que inmortalizara Góngora, llevaba rotulado en las esquinas de una calle de la Huerta de la Reina de Córdoba muchas decenas de años y ninguna de las probables virtudes que adornaran al médico que hoy lo usurpa valdría lo que el derecho de las gentes a que los nombres tradicionales de sus calles permanezcan inmutables. Algo que debería estar protegido por ley. Como las piedras de sus monumentos o sus patrimonios inmateriales, de los que sin duda forma parte. Y ahora se llama calle Joaquín Sama Naharro. Con la de calles nuevas que se abren en las urbanizaciones de la periferia...

Y he llegado a enterarme de ese atentado contra el patrimonio inmaterial de la ciudad buscando el nombre de otro Joaquín Sama Naharro que resultó ser su hijo (o su nieto, quién sabe). También médico. Psiquiatra. Pero que de ser cierta la biografía que me cuentan del padre, le salió rana. Y perpetrador de artículos de la más pura reacción nacionalcatólica en revistas de feria de pueblo. Concretamente de la de Villa de Río. Nada menos que dos artículos en el mismo ejemplar que me muestra un vecino de ese pueblo que se ha traído tras las fiestas. Uno rabiosamente antifeminista y otro bobaliconamente antiantitaurino. En el antifeminista, que ya publicó hace unos meses en un medio gallego se desliza por el tobogán de un uso del psicoanálisis de segundo de BUP, o sea el que podría haber utilizado un alumno de ese curso para un trabajo de clase usando copipega en el Rincón del Vago.

Las feministas que luchan por los derechos de las mujeres en diversos frentes cursan agresividad patológica por causa de RESENTIMIENTO por traumas sufridos en su infancia, de FRUSTRACIÓN por no ver reconocidas sus reivindicaciones por la masa social y se mueven exclusivamente por DESEO POR EL ÉXITO. Entre pedorro análisis y pedorro análisis aprovecha para pegar patadas a las espinillas de los políticos que adaptan sus acciones a las reivindicaciones, cada vez más masivas diga lo que diga, tendentes a la consecución de la igualdad entre los géneros y a los derechos a la libre elección de modalidad afectiva y sexual de los ciudadanos, y a reírse con ademán de roepalillos de barra de taberna del lenguaje inclusivo que se va poco a poco imponiendo socialmente.

Podría aducirse que el extremado simplismo que usa nuestro psiquiatra a la hora de analizar esos temas se explica por el tipo de lectores a los que está destinado: gente sencilla de un pueblo en fiestas. Sólo hay que dar una vuelta por su muro de facebook o, sobre todo, acudir a un descacharrante TEXTÍCULO que le han publicado en el último número del boletín oficial de la Muy Piadosa Hermandad y Cofradía de Médicos de Córdoba (página 28) sobre la identidad de género, para saber que no, que es que ese es su nivel. Que es que la criatura no da más de sí. Con calibrar la supina estupidez y soberana malnacidada de hermanar el feminismo con el nazismo que en él perpetra ya es suficiente.

Para el curioso que quiera conocer más sobre el pensamiento reaccionario del sujeto recomiendo esta furibunda defensa de la sanidad privada frente a la pública y universal. Sin desperdicio.

La columna antiantitaurina adolece de lo mismo: análisis pedorro-zicoanalítico de la Fiehta Nasioná digno de tertulia –mondadientes, fino y machorruno- bajo –y es probable que entre- historiadas cornamentas. Taleguilla de rojigualdismo rancio. Recamado de alamares filofranquistas. Los catalanes, después de intentar cargarse la sagrada lengua del imperio, se han cargado la Fiehta Nasioná. No por humanitarismo, considerar social y éticamente intolerable la tortura de un animal o incluso absurda la exposición de la vida de un ser humano por diversión, sino por puro antiespañolismo, por odio a la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol. Eso pa empezar. Luego lingotazo de Sigmund FLOÏD (la psicocolonia para hombres de los de antes): la catarsis del riesgo sorteado –o no- que supone para agonistas y espectadores la corrida.

Si se traspone su teoría del agonismo taurino a las ganas de mear el resultado es el mismo. Si se aguantan las ganas de mear hasta que el peligro de desparrame del dorado líquido por el pernil afilado del pantalón devenga un riesgo real de muerte de la compostura del hombre-hombre, el sorteo de ese riesgo llevado al límite tras sacarse por fin y artísticamente la churra y largar el dorado líquido sonoramente sobre el excusado, esa superación del miedo a la muerte de la dignidad, convierte a ese arte en sublime y, sobre todo, en sumamente saludable. Pónganse espectadores y tendremos una liberadora comunión catártica de las fortísimas tensiones de la vida. Palabra de zikiatra. De Jefe de Servicio, además, como el muy presuntuoso firma.

Qué, que igual el símil no es muy acertado… Pos sí, tenéis razón... Pero es que tenéis que compararlo con el argumentario del nota… Y qué queréis que os diga… Talmente el Argumento Tontológico de San Hodierno. Si don Carlos (Castilla del Pino) levantara la cabeza y pudiera comprobar que el vallejonajerismo contra el que tanto luchó en su vida sigue perfectamente vivo y además en la ciudad que él colocó en los mapas de las universidades europeas...

Lo más flipante del caso es la inclusión de semejantes perlas, no sólo reaccionarias, carpetovetónicas y perifranquistas, sino, sobre todo, fuera de tono en una revista municipal de la Feria de un pequeño pueblo gobernado por la izquierda. Dos artículos además. Sería interesante saber quién, cómo y por qué es el responsable de semejante inclusión. La mayoría la tiene una coalición entre PSOE e IU y la oposición el PP con camuflaje localista. Se supone que en una revista de esas características el tono ha de ser impepinablemente casposo-tradicionalista, pero si gobierna la izquierda debería cuidar que no fuera además casposo-franquista. Y no se trata, como podría aducirse de libertad de expresión en los medios locales. Parece que el nota no tiene na que ver con el pueblo y por otra parte si se estudia el índice de la revista no hay más artículos (y recuérdese que los que perpetra el zikiatra borroka son dos) de la misma índole político-social.

Lo que se espera de una revista de esa clase en un pueblo como Villa del Río, aparte de los saludas de rigor de las autoridades y el programa de los actos festivos, son trabajitos de los erudos locales sobre los alcanforados refajos de tirabordá de la Virgen, sobre el bandolero que cagó en el siglo XIX bajo el puente romano o una investigación sobre el dentista que le puso el diente de oro a la gloria local por antonomasia, el locutor franquista Matías Prats, o incluso, como hace el apulgarado cronista oficial del pueblo, aunar en un solo texto la exaltación de dos sublimes ranciedades como son la Legión y la Tuna, pero desde luego si las autoridades supuestamente de izquierdas y no menos supuestamente responsables de los contenidos de esa revista permiten la ruptura de la normalidad expositiva en la misma con la publicación de un par de discursos claramente incluíbles en el reaccionarismo político-social más repugnante de medios como Intereconomía, igual deberían hacérselo mirar..

A ver cuánto tardan en contratarlo como columnista los de LA COZ DE CÓRDOBA