(del laberinto al treinta)


jueves, 23 de mayo de 2019

II. El malsinismo: Guillermo Rodríguez señalador cofrade

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Guillermo Rodríguez López es un señoro que invierte su tiempo libre en editar una revista digital en la que él y otros señoros como él con pelo en el pecho se la pasan hablando de miriñaques, encajería, tirasbordás, mantos repujaos, diademas y otras mil prendas de vestir y desvestir ídolos femeninos de procesionar. Es lo que se conoce como un adicto a la cofradeína que ha dedicado su vida a su consumo y venta al por mayor y menor. Es, además, un derechista radical, o sea un ultra-ultraderechista, un reaccionario medular. Los artículos que escribe en su medio atienden únicamente a tres temas. Uno, de las cosas que tienen relación con la parafernalia de ese consumo de cofradeína. Otro a denunciar incansablemente las dioclecianas persecuciones que sufren los cristianos y concretamente los cofrades en este país por parte de las autoridades pesoeístas y los rojos intolerantes. Cualquier europeo que sólo leyese esa especie de Telva de la moda cofrade podría justamente acabar creyendo que aquí los ateos nos pasamos el día apaleando cofrades por la calle, impidiendo que cumplan con sus ritos y liturgias en ellas y agrediéndolos verbalmente sin descanso desde nuestros panfletos chequistas. Aunque a nada que pase un solo año entre nosotros descubrirá que los verdaderos amos de la ciudad son ellos a quienes las autoridades no se atreven a negar ni una de las exigencias que plantean cada semana por muy sectarias, molestas y secuestradoras de los espacios públicos que sean para el resto. El otro tema en el que insiste sin desmayo es el de mostrar virulentamente (por ahora mantenido en el umbral del mero verbo) el insondable abismo de odio que siente por todo lo que tenga que ver con el progresismo de amplio espectro, desde la socialdemocracia enchaquetada hasta lo que él llama perroflautismo antidesahucios, pasando por el feminismo, la laicidad o los movimientos LGTBI. Esto último, curiosamente, dado el comprobado altísimo número de cofrades homosexuales que petan las hermandades y en especial aquella de la que él mismo es hermano. O sea, de todo lo que no esté a la derecha del PP aznarista en lo contemporáneo y todo lo que no lo esté a la derecha de la CEDA en sus análisis históricos. Por supuesto Al Andalus para él fue un cáncer que le creció a la España eterna nacionalcatólica y los RR.CC. la quimio, la radio y la cirugía extirpadora que le salvó la vida a su patria. La misma consideración tiene de la necesidad que esa patria tuvo de Franco y su genocidio quirúrgico y de la represión quimio y radioterápica posterior para extirpar el cáncer de la República.

Dos ejemplos: entre las decenas de artículos que ha dedicado a evacuar en ese figurín de la moda vestimentaria virginal y de la pasamanería cofrade encontramos de vez en cuando otros de aroma inconfundiblemente fascista, y tómese esa denominación en su sentido terminológico estricto. Alguno de ellos, como por ejemplo el que tituló sin cortarse ni un pelo 18 de julio, tan espeluznantemente justificador del golpe de estado nacionalcatólico devenido genocidio de republicanos, los crímenes de su confraternal Queipo de Llano incluidos, que si no viviéramos en este repugnante país al que no sólo le hieden los pies a franquismo, sino sobre todo la entrepierna y los sobacos, y estuviéramos en cualquier otro normal, con su memoria histórica antiautoritaria mínimamente normalizada y formando parte de los planes de estudio escolares, a ese sujeto un juez igualmente normal lo hubiera hundido en la miseria económica, al mismo nivel que ya tiene la moral.

El otro ejemplo lo encontramos en la coletilla titular del figurín cofrade que dirige, GENTE DE PAZ 1940. La alusión a esa fecha tiene como fin recordar que fue en ella cuando las cofradías andaluzas comenzaron a recibir su parte del botín de guerra por su colaboración, como Iglesia que son, en el genocidio. En ese año y en los siguientes se fundaron cientos de cofradías nuevas en toda esta tierra con esos quintos del botín acumulado por todo lo confiscado a los fusilados, exiliados y represaliados republicanos.

Fue precisamente un artículo mío titulado Nazarenos y Ku Klux Klan acerca de la atrocidad sobre la que se fundaron por esos años dos cofradías sevillanas, vinculada una al asesino de masas Gonzalo Queipo de Llano (la cofradía de San Gonzalo, de ahí su nombre) y otra a su mujer Genoveva (la cofradía de Santa Genoveva, de ahí el suyo) la que hizo que el ultraderechista cofrade rompiera la displicente ignorancia en que me mantenía desde siempre y saliera de su covacha, cual cíclope embravecido al que hubieran clavado un tizón en su único ojo, a lanzar pedruscos contra las naves de la libertad de expresión e incluso contra las de los puros datos históricos comprobados. Y lo de cíclope valga sólo como metáfora, dada la risible envergadura real del bramador. Y es ahí donde su miseria moral se desata y se revela en el cobarde malsín que es, en atizador de inquisidores o en entusiasta donbrunista. Incluso el título tuvo que ser excretado usando los músculos parasimpáticos intestinales dada su descacharrante longitud: El vómito perpetrado en Córdoba que insulta a las cofradías de San Gonzalo y Santa Genoveva

Lo primero que hace el señalador es proporcionar mi nombre y dos apellidos, datos que ya conoce hasta el Tato en cuanto aparece mi querido pseudónimo. Lo segundo proporcionar la información del trabajo con el que me gano la vida. Aquí ya el carnero de las tres letras arremete contra las más mínimas normas de la decencia cuando, señalando que mi sector profesional es el sanitario, avisa a sus congéneres cofrades para que procuren no necesitar de mis servicios porque probablemente sería capaz de… no sé… ¿pisarles el tubo del oxígeno? ¿echarles alcohol en las heridas? ¿o tal vez matarlos directamente mediante inoculación de algún medicamento letal? Todo de broma, claro. Yo también sé donde trabaja el pedazo de mamón, pero probablemente por mi condición de no cofrade, es decir de no cultivador de la hipocresía moral y social que se necesita para serlo, jamás se me ocurriría avisar a los ateos de que evitaran la empresa en la que se gana la vida, ante el peligro de ser estafados. Es más, tengo hasta informaciones delicadas acerca de cómo desempeña esas funciones profesionales. Pero para mí, la forma que tiene la gente de ganarse la vida es, en circunstancias estándares, sagrado, lo único sagrado.

Proporciona además un par de nitidísimas fotos mías que ha sacado sin permiso de la red, una de frente y otra de perfil para que no haya duda a la hora de localizarme. Porque de eso se trata, ¿de qué si no?. Yo también podría poner fotos sacadas de su muro de FB, pero no lo haré, aunque invito a todo el mundo a que entre en él y compruebe la portentosa cara de berzotas que tiene. Dice que el fin del artículo es mover a los miembros de las cofradías queipodellanistas sevillanas a que me denuncien y que me den una lección que no olvidaré y me obligará a callar para siempre.  Pero él sabe mejor que nadie que ningún abogado se haría cargo de una denuncia en la que se me imputara el mantener relato de hechos absolutamente probados y comprobados por la historiografía. Así que la causa de mi señalamiento no puede ser esa. Y si no es ese, debe ser entonces el ponerme una clara diana para que algunos de los tipos musculados con un condón de saco en la cabeza y de ideología extremoderechista que hacen de fuerza bruta para sacar a pasear los muñeiconos de la cofradeína y que llevan siendo aleccionados en el extremismo nacionalcatólico en las cofradías desde hace años, me busquen para presentarme sus respetos.

No sería esta la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que me ponen diana gente bastante más peligrosa que este triste adicto a los juegos de miriñaques y al reaccionarismo de raíz supersticiosa. Desde la jauría jurídica que azuzó contra mí el Acorazado ABC con el fin de callarme la boca y acabó hasta haciéndome ilusión porque se trataba del bufete que llevaba los asuntos en España de Madonna, hasta la ruin y miserable que me mandó de recado la más alta representación de los llamados Cuerpos y Fuerzas del Estado de la provincia, pasando por una sutil sugerencia al Mossad para que me tuviera en sus pensamientos por parte del Sefardita Impostado y que me hizo pasar sin móvil una buena temporá…

Lo único que me gustaría que se sacara en limpio de toda esta historia y que podría hacer abrir los ojos a alguna persona que me lea, es la realidad del peligro, el mismo por otra parte que en ese 1940 que tanto pone al cofrade malsín, que para nuestra inestable democracia formal entraña la metástasis cofrade y que se está extendiendo sin control entre la infancia desarmada mentalmente a través de los colegios católicos que pagamos todos. La ultraderecha –que aspira a imponer de nuevo el fascismo– que viene en Andalucía será cofrade o no será. EL hecho de que la carroña de uno de los mayores asesinos de masas de Europa, el general Queipo de Llano, lo custodien cofrades en la Macarena de Sevilla no es inocente, ni gratuito. Y tampoco que, en esta ciudad, en Córdoba, muchas, prácticamente todas las cofradías que existían o fueron fundadas en la guerra o la posguerra, mantienen como hermanos mayores honoríficos a los principales responsables, locales y nacionales, del genocidio nacionalcatólico. E incluso alguna rompe todos los delirios que pudieran asaltarnos, manteniendo esa honorificidad al mismísimo Benito Mussolini. Claro que del Duce puede decirse sin temor a errar que mató infinitamente menos que cualquiera de esos hermanos mayores honoríficos nacionales.

Una última pincelada para completar el cuadro de mi señalador. Un tipo de tan atrabiliario carácter que hasta fue denunciado por su propia cofradía, no sólo por apropiación indebida (del nombre de la misma para su magazín cofrade), que también, sino sobre todo por insultos e injurias a sus propios hermanos mayores. Vele ahí el jicho.

Ilustraciones de Víctor Solana

I. El malsinismo, esa pasión tan cordobesa

El malsinismo es la gran pasión cordobesa. O al menos aquella que a sus cultivadores ha proporcionado más satisfacciones a lo largo de la Historia. Un malsín es un chivato, un señalador. Es palabra de origen hebreo, y es lógico que fueran los judíos quienes les pusieran nombre porque fueron ellos los que los sufrieron más especialmente, pero no solo, que sodomitas y librepensadores les siguen inmediatamente. La Inquisición nutrió sus procesos y autos de fe que llevaron a miles de ellos (judíos, sodomitas y librepensadores) a la hoguera en los testimonios, interesados o no, de los malsines, de los chivatos que señalaron a sus víctimas. Y sí, el malsinismo fue siempre pasión española en general, pero las estadísticas hablan y nos dicen que, en Córdoba, más. En ningún otro sitio como aquí la cobardía malsínica encontró no sólo abono sociológico de primera, sino que, o tal vez por ello, oídos tan prestos y brazos ejecutores tan firmes que hicieran fructificar sus señalamientos de vecinos a los que, por muchas causas, odiaban. En ningún otro sitio se dio una conjunción tan entrañable entre cobardes chivatos y conspicuos asesinos llegados de fuera, atraídos por el olor de la sangre, como aquí.

¿Ejemplos? Con sólo dos, eso sí muy señalados, será suficiente. El inquisidor Lucero el Tenebroso quemó en el Marrubial (sí, donde hoy se alza la Biblioteca Central sin un triste recordatorio, mientras la ciudad está llena de placas en las que se recuerda que allí cagó un cofrade) previos autos de fe en la Corredera, a más de 200 cordobeses que otros cordobeses, los malsines, le habían señalado con su dedo. Con todo, otro de los muchos siniestros récord de nuestra ciudad lo batieron el inquisidor onubense y sus malsines cordobeses el día de navidad de 1502 (arde, arde, arde la Marimorena…) cuando quemaron de golpe a nada menos que a 102 de sus paisanos señalados.

El otro ejemplo es muy parecido, a pesar de que los separan casi cuatro siglos y medio. Estamos a finales de 1936. De nuevo los malsines cordobeses se buscan un Lucero para dar rienda a sus instintos asesinos contra sus paisanos diferentes y su cumplimiento por cobarde delegación. Y de nuevo batimos el récord: esta ciudad tiene el deshonor de ser aquella en la que los nacionalcatólicos más y mejor fusilaron. Y don Bruno se lo dijo claramente a la cara a los malsines que fueron a despedirlo a la estación de Córdoba, cuando una parte de sus crímenes, no los de sangre, sino los relacionados con extorsiones a gente bien, aconsejaron a las autoridades genocidas su traslado.

– Anda que no has matado gente…

– A ninguna que no estuviera en las listas que vosotros me confeccionabais. Porque yo no soy de esta tierra y no conozco a nadie.

Esas listas de fusilables las confeccionaban los malsines cordobeses en el marco incomparable de los casinos locales, especialmente en el del principal de la ciudad, el Círculo de la Amistad.

Los malsines suelen brotar y rebrotar en periodos en los que hay amenaza de involución hacia el autoritarismo extremo porque necesitan de la ausencia de racionalidad democrática para que fructifique su pasión chivata y su afán por eliminar a los que odian. Y en estos atribulados días en que esas formas autoritarias extremas asoman la patita de nuevo intentando sustanciarse políticamente aprovechando las debilidades de esta democracia formal y burguesa, vuelven a surgir como los gusanos en la carroña. Cabe la esperanza de que la satisfacción de su pasión se haya aggiornato y no pase por eliminaciones radicales de sus objetos de odio, pero por ahora sólo queda en eso, en una esperanza.

Recientemente hemos podido contemplar en Córdoba dos nuevos casos claros de malsinismo, de señalamiento directo de otros cordobeses a instancias con poder vengativo. Y uno de ellos me afecta, me señala, a mí personalmente. Empecemos por el otro.

Paula Badanelli es una periodista jerezana medularmente reaccionaria que recaló en Córdoba de la mano de una emisora reaccionaria, propiedad de la reaccionaria Conferencia Episcopal. Pronto dejó de ejercer estrictamente su profesión para dedicarse a la asesoría de un partido político reaccionario durante el tiempo que estuvo en el poder municipal: el Partido Putrefacto. Una vez desalojado de la alcaldía el partido que fundaron siete ministros fascistas, sus responsables la comisionaron en 2016 para una misión imposible: la dirección de un medio digital de intoxicación reaccionaria que compitiera con éxito con el único diario digital progresista convencional de la ciudad (el otro, PARADIGMA, sólo responde a los dos primeros presupuestos, es diario digital y progresista, pero no convencional), o sea CORDÓPOLIS. Para esa arriesgada maniobra se asociaron empresarialmente las tres cabezas de la HCR (Hidra Cordobesa Reaccionaria): el cabildo catedralicio, necesitado de púlpitos seglares desde los que defender el latrocinio de las inmatriculaciones, la Asociación de Hermandades y Cofradías, esa metástasis reaccionaria sin freno, y el Partido Putrefacto. Los mimbres con que contaba nuestra heroína para tejer ese cesto reaccionario no eran gran cosa, pero era lo que había más a mano: un triste desecho de todas las tientas mediáticas de la ciudad, un enquistamiento paleozoico cajasureño de los tiempos del Capo Castiglieggio, ambos cofrades perdidos, y la estrecha vigilancia del Gran Hermano del Cabildo, conocido por El Pulseritas por su afición a lucirlas ante las cámaras, y párroco de la iglesia donde cada 20N se elevan preces por el alma del Caudillo, tal vez con fin de que resucite algún día, para un aguerrido escuadrón de neonazis: el cura Gigi Güeto. Durante casi tres años ese medio zombi, que se autobautizó LA VOZ de CÓRDOBA, usurpando miserablemente el nombre de dos históricos diarios progresistas, pero que es más conocida por LA COZ, se ha mantenido a duras penas con la pasta que le inyectaba la poderosa hidra reaccionaria intentando intoxicar sin mucho éxito la opinión pública de la ciudad.

La relegación del Partido Putrefacto a un más modesto puesto en las filas de la política nacional, autonómica y municipal por culpa de la aparición de otro partido de perfiles reaccionarios mucho más nítidos que le ha acabado arrebatando todo el ala ultra-ultraderechista que hasta entonces ramoneaba –sin demasiada incomodidad– en las laderas del aznarismo, ha cambiado el panorama. Su socia la Iglesia, esa experta en detectar el olor precadavérico, lo ha tenido claro y parece que la Badanelli también. El PP, que le había montado ese chiringuito a la mushasha para que le hiciera campaña permanente, se ha encontrado con la desternillante humorada de que se ha pasado con armas, bagaje y toneladas de información de su centro logístico al campo de su oponente ultraderechista, a VOX, como candidata, además, a las municipales. Y que, además, se presupone, le sigue pagando el sueldo. Probablemente no se atreve a romper el trato porque detrás de la maniobra se adivina, hasta que no se abra la puerta iluminada y todo quede claro, la alargada sombra de una peligrosa sotana.

Una vez puestos en antecedentes del perfil del personaje pasemos a los hechos, a su hazaña como malsina, como señaladora directa de compañeros periodistas concretos a los dobermanes de sus nuevos protectores. Conociendo los CV de algunos de esos dobermanes, con atención preferente a sus militancias pasadas en grupos fascistas históricos de acción directa, el helor de sangre está asegurado. Ahí es nada que desde VOX te digan: lo siento por tí chico, o nos acordaremos de este impresentable.

El segundo caso es el que me atañe personalmente a mí, este vuestro bloguero favorito, en grado de víctima directa de señalamiento malsín. Pero esa historia merece un post aparte y podrás encontrarlo SEGUIDAMENTE A ESTE.

Ilustración de Víctor Solana

martes, 21 de mayo de 2019

Esperando a los bárbaros (como cada finde del año)

Parte de guerra del segundo fin de semana de mayo 2019.

SÁBADO, 18 de mayo.

Desde media tarde y en lapsus consecutivos de unos 15 minutos, diversas hordas de subhumanos aulladores de ambos sexos, pero de idéntica incapacidad craneana pertenecientes a la subespecie de los despedidores/as de la soltería de uno de sus ejemplares, normalmente el más cercano etológicamente a la ameba común, subieron y bajaron la calle apoyando su natural capacidad fonadora para emitir estridentes sonidos sincopados, con silbatos, vuvucelas, altoparlantes con musiquillas enlatadas y otras múltiples armas de destrucción masiva de los centros del equilibrio del vecindario. Los antropólogos nos enseñan que la unidad de la horda se mantiene con los sonidos que le son propios y que se repiten ritualmente (gritos, golpes, palmas y cantos).

La policía municipal encargada de velar por los derechos más básicos de ese vecindario, de defender la civilidad de la ciudad de los salvajes que en turba la destrozan litúrgicamente finde tras finde, debía estar muy ocupada en otros menesteres más sustanciosos para el bien común que se me escapan. Como cada fin de semana, al cerrar el antro ese en el que se hacinan para efectuar sus danzas rituales de apareamiento los más vistosos de entre los jóvenes ejemplares locales de orcos mentales, o sea a las 4 de la mañana, o sea el SOHO de la Ribera, las hordas suben la calle aullando, golpeando como los simioides de Odisea Espacial 2001 los coches, los contendores, las papeleras, las farolas, los timbres (anoche tocaron cuatro veces el mío). Sé que son locales porque aúllan o farfullan, ya más comedidamente, cuando mean –de pie los machos contra los contenedores y en cuclillas y entre ellos las hembras– con perfecto acento cordobés.

Pero anoche ocurrió un fenómeno muy extraño. Entre las 4 y las 5 de la mañana y sin que ninguna autoridad pagada con los impuestos de los vecinos víctimas apareciera para reprimir a los victimarios, no subieron hordas en oleadas, sino que fue una sola y enorme oleada que tardó esa hora en llegar desde el Portillo a Capitulares. Completamente desvelado me asomé al balcón y me quedé estupefacto al descubrir que las distintas hordas se habían confederado y marchaban juntas. También descubrí que junto al inconfundible acento del orco nocturno cordobés se escuchaban en los gritos pelados otros acentos de otras partes del país, especialmente por parte de hordas de despedidores de soltería. Por otra parte no hacía falta esforzarse en distinguirlos porque ellos solos ya lo hacía por su mamarrachismo vestimentario. Lo que me movió a soberana extrañeza es la constancia de que, en esa etapa de la evolución de la subhumanidad, las hordas aún no han aprendido a hacer pactos y mucho menos organizar confederaciones, porque su nivel de desarrollo social evolutivo no da pa eso. Yo no sé si existe algún experto local en etiología de esas hordas nocturnas, si existe algún Félix Rodríguez de la Fuente aficionado o profesional que haya dedicado suficiente tiempo a estudiarlos y que nos ilumine sobre ese extraño comportamiento.

Una hora de reloj estuve en el balcón, esperando a que las últimas hordas confederadas de orcos desparecieran tras la curva de Diario de Córdoba. Y como de la autoridad, como manda la tradición findesemanal desde hace un par de años, incompetente para esos menesteres de proteger al vecindario pero tan competente para crujirnos a multas por un quítame el coche del contenedor aunque sea unos minutos, no apareciera ni la más mínima sombra, decidí tomarme la cumplida venganza que llevaba planeando desde hace más de un año. Me diréis que podía haber llamado a la policía. Y yo os diré que mi religión me prohíbe hacer tal cosa, a no ser por causa muy muy mayor y muy absolutamente imprescindible. La experiencia me enseñó desde niño que un poli siempre es un peligro, y que las posibilidades de que acabes empapelao tú, también o exclusivamente, que los has llamado, son portentosamente altas. Pero esta mañana un vecino, ateo de esa mi religión, me ha dicho que él sí lo hizo y que le dijeron que darían una vuelta, pero que no podían hacer nada. Hay tradiciones entrañables que no cambian, sobre todo la de decirte en el caso de las hordas aulladoras que vamos pa allá y aparecer cuando ya no queda ni dios y has conseguido pillar de nuevo el sueño y vuelta a empezar la rueda del insomnio.

Pero esta vez me he armado de valor y he decido por fin llevar a cabo un plan amasado durante meses para tomar medidas que puedan escarmentar a las bestias bramantes. Hace tres días que me llegó el pedido y he pasado un buen rato esta tarde preparándolo. Se trata de unas cajas que contienen colonias perfectamente estabuladas de un tipo de ladillas africanas, concretamente originarias del área del lago Kariba y que constituyen unas terribles plagas endémicas entre los pueblos de la etnia batonga, cursando con terribles picores en las partes pudendas y para la que no existe remedio conocido. He ido abriendo y derramando sobre la masa de los orcos y las orcas una cajita cada diez minutos, de manera que creo haber conseguido que no se escape ni un solo ejemplar sin su buena ladilla entrepernera.

Así, queridos amigos y queridas amigas que vivís en los barrios del extrarradio y tenéis aún en casa crías susceptibles de convertirse los findes en miembros de manadas de simioides aulladores en los barrios ajenos, si vuestras criaturas se pasaron todo el sábado rascándole los güebos o el chocho como los monos salvajes que en realidad son, ya sabéis dónde estuvieron y a quiénes jodieron su derecho al descanso como cada fin de semana del año, sin faltar uno. Y no os esforcéis: con los medicamentos de las farmacias esas ladillas se hacen cubatas.

En cuanto a la policía municipal… no os pienso contar lo que he pensado para castigar su monumental incompetencia, la supina crueldad y el desprecio con que nos trata a los vecinos de casco histórico, concretamente a los sufridísimos de la calle La Feria y alrededores.

sábado, 4 de mayo de 2019

Cruces de mayo y neuropatías

A G.R. bloguero cofrade y conspicuo hermano de la cofradía de las tres letras (y no es la del ABC), la única en la que no se discrimina a los gays, porque son tantos, que... a ver si no.

The Neuroscience of Visual Hallucinations Research Institute Jonathan Pamplin de Massachusetts acaba de sacar en su periódica publicación Neuro-tics de marzo de 2019 el trabajo titulado Clinical disorder in the human neuronal sistem due to the continuous exposure to the music of sevillanas in the Andalusian festivities elaborado por un equipo interdisciplinar de científicos de varias nacionalidades que recorrieron la primavera y el verano de 2018 las principales ferias y fiestas de Andalucía.

Las conclusiones de dicho estudio deberían preocupar a las autoridades sanitarias andaluzas: la exposición de cualquier ciudadano normal a más de 25 sevillanas por día produce un acusado reblandecimiento del cortex neuronal que va aumentando su grado de licuefacción conforme aumenta el número de piezas consumidas hasta llegar a su conversión en pulpa del núcleo neurovegetativo y a la pérdida irreparable de la capacidad de discernimiento de la realidad a partir de las 50. El cretinismo es la forma más evolucionada de esa patología, aunque no se ha podido estipular el grado de exposición exacto necesario para alcanzarlo.

Mi terraza, de la que me gusta(ría) disfrutar de la atmósfera mágica que la climatología genera en esta ciudad en unos pocos días de mediados de la misma, está a sólo 90 mts en línea recta (según G.E.) de una conocida y premiada cruz de mayo.

Hasta ella llega, con toda la potencia que permite la conjunción de fenómenos aliados como la dirección del viento y el volumen de sus amplificadores, la brutal bofetada sonora de las aguardentosas voces de los sevillaneros machos y las de las hembras de la misma especie, que recuerdan poderosamente a las que emiten los indios de las pelis en el trance de perseguir blancos pa cortarles la cabellera, regurgitando en bucle mantra tras mantra de la religión del andalucismo más reaccionario, ese que habla de los distintos avatatares del panteón narcocatólico, de medallas y sinpecados, de los colores especiales que tienen la ciudades cuando uno va ciego de rebujitos, del poderío qué poderío, ese que tiene, tiene que tiene, tiene que tiene tiene la casta de señoritos de toda la vida para someter al pueblo a sus intereses a base de hacerlo consumir sin tino alcaloides falsamente identitarios, o la ubicua voz epicena de Santa María del Monte de Venus, de la no puedo remediar que me asalte una y otra vez la horripilante visión de su belfo de picoleto temblosionando impúdicamente cada vez que me llega el diarréico relato de las extrañas aventuras de aquella peregrina que acabó amorrá a una sintura a la sombra de un vespino.

Empezaron el jueves 2 de mayo a las 7 de la tarde y estuvieron mantra tras mantra de sevillanas hasta las 2 de la mañana. Si mediamos la duración de unas sevillanas de tamaño estándar en 4 minutos, tenemos que pusieron ese día 105 sevillanas.

El viernes empezaron a las 12 del medio día y estuvieron hasta las 2 de la mañana, con una pausa de dos horas entre la 4 y las 6 de la tarde. Tenemos así que estuvieron 12 horas sevillana tras sevillana y pusieron aproximadamente 180.

Hoy sábado han empezado también a las 12 y llevan el mismo camino que ayer, por lo que podemos adjudicarles otras 180 también.

El domingo no sé qué planes tienen, pero vamos a concederles que estarán media jornada, o sea 6 horitas nada más. 92 sevillanas.

Tenemos que en total a 90 mts de mi casa sonarán a toda pastilla a lo largo de todo el fin de semana 967 mantras sevillaneros que hablan de lo absolutamente felices que somos como pueblo y lo que nos merecemos el secular atraso que arrastramos por serlo.

Yo, durante todo ese largo fin de semana, sólo tengo la opción obligatoria de encerrarme en las zonas más recogidas de mi casa para librarme higiénicamente de esa mefítica influencia. No sé cómo acabará, a la luz del estudio de la universidad americana esa, el cerebro de los vecinos más cercanos que no tengan esa opción y, por ende, no sólo el de todos los degustadores más o menos ocasionales de evento, sino, y sobre todo, de la embetunada y patilluda muchachada de la barra. Aunque estos, cofrades que han colonizado la antigua manifestación popular para sacar pasta para sus parrandas narcocatólicas, es difícil que puedan empeorar más el proceso de licuefacción de los suyos.

domingo, 27 de enero de 2019

La Santa Grúa-Catedral

Lleva tanto tiempo recortada sobre el perfilado horizonte del casco histórico de Córdoba que ha pasado ya a formar parte en la memoria visual de la ciudad para propios y extraños, para aborígenes y para turistas. Por ello hay quien está pensando solicitar que no sea retirada cuando concluya la eterna obra a la que da soporte.

Es normal que esa obra que viene realizando el cabildo de Córdoba en el ala sur del Palacio Episcopal demore lo suyo, ya que tiene como fin convertir la vetusta estructura de un patio del siglo XVIII y sus dependencias en un complejo expositivo supermoderno de la muerte. Tan supermoderno de la muerte que la Gerencia Municipal de Urbanismo ha tenido que vetar con contundencia y eficacia la metacrilatización a que el proyecto original pretendía someter algunas zonas del Patio de Carruajes perfectamente protegidas en el Plan del Casco del Palacio Episcopal y la construcción en él de una superescalera, de la que no conocemos su estilo, adosada a sus estructuras barrocas. Oficialmente el obrón se realiza para ampliar las dependencias del triste Museo Diocesano, pero ya se ha declarado que para lo que servirá específicamente será para albergar un edificio de doble arquitectura, material una y virtual otra. En la material se habilitará un bautizado como Centro de Recepción de Visitantes y de Interpretación de la Mezquita-Catedral de Córdoba. La virtual albergará la estructura teórica y conceptual en la que se consumará precisamente esa interpretación con que amenaza el propio título del contenedor.

La funcionalidad del Centro de Visitantes no es otra que la de albergar las taquillas en las que los turistas adquieren sus entradas y que hoy están situadas en el Patio de los Naranjos. Todo el mundo sabe que el precio de esas entradas se disfraza de donativo libre de impuestos y que, con el fin de zafarse de fiscalización administrativa alguna, ha de ejercerse sólo en moneda contante y sonante y nunca mediante tarjetas de crédito. Ese traslado de las taquillas supondrá dos beneficios para el cabildo que gestiona el monumento. Una la de evitarse el engorro de tener que atravesar la calle que separa la Mezquita del obispado con las talegas repletas de euros producto de la recaudación y otra y principal la de obligar a todos los turistas a visitar el Centro de Interpretación, donde, como anuncia su propio nombre, recibirán una correcta interpretación del monumento, perfectamente elaborada por el Gabinete de Elaboración de Interpretaciones Correctas dependiente del propio cabildo.

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sábado, 15 de diciembre de 2018

Los "rabadíes" en La Guijarrrosa

El pasado día 11 de diciembre participé en las III Jornadas de Cultura Andaluza que se celebraron en La Guijarrosa, especialmente dirigidas a las alumnas y alumnos del CEIP “La Guijarrosa”, del que es profesora mi amiga María. Además de profesora es el alma de las dichas Jornadas. Este año ha tenido a bien invitarme a la primera jornada a hablar a la chavalería de mi libro “La odisea de los rabadíes”, mientras que la siguiente contaría con la presencia de Antonio Manuel, que lo haría sobre flamenco.

El tema de los rabadíes no es desconocido en el colegio, ya que María lo ha utilizado como material didáctico, para que conocieran la historia de aquellos lejanos paisanos nuestros y les sirviera como ejercicio de dibujo. Así, entre el año pasado y el corriente ha conseguido que sus alumnas y alumnos dibujen una porretá de episodios de los que doy cuenta en el libro. Así que la historia de la que trataba mi charla ya la conocían, lo que me permitió, tomándola como base, hablarles ya de paso de otras cosas. Agradezco especialmente las muy pertinentes preguntas que me lanzaron al final y que me permitieron afinar algunas de las cosas que les conté.

La verdad es que creo que conseguí mantenerles la atención durante nada menos que 45 minutos y, como se aprecia en alguna foto, incluso arrancarles una risotada.

Estoy muy contento de resultado y muy agradecido a María, al alcalde Manuel Ruiz, a las madres y padres que nos arroparon y a toda la chavalería del colegio, que eran los verdaderos protagonistas.

El final fue muy emotivo porque ocurrieron cosas que no me esperaba, como que me regalaran enmarcadas una buena colección de las viñetas que sobre el libro habían confeccionado. Ya están debidamente colocadas en sitio prominente de mi casa.

Se da la circunstancia de que desde el 2 de octubre La Guijarrosa es ya municipio independiente, un logro que ha culminado 30 años de duras reivindicaciones que ha comprometido a tres generaciones de vecinas y vecinos. Por ello pude asistir en rigurosa primicia al estreno del video confeccionado en el colegio sobre esos sucesos y contagiarme del entusiasmo que se respiraba por ese feliz final de tan ardua lucha vecinal.

lunes, 29 de octubre de 2018

La larguísima mano de cabildo

La redacción cordobesa del Acorazado ABC, ese diario tan naci-onalcatólico que felicitaba a Hitler por su cumpleaños, continúa con sus artilleros de puente en posición de zafarrancho de combate (prietas las filas, recias, marciales) contra la definitiva consecución de la aconfesionalidad del estado aconfesional. Tema la batalla jurídica por la propiedad de la Mezquita de Córdoba y la simbólica por su interpretación histórico-artística. Tras el cañonazo recibido en su línea de flotación por la salida a la luz del informe encargado por el ayuntamiento a un comité de expertos en el que se concluye que la Mezquita-Catedral fue siempre de propiedad pública y que su gestión viene adoleciendo desde hace años de una intencionada manipulación de su esencia histórico-artística, el contraataque del buque naci-onalcatólico ha sido brutal. Después de varias semanas de cañoneo sin tregua y fuego graneado con munición de variado calibre, pero tan averiada que probablemente la adquirieron en una tienda de productos de broma, se ha puesto ya directamente a las órdenes del Alto Almirantazgo: su Santa Madre la Iglesia Católica. En maternofilial contubernio han decidido una vez más internacionalizar el conflicto pidiendo ayuda de nuevo a lo más granado del facherío intelectualoide patrio, del ramo de la hist(oe)ria unos y del famoseo derechoide otros. ¡A mí la Legión! –han gritado– y algunos legionarios (de Cristo o de Aznar) han acudido a la llamada.

Pues eso, que han organizado un pollo fachirulo disfrazado de ciclo de conferencias con el exclusivo fin de abonar (sí, alimentar con materia fecal una planta) el árbol argumentativo de la Iglesia en su pretensión de apropiarse, privatizándolo en su favor, de un bien tan público que lleva 1.233 años siéndolo, atravesando en esa su esencialidad pública a lo largo de los siglos regímenes tan dispares como emirato, califato, reino de taifa, reino medieval, imperio absolutista, monarquía absolutista, monarquía liberal conservadora, dictadura autoritaria, república, dictadura fascista y monarquía constitucional.

El lugar donde se celebrará el cocimiento argumentativo no podría ser otro más adecuado y simbólico que el casino de la ciudad, el Círculo de la Amistad, ese entrañable lugar donde dice la tradición que en el verano y el otoño de 1936 los ilustres socios de la burguesía vinatero-cortijera local confeccionaban, entre tacada y tacada de billar, las listas de los fusilables para que el carnicero don Bruno les hiciera el trabajo sucio de limpiar su ciudad de republicanos para unas cuantas décadas. Y cuyos descendientes, que no heredaron sus culpas, pero sí su poder y su patrimonio, recrecido por la rapiña subsiguiente, siguen dominando junto con La Iglesia (ranciedad de ranciedades) desde el mismo lugar algunos de los principales resortes económicos, sociales y hasta políticos del lugar.

La lista de ponentes es fastuosa, desde gente que no tiene nada que ver con el tema, como el coñólogo católico Juan Manuel de Prada y el diplomático Inocencio Arias, sí, el que defendió en la ONU las tesis del gobierno español del PP de que Irak tenía armas de destrucción masiva para justificar la cienmiliaria matanza de civiles y la casi completa destrucción subsiguiente, esta sí que verdaderamente masiva, de ese país, hasta lo más granado del Movimiento Nacional historiográfico, como el falangista González Saus, la catoliquísima Gloria Lora y el derechista, aspirante a la medalla-prefijo de ultra, Calvo Poyato, pasando por historiadores solventes de los que se me escapa el papel que se les asigna en ese aquelarre naci-onalcatólico, como el catedrático de Antigua Rodríguez Neila y el arabista Rafael Valencia.

Mientras tanto el esperanzador simposio que la SEEA (Sociedad de Estudios Árabes), como entidad organizadora, anunció en febrero que se iba a celebrar en Córdoba en noviembre en la sede de Casa Árabe ha sufrido una extrañísima mutilación. El tema, anunciado bombásticamente, iba a ser el trato que se le dio y se le está dando a la Mezquita-Catedral y su fin el de difundir y debatir ese asunto que interesa y preocupa a los arabistas. Iban a venir arquitectos, arqueólogos, epigrafistas, arabistas, medievalistas, historiadores, historiadores del arte, etcétera, para debatir e intentar acordar y sugerir una serie de puntos y actuaciones, sobre el monumento más visitado de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. O sea a intentar remover desde el lado no confesional del mundo académico los cimientos de las argumentaciones de los defensores, en su mayoría confesionales, de la Iglesia Católica.

Este simposio ha sido esperado con muchas expectativas por los laicistas de la ciudad porque iba a suponer un simple, justo y necesario contrapeso a la Brunete mediática que el cabildo ha puesto a su servicio en la ciudad para defender sus tesis sobre su derecho a la propiedad y el de manipular el ADN y la historia del monumento como le venga en gana. Absolutamente toda la prensa convencional de la ciudad, salvo un par de medios, Cordópolis y Paradigma Media, viene apoyando sin fisuras las posturas del cabildo, aunque de vez en cuando alguno de ellos dé conveniente cabida a algún artículo de opinión contraria para que no se note demasiado. Pero sobre todo lo iba a suponer para contrarrestar la febril actividad académica del cabildo, dentro y fuera de la propia Mezquita, que incluso fundó ex profeso un foro permanente, el Foro Osio, con el propósito de que cíclicamente unos expertos neutrales respalden de manera inequívoca sus tesis. Normalmente tan neutrales como los que participarán en el foro anunciado por el ABC.

Ayer, a una semana de celebrarse el simposio, aparecía una noticia en prensa en la que se comunicaba que el contenido anunciado, el estudio de la Mezquita, desaparecía radicalmente del mismo y se sustituía por otros contenidos que no tienen absolutamente nada que ver con aquel. El representante de la SEEA declaró a ese medio que su junta directiva, tras una votación interna, había decidido dar marcha atrás con el argumento de que no se sienten autorizados a opinar sobre el tema porque carecen de elementos indispensables para hacerlo, concretamente no tienen acceso a la documentación del cabildo y no son expertos en temas jurídicos. Sólo hay que volver unos párrafos atrás y recordar que iban a venir arquitectos, arqueólogos, epigrafistas, arabistas, medievalistas, historiadores, historiadores del arte, etcétera… ¿No los han encontrado? Porque la excusa de que no tienen acceso a la documentación del cabildo, es decir la que el cabildo dice que posee, es un hándicap insalvable para cualquier investigador que lo necesite para lo que quiera que sea, a no ser que cuente con las simpatías del feroz cancerbero del archivo. Lo denunciaba el otro día uno de los historiadores que elaboraron el informe encargado por el ayuntamiento, Juan Bautista Carpio, en un post en el que estallaba contra los agradaores del cabildo que lo venían insultando y vejando desde diferentes medios desde que salió el informe: que nunca pudo consultar documentos de ese archivo cuando realizaba mi tesis doctoral porque nunca me dejó entrar Nieto Cumplido. Yo mismo doy fe de que mi profesor de Historia Moderna de la facultad de Córdoba en 1978 me recomendó cuando le expuse mi intención de elaborar mi tesina, que procurara no necesitar la consulta del archivo catedralicio.

A ver si va a resultar que esas razones no son tales y sólo son una vulgar (y mala) excusa. A ver si pensábamos que los tiempos de Monsignore Castillejo, que dominó como un capo siciliano la ciudad durante treinta años se habían ido para siempre. A ver si resulta que el brazo del cabildo sigue siendo tan largo como entonces y alcanza mucho más lejos de lo que pensábamos. Y como no tenemos razones para pensar que llegue hasta la SEEA, una institución que no tiene apenas que ver con la ciudad, es probable que la imposición de ese cambio venga desde otra instancia en la que sí que haya constancia de que el brazo del cabildo llega cómodamente… Por ejemplo… la anfitriona del simposio. CASA ÁRABE. ¿Tenemos motivos para pensar que Casa Árabe pueda ser la responsable de esa extraña mutación en el contenido del simposio? Alguna cosilla hay por ahí. Veamos…

Esa interesante institución sufrió un profundo cambio con la llegada al gobierno del PP, que defenestró a la primera directora y alma del proyecto Gema Martín. Muchos a ese profundo cambio lo llamamos profunda derechización. Lo expresó muy claramente el diplomático López Busquets que la sustituyó y que se permitió arremeter –nada diplomáticamente– contra su antecesora. En esta entrevista, si se sabe leer entre líneas, aparece muy bien el asunto. Desde entonces y hasta ahora la institución está dominada por directrices que provienen directamente del partido de la gaviota y tiene como orden suprema evitar absolutamente cualquier conflicto, principalmente con las satrapías árabes y con Israel. Y con la Iglesia, con la que además está a partir un piñón en su sede cordobesa. Un ejemplo: cuando el obispo exigió a las autoridades que se cambiara la señalética eliminando el término mezquita como él mismo había hecho en la que de él dependía y en los folletos y solicitó y consiguió de Google que lo eliminara de sus mapas, en la ciudad se elevó un clamor de protestas. Y se esperó que Casa Árabe se manifestara. No sólo no lo hizo, sino que participó activamente por aquellos días en la organización de los fastos del cabildo para conmemorar el 775 aniversario de la consagración DE LA CATEDRAL.

Por otro lado, la sede de Córdoba se encuentra en precario. Y los otros copatronos, el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía ni pinchan ni cortan, más allá de hacerse cargo de algunas nóminas. Aunque en el caso de la Junta casi mejor, dado el carácter de psicodependiente del obispo del actual delegado de Cultura en su doble condición de católico muy practicante y muy conspicuo cofrade. Subsiste de milagro con la muy interesante programación que le llega de Madrid y la no menos interesante que en materia arqueológica le genera un grupo muy homogéneo de estudios arqueológicos, SÍSIFO, formado por profesores del departamento del ramo de la UCO. Probablemente sin ellos Casa Árabe de Córdoba no tendría mucho más que ofertar por sí misma. Y si alguien duda de que en ese colectivo se sustentan las tesis del cabildo, sólo tiene que escuchar las infames declaraciones que uno de sus principales miembros se aprestó a emitir no hace mucho cuando fue llamado por la cadena de los obispos para que se pronunciara sobre el informe de los expertos convocado por el ayuntamiento. En el post de Juan Bautista Carpio se señala convenientemente. Pero si alguien quiere leer lo que yo mismo le dedique unos días antes AQUÍ puede encontrarlo. Otro de sus miembros, al que se conoce sintomática y cariñosamente como El Arqueobispo, afirmaba no hace mucho en un artículo de prensa, en apoyo claramente de las tesis martiriales de la Iglesia, que los rebeldes del arrabal de Saqunda eran cristianos obligados a convertirse al islam, por supuesto sin aportar ni una sola prueba y, lo que es peor, sin poder aportarla porque no existe.

¿Y por qué ese interés en arrimarse a lo calentito del obispado cordobés? La simpatiquísima profesora de la Universidad de Padua Alexandra Chavarría puede darnos alguna pista en este avance de intenciones que está colgado en la página del cabildo: El conocimiento arqueológico es básico para comprender el pasado de la Mezquita, y es necesario un proyecto internacional que permita de manera seria, rigurosa y moderna el estudio de este edificio, algo fundamental y necesario en el siglo XXI. Universidad de Padua, proyecto internacional, estudio del edificio… ¿Quién querría quedarse fuera de ese festival que patrocinará tarde o temprano nuestro santo cabildo catedralicio y que será quien monte meticulosamente los castings de los participantes?

A ver, pruebas de que haya sido Casa Árabe, siguiendo directrices de Madrid o por cocimiento político local, quien ha doblado el brazo de la SEEA para que se abstenga de meterla en líos con el cabildo en su propia sede, no hay. Pero exactamente por la misma razón que no las hay de que la banca haya presionado al Supremo para que se retracte en la sentencia que la obliga a pagar las costas de notaría de las hipotecas. Y sin embargo...

 

viernes, 19 de octubre de 2018

La(s) memoria(s) histórica(s)

La desaparición de las esquinas de nuestras calles y plazas de los nombres de los criminales que perpetraron el genocidio, secuestraron el estado y se repartieron el botín de guerra a partir de julio de 1936 tiene que ejecutarse higiénicamente sin más dilación. Cada día que pasa su memoria ensalzada, la de ellos, la de los victimarios, infama a la otra, la de sus víctimas, asesinadas, represaliadas y robadas.

El mayor milagro de La Transición consistió fundamentalmente en que el régimen más criminal de Europa después del nazi alemán, su hermano de (mala) leche, que destruyó con inusitada saña una democracia parlamentaria homologable políticamente a cualquiera de sus equivalentes europeas, pasase a considerarse tras su final, oficial y simplemente, el régimen anterior, al que se le concedía incluso la condición de legítimo, de estado de derecho, al genocida el anterior Jefe del Estado con derecho a ser venerado en un demencial mausoleo de exaltación criminal y la pléyade de sus sustentadores, asesinos o colaboradores en los crímenes que se perpetraron, probos ciudadanos con derecho a rótulo callejero los muertos y a sentarse en el nuevo parlamento algunos de los vivos. Es decir, en mantener incólume la justeza de la memoria de los criminales y la impertinencia de la de las víctimas. Y la más absoluta de las impunidades. Caso inédito en esa Europa que después hizo la vista gorda cuando le llegó también la hora de participar del botín.

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