(del laberinto al treinta)


viernes 20 de enero de 2012

La almunia que se convirtió en arrabal o viceversa


Tenía escrito un largo chorizo textual de esos incontenibles míos para explicar el caso de la almunia que se convirtió en arrabal o el arrabal que se convirtió en almunia y cómo los vándalos de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento han salvado la cara y el culo aferrándose a que es falsa mi denuncia porque las obras siguen su previsto proyecto de integración de restos de la almunia conservada bajo geotextil. Que por fin hayan confesado que la almunia en realidad es un murete en el extremo de la excavación que se conservará aislado y descontextualizado de su entorno urbano y que constituye casualmente el trozo de yacimiento que menos estorba mientras se desmonta (me encanta ese eufemismo de destrozar) el 70 % restante que presenta un interés arqueológico probablemente mayor parece no importar gran cosa. Como se ve claramente en la vista aérea que cuelgo y como se denuncia también en esta página de arqueólogos. Pero paso. Me da igual. Almunia o arrabal, ESTOS SEÑORES VÁNDALOS, PASARÁN A LA HISTORIA COMO LOS PROMOTORES DE LA MAYOR DESTRUCCIÓN DE PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE LA HISTORIA DEL MUNDO. Del mundo. Una cosa en la que los cordobeses ¡¡¡por fin en algo!!! seremos los más grandes. La destrucción del arrabal del Hospital justificada mediante la conservación de un murete más grande que el resto, no es sino el último capítulo de ese genocidio patrimonial en que se han empeñado entusiásticamente desde hace 30 años las fuerzas políticas de esta ciudad. 1.500.000 m2 en los últimos cuatro años (desde 2006) de yacimientos excavados y seguidamente minuciosamente destruidos. Ni un sólo metro cuadrado puesto en valor. ¿Fuerte ¿que no? Eso sí las excavaciones han sido impecables y los arqueólogos que las han llevado a cabo son unos profesionales como la copa de un pino, independientemente de la complicidad que les toque en la destrucción posterior.

Aunque me lo he leído un par de veces y he tomado bastantes apuntes e ideas de este magnífico informe no voy a reproducir nada, salvo las fotos. AQUÍ LA PRIMERA PARTE y AQUÍ LA SEGUNDA. Es largo, pero enjundioso y muy instructivo para todo aquel que se interese por la gestión del patrimonio arqueológico de Córdoba, de cualquier otro sitio o simple y únicamente por lo que poco que se sabe, a pesar de todo, de los arrabales omeyas cordobeses. Buena parte de este texto colectivo, mayormente redactado por arqueólogos, se basa en la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural de los Arrabales Occidentales de Córdoba presentada a las autoridades competentes por la Plataforma Ciudadana Contra la Destrucción del Patrimonio Cordobés sin que hasta la fecha hayan recibido respuesta alguna. Como complemento y como información sobre la extendida concepción absolutamente alejada del uso social de la arqueología recomiendo también la lectura de este texto: Más allá de la Arqueología Pública.


O sea la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba solos o en compañía de otros no sólo se han cepillado esto:

Sino también esto:

Y esto:

Y esto:

Y esto:

Y así hasta un millón y medio de metros cuadrados, de los que no se ha conservado ni un solo. Cualquiera podría pensar que los resultados de las excavaciones habrán dado lugar a un conocimiento por parte de la gente interesada en el tema de todo lo referente a cómo vivían los andalusíes del siglo X debido a las publicaciones y puestas en social de los conocimientos generados por esas excavaciones. Eso hubiera sido lo lógico. Pero la realidad es que la rentabilización de esos conocimientos a niveles sociales ha sido de prácticamente cero. Yo sospecharía que es que entre los alandalusiolólogos o los mismos arqueólogos (cuya obligación no es esa) no hay estudiosos realmente capacitados para llevar a cabo esa tarea, pero a estas alturas mis sospechas se han avinagrado y van por otros derroteros. El problema, como dice un amigo mío arqueólogo, es que en esta ciudad existe un pánico oméyico, en especial en lo referente al tamaño que llegó a alcanzar la ciudad, pánico que se transforma en ninguneo sistemático por parte de las principales fuerzas vivas, muertas y zombies de la ciudad, de la importancia de los restos de la propia ciudad omeya y de su conservación. Pero sobre todo, existe otra causa mucho más profunda, mucho más terrible, ésta de índole fóbica, concretamente islamofóbica... Pero eso me va a dar para otro post en los próximos días. Permanezcan atentos a la pantalla.

lunes 16 de enero de 2012

Fraga

Ya por fin
formará
junto a sus compañeros
que hacen guardia
bajo los luceros.

lunes 9 de enero de 2012

La almunia del Hospital: el Bamiyan de Córdoba

Los Budas de Bandiyan en el momento de ser volados por los talibanes en 2001

La almunia califal (siglo X) después de haber sido destrozada por los talibanes de la Junta de Andalucía

ENTRADA ANTERIOR SOBRE LA ALMUNIA


En la Historia Universal de la Infamia existe un apartado especial para Destructores de Bienes Histórico-artísticos más o menos Patrimonio de la Humanidad. La lista honorífica de ese apartado es larga, pero algunos individuos han destacado más que otros. Como Eróstrato. Como el Mullah Omar de Afganistán. A Eróstrato lo movió sólo el paranoico deseo de pasar a la historia para quemar el templo de Artemisa en Éfeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. El Mullah Omar dinamitó unas colosales estatuas budistas –los Budas de Bamiyan- del siglo V porque competían con el único dios verdadero. En Córdoba en estos días hay un individuo o individuos que han merecido el honor de codearse con ellos por méritos propios porque han asumido la responsabilidad de escamotear a todas las generaciones de cordobeses y de ciudadanos del mundo del futuro, profesionales de la historia o simples amantes de la misma, la contemplación, disfrute y estudio de un yacimiento arqueológico de primera magnitud y cuyo descubrimiento en cualquier otro país más civilizado que el nuestro hubiera sido motivo de una fiesta nacional. La cosa es sumamente simple: NUNCA MÁS, desde la navidad del 2011 hasta que ocurra el fin del mundo, o al menos el de la especie humana, NUNCA MÁS, ninguna persona más, NUNCA JAMÁS podrá disfrutar de la visión de esos restos arqueológicos de nuestro pasado que llevaban diez siglos enterrados esperando a que alguien los descubriera y enseñara a las generaciones venideras cómo vivían las gentes que allí vivieron. A no ser que en el futuro se invente una máquina de volver a reconstruir exactamente lo destruido totalmente de una almunia califal con más niveles estratigráficos que Medina Azahara y que fue hallada en un inmejorable estado de conservación. No sé si será el orgullo de Eróstrato por esa hazaña lo que los hace sentirse importantes o es más bien la motivación de los mullahs: que para adorar al Dios del Interés Inmobiliario o el Político o del Progreso fuera necesario eliminar las cuatro piezas culturales que lo ofendían. Pero lo mismo exactamente ocurrió en esta misma ciudad 20 años atrás con los restos del mayor palacio imperial de Europa, el de Maximiano, destruidos conscientemente para construir una vías de ferrocarril. Por otros individuos de la misma ralea que los actuales y posiblemente con los mismos cargos. Señal de que el tiempo pasa pero el cariño es el mismo. O que los responsables de la Junta, de un partido que siempre se comió una mierda política en esta ciudad, ha decidido morir matando.

¿Alguien imagina que en 1900 a un político visionario se le hubiera ocurrido la brillante idea de permitir la instalación en el solar de los restos de Medina Azahara, a los que entonces sólo daban importancia cuatro eruditos chalados, de una fábrica de materiales de construcción aprovechando los impresionantes sillares que molidos proporcionarían una arena de calidad para hacer mezcla? Las escasas protestas no se hubieran apenas escuchado fuera de alguna tertulia de eruditos del Círculo de la Amistad. El progreso industrial era mucho, mucho más importante. Hubiera dado trabajo a unos pocos paisanos, habría materiales de construcción baratos y un burgués se hubiera llenado los bolsillos tan ricamente. Y hoy en día de la ciudad palatina no quedaría absolutamente nada, ni físicamente ni en el conocimiento de la inmensa mayoría de los cordobeses. Sólo el nombre del político quedaría en los libros de historia como el del pedazo de mastuerzo que destruyó el yacimiento palatino altomedieval islámico más importante del mundo.

Yo voy a proponer a los responsables del Museo Arqueológico de Córdoba que dediquen una sala a la infamia destructora de restos arqueológicos que se ha venido disfrutando en esta ciudad desde hace más de 100 años. En sus paredes se colgarían los retratos de los mayores responsables de la destrucción del patrimonio arqueológico cordobés con sus nombres y la relación de sus fazañas. The Destroyer's Room.

Para empezar los de todos los alcaldes de la ciudad, tal vez con la excepción del primero de la etapa democrática que impidió que se destruyera, tapándolo cuidadosamente una vez abierto, el yacimiento romano del Bulevar encontrado cuando insensatamente y desoyendo todos los avisos decidieron construir en él un aparcamiento subterráneo, responsables de la destrucción de los arrabales de poniente, consejeros de cultura de la Junta y sus delegados en la ciudad, del primero al último, bajo cuya responsabilidad se destruyeron más yacimientos de arrabales, pero sobre todo el impresionante palacio de Maximiano con las obras del AVE. Todo eso por no hablar de lo de Ategua... La última fazaña destroyer ha sido la destrucción total y absoluta, hace menos de una semana, de la almunia califal que se había prometido integrar en el edificio del Instituto Maimónides del Hospital Reina Sofía. Para completar la colección podrían colocar también los retratos de técnicos, arqueólogos de la Junta y del Ayuntamiento, sin cuya entusiasta colaboración distractiva no se hubieran llevado a cabo las hazañas bélicas de la peor raza de políticos vandaluces que podríamos nunca haber pensado que nos tocaran.

O mejor aún voy a proponer mediante pertinente escrito a la UNESCO que retiren a esta puta ciudad la Declaración de Patrimonio de la Humanidad y le adjudiquen el mucho más merecido de Patrimonio de la Vandalidad.


DOCUMENTOS:


UNO


DOS


Almunia califal (siglo X) que se iba a integrar en el edificio de un Centro de Investigaciones de la Junta de Andalucía

El templo de Artemisa en Efeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, antes de ser quemado por un paranoico

jueves 5 de enero de 2012

La Junta de Andalucía se cepilla una almunia califal

Estado del yacimiento en 2009 (foto Harazem)

Estado del yacimiento el 4 de enero de 2012 (foto Harazem)

Hace tiempo publiqué un post titulado De cuando en Córdoba hubo petróleo en el que sostenía que el oro negro de la arqueología, la excavación sistemática y puesta en valor del mayor yacimiento altomedieval del mundo –unos inmensos arrabales de una ciudad islámica del siglo X- podrían haber proporcionado a esta ciudad tan escasa en recursos la posesión y explotación de un parque arqueológico comparable por ejemplo al de Pompeya. Pero ese petróleo se fue arrojando tal como iba saliendo lenta pero sistemáticamente por el desagüe de la Historia mediante una concienzuda destrucción de todos y cada uno de los yacimientos que se iban descubriendo. La portentosa conjunción de la mayor colección de políticos sinverpollas y giligüenzas al oeste del Pedroches (1) fue la responsable de que la arqueología no fuera nunca un fin en si misma, una poderosa herramienta de crear riqueza, empleo y cultura, a pesar de que siempre las llevaran en la boca, sino que estuviese siempre supeditada a la especulación del suelo. Nunca se excavó porque sí, sino porque se necesitaba para ensocavar, remover y enladrillar innecesariamente las más de las veces el suelo plagado de restos, listos para ser destruidos. Pero algunos tuvimos esperanzas de que algunos de esos restos, al menos los más importantes, se salvarían. No ya con fines de explotación turístico-económica, sino por mera vergüenza cultural. No es que creyéramos a los políticos, esos seres esencialmente dignos de toda duda, que lo prometieron, es que pensábamos que había instrumentos legales para obligarlos. Y tal vez los hubiera. Pero en este país de muertos vivientes nadie, yo el primero, mueve el culo para salvar patrimonio histórico alguno en peligro. Bueno, casi nadie. Algunas voces hay. Porque como dice mi amigo J. da mucha, infinita, más pena y mueve más a la acción reivindicativa un trozo de playa salvajemente urbanizada que la no menos salvaje destrucción de los restos de nuestro pasado y nuestra historia, incluso los que podrían darnos de comer.

Prácticamente todos los restos de calles, casas, mezquitas, fuentes, medersas, baños públicos de aquella ciudad del siglo X fueron minuciosamente pulverizados por las excavadoras de los perpetradores de esa colosal estafa llamada Burbuja Inmobiliaria y de la corrupción tal vez económica (para ello estarían los jueces), pero sobre todo moral, de los políticos de la Junta y del Ayuntamiento de Córdoba en los últimos años al servicio de los empresarios, empresarios que no tienen más culpa que la de dejarse llevar por su instinto depredador y su condición natural egoísta. Pero la almunia califal encontrada en las obras de construcción de un Instituto de Investigación anexo al Hospital Reina Sofía era tan importante, se conservaba tan bien y sobre todo, se encontraba en terrenos de titularidad pública que tuvimos esperanzas de que se salvara.

De hecho estaba prevista, se nos dijo, su integración en el edificio. Fueron declaraciones, eso sí, hechas en caliente y con la apertura bucal en posición rimbombante, de los políticos de la cultura de hace dos años.

En julio de este año (2011) todavía un diario local comentaba el costo total de las obras y apuntaba lo siguiente: Según consta en el BOE, los restos de la almunia árabe se integrarán en el edificio. Para ello se propone una estructura exenta de fachadas hasta la cota de planta primera. Al detalle, el proyecto del edificio se organizará para que las áreas más públicas del mismo se abran a la excavación. Además, la situación de la terraza incluida en el proyecto tiene vistas sobre los restos de la almunia. Debe ser un lapsus calami y en realidad lo que querían decir es se desintegrarán. Total y absolutamente desintegrados. Se la han cepillado por toda la cara. Las dos primeras son las fotos del hallazgo de 2009 y las segundas lo que había esta misma mañana.


Los restos que se iban a integrar en 2009 (foto Harazem)

Los restos "des-integrados", 5 de enero de 2012 (foto Harazem)

Desde luego ha sido ensordecedor el griterío de las fuerzas culturales de esta ciudad, de los periodistas de himbestigasión y los arqueólogos con tribuna, de los de la UCO-GMU, que según me cuentan han sido los que lo han excavado. Ensordecedoras sus protestas en la prensa desde donde de vez en cuando claman por el respeto y la concienciación en la conservación del patrimonio. Ensordecedora la de los miembros de la Hakademia de Nobles Caspas y Bellas Tretas. Las de los departamentos del ramo de la Facultad de Filosofía (y últimamente Ufología) y Letras. Y las de los hoteleros que viven exclusivamente del turismo.

Es por eso que suena atrozmente ridículo el kikirikeo que el nuevo gallo del corral de urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba ha entonado desde el Acorazado ABC. Sacando pecho, ereccionando la cresta, este cantamañanas de encendida verborrea vuelve a soltarnos las mismas soplapolleces que llevan 30 años entonando sus predecesores acerca del inmenso potencial turístico de esta ciudad, de esencias inmarcesibles, crisol de pueblos, joyas escondidas, ¡¡¡un nuevo Tibet en el corazón de la península Ibérica!!! y otras pedorradas discursivas del kit habitual del implementaor cultural cordobita. Por el sueldazo que se lleva ya le vale desde luego derrochar blablableo inane. Pero por dignidad debería de callarse ya un poquito. Que ya apesta ese discurso que lleva podrido varios lustros. Y más después del empacho de la insoportable matraca de la Caspitalidad, que casi acaba con el más minúsculo átomo de sentido común en esta ciudad.

La paradoja más atroz es que el Instituto que van a edificar encima y que, desde luego, tanta falta hace, lleve para prestigiarse un nombre andalusi, después de haber sido construido sobre el arrasamiento de los restos de otro edificio en el que quién sabe si el propio Maimónides no pernoctó alguna vez.




(1) Todos nos acordamos de la inefable delegada de cultura Mudarra y su teoría de la lucha de clases en la arqueología. Los arrabales orientales no se salvan, dijo, porque pertenecían a las clases menos acomodadas de la sociedad andalusi. Lo que nunca nos dijo la muy pillina fue la causa por la que no salvó tampoco los occidentales que eran las de los ricos. Otro delegado, cuando ya se había destrozado el palacio de Maximiano para construir una estación de AVE que podría haberse desplazado 500 mts más al norte, dijo con todo su morro que sólo se le había inferido un leve arañazo a un muro. Y Trigo, al que se le llegó a llamar Extherminio Trigo que organizó una campaña para desprestigiar la arqueología para evitar que se paralizase la destrucción del mismo palacio. Eso por no hablar de la visión que la prensa local proyecta sobre los restos arqueológicos, a los que tilda sistemáticamente de latosos, escollos, quebraderos de cabeza y cosas por el estilo. A los que defendemos que existe una conspiración perfectamente organizada en esta ciudad en contra de la arqueología para salvaguardar intereses muy concretos nos llaman arqueoconspiranoicos. Ya te digo...


lunes 2 de enero de 2012

La Yihad Cofrade secuestra la Cabalgata de Reyes

Carrozas de Cabalgata de Reyes propuesta por los concejales cordobeses para 2012. Dos de palio (Melchor y Gaspar) y uno descubierto, el de Baltasar, que por ser negro y en palabras del portavoz municipal, está más acostumbrado a la interperie.

El solsticio de invierno es un hecho natural ligado a la rotación de la Tierra que todas las culturas del mundo ha revestido siempre de vistosos ropajes simbólicos. La religión cristiana que corrompió el justo equilibrio fideístico del Imperio Romano, usó la mayor parte de los ropajes (1) con que otra religión anterior de origen iranio, en casi todo mucho más sensata que ella, lo vistió, el mitraísmo, que llegaría a ser religión oficial de Roma un poco antes de que lo fuera el cristianismo sin necesidad de perseguir a ningún infiel. Aquella absorción o suplantación no fue pacífica, sino que se consiguió mediante un terrible genocidio: el de los paganos. No se sabe el número exacto de paganos, mayormente mitraístas, que pagaron con su vida o con su seguridad la letal paranoia monopolística que aquejó desde siempre a los seguidores del nazareno crucificado por sus paisanos judíos. Su holocausto fue eliminado de la memoria. No contaron luego con ejércitos de glosadores de los martirios como sí tuvieron los escasos ajusticiados propios (de una manera atroz, eso sí) por las autoridades imperiales que los acusaban con toda razón de minar las bases convivenciales de tolerancia de la sociedad romana. A los paganos no sólo se les robó su caudal simbólico, sino que se les exterminó para que no lo recordaran.

Desde el momento en que se convierte en religión oficial del Imperio Romano el cristianismo dará claramente medida de su talante persiguiendo sañudamente cualquier atisbo de competencia. Una vez transmutado en catolicismo sólo en los lugares donde convivió con el Islam durante un tiempo aprendió a compartir espacio, aunque por periodos muy localizados. En cuanto pudo de nuevo eliminó físicamente a los diferentes. 1492, 1610, la Inquisición, La Cruzada Nacional son hitos de esa paranoia monopolística. Sólo muy recientemente, cuando las prácticas democráticas, muy timoratamente, les convencen de volver a compartir espacio en otro Imperio, el de la Razón, los diferentes (no creyentes o creyentes de otra fe) pudimos vivir a salvo, aunque no totalmente en igualdad de condiciones.


Pero la tendencia natural del catolicismo es imponer absolutamente su particular moral. Tras 1.600 años de monopolio, impuesto siempre a sangre y fuego, no podíamos esperar que se civilizarían tan fácilmente. Ya imponen en las constituciones de los estados que practican la democracia parlamentaria la mayoría de sus presupuestos ideológicos por una doble vía: políticos católicos adoctrinados y maniobras en la oscuridad para conseguir que se considere delito lo que sólo para ellos debe ser pecado. Sólo de vez en cuando sienten resquebrajarse su poder monopolístico cuando las presiones sociales consiguen arrancar libertades básicas en materia de costumbres y derechos individuales. Pero a la nada que puede, La Iglesia Católica, sirviéndose de sus peones fieles, vuelve a la carga.

Y en ello estamos desde hace muy poco. Más recientemente en el gobierno del estado y un poco más en el municipal de Córdoba hemos visto instalarse una serie de políticos claramente adscritos al catolicismo más extremo, pertenecientes a sectas que practican un fundamentalismo religioso impositivo, como neocatecumenales, Opus Dei, Legionarios de Cristo y en el caso concreto de Córdoba sectas idólatras cofrades. El falso, pero aparente porque está extremadamente escorado a la orilla católica, equilibrio conseguido por gobernantes anteriores que consiguieron introducir muy tímidas reformas laicistas y ampliar algo el espacio libre de contaminación religiosa para buena parte de la ciudadanía que ni la necesita ni la desea, se ha vuelto a romper. La Yihad Católica se ha recrudecido y amenaza un reencantamiento del espacio social con una virulencia de la que aún no somos conscientes los que colocamos la autonomía de la razón por encima de las creencias mágico-religiosas.

En Córdoba, el nuevo equipo formado por ultraliberales y kofrades radikales comenzó hace tiempo su Yihad. No sólo la participación en actos sociales por parte de los concejales han consistido casi exclusivamente en la emisión de rococós pregones idólatras en cofradías y hermandades (2), lugares que pertenecen al ámbito de la empresa privada, sino que están tratando de excluir brutalmente de la participación social festiva a la parte de la sociedad que no comulga con los simbolismos particulares impuestos desde hace siglos por la Iglesia en las celebraciones comunitarias del calendario natural.

La Velá de la Fuensanta fue buena prueba de ello. La Cabalgata de Reyes con que amenazan en unos días, la segunda en la frente. Sin cortarse un pelo los yihadistas católico-cofrades han impuesto que la decoración de las carrozas de la cabalgata tiene que hacer referencia exclusiva a la simbología religiosa que ellos consideran pertinente, basándose en una tradición que ha sido impuestas desde siempre por la Iglesia Católica. Se trata de convertirlas exclusivamente en catequesis festivas, conculcando el derecho de los ciudadanos que no comulgan con sus creencias en sus seres imaginarios y que están en su derecho a considerar a la fiesta de los Reyes Magos patrimonio de todos los ciudadanos independientemente de sus creencias religiosas o su ideología política. Y una tradición que se puede y se debe desvincular, al menos oficialmente, de religión organizada alguna.

La Navidad, los Reyes, las fiestas patronales no pertenecen exclusivamente a los católicos, por muy mayoritarios que sean y por muy católicos, cosa dudosa si nos ponemos histérico-históricos de verdad, que sean sus origenes. Pertenecen a toda la comunidad y representa los valores de cohesión de todos los vecinos y todos por tanto los que lo deseen tienen que estar representados. Lo que hasta hace poco se conocía como folklore y que ahora tal vez podríamos asimilar como correlato al consumo de valores o a los valores del consumo del sistema que se nos impone, pero tan respetables todos como los que emite la Iglesia para consumo de sus fieles. La festividad de los Reyes Magos tiene mucho más que ver con el imprescindible cultivo de la ilusión en los niños en tradicional fecha fija que con las necesidades de emisión de catequesis de ningún credo privado. Sea como sea si se admite simbología religiosa, y es justo que ocurra en su justa medida, hay que admitir que haya gente que no la comparta y proponga alternativas coexistentes. Se trata de sumar y no restar o más bien escamotear y prohibir.

Pero que podemos esperar de la banda de hostiahidines que se nos ha metido en el Ayuntamiento. Se empieza catequizando la Cabalgata y se acaba pidiendo la partida de bautismo a los niños que vayan a entregar la carta a los Reyes del Ayuntamiento. Al tiempo.

¡Ah! Y que vayan preparando máscaras de gas los empleados municipales a partir de febrero, cuando empiece la Cuaresma... ¡¡¡Jajajajajaja!!!


(1) Mitra nació en una cueva de una virgen, el carácter mistérico del cristianismo en los primeros siglos proviene directamente del mitraísmo, los ritos sacrificiales catárticos (toro, Cristo) y la comunión bajo las dos especies: pan y vino. El misterio de la Trinidad proviene directamente del los dos dioses (Padre e Hijo) y una sola naturaleza del mitraísmo

(2) En estos enlaces puede el lector curioso encontrar algunos (no todos, sería una labor ingente) de los pregones emitidos por distintos concejales y concejalas del Ayuntamiento de Córdoba en los 6 meses que llevan gobernando, amén de asistencia a actos de tinte estrictamente católico. UNO, DOS, TRES... Lo raro es que no hayan instaurado un pregón de la Cabalgata, en el que nuestros concejales trasladen la caspa del barroquismo cofrade al navideño, cosa que no sé si hacemos bien en apuntar, no sea que les demos ideas...

miércoles 21 de diciembre de 2011

De cuando en Córdoba no éramos tan pastueños


No siempre el pueblo de Córdoba fue tan sumiso, tan manso, tan pastueño como ahora. Hubo un momento en su historia en el que estuvo a punto de montar una verdadera revolución. Curiosamente por causas muy parecidas a las que actualmente andan pidiéndolo.

La peste había azotado a toda España a mediados del siglo XVII. Entre 1649 y 1650 murió de la enfermedad casi la mitad de la población cordobesa y los supervivientes fueron presa los años siguientes de una terrible hambruna. Bueno no todos los supervivientes, claro. Sólo los pobres, o sea la inmensísima mayoría. Los minoritarios otros, nobles y clero principalmente, se forraban mientras tanto con la especulación financiera con los precios del trigo y esas cosas de exprimir a la plebe. Ya sabéis...


La mañana del domingo 5 de mayo de 1652 una mujer se plantó a las puertas de la iglesia de San Lorenzo a la salida de misa con su hijo en los brazos. Acababa de morir. De hambre. Gritaba y lloraba loca de dolor. Otras mujeres se le unieron a coro y comenzaron a increpar a los hombres llamándolos cobardes por no defender luchando como tales la vida de sus hijos. La cosa se fue calentando y en un rato se reunieron unos 600 cordobeses indignados que se dirigieron armados con las clásicas armas de armar revoluciones populares: tenedores de madera, hoces, guadañas, etc., a la casa del corregidor, quien enterado de lo que se le venía encima se refugió en la iglesia de los Trinitarios. Posteriormente se dirigieron al obispado donde el monse de turno, acojonado, abrió sus graneros y una vez en manos de la indignada muchachada fue obligado a acompañarla para que convenciera a los nobles de la ciudad para que abrieran pacíficamente los suyos. Hecho lo cual procedieron a nombrar a otro corregidor, de sangre noble también, faltaría más, quien los convenció de que volvieran a sus casas, que él se encargaría de todo. Se hizo pan con la harina del trigo incautado y el pueblo por unos días pudo comer.

La cosa fue tan grave y tan acojonante para los poderosos que el propio rey concedió perdón a los cabecillas y proveyó diligencias para que el trigo no faltara en la ciudad por un tiempo. Pero una vez con la barriga llena, los espectáculos taurinos costeados por la nobleza funcionando a tutti plen en la Corredera cada semana y la caldera supersticiosa cociendo cerebros y soltando humo de incienso como loca, la atroz normalidad volvió su cauce. Lo de siempre, vaya. Don Teodomiro nos lo cuenta de maravilla en sus Paseos.

La mayoría de estas oportunidades de hacer una revolución en condiciones y dar la vuelta de una puta vez a la injusta tortilla se acaban perdiendo por falta de organización, de tejido ideológico conjuntivo y de valor de llegar hasta el final por parte de un pueblo adocenado. Pero hubiera sido un buen momento para que se hubiera extendido la revuelta a todo el reino y que se hubiera acabado montando una buena República Popular Barroca de los Reinos Hispánicos que hubiera abierto mucho antes las vías revolucionarias que abrirían más tarde franceses y yanquis. Igual hubiéramos contado entre los inventos del genio hispánico, junto a la fregona y el autogiro, la guillotina, esa utilísima máquina que deja los cantos de los libros hechos un primor. Ella, entre otros muchos beneficios, nos hubiera ahorrado la lacha de tener que escuchar a un aristócrata subnormal insultar a los andaluces desde uno de sus palacetes usurpados al pueblo soberano. Y tal vez, con un poco de suerte, los cofrades hoy serían historia.

Es cierto que las circunstancias, los tiempos, las creencias y los valores de aquel momento no son extrapolables a los actuales, pero sobre todo hay que tener en cuenta que esas situaciones son producto de una extensión del hambre entre las capas populares ya inaguantable, y aquí lo que se dice hambre, hambre…  Hambre... hambre... Bueno todo es empezar y como dice el recio e hirsuto refrán castellano: cuando las barbas de tu vecino veas pelar… Se empieza por un mareo en la escuela...


domingo 18 de diciembre de 2011

Cayetano de Alba viajará en la Máquina del Tiempo


Cayetano de Alba, aristócrata, quiere viajar por la máquina del tiempo a la Edad Media. Dice que allí se arreglaban los problemas mejor sin necesidad de pleitos interminables. A punta de espada. O tú o yo. Mis amigos de La Colleja le ha regalado una pa estos Reyes (con perdón).