(del laberinto al treinta)


sábado, 14 de octubre de 2017

Laberintiza que algo queda

Nada de extraño que quien dirija esas jornadas y proponga esa cita que las anuncia sea quien es y tenga la trayectoria declamatoria que tiene (1). Usando como argumento de autoridad a un escritor inglés de la estirpe de los viajeros románticos decimonónicos que no se enteró de la misa la media y que intoxicó con su simplismo nizorraideísta la historiografía de la Transición de este país da la medida de la calaña de su pensamiento. Esa concepción de que España es un país maldito por culpa de una genética cainita que la aboca a un determinismo insoslayable de lucha entre hermanos, es una de las peores falacias que el reaccionarismo hispano ha alimentado para justificar el genocidio franquista. Esa visión equipara impúdicamente a genocidas en serie con uniforme militar, paramilitar, sotana o terno y corbata, defensores sin límite alguno de un orden inmutable medieval, con movimientos obreros sindical-igualitaristas, intelectualidad racionalista y auténticamente liberal/socialista y, en definitiva, demócratas sin frontera ideológica alguna.

Según esa visión, los peores episodios de la historia de este país en los últimos cinco siglos no fueron fruto de la lucha —casi siempre suicida— por la razón y la justicia social de una parte liberada del nacionalcatolicismo contra la exterminadora de la inteligencia y la pervivencia de los privilegios de sus seculares castas dominantes que siempre ganaron todas las guerras —las únicas por cierto en los últimos 300 años— contra su propio pueblo. Esas castas que han dado lugar a que a lo auténticamente español se le denomine propiamente castizo. Lo son —nos dicen con ese desparpajo de los que van sobraos— de la genética y del determinismo histórico. Todos iguales en la culpa, la forma más sibilina de justificar cualquier cosa. De los Hunos y de los Hotros.

No sé para qué diantres ese tipo dirige la Cátedra de Resolución de Conflictos de nuestra universidad, si con sus declaraciones ya apunta claramente a cómo considera que se han de resolver: entre carneros hermanos, que gane el más fuerte. No en vano hace poquísimo fue uno de los firmantes de la carta de aguerridos profesores universitarios que pedían al estado que enviase a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y si hacía falta a la Legión con su cabra a Cataluña para resolver un conflicto cainita más, un conflicto que resumían como un laberíntico nacionalismo cerril en el eterno laberinto español.

La versión del agotamiento, 40 años después de gestarse, del fraudulento pacto entre las fuerzas del franquismo criminal con las camaleónicas izquierdas organizadas para encauzar en beneficio de ambas y sobre todo del capital internacional la fuerza reivindicativa de millones de ciudadanos que ansiaban un pacto social realmente justo, no tiene cabida en su análisis. Se trata de oscurecer el hecho de que en uno de los rincones de ese estado el putrefacto pacto (l’estaca) estaba a punto de romperse aprovechando que el juego en que se empleaban el nacionalismo burgués y el jacobinismo de corte neofranquista para realimentarse mutuamente y seguir robando ya no daba más de sí.

La ilusión de una parte importante de los habitantes de este país que hemos visto en el proceso catalán una oportunidad para romper higiénicamente ese pacto social y político viciado de origen y convertido en saco y antifaz de ladrones envueltos en banderas en su uso, y comenzar a establecer otro desde presupuestos más democráticos, ha sido aplastada por el llamamiento nacionalista rojigualda (con el pasado imborrable que arrastra) y el unanimismo en las soluciones del charol y la porra. Cainismo, laberinto o garrotismo goyesco. Cortinas de humo para justificar el mantenimiento de algunas de las instituciones más corruptas e injustas de Europa por la fuerza de una Constitución minuciosamente redactada para que las fuerzas progresistas no consigan nunca sus objetivos.

Hasta ahora no han necesitado tanques para el mantenimiento del orden, o sea de su orden. Radicaban su fuerza en la de esa Constitución tramposa y por ello mismo inmutable y en el absoluto control del espacio informativo por sus acorazadas mediáticas. Pero las cosas se les están yendo de las manos en estos tiempos en que han dejado de ejercer el monopolio de la información y poco a poco se va descubriendo que en este país el eje político está completamente desplazado y que lo que se tenía por derecha era en realidad ultraderecha franquista pura y dura y lo que pasaba por izquierda era lo que en otros países más normalizados no es más es una democracia cristiana entre liberal y ultraliberal que se justifica sólo por rutilantes medidas puntuales en el ámbito de las costumbres. Ahora que ambas han visto peligrar su beneficiosísimo reparto de papeles en el juego del saqueo en que han estado empleadas los últimos cuarenta años sólo han acertado a sacar a la calle el espantajo del miedo a los cambios unos y a las jaurías fascistas que mantenían perfectamente alimentadas en sus perreras, los otros.

Y desde luego no dudarán en resolver los nuevos conflictos justificando el uso desmedido de la fuerza bruta que mantienen en régimen —esta sí que sí— de monopolio en el cainismo y la genética guerracivilista. Los españoles (los desarmados) sólo entendemos genéticamente el lenguaje del palo.

(1) Dos de esas fazañas declamatorias las reseñé hace tiempo en estas dos entradas: El Paradigma de Córdoba, nota 2 y Rosa Regàs y los fachas cordobeses

martes, 3 de octubre de 2017

Lección de Historia en vivo

Ayer las generaciones más jóvenes pudieron asistir, por la prensa, claro, pero sobre todo por las redes, su medio natural, a uno de esos acontecimientos que pueden servir de ilustración historicista de cómo pudieron ocurrir determinados sucesos en el pasado. Debe ser difícil de entender para muchísimos de ellos cómo pudieron gestarse algunas de las tramas responsables de la tormenta de fuego que la España reaccionaria, nacionalcatólica y estamental desencadenó como Escarmiento para la otra, la ilustrada, progresista e igualitaria en 1936, que osó plantear la necesidad de convertir al estado español de una entidad esencialista —Unidad de Destino en lo Universal—, en una colectividad de ciudadanos que deciden democráticamente qué quieren ser, cómo quieren serlo y qué normas de convivencia absolutamente negociadas y periódicamente revisables van a establecer para lograrlo.

En la Mezquita-Catedral de Córdoba el obispo más mineralmente reaccionario de España arengó a autoridades y mandos policiales —todos, como católicos, teóricamente obligados a obedecerle— a cuya custodia están las armas que el pueblo ha puesto en sus manos para defender la ley y el orden del estado de derecho y que en perfecto estado de sumisión espiritual tuvieron que escuchar cómo se les indicaba que la Patria estaba en peligro. Por causa de haber abandonado a Dios, a su Dios que como católicos que son estan obligados a defender. Cuando un obispo reaccionario habla en una misa —la ceremonia antidemocrática por antonomasia, en la que sólo se exige obediencia y sumisión al celebrante— de Patria en peligro ante las autoridades, algunas perfectamente reaccionarias y otras perfectamente siseñoristas, está hablando de su Patria particular que se corresponde exactamente con sus privilegios y les está incitando a defenderla. Y ya sabéis cómo las autoridades civiles armadas y militares reaccionarias de este país suelen entender esa defensa de esa Patria en peligro. Y si no lo sabéis, esos serán los deberes de la clase de historia para hoy.

Así, que queridas últimas generaciones, atentas a los acontecimientos parecidos a los que estamos abocados a asistir en los próximos tiempos porque todo tiene un sentido y normalmente ese sentido suele estar de parte del más fuerte, del que tiene las armas y es incitado a la violencia por un energúmeno vestido con ropajes medievales.

martes, 26 de septiembre de 2017

La presentación de "La odisea de los rabadíes"


Llegaron las 20’30 del viernes por fin y ya no pude rajarme. De pronto me vi rodeado de un montón de gente que no esperaba, amigos, conocidos, desconocidos, desvirtualizados y hermanos y hasta uno de ellos que había hecho a mi cuñá conducir a carajo sacado desde Madrid para no perdérselo. Emosión a raudales. El lugar, inmejorable, el patio del Juan 23, recién regado y con un penetrante perfume a jazmines. Coronando sus columnas me intimidaron por un momento los cuatro ceñudos capiteles originales que allí viven: uno romano, dos visigodos y el último califal.

Y claro, nervios. Mi proverbial terror escénico y la no menos proverbial incapacidad de expresión oral formal en público me la volvieron a jugar. Pero bueno, al final creo que conseguí transmitir el espíritu del libro y que el cariño general que me mostraron consiguió que no sintiera tan hirientemente mis momentáneos bloqueos.

La presentación del acto fue de lujo. La entrada general la hizo el poeta José Luis Campal en nombre del CÍRCULO CULTURAL JUAN 23 y la mía mi amigo del alma Rafa Martínez, doctor en arqueología especializado en bioarqueología, en la que ha demostrado ser un verdadero maestro. Y no puedo más que sentirme profundamente agradecidos a los tres.

Mi amigo Paco Muñoz tuvo la feliz idea de grabarlo por completo y de colgarlo en la crónica que hizo de la presentación en su blog NOTAS CORDOBESAS. Si lo escucháis sabréis de que hablo cuando hablo de bloqueos. Pero bueno, es lo que hay. Intentaré prepararme mejor para la próxima. 

Como las fotos que hizo Paco están en su blog, cuelgo aquí las que hizo también mi amigo Paco Madrigal, que tiene un ojo fabuloso para el arte de jugar con un diafragma y el tiempo.

Y de regalo la magnífica entrevista que me hizo Alex Camacho para su podcast La Faltriquera, con el que además lo inauguraba. Un podcast de temas alternativos y heterodoxos cordobeses que hay que seguir estrechamente.

Y quiero agradecer también al periodista Alfonso Alba la extensa y profunda crónica que se ha currado para CORDÓPOLIS.







lunes, 18 de septiembre de 2017

Presentación de "La odisea de los rabadíes"

Por ahora sólo se puede adquirir en LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS donde además podréis tomaros uno de los escogidos vinos y en LIBRERÍA LUQUE. Aparte de en AMAZON.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Carta abierta al afectado por mi crítica de hace dos dias

EN RELACIÓN CON MI ARTÍCULO ANTERIOR Y SU REPERCUSIÓN EN EL MURO DE FACEBOOK DEL AFECTADO.

Estimado ex-amigo de Facebook:

Digo lo de ex-amigo porque usted mismo lo ha decidido, a pesar de que en el texto que acompaña a su enlace dice suponer, sin motivos, que por mi parte yo ya no lo soy. Para seguidamente bloquearme. Imagino que con el piadoso fin de evitarle a mi cuerpo el terrible escozor que produce el ser despellejado por una nutrida cohorte de sus fans. Como yo no dejé de ser su amigo de Facebook intenté entrar a defenderme y a darle a usted la oportunidad de hacerlo. De la cohorte de fans, por lo que he visto cuando alguien no ha sido tan piadoso y me ha procurado una captura de pantalla y dado el nivel dialéctico que esas criaturas, no esperaba nada e igual debería usted elegirla con un poquito más de nivel argumentativo. Pero de usted ya veo que tampoco por lo que dice que no piensa perder ni un minuto defendiéndose de las insidias de su HATER favorito. Que no es otro que yo mismo. La señora que le tendió la trampa en la que cayó como un pardillo también se despacha llamándome “el notas”, acusándome de esconderme tras un seudónimo y de haber ofendido a límite del delito a sus amigos los pedorros juntaletras de La COZ, ese infecto panfleto ultraderechista financiado por el cabildo y por el PP y que por lo que veo, han acabado dándole a ella misma la patá, probablemente por no ser suficientemente ultrafacha. Igual esa señora no sabe dos cosas: una que la Asociación de la Prensa de esta ciudad me concedió el honor hace un tiempo de montar una reunión extraordinaria para estudiar la posibilidad de denunciarme por supuestos insultos a algunos de sus miembros sin que finalmente encontrasen materia con que hacerlo porque la materia del delito no eran sino meras definiciones de los ofendidos. La otra es que con mi seudónimo escribo y publico libros en los que aparece mi foto, los presento públicamente y doy charlas y asisto a coloquios en lugares igualmente públicos. Por otro lado, los chicos del Acorazado ABC, ese diario que felicitaba en portada a Hitler por su cumple, no tuvieron absolutamente ningún problema para enviarme un burro fax en el que constaba mi nombre y mis apellidos que contenía una nada velada amenaza mediante mostración de la colmillada de sus dobermans leguleyos, por haberme chirreado merecidamente del más halitósico de sus plumillas.

Por si fuera poco uno de los de su cla, un tipo del que no debería fiarse usted ni un pelo, se lo digo de corazón, y no sólo mirándole a la cara, sino porque es un malsín nato, un acusica, un chivato de bellota de la peor calaña adicto a la delación, un sujeto que hubiera hecho carrera como ayudante de Lucero el Tenebroso o de don Bruno, que supongo que no tengo que explicarle quienes fueron, se los ha proporcionado muy diligentemente para que usted no tenga que molestarse.

Por cierto, me ha encantado eso de que ya le han contado mi triste historia y que le ha dado muchísima pena. Se lo agradezco de corazón. Muy necesitado de ella estaba.

Bueno, vamos a lo que vamos. Yerran los de su cla proclamando que intento desprestigiar su labor y su profesionalidad. No es que me disloquen las actividades con las que se gana la vida, pero las respeto profundamente. Y para mí el ganarse el pan honradamente es algo sagrado. Usted sabe que yo sé que los hay peores en su mismo gremio. Y no tengo que recordarle que la única vez que escribió en mi muro tras pedirme ser aceptado en él fue cuando me metí con su rival en el negocio, el que busca y vende fantasmagorías en la facultad de Letras, y usted se aprestó a dejar bien clarito que lo suyo era, dónde va a parar, mucho más serio.

Le repito que no es eso. La divulgación de la historia, aunque sea mediante leyendas, entre el pueblo sencillo es labor meritoria y una bonita forma de ganarse el sustento. Solo que debería limitarse a eso y no meterse en guerras, que, aunque lo salpiquen como a todos, en realidad no son suyas, o al menos no deberían serlo. Imagino que sabe de qué le hablo ¿no? Imagino que el mando enemigo no le exige para dejarle usar sus dependencias una fidelidad por escrito y a tamaño de titular de que sigue su bandera ¿verdad? Porque no creo sinceramente que dedicándose a la divulgación histórica, y muy bien por lo que dicen, no haya tenido la precaución de buscar información fidedigna entre los expertos investigadores acreditados sobre las materias que luego verterá sobre sus clientes. O en entrevistas. Pero incluso eso no tendría importancia, porque los detalles tampoco es que le interesen demasiado a la gente sencilla. Pero, ahora, si lo que se dedica a emitir es información tóxica de la que emiten las fuentes tóxicas del enemigo perfectamente elaborada con gases venenosos para crear confusión y conseguir beneficios materiales que no tienen nada que ver con las disciplinas humanísticas, entonces, qué quiere que le diga: se convierte en un soldado enemigo.

Le repito, como le dije ayer, que está muy feo soltar alegremente y con la contundencia de un enorme titular coronando su propia foto (ya la he quitado, no se preocupe) mentiras tan gordísimas elaboradas por los curas con fines de rapiña. La gente sencilla es muy crédula y se lo traga todo, sobre todo si quien lo dice tiene un cierto prestigio como profesional de la divulgación. Y usted sabe que lo que dijo ES MENTIRA. Lo del mihrab y lo de la falta de convivencia, dicho así sin referencias, aisladamente, sin contexto alguno. Que esas afirmaciones han sido elaboradas por don Manuel para denigrar a los constructores andalusíes, musulmanes, de la Mezquita y para agitar el cieno de la islamofobia histórica y para intoxicar la convivencia actual, porque no pueden soportar que el estudio objetivo de la historia demuestre que la Iglesia fue siempre mil veces más intolerante y enemiga de la diversidad que aquellos que consiguieron por dos siglos gobernar una sociedad plural inscrita en los parámetros de su época. Y que seguiría siéndolo si la sociedad civil no le hubiera limado buena parte de sus garras y colmillos. Con todas esas mentiras buscan fabricar argumentaciones-misiles de crucero para dinamitar el estudio objetivo de aquel periodo y la esencia genética del monumento del que ilegítimamente se han apropiado. Y son ellos los que politizan el debate, porque afirman sin usar pruebas, sólo con muletillas y etiquetas que funcionan como los eslóganes publicitarios, por percepción subliminal.

Y si no lo sabe, muy mal, porque está en los libros que usted debería haber manejadopara contrastar la información antes de soltarlo tan alegremente. Y si no tiene tiempo de buscarlos dígamelo que, como usted mismo dijo, tengo mucho tiempo libre y por ahora estoy de vacaciones de creación, y yo le confecciono un resumen. Sin compromiso.

sábado, 2 de septiembre de 2017

OBJETIVO: ECHAR MIERDA SOBRE AL ANDALUS

Los moros eran unos intolerantes y además incapaces de crear arte alguno

Para acceder al contenido de la entrevista objeto de esta crítica picar en la imagen.

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Es desolador asistir a la imparable extensión intoxicadora del discurso nacionalcatólico emitido por el cabildo catedralicio cordobés y por las fuerzas de la reacción historiográfica nacionalista española con el fin de neutralizar el estudio objetivo y normalizado del pasado andalusí de esta ciudad como capital del estado omeya medieval y sus logros políticos, culturales y sociales. Pero sobre todo el del monumento emblema de ese estado: La Mezquita.

No les faltan motivos para ser combativos: la racionalidad democrática de la parte más independiente de sus habitantes se resiste tenazmente a dejarse arrabatar y manipular el más preciado de sus símbolos. Tras la batalla jurídica viene, pues, la simbólica. Nada mejor que contaminar todos los discursos cuyos emisores dependan de una manera u otra de la dadivosidad de ese cabildo. Que son muchos: mutada la mafia episcobancaria de la que tantos estómagos agradecidos dependían, ahora le toca al sector periodístico, turístico y divulgativo mostrarse agradecido, plegándose al discurso intoxicador de la mafia purpurada o morir en el intento de ser rigurosos, objetivos y ofrecer un producto con sello de calidad disciplinar. Porque para eso son los putos amos del cotarro como proporcionadores de empleos a cambio de fidelidad perruna.

A ello responde esa monótona y reaccionaria, por mucho que esa mona maniática se vista con la seda posmoderna, cantinela que entona la falsedad de la convivencia de las tres religiones en el seno de la cultura clásica andalusí y de paso pisotea el mito de la tolerancia de los omeyas. Sin venir a cuento la mayoría de las veces y con el único fin de crear opinión. Como he dedicado un tercio de mi libro CATEDRAL antes muerta que MEZQUITA a desmontar uno a uno los insidiosos argumentos nacionalcatólicos sobre el tema y las descacharrantes ucronías en las que se basan sin ofrecer correlato probatorio alguno, no voy a extenderme aquí. Sólo anotar que sí, que la omeya no fue una democracia idílica, sino un estado autoritario medieval como todos los de la época que persiguió sin piedad la disidencia, tanto dentro de la religión islámica como de la cristiana, en el caso de jariyíes o masarritas (musulmanes) o de los terroristas suicidas cristianos que intentaban dinamitar una paz social que, para el momento histórico y en relación a los reinos que lo rodeaban, se presentaba como rigurosamente avanzada.

Poner como ejemplo de esa carencia de tolerancia el que los distintos colectivos confesionales vivían en barrios separados es una insidia fruto sólo de siseñorismo o de un desconocimiento absoluto de las sociedades de la época y si eso, también de las actuales, donde las poblaciones, de grado o fuerza, tienden a agruparse en barrios étnicamente homogéneos.

Y en cuando a lo de la convivencia o no convivencia (concepto actual, pero legítimamente instrumental y que González Alcantud sustituye muy agudamente por el de convivialidad) hay que ponerlo siempre en relación con algo, con situaciones pasadas y futuras, pero sobre todo con otras entidades estatales coetáneas. Pero podría recordarse, solo por ponernos al mismo nivel de cutrez argumentativa, que en la corte de Al-Hakam I el visir era el conde de los cristianos y su ayuda de cámara se llamaba Jacinto y que en la de Abd al-Rahman II tenemos constancia (porque lo cuentan los propios cristianos) de que existían muchos funcionarios que lo eran sin que su credo les impidiera ejercer altas funciones oficiales. Tenían que pagar un impuesto, eso sí, pero teniendo en cuenta que el estado visigodo, cogobernado por la propia Iglesia, estaba en 711 empleado en la organización de una solución final para los judíos, supongo que puede defenderse sin rubor que es mejor un estado discriminante que no otro exterminante, como mismamente el de los Reyes Católicos de Castilla y de Aragón. Donde si debía haber mucha convivencia era en los reinos hispanos cristianos norteños del siglo X. Dónde va a parar.

El mito de la convivencia de Al Andalus surge sólo como necesidad de buscar un paradigma que contraponer al de la infinita crueldad e índole genocida y uniformadora de la España unificada bajo el báculo de la Iglesia Católica. Y eso es lo que no pueden soportar los curas y ese es el alcaloide que obligan a colocar en el incensario a su monaguillato de periodistas, divulgadores y guías turísticos. Para que las comparaciones bajo notario no puedan ser posibles. Echando mierda sobre Al Andalus sólo buscan esmerilan sus propios crímenes. Como la pasión hermana de echar mierda sobre la República busca esmerilar el genocidio franquista del que la Iglesia fue cómplice.

La segunda perla de la entrevista es esa afirmación rotunda (para explicar lo de las tres culturas) de que LA PARADOJA ES QUE EL MIHRAB DE LA MEZQUITA LO CONSTRUYERON LOS CRISTIANOS. Esa afirmación que, obviamente, como iba buscando la entrevistadora cobrante, además del que le acoge la entrevista, de un medio nacionalcatólico que se mantiene con la pasta del cabildo y del PP, terminó de titular, puede considerarse fruto de un siseñorismo en supuesto grado elevado tanto como de niputaideísmo en grado supino. Aparte de que igual el entrevistado pasa a la historia como descubridor de una crónica andalusí en la que se dice que los bizantinos mandaron arquitectos a Al Andalus para construir el mihrab, porque obviamente los moros que gobernaron Córdoba eran unos beduinazos salidos del desierto con sus tiendas, como defiende el hechicero Nieto Cumplido, y tuvieron que copiar y dejarse hacer todo. O como dijera ese pozo de sabiduría que es nuestro ínclito obispo Demetrio, la Mezquita es arte cristiano y los moros sólo pusieron el dinero.

La profesora Calvo Capilla que ha estudiado con profusión los programas arquitectónicos, decorativos e iconográficos de la Mezquita de Córdoba dedica varias páginas (87-108) de su voluminoso libro Las mezquitas de Al Andalus a demostrar que toda la ampliación de Alhakam II constituye la cumbre evolutiva de un estilo arquitectónico completamente propio del estado omeya cordobés que comenzó con la construcción de la primera mezquita y continuó en Madinat Al-Zahara, en el que se entrecruzan sincréticamente todos las corrientes artísticas del Mediterráneo, desde las bizantinas, herederas del mundo grecorromano, hasta los programas constructivos de la nueva espiritualidad islámica surgidos en la Siria del siglo VII y los abasíes posteriores. Y que las suras del Corán que los cubren forman, cuidadosamente elegidas, parte de un minucioso plan de afirmación de poder filosófico, religioso y jurídico estrictamente omeya andalusí. Y que el hecho de solicitar/aceptar colaboración en la obra a/de Bizancio no consintió más que en un juego diplomático que beneficiaba a ambos estados por igual. Al omeya le sirve como signo de poderío económico y de paso para emular la decoración de la Mezquita de Damasco, la de los antepasados de sus gobernantes, mientras que al bizantino le coloca en un privilegiado estatus de oferente de regalos de alto valor suntuario.

Por su parte, Alberto Montejo ha, así mismo, demostrado que el programa decorativo floral, tanto de los relieves de Medina Azahara como de los mosaicos del mihrab responden a un elaboradísimo plan iconográfico de representación del poder que atiende a las necesidades de afianzamiento local de la dinastía omeya y que, por lo tanto, no fueron concepción de ningún genio cristiano venido de fuera, sino de los artistas andalusíes al servicio de la corte omeya.

No hay ningún texto de la cronística andalusí que diga, como afirma el entrevistado, que el emperador bizantino enviara arquitectos. Sólo Ibn Idhari, el cronista maghrebí del siglo XIV, que utilizaba textos anteriores, hace referencia al envío de un maestro artesano experto musivario acompañado de una cantidad elevada de teselas ya confeccionadas y al que se le asignaron varios artesanos andalusíes para que le ayudaran en la tarea de armar las figuraciones que le fueran indicadas por los diseñadores omeyas.

Pero nada de eso importa. La periodista necesitaba un titular nacionalcatólico, una etiqueta que vender al cabildo y nuestro divulgador, que confiesa por lo demás no ser experto en historia de la ciudad, se lo ha proporcionado gustosamente. Para qué estudiar antes de divulgar si para la cultura mugrienta que se consume en esta ciudad sobran y bastan los eslóganes publicitarios al servicio del poder que otorga posibilidades de poder pagar las letras del piso o los colegios de los niños. Y que son los que nutren esa gelatina infame que conforma el pensamiento salmorejistaní, ese que tiene su templo y se emite con sobrada autosuficiencia acodado en la barra del Carrasquín.

Otro día, si eso, comento el delicado detalle de primar el turismo de australopitecos despedidores de soltería porque deja migajas eurísticas en la ciudad sobre el de las excursiones del Inserso de abuelos sin posibles que vienen a disfrutar de las florecicas y las maceticas de nuestros patios con las habas contadas de sus pensiones.