(del laberinto al treinta)


viernes 3 de julio de 2009

La segunda desislamización de la Mezquita de Córdoba (II)

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Pero el agresivo proceso de desislamización de la Mezquita en la que la Iglesia cordobesa se encuentra embarcada no se queda sólo en la redacción del folleto/panfleto que se entrega a los visitantes y que comenté en la entrada anterior, sino que se extiende también al control férreo de la información que el reducido grupo de guías turísticos que gozan del monopolio y que son minuciosamente examinados y acreditados por el Cabildo darán a los visitantes. La Asociación de guías turísticos de Andalucía ha intentado hacer que la Iglesia cumpla la ley permitiendo a los guías acreditados del resto de la comunidad, incomprensiblemente sin éxito, ejercer su profesión dentro de la Mezquita. Incluso se manifestaron junto al monumento recientemente sin avances en la, por otra parte, inexistente, negociación. La Iglesia tiene el poder de acreditar a los que ella considera idóneos, es decir a los que se pliegan de grado o fuerza al relato inventado por sus ideólogos para desislamizar el monumento. La consideración que me merecen esos guías-catequistas que consienten la discriminación de sus compañeros, pudiendo ellos gozar de todos los privilegios en el resto de monumentos de la comunidad, se balancea rozando varios calificativos de distinta intensidad ofensiva según fueran los eximentes que pudieran presentar en su descargo.


Pero la marmita donde bulle el caldivache donde se cuece el corpus teórico de la desislamización de la Mezquita tiene su hogar en una oscura covachuela sita en el propio monumento: el Archivo Catedralicio.


En él habitacula o habitacura el archivero mayor, de nombre Manuel Nieto Cumplido, personaje extraño y ligeramente siniestro que, cual viejo avaro de novela decimonónica, atesora para él solo la colección de información histórica más importante de la ciudad. En mis tiempos de estudiante de Historia se me aconsejó vivamente, desde los propios departamentos del ramo, procurar que cualquier estudio que emprendiera para la tesina, la tesis o por simplemente por matar el rato, no necesitara acceder a los tesoros de don Manuel y los lamentos por su febril e inflexible decisión de publicar él solito, sin ayuda de profesionales universitarios, la documentación por él custodiada, eran frecuentes entre los profesores y los alumnos.


Don Manuel pasa en la ciudad por ser el mayor experto en la Mezquita de Córdoba (antes mezquita y ahora en funciones de catedral católica) del mundo mundial y parte del extranjero interplanetario. Yo no voy a entrar a valorar sus conocimientos sobre el tema del arte omeya, aunque la opinión generalizada es que su obra monumental (por voluminosa) sobre el monumento no consiste más que en un refrito más o menos socarrado de varias docenas de estudios de expertos más acreditados. Pero sí en la interpretación que de la esencia del monumento hace nuestro alquimista ensotanado en ella, su única aportación original al conocimiento universal del mismo.


En la primera edición de su obra principal LA MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA todavía no aparecían, si bien se adivinaban ya por el uso de ciertos aliños, los olores del cocimiento que andaba preparando en su zaquizamí nuestro hechicero. Es en algunas publicaciones posteriores (fundamentalmente en una editada en Granada a medias con su fiel ayudante Luis Recio Mateo) donde comienzan en su hermético caldivache a transmutarse las férreas certezas históricas convencionales en áureas verdades reveladas. Y en la reciente reedición, cuyo título transmuta misteriosamente en sólo LA CATEDRAL DE CÓRDOBA de Cajasur donde las plasma ya de una forma definitiva.


Don Manuel desislamiza la Mezquita de Córdoba de un plumazo. No se trataría del primer monumento árabe de la España islámica sino del último edificio helenístico de Occidente. Incide frecuentemente en esta idea y trata de restañar el escándalo intelectual que provoca con apuntes del calibre de por muy extraño que parezca este monumento fue levantado bajo las corrientes artísticas del arte grecorromano y bizantino para la oración islámica, pero es un ornamento prestado que tomó el Islam. Los ejemplos que coloca nuestro buen hechicero para hacernos entender su revolucionario descubrimiento histórico-alquímico son deliciosamente delirantes, destacando sobre todo éste, de candorosa acidez: así como la filosofía de Aristóteles traducida al árabe no se puede considerar filosofía árabe, este monumento, levantado sobre las bases de las corrientes artísticas del arte grecorromano y bizantino, no se puede decir que sea árabe... aunque... la ampliación de Al-Hakam II, hecha por bizantinos y no por la genialidad árabe, lo convierte en un monumento excepcional.


El mensaje fetén con que don Manuel quiere iluminar las oscuras cavernas de nuestras añejas certezas es que la Mezquita de Córdoba no es un monumento árabe, como su aspecto aparentemente indica, sino propiamente cristiano o como mucho hispano-romano. Se supone que la causa, aunque no la diga para no herir susceptibilidades, es que los árabes tienen menos imaginación que un camello y aunque son capaces de derribar iglesias son incapaces de levantar edificios originales para ellos mismos.


Lo jodido de esta solemne soplapollez cómico taurino islamofóbica es que no ha sido contestada en el ámbito intelectual de esta ciudad por nadie. Absolutamente por nadie salvo por alguien que mostró en su momento el mismo estupor que este modesto escribidor de blogs por ese unánime silencio de tumba, tan propio de esta ciudad, que nunca se sabe si es fruto del miedo, de la desidia o de la estolidez.


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Es una pena que se encuentre actualmente en obras una página muy divertida que tiene un par de años de existencia y que responde al espíritu ciberpicaresco de tantos personajes que chupan del bote público. Al calor del tema de la Alianza de Civilizaciones, personajes ultracatólicos y ultratreaccionarios que en el fondo sienten ese título y esa idea como un pellizco en el hígado, no tienen empacho en poner tienda para vender las motos de las instituciones a cambio de la comisión subvencional correspondiente. La página se llama La Mezquita Catedral de Córdoba, Símbolo de Alianza de Civilizaciones y viene perfectamente bendecida por los caudales de la Junta, el Ayuntamiento, los Fondos FEDER y el Patronato Provincial de Turismo de Córdoba, amén de por algunos vendedores de flamenquines y salmorejo. La confecciona un paniaguado del Cabildo, por iniciales L.R.M., que tiene que hacer de tripas corazón y colocar el título de Mezquita antes del de Catedral contraviniendo, temporalmente y sólo por la fuerza mayor de trincar la pasta, los mandatos de Don Manuel, su mentor principal. La página es una especie de chamarilería en la que se exponen las cosas más heterogéneas, la inmensa mayoría sin el más mínimo interés. De las civilizaciones sólo parece existir en ella la católica apostólica romana sobresaliendo las continuas loas turiferarias al actual Jefe del Estado Vaticano y a la Iglesia, manteniendo una prudentísima distancia de todo lo demás, tanto gubernamental como de las religiones de la competencia, aunque no puede evitar algún torvo pellizco de monja lanzado a traición como el del artículo titulado: el laicista Zapatero en una fiesta musulmana. De los valores de la religión islámica ni mu. Y de la otra... ¿Hay algo judío en la Mezquita? Pues sí, qué se creían ustedes, si no no sería la Mezquita Catedral Alianza de Civilizaciones. Porque la Mezquita Catedral, aparte de basílica visigótica fue anteriormente templo romano y, flipa, flipa, tronko, que es gratis: un ¡¡¡TEMPLO DE SALOMÓN!!! Y digo yo que por qué no un centro ceremonial chichimeca y así conseguía también subvención de la Revolución Bolivariana de Chávez.


Pero lo mejor de la página eran los vídeos en los que don Manuel Nieto Cumplido presentaba un libro. En esos videos, ahora desactivados, el archivero hechicero desmontaba una a una las supuestas genialidades de los omeyas para construirse templos donde rezar. Todo, absolutamente todo lo que existe en la Mezquita de Córdoba pertenece al genio cristiano y occidental. Nada, absolutamente al de la nube de langostas del desierto. Una pena. Esperamos que pronto vuelvan a activarse y podamos convertirlos en fuente inagotable de diversión en las escuelas y facultades de arte de este país.


La cuarta pata de este banco tendría que ser la descacharrante historia de cómo los curas consiguieron convertir el espectáculo multimierda nocturno folklórico moruno ideado para la Mezquita por unos sistemas neuronales embotados por el consumo de salmorejo y devotos de Nuestra Señora de las Pernotasiones en una experiencia místico catequética de raíz estrictamente católica, con gregoriano de fondo y latiguillos catecismales emitidos con voz cavernosa bajo el crucero de la Catedral. Penosa historia donde las haya que ya fue suficientemente ensolfada en esta taberna.


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miércoles 1 de julio de 2009

La segunda desislamización de la Mezquita de Córdoba (I)


Holmes explicaba que cuando se conquista un pueblo hay que destruir sus templos. Además, lo primero que trae esa conquista, como escribe Gonçalo M. Tavares en Un hombre: Klaus Klump, es la imposición de otra música. Porque la música es una señal de humillación: "Si quien ha llegado impone su música es porque el mundo ha cambiado, y mañana serás un extranjero en el lugar que antes era tu casa. Ocupan tu casa cuando ponen otra música".

M. A. Aguilar



A los amigos que vienen por Córdoba y deciden visitar la Mezquita suelo decirles que comprueben cómo nada más entrar, en el mismo momento en que cojan el folleto explicativo que va incluido en el precio de la entrada, serán víctimas de un intento de engaño por parte de los dueños y responsables del monumento. Efectivamente ese folleto no es más que un panfleto catequético que sustenta un burdo intento de manipulación de la historia y la esencia del lugar con exclusivos fines propagandísticos del producto espiritual que allí se vende. No siempre fue así y puede afirmarse que el hecho forma parte de la yihad fundamentalista en la que la Iglesia Católica viene empeñada desde que accediera al trono del Reino Vaticano el Impresentable Organista de Cracovia, Woytila, y quien le movía los labios en la oscuridad, el cardenal y actual Papa Ratzinger, con la misión de desmontar cuidadosamente el tímido aggiornamiento que el Concilio Vaticano II había conseguido en lo referente a la doctrina social y al diálogo con otras religiones. Desde entonces en la sede episcopal cordobesa se decidió un plan muy sibilino para, en consonancia con los vientos fundamentalistas que venían de Roma y acicatados por ciertas exigencias de conversos musulmanes de compartir rezo, reinterpretar la historia del monumento mediante una serie de descaradas mutaciones en el discurso oficial de explicación del mismo. El fin de tal manipulación no es sino alcanzar su completa desislamización, hacerle perder su origen islámico e inculcar la idea de que se trató de un templo católico desde siempre que fue usurpado durante un periodo de su historia por otro culto bárbaro y cruel venido de fuera, que no le aportó nada original, para ser final y felizmente restituido a su función originaria.


Para abrir boca podemos usar una prueba del algodón de comparar un ejemplar del mismo folleto que se entregaba hace unos años con el actual.


Empecemos por la portada y el título: En aquél, de los años 80, se llamaba al monumento Mezquita-Catedral, ( GUÍA BREVE DE LA MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA) y presentaba tres recortes de vistas de grabados del siglo XIX con imágenes de la mezquita propiamente dicha y uno pequeño, abajo, de la catedral incrustada en su centro.


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De la portada del nuevo folleto ha sido eliminada la palabra MEZQUITA y se titula ya solamente LA CATEDRAL DE CÓRDOBA (Testigo vivo de nuestra Historia) y consta de una sola imagen de una vista de la nave que lleva al mihrab, pero tomada de forma que la bóveda que se aprecia y el arco que enmarca en conjunto son de construcción gótica. La parte católica, pues, primando sobre la islámica.


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Pero es en el interior y en los propios textos explicativos donde encontramos mejores pruebas de la mutación. En la antigua el texto se embarcaba desde el primer momento en una explicación de la evolución del monumento siguiendo los criterios más aceptados por la historiografía mundial, apoyado además por una cita del arquitecto e historiador del arte Fernando Chueca:


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Seguidamente se emplea en la descripción de los diferentes elementos del monumento sin salirse del guión de la ortodoxia comunmente aceptada.


En el segundo folleto, el que proporcionan actualmente, la explicación se encuentra guarnecida arriba y abajo por sendas fotografías de elementos cristianos: una lápida y un friso paleocristianos. El texto está dividido en dos partes El epígrafe de la primera reza (nunca mejor dicho): IGLESIA MADRE DE LA DIÓCESIS que da pie a una puesta en claro de lo que para los dueños del monumento representa y lo que quieren que represente también para los visitantes: un lugar exclusivamente de culto católico. Que se entienda que la grandiosa arquitectura es sólo el envoltorio del producto que en allí se vende: catolicismo preconciliar. Y que se invita a la distinguida clientela a consumirlo.


En el segundo cuerpo y bajo el epígrafe LOS ORÍGENES, se incide vehementemente en el hecho de que en el lugar que hoy ocupa la mezquita hubo una iglesia visigoda destruida por los musulmanes para construirla. Lo que lleva al autor del panfleto a lanzar un finísimo pellizco de monja, clave de todo el asunto: ese hecho demuestra la falacia del mito de la tolerancia que supuestamente se cultivó en Al Andalus.


Pero donde el panfleto moderno se muestra más delirantemente absurdo es en la parte de explicación del templo islámico, apuntando ya en el propio epígrafe la consideración que tiene de él: LA INTERVENCIÓN ISLÁMICA. Es decir que lo que trata de inculcarnos el autor es que en realidad la mezquita construida como aljama principal de la capital de Al Andalus no fue una original creación de los invasores musulmanes (que sucedieron a los invasores visigodos, pero cristianos), sino un reforma para adaptarla a su culto, de una estructura cristiana previa. A eso apunta la palabra intervención, según mis humildes conocimientos. La estolidez del redactor no para en mientes de que previamente ha hablado de la total destrucción de la basílica cristiana. Y sobre lo que ya no existe no se puede intervenir.


Seguidamente desgrana ya más o menos ortodoxamente las etapas constructivas del templo islámico, pero eliminando cuidadosamente cualquier mención a las aportaciones más importantes de los arquitectos islámicos e incidiendo por el contrario y morosamente en todas y cada una de sus probables o probadas influencias de la arquitectura hispanorromana de raíz cristiana. Afirmar rotundamente que el bicolorismo de los arcos de la mezquita, una de sus señas de identidad más importantes, fue copiado por los árabes del palacio episcopal encontrado en Cercadilla habla de la falta de escrúpulos de nuestro panfletario autor a la hora de arrimar el ascua a su sardina. Y de su afición a los traidores pellizcos de monja habla el hecho de que de los siete renglones que dedica a su condensada explicación de la parte de la ampliación de Abderraman II uno lo haga incidiendo en las persecuciones que en ese tiempo se infligieron a los cristianos.


Es una verdadera obsesión la que tienen los curas con el tema del mito de la tolerancia en Al Andalus. Y no les falta razón desde su punto de vista para cultivarla, porque saben perfectamente que los mitos no surgen porque sí, sino que tienen siempre un fondo de verdad y que nacen siempre para resaltar una comparación entre unos tiempos y otros, entre unos hombres y otros, entre unas crueldades y otras.


Es cierto que se trata de un mito que ha sido usado hasta la náusea por tirios y troyanos, por islamófilos de raíz tanto goytisoliana como neoconversa, por rapsodas y exaltadores localistas de las glorias de pasados jurásicos, por catedráticos de la de Nobles Caspas y Bellas Tretas, por guías turísticos más o menos ilustrados, por ministros del ramo muñidores de beatífico ecumenismo, para vender flamenquines, erudición o buenismo, y que adolece generalmente de una falta sistemática de aplicación de los más mínimos controles historiográficos serios y de exceso de aplicación de criterios conceptuales propios de la actualidad. Pero lo que sí se puede afirmar es que si surgió, a lo largo del siglo XIX, fue porque cuando se comenzó a estudiar la sangrienta historia de este país con criterios más objetivos y no anclados en las visiones contrarreformistas anteriores se sintió la necesidad instintiva de su creación como hito paradisíaco o edad de oro excepcionales en la secuencia de las crueldades sin fin que la han jalonado.


La Historia de Al Andalus es muy larga, nada menos que 8 siglos, en los que lógicamente hubo de todo, pero lo que sí está comprobado es que en la mayoría de los periodos los cristianos y los judíos no fueron perseguidos y se les permitió su culto a pesar de que se les cobrara un impuesto. El autor del panfletazo con una ausencia de vergüenza a prueba de bombas afirma que la destrucción de la iglesia de San Vicente, que ocurrió a mediados del siglo VIII cuestiona el tópico de la tolerancia que supuestamente se cultivaba en la Córdoba del momento, en un intento descarado de contaminar con ese cuestionamiento el resto de los periodos. Hay que decirle, por otra parte, al tipo este que la destrucción se llevó a cabo tras una compra legalizada, lo que desde luego no ocurrió con todas las mezquitas que fueron destruidas sin más a los pocos días de la conquista del rey cristiano santificado y sin que puedan servir ninguno de los dos hechos para marcar moralmente actuaciones del pasado con criterios actuales.


A la Iglesia le sale la verde bilis cuando se le enfrenta con el hecho contrastado de que así como otras religiones oficiales fueron tolerantes en líneas generales con las de la competencia, la Católica se caracterizó siempre por una crueldad sin límites y una tendencia generalizada a la persecución y la expulsión. Nadie habla nunca de los cientos de miles de mártires paganos que fueron asesinados u obligados a convertirse por las autoridades tras su entronización como religión oficial del Imperio en un número infinitamente mayor que el de los cristianos que fueron comidos por los leones de Diocleciano. Pero, claro, aquellos no tuvieron la oportunidad de ser ensalzados hasta la nausea y por los siglos de los siglos: no quedó ni uno. O sólo hay que contemplar las persecuciones de herejes, las expulsiones de los judíos primero y de los moriscos, obligados previamente a convertirse, más tarde. O la conversión forzosa de los indios americanos. O la Inquisición. Y todo ello en épocas donde los derechos humanos ya habían sido germinalmente enunciados. Frente a todo eso la normalidad de Al Andalus no es que quede mitificada, es que resplandece como un faro de humanidad.


Los árabes andalusíes no fueron ni más tolerantes ni menos que otras culturas. Lo que les hace contrastar es la propia crueldad milenaria de ese pozo de intolerancia que fue siempre la Iglesia Católica.


La parte que el panfletario dedica a LA TRANSFORMACIÓN CRISTIANA ocupa bastante más líneas que la INTERVENCIÓN ISLÁMICA y desde luego el relato de la conquista y de la conversión inmediata de la Mezquita en iglesia sí que habla de la tolerancia cristiana. Allí no hubo expropiación remunerada, sólo simple y puro arrebato, derecho de conquista.


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El infumable folletazo termina con una estomagante REFLEXIÓN acerca de la supuesta certeza de que la mezquita se conservara gracias a su conversión en catedral. Pero no hace ninguna referencia al hecho de que la catedral incrustada en su centro en el siglo XVI fue fruto de un dislocado empeño de la Iglesia de destruir parte del edificio para llenarlo de angelotes y que contó con la férrea oposición de las autoridades civiles de la época, que fueron excomulgadas por ello. La reflexión culmina con un emplaste teológico pseudopoético digno de figurar en uno de esos posters que cuelgan las adolescentes sensibles en sus cuartos para tratar de ser mejores con sus amiguitas.


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Alguien debería decirle a este esforzado panfletario y a sus empleadores que por mucho que se empeñen los visitantes vienen a ver la MEZQUITA, o sea la MEZQUITA, y no la catedral y que ambas cosas, aunque compartan espacio, no son lo mismo. Y desde luego a lo que no vienen es a que se les caliente la cabeza con apolilladas doctrinas vaticanas. Lo jodido de todo este asunto es cómo colaboran a la creación de esta gran falacia profesionales de prestigio con su aquiescencia o con su silencio. Arquitectos y arqueólogos a sueldo del Cabildo que seguramente se reirán para sus adentros de las cretinadas curiales, pero que callan siempre convenientemente su opinión.

II PARTE

Más de lo de siempre

Sigo muy de cerca el drama de Honduras. Y hay algo, después de haber bebido en múltiples fuentes que me suena a conocido, aunque ahora la hipocresía general es infinitamente mayor y es más difícil detectar exactamente el qué. El último gilipollas que aplaudió un golpe de estado gorilesco a la americana fue el ínclito Hombrecillo Insufrible, cuando jaleó al que se le montó al también golpista renacido garantista Chávez. Pero desde entonces los aspavientos democratistas tienen más papel en el teatrillo del mundo y las verdaderas causas de las mismas cacicadas de siempre suelen maquillarse más.

Honduras tiene una enorme base americana, Palmerola. Esa base fue la idem desde la que se martirizó sin ninguna piedad la revolución sandinista durante muchos años. Un hijodelagranputa llamado John Negroponte organizó en los años 80 una enorme mafia para subvencionar a bandas de criminales a sueldo que arrasaron y quemaron pueblos nicaragüenses, mataron cientos de niños, violaron mujeres, torturaron con final “D” a miles de campesinos y fue el jefe virtual del ejército hondureño que tenía hasta entonces la única misión de proteger a una de las oligarquías más explotadoras de América del Sur, que ya es decir, de su propio pueblo. Y garantizar la extracción de beneficios de las empresas norteamericanas que ordeñaban los recursos del país. Todos los militares hondureños con más de dos estrellas en los hombros fueron “sus hombres”. Son los que han secuestrado y expulsado (qué detalle, si hubiera ocurrido en tiempos de Kissinger lo hubieran balaceado como hicieron con Allende en Chile). Siempre consideraron como sus jefes naturales a los militares norteamericanos que los amamantaron.

En Honduras ganó las elecciones un neoliberal que se convirtió al bolivarismo chavista por obra y gracia de un viaje a Cuba. Y ha solicitado que la base americana se abra a vuelos comerciales, como inicio de un proceso que parece indicar no sólo que China acabará sustituyendo a los gringos como principal socio económico, sino que, como está firmado en el acuerdo bilateral, la base sea devuelta cuando lo solicite el gobierno elegido por el pueblo hondureño. Eso por no hablar de su alianza con el eje bolivariano. Un eje que amenaza con desbancar definitivamente a EE.UU del control real de América Latina. Un durísimo golpe para el Pentágono.

¿Qué ha pasado? Bueno, todo el mundo, Obama el primero, se han aprestado a condenar el golpe, con la boca más o menos chica. Y han prometido la restitución del presidente expulsado y la restitución de la democracia violada. ¿Entonces? ¿Se trata de una prueba que los servicios secretos que velan por los intereses económicos norteamericanos, que siguen siendo los mismos de siempre, han puesto al incógnito presidente coloreado? ¿Un aviso para él, de lo que debería de hacer con países más importantes? Yo no dejo de darle vueltas. Pero claro, yo es que soy un jodido antinorteamericano visceral, al que no se debe hacer demasiado caso.

Al menos me consuela que Pascual Serrano, de quien ando por leer su último libro Desinformación, me acompañe en las sospechas.

Negroponte siguió ascendiendo en su vertiginosa carrera de hijodelagranputa laureado y acabó en Irak de embajador, el mismo cargo que ejerció en Honduras.

Hoy mismo Isaac Rosa publicaba el siguiente artículo en Público:



Barra libre de petróleo para celebrarlo



“Cualquier compañía petrolera que pretenda ir en serio en los próximos años tiene que entrar en Irak” -Stephen Chazen, Director Financiero de Occidental Petroleum-


Como saben, los iraquíes están hoy de fiesta. Tras más de seis años de ocupación, las tropas estadounidenses se retiran de las ciudades y dejan la seguridad a las fuerzas locales. Para celebrarlo, el gobierno ha declarado festiva la jornada, bautizada como “Día de la Soberanía Nacional”, y habrá grandes celebraciones. Es tanta la alegría, que las autoridades se han puesto espléndidas y han invitado a la fiesta a las compañías petroleras extranjeras.

Si el día de hoy es histórico en Irak no lo es tanto por la retirada militar (relativa, pues permanecerán miles de soldados en sus enormes bases y conservarán su poder para intervenir), sino porque se abre el mercado petrolífero a las compañías privadas tras casi cuatro décadas de nacionalización. Fíjense qué casualidad tan tonta, eh. Que el día que los iraquíes están distraídos celebrando el repliegue yanqui, ese mismo día se organice la primera gran licitación de contratos de explotación.

Lo que los iraquíes ganan hoy en soberanía lo pierden con creces en la soberanía sobre sus recursos, que aunque siguen siendo de propiedad nacional, serán explotados por las multinacionales, en el que promete ser un enorme negocio: la tercera reserva de petróleo del planeta, de muy fácil extracción –de los más baratos de obtener-, en uno de los países más corruptos del mundo, y sin haber aprobado siquiera una ley de hidrocarburos que fije las condiciones. Así, los contratos los asignará el gobierno, sin necesidad de que los apruebe el Parlamento. Y hasta ahora los movimientos de las compañías petroleras, apoyadas por la diplomacia de sus países, han sido más bien oscuros. Lo dicho, un día de fiesta.

jueves 25 de junio de 2009

El misterio del voto rojo cordobés

Publicado previamente en LA CALLEJA

VPPO

Muchos de mis amigos de ciudades con gobiernos municipales o autonómicos en manos de la derecha perifascista española siguen sin creerme cuando les digo que Córdoba, a pesar de contar con un gobierno de Izquierda Unida aliada con el PSOE, es una ciudad profundamente de derechas, exactamente igual que Málaga y Madrid o su Comunidad, y que votaría a un alcalde del PP, incluso a un candidato tan incoloro, inodoro e insípido como el Niño del Flequillo que se presenta aquí. Y lo que es peor en ese votaría se incluyen las clases populares, tan cretinas como las madrileñas, empeñadas en que aquellos que representan los intereses de los ricos les desmonten los servicios públicos (sanidad y escuela pública) que son su único bien perdurable, en dar razón al secular proverbio mongolés de que no hay nada más tonto que un pobre de derechas. ¿Cuál es elemento modificador que hace que tenga que usar el condicional del verbo que indica el hecho de elegir a quien deba administrar el bien común? ¿Acaso las clases populares cordobesas, en perpetua crisis estructural, tienen un gen especial de lucidez del que carecen los madrileños que les impele a no votar a sus enemigos naturales de clase? ¿Acaso tienen una formación política y una intuición ética que les lleva a colocar sistemáticamente a presuntos progresistas adalides de la solidaridad social y la planificación racional de la administración de los recursos en los cargos municipales? Nada de eso queridos amigos. Nuestros políticos de los partidos con siglas que apuntan a esas características sólo son un poquititito mejor que los que representan esencialmente los intereses de las clases poderosas, la perpetuación voceada del sistema actual de injusticias, porque al menos tienen que retratarse de vez en cuando con alguna espectacular medida progresista (siempre bienvenida) que choque contra la moral católica para sacar pecho. Pero en realidad sólo son unos íncubos especializados en administrar la miseria moral del capitalismo. De la material ya se encargan los propios dueños sin problemas.

No, el elemento corrector que hace que haya que decir votaría en lugar de vota se debe a un invento genuinamente cordobés, un mecanismo sumamente ingenioso que sólo podía surgir de la mente de unos profesionales de la escuela del famoso fulerismo andaluz por el que nos conocen a los habitantes de esta bendita tierra hasta en la Conchinchina, diseñado y puesto en funcionamiento tras algunos tanteos experimentales exitosos en los años 80 en las oficinas de urbanismo del ayuntamiento cordobés: las VPPO (Viviendas Piratas de Protección Oficial). Básicamente se trataba de sustituir la construcción de VPO (Viviendas de Protección Oficial) prometidas incansablemente en los programas de campaña electoral, por una política de vista gorda a todo el que quisiera construírselas ilegalmente en terrenos prohibidos.

La cosa comenzó cuando comprendieron que el Tirón Anguita no iba a durar siempre. Y que la casta política que medró a su sombra no aguantaría ni un derechazo en próximas elecciones. Así la política de mano dura con los primeros piratas de los primerísimos años fue sustituida muy pronto y conscientemente por una apenas disimulada invitación al delito, basada en el principio de que tu mano izquierda no sepa qué hace la derecha y exhibiendo una descoordinación de servicios que indicaba claramente a los infractores el camino a seguir: aceptación de sencillas multas que venían a equivaler a un permisos de obras y garantía de no ser molestados nunca más por la policía, así como consecución de línea de enganche de luz por Sevillana mediante simple firma de los pedáneos. Todo el mundo captaba el mensaje publicitario subliminal: Hágasela usted mismo incluso más barata de lo que nosotros podríamos ofrecérsela legalmente. Permitieron la parcelación y venta en cómodos trozos de la rica vega cordobesa, legalmente no urbanizable, y alentaron fuertemente su urbanización salvaje permitiendo que se publicitara mediante el boca a boca la semiimpunidad de los infractores. Todo muy subliminalmente pero con una claridad meridiana. Con ello el gobierno municipal se ahorraba un pastón y conseguía mantener en un perpetuo chantaje a todo el que, ante la ausencia demostrada de riesgos, se lanzaba de cabeza en el pozo de la ilegalidad, haciendo recaer la indispensabilidad de su legalización futura en la permanencia de esos mismos políticos de Izquierda Unida en el poder. En apenas una década los primeros cientos de votos cautivos se convirtieron en varios miles conforme la metástasis parcelista iba colonizando la feraz vega cordobesa a velocidad de pólvora encendida. Y el fenómeno se contagió a la sierra y a otras zonas de nuestro enorme término municipal. La inmensa mayoría construcciones de segunda vivienda. Un tremendo e injusto agravio comparativo con todos aquellos, la mayoría, que se ven obligados a cumplir todos los requisitos reglamentarios e impositivos que marca la ley para acceder a una vivienda.

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Un fenómeno que si bien no es desconocido en otros puntos de la geografía española presenta en nuestra ciudad una magnitud tal que hace poder considerarlo genuinamente cordobés. Así, hoy día podría decirse que el voto cautivo parcelista alcanza la cifra de unas 50.000 personas más o menos directos (el parcelista titular y cuantos agregados, familiares y amigos, sacan tajada de pollo domingo si, domingo no, del perol). 50.000 votos, que se dice muy pronto. Tanto la Junta de Andalucía, es decir los políticos del partido que la domina, el PSOE, como la oposición derechista del PP, comprendieron pronto que meter mano a un asunto tan hediondo podría suponerles un coste electoral directamente proporcional al que beneficia a Izquierda Unida en esta ciudad y se aprestaron a esconder convenientemente a los cargos electos más reacios a tragar con el asunto y sólo cuando organismos internacionales les han apretado las clavijas exigiendo cirugía urgente ante la amenaza de que la metástasis se extendiera (de hecho ya lo ha hecho) al yacimiento arqueológico de Medina Azahara, los políticos de todos los bandos han decidido hacer como que hacen algo. Nada, por supuesto, en forma de Oficina Técnica. Una pistola en la espalda llamada 50.000 votos se lo impide.

Pero eso no es todo. Como los 50.000 votos, más los (escasos) que de natural les pertenecen quizás no fueran suficientes para mantener la ficción de su arraigo ideológico en la ciudad, buscaron completar el cupo mediante soluciones más imaginativas. Tras la falta de escrúpulos demostrada en el cuidadoso diseño de la política de VPPO diseñaron una nueva estrategia directamente inspirada en el dicho de Vespasiano (pecunia non olet: el dinero no huele) pero virado en violeta: el voto no huele. Así, el dinero que se ahorró directamente del escaqueo de la construcción de VPO se usó para comprar más votos: los de los sectores más reaccionarios de la ciudad y en una operación de ingeniería política absolutamente delirante, el partido situado más a la izquierda de los que gozan de cuotas de poder en España se hacía con los votos no ya de la formación situada más a su derecha, el PSOE, sino de los que pertenecían por derecho natural al espectro más rancio y ultramontano de la ciudad, el PP, vía las cofradías de Semana Santa. No creo que haya un gobierno municipal del signo que sea en ninguna ciudad española que haya alentado, fomentado y subvencionado con más ardor la irracionalidad y la idolatría supersticiosa de la Semana Santa que la nuestra dominada paradójicamente en sus instituciones por los herederos naturales del republicanismo ilustrado español. La erección de varios monumentos de índole ultracatólica en calles y plazas, el cambio de muchas placas de calles con nombres centenarios por el de curas, cristos y vírgenes, la sintomática inexistencia de roces con la jerarquía episcopal cordobesa, el desprecio más absoluto por los que reclaman la apertura de las fosas de las víctimas del franquismo y el ensalzamiento público de personajes fascistas que fueron sus ejecutores y toda una serie de andanadas de plomo reaccionario contra la línea de flotación de los principios que programáticamente dicen regir la formación han caracterizado la política de Izquierda Unida en la ciudad de Córdoba de las dos últimas legislaturas, dominadas por la figura de la alcaldiosa trilera, Rosa Aguilar, una de los casos de carencia de escrúpulos políticos más delirantes de la historia postransicional de este país.

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La última guinda del pastel del chantaje la pone la subvención a lo más casposo, populachero y tercermundista de la ciudad: el universo de las peñas, unas asociaciones montadas por regla general sobre los pilares machistas más montaraces, las aficiones más tradicionalistas y de las JONS, las cohesiones más chovinistas y los valores más tribales de la sociedad cordobesa. El premio del refregamiento puntual de los políticos con los peñistas, los besuqueos de niños y abuelas (en lo que fue maestra la exalcaldesa) en peroles, romerías y certámenes de dominó representa una minucia comparado con los verdaderos premios económicos que esos colectivos reciben de las arcas municipales. La contrapartida es clara. Ya lo dijo el patilludo Emperador de las Tribus Peñistas en célebre ocasión: quien no cuenta con nosotros la lleva clara.

Su alianza con un empresario que desde un principio apuntaba (era vox populi) maneras de malayo y con la Banca Episcopal ha salpicado con dudas muy razonables la actuación de la gerencia de urbanismo en casos de tratos de favor a cambio de populismo barato, de movilizaciones de exaltación cordobesista generadores de votos cautivos.

Es así como Izquierda Unida, un partido programáticamente alejado de las tendencias naturales insolidarias y antiprogresista de la mayoría de nuestros conciudadanos, han conseguido mantener en su único frente de poder importante la ficción de una ciudad roja por el buen hacer de un equipo de profesionales expertos en la creación de simulacros democráticos. Una especie de aldea de irreductibles galos cercada por los ejércitos del ultraconservadurismo que azota a Europa entera.

Realmente los que nos consideramos votantes naturales de Izquierda Unida podríamos, en un momento de debilidad, alegrarnos a pesar de los pantanosos métodos utilizados, de esa circunstancia. Pero desgraciadamente la traición a sus propios ideales de los gestores izquierdistas en esta ciudad no ha generado absolutamente ningún beneficio real y consistente para la causa de la razón, la democracia y el socialismo. El balance ha consistido en un montón de maquetas y de simulacros de entramado cultural, en la destrucción sistemática del patrimonio arqueológico más importante de la península ibérica, la asombrosa conversión de las calzadas de las calles principales en un sistema de trampas para torcer tobillos y destrozar llantas, la conversión de una de las huertas más feraces de Europa en una serie de poblados de chabolets con parabólica, el desmedido crecimiento de las manifestaciones públicas de la superstición católica, la desvergüenza de la renuncia a construir las VPO que la ciudad necesita y sobre todo la puesta de todo el potencial municipal al servicio del fin único al que realmente están rendidos estos políticos profesionales: perpetuarse con sus sueldos, dietas, sillones, viajes, fotos en la prensa y coches oficiales.

La eficacia del método de chantaje subliminarista inventado por los munícipes excomunistas cordobeses ha sido tanta que ya ha sido copiada por otras piraterías parecidas con éxito asegurado. No hay más que seguir la campaña para la legalización de los chiringuitos de playa, seña de identidad inalienable del alma espetófaga andaluza. AQUÍ y AQUÍ tenéis carnaza para masticar. Pero la gloria del invento hay que reivindicarla para la ciudad de la Mezquita (antes mezquita), cuya historia también quieren falsificar los curas.

sábado 20 de junio de 2009

NOCHE BLANCA: LA "TOMATINA" FLAMENCA DE CÓRDOBA

Publicado previamente en LA CALLEJA DE LAS FLORES


PUBLICIDAD JAPONESA DE LA NOCHE BLANCA

Yo ya sé que soy un insorrible, un metepatas, un malafollá, un resentido, un inconformable, un esaborío y sienes y sienes de cosas desagradables más. Que a veces me paso con mi manía de verle el culo a la realidad, frente a la inmensa mayoría a la que sólo le interesa verle la sonrisa bobalicona, pero en este caso me parece que no me paso ni un pelo. Y como el año pasado ya me despaché a gusto, hoy no tengo demasiadas ganas de quemarme la vesícula de nuevo y hace mucho, mucho, mucho calor, me limitaré a copiar y pegar algunos de los párrafos que el año pasado ya le dediqué a la Tomatina Flamenca de Córdoba:

La NOCHE BLANCA DEL FLAMENCO es un enorme despropósito que amenaza con convertirse en una tradición y cuyo único fin es que Córdoba suene en los telediarios, en la prensa y en la radio por unos días como una ciudad guay, en la que el que vaya se puede pasar toda una noche de puta madre juergueando por la ciudad. El flamenco, a raíz de cómo se lo trató en los espectáculos importa una mierda. El público que quiere realmente asistir a las actuaciones importa otra mierda más. No es que el flamenco deba ser tratado con respeto reverencial como cabría esperar por los infectos latiguillos que los voceros del evento han evacuado ante el primer micrófono que se les puso delante, es que es mentira que sea una noche de flamenco, sino una noche de guiness record y de superbotellón legal. O sea, se trata de reunir el mayor número de gente callejeando por el casco antiguo con la excusa de que se han habilitado unos escenarios donde actúan artistas más o menos flamencos en determinados lugares. El que la burrada de actuaciones haga imposible acudir cómodamente a más de una de ellas, el que los escenarios se monten en lugares que serán más emblemáticos y más marcos incomparables que el copón bendito, pero que no permiten disfrutar con las mínimas condiciones de comodidad de casi ninguno de ellos, el que el caramelo de la gratuidad haga que miles de personas a las que se les refanfinfla el flamenco (o lo que pretenden vender por tal) acudan, como acuden a la feria o a las procesiones o al rally de Sierra Morena.

A los políticos que sufrimos no les interesa la cultura en sí misma, sino el número de festejantes que son capaces de reunir en la calle para vender el número dividido por el coste total del evento como una inversión que ponga el nombre de la ciudad en boca de los medios. Por eso igual les hubiera dado montar una festolina con concursos de comedores de huevos duros o de enhebradores de agujas con Parkinson. El espíritu de esta nueva fiesta es el mismo que el de La Tomatina de Albuñol: hacer famosa a la ciudad con una burrada mu grande. En este caso batir todos los records de irracionalidad cutural ofertando en una sola noche 55 actividades con casi 600 artistas involucrados. Medio millón de euros que hubieran podido utilizarse en organizar una semana de actuaciones espaciadas en el Teatro de la Ajerquía, con un precio simbólico para evitar el gañotismo y con actos paralelos a lo largo del día. O bien para crear las adecuadas condiciones para la enseñanza, difusión y conservación del flamenco. Pero eso no da dividendos políticos. Eso no vende imagen, ni abre telediarios, ni contribuye a que suene Córdoba y Nuestra Señora de las Pernotasiones en la asquerosa feria de las Capitalidades Culturales.

Probablemente dentro de muy pocos años este fin de semana será un ocasión de oro para que los cordobeses nos vayamos a la playa huyendo de la toma de la ciudad por hordas de visitantes con ganas de cachondeo. Por el turismo de noches de juerga. Los mismos que acuden indiscriminadamente a los carnavales de Cádiz o al botellón de las Cruces de Granada. Que llenarán las calles de mierda, meados y vomiteras borrachuzas y no dejarán dormir a nadie. Todo en nombre de la Capitalidad Cultural esa de los cojones.

Me gustaría resaltar la irresponsabilidad supina de la que fuera ojito derecho de la exalcaldiosa, Rosa Candelario, actual teniente de alcalde de Presidencia, que con un entusiasmo a prueba de cutex proclama encantada que se alcanzarán las 400.000 asistentes a la Supertomatina Flamenca. Puede que sea una desagerá, pero más que una desageración de político sin sentido del ridículo a lo que apunta es a una escasez de riego neuronal en fase aguda. Que alguien encargado de la seguridad de toda una ciudad esté encantado de que sus calles, unas calles esencialmente estrechas y laberínticas, se puedan ver por una noche absolutamente abarrotadas por 300.000 personas más de las que caben no habla más que de la degeneración de la raza de los políticos, y sobre todo, de la de los políticos de Izquierda Unida cordobeses, la que más ha sufrido sin duda la ola de cretinización generalizada que nos invade.

Otro esaborío como yo, Isaac Rosa me consolaba el otro día por simpatía de sentimientos en su blog de Público alarmado por disentir de un 93’6 % de españoles que quieren que Madrid sea sede olímpica:

Debo aclarar que no me opongo por fastidiar, ni por ninguna vocación de marginalidad, sino porque los Juegos me parecen un pelotazo disfrazado de espíritu olímpico que en una ciudad como Madrid puede ser la puntilla. Lo que no tengo tan claro es que ese 93,6% haya dado lo que en medicina llaman el “consentimiento informado”. Como el cirujano con el paciente antes de entrar en quirófano, aquí nadie nos ha explicado cómo será la operación, qué nos van a extirpar, cómo nos van a dejar la cara, qué secuelas nos quedarán y, sobre todo, cuánto nos costará.

Sobre la candidatura olímpica no ha habido debate público, sólo adhesiones inquebrantables y globos de colores. Y esa falta de debate no es efecto sino causa de esa unanimidad.

viernes 19 de junio de 2009

Córdoba erige un monumento al amor sacerdotal por los niños

No podía ser en otro. Dios tenía que elegir lugar y eligió con su Dedo de Señalar Lugares Benditos a la ciudad de Córdoba. Por directa intervención vicaria en la persona de su entonces alcaldesa la hermana Rosa Joaquina Aguilar que, tras arrastrar como alma en pena una previa existencia encadenada en la oscuridad de la aberración comunista, vio milagrosamente la luz del Señor de la mano de dos santos monseñores que pastoreaban en la ciudad y que la condujeron al camino de la Verdad, Castillejo y Asenjo, el Ayuntamiento de Córdoba ha tenido la valentía de homenajear merecidamente a los sacerdotes que sufren persecución por su demostrado amor a los niños. En estos momentos en que en tantos lugares (¡ay, en la católica Irlanda!) se han desencadenado virulentos ataques de los enemigos de la Iglesia y por lo tanto del Único Dios Verdadero al cumplimiento del cristalino mandato evangélico Dejad que los niños se acerquen a mí y sobre todo su consumación material por parte de los pastores del rebaño infantil de la Iglesia, Córdoba y su renacida alcaldesa sacan la cara por ellos. Para ello decidieron erigir un mirífico monumento en plena vía pública y en el corazón simbólico y físico de la ciudad con el fin de limpiar las inmundicias que las diabólicas mentes de los impíos imaginan y arrojan sobre la misión educativa que la Santa Madre Iglesia encomienda a sus sacerdotes de enseñar a los niños el verdadero amor a Dios que se consuma íntimamente en la penumbra de las sacristías. En los Santos Evangelios Jesús mismo se refiere a ello: Más le valdría que se le atase al cuello una piedra de molino y fuese arrojado al mar al que escandalizase a uno de estos pequeños (Lucas, 17, 2). No habría piedras suficientes para todos los malvados descreídos que últimamente escandalizan a los niños y a sus padres malinterpretándoles torticeramente las muestras de amor de los santos varones sacerdotales por los más pequeños y no tan pequeños.

El artista ha captado perfectamente el espíritu (santo) del asunto y ha concebido una escultura de bulto redondo a pie de calle en la que un padre cura, en cuyo rostro se manifiesta plásticamente el arrebato místico del mandato evangélico, conduce alegremente a dos niñas por el camino de la consumación del amor divino. Los rostros de las niñas han sido concebidos a su vez mostrando una deliberada e inquietante ambigüedad que el espectador puede apreciar apropiadamente cambiando los ángulos de visión al rodearlas, presentando ora un halo angelical ora un destello diabólico, lo que habla claramente de que el artista buscó inspiración en las celebradas teorías de uno de los grandes exégetas del amor sacerdotal por los niños, el obispo de Tenerife, Monseñor Bernardo Álvarez. Y para captar exactamente esa ambigüedad, en un rasgo de genialidad intuitiva encontró inspiración en dos personajes que encajan perfectamente en el perfil de las criaturas representadas: las Gemelas de la película de El resplandor. La flagrancia de dicha inspiración no hace falta señalarla. Las niñas hablan por sí mismas.


Ya sólo queda agradecer a la hermana Rosa Joaquina, ahora que fue destinada por intersección del Espíritu Santo a otros destinos más altos en los que seguir su misión evangelizadora, todo el bien que hizo a la causa católica mientras estuvo en esta ciudad, fructificación milagrosa de su conversión a la auténtica fe, fomentando y subvencionando las devociones marianas, las de penitencia y gloria, colocando en puestos claves a acreditados hermanos en Cristo y en la cofradía, llenando de monumentos católicos las plazas, cambiando los nombres que absurdamente habían llevado durante cientos de años muchas de las calles del casco antiguo por los de Vírgenes, Cristos y Sacerdotes, convirtiéndose en aguerrida bautizadora de catecúmenos cordobeses en la romería del Rocío... Por todo ello ha quedado abierta la Causa para la Beatificación de la Hermana Rosa Joaquina Aguilar, cuyo seguimiento esperamos pronto ofrecer a todos sus devotos en una página web que la Hermana Informática de este convento, Sor Sistema Operativo, está preparando con mucho amor y mucho cariño.

domingo 7 de junio de 2009

De boinas y asesores para la capitalidad

Yo no sé por qué nos rasgamos las vestiduras porque el responsable de una empresa a la que se le pagan a precio de oro los consejos por los que ha sido contratada precisamente por la persona que ha sido contratada para que la contrate nos pone un espejo y nos recomienda lo que tiene que recomendarnos. ¿Qué ya se sabía lo iba a decirnos? Claro. Los milagros no existen, ni siquiera en la tierra de María Santísima. Y cualquier cegatón medio fartusco puede ver la realidad.

A VER SI ME EXPLICO CON UNA PARÁBOLA:

Yo soy un asesor de esos que tiene una empresa especializada en conseguir que los pueblos salgan en la tele, en Cagalzú, mismamente. Me llaman de un pueblo perdido de la sierra del Quinto Pino, porque se le has puesto en la punta del capricho a sus habitante salir en la tele. Llego con mi maletín, exijo comer migas con chorreras en el mejor colmao del pueblo y por la tarde me pongo a currar. Me reúno con las fuerzas vivas del lugar y les pregunto que cómo llevan el tema del turismo rural. Me dicen que el campo no se toca porque es mu bonito y porque ya existe un proyecto para embellecerlo más aún con unas urbanizaciones de adosados. Inquiero por el estado de la plaza mayor porticada y tristemente desconchada y por la causa de que no sea debidamente restaurada y remozada y sacada en los anuncios de pueblos históricos y me dicen que no hay dinero para eso y que los dueños de las casas centenarias de la misma, familiares todos del alcalde, están esperando el momento propicio para una declaración de ruina y vender el solar a una constructora. Entonces me fijo en el viejo cine y se me ocurre que se podría adecuar para hacer un ciclo de documentales de, por ejemplo, tribus primitivas. Me indican que el cura del pueblo conseguirá irremediablemente tirar el proyecto desde el púlpito: demasiadas tetas al aire. ¿Un festival de jazz? Nada de eso, el director de la banda de música me atraviesa con una mirada asesina en la barra del bar Casa Leoncio. Pues entonces… Me siento en un banco del pueblo y observo que todos los habitantes masculinos llevan boina. Pregunto y me dicen que es una tradición muy arraigada de la que la mayoría están muy orgullosos y que en las fiestas del pueblo la mayor atracción local son las competiciones de lanzamiento de boina y enganche en garrota enhiesta. Me enseñan las fotos. Flipo en colores: un centenar de paisanos con boina esperando su turno para tratar de enganchar la boina por lanzamiento desde 10 mts. en una garrota pinchá en mitad de la plaza. Los demás habitantes aplauden como locos cada vez que el Nemesio, campeón tradicional desde hace 20 años, consigue la hazaña. Luego lo pasean por las calles en hombros mientras suenan los petardos.

Yo soy un profesional honrado. Estoy aquí para ganarme un sueldo y mantener el prestigio de mi empresa. Confecciono un informe aconsejando que se construya inmediatamente una escuela de lanzamiento de boina para los niños, que coloquen en la entrada del pueblo un cartel con una enorme boina y que se solicite el nombramiento de Reserva Mundial de la Boinidad y la actividad declarada de Interés Cultural. Que decidan hacer las paces con los del pueblo de al lado y los inviten a la competición. Y después al pueblo de más allá y luego, cuando el lanzamiento de boina tenga ya una enjundia considerable se llama a Cagarzú pa que haga un reportaje. Y luego se llama a la BBC y a la CNN y dentro de poco el pueblo no sólo habrá salido en la tele sino que recibirá miles de turistas de todos los rincones el mundo que vendrán a ver el delirante espectáculo de los paisanos locales enganchando boinas o directamente para practicarlo.

A los dos días la fina y delicada poetisa del pueblo, repetida ganadora de la Flor Natural, publica un artículo en la revistilla local llamándome estafador. Y unos colgados melenudos que tienen una web artesana me acusan de fomentador de la caspa y el frikismo.

Trinco la pasta y me voy a mi tierra a ponerme ciego de migas con chorreras deconstruidas en el restaurante de mi amiguete Ferrán Adriá.


NOTA: esta entrada ha sido publicada originalmente en la taberna LA CALLEJA DE LAS FLORES.

miércoles 3 de junio de 2009

Maki Kubero

maki cubero

El artillero del portaviones ABC y catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba, José Ignacio Cubero, suele disparar frecuentemente desde el puente de Opinión de la edición cordobesa biliosas andanadas de plomo reaccionario contra la línea de flotación del buque de la racionalidad ilustrada.

El individuo suma a su condición de católico fundamentalista la de acérrimo defensor de los cultivos transgénicos. Ambas cosas perfectamente respetables, pero indicativas de la índole exacta del pensamiento del ejemplar. Yo lo he propuesto a mis contertulios de la taberna LA CALLE DE LAS FLORES como aspirante a encabezar un apartado de la misma sobre carcunda cordobesa silvestre y del honor de inaugurar una sala de dominó adornada con las cabezas de los mejores ejemplares (simbólicamente) disecadas como trofeos en sus paredes.

Hoy, en medio de una desatinada pataleta infantiloide sin pies ni cabeza contra todo lo que se menea en Europa se ha dejado caer con un virulento ataque a la pretensión del estado turco de sumarse a la Unión Europea. Nada que objetar si los argumentos presentados hicieran referencia a su estructura económica, al estado de los derechos humanos en su territorio o, más miserablemente, a los intereses particulares de los estados miembros. Pero no, los argumentos que esgrime nuestro aguerrido catedrático parecen salidos de la boca de algún coleguilla flipao de Makinavaja o del Maki mismo en la barra de algún bar de exlejonarios. Lo que tienen que haséh loh moro esoh eh ashantáh la mui, que bien que se cargaron de los nuehtros en la toma de Contantinopla esa. Ya se podían habé tomao una birra de esah que leh prohíbe’ r Corán. Y ademah no dehan que nuehtroh meapilah se lo monten allí. Uropa… Uropa… la legión eh lo que leh mandaba yo…

AQUÍ EL CUERPO DEL DELITO

Lo que habla del nivel del elenco profesoral universitario cordobés que tiene acceso a los medios de comunicación, es decir, los que son elegidos para generar opinión. Si a eso se suma que la inmensa mayoría de la ciudadanía se encuentra estupefactada permanentemente por el deseo primario de los andaluces de volver a ser lo que fuimos de que hablaba ayer Fernando Santiago y que los políticos parecen incluso más ocupados en elegir trapitos rosieros que en aclarar sus enjuagues judiciales, tendremos una radiografía aproximada del estado mental de esta ciudad.

Como alguien le ha contestado perfectamente en los propios comentarios del diario monárquico-católico, por ahora sin censura, me limito a copiarlo.

La mentira es un pecado mu gordo, señor católico, debería saberlo. Usted sabe y por tanto miente cuando afirma lo contrario y si no lo sabe es usted un ignorante, pecado peor para un profesor universitario, que en Turquía existen iglesias de varios cultos, tanto ortodoxas como católicas, así como sinagogas en funcionamiento y en perfecta armonía con los cultos islámicos. Por otra parte, hablar a estas alturas para cargarse de razón reaccionaria de la toma de Constantinopla y del baño de sangre subsecuente y no hacerlo, por ejemplo de las matanzas de los Cruzados en Palestina y Siria es una manera de indicar la índole exacta de su rencor fundamentalista.

Yo añadiría que Turquía es además un estado constitucionalmente laico, más que el español, pero que sufre, como éste las de los católicos, las brutales embestidas de los fundamentalistas islámicos para imponer sus criterios supersticiosos y mágico-religiosos al resto de la población.

Alguien debería pedirle un anticipo al señor Pimentel para escribir una nueva y monumental Historia de los Reaccionarios Cordobeses al estilo del que Menéndez Pelayo escribió contra los heterodoxos españoles. Sólo en el ABC ya tiene una mina.