(del laberinto al treinta)


sábado, 22 de septiembre de 2018

MONAGUILLOS, SACRISTANES Y COFRADES

EL ACORAZADO ABC

Por el mismo orden del título, periodistas, historiadores y abogados. La prensa monaguilla es la que está más desatá, que pa eso es es la que más cobra por tocar la campanilla o menear el incensario. Tema MEZQUITA y el informe de los expertos convocados por el Ayuntamiento de Córdoba. Obviando lo que podamos encontrar en LA COZ DE CÓRDOBA, medio propiedad a medias el cabildo y el PP, por la ínfima calidad intelectual de sus contenidos y emisores, han destacado por su enormísimo despliegue guerrero los artilleros de puente del Acorazado Nacionalcatólico ABC, tanto los de la cuerda meapilas como los de la mercenaria, que llevan una semana cañoneando con el tema las mentes de sus piadosos lectores. ¡Zafarrancho de combateeee!  ¡Alerta está! Así hemos podido asistir a uno de los más desvergonzados intentos de manipulación informativa sobre un tema histórico desde los tiempos en que se acuñó el término Reconquista. Con munición forjada con tinta nacionalcatólica, alguna fresca pero mayormente ya rancia, de hace meses e incluso años. Pero tampoco se ha quedado atrás, como es lógico, la emisora de los propios curas, la COPE.

LOS LEGAJOS

A ver, empecemos por uno al azar… por ejemplo Rafalito A. Aguilar. Este normalmente acreditado perpetrador de inanidades informativas cree que se lanza heroicamente de cabeza a las procelosas aguas del medievalismo académico pero acaba tristemente cayendo de culo en la piscina de la urbanización El Ridículo. Venga, Rafa, que tú puedes, casi podemos escuchar al capitán del Acorazado. Y así se dejaba caer el otro día con un artículo en el que se desgañitaba eufórico porque tenía la prueba definitiva de que la Mezquita se la había donado el Rey Santito a los curas. Y ponía un par de fotos: una de un legajo del siglo XIII completamente ilegible y la otra de la transcripción de libro del mismo y primorosamente encuadrada con rotulador celeste, la prueba de oro: Después de aquello el rrey don Ferrando diolos algunas rrentas a los / de la Iglesia de Córdoua e el solaz della e la plantía.

Luego ya en plena vena eruda aclara a los pobres lectores que no saben castellano antiguo: El término «plantía» del castellano antiguo equivale en la actualidad al de planta del edificio, y en el pasaje en cuestión se refiere a la Mezquita. Ya, y tenemos que aceptar lombriz de tierra como animal de compañía… Habrá que suponer, por suponer algo, que esa milagrosa traducción surgió de la lengua trapajosa de dos compadres acodaos ante dos medios en su guarida tabernaria bajo cuernas de venao y fotos de muñeconas enjoyás. —"Plantía” pos qué va a ser, compadre, pos planta. ¡Naturaca!

A ver, veamos... Resulta que el término plantía hace referencia a tierras de cultivo y el término solaz a las baldías, no a planta edilicia alguna. Es decir que lo que dice ese texto es: El Rey donó a los de la Iglesia unas rentas y las tierras tanto cultivadas como las baldías de Córdoba. A lo que está haciendo el texto referencia, como en el segundo texto que también usa desvergonzadamente como prueba, es a unas donaciones de rentas y de tierras —baldías y cultivadas— que el rey hace a la Iglesia para que se mantenga y mantenga la catedral. Pero la Mezquita propiamente no aparece PARA NADA como donación. En este otro texto de la época se puede comprender fácilmente el significado de ambos términos.

El tema de acudir a los legajos del siglo XIII, que si donación o no donación, no conduce a ningún sitio porque hay muchos más factores que no se están teniendo en cuenta como por ejemplo el del patronato regio, una institución que está funcionando en España hasta la II República y que consistió básicamente en que los papas en época medieval concedían la potestad a los reyes de que fueran ellos los que fundaran catedrales e iglesias para evangelizar, sobretodo en tierras de infieles e indios. Esa potestad estaba anidada con la obligación de dotarlas económicamente para su mantenimiento. Igual un día de estos que tenga tiempo le dedico unas palabritas.

LAS LEYES

Los monaguillos aprenden a mentir de los curas. Bueno y otras cosas más cochinas. Así que es normal que los monaguillos del ABC mientan cochinamente. A no ser que la criatura no esté mintiendo a conciencia y lo que le ha pasado es que se ha intoxicado leyendo alguna cosa de Pío Moa, Fedeguico o César Vidal, que son el alimento espiritual más laico que consumen en esa santa redacción. Así que si el primer ejemplo de monaguillismo puede interpretarse como causado por falta de seso, el segundo ejemplo está instalado en la mentira más flagrante. El que toca ahora la campanilla para que los abecedistas se arrodillen es Rafa Ruiz. Dice en medio de una cerrada defensa sin ambages del clero que Ni siquiera la búsqueda de argumentos naïf como los efectos de la ley de congregaciones de la Segunda República, -¿de verdad nadie va a decir que se la cargó Alejandro Lerroux apenas unos meses después de su aprobación tras el pacto de radicales y la CEDA?- puede evitar un dato que, si me permiten. admite pocos comentarios.

Aparte del divertido uso, de viejo en el oficio, del término naïf como eufemismo de gilipollas, este lamesotanas a sueldo sabe donde ataca porque, así como el tema de los textos del siglo XIII, como dije más arriba, no conduce a ningún sitio, solo al ridículo de alguno de sus colegas, en el jurídico, mejor dicho, en el legal, o sea el que atiende a las leyes que amparen una u otra cosa, es donde es probable que finalmente se sustancie el asunto. Y por ello, por su cuenta (o mejor, ajena) y a riesgo de quedar con el culo al aire como va a suceder escasas palabras más adelante, miente inventándose hechos históricos como que la Ley de Congregaciones Religiosas de junio de 1933 fue tumbada por Lerroux. Esa ley, inspirada en la francesa de 1905, que sigue aún vigente en nuestro ilustrado país vecino, que desarrollaba el artículo 26 de una Constitución moderna, laica, progresista y que intentaba sacar al país de sus anclajes en el medievo y traerlo a la modernidad, empieza diciendo en su TÍTULO III Artículo 11 que

Pertenecen a la propiedad pública nacional los templos de toda clase y sus edificios anexos, los palacios episcopales y casas rectorales, con sus huertas anexas o no, seminarios, monasterios y demás edificaciones destinadas al servicio del culto católico o de sus ministros. La misma condición tendrán los muebles, ornamentos, imágenes, cuadros, vasos, joyas, telas y demás objetos de esta clase instalados en aquéllos y destinados expresa y permanentemente al culto católico, a su esplendor o a las necesidades relacionadas directamente con él.

A ver, lamesotanas, Lerroux y la carcunda protofascista antirrepublicana intentó por todos los medios, una vez conseguido el poder en las elecciones de ese mismo año 33, con la aquiescencia del portentoso meapilas presidente Niceto Alcalá Zamora, detener la realización de lo articulado en esa ley impidiendo sistemáticamente que se implementasen sus mandatos. PERO NO FUE TUMBADA, solo boicoteada como corresponde al concepto de democracia de la jauría nacionalcatólica que tres años después iniciaría el genocidio de demócratas. Eso correspondió al caudillo de tus patrones, el Generalísimo Franco, que en febrero de 1939, antes incluso de que terminara la guerra, que igual es un detalle a tener en cuenta, derogó la ley. Vualá la prueba:

Será esta ley derogada por el caudillo de los curas la sustituida por él mismo por la Hipotecaria de 1946 como parte del reparto del botín de guerra y la que será modificada por los franquistas de Aznar en el 98 para completar las deudas del estado franquista con la Iglesia por los servicios prestados a sus causas familiares.

Lo que teme la Iglesia y sus monaguillos es que esa ley acabe finalmente por considerarse nunca derogada legalmente. Porque nunca lo fue. A no ser que se consideren legítimas y legales las derogaciones y las leyes emitidas por un gobierno ilegal, ilegítimo y criminal como está ocurriendo en España, donde incluso no han sido declaradas nulas las sentencias a muerte en los juicios concebidos por el régimen franquista como un arma más de guerra. Pero probablemente cualquier tribunal de la Comunidad Europea, donde las legislaciones emitidas por el parlamentarismo liberal que fueron dinamitadas por el fascismo fueron higiénicamente restituidas en su completa integridad una vez repuestos los países que lo sufrieron de su lacra política, moral y cívica, consideraría nulas de toda nulidad las leyes y decretos emitidos por el régimen golpista con el fin de privilegiar a determinadas organizaciones, colectivos e individuos como parte del botín de guerra.

Porque lo que esa ley dice no es que se confiscan o se desamortizan bienes eclesiásticos, sino que se establece legalmente un hecho previo, es decir, una especie de inmatriculación totalizadora de aquellos bienes a cuenta del estado, legítimo propietario de los mismos como representante legal de todos los ciudadanos. El problema que se les vendría encima a los defensores de la clerigalla sería que se estableciese como aún vigente aquella ley, lo que aparte de restablecer la justicia nos equipararía un poco a la diez veces más ilustrada y democrática Francia. Pero eso significaría, claro, poner a las claras que la Santa Transición fue una enorme estafa, una continuación de las estructuras del fascismo por otros medios y una traición a la democracia.

LA SANTA CADENA DE LOS OBISPOS

Para terminar comentaré brevemente otras mentiras que desde otros altavoces de la misma calaña, los de la emisora episcopal COPE, se vertieron hace un par de días. Tres fueron los convocados: el decano del Colegio de Abogados, uno de esos clásicos representantes de la casta local de los apellidos dobles de toda la vida y de sus santas tradiciones, especialmente de las religiosas; un erudo de la apulgarada Academia de Bellas Caspas y Nobles Tretas y un arqueólogo profesor de la UCO que tuvo mando importante en aquel engendro que fue el Convenio UCO-GMU creado para gestionar la arqueología urbana durante la burbuja del ladrillo y que tanto hizo por el fomento de las palas Poclain en la ciudad.

Voy a pasar por encima del de en medio de esos chichos porque el desbarramiento y las graves acusaciones de tendenciosidad que lanza contra sus colegas historiadores no tienen la más mínima entidad intelectual, sobre todo porque provienen de quien ejerce de turiferario académico del canónigo archivero Nieto Cumplido, pero sí que la tienen la de los comentarios de los dos extremos.

El ilustre decano de entrada falta a la verdad, o sea…, con lo feo que eso está en la cabeza de un colegio profesional casi tan católico como el de Enfermería que ya hasta se ha convertido en Hermandad de nazarenos. Yo ya he defendido en otro lugar que el aspecto jurídico del informe es una verdadera chapuza, pero lo que afirma el ilustre este va más allá de eso cuando afirma contundentemente que ese aspecto jurídico del informe no es válido porque no está hecho por juristas. Lo cual denota o mala condición o inopinada inopia, porque a pesar de que el informe no está firmado su autora es una jurista de prestigio, Carmen Calvo, doctora y profesora de Derecho Constitucional de la UCO, quien precisamente por haber accedido en el ínterin desde su confección a su publicación a un cargo político tan importante como el de vicepresidenta del gobierno no consideró oportuno hacerlo. Así lo declaró expresamente el director del informe, Mayor Zaragoza, al que por cierto este ilustre decano con su gracia orodentada ha llamado públicamente el boticario por su condición de licenciado en Farmacia. De ello se deduce que este señor manipula la información que tiene, y si no la tiene debería callarse, para agradar a los curas. Él sabrá por qué.

En cuanto al arqueólogo de la UCO es al que más se le nota que tiene una intención en colocarse donde se coloca. De entrada, llama corriente negacionista, y estudiosos que niegan rotundamente la existencia de la basílica de San Vicente a los historiadores y arqueólogos que, como se apunta en el informe, defienden que arqueológicamente lo único que se puede afirmar es que no se puede afirmar nada, porque nada que confirme esa existencia basilical se ha encontrado en el subsuelo de la Mezquita. Por lo que en donde se coloca él mismo es en la corriente fideísta, la de los que se creen lo que no se ve, a no ser que considere prueba de esa existencia la estancia con suelo de mosaico, amortizada desde un siglo y medio antes del inicio de la construcción del templo omeya que los curas muestran como la Vera Basílica y que los más acreditados especialistas consideran una tumba paleocristiana y las piezas del museo que montó el cabildo en el oratorio con una colección de piezas de dudosísima procedencia, como puso de manifiesto antes de morir la directora del Museo Arqueológico Provincial Ana María Vincent, persona poco sospechosa de anticlericalismo a la que incluso se la suponía miembra del Opus Dei. Todos esos llamado por él negacionistas, entre los que yo mismo me incluiría porque dedico un capítulo de un libro al tema, pensamos que probablemente existió ese complejo episcopal, y que también probablemente estuvo por la zona donde hoy está la Mezquita. Pero lo que decimos, y dice el informe de marras, es QUE NO SE SE HAN ENCONTRADO EVIDENCIAS y que los textos que hablan de algo parecido son muy muy tardíos y se deben además a cronistas árabes extrapeninsulares. Es el runrún que quiere salir y que escuchamos en el cerebro del profesor mientras habla el que lo delata. Lo que oímos con toda claridad es: Vihensita, vihensita que se quede todo como está, que ganen los curas y me dejen a mi hacer bujeros en la Mezquita, que la Santa Basílica la voy a encontrar yo.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El Informe sobre la titularidad del la Mezquita

Una vez leído el informe de los expertos convocados por el ayuntamiento de Córdoba sobre la titularidad de la Mezquita:

— Como bien dice el periodista Alfonso Alba, de CORDOPOLIS, la argumentación jurídica floja. Incomprensible que no se haga referencia a la ley de Congregaciones Religiosas de 1933 que EXPRESAMENTE coloca la titularidad de la Mezquita y demás edificios de culto en el estado español. Imagino que la autora de esa parte del informe, Carmen Calvo, no se ha atrevido a usar ese argumento porque incide en el hecho de que las leyes de la República (la última legitimidad auténticamente democrática que ha habido hasta hoy) no fueron rehabilitadas por el estado monarco-liberal que sucedió a la dictadura y en cambio la Transición sancionó las leyes franquistas, validando incluso las condenas a muerte de demócratas en juicios concebidos por el régimen genocida como un arma de guerra más. Porque ello conduciría a la idea de que la Transición fue un enorme fraude y una traición a la democracia.

— Por la parte histórica, impecable el trabajo del historiador Juan Bautista Carpio, especialista en la provincia de Córdoba en época bajomedieval. Y el peinado de fuentes periodísticas del siglo XX. Especialmente aguda la apelación al problema surgido a principios del XX con la sinagoga y cómo su resolución demuestra la propiedad estatal de los Monumentos Nacionales.

— Se echa de menos, por otra parte, un apartado dedicado a los intentos de modificación del ADN del monumento por parte de la Iglesia, algo que imagino que correspondería al profesor García Sanjuán y que podrían haber introducido en la mención a la necesidad de contar con un centro de interpretación, sin hacer referencia al que la Iglesia está habilitando en el obispado y en el que podrán perpetrar impunemente la manipulación histórico-artística en que están afanados desde hace años.

En definitiva un buen documento que añade algunos aspectos, datos e ideas a los contenidos en mi libro CATEDRAL antes muerta que MEZQUITA. La guerra va a ser dura y la Iglesia está acostumbrada a salirse SIEMPRE con la suya. Sólo espero que este cambio de actitud de los políticos pesoeístas mantenga su nuevo rumbo con mano firme y consiga revertir el mayor expolio urbanístico de la historia de este absurdo país.

PARA IR DIRECTAMENTE AL INFORME PICAR SOBRE LA IMAGEN:


domingo, 2 de septiembre de 2018

El crimen de la Rosaleda de los Patos (proyecto de novela negra cordobesa)


Nos recuerda hoy Aristóteles Moreno desde su púlpito del Acorazado que este año se conmemora el décimo aniversario del Crimen de la Rosaleda, ese que perpetraron complicitadamente dos políticas cordobesas que se han odiado fumanchuscamente desde que se conocieron pero que cuando sus verdaderos jefes, los Altos Señores del Ladrillo, tocaron a rebato no tuvieron más remedio que ponerse firmes y aparecer juntitas en la tarea común de asesinar la rosaleda bicentenaria. Eso sí, sin besitos ni ná.

Aquella historia merece ser rememorada y una parte, la superficial, porque el corpachón principal del iceberg de aquel canallesco negocio permanece bajo el vientre-océano de la proverbial discreción ferial de esta desgraciada ciudad, quedó reflejada en los pocos blogs y páginas críticas que han existido y existen en ella. El mío fue uno de ellos. Releyendo uno de los posts que le dediqué al tema flipo ahora comprobando cómo alcancé a intuir el desenlace del asunto de la estafa rosista, la milagrosa transmigración del alma de la exalcaldiosa perolera desde el materialismo histórico al grouchomarxismo histérico por obra y gracia de intercesión celestial de fray Pepe Bono y Monse Asenjo. La arquitectura de la política local, municipal y comunitaria, desde entonces hasta ahora mismo, está cimentada sobre ese milagro. Su fín, impedir que el inconmensurable poder que la Iglesia había acumulado en la comunidad y especialmente en Córdoba a través de la gestión mafiosa de la Caja de Ahorros que le regalaron los pesoeístas, se disipase tras su debacle, causada por la monumental incompetencia de sus gestores de alzacuello. Cualquier día de estos me pongo a explicarlo. O mejor, invito a cualquier pluma más experimentada que la mía en los secretos de la SERIE NEGRA para que se curre un novelazo con el tema. Que lo merece. Y ahí va el esqueleto del argumento, trabajo adelantao que se lleva.

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EL NOVELÓN

La arquitectura global de esa movida, de la que esa jugada resultó ser sólo un elemento marginal, fue magistral, digna de ser comparada con aquellas conspiraciones venecianas del Renacimiento. Y todo diseñado por un purpurado personaje no menos digno de haber vivido en aquella época, Monseñor Asenjo, el de las untosas maneras, por entonces sólo obispo de Córdoba y posteriormente lanzado al estrellato del arzobispado de Sevilla. La operación RESCATE DE ROSA DA GRIMA de su cárcel municipal comunista y su trans...lado al PSOE fue diseñada minuciosamente por el obispo contando con la inestimable ayuda de su monaguillo el exministro hostiófago expresidente de Castilla la Mancha y exministro de Defensa de Zapatero. Estamos en las postrimerías de 2008.

La rescatada, por su parte, ayudaba nada recatadamente desde la propia cárcel gesticulando desaforadamente para visibilizar su pasión: desde su puesto de poder por cuenta de una formación política que predicaba el laicismo y desde la que ya se había revolcado moralmente con el Capo Episcobanquero Monsignore Castiglieggio, algún día sabremos a cambio de qué, se declaró católica y cofrade de corazón, procesionó con palo de plata detrás de vírgenes y santos, boicoteó sistemáticamente todo lo atinente al cumplimiento de la aconfesionalidad del estado obligando incluso a sus concejalas a procesionar de penitentes, dejó de pagar su cuota de afiliada al PC y consiguió que la expulsaran ¡por morosa!, promovió, por orden directa del obispo, al concejalato al presidente de la Asociación de Hermandades y Cofradías -colocado allí por Il Capo Castiglieggio de quien fue faldero- como valor para planes futuros, se ciscó en la memoria histórica negándose, pudiendo hacerlo, a abrir las fosas del franquismo y bailó en la catedral el Vals de las Mariposas con su confesor y obispo. Y como guinda declaró, alguien que era alcaldesa por IU, que en las autonómicas votaba a la competencia, o sea, al PSOE. Algún día también sus compañeros de partido de entonces tendrán a bien explicarnos por qué no la descabalgaron de la alcaldía a las segundas de cambio y dejaron que ese cambio tuviera unas terceras, unas cuartas y unas quintas…

Paralelamente su confesor, el boquitipiñonado Asenjo, y el amigo de ambos, Pepe Bono, conspiraban en las altas instancias del estado para sacarla con vida del avispero municipal. Bono entonando cantos de sirena tanto en la oreja de la alcaldiosa como en declaraciones públicas y deslizando su nombre en la de su amigo del alma Zapatero. Este dio finalmente la orden: que me la hagan consejera de la Junta. La casualidad quiso que la consumación de la traición de la tránsfuga y su instalación en Sevilla (abril de 2009) tuviera lugar dos meses justitos después de que su spiritual coaching fuera nombrado arzobispo de la capital (enero de 2009). Y es que los juegos con el azar de la voluntad divina forman a veces preciosas figuras geométricas.

Pero antes de que todo eso ocurriera la famiglia pesoeísta en la que la tránsfuga iba a ser acogida le exigió una prueba de sangre. Ya sabéis cómo funcionan esas cosas: si quieres entrar en la organización te tienes que cargar a alguien que te digamos. No hubiera hecho falta, desde luego, contando con el historial de incompetencia interesada a la limón con pesoeístas con que contaba la moza. Ahí son nada los dos despilfarrazos siderales que adornaban su historial perpetrados mano a mano con sus socios de gobierno, los chicos del club de Mr. X: el del sipote de Koolhas (10 millones de euros) y el del aeropuerto (85 millones). Pero la Famiglia necesitaba una última y definitiva.

La prueba consistió en colaborar de nuevo con ellos concediendo los permisos municipales pertinentes a su archienemiga la ministra Calvo, por entonces de (lo que ellos consideran) Cultura, para sustraer a la ciudadanía un espacio público preciosamente ajardinado como rosaleda, la Rosaleda de los Patos, de dos siglos de existencia, para construir un enorme edificio. El que el edificio fuera para la (supuestamente necesaria) biblioteca provincial era la excusa (quién se va a oponer a que se construya un Templo de la Cultura), pero a nada que se explique que existían muchos edificios públicos perfectamente reciclables o terrenos recién liberados por el soterramiento de las vías del tren a escasos cien metros, se entiende que los motivos eran otros. Como expliqué en aquel artículo: lo importante es arrasar, excavar, evitar que pueda haber vuelta de hoja posible en la definitiva consagración sacrificial de este espacio verde al dios de la especulación inmobiliaria. Si al final no se hace la biblioteca porque no está el horno para dispendios, y menos culturales, se hará otra cosa. Pero se habrá ahorrado un solar edificable que se encementará con otra cosa. O sea, algo que en cualquier otro lugar de esa Europa de la que dicen que pertenecemos hubiera acabado con los responsables en el maco por el delito de enladrillar un enorme espacio público verde en el centro de una ciudad, que además padece patente carencia de los mismos. Pues aquí ya vemos en la clase de maco que han terminado ambas prendas.

Consumado el crimen, pagado el precio de sangre, ya podía la señora poner el primer pie en la alfombra roja que su spiritual coaching y su amigo el tragahostias manchego le tenían ya desplegada hasta Sevilla y recoger los frutos de su traición. Allí el flamante arzobispo le tenía preparado ya el plan para el futuro. Un plan de perfecta arquitectura conspirativa cuya primera parte ya había consumado con diabólica (con perdón) precisión Monse Asenjo: la apropiación en 2006 de la Mezquita de Córdoba -y de decenas de bienes más- aprovechando la reforma aznarista de 1998 de la Ley Hipotecaria franquista de 1944, también conocida como Ley de Reparto de Botín de Guerra, y su desislamización física y simbólica. La física mediante la acumulación de quincalla barroca en los muros del edificio omeya y la simbólica con la puesta en pie de un corpus literario y señalético por parte de los plumillas a sueldo directo o indirecto del cabildo, que intentó modificar el ADN del monumento, falsificando su sentido histórico y artístico. La obra cumbre de este proyecto fue la creación de un museo dentro de la Mezquita con piezas arqueológicas de dudosa procedencia que demostrarían la existencia previa de una fantasmagórica basílica de San Vicente que habría sido expropiada y destruida por los moros.

Todo ello, por supuesto, con la rendida connivencia del gabinete municipal de asenjo-rosistas entregados que incluso llegó a sufragar el catecismo multimierda de la visita nocturna que aún hoy reciben los turistas creyendo que se trata de información académicamente contrastada. Patética la reciente exigencia de retirada y reformulación de sus contenidos por parte de los herederos izquierdaunidistas de aquellos que lo perpetraron sin ni siquiera pedir perdón por culpa colegiada a sus votantes. Coño, que hasta la Iglesia lo ha pedido por quemar a Giordano Bruno.

Bueno, a lo que íbamos. Monse Asenjo, con la inestimable ayuda de su amigo Bono, ya tenía a la pieza en donde quería: en el PSOE. El sacrificio para el partido fue el berrinche de su archienemiga, Carmen Calvo, a la que la propia alcaldiosa le había puesto el mote de La Zapatitos, quien, en un rasgo de dignidad impagable, dejó todos sus cargos institucionales y se fue a su despachito de la UCO. A la triunfadora la dejarían sus pigmaliones un tiempo en la cúspide ministerial haciendo transmorejos para que se endiosara un poco más y reclamarla finalmente en Sevilla siguiendo el sibilino y minucioso plan del untoso arzobispo.

Para su última parte se necesitaba a la transmorejista en la Junta, específicamente en Cultura. Sólo hay que seguir el curso de los acontecimientos a partir de ese momento mágico (junio de 2015) para que el puzzle del plan del arzobispo cobre, desde la distancia, todo el sentido. Con la ayuda ya del nacionalcatolicista Partido Popular en el poder municipal y la del obispo más reaccionario y berzotas del estado español en la sede de Osio diseñó una amplísima estrategia de apropiación de espacios públicos y dislocación de los ejes simbólicos de la ciudad, que tenía como principal ariete el traslado de la carrera oficial de la Semana Santa del centro de la misma a la zona de la Mezquita, convertida así en el objeto de la coyunda cofrade por antonomasia: todos los cofrades entrarían en la Mezquita con sus cirios enhiestos y encendidos y derramarían su cera en el vientre del edificio omeya. Convertida la coyunda ritual en nueva tradición sólo faltaba convertir a las cofradías en factorías de yihadistas católicos como aguerridos guardianes de la misma. Dos Magnas Procesiones Extraordinarias fuera de temporada sirvieron de ensayo, poniendo la ciudad patas arriba sin el más mínimo pudor y con la complicidad y complacencia de las autoridades, tanto de las pesoeístas como de las peperas, que los izquierdaunidistas andaban penando en la oposición. Pero para consumar el traslado y que todos aparadores cofrades pudieran penetrar a la Mezquita existía un tremendo escollo: la necesidad de abrir una segunda puerta para lo que habría que destruir un elemento patrimonio de la humanidad como todo el monumento: la preciosa celosía de madera de los años 70, obra de Rafael de la Hoz. Las resistencias del mundo no católico se preveían poderosas y podrían influir en los permisos que las autoridades municipales y de la Junta habrían de conceder.

Pero para eso el arzobispo había ido atando con maniática constancia todos los cabos sueltos de su plan. La transconsejera de Cultura nombraría a un cofrade correa de transmisión del cabildo como delegado del ramo en la ciudad. ¿Os acordáis del que fuera Presidente de la Cofradías que la alcaldiosa promovió como concejal? Exacto. Ese detalle era lo único importante. Su capacidad intelectual se le suponía, como el valor en la mili. Y ya, una vez ahí, no hacía falta que la tránsfuga siguiera en Cultura, con el delegado bastaba. Y la presidenta de la Junta, también católica y cofrade, pudo cambiarla de consejería y colocar en la del ramo a alguien menos cantoso pero completamente inofensivo.

Y así, desde su sillón gestatorio de la plaza de la Encarnación de Sevilla, Il Monsignore fue solucionando todos y cada uno de los escollos con que se encontró su plan: desde la Delegación el delegado cofrade acalló las voces de dentro de la Famiglia que, por pura pose, se habían levantado contra la inmatriculación por botín de guerra, se cerró la boca de los técnicos de patrimonio funcionarios de la Junta en el tema de la destrucción de la celosía patrimonio de la humanidad, se cerró el acuerdo para el demencial traslado de la carrera oficial al delicado -y peligrosísimo- entorno de la Judería, se ajustó con el Tío Pamplinas cofrade pesoeísta del ayuntamiento la renovación del catecismo nocturno multimierda y se consumó con su aquiescencia el proyecto de traslado de las taquillas de la Mezquita al obispado, para que las talegas con la recaudación libre de impuestos no tuvieran ni siquiera que cruzar la calle.

Por otra parte, y en el orden divulgativo, se informó perentoriamente a cualquier organismo dependiente del PSOE (UCO, Casa Árabe (¡¡¡!!!), Diputación, Delegación…) de que el tema de la inmatriculación y los usos de la Mezquita quedaban terminantemente vetados en sus dependencias. Y se vetaba por susanil decreto no escrito la habilitación en el flamante Centro de Visitantes, construido por la Junta pero gestionado por el Ayuntamiento, de un imprescindible núcleo didáctico e informativo de interpretación científico-académica de la Mezquita, tarea que queda así únicamente en manos de la doctrinal, confesional y mendaz de la Iglesia en el centro que está construyendo en el obispado.

Especial papel ha jugado también en el diseño maestro del arzobispo la putrefacta UCO, casta y pía, devota de Frascuelo y de María, prostituida ancestramente por el dinero de la Iglesia, antes corriente en abundancia a través de la mafia episcopobanquera de Cajasur y ahora más comedidamente a través de la financiación directa del cabildo de aquellos trabajos universitarios de los alumnos que se la pelen en estudios de arte estrictamente cristiano, a ser posible los dedicados a la repugnante quincalla postrentina que chorrea de las partes okupadas de la Mezquita y de los sobrios muros góticos de las iglesias fernandinas.

El final de la novela queda, como es lógico, convenientemente abierto… Aunque ya se va barruntando que nuestro arquitecto planificador está preparando su salto al solio papal. ¿Nombrará cardenala in pectore a su protegida? Yo ya lo vaticiné hace tiempo...

viernes, 31 de agosto de 2018

¿Colegio de Enfermería o Cofradía Católica?

Llevaba decenios intentándolo. Me refiero al de Córdoba. Pasar de simple Ilustre Colegio de Enfermería a poder exigir ser llamado Sacramental y Sacrosanta Hermandad y Cofradía de Enfermería en sus Curaciones Milagrosas. Pero ya lo han conseguido. Todo llega en la vida. Les ha costado sienes y sienes de misas a patronos y patronas, desde aquel núcleo duro de orocolmillados franquistas de rojigualda en el reló que tomó por asalto el Colegio en los 80 y que tanta correa nacional mismamente alcanzaría hasta hoy (¿cómo era que se decía correa en alemán?), pasando por la fundación por ellos mismos de un sindicato profesional que no nació para otra cosa que para quitar el pan de sus familias a otro colectivo profesional, el de los técnicos sanitarios, hasta hoy en que el obispo más tonto al oeste del Cabo de Palos les ha concedido por fin el alcance de su sueño: después de conseguir una patrona extra, fundirse fraternalmente con ella y poder así desfilar en Semana Santa con terno cruzado azul marino (el color donde mejor destaca la caspa) y palo de plata. Digo con terno porque la esencia tradicionalmente machorruna de sus composiciones históricas así lo obliga.

La Junta Directiva del Colegio de Enfermería de Córdoba transmutado en Cofradía Católica se caga así en la aconfesionalidad del estado y se mea minuciosamente en los derechos de todos y cada uno de los colegiados –que lo son obligatoriamente– que por su condición de no creyentes o creyentes demócratas, no participan en las bacanales de pensamiento mágico y en las liturgias supersticiosas que, ilegítimamente, aquella organiza con el dinero de sus propias y obligatorias cuotas. Y que ahora ya además se instituye en Asociación Confesional dependiente doctrinalmente del obispado de Córdoba.

No debemos olvidar que hablamos de una profesión en la que muchas de las actuaciones de sus miembros pueden ser objeto de consideraciones éticas y morales de interpretación múltiple y que pueden chocar en muchos casos con la doctrina emanada de la Iglesia Católica que no es obligatoria para los no creyentes. Así obligar a un profesional de la sanidad a pertenecer, sufragar y, lo que es peor, acatar por imperativo legal la autoridad de una institución que asimila las doctrinas del catecismo católico supone una vulneración de los más básicos principios democráticos. Claro que conociendo la ideología que ha traspasado monopolísticamente desde los años 80 al conjunto de esas juntas directivas colegiales de la enfermería cordobesa, la palabra democracia hace referencia a un malvado ser mitológico.

Sigue la estela de su hermano mayor el Sacro Colegio Cardenalicio de Médicos de Córdoba que hace unos años nombró Colegiado de Honor al arcángel Rafael para premiar sus actuaciones (sic) en pro de la salud de los cordobeses. Y es que, como afirma siempre mi amigo Juan Sepelio, si los tontos volaran el cielo se oscurecería en un santiamén y nos invadirían las tinieblas.

jueves, 5 de julio de 2018

Murcia no tiene Medina Azahara pero tiene vergüenza

En 2009, en pleno centro de Murcia, las obras para la construcción de un enorme aparcamiento subterráneo en lo que fue la huerta de un convento, descubrieron unos restos arqueológicos correspondientes a un arrabal almohade de los siglos XII y XIII. Tras las preceptivas prospecciones el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y el jefe del servicio de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura, un arqueólogo, decidieron “desmontar” los restos para que continuaran las obras del aparcamiento. Ante ello, se fundó una plataforma ciudadana con mucho apoyo para impedirlo que luchó con dos armas principales: la movilización ciudadana mediante manifestaciones e intentos de entorpecimiento de las labores de destrucción y la judicial. La más efectiva fue esta última. Un juez dictaminó que se trataba de patrimonio público cultural inenajenable y por tanto sujeto a la máxima protección. Los dos máximos responsables se libraron de ir a la cárcel porque crear determinadas jurisprudencias puede ser demasiado peligroso para el sistema. Tras diez años en los que la plataforma ha vigilado la correcta conservación de los restos e incluso ha denunciado al ayuntamiento por manifiesta desidia en sus obligaciones, vuelven los trabajos de excavación y puesta en valor del yacimiento.

Los murcianos no tienen Medinas Azaharas ni Mezquitas Patrimonios de la Humanidad de las que enorgullecerse. Su orgullo está en haber luchado por salvar su patrimonio y ponerlo en valor para, como ha dicho el actual alcalde, “DEVOLVER A LOS MURCIANOS SU HISTORIA E IDENTIDAD" y “ESTABLECER UN DIÁLOGO ENTRE LOS MURCIANOS DE LA MURCIA MEDIEVAL Y LOS DEL SIGLO XXI", algo que los cordobeses nunca tuvimos el coraje de hacer y dejamos sin movilización alguna (el apoyo a la Plataforma “Salvemos los arrabales” fue mayoritariamente foráneo) que se destruyeran medio millón de metros cuadrados de arrabales del siglo X, cuya conservación de sólo un par de hectáreas nos hubieran permitido exactamente eso que dice el alcalde murciano. Para más inri los responsables del crimen ni siquiera pasaron por banquillo alguno y muchos siguen recogiendo en sus sillones los frutos y a alguno y alguna los hemos visto estos días en Medina saltar como monos y monas de alegría al recibir un plátano, el plátano de recompensa que sus amos les arrojan cuando hacen las cosas a su gusto.

Córdoba ha ganado el reconocimiento que le tocaba políticamente y por orden de sumisión por el supuesto cuidado de los restos de los palacios de los poderosos de antaño, unos restos con los que para el ciudadano de a pie es difícil dialogar, como con todas las obras del poder, si no es desde la rendida admiración extática. En cambio le ha sido criminalmente sustraída la posibilidad de hacerlo dinámicamente con sus iguales de hace 1000 años, sentirse identificado con sus formas de vivir y de estar en esta ciudad actualmente desnortada, cuyos habitantes sumidos en una espesa estupefacción no terminan de saber quiénes son exactamente ni cómo explotar de manera racional y sostenible desde la cultura y el conocimiento el regalo infinito de su esplendoroso pasado. Y no usarlo únicamente para vender flamenquines y salmorejo.

jueves, 28 de junio de 2018

Medina Azahara y la Memoria Histórica Arqueológica


Dentro de unos días un organismo de ámbito mundial digno de toda sospecha de moverse frecuentemente por intereses ajenos a la estricta conservación del patrimonio que es su declarada finalidad de existir, asesorado por su no menos digna de lo mismo filial europea y nacional, se reunirá en Baréin para conceder el título de Patrimonio de la Humanidad al conjunto urbano-palatino de Medina Azahara de Córdoba. A pesar de la unanimidad en el jolgorio que ha concertado el anuncio entre el cordobesismo onanista, el gremio de la explotación hostelera, las autoridades autocomplacientes y una población que raramente ha visitado el monumento, como siempre, en una ciudad que tiene la discreción como verdadero escudo de armas, no han faltado voces insorribles que señalen ceñudamente que un conjunto arqueológico en cuyo perímetro las administraciones han permitido tan panchamente la construcción de 190 chalets ilegales en solo 8 años (1995-2003) lo único que debía esperar era la calificación de Patrimonio de la Barbaridad.

Así, entre los entusiastas del premio y los insorribles de la denuncia de los chaletes prácticamente nadie ha caído en lo que significa realmente ese premio para la política de conservación del patrimonio que ha imperado en los últimos decenios en esta ciudad: una verdadera cortina de humo que difumina, temporalmente —porque el tiempo y la memoria histórica acabarán abriendo sus fosas para que se conozca— el genocidio arqueológico que un ejército perfectamente organizado de políticos, técnicos, arqueólogos funcionarios, constructores y profesores universitarios ha perpetrado en esta ciudad. Con la inestimable ayuda de la comprada prensa local que dirigió las operaciones de distracción informativa para que lo que estaba siendo un horripilante crimen contra la cultura pareciese una necesidad ineludible del progreso.

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viernes, 15 de junio de 2018

Presentación de "La odisea..." en Iruña

CON LIBRO

El lunes 4 de junio gocé de la suerte de poder presentar "La odisea de los rabadíes" en la magnífica librería KATAKRAK de Pamplona. Rodeado de amigos antiguos (de hace casi cuarenta años), nuevos y algunos que conocí allí y con la amabilidad de la gente de la librería. Y especialmente con la precisa presentación que me hizo mi amiga Blanca Oría, a la que agradezco además las gestiones que hizo para que se celebrara el acto.

La historia de los rabadíes gustó bastante más que mi presentación en sí. Pero sobre todo, sorprendió. Sigo percibiendo la extrañeza que provoca en quien tiene noticia de ella porque una historia tan impactante como aquella sea tan desconocida. Y no solo fuera de nuestra ciudad sino incluso entre la inmensa mayoría de nuestros paisanos.

Una velada deliciosa que culminó en una opípara cena el mítico Lambroa del el casco antiguo de la vieja Iruña, rodeado de Blanca, Karmele, Julia, Ana, Carlos y Félix. Gracias y todos y a cada uno.

CON bLANCA conblanca solo