(del laberinto al treinta)


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lunes, 3 de junio de 2019

La procesión antisemita de Cañero

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO PREVIAMENTE EL 30 DE MAYO DE 2019 (DÍA QUE LOS CATÓLICOS DEDICAN AL CULTO DEL REY FERNANDO III EL BIZCO) EN EL DIARIO DIGITAL PARADIGMA.

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(SAN) VICENTE FERRER

Por el historiador renacentista valenciano Pedro Antonio Beutes (1) sabemos que un día de 1411 una turba incendiaria dirigida por el fraile dominico Vicente Ferrer, a quien los católicos consideran santo, tras un sermón virulentamente antijudío que había emitido en una iglesia toledana, se dirigió a la sinagoga mayor de la ciudad, expulsó violentamente a los judíos que allí había, hizo una pira con los textos talmúdicos y robó todo objeto litúrgico de valor que encontró en ella. Seguidamente el fraile valenciano ordenó calma y consagró el templo al culto católico con el nombre de Santa María la Blanca.

También sabemos que en 1391, aunque no podemos hablar de incitación directa al asesinato de judíos en sus sermones, como sí la encontramos en los de los frailes andaluces que ese mismo año dirigieron el asalto de las juderías andaluzas y asesinaron a varios miles de judíos a los que además robaron sus bienes, entre ellas la de Córdoba (2), los seguidores fieles de sus enseñanzas en Valencia hicieron lo propio en la judería valenciana, con el resultado de varios cientos de hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados y robados por esos sus piadosos seguidores. Pero sólo hay que leer esos sermones para entender que esa violencia directa iba implícita en todas y cada una de las palabras del domini cane (el perro de dios), la orden fundada por Tomás de Aquino (otro santo) para sostener la Inquisición que había fundado.

Hoy muy pocos historiadores no confesionales, dudan de la responsabilidad por incitación de Vicente Ferrer en las persecuciones de judíos de finales del siglo XIV (3). Y son muchos los que defienden que las legislaciones posteriores recogen todas y cada una de las sugerencias que el fraile valenciano puso en el tapete del antisemitismo oficial, especialmente las Leyes de Ayllón de 1412 (4): reclusión en guetos, marcaje con prendas especiales obligatorias (que los judíos traxesen tabardoscon una señal bermeja, é los moros capuces verdes con una luna clara) (5) a sus miembros, prohibición de ganarse la vida tratando con cristianos (ni siquiera podían hablar con ellos) para obligarlos, rindiéndolos por hambre, a la conversión.

Muchas veces se dice que no podemos juzgar con ojos de nuestra época los actos de la gente del pasado. Pero sí que podemos juzgarlos con los ojos de juzgar de sus coetáneos. Y podemos asegurar que lo que hicieron aquellos católicos dirigidos por frailes estaba considerado un crimen y penado por las leyes reales y de hecho hubo juicios y condenas a los responsables de las matanzas. Aunque ninguno de aquellos condenados vestía hábito frailuno.

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FRAY ALBINO

En 1946, diez años después de iniciarse el genocidio franquista, llegó a Córdoba uno de sus más firmes defensores: el obispo Fray Albino. Se ha demostrado recientemente que siendo obispo de Tenerife no sólo conspiró con los militares que dieron posteriormente el golpe del 17 de julio sino que escribió textos pastorales que son una clara incitación a destruir la democracia formal que instauró La República (6). Una vez iniciado el genocidio, no sólo firmó la carta de los obispos apoyando la Cruzada, sino que se empleó sin descanso en defender la necesidad de una limpieza radical, de matar al mayor número posible de rojos, de los que se reía en el trance de su fusilamiento llamándolos cobardes porque no sabían morir (7). Que llegó a considerar en un ataque de delirio paranoide-criminal a Franco como un enviado directo de Dios para salvar a España. Que compuso un catecismo, El Catecismo Patriótico Español (8), para adoctrinar a los niños de la posguerra, especialmente a los huérfanos de los rojos y las rojas fusilados, que es inequívocamente una adaptación de las ideas estelares del Mein Kampf del Führer para aprendizaje memorístico de esos niños, porque asimilaba en el mismo paquete de eliminables para la salvación de España a liberales, judíos y socialistas. Su visceral antisemitismo aparece una y otra vez en ese catecismo y en el resto de sus escritos pastorales lo que hace a su pensamiento más dependiente del nazismo que del propio ideario fascista español. Por ello, no es extraño que fuera un admirador y devoto del portador de su propio hábito dominico más antisemita de la historia de este país, Vicente Ferrer.

En los últimos años de su vida se empleó en paliar algo la miseria, a la vista de su insoportable ubicuidad, en que sus propias acciones y la de sus cómplices civiles y militares franquistas mantenían a la población superviviente vencida, patrocinando la creación de dos barriadas de casas baratas. A una la bautizó, en un rapto sublime de modestia, con su propio nombre y a la otra con el del militar y rejoneador franquista Antonio Cañero, cuya mayor hazaña guerrera fue montar una brigada montada de señoritos y garrochistas falangistas que, armados con picas y escopetas, cazaban en la sierra, como si de alimañas se trataran, a los republicanos desarmados huidos de la masacre y que resultarían unos asesinados a sangre fría entre los peñascales serranos y otros reconducidos a las tapias de los cementerios para ser fusilados (9). La mitología franquista fomentó desde entonces la falsa creencia de que la permuta de los terrenos para la construcción de esas casas por otros mejor situados y que le supusieron un suculento negocio, había sido una altruista donación del caballero rejoneador al obispo y a la causa de los pobres (10).

Y la parroquia de esa barriada, la de Cañero, se la dedicó el obispo nazi lógicamente al santo antisemita de su máxima devoción, de quien fue émulo en la persecución sin desmayo de los enemigos de la fe, judíos y republicanos. Así, el dedo del santo pogromista, San Vicente Ferrer, ha amenazado durante los últimos 60 años a todos los vecinos de ese barrio, el barrio históricamente más progresista de toda la ciudad, con todos los terrores, tanto terrenales como de ultratumba, que el catolicismo ha inventado para mantener permanentemente acojonados a sus fieles.

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EL BARRIO CAÑERO

La barriada de Cañero fue durante los años 60, una vez que sus habitantes consiguieron sacar un poco la cabeza del pozo negro del franquismo, modelo para toda España de lucha vecinal contra la dictadura, como ha contado recientemente Federico Abad en su imprescindible ensayoLa barriada de Cañero. Su asociación de vecinos fue la primera de ese tipo que se fundó en el estado español y llevó a cabo una denodada lucha para conseguir mejoras estructurales en el barrio con espectaculares logros como los arreglos de los tejados, el asfaltado de las calles o el acceso a precios asequibles a la propiedad familiar de las viviendas. Los núcleos duros de lo que fueron los partidos políticos cordobeses que lucharon contra la dictadura en los primeros 70 surgieron precisamente de ella.

La Transacción y el trampantojo del estado de bienestar durante la burbuja económica obró el mismo milagro de desmovilización que en los demás barrios. El envejecimiento de la población y la especulación con los precios de la vivienda en los años dorados del ladrillo terminaron el trabajo de adocenamiento de un verdadero barrio obrero. Y en los últimos años hasta el PP consiguió ganar en él alguna elección en alguna ocasión. Pero al menos el barrio se había venido librando de la metástasis cofrade, esa imparable enfermedad vinculada al nacionalcatolicismo y no a poder popular alguno, como defienden algunos desde sus apulgaradas antropologías de chaqueta de pana, que ha infectado el corpus de la sociedad en las grandes ciudades andaluzas y que, como ya dije en otra ocasión, consiste en la reproducción cíclica a escala del funcionamiento de la sociedad tradicional en la que todo el mundo camina en fila india en el sitio, perfectamente estamentado, que le corresponde, agarrando su triste vela o su recamado palo de plata (11), con su carga de derechización de la juventud, la sustitución de los vínculos de solidaridad militante de la lucha política en común por los inanes esfuerzos de sacar a pasear idolatrías a ritmo de tambor militar, la sustitución de la idoneidad de la justicia social por la de una caridad dirigida por una institución tan reaccionaria como la Iglesia y el cuidadoso enfoscado, tras la mística suntuosa, pero huera, del rococó y el incienso, de los conflictos sociales inherentes al sistema.

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LA PROCESIÓN DE LA INFAMIA

Pero el virus de la cofradeína acabó llegando hace tres o cuatro años y Cañero ya tiene una cofradía que procesiona en la Semana Santa, con parafernalia idolátrica perfectamente montada. Por lo que he podido averiguar, se trata de una infección exógena, que ha desembarcado desde fuera, una colonización en toda regla de cofrades huérfanos de otros lares y aún no he conseguido que alguien del barrio me confiese que conoce a algún hermano de esa cofradía. La inmensa mayoría son gente de fuera del barrio, sin vinculación histórica con él o infectados en su exilio. Pero que ya ha pasado a ser conocida como la Hermandad de Cañero.

Pero todo pudiera quedarse en que saquen un día al año, aparte las innumerables salidas extraordinarias ya oficializadas en las demás, las figuras titulares que adoran y pongan el barrio, como todos los demás, perdido de cera y atufado de incienso y provean de espectáculo colorido, churrigueresco y sincopado a ritmo de música militar (la música cofrade no existe, es un derivado sin más de la militar) a los vecinos del barrio que no tienen en la calle diversión mejor que echarse a los ojos. Lo que no podíamos figurarnos los que empezamos a ser ya unos insorribles que vivimos en un mundo que se va alejando cada vez más de nuestra sensibilidad ética y estética es que los responsables de esa cofradía colonial vinieran de fuera a rescatar al santo bajo cuyo terrible dedo nos hemos criado varias generaciones del barrio, de su hornacina y a refregárnoslo por las calles.

Resulta que este año se conmemora el VI Centenario de la muerte del dominico antisemita y tanto el obispado, como la parroquia, como la cofradía colonial van a montar unos pollos festivos para el evento. Todo el mundo es libre de adorar o convocar en su casa al demonio que le apetezca. Nada que objetar a la peregrinación de unos vecinos a la tumba en Francia del considerado santo, tampoco a la verbena a celebrar en el patio de la parroquia, ni a los triduos, y otras solemnidades que se celebrarán en la iglesia. Ni siquiera al acto académico de exaltación de la figura del perseguidor de judíos con la colaboración de la Muy Piadosa Academia de Nobles Caspas y Bellas Tretas. Nada, nada que objetar. Pero sí y mucho a que lo saquen en procesión. Esa imagen llevaba más de 60 años en su hornacina sin que a nadie se le ocurriera bajarlo ni para verlo de cerca, ni le hiciera ni el más mínimo caso, sin que quisiéramos saber piadosamente mucho más de lo que ya sabíamos y del que hoy no dudo que hubiera sido más saludable que sus hazañas lejanas y terribles hubieran corrido de boca en boca desde los primeros tiempos del barrio, cuando un obispo nazi y un alcalde falangista regían como capataces absolutos del campo de concentración en que la banda criminal que secuestró a medio país a punta de pistola, después de asesinar al otro medio, convirtió a esta triste, desgraciada ciudad. Siguiendo las enseñanzas criminales del dominico Vicente Ferrer, cuya efigie, que había permanecido desde siempre en su sitio natural, el acotado higiénicamente por los curas para ello, si el tiempo y la decencia no lo impiden, invadirá mancillando con el recuerdo de sus fechorías las entrañables calles de mi barrio.



       NOTAS:
1. La vida, y historia del apostolico predicador sant Vincente Ferrer. Valencia, 1575.
2. Días después del pogromo cordobés, la sinagoga (que sigue siendo la actual) fue  convertida en ermita hasta que a principios del siglo XX el estado consiguió su devolución a Patrimonio Nacional.
3. Antonio Claret García Martínez: El acoso a las comunidades judías en los milagros bajomedievales. el caso de s. Vicente Ferrer. Actas de las III Jornadas Hispano-Portuguesas de Historia Medieval. Universidad de Sevilla, 1991.
4.  Carolina M. Losada. Ley divina y ley terrena: antijudaísmo y estrategias de conversión en la campaña castellana de San Vicente Ferrer (1411-1412). Hispania Sacra, LXV 132, julio-diciembre 2013, 603-640.
5. Alvar García: Crónica de Juan II.
6. Ricardo A. Guerra Palmero: Ideología y beligerancia: la Cruzada de Fray Albino, Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2005.
7. González Menéndez-Raigada A.: Mina de oro para enfermos y atribulados. Imprenta Católica, Santa Cruz de Tenerife, 1941, p.249 (Recogido en el libro del profesor Guerra Palmero). Los rojos no saben morir por falta de heroísmo...algunos conseguían morir cristianamente ya que con motivo de los fusilamientos que la justicia de Franco tuvo que hacer con los criminales rojos... en privado un 60% de los que iban al paredón se confesaban, pero en público la cifra era de menos del 10%.
8. González Menéndez-Raigada A.: Catecismo Patriótico Español, Ed. Península, Barcelona, 2003.
9. Francisco Moreno: El genocidio franquista en Córdoba. Crítica, Barcelona, 2008.
10. Federico Abad: La barriada de Cañero. Utopía, Córdoba, 2016.
11. M. Harazem La invasión cofrade. En 17. Un análisis del estado de la cultura en Córdoba. Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, 2016, p. 112.


lunes, 27 de mayo de 2019

PP, VOX y las barajas de Monse Deme

Yo no sé si lo que ha pasado en Córdoba con las municipales se parece más a Juego de Tronos o a una comedia española petardista de los 80. Sea como sea, la trama se ha desarrollado (aún no hay desenlace) de una manera harto graciosa. Todo empezó como siempre en esta ciudad, de esquinas marcadas con orina de cura almizclero, en una sacristía. El motivo, la preocupación que asaltó a la Iglesia y su brazo armado de acción directa la Asociación de Cofradías por el equipo seleccionado por Tristón Bellido para las municipales y en el que no abundan los rafalitosjaén, botellayllusiás o luisitomartines, portentosos tragahostias, politoxicofrades y lamesotanas que comen de la mano de Monse Deme y a quien han servido siempre fielmente de quintacolumnistas en Capitulares.

Por ello, en esa sacristía se diseñó un plan para acojonar al PP de Tristón Bellido. El hecho de que la segunda de la lista de VOX y ya concejala sea la directora del diario digital LA COZ DE CÓRDOBA no es un hecho aleatorio. Es cosa sabida que ese papelazo digital de liar pescao lo montaron a medias el PP de Nieto con el cabildo y la Yihad Iconoplasta con el fin de intoxicar el medio ambiente político tras la instauración del cogobierno PSOE / IU echando mierda continuamente sobre su gestión, exaltando a la oposición pepera y ofertando suculenta cofradeína a los adictos. El medio ultrarreaccionario tiene dos cabezas visibles: la directora, la susodicha periodista ultrarreaccionaria Paula Badanelli, asesora y miembra del staff ideológico del PP desde su arribada a él procedente de la ultrarreaccionaria COPE y como comisario político al ultrarreaccionario portavoz del cabildo y párroco de la iglesia en la que cada 20N se ofician (probablemente por él mismo) las misas por el alma del Caudillo para una horda de neonazis, el campechanísimo cura Güeto, alias El Pulseritas. La maniobra consistió en que su directora diese ese saltito, pasándose con armas, bagajes e información privilegiada del PP a las filas VOX en calidad de candidata con las bendiciones de Su Santidad. Trasfuguismo no significa transmutación. La gente que ahora conforma VOX ha estado encantada durante años ocupando un palco preferencial en el PP aznarista y no han mudado ideológicamente ni un gramo. Siempre fueron el ala más franquista del partido de la gaviota carroñera que ahora ha decidido volar por su cuenta.

¿Alguien ha escuchado un reproche, una queja o una acusación a la tránsfuga por parte del partido traicionado, aunque sólo sea porque ha tenido que seguir pagándole sus honorario como periodista a su exservicio? No. Porque no las ha habido. Nadie que no fuera un suicida osaría protestar por una decisión estratégica puntual del Capo de la Famiglia contra una de sus bandas asociadas. Monse Deme quiere que el PP de Tristón Bellido sepa que ya no es su único partido favorito, que juega con dos barajas y que tiene poder para pasar cartas de figuras, reyes o reinas, de una baraja a otra sin temer que nadie alce la voz. ¿Y cómo lo ha conseguido? Movilizando sus huestes de hoplitas cofrades armados con su derecho al voto. La campaña a favor de VOX ha sido en algunas cofradías brutal, y sus pergeñadores han recogido los frutos de la radicalización nacionalcatólica a que vienen siendo sometidos cada vez más los hermanos, tanto en las vigilias y ejercicios espirituales, que se pretende que sean obligatorios, como en las litúrgicas orgías cruzcampistas findesemanales. Y otra cosa que han hecho saber a este PP de perfiles menos ideologizados y más tecnócratas, porque viene sobre todo a privatizar empresas públicas, es que de él depende que se trate sólo de un amago o del principio de un probable y serio desencuentro con la Mother. Que la campaña Pelargón para el otro niño se quede sólo para las trabajaderas cofrades o pase ya directamente a los púlpitos. Depende de cómo se porte.

¿Pruebas? Bueno estamos hablando de maniobras orquestales de carácter veneciano, propias de palazzos renacentistas. No hay pruebas constatables como corresponde a la naturaleza de esas conspiraciones y de esos conspiradores. Pero sí podemos estudiar los movimientos de los principales afectados. Veamos. ¿Qué paso dio empujándose el culo con las manos Tristón Bellido, acojonado por la seriedad del aviso, en cuanto pudo? Pues acudir a un medio cofrade, aquel en el que se expende la cofradeína más reaccionaria de toda Andalucía, al panfleto ultraderechista GENTE DE PAZ, a prometer lloriqueando que, como el anuncio ese del comercio de pasamaneria cofrade de la Cuesta Luján: TODO PARA LAS COFRADÍAS. Lo que pidan, lo que quieran, lo que exijan… Sobre todo, y el malsín señalador que lo entrevista lo coloca aviesamente como titular, a prometer que el Museo Cofrade irá al edificio que hoy ocupa la Biblioteca de la Junta cuando se traslade al edificio nuevo de Los Patos y… ya puesto en modo OFERTA FIN DE TEMPORADA, que la sede de la Asociación de Hermandades y Cofradías también. Igual es que el bueno de Tristón ha caído por fin en que el imparable crecimiento de la metástasis cofrade que amenaza con colonizar la ciudad al completo con su estética churrigueresca y su ética hipócrito-caritativa en sustitución de la justicia social, ha hecho que la Asociación, centro logístico de la expedición al por mayor de la cofradeína, necesite mucho más espacio donde coordinar más cómodamente sus estrategias, que el caserón-palacete de dos plantas en Isaac Peral que hoy ocupa y que le regaló el Capo Monsignore Castiglieggio cuando dominaba el mundo desde su despacho de CAJASUR a cambio de unos simples chupeteos de anillo en señal de sumisión de sus directivos.

Veamos. Lo que está prometiendo Tristón a las cofradías para que lo quieran también a él un poquito es que conseguirá convencer al estado español propietario legítimo del edificio que formó parte del obispado hasta que Franco se lo expropió en 1971, previo morterón de pasta de indemnización, a la Iglesia para alojar la Biblioteca Provincial y que hoy administra en régimen de cesión temporal la Junta de Andalucía, para se lo regale graciosamente a los chicos del cirio y el siniestro capuchón. Gracioso fue –haciendo un inciso– el intento de recuperación del mismo por parte de un obispo espabilao reciente alegando que cuando le fue expropiada regía ¡¡¡una dictadura!!! Si es que es pa comérselos a besos...

O sea, Tristón Bellido en su delirio cagueta prometió que un edificio público con infinitas posibilidades de prestar servicios públicos a Córdoba, ¡¡¡que ni siquiera cuenta con un Museo o Centro de Interpretación de la Ciudad!!!, se ceda para un museo de una empresa privada de interés limitado a los aficionados al consumo de la especia churrigueresca. Y de paso una sede para una Asociación igualmente privada que pertenece a una multinacional extranjera igualmente privada. Todo Para Las Cofradías, especialmente un lugar para montar un negocio de explotación económica y libre de impuestos basado en la exhibición de sus infumables chilindrinas rococós y sus apulgaradas banderonas de procesionar, en el que ni siquiera se exhibirán las esculturas antiguas y de algún mérito que sacan en sus liturgias callejeras, que seguirán atesoradas en las recientemente privatizadas –por inmatriculación ilegítima– iglesias históricas. Un museo que los cofrades cordobeses no han tenido cojones –cojones, sí, porque son casi absolutamente machos de la especie– de poner en pie desde que hace 30 años comenzaron a escucharse las primeras propuestas. Si hubieran tenido la mitad de los cojones de los cofrades bilbaínos, que, a pesar de su escasa relevancia local, cuentan con el suyo desde 2001, hace tiempo que hubieran dejado de lloriquear unas veces y exigir desabridamente otras que sea el estado quien se lo monte. O se lo hubieran pedido a su Capo el obispo que tiene locales en la ciudad para dar y regalar perfectamente preparados para instalar el adefesio expositivo de marras.

jueves, 23 de mayo de 2019

II. El malsinismo: Guillermo Rodríguez señalador cofrade

IR A LA PRIMERA PARTE

Guillermo Rodríguez López es un señoro que invierte su tiempo libre en editar una revista digital en la que él y otros señoros como él con pelo en el pecho se la pasan hablando de miriñaques, encajería, tirasbordás, mantos repujaos, diademas y otras mil prendas de vestir y desvestir ídolos femeninos de procesionar. Es lo que se conoce como un adicto a la cofradeína que ha dedicado su vida a su consumo y venta al por mayor y menor. Es, además, un derechista radical, o sea un ultra-ultraderechista, un reaccionario medular. Los artículos que escribe en su medio atienden únicamente a tres temas. Uno, de las cosas que tienen relación con la parafernalia de ese consumo de cofradeína. Otro a denunciar incansablemente las dioclecianas persecuciones que sufren los cristianos y concretamente los cofrades en este país por parte de las autoridades pesoeístas y los rojos intolerantes. Cualquier europeo que sólo leyese esa especie de Telva de la moda cofrade podría justamente acabar creyendo que aquí los ateos nos pasamos el día apaleando cofrades por la calle, impidiendo que cumplan con sus ritos y liturgias en ellas y agrediéndolos verbalmente sin descanso desde nuestros panfletos chequistas. Aunque a nada que pase un solo año entre nosotros descubrirá que los verdaderos amos de la ciudad son ellos a quienes las autoridades no se atreven a negar ni una de las exigencias que plantean cada semana por muy sectarias, molestas y secuestradoras de los espacios públicos que sean para el resto. El otro tema en el que insiste sin desmayo es el de mostrar virulentamente (por ahora mantenido en el umbral del mero verbo) el insondable abismo de odio que siente por todo lo que tenga que ver con el progresismo de amplio espectro, desde la socialdemocracia enchaquetada hasta lo que él llama perroflautismo antidesahucios, pasando por el feminismo, la laicidad o los movimientos LGTBI. Esto último, curiosamente, dado el comprobado altísimo número de cofrades homosexuales que petan las hermandades y en especial aquella de la que él mismo es hermano. O sea, de todo lo que no esté a la derecha del PP aznarista en lo contemporáneo y todo lo que no lo esté a la derecha de la CEDA en sus análisis históricos. Por supuesto Al Andalus para él fue un cáncer que le creció a la España eterna nacionalcatólica y los RR.CC. la quimio, la radio y la cirugía extirpadora que le salvó la vida a su patria. La misma consideración tiene de la necesidad que esa patria tuvo de Franco y su genocidio quirúrgico y de la represión quimio y radioterápica posterior para extirpar el cáncer de la República.

Dos ejemplos: entre las decenas de artículos que ha dedicado a evacuar en ese figurín de la moda vestimentaria virginal y de la pasamanería cofrade encontramos de vez en cuando otros de aroma inconfundiblemente fascista, y tómese esa denominación en su sentido terminológico estricto. Alguno de ellos, como por ejemplo el que tituló sin cortarse ni un pelo 18 de julio, tan espeluznantemente justificador del golpe de estado nacionalcatólico devenido genocidio de republicanos, los crímenes de su confraternal Queipo de Llano incluidos, que si no viviéramos en este repugnante país al que no sólo le hieden los pies a franquismo, sino sobre todo la entrepierna y los sobacos, y estuviéramos en cualquier otro normal, con su memoria histórica antiautoritaria mínimamente normalizada y formando parte de los planes de estudio escolares, a ese sujeto un juez igualmente normal lo hubiera hundido en la miseria económica, al mismo nivel que ya tiene la moral.

El otro ejemplo lo encontramos en la coletilla titular del figurín cofrade que dirige, GENTE DE PAZ 1940. La alusión a esa fecha tiene como fin recordar que fue en ella cuando las cofradías andaluzas comenzaron a recibir su parte del botín de guerra por su colaboración, como Iglesia que son, en el genocidio. En ese año y en los siguientes se fundaron cientos de cofradías nuevas en toda esta tierra con esos quintos del botín acumulado por todo lo confiscado a los fusilados, exiliados y represaliados republicanos.

Fue precisamente un artículo mío titulado Nazarenos y Ku Klux Klan acerca de la atrocidad sobre la que se fundaron por esos años dos cofradías sevillanas, vinculada una al asesino de masas Gonzalo Queipo de Llano (la cofradía de San Gonzalo, de ahí su nombre) y otra a su mujer Genoveva (la cofradía de Santa Genoveva, de ahí el suyo) la que hizo que el ultraderechista cofrade rompiera la displicente ignorancia en que me mantenía desde siempre y saliera de su covacha, cual cíclope embravecido al que hubieran clavado un tizón en su único ojo, a lanzar pedruscos contra las naves de la libertad de expresión e incluso contra las de los puros datos históricos comprobados. Y lo de cíclope valga sólo como metáfora, dada la risible envergadura real del bramador. Y es ahí donde su miseria moral se desata y se revela en el cobarde malsín que es, en atizador de inquisidores o en entusiasta donbrunista. Incluso el título tuvo que ser excretado usando los músculos parasimpáticos intestinales dada su descacharrante longitud: El vómito perpetrado en Córdoba que insulta a las cofradías de San Gonzalo y Santa Genoveva

Lo primero que hace el señalador es proporcionar mi nombre y dos apellidos, datos que ya conoce hasta el Tato en cuanto aparece mi querido pseudónimo. Lo segundo proporcionar la información del trabajo con el que me gano la vida. Aquí ya el carnero de las tres letras arremete contra las más mínimas normas de la decencia cuando, señalando que mi sector profesional es el sanitario, avisa a sus congéneres cofrades para que procuren no necesitar de mis servicios porque probablemente sería capaz de… no sé… ¿pisarles el tubo del oxígeno? ¿echarles alcohol en las heridas? ¿o tal vez matarlos directamente mediante inoculación de algún medicamento letal? Todo de broma, claro. Yo también sé donde trabaja el pedazo de mamón, pero probablemente por mi condición de no cofrade, es decir de no cultivador de la hipocresía moral y social que se necesita para serlo, jamás se me ocurriría avisar a los ateos de que evitaran la empresa en la que se gana la vida, ante el peligro de ser estafados. Es más, tengo hasta informaciones delicadas acerca de cómo desempeña esas funciones profesionales. Pero para mí, la forma que tiene la gente de ganarse la vida es, en circunstancias estándares, sagrado, lo único sagrado.

Proporciona además un par de nitidísimas fotos mías que ha sacado sin permiso de la red, una de frente y otra de perfil para que no haya duda a la hora de localizarme. Porque de eso se trata, ¿de qué si no?. Yo también podría poner fotos sacadas de su muro de FB, pero no lo haré, aunque invito a todo el mundo a que entre en él y compruebe la portentosa cara de berzotas que tiene. Dice que el fin del artículo es mover a los miembros de las cofradías queipodellanistas sevillanas a que me denuncien y que me den una lección que no olvidaré y me obligará a callar para siempre.  Pero él sabe mejor que nadie que ningún abogado se haría cargo de una denuncia en la que se me imputara el mantener relato de hechos absolutamente probados y comprobados por la historiografía. Así que la causa de mi señalamiento no puede ser esa. Y si no es ese, debe ser entonces el ponerme una clara diana para que algunos de los tipos musculados con un condón de saco en la cabeza y de ideología extremoderechista que hacen de fuerza bruta para sacar a pasear los muñeiconos de la cofradeína y que llevan siendo aleccionados en el extremismo nacionalcatólico en las cofradías desde hace años, me busquen para presentarme sus respetos.

No sería esta la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que me ponen diana gente bastante más peligrosa que este triste adicto a los juegos de miriñaques y al reaccionarismo de raíz supersticiosa. Desde la jauría jurídica que azuzó contra mí el Acorazado ABC con el fin de callarme la boca y acabó hasta haciéndome ilusión porque se trataba del bufete que llevaba los asuntos en España de Madonna, hasta la ruin y miserable que me mandó de recado la más alta representación de los llamados Cuerpos y Fuerzas del Estado de la provincia, pasando por una sutil sugerencia al Mossad para que me tuviera en sus pensamientos por parte del Sefardita Impostado y que me hizo pasar sin móvil una buena temporá…

Lo único que me gustaría que se sacara en limpio de toda esta historia y que podría hacer abrir los ojos a alguna persona que me lea, es la realidad del peligro, el mismo por otra parte que en ese 1940 que tanto pone al cofrade malsín, que para nuestra inestable democracia formal entraña la metástasis cofrade y que se está extendiendo sin control entre la infancia desarmada mentalmente a través de los colegios católicos que pagamos todos. La ultraderecha –que aspira a imponer de nuevo el fascismo– que viene en Andalucía será cofrade o no será. EL hecho de que la carroña de uno de los mayores asesinos de masas de Europa, el general Queipo de Llano, lo custodien cofrades en la Macarena de Sevilla no es inocente, ni gratuito. Y tampoco que, en esta ciudad, en Córdoba, muchas, prácticamente todas las cofradías que existían o fueron fundadas en la guerra o la posguerra, mantienen como hermanos mayores honoríficos a los principales responsables, locales y nacionales, del genocidio nacionalcatólico. E incluso alguna rompe todos los delirios que pudieran asaltarnos, manteniendo esa honorificidad al mismísimo Benito Mussolini. Claro que del Duce puede decirse sin temor a errar que mató infinitamente menos que cualquiera de esos hermanos mayores honoríficos nacionales.

Una última pincelada para completar el cuadro de mi señalador. Un tipo de tan atrabiliario carácter que hasta fue denunciado por su propia cofradía, no sólo por apropiación indebida (del nombre de la misma para su magazín cofrade), que también, sino sobre todo por insultos e injurias a sus propios hermanos mayores. Vele ahí el jicho.

Ilustraciones de Víctor Solana

I. El malsinismo, esa pasión tan cordobesa

El malsinismo es la gran pasión cordobesa. O al menos aquella que a sus cultivadores ha proporcionado más satisfacciones a lo largo de la Historia. Un malsín es un chivato, un señalador. Es palabra de origen hebreo, y es lógico que fueran los judíos quienes les pusieran nombre porque fueron ellos los que los sufrieron más especialmente, pero no solo, que sodomitas y librepensadores les siguen inmediatamente. La Inquisición nutrió sus procesos y autos de fe que llevaron a miles de ellos (judíos, sodomitas y librepensadores) a la hoguera en los testimonios, interesados o no, de los malsines, de los chivatos que señalaron a sus víctimas. Y sí, el malsinismo fue siempre pasión española en general, pero las estadísticas hablan y nos dicen que, en Córdoba, más. En ningún otro sitio como aquí la cobardía malsínica encontró no sólo abono sociológico de primera, sino que, o tal vez por ello, oídos tan prestos y brazos ejecutores tan firmes que hicieran fructificar sus señalamientos de vecinos a los que, por muchas causas, odiaban. En ningún otro sitio se dio una conjunción tan entrañable entre cobardes chivatos y conspicuos asesinos llegados de fuera, atraídos por el olor de la sangre, como aquí.

¿Ejemplos? Con sólo dos, eso sí muy señalados, será suficiente. El inquisidor Lucero el Tenebroso quemó en el Marrubial (sí, donde hoy se alza la Biblioteca Central sin un triste recordatorio, mientras la ciudad está llena de placas en las que se recuerda que allí cagó un cofrade) previos autos de fe en la Corredera, a más de 200 cordobeses que otros cordobeses, los malsines, le habían señalado con su dedo. Con todo, otro de los muchos siniestros récord de nuestra ciudad lo batieron el inquisidor onubense y sus malsines cordobeses el día de navidad de 1502 (arde, arde, arde la Marimorena…) cuando quemaron de golpe a nada menos que a 102 de sus paisanos señalados.

El otro ejemplo es muy parecido, a pesar de que los separan casi cuatro siglos y medio. Estamos a finales de 1936. De nuevo los malsines cordobeses se buscan un Lucero para dar rienda a sus instintos asesinos contra sus paisanos diferentes y su cumplimiento por cobarde delegación. Y de nuevo batimos el récord: esta ciudad tiene el deshonor de ser aquella en la que los nacionalcatólicos más y mejor fusilaron. Y don Bruno se lo dijo claramente a la cara a los malsines que fueron a despedirlo a la estación de Córdoba, cuando una parte de sus crímenes, no los de sangre, sino los relacionados con extorsiones a gente bien, aconsejaron a las autoridades genocidas su traslado.

– Anda que no has matado gente…

– A ninguna que no estuviera en las listas que vosotros me confeccionabais. Porque yo no soy de esta tierra y no conozco a nadie.

Esas listas de fusilables las confeccionaban los malsines cordobeses en el marco incomparable de los casinos locales, especialmente en el del principal de la ciudad, el Círculo de la Amistad.

Los malsines suelen brotar y rebrotar en periodos en los que hay amenaza de involución hacia el autoritarismo extremo porque necesitan de la ausencia de racionalidad democrática para que fructifique su pasión chivata y su afán por eliminar a los que odian. Y en estos atribulados días en que esas formas autoritarias extremas asoman la patita de nuevo intentando sustanciarse políticamente aprovechando las debilidades de esta democracia formal y burguesa, vuelven a surgir como los gusanos en la carroña. Cabe la esperanza de que la satisfacción de su pasión se haya aggiornato y no pase por eliminaciones radicales de sus objetos de odio, pero por ahora sólo queda en eso, en una esperanza.

Recientemente hemos podido contemplar en Córdoba dos nuevos casos claros de malsinismo, de señalamiento directo de otros cordobeses a instancias con poder vengativo. Y uno de ellos me afecta, me señala, a mí personalmente. Empecemos por el otro.

Paula Badanelli es una periodista jerezana medularmente reaccionaria que recaló en Córdoba de la mano de una emisora reaccionaria, propiedad de la reaccionaria Conferencia Episcopal. Pronto dejó de ejercer estrictamente su profesión para dedicarse a la asesoría de un partido político reaccionario durante el tiempo que estuvo en el poder municipal: el Partido Putrefacto. Una vez desalojado de la alcaldía el partido que fundaron siete ministros fascistas, sus responsables la comisionaron en 2016 para una misión imposible: la dirección de un medio digital de intoxicación reaccionaria que compitiera con éxito con el único diario digital progresista convencional de la ciudad (el otro, PARADIGMA, sólo responde a los dos primeros presupuestos, es diario digital y progresista, pero no convencional), o sea CORDÓPOLIS. Para esa arriesgada maniobra se asociaron empresarialmente las tres cabezas de la HCR (Hidra Cordobesa Reaccionaria): el cabildo catedralicio, necesitado de púlpitos seglares desde los que defender el latrocinio de las inmatriculaciones, la Asociación de Hermandades y Cofradías, esa metástasis reaccionaria sin freno, y el Partido Putrefacto. Los mimbres con que contaba nuestra heroína para tejer ese cesto reaccionario no eran gran cosa, pero era lo que había más a mano: un triste desecho de todas las tientas mediáticas de la ciudad, un enquistamiento paleozoico cajasureño de los tiempos del Capo Castiglieggio, ambos cofrades perdidos, y la estrecha vigilancia del Gran Hermano del Cabildo, conocido por El Pulseritas por su afición a lucirlas ante las cámaras, y párroco de la iglesia donde cada 20N se elevan preces por el alma del Caudillo, tal vez con fin de que resucite algún día, para un aguerrido escuadrón de neonazis: el cura Gigi Güeto. Durante casi tres años ese medio zombi, que se autobautizó LA VOZ de CÓRDOBA, usurpando miserablemente el nombre de dos históricos diarios progresistas, pero que es más conocida por LA COZ, se ha mantenido a duras penas con la pasta que le inyectaba la poderosa hidra reaccionaria intentando intoxicar sin mucho éxito la opinión pública de la ciudad.

La relegación del Partido Putrefacto a un más modesto puesto en las filas de la política nacional, autonómica y municipal por culpa de la aparición de otro partido de perfiles reaccionarios mucho más nítidos que le ha acabado arrebatando todo el ala ultra-ultraderechista que hasta entonces ramoneaba –sin demasiada incomodidad– en las laderas del aznarismo, ha cambiado el panorama. Su socia la Iglesia, esa experta en detectar el olor precadavérico, lo ha tenido claro y parece que la Badanelli también. El PP, que le había montado ese chiringuito a la mushasha para que le hiciera campaña permanente, se ha encontrado con la desternillante humorada de que se ha pasado con armas, bagaje y toneladas de información de su centro logístico al campo de su oponente ultraderechista, a VOX, como candidata, además, a las municipales. Y que, además, se presupone, le sigue pagando el sueldo. Probablemente no se atreve a romper el trato porque detrás de la maniobra se adivina, hasta que no se abra la puerta iluminada y todo quede claro, la alargada sombra de una peligrosa sotana.

Una vez puestos en antecedentes del perfil del personaje pasemos a los hechos, a su hazaña como malsina, como señaladora directa de compañeros periodistas concretos a los dobermanes de sus nuevos protectores. Conociendo los CV de algunos de esos dobermanes, con atención preferente a sus militancias pasadas en grupos fascistas históricos de acción directa, el helor de sangre está asegurado. Ahí es nada que desde VOX te digan: lo siento por tí chico, o nos acordaremos de este impresentable.

El segundo caso es el que me atañe personalmente a mí, este vuestro bloguero favorito, en grado de víctima directa de señalamiento malsín. Pero esa historia merece un post aparte y podrás encontrarlo SEGUIDAMENTE A ESTE.

Ilustración de Víctor Solana

domingo, 27 de enero de 2019

La Santa Grúa-Catedral

Lleva tanto tiempo recortada sobre el perfilado horizonte del casco histórico de Córdoba que ha pasado ya a formar parte en la memoria visual de la ciudad para propios y extraños, para aborígenes y para turistas. Por ello hay quien está pensando solicitar que no sea retirada cuando concluya la eterna obra a la que da soporte.

Es normal que esa obra que viene realizando el cabildo de Córdoba en el ala sur del Palacio Episcopal demore lo suyo, ya que tiene como fin convertir la vetusta estructura de un patio del siglo XVIII y sus dependencias en un complejo expositivo supermoderno de la muerte. Tan supermoderno de la muerte que la Gerencia Municipal de Urbanismo ha tenido que vetar con contundencia y eficacia la metacrilatización a que el proyecto original pretendía someter algunas zonas del Patio de Carruajes perfectamente protegidas en el Plan del Casco del Palacio Episcopal y la construcción en él de una superescalera, de la que no conocemos su estilo, adosada a sus estructuras barrocas. Oficialmente el obrón se realiza para ampliar las dependencias del triste Museo Diocesano, pero ya se ha declarado que para lo que servirá específicamente será para albergar un edificio de doble arquitectura, material una y virtual otra. En la material se habilitará un bautizado como Centro de Recepción de Visitantes y de Interpretación de la Mezquita-Catedral de Córdoba. La virtual albergará la estructura teórica y conceptual en la que se consumará precisamente esa interpretación con que amenaza el propio título del contenedor.

La funcionalidad del Centro de Visitantes no es otra que la de albergar las taquillas en las que los turistas adquieren sus entradas y que hoy están situadas en el Patio de los Naranjos. Todo el mundo sabe que el precio de esas entradas se disfraza de donativo libre de impuestos y que, con el fin de zafarse de fiscalización administrativa alguna, ha de ejercerse sólo en moneda contante y sonante y nunca mediante tarjetas de crédito. Ese traslado de las taquillas supondrá dos beneficios para el cabildo que gestiona el monumento. Una la de evitarse el engorro de tener que atravesar la calle que separa la Mezquita del obispado con las talegas repletas de euros producto de la recaudación y otra y principal la de obligar a todos los turistas a visitar el Centro de Interpretación, donde, como anuncia su propio nombre, recibirán una correcta interpretación del monumento, perfectamente elaborada por el Gabinete de Elaboración de Interpretaciones Correctas dependiente del propio cabildo.

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lunes, 29 de octubre de 2018

La larguísima mano de cabildo

La redacción cordobesa del Acorazado ABC, ese diario tan naci-onalcatólico que felicitaba a Hitler por su cumpleaños, continúa con sus artilleros de puente en posición de zafarrancho de combate (prietas las filas, recias, marciales) contra la definitiva consecución de la aconfesionalidad del estado aconfesional. Tema la batalla jurídica por la propiedad de la Mezquita de Córdoba y la simbólica por su interpretación histórico-artística. Tras el cañonazo recibido en su línea de flotación por la salida a la luz del informe encargado por el ayuntamiento a un comité de expertos en el que se concluye que la Mezquita-Catedral fue siempre de propiedad pública y que su gestión viene adoleciendo desde hace años de una intencionada manipulación de su esencia histórico-artística, el contraataque del buque naci-onalcatólico ha sido brutal. Después de varias semanas de cañoneo sin tregua y fuego graneado con munición de variado calibre, pero tan averiada que probablemente la adquirieron en una tienda de productos de broma, se ha puesto ya directamente a las órdenes del Alto Almirantazgo: su Santa Madre la Iglesia Católica. En maternofilial contubernio han decidido una vez más internacionalizar el conflicto pidiendo ayuda de nuevo a lo más granado del facherío intelectualoide patrio, del ramo de la hist(oe)ria unos y del famoseo derechoide otros. ¡A mí la Legión! –han gritado– y algunos legionarios (de Cristo o de Aznar) han acudido a la llamada.

Pues eso, que han organizado un pollo fachirulo disfrazado de ciclo de conferencias con el exclusivo fin de abonar (sí, alimentar con materia fecal una planta) el árbol argumentativo de la Iglesia en su pretensión de apropiarse, privatizándolo en su favor, de un bien tan público que lleva 1.233 años siéndolo, atravesando en esa su esencialidad pública a lo largo de los siglos regímenes tan dispares como emirato, califato, reino de taifa, reino medieval, imperio absolutista, monarquía absolutista, monarquía liberal conservadora, dictadura autoritaria, república, dictadura fascista y monarquía constitucional.

El lugar donde se celebrará el cocimiento argumentativo no podría ser otro más adecuado y simbólico que el casino de la ciudad, el Círculo de la Amistad, ese entrañable lugar donde dice la tradición que en el verano y el otoño de 1936 los ilustres socios de la burguesía vinatero-cortijera local confeccionaban, entre tacada y tacada de billar, las listas de los fusilables para que el carnicero don Bruno les hiciera el trabajo sucio de limpiar su ciudad de republicanos para unas cuantas décadas. Y cuyos descendientes, que no heredaron sus culpas, pero sí su poder y su patrimonio, recrecido por la rapiña subsiguiente, siguen dominando junto con La Iglesia (ranciedad de ranciedades) desde el mismo lugar algunos de los principales resortes económicos, sociales y hasta políticos del lugar.

La lista de ponentes es fastuosa, desde gente que no tiene nada que ver con el tema, como el coñólogo católico Juan Manuel de Prada y el diplomático Inocencio Arias, sí, el que defendió en la ONU las tesis del gobierno español del PP de que Irak tenía armas de destrucción masiva para justificar la cienmiliaria matanza de civiles y la casi completa destrucción subsiguiente, esta sí que verdaderamente masiva, de ese país, hasta lo más granado del Movimiento Nacional historiográfico, como el falangista González Saus, la catoliquísima Gloria Lora y el derechista, aspirante a la medalla-prefijo de ultra, Calvo Poyato, pasando por historiadores solventes de los que se me escapa el papel que se les asigna en ese aquelarre naci-onalcatólico, como el catedrático de Antigua Rodríguez Neila y el arabista Rafael Valencia.

Mientras tanto el esperanzador simposio que la SEEA (Sociedad de Estudios Árabes), como entidad organizadora, anunció en febrero que se iba a celebrar en Córdoba en noviembre en la sede de Casa Árabe ha sufrido una extrañísima mutilación. El tema, anunciado bombásticamente, iba a ser el trato que se le dio y se le está dando a la Mezquita-Catedral y su fin el de difundir y debatir ese asunto que interesa y preocupa a los arabistas. Iban a venir arquitectos, arqueólogos, epigrafistas, arabistas, medievalistas, historiadores, historiadores del arte, etcétera, para debatir e intentar acordar y sugerir una serie de puntos y actuaciones, sobre el monumento más visitado de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. O sea a intentar remover desde el lado no confesional del mundo académico los cimientos de las argumentaciones de los defensores, en su mayoría confesionales, de la Iglesia Católica.

Este simposio ha sido esperado con muchas expectativas por los laicistas de la ciudad porque iba a suponer un simple, justo y necesario contrapeso a la Brunete mediática que el cabildo ha puesto a su servicio en la ciudad para defender sus tesis sobre su derecho a la propiedad y el de manipular el ADN y la historia del monumento como le venga en gana. Absolutamente toda la prensa convencional de la ciudad, salvo un par de medios, Cordópolis y Paradigma Media, viene apoyando sin fisuras las posturas del cabildo, aunque de vez en cuando alguno de ellos dé conveniente cabida a algún artículo de opinión contraria para que no se note demasiado. Pero sobre todo lo iba a suponer para contrarrestar la febril actividad académica del cabildo, dentro y fuera de la propia Mezquita, que incluso fundó ex profeso un foro permanente, el Foro Osio, con el propósito de que cíclicamente unos expertos neutrales respalden de manera inequívoca sus tesis. Normalmente tan neutrales como los que participarán en el foro anunciado por el ABC.

Ayer, a una semana de celebrarse el simposio, aparecía una noticia en prensa en la que se comunicaba que el contenido anunciado, el estudio de la Mezquita, desaparecía radicalmente del mismo y se sustituía por otros contenidos que no tienen absolutamente nada que ver con aquel. El representante de la SEEA declaró a ese medio que su junta directiva, tras una votación interna, había decidido dar marcha atrás con el argumento de que no se sienten autorizados a opinar sobre el tema porque carecen de elementos indispensables para hacerlo, concretamente no tienen acceso a la documentación del cabildo y no son expertos en temas jurídicos. Sólo hay que volver unos párrafos atrás y recordar que iban a venir arquitectos, arqueólogos, epigrafistas, arabistas, medievalistas, historiadores, historiadores del arte, etcétera… ¿No los han encontrado? Porque la excusa de que no tienen acceso a la documentación del cabildo, es decir la que el cabildo dice que posee, es un hándicap insalvable para cualquier investigador que lo necesite para lo que quiera que sea, a no ser que cuente con las simpatías del feroz cancerbero del archivo. Lo denunciaba el otro día uno de los historiadores que elaboraron el informe encargado por el ayuntamiento, Juan Bautista Carpio, en un post en el que estallaba contra los agradaores del cabildo que lo venían insultando y vejando desde diferentes medios desde que salió el informe: que nunca pudo consultar documentos de ese archivo cuando realizaba mi tesis doctoral porque nunca me dejó entrar Nieto Cumplido. Yo mismo doy fe de que mi profesor de Historia Moderna de la facultad de Córdoba en 1978 me recomendó cuando le expuse mi intención de elaborar mi tesina, que procurara no necesitar la consulta del archivo catedralicio.

A ver si va a resultar que esas razones no son tales y sólo son una vulgar (y mala) excusa. A ver si pensábamos que los tiempos de Monsignore Castillejo, que dominó como un capo siciliano la ciudad durante treinta años se habían ido para siempre. A ver si resulta que el brazo del cabildo sigue siendo tan largo como entonces y alcanza mucho más lejos de lo que pensábamos. Y como no tenemos razones para pensar que llegue hasta la SEEA, una institución que no tiene apenas que ver con la ciudad, es probable que la imposición de ese cambio venga desde otra instancia en la que sí que haya constancia de que el brazo del cabildo llega cómodamente… Por ejemplo… la anfitriona del simposio. CASA ÁRABE. ¿Tenemos motivos para pensar que Casa Árabe pueda ser la responsable de esa extraña mutación en el contenido del simposio? Alguna cosilla hay por ahí. Veamos…

Esa interesante institución sufrió un profundo cambio con la llegada al gobierno del PP, que defenestró a la primera directora y alma del proyecto Gema Martín. Muchos a ese profundo cambio lo llamamos profunda derechización. Lo expresó muy claramente el diplomático López Busquets que la sustituyó y que se permitió arremeter –nada diplomáticamente– contra su antecesora. En esta entrevista, si se sabe leer entre líneas, aparece muy bien el asunto. Desde entonces y hasta ahora la institución está dominada por directrices que provienen directamente del partido de la gaviota y tiene como orden suprema evitar absolutamente cualquier conflicto, principalmente con las satrapías árabes y con Israel. Y con la Iglesia, con la que además está a partir un piñón en su sede cordobesa. Un ejemplo: cuando el obispo exigió a las autoridades que se cambiara la señalética eliminando el término mezquita como él mismo había hecho en la que de él dependía y en los folletos y solicitó y consiguió de Google que lo eliminara de sus mapas, en la ciudad se elevó un clamor de protestas. Y se esperó que Casa Árabe se manifestara. No sólo no lo hizo, sino que participó activamente por aquellos días en la organización de los fastos del cabildo para conmemorar el 775 aniversario de la consagración DE LA CATEDRAL.

Por otro lado, la sede de Córdoba se encuentra en precario. Y los otros copatronos, el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía ni pinchan ni cortan, más allá de hacerse cargo de algunas nóminas. Aunque en el caso de la Junta casi mejor, dado el carácter de psicodependiente del obispo del actual delegado de Cultura en su doble condición de católico muy practicante y muy conspicuo cofrade. Subsiste de milagro con la muy interesante programación que le llega de Madrid y la no menos interesante que en materia arqueológica le genera un grupo muy homogéneo de estudios arqueológicos, SÍSIFO, formado por profesores del departamento del ramo de la UCO. Probablemente sin ellos Casa Árabe de Córdoba no tendría mucho más que ofertar por sí misma. Y si alguien duda de que en ese colectivo se sustentan las tesis del cabildo, sólo tiene que escuchar las infames declaraciones que uno de sus principales miembros se aprestó a emitir no hace mucho cuando fue llamado por la cadena de los obispos para que se pronunciara sobre el informe de los expertos convocado por el ayuntamiento. En el post de Juan Bautista Carpio se señala convenientemente. Pero si alguien quiere leer lo que yo mismo le dedique unos días antes AQUÍ puede encontrarlo. Otro de sus miembros, al que se conoce sintomática y cariñosamente como El Arqueobispo, afirmaba no hace mucho en un artículo de prensa, en apoyo claramente de las tesis martiriales de la Iglesia, que los rebeldes del arrabal de Saqunda eran cristianos obligados a convertirse al islam, por supuesto sin aportar ni una sola prueba y, lo que es peor, sin poder aportarla porque no existe.

¿Y por qué ese interés en arrimarse a lo calentito del obispado cordobés? La simpatiquísima profesora de la Universidad de Padua Alexandra Chavarría puede darnos alguna pista en este avance de intenciones que está colgado en la página del cabildo: El conocimiento arqueológico es básico para comprender el pasado de la Mezquita, y es necesario un proyecto internacional que permita de manera seria, rigurosa y moderna el estudio de este edificio, algo fundamental y necesario en el siglo XXI. Universidad de Padua, proyecto internacional, estudio del edificio… ¿Quién querría quedarse fuera de ese festival que patrocinará tarde o temprano nuestro santo cabildo catedralicio y que será quien monte meticulosamente los castings de los participantes?

A ver, pruebas de que haya sido Casa Árabe, siguiendo directrices de Madrid o por cocimiento político local, quien ha doblado el brazo de la SEEA para que se abstenga de meterla en líos con el cabildo en su propia sede, no hay. Pero exactamente por la misma razón que no las hay de que la banca haya presionado al Supremo para que se retracte en la sentencia que la obliga a pagar las costas de notaría de las hipotecas. Y sin embargo...

 

viernes, 19 de octubre de 2018

La(s) memoria(s) histórica(s)

La desaparición de las esquinas de nuestras calles y plazas de los nombres de los criminales que perpetraron el genocidio, secuestraron el estado y se repartieron el botín de guerra a partir de julio de 1936 tiene que ejecutarse higiénicamente sin más dilación. Cada día que pasa su memoria ensalzada, la de ellos, la de los victimarios, infama a la otra, la de sus víctimas, asesinadas, represaliadas y robadas.

El mayor milagro de La Transición consistió fundamentalmente en que el régimen más criminal de Europa después del nazi alemán, su hermano de (mala) leche, que destruyó con inusitada saña una democracia parlamentaria homologable políticamente a cualquiera de sus equivalentes europeas, pasase a considerarse tras su final, oficial y simplemente, el régimen anterior, al que se le concedía incluso la condición de legítimo, de estado de derecho, al genocida el anterior Jefe del Estado con derecho a ser venerado en un demencial mausoleo de exaltación criminal y la pléyade de sus sustentadores, asesinos o colaboradores en los crímenes que se perpetraron, probos ciudadanos con derecho a rótulo callejero los muertos y a sentarse en el nuevo parlamento algunos de los vivos. Es decir, en mantener incólume la justeza de la memoria de los criminales y la impertinencia de la de las víctimas. Y la más absoluta de las impunidades. Caso inédito en esa Europa que después hizo la vista gorda cuando le llegó también la hora de participar del botín.

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domingo, 7 de octubre de 2018

La Mezquita y Las Siete Partidas

Yo ya he dejado escrito claramente en un libro y en varios artículos y contado en alguna charla que la anulación de la inmatriculación de la Mezquita Catedral de Córdoba a que la sometió la Iglesia en 2006 y su consideración definitiva como un bien público, perteneciente legalmente al estado en alguna de sus formas no podemos abordarla los que la defendemos desde presupuestos medievalistas. Es lógico que la propia Iglesia y sus cohortes de paniaguados, la prensa monaguilla o cuarenta profesores y profesoras universitarios adictos a la Adoración Nocturna lo hagan, porque para eso practican el medievalismo silogístico, y echen mano a códices fernandinos, retuerzan el sentido de palabras del castellano de siglo XIII y amenacen con sacar de secretas cajas fuertes bancarias irrefutables pruebas góticas de donaciones reales. Para los anales del ridículo universal quedará el intento de un rascalápices del ABC y una profesora que mea agua bendita de hacer pasar los términos solaz y plantía (tierras agrestes y cultivadas) por disfrute de la planta (de la Mezquita).

No. Nuestra lucha debe ir encaminada a exigir que el estado español corte definitivamente su cordón umbilical franquista y adecúe de una vez por todas su legislación a la que ya tienen países como Alemania, Francia y la mismísima Portugal y declarar vigente la de la República de 1933, en la que los grandes monumentos histórico-artísticos de uso religioso, símbolos de la identidad colectiva, son eso, colectivos y no propiedad de los gestores de los asuntos espirituales de sólo una parte, cada vez más pequeña afortunadamente, de su sociedad. En Francia, en Reino Unido, en Alemania, en Portugal unas legislaciones adaptadas a la modernidad recogen como propiedad pública, del estado, todas sus catedrales.

Pero bueno, si hay que meterse en harinas medievales para seguirle el juego a los curas se mete uno, pero con producto de calidad, fino y pastelero, porque engolfarse con cualquier cosa no conduce más que al engrudo de la melancolía y al fracaso. Así que lo mejor es dejarse de chapuzas y de legajos de medio pelo y acudir a la fuente medieval del derecho castellano-leonés por antonomasia: Las Siete Partidas. Y en las Siete Partidas el Rey Sabio, en la Partida III, Título XVIII, Ley XII ordena lo que ordena: que, como puede leerse en el texto que acompaña a este artículo, la Iglesia no puede haber señorío de cosas sagradas, religiosas o santas, sino sólo ser dellas sus clérigos guardadores et servidores.

¡HALA!

sábado, 22 de septiembre de 2018

MONAGUILLOS, SACRISTANES Y COFRADES

EL ACORAZADO ABC

Por el mismo orden del título, periodistas, historiadores y abogados. La prensa monaguilla es la que está más desatá, que pa eso es es la que más cobra por tocar la campanilla o menear el incensario. Tema MEZQUITA y el informe de los expertos convocados por el Ayuntamiento de Córdoba. Obviando lo que podamos encontrar en LA COZ DE CÓRDOBA, medio propiedad a medias del cabildo y del PP, por la ínfima calidad intelectual de sus contenidos y emisores, han destacado por su enormísimo despliegue guerrero los artilleros de puente del Acorazado Nacionalcatólico ABC, tanto los de la cuerda meapilas como los de la mercenaria, que llevan una semana cañoneando con el tema las mentes de sus piadosos lectores. ¡Zafarrancho de combateeee!  ¡Alerta está! Así hemos podido asistir a uno de los más desvergonzados intentos de manipulación informativa sobre un tema histórico desde los tiempos en que se acuñó el término Reconquista. Con munición forjada con tinta nacionalcatólica, alguna fresca pero mayormente ya rancia, de hace meses e incluso años. Pero tampoco se ha quedado atrás, como es lógico, la emisora de los propios curas, la COPE.

LOS LEGAJOS

A ver, empecemos por uno al azar… por ejemplo Rafalito A. Aguilar. Este normalmente acreditado perpetrador de inanidades informativas cree que se lanza heroicamente de cabeza a las procelosas aguas del medievalismo académico pero acaba tristemente cayendo de culo en la piscina de la urbanización El Ridículo. Venga, Rafa, que tú puedes, casi podemos escuchar al capitán del Acorazado. Y así se dejaba caer el otro día con un artículo en el que se desgañitaba eufórico porque tenía la prueba definitiva de que la Mezquita se la había donado el Rey Santito a los curas. Y ponía un par de fotos: una de un legajo del siglo XIII completamente ilegible y la otra de la transcripción de libro del mismo y primorosamente encuadrada con rotulador celeste, la prueba de oro: Después de aquello el rrey don Ferrando diolos algunas rrentas a los / de la Iglesia de Córdoua e el solaz della e la plantía.

Luego ya en plena vena eruda aclara a los pobres lectores que no saben castellano antiguo: El término «plantía» del castellano antiguo equivale en la actualidad al de planta del edificio, y en el pasaje en cuestión se refiere a la Mezquita. Ya, y tenemos que aceptar lombriz de tierra como animal de compañía… Habrá que suponer, por suponer algo, que esa milagrosa traducción surgió de la lengua trapajosa de dos compadres acodaos ante dos medios en su guarida tabernaria bajo cuernas de venao y fotos de muñeconas enjoyás. —"Plantía” pos qué va a ser, compadre, pos planta. ¡Naturaca!

A ver, veamos... Resulta que el término plantía hace referencia a tierras de cultivo y el término solaz a las baldías, no a planta edilicia alguna. Es decir que lo que dice ese texto es: El Rey donó a los de la Iglesia unas rentas y las tierras tanto cultivadas como las baldías de Córdoba. A lo que está haciendo el texto referencia, como en el segundo texto que también usa desvergonzadamente como prueba, es a unas donaciones de rentas y de tierras —baldías y cultivadas— que el rey hace a la Iglesia para que se mantenga y mantenga la catedral. Pero la Mezquita propiamente no aparece PARA NADA como donación. En este otro texto de la época se puede comprender fácilmente el significado de ambos términos.

El tema de acudir a los legajos del siglo XIII, que si donación o no donación, no conduce a ningún sitio porque hay muchos más factores que no se están teniendo en cuenta como por ejemplo el del patronato regio, una institución que está funcionando en España hasta la II República y que consistió básicamente en que los papas en época medieval concedían la potestad a los reyes de que fueran ellos los que fundaran catedrales e iglesias para evangelizar, sobretodo en tierras de infieles e indios. Esa potestad estaba anidada con la obligación de dotarlas económicamente para su mantenimiento. Igual un día de estos que tenga tiempo le dedico unas palabritas.

LAS LEYES

Los monaguillos aprenden a mentir de los curas. Bueno y otras cosas más cochinas. Así que es normal que los monaguillos del ABC mientan cochinamente. A no ser que la criatura no esté mintiendo a conciencia y lo que le ha pasado es que se ha intoxicado leyendo alguna cosa de Pío Moa, Fedeguico o César Vidal, que son el alimento espiritual más laico que consumen en esa santa redacción. Pero no, el intrépido reporter tribulete abecedario de quien bebe (sin citarla, qué bonito, Rafalito) es nada más y nada menos que de la hermanita del abad del Valle de los Caídos, Margarita Cantera Montenegro, profesora de Historia Medieval de la Complutense y una acreditada niputaideista en los propios temas de los que vive. Así que si el primer ejemplo de monaguillismo puede interpretarse como causado por falta de seso, el segundo ejemplo está instalado en la mentira más flagrante. El que toca ahora la campanilla para que los abecedistas se arrodillen es Rafa Ruiz. Dice en medio de una cerrada defensa sin ambages del clero que Ni siquiera la búsqueda de argumentos naïf como los efectos de la ley de congregaciones de la Segunda República, -¿de verdad nadie va a decir que se la cargó Alejandro Lerroux apenas unos meses después de su aprobación tras el pacto de radicales y la CEDA?- puede evitar un dato que, si me permiten. admite pocos comentarios.

Aparte del divertido uso, de viejo en el oficio, del término naïf como eufemismo de gilipollas, este lamesotanas a sueldo sabe donde ataca porque, así como el tema de los textos del siglo XIII, como dije más arriba, no conduce a ningún sitio, solo al ridículo de alguno de sus colegas, en el jurídico, mejor dicho, en el legal, o sea el que atiende a las leyes que amparen una u otra cosa, es donde es probable que finalmente se sustancie el asunto. Y por ello, por su cuenta (o mejor, ajena) y a riesgo de quedar con el culo al aire como va a suceder escasas palabras más adelante, miente inventándose hechos históricos como que la Ley de Congregaciones Religiosas de junio de 1933 fue tumbada por Lerroux. Esa ley, inspirada en la francesa de 1905, que sigue aún vigente en nuestro ilustrado país vecino, que desarrollaba el artículo 26 de una Constitución moderna, laica, progresista y que intentaba sacar al país de sus anclajes en el medievo y traerlo a la modernidad, empieza diciendo en su TÍTULO III Artículo 11 que

Pertenecen a la propiedad pública nacional los templos de toda clase y sus edificios anexos, los palacios episcopales y casas rectorales, con sus huertas anexas o no, seminarios, monasterios y demás edificaciones destinadas al servicio del culto católico o de sus ministros. La misma condición tendrán los muebles, ornamentos, imágenes, cuadros, vasos, joyas, telas y demás objetos de esta clase instalados en aquéllos y destinados expresa y permanentemente al culto católico, a su esplendor o a las necesidades relacionadas directamente con él.

A ver, lamesotanas, Lerroux y la carcunda protofascista antirrepublicana intentó por todos los medios, una vez conseguido el poder en las elecciones de ese mismo año 33, con la aquiescencia del portentoso meapilas presidente Niceto Alcalá Zamora, detener la realización de lo articulado en esa ley impidiendo sistemáticamente que se implementasen sus mandatos. PERO NO FUE TUMBADA, solo boicoteada como corresponde al concepto de democracia de la jauría nacionalcatólica que tres años después iniciaría el genocidio de demócratas. Eso correspondió al caudillo de tus patrones, el Generalísimo Franco, que en febrero de 1939, antes incluso de que terminara la guerra, que igual es un detalle a tener en cuenta, derogó la ley. Vualá la prueba:

Será esta ley derogada por el caudillo de los curas la sustituida por él mismo por la Hipotecaria de 1946 como parte del reparto del botín de guerra y la que será modificada por los franquistas de Aznar en el 98 para completar las deudas del estado franquista con la Iglesia por los servicios prestados a sus causas familiares.

Lo que teme la Iglesia y sus monaguillos es que esa ley acabe finalmente por considerarse nunca derogada legalmente. Porque nunca lo fue. A no ser que se consideren legítimas y legales las derogaciones y las leyes emitidas por un gobierno ilegal, ilegítimo y criminal como está ocurriendo en España, donde incluso no han sido declaradas nulas las sentencias a muerte en los juicios concebidos por el régimen franquista como un arma más de guerra. Pero probablemente cualquier tribunal de la Comunidad Europea, donde las legislaciones emitidas por el parlamentarismo liberal que fueron dinamitadas por el fascismo fueron higiénicamente restituidas en su completa integridad una vez repuestos los países que lo sufrieron de su lacra política, moral y cívica, consideraría nulas de toda nulidad las leyes y decretos emitidos por el régimen golpista con el fin de privilegiar a determinadas organizaciones, colectivos e individuos como parte del botín de guerra.

Porque lo que esa ley dice no es que se confiscan o se desamortizan bienes eclesiásticos, sino que se establece legalmente un hecho previo, es decir, una especie de inmatriculación totalizadora de aquellos bienes a cuenta del estado, legítimo propietario de los mismos como representante legal de todos los ciudadanos. El problema que se les vendría encima a los defensores de la clerigalla sería que se estableciese como aún vigente aquella ley, lo que aparte de restablecer la justicia nos equipararía un poco a la diez veces más ilustrada y democrática Francia. Pero eso significaría, claro, poner a las claras que la Santa Transición fue una enorme estafa, una continuación de las estructuras del fascismo por otros medios y una traición a la democracia.

LA SANTA CADENA DE LOS OBISPOS

Para terminar comentaré brevemente otras mentiras que desde otros altavoces de la misma calaña, los de la emisora episcopal COPE, se vertieron hace un par de días. Tres fueron los convocados: el decano del Colegio de Abogados, uno de esos clásicos representantes de la casta local de los apellidos dobles de toda la vida y de sus santas tradiciones, especialmente de las religiosas; un erudo de la apulgarada Academia de Bellas Caspas y Nobles Tretas y un arqueólogo profesor de la UCO que tuvo mando importante en aquel engendro que fue el Convenio UCO-GMU creado para gestionar la arqueología urbana durante la burbuja del ladrillo y que tanto hizo por el fomento de las palas Poclain en la ciudad.

Voy a pasar por encima del de en medio de esos chichos porque el desbarramiento y las graves acusaciones de tendenciosidad que lanza contra sus colegas historiadores no tienen la más mínima entidad intelectual, sobre todo porque provienen de quien ejerce de turiferario académico del canónigo archivero Nieto Cumplido, pero sí que la tienen la de los comentarios de los dos extremos.

El ilustre decano de entrada falta a la verdad, o sea…, con lo feo que eso está en la cabeza de un colegio profesional casi tan católico como el de Enfermería que ya hasta se ha convertido en Hermandad de nazarenos. Yo ya he defendido en otro lugar que el aspecto jurídico del informe es una verdadera chapuza, pero lo que dice el ilustre este va más allá de eso cuando afirma contundentemente que ese aspecto jurídico del informe no es válido porque no está hecho por juristas. Lo cual denota o mala condición o inopinada inopia, porque a pesar de que el informe no está firmado su autora es una jurista de prestigio, Carmen Calvo, doctora y profesora de Derecho Constitucional de la UCO, quien precisamente por haber accedido en el ínterin desde su confección a su publicación a un cargo político tan importante como el de vicepresidenta del gobierno no consideró oportuno hacerlo. Así lo declaró expresamente el director del informe, Mayor Zaragoza, al que por cierto este ilustre decano con su gracia orodentada ha llamado públicamente el boticario por su condición de licenciado en Farmacia. De ello se deduce que este señor manipula la información que tiene, y si no la tiene debería callarse, para agradar a los curas. Él sabrá por qué.

En cuanto al arqueólogo de la UCO es al que más se le nota que tiene una intención en colocarse donde se coloca. De entrada, llama corriente negacionista, y estudiosos que niegan rotundamente la existencia de la basílica de San Vicente a los historiadores y arqueólogos que, como se apunta en el informe, defienden que arqueológicamente lo único que se puede afirmar es que no se puede afirmar nada, porque nada que confirme esa existencia basilical se ha encontrado en el subsuelo de la Mezquita. Por lo que en donde se coloca él mismo es en la corriente fideísta, la de los que se creen lo que no se ve, a no ser que considere prueba de esa existencia la estancia con suelo de mosaico, amortizada desde un siglo y medio antes del inicio de la construcción del templo omeya que los curas muestran como la Vera Basílica y que los más acreditados especialistas consideran una tumba paleocristiana y las piezas del museo que montó el cabildo en el oratorio con una colección de piezas de dudosísima procedencia, como puso de manifiesto antes de morir la directora del Museo Arqueológico Provincial Ana María Vincent, persona poco sospechosa de anticlericalismo a la que incluso se la suponía miembra del Opus Dei. Todos esos llamado por él negacionistas, entre los que yo mismo me incluiría porque dedico un capítulo de un libro al tema, pensamos que probablemente existió ese complejo episcopal, y que también probablemente estuvo por la zona donde hoy está la Mezquita. Pero lo que decimos, y dice el informe de marras, es QUE NO SE SE HAN ENCONTRADO EVIDENCIAS y que los textos que hablan de algo parecido son muy muy tardíos y se deben además a cronistas árabes extrapeninsulares. Es el runrún que quiere salir y que escuchamos en el cerebro del profesor mientras habla el que lo delata. Lo que oímos con toda claridad es: Vihensita, vihensita que se quede todo como está, que ganen los curas y me dejen a mi hacer bujeros en la Mezquita, que la Santa Basílica la voy a encontrar yo.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El Informe sobre la titularidad del la Mezquita

Una vez leído el informe de los expertos convocados por el ayuntamiento de Córdoba sobre la titularidad de la Mezquita:

— Como bien dice el periodista Alfonso Alba, de CORDOPOLIS, la argumentación jurídica floja. Incomprensible que no se haga referencia a la ley de Congregaciones Religiosas de 1933 que EXPRESAMENTE coloca la titularidad de la Mezquita y demás edificios de culto en el estado español. Imagino que la autora de esa parte del informe, Carmen Calvo, no se ha atrevido a usar ese argumento porque incide en el hecho de que las leyes de la República (la última legitimidad auténticamente democrática que ha habido hasta hoy) no fueron rehabilitadas por el estado monarco-liberal que sucedió a la dictadura y en cambio la Transición sancionó las leyes franquistas, validando incluso las condenas a muerte de demócratas en juicios concebidos por el régimen genocida como un arma de guerra más. Porque ello conduciría a la idea de que la Transición fue un enorme fraude y una traición a la democracia.

— Por la parte histórica, impecable el trabajo del historiador Juan Bautista Carpio, especialista en la provincia de Córdoba en época bajomedieval. Y el peinado de fuentes periodísticas del siglo XX. Especialmente aguda la apelación al problema surgido a principios del XX con la sinagoga y cómo su resolución demuestra la propiedad estatal de los Monumentos Nacionales.

— Se echa de menos, por otra parte, un apartado dedicado a los intentos de modificación del ADN del monumento por parte de la Iglesia, algo que imagino que correspondería al profesor García Sanjuán y que podrían haber introducido en la mención a la necesidad de contar con un centro de interpretación, sin hacer referencia al que la Iglesia está habilitando en el obispado y en el que podrán perpetrar impunemente la manipulación histórico-artística en que están afanados desde hace años.

En definitiva un buen documento que añade algunos aspectos, datos e ideas a los contenidos en mi libro CATEDRAL antes muerta que MEZQUITA. La guerra va a ser dura y la Iglesia está acostumbrada a salirse SIEMPRE con la suya. Sólo espero que este cambio de actitud de los políticos pesoeístas mantenga su nuevo rumbo con mano firme y consiga revertir el mayor expolio urbanístico de la historia de este absurdo país.

PARA IR DIRECTAMENTE AL INFORME PICAR SOBRE LA IMAGEN: