(del laberinto al treinta)


sábado, 24 de junio de 2017

Humor iconoplasta cordobés

SUPERSTICIONES HUMOR

HOY...

El gran Blasete Muuu, el mejor humorista del ramo iconoplasta al oeste del Pedroches, nos brinda hoy otro de sus desternillantes monólogos desde su habitual púlpito estilita de LA COZ. En esta ocasión nos sorprende con la descacharrante broma de hacernos creer que este fin de semana de finales de junio, con la que está cayendo de caló, la metástasis narcocofrade alcanzará la cifra de ¡¡¡9 procesiones 9!!! en distintos puntos de la ciudad. Una verdadera BACANAL ICONOPLASTA para la que colapsarían 80 calles/plazas/avenidas 80 y para cuyo normal desarrollo el Excelentísimo Ayuntamiento de izquierdas se vería obligado apoquinar unas decenas de miles de euros del erario público para garantizar el normal desarrollo de esa superfiestaza privada.

Para dar realismo y desencadenar más risa en el respetable desgrana prolijamente cada una de las calles que serán ocupadas por las ordenadas filas iconoplastas mecidas por los sincopados ritmos de la siniestra música militar que nació para acompañar a las ejecuciones de la Inquisición. Del pavor a la risa, ese es el secreto de su éxito. Y a fe mía que lo consigue. Sufriré de agujetas en mi pobre diafragma por varios días.

El monólogo está salpicado de verdaderas perlas humorísticas, como la de llamar a estas procesiones octavas como haciéndonos creer que a lo largo de la temporada nos han dado la plasta icónica siete veces más cada una de ellas.

Pero donde descuella -¿o descolla?- su ingenio gracioso es en el arte nominativo. Ahí es nada la imaginación que hay que gastar para inventar nombres para las cofradías tan descacharrantes como Protohermandad de la Quinta Angustia o Protohermandad del Traslado al Sepulcro. Si su humor no fuera tan fino podría incluso haberle dado una vuelta de tuerca más y haberlas nominado como Proctohermandades.

Menos mal que se trata sólo de un monólogo de humor y que hoy 23 de junio de 2035 se cumplen los cinco años de la última manifestación iconoplasta que hubo en la ciudad, aquellas siniestras bacanales supersticiosas que afortunadamente desaparecieron por muerte natural. Pero está bien convertir las pesadillas en humor. Eso ayuda a sobrellevar el trauma de los 600 años de iconoplastismo anteriores acumulados.

LA TRISTE REALIDAD: Seguimos en 2017 y no es un sueño, aunque sí una pesadilla:

jueves, 15 de junio de 2017

Los cojones de la Yihad Iconoplasta Cordobesa

La última vez que en la Muy Leal, Muy Piadosa, Muy Levítica Ciudad de Córdoba la racionalidad democrática puso en su sitio a la Dictadura Iconoplasta fue cuando Maese Anguita esculpió en aquel bronce mediático aquello de que el obispo no lo era suyo pero él si era alcalde de él. Desde entonces las dosis de clericalcofradeína supositorial que han visitado los rectos procederes de sus edilicias señorías de todos los partidos municipales que en la ciudad han sido y a quien Dios guarde muchos años han sido frecuentes, profundas y de efectivo valor terapéutico.

Me apuesto las cervezas de todo este verano a que esta nueva dosis supositorial de cofradeína envaselinada que los representantes de la Yihad Narcocofrade acaban de poner en la mesa de los concejales del ramo con el mensaje de que el ayuntamiento, los representantes del pueblo soberano, y todas las asociaciones de vecinos o comerciantes, la democracia y la puta que la parió son una verdadera mierda ante el derecho divino de los iconoplastas a tomar las calles cuándo, cómo y dónde les salga de los cojones, acabará, como siempre, en el interior del recto proceder de sus excelencias municipales. Amén.

Evacuado mediáticamente por el incensado ojete de Blasete El Chupacirios en LA COZ, el medio clericalppero por tontonomasia de la ciudad de Córdoba.

martes, 6 de junio de 2017

La odisea de los rabadíes de Saqunda

Los que habéis seguido durante años este blog imagino que habréis notado (echar de menos igual es un supositorio excesivo por mi parte) que lo he tenido muy abandonado. Los amigos con blog habrán notado, por su parte, que tampoco he participado como solía en los debates que se suscitaban en los suyos a menudo. No me olvido de nadie ni mejtoy quitando, mejtoy quitando. La única causa de esa relativa ausencia, porque de vez en cuando me he desentumecido con algún arrebato, ha sido que he estado criando un gorrión en casa. Un gorrión gordo, aunque no sé si lustroso, que eso lo tendrán que decir los que se decidan a verlo piar, que me ha mantenido sentado en el duro banco de una galera libresca por dos años, alimentándolo con pienso de datos, ideas, esfuerzo y cariño. En ellos, además, acompañaba yo mismo al gorrión en el proceso de encebamiento. Espero tener todo el verano para lijarme las rebabas cárnicas sobrantes.

Al gorrión le he puesto de nombre LA ODISEA DE LOS RABADÍES y de apellidos El primer exilio hispano. Un ensayo en el que he tratado de recoger lo más ajustado a las fuentes posible, la secuencia completa de la historia de los arrabaleros (rabadíes) de Saqunda, su levantamiento contra el emir, la represión consiguiente y las distintas etapas de su exilio, Toledo, Fez, Alejandría y Creta. La primera revuelta popular urbana contra un poder estatal establecido inserta en la lucha de clases y el primer exilio por causas políticas de la península Ibérica de que tenemos noticia histórica por fuentes escritas.

Para presentarlo en sociedad en una bonita jaula he contado con los mismos problemas que con mis dos gorriones anteriores. Ningún jaulista profesional me ha querido hacer el encargo. Ninguna de las editoriales locales y nacionales han considerado a mis gorriones dignos de que entren en sus jaulas. Así que me he visto obligado, y me he resistido, claro que sí, a enjaularlos en AMAZON. Yo mismo diseño la jaula hasta el menor detalle y ellos me la construyen y la ponen a la venta en su pajarería. Ya sé… Lo sé perfectamente. Pero para alguien que está convencido de que el FIN DE LOS TIEMPOS ESTÁ CERCA y que calza ya una edad que aconseja no esperar demasiado, no me ha quedado otra opción. Descartando otras enjauladoras de autoedición por muchas razones cuya exposición os ahorro.

Es una verdadera pena que el flechazo con un probable degustador de mi trabajo no ocurra en el ámbito natural donde ocurren esos milagros: el vientre propicio de una librería, mediante roce táctil y visual. Pero las cosas son como son y salen como salen.

Los que estéis interesados tanto en este último gorrión como en mis dos anteriores los podéis adquirir en la tienda de AMAZON. En cuatro días si no hay finde por medio los tendréis en casa y en mano.

Por último, contaros que me han asaltado con la sorpresa de que me andan organizando una presentación del libro en un sitio marco incomparable y emblemático de la muerte. Pero eso es un medio secreto que desvelaré, sin finalmente se confirma, más adelante. Sería una cosa bastante raruna: presentación de un libro que no puede venderse en el lugar del acto. Tal como están las cosas puede que sea el futuro, triste futuro y sobre todo corto, muy corto. Así que ¡confesad y arrepentíos, pecadores…! 

miércoles, 31 de mayo de 2017

El legado de Al Andalus

Hace mucho, mucho tiempo que la raza de los viajeros se extinguió. Hoy, que nadie se engañe, ya no es posible ser otra cosa que turista. Lo que nos queda es la posibilidad de sólo estar en otros lugares ajenos al nuestro en lugar de vivirlos en simbiosis con nuestros pulsos como hacían los viajeros de antaño. Los visitados suelen saber tanto de los visitantes como éstos de aquellos y ya no queda nada que merezca ser mencionado a la vuelta sin que otros miles no lo hayan hecho antes. La distinción hoy podríamos establecerla entre el turismo industrial y el turismo artesanal. Entre quienes visitan los lugares sin más información que la que les proporcionan las guías estándar y quienes se lanzan a aventuras del conocimiento buceando en literaturas específicas que ahondan lo más posible en su cuerpo y en su espíritu. Para estos últimos que vayan a viajar al Maghreb puede resultar de suma excitación intelectual el libro recién aparecido de Virginia Luque sobre la herencia andalusí y morisca en el Maghreb, subtítulo precisamente de El legado de Al Andalus, publicado por Almuzara y aún calentito. Bueno, en realidad puede ser excitante no sólo para quien esté pensando bajarse al moro —porque el libro no es un texto de viajes estrictamente, sino un ensayo perfectamente documentado— sino sobre todo para cualquiera que tenga un mínimo interés en el conocimiento de nuestro pasado y nuestro presente y en cómo ambos andan estrechamente entrelazados, no sólo aquí, en las tierras donde dejó su huella un Al Andalus perdido hace siglos, sino sobre todo en otras tierras muy cercanas donde sí que permanece perfectamente vivo.

Luque peina concienzudamente la idiosincrasia y la cultura, tanto la material como la intelectual y la espiritual, de nuestros vecinos del sur para buscar las huellas que de aquel mundo perdido —aunque no del todo— en nuestros lares, perviven en ellos como receptores que fueron de todo aquel legado que la España de la Unificación en la Catolicidad expulsó violentamente de su seno.

Viajar por el Maghreb de la mano de Virginia, sirviéndose de su libro como guía por Marruecos, Argelia y Túnez, persiguiendo los olores de los perfumes, los sabores de los platos que un día fueron nuestros, las formas arquitectónicas hermanas de la Alhambra o la Aljafería o de los pueblos de las serranías malagueñas, las músicas que un día llenaron los salones de los palacios, las primorosas explotaciones agrícolas cuyas cicatrices aún perduran en Valencia o las Alpujarras, las artesanías… y sobre todo el paisaje humano de los andalusíes perfectamente vivo y distinguible en el corazón de las ciudades, colectiva e individualmente, con nombres y apellidos, puede ser una experiencia inolvidable.

martes, 25 de abril de 2017

Operación "Posito de mierda"

- ¿Pulisía?

- Hola, buenas, llamaba desde Córdoba para ofrecerles un nombre para una bonita operación policial.

- ¿Cómo? Ah, no, de sus compis de Córdoba no me fío.

- Bueno, miren, se trataría de la OPERACIÓN POSITO. Mejor si le añaden otra palabra y lo convierten en OPERACIÓN POSITO DE MIERDA.

- Verán, es un poco enrevesado, pero muy bueno. Investiguen lo que se esconde detrás del proyecto de conversión del antiguo Pósito de la Corredera de Córdoba en un Mercado Gastropijo. Hacen un pequeño juego de palabras, le quitan el acento y lo dejan en cordobés y le añaden el oloroso contenido del asunto. Fácil ¿no? Los muñidores de ese negociete eran el antiguo alcalde de Córdoba Ppipiolo Nieto, ahora subsecre de Interior y Pablito González, ya saben el baranda de los Mercas esos, incluido MERCACÓRDOBA. Sí, el mismo, el hermanísimo de Ignatius Really, Really Chorizo. Lo digo por si quieren atar cabos de lo que hablaron los dos mendas unos días antes de que lo detuvieran. Por si PPiolo no lo explica en su comparecencia en el Parlamento.

- Exacto, de la receta del auténtico salmorejo.

- De nada, hombre, me encanta ser un probo ciudadano.

Hace justo tres años PUBLIQUÉ UN POST en este blog sobre las maniobras en que la mafia nacional-corruptalista andaba metida en Córdoba para hacerse con un espacio que pertenecía secularmente al pueblo de Córdoba, incluirlo en su cartera de robos de lo público y metérnosla bien tiesa hasta la campanilla sin mantequilla ni anestesia.

Y apunté algunas posibilidades de la sustancia del meollo que resultaron ser absolutamente acertadas. No tiene mucho mérito. Estudiando el ganao se suele saber dónde y cuándo caga regularmente.

Lo que no sabía yo entonces es que el tal González que bailaba el tango del parné con Flequillito Nieto en el interior del Pósito era el hermano de Enemigo Número Uno desde hace dos días. Todo un honor para esta ciudad en la que las mafias hasta ahora y que se sepa han sido estrictamente locales, entrar de lleno en las redes nacionales e internacionales. Avanzamos por el buen camino.

sábado, 22 de abril de 2017

El trasfondo político de las cofradías

Un par de semanas antes de la que llamamos Santa recibí la petición de la gente del Círculo Cultural Juan23 de Córdoba de participar como invitado principal en uno de los actos de la II Semana Laica que, coincidiendo con aquella, se viene celebrando en su sede.

La responsabilidad -y el curro consiguiente- de prepararme un tema que sirviera de eje a un debate me sobrepasaba, sobre todo hallándome, como me hallaba, convaleciente de agotamiento tras la terminación de mi último trabajo, un voluminosísimo y supercurradísimo libraco sobre el Arrabal y la Revuelta de Saqunda y los varios destinos de sus exiliados.

Pero al Juan no le podía hacer el feo de escaquearme. Mi vida, desde mi despertar político en 1971, está íntimamente unida a él y el agradecimiento que tanto yo como el resto de la ciudad le debemos es inconmensurable. Y sistemáticamente ninguneado por sus fuerzas zombies. Así que con el fruto de algunos viejos estudios que emprendí hace años, algunas intuiciones, bastantes certezas y las terroríficas constataciones que me vienen asaltando en los últimos años acerca de la verdadera índole actual de las cofradías, armé una charla con que dar el callo en la tarea que se me había encomendado. Me adjudicaron el Viernes Santo.

En plena sucesión de actos de la Semana Laica del Juan me quedé acongojonao el Martes Santo con el fastuoso despliegue expresivo y el insondable pozo de conocimientos sobre su tema (La financiación de la Iglesia Católica) que desarrolló Amelia Sanchís, doctora en Derecho y profesora de Derecho Canónico de la UCO y uno de los mayores lujos intelectuales con que contamos en la ciudad. Casi me rajo en un ataque de aceptación de mi humilde realidad. Pero la palabra dada es la palabra dada. Sagrada para mí. Que sea lo que Dios (perdone, doña Razón) quiera.

Amigos, algunos muy queridos y venidos de muy lejos (por pura y feliz coincidencia de fechas, claro), otros, igualmente queridos, más de andar por Córdoba. Y más gente desconocida de la que me esperaba, me arroparon en la faena. Un animado debate y unas cervezas después convirtieron el acto en una inolvidable velada laica, mientras afuera rugía la fiera de la superstición aprovechada por las fuerzas telúricas de la España Secular Reaccionaria y el adocenamiento sin seso de este pueblo sin redención.

Como ha habido mucha gente -que no se enteraron, estaban fuera o no pudieron asistir- que me ha hecho saber su interés por el contenido de la charla me he decidido a colgar aquí el texto base que me curré para la misma. Sobre la marcha debí cambiar algunas cosas, eliminar otras y añadir unas cuantas. Sé que existe el audio porque tuve el cacharro de grabar sobre la mesa. Si lo consigo no sé si me atreveré a colgarlo también. Ya veremos…

PARA ACCEDER AL TEXTO COMPLETO DE LA CHARLA PICA SOBRE LA IMAGEN DE MI AMIGO PEDRO PEINADO:

martes, 18 de abril de 2017

Clasismo-lepenismo cofrade cordobés

La peña que escribe en los medios narcocofrades de Córdoba es la polla, perdón, el cirio… pascual de hipocritona, anticristiana y clasista-lepenista. Tanto el ultraderechista La Coz como el dedicado estrictamente al dealereo esquinero de cofradeína sin cortar Hentedepá cuentan con un plantel de arietes-carneros que dejan a Tafurito y a Mirandita del Acorazado ABC convertidos en liberalotes chicos de la UCD. Y eso que el primero viene de donde viene y el segundo ya se dejó caer el año pasado con ese monumental TWEET CLASISTA  en el que despreciaba a la cofradía de Las Palmeras, la del barrio más deprimido de la ciudad, mientras se hacía un frufrú ante la de los más ricos y sabihondos, la Hunibersitaria. la cofradía de la UCO (Siempre Pía, Devota de Frascuelo y de María).

Pero a estos ya no hay quien les gane a clasismo-lepenismo y eso que algunos provienen de familias de muertos de hambre que han ascendido socialmente cultivando el caracolillo pescuecero.

A mí particularmente me pierde Blasmuuuuuuuu. Aparte de un poco disléxico, incapaz de escribir, tras siete artículos fustigándome, correctamente mi nombre, es un tipo biliosamente clasista. Sencillamente odia a los pobres. Si la mentirosa causa que han dado las cofradías para impedir este año a los penitentes de cola el acceso a la nueva carrera oficial totalmente privatizada es la seguridad (llevan años intentándolo en la anterior), Blasmuuuuuuu ya directamente nos dice cuál es la verdadera y la hace suya sin cortarse un pelo. No le gustan los penitentes pobres, los que no pagan su cuota y no quieren disfrazarse de kukuxklanitos. No llevan chaquetas con insignia de oro de ley, ni corbatas de seda, ni trajes negros con mantilla, comen pipas y hue… bueno eso no lo ha dicho pero que no lo haya pensado…

Los penitentes de cola de las procesiones son los pobres, la gente sencilla de los barrios, la gente que en su profunda ignorancia fruto del lugar al que los ha relegado el sistema cifran obsesivamente la solución de sus problemas en la adoración de unos ídolos que poseen en propiedad precisamente los causantes de sus males, los que se esfuerzan por todos los medios para que la injusticia social se perpetúe y sólo pueda ser paliada por la caridad que ellos proveen. Una caridad de dama de ropero parroquial que procura no rozarse con sus beneficiados. Lepenismo en estado puro: defensa de las tradiciones y desprecio del sin recursos.

Y desde luego esos desharrapados socioecónomicos están infinitamente más cerca de la doctrina que les proporcionó ese dios al que todos ellos adoran que esa panda de desarrapados morales que desde su poder en las cofradías los desprecian profundamente.

Que haya gente de izquierda que los respete y se refriegue con ellos dice mucho del mundo de mierda en el que estamos ahogándonos.

lunes, 27 de marzo de 2017

Santa Saqunda, patrona de los exilios y de las fosas

Por mucho que sigan empeñándose, Ayuntamiento de Córdoba y Junta de Andalucía, el record es ya insuperable, no merece la pena que se esfuercen más. El título de CIUDAD EN LA QUE SE HA DESTRUIDO MAYOR CANTIDAD DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL MUNDO EN MENOR TIEMPO NO DE GUERRA no se lo va a quitar a CÓRDOBA nadie por mucho empeño que pongan en volver a batirlo.

Sin embargo la rutina es la rutina y la Cordobestia no es un animal mitológico de varias cabezas, sino uno perfectamente vivo, pero que necesita para subsistir el cebo del constante rugir de las Poclain arrancando sillares milenarios, pulverizando restos arqueológicos de mezquitas, funduqs, almunias y viviendas califales del siglo X y hormigoneando sus espacios. Pero a la que le repugna el mismo sonido abriendo las fosas de las víctimas del franquismo.

Hoy 26 de marzo de 2017 se conmemora el MCMXCIX aniversario del comienzo de uno de los hechos históricos más interesantes del pasado de la ciudad, desde que los primeros cordobeses comenzaron a batir el cobre en la Colina de los Quemados hasta que el otro día los de Hostiatur comenzaron batirse a hostias para no desmerecer del nombre de la asociación de vendedores de flamenquines y alquiladores de catres locales.

Dentro de un año justo, el 26 de marzo de 2018, se conmemorará el MCC del inicio de la Revuelta del Arrabal (rabadh Shaqunda, 13 ramadán de 202h. - 26 de marzo de 818 dC.), del que tantas veces he hablado aquí en este blog y del que más me vais a oír y leer porque acabo de terminar un libraco-ladrillo sobre ella y sobre el destino de la que constituye la primera constatación documentada de una revuelta de lucha de clases y del primer exilio masivo por motivos políticos de la historia de los pueblos de la península Ibérica. Una tierra que a partir de ese momento empedraría su discurrir histórico con muchos otros más, conformando el conjunto de todos ellos una de sus más acendradas señas de identidad colectivas. Judíos, moriscos, humanistas, liberales y republicanos. Toda una idiosincrasia nacional fundada sobre genocidios y exilios.

Pero el primero documentado históricamente fue el de Saqunda. Los restos materiales de ese inmenso arrabal que ocupó el lóbulo del meandro de Miraflores, al que después de mandar al exilio a sus habitantes supervivientes de la masacre previa mandó arrasar el emir al-Hakam, fueron descubiertos en 2001. Ya he contado varias veces las vicisitudes sufridas por ese enorme yacimiento de 22.000 m2 después de que los arqueólogos del convenio UCO-GMU lo excavaran concienzudamente. De los tres brazos del yacimiento, uno fue completamente destruido para construir encima el BBVA, que no es el nombre de un banco, sino las siglas Ballena Blanca Varada de Andalucía también conocida como Secuatro y creo que ahora como Setresá y en el que han tenido la triste delicadeza de conservar exloco, o sea desplanzádolos varios metros hacia arriba de su situación original, algunos restos de cimientos del arrabal. Los otros dos han permanecido a la intemperie la friolera de 15 años.

En 2013 se levantó un monumento en el Parque de Miraflores, justo en el centro geográfico de los tres brazos del yacimiento. Una alta columna con una estatua en su cimacio. ¿Dedicado a perpetuar la memoria de aquellos hechos que en cualquier otro lugar se enseñarían en las escuelas de primaria? No, hombre no, no nos vayan a confundir con gente ilustrada, europeos y seres de esa otra galaxia. Lo que estaba representado en la cima de la columna era un homenaje a nuestro subdesarrollo moral: el avatar de un ídolo católico, uno de los innumerables -politeísmo se llama eso- en los que se encarna la madre del dios de esos creyentes, la del Rocío concretamente, un culto asociado al señoritismo cortijero y a la alienación jornalera del mundo latifundista del profundo sur andaluz, sin nada que ver con la ciudad, pero al que la Junta de Andalucía ha elevado al rango de religión de estado.

También conté que en febrero de 2015 necesitando crear una plataforma terriza para levantar un falso circo romano para representar falsas carreras de falsas cuadrigas romanas con motivo de la celebración en la zona de un falso mercado romano, se vertieron directamente sobre el yacimiento, sin la más mínima protección arqueológica preceptiva, miles de toneladas de tierra que cubrieron de mala manera y totalmente los cimientos completamente reales de las que fueron las viviendas de aquellos heroicos y desgraciados cordobeses del siglo IX que se levantaron contra un poder tiránico y fueron masacrados unos miles y mandados los supervivientes al exilio donde fundaron prósperas ciudades y reinos lejanos. Y señalé ese hecho, destruir la autenticidad para sustentar un simulacro, como la seña de identidad cordobesa por antonomasia. En eso, el alcalde falangista Cruz Conde y su destrucción-kitschificación del casco antiguo tuvo en los munícipes cordobeses de la Transición, fueran comunistas (más o menos ex) o neofranquistas (más o menos neo), unos excelentes discípulos.

Aproximadamente dos años después, en noviembre del 2016, la Cordobestia, o sea el Exclementísimo Ayuntamiento de Córdoba, decidió que con ese bujero que quedaba, el tercer brazo del yacimiento sobreviviente a las cordobestiadas anteriores, que penaba bajo las inclemencias del tiempo y de las raíces del jaramago -el mejor amigo del arqueolofóbico munícipe cordobés- se acabaron las pamplinas.

No tengo pruebas, como sí las tengo de la cordobestiada anterior, de que el último trozo del yacimiento haya sido convenientemente cubierto con el preceptivo geotextil para protegerlo de cara a intervenciones futuras, cuando -difícil ya lo veo- nos sucedan seres más civilizados. No pude comprobarlo personalmente. Pero me cuentan que no, que el mismo método que con el otro. Llevan va para cinco meses echando pacientemente camionada de tierra tras camionada de barrazo extraído de las orillas de río sobre él. Lo primero que hicieron fue cubrir con una fina capa de tierra toda su superficie. Probablemente para evitar que tras la primera alerta los tocapelotas de los amantes del patrimonio pudiéramos documentar el método con que se estaba tratando la cubrición del yacimiento.

Precaución superflua: en Córdoba se viene dejando hacer lo que se les pone en la punta / superficie del sostén del meato urinario a todos/as los/as Patrimonial’s Destroyer de la ciudad sin que la UNESCO tome cartas en el asunto desde que -creo que corría 2002 ó 3- se cagaron por las patas abajo cuando aquella, tras la denuncia de un probo ciudadano, amenazó al Exclementísimo con que si seguía sustituyendo las centenarias aceras de losas de granito de las callejuelas cordobesas por las adocenadas de fábrica con que estaba haciéndolo, le quitaba el título que, ya injustamente, le había concedido, de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Luego debieron de llegar a un acuerdo. Igual los zampabollos de la UNESCO pueden comer flamenquines gratis cada vez que recalen en la ciudad hasta el final de los tiempos… Tal vez ello explique que puedan destruirse puertas de la Mezquita sin que nos caigan las candelas der sielo.

Para añadir un ladrillo más al edificio de la autoalimentada imagen de Incoherencia Esencial que es la marca de la ciudad -la Verdad en el Campo, la Caridad en el Potro, la Salud en el Cementerio, un mitológico Genio Alado miembro de honor del Colegio de Médicos, etc- o a la preferencia por el trampantojo frente a la autenticidad, habría que contar con el hecho comprobado de que el mismo día en que los camiones y las palas mecánicas comenzaban a cubrir con toneladas de tierra y de esa presunta mala manera uno de los yacimientos altomedievales más importantes del mundo, el responsable técnico municipal del innombrable desaguisado contra el patrimonio arqueológico mundial recibía un premio a su trayectoria concedido por una asociación cultural independiente cordobesa. Una asociación que merecería por ello el título de La Espabilá. En Murcia el equivalente al mismo tipo y su superior político, por destruir solo un trocico de un yacimiento infinitamente menos importante que el de Saqunda recibieron en cambio el premio de sentarse en el banquillo y estar a punto de acabar jugando al parchís por una buena temporada en una bonita prisión estatal si les llega a tocar un juez imparcial.

Esa falta de cuidado en el enterramiento de los restos lo que significa es que no piensan rescatarlo nunca más, que no piensan poner en valor ni un solo metro cuadrado del mismo ni hacer centro de interpretación alguno, ni colocar ningún monolito de recordatorio que compita con la alta e inverosímil columna idolátrica que levantaron en honor de un culto religioso de otro lugar, y que la memoria del Arrabal se sepultará para siempre y que la ciudad se dedicará a lo único que parece saber hacer, a olvidar su pasado para no tener que aprender nada de él para su futuro. Que esa y no otra es la filosofía de esa estafa que afecta a todo el país y que se llama la Cultura de la Transición.

A mi me resulta entrañable esa comparación con la historia de los otros exiliados históricos, pero especialmente con la de los republicanos, genocidiados tantos de ellos, exiliados tantos otros, llevando los supervivientes la luz de sus conocimientos a lugares tan lejanos como Iberoamérica, como los rabadíes la llevaron a Fez o a Creta. Y los cuerpos de los asesinados y su memoria ocultados bajo toneladas de tierra en sus fosas originales por el nacionalcatolicismo o en la cubrición de sus restos arqueológicos por el nacionalcretinismo, ambos la única marca reconocible en la distancia de este hirsuto país asilvestrado que lleva el hedor de las dictaduras en el tuétano de los huesos.

Como ya he dicho, el año que viene se conmemorará la cifra redonda del MCC aniversario del inicio de los sucesos del Arrabal de Saqunda. Imagino que a nuestras atocinadas autoridades políticas y su no menos atocinado elenco de comeollas técnicos y asesores del ramo cultural, a los umbilicados profesores del ramo de la UCO, a los miembros flácidos de la Cacademia de Nobles Caspas y Bellas Tretas y a la población en general que estará mas arrobada pensando en el movimiento de culo bembón caribeño de los pasos de palio o en las previsibles derrotas de esa mierda de equipo de fútbol que parasita el presupuesto municipal, se la refanfinflará olímpicamente.

Yo por mi parte, que imagino que debo de aparecer como un insufrible friki, he querido homenajear con ese libro a todas la víctimas de las represiones del Poder que en este crudelísimo país han sido, concentradas en esa primera y paradigmática de los rabadíes de Saqunda. Matanza, exilio, infamación y ocultamiento en fosa común, sean sus cuerpos o su memoria.

Antes que el mío, aún inédito, Carmen Panadero escribió otro del mismo tema que recomiendo vivamente: Los Andaluces fundadores del emirato de Creta. Ambos libros, el mío si consigo publicarlo y el de Carmen Panadero, con enfoques diferentes, es posible que se constituyan en los únicos homenajes que en esta levítica y desdeñosa ciudad se hagan para conmemorar ese aniversario redondo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Veneno, cuarenta años

Me entero por casualidad de que del disco mítico de Veneno del año 77 sólo se vendieron 500 ejemplares. También que muchos críticos lo consideran el mejor disco publicado en España en el siglo XX. De lo primero no me queda más que alegrarme porque yo tengo uno de esos ejemplares. De lo segundo… pues también, aunque no sé, ando dándole vueltas a algún otro que me parezca merecedor de ese título. Y la verdad es que por ahora no lo he encontrado.

El disco lo compré recién aparecido, claro, aunque no sé cómo llegué exactamente a conocerlo, porque entonces estaba rodeado solo de adoradores de Cat Stevens o Victor Jara. Pero para gastarme la pasta en adquirirlo en un tiempo en que andaba más tieso que la mojama ya tuvo que interesarme. Yo hurgaba entonces en el underground americano y en el flamenco puro, del que me convertí en un verdadero flamencólico, como llamaba Morente no ya a los talibanes del mairenismo o el fosforitismo, sino sobre todo a aquellos que exigíamos en el campo de la evolución un mínimo de inteligencia más allá de que nos divirtieran las protololailadas de Las Grecas o el tangencialismo de Triana. Me fascinaba la capacidad de una música tan de raíz como el blues para evolucionar y ser capaz de, a partir de un puñado muy limitado de arpegios, haber generado un universo infinito mixturándose con todo lo que se le ponía delante. El flamenco, sin embargo, moribundiaba lentamente sin que ningún genio fuera capaz de adaptarlo a los nuevos tiempos. Era un arte preindustrial que no encontraba oxígeno fuera de los patios, las ventas y los tablaos, ecosistemas en peligro de extinción. Los festivales de la Transición fueron su último canto de cisne.

Salvo la guitarra, con la revolución que supuso Paco de Lucía, que aún sigue creando músicas, y tras el fenómeno de Camarón cuyos epígonos siguen contaminando las calles a través de las ventanillas de los coches de los lolailos con sus patéticos maullidos, el flamenco puede darse por definitivamente extinguido.

Pero en 1977 aquel disco nos sacudió con la esperanza de que lo que había ocurrido con el blues podía ocurrir con el flamenco. Había esperanza aún, sobre todo porque se andaba buscando un camino que luego simplemente se cerró sin explicación, a menos que se considere la generalizada escasez de talento como una de sus partes. Y sálvese lo que y a quien tenga que salvarse.

Esa feliz congruencia del catalán errante regresando con los sones de Morón desde California para relocalizarlos en el lugar de donde había huido y los dos gitanos locos, y por lo tanto genios, un productor visionario, las cuatro dosis de LSD y una poesía que nunca antes había sido escrita ni dicha en este país fue un milagro único en la historia de la música española. No sé si puede afirmarse lo que afirma el articulista de que es el disco más importante del siglo XX, ni falta que nos importa, pero sí que fueron los 36 minutos más sublimes que, de la música cercana, la que nos aparta el corazón de las mangueras, muchos andaluces perdidos y otros, luego lo descubrí, de otras latitudes, pudimos disfrutar. Y no descarto que los alcaloides tuvieran mucho que ver. Pero es que eran su imprescindible aliño.

Apenas dos años después fui arrastrado al servicio militar obligatorio. Para mí fue un terrible shock y sigue siendo lo peor que me pasó nunca en la vida. Las canciones de Veneno me acompañaron durante todos y cada uno de los momentos que viví en aquel infierno como la mejor compañía que pude buscarme. Las tarareaba en los desfiles, en las guardias y en las horripilantes, tediosísimas teóricas. En una de ellas, mientras cantiñeaba aquello de Me devoraaaa mi miedo devoradoooor… alguien a mi lado se puso a acompañarme. ¡¡¡Alguien de Navarra!!! Tras la primera sorpresa porque alguien de un lugar tan semiártico conociera una música tan de tostanera andaluza descubrí que no estaba solo. Juan era de Pamplona y conocía a Veneno, que yo tenía por algo tan sumamente marginal andaluz que probablemente no había llegado ni a Despeñaperros. Desde entonces, los fines de semana, cantamos mucho, a Veneno y a otros grupos. En el coqueto apartamento el Mesón del Gitano -que fue resort de los artistas de la época dorada del western italiano donde según decía el guardés había dormido Yul Brinner y Claudia Cardinale-, bajo la torre redonda de la Alcazaba de Almería y sobre el barrio de Pescaderías, a cien metros escasos de donde el Malaguita pasaba las mejores posturas al oeste del Andarax… Han pasado casi cuarenta años… pero ni uno solo de ellos sin que al menos dos veces nos volvamos a encontrar.

Lo sanimaleeeeeeee…

NOTA: Pa celebrarlo abrí el domingo la botella de coñá jerezano der güeno que me regalaron estas navidades mis amigos Isabel y Javi. Va por ellos.

martes, 31 de enero de 2017

17..., el gurú, la caverna y la progresía cordobesa

Lo peor de todo el asunto de las reacciones a la publicación de 17… Un análisis de la cultura en Córdoba no es la halitosis de los cíclopes de los medios de la derecha clerical y sus tropillas de orcos de los foros nacionalcofrades saliendo airados de la caverna y arrojando grandes pedruscos sobre la progresía que ellos suponen que está detrás. No: lo peor ha sido el estremecedor silencio con que esta supuesta progresía vapuleada en sus podridas bocas le ha hecho frente defendiendo la dignidad del dignísimo producto.

Salvo la columna que Alfonso Alba dedicó en Cordópolis a reprochar la piel tan fina de la ciudad bien a la que escuece cualquier crítica a la Córdoba Eterna(mente) Católica como un puñado de sosa en una herida, nadie, absolutamente nadie, ni los propios colaboradores, ni siquiera en las redes sociales, ha salido a defender el fondo de esa publicación, que con las contingencias propias de las prisas y la brea con las administraciones, que, por lo poco que sé, han sido determinantes, ha puesto valientemente sobre la mesa mediante un buen puñado de testimonios el estado actual de la cultura de la ciudad. De unos cuantos temas, solo de unos cuantos temas, claro, porque es imposible abarcarlo todo. Han sido precisamente los que han quedado fuera, o al menos no se han sentido suficientemente representados, los que han salido a despotricar por la forma. La forma en que han quedado fuera, porque de la forma como resultado estético no han podido decir ni mu. El trabajo final ha resultado estéticamente impactante, con un diseño propio de quien, como Gabriel Núñez Hervás, que lo ha dirigido, lleva muchos años diseñando preciosos productos editoriales como BORONÍA. Así, sin hacerles frente, seguiremos perdiendo la guerra, como siempre. Y esperemos que por ahora la cosa se quede en pérdida simbólica y no pase la cosa de nuevo a la dialéctica de las tapias y las fosas. En la película Rocío, la única secuestrada aún en España por ello, se retrataba perfectamente cómo se las gastan los coroneles de las hermandades y cofradías cuando tienen oportunidad de entonar prácticamente su particular Dies Irae para vengar las afrentas de los amigos de lo laico. Igual tienen ya su lista negra.

Consideración diferente merecen las elegantes defensas que han hecho del producto apadrinado por ellos mismos los responsables municipales: la alcaldesa, y los concejales David Luque y Emilio Aumente, que han muleteado con maestría y pundonor la embestida nacionalcofrade al natural y mirando a los tendidos. Yo por mi parte agradezco que se haya contado con mi humilde voz, que lo es a pesar de lo estridente que desde mi rinconcito puedo llegar a ser. Los anticlericales no solo también somos personas sino que también pagamos impuestos.

La cosa, en el fondo, no iba conmigo. Aunque a mí me han escogido los más tontos para sus ejercicios de pim pam pum contra cualquiera que saque los pies del plato de lo que se puede o no se puede decir en esta levítica ciudad. Los más listos, sin embargo, han ido a tirar más alto, a atacar por permitirlo al ayuntamiento que consideran usurpado desde que perdieran el gobierno los nacionales, los suyos. Entre los primeros el descubridor de mi artículo, un lastimoso tipo con una bóveda craneana amueblada como una capilla churrigueresca colmatada de angelotes tiznados por el hollín y el humazo de las miles de velas y las turbas de incienso consumidas en todos sus años de adicto a la cofradeína, que responde al nombre de Blas Jesús Muñoz que desova sus gilipolleces en LA COZ DE CÓRDOBA. Es el que fue a buscar mierda con que disparar a mis páginas. Con la suerte de que lo primero que encontró fue el tuiter en el que me descojonaba de una cofradía que había perpetrado la humorada de sacar en procesión en Navidad a un Niño Jesús y bautizarlo con el inquietante título de El Niño del Sepulcro. Alguien, al parecer de los suyos, en los comentarios le recuerda el dislate. Del nivel de la espabilaúra y aliño plumífero de este tipo habla además el hecho de que en los tres textículos evacuados no acierte a escribir correctamente en ninguno de ellos mi nombre y ponga Hazarem por Harazem. Con lo que esa confusión se ha hecho viral entre los lectores del beatíphico medio clerical por tontonamasia. Teniendo en cuenta que el tipo es licenciado en una carrera que lleva el esquizofrénico y oximorónico título de ¡¡¡Ciencias Religiosas!!! la cosa de la torpeza nominativa se aclara totalmente.

Un día después ya tomaron las riendas algunos señores más serios de la publicación que sufragan a medias el obispado y el PP y ya empezaron a apuntar más alto: al ayuntamiento. El artículo-editorial se lo dejaron al crítico de procesiones de la COPE (todo queda en la entrepierna episcopal), que aprovechó para escupirme un frustrado, que viniendo de un tipo de su calaña me sonó a piropazo de los buenos. En total 9 artículos 9 al tema dedicados. No les faltaba razón. Esa putre de diario digital que sólo leen las cucas de sacristía ha conseguido con ellos un nivel de visitas y de comentarios como jamás hubieran soñado en su miserable historia.

El Acorazado ABC ha optado sólo por lo último: no entrar en las ofensas a los católicos, que de eso ya se encargaron los traidores de la competencia en el pastoreo del lector facha y apuntar al segundo tema, a la financiación. Con mala suerte también porque el encargado de hacerlo, un experto mamandurriólogo de muebles principios, que apuntó a la cultura del contrato menor ocultó cuidadosamente el pequeño detalle de que quien perdió el concurso para sacar la publicación pertenecía a su entorno familiar y que de haber ganado probablemente le hubiera ahorrado el trabajo de tan penetrante artículo. Su mayor aportación a esta historia y ya de paso a la universal de la infamia fue descubrir en el mismo el nombre y los apellidos que están detrás de mi pseudónimo, unas señas de identidad que conoce todo el mundo en la ciudad, como prueba que para asustarme con sus dobermans abogados (que ilu que fueran los mismos que los de Madonna) pudiera mandarme sin problemas su compadre Peítos un burrofax para tratar de cerrarme la boca hace unos años. Por cierto, Peítos, ¿tú no me vas a dedicar una caricia? Anda porfaaa ¡que me hace mucha ilu! La villanía, como la reconocen compañeros suyos de profesión, estaba en señalarme para los foros de orcos nacionalkofrades del Keep Calm con la Mezquita a ver si con suerte alguno de esos descerebrados me localizaba y me partía las piernas. Él solito se ha retratado y con la imagen que le devuelve tiene bastante, aunque eso de la vergüenza es algo que se tiene o no se tiene.

Pero el que con más saña ha atacado desde el centenario matutino nacional católico ha sido el portentoso policofrade Javierito Tafur, aquel que llamó al símbolo de la fiesta civil de la Fuensanta el reptil y no por simple afán taxonómico precisamente, en aquella privatización del pregón de aquellas fiestas por parte de los radikal-católicos que lo encerró ese año en el santuario. Tafur es un viejo conocido del más rancio facherío cordobés desde finales de los 70, aquellos años de la Transición en que las noches se poblaban de templarios con cadenas a la caza del progre y por los túneles del subsuelo patriótico pasaban de la sede de la Fuerza Nueva de Blas Piñar a la de las Nuevas (de)Generaciones de la Alianza Popular de Fraga una alegre muchachada que trocaría luego la acción directa callejera por el aromático gobierno de cofradías. Aunque eso sí, conservando los mismos embetunados caracolillos pescueceros. Algunos todavía nos acordamos del famoso afaire periodístico en que se vio envuelto por un quémame allá ese rojo. ¡Ay qué risa , Marialuisa! Ah, y los jóvenes ya podrían empezara preguntarnos a los viejos quién es cada cual en esta feria de las camisas de culebra para luego no llevarse sorpresas.

La teoría principal de Tafur es que la publicación no tiene ningún fin que no sea el estricto de molestar a los católicos. Ni siquiera pensaban distribuirla. Con sólo que los cofrades leyeran mi texto era suficiente para conseguir enervar su finísima capacidad de indignación. Una aviesa maniobra sucia y vengativa de la izquierda que no tiene otra cosa que hacer que ofender a los pobres cofrades para divertirse y a la que todo lo demás, los políticos que han arriesgado, el trabajo de la gente que la ha dirigido y el montón de colaboradores que han dado su opinión sobre lo que ocurre en la ciudad le importa una higa. Imagino que piensa que si la izquierda bolchevique hubiera tenido otras intenciones, las verdaderamente regeneradoras, habrían invitado a varios de esos históricos portadores de embetunados caracolillos pescueceros para que ensalzasen la única cultura cordobesa de verdad, la narcocofrade.

Tafur me concede el honor de dedicarme toda su columna dominical del Acorazado. Me retrata displicentemente y me corona, no alcanzo a detectar con qué grado de ironía, con la consideración de buen escritor. Grasias, corasón de velón. Yo también te quiero. Como es probablemente el tipo más listo de toda la caterva de tragacirios con mando en columna periodística de esta ciudad invadida por la metástasis cofrade (así se titulaba en principio mi artículo), apunta con ojo certero algunos temas. El primero el tono lastimero que subyace en mi indignación: aquí mandan ellos y son lo único realmente vivo de la ciudad, por mucho que a los artistas contemporáneos y a los poetas les monten artificial y oficialmente cosmopoéticas y secuatros, cunas y andadores para que echen a andar de una puta vez y la Universidad ande -en general- refugiada en sus fresquitos departamentos a resguardo del ardoroso fragor de las polémicas de la calle, esa desharrapada gritona que debe limitarse a pagarle los sueldos. El segundo el señalar la meada contra el viento de quienes en la revista han incensado al anterior concejal de cultura del PP, un tipo que será más bueno que un pan y tocará el piano como un querubín, pero que no deja de pertenecer a un partido que ha sido considerado judicialmente como una asociación de malhechores. Aparte de que ya me contarán cuáles son sus méritos para haber sido beatificado. Bueno sí, el haber tenido el buen gusto de no descojonarse de sus antecesores. Eso sí hay que reconocérselo.

Pero en donde anda más fino el correoso pregonero es en el cachondeo. Menuda risa el proponerme como futuro GURÚ DE LA PROGRESÍA. Como un pavo con el moco ereccionado que me queao. El chiste es considerar a la progresía cordobesa tan sumamente tonta como para convertir a un mindundis como yo, atrabiliario y faltón, en su guía espiritual. Pues sí, tiene su gracia, una gracia que no es propiamente suya, sino que bebe de las enseñanzas, mantras y proverbios de los gurús de la rancia derecha a la que él pertenece, gente razonable y educada y no atrabiliaria y faltona, gurús como Fedeguico, Herr Era, Fascisostres o Vomitburgos. Sobre todo teniendo en cuenta que la progresía cordobesa es tan fina y educada que hasta tiene por costumbre pedir perdón cuando pisa la mierda de un cofrade.

Y es que nos merecemos lo que nos pasa, pero sobre todo lo que nos va a pasar.

Y otro día, si eso, hablo de la perla que soltó en la publicación el berzotas de Monse Deme que nos ha puesto de nuevo en el famoso mapa de poner ciudades, tanto que hasta ha servido de risa en el Intermedio.