(del laberinto al treinta)


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martes, 21 de mayo de 2019

Esperando a los bárbaros (como cada finde del año)

Parte de guerra del segundo fin de semana de mayo 2019.

SÁBADO, 18 de mayo.

Desde media tarde y en lapsus consecutivos de unos 15 minutos, diversas hordas de subhumanos aulladores de ambos sexos, pero de idéntica incapacidad craneana pertenecientes a la subespecie de los despedidores/as de la soltería de uno de sus ejemplares, normalmente el más cercano etológicamente a la ameba común, subieron y bajaron la calle apoyando su natural capacidad fonadora para emitir estridentes sonidos sincopados, con silbatos, vuvucelas, altoparlantes con musiquillas enlatadas y otras múltiples armas de destrucción masiva de los centros del equilibrio del vecindario. Los antropólogos nos enseñan que la unidad de la horda se mantiene con los sonidos que le son propios y que se repiten ritualmente (gritos, golpes, palmas y cantos).

La policía municipal encargada de velar por los derechos más básicos de ese vecindario, de defender la civilidad de la ciudad de los salvajes que en turba la destrozan litúrgicamente finde tras finde, debía estar muy ocupada en otros menesteres más sustanciosos para el bien común que se me escapan. Como cada fin de semana, al cerrar el antro ese en el que se hacinan para efectuar sus danzas rituales de apareamiento los más vistosos de entre los jóvenes ejemplares locales de orcos mentales, o sea a las 4 de la mañana, o sea el SOHO de la Ribera, las hordas suben la calle aullando, golpeando como los simioides de Odisea Espacial 2001 los coches, los contendores, las papeleras, las farolas, los timbres (anoche tocaron cuatro veces el mío). Sé que son locales porque aúllan o farfullan, ya más comedidamente, cuando mean –de pie los machos contra los contenedores y en cuclillas y entre ellos las hembras– con perfecto acento cordobés.

Pero anoche ocurrió un fenómeno muy extraño. Entre las 4 y las 5 de la mañana y sin que ninguna autoridad pagada con los impuestos de los vecinos víctimas apareciera para reprimir a los victimarios, no subieron hordas en oleadas, sino que fue una sola y enorme oleada que tardó esa hora en llegar desde el Portillo a Capitulares. Completamente desvelado me asomé al balcón y me quedé estupefacto al descubrir que las distintas hordas se habían confederado y marchaban juntas. También descubrí que junto al inconfundible acento del orco nocturno cordobés se escuchaban en los gritos pelados otros acentos de otras partes del país, especialmente por parte de hordas de despedidores de soltería. Por otra parte no hacía falta esforzarse en distinguirlos porque ellos solos ya lo hacía por su mamarrachismo vestimentario. Lo que me movió a soberana extrañeza es la constancia de que, en esa etapa de la evolución de la subhumanidad, las hordas aún no han aprendido a hacer pactos y mucho menos organizar confederaciones, porque su nivel de desarrollo social evolutivo no da pa eso. Yo no sé si existe algún experto local en etiología de esas hordas nocturnas, si existe algún Félix Rodríguez de la Fuente aficionado o profesional que haya dedicado suficiente tiempo a estudiarlos y que nos ilumine sobre ese extraño comportamiento.

Una hora de reloj estuve en el balcón, esperando a que las últimas hordas confederadas de orcos desparecieran tras la curva de Diario de Córdoba. Y como de la autoridad, como manda la tradición findesemanal desde hace un par de años, incompetente para esos menesteres de proteger al vecindario pero tan competente para crujirnos a multas por un quítame el coche del contenedor aunque sea unos minutos, no apareciera ni la más mínima sombra, decidí tomarme la cumplida venganza que llevaba planeando desde hace más de un año. Me diréis que podía haber llamado a la policía. Y yo os diré que mi religión me prohíbe hacer tal cosa, a no ser por causa muy muy mayor y muy absolutamente imprescindible. La experiencia me enseñó desde niño que un poli siempre es un peligro, y que las posibilidades de que acabes empapelao tú, también o exclusivamente, que los has llamado, son portentosamente altas. Pero esta mañana un vecino, ateo de esa mi religión, me ha dicho que él sí lo hizo y que le dijeron que darían una vuelta, pero que no podían hacer nada. Hay tradiciones entrañables que no cambian, sobre todo la de decirte en el caso de las hordas aulladoras que vamos pa allá y aparecer cuando ya no queda ni dios y has conseguido pillar de nuevo el sueño y vuelta a empezar la rueda del insomnio.

Pero esta vez me he armado de valor y he decido por fin llevar a cabo un plan amasado durante meses para tomar medidas que puedan escarmentar a las bestias bramantes. Hace tres días que me llegó el pedido y he pasado un buen rato esta tarde preparándolo. Se trata de unas cajas que contienen colonias perfectamente estabuladas de un tipo de ladillas africanas, concretamente originarias del área del lago Kariba y que constituyen unas terribles plagas endémicas entre los pueblos de la etnia batonga, cursando con terribles picores en las partes pudendas y para la que no existe remedio conocido. He ido abriendo y derramando sobre la masa de los orcos y las orcas una cajita cada diez minutos, de manera que creo haber conseguido que no se escape ni un solo ejemplar sin su buena ladilla entrepernera.

Así, queridos amigos y queridas amigas que vivís en los barrios del extrarradio y tenéis aún en casa crías susceptibles de convertirse los findes en miembros de manadas de simioides aulladores en los barrios ajenos, si vuestras criaturas se pasaron todo el sábado rascándole los güebos o el chocho como los monos salvajes que en realidad son, ya sabéis dónde estuvieron y a quiénes jodieron su derecho al descanso como cada fin de semana del año, sin faltar uno. Y no os esforcéis: con los medicamentos de las farmacias esas ladillas se hacen cubatas.

En cuanto a la policía municipal… no os pienso contar lo que he pensado para castigar su monumental incompetencia, la supina crueldad y el desprecio con que nos trata a los vecinos de casco histórico, concretamente a los sufridísimos de la calle La Feria y alrededores.

sábado, 4 de mayo de 2019

Cruces de mayo y neuropatías

A G.R. bloguero cofrade y conspicuo hermano de la cofradía de las tres letras (y no es la del ABC), la única en la que no se discrimina a los gays, porque son tantos, que... a ver si no.

The Neuroscience of Visual Hallucinations Research Institute Jonathan Pamplin de Massachusetts acaba de sacar en su periódica publicación Neuro-tics de marzo de 2019 el trabajo titulado Clinical disorder in the human neuronal sistem due to the continuous exposure to the music of sevillanas in the Andalusian festivities elaborado por un equipo interdisciplinar de científicos de varias nacionalidades que recorrieron la primavera y el verano de 2018 las principales ferias y fiestas de Andalucía.

Las conclusiones de dicho estudio deberían preocupar a las autoridades sanitarias andaluzas: la exposición de cualquier ciudadano normal a más de 25 sevillanas por día produce un acusado reblandecimiento del cortex neuronal que va aumentando su grado de licuefacción conforme aumenta el número de piezas consumidas hasta llegar a su conversión en pulpa del núcleo neurovegetativo y a la pérdida irreparable de la capacidad de discernimiento de la realidad a partir de las 50. El cretinismo es la forma más evolucionada de esa patología, aunque no se ha podido estipular el grado de exposición exacto necesario para alcanzarlo.

Mi terraza, de la que me gusta(ría) disfrutar de la atmósfera mágica que la climatología genera en esta ciudad en unos pocos días de mediados de la misma, está a sólo 90 mts en línea recta (según G.E.) de una conocida y premiada cruz de mayo.

Hasta ella llega, con toda la potencia que permite la conjunción de fenómenos aliados como la dirección del viento y el volumen de sus amplificadores, la brutal bofetada sonora de las aguardentosas voces de los sevillaneros machos y las de las hembras de la misma especie, que recuerdan poderosamente a las que emiten los indios de las pelis en el trance de perseguir blancos pa cortarles la cabellera, regurgitando en bucle mantra tras mantra de la religión del andalucismo más reaccionario, ese que habla de los distintos avatatares del panteón narcocatólico, de medallas y sinpecados, de los colores especiales que tienen la ciudades cuando uno va ciego de rebujitos, del poderío qué poderío, ese que tiene, tiene que tiene, tiene que tiene tiene la casta de señoritos de toda la vida para someter al pueblo a sus intereses a base de hacerlo consumir sin tino alcaloides falsamente identitarios, o la ubicua voz epicena de Santa María del Monte de Venus, de la no puedo remediar que me asalte una y otra vez la horripilante visión de su belfo de picoleto temblosionando impúdicamente cada vez que me llega el diarréico relato de las extrañas aventuras de aquella peregrina que acabó amorrá a una sintura a la sombra de un vespino.

Empezaron el jueves 2 de mayo a las 7 de la tarde y estuvieron mantra tras mantra de sevillanas hasta las 2 de la mañana. Si mediamos la duración de unas sevillanas de tamaño estándar en 4 minutos, tenemos que pusieron ese día 105 sevillanas.

El viernes empezaron a las 12 del medio día y estuvieron hasta las 2 de la mañana, con una pausa de dos horas entre la 4 y las 6 de la tarde. Tenemos así que estuvieron 12 horas sevillana tras sevillana y pusieron aproximadamente 180.

Hoy sábado han empezado también a las 12 y llevan el mismo camino que ayer, por lo que podemos adjudicarles otras 180 también.

El domingo no sé qué planes tienen, pero vamos a concederles que estarán media jornada, o sea 6 horitas nada más. 92 sevillanas.

Tenemos que en total a 90 mts de mi casa sonarán a toda pastilla a lo largo de todo el fin de semana 967 mantras sevillaneros que hablan de lo absolutamente felices que somos como pueblo y lo que nos merecemos el secular atraso que arrastramos por serlo.

Yo, durante todo ese largo fin de semana, sólo tengo la opción obligatoria de encerrarme en las zonas más recogidas de mi casa para librarme higiénicamente de esa mefítica influencia. No sé cómo acabará, a la luz del estudio de la universidad americana esa, el cerebro de los vecinos más cercanos que no tengan esa opción y, por ende, no sólo el de todos los degustadores más o menos ocasionales de evento, sino, y sobre todo, de la embetunada y patilluda muchachada de la barra. Aunque estos, cofrades que han colonizado la antigua manifestación popular para sacar pasta para sus parrandas narcocatólicas, es difícil que puedan empeorar más el proceso de licuefacción de los suyos.

jueves, 28 de junio de 2018

Medina Azahara y la Memoria Histórica Arqueológica


Dentro de unos días un organismo de ámbito mundial digno de toda sospecha de moverse frecuentemente por intereses ajenos a la estricta conservación del patrimonio que es su declarada finalidad de existir, asesorado por su no menos digna de lo mismo filial europea y nacional, se reunirá en Baréin para conceder el título de Patrimonio de la Humanidad al conjunto urbano-palatino de Medina Azahara de Córdoba. A pesar de la unanimidad en el jolgorio que ha concertado el anuncio entre el cordobesismo onanista, el gremio de la explotación hostelera, las autoridades autocomplacientes y una población que raramente ha visitado el monumento, como siempre, en una ciudad que tiene la discreción como verdadero escudo de armas, no han faltado voces insorribles que señalen ceñudamente que un conjunto arqueológico en cuyo perímetro las administraciones han permitido tan panchamente la construcción de 190 chalets ilegales en solo 8 años (1995-2003) lo único que debía esperar era la calificación de Patrimonio de la Barbaridad.

Así, entre los entusiastas del premio y los insorribles de la denuncia de los chaletes prácticamente nadie ha caído en lo que significa realmente ese premio para la política de conservación del patrimonio que ha imperado en los últimos decenios en esta ciudad: una verdadera cortina de humo que difumina, temporalmente —porque el tiempo y la memoria histórica acabarán abriendo sus fosas para que se conozca— el genocidio arqueológico que un ejército perfectamente organizado de políticos, técnicos, arqueólogos funcionarios, constructores y profesores universitarios ha perpetrado en esta ciudad. Con la inestimable ayuda de la comprada prensa local que dirigió las operaciones de distracción informativa para que lo que estaba siendo un horripilante crimen contra la cultura pareciese una necesidad ineludible del progreso.

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sábado, 12 de mayo de 2018

Torturas solidarias

Cine de verano en la Ermita de la Aurora

Algunas zonas del casco antiguo de Córdoba, concretamente la calle de la Feria, se están convirtiendo en lugares acústicamente invivibles: tamborradas cofrades un finde sí y otro también, el maratón de sevillanas de la cruz no menos cofrade de san Francisco, las putas campanas de la iglesia mañana y tarde, las despedidas de soltería de las generaciones de jóvenes más cretin@s de la historia de la humanidad, la romería de borrachuz@s de los viernes y sábados a las 3-5 de la mañana que salen del Soho y gritan como posesos, mean y cagan, sin dejar de gritar, bajos los naranjos, el estallido continuo de vidrios reventados del contenedor, los trallazos metálicos de los barriles de cerveza descargados de los camiones que surten a los muchos bares de la calle, el ametrallador tableteo de las ruedecitas de las maletas de los turista por el acerado de cuadradillo, el tráfico y sus continuos conciertos para berrido y claxon, con especial cariño para los conductores descerebrados que bombardean el aire con los chunda chunda de sus potentes bafles acoplados en sus coches, etc. El precio de vivir en el marco incomparable de una de las calles más hermosas al oeste del Pedroches.

A todo ello y desde hace unos años se ha sumado el cine de verano de la ermita de la Aurora durante todo el verano y las cada vez más frecuentes fiestas solidarias sabatinas de las ONGs a las que el Ayuntamiento, propietario del espacio, y la Asociación de Vecinos, gestora del mismo, se lo ceden para que coloquen sus barras, sus potentes equipos de música y sus batucadas diversas. Con lo que recaudan en esas fiestas sufragan parte de sus proyectos solidarios. Muchos y muchas de los que las organizan son conocidos míos, me caen superbién y me rindo ante sus esfuerzos solidarios. Y además reconozco que soy parcial, muy parcial: si se hubiese tratado de fiestas cofrades o folklopolladas hubiera denunciado desde el minuto 0’1, porque los beneficios van para enjoyar ídolatrías y fomentar supersticiones. Pero son de izquierdas y hasta ahora las celebraban cada dos o tres meses, lo que me ha hecho siempre aguantar estoicamente el insoportable pestiñazo de los taladrantes soniquetes a todo volumen propios de esos eventos durante las mejores diez horas de mis sábados, los únicos días en los que puedo disfrutar de un libro, una serie o una siesta vespertina. Habiendo, por demás, cientos de espacios en la ciudad para montarlos. Por sistema de rotación, por ejemplo.

Lo más gracioso es que de alguna manera lo que estoy sufriendo es un castigo de Dios. Sí, del Dios de los católicos, que nunca nos perdonó que le arrebatáramos un bien que no pagaba IBI. Porque ese espacio, lo que fue el solar de la vieja ermita pertenecía supuestamente a la Iglesia cuando llegamos a la calle en el jurásico año de 1982 y servía de almacén de viejas vigas producto de los trapicheos inmobiliarios del cura de una parroquia cercana. Una ruinosa tapia, a través de la que algunos vecinos-basura arrojaban la suya atrayendo a verdaderos ejércitos de ratas, la separaba de la calle. Algunos vecinos iniciamos una campaña de denuncias al ayuntamiento, sí, aquel mítico de izquierdas antes de que lo colonizase el rosismo, que al cabo de dos años y varias inspecciones se habían sustanciado en tal cantidad de multas que el solar pasó, por esa causa, o al menos nos hacía ilusión pensarlo, a manos municipales. Después de una preciosa rehabilitación en la que se rescató la muralla romana, su posible utilidad de uso pasó por varios proyectos, desde la instalación de un parque infantil —necesario, pero amenaza espeluznante para algunos— hasta una ancianoteca habilitando cómodos bancos para los envejecidos vecinos del barrio. Finamente se cerró con una verja para evitar que se convirtiera en un chutódromo de yonquis. Algunos domingos fuimos sorprendidos por pequeños conciertos de música de cámara a cargo de cuartetos de jóvenes procedentes de países de detrás del recién caído Telón de Acero. Otros por efímeras exposiciones. Finalmente dejó de ser usado hasta que se cedió para que algunos anticuarios del barrio expusieran los domingos, para trueques de libros y dos meses de verano como cine.

Y ahora en que, por fin, y por la venganza de Dios Todopoderoso, se ha convertido para nuestro castigo en el verbenódromo solidario de la ciudad. Casi cada sábado. Batucadas, sí batucadas, a las seis de la tarde, horripilantes chundas-chundas, sincopados raps y otras formas refinadas de tortura escatológico-musical durante diez eternísimas horas. Nunca se les ocurre poner algo de Boccherini, verbi gratia. Y es que parece que la solidaridad está reñida con el buen gusto o con la moderación decibélica. Algo que llevo comprobando en mis muchos decenios de rojo irredento.

Lo último que me apetece es convertirme en el clásico viejo gruñón y pejiguera, pero el lunes empezaré a dar por culo. Y espero no tener que llegar al Tribunal de Estrasburgo o al Defensor del Habitante de la Vía Láctea.

domingo, 29 de octubre de 2017

Los hitos de la histérica historia de España

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Cuánta razón tienen aquellos que afirman que estamos viviendo momentos históricamente cruciales. Probablemente se trate de uno de los cinco momentos más cruciales en la historia de este triste país en los últimos 200 años. O sea, de la Edad Contemporánea. Eso después de que en la Moderna pasáramos a la de los países de occidente como el único que perdió definitivamente todos los trenes de la modernidad, los de las tres Erres: Renacimiento, Reforma y Revolución. Y para seguir la nefasta e inviolable tradición patria, se trata de un nuevo hito en la frustración histórica, evolutiva, de descabezamiento de la esperanza de que este país se convierta alguna vez en un estado auténticamente republicano —base de la única democracia posible y respetable para empezar a hablar— con las cuentas con la Justicia y la Ilustración perfectamente ajustadas. Y sobre todo un país en el que el pacto social se instaure sobre bases de racionalismo y solidaridad, negociaciones entre ciudadanos completamente iguales y no en las de etnicidades, castas políticas, sociales o económicas, ni en las de esencias inmarcesibles o principios grabados en columnas de iridio y platino.

Porque lo que está ocurriendo en estos días es de nuevo un error de dirección en la encrucijada, la pérdida de una oportunidad impagable de acabar por fin con el Régimen del 78, ese régimen que nació sobre la capa de humus putrefacto de la impunidad de una dictadura asesina y cuya Constitución y sistema electoral fueron dictados a punta de pistola por la banda de criminales que habían secuestrado al país durante cuarenta años tras perpetrar un genocidio de demócratas y cuyas fuerzas políticas alternativas aceptaron y decidieron todo lo que se les impuso, entre otras cosas no exigir ni un gramo de justicia, ni reclamar un solo céntimo del botín del monumental latrocinio de esa banda y entregar —y costear con fondos públicos— el control de la educación de las nuevas generaciones a la cómplice y beneficiaria de todos aquellos crímenes y latrocinios, la Iglesia Católica.

El que una parte casi mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña hayan decidido romper, con la excusa del independentismo —que no es ni mucho menos lo único que los mueve y que sobrepasa el control de sus políticos—, con ese estado rojigualda putrefacto, gobernado ahora por una nueva banda de (presuntos) delincuentes, con vínculos familiares e ideológicos con la banda anterior y apoyado por los trileros transicionistas del puñito y la rosa, podría haberse convertido en una ocasión pintiparada para que otra buena parte de los ciudadanos de las demás comunidades se les sumaran en el afán de disolver este estado y fundar otro nuevo desde unos presupuestos más igualitarios, democráticos, justos e higienizados de patógenos nacionalcatólicos y ultraliberales, esos patógenos representados por los partidos que dicen representar la soberanía popular manteniendo como cohesivo a un rey con vínculos dinásticos con la dictadura. Y que sólo sirven a los intereses de las multinacionales. Especialmente de las energéticas que pagan sistemáticamente los servicios de sus empleados políticos con millonarios retiros.

— Como en 1814 en que expulsamos a navajazos guiados por las mugrientas sotanas de los curas a los que nos traían la Ilustración al grito de ¡vivan las caenas!

— Como en 1874 cuando los espadones decapitaron la esperanza de un estado republicano federal.

— Como en 1936 cuando los salvajes militares coloniales, la inquisitorial Iglesia Católica, y la burguesía agrario-industrial fascista impidieron con un genocidio que se consolidara definitivamente un estado representativo normal en España.

— Como en 1978 cuando se entronizaron dos castas de políticos oportunistas, procedente una del franquismo que defendía su ensangrentado botín y otra de la nada antifranquista. La que sacrificó, traicionando milimétricamente todos y cada uno de los vínculos del nombre de la organización política que parasitó con el republicanismo y con sus muertos enterrados en las cunetas, el derecho a la justicia y a la democracia plena de todo un pueblo que salía de una crudelísima dictadura a las posibilidades de un nuevo reparto de botín en beneficio exclusivo propio y del de sus contratantes, los Mercados Internacionales. Sin resistencia alguna, manteniendo la farsa incluso cuando alcanzó mayorías suficientes para higienizar mínimamente el país, escondiendo bajo ingentes montañas de billetes de banco sus raíces socialistas, humanistas y democráticas.

lunes, 27 de marzo de 2017

Santa Saqunda, patrona de los exilios y de las fosas

Por mucho que sigan empeñándose, Ayuntamiento de Córdoba y Junta de Andalucía, el record es ya insuperable, no merece la pena que se esfuercen más. El título de CIUDAD EN LA QUE SE HA DESTRUIDO MAYOR CANTIDAD DE PATRIMONIO HISTÓRICO DEL MUNDO EN MENOR TIEMPO NO DE GUERRA no se lo va a quitar a CÓRDOBA nadie por mucho empeño que pongan en volver a batirlo.

Sin embargo la rutina es la rutina y la Cordobestia no es un animal mitológico de varias cabezas, sino uno perfectamente vivo, pero que necesita para subsistir el cebo del constante rugir de las Poclain arrancando sillares milenarios, pulverizando restos arqueológicos de mezquitas, funduqs, almunias y viviendas califales del siglo X y hormigoneando sus espacios. Pero a la que le repugna el mismo sonido abriendo las fosas de las víctimas del franquismo.

Hoy 26 de marzo de 2017 se conmemora el MCMXCIX aniversario del comienzo de uno de los hechos históricos más interesantes del pasado de la ciudad, desde que los primeros cordobeses comenzaron a batir el cobre en la Colina de los Quemados hasta que el otro día los de Hostiatur comenzaron batirse a hostias para no desmerecer del nombre de la asociación de vendedores de flamenquines y alquiladores de catres locales.

Dentro de un año justo, el 26 de marzo de 2018, se conmemorará el MCC del inicio de la Revuelta del Arrabal (rabadh Shaqunda, 13 ramadán de 202h. - 26 de marzo de 818 dC.), del que tantas veces he hablado aquí en este blog y del que más me vais a oír y leer porque acabo de terminar un libraco-ladrillo sobre ella y sobre el destino de la que constituye la primera constatación documentada de una revuelta de lucha de clases y del primer exilio masivo por motivos políticos de la historia de los pueblos de la península Ibérica. Una tierra que a partir de ese momento empedraría su discurrir histórico con muchos otros más, conformando el conjunto de todos ellos una de sus más acendradas señas de identidad colectivas. Judíos, moriscos, humanistas, liberales y republicanos. Toda una idiosincrasia nacional fundada sobre genocidios y exilios.

Pero el primero documentado históricamente fue el de Saqunda. Los restos materiales de ese inmenso arrabal que ocupó el lóbulo del meandro de Miraflores, al que después de mandar al exilio a sus habitantes supervivientes de la masacre previa mandó arrasar el emir al-Hakam, fueron descubiertos en 2001. Ya he contado varias veces las vicisitudes sufridas por ese enorme yacimiento de 22.000 m2 después de que los arqueólogos del convenio UCO-GMU lo excavaran concienzudamente. De los tres brazos del yacimiento, uno fue completamente destruido para construir encima el BBVA, que no es el nombre de un banco, sino las siglas Ballena Blanca Varada de Andalucía también conocida como Secuatro y creo que ahora como Setresá y en el que han tenido la triste delicadeza de conservar exloco, o sea desplanzádolos varios metros hacia arriba de su situación original, algunos restos de cimientos del arrabal. Los otros dos han permanecido a la intemperie la friolera de 15 años.

En 2013 se levantó un monumento en el Parque de Miraflores, justo en el centro geográfico de los tres brazos del yacimiento. Una alta columna con una estatua en su cimacio. ¿Dedicado a perpetuar la memoria de aquellos hechos que en cualquier otro lugar se enseñarían en las escuelas de primaria? No, hombre no, no nos vayan a confundir con gente ilustrada, europeos y seres de esa otra galaxia. Lo que estaba representado en la cima de la columna era un homenaje a nuestro subdesarrollo moral: el avatar de un ídolo católico, uno de los innumerables -politeísmo se llama eso- en los que se encarna la madre del dios de esos creyentes, la del Rocío concretamente, un culto asociado al señoritismo cortijero y a la alienación jornalera del mundo latifundista del profundo sur andaluz, sin nada que ver con la ciudad, pero al que la Junta de Andalucía ha elevado al rango de religión de estado.

También conté que en febrero de 2015 necesitando crear una plataforma terriza para levantar un falso circo romano para representar falsas carreras de falsas cuadrigas romanas con motivo de la celebración en la zona de un falso mercado romano, se vertieron directamente sobre el yacimiento, sin la más mínima protección arqueológica preceptiva, miles de toneladas de tierra que cubrieron de mala manera y totalmente los cimientos completamente reales de las que fueron las viviendas de aquellos heroicos y desgraciados cordobeses del siglo IX que se levantaron contra un poder tiránico y fueron masacrados unos miles y mandados los supervivientes al exilio donde fundaron prósperas ciudades y reinos lejanos. Y señalé ese hecho, destruir la autenticidad para sustentar un simulacro, como la seña de identidad cordobesa por antonomasia. En eso, el alcalde falangista Cruz Conde y su destrucción-kitschificación del casco antiguo tuvo en los munícipes cordobeses de la Transición, fueran comunistas (más o menos ex) o neofranquistas (más o menos neo), unos excelentes discípulos.

Aproximadamente dos años después, en noviembre del 2016, la Cordobestia, o sea el Exclementísimo Ayuntamiento de Córdoba, decidió que con ese bujero que quedaba, el tercer brazo del yacimiento sobreviviente a las cordobestiadas anteriores, que penaba bajo las inclemencias del tiempo y de las raíces del jaramago -el mejor amigo del arqueolofóbico munícipe cordobés- se acabaron las pamplinas.

No tengo pruebas, como sí las tengo de la cordobestiada anterior, de que el último trozo del yacimiento haya sido convenientemente cubierto con el preceptivo geotextil para protegerlo de cara a intervenciones futuras, cuando -difícil ya lo veo- nos sucedan seres más civilizados. No pude comprobarlo personalmente. Pero me cuentan que no, que el mismo método que con el otro. Llevan va para cinco meses echando pacientemente camionada de tierra tras camionada de barrazo extraído de las orillas de río sobre él. Lo primero que hicieron fue cubrir con una fina capa de tierra toda su superficie. Probablemente para evitar que tras la primera alerta los tocapelotas de los amantes del patrimonio pudiéramos documentar el método con que se estaba tratando la cubrición del yacimiento.

Precaución superflua: en Córdoba se viene dejando hacer lo que se les pone en la punta / superficie del sostén del meato urinario a todos/as los/as Patrimonial’s Destroyer de la ciudad sin que la UNESCO tome cartas en el asunto desde que -creo que corría 2002 ó 3- se cagaron por las patas abajo cuando aquella, tras la denuncia de un probo ciudadano, amenazó al Exclementísimo con que si seguía sustituyendo las centenarias aceras de losas de granito de las callejuelas cordobesas por las adocenadas de fábrica con que estaba haciéndolo, le quitaba el título que, ya injustamente, le había concedido, de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Luego debieron de llegar a un acuerdo. Igual los zampabollos de la UNESCO pueden comer flamenquines gratis cada vez que recalen en la ciudad hasta el final de los tiempos… Tal vez ello explique que puedan destruirse puertas de la Mezquita sin que nos caigan las candelas der sielo.

Para añadir un ladrillo más al edificio de la autoalimentada imagen de Incoherencia Esencial que es la marca de la ciudad -la Verdad en el Campo, la Caridad en el Potro, la Salud en el Cementerio, un mitológico Genio Alado miembro de honor del Colegio de Médicos, etc- o a la preferencia por el trampantojo frente a la autenticidad, habría que contar con el hecho comprobado de que el mismo día en que los camiones y las palas mecánicas comenzaban a cubrir con toneladas de tierra y de esa presunta mala manera uno de los yacimientos altomedievales más importantes del mundo, el responsable técnico municipal del innombrable desaguisado contra el patrimonio arqueológico mundial recibía un premio a su trayectoria concedido por una asociación cultural independiente cordobesa. Una asociación que merecería por ello el título de La Espabilá. En Murcia el equivalente al mismo tipo y su superior político, por destruir solo un trocico de un yacimiento infinitamente menos importante que el de Saqunda recibieron en cambio el premio de sentarse en el banquillo y estar a punto de acabar jugando al parchís por una buena temporada en una bonita prisión estatal si les llega a tocar un juez imparcial.

Esa falta de cuidado en el enterramiento de los restos lo que significa es que no piensan rescatarlo nunca más, que no piensan poner en valor ni un solo metro cuadrado del mismo ni hacer centro de interpretación alguno, ni colocar ningún monolito de recordatorio que compita con la alta e inverosímil columna idolátrica que levantaron en honor de un culto religioso de otro lugar, y que la memoria del Arrabal se sepultará para siempre y que la ciudad se dedicará a lo único que parece saber hacer, a olvidar su pasado para no tener que aprender nada de él para su futuro. Que esa y no otra es la filosofía de esa estafa que afecta a todo el país y que se llama la Cultura de la Transición.

A mi me resulta entrañable esa comparación con la historia de los otros exiliados históricos, pero especialmente con la de los republicanos, genocidiados tantos de ellos, exiliados tantos otros, llevando los supervivientes la luz de sus conocimientos a lugares tan lejanos como Iberoamérica, como los rabadíes la llevaron a Fez o a Creta. Y los cuerpos de los asesinados y su memoria ocultados bajo toneladas de tierra en sus fosas originales por el nacionalcatolicismo o en la cubrición de sus restos arqueológicos por el nacionalcretinismo, ambos la única marca reconocible en la distancia de este hirsuto país asilvestrado que lleva el hedor de las dictaduras en el tuétano de los huesos.

Como ya he dicho, el año que viene se conmemorará la cifra redonda del MCC aniversario del inicio de los sucesos del Arrabal de Saqunda. Imagino que a nuestras atocinadas autoridades políticas y su no menos atocinado elenco de comeollas técnicos y asesores del ramo cultural, a los umbilicados profesores del ramo de la UCO, a los miembros flácidos de la Cacademia de Nobles Caspas y Bellas Tretas y a la población en general que estará mas arrobada pensando en el movimiento de culo bembón caribeño de los pasos de palio o en las previsibles derrotas de esa mierda de equipo de fútbol que parasita el presupuesto municipal, se la refanfinflará olímpicamente.

Yo por mi parte, que imagino que debo de aparecer como un insufrible friki, he querido homenajear con ese libro a todas la víctimas de las represiones del Poder que en este crudelísimo país han sido, concentradas en esa primera y paradigmática de los rabadíes de Saqunda. Matanza, exilio, infamación y ocultamiento en fosa común, sean sus cuerpos o su memoria.

Antes que el mío, aún inédito, Carmen Panadero escribió otro del mismo tema que recomiendo vivamente: Los Andaluces fundadores del emirato de Creta. Ambos libros, el mío si consigo publicarlo y el de Carmen Panadero, con enfoques diferentes, es posible que se constituyan en los únicos homenajes que en esta levítica y desdeñosa ciudad se hagan para conmemorar ese aniversario redondo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sigmund Floïd en Caspotovetonia

Dos por uno. Dos berrinches. Buscando en Google por un berrinche me encontré con otro. Poniendo el nombre de un tipo reaccionario que perpetra un par de artículos del más puro estilo casposo-carpetovetónico en una revista de feria de un pueblo me he encontrado con el nombre de su padre grabado en chapa en la esquina de una calle a la que nombra. Y no en el pueblo ese, sino en Córdoba. Usurpando el antiguo. Un nombre precioso, uno de los más hermosos de esta ciudad.

Efectivamente no me había enterado de que hace unos años unos vecinos habían solicitado a los munícipes que cambiaran el nombre tradicional de una calle por el de un médico que parece que tuvo consulta en ella. Y que habían accedido a las pretensiones de los vecinos. No es la primera vez que nuestros munícipes cambian sin ningún derecho nombres de calles que llevaban hasta setecientos años pasando de boca en boca de padres a hijos, redondos y pulidos como un bolo de río por el uso de tantas generaciones. Por el de curas, meapilas o seres imaginarios del panteón católico. En este caso parece que el merecimiento está garantizado. Leo en La Casa del Olivo, las memorias de Castilla del Pino, que fue un médico represaliado por las autoridades franquistas por rojo, que penó en la cárcel de Córdoba y que una vez libre volvió una y otra vez a la misma para atender a sus excompañeros presos. Que puso consulta en la Huerta de la Reina donde atendió a todo el que lo requirió, pudiese o no pagar, para irritación de muchos colegas suyos fascistas (pags 52-53).

El hermoso nombre de POLIFEMO, el cíclope mitológico que inmortalizara Góngora, llevaba rotulado en las esquinas de una calle de la Huerta de la Reina de Córdoba muchas decenas de años y ninguna de las probables virtudes que adornaron indubitablemente al médico que hoy lo usurpa valdría lo que el derecho de las gentes a que los nombres tradicionales de sus calles permanezcan inmutables. Algo que debería estar protegido por ley. Como las piedras de sus monumentos o sus patrimonios inmateriales, de los que sin duda forma parte. Y ahora se llama calle Joaquín Sama Naharro. Con la de calles nuevas que se abren en las urbanizaciones de la periferia...

Y he llegado a enterarme de ese atentado contra el patrimonio inmaterial de la ciudad buscando el nombre de otro Joaquín Sama Naharro que resultó ser su hijo. También médico. Psiquiatra. Pero que de ser cierta la biografía que me cuentan del padre, le salió rana. Y perpetrador de artículos de la más pura reacción nacionalcatólica en revistas de feria de pueblo. Concretamente de la de Villa de Río. Nada menos que dos artículos en el mismo ejemplar que me muestra un vecino de ese pueblo que se ha traído tras las fiestas. Uno rabiosamente antifeminista y otro bobaliconamente antiantitaurino. En el antifeminista, que ya publicó hace unos meses en un medio gallego se desliza por el tobogán de un uso del psicoanálisis de segundo de BUP, o sea el que podría haber utilizado un alumno de ese curso para un trabajo de clase usando copipega en el Rincón del Vago.

Las feministas que luchan por los derechos de las mujeres en diversos frentes cursan agresividad patológica por causa de RESENTIMIENTO por traumas sufridos en su infancia, de FRUSTRACIÓN por no ver reconocidas sus reivindicaciones por la masa social y se mueven exclusivamente por DESEO POR EL ÉXITO. Entre pedorro análisis y pedorro análisis aprovecha para pegar patadas a las espinillas de los políticos que adaptan sus acciones a las reivindicaciones, cada vez más masivas diga lo que diga, tendentes a la consecución de la igualdad entre los géneros y a los derechos a la libre elección de modalidad afectiva y sexual de los ciudadanos, y a reírse con ademán de roepalillos de barra de taberna del lenguaje inclusivo que se va poco a poco imponiendo socialmente.

Podría aducirse que el extremado simplismo que usa nuestro psiquiatra a la hora de analizar esos temas se explica por el tipo de lectores a los que está destinado: gente sencilla de un pueblo en fiestas. Sólo hay que dar una vuelta por su muro de facebook o, sobre todo, acudir a un descacharrante TEXTÍCULO que le han publicado en el último número del boletín oficial de la Muy Piadosa Hermandad y Cofradía de Médicos de Córdoba (página 28) sobre la identidad de género, para saber que no, que es que ese es su nivel. Que es que la criatura no da más de sí. Con calibrar la supina estupidez y soberana malnacidada de hermanar el feminismo con el nazismo que en él perpetra ya es suficiente.

Para el curioso que quiera conocer más sobre el pensamiento reaccionario del sujeto recomiendo esta furibunda defensa de la sanidad privada frente a la pública y universal. Sin desperdicio.

La columna antiantitaurina adolece de lo mismo: análisis pedorro-zicoanalítico de la Fiehta Nasioná digno de tertulia –mondadientes, fino y machorruno- bajo –y es probable que entre- historiadas cornamentas. Taleguilla de rojigualdismo rancio. Recamado de alamares filofranquistas. Los catalanes, después de intentar cargarse la sagrada lengua del imperio, se han cargado la Fiehta Nasioná. No por humanitarismo, considerar social y éticamente intolerable la tortura de un animal o incluso absurda la exposición de la vida de un ser humano por diversión, sino por puro antiespañolismo, por odio a la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol. Eso pa empezar. Luego lingotazo de Sigmund FLOÏD (la psicocolonia para hombres de los de antes): la catarsis del riesgo sorteado –o no- que supone para agonistas y espectadores la corrida.

Si se traspone su teoría del agonismo taurino a las ganas de mear el resultado es el mismo. Si se aguantan las ganas de mear hasta que el peligro de desparrame del dorado líquido por el pernil afilado del pantalón devenga un riesgo real de muerte de la compostura del hombre-hombre, el sorteo de ese riesgo llevado al límite tras sacarse por fin y artísticamente la churra y largar el dorado líquido sonoramente sobre el excusado, esa superación del miedo a la muerte de la dignidad, convierte a ese arte en sublime y, sobre todo, en sumamente saludable. Pónganse espectadores y tendremos una liberadora comunión catártica de las fortísimas tensiones de la vida. Palabra de zikiatra. De Jefe de Servicio, además, como el muy presuntuoso firma.

Qué, que igual el símil no es muy acertado… Pos sí, tenéis razón... Pero es que tenéis que compararlo con el argumentario del nota… Y qué queréis que os diga… Talmente el Argumento Tontológico de San Hodierno. Si don Carlos (Castilla del Pino) levantara la cabeza y pudiera comprobar que el vallejonajerismo contra el que tanto luchó en su vida sigue perfectamente vivo y además en la ciudad que él colocó en los mapas de las universidades europeas...

Lo más flipante del caso es la inclusión de semejantes perlas, no sólo reaccionarias, carpetovetónicas y perifranquistas, sino, sobre todo, fuera de tono en una revista municipal de la Feria de un pequeño pueblo gobernado por la izquierda. Dos artículos además. Sería interesante saber quién, cómo y por qué es el responsable de semejante inclusión. La mayoría la tiene una coalición entre PSOE e IU y la oposición el PP con camuflaje localista. Se supone que en una revista de esas características el tono ha de ser impepinablemente casposo-tradicionalista, pero si gobierna la izquierda debería cuidar que no fuera además casposo-franquista. Y no se trata, como podría aducirse de libertad de expresión en los medios locales. Parece que el nota no tiene na que ver con el pueblo y por otra parte si se estudia el índice de la revista no hay más artículos (y recuérdese que los que perpetra el zikiatra borroka son dos) de la misma índole político-social.

Lo que se espera de una revista de esa clase en un pueblo como Villa del Río, aparte de los saludas de rigor de las autoridades y el programa de los actos festivos, son trabajitos de los erudos locales sobre los alcanforados refajos de tirabordá de la Virgen, sobre el bandolero que cagó en el siglo XIX bajo el puente romano o una investigación sobre el dentista que le puso el diente de oro a la gloria local por antonomasia, el locutor franquista Matías Prats, o incluso, como hace el apulgarado cronista oficial del pueblo, aunar en un solo texto la exaltación de dos sublimes ranciedades como son la Legión y la Tuna, pero desde luego si las autoridades supuestamente de izquierdas y no menos supuestamente responsables de los contenidos de esa revista permiten la ruptura de la normalidad expositiva en la misma con la publicación de un par de discursos claramente incluíbles en el reaccionarismo político-social más repugnante de medios como Intereconomía, igual deberían hacérselo mirar..

A ver cuánto tardan en contratarlo como columnista los de LA COZ DE CÓRDOBA

viernes, 29 de abril de 2016

La peste bufónica

Como cada sábado la epidemia de peste bufónica regresa a Córdoba. Sé que se trata de una endemia que asuela a muchos otros lugares de la geografía española, pero está por hacer un estudio en profundidad acerca de cuáles de ellos la sufren más que los otros y por qué. Parece ser que los elementos patógenos invasores prefieren para sus contaminaciones las ciudades que suelen aparecer en las revistas de viajes como dignas de ser visitadas, principalmente por el hecho de contar con importantes conjuntos histórico-monumentales y con cascos históricos bien conservados, evitando cuidadosamente aquellas que no cuentan con especial interés debido precisamente a su carencia de aquellos elementos.

Es esa preferencia de ataque a los tejidos urbanos a ese tipo de ciudades lo que las hace especialmente malévolas o perversas, toda vez que los agentes patógenos que los provocan son especialmente refractarios, por sus propias características intelectuales, a alimentarse de los productos que en ellas se ofertan: historia, belleza monumental, ambiente mágico, cultura, etc. Es por ello que cabe pensar que el fin último de la epidemia es precisamente la voluntad de distorsión de todos esos encantos que esas ciudades ofertan como productos de consumo turístico catalogados como de género cultural, mediante la inclusión de elementos estridentes sonoros y visuales altamente contaminantes que disturban gravemente el disfrute que tratan de obtener los turistas y el normal desenvolvimiento de los nativos por su propia ciudad.

Efectivamente, la invasión cada fin de semana del año de varias docenas de grupos de variado tamaño de tarados y taradas mentales, que celebran sus despedidas de solteros y solteras haciendo el bufón de la manera más cretina posible por las ciudades turísticas de toda España, empieza a convertirse en un verdadero problema de higiene convivencial que está poniendo cada vez más al límite la paciencia de los ciudadanos y turistas que las sufren sin tener por qué. Especialmente en los cascos antiguos de esas ciudades y más aún en los de las ciudades de tamaño pequeño o medio en los que resulta difícil sustraerse al horror de su presencia.

Estar tranquilamente tomando una cerveza sabatina con los amigos en el marcazo incomparable de la plaza de la Corredera o del paseo de la Ribera y que aparezcan finde tras finde tras finde tras finde por el Arco Alto o por la Cruz del Rastro, una tras otra y sin aparente acabamiento, comparsa tras comparsa de chicas uniformadas con elementos comunes que van desde unas orejas descomunales de Micky Mouse hasta unos ridículos sombreritos mejicanos pasando por diademas coronadas por reproducciones de la polla de Nacho Vidal o procesiones de tíos con la misma camiseta alusiva a lo tonto que es el condenado a la boda a quien, travestido de mamarracha o de caballo-mesa de enagüilla, arrastran embromado los colegas, puede acabar con la paciencia del más pacífico de los ciudadanos. Y en casos de acabamiento de paciencia agudos incluso inculcarle un deseo extremo de perpetrar un necesario genocidio de tontos del culo. Porque además todas esas gilipollescas performances no las perpetran en un prudente y recatado silencio sino acompañadas por una insoportable barahúnda de vuvucelas de destrucción auricular masiva, estridentes altoparlantes o simples desgañitamientos a grito pelado de pareados con rima en olla y en oño.

Soy consciente de que con este post me meto en un jardín mu menúo en el que algunos de mis lúcidos amigos o incluso mi propia conciencia de clase y mi filosofía sociopolítica pueden reprocharme escasa profundidad de análisis de fenómenos mu complejísimos en los que obvio los planos de representación, los condicionamientos socioculturales de clase y la brutal presión de los medios del sistema sobre las clases populares y que la merecida reprimenda de Owens Jones y otros castigos de la autocrítica pueden caer sobre mí como merecidas lluvias de palos. Teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de los miembros de esas comparsas pertenecen a la clase trabajadora y que los jóvenes de las clases altas deben celebrarlo en paraísos mucho más lejanos, cerca de donde sus padres esconden el dinero que nos roban.

Pero es que estoy mu hasta la polla. ¡Joer! Yo sé que muchos pequeños hoteles y backpackers del barrio hacen su agosto anual con ellos y que algún que otro flamenquín ya se meten entre pecho y espalda y que compran sus litronas en las bodeguillas, pero es que después de darme bien por culo a la hora de las birras es que tengo que aguantar sus putas babas gritonas durante toa la madrugá del sábado debajo de mi balcón. ¡Coño! Que han elegido mi calle, la calle La Feria, como carrera oficial de sus putas procesiones de la mierda esa de despedirse colectivamente de algo de lo que yo nunca me despedí porque nunca le concedí al estado el derecho a sancionar con quién vivo o con quien dejo de vivir, algo que a él no le incumbe ni le importa, de igual modo que no le importa cuál es mi naturaleza íntima o social, ya que, en principio, ni siquiera me deja decidir con las garantías suficientes su propia naturaleza, que esa a mí sí que me afecta.

Pero es que además me parece absolutamente delirante la representación que de las relaciones intergenéricas proporciona ese tipo de celebraciones, en el muy entrado ya siglo XXI. Esa separación a lo bestia, sin paliativos, de los roles, que apunta, bajo una apariencia de igualdad en el derecho a la celebración ritual del tránsito, pero que se organiza por estricta separación de género, al mantenimiento contra todos los pronósticos ilustrados de los más arcaicos de los simbolismos machistas y patriarcales.

Concretando… Independientemente de lo que opine del fenómeno intrínsecamente tomado, me parece mu malísimamente mal que sólo un puñado de ciudades más o menos patrimonio de la Humanidad o de la Localidad disfruten de la experiencia tóxico-antropológica de verse invadidas cada fin de semana por hordas de gilipollas despedidores de solteros y solteras y que debería instaurarse -ya que parece que su número es infinito- un sistema de cuotas de reparto proporcional entre todas las ciudades de este país. Que los ciudadanos, verbigracia, de Albacete, Linares o Ciudad Real tengan también la oportunidad de contemplar en vivo y en directo la estupidez generalizada en que se rebozan findesemanalmente buena parte de sus congéneres y compatriotas. Sobre todo porque ellas nos envían también cada sábado a sus gilipollas sin que nosotros podamos ejercer la correspondencia.

Yo ya a estas alturas no creo en la posibilidad de regeneración alguna de la civilización occidental, ni de ninguna otra. Sólo en que la única solución pasa por una buena extinción de la especie. Como la de los dinosaurios.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Turismo criminal

Para Lansky, porque de la más saludable de sus fobias hablo hoy

Entre 1948 y 2015 el estado de Israel ha venido luchando incansablemente por desembarazarse en sus autoproclamadas fronteras de la para él incómoda presencia de los beduinos palestinos que habitaban desde hace milenios tanto las tierras que le tocaron en el reparto de la ONU como las que ha ido invadiendo militarmente a lo largo de esos casi 70 años. Se trata de varios cientos de miles, unos asesinados a sangre fría y otros exiliados a punta de bayoneta, que junto con los palestinos no beduinos han sido víctimas de una de las mayores limpiezas étnicas / genocidios del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Son conocidos los reiterados asaltos a aldeas beduinas concluidos con el asesinato a sangre fría de todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños (como cuenta el historiador israelí Ilan Pappe que ocurrió en Deir Yassin, Tantura y otras) llevados a cabo por la Haganá en los años 40 principalmente pero que continuaron en los 50 y los 60. También son conocidos los reiterados y sibilinos intentos de los últimos años por eliminarlos definitivamente sin que la comunidad internacional pueda acusarlos de crímenes contra la humanidad impidiéndoles acceder a la propiedad de la tierra en la que llevan viviendo desde tiempos inmemoriales por carecer, lógicamente, por eso son beduinos, de títulos legales y negándoles servicios básicos en los campamentos en los que han acabado hacinados. Han conseguido exterminar o expulsar a buena parte, pero muchos, unos 80.000 repartidos en 45 aldeas sin luz ni agua, resisten aún en el desierto del Negev. Hace poco una de esas aldeas, Al-Araquib, en un rapto de humor a prueba de engarrotamiento represor sionista, solicitó ser incluida en el Libro Guiness de los Records por haber sido destruida por el estado israelí y reconstruida de nuevo por sus habitantes beduinos 40 veces.

En el colmo de la crueldad una empresa de servicios turísticos de Israel ofrece a turistas de todo el mundo vivir por unos días una auténtica experiencia de vida beduina en una falsa aldea beduina construida con falsa rusticidad beduina por fuera pero auténtico lujo tres estrellas por dentro. Incluye ser servidos por falsos beduinos que les ofrecerán falsa comida beduina y falso té o café beduinos y les amenizarán las falsas veladas beduinas con falsa música beduina y falsa danza del vientre beduina y circuitos por el desierto beduino montados en falsos camellos beduinos. Por un precio razonable que les hará vivir una excitante aventura con la ilusión de asomar virtualmente la cabeza por el pretil del insondable pozo de mediocridad y rutina en que se desarrollan sus jodidas vidas.

Es casi seguro que unos meses antes de que esos desalmados empresarios montaran ese resort en el oasis desértico para explotar ese negocio de falsos beduinos pidieron al estado israelí que les expulsara con la violencia propia en esos casos a los auténticos beduinos que en él llevaban viviendo cientos de años… No tenían nada contra los indómitos beduinos auténticos, sólo que para su negocio eran preferibles los falsos o domesticados a sueldo, mucho más sumisos...

A mí me recuerda el genocidio de los indios norteamericanos por los anglosajones y su explotación comercial post mortem por su industria recreativa. No sólo me lo recuerda, sino que estoy convencido de que el modelo de colonización y explotación israelí de Palestina es heredero del anglosajón en Norteamérica. Indios y palestinos son las mismas víctimas de la barbarie civilizada de los negocios y de los colonos. Buffalo Bill colaboró en el exterminio de los indios y de los bisontes y vivió el resto de su vida explotando un falso mundo de indios y bisontes para turistas.

Pero no toda la culpa es de los crueles ofertadores de esos servicios sino que también le cabe culpa al cliente, al adocenado clasemediero bienestarizado que los consume. Porque si el turista de productos étnicos en general es ya de por sí digno de sospecha moral a falta de un test sobre su capacidad intelectual para los análisis éticos, el que lo practica en Israel obviando la estridente patencia del sufrimiento infinito con el que se elabora la materia de su consumo es directamente despreciable.

Odiar saludablemente al estado de Israel por sus crímenes y a la ideología dominante entre sus dirigentes que los justifica, el sionismo, hermana del nazismo y el fascismo europeos, no significa odiar al mundo judío por mucho que los sionistas se empeñen en fomentar la confusión y a pesar de la responsabilidad que sus nacionales les toque por los crímenes de sus dirigentes. Odiar el nazismo no significa odiar a los alemanes, aunque les cupiera parte de responsabilidad por sus crímenes. El estado de Israel es un estado odioso por el estado permanente de injusticia en el que desarrolla su existencia y estar fundado sobre un verdadero genocidio. Pero incluso la injusticia tiene un límite. Exterminar para lucrarse con el fantasma de los muertos supera todas las fronteras de la humanidad. Ojalá algún día ese estado se devore a sí mismo. Y que yo siga vivo para verlo, o al menos para barruntarlo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Mierda de democracia

¿Por qué podemos afirmar que la democracia en España es una putísima mierda? Pues porque se consienten tranquilamente cosas como ESTA:

Un Defensor del Ciudadano, sea del ámbito que sea, se supone que tiene que mostrar una exquisita equidistancia respecto a todas las opciones políticas y religiosas de los ciudadanos a los que tiene que defender y no mostrar descaradamente preferencias por ninguna de ellas. Entonces por qué cojones al Defensor del Ciudadano de la Provincia de Córdoba, Francisco García-Calabrés, se le permite que publique artículos en los medios en los que no sólo ensalza, alaba e inciensa, sino que desciende a delirantes niveles bajo-lametoniles, a un señor que será un referente mágico-religioso para muchos de los ciudadanos a los que defiende, pero que para otros muchos, cada vez más afortunadamente, no es más que el jefe de un estado absolutista que emite ideología de índole reaccionaria enfrentada políticamente a la suya; que no sólo ha tenido tradicionalmente hasta hace muy poco lazos con sangrientas dictaduras y nunca pidió perdón por ello, sino que discrimina laboralmente a la mitad de la población por su carencia de atributos masculinos mientras que a sus funcionarios que sí los tienen les prohíbe dictatorialmente usarlos para desarrollar sus naturales potencialidades afectivo-sexuales; que demoniza e injuria gravemente de continuo a un sector de esa ciudadanía que tiene opciones sexuales distintas a las que por ley ella dictamina como legítimas; que protege a delincuentes pederastas y que en su biografía presenta vidriosas dudas sobre su colaboración en el genocidio ocurrido en su país de origen cuando era obispo de su capital.

El que muy poca gente se dé cuenta de lo vendidos que estamos los laicistas, racionalistas y militantes de izquierdas siendo defendidos por funcionarios que muestran sin cortarse esa parcialidad por instituciones políticas de un signo reaccionario tan meridianamente claro habla directamente de eso, de la mierda de conciencia de la democracia que tenemos en esta mierda de país.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

De Roma vendrá quien bueno te hará, Fidel

Por uno de los muchos curas -en este caso amateur- que apostolan en la Hojilla Parroquial de Córdoba me entero hoy de que el Papa le ha regalado a Fidel un libro. Se trata del último publicado por un jesuita que no solo fue tutor de Fidel Castro, sino que mantuvo siempre el anhelo espiritual de "absolver" a su exalumno, siempre y cuando éste hubiera pedido disculpas públicas porque sus pecados no son solo personales. Dado que Fidel debe conocer esa circunstancia el esforzado meapilas cordobés lo interpreta como una inteligente maniobra del argentino para decirle que aún tiene tiempo de hacerlo, de reconvertirse y ser perdonado.

 Yo no sé si el actual portador de la tiara vicetriple tiene ese grado de agudeza, lo que sí sé que tiene es un incalculable grado de desvergüenza. Que eso sea lo que pretenda el cabeza actual de la que fue probablemente –hasta la invención de los métodos modernos de genocidio masivo, cámaras de gas o bombas atómicas- la institución con más muertes violentas a sus espaldas en la historia de la humanidad, es un ejercicio de cinismo inaudito que sólo se permite porque lo dice en un mundo completamente anestesiado por la superstición que él mismo vende. O quien como responsable actual de la Iglesia aún no haya pedido disculpas públicas por haber sido cómplice necesaria y bendecidora de otro de los genocidios impunes del siglo XX: el franquista. O que no haya dado aún explicaciones sobre sus responsabidades en el genocidio de Ruanda. O en lo personal, que eso lo diga quien, siendo la autoridad eclesiástica de más rango en su país sólo podía ver los miles de crímenes de la dictadura argentina -a cuyos generales asistidos por capellanes daba la comunión-, con el ojo del culo porque la cabeza la tenía enterrada en la arena de la cobardía -¿o tal vez de la complicidad?- es para que Fidel le hubiera dicho que con el libro se hiciera un supositorio.

domingo, 5 de julio de 2015

La Yihad Narcocatólica Cordobesa

El Magno Despropósito que se montó el otro día en Córdoba cuando se hicieron desfilar por la ciudad 25 imágenes de distintos avatares de la diosa madre de los católicos traídas de distintos puntos de la provincia durante doce horas (de 5 de la tarde a 5 de la mañana) provocando un enorme caos y conculcando agresivamente los derechos al descanso y al libre tránsito a miles de ciudadanos que incluso vieron sus propias calles cortadas al tránsito peatonal, no tiene en el fondo mucho que ver, desde el punto de vista de las intenciones de los organizadores, con el cristianismo, la fe, el arte, el turismo o el derecho a manifestación de determinados grupos confesionales, sino con el uso ilegítimo que hace una organización política que no entra directamente en el juego democrático del espacio público para hacer propaganda ideológica y defender sus intereses. Sin decirlo.

La Iglesia Católica es una organización política que mantiene presupuestos ideológicos que están directamente enfrentados con los de una buena parte de la población, incluso de la que dice incluirse en su seno, en materias fundamentalmente de índole social que atañen al ejercicio de ciertas libertades públicas que aquella pretende cercenar. Normalmente se sirve de partidos ideológicamente afines para lograr que el estado declare delitos o no considere legales lo que ella condena en sus estatutos internos como pecados, lo que supone atentar claramente contra los derechos civiles de muchos ciudadanos (ya nadie se acuerda de la guerra de la Iglesia contra el derecho al divorcio civil y sólo hace 30 años). Aparte de ese método usa el derecho consagrado de manifestación religiosa torticeramente para convertirlo en manifestaciones de fuerza política cuando las urnas no favorecen a sus brazos políticos.

Aparte de las 150 procesiones menores anuales que ocupan varias horas las calles del casco antiguo y barrios periféricos todos los fines de semana, fuera de la temporada santa, y que han acabado convertidas en tradición en sólo 20 años porque antes no existían, tanto la Magna del sábado, como el Vía Crucis de hace dos años responden al intento de mostración de fuerza del cabildo cordobés que se encuentra incurso en un proceso de deslegitimación social por lo que la mayoría de la población considera la usurpación de la propiedad y del bagaje simbólico de la Mezquita de Córdoba por parte de sus seculares usuarios. La celebración del 775 aniversario de su consagración como templo católico podía haber cursado con actos culturales, de carácter histórico y literario, ciclos de conferencias, simposiums, etc… Pero evidentemente todo eso pondría en solfa muchos de los presupuestos ilegítimos de la usurpación tanto de la propiedad como del símbolo del monumento que la Iglesia defiende unilateralmente. Por eso lo celebró con un vergonzoso y manipulador espectáculo multimedia de índole catequética que ha sido rechazado de plano por todos los especialistas de historia del arte y de gestión de monumentos del mundo. Con el empeño de llevar la carrera oficial de la Semana Santa al peligroso entorno de la Mezquita con el absurdo (y se ha revelado que imposible) empeño de que todos los pasos ocupen el interior de la Mezquita como uno más de los apropiamientos de todos sus espacios por el catolicismo yihadista. Y por último organizando dos pantagruélicos banquetes cofrades en dos años que hemos pagado entre todos los cordobeses (no es cierto que haya habido beneficios para la ciudad si se descuenta el desembolso público) en los que se ha puesto patas arriba la ciudad sólo para que unos miles de católicos aficionados a ellos se atiborren de los productos que consumen. Y por supuesto para que la Iglesia Católica haga una enorme demostración de fuerza para tratar de mostrarles a los políticos y a la sociedad toda cuáles son sus poderes y cómo tiene un ejército propio de cofrades a su estricto servicio para cuando sea necesario. Porque las cofradías, a pesar de lo que han defendido (no creo que ya muchos sigan haciéndolo) ciertos sociólogos y antropólogos están férreamente dominadas por la Iglesia y no son estructuras asociacionistas populares. Sino el brazo armado en la calle de la Iglesia. Una organización que por ejemplo debería haber sido condenada ya desde hace años en cualquier tribunal internacional de los Derechos Humanos por practicar la discriminación radical laboral de la mitad exacta de la población mundial: las mujeres.

ADDENDUM:

Una vez celebrada la descerebrada bacanal de adictos al virginismo narcocatólico la prensa cordobesa, en lugar de hacer un ejercicio de interpretación de lo que había ocurrido, de sus causas y de sus efectos, positivos y negativos, se deslizó melifluamente por la untada pendiente de las loas mermeládicas, las alabanzas almibaradas y los ditirambos merengosos. Los paganos comercios e instituciones que les permiten disfrutar de sus juguetitos electrónicos de última generación mandan. ¡Y cómo! El aparato desplegado por Los Cuatro Jinetes de Lapocachicha, guardianes de la inviolabilidad del desierto informativo cordobés, AWC, Hojilla Parroquial, El Día y Cordópolis, ha colmado de felicidad a quienes les pagan como anunciantes.

Veamos:

CÓRDOBA: Caluroso y cálido apoteosis mariano

EL DÍA : Cuando Córdoba hierve de fe

CORDÓPOLIS: La “Regina Mater” inunda Córdoba de fervor

AWC: Monumental “Regina Mater

Ni un solo artículo, ni un editorial, ni una sombra de crítica al enorme despropósito de esta manifestación de superstición e imposición de valores nacionalcatólicos franquistas que saca a Córdoba del siglo XXI y la traslada directamente a los años cuarenta del XX. No sea que quien les paga se moleste y deje de pagarles. Ni siquiera una duda ¿Alguien imagina a un médico que mate a sus pacientes, a un arquitecto constructor de edificios sin cimientos…? El equivalente normalmente aceptado es que los periodistas desinformen conscientemente… Sin que a nadie le parezca indecente. Ni siquiera a los propios periodistas. El periodismo no es que esté muerto, que murió plácidamente hace tiempo, es que ha sido resucitado mediante conjuros de magia negra, usando rectángulos de papel timbrado, y convertido en un zombi al servicio de los poderes que les ordenan lo que tienen que informar…

Uno de ellos además, la Hojilla Parroquial, en un ejercicio de minucioso enmierdamiento de hasta el más pequeño de los principios deontológicos de la profesión periodística exigibles, publicó unos días después un estudio, confeccionado bajo los más acreditados sistemas de manipulación informativa de datos, en el que cifraba unos beneficios para la ciudad delirantes según unas medias de tebeo: dos millones y medio de euros. Por supuesto sin descontarle los monstruosos gastos que el estado y el ayuntamiento tuvieron que desembolsar para garantizar la seguridad y la limpieza.

Hoy además, en el mismo medio de desinformación masivo, la Hojilla Parroquial, se recoge la respuesta del capo del narcocofradierismo cordobés a las fundadas protestas de los propietarios de negocios afectados por la batucada narcocofrade por el corte de calles y la obligatoriedad de cerrar hasta veinte de ellos, con tal exceso de celo que hasta una farmacia ha denunciado que sus clientes llegaban a ella acompañados por la policía con el fin de comprobar que efectivamente iban a donde decían ir.

El vitriólico Capo dei Narcofradismo acusa a los hosteleros de Córdoba de ABUSADORES, de robar a la clientela los días de procesión, de cobrar el doble por la cerveza esos días. Yo que los hosteleros lo declaraba PERSONA NON GRATA en sus locales y que sólo pudiera tomarse las cañas en una de esas covacha que todo el año apestan a incienso y donde se expende y se consume cofradeína sin cortar delante de los niños.

viernes, 26 de junio de 2015

Nacionalcaspolicismo


He recibido esta mañana ese aviso en mi casa. Superado el primer acceso de patidifusidad aguda seguido de explosión colérica en la que han quedado imaginariamente en lamentable estado de suciedad y mal olor todas las representaciones de los ídolos de seres mitológicos que adoran los católicos, representen a machos, hembras o bichos epicenos, me he calmado y me he vuelto a autodotar de unas justas dosis de raciocinio estándar y he sacado las siguientes conclusiones posibilistas:

A) Se trata de una broma de un gracioso virulentamente anticlerical que pretende sacarnos de nuestras casillas a los vecinos no comulgantes del barrio y acicatar nuestro amasado aborrecimiento de los capillitas.

B) Se trata de un permiso de la anterior corporación formada por la mayor concentración de nacionalcatólicos y tragacirios que jamás tuviera mando en plaza al oeste del Pedroches, no revocada por la nueva por desconocimiento o por error.

C) Se trata de un permiso emitido por la nueva corporación, cuyos responsables, militantes de partidos que dicen defender la racionalidad democrática, no ven problema en proseguir la política nacionalcatólica de sus precedentes consintiendo que el membrete municipal se sitúe al mismo nivel que el que representa sólo a la confederación local de narcocofrades y conceder a sus engominados miembros la potestad no sólo de cortar el tráfico de vehículos por la ciudad sino incluso de impedir el libre tránsito de ciudadanos a pie por sus calles y exigir, asimilándolos a agentes de la autoridad pública, a los ciudadanos que se identifiquen como vecinos de una determinada zona. En caso de que la correcta sea la posibilidad A, no tiene ni puta gracia. En caso de que sea la B, ya les vale a los nuevos habérsela dejado meter floja por los viejos capillitas. Si la que es correcta es la C paso a incorporar a los dichos representantes políticos de todos los cordobeses y cordobesas al mismo imaginario lamentable estado de suciedad y mal olor en el que dejé a los ídolos católicos en el arranque precedente de santa y justa cólera indignada.

Por otra parte, independientemente del ataque frontal que las cada vez más vivas fuerzas oscuras y siniestras del nacionalcatolicismo representado por los núcleos duros de las cofradías y el obispado a la racionalidad democrática y al estado de derecho y de la privatización de las vías públicas para el negocio de venta de entradas, la irresponsabilidad de las autoridades encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos está siendo absolutamente delirante y supina. El orgiástico botellón supersticioso dará comienzo la tarde de un sábado de verano en Córdoba en el que se esperan alcanzar los 42º a la sombra con contundente aviso de ALERTA NARANJA. Los palcos con asientos de plástico colocados a pleno sol que acogerán los delicados traseros de una multitud de ciudadanos descatalogados del racionalismo de avanzada edad serán sin duda una ocasión propiciatoria de alguna o bastantes desgracias de las que esperamos que los responsables den cumplida cuenta posteriormente. Las avalanchas de gentío en perfecto estado de estupidez que no haya comprado derecho a silla se prevén, como en la ocasión del anterior botellón Vía Crucis, inevitables. Esperemos que ninguna criatura acabe cayendo al río o despanzurrada en una estampida.

¡¡¡QUE DIOS LOS COJA CONFESADOS!!!

Por si no eres de Córdoba y no sabes de que coño va esta mierda AQUÍ puedes informarte. Aunque si lo que quieres es flipar en colores con el cocimiento supersticioso en que va a sumergirse la ciudad AQUÍ. Y si quieres firmar en CHANGE ORG para solicitar la inmediata expulsión de la ciudad de Córdoba del siglo XXI también podrás hacerlo.

domingo, 14 de junio de 2015

Las estupendas tartufadas del PSOE

Desde Atenas, con amor

El PSOE que surgió del contubernio de Suresnes fue siempre el más interesado en esconder la Memoria Histórica del Genocidio. Su indisimulado ahínco estuvo siempre en que no se le relacionara con el PSOE histórico, a pesar de que echara mano en su momento a aquello de los 100 años publicitariamente, en el sentido en que lo suelen hacer las marcas de coches centenarias. Desanclaje de su pasado socialista y desvinculación umbilical con la II República, mediante su apoyo entusiasta e indispensable a la II Restauración Borbónica, nada reprochable si lo consideramos una firma empresarial política que se embarcó tras esa refundación en un consciente proceso estratégico de renovación empresarial, doctrinal y formal, con el fin de convertirse en la franquicia del social-liberalismo europeo (con más liberalismo que de lo otro), un espacio virgen que los auténticos liberales perdieron claramente por acostarse con fascistas irredentos.

Por eso el emotivo acto de entrega de unas flores en el nicho del que fuera último alcalde democráticamente elegido y vilmente asesinado después de la llegada de la democracia municipal a la ciudad, que no fue precisamente en el 79 como afirma torticeramente la agencia del PP, EFE, sino sólo su manipulada restauración, por parte de la nueva alcaldesa pesoeísta de Córdoba, sus concejales y la compañía de altos cargos del partido y los periodistas que dieran fe, no tiene nada que ver con un homenaje a las víctimas del nacionalcatolicismo.

Se trató pura y llanamente de un acto autocelebratorio de reconquista. Lo que homenajeaban no era especialmente a una víctima del terror nacionalcatólico por muy socialista que fuera, ni la restauración de una legitimidad destrozada en las tapias de los cementerios, sino el hecho de recuperar una plaza para la empresa perdida supuestamente -porque ya son otra cosa- 79 años antes. La prueba es que en todos los años que han estado en el ayuntamiento, gozando de concejalías, jamás se les ocurrió promover la colocación aunque fuera de una plaquita en Capitulares que recordara al alcalde que, además de ser asesinado por sus ideas, trató de enmendar la ruina municipal tras el paso previo al 31 de varios caciques Cruz Conde, como puso de manifiesto el profesor García Parody en el libro que le dedicó. Tampoco lo hicieron los de Izquierda Unida para vergüenza eterna suya.

Si de verdad quieren homenajear a Sánchez Badajoz, no sólo por su condición de socialista sino como víctima del Genocidio podrían hacerlo con pasmosa facilidad mediante un verdadero acto de justicia histórica de carácter simbólico: promover una moción para el cambio de nombre de la calle que aún lleva el de su verdugo por el suyo. La memoria del cacique José Cruz Conde, responsable como organizador y garante del éxito del golpe de estado devenido genocidio en la ciudad de Córdoba, sigue siendo permanente e increíblemente exaltada manteniendo su nombre en la más importante calle de esta ciudad desde prácticamente el mismo día del crimen, mientras la del alcalde demócrata de militancia socialista asesinado por sus esbirros nacionalcatólicos sólo consiguió una modesta calle de un barrio periférico después de la II Restauración Borbónica. Bueno, y el ramito de rosas de los que usurpan y utilizan su legado moral.

Sólo hay que ver los enterramientos de ambos personajes situados a escasos metros uno de otro, un impactante mausoleo el cacique nacionalcatólico en el corazón del cementerio de la Salud, un humildísimo nicho apenas visible en una de las calles el asesinado alcalde demócrata. Todo un símbolo de lo que ha significado realmente la Transición/Transacción en esta ciudad, en este país.

Me dicen que la exalcaldiosa tránsfuga Aguilar asistió al acto. Su incombustible desfachatez no tiene límites. Después de una porretada de años con vara y trono en la ciudad no tuvo la santa vergüenza de colocar al menos un poquito de placa en la entrada del Ayuntamiento que recordara al último alcalde de Córdoba de la República fusilado por serlo. Aunque eso sí, no tuvo ningún empacho en homenajear a los cómplices de su asesinato, la desvergüenza de dedicar calle a un obispo fascista que bendecía los fusilamientos y el viscoso cuajo de ensalzar públicamente y negro sobre blanco al cacique falangista que presidió ilegítimamente el consistorio municipal durante el sangriento franquismo. No es casualidad que sus despojos morales hayan sido recogidos amorosamente por el PSOE.

Sea como sea, le deseo una productiva legislatura a la nueva alcaldesa, que sea sensitiva y mire la tendencia general de los nuevos tiempos. Le será de provecho.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Narcocofrades en el Hospital Infantil

Hoy he vuelto a ver en el Hospital Reina Sofía de Córdoba anuncio de que una cofradía de tragacirios católicos tiene permiso de las desvergonzadas autoridades político-sanitarias socialpollas para infectar con sus virus supersticiosos las mentes debilitadas y el ánimo desvalido por la enfermedad de los niños ingresados en las dependencias del Materno-Infantil. Nada de extrañar viviendo de esa panda de estafadores ideológicos del Régimen Castizo que por ejemplo escamotearon la reforma agraria para la que fueron elegidos por los campesinos andaluces para conceder la Medalla de Oro de Andalucía a la Duquesa cortijera de Alba.

Lo peor no es la macabrada que supone que pueda darse perfectamente el caso de que se presenten ante los niños encadenados a un palo de gotero una panda de engominados de caracolillo traspescuecero y puedan decirles:

- Hola, queridos niños, ¿cóoooomo están ustedeeeee? Somos los chicos de la Agonía, la Sangre, la Expiración, El Sepulcro y el Santo Entierro que venimos a alegraros la tarde tocando para vosotros unas marchas procesionales tituladas "Amargura" y "El Mayor Dolor"...

No, lo peor es lo que conté hace ya cinco años cuando descubrí por primera vez que esos intoxicadores y corruptores de la infancia desvalida tenían acceso libre a los pobre niños enfermos:

EL CÁNCER COFRADE INVADE EL HOSPITAL INFANTIL DE CÓRDOBA

domingo, 22 de febrero de 2015

Cordobestias de pelo en polla

Hace unos días os hacía partícipes aquí mismo de cómo el Arqueobispo Metropolitano de Córdoba se lamentaba amargamente, cual desolada reencarnación de Boabdil ("llora, llora..."), en las páginas de la Hojilla Parroquial de que el yacimiento del Arrabal de Saqunda (s. IX) estaba siendo parcialmente tapado por las autoridades municipales sin las debidas salvaguardas de protocolo y profesionalidad que su dignidad e importancia arqueológica merecerían, aparte de por el incumplimiento flagrante de la normativa oficial de protección del patrimonio arqueológico que la legislación contempla. Para montar una placilla de toros portátil en la que selebrar performanses cutrehistóricas de gradiadores y cuadrigas de esas con que los romanos entretenían los escasos ratos libres que les quedaban entre construcción de acueducto y erección de anfiteatro. Hoy hemos podido comprobar el grado de caso que la autoridad municipal competente ha hecho a su denuncia ante la Junta. El orodentado encargado municipal de Pedruscos Viejos, Jodidos Escollos para el Pogreso Esplendoroso de la Suidá y Mariconadas las Justas con el Sagrado Ladrillo sa meao en toa su boca. ¿No te gusta cómo lo hicimos cuando lo de la placilla de toros? Pos ahora te vas a enterar, so tocapelotas… ¿Geotextil y zahorra? Naaaah... Venga, camiones de barrazo y pedruscos sobre las putas ruinas de mierda… ¡onvre ya, con los pegos!

jueves, 5 de febrero de 2015

Los cordobestias no descansan

Hay ocasiones en las que te dispones a sacar una foto que sustente la denuncia de alguna barrabasada urbanística que se haya perpetrado en tu ciudad y descubres de pronto que la imagen que tienes delante sobrepasa ampliamente esa tu intención primaria, trasciende la categoría de lo empírico y accede por si misma a la de lo simbólico o lo esencial, a la manera en que ciertos retratos de rostros captan la psicología que se esconde tras la piel de un humano y se convierten en retratos de su concreto paisaje moral.

Esa imagen que encabeza esta entrada podría servir de inspiración, si existiese hoy, a un Goya para pintar un cuadro de eso que los esencialistas chovinistas locales llaman en sus pregones y exaltaciones folklofrikis el alma de Córdoba y que normalmente sólo hace referencia a sus pruritos solipsistas o directamente masturbatorios y nunca a un amor demostrado con el cuidado y la defensa del patrimonio de la ciudad.

Para quien no conozca el lugar y la circunstancia que refleja esa imagen le explico: en primer plano esa especie de vaguada con piedras diseminadas en el suelo que se extiende al borde de la valla son los restos arqueológicos del arrabal andalusí de Saqunda. Hasta hace una semana su estado era el que se aprecia en la foto de abajo: mantenidos en un desolador abandono a la intemperie desde que hace diez años los responsables de la cosa cultural e histórico-patrimonial de la ciudad ordenaran el fin de su estudio, pero intactos y supuestamente protegidos –mal, muy mal- por imperativo legal de las normativas municipales y autonómicas. Desde hace una semana –primera imagen- la mayor parte de los restos del sector oriental de la excavación ha sido brutalmente colmatada con varias toneladas de arcilla común derramada al tuntún por una flota de camiones volquetes y su superficie aplanada por varias máquinas aplanadoras. La causa por la que se realizaron semejantes maniobras destructoras del patrimonio arqueológico cordobés se aprecia perfectamente coronando la meseta recién construida directamente sobre los restos arqueológicos del arrabal: la instalación de una plaza de toros portátil. En ella se han celebrado este fin de semana espectáculos circenses pseudocutrehistóricos de carreras de cuadrigas y luchas de gladiadores que en el marco de la feria romana –sustituta de la medieval que hasta el año pasado usaba la plaza de la Corredera- se monta en la península fluvial de Miraflores.

Como la cordobestiada ha sido en esta ocasión cosa municipal parece que alguien se ha quejado a la Junta. Ese alguien es el arqueobispo metropolitano, o sea el catedrático de arqueología de la UCO. En una noticia de la Hojilla Parroquial dice que él no quiere molestar a nadie (también dijo que en lo de la manipulación de la historia de la Mezquita no quería entrar en polémicas). Lo que ha denunciado es que ese cubrimiento se hizo sin garantías protocolarias. Nada más. Para no molestar más de lo estrictamente necesario, claro.

No es ni muchísimo menos la única –ni probablemente la última- de las salvajadas que ha sufrido el patrimonio histórico artístico de la ciudad sin que a sus habitantes les importe una higa. A dos tercios de los mismos lo único que les hace vibrar sus fibras sensibles es berrear dominicalmente en el espectáculo asnal de las coces en campo de hierba. Y a la mayoría la regurgitación anual de la España Negra de los Autos de Fe de hachón y capirote. Ello explica que sus mandarines culturales y encargados de la protección del patrimonio histórico artístico hayan podido conformar impunemente desde hace cuarenta años la mayor patulea de incompetentes en su gestión y competentes en su destrucción de toda la España posfranquista. Y pertenecientes a todo el espectro político local, desde los comunistas hasta los neofranquistas actuales, pasando por los centristas y de las JONS y los eternos socialdedócratas autonómicos. Y ayudados por toda la putrefacta y vendida prensa local.

Se trata, pues, de una metáfora de las actuaciones de esa casta política que mientras vendía la charanga cultural–circo romano de la Expo 92 destruía sin piedad un monumento tardoromano de tal importancia que ya se estudia en los libros de texto de todos planes educativos especializados europeos, excepto, claro, los españoles. Para hacer la estación de tren que nos exigía Europa para colocarnos su tecnología ferroviaria.

Un verdadero lobby de espabilaos que montaron para la carrera de cuadrigas de la capitalidad Cultural Europea de 2016 como acto estrella el enorme despropósito de la Tomatina Flamenca mientras el resto del año pasaban del flamenco como de la mierda y como colofón la performance de reunir a miles de cordobeses uniformados con una estúpida camiseta azul dando saltos y pateando sobre un puente milenario para exigir al Mister Marshall europeo que nos pasara unas pelas porque éramos más culturales quel copón bendito Porque Yo Lo Valgo, mientras el mayor tesoro monumental con que cuenta la ciudad, la Mezquita, estaba siendo robado jurídicamente y violado simbólicamente mediante la falsificación de su ADN histórico-artístico por la mafia vaticana mientras ellos miraban, con perfecta conciencia de que lo hacían, para otra parte. Y que daba luz verde a la destrucción de un arrabal aristocrático y una almunia con más niveles de ocupación que Medina Azahara para construir dependencias de un hospital. Eso en una ciudad que fue capital de Al Andalus y en la que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza fundar un Instituto de Temas Andalusíes que la convirtiera en referente mundial del estudio y del conocimiento de un esplendoroso un pasado intelectual propio que se estudia en las universidades de todo el orbe.

Una casta que mientras cultivaba el ensalzamiento hasta el delirio paranoide y elevaba a símbolo inmarcesible del alma estéticamente pura del pueblo llano cordobés un fenómeno tan digno de estudio sociológico y político como los patios de vecinos pobres a los que el franquismo obligó a acunar el hambre y el miedo encalando las paredes de sus infraviviendas y regando sus macetas con una lata atada a un palo, se convertían en los celadores de los intereses privados de los constructores roepalillos ofertando lacayunamente sus servicios oficiales para vaciarles de restos arqueológicos los terrenos en los que construir las adocenadas colmenas con las que limpiaba sus negros dineros la banca colonial alemana. La destrucción alentada por esa casta no ha sido moco de pavo y nos ha convertido en los ostentadores del título del guiness de los record como la CIUDAD DEL MUNDO que más patrimonio arqueológico de importancia capital ha destruido en menos tiempo. Casi un millón de metros cuadrados de arrabales califales del siglo X en 10 años sin que ni uno sólo de esos metros haya sido musealizado y sin que los resultados de los estudios –de cuya competencia y seriedad en algunos de ellos dudan voces autorizadas- hayan salido nunca de los cajones de los despachos de los responsables.

De la importancia del complejo arqueológico de Saqunda ya he hablado en otras ocasiones. Excavado, a pesar de que se conocía su existencia, sólo cuando se planteó su destrucción para servir de cimientos al fruto eréctil de la Maldición de la Estupidez Contemporánea, pero vencida justamente por la Maldición del Emir, se trata de un yacimiento de una importancia histórica inconmensurable, un arrabal, bastante mayor que cualquier ciudad europea de la época (principios del siglo IX), que se alzó en rebeldía contra la tiranía de un emir y que fue arrasado y condenado a no volverse a levantar nunca, mientras que los habitantes sobrevivientes a la masacre, unos 15.000 cordobeses que habían dado muestras de un raro valor para estos pagos, fueron enviados al exilio, el primero de los exilios documentados en la historia de la península Ibérica, un solar que tan pródigo en ellos fue siempre. La mitad de ellos se instalaron en Fez donde fundaron otro enorme arrabal que aún existe. Los demás atravesaron el Mediterráneo, fundaron una república independiente en Alejandría durante diez años hasta que, expulsados finalmente y de nuevo de allí, conquistaron y fundaron un emirato en la isla de Creta, que pervivió próspero y culto durante más de un siglo y medio, a cuya capital llamaron precisamente Arrabal y cuyos gobernantes llevaron orgullosamente hasta el final de la dinastía el título de al-Qurtubí. Una hazaña colectiva que deja a muchas de las que pespuntean de orgullo las apulgaradas glorias oficiales nacionales (conquistadores de América, almogávares, las del Gran Capitán, etc.) a la altura del betún.

¿Alguien conoce en esta ciudad esos hechos, el nombre de su líder y su importancia histórica en la Historia del Mediterráneo? Cuatro colgaos aficionados a la historia que vemos con infinita tristeza cómo sus paisanos prefieren las charangadas de vendedores de queso de tetilla y chorizo al infierno con disfraces de antiguos que lo mismo sirven para una feria medieval, una romana o una chichimeca, a que se les proporcione alimento cultural pata negra, conocimiento cabal del pasado y su proyección en el presente. Porque está visto que en Córdoba si la cultura no está aromatizada con el pestazo a fritanga no interesa a nadie.

Durante mucho tiempo muchos de esos colgaos esperamos que algún día las lumbreras culturales locales espabilarían y pondrían en valor al menos un cachito de arrabal y colocarían una simple placa que recordara a aquellos cordobeses y aquellos sucesos de nuestra historia. A cambio nos encontramos un día con que habían erigido un monumento, justo en el corazón de lo que fue el arrabal, ¡¡¡a la Virgen del Rocío!!!, un avatar de la diosa madre de los católicos asociado al nacionalcatolicismo y al señoritismo secular de caballo, látigo y escopeta.

Claro que finalmente eso se nos aparece como una simple mindundada si tenemos en cuenta que una de las últimas hazañas de las lumbreras culturales locales, antes de la destrucción salvaje del arrabal, ha sido la colocación de un pedazo de placa de bronce dorado en el suelo de la plaza de la Corredera. En esa placa se constata rimbombantemente que en un concurso organizado por un programa basura de una cadena de de televisión de cretinización masiva la Plaza de la Corredera había sido elegida a golpe de msm por sus distinguidos telespectadores "LA PLAZA MÁS BONITA DE ESPAÑA".

Tal vez algún día, si vuelve la cordura a esta ciudad, junto a esa placa unos avergonzados descendientes colocarán otra en la que se reconozca que "EL POLÍTICO QUE MANDÓ COLOCAR ESTA PLACA FUE ELEGIDO COMO EL MÁS TONTO DE ESPAÑA." Y que serviría de homenaje al paradigma cultural cordobés.