(del laberinto al treinta)


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domingo, 6 de septiembre de 2015

La verdadera y completa historia del niño Aylan

Una de las cosas que tenía en mente visitar cuando estuve en Irán entre octubre y noviembre de 2008 era alguno de los Cementerios de los Mártires con que cada ciudad iraní cuenta. Lo hice finalmente en Isfahan. En él están enterrados con todos los honores un buen puñado de los varios cientos de miles de muchachos militarizados (el número exacto nunca se sabrá pero debió rondar los 500.000, aparte de 200.000 civiles) que murieron en la guerra del Golfo, la primera, la que llevó ese nombre hasta que la intervención directa de los EEUU en la siguiente se lo usurpó. Esa guerra enfrentó a Irán con Iraq, aparentemente por cuestiones fronterizas. También me hubiera gustado ir a presentar mis respetos a las varias decenas de miles de civiles que lucharon contra el sha aliados a los curas-ayatolas y que fueron asesinados a sangre fría y enterrados en cunetas en cuanto éstos se hicieron con el poder, como el gremio suele hacer. Pero ya digo: siguen en la cunetas, un lugar de enterramiento muy frecuente también en la España de 1936-1939. Las tumbas con fotos de chicos muy jóvenes se sucedían interminablemente entre banderas patrióticas y religiosas, custodiadas cada cierta distancia por las fotos de los viejos ayatolas barbados que los condujeron allí. Con la inestimable ayuda de los Estados Unidos de América y su hijodedeputa en la zona, Sadam Hussein.

La historia es ya vieja, pero allí fue donde se desencadenó todo, los barros que trajeron los lodos de muerte y destrucción que arrastran a Europa estos días a cientos de miles de huyentes y las imágenes de cuyos niños ahogados tanto están impresionando a las masas sensibles occidentales que los contemplan en la colección de aparatos electrónicos que poseen y que funcionan con la energía que proviene directamente del resultado positivo para sus gobiernos de esas guerras, que producen muertes, exilio y ahogamiento de niños en sus playas. Un círculo infernal, pero perfecto.

Vázquez Montalbán hablaba por aquellos lejanos primeros 80 de cómo la Revolución Islámica iraní había propinado un durísimo golpe al elaborado sistema estratégico de vigilancia del cortijo medioriental anglo-norteamericano. Según él el Imperio Anglosajón (y sus colonias asociadas europeas) contaba con dos privilegiadas garitas de vigilancia del espacio geográfico con mayores reservas de crudo del planeta: una al este, el Irán del Shah, una vez sometidas a sangre y fuego las ínfulas redencionistas de los ilustrados ciudadanos persas en los 50 (léase como informada fuente el maravilloso Samarcanda de Amin Maaluf) y otra al oeste, Israel, a quien para ello se subvencionaba generosamente y se le concedía impunidad en el genocidio palestino.

Estamos en 1979. La Guerra Fría está a punto de terminar. Y los imperiales, aunque callan, lo saben. El Fin de la Historia, de la que unos años después teorizará sobre un plan en marcha Fukuyama, no puede permitirse reescrituras. Así que siguiendo el viejo manual de urgencia que en Latinoamérica tan buenos resultados le dio siempre el Imperio adoptó un hijodeputa (lo será, pero es “el nuestro”) que le hiciera el trabajo sucio. La Wikipedia se escaquea del asunto que es un primor, pero en aquellos primeros 80 todos los analistas lúcidos e independientes señalaban a los imperiales como directos responsables por incitación del brutal ataque del Irak de Sadam Hussein al Irán del Viejo Cabrón Jomeini. Nunca se sabrá si aquella larga y feroz guerra no se detuvo a tiempo, una vez demostrada la imposibilidad de victoria de ninguna de las dos partes, por la cabezonería del iracundo ayatolah o porque los intereses imperiales (venta de armas, desgaste las dos economías) así lo impusieron.

Lo que vino después ya es más conocido. Además de hijodeputa, resultó tonto y Sadam se dejó engañar con la invitación a cobrar los servicios prestados al Imperio mediante la anexión de Kuwait. Los imperiales habían decidido ya que eran sus tropas las que tenían que controlar directamente el territorio. Si las garitas de alquiler no funcionaban había que montar directamente un cuartel. Las cosas probablemente nos les salieron exactamente como pensaban, pero al menos consiguieron crear la suficiente inestabilidad en toda la región mediante el fabuloso truco de dividir el país por confesiones religiosas que hasta entonces no habían supuesto ningún factor de separación ni social ni política y desatar elaborados memoriales de agravios para reavivar tensiones tribales hacía muchas décadas superadas. Porque como ha defendido Ilya U. Topper las diferencias entre sunnitas y chiítas en el Irak de los 90 ya no existían.

Mientras tanto, Rusia, una vez recobrada de su revolución “burguesa” comenzó a reclamar el sitio que le correspondía en el concierto de los grandes negocios planetarios, ahora de “mejor rollo”, e impuso sus propios ejes que, claro, se anclaban en las viejas amistades de cuando era la Unión Soviética: el baazismo sirio, cuya enemistad con su hermano iraquí, se basó precisamente en esa división de fidelidades. El viejo zorro de Hafez al-Asad, mucho más listo que el bigotudo vecino, siempre se movió con consumada pericia por el piélago estratégico de la zona, pero accedió a ser parte de ese eje (llegó a llamarse del Mal por la propaganda imperial), Rusia –Siria (con parada en la Hezbollah libanesa) –Irán mientras jugaba a las peleíllas con Israel tan en broma que fue recompensado con el protectorado de Líbano.

Y para complicar el tablero aparece China, que en 20 años casi se come el mundo de tres bocados, si no fuera porque la prudencia confuciana les ha enseñado el arte de la sensatez de esperar a que las frutas maduren para cogerlas. Ahí está, sin que nadie la meta en el lío de Oriente Medio. Pero estar, está, porque ahí está bajo su suelo el futuro de su crecimiento y probablemente dominio del planeta.

Y en esas estábamos cuando en Túnez de desató la primera primavera árabe de las satrapías del Imperio al que pilló completamente despistado. No había caído en que, aparte de sus lacayos y sus frankensteins de laboratorio, amigos y enemigos, existían en ellas otros seres que sólo pretendían participar de los beneficios de la Ilustración que un día alumbrara occidente y que había permitido unas elevadas cotas de libertades individuales y sociales que a ellos les estaban sistemáticamente negadas. Unos súbditos que denunciaban los dobles raseros basados en una concepción orientalista, la cara más consumible del colonialismo, que los supuestos adalides de las libertades públicas y privadas de occidente les aplicaban manteniendo convenientemente en sus estados crueles sátrapas que los machacaban con el único fin de no tener que compartir sus beneficios con quienes no habían sido diseñados estratégicamente para disfrutarlos, porque su única misión en el tablero de juego era proveerles sumisamente de los bienes de consumo que les permitían las condiciones de bienestar necesarias para ello.

Cada día se va diluyendo más el conocimiento del origen de la tragedia siria. Ya pocos recuerdan cómo fueron colectivos, que habían seguido evoluciones de otras primaveras como la tunecina o la egipcia, unas veces organizados y otras veces espontáneos de sirios que estaban hartos de una de las dictaduras más feroces de la zona, una dictadura corrupta y cruel que mantenía el orden y la paz social mediante una represión brutal, basada en la tortura sistemática de opositores y el control de todos los cauces de expresión. Y que se levantaron. Verdaderamente hartos. Había musulmanes de todas las variantes (sunnitas, chiitas y alauitas) y cristianos. Gente en general no más religiosa que la población media española y que llevaban conviviendo sin problemas desde hace cientos de años. Esperaban, ilusos, ayuda de los autollamados demócratas europeos y americanos. NO RECIBIERON ABSOLUTAMENTE NINGUNA. No es cierto que se armaran milicias rebeldes laicas. Las armas con que contaron en esos primeros meses fueron fruto de la deserción más o menos organizada de parte del ejército regular.

Todo ello ha sido borrado por la imagen de los islamistas salvajes que degüellan a cientos de personas y que dinamitan templos romanos protegidos por la UNESCO y que -éstos sí- fueron rápidamente armados por occidente, vía interpuesta de las satrapías del Golfo que las financiaron, con el único fin de crear el caos, desmembrar el país como ya hicieron con Irak y romper la espina dorsal de la línea Rusia -Siria- Irán. Ya lo hicieron en la Afghanistan socialista cuando la CIA inventó el yihadismo contemporáneo para joder a la Unión Soviética dinamitando el primer gobierno que consagró la igualdad de hombres y mujeres y trató de crear una sociedad nueva mediante la educación universal, gratuita y laica de la historia de los países de mayoría musulmana. Nunca será suficientemente valorado el carácter tragicómico de la guiñolesca venganza de la historia que supuso el que la creación artesanal de unas brigadillas de fanatizados pirados saudíes con turbante, financiada con dólares impresos con el careto de los padres de la democracia americana con el fin de tocar los cojones a la Unión Soviética reventando las orugas de sus tanques en los desiertos asiáticos, fuera el germen del comando que volara años después el gemelo símbolo del poderío financiero imperial norteamericano.

Detrás de todo lo que estamos viendo en nuestras pantallas en los últimos días, detrás de lo que lo antecede y que cuenta lúcidamente en un post Leila Nachawati están los intereses de EE.UU., Inglaterra, las Europas continentales, Rusia y China que codician las enormes fuentes de petroleo iraníes y más domésticamente Israel que se libra de un viejo enemigo y usa el río revuelto de la zona para seguir pescando tierras palestinas y Turquía que se libra de un potente competidor en el predominio en la zona como es Siria y de paso masacra a los kurdos, su gran obsesión.

Queden para otro día otras historias "secuelares"... La del papel de Alemania (Alimaña la llama alguien por ahí). Su extraño por disímil comportamiento respecto a Grecia y a otras tragedias humanitarias. El papel de la necesidad de un par de millones o tres de nuevos productores de fuerza de trabajo en los próximos 20 años si se pretende que Europa siga siendo lo que es por más tiempo... La casualidad de que los sirios sean clases medias aproximadamente ilustradas y no negros criados en chozas...como los que pretendían entrar por Ceuta y Melilla... o por Sicilia desde Libia...

miércoles, 16 de julio de 2014

Aniversario de la Sinagoga: con judíos pero sin el estado de Israel

Dentro de poco, en septiembre, darán comienzo los actos oficiales de la celebración del 700 aniversario de la construcción de la Sinagoga de Córdoba. Realmente justa y necesaria. Los posos de la herencia cultural sefardí forman parte indisoluble de las madres de la nuestra. Entenderla nos acerca al conocimiento de nosotros mismos. Si de algo sirve el mito bueno (para pensar, en el sentido levystraussiano) de la convivencia de las tres religiones que se dio efectivamente en Al Andalus, el Paradigma de Córdoba, es como instrumento para tratar de mejorar el mundo, como herramienta para fomentar la justicia, la tolerancia y el respeto entre sensibilidades culturales diferentes. Por ello parece completamente fuera de lugar que entre los patrocinadores de esa celebración se encuentre la embajada de un estado que funda su existencia reciente en la brutal limpieza étnica pasada y presente del territorio que hoy ocupa, en el mantenimiento de un sistema de apartheid que en nada desmerece del que se consiguió por presiones mundiales desmantelar en Sudáfrica y en la sistemática comisión por parte de su sofisticado ejército de crímenes de guerra contra un pueblo desarmado, contra el que testa además los mortíferos productos de su industria militar que luego exporta entre otros países a España, en lo que puede etiquetarse técnicamente como un genocidio programado para seguir liberando tierras de lo que considera su lebensraum.

Israel no tiene por qué representar al mundo judío, ni al sefardí. Es más, realmente el estado de Israel tal como está diseñado y concebido por ahora a lo que representa principalmente es al sionismo, una ideología racista y destructiva de la misma índole ética que el fascismo y el nazismo. Los judíos están afortunadamente repartidos por todo el mundo y afortunadamente no todos son sionistas ni participan en el genocidio de los palestinos. Así que las instituciones andaluzas no tienen por qué ensuciar su nombre apareciendo junto al de su embajada ni sus manos estrechando las tintadas de sangre de sus autoridades.

Del Ayuntamiento de Córdoba poco puede esperarse en ese sentido, dominado como está actualmente por un partido cuyos escasos retales ideológicos tras los que esconde el neoliberalismo de sus planteamientos prácticos son herederos directos del nacionalcatolicismo, ideología de la misma familia moral que el nazismo, el fascismo y el sionismo. La prueba está en su aceptación del patrocinio de dicha embajada de las Jornadas de Música Sefardí celebradas en junio pasado y la de la aerolínea estatal israelí El Al para la dotación de un premio entre los asistentes a los conciertos.

Pero es que de la Junta de Andalucía, gobernada por una coalición cuyo socio mayoritario es un partido que ha traicionado minuciosamente todos y cada uno de los principios que cimentaron su fundación, parece ser que menos. Con pruebas además. Esta noticia institucional de hace unos meses en la que se da cuenta de la reunión mantenida por la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el embajador del estado de Israel, Alon Bar, para acordar una futura firma de medidas de cooperación económica, echan por tierra prácticamente las esperanzas de que a ese partido, el PSOE, le quede el más mínimo atisbo de decencia política una vez desviado voluntariamente con esa firma del alineamiento en la defensa de los Derechos Humanos.

Pero con todo el hecho de que a pesar de las aplastantes evidencias que acumula en su contra y de que haya apostado hace unos días por el continuismo en su propia debacle defectiva, ese partido aún se publicita como heredero de los valores de justicia universal del socialismo humanista y tiene la oportunidad de desmarcarse claramente de esos patrocinios sumándose a la campaña BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones) contra el estado de Israel en la que desde hace unos años participan la mayoría de los mejores intelectuales y artistas del mundo, que aspiran a convertirlo en un lugar mejor. Al menos como gesto de solidaridad con las víctimas de la nueva escalada genocida en que se está empleando ese estado y a la que asistimos, espantados, en estos días.

La excusa expresamente expresada por las autoridades competentes ha sido que los judíos tienen mucha pasta y que van a inundar la ciudad por un tiempo de shekels, dólares y euros. Mayoritariamente, se les ha olvidado añadir, manchados de sangre fresca de niños palestinos.

En cuanto a nosotros, los de a pie, en caso de resistencia oficial a tomar en consideración nuestra propuesta, mostrar nuestra repulsa de la manera, individual o colectiva, que creamos más oportuna y efectiva.

Hanna Arendt ¡cómo te echamos de menos...!

sábado, 11 de enero de 2014

Juventudes

Los jóvenes de Hamburgo sólo sufren un 6% de paro, pero tienen un carácter hanseático, frío y disciplinado. Mañana se reunirán en sus plazas para reclamar otra Europa.

Los de Córdoba sufren una tasa de paro del 60%, pero tienen un carácter mediterráneo, bullicioso y expansivo. Mañana se reunirán en sus plazas para pedir otra copa.

viernes, 18 de enero de 2013

Elogio del sentido común(ista)

PUBLICADO ANTERIORMENTE EN LA COLLEJA

La cosa, tal como yo la veo, es bastante fácil. En caso de ser un pobre de solemnidad se trataría de elegir entre vivir en Honduras o vivir en Cuba. Nada más. Luego si queréis hablamos de ideología, del materialismo histórico o de libertades formales. Pero lo básico, lo que todo el mundo es capaz de entender incluso siendo un analfabeto más o menos funcional, sería eso. Y urge, desde luego, decidir.

Porque la inmensa mayoría de la población española está (estamos) condenados a caer en estado de solemne pobreza en un plazo relativamente corto. Lo ha contado recientemente  en un terrorífico libro titulado España, destino Tercer Mundo Ramón Muñoz, que no por ser comentarista de economía de El País desde hace muchos años es más digno de crédito que cualquier practicante del canónico optimismo vendefrases. Sólo que lo que dice tiene mucho, muchísimo sentido. Murphy y sus inexorables leyes mediante.

Pero sintiéndome enfilado con su espeluznante visión del porvenir, por mi humilde parte mis sospechas sobre las causas de esta crisis, estafa o como quiera que la llamemos van más allá de lo que Muñoz cuenta en su libro. Básicamente lo que creo es que El Capital, o sea el grande, el que se escribe con mayúsculas hasta el artículo, ha decidido que algunos países sureuropeos ya no somos rentables después de haberlo sido lo suficiente durante un tiempo, más que nada porque estábamos ahí mismo, a un tiro de piedra de los centros de decisión macroeconómica del momento. El caso de la banca alemana que invirtió en las burbujas inmobiliarias sureñas el inmenso caudal dinerario que le confió la industria tedesca tras dieztiplicar sus ganancias en los primeros años del euro, es la más visible, pero no la única, de las cabezas de la Hidra Capital. Ahora lo que toca es recoger el chiringuito y llevárselo a otro sitio. A otros campos más vírgenes: Sudamérica, India y China, con perspectivas mucho más halagüeñas para sus negocios. Lugares donde existe un capitalismo sin democracia o de democracia más laxa, con carne de cañón mucho más fácilmente explotable.  Una deslocalización a lo bestia. Yo no es tal o cual fábrica, sino todo, absolutamente todo. Por eso han obligado a los sucesivos gobiernos españoles, empleados suyos, a estrujar al máximo el fruto de zumo de la economía española a marchas forzadas, con una prisa sobrevenida pero estudiadamente prudente por el temor a una reacción antes de tiempo de la desprevenida población. La estrategia que están usando está perfectamente retratada en el proverbio de la rana en la olla puesta al fuego y el aumento uniformemente acelerado de la temperatura para evitar que salte repentinamente escaldada. A ello responde el movimiento uniformemente acelerado para reformar el mercado laboral, por eliminar pagas, seguridades legales, rebajar pensiones y prestaciones sociales y por privatizar todo lo privatizable. La forma en que se ha llevado a cabo la de la sanidad expublica madrileña debería amoscar bastante más a los incrédulos de lo que lo está haciendo. El final será, cuando los ordeñadores profesionales de los partidos en el poder a su servicio hayan cumplido con lo pactado, cuando hayan conseguido extraer el máximo de jugo de las ubres del país, hasta las zurraspas de los intereses de lo que invirtieron hace años una vez sacado el capital propiamente dicho, que ya está fuera, tirarnos como cáscara al muladar del Tercer Mundo. ¿Impensable? ¿Futurismo catastrófico? Yo por si acaso iría estudiando las condiciones de vida imperantes en casi todos los países de Sudamérica durante los últimos 50 años. Igual nos toca a la mayoría de los españoles aprender a sobrevivir en el día a día como a la mayoría de nuestros llamados, hipócritamente hasta ahora, hermanos de ultramar, o sea los primos pobres.

Así que independientemente de lo que pensemos del comunismo, del que la mayoría de la población no tiene ni puta idea de lo que es, igual deberíamos ir pensando en las comparaciones: o como Honduras o como Cuba. Si la mayoría vamos a vernos en la más vergonzante, aunque decente, que nosotros somos muy limpios, de las pobrezas, a lo mejor nos interesaría ir pensando en el comunismo, o sea en comunalizar la propia pobreza como se hace en Cuba, o intentar comunalizar lo que quede de riqueza antes de que los ricos locales se hagan su fortín para disfrutar de lo poco o mucho que quede, como se hicieron los ricos de Honduras desde siempre. Una revolución con su poquito de tira y afloja, para que vamos a engañarnos, que seguro que los ricos no se dejan comunalizar razonablemente y no se hace una tortilla sin romper los huevos. Lucha ardua y difícil, no tanto por la escasez de medios como porque, como también dice Ramón Muñoz, el bienestar nos ha vacunado contra la revolución. Pero si por un milagro ocurre esa revolución del Sentido Común(ista) lo siguiente sería organizarnos unos buenos servicios sociales con los restos de aquellos que pagamos todos a los largo de decenios y que fueron privatizados en un pis pas. Y luego ya veremos qué hacemos con lo demás, con la creación de riqueza suficiente para sobrevivir, con las libertades formales, con los niveles de consumo que nos podemos permitir… Lo más democráticamente posible. Ya digo entre Honduras o Cuba esa es la elección.

El comunismo tiene mala prensa por dos razones fundamentales: una por culpa de las nefastas políticas de las élites gestoras de algunos de los países que lo pusieron o intentaron ponerlo en práctica y otra por la apabullante, abrumadora campaña de demonización que ha sufrido a lo largo de su historia por la no menos apabullante, abrumadora capacidad de fuego de la artillería de su enemigo El Capital. La lectura del último e imprescindible libro de Josep Fontana Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945 provee de suficientes pruebas. Pero está demostrado que los niveles de corrupción, salvo contadas, aunque sonadas, ocasiones, no llegó jamás ni a rozar una millonésima parte de la que impera en los países capitalistas. Los tan cacareados privilegios de las castas burocráticas no solían alcanzar a más que al número de metros cuadrados disfrutados de vivienda o al uso de coche oficial. A ver quién ha podido demostrar que un solo político cubano posea un dolar en algún banco extranjero.

En cuanto al origen del estado del bienestar consumista y su previsible final en escasas décadas, Fontana siempre pone el dedo en la llaga certeramente:

Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema. A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo.

Sin embargo, independientemente de sus valores filosóficos y éticos, el comunismo puede ser ofertado a la ciudadanía desde un punto de vista de su bondad práctica con ejemplos muy claros y precisos, sobre todo cuando acucie la perentoria necesidad, como empieza ya a ocurrir. Una visión liberada de los burdos tópicos demonizadores reaganianos e incluso de los refinados, pero profundamente cobardes, alarmismos socialdemócratas, podría presentar un producto vivencial de alta calidad convictiva. Sobre todo teniendo en cuenta que se ahorraría el esfuerzo de convencer a la gente de la necesidad de desengancharse del consumo compulsivo de productos innecesarios. La propia realidad que se avecina se encargaría de ello. Cuando se vive en una burbuja consumista y se tiene la impresión más o menos falsa de que se es rico, es lógico que el comunismo nos suene a racionamiento, a escasez y a disciplina. Pero una vez expulsados de la burbuja e instalados en plena ley de la jungla lo suyo es que a las personas razonables empiece a sonarnos a música racional celestial, a la única posibilidad que tendremos la inmensa mayoría de los habitantes de este desgraciado país de mantener unos mínimos niveles de dignidad existencial. Bueno, y si alguien quiere, también puede acudir  a justificaciones tan deletéreas como justicia social, hermandad entre los humanos y otras simplezas propias de idealistas trasnochados.

Y no hace falta entrar en profundidades ideológicas ni dar la paliza con consignas o profundos análisis de Marx, Lenin, Gramsci, etc., ni siquiera apelar a una supuesta tendencia natural evolutiva de la Historia.  Sólo hacer lo que el sentido común(ista) dicta a los jodidos frente a los jodedores. En el fondo es lo que ha hecho el capitalismo en su último avatar, el neoliberalismo, imponiendo la política sin ideología, la de los puros tecnócratas, pero que en el fondo no consiste más que una invisibilización de la ideología capitalista a fuerza de la pura ocupación de todo el espacio social, como el dios de los panteístas. Así que revolución sin teorización consciente. Puro sentido común(ista). Planificación absoluta de la economía para que sirva a los humanos a vivir adaptados a su entorno en la Tierra.  Tendencia al equilibrio económico en todas las regiones del planeta. En fin, todas esas cosas que a cualquiera se le ocurre cuando está a la intemperie azotado por el hambre y el frío viendo a través de los envaporados vidrios cómo unos pocos de privilegiados se hartan de marisco en un restorán bien calefaccionado.

A los más reluctantes o ideologizados por la propaganda capitalista habría que explicarles que de todas formas dentro de los países comunistas existieron muchas variantes y algunas de ellas se acercaron bastante a un ideal de confort social e individual muy deseable.  Slavoj Zizek contaba lo siguiente en El títere y el enano:

¿Cuándo exactamente se puede decir que un pueblo es feliz? En un país como Checoslovaquia de fines de la década de 1970 y de la década de 1980, el pueblo, en cierto sentido, era efectivamente feliz, y allí se cumplían tres condiciones fundamentales de la felicidad: 1. El pueblo tenía sus necesidades materiales básicas satisfechas, no DEMASIADO satisfechas puesto que el excedente del consumo puede generar en sí mismo infelicidad. Es bueno por un breve lapso de tiempo la falta de algunas mercancías en el mercado (que no se consiga café por un par de días, luego que no haya bifes y más tarde que falten los aparatos de televisión): esos breves periodos de escasez funcionaban como excepciones que le recordaban a la gente que debería sentirse encantada de que en general se consiguieran todas las mercancías -si algo está disponible todo el tiempo, la gente toma esa disponibilidad como un dato evidente de la vida y ya no aprecia la suerte que implica-. De modo que, por entonces, la vida marchaba de manera regular y predecible. Sin grandes esfuerzos ni grandes sacudidas, cada uno podía retirarse a su propio nicho privado. 2. Un segundo rasgo extremadamente importante es que había el Otro (el partido) a quien culpar por todo lo que funcionara mal, por lo tanto uno no se sentía realmente responsable. Si había escasez temporal de alguna mercancía y aún si un clima inclemente provocaba grandes daños, la culpa era de "ellos". 3. Y por ultimo, pero no por ello menos importante, había Otro Lugar (el Occidente consumista) con el cual uno podía soñar y que, a veces, hasta podía visitar: ese lugar estaba justo a la distancia conveniente, no demasiado lejos y tampoco demasiado cerca. Este frágil equilibrio fue perturbado. ¿Por qué? Precisamente por el deseo. El deseo fue la fuerza que impulsó al pueblo a avanzar más allá y terminó cayendo en un sistema en el cual la amplia mayoría es definitivamente menos feliz.

El deseo, pues. Ese es el elemento a conjurar mediante la represión controlada y la creación de alternativas, de espitas racionales. Ese retrato y ese mal del deseo que se apoderó de los checos podría aplicarse esencialmente a Cuba, con la diferencia de que la pobreza endémica a que los salvajes bloqueos a los que todos los países capitalistas la han condenado hace que las pinturas sean bastante más negras en lo que se refiere a la satisfacción de necesidades básicas. Pero de todas formas aquí ya no se trata de elección más o menos frívola de modelo, sino de pura y dura supervivencia. Porque el modelo real que se nos vienen encima es lo suficientemente terrorífico como para que nos lo pensemos. Y lo gracioso, porque la paradoja es genial, es que ha sido generado precisamente en un país que ha practicado el comunismo de una manera atroz: China. Un modelo en el que como sospechaba el mismo Zizek en Primero como farsa y después como tragedia y que ya se ha demostrado como cierto la despiadada combinación del látigo asiático con el mercado bursátil europeo acabará demostrando ser económicamente más eficaz que el capitalismo liberal.

El matrimonio entre la democracia y el capitalismo se ha acabado. Así que toca elegir entre el modelo chino liberalcomunista y su ramificación hondureña que a nosotros nos corresponde o el cubano comunista puro con aspiración al checo cuando se normalice la producción racionalizada, planificada y santificada por la santa y estricta necesidad.

Mientras tanto... hala a ponernos ciegos de cava o de champán esta última noche fantasiosa, que, como dice el neotradicional villancico que estos días corre de boca en boca, pronto no tendremos pa brindar ni don Simón con gaseosa...

martes, 17 de mayo de 2011

¿SERÁ VERDAD?

¿Será verdad? ¿Esta vez de verdad? ¿Que vuelve mayo y su fuerza eugenésica de rebeldías? Que dentro de unos años pueda hablarse del ESPÍRITU DEL 15 DE MAYO?

lunes, 12 de julio de 2010

Higienizando muros

Ya sé que con la que está cayendo y con las perspectivas de empeoramiento del mundo (vendrán tiempos más malos y nos volverán más ciegos...), cuyas patitas empiezan a asomar bajo las puertas de nuestra percepción, entretenerme en pequeñas reivindicaciones simbólicas estrictamente localistas es un ejercicio que roza el peripatetismo. Ahora que hemos descubierto, tras los efectos de esta estratégica crisis y los entusiasmos del pelotismo patriótico, que estamos perfectamente preparados para que nos gobierne a nosotros también cualquier Berlusconi mesetario o periférico. Que la izmierda reinante practica una extraña forma del bandolerismo legendario español robando a los pobres para dárselo a los ricos. Que ha dado la orden encubierta de privatizar las Cajas de Ahorros para que no puedan servir al ciudadano, sino a la Gran Banca. Y que mientras la derecha pata negra se nos vuelve antisitema y llama a la rebelión fiscal y legal. Que sospechamos sustentadamente que el Imperio se prepara para ofrecernos muy pronto un entretenido espectáculo de luz y sonido con los fuegos artificiales de mortíferos misiles que caerán pronto sobre Irán, inundando de nuevo sus cementerios de muertos de 20 años y a nosotros, los occidentales, de oprobio con cáscara. En fin, ahora que las peores distopías de la literatura y el cine del siglo pasado comienzan a prepararse para superara a la ficción.

Ya sé que... Pero esas reivindicaciones o molestias que absurdamente trato de inferir a la conciencia discreta y dormida de esta ciudad representan mi pequeño cóctel molotov rebelde o desesperado lanzado desde este minúsculo rinconcito perdido en el ciberespacio contra el podrido edificio de la normalidad ciudadana. Ya digo que absurda, peripatéticamente.

Así, que yo a lo mío, a tratar de molestar a los cabrones más cercanos. Aparecen casualmente juntas en El Día dos noticias que aparentemente no tienen nada que ver, pero que leídas con la perspectiva adecuada presentan una misma faceta de atrocidad, pero también de esperanza. Dicen ambas dos:


¿Cuál es la relación entre ambas más allá de la inversión de dinero público para mejorar bienes también públicos? Pues que hacen referencia a dos ámbitos, una calle y un colegio, que portan, contraviniendo todas las leyes y todas las sensibilidades de la Memoria Histórica y de la simple decencia política, nombres de personajes atroces que están ligados al golpe revolucionario fascista de 1936, al genocidio programado de demócratas posterior y al secuestro a punta de pistola de todo un país por una banda de forajidos durante 40 años. La calle principal de esta ciudad lleva aún el nombre de un destacado miembro de la principal familia caciquil cordobesa, falangista de primera hornada, conspicuo conspirador golpista, transmisor de las consignas de los militares felones para Córdoba y principal coordinador de las fuerzas civiles y militares en la ciudad, cuyo celo y empeño fueron probablemente claves en ella para el completo triunfo de la Revolución Fascista y la brutal represión posterior (10.000 asesinados), antes de que las fuerzas populares y legales republicanas pudieran defenderse.

Podría aducirse que los méritos de José Cruz Conde para seguir contando con su nombre en esa calle son anteriores a los que pudieran reconocérsele ligados a la Revolución Fascista, dado que durante una breve etapa como alcalde (1924 – 1926) fue el promotor del Ensanche cordobés con la remodelación de la zona centro y norte del casco histórico (Tendillas, calle Nueva y la propia calle que lleva su nombre), aunque a costa de la destrucción de una enorme porción del entramado urbano medieval. Cierto. Pero en Alemania a nadie se le ha ocurrido dedicar una calle a Hitler por su méritos de fino pintor de paisajes, anteriores a sus innombrables fechorías.

El caso es que ninguno de los cuatro alcaldes más o menos comunistas, uno facha y un súcubo de chaquetilla que hemos tenido desde las primeras elecciones han movido jamás en sus mandatos ni un solo dedo para remediar la ignominia de que el nombre de ese siniestro tipo siguiera mancillando el callejero cordobés. En el caso del facha es fácilmente comprensible, pero en los otros cinco ni siquiera el respeto debido a los asesinados en las cunetas y en las tapias de su partido los movió a la justicia.

El segundo caso es mucho más atroz porque el que fuera obispo fascista lo que nombra es un colegio. Para no repetir lo escrito en otros lugares permitidme que me autocite: Fray Albino fue uno de los más conspicuos incitadores del golpe de estado fracasado que degeneró en guerra civil. Ideólogo de la Cruzada, ensalzador hasta el ridículo del Caudillo a quien declaró enviado de Dios y apologista sin tapujos de los crímenes de guerra del bando fascista. Su obra cumbre, el CATECISMO PATRIÓTICO ESPAÑOL (Salamanca, 1939) (4), una especie de adaptación para niños del Mein Kampf de Hitler, fue de obligado aprendizaje en las escuelas durante la primera posguerra, siendo retirado de las mismas cuando muchas de sus enseñanzas chocaron con el nuevo giro que el Papa imprimió a la doctrina católica para adaptarla a la nueva situación mundial producto de la victoria de las democracias sobre los estados autoritarios a los que el Vaticano había apoyado sin tapujos.

COLEGIO FRAY ALBINO

Pero los méritos que se le suponen para mantener su nombre en un colegio público, en toda una barriada y en una avenida y sendas esculturas públicas son posteriores a sus méritos como incitador el crimen organizado y al genocidio. Siendo obispo de Córdoba (1951-58) y supuestamente conmovido por las condiciones infrahumanas en que vivían miles de familias cordobesas consiguió ayudas suficientes de diversas fuentes para construir tres barriadas de casas baratas donde acogerlos. Loable acción donde las haya, pero sus taimados hagiógrafos se olvidan del pequeño detalle de que de esas condiciones inhumanas en las que se cocía la miseria del pueblo cordobés, era también responsable nuestro buen obispo. Y de que el dinero recaudado no era sino una ínfima parte del botín de guerra que los vencedores habían obtenido a costa del dolor de todo ese pueblo vencido y humillado.

Otra atrocidad que se sumó a las anteriores, esta vez con repugnantes tintes de recochineo fue la ubicación de una parte del ruinoso colegio que lleva el nombre del obispo, en el Rey Heredia, que pasó así a llamarse también Fray Albino. El colegio público Rey Heredia fue diseñado y construido en 1918 por el arquitecto socialista Azorín Izquierdo y, siendo el primero en la ciudad mixto, responde a los criterios del racionalismo pedagógico, radicalmente alejado de la pedagogía basada en la inoculación doctrinal supersticiosa de la Iglesia Católica. Pero el agravio no queda ahí. Porque los planes conjuntos municipales y de la Junta preveen su demolición y la creación de una plaza que supuestamente realzaría la monumentalidad de la torre de la Calahorra. Para variar, nuestro sensible Ayuntamiento de izmierdas ha hecho oídos sordos a las voces que han solicitado su mantenimiento y su conversión en un Museo de la Escuela Racionalista y Republicana.

COLEGIO REY HEREDIA RENOMBRADO FRAY ALBINO

Se da la repugnante circunstancia de que el último acto de la ignominia del mantenimiento del nombre del obispo fascista en el callejero se debió a la actual Consejera de la Junta Rosa Aguilar, que en sus tiempos de alcaldesa de la ciudad por Izquierda Unida se plegó no sabemos si sumisa o entusiásticamente a las peticiones de un grupo de meapilas y consintió la atrocidad de que se le dedicara una avenida.

LA ESPERANZA de que hablaba al principio se basa en la de que en un milagroso rasgo de vergüenza, en quienes nunca la conocieron, se decidieran a aprovechar la remodelación del colegio y la calle para higienizar su nombre. Y sin gastar un euro. Bueno, sólo el de la nueva placa. Y para que no digan que sólo soy negativo, ahí va una propuesta perfectamente positiva. Y por si quieren seguir usando nombre de personas relevantes, en lugar de, como yo prefiero cosas o conceptos. A la calle podrían ponerle calle de Vicente Ferrer y al colegio el nombre del arquitecto racionalista antípoda moral del obispo naci(onalcatólico): Azorín Izquierdo. Vana esperanza por supuesto a la vista de lo visto y de que la izmierda cagona andaluza reinante no está dispuesta a sacar adelante el más mínimo proyecto que moleste al señoritismo fascista andaluz. Lo dice hoy mismo Isaac Rosa:

También está enterrando muchas iniciativas que ya estaban en marcha, con años de trabajo detrás, y que con el argumento de que estamos en crisis y que hay otras prioridades, son hoy desatendidas.

Es el caso, por ejemplo, del plan para convertir en ‘lugar de la memoria’ el campo de concentración de Los Merinales, en Dos Hermanas (Sevilla). Me cuenta Cecilio Gordillo, agitador incansable de todo lo que tenga que ver con la dignificación de las víctimas del franquismo, que la Junta de Andalucía se está desentendiendo por completo de sus compromisos, con la excusa de que no hay dinero. Y eso pese a que las actuaciones propuestas no implican gasto.

En ese campo de concentración miles de presos republicanos, en condiciones infrahumanas, construyeron el Canal de Bajo de Guía, que permitió convertir en regadío 80.000 hectáreas de marismas y pastos. De ellas se beneficia hoy colosalmente la Andalucía gobernada desde hace 25 años por los supuestos herederos de los ideales de aquellos con cuyo sudor y con cuyas manos se construyeron. Sin el más mínimo reconocimiento por su parte. Claro que teniendo en cuenta que han fichado como consejera de Obras Públicas a una individua que perteneciendo aún al Partido Comunista, y antes de que la echaran por morosa, fue denunciada en los tribunales por los familiares de los asesinados en Córdoba durante el genocidio franquista por negarse a cumplir la ley que la obligaba como alcaldesa a abrir las fosas donde están aún enterrados, podemos hacernos una idea de cuál es el criterio de selección de gobernantes que prima en la Junta de Andalucía. Y cuáles sus fines.