(del laberinto al treinta)


domingo, 10 de febrero de 2013

Rezos de destrucción masiva (I)

El individuo que hoy traigo a colación publicó hace tiempo un libro titulado Diccionario progre en el que trataba de cachondearse del lenguaje que usan los políticos, pensadores y gente de izquierdas en general. La mejor crítica que puede hacérsele al tal artefacto putrefacto es señalar que fue ardorosamente alabado por nada menos que todo un don Antonio Burgos que casualmente hociquea en la misma cochiquera jornalista. No había ferocidad ni sociológica ni política alguna en su descojono, sino puramente ideológica, una ferocidad amasada con los presupuestos de la ranciedad intelectual y del reaccionarismo narcocatólico.

Hoy nuestro fartusco abecedario ha puesto primorosamente las primeras piedras de una futura obra que pudiera llamarse Fraseología Fartusca, en la que se recogieran las perlas lingüísticas que usa la Carcunda Cristofacha Española en su afán de servir de palanganera tanto a la Gran Puta de Babilonia como al Gran Cabrón Extractor de Beneficios.

El textículo de marras, que ostenta el ingeniosísimo y descacharrante título de A DIOS ROGANDO... Y EN LA MEZQUITA MOLESTANDO le sale a nuestro fartusco directamente del fondo de las negras tripas por pura reacción emética que le produce el hecho de que un juez haya puesto en su sitio el asunto de los jóvenes turistas musulmanes austriacos que fueron sorprendidos rezando en la Mezquita de Córdoba, interpelados y atacados por los guardas de seguridad del obispado primero y por la policía nacional después y detenidos a base de hostias (cristianas) limpias. Absolviendo a los jóvenes y poniendo seriamente en duda la veracidad de las declaraciones de las fornidas fuerzas represivas privadas y públicas, que los acusaron en la denuncia que les interpusieron de haberlos  atacado salvajemente armados con navajas-alfanje pelafruta y con una muleta de minusválido de destrucción masiva. La proverbial perfidia moruna. Tras la sentencia se adivina la acusación de que los represores profesionales mintieron conscientemente para causar grave daño a unos ciudadanos que tal vez cometieran una estupidez pero que se comportaron de una forma absolutamente pacífica.

No recuerdo si nuestro fartusco formó parte de la cuadrilla de columnistas linchadores de musulmanes o de alguna de las bandas de miserables plumillas incendiaros que por los días de los hechos soltaron desde sus medios una zorra con el rabo ardiendo para que prendiera los campos de la convivencia.

Pero independientemente de cualquier otra consideración, incluso del profundísimo chiste  a cuenta del apellido de las Hermanas Hurtado, el premio se le concede a este individuo por su aportación a la Historia del Fartusquismo Columnista Universal por las siguientes frases cargadas de dramatismo peliculero de la factoria Cifesa:

1. Y no venían los mahometanos austríacos pertrechados con acordeones tiroleses (ya podían) sino con modernos alfanjes reminiscencia de los que usaron sus ancestros en las Navas de Tolosa (total para nada: se fueron calentitos).

2. Las naves de la Mezquita y cuantas personas deslizaban sus ojos por los prodigios de nuestro templo, pudieron contemplar el brillo de afilados cuchillos, como si se escenificara de nuevo, más de diez siglos después, al asesinato de los mártires de Córdoba a manos de aquellos musulmanes tan escrupulosos con su fe.

No merece la pena añadir nada más... La fartusquidad de ley se basta y sobra para explicarse ella misma. Y San Google dice que este lumbreras es psicólogo. Y de Lucena. Ya te digo...

3 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Leído el artículo y esta glosa que haces de él. Manuel, cae en sazón el higo de la higuera cuando aprieta la calor, pero no hay manera de erradicar de esta ciudad fartusca, el resabio godo de la intolerancia.

Molón Suave dijo...

Más que fartusquidad, yo le llamaría hijoputez. Pues fartusco es alguien un poco tontorrón y estos de eso tienen poco. Lo que tienen es mala leche a raudales y una hipocresía que se la pisan: tan cristianos como son y no dudan en mentir como bellacos cuando favorece a sus intereses. El caso de los rezadores en la mezquita es paradigmático.

harazem dijo...

Tienes razón, Molón, pero es que acabo de salir de los Ejercicios Espirituales y he hecho propósito de enmierda de controlar el lenguaje...