(del laberinto al treinta)


domingo, 6 de septiembre de 2015

La verdadera y completa historia del niño Aylan

Una de las cosas que tenía en mente visitar cuando estuve en Irán entre octubre y noviembre de 2008 era alguno de los Cementerios de los Mártires con que cada ciudad iraní cuenta. Lo hice finalmente en Isfahan. En él están enterrados con todos los honores un buen puñado de los varios cientos de miles de muchachos militarizados (el número exacto nunca se sabrá pero debió rondar los 500.000, aparte de 200.000 civiles) que murieron en la guerra del Golfo, la primera, la que llevó ese nombre hasta que la intervención directa de los EEUU en la siguiente se lo usurpó. Esa guerra enfrentó a Irán con Iraq, aparentemente por cuestiones fronterizas. También me hubiera gustado ir a presentar mis respetos a las varias decenas de miles de civiles que lucharon contra el sha aliados a los curas-ayatolas y que fueron asesinados a sangre fría y enterrados en cunetas en cuanto éstos se hicieron con el poder, como el gremio suele hacer. Pero ya digo: siguen en la cunetas, un lugar de enterramiento muy frecuente también en la España de 1936-1939. Las tumbas con fotos de chicos muy jóvenes se sucedían interminablemente entre banderas patrióticas y religiosas, custodiadas cada cierta distancia por las fotos de los viejos ayatolas barbados que los condujeron allí. Con la inestimable ayuda de los Estados Unidos de América y su hijodedeputa en la zona, Sadam Hussein.

La historia es ya vieja, pero allí fue donde se desencadenó todo, los barros que trajeron los lodos de muerte y destrucción que arrastran a Europa estos días a cientos de miles de huyentes y las imágenes de cuyos niños ahogados tanto están impresionando a las masas sensibles occidentales que los contemplan en la colección de aparatos electrónicos que poseen y que funcionan con la energía que proviene directamente del resultado positivo para sus gobiernos de esas guerras, que producen muertes, exilio y ahogamiento de niños en sus playas. Un círculo infernal, pero perfecto.

Vázquez Montalbán hablaba por aquellos lejanos primeros 80 de cómo la Revolución Islámica iraní había propinado un durísimo golpe al elaborado sistema estratégico de vigilancia del cortijo medioriental anglo-norteamericano. Según él el Imperio Anglosajón (y sus colonias asociadas europeas) contaba con dos privilegiadas garitas de vigilancia del espacio geográfico con mayores reservas de crudo del planeta: una al este, el Irán del Shah, una vez sometidas a sangre y fuego las ínfulas redencionistas de los ilustrados ciudadanos persas en los 50 (léase como informada fuente el maravilloso Samarcanda de Amin Maaluf) y otra al oeste, Israel, a quien para ello se subvencionaba generosamente y se le concedía impunidad en el genocidio palestino.

Estamos en 1979. La Guerra Fría está a punto de terminar. Y los imperiales, aunque callan, lo saben. El Fin de la Historia, de la que unos años después teorizará sobre un plan en marcha Fukuyama, no puede permitirse reescrituras. Así que siguiendo el viejo manual de urgencia que en Latinoamérica tan buenos resultados le dio siempre el Imperio adoptó un hijodeputa (lo será, pero es “el nuestro”) que le hiciera el trabajo sucio. La Wikipedia se escaquea del asunto que es un primor, pero en aquellos primeros 80 todos los analistas lúcidos e independientes señalaban a los imperiales como directos responsables por incitación del brutal ataque del Irak de Sadam Hussein al Irán del Viejo Cabrón Jomeini. Nunca se sabrá si aquella larga y feroz guerra no se detuvo a tiempo, una vez demostrada la imposibilidad de victoria de ninguna de las dos partes, por la cabezonería del iracundo ayatolah o porque los intereses imperiales (venta de armas, desgaste las dos economías) así lo impusieron.

Lo que vino después ya es más conocido. Además de hijodeputa, resultó tonto y Sadam se dejó engañar con la invitación a cobrar los servicios prestados al Imperio mediante la anexión de Kuwait. Los imperiales habían decidido ya que eran sus tropas las que tenían que controlar directamente el territorio. Si las garitas de alquiler no funcionaban había que montar directamente un cuartel. Las cosas probablemente nos les salieron exactamente como pensaban, pero al menos consiguieron crear la suficiente inestabilidad en toda la región mediante el fabuloso truco de dividir el país por confesiones religiosas que hasta entonces no habían supuesto ningún factor de separación ni social ni política y desatar elaborados memoriales de agravios para reavivar tensiones tribales hacía muchas décadas superadas. Porque como ha defendido Ilya U. Topper las diferencias entre sunnitas y chiítas en el Irak de los 90 ya no existían.

Mientras tanto, Rusia, una vez recobrada de su revolución “burguesa” comenzó a reclamar el sitio que le correspondía en el concierto de los grandes negocios planetarios, ahora de “mejor rollo”, e impuso sus propios ejes que, claro, se anclaban en las viejas amistades de cuando era la Unión Soviética: el baazismo sirio, cuya enemistad con su hermano iraquí, se basó precisamente en esa división de fidelidades. El viejo zorro de Hafez al-Asad, mucho más listo que el bigotudo vecino, siempre se movió con consumada pericia por el piélago estratégico de la zona, pero accedió a ser parte de ese eje (llegó a llamarse del Mal por la propaganda imperial), Rusia –Siria (con parada en la Hezbollah libanesa) –Irán mientras jugaba a las peleíllas con Israel tan en broma que fue recompensado con el protectorado de Líbano.

Y para complicar el tablero aparece China, que en 20 años casi se come el mundo de tres bocados, si no fuera porque la prudencia confuciana les ha enseñado el arte de la sensatez de esperar a que las frutas maduren para cogerlas. Ahí está, sin que nadie la meta en el lío de Oriente Medio. Pero estar, está, porque ahí está bajo su suelo el futuro de su crecimiento y probablemente dominio del planeta.

Y en esas estábamos cuando en Túnez de desató la primera primavera árabe de las satrapías del Imperio al que pilló completamente despistado. No había caído en que, aparte de sus lacayos y sus frankensteins de laboratorio, amigos y enemigos, existían en ellas otros seres que sólo pretendían participar de los beneficios de la Ilustración que un día alumbrara occidente y que había permitido unas elevadas cotas de libertades individuales y sociales que a ellos les estaban sistemáticamente negadas. Unos súbditos que denunciaban los dobles raseros basados en una concepción orientalista, la cara más consumible del colonialismo, que los supuestos adalides de las libertades públicas y privadas de occidente les aplicaban manteniendo convenientemente en sus estados crueles sátrapas que los machacaban con el único fin de no tener que compartir sus beneficios con quienes no habían sido diseñados estratégicamente para disfrutarlos, porque su única misión en el tablero de juego era proveerles sumisamente de los bienes de consumo que les permitían las condiciones de bienestar necesarias para ello.

Cada día se va diluyendo más el conocimiento del origen de la tragedia siria. Ya pocos recuerdan cómo fueron colectivos, que habían seguido evoluciones de otras primaveras como la tunecina o la egipcia, unas veces organizados y otras veces espontáneos de sirios que estaban hartos de una de las dictaduras más feroces de la zona, una dictadura corrupta y cruel que mantenía el orden y la paz social mediante una represión brutal, basada en la tortura sistemática de opositores y el control de todos los cauces de expresión. Y que se levantaron. Verdaderamente hartos. Había musulmanes de todas las variantes (sunnitas, chiitas y alauitas) y cristianos. Gente en general no más religiosa que la población media española y que llevaban conviviendo sin problemas desde hace cientos de años. Esperaban, ilusos, ayuda de los autollamados demócratas europeos y americanos. NO RECIBIERON ABSOLUTAMENTE NINGUNA. No es cierto que se armaran milicias rebeldes laicas. Las armas con que contaron en esos primeros meses fueron fruto de la deserción más o menos organizada de parte del ejército regular.

Todo ello ha sido borrado por la imagen de los islamistas salvajes que degüellan a cientos de personas y que dinamitan templos romanos protegidos por la UNESCO y que -éstos sí- fueron rápidamente armados por occidente, vía interpuesta de las satrapías del Golfo que las financiaron, con el único fin de crear el caos, desmembrar el país como ya hicieron con Irak y romper la espina dorsal de la línea Rusia -Siria- Irán. Ya lo hicieron en la Afghanistan socialista cuando la CIA inventó el yihadismo contemporáneo para joder a la Unión Soviética dinamitando el primer gobierno que consagró la igualdad de hombres y mujeres y trató de crear una sociedad nueva mediante la educación universal, gratuita y laica de la historia de los países de mayoría musulmana. Nunca será suficientemente valorado el carácter tragicómico de la guiñolesca venganza de la historia que supuso el que la creación artesanal de unas brigadillas de fanatizados pirados saudíes con turbante, financiada con dólares impresos con el careto de los padres de la democracia americana con el fin de tocar los cojones a la Unión Soviética reventando las orugas de sus tanques en los desiertos asiáticos, fuera el germen del comando que volara años después el gemelo símbolo del poderío financiero imperial norteamericano.

Detrás de todo lo que estamos viendo en nuestras pantallas en los últimos días, detrás de lo que lo antecede y que cuenta lúcidamente en un post Leila Nachawati están los intereses de EE.UU., Inglaterra, las Europas continentales, Rusia y China que codician las enormes fuentes de petroleo iraníes y más domésticamente Israel que se libra de un viejo enemigo y usa el río revuelto de la zona para seguir pescando tierras palestinas y Turquía que se libra de un potente competidor en el predominio en la zona como es Siria y de paso masacra a los kurdos, su gran obsesión.

Queden para otro día otras historias "secuelares"... La del papel de Alemania (Alimaña la llama alguien por ahí). Su extraño por disímil comportamiento respecto a Grecia y a otras tragedias humanitarias. El papel de la necesidad de un par de millones o tres de nuevos productores de fuerza de trabajo en los próximos 20 años si se pretende que Europa siga siendo lo que es por más tiempo... La casualidad de que los sirios sean clases medias aproximadamente ilustradas y no negros criados en chozas...como los que pretendían entrar por Ceuta y Melilla... o por Sicilia desde Libia...

6 comentarios:

ben dijo...

No está mal,no está mal.Todo lo que dices,lo hemos vivido los de 60 para adelante.
Está claro lo de petroleo-inestabilidad en la zona,me ha gustado mucho lo de los intereses
de USA y la de los emergentes Rusia y China,que ahora está sufriendo de una crisis de empacho
de tanto como quiere comer.
Sólo un cosa,de la historia pasada y vivida,Líbano era una colonia de Siria y no de Irán,si
mal no recuerdo.Es curioso,tenía un compañero profe de instituto,que era sirio,pero con mucho
tiempo en España,que no se podía hablar delante de él de Israel,de lo bueno que sería que se
entendieran el mundo árabe e Israel.Nada,aquella buena persona,se salía de quicio y nos contaba la historia y los derechos.Pienso en él y lo que debe estar pasando,pero pienso tam
bién que nunca pensaría que el desastre no vino de su enemigo directo que él creía era Israel,
sino de otras consecuencias e intereses,en las cuales claro está también Israel,pero menos.
Saludos.

harazem dijo...

Me alegro que te haya gustado, ben. Pero igual has leído mal. Precisamente lo que digo es que se premió a Siria (Hafez al-Assad) con el protectorado de Líbano, un país que siempre consideró parte de su territorio, por su ambigüedad en todos los asuntos de la región.

Lansky dijo...

Enhorabuena, Manuel, con leves matices que no creo vengan al caso, estoy absolutamente de acuerdo con tu relato (excluyo loas sin matices a la vieja URSS) que evidencia la interesada desmemoria de lo que (no hace tanto) ha venido sucediendo y de la manipulación informativa. “Informarse cuesta” es el lema de Le Monde Diplomatique, así que desinformar es sencillo, dominando los medios de masas de comunicación por grandes grupos de intereses, y consecuentemente creerse “informado” meramente por leer la prensa o ver la tele es sencillamente una ingenuidad, hay que esforzarse mucho más. La división orquestada entre las diversas ramas del islam y el resto de religiones de Oriente Próximo es una estrategia repetida a lo largo de la historia colonial —así los belgas en el Congo, con la artificiosa entre tutsis (watutsis en plural, los de Las minas del rey Salomón de nuestra infancia novelera) y hutus—, que luego el tiro te salga por la culata es también frecuente, porque a la inversa de lo que afirma el vocero Fukuyama, la historia no sólo no se acaba sino que solo es predecible cuando ha pasado. Desgraciadamente, tan diplomacia (y tan política) es la que soluciona problemas como la que los crea por intereses de parte. Pesimista de la inteligencia, aunque optimista de la voluntad, la prensa me demuestra diariamente que tanto en política exterior como en interior, dominan y triunfan este último tipo de políticos, los que se llenan la boca de valores (libertad, democracia, etc.) pero defienden y son manejados por intereses. Pero la historia ni ha acabado ni es ineludible, no se rige por principios de la física como la gravedad, así que (optimismo de la voluntad) otro mundo es posible, aunque difícil.

La anécdota del niño Aylan, como cuento en el último post de mi blog, es la cara de la sensiblería. La otra cara de esa misma actitud es la indiferencia.

marta raqassa dijo...

Me atrevo a citar también los apaños post Primera Guerra Mundial, el reparto que de los territorios del Imperio Otomano se hicieron entre la Gran Bretaña y Francia, la malvada otorgación de poder ejecutivo a las comunidades religiosas y el desprecio por las gentes de la montaña (Líbano y Anti Libano).
Ya más cercano en el tiempo el distinto éxito de la creación de dos estados (Israel y la gran Siria), la presencia de Nasser y el papel de la monarquía jordana en la situación palestina, la tremenda fuga de capitales sirios una vez que el Baaz entra a gobernar Siria (invertidos en Líbano, principalmente)
Creo que me dejo cosas en el tintero

Lisístrata dijo...

Precisamente hablaba el otro día con mi amiga Puri del desalojo de paises enteros para tener legión de esclavos y esclavas en la puta Europa a disposición de los magnates (mangantes de nivel) en sus catillosfeudales-bunker y de paso saquear las riquezas de los países que arrasan, todo aprovechable.

Comparto

Anónimo dijo...

Sr. Harazem; permítame que le felicite por sus escritos. Descubrí su blog por casualidad buscando historias de la tierra que vió nacer a mis padres, y me encontré con este impresionante dechado de datos, historias, y perfecta escritura y sincronización del lenguaje. Domina Vd. el castellano, y utiliza las palabras, de una forma tal, que embelesan al leerlas.
A partir de ahora, me tendrá como uno de sus más fieles lectores y seguidores, que supongo serán muchos. La luz de sus escritos deslumbra, y las estrellas asoman por entre el firmamento de su sapiencia.
Cómo me gustaría, al menos, poder redactar, la mitad de lo bien que Vd. lo hace. Reciba un fuerte abrazo de éste su más humilde servidor.

Pedro Figueroa
Ponferrada (León)