(del laberinto al treinta)


domingo, 8 de noviembre de 2015

ALGARABÍA

Me dice el contador de post que el último que colgué hacía el 999. Yo nunca he sido muy aficionado a las conmemoraciones por cifras redondas referidas a mi vida ni a mis escritos y de hecho no he reparado nunca en si este blog de mis entretenimientos y berrinches cumplía uno, cinco o diez años. Compruebo hoy que estoy un poco de oferta que esos diez años de blog se cumplieron a principios de este años, concretamente el 12/01/2015 y ni me había enterado. En fin que por una vez y sin que sirva de precedente para celebrar esos 1000 posts he recuperado un cuento que escribí en los años 80 (en la mili e imagino que en el mismo estado de gracia alcalóidica con la que pude soportar aquel infierno), que presenté a un concurso que organizaba el Juan XXIII (Premio Kabila de cuentos) y que gané sorpresivamente. A alguien del periódico La Voz de Córdoba, aquel proyecto de prensa libre que se cargaron miserablemente los felipegonzalezistas del PsoE para eliminar los testigos incómodos de su traición a sus principios, a sus muertos y a la decencia política, le gustó el cuento y lo publicó. Años después nos conocimos. Gracias, M.S.

También hace unos días mi amigo B.O. me dijo que estaba trabajando en temas de sufismo andalusi. Le hablé del cuento y me lo pidió. Lo he buscado en el fondo de mis cajones y lo he encontrado. Así que se lo paso por aquí y lo hago público.

Por último no creo que haga falta advertir que la firma no es la original. El amigo Harazem no existía aún. Es la única falsificación que me he permitido. Lo demás está recompuesto para poder colgarlo pero es el original. Si a alguien le gusta y lo disfruta me daré por pagado. De nuevo, que el premio del concurso fue un puñado de simpatiquísimos miles de pesetas...

2 comentarios:

Miroslav Panciutti dijo...

Excelente post para celebrar que has llegado a mil. Me ha gustado mucho el cuento. Lo confirmo tras acabar de leerlo, pero merece releerse, con atención, con reflexión. Felicidades.

harazem dijo...

Pues muchas gracias, Miroslav, ya sabes que valoro mucho tus valoraciones. Se trata de una obrita de juventud que me salió casi sola en un aciago tiempo de secuestro físico, mental y moral para poder sobrevivir en el cuartel estudiaba la vida y obra de Ibn Masarra.