(del laberinto al treinta)


miércoles, 2 de marzo de 2005

Respuesta a P

Aunque se trata de una contestación a un comentario que se me ha hecho la última anotación me ha petado colocarla también aquí. Y eso que hoy no me tocaba Papa.Amigo/a P: Has acertado plenamente en lo de la elección de la foto, Fue la mala leche la que me hizo elegirla. Tu perspicacia ha quedado plenamente demostrada. Yo hice una nítida declaración de intenciones. Trataré de hacerles el mayor daño posible con las armas de la inteligencia, aunque soy consciente de que supongo la picada de una pulga en el ijar de un elefante africano. Ellos no cejan un minuto de hacer lo mismo conmigo y con los que no comulgamos con sus hostias. Y ahora tenemos suerte: antes nos quemaban por nuestras ideas o nos denunciaban a los falangistas para que nos fusilasen. Por otra parte no suelo hacer discriminaciones entre tiranos moribundos y tiranos en plenas facultades. Son lo que son. Pinochet, Franco... Son sus actos y sus doctrinas las que me sacan de quicio. En cuanto a sus cuerpos, sí: me da repelús la obscena exhibición de decrepitud a que se somete o lo someten al pobre anciano, en cuanto a ser humano digno de respeto como tal ser humano, pero desde luego parece que esa obscenidad entra dentro de las propias referencias doctrinales que propugnan. Por supuesto que sé que el Opus Dei, esa especie de infección maligna y tentacular de ignoto poder real, que hay quien sospecha que lo sustenta efectivamente dentro del Vaticano y a quien este Papa ha concedido, en pago a su nombramiento y a sus posteriores servicios, regalos y privilegios innumerables, anda con el culo entre dos manos para impedir que ni un ápice de ese poder vaya a otras manos que no sean las suyas. Pero no era de eso de lo que yo trataba. Sino de la persona que fue elegida por ellos, y que han sido sus pilares, y que por muy moribunda que esté no ceja en su empeño de extender por el mundo el oscurantismo. De su talante y de su sinrazón. Si quieres otro día hablamos de cristianos y cristianismo.Un saludo



Comentarios
Una imagen vale más que mil palabras, y si a esas imágenes va unido un excelente guión podemos estar ante un vehículo muy potente y efectivo de vivisección social. Hace cierto tiempo que te leo Harazem y no estoy para nada de acuerdo con “P” en eso de que te pases al yoga como remedio para controlar tus secreciones pancreáticas. Te voy conociendo poco a poco y creo saber exactamente que es lo que necesitas para regular esa bilis. Tu medicina se llama Álvarez Rabo. Si lo lees acabarás agradeciéndomelo y tu salud mejorará, créeme. Te haré una breve descripción de sus señas de identidad: bajo el seudónimo de Álvarez Rabo se esconde todo un filósofo entre nihilista y epicúreo abocado a vender zapatillas de deporte en un Corte Inglés (igual que el subcomandante Marcos antes de decidir cubrirse con un pasamontañas) y que expresa mediante el recurso del cómic toda su irreverente y cáustica sátira social, en la que gusta mezclar siempre tres elementos: política, religión y sexo. Creo además, por la sorna que destilas en muchos temas, que tenéis muchos puntos en común: Rabo es ateo, y como parece que tú eres de Córdoba te diré que además de ateo Rabo es un declarado anti Alonso Manrique; como tu erudición no deja de sorprenderme no voy a caer en la desconsideración de explicarte quien era el susodicho. Rabo, aunque es antimonárquico, se declara Elenista y Marichalarista; cuando ve la familia real al completo siempre le recuerda al magistral retrato que hizo Goya de La familia de Carlos IV. Políticamente, parece que rabo ha ido evolucionando, siempre dentro de un camino progresista de izquierdas, hacia una postura marxista-nihilista, si es que eso puede darse. Algo que no comparto con él es su empeño en no votar, pues le parece un síntoma de incultura, de estupidez o de hijoputismo. En fin… su humor me encanta, él lo define como ácido, comprometido, positivista y muy crítico consigo mismo; algo muy necesario para soportar la enorme levedad de nuestro ser.Como te decía, Harazem, las imágenes del Papa que Rabo plasma en algunas de sus historietas (“Mamada satánica”, en No puedo dar más, ediciones La Cúpula, 1998; “Papa mising” y “Sueño papal”, en Historias raberas) son imágenes menos públicas que las que muestras en tu bitácora, son historias de situaciones cotidianas en la vida de todo bicho célibe por las que necesariamente se tiene que pasar. Algunas de sus historietas en las que emerge su anticlericalismo más radical son: “Ateo de veras”, “Auto traición” y “El curilla cantor: cómic de investigación” (en Hombres alterados); “Educación sexual”, “Curso prematrimonial”, “Racismo infantil”, “Sed de Dios” y “Victoria del Partido Pustular”, como él llama al PP, (en No puedo dar más). El Opus, por supuesto, no se libra de su escalpelo. La relación de Álvarez Rabo con la secta PUS, como él la llama, se remonta a su infancia: estudió en un colegio del Opus donde fue objeto de tocamientos, como repetidamente ha señalado. En sus historietas son muy frecuentes las mordaces e irreverentes sátiras para con esta secta que en una entrevista describió -y cito sus palabras exactas- como: “Secta antivida… Estos negros y perturbados individuos son capaces de trepar por los cristales y acabar logrando sus objetivos. La fuerza de su mal reside en la capacidad de negarse el gozo físico de una manera sumamente hipócrita y farisea. Yo los esterilizaría a todos sin el menor cargo de conciencia y con el convencimiento de que estaría haciendo un bien a la sociedad. Así no transmitirían su ponzoña ideológica a sus pobres descendientes”. Entre sus historietas sobre el PUS: “El vicio más natural”, “Todo por el saber” y “El padre Otxotorena: pequeño hijo de puta” (en Últimas chupadas, ediciones La Cúpula, 2004); “El peligro negro” y “Perversión sexual” (en No puedo dar más). En “El peligro negro” (No puedo dar más, Ediciones La Cúpula, 1998) Rabo expone con diáfana claridad el mecanismo de funcionamiento de esta peligrosa secta.Querido Harazem, como parece que te gusta mucho Savater, y no me refiero a Leticia (que sé que también) sino a Fernando, te recomiendo que leas Sabor a Rabo, no es uno de mis álbumes preferidos pero el prólogo es de Savater (Fernando). Y como me consta que esta bitácora es leída cada vez más por gente de mucho ingenio y razón les animo a que lean La metamorfosis, no la de Kafka sino la de Álvarez Rabo (Edicions de Ponent, 2003), su obra cumbre, mucho más kafkiana que la de Kafka. Su grafismo y texto es de lo más minimalista que he leído, pero su sensibilidad e inteligencia es sencillamente brutal. Algunos críticos han visto en esta obra el mundo de dos grandes filósofos de nuestro tiempo como Michel Foucault y Gilles Deleuze. Espero, Harazem y demás lectores, haberos descubierto un nuevo universo. ¡Adentraos en la obra de este grandísimo creador que puede hacer suyas las palabras de Oscar Wilde: “Comprendo demasiado bien que hemos nacido en un tiempo en que sólo los torpes son tratados con seriedad y vivo presa del terror de NO ser incomprendido”!.Un beso y que esos fluidos biliares se transformen en seminales por obra y gracia de Álvarez Rabo.C.Z.
C.Z — 03-03-2005 01:22:55
Bueno, agradecido por los cumplidos y anonadado por el despliegue publicitario (y por lo demás, erudito) que haces de la obra de Álvarez Rabo. La verdad es que había visto algunas cosas suyas en antiguos El Víbora, que seguí durante un tiempo, pero no recordaba a su autor. Prometo corregir esta laguna imperdonable y hacerme con algunas de las obras que recomiendas. Yo nunca fui muy aficionado a los tebeos, nunca acabé de pillarles el punto (tal vez porque de chico ya fui un niño raro y siempre preferí los libros), por más que buenos amigos míos y de criterios sólidos intentaran llevarme por la buena senda desplegando exégesis e intentando prolijas hermenéuticas de su lenguaje. Reconozco que es una tara mía, como esos buenos comedores a los que no les gusta el curry o esos diletantes que no aprecian el flamenco. Aunque he de reconocer que los tebeos tremendistas tipo El Víbora y El Jueves siempre me gustaron. Así que no tendré que hacer ningún sobresfuerzo.Lo que sí me ha dejado intrigado ha sido la referencia que haces a Alonso Manrique, que supongo que no debe ser otro que el obispo de Córdoba que decidió comenzar las obras de la catedral destrozando el centro de la mezquita con la oposición del ayuntamiento al que tuvo que reducir con la amenaza de la excomunión... Porque es, pese a mi falsamente atribuída erudición, el único que conozco. Pero fue una cita tan traída por los pelos... No sé que tendrá que ver con tu nihilista escribidor. En fin, que me alegro que te sean sugestivos mis posts.Un saludo
harazem — 05-03-2005 10:36:15