(del laberinto al treinta)


martes, 1 de septiembre de 2009

Ruiz-Jiménez: el fascista inmaculado

En este vesánico país aún se sigue fusilando rojos. De hecho nunca se ha dejado de fusilarlos. Tras la muerte del Sapo Iscariote ( y ladrón de la silla del juez) se sumaron a los pelotones buena parte de los herederos de las antiguas víctimas. Ya no usaban fusiles falangistas o directamente militares sino las balas del insulto a la memoria de las víctimas. Los socialistas (perdón, los jerarcas del PSOE) se sumaron a partir del 82 a la extinción del recuerdo de los terribles hechos con un entusiasmo que no pusieron para defender la escuela pública o la racionalidad democrática. Una de las balas más certeras que atravesaron el corazón de la memoria del crimen fue la elección de un ministro de Franco como Defensor del Pueblo. ¡¡¡Ministro de Franco!!! ¡¡¡Defensor del Pueblo!!! A alguien que fue activo colaborador con banda armada, la banda armada que secuestró a punta de pistola los derechos humanos, civiles y políticos de todo un país por 40 años, sin haber dado jamás muestras claras de arrepentimiento ni público ni privado. ¿A quién en la Alemania de los años 70 se le hubiera ocurrido soltar a Rudolph Hess para nombrarlo Director General de Hospicios?

Cuando apenas habían pasado 10 años de la consolidación de unos de los regímenes más crueles de la Historia de Europa, una dictadura equivalente éticamente a la nazi alemana, que se asentaba sobre un genocidio de oponentes políticos sin precedentes en el continente, (aunque sí en España varios siglos antes (Inquisición)), el sanguinario espadón nombró ministro a Joaquín Ruiz-Jiménez, un jurista ultracatólico que aceptó sin pestañear ni renegar de ni uno solo de los principios del movimiento fascista que había llenado y seguía llenando de horror y sangre al país. Dobló el espinazo y se cubrió de ignominia. Unos años más tarde se distanció prudentemente de la política del dictador y se preparó el camino hacia las previsibles nuevas circunstancias políticas que tarde o temprano llegarían. Como católico con mano en el Vaticano probablemente por intervención del Espíritu Santo. Se volvió de la noche a la mañana demócrata. Todo el mundo sabe que pasar de redomado fascista a demócrata de toda la vida sólo ocurre por intermediación del Sacro Palomo. Así que tocó demócrata. Cristiano, eso sí, que es la forma equivalente al islamismo dentro del occidente europeo, pero nadie lo dice. Y de izquierdas, o al menos así tildó al partido que fundaría tras pasar sin escrúpulos por un gobierno que los prohibía terminantemente y encarcelaba y asesinaba a quien militara en alguno. Evolución le llaman a eso. Exactamente la misma milagrosa que ha sufrido el una vez ominoso nombre del régimen franquista: de dictadura sangrienta a el régimen anterior. Nunca se arrepintió de haber mandado mucho sobre la sangre de varios cientos de miles de ciudadanos españoles. De haber doblado tantas veces su flexible espinazo ante el sátrapa sin alma. Sólo evolucionó. Como evolucionaron tantos insignes catedráticos que ocuparon aún con los correajes falangistas las plazas de sus profesores o colegas en cuyos asesinatos colaboraron de palabra, obra y omisión.

Este país es un país extraño. En Alemania se formó recientemente un follón enorme tras confesar Gunter Grass que había pertenecido con 16 años a las SS. Y en Chile y Argentina los colaboradores, con las manos más o menos manchadas de sangre, de las dictaduras que han padecido están fuera de la consideración moral de los ciudadanos. Son considerados desalmados y son juzgados y condenados. Aquí, a los genocidas y sus cómplices la Transacción les lavó las manos de la sangre de los rojos asesinados y los santificó como evolucionados demócratas. Y además como son católicos, tienen el perdón del Dictador Celestial asegurado. Pemán, cuyo intento de beatificación democrática tuve que denunciar no hace mucho, Samaranch, Laín, Aranguren, Cela, Ridruejo, Torrente Ballester, Luis Rosales, Fraga... Como dijo Javier Marías, ante algunas voces que pedían comprensión porque fueron hijos de su tiempo : Todos tuvieron la oportunidad de ser o no ser miserables. No todos lo fueron y sufrieron por ello. Mientras los cadáveres siguen en las cunetas y la justicia internacional acusa al gobierno español de dejar impunes a sus asesinos.

Por eso es increíble que algunos individuos que podrían callar sigan hablando, sigan jodiendo, balaceando la razón y la decencia ensalzando a esos desalmados. Podrían disimular, contarlo en privado y a otra cosa. Pero sienten la necesidad de mostrar la impunidad del desatino. Sienten que deben seguir apuñalando el corazón de la República y de todo lo que significó. Hoy le ha tocado, con motivo de la entrega de la cuchara a su dios del político (ex)fascista, a alguien de quien no se esperaba dislate semejante: el Defensor de la Ciudadanía de Córdoba, Francisco García-Calabrés. Podía haber guardado un prudente silencio, haber dejado pasar piadosamente la muerte del correoso fascista rehabilitado, milagrosamente renacido después en demócrata sin mácula (como la luz atraviesa el cristal), y seguir disfrutando del rédito que algunas de sus actuaciones le han granjeado, pero le ha podido su clase, su posición, su deber de sacar a orear de vez en cuando el hediondo fraude de la reconciliación de las dos Españas y ha pergeñado un monumento a la mentira y a la crueldad, indignas del cargo que ostenta y de la racionalidad democrática que se le supone. No lo comento. Su lectura directa basta.

Descanse en paz.

11 comentarios:

Lisístrata dijo...

Siempre aprendo a través de todo lo q sabes, asi q si te digo, maestro, no te enfades, es con todo cariño porq me siento alumna cada vez q te leo.

una vez más gracias, maestro.

Isaak Asino dijo...

Manuel, ya sabes que tenemos la derecha más inteligente del orbe. Han sabido dar la vuelta a la tortilla desde el primer instante, de forma que hablar de república en este pais es considerado hortera y desfasado, cosa de rojetes viejarrucos con gorra a lo Alberti.

Por éso, nunca saldremos de un ladrillo, valga la redundancia. Ni tendremos una democracia medianamente honesta. Por ello se sigue hablando de guerra civil y alzamiento nacional en lugar de golpe de estado. Nadie se refiere al episodio como golpe de estado.

Maldita la hora que en se les dio la excusa al quemar una p*t* iglesia o asesinar un cura, y que siguen utilizando hoy en día.

Y sus herederos directos siguen boicoteando hoy día la sociedad y sus instituciones, día a día, sin prisas, minando con sus silencios y abstenciones la esperanza de los perdedores y sus herederos.

Empecinadamente, callan cuando se trata de condenar el franquismo, dejando clara, por omisión, cuál es su parecer al respecto. Después, ponen cínicamente la mano a fin de mes para llevarse a la buchaca los 5 o 6 mil euros de las arcas del estado democrático, que les repugna.

Vale, ya sé que si quiero escribir una entrada, tengo mi propio blog, pero es que me he liado... y cabreado... ;-DDD

Un abrazo.

Lansky dijo...

En líneas generales estoy de acuerdo contigo, amigo Harazem, como supongo que sabes. Sin embargo, noto en este post cierta ausencia de matices. El finado fue ministro del dictador, sí, colaboró pues con el régimen, luego se desmarcó, ¿cálculo clarividente? No estoy tan seguro. De hecho, la historia de los falangistas arrepentidos (o de los fascitas 'evolucionando' a demócratas) es fascinante y en absoluto monolítica; está el caso de un Dionisio Ridruejo que manda a tomar por culo el tinglado franquista en plena inmediata posguerra y sufre las consecuencias, incluidas cárcel y extrañamiento, o el caso del oportunista Laín Entralgo (uno de esos cátedros que mencionas que se benefician de los "huecos" de sus colegas depurados) que espera a que Franco lleve muerto un par de décadas para decir que...lo siente (pedazo de cabrón) El meapilas de Ruiz Giménez, que nunca fue santo de mi devoción, creo que ocupa una tibia (como era él, o quizá un pez frío) posición intermedia, pues si bien es cierto todo lo que de él dices, también lo es que fundó una revista como Cuadernos para el Diálogo, con el dictador vivo, que era un intento de tímida apertura y que yo y otros leíamos (aunque preferíamos la más combativa y menos cauta Triunfo) y que acogió los primeros escritos con otra firma de este que subscribe En fin, la vida tiene sus claroscuros y yo nunca le oí a este cristiano pedir perdón por su colaboración con el sangriento régimen, aunque sí hablaba de 'errores'

Un abrazo

harazem dijo...

Claro que sí, Lansky, que he omitido algunas de las escasas cosas que se le podrían agradecer al cristofascista finado, de la que no es la menor la fundación de los Cu(ad)ernos, que yo también leía como complemento a Triunfo, pero es que yo no hacía una necrológica, sino la denuncia de un intento de beatificación sin paliativos por parte de un poder público al que se le supone ecuanimidad e independencia (un Defensor de la Ciudadanía) de alguien que en un país normal (ninguno lo es, pero algunos se acercan más que otros al ideal democrático) e independientemente de sus evoluciones piruetescas posteriores habría sido considerado un apestado moral como un auténtico colaborador con banda armada de facinerosos que fue, un sostenedor muy importante durante muchos, muchos años (y no con 16 como el pobre Günter) de un régimen criminal sustentado sobre un monstruoso genocidio, un auténtico hijo de... su tiempo.

Y sí, es fascinante la historia de los fascistas transmutados, unos más inmaculadamente que otros, en demócratas de toda la vida. Pero ninguno pidió perdón, ni hizo acto de contrición. Ridruejo tampoco. Marías e Isaac Rosa llevan años denunciándolo.

Por otra parte ocurre que auténticos criminales con muchos muertos inocentes a sus espaldas son considerados héroes en sus países, caso de Israel, pero es entendible que eso sea así porque sus asesinatos beneficiaron a los que los hoy los mantienen en los altares de la patria. Pero lo de este país es de un cretinismo supino. Son los herederos de las víctimas, socialistas y en muchos casos excomunistas o gente por ellos nombrados para cargos de responsablilidad, los que sistemáticamente de dedican a salvar de la ignominia a los que masacraron a sus conmilitantes y fueron responsables de la ruina física y moral de este país mientras mantienen a los asesinados en las cunetas y bloquean sistemáticamente la justicia que se reclama.

Lansky dijo...

Vale, de acuerdo, con una salvedad. Ya había oído a Rosa y Marías decirlo, pero puedo afirmar que Ridruejo SÍ pidió perdón, no hay más que leer sus memorias, incluso se llama a sí mismo imbécil, y no como otros falangistas porque Franco hubiera traicionado (menos mal) la supuesta revolución pendiente de los fascistas, sino por pensar lo que pensaba entonces.

harazem dijo...

Pues si es así, Lansky, y no lo dudo, retiro lo dicho sobre Ridruejo. No me he leído sus memorias. Me fié de mis informadores. No las leí sólo por falta de tiempo, aunque tal vez debería haberlo hecho hace años.

Juan dijo...

Tienes todo el estilo de Jimenez Losantos, enhorabuena!!

Anónimo dijo...

Pues vaya con quién te comparan, madre mía.
Bueno niño, necesito otra aclaración sobre Córdoba, pero xfa mandamelo al mail: onenodetaung@gmail.com
Quiero saber si al entrar en medina Azahara registran los bolsos o los escanean,no llevaré nada malo,pero necesito saberlo, es para una última voluntad.No tengo tu correo, siento tener que preguntarte aquí.
Gracias por tu comentario en el blog.
y sigue con tu línea de libertad y sin cortapisas, un abrazo desde la otra punta hispana.Para disimular pongo anónimo, pero tu sabes quien escribe,con morriña, saudade y agarimo de Córdoba

Lansky dijo...

Juan:

El estilo Jiménez Losantos: insidia, rencor, manipulación de la verdad, maximalismo, revanchismo, doble rasero y doble moral. Básicamente echar gasolina al fuego

El estilo harazem: honestidad, afán de justicia, denuncia, deseos de reparación, matiz. Básicamente: mostrar el fuego antes de apagarlo.

harazem dijo...

Gracias, Lansky. Juan debe referirse al tono más que al estilo. Realmente el post me ha salido muy crispado, cosa que me ocurre con temas que me indignan sobremanera como éste de la beatificación por parte de supuestos progresistas de ciertos personajes que los hubieran fusilado sin pestañear en su momento.

Lisístrata dijo...

Nada crispado, demasiado contenido para lo q mereciera q se dijese.
Estoy con Lansky, sus paralelismo diferenciador entre ese personajillo y tú ha sido impecable.Y no es peloteo, ni pa uno ni pa otro, sé q no me vais a nombrar heredera universal de todas formas. jejeje
Un abrazo a los q andan por aquí y se lo merecen. >:0]