(del laberinto al treinta)


domingo, 20 de marzo de 2011

EL MAUSOLEO DE AGUILARNASO


Mausolo fue un rey de Caria que se mandó construir en Halicarnaso una fabulosa tumba para pervivir tras su muerte en la memoria de los hombres. Una desproporcionada obra que se convirtió en una de las Siete Maravillas de la Antigüedad: el Mausoleo de Halicarnaso. Desde entonces a las tumbas fastuosas se las llama mausoleos. Los considerados grandes gobernantes, ninguna mujer por cierto, desde la antigüedad trataron de emular al rey anatólico gastando enormes sumas de dinero procedente de la explotación del esfuerzo productivo popular para erigir mausoleos que perpetuaran sus memorias hasta la eternidad. Las pirámides egipcias fueron su más exagerada representación. Los últimos ejemplos fueron el de Burghiba en Monastir (Túnez) y el de Jomeini en Teheran. Hoy en día y en los países democráticos la pulsión egotista entre los mandamases, cualquiera que sea su real importancia, sigue siendo la misma, pero la forma en que la desarrollan ha cambiado ligeramente. Incluso ha cambiado el hecho de que algunas mujeres se han subido al carro de su autoglorificación, usando un dinero, enormes sumas de dinero, de la misma procedencia que el que usaban los antiguos. El método moderno consiste en mandar construir faraónicas obras públicas o edificios emblemáticos que nadie necesita y que nadie pide con la única finalidad de que aparezcan sus nombres en placas de mármol o de bronce en lugar bien visible para quedar inmortalizados en la que suponen infinita posteridad.



Mausoleo de Fraguicarnaso

El Mausoleo de Fraguicarnaso



Hace unos días tuve ocasión de contemplar un caso reciente. En Santiago de Compostela se viene construyendo desde hace años un enorme sarcófago que glorifica la memoria del que fuera ministro de una sangrienta dictadura, transmutado posteriormente en enjabonado político transicional y convertido finalmente, antes de su definitiva jubilación, en presidente de la comunidad gallega: Manuel Fraga Iribarne. El descomunal sarcófago, que recibe el nombre de Cidade da Cultura de Galicia, pero que yo he bautizado como el MAUSOLEO DE FRAGUICARNASO, es una obra megalómana de magnitudes colosales, que se erige en un monte en competencia descarada y ofensiva con la ciudad histórica cercana, de la que su autor, el americano Peter Eisenman propone como deconstrucción simbólica, y de su misma extensión (148.000 metros cuadrados) que lleva invertidos más de 400 millones de euros, sin que las obras hayan llegado ni siquiera al ecuador, y cuyo coste de mantenimiento es de 50 millones de euros anuales. Y sin que exista una idea clara de cómo se llenará de contenidos y para qué exactamente servirá. Y mientras la cultura de verdad, la de la educación pública, la de las redes de creación artística y la de su fomento en los barrios y pueblos absolutamente en pañales.


La Implementaora

La Implementaora


Las modalidades que el faraonismo mausoléico ha adoptado en Córdoba han sido variadas (un centro de congresos emblemáticamente fantasmagórico, un avión cultural fantasmagóricamente emblemático...), pero sobre todo donde ha cuajado ha sido en el campo de las infraestructuras viarias y su beneficiaria, doña Rosa Joaquina Aguilar Rivero, exalcaldiosa de Córdoba, exconsejera de la Junta de Andalucía, actual ministra de Medio Ambiente y posible futura papisa si continúa con su meteórica carrera. En ese caso final obtendría la gloria de contar en las entrañas del Vaticano con un mausoleo inigualable donde se conservaría en la salmuera de la fama eterna su memoria, pero por si acaso se le tuercen los planes, en los escasos meses en que tras su roedora huída de su formación política y la deserción de sus deberes de regidora electa, la tránsfuga fue consejera de Infraestructuras de la Junta, se empeñó en diseñarse uno a medida. Así que dejó mandado que se construyera una faraónica obra a su voluntad debida consistente en unir mediante una autovía embutida en el terreno las autovías periféricas ya existentes de Córdoba. Tres kilómetros atravesando zonas urbanas muy delicadas de las faldas de la sierra y con altísima probabilidad de arrasar restos arqueológicos: la Ronda Norte. Mi amigo Pedro Pérez, del colectivo A PATA ha estudiado los costes del mausoleo y los efectos que tendrá en otros aspectos que no son los estrictamente atinentes a la glorificación personal de su implementaora.

Así, no se cansa de pregonar que el proyecto de construcción de la Ronda Norte, 3 km de autovía urbana, requerirá (según el proyecto aprobado) de un gasto de 925 millones de euros, repito 925 millones de euros, desde el año 2014 al 2040. Mientras desde todas las instancias nacionales e internacionales, especialmente la UE, se insiste fuertemente en un necesario cambio en el modelo de transporte que nos haga depender menos de la variabilidad de los precios del petróleo, los tres partidos del gobierno en Córdoba, han apoyado este macroproyecto que va claramente en la línea contraria. Sólo con la primera anualidad que se pagará por la Ronda Norte (26 millones de euros), el tren a Rabanales (el que une la ciudad con el Campus Universitario) podría financiarse durante 200 años (sic). Con el mismo dinero, el transporte público sería gratuito en nuestra ciudad, ya que es el coste anual operativo de (la empresa municipal de autobuses) AUCORSA. (1).

En realidad se trata además de una descarada vuelta de tuerca más en el habitual trasvase en que vienen desde siempre empleados nuestros políticos de fondos públicos a empresas privadas, en este caso constructoras y banca financiadora. Pero es que además se trata de la creación de infraestructuras para agilizar el uso del coche privado, un medio de transporte que está condenado a corto plazo a drásticas restricciones por la imposibilidad de mantener el nivel de consumo de combustibles fósiles sin que se agoten en breve tiempo, la previsible y deseable decadencia de la peligrosísima nuclear y la incapacidad de las renovables de sustituirlas sin una drástica bajada del crecimiento y del consumo actuales, hacen que esa infraestructura se convierta en absurdamente inútil en un plazo relativamente corto de tiempo. En el MAUSOLEO DE AGUILARNASO.

La peripatética situación del actual gobierno pesoeísta (me niego a llamarlo socialista) que padecemos se hace más patente si pensamos que la política menos ecologista de la historia de la democracia, la adicta a los aerosoles de laca, Isabel Tocino, incluida, una persona además que siendo alcaldesa de Córdoba contribuyó entusiásticamente a que la ilegalidad constructora se instalara en la vega del Guadalquivir, arruinándola para siempre y amenazara incluso el recinto arqueológico de Medina Azahara, sea la actual ministra ¡¡¡de Medio Ambiente!!!

Es así que se hace imprescindible movilizarse para parar ese enorme despropósito y reclamar que esa ingente cantidad de recursos económicos se inviertan en convertir nuestra ciudad en un modelo de ciudad amable, dotada de un transporte público barato, eficiente y limpio, en la creación de espacios cada vez más libres de ese monstruo cachararroso que es el coche y en la educación, e incluso en la curación en los casos de adicción más empedernida, de los ciudadanos en su prescindibilidad, por puro anhelo de higiene urbanística y de afanosidad democrática, pero sobre todo, por pura y simple supervivencia.


(1) ADDENDUM DE PEDRO PÉREZ: Los costes del Mausoleo de Aguilarnaso estuvieron expuestos al público durante un breve espacio de tiempo en la web de la Conserjería (es su obligación mínima en eso que llaman “proceso de información pública”). Había que estar muy interesado para buscarlos. Había que estar muy interesado para analizar el proyecto. Después, desaparecieron y a día de hoy (si no los han vuelto a publicar en los últimos días) es imposible acceder a ellos oficialmente. Menos mal que un puñado de irreductibles galos pudimos fotografiar la página de costes y subirla a facebook. Allí, en mi perfil, en la carpeta Fotos del Muro, podeis encontrar el coste detallado, que son 346 millones de euros, que se convierten en 925 a pagar en cuotas anuales a la constructora hasta el 2040 debido al sistema de financiación público-privado utilizado. Bajo mi punto de vista, un transvase descarado de dinero a constructora y entidad financiera, que hipoteca las inversiones que debería recibir Córdoba para transformar su sistema de transporte hacia uno menos dependiente de los combustibles fósiles y la dependencia exterior que estos crean.


4 comentarios:

Lisístrata dijo...

Aquilatado de genialidad y razón, como siempre, para no variar.

Un abrazo, Harazem

harazem dijo...

Gracias, Lisis, mis berrinches... ya sabes...

gerardo dijo...

Gran entrada Manuel. Gracias por tu aportación a la ronda norte de la Ministra.

Luis Poncela LLébenes dijo...

Fraga fue quien liberalizó la prensa en España, fomentó el turismo (hoy somos el país con más turismo del mundo), generando riqueza y prosperidad. Mucha más que con la II República, que sumió a España en el tercermundismo rojo al servicio de los Soviets.

Pero tú de todo esto ni idea, claro.