(del laberinto al treinta)


jueves, 25 de abril de 2013

La Cruzada Gastropija

Para calibrar medianamente las estrategias artilleras que últimamente emplean las vanguardias de la Cordocaspa, o sea el Ejecutivo Municipal, para alcanzar sus últimos objetivos militares, propongo un sencillo ejercicio de agudeza visual. Se trataría de a través de un amable paseo que comenzaría en la Judería, continuaría por la plaza de Filosofía y la Puerta Almodóvar hasta alcanzar los puestos de artesanía y abalorios del Paseo de la Victoria (ya sabéis, los puestos que unos llaman de los jipis y otros de los moros), comprobar la alineación de los elementos comerciales que invaden los espacios públicos.

En la Judería la invasión de la vía pública por los expositores de abigarradas chilindrinas para guiris es meridianamente comprobable. En la Puerta de Almodóvar la colonización del espacio público intra y extramuros por las mesas de los negocios cazaguiris es altamente contaminante. Pero una vez llegados a los expositores de los productos que se venden en los moros/jipis al observador imparcial puede incluso producirle un ligero mareo la contemplación de la inquietante simetría y perfecto alineamiento que presentan los bordes de los puestos a ambos lados del paseo. Pero si incluso uno teme ser objeto de espejismo producto de la caló sólo tiene que usar un nivel de aparejador de alta precisión y comprobar concienzudamente que ni un solo pañuelo ni una miserable pulserita se salen ni un solo milímetro del espacio que les pertenece.

La extrañeza se hace pregunta inquietante a la nada que caigamos en la cuenta de que ni moros ni jipis intrínsecamente considerados tienen inscrita precisamente en su código genético la tendencia al orden maniático y a la simetría en la exposición del género. Así que algún misterioso acontecimiento ha debido ocurrir para que semejante milagro se obre a la vista de todos, que por supuesto no me voy a quedar sin destrincar. Y como preguntando se va a Roma me entero de que la causa de que prodigio se obre tan prodigiosamente no es otra que las multas de 1.500 euracos que nuestro ecuánime ayuntamiento le está imponiendo a cada vendedor, pertenezca a la harka mora o a la jipi, que ose traspasar el milímetro milimétricamente medible que tiene contratado con la municipalidad. 1.500 euracos, que se dice pronto, la más alta penalización que contempla la normativa vigente. La misma que le pondrían un poner al Corte Inglés si osara colonizar con stands la calzada de Tejares. Tampoco pueden colocar toldos o plásticos protectores lo que conlleva que el delicado género de fibras naturales se les pudra en multitud de ocasiones porque el sol y la lluvia sí que no entienden de normativas. Me cuentan que cada día y por sorpresa una brigadilla de fotomunipas armados con sofisticadas cámaras digitales escanean los bordes de los puestos para detectar los probables delitos de lesa espacialidad pública de los aviesos vendedores para endiñarles la consiguiente denuncia y la subsiguiente milquinientoseurística sanción. Me cuentan también que de vez en cuando aparece por allí un señor que dice ser el Concejal del Ramo transfigurado en Santiago Matamoros/jipis o en Ricardo Corazón de Leopardo, con la vena del pescuezo como un vaso de tubo, armado con la flamígera espada de su habitualmente trapajosa lengua atizando amenazas de más multas y castigos bíblicos a los desarmados súbditos que laboran en el colorido zoco multicultural. 

 ¿Cual es el pecado de la morisma y el jipismo para ser tratados así por las Fuerzas del Bien Munisipal y su Valiente Adalid el Consejal del Ramo? Pues haberse ido a instalar desde hace años y por blandenguería de los rojos precedentes en lo que está llamado por ahora a convertirse en el Cordón del Glamour Cordofacha. Lo explicaba de rechupete hoy Ángel Ramírez en Cordópolis en un cortante post titulado La batalla del Arroyo del MoroEl nuevo Mercado Victoria, concebido como una punta de lanza del futuro Cogollito Pijilín o Templo de la Gastropijotería Salmorejistaní, al que piensan y amenazan sumar pronto la Pérgola, blindado por un ejército de seguratas donde la Córdoba de Siempre, la que realmente manda, porque mandó siempre, reinventada hoy con chemis Lacospe y caracolillo embetunado pescuecero se solacen y se distingan. Y para eso les sobra el corredor humanitario a la altura de Puerta Gallegos, flanqueado por unos coloristas y poperos quioscos en el que se resguarda una fuerza internacional que a la vez que cuida el paso vende paraguas y bufandas del Córdoba CF y del Real Madrid, como vividamente lo ha pintado Ángel. Glamour llama a glamour y no a lo que ellos consideran la quincalla humana que vende baratijas.

Menos mal que todos sospechamos que detrás del tal Mercado Gastropijo no hay más que una burda maniobra de distracción y que el asunto durará más menos que una pompa de Mistol, aproximadamente lo que duren los trapiches del intercambio de nitrogenados (líquidos o gaseosos) capitales y el ensudoramiento de la cama que con nuestros dineros se les ha montado a los de Hostiacor aprovechando que el PPisuerga de Aznar pasa momentáneamente por Capitulares. Y que los jipis y los moros resistirán y persistirán como corresponde a su pellejo de resistentes natos  cuando de tu obra ya no quede ni la memoria… 

CODA: Han resultado sumamente graciosas las recientes muestras de coordinación entre las fuerzas del Ejército de Salvación Nacional Salmorejistaní. En Bilbao nuestro inefable general PiPiolo proclamaba a pecho hinchado como pavo salvado del cuchillo navideño y ante las autoridades euskaras que situaba el Guggenheim y el Palacio Euskalduna como “espacios de referencia” para CórdobaAntes de pisar moqueta de Capitulares ya sus fieles cohortes ponían la primera piedra de tan altos muros para el futuro anunciando el proyecto de construcción de un campo de pitch and putt, que aunque suena bastante cochino sólo es algo parecido a un campo de golf, pero como de cachondeo, en terrenos no urbanizables y de altísimo valor arqueológico a la falda de la sierra. Teniendo en cuenta que se trataría de un deporte de alto riesgo si se practica en los seis meses que van de abril a octubre y que el timo del campo de golf como forma de recalificar terrenos es más viejo que el cagar y que ya hace años vino un japonés con la misma moto en venta no nos queda duda de estamos ante un pelotazo urbanístico que no se lo salta ni un gilipollas milieurista votante del PP.