(del laberinto al treinta)


jueves, 13 de marzo de 2014

La Corredera y un jeringo

Como ayer en el feisbu colgué un par de párrafos del capítulo que dedico a la plaza de la Corredera en un trabajo en el que ando trabajando a trancas y barrancas desde hace un par de años y que he titulado LA CORDOBESTIA (Una guía de Córdoba para insorribles) pero al que me temo que jamás daré fin, me animo a darlo a conocer completo (el capítulo) por esa misma causa, porque a este paso quedará irremisiblemente inédito, y porque se han interesado algunos amigos por él. No es que yo le dé demasiado valor, pero seguro que hay alguien en el mundo a quien aprovecha saludablemente.

Por otra parte en estos atribulados y críticos días nuevas amenazas se ciernen sobre el carácter secular de la plaza, ese carácter que hasta ahora nadie, y ha habido varios intentos, ha conseguido cambiar. El gobierno municipal, actualmente en manos, como el propio estado, de los herederos del franquismo en lo ideológico, del corruptalismo en lo político y del liber-liberalismo en lo económico, ha presentado un repentino, oscuro y agresivo proyecto en el que se contempla que la plaza del mercado tradicional, sito en el edificio de la vieja cárcel se trasladará a un solar cercano, en el que habría de construirse rápidamente (Constructoraaa, constructoraaa...) un complejo multiusos de corte moderno, mientras que el viejo edificio del XVI, una verdadera golosina arquitectónica para configurar negocios de más o menos lujo, queda pendiente de adjudicación de futuros usos. Uno de los que han dejado caer, aquejado de graves indicios de falsedad, por su evidente intención de neutralización de sospechas, es el de servir de sede a la Alcaldía. Pero lo que nos tememos los más retorcicolmillados del lugar es que en realidad se trata de un probable intento de gentrificación de una zona histórica hasta ahora y desde siempre impregnada de esencia demasiado popular en una ciudad esencialmente aristocrática, pero que empieza a ser considerada como muy explotable como futuro distrito de ocio tanto por una tendencia social creciente que ha ido en los los últimos años tomando la plaza espontáneamente como lugar de encuentro como en relación a la muy cercana e increasing zona Ribera, que en los últimos cinco años ha experimentado un vertiginoso despegue como nueva meca del coperío y el taperío fino local y que además se encuentra en contacto directo con la otra zona perita en dulce de ocio, la turística. Hacer coincidir el negocio turístico con el de consumo local es un milagro que sólo muy recientemente ha sido posible olfatear en una ciudad que sólo se alimenta de esas dos tetas. Diseñar un corredor de ocio que uniera la Mezquita y La Corredera pasando por Cardenal González, la Ribera y el Potro puede estar en la mente de los emprendedores hosteleros locales o de los lobbys de franquicias, los únicos colectivos que realmente parecen pensar en algo, por muy chungo que sea, en esta descerebrada ciudad negada para cualquier forma de generación de cultura que no tenga que ver con el arte del pinchado de barril de cerveza o la bistronómica elaboración de cualquier avatar de almóndiga de rabo de toro sobre lecho de salmorejo a la reducción de Pedro Ximénez.

5 comentarios:

marti dijo...

No te va a faltar trabajo, Prof. Dr. Harazem. La maquinaria se ha puesto en marcha y el mensaje difundido: se crearán puestos de trabajo y, por qué no, "pernohtasioneh". Es de lo que se trata, el resto: minucia incidental.

José Manuel Fuerte dijo...

Bueno, Manuel, después de leer la noticia en "La Hojilla" explicando las intenciones del Corregidor, he cerrado los ojos e imaginado la estampa: en vez de flagonetas con el "Pescao de la Bahía" o de "El Cordero Feliz", veremos Audis y Mercedes de lunas tintadas libres de bombas lapa en los bajos, un par de municipales con gafas de sol a cada lado de la puerta sobándosela de vez en cuando (la pipa, digo), una alfombra roja en el suelo mojada de gintonic y quemada por la ceniza de los puros y, en la parte más cercana a la plaza, diáfana ya de motos y bicis aparcadas, no habrá más niños pelotando ni bicis diminutas con ruedas chirriando, sino un gran espacio donde poner una enorme pancarta que diga: "Aquí detrás, su cadalso, como en los viejos tiempos de la Corredera", y detrás... ELLA, con su afilada hoja.
Será bonito.
Buena suerte con tu estudio. Esperamos prontas noticias.

harazem dijo...

Muy buen, Jose Manuel. Estaría bien, la Madame en mitad de la plaza... con su cesto listo para recoger...

Me alegro de volver a verlo, señor Marti. Efectivamente, si de algo adelecen estos PPipiolos es de imaginación para buscarse excusas para enriquecer a los de siempre...

Pistacho dijo...

La Cordobestia suena de p**a madre.
Igual que tengo que demostrar que no soy un robot para escribir este comentario, Nieto debería demostrar que no es un robot teledirigido por alguna promesa de futura comisión que le espera cuando deje la Poltrona Municipal.
Yo no sé para qué Nieto vive en este barrio, si en realidad lo que le gusta es la jet set. Que se vaya al Brillante y deje de jo***nos. ¿No se han dado cuenta de que el modelo Vial Norte no funciona?
Ni han pensado en lo que necesita Córdoba.

harazem dijo...

Muy buena, Pistacho, esa comparación. El palabrucio "Cordobestia" lo acuñé hace años para definir el curioso fenómeno ocurrido en esta ciudad de que viviendo exclusivamente del turismo que viene a disfrutar de los restos de su esplendoroso pasado los principales responsables de descubrirlo, exhibirlo y cuidarlo (Ayuntamiento, Junta y Universidad) fueran también responsables directos de la mayor destrucción de restos arqueológicos perpetrada en el mundo en el menor tiempo del siglo XX y principios del XXI. Un record difícilmente explicable a no ser que se use un concepto como ese. CORDOBESTIA.