(del laberinto al treinta)


jueves, 12 de abril de 2012

Vomitad, malditos, que el Fin ahora sí que está Cerca

Prefiero un hijo yonqui


que un hijo cofrade


Los Muertos de Hambre


Los AMAYAS han anunciado el FIN DEL MUNDO

Al final yo también he acabado sucumbiendo al encanto de la expectativa del Fin del Mundo. Y ciertamente que lo siento cerca. Este mismo año, tal como anuncian. Aún no sé de cual de las atractivas profecías que están de moda me haré fan, si de la que dicen que está inscrita en una vieja rumba de los AMAYAS (parece que en relación pitagórica con el número de vetes que sueltan en ella y que dividido por una cifra secreta dan la fecha exacta el 21/12/12) o la más creíble de la Venida del Maligno del 12/12/12, o sea el duplo exacto del Número de la Bestia. Que si no quieres caldo escatológico, ahí van dos tazas cabalísticas. Para ambos se señalan claros indicios, señales, mojones que señalan el camino del Armagedón. Aunque yo, que no dejo que me profetice la saliva ajena, ya he encontrado por mi cuenta mis propios indicios. Claros y distintos. Y el principal de todos es el portentoso y reciente milagro de la multiplicación de los panes tontos y los peces fartuscos en las páginas de los medios de comunicación de esta ciudad donde vegeto este claro Preapocalipsis. Es ese sin duda el más afilado de los anuncios.

Se esperaba que los fartuscos de plantilla de los medios caspocutres locales se desmelenaran especialmente este año en que la pringue putrifacha impregna las instituciones locales y les proporciona gasolina para incendiar alevosamente la (escasa) racionalidad que va quedando en este puto poblachón en la ceremonia de afirmación nacionalcatólica que se han montado con motivo de la edición de la Gran Bacanal Cofrade de este año. Así hemos podido asistir estos días a los más graneados ejercicios de spitting-cum con que a costa de sus visios idólatras supersticiosos nos han salpicado indecentemente los finos estilitas habituales de los tres medios locales (El Potemkin AWC, La Hojilla Parroquial y el Jolybú, en los que han cochineado a gusto como frotadores compulsivos de sus ereccionados principios espirituales. ¿Ejemplos? Ahí van unos pocos. Recomiendo omeoprazol en botijo.

ESTE DELIRIUM FROTANS, o ESTA ELABORADA FARTUSCADA, o mejor ESTA SUPINA SOPLAPOLLEZ. Y si no has tenido bastante ahí van estos dos impagables perlones de IIM (incapacidad intelectual manifiesta): ESTE, impregnado de vinazo peleón o ESTE, del genio de la meteorología cofrade.

Pero la señal que a mí me guía está en la imparable proliferación de nuevos fartuscos plumillas surgidos para acelerar el Fin de los Tiempos de la Racionalidad y la Decencia. Uno de ellos, sin embargo, se ha llevado estos febriles días por méritos propios la palma de la fartusquidad hodierna o de la hodiernidad fartusca, de la hodiernusquidad, que tanto apreciamos en esta casa. La chicotá laica titulaba en la Hojilla Parroquial el nuevo hodiernusco, sedicente profesor de Historia del Arte, su evacuación narcocofrade. Y la comienza mintiendo con boca de bellaco para desacreditar a una asociación en defensa del laicismo, de ese laicismo en el que él y tos los de su ralea se ciscan permanentemente al amparo de la basura de políticos que, como es su obligación, no lo defienden. Dice el andoba que Córdoba Laica considera una salvajada el que se organicen procesiones cofrades católicas en los colegios públicos y concertados (que también lo son desde el momento que pillan mandanga pública). ¿Salvajada? Los muy educados miembros de esa asociación nunca utilizarían esa expresión. Sólo un facha redomado intereconómico podría achacársela para hacer lo único que saben hacer: daño. Yo en cambio que no soy nada educado y me la refanfinflan las buenas maneras y además estoy hasta las mismísimas higaíllas de las agresiones a la racionalidad convivencial de los supersticiosos le digo a este hijo de la Iglesia Católica que no sé si una salvajada, pero lo que sí constituye la organización de procesiones católicas como actividad docente en un colegio público es una marranada. Pornografía del dolor. Pornografía de la credulidad. Pornografía de la espiritualidad. Es enseñarles a los niños a no controlar sus esfínteres espirituales, a mearse y cagarse y poner todo el espacio público perdido de materias religiosas incontroladamente excretadas y que tendrían que evacuar decente e higiénicamente en privado. Es enseñarles a que pueden masticar su alimentación espiritual con la boca llena y disparar perdigonazos de comida semidigerida sobre todo el que pase por su lado. Eso exactamente. Y sobre todo es acostumbrar a los niños a romper el principio de equilibrio social y político necesario para una convivencia racional. Porque lo que significa fomentar oficialmente en lugares públicos y sobre todo en la mente de los niños de los colegios los ritos, los valores y la filosofía del catolicismo es hacerlo de una doctrina malsana que atenta en varios de sus puntos programáticos contra los más elementales derechos humanos. Es enseñarles a valorar menos la igualdad de derechos que el respeto de tradiciones inútiles, que solo favorecen a unos cuantos.



El catolicismo disfrazado de tradiciones pseudofolklóricas está administrado por una empresa/organización que no sólo exige autocastración psicológica a sus empleados sino que discrimina laboralmente a la mitad de la población, la femenina, por razón de sexo, y dentro de la otra mitad por estado civil (casados), discriminaciones que se les hace percibir a los niños como normales y no como un atentado a los derechos humanos más elementales, que además practica una virulenta homofobia en general, negando el derecho a la practica de las diferentes tendencias sexuales y exigiendo al estado la criminalización de las alternativas relacionales a su propio criterio canónico, que justifica y se hace cómplice con una amplitud indecente de las prácticas de pederastia de sus funcionarios víctimas por otra parte de la propia exigencia de autocastración sentimental y sexual que por estatuto les exige. Por otra parte el cofradierismo es una actividad que exige determinados niveles de catequesis porque forma parte indisolublemente de la Iglesia Católica, que es una organización que lanza permanentemente propuestas políticas para influir en la legislación española con el fin de modificarla en beneficio de sus particulares y exclusivos intereses y principios morales claramente enfrentados a los de otra parte de la población que los tiene distintos y que sólo cuenta con su estricta representación política para defenderlos. O sea que fomentando el cofradierismo desde instancias públicas se privilegian unos presupuestos políticos sobre otros. Los de la derecha religiosa y reaccionaria. Educación para la cofradanía. Igual este tío ya no se acuerda del célebre lacito blanco que las cofradías iban impúdicamente a amarrar en la punta del capirote de sus nazarenos para violentar la voluntad democrática general expresada en las urnas para exigir un recorte de las libertades democráticamente conquistadas.

Una organización a la que cualquier mínimo e imparcial estudio histórico puede achacar desde el siglo IV y en todo tiempo y lugar posteriores un poder ejercido con unas dosis de crueldad vesánica tales que su comparación haría a los nazis campeones de la tolerancia. Y a la que umbilicalmente están unidas las manifestaciones de carácter cofrade que se organizan irresponsablemente en los colegios públicos de Andalucía. Eso sin contar que la incitación a formar parte de una cofradía es la incitación a asociarse en colectivos con reglamentos frecuentemente machistas y que practican sistemáticamente la discriminación de otros ciudadanos por razones de diferencias de religión o por carencia de ella. ¿O es que para participar en esas supuestas tradiciones populares que supuestamente representan la entraña popular andaluza no hace falta estar bautizado?

Otrosí que la escuela tiene que ser el lugar donde se enseñen los valores de la equidad en el merecimiento de respeto (o no) de todas las ideologías, y el catolicismo es una ideología como otra cualquiera sin ningún plus añadido de miramiento, y no sólo a la que se pretende pasar por mayoritaria sin que nunca se hicieran elecciones para averiguarlo. Pero sobre todo se enseña ciencia y método para conocer la realidad sin necesidad de explicaciones mágicas o mitológicas. Eso, si acaso es labor de los padres. Quienes quieran que a sus hijos se les exponga docentemente el funcionamiento del mundo en el que viven echando mano a las explicaciones de encantamiento propias de la religión, que contempla la posibilidad de la suspensión temporal de las leyes de la naturaleza como un fenómeno perfectamente posible, deberán hacerlo en sus casas o en sus iglesias. Las personas que practican tanto una religión como la homeopatía y demás seudociencias tienen derecho a creer lo que les de la gana pero en los centros educativos sólo tiene que enseñarse las materias científicas o mostrarse esas creencias objetivamente, como hechos sociológicos, históricos o antropológicos, desde la distancia que proporciona el método analítico y no desde el adoctrinamiento.

El Argumento Tontológico de San Hodierno que usa el tipo este para justificar la pertinencia de esas prácticas mágico supersticiosas en los colegios es descacharrante. Sólo desde la más pringosa espesura mental o desde la más cínica frivolidad ética puede afirmarse que la organización de una procesión cofrade católica es fundamentalmente buena como actividad docente, obviando toda su carga ideológica, simbólica y política, porque activa la cohesión de grupo, la solidaridad, la valoración del esfuerzo común y la caridad. Por la misma regla de tres podríamos prepararles la organización de un partido político para luchar por sus derechos en los que en lugar de fomentar la caridad lo hagan con la justicia social y les enseñe a manifestarse ardorosamente por la calle exigiendo derechos. ¿Que no es lo mismo? Mírese fríamente cada una de las dos cosas. Las manifestaciones del 1 de mayo se vienen celebrando desde hace más de un siglo y forman parte de las tradiciones de la clase obrera, a la que pertenecen la inmensa mayoría de los niños que acuden a esas escuelas. Para su organización y convocatoria hace falta mucho trabajo y mucho esfuerzo, la carga emocional y simbólica es tan fuerte o más que la que sienten los católicos cofrades ante sus imágenes mitológicas. Y desde luego la solidaridad de clase es mucho, mucho más productiva y racional que la hermandad artificial basada en la adoración de una misma imagen sagrada de un ser mitológico y por lo tanto objetivamente imaginario.

Así podríamos exigir muchos ciudadanos con los mismos derechos que los cofrades que se realizaran en los colegios actividades relacionadas con otras ideas salvíficas, por ejemplo el marxismo-leninismo. Ese que según la legionaria del amor... a Cristo que sufrimos de concejala, conocida sobre todo por su fecundo parentesco con un tío de bigote aficionado a guerra y a que no le digan cuánto tiene que darle a la Botella, se imparte en el único colegio auténticamente laico de la ciudad, que pertenece para más inri al ayuntamiento. El que a lo que ella llama ikastola comunista sólo sea escrupuloso atenimiento a los principios laicos auténticamente legales que debieran emanar del estado parece no contar para los que exigen en cambio el adoctrinamiento en valores basados en la superstición y en verdades reveladas a un pueblo de pastores y guerreros hace tres mil años y en una supuesta encarnación divina milagrosa hace algo menos.

La única posibilidad legítima de que se pudieran organizar procesiones tradicionales andaluzas en los colegios públicos y concertados sería que se desacralizaran totalmente y que pudieran ser sacados de paseo con música de banda militar cofrade o a ritmo de rap otras representaciones de seres imaginarios además de los estrictamente de la tradición católica. Los personajes de Disney, los Pokemon, Los Simpson o incluso los zombies y vampiros que tan de moda están.

A mí me gustaría saber dónde enseña este individuo. No sea que por mano del diablo alguno de mis sobrinos pudiera caer en las redes de sus prédicas, en su sospechosa visión de la materia que imparte. Para poder remediarlo.

lunes, 2 de abril de 2012

En el Ayuntamiento de Córdoba estamos de Contrareformas (perdonen las molestias)


Hace años que lamenté que el conjunto escultórico de Séneca y Nerón debido a Barrón no hubiera continuado para siempre en el lugar donde se le ubicó en los últimos años: en el vestíbulo del Ayuntamiento de Córdoba, prácticamente apoyado en la base monumental de los restos de lo que fuera foro provincial de la capital de la Bética. Una copia exacta, claro, porque el original hubo que devolverlo al Patrimonio del Estado que lo reclamó tras cien años de préstamo a la ciudad. Eso en lugar del convertirlo en aparador urbano broncificado de estilo remordimiento en un extraño lugar en mitad de ninguna parte donde apenas nadie repara en él. Por capricho de un cura banquero y de una alcaldiosa súcuba y extodista.

Una de las consecuencias más beneficiosas de esa permanencia hubiera consistido tal vez en servir de freno a la terrible profanación a que los actuales miembros del gobierno municipal monocolor (aunque dividido internamente entre el azul mahón y el rojo siena) acaban de someter al venerable vestíbulo de la casa de todos los cordobeses. Cualquiera puede comprobar que el lugar que otrora ocupara la estupenda escultura que representaba a Séneca intentando imbuir virtudes cívicas y valores democráticos y laicistas a un joven emperador Nerón, y que simbolizaba la apertura de la mente del gobernante a la racionalidad y a la ética civil y el necesario equilibrio que ha de guardar el estado respecto a las ideas y creencias de los ciudadanos ha sido ocupado estos días por un altar de adoración religiosa de signo radicalmente contrario, una simbología excluyente y antiilustrada, con la representación de una divinidad a la que rinde culto sólo una parte de la población y que tiene para otra buena parte de esa misma población suficientes connotaciones ofensivas como para herir gravemente su sensibilidad cívica. Dichas connotaciones ofensivas no vienen dadas sólo, y ya sería suficiente, por el hecho de la imposición en un espacio público y tan específico como un ayuntamiento, a toda la ciudadanía, la comparta o no, de una simbología religiosa que pertenece exclusivamente al ámbito privado e íntimo de cada uno de los ciudadanos y en el que debe estrictamente mantenerse, sino sobre todo por la carga de atrocidades históricas (hasta tiempos demasiado recientes) que buena parte de esa ciudadanía asocia a esas representaciones propias del paradigma nacionalcatólico de la Inquisición, la Contrareforma y el franquismo, un paradigma que impuso a sangre y fuego literales los presupuestos ideológicos del catolicismo, el monolitismo ideológico y la inflexibilidad doctrinaria. Un paradigma contrario y radicalmente enfrentado al de la Ilustración que aboga por la libertad de conciencia, la disipación de las tinieblas de la superstición y el irracionalismo religioso y que desde hace un par de siglos está en lucha constante con las fuerzas resistentes que aquel opone sistemáticamente a una realización autenticamente racional del ser humano.

Así que lo que está ocurriendo en el ayuntamiento de Córdoba es un feroz atentado a las más elementales reglas de la convivencia democrática, algo que sólo está siendo posible si tenemos en cuenta que el actual gabinete cuenta entre sus filas con el más aguerrido elenco de fundamentalistas religiosos (católicos por supuesto) y reaccionarios políticos (neofranquistas declarados) desde el impuesto por Franco en 1936. Ninguno de ellos hasta ahora mismo había planteado nunca el convertir el vestíbulo del Ayuntamiento en una capilla de culto católico. Baste saber que el concejal de festejos, responsable de la colocación del horripilante altar, un individuo de quien ya se dice proverbialmente en la ciudad que sólo cuenta con la luces justas para seguir una procesión sin desviarse, es un conocido politoxicofrade que es capaz de chutarse tres marcas distintas de cofradeína pura, sin cortar, de una sentada y abrocharse después el loden sin equivocarse de ojal.

Lo jodido de este asunto es que desde posturas racionalistas e ilustradas venir a estas alturas de la historia municipal cordobesa postransaccional a exigir a los representantes municipales de la ultraderecha nacionalcatólica respeto a los principios de laicidad del estado habiendo sufrido unos gobiernos previos, supuestamente progresistas y herederos del espíritu republicano, que se han caracterizado por ciscarse sistemáticamente en él, suena un poco raro. Efectivamente las anteriores corporaciones formadas mediante coalición de aguados socialdemócratas y rendidos excomunistas se habían empleado en la labor de derribar sistemáticamente cualquier tapia de vergüenza que les hubiera impedido rendirse completamente a todas y cada una de las exigencias que la carcunda folklórica y religiosa local en una ciudad dominada estructuralmente por ella, le ha venido imponiendo. Eso en lugar de enfrentarse valientemente a ella y hacer valer los principios esenciales que le son programáticos: laicidad y racionalidad democrática.


Los tiempos en que la Falsedad Suprema, encarnada en un personaje que fue falsa comunista, falsa católica, falsa taurina, falsa forofa futbolera, falsa rociera, falsa cofrade y ahora falsa socialdemócrata después de abandonar el barco en el que navegó sus falsedades bajándose por una maroma a la roedora manera fueron especialmente terribles. No sólo fomentó el cofradierismo más casposo, cambió centenarios nombres de calles por el de santos, curas y frailes, llenó las esquinas de la ciudad de símbolos del catolicismo más rancio y atroz, incensó los bajos de los alcaldes falangistas, sino que fue cómplice del mayor latrocinio que la ciudad ha sufrido en su historia: la inmatriculación de su principal monumento, la Mezquita, hasta entonces de titularidad pública a nombre de la empresa privada Obispado de Córdoba S.L., a cuyos comerciales rendía cumplida pleitesía y besuqueaba los anillos siempre que podía. El esperpento de la sacada a la luz por parte del gobierno del PP (muy cucamente dos días antes de las elecciones autonómicas) para su subasta pública de una carriola rociera a la que no faltaba de ná que se compró para ir a adorar a la Blanca Carcoma con sus amigotes ha sido el colofón de oro de su miserable paso por nuestras vidas.

La peor herencia que nos dejó la falsa es la falta de perspectiva, el escaso recorrido argumental a la hora de criticar las actuaciones de los verdaderos cuando han tomado el poder.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Kiko Ardegüello patea a los cofrades y rocieros cordobeses

(Ilustración de Mr. Parkingson)


Reunido el Consejo de Redacción de La Colleja ha decidido por unanimidad mostrar públicamente su apoyo al bando del mundo cofrade y rosiero cordobés en el conflicto, que nosotros hemos llamado PRIMERA GUERRA KOFRADE, provocado por la increíble agresión que han sufrido nuestras esensias más ransias por parte de la dictadura episcopal y su brazo armado de kikos tostaos. Ya el camarada Lamalgama ha emitido valientemente su opinión y ha expresado su esperanza de que la guerra sea dura y sangrienta. Pero yo, acorazado por más conchas que un galápago, no tengo tan clara esa esperanza a raíz de lo visto y oído estos días. Una cosa son los gritos anónimos en los foros y otra apechugar a pecho descubierto con una excomunión. Y no se puede ayudar a quien no se ayuda a sí mismo, a quien no está dispuesto a pelear por sus derechos consuetudinarios.

Desde el amor os lo digo, cofrades y rocieros míos: me habéis defraudado profundamente. Desde el amor fruto del roce después de tantos años endiñándoos zurriagazos verbales os tengo que decir que estáis demostrando estos días ser un hatajo de cobardicas, unos insoportables nenazas, unos gélidos fantoches sin sangre ardiente en las venas. Vamos hombre, unos chicarrones que son capaces por sentida fe de recorrer a lomos de indomables corceles con la rociera a la grupa sienes y sienes de leguas venga polvos venga polvos, atravesar peligrosos vados de inquietantes aguas erizadas de afilados bordes de latas mohosas y resistir el consumo inmoderado de hectolitros de vinazos de garrafón, fornidos mocetones que se levantan a pulso arsieloconella toneladas de churriguerescas molduras durante horas y horas de ensayos y procesiones se dejan luego mansa, pastueñamente mangonear y chulear por unos tíos con faldas y por una chiquillada encantada por un patético hamelín con perilla, compositor de infumables coplillas de club parroquial y perpetrador de horripilantes vidrieras catedralicias.

¡Vamos! a los cofrades y rocieros sevillanos podrían hacerles lo que os han hecho a vosotros. O sea echaros ¡¡¡al simpecado de la Virgen del Rocío, al Cristo de la Universidad!!! a patadas de la sede que compartíais como buenos hermanos. Ardía Troya y la Giralda si hacía falta. Para esas cosas Sevilla es mucha Sevilla. Pero vosotros, blandichurris cordobeses, tanto rollo que ha habido con el Cristo de Mel Gibson y su colección de llagas anatomopatológicas, tantos quintales de humeante retórica derrochados en pregones y artículos cofrades, tanto patrico engrasando caracolillos pescueceros, tanto Viva la Blanca Paloma y luego no sois capaces de defenderos de la pezuña de Kiko Ardegüello y su muchachada de jersey de pico y papadita blanda que os han lanzao a la puta calle con tos los bártulos. Y lo único que se os ocurre en lugar de montar barricadas, prender fuego al mundo (¡¡¡esos aguerridos universitarios cofrades, esos rocieros montados en briosos corceles!!!) y defender los sagrados espacios donde conserváis vuestras cosas de adorar, es poneros a lloriquear por las esquinas y preparar sorbiendo lágrimas la procesión del traslado para que la huida con el rabo entre las patas resulte lo suficientemente solemne. Ya tuvimos una primera impresión de lo que se podía esperar de vosotros cuando ante la noticia de la primera patá, la propinada a la Virgen del Rocío, el Hermano Mayor Hunibersitario, en lugar de defenderla como un caballero cofrade español y pensando en el refranillo ese de las barbas del vecino, en este caso vecina, cuando las barbas de la Virgen veas pelar, pon las del Cristo a remojar, sólo acertó a balbucear un patético ¡nosotros llegamos primen! No me extraña que Monse Deme, al que hicieron el culo gaseosa los jóvenes kikos cantándole con sus guitarras las ardegüelladas de moda formándole fila callejera en su toma de posesión, os chulee y os saque la pasta que con tanto esfuerzo, vendiendo millones de papelillas y tirando océanos de cerveza en las cruces y la feria ganáis pa vuestras cosillas de procesionar.

Los intentos de la jerarquía católica por domesticar a las hasta ahora indómitas, montaraces, cimarronas cofradías populares viene de largo, desde su misma fundación. Los obispos nunca soportaron vuestro sentido de la independencia, la transgresión del pueblo que toma los símbolos que administra esa jerarquía y por unos días los hace suyos y los pasea por sus calles. Por eso no sólo quiere vuestro dinero, sino vuestra obediencia ciega, quiere vampirizar vuestras almas, vuestra independencia, la sagrada independencia soberana del cofradierismo cordobés. Y lo están consiguiendo, hatajo de caguetas. Y acabaréis con careto de aflautados catequistas epicenos.

Os merecéis to lo que os pase a partir de ahora. Os va a domesticar el obispo como a caniches con tutú para que bailéis sólo la música que él toque. Pero todavía estáis a tiempo. Os brindo un himno con música de la Internacional, la música de la rebelión como principio para pasar a la ACCIÓN DIRECTA:


Arriba cofrades, a la guerra


en pie incensaria legión


colguemos en un simpecado


a nuestro obispo felón.


En caso contrario, que os zurzan.

En cuanto a los kikos, ya el camarada Lamalgama apuntaba el peligro que suponía esa vidriosa metástasis silenciosa que poco a poco se va a adueñando del mundo... Aquí en Córdoba se incrustaron en el castillo de Maimón propiedad de los maristas que se han visto negros para echarlos porque se habían agarrado al edificio como las chinches a las costuras de un colchón de lana, han puesto en venta el conventillo de la Calle Armas y han convencido a Monse Deme para que les deje expulsar de la iglesia de San Pedro de Alcántara a los cofrades, a los rocieros y hasta a la Misa Jurásica esa rara que allí celebraban los amantes de Trento, y que tan felizmente coyundaban bajo su techo. Como diría el gran Chiquito: peligrorl, peligrorl. Mucho peligrorl.


viernes, 20 de enero de 2012

La almunia que se convirtió en arrabal o viceversa


PROVIENE DEL POST LA JUNTA SE CEPILLA UNA ALMUNIA CALIFAL

Tenía escrito un largo chorizo textual de esos incontenibles míos para explicar el caso de la almunia que se convirtió en arrabal o el arrabal que se convirtió en almunia y cómo los vándalos de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento han salvado la cara y el culo aferrándose a que es falsa mi denuncia porque las obras siguen su previsto proyecto de integración de restos de la almunia conservada bajo geotextil. Que por fin hayan confesado que la almunia en realidad es un murete en el extremo de la excavación que se conservará aislado y descontextualizado de su entorno urbano y que constituye casualmente el trozo de yacimiento que menos estorba mientras se desmonta (me encanta ese eufemismo de destrozar) el 70 % restante que presenta un interés arqueológico probablemente mayor parece no importar gran cosa. Como se ve claramente en la vista aérea que cuelgo y como se denuncia también en esta página de arqueólogos. Pero paso. Me da igual. Almunia o arrabal, ESTOS SEÑORES VÁNDALOS, PASARÁN A LA HISTORIA COMO LOS PROMOTORES DE LA MAYOR DESTRUCCIÓN DE PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE LA HISTORIA DEL MUNDO. Del mundo. Una cosa en la que los cordobeses ¡¡¡por fin en algo!!! seremos los más grandes. La destrucción del arrabal del Hospital justificada mediante la conservación de un murete más grande que el resto, no es sino el último capítulo de ese genocidio patrimonial en que se han empeñado entusiásticamente desde hace 30 años las fuerzas políticas de esta ciudad. 1.500.000 m2 en los últimos cuatro años (desde 2006) de yacimientos excavados y seguidamente minuciosamente destruidos. Ni un sólo metro cuadrado puesto en valor. ¿Fuerte ¿que no? Eso sí las excavaciones han sido impecables y los arqueólogos que las han llevado a cabo son unos profesionales como la copa de un pino, independientemente de la complicidad que les toque en la destrucción posterior.

Aunque me lo he leído un par de veces y he tomado bastantes apuntes e ideas de este magnífico informe no voy a reproducir nada, salvo las fotos. AQUÍ LA PRIMERA PARTE y AQUÍ LA SEGUNDA. Es largo, pero enjundioso y muy instructivo para todo aquel que se interese por la gestión del patrimonio arqueológico de Córdoba, de cualquier otro sitio o simple y únicamente por lo que poco que se sabe, a pesar de todo, de los arrabales omeyas cordobeses. Buena parte de este texto colectivo, mayormente redactado por arqueólogos, se basa en la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural de los Arrabales Occidentales de Córdoba presentada a las autoridades competentes por la Plataforma Ciudadana Contra la Destrucción del Patrimonio Cordobés sin que hasta la fecha hayan recibido respuesta alguna. Como complemento y como información sobre la extendida concepción absolutamente alejada del uso social de la arqueología recomiendo también la lectura de este texto: Más allá de la Arqueología Pública.


O sea la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba solos o en compañía de otros no sólo se han cepillado esto:

Sino también esto:

Y esto:

Y esto:

Y esto:

Y así hasta un millón y medio de metros cuadrados, de los que no se ha conservado ni un solo. Cualquiera podría pensar que los resultados de las excavaciones habrán dado lugar a un conocimiento por parte de la gente interesada en el tema de todo lo referente a cómo vivían los andalusíes del siglo X debido a las publicaciones y puestas en social de los conocimientos generados por esas excavaciones. Eso hubiera sido lo lógico. Pero la realidad es que la rentabilización de esos conocimientos a niveles sociales ha sido de prácticamente cero. Yo sospecharía que es que entre los alandalusiolólogos o los mismos arqueólogos (cuya obligación no es esa) no hay estudiosos realmente capacitados para llevar a cabo esa tarea, pero a estas alturas mis sospechas se han avinagrado y van por otros derroteros. El problema, como dice un amigo mío arqueólogo, es que en esta ciudad existe un pánico oméyico, en especial en lo referente al tamaño que llegó a alcanzar la ciudad, pánico que se transforma en ninguneo sistemático por parte de las principales fuerzas vivas, muertas y zombies de la ciudad, de la importancia de los restos de la propia ciudad omeya y de su conservación. Pero sobre todo, existe otra causa mucho más profunda, mucho más terrible, ésta de índole fóbica, concretamente islamofóbica... Pero eso me va a dar para otro post en los próximos días. Permanezcan atentos a la pantalla.

lunes, 16 de enero de 2012

Fraga

Ya por fin
formará
junto a sus compañeros
que hacen guardia
bajo los luceros.

lunes, 9 de enero de 2012

La almunia del Hospital: el Bamiyan de Córdoba

Los Budas de Bandiyan en el momento de ser volados por los talibanes en 2001

La almunia califal (siglo X) después de haber sido destrozada por los talibanes de la Junta de Andalucía

ENTRADA ANTERIOR SOBRE LA ALMUNIA


En la Historia Universal de la Infamia existe un apartado especial para Destructores de Bienes Histórico-artísticos más o menos Patrimonio de la Humanidad. La lista honorífica de ese apartado es larga, pero algunos individuos han destacado más que otros. Como Eróstrato. Como el Mullah Omar de Afganistán. A Eróstrato lo movió sólo el paranoico deseo de pasar a la historia para quemar el templo de Artemisa en Éfeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. El Mullah Omar dinamitó unas colosales estatuas budistas –los Budas de Bamiyan- del siglo V porque competían con el único dios verdadero. En Córdoba en estos días hay un individuo o individuos que han merecido el honor de codearse con ellos por méritos propios porque han asumido la responsabilidad de escamotear a todas las generaciones de cordobeses y de ciudadanos del mundo del futuro, profesionales de la historia o simples amantes de la misma, la contemplación, disfrute y estudio de un yacimiento arqueológico de primera magnitud y cuyo descubrimiento en cualquier otro país más civilizado que el nuestro hubiera sido motivo de una fiesta nacional. La cosa es sumamente simple: NUNCA MÁS, desde la navidad del 2011 hasta que ocurra el fin del mundo, o al menos el de la especie humana, NUNCA MÁS, ninguna persona más, NUNCA JAMÁS podrá disfrutar de la visión de esos restos arqueológicos de nuestro pasado que llevaban diez siglos enterrados esperando a que alguien los descubriera y enseñara a las generaciones venideras cómo vivían las gentes que allí vivieron. A no ser que en el futuro se invente una máquina de volver a reconstruir exactamente lo destruido totalmente de una almunia califal con más niveles estratigráficos que Medina Azahara y que fue hallada en un inmejorable estado de conservación. No sé si será el orgullo de Eróstrato por esa hazaña lo que los hace sentirse importantes o es más bien la motivación de los mullahs: que para adorar al Dios del Interés Inmobiliario o el Político o del Progreso fuera necesario eliminar las cuatro piezas culturales que lo ofendían. Pero lo mismo exactamente ocurrió en esta misma ciudad 20 años atrás con los restos del mayor palacio imperial de Europa, el de Maximiano, destruidos conscientemente para construir una vías de ferrocarril. Por otros individuos de la misma ralea que los actuales y posiblemente con los mismos cargos. Señal de que el tiempo pasa pero el cariño es el mismo. O que los responsables de la Junta, de un partido que siempre se comió una mierda política en esta ciudad, ha decidido morir matando.

¿Alguien imagina que en 1900 a un político visionario se le hubiera ocurrido la brillante idea de permitir la instalación en el solar de los restos de Medina Azahara, a los que entonces sólo daban importancia cuatro eruditos chalados, de una fábrica de materiales de construcción aprovechando los impresionantes sillares que molidos proporcionarían una arena de calidad para hacer mezcla? Las escasas protestas no se hubieran apenas escuchado fuera de alguna tertulia de eruditos del Círculo de la Amistad. El progreso industrial era mucho, mucho más importante. Hubiera dado trabajo a unos pocos paisanos, habría materiales de construcción baratos y un burgués se hubiera llenado los bolsillos tan ricamente. Y hoy en día de la ciudad palatina no quedaría absolutamente nada, ni físicamente ni en el conocimiento de la inmensa mayoría de los cordobeses. Sólo el nombre del político quedaría en los libros de historia como el del pedazo de mastuerzo que destruyó el yacimiento palatino altomedieval islámico más importante del mundo.

Yo voy a proponer a los responsables del Museo Arqueológico de Córdoba que dediquen una sala a la infamia destructora de restos arqueológicos que se ha venido disfrutando en esta ciudad desde hace más de 100 años. En sus paredes se colgarían los retratos de los mayores responsables de la destrucción del patrimonio arqueológico cordobés con sus nombres y la relación de sus fazañas. The Destroyer's Room.

Para empezar los de todos los alcaldes de la ciudad, tal vez con la excepción del primero de la etapa democrática que impidió que se destruyera, tapándolo cuidadosamente una vez abierto, el yacimiento romano del Bulevar encontrado cuando insensatamente y desoyendo todos los avisos decidieron construir en él un aparcamiento subterráneo, responsables de la destrucción de los arrabales de poniente, consejeros de cultura de la Junta y sus delegados en la ciudad, del primero al último, bajo cuya responsabilidad se destruyeron más yacimientos de arrabales, pero sobre todo el impresionante palacio de Maximiano con las obras del AVE. Todo eso por no hablar de lo de Ategua... La última fazaña destroyer ha sido la destrucción total y absoluta, hace menos de una semana, de la almunia califal que se había prometido integrar en el edificio del Instituto Maimónides del Hospital Reina Sofía. Para completar la colección podrían colocar también los retratos de técnicos, arqueólogos de la Junta y del Ayuntamiento, sin cuya entusiasta colaboración distractiva no se hubieran llevado a cabo las hazañas bélicas de la peor raza de políticos vandaluces que podríamos nunca haber pensado que nos tocaran.

O mejor aún voy a proponer mediante pertinente escrito a la UNESCO que retiren a esta puta ciudad la Declaración de Patrimonio de la Humanidad y le adjudiquen el mucho más merecido de Patrimonio de la Vandalidad.


DOCUMENTOS:


UNO


DOS


Almunia califal (siglo X) que se iba a integrar en el edificio de un Centro de Investigaciones de la Junta de Andalucía

El templo de Artemisa en Efeso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, antes de ser quemado por un paranoico

sábado, 7 de enero de 2012

¿Nació realmente Séneca en Córdoba?



Acisclo Lupiáñez



En este lejano lugar del Medio Oeste gringolandés donde transcurren mis exiliados días entre la investigación y la docencia no abundan las distracciones. Así que me dedico en mis horas libres a la realización de pequeñas pesquisas históricas referentes a mi lejana y añorada tierra, Córdoba. Entiendo el exilio y entiendo el dolor de quien lo padece. Por eso siempre me he interesado por el que sufrió durante ocho años Séneca en Córcega y la expresión que de ese dolor dejó en sus escritos. Y fue precisamente en el estudio de las obras escritas por el filósofo en torno a ese exilio donde las dudas de su verdadero origen han surgido en mi como las grietas tumefactas surgen en los bordes de las heridas malcuradas. No es sólo cosa mía. Otros exegetas de la obra senequiana con mucha más autoridad que yo, que ni siquiera soy latinista o historiador, han mostrado sus dudas no ya sólo acerca de que Séneca fuera nacido en Córdoba sino incluso de que fuera de origen cordobés, toda vez que el patronímico Anneo que aparece tanto en la epigrafía cordobesa lo hace también y con la misma frecuencia en muchos otros lugares del Imperio.

Patrick Manzini, latinista norteamericano especializado en las Cartas de Séneca, publicó hace unos años un opúsculo (1) en el que a partir del estudio de Consolación a Helvia, las Cartas a Lucilio y otras obras senequianas planteaba la duda de que Córdoba hubiera sido realmente la cuna del filósofo, quien probablemente fuera de nación y estirpe de raigambre romana, propiamente de la misma Roma o como mucho de alguna ciudad cercana.

Así mismo el latinista italiano Gillo Santorini viene a coincidir en muchos aspectos de las dudas que plantea Manzini en un voluminoso tratado sobre el uso del gentilicio en la Roma republicana publicado hace unos años (2). Ambos coinciden en señalar la práctica ausencia de referencias a Córdoba en las cartas y en los epigramas de Séneca y defienden la teoría de que cuando lo hace se hace eco de una moda muy extendida en el siglo I en Roma por puro exotismo de declararse nacido en algún lugar lejano del Imperio, preferentemente Hispania y en concreto la Bética, como lugar semimitológico y cargado de referencias de la literatura fantástica grecolatina. Pero es que además la mayoría de los cordobeses no somos conscientes de la clase de importancia que gozó Corduba en aquel tiempo y lo de moda que llegó a estar en la Roma capitalina imitar lo cordobés, hasta el punto de considerarse de buen tono declararse cordubens.

Los que sí parecen serlo son los arqueólogos locales que lo están demostrando. Qué hermosa armonía se produce en la cultura cuando los yacimientos confirman las hipótesis de las cátedras. Si hemos de creerlos –y no tenemos motivos para no hacerlo- las pruebas de este carácter de faro mítico, e incluso místico, de la Corduba del siglo I han aparecido de las propias entrañas de la tierra cuando ha empezado a dar a luz, ejerciendo ellos de competentes parteras, la impactante evidencia de que nuestra ciudad no sólo fue la fundación capitalina de una provincia lejana, sino un verdadero faro iluminador y foco dispersor de cultura y modas literarias, vestimentarias, alimentarias y arquitectónicas a todo el Imperio. Este último campo, el de la difusión de modelos arquitectónicos a la metrópolis, está siendo brillantemente estudiado por nuestros esforzados equipos arqueológicos locales, cuyos últimos descubrimientos apuntan a la demostración –ya cumplida- de que incluso el anfiteatro cordobés sirvió de modelo canónico para la construcción del Coliseo de Roma (3). Somos muchos los que pensamos que la rutilante exposición arqueológica que en estos dias se puede disfrutar en la ciudad, CÓRDOBA REFLEJO DE ROMA, tendría que haberse llamado más bien la viceversa: ROMA REFLEJO DE CÓRDOBA.

Pero tras este preámbulo de cimentación teórica pasemos ya directamente al asunto de este artículo: la demostración de la no cordobesidad del filósofo Séneca. La prueba difinitiva de la teoría me ha venido cuando comentando estos temas con mi amigo Severo Sandua, latinista colombiano que imparte sus clases en esta misma Universidad y con quien comparto frecuentemente charla y vino californiano (cuando se nos acaba el Montilla que me traigo en mis espaciadas visitas), me ha puesto en la pista de un detalle que según él podría ser la clave definitiva para desmontar el extendido error de hacer a Séneca cordobés. Se trata del epígrama De se ad patriam, que hemos traducido juntos a cuatro manos en una tarde, uno de los 72 atribuidos a Séneca pero con la particularidad de ser el que presenta unos rasgos estilísticos senequianos más acusados. La latinista italiana Rita Degl'Innocenti Pierini ha demostrado (4) de una manera contundente que este epigrama al menos no permite albergar demasiadas dudas de su autoría.

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DE SE AD PATRIAM


Corduba, solve comas et tristes indue vultus,

inlacrimans cineri munera mitte meo.

Nunc longinqua tuum deplora, Corduba, vatem,

Corduba non alio tempore maesta magis.

Tempore non illo, quo versis viribus orbis,

incubuit belli tota ruina tibi,

cum geminis oppressa malis utrimque peribas

et tibi Pompeius, Caesar et hostis erat.

Tempore non illo, quo ter tibi funera centum,

heu, nox una dedit, quae tibi summa fuit.

Non Lusitanus quateret cum moenia latro,

figeret et portas lancea torta tuas.

Ille tuus quondam magnus, tua gloria, civis

infigor scopulo. Corduba, solve comas,

et gratare tibi, quod te natura supremo

adluit Oceano: tardius ista doles.

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DE ÉL A SU PATRIA


Córdoba, suéltate el pelo y píntate la cara de pena,

y ofrece a mis cenizas el sacrificio de tus lágrimas.

Ahora lejana, Córdoba, llora a tu poeta,

Córdoba, nunca más triste que ahora.

Ni siquiera en aquel tiempo en que desatadas las fuerzas del orbe

cayó sobre ti toda la ruina de la guerra,

cuando un geminado mal doblemente te mataba

y enemigo para ti fue Pompeyo y lo fue César.

Ni siquiera en aquel tiempo en que ¡ay!, trescientos funerales

te dio una sola noche que fue para tí la peor.

Ni cuando asaltaba tus muros el saqueador lusitano

y clavó en tus puertas su atrevida lanza.

Este que fuera para tu gloria ciudadano famoso

clavado está ahora en un peñasco. Córdoba, suéltate el pelo,

y agradece a la naturaleza que permitió que te bañara

el lejano Océano: eso retrasará tu dolor.

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Aparte de sus señalados en varias ocasiones y por diferentes estudiosos claros reflejos en el lorquiano Córdoba lejana y sola, se trata de un hermosísimo poema en el que podemos detectar claramente diamantinos arquetipos, inmortales moldes iconográficos de la poesía más genuina de todo el Mediterráneo, como ese suéltate el pelo que remite a las cien mil clónicas plañideras que empedran la geografía y la historia del dolor popular en el Gran Charco Familiar. Pero para lo que a nosotros nos interesa hemos de fijarnos en los dos últimos versos, en ese agradece a la naturaleza que permitió que te bañara el lejano Océano, en el que afirma que un mar baña los pies de nuestra Córdoba. ¿Se trata de la misma Córdoba que conocemos? Veamos: previamente el autor ha señalado el dolor y la destrucción que a esta Córdoba le causó la guerra civil entre César y Pompeyo y el miedo que debió sentir cuando el salvaje Viriato casi la viola. O sea que se trata de la misma Córdoba que conocemos. Pero… quien escribe esos versos, y ya ha quedado demostrado que es el propio Séneca, demuestra que sabe mucha Historia pero desde luego poca, muy poca Geografía. O que no sabía muy bien de qué lugar estaba hablado. Y para haber nacido y haberse criado allí… Porque si algo puede afirmarse con certeza de la ciudad de Córdoba desde que los primeros edaddelbronceños que pasaban por allí les gustó el sitio y se asentaron en la Colina de los Quemados es que nunca tuvo playa. Playa-playa, que la del río es un refrescadero. Porque si la hubiera tenido no podríamos explicar el que cada temporada calurosa bulliciosas hordas de cordobeses se vean impelidos a invadir el territorio de sus vecinos malacitanos para sentirse ciudadanos europeos normales que practican la liturgia del veraneo convencional medio desnudos y dejar su ciudad como la actual Pompeya: sólo ruinas para los turistas. Vicente Cristóbal, profesor de la Complutense, sugiere en una comunicación presentada en el congreso SÉNECA, DOS MIL AÑOS DESPUÉS celebrado en Córdoba en 1996, que esa referencia marítima pudiera acoger al propio Guadalquivir, teniendo en cuenta que era navegable hasta muy arriba en la Antigüedad y su curso podría entenderse como parte del Océano (5). Pero ni como licencia histórica vale. Quien escribió ese epigrama, y ya hemos visto que a los mejores expertos no les caben demasiadas dudas de que fuera el propio Séneca, no tenía ni la más remota idea del lugar exacto donde se ubicaba la (entonces) mítica ciudad de Córdoba. Así que malamente hubiera podido criarse en ella como afirman todos los tratados de senecología desde tiempos inmemoriales.

No pasa nada. La ciudad podrá superar este trauma. Lo superaron ¡¡¡los sevillanos!!! cuando se demostró que Adriano no había nacido en Itálica... Sólo sufrirá un pequeñísimo rasguño en su ego fácilmente sanable por los cientos de otros, más o menos pequeños, orgullos patrios que adornan su existencia.

Sólo que ya al Séneca estoico malamente se le podrá seguir responsabilizando de ese rasgo del carácter cordobés que es su seña de identidad y su hecho diferencial y que, según sostiene mi amigo Manuel Harazem, no es sino la forma local de la esaboriúra o de la malafollá, cuya fama injustamente se lleva siempre su hermana granadina: el senequismo.


(1) Manzini, Patrick: There was born L. A. Seneca in Cordova? Minneapolis: University of Minnesota Press, 1978. Reprint, Dover, NH: Croom Helm, 1986).

(2) Santorini, Gillo: Sul il diritto di utilizzare l'aggettivo nell'antica Roma (Università degli Studi di Palermo, 2001)

(3) Con un eje mayor de c. 178 m., el anfiteatro patriciense se inscribe en la serie previa a la definición canónica del tipo que supondrá la construcción del Anfiteatrum Caesareum o Flavium (Juan Francisco Murillo Redondo, El anfiteatro cordubense. Catálogo de la Exposición CÓRDOBA ESPEJO DE ROMA, pg. 238).

(4) Degl'Innocenti Pierini, Rita: Tra Ovidio e Seneca (Edizioni Saggi Universitari di Filologia Classica, 44., Bologna: Patron, 1990).

(5) Congreso Internacional Conmemorativo del Bimilenario de su Nacimiento, Córdoba 1996. Publicaciones de la Universidad de Córdoba y Obra Social y Cultural. CAJASUR. Córdoba, 1997).

jueves, 5 de enero de 2012

La Junta de Andalucía se cepilla una almunia califal

Estado del yacimiento en 2009 (foto Harazem)

Estado del yacimiento el 4 de enero de 2012 (foto Harazem)

Hace tiempo publiqué un post titulado De cuando en Córdoba hubo petróleo en el que sostenía que el oro negro de la arqueología, la excavación sistemática y puesta en valor del mayor yacimiento altomedieval del mundo –unos inmensos arrabales de una ciudad islámica del siglo X- podrían haber proporcionado a esta ciudad tan escasa en recursos la posesión y explotación de un parque arqueológico comparable por ejemplo al de Pompeya. Pero ese petróleo se fue arrojando tal como iba saliendo lenta pero sistemáticamente por el desagüe de la Historia mediante una concienzuda destrucción de todos y cada uno de los yacimientos que se iban descubriendo. La portentosa conjunción de la mayor colección de políticos sinverpollas y giligüenzas al oeste del Pedroches (1) fue la responsable de que la arqueología no fuera nunca un fin en si misma, una poderosa herramienta de crear riqueza, empleo y cultura, a pesar de que siempre las llevaran en la boca, sino que estuviese siempre supeditada a la especulación del suelo. Nunca se excavó porque sí, sino porque se necesitaba para ensocavar, remover y enladrillar innecesariamente las más de las veces el suelo plagado de restos, listos para ser destruidos. Pero algunos tuvimos esperanzas de que algunos de esos restos, al menos los más importantes, se salvarían. No ya con fines de explotación turístico-económica, sino por mera vergüenza cultural. No es que creyéramos a los políticos, esos seres esencialmente dignos de toda duda, que lo prometieron, es que pensábamos que había instrumentos legales para obligarlos. Y tal vez los hubiera. Pero en este país de muertos vivientes nadie, yo el primero, mueve el culo para salvar patrimonio histórico alguno en peligro. Bueno, casi nadie. Algunas voces hay. Porque como dice mi amigo J. da mucha, infinita, más pena y mueve más a la acción reivindicativa un trozo de playa salvajemente urbanizada que la no menos salvaje destrucción de los restos de nuestro pasado y nuestra historia, incluso los que podrían darnos de comer.

Prácticamente todos los restos de calles, casas, mezquitas, fuentes, medersas, baños públicos de aquella ciudad del siglo X fueron minuciosamente pulverizados por las excavadoras de los perpetradores de esa colosal estafa llamada Burbuja Inmobiliaria y de la corrupción tal vez económica (para ello estarían los jueces), pero sobre todo moral, de los políticos de la Junta y del Ayuntamiento de Córdoba en los últimos años al servicio de los empresarios, empresarios que no tienen más culpa que la de dejarse llevar por su instinto depredador y su condición natural egoísta. Pero la almunia califal encontrada en las obras de construcción de un Instituto de Investigación anexo al Hospital Reina Sofía era tan importante, se conservaba tan bien y sobre todo, se encontraba en terrenos de titularidad pública que tuvimos esperanzas de que se salvara.

De hecho estaba prevista, se nos dijo, su integración en el edificio. Fueron declaraciones, eso sí, hechas en caliente y con la apertura bucal en posición rimbombante, de los políticos de la cultura de hace dos años.

En julio de este año (2011) todavía un diario local comentaba el costo total de las obras y apuntaba lo siguiente: Según consta en el BOE, los restos de la almunia árabe se integrarán en el edificio. Para ello se propone una estructura exenta de fachadas hasta la cota de planta primera. Al detalle, el proyecto del edificio se organizará para que las áreas más públicas del mismo se abran a la excavación. Además, la situación de la terraza incluida en el proyecto tiene vistas sobre los restos de la almunia. Debe ser un lapsus calami y en realidad lo que querían decir es se desintegrarán. Total y absolutamente desintegrados. Se la han cepillado por toda la cara. Las dos primeras son las fotos del hallazgo de 2009 y las segundas lo que había esta misma mañana.


Los restos que se iban a integrar en 2009 (foto Harazem)

Los restos "des-integrados", 5 de enero de 2012 (foto Harazem)

Desde luego ha sido ensordecedor el griterío de las fuerzas culturales de esta ciudad, de los periodistas de himbestigasión y los arqueólogos con tribuna, de los de la UCO-GMU, que según me cuentan han sido los que lo han excavado. Ensordecedoras sus protestas en la prensa desde donde de vez en cuando claman por el respeto y la concienciación en la conservación del patrimonio. Ensordecedora la de los miembros de la Hakademia de Nobles Caspas y Bellas Tretas. Las de los departamentos del ramo de la Facultad de Filosofía (y últimamente Ufología) y Letras. Y las de los hoteleros que viven exclusivamente del turismo.

Es por eso que suena atrozmente ridículo el kikirikeo que el nuevo gallo del corral de urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba ha entonado desde el Acorazado ABC. Sacando pecho, ereccionando la cresta, este cantamañanas de encendida verborrea vuelve a soltarnos las mismas soplapolleces que llevan 30 años entonando sus predecesores acerca del inmenso potencial turístico de esta ciudad, de esencias inmarcesibles, crisol de pueblos, joyas escondidas, ¡¡¡un nuevo Tibet en el corazón de la península Ibérica!!! y otras pedorradas discursivas del kit habitual del implementaor cultural cordobita. Por el sueldazo que se lleva ya le vale desde luego derrochar blablableo inane. Pero por dignidad debería de callarse ya un poquito. Que ya apesta ese discurso que lleva podrido varios lustros. Y más después del empacho de la insoportable matraca de la Caspitalidad, que casi acaba con el más minúsculo átomo de sentido común en esta ciudad.

La paradoja más atroz es que el Instituto que van a edificar encima y que, desde luego, tanta falta hace, lleve para prestigiarse un nombre andalusi, después de haber sido construido sobre el arrasamiento de los restos de otro edificio en el que quién sabe si el propio Maimónides no pernoctó alguna vez.




SECUELA:

LA ALMUNIA QUE SE CONVIRTIÓ EN ARRABAL O VICEVERSA

(1) Todos nos acordamos de la inefable delegada de cultura Mudarra y su teoría de la lucha de clases en la arqueología. Los arrabales orientales no se salvan, dijo, porque pertenecían a las clases menos acomodadas de la sociedad andalusi. Lo que nunca nos dijo la muy pillina fue la causa por la que no salvó tampoco los occidentales que eran las de los ricos. Otro delegado, cuando ya se había destrozado el palacio de Maximiano para construir una estación de AVE que podría haberse desplazado 500 mts más al norte, dijo con todo su morro que sólo se le había inferido un leve arañazo a un muro. Y Trigo, al que se le llegó a llamar Extherminio Trigo que organizó una campaña para desprestigiar la arqueología para evitar que se paralizase la destrucción del mismo palacio. Eso por no hablar de la visión que la prensa local proyecta sobre los restos arqueológicos, a los que tilda sistemáticamente de latosos, escollos, quebraderos de cabeza y cosas por el estilo. A los que defendemos que existe una conspiración perfectamente organizada en esta ciudad en contra de la arqueología para salvaguardar intereses muy concretos nos llaman arqueoconspiranoicos. Ya te digo...


lunes, 2 de enero de 2012

La Yihad Cofrade secuestra la Cabalgata de Reyes

Carrozas de Cabalgata de Reyes propuesta por los concejales cordobeses para 2012. Dos de palio (Melchor y Gaspar) y uno descubierto, el de Baltasar, que por ser negro y en palabras del portavoz municipal, está más acostumbrado a la interperie.

El solsticio de invierno es un hecho natural ligado a la rotación de la Tierra que todas las culturas del mundo ha revestido siempre de vistosos ropajes simbólicos. La religión cristiana que corrompió el justo equilibrio fideístico del Imperio Romano, usó la mayor parte de los ropajes (1) con que otra religión anterior de origen iranio, en casi todo mucho más sensata que ella, lo vistió, el mitraísmo, que llegaría a ser religión oficial de Roma un poco antes de que lo fuera el cristianismo sin necesidad de perseguir a ningún infiel. Aquella absorción o suplantación no fue pacífica, sino que se consiguió mediante un terrible genocidio: el de los paganos. No se sabe el número exacto de paganos, mayormente mitraístas, que pagaron con su vida o con su seguridad la letal paranoia monopolística que aquejó desde siempre a los seguidores del nazareno crucificado por sus paisanos judíos. Su holocausto fue eliminado de la memoria. No contaron luego con ejércitos de glosadores de los martirios como sí tuvieron los escasos ajusticiados propios (de una manera atroz, eso sí) por las autoridades imperiales que los acusaban con toda razón de minar las bases convivenciales de tolerancia de la sociedad romana. A los paganos no sólo se les robó su caudal simbólico, sino que se les exterminó para que no lo recordaran.

Desde el momento en que se convierte en religión oficial del Imperio Romano el cristianismo dará claramente medida de su talante persiguiendo sañudamente cualquier atisbo de competencia. Una vez transmutado en catolicismo sólo en los lugares donde convivió con el Islam durante un tiempo aprendió a compartir espacio, aunque por periodos muy localizados. En cuanto pudo de nuevo eliminó físicamente a los diferentes. 1492, 1610, la Inquisición, La Cruzada Nacional son hitos de esa paranoia monopolística. Sólo muy recientemente, cuando las prácticas democráticas, muy timoratamente, les convencen de volver a compartir espacio en otro Imperio, el de la Razón, los diferentes (no creyentes o creyentes de otra fe) pudimos vivir a salvo, aunque no totalmente en igualdad de condiciones.


Pero la tendencia natural del catolicismo es imponer absolutamente su particular moral. Tras 1.600 años de monopolio, impuesto siempre a sangre y fuego, no podíamos esperar que se civilizarían tan fácilmente. Ya imponen en las constituciones de los estados que practican la democracia parlamentaria la mayoría de sus presupuestos ideológicos por una doble vía: políticos católicos adoctrinados y maniobras en la oscuridad para conseguir que se considere delito lo que sólo para ellos debe ser pecado. Sólo de vez en cuando sienten resquebrajarse su poder monopolístico cuando las presiones sociales consiguen arrancar libertades básicas en materia de costumbres y derechos individuales. Pero a la nada que puede, La Iglesia Católica, sirviéndose de sus peones fieles, vuelve a la carga.

Y en ello estamos desde hace muy poco. Más recientemente en el gobierno del estado y un poco más en el municipal de Córdoba hemos visto instalarse una serie de políticos claramente adscritos al catolicismo más extremo, pertenecientes a sectas que practican un fundamentalismo religioso impositivo, como neocatecumenales, Opus Dei, Legionarios de Cristo y en el caso concreto de Córdoba sectas idólatras cofrades. El falso, pero aparente porque está extremadamente escorado a la orilla católica, equilibrio conseguido por gobernantes anteriores que consiguieron introducir muy tímidas reformas laicistas y ampliar algo el espacio libre de contaminación religiosa para buena parte de la ciudadanía que ni la necesita ni la desea, se ha vuelto a romper. La Yihad Católica se ha recrudecido y amenaza un reencantamiento del espacio social con una virulencia de la que aún no somos conscientes los que colocamos la autonomía de la razón por encima de las creencias mágico-religiosas.

En Córdoba, el nuevo equipo formado por ultraliberales y kofrades radikales comenzó hace tiempo su Yihad. No sólo la participación en actos sociales por parte de los concejales han consistido casi exclusivamente en la emisión de rococós pregones idólatras en cofradías y hermandades (2), lugares que pertenecen al ámbito de la empresa privada, sino que están tratando de excluir brutalmente de la participación social festiva a la parte de la sociedad que no comulga con los simbolismos particulares impuestos desde hace siglos por la Iglesia en las celebraciones comunitarias del calendario natural.

La Velá de la Fuensanta fue buena prueba de ello. La Cabalgata de Reyes con que amenazan en unos días, la segunda en la frente. Sin cortarse un pelo los yihadistas católico-cofrades han impuesto que la decoración de las carrozas de la cabalgata tiene que hacer referencia exclusiva a la simbología religiosa que ellos consideran pertinente, basándose en una tradición que ha sido impuestas desde siempre por la Iglesia Católica. Se trata de convertirlas exclusivamente en catequesis festivas, conculcando el derecho de los ciudadanos que no comulgan con sus creencias en sus seres imaginarios y que están en su derecho a considerar a la fiesta de los Reyes Magos patrimonio de todos los ciudadanos independientemente de sus creencias religiosas o su ideología política. Y una tradición que se puede y se debe desvincular, al menos oficialmente, de religión organizada alguna.

La Navidad, los Reyes, las fiestas patronales no pertenecen exclusivamente a los católicos, por muy mayoritarios que sean y por muy católicos, cosa dudosa si nos ponemos histérico-históricos de verdad, que sean sus origenes. Pertenecen a toda la comunidad y representa los valores de cohesión de todos los vecinos y todos por tanto los que lo deseen tienen que estar representados. Lo que hasta hace poco se conocía como folklore y que ahora tal vez podríamos asimilar como correlato al consumo de valores o a los valores del consumo del sistema que se nos impone, pero tan respetables todos como los que emite la Iglesia para consumo de sus fieles. La festividad de los Reyes Magos tiene mucho más que ver con el imprescindible cultivo de la ilusión en los niños en tradicional fecha fija que con las necesidades de emisión de catequesis de ningún credo privado. Sea como sea si se admite simbología religiosa, y es justo que ocurra en su justa medida, hay que admitir que haya gente que no la comparta y proponga alternativas coexistentes. Se trata de sumar y no restar o más bien escamotear y prohibir.

Pero que podemos esperar de la banda de hostiahidines que se nos ha metido en el Ayuntamiento. Se empieza catequizando la Cabalgata y se acaba pidiendo la partida de bautismo a los niños que vayan a entregar la carta a los Reyes del Ayuntamiento. Al tiempo.

¡Ah! Y que vayan preparando máscaras de gas los empleados municipales a partir de febrero, cuando empiece la Cuaresma... ¡¡¡Jajajajajaja!!!


(1) Mitra nació en una cueva de una virgen, el carácter mistérico del cristianismo en los primeros siglos proviene directamente del mitraísmo, los ritos sacrificiales catárticos (toro, Cristo) y la comunión bajo las dos especies: pan y vino. El misterio de la Trinidad proviene directamente del los dos dioses (Padre e Hijo) y una sola naturaleza del mitraísmo

(2) En estos enlaces puede el lector curioso encontrar algunos (no todos, sería una labor ingente) de los pregones emitidos por distintos concejales y concejalas del Ayuntamiento de Córdoba en los 6 meses que llevan gobernando, amén de asistencia a actos de tinte estrictamente católico. UNO, DOS, TRES... Lo raro es que no hayan instaurado un pregón de la Cabalgata, en el que nuestros concejales trasladen la caspa del barroquismo cofrade al navideño, cosa que no sé si hacemos bien en apuntar, no sea que les demos ideas...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

De cuando en Córdoba no éramos tan pastueños


No siempre el pueblo de Córdoba fue tan sumiso, tan manso, tan pastueño como ahora. Hubo algunos momentos en su historia en los que estuvo a punto de montar una verdadera revolución. Curiosamente por causas muy parecidas a las que actualmente andan pidiéndolo. Uno de ellos fue la Revuelta del Arrabal en 818, el otro la del Pan a mediados del siglo XVII.

La peste había azotado a toda España a mediados de ese siglo. Entre 1649 y 1650 murió de la enfermedad casi la mitad de la población cordobesa y los supervivientes fueron presa los años siguientes de una terrible hambruna. Bueno no todos los supervivientes, claro. Sólo los pobres, o sea la inmensísima mayoría. Los minoritarios otros, nobles y clero principalmente, se forraban mientras tanto con la especulación financiera con los precios del trigo y esas cosas de exprimir a la plebe. Ya sabéis...


La mañana del domingo 5 de mayo de 1652 una mujer se plantó a las puertas de la iglesia de San Lorenzo a la salida de misa con su hijo en los brazos. Acababa de morir. De hambre. Gritaba y lloraba loca de dolor. Otras mujeres se le unieron a coro y comenzaron a increpar a los hombres llamándolos cobardes por no defender luchando como tales la vida de sus hijos. La cosa se fue calentando y en un rato se reunieron unos 600 cordobeses indignados que se dirigieron armados con las clásicas armas de armar revoluciones populares: tenedores de madera, hoces, guadañas, etc., a la casa del corregidor, quien enterado de lo que se le venía encima se refugió en la iglesia de los Trinitarios. Posteriormente se dirigieron al obispado donde el monse de turno, acojonado, abrió sus graneros y una vez en manos de la indignada muchachada fue obligado a acompañarla para que convenciera a los nobles de la ciudad para que abrieran pacíficamente los suyos. Hecho lo cual procedieron a nombrar a otro corregidor, de sangre noble también, faltaría más, quien los convenció de que volvieran a sus casas, que él se encargaría de todo. Se hizo pan con la harina del trigo incautado y el pueblo por unos días pudo comer.

La cosa fue tan grave y tan acojonante para los poderosos que el propio rey concedió perdón a los cabecillas y proveyó diligencias para que el trigo no faltara en la ciudad por un tiempo. Pero una vez con la barriga llena, los espectáculos taurinos costeados por la nobleza funcionando a tutti plen en la Corredera cada semana y la caldera supersticiosa cociendo cerebros y soltando humo de incienso como loca, la atroz normalidad volvió su cauce. Lo de siempre, vaya. Don Teodomiro nos lo cuenta de maravilla en sus Paseos.

La mayoría de estas oportunidades de hacer una revolución en condiciones y dar la vuelta de una puta vez a la injusta tortilla se acaban perdiendo por falta de organización, de tejido ideológico conjuntivo y de valor de llegar hasta el final por parte de un pueblo adocenado. Pero hubiera sido un buen momento para que se hubiera extendido la revuelta a todo el reino y que se hubiera acabado montando una buena República Federal y Popular Barroca de los Reinos Hispánicos que hubiera abierto mucho antes las vías revolucionarias que abrirían más tarde franceses y yanquis. Igual hubiéramos contado entre los inventos del genio hispánico, junto a la fregona y el autogiro, la guillotina, esa utilísima máquina que deja los cantos de los libros hechos un primor. Ella, entre otros muchos beneficios, nos hubiera ahorrado la lacha de tener que escuchar a un aristócrata subnormal insultar a los andaluces desde uno de sus palacetes usurpados al pueblo soberano. Y tal vez, con un poco de suerte, la metástasis cofrade seria hoy una enfermedad casi completamente erradicada.

Es cierto que las circunstancias, los tiempos, las creencias y los valores de aquel momento no son extrapolables a los actuales, pero sobre todo hay que tener en cuenta que esas situaciones son producto de una extensión del hambre entre las capas populares ya inaguantable, y aquí lo que se dice hambre, hambre…  Hambre... hambre... Bueno todo es empezar y como dice el recio e hirsuto refrán castellano: cuando las barbas de tu vecino veas pelar… Se empieza por un mareo en la escuela...


domingo, 18 de diciembre de 2011

Cayetano de Alba viajará en la Máquina del Tiempo


Cayetano de Alba, aristócrata, quiere viajar por la máquina del tiempo a la Edad Media. Dice que allí se arreglaban los problemas mejor sin necesidad de pleitos interminables. A punta de espada. O tú o yo. Mis amigos de La Colleja le ha regalado una pa estos Reyes (con perdón).

miércoles, 14 de diciembre de 2011

De cuando Córdoba fue luz ética del mundo

Hubo en la Historia dos momentos en que el destino del mundo estuvo en manos de cordobeses. El segundo es de sobra conocido y ocurrió en el siglo X, cuando Córdoba fue capital de Al Andalus, el estado más poderoso de occidente por entonces. El primero lo es mucho menos y ocurrió fuera y bien lejos de sus murallas cuando un puñado de sus hijos y sobrinos dirigieron más o menos directamente los destinos del Imperio Romano. Este hasta ahora ignoto hito histórico es el hilo conductor que atraviesa la muy interesante novela que el escritor cordobés Alberto Monterroso, bajo el título de El emperador impasible, hace protagonizar al emperador Marco Aurelio. Tomando como modelo la eficaz estructura narrativa que Marguerite Yourcenar acuñó en su Memorias de Adriano, Monterroso deja hablar a un Marco Aurelio al final de sus días en una larga carta que dirige a un amigo cordobés sobre su vida, su visión del mundo, sus frustraciones, sus fracasos, pero sobre todo sus raíces andaluzas y su dependencia intelectual de Séneca, el filósofo más importante de la historia de Roma.

Con un estilo ameno pero profundo, Monterroso nos hace asistir con una minuciosidad sólo atribuible a quien conoce la época de la que habla al dedillo a los avatares de la azarosa entronización de Marco Aurelio como emperador designado por Adriano y los intentos reformistas que en ese momento histórico intentaron imprimir una serie de emperadores ilustrados a la estructura política del estado para democratizarla, para devolverle el espíritu participativo primigenio que perdió Roma cuando Augusto en sus últimos años decidió divinizarse, convertir la República en una monarquía, desvincularse de las decisiones de la curia e imprimir al estado una deriva claramente absolutista que recogerán con gusto sus sucesores inmediatos. Y la tesis principal de la novela es que esos intentos reformistas son hijos directos de la filosofía política de Séneca quien intentó llevarla a cabo durante el tiempo en que fue tutor del emperador Nerón y estuvo en su mano, pero sobre todo en su voluntad, la conformación de la filosofía política oficial del estado romano. Esta filosofía la basó el filósofo cordobés en la republicanización de Roma, la devolución al Senado de sus atributos decisorios originales, ahora en el marco de una Institución Imperial convenientemente mediatizada por la concepción estoica de una monarquía basada en el Imperio de la Razón. El sueño de Séneca fracasaría principalmente por la personalidad paranoico-tiránica de Nerón, pero su espíritu sobrevolaría por encima de los años ominosos y se encarnaría posteriormente en los conocidos como emperadores béticos: Trajano, Adriano y el propio Marco Aurelio, todos ellos con vínculos familiares muy estrechos con Córdoba.


Este complicado panorama lo va desgranando morosamente Marco Aurelio en la carta que sirve de soporte a la narración, infiltrando sabiamente en el discurso su propia desolación por la imposibilidad de llevar a cabo su ideal político. Como atribulados espectadores asistimos a las causas de su fracaso y que él asume con su profundo sentido estoico: las innumerables guerras en las que se va viendo envuelto a lo largo de su reinado y las traiciones de sus cercanos a las que va teniendo que hacer frente. Todo ello conducidos por el ajustado ritmo que Monterroso imprime a la narración, un ritmo sereno, templado, perfectamente adecuado al espíritu, estóico, de lo narrado.

Sólo cabría reprochar al autor algunas frecuentes caídas en un exceso de celo didáctico que lastran visiblemente el hilo conductor de la narración al obligar a la voz contante a aportar informaciones e introducir aclaraciones históricas o familiares que si bien son necesarias para un correcto entendimiento de la historia podrían haber quedado mejor más sutilmente embutidas en el corpus textual global.


Filosofía, política, historia, poesía, Córdoba, reivindicación de la cultura como fuente de liberación personal y social, relatos bélicos y ética, mucha ética, todo ello, lo que es de agradecer, en muy ajustadas dosis, pero sobre todo el acercamiento a uno de lo personajes más íntegros y cabales de la historia de la humanidad, un alma grande capaz de dejarnos una obra tan incomensurable como las Meditaciones cuya lectura o relectura, según corresponda, recomiendo complementariamente tras la de El emperador impasible.


Una lectura absolutamente recomendable en estos tiempos en los que la ecuanimidad, el concepto vital favorito de Marco Aurelio, es un bien tan escaso entre la atroz clase política que nos gobierna. Y en la no menos atroz clase gobernada.


Alberto Manuel Monterroso Peña
El emperador impasible
ALCALÁ GRUPO EDITORIAL
Alcalá la Real, 2009


En AMAZÓN


lunes, 12 de diciembre de 2011

Buscando Córdoba en los Estrechos Malayos (I)


Me fui a los estrechos malayos buscando las fuentes del malayismo cordobés. Para tratar de averiguar si la conexión entre nuestro Tigre Malayo y su Tigre Malayo compartían algo más que nombre y oficio. Infructuosamente. Después de preguntar en los más perdidos puertos y aldeas de aquellas costas que fueron nidos y azotes de piratas el Sandokán original había desaparecido del inmaginario nativo. Ahora los piratas vienen de tierra adentro y en lugar de sables curvos traen órdenes de deshaucio o expropiación, me dijeron. Nadie que no fuera un ocasional lector de novelas de Salgari recordaba a ningún Sandokán. Por lo que se puede decir que, aparte de en esas novelas del prolífico escritor italiano, contamos en nuestra ciudad con la gloria y la responsabilidad de perpetuar un mito que estaba en vías de extición: el del pirata popular, transmutado tanto aquí como allí en sujetos de traje y corbata y mucha mano en los despachos oficiales. Gracias a que a algún ocioso graciosillo de Cañero se le ocurrió bautizar a uno de sus vecinos con el nombre del pirata malayo por su evidente parecido con su avatar televisivo, esta ciudad tiene ha tenido el honor de haber sido el origen del nombre impuesto a la mayor Operación Policial de Piratería Urbanística en toda la Historia Reciente de España. La Operación Malaya se llamó así porque en el núcleo de su actividad delictiva se hallaba un cordobés apodado Sandokán.

Pero ya una vez allí no me iba a dejar arrastrar por la achocolatada corriente del fracaso y ahogar mis penas exclusivamente en hectolitros de deliciosa TIGER, sino que decidí dedicarme en cuerpo y alma a buscar cordobesadas en otros caladeros. Y San Rafael me guió haciéndome seguir su olorcillo a pescao un tanto rancio hasta el mismo puerto de Singapur. Allí se alza un impresionante Museo a las Civilizaciones Asiáticas dedicado. Y en el que por supuesto existe un apartado de arte islámico. Chaaaan-ta-ta-chaaan. ¿Cuál es la pieza estrella de la exposición permanente de Arte Islámico en el Museo de las Civilizaciones Asiáticas de la ciudad estado ecuatorial? Pues una gigantesta página de Corán del principios del siglo VIII, de origen desconocido pero de ubicación aproximable. Según el texto explicatico se trata claramente de una monumental hoja de Corán (70 x 60) para uso de una mezquita (tal vez para un imán miope) escrita sobre piel y con la característica caligrafía primitiva abasí procedente del Norte de África. Teniendo en cuenta que la totalidad de los textos escritos en lengua árabe que se confeccionaron en Al Andalus y que no fueron quemados por las tolerantes autoridades católicas, fueron pasando al Norte de Africa a lo largo de los diferentes exilios hemos de considerar la posibilidad de que dicho Corán hubiera sido confeccionado y hubiera estado expuesto para su lectura en la Mezquita de Córdoba a lo largo de todo el siglo VIII y quién sabe si no hasta la invasión cristiana. Las otras opciones dada la tempranidad de su confección es que lo hubiera sido o para la mezquita de Amr de El Cairo o para la de Kairouan y nunca hubiera estado en Córdoba. Así que ese sería el cálculo: un tercio de las posibilidades de que se tratara de una pieza cordobesa, uno de los primeros textos excritos en árabe en nuestra tierra. En todo caso podemos imaginar que en la Mezquita de Córdoba hubo uno idéntico o muy parecido a ese. Y a últimas podemos pedir que se le haga la prueba de ADN al pergamino para ver si la cabra o la oveja que le sirvió tan duraderamente de soporte procedía de nuestras sierras o campiñas.



En el mismo museo cuentan con otro ejemplar de las mismas características pero mucho más pequeño, del mismo estilo y probablemente del mismo origen. Así mismo pueden contemplarse en sus vitrinas una veintena de Coranes de muy variadas procedencias y épocas. La mayoría de ellos son andalusíes de los siglos XII o XIII que pueden preceder de cualquier lugar de Al Andalus o incluso de Marruecos, donde arraigó también el estilo de escritura andalusi, muy característica y diferente a cualquier otra.

Un poco más al norte, en la capital de Malasia, Kuala Lumpur, encuentro un magnífico Museo de Artes Islámicas que cuenta entre sus más preciados tesoros con una buena colección de hojas de Corán de las épocas de fundación y primera expansión, algunas de las cuales son claramente andalusíes, de entre los siglos VIII y X. La posibilidad de que pudieran haber sido confeccionados en Córdoba para uso en la Mezquita es alta. Y si no, pues casi, que total kilometrillo o legua arriba o abajo qué más da. Aún pertenecen al mundo abbasida, aunque ya apuntan a elementos propios de las características que desarrollarían los calígrafos y artistas de la órbita omeya andalusi.



Hoja de Corán andalusi o norteafricano del siglo X. Museo de las Civilizaciones Asiáticas de Singapur.



Hoja de Corán andalusi o norteafricano del siglo IX. Museo de Artes islámicas de Kuala Lumpur.


La que casi con toda seguridad se trata de una hoja de un Corán confeccionado en Córdoba y muy probablemente en Medina Azahara es la que se exhibe en el mismo museo y que aparece también rotulado como del siglo X de procedencia andalusi o norteafricana:


Se trata de una caligrafía que ya apunta totalmente al estilo propiamente andalusi que comenzó a desarrollarse a lo largo del siglo X en la Córdoba califal, concretamente en los talleres de Medina Azahara y que se extendió por todo Al Andalus y los reinos maghrebíes occidentales (actual Marruecos). Tanto en las basas de las columnas de Medina Azahara como en la cerámica verde manganeso de sus talleres encontramos los primeros rasgos de ese tipo de caligrafía en su vertiente más decorativa: la terminación floral de los caracteres cuya estilización daría lugar a la típica caligrafía andalusi. Ambas, la terminación floral de dos caracteres (L y K) del lema omeya ALMULK (El Poder) de un ataifor azaharí y su estilización en un caracter (D) de El Corán que se expone en el Museo de Kuala Lumpur se perciben perfectamente en ambas imágenes que cuelgo. Es una pena que el profesor Souto, el acertadísimo epigrafista especializado precisamente en esta época, que nos dejó tan recientemente, no pudiera venir en mi ayuda para corroborar o -tal vez- refutar mi quizás temeraria teoría.



AMENAZA: (CONTINUARÁ)