(del laberinto al treinta)


martes, 3 de noviembre de 2015

De los títulos de propiedad de la Mezquita de Córdoba

Según leo en la prensa hoy mismo cien científicos procedentes de casi todos los lugares del mundo del ramo de la historia, la lingüística y el arte han firmado un comunicado reclamando a las administraciones españolas y especialmente a la andaluza que tomen las medidas necesarias con la celeridad y contundencia precisas en defensa del patrimonio público andaluz -y de toda la humanidad- en el caso de la apropiación jurídica de la Mezquita de Córdoba por parte de la Iglesia católica y de la manipulación de su código genético, con fines economicistas la primera y claramente propagandísticos de los productos confesionales que oferta la segunda. No tengo constancia de que nadie de los departamentos del ramo de la Universidad de Córdoba haya firmado dicho comunicado, pero dado el talante sumiso y la atonalidad crítica que la institución y sus funcionarios han adoptado desde que se tuvo noticia de la dolosa maniobra episcopal en pro de la mixtificación del discurso académico informativo sobre el principal monumento histórico artístico de la ciudad, que no sólo es objeto de los propios estudios de muchos de ellos, sino materia principal de la enseñanza que imparten y de la generación de conocimiento para el cuerpo social y por cuya integridad científica y disciplinar deberían velar, me extrañaría que así fuera.

Aparte de ello, se trata de una buenísima noticia porque supone una poderosa contribución a la lucha que en la ciudad se viene librando con los mismos fines. Tardía, pero imprescindible para hacer tomar conciencia a los representantes políticos autonómicos y estatales instalados en la pasividad más absoluta en unos casos y alineados claramente con las tesis clericales en otros. De todas formas aparte del aliento que supone su comunicado se echa de menos un aporte más contundente, más académico, en forma de estudios específicos, y trabajos pertinentes con la tarea de desmontar las maniobras de la Iglesia en ambos sentidos, la apropiacionista y la manipuladora de la disciplina histórica.

Para gente tan sumamente preparada no debe ser difícil aportar conocimientos, pruebas y datos concretos. Sólo tenéis que comprobar que un simple aficionado como yo con un poco de voluntad y esfuerzo ha conseguido recopilar unos cuantos datos y probables pruebas de que la Iglesia no cuenta con base jurídica suficiente para sostener sus derechos de propiedad sobre el monumento.

El caso cierto es que la Iglesia católica no cuenta con absolutamente ningún título de propiedad sobre la Mezquita Catedral de Córdoba. El profesor y medievalista Juan Bautista Carpio nos lo explica de una forma muy clara en una entrada de su blog que dedicó, si bien de una manera muy sucinta, a desmontar las falacias que en esta lidia andaban soltando en la prensa local algunos ilustres espontáneos:

En Córdoba no se conserva el Libro de Repartimiento que debieron de redactar los conquistadores del siglo XIII. Sólo conocemos unos cuantos datos que, no por casualidad, afectan a bienes recibidos especialmente por el Obispo o el Cabildo de la Catedral. A través de documentos del Archivo y de la Biblioteca de la Catedral de Córdoba nos podemos acercar a conocer los bienes que atesoraron las instituciones eclesiásticas, muy celosas en la conservación de sus documentos -y especialmente de sus títulos de propiedad- a lo largo de la Baja Edad Media. Y en ellos no hay ninguna referencia a la Mezquita, lo que resulta significativo si tenemos en cuenta el cuidado con el que las instituciones eclesiásticas cordobesas de la época registraban la propiedad de cualquier casa o pequeño pago de viñas.

No ya en el caso de Córdoba, sino en general, no hay en toda la documentación histórica que se ha conservado desde las primeras conquistas de los reinos cristianos del norte de los territorios dominados por reinos musulmanes andalusíes ni una sola mención a que las iglesias fueran propiedad de la Iglesia. Hay mucha referente a otra clase de bienes inmuebles: fundiarios (explotaciones agrarias), fincas urbanas en forma de casas o de tiendas, molinos, hornos, etc… No digamos ya de las mezquitas requisadas a los musulmanes y cuya propiedad sí que la legislación islámica consideraba pública -perteneciente a la umma, la comunidad de los creyentes- incluidas en las posesiones reales por derecho de conquista. Alfonso X es claro:

Y las mezquitas que tenían antiguamente deben ser del rey, y puédelas él dar a quien quisiere. (Partida VII. Título 25).

¿Qué noticias tenemos del destino jurídico de las mezquitas expropiadas a la umma? Escasas y fragmentarias. Susana Calvo Capilla ha estudiado el caso murciano a partir de la legislación alfonsí y la de Jaime I de algunos conflictos surgidos en su aplicación. Y por lo que leemos el asunto de la donación de las mismas no está nada claro. Así después de la segunda conquista de la ciudad por el rey aragonés tras su pérdida para Castilla por causa de la revuelta mudéjar se expropia a los musulmanes su mezquita aljama y se entrega a los cristianos, así en general, y no concretamente a la Iglesia:

Qué farien los crestians, si no havien església en qué entrasen?… no es cosa convinent: e vosaltres havets bé deu mesquites en la villa fets vostra oració en aquelles, e lleixats-nos aquesta.

Y más adelante nos proporciona otra información:

En un documento firmado en Sevilla el 14 de mayo de 1266, Alfonso X concedió a los pobladores cristianos “todas las mezquitas de la cibdat de Murcia et de sus aldeas, aquellas que fueren pobladas de christianos que las ayan con sus corrales et con sus fossarios pora sus moradas, sacado ende aquellas mezquitas que serán dadas por eglesias”. Especifica el rey que las mezquitas no consagradas en iglesias podían ser cedidas para usos civiles y domésticos diversos.

De esa conversión de mezquitas en edificios de uso no religioso por cesión real a repobladores se tienen bastantes constancias pero por la documentación en la que se encuentran se deduce sólo se donan expresamente precisamente esas, las que no se convierten en iglesias. Así, en algún momento la Iglesia de Cartagena, una vez que acondicionó las que el rey le entregó para uso como iglesias, llegó a reclamar el derecho a la propiedad total de las mezquitas expropiadas en Murcia a los musulmanes, fundamentalmente por su valor intrínseco como finca urbana y porque la donación como tal llevaba aparejada la apropiación de los bienes habices, con los que la mezquita era dotada por los fieles para su mantenimiento. La base de la reclamación era el ejemplo de Sevilla y Toledo, donde todos los oratorios islámicos pasaron a manos de la Iglesia. El concejo de Murcia presentó pleito ante el rey y el conflicto no se solventó hasta 1287 en que lo zanjó Sancho IV. No he conseguido saber a favor de quién.

De los Libros de los Repartimientos que debieron redactarse en el siglo XIII para la organización de los nuevos territorios conquistados para la corona sólo se conservan seis, todos en el reino de Sevilla: Sevilla, Carmona, Écija, Jerez, Cádiz-Puerto de Santa María y Vejer. Aparte de esos libros, todos perdidos en las demás ciudades andaluzas, se conservan otros documentos, como las Cartas Puebla y en el caso de Córdoba un Libro de los Donadíos. En ellos se da cuenta de las donaciones y concesión de privilegios que la corona hace tanto a los conquistadores como a los pobladores. La mayoría de los datos se refieren a fincas rústicas y son un medio fundamental para conocer el proceso de concentración de la propiedad agraria que arrastra Andalucía desde entonces. Pero también encontramos muchos datos acerca de las donaciones que la corona realizó en las urbes. En el caso de Jerez sólo se ha conservado precisamente el repartimiento urbano, detalladísimo y prolijo como ninguno otro. Tanto en él como en los demás no encontramos referencia alguna a que la Aljama Mayor de cada una de las ciudades fuera donada a la Iglesia. La Iglesia la ocupa, la consagra y la usa. En cuanto a las demás mezquitas se hace referencia a donación en los casos en que han de dedicarse a fines no religiosos para vivienda u otros usos. Nunca a aquellas que se dedicarán a parroquias.

Para entender esa ausencia tenemos que hacer un esfuerzo y entender la mentalidad de la época y la concepción que de la Iglesia y de la función religiosa que ésta desempeña en su sociedad tenían los castellanos del siglo XIII. Ese siglo se nos presenta como el punto central y cumbre, la bisagra, de un proceso consecutivo de cristianización – descristianización de Europa que comenzó a principios del siglo IV y en el que aún estamos inmersos. En ese momento justo está en su punto más alto la autopercepción de la sociedad europea como una societas christiana, en la que la Iglesia se presenta como el elemento vertebrador de la misma. Es así que incluso podría considerarse que la Iglesia es en ese momento parte indisoluble del estado mismo como un poder integrado en él pero autónomo en su funcionamiento. Salvando las distancias, que son bastantes, podríamos comparar generalizando mucho esa concepción de la societas christiana, la comunidad de los creyentes cristianos, con la de la umma, la comunidad de los creyentes musulmanes. La diferencia fundamental es que mientras en el Islam no hay una jerarquía que acumule bienes autónomamente, la Iglesia se funda como un estado dentro del estado, tiene sus leyes y sus bienes y los administra como propios, pero sólo aquellos que la sociedad –el estado, la monarquía, los particulares- les dona para su mantenimiento y el mantenimiento de sus funciones litúrgicas y de administración espiritual, directamente o mediante el privilegio de recaudar un impuesto universal y obligatorio –el diezmo-, rey incluido, que funciona como si fuera estatal, en concreto para el sostenimiento de una parte fundamental del estado concebido como una societas christiana.

Es porque en esa concepción, al igual que las mezquitas en el Islam no pertenecen a nadie en particular, sino a la comunidad de creyentes, las iglesias, como todos los demás elementos de culto, pertenecen a la comunidad de cristianos, que los reyes -o los particulares- no las donan, ni contribuyen a su construcción para que la Iglesia ejerza propiedad efectiva sobre ellas ni ésta la reclama nunca. Sino para que las guarden y las sirvan a la comunidad de los creyentes. Lo dice muy claro la Ley XII del Título XXVIII de la III Partida de Alfonso X en este párrafo con el que me he topado buceando ansiosamente esta misma tarde en el insondable código del Rey Sabio:

Toda cosa sagrada o religiosa o santa que es establecida en servicio de Dios no es en poder de ningún hombre el señorío de ella, ni puede ser contada entre sus bienes; y aunque los clérigos las tengan en su poder, no tienen el señorío de ellas, mas tiénenlas así como guardadores y servidores. Y porque ellos han de guardar estas cosas y servir a Dios en ellas y con ellas, por ello les fue otorgado que de las rentas de la iglesia y de sus heredades tuviesen con qué vivir mesuradamente; y lo demás, porque es de Dios, que lo gastasen en obras de piedad, así como en dar de comer y vestir a los pobres, y en hacer criar a los huérfanos, y en casar a las vírgenes pobres para desviarlas de que con la pobreza no tengan que ser malas mujeres, y para sacar cautivos y reparar las iglesias, comprando cálices y vestimentas y libros y las otras cosas de que fueren faltas, y en otras obras de piedad semejantes a estas.

Iluminado Sanz Sancho hizo su tesis doctoral en los años 80 sobre la Iglesia de Córdoba en la Baja Edad Media. Se trata sin duda del estudio más profundo que se ha hecho sobre el papel de la Iglesia en la conformación de la sociedad cordobesa de esa época, de sus propiedades, privilegios y estructura. En la primera parte de su trabajo encontramos relación pormenorizada de todas y cada una de las propiedades que el cabildo catedral recibió como donación real tras la conquista y en los siglos posteriores. Encontramos por ejemplo la donación de la villa de Lucena (1241), de la villa y castillo de la Tiñosa (1245), diferentes yugadas de heredad en cortijos concretos como las 30 en el del Tejedor de La Rinconada (1241) o las 15 del de Cuevas de Carchena (1245), aparte de multitud de casas y tiendas en la ciudad. Todas ellas con posibilidad de que el cabildo pueda venderlas cuando guste. De todas ellas la Iglesia guarda los debidos títulos de propiedad en sus archivos y en algunos casos con copias de seguridad como el famoso Libro Verde que se conserva en el Archivo de la Catedral, una compilación de los bienes de la Iglesia confeccionado en el siglo XIV con el probable fin de preservar su memoria en caso de pérdida o deterioro de los originales.

Como en las demás documentaciones de otras ciudades andaluzas, no encontramos mención alguna a que sobre las iglesias y catedrales, tanto las construidas en o sobre mezquitas expropiadas a la comunidad musulmana como las de creación en terreno de uso no religioso previo, ejerciera derecho de propiedad jurídica la Iglesia, ni los cabildos catedrales locales.

Así nos encontramos con que los únicos títulos de propiedad que puede aportar la Iglesia católica –aparte del de la realización de un delirante sortilegio consistente en dibujar con un báculo episcopal ciertas palabras mágicas sobre cenizas esparcidas en el suelo, que no tiene ningún pudor en esgrimir- son la hipotética donación real de que fue beneficiaria y sobre todo el uso continuado por su parte durante nueve siglos (dos en época visigoda sobre una fantasmagórica basílica de indemostrada existencia y siete desde la conquista de la ciudad) del edificio en funciones que son propias de su ministerio. Pero uno de los escollos más erizados que tiene que sortear la Iglesia para justificar ese supuesto derecho de propiedad que según ella históricamente le asiste es el de explicar por qué nunca en toda la historia del monumento ya convertido en catedral –si supuestamente era suyo- tuvo la potestad de hacer modificaciones en el mismo sin permiso del estado. Efectivamente y en todos los casos en que se cuenta con documentación acerca de las obras que el cabildo decidió efectuar en el templo el permiso último o la denegación del mismo emanó del poder estatal, tuviera éste la forma de monarquía absoluta o constitucional, de república o de dictadura fascista.

Pero eso quedará para otro día...

miércoles, 28 de octubre de 2015

Presentación del libro de Carmen Panadero sobre los cordobeses de Creta

Menos da una piedra o dos centenares de ellas enterradas bajo tierra. Así que si son sacadas a la luz y convertidas en objeto de exposición bienvenidas sean. Esta mañana me he acercado al Centro Andaluz de Creación Contemporánea, ese delirio de la arquitectura milagrosa de cuando los arquitectos superstars se equiparaban con la Virgen de Fátima ante los pastorcillos políticos, que ha acabado convertido en un milagro pero de la incompetencia política contemporánea, y he comprobado que la promesa que hicieran de integrar algunos de los restos del arrabal de Saqunda más o menos la han cumplido. Ya digo, dos o tres centenares de cantos de río que fueron los cimientos del arrabal de Saqunda y que aparecieron tres metros por debajo de donde hoy lucen. Perfectamente alineados formando la silueta de lo que fueron casas, plazas, calles, etc, del primer arrabal que surgió en la Córdoba andalusí y que fuera destruido hasta los cimientos, hasta esos que hoy lucen como parte mínima de un yacimiento de una importancia histórica inconmensurable, un arrabal, bastante mayor que cualquier ciudad europea de la época (principios del siglo IX), que se alzó en rebeldía contra la tiranía de un emir y que fue arrasado y condenado a no volverse a levantar nunca, mientras que los habitantes sobrevivientes a la masacre, unos 15.000 cordobeses que habían dado muestras de un raro valor para estos pagos, fueron enviados al exilio, el primero de los exilios documentados en la historia de la península Ibérica, un solar que tan pródigo en ellos fue siempre. La mitad de ellos se instalaron en Fez donde fundaron otro enorme arrabal que aún existe. Los demás atravesaron el Mediterráneo, fundaron una república independiente en Alejandría durante diez años hasta que, expulsados finalmente y de nuevo de allí, conquistaron y fundaron un emirato en la isla de Creta, que pervivió próspero y culto durante más de un siglo y medio, a cuya capital llamaron precisamente Arrabal y cuyos gobernantes llevaron orgullosamente hasta el final de la dinastía el título de al-Qurtubí. Una hazaña colectiva que deja a muchas de las que pespuntean de orgullo las apulgaradas glorias oficiales nacionales (conquistadores de América, almogávares, las del Gran Capitán, etc.) a la altura del betún.

El resto del yacimiento, aunque ha sido estudiado en profundidad, permanece parte abandonado y parte destruido sin causa justificada o sacrificado en la erección de ese Centro de Creación. Ni un solo elemento indicativo recuerda los hechos históricos que allí ocurrieron. Aunque, eso sí, recientemente se clavó en su corazón una columna coronada por uno de los avatares de la vírgen madre del dios que adoran los católicos y que nada tiene que ver por cierto con la ciudad. Cordobestialismo en estado puro.

Ha sido hermoso caso de azar el que ha hecho que descubra esa primera puesta en valor de un trozo del Arrabal de Saqunda justo el día antes de que mi amiga Carmen Panadero presenta en Córdoba su libro, mitad relato mitad ensayo, sobre la historia de esos exiliados cordobeses que fundaron en la lejana Creta un emirato cordobés.

Un libro que viene a paliar esa tremenda injusticia que ha hecho que esa gesta sea prácticamente desconocida por la inmensa mayoría de los cordobeses y que sólo haya merecido unas líneas en las historias divulgativas de la ciudad, aunque los historiadores especializados en Al-Andalus lo hayan considerado un hecho trascendental en la historia de Al Andalus y un punto decisivo de la de la dinastía omeya que la gobernó durante dos siglos y medio.

Los andaluces fundadores del emirato de Creta está escrito con el lenguaje, el tono y el ritmo tan amenos que viene usando su autora en sus novelas históricas, todas ellas situadas en Al Andalus y etapas históricas concretas y emblemáticas, como La Cruz y la Media Luna, El Collar de Aljófar o El Halcón de Bobastro. Aunque eso sí, ha peinado cuidadosamente para su confección gran número de textos académicos e incluso fuentes originales que proporcionan al libro una gran solidez investigatoria.

Una magnífica ocasión para adentrarse en esa increíble aventura de los arrojados saqundíes cordobeses fundadores de reinos lejanos, tan injustamente olvidados.

La presentación será en la Librería Luque de Córdoba el jueves 29 de octubre a las 20.00h y correrá a cargo del arabista Juan José Valle.

domingo, 4 de octubre de 2015

Catedral antes muerta que Mezquita

Por fin he terminado el ensayo que me ha ocupado las últimas semanas. Lo acabo de colgar en formato web (son 83 folios) y en formato EPUB para quien lo quiera leer en su E-READER y en formato PDF par quien quiera imprimirlo. Incluye un repaso de todo lo que llevo escrito sobre el asunto del robo y de la manipulación del código genético de la Mezquita de Córdoba desde hace años pero añado varios estudios nuevos: el arqueológico, el simbólico, el de la memoria, el de las fuentes y un miniensayo aparte sobre el tema de los mártires cristianos andalusíes. Variadito. He tratado de hacerlo ameno, pero creo que no siempre lo he conseguido, porque se trata de un tema que para tratarlo bien hay que aportar árida documentación y sobre todo por mi condición de simple amateur. Sea como sea, ahí lo dejo. Si contribuyo al conocimiento de la historia de esta ciudad y de paso algún meapilas o nacionalcatólico siente una patá en las espinillas, me sentiré suficientemente pagado.Yo me he quedado descansando.

Agradezco Jacinto Lara el que no tuviera inconveniente en que usara para la portada el precioso logo que regaló a la ciudad para la campaña por el regreso a la propiedad pública de la Mezquita.

AVISO: EL ACCESO AL ENSAYO EN TODOS SUS FORMATOS ESTARÁ TEMPORALMENTE DESACTIVADO POR OBRAS DE AMPLIACIÓN Y MEJORA DEL MISMO.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

De Roma vendrá quien bueno te hará, Fidel

Por uno de los muchos curas -en este caso amateur- que apostolan en la Hojilla Parroquial de Córdoba me entero hoy de que el Papa le ha regalado a Fidel un libro. Se trata del último publicado por un jesuita que no solo fue tutor de Fidel Castro, sino que mantuvo siempre el anhelo espiritual de "absolver" a su exalumno, siempre y cuando éste hubiera pedido disculpas públicas porque sus pecados no son solo personales. Dado que Fidel debe conocer esa circunstancia el esforzado meapilas cordobés lo interpreta como una inteligente maniobra del argentino para decirle que aún tiene tiempo de hacerlo, de reconvertirse y ser perdonado.

 Yo no sé si el actual portador de la tiara vicetriple tiene ese grado de agudeza, lo que sí sé que tiene es un incalculable grado de desvergüenza. Que eso sea lo que pretenda el cabeza actual de la que fue probablemente –hasta la invención de los métodos modernos de genocidio masivo, cámaras de gas o bombas atómicas- la institución con más muertes violentas a sus espaldas en la historia de la humanidad, es un ejercicio de cinismo inaudito que sólo se permite porque lo dice en un mundo completamente anestesiado por la superstición que él mismo vende. O quien como responsable actual de la Iglesia aún no haya pedido disculpas públicas por haber sido cómplice necesaria y bendecidora de otro de los genocidios impunes del siglo XX: el franquista. O que no haya dado aún explicaciones sobre sus responsabidades en el genocidio de Ruanda. O en lo personal, que eso lo diga quien, siendo la autoridad eclesiástica de más rango en su país sólo podía ver los miles de crímenes de la dictadura argentina -a cuyos generales asistidos por capellanes daba la comunión-, con el ojo del culo porque la cabeza la tenía enterrada en la arena de la cobardía -¿o tal vez de la complicidad?- es para que Fidel le hubiera dicho que con el libro se hiciera un supositorio.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La verdadera y completa historia del niño Aylan

Una de las cosas que tenía en mente visitar cuando estuve en Irán entre octubre y noviembre de 2008 era alguno de los Cementerios de los Mártires con que cada ciudad iraní cuenta. Lo hice finalmente en Isfahan. En él están enterrados con todos los honores un buen puñado de los varios cientos de miles de muchachos militarizados (el número exacto nunca se sabrá pero debió rondar los 500.000, aparte de 200.000 civiles) que murieron en la guerra del Golfo, la primera, la que llevó ese nombre hasta que la intervención directa de los EEUU en la siguiente se lo usurpó. Esa guerra enfrentó a Irán con Iraq, aparentemente por cuestiones fronterizas. También me hubiera gustado ir a presentar mis respetos a las varias decenas de miles de civiles que lucharon contra el sha aliados a los curas-ayatolas y que fueron asesinados a sangre fría y enterrados en cunetas en cuanto éstos se hicieron con el poder, como el gremio suele hacer. Pero ya digo: siguen en la cunetas, un lugar de enterramiento muy frecuente también en la España de 1936-1939. Las tumbas con fotos de chicos muy jóvenes se sucedían interminablemente entre banderas patrióticas y religiosas, custodiadas cada cierta distancia por las fotos de los viejos ayatolas barbados que los condujeron allí. Con la inestimable ayuda de los Estados Unidos de América y su hijodedeputa en la zona, Sadam Hussein.

La historia es ya vieja, pero allí fue donde se desencadenó todo, los barros que trajeron los lodos de muerte y destrucción que arrastran a Europa estos días a cientos de miles de huyentes y las imágenes de cuyos niños ahogados tanto están impresionando a las masas sensibles occidentales que los contemplan en la colección de aparatos electrónicos que poseen y que funcionan con la energía que proviene directamente del resultado positivo para sus gobiernos de esas guerras, que producen muertes, exilio y ahogamiento de niños en sus playas. Un círculo infernal, pero perfecto.

Vázquez Montalbán hablaba por aquellos lejanos primeros 80 de cómo la Revolución Islámica iraní había propinado un durísimo golpe al elaborado sistema estratégico de vigilancia del cortijo medioriental anglo-norteamericano. Según él el Imperio Anglosajón (y sus colonias asociadas europeas) contaba con dos privilegiadas garitas de vigilancia del espacio geográfico con mayores reservas de crudo del planeta: una al este, el Irán del Shah, una vez sometidas a sangre y fuego las ínfulas redencionistas de los ilustrados ciudadanos persas en los 50 (léase como informada fuente el maravilloso Samarcanda de Amin Maaluf) y otra al oeste, Israel, a quien para ello se subvencionaba generosamente y se le concedía impunidad en el genocidio palestino.

Estamos en 1979. La Guerra Fría está a punto de terminar. Y los imperiales, aunque callan, lo saben. El Fin de la Historia, de la que unos años después teorizará sobre un plan en marcha Fukuyama, no puede permitirse reescrituras. Así que siguiendo el viejo manual de urgencia que en Latinoamérica tan buenos resultados le dio siempre el Imperio adoptó un hijodeputa (lo será, pero es “el nuestro”) que le hiciera el trabajo sucio. La Wikipedia se escaquea del asunto que es un primor, pero en aquellos primeros 80 todos los analistas lúcidos e independientes señalaban a los imperiales como directos responsables por incitación del brutal ataque del Irak de Sadam Hussein al Irán del Viejo Cabrón Jomeini. Nunca se sabrá si aquella larga y feroz guerra no se detuvo a tiempo, una vez demostrada la imposibilidad de victoria de ninguna de las dos partes, por la cabezonería del iracundo ayatolah o porque los intereses imperiales (venta de armas, desgaste las dos economías) así lo impusieron.

Lo que vino después ya es más conocido. Además de hijodeputa, resultó tonto y Sadam se dejó engañar con la invitación a cobrar los servicios prestados al Imperio mediante la anexión de Kuwait. Los imperiales habían decidido ya que eran sus tropas las que tenían que controlar directamente el territorio. Si las garitas de alquiler no funcionaban había que montar directamente un cuartel. Las cosas probablemente nos les salieron exactamente como pensaban, pero al menos consiguieron crear la suficiente inestabilidad en toda la región mediante el fabuloso truco de dividir el país por confesiones religiosas que hasta entonces no habían supuesto ningún factor de separación ni social ni política y desatar elaborados memoriales de agravios para reavivar tensiones tribales hacía muchas décadas superadas. Porque como ha defendido Ilya U. Topper las diferencias entre sunnitas y chiítas en el Irak de los 90 ya no existían.

Mientras tanto, Rusia, una vez recobrada de su revolución “burguesa” comenzó a reclamar el sitio que le correspondía en el concierto de los grandes negocios planetarios, ahora de “mejor rollo”, e impuso sus propios ejes que, claro, se anclaban en las viejas amistades de cuando era la Unión Soviética: el baazismo sirio, cuya enemistad con su hermano iraquí, se basó precisamente en esa división de fidelidades. El viejo zorro de Hafez al-Asad, mucho más listo que el bigotudo vecino, siempre se movió con consumada pericia por el piélago estratégico de la zona, pero accedió a ser parte de ese eje (llegó a llamarse del Mal por la propaganda imperial), Rusia –Siria (con parada en la Hezbollah libanesa) –Irán mientras jugaba a las peleíllas con Israel tan en broma que fue recompensado con el protectorado de Líbano.

Y para complicar el tablero aparece China, que en 20 años casi se come el mundo de tres bocados, si no fuera porque la prudencia confuciana les ha enseñado el arte de la sensatez de esperar a que las frutas maduren para cogerlas. Ahí está, sin que nadie la meta en el lío de Oriente Medio. Pero estar, está, porque ahí está bajo su suelo el futuro de su crecimiento y probablemente dominio del planeta.

Y en esas estábamos cuando en Túnez de desató la primera primavera árabe de las satrapías del Imperio al que pilló completamente despistado. No había caído en que, aparte de sus lacayos y sus frankensteins de laboratorio, amigos y enemigos, existían en ellas otros seres que sólo pretendían participar de los beneficios de la Ilustración que un día alumbrara occidente y que había permitido unas elevadas cotas de libertades individuales y sociales que a ellos les estaban sistemáticamente negadas. Unos súbditos que denunciaban los dobles raseros basados en una concepción orientalista, la cara más consumible del colonialismo, que los supuestos adalides de las libertades públicas y privadas de occidente les aplicaban manteniendo convenientemente en sus estados crueles sátrapas que los machacaban con el único fin de no tener que compartir sus beneficios con quienes no habían sido diseñados estratégicamente para disfrutarlos, porque su única misión en el tablero de juego era proveerles sumisamente de los bienes de consumo que les permitían las condiciones de bienestar necesarias para ello.

Cada día se va diluyendo más el conocimiento del origen de la tragedia siria. Ya pocos recuerdan cómo fueron colectivos, que habían seguido evoluciones de otras primaveras como la tunecina o la egipcia, unas veces organizados y otras veces espontáneos de sirios que estaban hartos de una de las dictaduras más feroces de la zona, una dictadura corrupta y cruel que mantenía el orden y la paz social mediante una represión brutal, basada en la tortura sistemática de opositores y el control de todos los cauces de expresión. Y que se levantaron. Verdaderamente hartos. Había musulmanes de todas las variantes (sunnitas, chiitas y alauitas) y cristianos. Gente en general no más religiosa que la población media española y que llevaban conviviendo sin problemas desde hace cientos de años. Esperaban, ilusos, ayuda de los autollamados demócratas europeos y americanos. NO RECIBIERON ABSOLUTAMENTE NINGUNA. No es cierto que se armaran milicias rebeldes laicas. Las armas con que contaron en esos primeros meses fueron fruto de la deserción más o menos organizada de parte del ejército regular.

Todo ello ha sido borrado por la imagen de los islamistas salvajes que degüellan a cientos de personas y que dinamitan templos romanos protegidos por la UNESCO y que -éstos sí- fueron rápidamente armados por occidente, vía interpuesta de las satrapías del Golfo que las financiaron, con el único fin de crear el caos, desmembrar el país como ya hicieron con Irak y romper la espina dorsal de la línea Rusia -Siria- Irán. Ya lo hicieron en la Afghanistan socialista cuando la CIA inventó el yihadismo contemporáneo para joder a la Unión Soviética dinamitando el primer gobierno que consagró la igualdad de hombres y mujeres y trató de crear una sociedad nueva mediante la educación universal, gratuita y laica de la historia de los países de mayoría musulmana. Nunca será suficientemente valorado el carácter tragicómico de la guiñolesca venganza de la historia que supuso el que la creación artesanal de unas brigadillas de fanatizados pirados saudíes con turbante, financiada con dólares impresos con el careto de los padres de la democracia americana con el fin de tocar los cojones a la Unión Soviética reventando las orugas de sus tanques en los desiertos asiáticos, fuera el germen del comando que volara años después el gemelo símbolo del poderío financiero imperial norteamericano.

Detrás de todo lo que estamos viendo en nuestras pantallas en los últimos días, detrás de lo que lo antecede y que cuenta lúcidamente en un post Leila Nachawati están los intereses de EE.UU., Inglaterra, las Europas continentales, Rusia y China que codician las enormes fuentes de petroleo iraníes y más domésticamente Israel que se libra de un viejo enemigo y usa el río revuelto de la zona para seguir pescando tierras palestinas y Turquía que se libra de un potente competidor en el predominio en la zona como es Siria y de paso masacra a los kurdos, su gran obsesión.

Queden para otro día otras historias "secuelares"... La del papel de Alemania (Alimaña la llama alguien por ahí). Su extraño por disímil comportamiento respecto a Grecia y a otras tragedias humanitarias. El papel de la necesidad de un par de millones o tres de nuevos productores de fuerza de trabajo en los próximos 20 años si se pretende que Europa siga siendo lo que es por más tiempo... La casualidad de que los sirios sean clases medias aproximadamente ilustradas y no negros criados en chozas...como los que pretendían entrar por Ceuta y Melilla... o por Sicilia desde Libia...

viernes, 7 de agosto de 2015

El Padre de Todos los Caimanes

Para los que no sean de Córdoba o no conozcan sus tradiciones tendré que explicar que una de las más arraigadas es la de ir una vez al año a venerar a un caimán y una muleta. Un caimán disecado que un indiano mandó de las Américas como ofrenda a uno de los avatares de la virgen-madre del dios que adoran los católicos y que se conserva en el atrio de su ermita. La fogosa imaginación del pueblo llano inventó una leyenda épica, emparentada directamente con las de matadores de monstruos de la Antigüedad y la Edad Media pero que sustituye al héroe noble de la mitología o caballero armado por un pobre presidiario cojo que libra a sus vecinos del monstruo que los aterroriza. Un verdadero héroe popular. O sea, un antihéroe. La muleta del cojo y el cuerpo del caimán sirven desde entonces de saludable contrapeso pagano a la superstición estrictamente religiosa de una fiesta popular y periférica donde las haya.

En la Velá de la Fuensanta de 2011 el ayuntamiento de mayoría neofranquista impuso como primera medida represiva a la ciudadanía un pregonero de las fiestas de conocidas tendencias ultraderechistas, columnista del Acorazado AWC, enemigo del carácter lúdico del símbolo de las mismas, el caimán, y exigidor de que la fiesta girase exclusivamente alrededor del contrarreformismo católico simbolizado por el ídolo bíblico. La ofensa a la ciudadanía que perpetró aquel individuo fue doble: restringir el pregón al interior del templo católico, en lugar de hacerlo en la plaza de todos (aunque por ahora robada por la Iglesia Católica) como se venía haciendo desde que se inauguró el pregonaje y faltarle el respeto al símbolo laico de la fiesta, integrador y festivo, el CAIMÁN, llamándole REPTIL DISECADO y permitiéndose el chistecillo de malafollá y esaborío medular de que a él siempre le pareció, en comparación con los cocodrilos de las pelis, escuchimizado.

Cuatro años ha tardado el Padre Dios Caimán en venir a por ti, peaso mamón. Pero aquí está: ha sido visto en Majaneque, pero pronto dará contigo y convertirá tu orondo cuerpo de portentoso tragador de trigretones en una escuchimizada boñiga de reptil seriamente cabreado.

lunes, 6 de julio de 2015

La jauría cristofacha

En Córdoba pa no ser menos que los de la capitarrr de Ejpaña, también hemos tenido estos días nuestro Caso Zapata particular: el linchamiento mediático en prensa cristofacha y en las redes sociales donde gruñen los orcos nacionalcatólicos de un cargo municipal por un quítame de allá unos tuits o, en nuestro caso, un cuadro de la pared. Pero nosotros más. Porque si en Madrid fue un concejal el linchado en Córdoba ha sido la propia alcaldesa.

En el fondo lo que están tratando de hacer las hordas reaccionarias es buscar una grietita por pequeña que sea en la que quepa el filo de un cincel y a martillazos difamatorios, injuriosos o embusteros tratar de derribar sin concurso de las urnas los gobiernos de mayoría progresista en aquellos lugares o instituciones de los que han sido desalojados por aquellas.

Al grano. La alcaldesa de Córdoba, una histórica del aparato del PSOE local, pero que está demostrando un exquisito olfato político positivo como para adaptarse a los nuevos tiempos y sobre todo está mostrando una voluntad de diálogo con los socios de gobierno o de apoyo que las urnas le han hecho compartir y de diplomacia de la buena a prueba de gremlins ultracentristas, comenzó dando los primeros pasos por la senda de la dignidad y de los gestos esperanzadores. Aparte de anunciar la puesta orden en temas tan apestosos como los negocios ladrillistas-futboleros en que se hallaba incursa la corporación ultraliberal anterior, dirigió esos primeros pasos al homenaje al último alcalde republicano, fusilado por los antepasados ideológicos de quienes la precedieron en el gobierno municipal y anunció el cumplimiento de la Constitución eliminado los símbolos confesionales, exclusivamente católicos, del ámbito físico de la Casa de Todos los Cordobeses. Hay que advertir que los anteriores dominadores del edificio, politoxicofrades y ultracatólicos en su mayoría, lo habían dejado en tal estado de profusión idolátrica que ni el escaparate de La Clámide Púrpura de la calle San Pablo, oiga.

Bien, pues en esas estábamos cuando, tras anunciar la alcaldesa que siguiendo el mandamiento constitucional, se procedería a la retirada de la pasmosa cantidad de símbolos religiosos católicos que luce el consistorio, empezando por un valioso crucifijo de marfil que sería enviado al museo para su exhibición en lugar adecuado, la muy despierta célula de agitación del yihadismo nacionalcatólico cordobés ha encontrado la ocasión propiciatoria, el equivalente a los tuits de Zapata de sus hermanos de fascio madrileños, un cuadro del Arcángel Rafael que luce desde hace cientos de años en las paredes consistoriales, para meter el cincel y liarse a machotazos.

Esa siempredespierta célula cristofascista cordobesa (¡centinela alerta... alerta está!) tiene su sede en la sentina del acorazado/diario monárquico católico AWC y su jefe de escuadra es un individuo siniestro, esquinado, melifluamente fofiblando, por nombre de guerra Merienda Cofrade, especialista en maniobras de intoxicación informativa masiva, que no tardó en ver la oportunidad de ganar puntos ante sus empleadores, montando una operación, la Operación Rafalete, dirigida a disturbar las primeras semanas de gobierno municipal progresista.

Lo primero fue lanzar el bulo desde las páginas del diario cristofacha de que en el lote de eliminación de símbolos religiosos de las dependencias municipales iba incluido un cuadro al óleo del pintor local del siglo XVII Antonio del Castillo, situado en el Salón de Plenos, que representa al genio alado que porta un pez de la tradición judeocristiana, considerado por los católicos como de existencia real y custodio mediante sus poderes mágicos de la ciudad. Ello sabiendo que tal genio alado ha acabado convirtiéndose por la fuerza de los siglos y del roce en un símbolo de la ciudad para creyentes y no creyentes, a la manera en que lo es el oso agarrado a un madroño para los madrileños. Animales simbólicos ambos son: uno mitológico y el otro natural. Y que nadie en su sano juicio con dos deos de frente política se atrevería a exigir su retirada. Pero la jodida insidia estaba servida. Pero eso resultaba insuficiente para una intoxicación completa en los tiempos del dominio informativo de las redes sociales. El siguiente paso para crear una alarma social, pero sobre todo para alimentar las fauces de la jauría cristofacha de Internet y aprovechar su poder multiplicatorio, fue crear un grupo de facebook con título NO ME TOQUES A SAN RAFAEL, en el que se daba por sentado como principio fundacional que la alcaldesa había dicho que se llevaría palante el cuadro del genio alado. El resultado estaba garantizado toda vez que se trataba de un experimento ya ensayado con éxito. Cuando por fin emergió en esta narcotizada ciudad la polémica masiva –muchos llevábamos denunciándolo desde hacía años sin el menor eco- por la inmatriculación fraudulenta de la Mezquita de Córdoba y la manipulación torticera de su caudal simbólico, histórico y artístico por parte de la Iglesia Católica, la misma célula dirigida por el mismo malbicho creó un grupo de Facebook (Keep Calm y dejen la Mezquita Catedral de Córdoba en Paz) que se publicitó ampliamente mediante financiación del acorazado AWC. Aún siguen agitando las aguas del reaccionarismo y reactivando día a día el odio a la normalidad aconfesional de un estado moderno. Vistos los antecedentes, el efecto convocador de las redes cristofachas y narcocatólicas se encargó del resto. En menos de diez horas el portal NO ME TOQUES A SAN RAFAEL tenía más de 15.000 seguidores, entre simples curiosos, adictos al morbo y horda carroñera orcofascista propiamente dicha. Su poder corrosivo es tal que al final han obligado a la alcaldesa a dar explicaciones de hechos y dichos que nunca habían tenido existencia real. Con la exquisitez diplomática de que ha hecho gala hasta ahora ha cumplimentado los expedientes de dudosas dudas que los cristofachas le han, usando medios ajenos al normal desenvolvimiento de la democracia, escupido. Y ha negado contundentemente que en el lote de cumplimiento constitucional de eliminación de la simbología partidista confesional católica que atenta contra los derechos de los miles de cordobeses que la consideramos una agresión ideológica y política intolerable, se incluya el cuadro del animal mitológico alado que ha acabado convertido por la fuerza de la costumbre y la tradición en uno de los símbolos identitarios de la ciudad.

Pero lo que resulta terriblemente inquietante no es que un medio de esencia franquista como el acorazado AWC, representante de la reacción perifascista en estado puro, haya montado este intento de golpe de estado informativo. No. Lo realmente inquietante es la reacción/postura del resto de los medios de información locales. Salvando el arrojo -inédito en el resto de los medios locales- del redactor de la noticia del diario digital Cordópolis, que ha osado hablar de cumplimiento de la Constitución respecto a la aconfesionalidad del Estado y su aplicación en las instituciones, los otros dos medios, la Hojilla Parroquial (de nombre oficial Diario CÓRDOBA) y el Día del grupo Joly (supuestamente socialpollas) han orientado sus culos directamente entregaítos a las informaciones de sus colegas cristofachas, dando por válidas las mentiras difundidas por el comando nacionalcatólico awcedario, su supuesta competencia, hablando de reculamiento de la alcaldesa donde sólo ha habido por su parte denuncia de manipulación informativa.

Especialmente revelador de la calaña de la chusma con orla de Facultad de Periodismo que desinforma en esta ciudad ha sido el artículo dedicado al tema por una plumilla del Día de Córdoba con el sintomático título de Ambrosio cede ante el Custodio en el que da por sentada, sin aportar ni una sola prueba, la veracidad de las intoxicaciones de sus colegas awcedarios. No es extraño en alguien que viendo cómo la prensa de papel local se irá muy pronto directamente a la mierda para alivio e higiene del aire de la ciudad sólo ve su futuro haciendo guiñitos a los medios nacionales más importantes para que aprecien su voluntad de emular a grandes de la comunicación como Federico, Antonio Burgos, Carlos Herrera, la Schlichting o Isabel Sansebastián.

domingo, 5 de julio de 2015

La Yihad Narcocatólica Cordobesa

El Magno Despropósito que se montó el otro día en Córdoba cuando se hicieron desfilar por la ciudad 25 imágenes de distintos avatares de la diosa madre de los católicos traídas de distintos puntos de la provincia durante doce horas (de 5 de la tarde a 5 de la mañana) provocando un enorme caos y conculcando agresivamente los derechos al descanso y al libre tránsito a miles de ciudadanos que incluso vieron sus propias calles cortadas al tránsito peatonal, no tiene en el fondo mucho que ver, desde el punto de vista de las intenciones de los organizadores, con el cristianismo, la fe, el arte, el turismo o el derecho a manifestación de determinados grupos confesionales, sino con el uso ilegítimo que hace una organización política que no entra directamente en el juego democrático del espacio público para hacer propaganda ideológica y defender sus intereses. Sin decirlo.

La Iglesia Católica es una organización política que mantiene presupuestos ideológicos que están directamente enfrentados con los de una buena parte de la población, incluso de la que dice incluirse en su seno, en materias fundamentalmente de índole social que atañen al ejercicio de ciertas libertades públicas que aquella pretende cercenar. Normalmente se sirve de partidos ideológicamente afines para lograr que el estado declare delitos o no considere legales lo que ella condena en sus estatutos internos como pecados, lo que supone atentar claramente contra los derechos civiles de muchos ciudadanos (ya nadie se acuerda de la guerra de la Iglesia contra el derecho al divorcio civil y sólo hace 30 años). Aparte de ese método usa el derecho consagrado de manifestación religiosa torticeramente para convertirlo en manifestaciones de fuerza política cuando las urnas no favorecen a sus brazos políticos.

Aparte de las 150 procesiones menores anuales que ocupan varias horas las calles del casco antiguo y barrios periféricos todos los fines de semana, fuera de la temporada santa, y que han acabado convertidas en tradición en sólo 20 años porque antes no existían, tanto la Magna del sábado, como el Vía Crucis de hace dos años responden al intento de mostración de fuerza del cabildo cordobés que se encuentra incurso en un proceso de deslegitimación social por lo que la mayoría de la población considera la usurpación de la propiedad y del bagaje simbólico de la Mezquita de Córdoba por parte de sus seculares usuarios. La celebración del 775 aniversario de su consagración como templo católico podía haber cursado con actos culturales, de carácter histórico y literario, ciclos de conferencias, simposiums, etc… Pero evidentemente todo eso pondría en solfa muchos de los presupuestos ilegítimos de la usurpación tanto de la propiedad como del símbolo del monumento que la Iglesia defiende unilateralmente. Por eso lo celebró con un vergonzoso y manipulador espectáculo multimedia de índole catequética que ha sido rechazado de plano por todos los especialistas de historia del arte y de gestión de monumentos del mundo. Con el empeño de llevar la carrera oficial de la Semana Santa al peligroso entorno de la Mezquita con el absurdo (y se ha revelado que imposible) empeño de que todos los pasos ocupen el interior de la Mezquita como uno más de los apropiamientos de todos sus espacios por el catolicismo yihadista. Y por último organizando dos pantagruélicos banquetes cofrades en dos años que hemos pagado entre todos los cordobeses (no es cierto que haya habido beneficios para la ciudad si se descuenta el desembolso público) en los que se ha puesto patas arriba la ciudad sólo para que unos miles de católicos aficionados a ellos se atiborren de los productos que consumen. Y por supuesto para que la Iglesia Católica haga una enorme demostración de fuerza para tratar de mostrarles a los políticos y a la sociedad toda cuáles son sus poderes y cómo tiene un ejército propio de cofrades a su estricto servicio para cuando sea necesario. Porque las cofradías, a pesar de lo que han defendido (no creo que ya muchos sigan haciéndolo) ciertos sociólogos y antropólogos están férreamente dominadas por la Iglesia y no son estructuras asociacionistas populares. Sino el brazo armado en la calle de la Iglesia. Una organización que por ejemplo debería haber sido condenada ya desde hace años en cualquier tribunal internacional de los Derechos Humanos por practicar la discriminación radical laboral de la mitad exacta de la población mundial: las mujeres.

ADDENDUM:

Una vez celebrada la descerebrada bacanal de adictos al virginismo narcocatólico la prensa cordobesa, en lugar de hacer un ejercicio de interpretación de lo que había ocurrido, de sus causas y de sus efectos, positivos y negativos, se deslizó melifluamente por la untada pendiente de las loas mermeládicas, las alabanzas almibaradas y los ditirambos merengosos. Los paganos comercios e instituciones que les permiten disfrutar de sus juguetitos electrónicos de última generación mandan. ¡Y cómo! El aparato desplegado por Los Cuatro Jinetes de Lapocachicha, guardianes de la inviolabilidad del desierto informativo cordobés, AWC, Hojilla Parroquial, El Día y Cordópolis, ha colmado de felicidad a quienes les pagan como anunciantes.

Veamos:

CÓRDOBA: Caluroso y cálido apoteosis mariano

EL DÍA : Cuando Córdoba hierve de fe

CORDÓPOLIS: La “Regina Mater” inunda Córdoba de fervor

AWC: Monumental “Regina Mater

Ni un solo artículo, ni un editorial, ni una sombra de crítica al enorme despropósito de esta manifestación de superstición e imposición de valores nacionalcatólicos franquistas que saca a Córdoba del siglo XXI y la traslada directamente a los años cuarenta del XX. No sea que quien les paga se moleste y deje de pagarles. Ni siquiera una duda ¿Alguien imagina a un médico que mate a sus pacientes, a un arquitecto constructor de edificios sin cimientos…? El equivalente normalmente aceptado es que los periodistas desinformen conscientemente… Sin que a nadie le parezca indecente. Ni siquiera a los propios periodistas. El periodismo no es que esté muerto, que murió plácidamente hace tiempo, es que ha sido resucitado mediante conjuros de magia negra, usando rectángulos de papel timbrado, y convertido en un zombi al servicio de los poderes que les ordenan lo que tienen que informar…

Uno de ellos además, la Hojilla Parroquial, en un ejercicio de minucioso enmierdamiento de hasta el más pequeño de los principios deontológicos de la profesión periodística exigibles, publicó unos días después un estudio, confeccionado bajo los más acreditados sistemas de manipulación informativa de datos, en el que cifraba unos beneficios para la ciudad delirantes según unas medias de tebeo: dos millones y medio de euros. Por supuesto sin descontarle los monstruosos gastos que el estado y el ayuntamiento tuvieron que desembolsar para garantizar la seguridad y la limpieza.

Hoy además, en el mismo medio de desinformación masivo, la Hojilla Parroquial, se recoge la respuesta del capo del narcocofradierismo cordobés a las fundadas protestas de los propietarios de negocios afectados por la batucada narcocofrade por el corte de calles y la obligatoriedad de cerrar hasta veinte de ellos, con tal exceso de celo que hasta una farmacia ha denunciado que sus clientes llegaban a ella acompañados por la policía con el fin de comprobar que efectivamente iban a donde decían ir.

El vitriólico Capo dei Narcofradismo acusa a los hosteleros de Córdoba de ABUSADORES, de robar a la clientela los días de procesión, de cobrar el doble por la cerveza esos días. Yo que los hosteleros lo declaraba PERSONA NON GRATA en sus locales y que sólo pudiera tomarse las cañas en una de esas covacha que todo el año apestan a incienso y donde se expende y se consume cofradeína sin cortar delante de los niños.

martes, 30 de junio de 2015

La Loyola o el jesuitenkapitalismus

La Universidad Loyola de Córdoba es una entidad privada perteneciente a la Iglesia Católica a través de una de sus filiales, la Compañía de Jesús, los jesuitas. Dedicada especialmente a la formación de economistas. De economistas ultraliberales al servicio del capitalismo salvaje, of course. Si alguien tiene alguna duda de la calaña moral e intelectual de la formación que pueden estar recibiendo los estudiantes en ese lugar sólo tiene que leer el análisis que del problema griego hace hoy su rector en la Hojilla Parroquial. La idea fuerza de ese análisis es que el problema griego –y ya de paso el nuestro mismo o el del resto de los PIGS- consiste en que viviendo como vivimos en un sistema –el poscapitalismo- que funciona como un mecanismo económico interrelacional bien engrasado hay pueblos cigarras y pueblos hormigas. Gente del sur manirrota y gente del norte laboriosa y productiva, presentando el asunto como una historia entre unos ciudadanos buenos y responsables que prestan dinero a otros malos e irresponsables que lo malgastan y además se niegan a devolverlo. De la intrínseca perversidad de un sistema que consagra la desigualdad entre zonas como forma principal de obtención de beneficios para las élites económicas; de la obligatoria desindustrialización del sur impuesta por las élites del norte para su conversión en campos de inversión estrictamente financieros y de paso eliminar la competencia. De la granujada de obligar a todos los griegos, financiando un elenco de políticos corruptos y unos medios de comunicación intoxicadores para ponerlos a su estricto servicio, a comprar compulsivamente armamento perfectamente inútil fabricado en Alemania y en Francia precisamente con los mismos préstamos que se les estaban dando (1); de la demostrada complicidad del propio capital financiero con las élites políticas griegas en el maquillaje de cuentas, del que toda la UE estaba al tanto, para que el país pudiera convertirse en deudor y en fuente de extracción infinita de beneficios... NADA, ABSOLUTAMENTE NADA. Ni siquiera absolutamente nada del hecho de que sea legítima o ilegítima esa deuda la realidad es que si Grecia vuelve a hacer por enésima vez sacrificios para devolverla -inútilmente, porque es profundamente insolvente- el hambre y el frío morderá cruelmente a amplias capas de población. Ésto último, de un evangélico que te mueres...

Bueno, en el fondo estos católicos modernos no hacen más que aplicar la vieja teoría del Dios Infinitamente Justo, tan justo que consagró también el libre albedrío de sus creados para cumplir o no sus mandamientos, ayudar o no a su Plan Universal, hacer el bien o hacer el mal y por tanto para merecer premio o castigo. Dios Capital es Bueno y Justo. Los explotados, hombres y pueblos, tienen la libertad de cumplir sus mandamientos y si sirven a sus fines y a su orden cósmico, recibirán bienes suficientes para sobrevivir y si no serán arrojados a pozos de miseria, hambre, devastación, guerras o enfermedades sin medios de cura. Curiosamente y en ambos casos sin tocar jamás el orden social y económico divinamente establecido que consagra la desigualdad como lubricante del sistema sancionado por Dios, el de los Ejércitos, militares o financieros.

(1) Discurso de Cohn Bendit en el Parlamento Europeo en 2010: en ese año Francia vendió a Grecia seis fragatas por 2.500 millones de euros, helicópteros por 400 millones, un indeterminado número (10, 20, 30, 40?) de aviones de caza Rafale por 100 millones cada uno. Alemania vendió también ese mismo año seis submarinos por 1000 millones... A PARTIR DEL MINUTO 4'20.

viernes, 26 de junio de 2015

Nacionalcaspolicismo


He recibido esta mañana ese aviso en mi casa. Superado el primer acceso de patidifusidad aguda seguido de explosión colérica en la que han quedado imaginariamente en lamentable estado de suciedad y mal olor todas las representaciones de los ídolos de seres mitológicos que adoran los católicos, representen a machos, hembras o bichos epicenos, me he calmado y me he vuelto a autodotar de unas justas dosis de raciocinio estándar y he sacado las siguientes conclusiones posibilistas:

A) Se trata de una broma de un gracioso virulentamente anticlerical que pretende sacarnos de nuestras casillas a los vecinos no comulgantes del barrio y acicatar nuestro amasado aborrecimiento de los capillitas.

B) Se trata de un permiso de la anterior corporación formada por la mayor concentración de nacionalcatólicos y tragacirios que jamás tuviera mando en plaza al oeste del Pedroches, no revocada por la nueva por desconocimiento o por error.

C) Se trata de un permiso emitido por la nueva corporación, cuyos responsables, militantes de partidos que dicen defender la racionalidad democrática, no ven problema en proseguir la política nacionalcatólica de sus precedentes consintiendo que el membrete municipal se sitúe al mismo nivel que el que representa sólo a la confederación local de narcocofrades y conceder a sus engominados miembros la potestad no sólo de cortar el tráfico de vehículos por la ciudad sino incluso de impedir el libre tránsito de ciudadanos a pie por sus calles y exigir, asimilándolos a agentes de la autoridad pública, a los ciudadanos que se identifiquen como vecinos de una determinada zona. En caso de que la correcta sea la posibilidad A, no tiene ni puta gracia. En caso de que sea la B, ya les vale a los nuevos habérsela dejado meter floja por los viejos capillitas. Si la que es correcta es la C paso a incorporar a los dichos representantes políticos de todos los cordobeses y cordobesas al mismo imaginario lamentable estado de suciedad y mal olor en el que dejé a los ídolos católicos en el arranque precedente de santa y justa cólera indignada.

Por otra parte, independientemente del ataque frontal que las cada vez más vivas fuerzas oscuras y siniestras del nacionalcatolicismo representado por los núcleos duros de las cofradías y el obispado a la racionalidad democrática y al estado de derecho y de la privatización de las vías públicas para el negocio de venta de entradas, la irresponsabilidad de las autoridades encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos está siendo absolutamente delirante y supina. El orgiástico botellón supersticioso dará comienzo la tarde de un sábado de verano en Córdoba en el que se esperan alcanzar los 42º a la sombra con contundente aviso de ALERTA NARANJA. Los palcos con asientos de plástico colocados a pleno sol que acogerán los delicados traseros de una multitud de ciudadanos descatalogados del racionalismo de avanzada edad serán sin duda una ocasión propiciatoria de alguna o bastantes desgracias de las que esperamos que los responsables den cumplida cuenta posteriormente. Las avalanchas de gentío en perfecto estado de estupidez que no haya comprado derecho a silla se prevén, como en la ocasión del anterior botellón Vía Crucis, inevitables. Esperemos que ninguna criatura acabe cayendo al río o despanzurrada en una estampida.

¡¡¡QUE DIOS LOS COJA CONFESADOS!!!

Por si no eres de Córdoba y no sabes de que coño va esta mierda AQUÍ puedes informarte. Aunque si lo que quieres es flipar en colores con el cocimiento supersticioso en que va a sumergirse la ciudad AQUÍ. Y si quieres firmar en CHANGE ORG para solicitar la inmediata expulsión de la ciudad de Córdoba del siglo XXI también podrás hacerlo.

domingo, 14 de junio de 2015

Las estupendas tartufadas del PSOE

Desde Atenas, con amor

El PSOE que surgió del contubernio de Suresnes fue siempre el más interesado en esconder la Memoria Histórica del Genocidio. Su indisimulado ahínco estuvo siempre en que no se le relacionara con el PSOE histórico, a pesar de que echara mano en su momento a aquello de los 100 años publicitariamente, en el sentido en que lo suelen hacer las marcas de coches centenarias. Desanclaje de su pasado socialista y desvinculación umbilical con la II República, mediante su apoyo entusiasta e indispensable a la II Restauración Borbónica, nada reprochable si lo consideramos una firma empresarial política que se embarcó tras esa refundación en un consciente proceso estratégico de renovación empresarial, doctrinal y formal, con el fin de convertirse en la franquicia del social-liberalismo europeo (con más liberalismo que de lo otro), un espacio virgen que los auténticos liberales perdieron claramente por acostarse con fascistas irredentos.

Por eso el emotivo acto de entrega de unas flores en el nicho del que fuera último alcalde democráticamente elegido y vilmente asesinado después de la llegada de la democracia municipal a la ciudad, que no fue precisamente en el 79 como afirma torticeramente la agencia del PP, EFE, sino sólo su manipulada restauración, por parte de la nueva alcaldesa pesoeísta de Córdoba, sus concejales y la compañía de altos cargos del partido y los periodistas que dieran fe, no tiene nada que ver con un homenaje a las víctimas del nacionalcatolicismo.

Se trató pura y llanamente de un acto autocelebratorio de reconquista. Lo que homenajeaban no era especialmente a una víctima del terror nacionalcatólico por muy socialista que fuera, ni la restauración de una legitimidad destrozada en las tapias de los cementerios, sino el hecho de recuperar una plaza para la empresa perdida supuestamente -porque ya son otra cosa- 79 años antes. La prueba es que en todos los años que han estado en el ayuntamiento, gozando de concejalías, jamás se les ocurrió promover la colocación aunque fuera de una plaquita en Capitulares que recordara al alcalde que, además de ser asesinado por sus ideas, trató de enmendar la ruina municipal tras el paso previo al 31 de varios caciques Cruz Conde, como puso de manifiesto el profesor García Parody en el libro que le dedicó. Tampoco lo hicieron los de Izquierda Unida para vergüenza eterna suya.

Si de verdad quieren homenajear a Sánchez Badajoz, no sólo por su condición de socialista sino como víctima del Genocidio podrían hacerlo con pasmosa facilidad mediante un verdadero acto de justicia histórica de carácter simbólico: promover una moción para el cambio de nombre de la calle que aún lleva el de su verdugo por el suyo. La memoria del cacique José Cruz Conde, responsable como organizador y garante del éxito del golpe de estado devenido genocidio en la ciudad de Córdoba, sigue siendo permanente e increíblemente exaltada manteniendo su nombre en la más importante calle de esta ciudad desde prácticamente el mismo día del crimen, mientras la del alcalde demócrata de militancia socialista asesinado por sus esbirros nacionalcatólicos sólo consiguió una modesta calle de un barrio periférico después de la II Restauración Borbónica. Bueno, y el ramito de rosas de los que usurpan y utilizan su legado moral.

Sólo hay que ver los enterramientos de ambos personajes situados a escasos metros uno de otro, un impactante mausoleo el cacique nacionalcatólico en el corazón del cementerio de la Salud, un humildísimo nicho apenas visible en una de las calles el asesinado alcalde demócrata. Todo un símbolo de lo que ha significado realmente la Transición/Transacción en esta ciudad, en este país.

Me dicen que la exalcaldiosa tránsfuga Aguilar asistió al acto. Su incombustible desfachatez no tiene límites. Después de una porretada de años con vara y trono en la ciudad no tuvo la santa vergüenza de colocar al menos un poquito de placa en la entrada del Ayuntamiento que recordara al último alcalde de Córdoba de la República fusilado por serlo. Aunque eso sí, no tuvo ningún empacho en homenajear a los cómplices de su asesinato, la desvergüenza de dedicar calle a un obispo fascista que bendecía los fusilamientos y el viscoso cuajo de ensalzar públicamente y negro sobre blanco al cacique falangista que presidió ilegítimamente el consistorio municipal durante el sangriento franquismo. No es casualidad que sus despojos morales hayan sido recogidos amorosamente por el PSOE.

Sea como sea, le deseo una productiva legislatura a la nueva alcaldesa, que sea sensitiva y mire la tendencia general de los nuevos tiempos. Le será de provecho.

miércoles, 27 de mayo de 2015

La apulgarada casta intelectual cordobesa

Hace tiempo que decidí no meterme con él, con el pobre abuelo historiador y además llevo un tiempo con el blog abandonado porque estoy en otras cosas, no sé si de más sustento, pero sí más absorbentes. Pero hace unos días me tocó mis santas gónadas cuando se dejó caer con un artículo en la Hojilla Parroquial a cuenta del tema del robo de la Mezquita de Córdoba por el cabildo en el que excreta mu mala baba y escupe los tópicos más dañinos, a fuer de estúpidos, sobre los que defendemos la vuelta a la propiedad pública del monumento, que él proyectó sobre el miembro de la Plataforma, Rafael Mir Jordano, que unos días antes había escrito otro contundente artículo en el mismo medio sobre el tema y en el que ponía las cosas bastante en su sitio. No fue el menor el de acusarnos de estar tramando entregar  el monumento a los musulmanes cuya religión se caracteriza por no respetar nada ni a nadie  y de ofender a los católicos sin considerar lo que ellos nos ofenden a nosotros con mucha más frecuencia y desde luego no van a ser los católicos los que den lecciones de histórico respeto a nada ni a nadie. Lo peor es que su pretensión declarada es sancionar intelectualmente la privatización definitiva del monumento, hacerlo de exclusiva propiedad de la empresa privada con ánimo de lucro en la que él consume sus productos espirituales. Y eso ya convierte el asunto en una guerra y si él es un soldado de las tropas nacionalcatólicas yo lo soy de las de racionalidad democrática. Y si él dispara desde su privilegiado puesto de artillero de puente del diario de más tirada local yo lo haré desde mi humilde patera con las armas que crea oportunas.

Se trata de Serafín Linares Roldán, al que la Cordobapedia considera historiador, así con todas las letras. El hombre, católico empedernido, lleva una sección de semblanzas históricas de personajes ilustres locales viradas sistemáticamente al sepia nacional-católico-franquista, en una revista local, Aires de Córdoba, de reparto gratuito.

Así que  como arma de guerra, me he decidido a sacar una información que guardo desde hace tiempo y que no había utilizado piadosamente nunca dada la avanzada edad del jicho, la penica que me daba y mi falta de necesidad de hacerlo. Pero ya digo que me ha tocado el gonadario y de verdad de verdad que estoy muy harto de soportar que la infumable tribu de apulgarados erudos fachas de esta ciudad tengan a su disposición los más altos púlpitos mediáticos locales para lanzar sus barbaridades al viento impunemente y encima se consideren acreedores de respeto intelectual.

La medida, no ya del nivel de historiador sino incluso de la solvencia intelectual y moral de este señor la da el que en un artículo que publicó hace tres años en la citada revista utilizase de una manera completamente seria, casi literal y piratesca, ya que no cita la fuente, una información de carácter histórico que encontró en mi blog y que no consistía más que en una divertida broma, una gamberrada de divulgación histórica que me permití para divertirme y divertir a los amigos que leen las cosas que publico y que él dio por acreditada información académica sin más investigaciones.

Efectivamente en un post de ficción histórica que publiqué hace años (I y II) inventé la historia de que el ensangrentado estuche fálico que se rebanó de un tajo Ambrosio de Morales con el afilado borde de un baúl en un ataque de arrepentimiento, tal vez por considerar haber ofendido a Dios habiendo estado jugueteando con él solo o en compañía de algún otro fraile del convento donde profesaba, había sido recogido por su vecino de celda, conservado en sal y cuidadosamente guardado hasta el día de la inhumación del humanista cordobés y padre de la arqueología española en que metido en un cofrecillo y acompañado de un texto explicativo, se introdujo con él en la caja mortuoria. Y que en el siglo XIX cuando se procedía al traslado de los restos antes del derribo de la iglesia donde se conservaban se halló el cofrecillo con los restos de las virilidades separadas del humanista arqueólogo. Y que no considerando el obispo oportuno reintroducírselo en la nueva caja, se perdió el rastro de esas inquietantes reliquias con lo que animaba a que se buscaran entre las conservadas en las sacristías de las parroquias cercanas para que si se encontrasen se les pudiese venerar convenientemente en la Academia de Bellas Caspas y Nobles Tretas de Córdoba.

El buen señor no sólo se tragó el sapo enterito que se encontró en mi blog sino que se lo llevó limpiamente y por todo el morro usándolo posteriormente para darse pisto de historiador entre sus seguidores y no tuvo empacho en ponerlo negro sobre blanco para toda la eternidad.

Y este penoso señor es el que se permite dar clases de historia y moral desde su púlpito mediático local e insultar nuestra inteligencia y faltarnos al respeto a los que clamamos contra el latrocinio eclesial, acusándonos de defensores del yihadismo islámico y de ofender a los católicos cuando nos carcajeamos legítimamente por el hecho de que el único título de propiedad que puede presentar la Iglesia para reclamar la propiedad de la Mezquita de Córdoba es un yuyu de carácter mágico-supersticioso oficiado por un obispo en el siglo XIII.

Pero el nivel general del debate en las páginas del principal medio local, la Hojilla Parroquial, también conocida como Diario CÓRDOBA, es el mismo, tanto entre defensores como entre detractores del derecho de la Iglesia a apropiarse de la Mezquita. Es un debate rancio entre rancios, entre anticlericales sobrevenidos a la vejez y nacionalcatólicos pata negra. Y en el que lo que prima es esa figura de la lógica tan cordobesa del niputaideísmo, el arte de hablar de cualquier cosa sin tener ni puta idea. Y así se pueden leer perlas tan magníficas por lo que tienen de aroma de alcanfor como la que nos proporcionaba no hace mucho el chichinabesco erudo local Solano Márquez afirmando sin que se le empañaran las gafotas de rubor que Franco quiso dar la Mezquita de Córdoba a los moros que le ayudaron a ganar la guerra. El que este señor tenga cierto prestigio como historiador  en la ciudad lo dice todo del nivel de la misma y del prestigio con que cuenta en medios locales el niputaideísmo. O lo que soltaba el otro día un sedicente doctor en Historia escamoteando un texto histórico sobre el pleito entre los cabildos municipal y episcopal por la pretensión de este último de destruir el corazón de la Mezquita, como acabaron haciendo,  (la  exigencia de respeto a la integridad del monumento por causa de su propio valor histórico artístico que exponía el cabildo municipal de la ciudad) para ofrecer sólo la según él oculta intención del cabildo municipal de perder derechos de enterramiento). Es probable que tenga razón pero desde luego es un grave desaliño intelectual y una estafa historiográfica ofrecer un juicio de intenciones en lugar de un documento.

En el otro bando pudimos leer recientemente a Carmelo Casaño dar como prueba de que la propiedad del monumento fue siempre del estado el hecho de que en las falsificaciones de la epigrafía árabe llevada a cabo por Velázquez Bosco apareciera la palabra Allah en lugar de Dios y que el cabildo tuvo que aceptarlo por fuerza, sin preocuparse de averiguar que esa palabra Allah en árabe significa precisamente Dios y es la usada mismamente por los cristianos araboparlantes.

Estos son los mimbres con que se teje la dialéctica sobre el tema de la Mezquita de Córdoba en la propia Córdoba. Los mimbres del niputaideísmo.

Y así podríamos seguir varias horas hurgando en las tripas de la hemeroteca de la Hojilla buscando y encontrando la más variada muestra del columnismo niputaideísta al oeste del Pedroches.

Mientras tanto los departamentos del ramo (Historia, Arte y Arqueología) de la UCO (siempre pía, devota de Frascuelo y de María) guardando un atronador silencio y sobre todo guardando los conocimientos arqueológicos, históricos y artísticos que atesora y que podrían perfectamente poner a disposición de la sociedad que, no se olvide, paga los sueldos a sus ilustres miembros, para ayudar a colocar el debate necesario en unos términos lo más ajustados a disciplina académica posibles. Bueno, no, algún miembro de esa casta suele asomar el morrito por las páginas de la Hojilla o de otros medios, eso sí, siempre con el papelito de fumar en modo sujeción.

Menos mal que el debate jurídico está siendo mantenido con mano de hierro y en términos absolutamente profesionales por un profesor de la Facultad de Derecho que se está dejando el pellejo en el empeño de rescatar para la propiedad pública todos y cada uno de los espacios y edificios que la Iglesia Católica le ha arrebatado con la entusiasta ayuda de los políticos herederos del nacionalcatolicismo y la desidia y cobardía de los que traicionaron los principios cimentadores de la ideología que dicen sustentar.

martes, 14 de abril de 2015

La cuestión de las estatuas (ensayo cómico taurino filantrópico)

En los últimos tiempos he tenido muy abandonado el blog –y de paso las visitas a los de los amigos que frecuento-. La causa ha sido el haberme metido de lleno en un par de proyectos de investigación y escritura que tenía en mente desde hace tiempo. Uno de ellos ya lo he acabado felizmente. O sea que por fin terminé mi librito, o más bien ensayuelo cómico taurino filantrópico, sobre la estatuaria cordobesa. Alguno de los dos o tres cercanos que lo han ido leyendo a cachos me recomiendan que lo publique en papel, pero eso es un lío para mí. Y de todas formas yo si hago estas cosas no es por afán de notoriedad o quedar “empapelado”, sino de disfrutar en el proceso, entreteneros a vosotros y si algún facha pica molestarlo lo más posible.

Creo que se me ha quedado curiosito, además de exhaustivo. Lo mejor, sin duda, el estudio del principio de los intentos de ereccionar estatua a Lagartijo y las descacharrantes reacciones que en la ciudad provocó, y que vienen a pelo y deseo que sirvan de contribución a la magna exposición que sobre el matarife fino en el Museo de los Horrores Taurinos se viene celebrando.

Si alguien está interesado en su lectura lo pongo a su disposición gratuita y graciosamente en dos formatos: en página web con todo el aparato fotográfico correspondiente o en archivo .epub para e-reader, con sólo las imágenes de los recortes de prensa histórica.

Hala, que lo disfrutéis u os ponga del hígado, según ca cual y sus cacualadas…

MODELO WEB

MODELO EBOOK

miércoles, 4 de marzo de 2015

Narcocofrades en el Hospital Infantil

Hoy he vuelto a ver en el Hospital Reina Sofía de Córdoba anuncio de que una cofradía de tragacirios católicos tiene permiso de las desvergonzadas autoridades político-sanitarias socialpollas para infectar con sus virus supersticiosos las mentes debilitadas y el ánimo desvalido por la enfermedad de los niños ingresados en las dependencias del Materno-Infantil. Nada de extrañar viviendo de esa panda de estafadores ideológicos del Régimen Castizo que por ejemplo escamotearon la reforma agraria para la que fueron elegidos por los campesinos andaluces para conceder la Medalla de Oro de Andalucía a la Duquesa cortijera de Alba.

Lo peor no es la macabrada que supone que pueda darse perfectamente el caso de que se presenten ante los niños encadenados a un palo de gotero una panda de engominados de caracolillo traspescuecero y puedan decirles:

- Hola, queridos niños, ¿cóoooomo están ustedeeeee? Somos los chicos de la Agonía, la Sangre, la Expiración, El Sepulcro y el Santo Entierro que venimos a alegraros la tarde tocando para vosotros unas marchas procesionales tituladas "Amargura" y "El Mayor Dolor"...

No, lo peor es lo que conté hace ya cinco años cuando descubrí por primera vez que esos intoxicadores y corruptores de la infancia desvalida tenían acceso libre a los pobre niños enfermos:

EL CÁNCER COFRADE INVADE EL HOSPITAL INFANTIL DE CÓRDOBA

lunes, 23 de febrero de 2015

Córdoba decimonanista

Ni con todo el sulfuro de selenio del mundo podría eliminarse la caspa que cubre el pelazo moral de Andalucía.

Fuentes bien informadas infiltradas en el Antro Munisipal confirman que aquella terrible amenaza -más bien maldición babilónica- que nos lanzó Sandokán en su campaña electoral de sembrar la ciudad con las cincuenta y tantas estatuas de estilo remordimiento de cordobeses ilustres que el escultor vaticanista local Marco Augusto tiene listas en su estudio de Piedrasanta para ser convenientemente empedestaladas a una orden suya, puede haberse reactivado. Parece, pues, que vamos a asistir a la erección de nueva estatua en Córdoba y que ya está surgiendo a golpe de gubia y martillo del pedazo de bloque de blanquísimo mármol que el artista ha ido a mercar a la propia Carrara. Nada menos que dedicada a Claudio Marcelo, el general romano que la fundó. Como todo el mundo sabe es justo lo que Córdoba, patricia urbe histórica de capital importancia con más de cinco mil años de existencia pero que ni siquiera cuenta con un Museo de la Ciudad –como si tiene verbigracia la vecina Badajoz- o un plan de explotación de yacimientos arqueológicos que no pase por el arrasamiento puro y duro de los restos, necesita. Más que nada para seguir la tradición que cultivan secularmente sus autoridades –de todos los colores- de convertir su cultura y su historia en un catálogo de rancias actividades carpetovetónicas y siniestros españanegrismos u homenajes de esencia decimonónica a la apulgarada memoria de sus preclaros hijos y la de supuestos benefactores hace siglos difuntos. O sacrificar su dignidad al Moloch del turismo de masas. Córdoba como pastiche. Córdoba kitsch. Cordocaspa. Capital de reaccionarismo estético. Y también del ético. Onanismo decimonónico.

La estatua presidirá el trampantojo anastilósico del templo romano de la calle que lleva el nombre del homenajeado a la espalda del propio Antro Munisipal. Como todas las demás obras del autor esta escultura emitirá un discurso rabiosamente vanguardista que reside en nuestros días en una factura de acojonante realismo, tanto que seguro servirá de entretenimiento buscarle parecido con alguna gloria local actual. Aunque esperemos que no se parezca a ninguno de los lumbreras locales que la han encargado o al menos no al modelo de arcangélicas esculturas fuengirolinas por antonomasia: Sandokán. Por cierto que nuestro pirata malayo está loco de contento con la idea, porque se considera a sí mismo, mano a mano con los propios Papas, mecenas del artista, varias de cuyas obras se erigen imponentes en el Paseo de las Esfinges que da entrada al Palacio de la Chilindrina China, también conocido como Arenal 2000. Pesiosas. La erección se completará con un teatrillo que durará varios días en el que el autor dará los últimos martillazos en la propia ubicación in situ de la obra ante el curioso público que sin duda convocará esa genial idea de nuestro impagable concejal de Casco Antiguo, o más bien Jurásico. Sandokán por su parte ha propuesto que a ese san Claudio Parselo se lo nombre santo patrón de los colonos de chalete y piscina ilegales de la exvega cordobesa.

Pero si la amenaza de esa erección ya está prácticamente cumplida hay otra que pende sobre nuestras molidas paciencias como una faca de muelles de Damocles. Porque a quien Fray Jaén Paleocascorro, nuestro brillante politoxicofrade concejal de Asuntos Estatuarios y más aguerrido adalid del nacionalcatolicismo municipal rampante, tiene en la cabeza erigir estatua en Córdoba es a su ídolo espiritual e histórico y personaje de rabiosa actualidad: el Rey Fernando III El Santo. Se lo cuenta a todo el que entra en su despacho. Y la tiene tan en la cabeza que ya la ha diseñado y todo. A caballo y blandiendo temible espada matamoros. Lo que no sabemos es en qué privilegiado lugar de la ciudad el trigeminado (pertenece a tres cofradías) concejal la colocaría, pero mucho me temo que tiene el centro mismo de La Corredera en mente. Como purgativa corrección del desagradecimiento secular de los cordobeses que nunca decidieron homenajear como merece –lo que sí hicieron los sevillanos- a quien restituyera al catolicismo esencial español la ciudad que le arrebatara la pérfida morisma siglos antes. Lo cual no tendría más importancia si no fuera porque fue esa guerrera acción la que permitiría que 780 años después se celebraran en Córdoba cincuenta procesiones en la Gran Semana Gore, doscientas cincuenta extraordinarias a lo largo del año y las varias docenas de infantiles organizadas por los colegios públicos y privados de que disfrutaremos en nuestras calles en breve.

A ver, Fray Jaén, te voy a regalar una idea para inmortalizaros al alcalde y a ti si conseguís hacer ereccionar al Santo Rey. Al caballo real hacedle esculpir dos buenos cojones, más grandes aún que los que luce el del Espartero, y a vosotros que os inmortalice en bronce, cada uno debajo de uno de ellos en la famosa pose de Rómulo y Remo bajo la amamantadora loba del Capitolio de Roma, con las manitas tal cual y todo… ¿A qué mola? De nada, hombre.

domingo, 22 de febrero de 2015

Cordobestias de pelo en polla

Hace unos días os hacía partícipes aquí mismo de cómo el Arqueobispo Metropolitano de Córdoba se lamentaba amargamente, cual desolada reencarnación de Boabdil ("llora, llora..."), en las páginas de la Hojilla Parroquial de que el yacimiento del Arrabal de Saqunda (s. IX) estaba siendo parcialmente tapado por las autoridades municipales sin las debidas salvaguardas de protocolo y profesionalidad que su dignidad e importancia arqueológica merecerían, aparte de por el incumplimiento flagrante de la normativa oficial de protección del patrimonio arqueológico que la legislación contempla. Para montar una placilla de toros portátil en la que selebrar performanses cutrehistóricas de gradiadores y cuadrigas de esas con que los romanos entretenían los escasos ratos libres que les quedaban entre construcción de acueducto y erección de anfiteatro. Hoy hemos podido comprobar el grado de caso que la autoridad municipal competente ha hecho a su denuncia ante la Junta. El orodentado encargado municipal de Pedruscos Viejos, Jodidos Escollos para el Pogreso Esplendoroso de la Suidá y Mariconadas las Justas con el Sagrado Ladrillo sa meao en toa su boca. ¿No te gusta cómo lo hicimos cuando lo de la placilla de toros? Pos ahora te vas a enterar, so tocapelotas… ¿Geotextil y zahorra? Naaaah... Venga, camiones de barrazo y pedruscos sobre las putas ruinas de mierda… ¡onvre ya, con los pegos!