(del laberinto al treinta)


miércoles, 29 de junio de 2016

Nueva figurita para el belén caspocutre cordobés

Era justo lo que Córdoba necesitaba y demandaba en estos históricos y dramáticos momentos prehecatómbicos, un nuevo bibelot estatuario. Una nueva figurita del belén callejero caspocutre cordobés. Después de haber llenado la ciudad de estatuas de curas, de apulgarados paleocordobeses, de resucitados romanos, le toca ahora el turno a los flamígeros bigotazos de los próceres empresarios locales de siglo XIX. A Don Carlos Carbonell y Morand, que ni siquiera fue el fundador de la fábrica que lleva su nombre, y de cuyos posibles méritos para que se le levantara estatua nadie dudaría... si se le hubiera ereccionado hace 100 ó 75 años. Como se hizo en su momento en Málaga con el inventor de la ginebra de nuestros primeros cubatas y que acabaría justicieramente en el fondo de mar por un tiempo sustituido por el monumento al trabajo de los obreros que lo hicieron rico.

El hecho de que se le levante estatua ahora, en el siglo XXI, a semejante prócer local muerto hace 100 años tiene como razón de ser el interés de una empresa privada de contar con un magnífico anuncio publicitario en pleno centro de la ciudad y mantenido por el Excelentísimo Ayuntamiento aprovechando aniversario redondo. Algo parecido a los anuncios-estatuas de curas en las puertas de los colegios privados que se han venido colocando en los últimos años. Y al esfuerzo de alguno de esos emprendeores locales que lo único que emprenden de verdad son campañas para levantar estatuas a alcaldes fascistas o a rejoneadores asesinos.

Desde luego no ha habido que encargar la escultura, un busto de bigotón sobre peanaca, porque el muñeco ya existía desde hace eso, 100 años, y lucía su porte empresarial a la entrada de la propia fábrica de Carbonell. Al menos no se trata de obra de estilo remordimiento, aunque el hecho estético y moral de levantarla ahora sí que pertenece al estilo cordobés por antonomasia. Y desde luego es obra de mérito, ya que su factura se debe a Mateo Inurria. Lo suyo, si la empresa quería donarla a la ciudad, es que hubiera acabado en el Museo de Bellas Artes, junto a otras del mismo autor.

Hay que volver a recordar a ver si a algún miembro presente y pasado responsable de los honores cívicos de nuestro ayuntamiento se le cae por fin la cara de vergüenza que el último alcalde republicano de la ciudad, el socialista Sánchez Badajoz, perseguido como un perro por los falangistas cordobeses y dado por fin caza, fue fusilado por defender la democracia y no cuenta ni con una miserable plaquita de recordatorio de su pasión y muerte y sus causas, no ya en la puerta misma del consistorio, el lugar ideal, sino incluso en alguna pequeña dependencia del templo cívico por antonomasia. Los herederos de los que lo fusilaron, herederos de bienes y de ideas, siguen siendo los amos de la ciudad, esos que deciden qué se homenajea y qué no, a quién se le levanta la estatua y a quién no.

viernes, 29 de abril de 2016

La peste bufónica

Como cada sábado la epidemia de peste bufónica regresa a Córdoba. Sé que se trata de una endemia que asuela a muchos otros lugares de la geografía española, pero está por hacer un estudio en profundidad acerca de cuáles de ellos la sufren más que los otros y por qué. Parece ser que los elementos patógenos invasores prefieren para sus contaminaciones las ciudades que suelen aparecer en las revistas de viajes como dignas de ser visitadas, principalmente por el hecho de contar con importantes conjuntos histórico-monumentales y con cascos históricos bien conservados, evitando cuidadosamente aquellas que no cuentan con especial interés debido precisamente a su carencia de aquellos elementos.

Es esa preferencia de ataque a los tejidos urbanos a ese tipo de ciudades lo que las hace especialmente malévolas o perversas, toda vez que los agentes patógenos que los provocan son especialmente refractarios, por sus propias características intelectuales, a alimentarse de los productos que en ellas se ofertan: historia, belleza monumental, ambiente mágico, cultura, etc. Es por ello que cabe pensar que el fin último de la epidemia es precisamente la voluntad de distorsión de todos esos encantos que esas ciudades ofertan como productos de consumo turístico catalogados como de género cultural, mediante la inclusión de elementos estridentes sonoros y visuales altamente contaminantes que disturban gravemente el disfrute que tratan de obtener los turistas y el normal desenvolvimiento de los nativos por su propia ciudad.

Efectivamente, la invasión cada fin de semana del año de varias docenas de grupos de variado tamaño de tarados y taradas mentales, que celebran sus despedidas de solteros y solteras haciendo el bufón de la manera más cretina posible por las ciudades turísticas de toda España, empieza a convertirse en un verdadero problema de higiene convivencial que está poniendo cada vez más al límite la paciencia de los ciudadanos y turistas que las sufren sin tener por qué. Especialmente en los cascos antiguos de esas ciudades y más aún en los de las ciudades de tamaño pequeño o medio en los que resulta difícil sustraerse al horror de su presencia.

Estar tranquilamente tomando una cerveza sabatina con los amigos en el marcazo incomparable de la plaza de la Corredera o del paseo de la Ribera y que aparezcan finde tras finde tras finde tras finde por el Arco Alto o por la Cruz del Rastro, una tras otra y sin aparente acabamiento, comparsa tras comparsa de chicas uniformadas con elementos comunes que van desde unas orejas descomunales de Micky Mouse hasta unos ridículos sombreritos mejicanos pasando por diademas coronadas por reproducciones de la polla de Nacho Vidal o procesiones de tíos con la misma camiseta alusiva a lo tonto que es el condenado a la boda a quien, travestido de mamarracha o de caballo-mesa de enagüilla, arrastran embromado los colegas, puede acabar con la paciencia del más pacífico de los ciudadanos. Y en casos de acabamiento de paciencia agudos incluso inculcarle un deseo extremo de perpetrar un necesario genocidio de tontos del culo. Porque además todas esas gilipollescas performances no las perpetran en un prudente y recatado silencio sino acompañadas por una insoportable barahúnda de vuvucelas de destrucción auricular masiva, estridentes altoparlantes o simples desgañitamientos a grito pelado de pareados con rima en olla y en oño.

Soy consciente de que con este post me meto en un jardín mu menúo en el que algunos de mis lúcidos amigos o incluso mi propia conciencia de clase y mi filosofía sociopolítica pueden reprocharme escasa profundidad de análisis de fenómenos mu complejísimos en los que obvio los planos de representación, los condicionamientos socioculturales de clase y la brutal presión de los medios del sistema sobre las clases populares y que la merecida reprimenda de Owens Jones y otros castigos de la autocrítica pueden caer sobre mí como merecidas lluvias de palos. Teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de los miembros de esas comparsas pertenecen a la clase trabajadora y que los jóvenes de las clases altas deben celebrarlo en paraísos mucho más lejanos, cerca de donde sus padres esconden el dinero que nos roban.

Pero es que estoy mu hasta la polla. ¡Joer! Yo sé que muchos pequeños hoteles y backpackers del barrio hacen su agosto anual con ellos y que algún que otro flamenquín ya se meten entre pecho y espalda y que compran sus litronas en las bodeguillas, pero es que después de darme bien por culo a la hora de las birras es que tengo que aguantar sus putas babas gritonas durante toa la madrugá del sábado debajo de mi balcón. ¡Coño! Que han elegido mi calle, la calle La Feria, como carrera oficial de sus putas procesiones de la mierda esa de despedirse colectivamente de algo de lo que yo nunca me despedí porque nunca le concedí al estado el derecho a sancionar con quién vivo o con quien dejo de vivir, algo que a él no le incumbe ni le importa, de igual modo que no le importa cuál es mi naturaleza íntima o social, ya que, en principio, ni siquiera me deja decidir con las garantías suficientes su propia naturaleza, que esa a mí sí que me afecta.

Pero es que además me parece absolutamente delirante la representación que de las relaciones intergenéricas proporciona ese tipo de celebraciones, en el muy entrado ya siglo XXI. Esa separación a lo bestia, sin paliativos, de los roles, que apunta, bajo una apariencia de igualdad en el derecho a la celebración ritual del tránsito, pero que se organiza por estricta separación de género, al mantenimiento contra todos los pronósticos ilustrados de los más arcaicos de los simbolismos machistas y patriarcales.

Concretando… Independientemente de lo que opine del fenómeno intrínsecamente tomado, me parece mu malísimamente mal que sólo un puñado de ciudades más o menos patrimonio de la Humanidad o de la Localidad disfruten de la experiencia tóxico-antropológica de verse invadidas cada fin de semana por hordas de gilipollas despedidores de solteros y solteras y que debería instaurarse -ya que parece que su número es infinito- un sistema de cuotas de reparto proporcional entre todas las ciudades de este país. Que los ciudadanos, verbigracia, de Albacete, Linares o Ciudad Real tengan también la oportunidad de contemplar en vivo y en directo la estupidez generalizada en que se rebozan findesemanalmente buena parte de sus congéneres y compatriotas. Sobre todo porque ellas nos envían también cada sábado a sus gilipollas sin que nosotros podamos ejercer la correspondencia.

Yo ya a estas alturas no creo en la posibilidad de regeneración alguna de la civilización occidental, ni de ninguna otra. Sólo en que la única solución pasa por una buena extinción de la especie. Como la de los dinosaurios.

jueves, 28 de abril de 2016

Libro sobre el barrio de Cañero



LA BARRIADA DE CAÑERO

Federico Abad

Ed. UTOPÍA

Córdoba, marzo 2016

Durante muchos años he tenido que explicar a mucha gente, entre amigos y conocidos de fuera, el misterio del voto municipal cordobés durante los años de la Transición. Ese casi inexplicable misterio de cómo de una ciudad de composición demográfica y estatus socioeconómico más o menos idénticos a otras de Andalucía o de comunidades limítrofes salió un ayuntamiento de mayoría comunista. La teoría más aceptada lo basa en la arrolladora personalidad de Julio Anguita, el Califa Rojo, que fuera el primer alcalde elegido democráticamente después de 43 años de alcaldes franquistas. Pero sin regatearle un ápice de mérito tanto a la poderosa personalidad como al carisma de don Julio, es difícil de entender que en el poco tiempo y con los pocos medios que tuvo para darlos a conocer hubiera alcanzado tal éxito sin el decisivo concurso de otros factores no menos importantes.

Me estoy refiriendo al poder de unir voluntades y lucha que unas organizaciones vecinales alcanzaron en esta ciudad en los años bisagra de la Transición. Más que en otras ciudades porque se dieron circunstancias especiales. La principal de ellas la creación de un par de barriadas obreras en los años 50, Fray Albino y Cañero, promovidas por una asociación benéfica dependiente del obispado (La Sagrada Familia) con el fin de solucionar la desgarradora situación de miles y miles de familias que vivían hacinadas en los patios (esos que ahora sirven como reclamo para vender flamenquines a los turistas desvinculados de su historia y de su significado social) o en los chozos y chabolas del extrarradio.

Fue el proyecto de un obispo, Fray Albino, y un cura, Juan Font, que habían colaborado con el genocidio nacionalcatólico de republicanos y compartían con el ejército victorioso, los caciques y el entramado civil fascista, la responsabilidad de la miseria en que se hallaba la mayoría de la población de la ciudad. Absolviéndolos de sus crímenes tras haberlos jaleado mientras los cometían. ¿Buscaban su redención? No creo, porque nunca se arrepintieron y siempre creyeron que habían hecho lo correcto. Se trató más bien de un acto de caridad profesional. Que, eso sí, no todos sus colegas acometieron, ni por supuesto llevaron tan lejos. Porque la construcción de 5.000 viviendas modestas, pero dignas, solucionaron el problema de 5.000 familias trabajadoras que vivían en condiciones extremas.

Entregadas en régimen de alquiler social, el ayuntamiento se inhibió de su compromiso de asfaltar las calles y tardó años en instalar el alumbrado, y pronto los derrumbamientos de muros y hundimientos de tejados, fruto de la mala calidad de los materiales usados en su construcción, llevaron a los vecinos a solicitar a propietaria, La Sagrada Familia, o el arreglo de los desperfectos a el acceso a la propiedad para subsanarlos ellos mismos. De esas reclamaciones surgió la necesidad de organización vecinal y en 1963 se crea la primera Asociación de Vecinos del estado español. Esa asociación originada en la barriada de Cañero, tutelada en principio por las autoridades franquistas que no se debían fiar de ese nuevo producto, pronto se reveló como un potente arma de lucha popular que no se quedaba sólo en las metas básicas para las que se fundó sino que amplió su campo de acción a la resistencia frente al propio régimen franquista y acabó contagiando a otros barrios que crearon sus propias asociaciones. Caso del barrio hermano Fray Albino y Electro Mecánicas. Su fuerza residió en un principio en la propia conciencia de clase, pero también en el hecho de contar con el escudo de la Iglesia por la mayoritaria adscripción de sus fundadores a la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que comenzaba a desvincularse de su pasado reaccionario y a reaccionar a la contra de su propio origen: de su vientre saldrían la inmensa mayoría de los cuadros sindicales y políticos de izquierdas de la Transición. En el caso de la Asociación de Cañero, si las primeras hornadas de directivos fueron cristianos de base, la Sección Juvenil surgida a principios de los 70 ya estaba infiltrada por el Partido Comunista.

Es esa circunstancia surgida en una barriada obrera de nueva creación de la periferia cordobesa la que hizo que, una vez generalizado por todo el entramado asociativo vecinal su espíritu, convirtiera a Córdoba en el bastión más importante del Partido Comunista en el estado español capaz de hacer ganar a su candidato las primeras elecciones municipales tras la muerte del Sapo Iscariote.

De todo eso y de muchísimas cosas más habla un libro recién aparecido. In extenso et In intenso.

La Barriada de Cañero de Federico Abad supone, como se dice en su contraportada y no tenemos por qué dudar de su exactitud, el estudio más extenso y más intenso que sobre un barrio del estado español se haya publicado nunca. Un trabajo minucioso y eficaz que se mueve en un amplísimo abanico de campos desde los que aborda el estudio de su historia, su demografía, su idiosincrasia, su economía, su sociología, su vida cotidiana pasada y presente, su tipología arquitectónica e incluso su espíritu. Precedido por un estudio de la historia de las concepciones y materializaciones de las viviendas sociales desde comienzos del siglo XIX, en él encontramos inmediatamente después contada minuciosamente la gestación de la idea y su puesta en práctica con las biografías de sus protagonistas y los enfrentamientos entre los distintos poderes del franquismo con intereses contrapuestos, las modificaciones a la planificación original y el proceso de entrega de las casa una vez terminadas. Todo ello acompañado por una apabullante batería de datos y cifras. Y con fotos, muchas fotos. Y en algunas hasta salgo yo de chinorri. Y planos. Y estadísticas.

Pero para mi la parte más interesante del libro es la que se ocupa de los primeros años de la década del 60 cuando se funda la Asociación de Vecinos del barrio, en cuya gestación jugó un papel importante mi propio padre. Y la evolución de la misma desde posturas reformistas de índole cristiana de esos primeros fundadores amparadas por una parte de la Iglesia que decidió por aquellos años abrirse al mundo y asumir ciertos presupuestos del movimiento obrero de lucha, hasta la radicalización en un movimiento de clara adscripción marxista del sector juvenil y su voluntad de extender su influencia por toda la ciudad a través de las otras asociaciones vecinales de los demás barrios. Sólo hay que comprobar la significativa presencia de miembros de aquella asociación juvenil de Cañero en el primer gobierno municipal de Julio Anguita para comprender su importancia.

El libro se completa con multitud de informaciones más de la índole más variada: desde el tipo de comercios originales que se instalaron hasta su evolución actual, los colegios, o los accesos a o desde el resto de la ciudad con propuestas incluso de mejora para el futuro.

Un trabajo imprescindible para todos aquellos que tengan relación con el barrio de Cañero. Y desde luego para todos los interesados en conocer la historia de la ciudad de Córdoba a partir del final de la Guerra Civil y el Holocausto Republicano que trajo consigo la Revolución Nacionalcatólica Española.

Editado por la editorial Eutopía que tiene su tienda en el Realejo, pero presente en todas las demás librerías de la ciudad.

martes, 19 de abril de 2016

La venganza del cura Castillejo

Muchos amigos míos (me) y muchos enemigos (se) preguntan la causa por la que le tenía tanta tirria al finado Castillejo, el Orondo Cura Banquero que acaba de diñarla tranquilamente en su cama, después de haber convertido Córdoba en una infecta charca de caimanes en la que, desde un alto privilegiado y sólo para verlos saltar cómicamente y alimentar su incomensurable ego, él ejercía de domador arrojándoles los trozos de carne que ellos mismos le confiaron para que la administrase para el bien común. Y que hundió por ese método la propia charca llevándose además como premio –alguien que tenía hecho voto de pobreza– una póliza millonaria (en euros) que salió de los ahorros de los cordobeses y que heredarán sus hermanas, mientras nosotros heredamos la ruina.

El avispado lector podrá pensar que la anterior exposición, dado su incitador despliegue, incluye ya la propia respuesta. Pero erraría de medio a medio porque el origen de mi inquina y aborrecimiento hunden sus raícen en acontecimientos muy anteriores a las hazañas del Monseñor como adiestrador de reptiles y sobre todo la hunden profundamente en avatares de mi propia biografía que la marcaron indeleblemente.

Habéis de saber, queridos curiosos, que Monseñor me infirió, siendo profesor mío, una terrible humillación: me aprobó por la cara. Pero no por una gracia especial, ni por pena, ni por enchufe: sino como venganza y con declarado afán de demoler los cimientos éticos de mi joven personalidad. Bueno, de los míos y de cincuenta compañeros de clase más. No sé si los otros cuarentainueve restantes lo llevarían el resto de sus vidas tan mal como yo, pero tampoco he hecho por averiguarlo.

Y ahora que Monsignore ha entregado la cuchara y que ya no tiene sentido guardar el secreto aquí está el tío dispuesto a diseccionar el origen del odio asiático que llegué a sentir por él por más de cuarenta años.

Estamos en octubre de 1975 y al Sapo Iscariote le quedaba menos de un mes para entregar la suya de una putísima vez. En segundo de carrera de Geografía e Historia. Hacía poco, nada más comenzado, que los alumnos de ese curso nos llevamos la delirante sorpresa de que nuestro profesor de Filosofía ¡¡¡era un cura!!! No es que hasta entonces tuviéramos mucho que esperar de la índole del profesorado después de un primer curso en el que, aparte de un magnífico ejemplar, todos los demás eran desechos de tienta de los departamentos de Sevilla. Pero… ¡¡¡un cura!!! Aquello era demasiado.

Hay que tener en cuenta que la ebullición revolucionaria estaba en su apogeo y que raro era el universitario que no andaba en alguna célula clandestina más o menos marxista en sus diferentes franquicias, troskista, leninista o maoísta, y que estábamos convencidos de que en menos de un año alcanzaríamos el paraíso socialista prometido. La desconfianza, pues, –perfectamente lógica-, ante la pertinencia de un profesor de filosofía que militaba precisamente en la Organización Reaccionaria por antonomasia, la Iglesia Católica, se convirtió pronto en horror cuando comenzaron las clases y descubrimos que estábamos ante un escolástico de manual: el canónigo penitenciario de la Catedral don Miguel Castillejo Gorráiz pretendía inculcarnos el tomismo y el lomismo que se venía tradicionalmente enseñando en la era nacionalcatólica. Eso sí, la inoculación tenía que hacerla a cierta distancia, al menos a partir de la tercera fila de asientos del aula en la que se empezaban a colocarse los y las más valientes con la esperanza, a veces vana, de que no llegaran hasta ella los perdigonazos de saliva portadores de las contundentes dosis de la Summa Theologiae que el cura nos lanzaba. Hubo quién llegó a proponer sacar paraguas en las clases para que se diera por aludido.

Pero las broncas por los contenidos estrictamente docentes comenzaron pronto y el semidigerido argumentario marxista mamado en decenas de supermanoseados libros que, levantada por entonces ya prácticamente la censura, comenzaron a rular fundamentalmente en fotocopias, nos proporcionaban a su vez la munición con la que devolver los ataques de fuego graneado salival con que nos torturaba el predicaprofe.

A lo largo de un par de clases el cura se mostró comprensivo con el debate –más bien juego del tiro argumental al tomista- de la agreste grey universitaria, pero comprendiendo que el debate espiral le impediría dar las clases lo cortó autoritariamente de raíz.

No era otra cosa la que esperábamos. La clase casi en pleno se levantó y salió disciplinadamente del aula. Sólo se quedaron cinco o seis compañeros. En posterior asamblea se decidió trasladar nuestra repulsa por el acto autoritario al profesor y exigirle que convirtiera la clase de filosofía en un foro de debate sobre la misma. El primer acto de nuestra revolucionaria concepción de lo que había de ser la universidad, un organismo antiautoritario, horizontal y autogestionario, se lo comió don Miguel.

Perplejo por lo que le estaba ocurriendo el cura no cedió ni un milímetro, con lo que se pasó todo el curso dando clases a los escasos compañeros que ejercieron su libertad de asistencia. Los demás tampoco es que echáramos de menos la materia que nos podía proporcionar el profesor, toda vez que, después de sufrir el espantoso elenco profesoral (con sólo una excepción) del primer curso, los más espabilaos intelectualmente ya habíamos decidido desertar de las aulas y dedicar el tiempo al estudio autogestionado, tras descubrir la estafa intelectual que suponía la institución y fiar el éxito en los exámenes en nuestras propias capacidades investigatorias. Por el contrario los más espabilaos trepadoramente fiaron su medro en el culebreo por los departamentos y el vasallaje feudal. Los primeros quedamos fuera en mayor o menor grado del sistema y algunos de los segundos siguen aún hoy, a pocos años de jubilarse, aferrados como garrapatas al cuerpo de lo que alguien llamó con feliz intuición La Banalidad Institucionalizada, chupando la insustancial, pero muy nutricia desde el punto de vista tautológico, sangre del organismo.

Pero claro, si por parte de los demás profesores, que no habían sufrido conflicto, la ausencia de público en sus clases, algo normal por entonces y sucedido progresivamente, no cabía esperar venganza alguna, de la cólera de todo un canónigo desde luego que sí. Pero por las noticias que nos llegaban don Miguel se había instalado, más que en la ira que cabría esperarse, en una dolorida perplejidad: no podía creer lo que le había pasado, haber sido despreciado por una panda de mocosos sin que el cielo se hubiese desplomado sobre ellos. Desde luego, eso con Franco (que sólo levaba unas semanas muerto) no pasaba, debió pensar el canónigo penitenciario de la Santa Catedral. Así que su venganza fue sibilina, jesuítica y algunos seguimos sufriéndola 40 años después. Descubrimos entonces lo que significaba ese cargo que ostentaba en la Santa Catedral, canónigo penitenciario, es decir especialista en imponer penitencias. Porque lo que hizo cuando una comisión fue a recabarle información sobre la naturaleza de los exámenes que habríamos de pasar para superar la asignatura fue comunicarle que la vergüenza y la ignominia caerían sobre nosotros para toda la eternidad en forma del aprobado general encubierto que pensaba propinarle a todo el curso. Y como no lo podía hacer legalmente nos ofertó una triquiñuela: diría las preguntas del examen tres días antes del examen, nos dejaría llevar al mismo todos los apuntes o libros que quisiéramos y pondría como vigilante a uno de nosotros. Fuera como fuera, incluso presentando un folio en blanco todos los alumnos quedarían automáticamente aprobados.

Como os he dicho a principio aquella terrible venganza, aquella crueldad infinita, del canónigo profesor de filosofía sigue llenando de pesadumbre y vergüenza mi ánimo y mi alto sentido de la dignidad y la responsabilidad. Y no sólo se cebó en mí, sino que estoy convencido de que las irresponsables acciones de aquella panda de desarrapados con la cabeza llena de pájaros estuvieron en el origen de todo lo que ocurrió en la ciudad de Córdoba después: la concatenación de hechos que convirtieron a un oscuro párroco de pueblo, canónigo y profesor universitario en un cacique absoluto, amo prácticamente total de una ciudad en la que hizo y deshizo a su antojo y en la que nadie jamás osó hacerle un feo ni un desprecio en su cara.

No es difícil imaginarlo una vez acabado el curso 75-76 y perpetrada su venganza contra los estudiantes, arrodillado en soledad ante el altar mayor de la Mezquita haciéndose el siguiente juramento:

A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar desprecio, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar desprecio!

lunes, 15 de febrero de 2016

Que Dios te lo pague, Partido Socialcatólico Obispal Español

El Vals de las Mariposas

Son innumerables las anécdotas que desde hace más de 20 años señalan a la actual consejera de Cultura de la Junta de Andalucía como una quintacoluminsta del estado vaticano en las instituciones civiles, o cuanto menos como ardorosa chupeteadora de anillos, más o menos oscuros, episcopales. Es más que probable que fuera por esa condición de católica practicante y ardorosa cofrade por la que el PSOE la incitara al transfuguismo desde su formación de origen, Izquierda Unida, a la suya. Contaría con un elemento más para reforzar su línea directa con los anillos, más o menos oscuros, episcopales, con los que ya contaba: el infecto Bono, palmero de Monse Cañizares, el rey de la pasarela de moda clerical Ci-velas-; su monaguillo el tragahostias Page -sí, el que prohibió el Concilio Ateo de Toledo porque podría erizar la pelusilla escrotal o vulvar de la cabaña lanar católica que apacentaba el antediluviano Monse; Josep Fèlix Ballesteros, el tarraconense alcalde beatificador de mártires católicos de la Cruzada fascista, el exalcalde de Coruña y conspicuo fundamentalista católico, el meapilas Belloch que lo fuera de Zaragoza… y un largo etcétera de importantes políticos que hacen de polis buenos, frente a los malos del partido que no son creyentes pero cuyo supuesto peso sirve para despistar a los cientos de miles de votantes que no comulgan los domingos y darle una apariencia de partido laicista.

Pero vayamos a nuestras anécdotas. La primera se refiere a un viaje que la que fuera alcaldiosa de Córdoba realizó con un equipo municipal a la isla Rodas durante varios días de septiembre de 2003 con motivo de recabar el apoyo de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad allí reunidas para su candidatura a la Capitalidad Cultural de 2016. Toda la delegación municipal cordobesa contaba con sus billetes de vuelta de precio normal para unos días después. Pero hete aquí que la alcaldiosa se entera de que al día siguiente se celebraría en Córdoba la toma de posesión del nuevo obispo, el que llegaría a ser su gran amigo –y según las malas lenguas, su confesor- Monse Asenjo, y al que acudirían 40 obispos 40, un nuncio y el arzobispo de de Toledo y sobre todo el gran valedor desde siempre de la tránsfuga, el nacionalmeapilista presidente de CLM José Bono. Y ella con esos pelos y sin poder ser fotografiada chupeteando tanto santo anillo episcopal rodeada de humo de incienso y aroma de cera. Así que mandó cargar al presupuesto municipal, es decir a todos los cordobeses, dos billetes extraordinarios –uno para ella y otro para su jefe de gabinete- de vuelta a España que costaron un güebo y la yema del otro para que la doña pudiera lucir su clásica chaquetiya Tío Pepe en día tan señalado de la coronación episcopal en la Mezquita (antes mezquita).

La otra anécdota es más conocida y cuenta que después de haber abandonado la sana costumbre casi obligatoria en una política de izquierdas de asistir a las manifestaciones del 1 de Mayo ese mismo año, no dejó sin embargo de asistir un mes después al bodorriazo que se montó Il Capo di Capi de Córdoba, Monseñor Castiglieggio en Sevilla con misaza en la catedral concelebrada por porretón de curas y dos mil y pico trabajadores de Cajasur que fueron trasladados como borregos para el relleno, previo pago de regalo para don Michele. Eso daba ya una pista, por si había dudas, de cuáles eran las preferencias de nuestra beatiphica damisela.

Contando con que además la actual señora presidenta de la Junta es también una reconocida católica practicante, cofrade y alguien a quien aparte de su brillante carrera profesional en los pasillos del partido no se le ha conocido más profesión que la de catequista, no sé yo cómo ahora todo el mundo se echa las manos a la cabeza cuando el Partido Socialcatólico Obispal Español después de haber engañado según su costumbre a todos los laicistas andaluces haciéndoles guiñitos cuando se ha visto presionado por el clamor popular, introduciendo en su último programa electoral su compromiso con la reclamación de propiedad pública de la Mezquita, ha finalmente seguido los dictados de quien, en materia de patrimonio y espiritualidad manda en la Junta: Monseñor Asenjo. Y como la verdad no la puede decir se ha buscado unas apestosas excusas para no hacer lo que otras comunidades autónomas han hecho: exigir al Registro de la Propiedad los bienes inmatriculados fraudulentamente por la Hermandad del Santo Latrocinio para proceder a reclamar su devolución al estado, su legítimo dueño.

Dios se lo pagará, hermanas.

domingo, 14 de febrero de 2016

Apolojetas del arqueoterrorismo

Los tartufos profesionales, esos conservacionistas que venden o alquilan su más o menos dudoso prestigio profesional para tapar cuidadosamente los crímenes de las administraciones contra el Patrimonio Histórico Artístico de este triste país parecen estar de buen año. El Poder los necesita en estos momentos en que le urge mantener lo más tapados posible los insondables pozos de mierda que de sus actuaciones recientes podrían rebosar si en lugar de ditirambistas a sueldo para que hablen en los medios, lo hicieran héroes defensores del Patrimonio, sin nada que perder ni nada que guardar. O incluso, más mérito aún, con mucho de lo mismo. O sea, mártires.

Hoy viene a Córdoba un señor conservacionista del Patrimonio que ha sido contratado con dinero público para que haga un informe de parte en el que mediante las hiperbólicas alabanzas de rigor mantenga tapado el hediondo pozo de mierda de las actuaciones de las administraciones estatales, autonómicas y locales en su deber de protección de los Bienes Patrimoniales de la Humanidad (con título oficial o sin él, porque todos lo son) de la ciudad de Córdoba en los últimos 30 años.

En la felpúdica entrevista que se le ofrece en la Hojilla Parroquial entre otras varias desvergüenzas (pasar de puntillas por el tema de las parcelaciones o del trampantojo restaurador, mostrarse extrañado de que el dueño del capitel a la venta tenga papeles) hace una afirmación que debería grabarse con letras de oro en el Muro de la Vergüenza y de la Infamia de los Expolios Universales. Dice la lumbrera:

En Córdoba conservamos la Mezquita, uno de los lugares más impresionantes del mundo, pero solo representa el aspecto religioso de esa sociedad, todos los aspectos civiles, cómo vivía esa gente, han desaparecido, y Medina Azahara nos ofrece la posibilidad de completar ese aspecto religioso que tenemos en la Mezquita con una panorámica de cómo era una ciudad de aquella época.

Como no puede ser ignorancia, siendo quién es y dedicándose a lo que se dedica,  debemos suponer que este señor lo que está haciendo es ocultar primorosamente el hecho de que está hablando de una ciudad donde LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (estado, autonomía, ayuntamiento y universidad) son responsable de la destrucción A CONCIENCIA de UN MILLÓN Y MEDIO DE METROS CUADRADOS DE LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS perfectamente conservados de una ciudad islámica REAL (no palatina como es exclusivamente Medina Azahara) del siglo X para construir urbanizaciones de miles de adocenados pisos innecesarios sólo para engordar la burbuja inmobiliaria y la especulación del suelo. Y sin que se haya conservado ni uno solo de ellos como muestra para las generaciones futuras a las que se les ha escamoteado definitivamente el conocimiento directo de cómo vivían los cordobeses del siglo X, cómo eran sus calles, sus empedrados, sus casas, sus patios, sus pozos, sus mezquitas, sus medersas... La pulverización de una verdadera Pompeya Islámica. Un verdadero Holocausto Arqueológico. Así, esa afirmación de que todos los aspectos civiles, cómo vivía esa gente, han desaparecido, así por las buenas, como por arte de birlibirloque, debería considerarse APOLOGÍA DEL TERRORISMO ARQUEOLÓGICO, como a alguien que hablase de simple desaparición (¿emigraron, se fueron de vacaciones?) de seis millones de judíos en Europa Central se le considera apologista del Holocausto.

Con la festolina que están montando en Medina Azahara para animar a la UNESCO a que le conceda el mismo título de Patrimonio de la Humanidad que ya consiguiera la Mezquita y el casco histórico de Córdoba, un buen esperpentista de la estirpe de Valle Inclán podría escribir una obra cumbre del género. Probablemente el mayor de los delirantes despropósitos de todo el pollastre es que la señora que lo preside  y actual Consejera de Cultura de la Junta es la misma persona que fuera concejal de urbanismo en los tiempos en los que, por su manifiesta inoperancia, la metástasis del parcelismo ilegal se comió parte del perímetro de la zona arqueológica de la ciudad palatina de Abderramán III. La misma que siendo alcaldesa no movió ni un sólo músculo para salvar ni un sólo metro cuadrado de los arrabales califales. La misma cuyas actuales maniobras dilatorias e intoxicadoras que acompañan a la gestión política reclamada por los ciudadanos para el mantenimiento de la Mezquita como Bien Público contra las pretensiones de la Iglesia católica de apropiarse de ella, hacen sospechar que se encuentra más a sueldo (al menos espiritual) de aquella que de los ciudadanos.

Por si acaso las delirantes declaraciones del señor conservacionista profesional fueran extrañamente más fruto de supina ignorancia que de voluntad ocultadora, adjunto imágenes de algunas de las estructuras de los aspectos civiles, cómo vivía esa gente que la mayoría de los políticos y gestores que lo han contratado destruyeron inmisericordemente, escamoteándolos a las generaciones de ciudadanos de todo el mundo, sólo para engordar los bolsillos de un puñado de empresarios especuladores sin más patria que sus cuentas de resultados.

O sea la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba solos o en compañía de otros no sólo se han cepillado esto:

Sino también esto:

Y esto:

Y esto:

Y esto:

sábado, 13 de febrero de 2016

Titiriteros y la profunda idiocia hispánica

La perfecta sincronización es lo que tiene, que canta mucho. Este humilde bloguero, modestamente me lo reconozco, lo adelantó el mismo día de los hechos en un comentario sobre el tema en el muro de una amiga del Feisbu. Esta mañana Ernesto Ekaizer, probablemente el mejor conocedor de los entresijos judiciales de este país, abiertamente lo defendía en la SER, ante Pepa Bueno, esa listísima pseudoperiodista al servicio de su amo. Los hechos que Ekaizer proponía como comprobables son más o menos estos:

Aprovechando que el fiscal Jefe Zaragoza estaba de viaje en el extranjero (Ekaizer lo disculpa y no lo cree metido en la conspiración, cosa que puede ser materia de duda razonable) el fiscal sustituto, el juez franquista y dos ministros (uno virgen y otro sanjosé), informados convenientemente por un chivato mamona del contenido del guiñol que había contratado el Ayuntamiento de Madrid para el Carnaval, un contenido perfectamente conocido porque se venía representando tanto en Madrid como en otras ciudades desde hacía tiempo, decidieron montar el pollo conspirando para hacer el mayor daño posible a ese ayuntamiento, a los partidos de izquierdas y a la propia democracia. Habrá que afinar el estudio de cómo lo hicieron, quién entre el público, apenas 30 a 40 espectadores, –que no se enteraba de nada por la mala calidad de los medios empleados- empezó a escandalizar(se), a tratar de paralizar el espectáculo violentamente, lo que impidió la seguridad contratada para el acto y, supuestamente, llamó a la policía, que no tardó ni dos minutos en aparecer, detener a los titiriteros y confiscarles el material. El auto de detención – a todas luces preparado de antemano- manipula descaradamente el contenido y el argumento del guiñol hasta cambiar el sentido del mismo convirtiendo lo que se denuncia en lo que se ensalza. Los medios de la caverna debían estar también perfectamente avisados porque no tardaron desde sus tribunas ni diez minutos en comenzar a intoxicar.

La intoxicación fue tal que incluso antes de saber nada del asunto los medios que pasan por más fiables y sensatos se sumaron a la condena del guiñol seguidamente –y con la boca chica- a condenar la desproporción de las medidas. Tras varios días de progresiva disipación de la espesa niebla informativa el escándalo tomó tales proporciones que la fiscalía tuvo -cinco días después- que recular y proponer como causas de la puesta en libertad absurdos tan delirantes como que los titiriteros no podrían delinquir porque ya no tenían títeres, esas armas de destrucción masiva de la convivencia. Que los partidos de la panoplia de la derecha, desde la franquista a la neoliberal, cerraran filas en este asunto con los conspiradores es más que lógico. Que lo hiciera el PSOE en su deriva hacia el Kapital o el Kaos, también. Lamentable ha sido sin embargo la postura entreguista de Carmena y de la práctica totalidad del espectro progresista del país que ha entrado al trapo fascista como becerro en capea.

Pero de todo este asunto lo que más me ha dolido ha sido la demostración del nivel de estupidez general de “esta gran nación”. Y sobre todo el nivel de incultura literaria en que se halla inmersa. Pueden ser contados como habas en este país los izquierdistas que no consideren un error la programación de los guiñoles de marras. No se acuerdan de que esos mismos guiñoles llegaron a actuar contratados por el ayuntamiento de Ana Botella un par de años antes sin que los fiscales, jueces y ministros se escandalizaran. El “sí, pero...” ha sido la tónica general del análisis. Estuvo muy mal que los encarcelaran, pero el contenido del guiñol no sólo no era para niños sino que además era intolerable. “Intolerable error”, como anda por ahí proclamando a boca llena y con el papel de fumar en el cacharro de mear todo el pestilente bienpensantismo nacional de izquierdas.

Si algo demuestra esa actitud es que en este país nadie tiene ni puta idea de lo que es un guiñol. Que lo que prima es el más delirante de los desconocimientos de los mecanismos de la literatura popular teatralizada. No hay guiñol, al menos tradicional, sin altos grados de violencia, una violencia altamente parodizada, claro está. Los argumentos son siempre los mismos porque están concebidos para públicos iletrados y son tan básicos en sus planteamientos que hoy día se siguen representando por su mismo carácter de joya literaria sobreviviente el pasado. No tienen que avisar si son o no son para niños, aunque en esta sociedad pacata y absurda se esté llegando a delirantes absurdidades para proteger a la infancia, siempre de las tradiciones más inocuas, aunque nunca de la violencia estructural de la sociedad actual. El argumento de que el guiñol no es para niños es de una incultura supina. Los guiñoles ni son ni no son para niños: son guiñoles. Como los cuentos de Caperucita o Blancanieves con su correspondiente crueldad argumental. Lo que ocurre es que los padres que quieran proteger a sus hijos de esa violencia de los cuentos tradicionales pueden hacerlo porque los conocen y están por tanto en condiciones de evitarles, bajo su irresponsablilidad, el trauma de ver o escuchar que un lobo se come a una niña o que una madrastra envenena a aquella otra, pero en cambio los que quieran hacerlo respecto a las violencias inocentes del guiñol no puede ejercer la misma irresponsabilidad a priori por la sencilla razón de que no tienen ni puta idea de qué es un guiñol ni de sus argumentos tradicionales. Ese es el problema de todo este asunto. Que unos canallas con el alma podrida de fascismo han manipulado la opinión de todo un pueblo instalado en la más profunda de las inculturas de su propia tradición literaria. En los países que siguen conservando sus tradiciones literarias se están riendo de nosotros. Somos Elhazmerreiristán. Los guiñoles son una acrisolada tradición en las fiestas en Francia, Italia e Inglaterra. Busque en la wiki el curioso. Los padres que no quieren que sus hijos los disfruten no los llevan y no hay mayor problema. En Inglaterra hace unos años un padre denunció al guiñol Punch por apología del maltrato. La oleada de guasa fue monumental y el idiota se convirtió en eso, en el idiota del pueblo. En España estamos superando a los puritanos yanquis. Y aquí de guasa nada: una denuncia termina con los titiriteros en la cárcel.

Todos esos padres españoles que se escandalizan del contenido de un guiñol están rompiendo la cadena natural del acceso de sus hijos a la literatura. Con qué cojones de armas van a enfrentarse sus hijos a Los Hermanos Karamazov si sólo les han permitido leer ñoña literatura infantil de los mundos de Yupi. Eso sí, su clandestino contacto con la violencia fantasiosa la encontrarán en los juegos de ordenador, donde la violencia no les será mostrada como a simples espectadores, sino que los convertirá en actores con mando en plaza en los gatillos de las más poderosas armas de destrucción masiva.

PD: Ayer mismo un redactor canalla de AWC, alertado por las cloacas policiales que han hurgado en fichas e informes de soplones al servicio del PP, lanzaba al aire la supuesta conexión de los titiriteros con los asesinos de las policías cordobesas del 95 y con supuestos grupos terroristas que atentaron contra la Almudena.

Idea para GUIÑOL: El títere de Federico Jiménez Losantos aparece por el monte con su lupara bien cargada, confunde al redactor malnacido del AWC con alguien de Podemos y... cumple con sus manifestados deseos.

miércoles, 10 de febrero de 2016

ANTES MUERTA ya está en AMAZON

Después de intentar infructuosamente publicar mi trabajito sobre la Mezquita Catedral de Córdoba en papel ofreciéndola a alguna editorial local me he decidido a lanzarlo en formato electrónico mediante el sistema de autoedición en AMAZON. Mi única intención es que tenga difusión y aportar al debate de la inmatriculación y la manipulación del código genético del monumento por parte del obispado de Córdoba datos históricos, textos medievales tanto de parte cristiana como islámica, estudios arqueológicos, consideraciones jurídicas y los constructos simbólicos y mitológicos en torno a la gestión de la memoria histórica y de su manipulación.

Dos de sus apartados los considero especialmente currados, el referente a la construcción del mito de la basílica de San Vicente y el de los mártires cristianos. Ambos mitos se magnifican recientemente como contramitos en el intento de contrarrestar el de la convivencia de Al Andalus. Independientemente del valor que se le quiera dar a ese mito y del grado de realidad que se le conceda el problema para la Iglesia es que frente a él, por mucho que se le minusvalore tratando de desmontarlo, sólo puede presentar para sí misma el mito de los Reyes Católicos, o sea, el de la intransigencia, la limpieza étnica y el exilio para los disidentes.

En realidad me hubiera gustado ofrecerlo gratis, que yo no hago esto por la pasta, pero AMAZON no me lo permite, así que lo he tenido que poner al mínimo precio permitido. Con todo, menos de lo que cuesta una caña: 0'99€.

domingo, 7 de febrero de 2016

El acre husmo de los caciques

Lo más rancio de la ciudad de Córdoba, los reaccionarios de estirpe franquista, de clubguerrita y entrepierna rijosa, está haciendo de la tortauromaquia un banderín de enganche –paralelo al de la puerta de la Mezquita de la yihad cofrade de los capillitas- con que enfrentarse a los nuevos aires que traen ciudadanos que no quieren -aparte de que la ciudad acabe sepultada por himalayas de cera e incienso- saber nada de tardes de sangre y moscas, humo de puros y machorrismo pinturero o esencias castizas decimonónicas. Por eso le ha puesto la muleta del centenario de Manolete ante la cara al gobierno municipal, para obligarlo a medir su bravura, a embestir ciegamente o a recular en las tablas de la sumisión. La ley del toreo dice que el torero siempre mata al toro la inmensa mayoría de las veces. Saben que son cada vez menos, y que cuando entreguen la cuchara no tendrán relevo, o que incluso aquellos que los sucederán en el poder no conservarán la herencia de sus crueles y cutrefactas aficiones: la montería y la fiesta nacional. Ni el culto a sus apulgarados mitos: toreros, generales felones, obispos fascistas y alcaldes falangistas. Pero mientras les llega esa hora gustan de que se note que mandan y que sus gustos son sagrados y -sobre todo- subvencionados por los paganos pringaos. Y son muy poderosos, tienen poder en los medios de comunicación y conocen las formas de chantaje más lancinantes, porque son una mafia de capital de provincias sin posibles, una de las más cerradas de Carpetovetonia, en la que todo el mundo está en su sitio y los intereses funcionan de manera reticular -y testicular-. Tienen su guarida en el casino de la ciudad (sí, sí, Córdoba es una ciudad con casino como Dios manda, de esos que nunca se quitaron el husmo caciquil y franquista y que ya sólo existen en algunos pueblos grandes rodeados de olivos) desde donde administran los caudales simbólicos de la ciudad: los artísticos, los religiosos, los heroicos y los literarios, independientemente del color político que prime en las instituciones. Los medios locales les tienen pánico, o les abrillantan morosa y continuamente el anillo o callan prudentemente sus opiniones pa no molestar a los señores. En esta ciudad hay opiniones que la prensa no puede editorializar sin riesgo. Y quién quiere ser aquí prensa de riesgo. Es jodido que a estas alturas aún haya que librar guerras que libraron y perdieron los afrancesados cuando se esfumó la oportunidad de que la Ilustración abriera los postigos del país para que entrara la luz de la razón. Yo sólo espero que el Ayuntamiento –de mayoría progresista- no juegue a ser el toro perdido en la plaza a merced de esa panda de apulgarados cacicones. Y que resista dignamente y con elegancia democrática y humanística demostrándoles que si hay alguien con cuernos en este juego -y no precisamente los rectos y por derecho del noble animal con cuya minuciosa tortura disfrutan- son ellos. Y a ser posible que si hubiera algún periodista de raza en la ciudad que lo demuestre y se ponga de una vez con quienes las leyes de esa buena raza les indique.

ADDENDUM para los que no son de Córdoba o no están al tanto de los asuntos de este poblachón:

El gobierno municipal de Córdoba está conformado por un bipartito entre PSOE e IU y el apoyo de la agrupación de electores GANEMOS,. Durante muchos años la carcunda rancia cordobesa no se sintió amenazada ni por güelfos ni por gibelinos, ni por la versión aguilarista de IU ni por la del PSOE cañí, ambas cumplidos felpudos de sus intereses. Ha sido ahora cuando el quinceememismo ha empezado a toserles en los carísimos alfileres de sus corbatas de seda y sobre los escuditos de oro de cofradías y círculos taurinos de la solapa de sus ternos azules cruzados con dorados botones, cuando se han puesto nerviosos. Es la reacción local a las rastas del Congreso. Más cuando aquí las rastas han empezado a actuar.

No han podido soportar que se cuestione en esta ciudad TAURINA POR ANTONOMASIA, la eticidad del gusto por la tortura concebida como arte ni de las amojamadas esencias del carpetovetonismo más acendrado. Más por presión del quinceememismo, que por el del PSOE o IU, ambos con mucho miedo a expresarse al natural o incluso con mucho que callar. Ahí es nada la impagable imagen de Carmen Calvo “Zapatitos” (Ministra de ¡¡¡Cultura!!!) chupeteando con unción una montera macerada en Patrico y caspa torera. O la de Doñarrosa apoyá en el quicio de un burlaero acompañá de “Zelig” Marcelino, el incombustible concejal de festejos de la IU en los tiempos del Revival CORDOCASPA sin complejos.

Así cuando el Ayuntamiento, en el marco de una moción para declarar a la ciudad libre de circos que torturan animales, coló de rondón la eliminación de la compra de la porretá de entradas de espectáculos tortaurómacos, en especial el de la Asociación de Cáncer, que venía siendo tradicional desde hace años, traspasó el Rubicón de lo que los beneficiarios de ir a los toros de gañote estaban dispuestos a soportar. Y como esos beneficiarios son los casinistas, le declararon la guerra apoyados en las principales piezas de artillería con que cuentan en la ciudad, las de la prensa. Publicidad y otras formas de chantaje son el gatillo. ESTE AYUNTAMIENTO ATACA EL ALMA SECULARMENTE TAURINA DE LA CIUDAD.

La prueba de fuego la han pergeñado los casinistas guardianes de las ranciedades más atocinadas aprovechando que este año se conmemora el centenario del más apolillado de los mitos taurómacos cordobeses, el de Manolete. Así que han emplazado al ayuntamiento públicamente a que se defina. O monta un pollazo del que se hable por siglos para celebrar el mangánimo centenario del mito de la Inteligencia Inmóvil y la Cara de Nabo Avinagrao, o serán acusados de lesa cordobesidad. Con todos sus altavoces, que son los principales.

Círculo de la Amistad (EL CASINO) y diversos círculos cornípetas se han confabulado con el partido casporancio por antonomasia, el Popular, y han preparado el campo de batalla contra el perroflautismo que según ellos ha tomado SU AYUNTAMIENTO y amenaza con convertir SU CÓRDOBA, elegante y señorial, en una ciudad podrida de vegetarianos y ciclistas, en feliz expresión de sus congéneres polacos.

Algo positivo hemos sacado algunos, el ver demostrada nuestra declarada sospecha de que el hipervalorado anterior concejal de cultura del PP, que está comandando la campaña con el banderín de la gaviota carroñera, estaba hecho de la misma materia estercolada que los demás concejales politoxicofrades, ultraliberales, rijosos, divisionazulistas y cuñadaznaristas que comandaba el Niño del Flequillo de la anterior corporación. Y es que últimamente el artisteo local, el supuestamente modenno de la muette, el que perdía el culito por sus mofletes, se ha demostrado de espíritu más rancio que el de los confeccionadores de cuadros de ciervos con arroyuelo pa encima del sofá. No es extraño que algunos de ellos hayan acabado como acomodadas polillas de luz en la clubista esquina malagueña del cafiche francés del CAC.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Turismo criminal

Para Lansky, porque de la más saludable de sus fobias hablo hoy

Entre 1948 y 2015 el estado de Israel ha venido luchando incansablemente por desembarazarse en sus autoproclamadas fronteras de la para él incómoda presencia de los beduinos palestinos que habitaban desde hace milenios tanto las tierras que le tocaron en el reparto de la ONU como las que ha ido invadiendo militarmente a lo largo de esos casi 70 años. Se trata de varios cientos de miles, unos asesinados a sangre fría y otros exiliados a punta de bayoneta, que junto con los palestinos no beduinos han sido víctimas de una de las mayores limpiezas étnicas / genocidios del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Son conocidos los reiterados asaltos a aldeas beduinas concluidos con el asesinato a sangre fría de todos sus habitantes, hombres, mujeres y niños (como cuenta el historiador israelí Ilan Pappe que ocurrió en Deir Yassin, Tantura y otras) llevados a cabo por la Haganá en los años 40 principalmente pero que continuaron en los 50 y los 60. También son conocidos los reiterados y sibilinos intentos de los últimos años por eliminarlos definitivamente sin que la comunidad internacional pueda acusarlos de crímenes contra la humanidad impidiéndoles acceder a la propiedad de la tierra en la que llevan viviendo desde tiempos inmemoriales por carecer, lógicamente, por eso son beduinos, de títulos legales y negándoles servicios básicos en los campamentos en los que han acabado hacinados. Han conseguido exterminar o expulsar a buena parte, pero muchos, unos 80.000 repartidos en 45 aldeas sin luz ni agua, resisten aún en el desierto del Negev. Hace poco una de esas aldeas, Al-Araquib, en un rapto de humor a prueba de engarrotamiento represor sionista, solicitó ser incluida en el Libro Guiness de los Records por haber sido destruida por el estado israelí y reconstruida de nuevo por sus habitantes beduinos 40 veces.

En el colmo de la crueldad una empresa de servicios turísticos de Israel ofrece a turistas de todo el mundo vivir por unos días una auténtica experiencia de vida beduina en una falsa aldea beduina construida con falsa rusticidad beduina por fuera pero auténtico lujo tres estrellas por dentro. Incluye ser servidos por falsos beduinos que les ofrecerán falsa comida beduina y falso té o café beduinos y les amenizarán las falsas veladas beduinas con falsa música beduina y falsa danza del vientre beduina y circuitos por el desierto beduino montados en falsos camellos beduinos. Por un precio razonable que les hará vivir una excitante aventura con la ilusión de asomar virtualmente la cabeza por el pretil del insondable pozo de mediocridad y rutina en que se desarrollan sus jodidas vidas.

Es casi seguro que unos meses antes de que esos desalmados empresarios montaran ese resort en el oasis desértico para explotar ese negocio de falsos beduinos pidieron al estado israelí que les expulsara con la violencia propia en esos casos a los auténticos beduinos que en él llevaban viviendo cientos de años… No tenían nada contra los indómitos beduinos auténticos, sólo que para su negocio eran preferibles los falsos o domesticados a sueldo, mucho más sumisos...

A mí me recuerda el genocidio de los indios norteamericanos por los anglosajones y su explotación comercial post mortem por su industria recreativa. No sólo me lo recuerda, sino que estoy convencido de que el modelo de colonización y explotación israelí de Palestina es heredero del anglosajón en Norteamérica. Indios y palestinos son las mismas víctimas de la barbarie civilizada de los negocios y de los colonos. Buffalo Bill colaboró en el exterminio de los indios y de los bisontes y vivió el resto de su vida explotando un falso mundo de indios y bisontes para turistas.

Pero no toda la culpa es de los crueles ofertadores de esos servicios sino que también le cabe culpa al cliente, al adocenado clasemediero bienestarizado que los consume. Porque si el turista de productos étnicos en general es ya de por sí digno de sospecha moral a falta de un test sobre su capacidad intelectual para los análisis éticos, el que lo practica en Israel obviando la estridente patencia del sufrimiento infinito con el que se elabora la materia de su consumo es directamente despreciable.

Odiar saludablemente al estado de Israel por sus crímenes y a la ideología dominante entre sus dirigentes que los justifica, el sionismo, hermana del nazismo y el fascismo europeos, no significa odiar al mundo judío por mucho que los sionistas se empeñen en fomentar la confusión y a pesar de la responsabilidad que sus nacionales les toque por los crímenes de sus dirigentes. Odiar el nazismo no significa odiar a los alemanes, aunque les cupiera parte de responsabilidad por sus crímenes. El estado de Israel es un estado odioso por el estado permanente de injusticia en el que desarrolla su existencia y estar fundado sobre un verdadero genocidio. Pero incluso la injusticia tiene un límite. Exterminar para lucrarse con el fantasma de los muertos supera todas las fronteras de la humanidad. Ojalá algún día ese estado se devore a sí mismo. Y que yo siga vivo para verlo, o al menos para barruntarlo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Mierda de democracia

¿Por qué podemos afirmar que la democracia en España es una putísima mierda? Pues porque se consienten tranquilamente cosas como ESTA:

Un Defensor del Ciudadano, sea del ámbito que sea, se supone que tiene que mostrar una exquisita equidistancia respecto a todas las opciones políticas y religiosas de los ciudadanos a los que tiene que defender y no mostrar descaradamente preferencias por ninguna de ellas. Entonces por qué cojones al Defensor del Ciudadano de la Provincia de Córdoba, Francisco García-Calabrés, se le permite que publique artículos en los medios en los que no sólo ensalza, alaba e inciensa, sino que desciende a delirantes niveles bajo-lametoniles, a un señor que será un referente mágico-religioso para muchos de los ciudadanos a los que defiende, pero que para otros muchos, cada vez más afortunadamente, no es más que el jefe de un estado absolutista que emite ideología de índole reaccionaria enfrentada políticamente a la suya; que no sólo ha tenido tradicionalmente hasta hace muy poco lazos con sangrientas dictaduras y nunca pidió perdón por ello, sino que discrimina laboralmente a la mitad de la población por su carencia de atributos masculinos mientras que a sus funcionarios que sí los tienen les prohíbe dictatorialmente usarlos para desarrollar sus naturales potencialidades afectivo-sexuales; que demoniza e injuria gravemente de continuo a un sector de esa ciudadanía que tiene opciones sexuales distintas a las que por ley ella dictamina como legítimas; que protege a delincuentes pederastas y que en su biografía presenta vidriosas dudas sobre su colaboración en el genocidio ocurrido en su país de origen cuando era obispo de su capital.

El que muy poca gente se dé cuenta de lo vendidos que estamos los laicistas, racionalistas y militantes de izquierdas siendo defendidos por funcionarios que muestran sin cortarse esa parcialidad por instituciones políticas de un signo reaccionario tan meridianamente claro habla directamente de eso, de la mierda de conciencia de la democracia que tenemos en esta mierda de país.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Dos submitos de la Reconquista: La Basílica de San Vicente y la Granada romana

Aterrorizado por la inminente llegada de el monstruo de gelatina almibarada navideño, he pasado el puente currándome el siguiente txorizaco malafollá/senequista:

PARA ACCEDER AL TEXTO PICAR SOBRE LA FOTO:

domingo, 29 de noviembre de 2015

De caciques, curas y alcaldes felpudos

Probable conversación sucedida en el despacho del alcalde de Coria del Río. Personajes: el propio alcalde, un cura y un cacique del pueblo.

CACIQUE Niño, ¿no quedamos en que nos ibas a quitar ese mamarracho de frente de mi casa y de la ermita como acordamos con el anterior alcalde?

NIÑO/ALCALDE: Sí..., ya.... pero es que en ese monumento se recuerda también el fusilamiento de Blas Infante, el Padre de nuestra Patria...

CACIQUE: Pamplinas, el padre ese ya tiene muchos monumentos en otros sitios y en el pueblo un museo.

NIÑO/ALCALDE: Pero se nos van a echar encima los de la Memoria Histórica

CACIQUE: Tú deja que esos perroflautas ladren que al final acabarán roncos.

NIÑO/ALCALDE: Bueno, los que ustedes digan, que pa eso mandan.

CURA: Que sea antes de Nochebuena.

Para aquellos que piensan que la guerra civil es un episodio cerrado de nuestra historia, que la reconciliación sucedió gradualmente y las heridas, las de las víctimas, están cicatrizadas y las responsabilidades de los victimarios saldadas les recomiendo que observen detenidamente los hechos ocurridos en un pueblo de Sevilla hace unos días. Coria del Río es un pueblo profundamente andalucista. De ese andalucismo que en la Trasición/Transacción, corrompiendo los principios humanísticos anticaciquiles y profundamente apegados al jornalerismo de su fundador, Blas Infante, pergeñó un partido de esencia burguesa y fines acomodaticios, el PSA, Partido Socialista Andaluz, que luego perdería -en el único acto de coherencia que le honró- el apelativo ideológico y se quedó sólo con el geográfico: Partido Andalucista. Sólo hay que hacer la lista de sus dirigentes fundadores para entender de qué iba la cosa. En realidad se trataba de una versión del PSOE, aunque mucho más burguesa, y en clave más folklorista. Yo pensaba que ya se había disuelto higiénicamente a la vista de que los andaluces pasan de ellos como de la mierda.

Así que mi sorpresa fue mayúscula cuando me entero de que en Coria del Río ese partido tiene mayoría absoluta, pero absoluta der tó, o sea que todos los concejales son del PA. En Coria fue notario Blas Infante donde se hizo una casa en cuyas formas reivindicó el pasado andalusí y que hoy es su museo. De esa casa fue sacado por un grupo de falangistas y fusilado en las afueras de Sevilla. Hace unos años, en 2009, se levantó en el paseo central del pueblo un monumento en recuerdo de las víctimas de aquella brutal represión que habían reclamado las asociaciones por la memoria y las propias víctimas y sus descendientes, que en ese pueblo fueron incontables. Un hermoso monumento en el que se recogía plásticamente el dolor de aquellos crímenes. El problema es que ese lugar es justamente “la zona nacional” del pueblo, es decir donde vive la gente rica del pueblo, es decir los herederos de los victimarios fusiladores de jornaleros y de padres de otra patria que no fuera la española. Y para más inri se colocó a menos de 50 mts. de la capilla de la Soledad que pasa por oratorio de esos ricos del pueblo y símbolo de la Iglesia que incitó y colaboró en el genocidio. Es lógico que a ambos socios –ricos y curas de ricos- les molestase el recordatorio perenne de los crímenes que cometieron sus mayores y de los que ellos no han renegado. Porque de la vinculación de la localidad con Blas Infante, el más conocido de los asesinados, ya se encargan de convertirla más en una atracción turística que ética.

Así que nada más inaugurado el monumento comenzaron las maniobras conspiratorias de la élite franquista del pueblo para quitárselo de la vista. Por entonces gobernaba el PP con el apoyo del PA y como institucionalmente no podían dar la orden del traslado del monumento a un lugar más discreto tuvieron que echar mano al poder vecinal –del barrio de los ricos y de la iglesia, claro- que en una reunión solicitó ese traslado al Ayuntamiento, que encantado lo aceptó. De espaldas al resto del pueblo y a las asociaciones de la Memoria Histórica, que al tener conocimiento del hecho se reorganizaron para impedirlo, habiéndolo conseguido mediante concentraciones periódicas y manifestaciones hasta hace unos días en que con la excusa de una remodelación del paseo –que muchos consideran exactamente eso, una excusa- ha sido retirado con nocturnidad (tres de la mañana) y alevosía. La burguesía y la nobleza franquistas, las que siguen mandando todavía en toda Andalucía con la colaboración del PSOE, y la Iglesia dieron la orden clara y tajante al alcalde, ya del PA.

LA NOTICIA EN EL PLURAL: Con nocturnidad y alevosía, el alcalde de Coria retira de madrugada el monumento a las víctimas del franquismo.

Este es al alcalde-niño:

viernes, 27 de noviembre de 2015

La roña franquista de Baena

El alcalde socialista de Baena, el psicólogo metido a político Jesús Rojano Aguilera,se ha abstenido en la votación de la propuesta de hacer cumplir una ley, la de Memoria Histórica, al Ayuntamiento que preside, retirando la medalla de oro de la ciudad al genocida general Franco y el título de hijo adoptivo de la misma a Sáenz de Buruaga, el militar que mientras tomaba un refresquito en el casino contemplaba por la ventana cómo por orden suya asesinaban uno a uno a cientos de obreros que habían defendido con las armas la legalidad republicana. La sangre de esos obreros, mezclada con el agua de la fuente, llegó hasta el río que baña los pies del pueblo.

La justificación de ese sujeto para inhibirse de cumplir la ley y limpiar el expediente de concesión de honores de su ciudad fue que ellos no estaban allí para enjuiciar a nadie ni revisar la historia. Una parte de los concejales de su partido (tres más se abstuvieron) y la totalidad de los de IU que fue quien presentó la moción consiguieron que se aprobara. Los franquistas y neoliberales (PP y Cs) votaron en contra. Todos ante el crucifijo que preside la sala de plenos.

Baena es el pueblo que se hizo famoso hace unos años por un alcalde/cacique meapilas (y otras cosas más feas) del PSOE que se negó a retirar el crucifijo de los plenos amenazando con lanzar contra quienes lo exigieran las hordas fanáticas cofrades del pueblo. Pero sobre todo por ser el pueblo de los munícipes corruptos y puteros, aquellos que al grito de "¡Qué no farte de ná, que paga Baena!" gastaban el dinero de todos los ciudadanos en champán, pata negra, jacuzis y putas brasileñas en un conocido club de alterne de Marbella. Pero yo creo que merecería ser conocido por haber dado el mayor número de políticos socialistas-basura de esta provincia.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Ardor guerrero

"Ante un atentado no debe haber venganza sino análisis, y en los análisis hay que plantear cuáles son las causas de los enfrentamientos". Cree que para luchar contra el terrorismo yihadista y contra "cualquiera" hay que "trabajar muchísimo en lo que siempre se tiene que trabajar para la paz: en el diálogo, en buscar siempre alternativas para hacer posible que haya empatía, para hacer posible lo que yo llamo la educación para la paz."

Eso –y muchas cosas más que parece que nadie se ha molestado en leer- dijo el otro día Manuela Carmena cuando fue preguntada por el violento acto de venganza unilateral que perpetró el gobierno de un estado europeo contra un territorio secuestrado junto con su población por bandas de mercenarios falsamente religiosos que dieron un golpe de mano exitoso en el corazón de su capital. En Córdoba, los miembros del gobierno municipal y concejalías que lo apoyan, un conjunto progresista, propuso en el mismo sentido que al minuto de silencio de las víctimas de los atentados se le sumara otro minuto por las víctimas civiles de los bombardeos vengativos subsiguientes.

La jauría cristofacha -mutilando interesada y gravemente el sentido y el conjunto del discurso de la alcaldesa de Madrid- no tardó en ponerse a ladrar desde sus púlpitos mediáticos enseñando sus afilados dientes para hacer callar ese pensamiento pacifista e imponer el suyo, belicista, el del ojo por ojo y diente por diente, el pensamiento mutilado del etnocentrismo europeo y el espantajo de la superioridad del cristianismo sobre las demás religiones. No es raro, el catolicismo antievangélico criminal que hemos padecido en España desde los Reyes Católicos hasta los años 70 del siglo XX forma parte medular de su idiosincrasia. Y más ahora que lo han ecuménicamente mezclado con ultraliberalismo protestante anglosajón, el de la CIA y la oilcracy. Casticismo y posmodernidad formando una untosa pasta con que engominarse el cerebro.

Sólo en la prensa cordobesa en los últimos días hemos tenido que soportar la acre halitosis de sus fauces ladradoras en prácticamente todos los medios tradicionales. Si el otro día era un católico profesor serrano el que se indignaba por la duplicidad del acto municipal desde su púlpito mediático y por las palabras de Carmena en el muro de su facebook, al que por cierto cambió su clásico frontal por la reveladora imagen de un carro de combate, anteayer un psicólogo campiñés acreditadamente ultracentrista lanzaba desde su protegido puente del Acorazado ABC una serie de andanadas de pestífero plomo biliar reaccionario contra la alcaldesa de Córdoba por haber aceptado la propuesta del segundo minuto de silencio. Para él los únicos minutos que se merecen los sirios son los que ocupan los bombardeos sobre sus cabezas.

Hoy nos desayunamos de nuevo en la Hojilla Parroquial  con la última perla del inacabable collar de doble vuelta de opinadores reaccionarios oficiales que adornan el ajado cuello de esta ciudad. Esta vez se trata de un profesor de ¡¡¡Filosofía!!! que se permite hacer chistecillos cinéfilos -descacharrante el expertismo peliculero que suele vender por ahí- sobre la propuesta y advertencia de la alcaldesa de Madrid. Este sujeto ya lo mezcla tó, un auténtico combinado de cuñaísmo de barra de bar de cazaores: lo de que los moros se quedaron en la Edad Media, que la II Guerra Mundial vino porque se ofreció diálogo a Hitler, lo de la Sagrada Libertad Europea que odian los beduinos y hasta se ríe de los intentos de dialogar con ETA para parar la violencia. Nada, hombre, diálogo… pero hombre, pringaos que seis unos pringaos: eso lo arreglo yo con dos patás…: varias divisiones acorazadas y unas buenos centenares de sesiones de bombardeos de destrucción masiva. “Ardor guerrero vibra en nuestra voceees...”.

No es inocente. Estos tipos no son unos incultos y tienen la información suficiente y sus herramientas de pensar suficientemente engrasadas. Hablan así porque defienden la opción reaccionaria frente a la progresista. La de no cambiar nada –la injusticia intrínseca al sistema- porque eso crearía muchas molestias y podría provocar disturbios en el bienestar de unos pocos frente a la miseria en la que viven la mayoría. El sistema para ellos funciona bien. Sólo hay que exterminar a los terroristas. Con eso ya está todo solucionado. Entender que tras lo que ocurrió el otro día en París, lo que ocurrió con los trenes en Madrid, lo de Beirut…, que tras de todo eso hay causas y responsabilidades muy claras y que hay que estudiarlas y tratar por todos los medios de neutralizarlas, eso es cosa de buenistas, de pacifistas de mierda que viven en mundos de yupi.

Entender que todo lo que ha ocurrido en Oriente Medio –al igual que en Iberoamérica- desde la I Guerra Mundial no es más que neocolonialismo, la explotación de unos pueblos sobre otros, pero esta vez desde la cómoda distancia, sin tener que mandar sus botas militares sobre el terreno. Entender que la única causa que hay detrás de la destrucción de países enteros, de la muerte de varios millones de personas, de la creación de monstruos primero teledirigidos y luego descontrolados en esas zonas del mundo por parte de los centros de poder colonial, es el mantenimiento del estado de bienestar de un puñado de privilegiados países, lo que sólo parece ser posible a costa del sometimiento y la destrucción de las sociedades que poseen el combustible del motor de ese estado: las materias primas. Y para ello no pueden permitir que esas sociedades progresen al mismo nivel que ellos ni gocen de sus mismas libertades, porque ello significaría el fin de la explotación y el fin del status quo del petróleo o el coltán barato. Todo occidental bienestarizado debería saber que cuando llena su depósito de gasolina barata –muy barata, aunque a él no se lo parezca- lo está llenando en realidad con litros y litros de sangre de gentes que no tienen no ya el mismo derecho de bienestar sino el de seguir vivo que él.

En el caso concreto de los países de mayoría musulmana es gracioso que el profesor de ¡¡¡Filosofía!!! saque el viejo mantra de la Edad Media en la que se quedó la civilización islámica. Lo que nos está diciendo es que los musulmanes no están capacitados sistémicamente para disfrutar de nuestra civilización avanzada que se basa en la libertad. No sé, igual cree en la genética cultural. Ya no me extraña nada de estos intelectuales posmodernos. Pero alguien debería enseñarle los libros de historia en los que se da cuenta de cómo desde el siglo XIX los poderes colonialistas han impedido sistemáticamente a esas sociedades musulmanas –y no musulmanas- acceder a los mismos medios tecnológicos e intelectuales de que ellos gozaban. La civilización que decían los colonialistas llevarles –el actual mantra de la democracia para Iraq, Siria o Irán- era un espantajo sólo útil para consumo de sus nacionales, para tranquilizar sus conciencias: los explotamos pero les enseñamos inglés. Cuando los árabes a finales de los 50 intentaron formar un estado unificado fuerte, de corte laicista y con verdaderos proyectos educativos y distributivos de corte occidental, fueron sistemáticamente boicoteados por las potencias occidentales que no podían permitir que el progreso alcanzara a los dueños de las materias primas que ellas necesitaban.

El nacionalismo árabe tendría muchos defectos, pero podría haber conseguido estabilizar cultural, económica y socialmente los territorios donde se implantó si Europa, EE.UU e Israel no hubieran puesto todas sus armas –principalmente bélicas- al servicio de su boicot. Así que a todos aquellos que dicen que los árabes –o los musulmanes- no progresan porque no saben o no quieren habría que recordarles lo que ocurría en sus países en aquellos años, la ebullición cultural y adaptativa al mundo moderno de los años 60, con las sevicias que se quieran rebuscar. Y después acordarse del golpe de mano de ingleses y gringos contra Mosaddeq en Irán, la expansión israelí a costa de los árabes y el exterminio y exilio de cientos de miles de palestinos, la guerra sucia contra Nasser, el apoyo occidental a sangrientos dictadores o a regímenes como el saudí a los que no se exigía democracia, la incitación a la guerra irano-iraquí por EEUU, el derribo del régimen socialista y laicista de Najibullah en Afganistán por la CIA y la organización de un ejército de yihadistas, padre de Alqaeda y de las actuales bandas criminales del Daesh, el golpe de estado propiciado por Francia en Argelia para impedir que se cumpliera el mandato democrático de quien había ganado las elecciones, por muy islamistas que fueran, la destrucción de Libia, mano a mano por la misma Francia y EEUU, la invasión y desmembramiento de Iraq, lo que ahora se intenta en Siria… La fabricación y tráfico de armas…

Y dice el profesor de ¡¡¡Filosofía!!! que los árabes es que son medievales…

A ver, jauría reaccionaria, lo que la alcaldesa de Madrid, alguien con una estatura moral cincuenta veces por encima de la vuestra coronada de gomina católico-neoliberal es que habrá algún día que ponerse a analizar todo eso y pararlo, ¿no? A ver, tarados, el diálogo no es con los terroristas, sino con todos los actores del drama, a ver si empezamos de una puta vez a saber quién es el enemigo de los ciudadanos de a pie, qué clase de hijosdeperra nos gobiernan y nos meten en guerras o meten en guerras a otros, qué responsabilidad tenemos los occidentales de a pie de lo que pasa a miles de kilómetros de distancia mientras llenamos los tanques de combustible de nuestros coches o vemos la tele ricamente calentados por calefacciones centrales. Y sobre todo qué hacemos con esos cientos miles de víctimas de nuestras guerras que están llamando a nuestras puertas y a los que hemos dejado a la intemperie durmiendo en el barro húmedo de los campos de labor de la Europa de nuevo fascistizada del Este…

Estos sujetos son los que consideran aceptable el genocidio de Hiroshima y Nagasaki, los que consideran un estadista demócrata respetable a Kissinger o distinguen entre los criminales de Al Qaeda a los que se achacan menos de cien mil asesinatos de los criminales del club de las Azores sobre cuya conciencia pesan dos millones de muertos…

Verdadera mala hierba en muchas de cuyas manos está actualmente la educación de las generaciones del futuro. Verdaderas y descontroladas armas de desinformación masiva de la juventud que tendrá que hacerse cargo pronto de la gestión del terrible mundo que se nos viene encima. Los católicos fundamentalistas tienen la opción subvencionada de librar a sus cachorros de la para ellos intolerable influencia de los profesores laicistas llevándolos a colegios confesionales. Pero qué padre puede librar a los suyos de la influencia de funcionarios de la pública tan reaccionarios como esos y con plaza vitalicia.

domingo, 8 de noviembre de 2015

ALGARABÍA

Me dice el contador de post que el último que colgué hacía el 999. Yo nunca he sido muy aficionado a las conmemoraciones por cifras redondas referidas a mi vida ni a mis escritos y de hecho no he reparado nunca en si este blog de mis entretenimientos y berrinches cumplía uno, cinco o diez años. Compruebo hoy que estoy un poco de oferta que esos diez años de blog se cumplieron a principios de este años, concretamente el 12/01/2015 y ni me había enterado. En fin que por una vez y sin que sirva de precedente para celebrar esos 1000 posts he recuperado un cuento que escribí en los años 80 (en la mili e imagino que en el mismo estado de gracia alcalóidica con la que pude soportar aquel infierno), que presenté a un concurso que organizaba el Juan XXIII (Premio Kabila de cuentos) y que gané sorpresivamente. A alguien del periódico La Voz de Córdoba, aquel proyecto de prensa libre que se cargaron miserablemente los felipegonzalezistas del PsoE para eliminar los testigos incómodos de su traición a sus principios, a sus muertos y a la decencia política, le gustó el cuento y lo publicó. Años después nos conocimos. Gracias, M.S.

También hace unos días mi amigo B.O. me dijo que estaba trabajando en temas de sufismo andalusi. Le hablé del cuento y me lo pidió. Lo he buscado en el fondo de mis cajones y lo he encontrado. Así que se lo paso por aquí y lo hago público.

Por último no creo que haga falta advertir que la firma no es la original. El amigo Harazem no existía aún. Es la única falsificación que me he permitido. Lo demás está recompuesto para poder colgarlo pero es el original. Si a alguien le gusta y lo disfruta me daré por pagado. De nuevo, que el premio del concurso fue un puñado de simpatiquísimos miles de pesetas...