(del laberinto al treinta)


miércoles, 7 de febrero de 2007

FOBIA Y PUBLICIDAD

Esa debe ser su venganza. Poquísimo veo la tele parece pero cada vez que la enciendo aparece el anuncio ese de la Andy Macdowell de la crema antiarrugas diciendo esa solemne cretinez que deja de serlo en su boca por pura asimilación cretina con su propia persona de lo que es injusto es encontrar arruguitas donde ayer no las había. He de decir primero que a la fulana esa le tengo un paquete del copón desde las primeras veces que la vi en la pantalla. Es algo irracional. Ya sabéis, eso de que de entrada hay gente que te cae del culo que incluso poniendo mucho de tu parte raramente consiguen remontar tu estimación con el tiempo. En este caso incluso el tiempo lo ha ido empeorando. Luego me he ido enterando de cosas que me han ido corroborando que no me engañó mi instinto. Parece ser que es de esas megachorras divonas que exigen cuando viajan que en la habitación del hotel les coloquen hasta una jarra de agua recién recogida de un manantial del Himalaya y filtrada con una muselina hecha por deditos de niños kurdos protegidos por su ONG favorita. Una gilipollas. Hasta me molestó mucho que Robert Altman le diera un lucido papel en su magnífica adaptación de los cuentos de Carver Vidas cruzadas. Ya hablé en otro lugar de las manías mingitorio-defecatorias de Madonna. Pues ésta igual. Un pequeño consuelo que me autoarrogo es el de pensar lo pésimamente que la tratan los publicistas. La recuerdo en otro anuncio de champú en el que se le notaba a la legua que la cortina de pelos irisados y sincrónicos que lucía sobre su cara de pasmá era una peluca. Y en este de la cremita antiarrugas de marras se le notan que te cagas los estirazones de las operaciones que le ha infligido el afamado cirujano pellejero Carniserito de Jólivu en sus ratos libres. Es lo que tienen las manías, que te obligan a cultivarlas minuciosamente en el huerto de tus pequeñas miserias. Ya sé que hay otras muchas que hacen lo mismo (la insufrible Jane Fonda, Catherine Deneuve) , algunas incluso de mi gusto y merecedoras de mi admiración (Susan Sanrandon, Diane Keaton), pero es que la Macdowell consigue engurruñarme el hígado como ninguna otra. Y sobre todo tengo a gala que mi gran amor fílmico, mi adorada Madeleine Stowe se haya limitado siempre a vender sólo buen cine y jamás cayera en esa pequeña prostitución, descendiendo a anunciar ninguna de esas mierdas de cremazas para señoras insatisfechas. Por cierto, ¿alguien sabe si Julianne Moore, mi segundo gran amor, lo ha hecho?

En otra ocasión ya hablé de lo que opino de la publicidad protagonizada por famosos. Entonces no hice hincapié en un aspecto que hoy se me ocurre especialmente miserable como es el de la competencia irredimiblemente desleal que practican en relación con los profesionales de la publicidad que se ganan la vida prestando sus perchas y conocimientos en la indispensable industria de la creación de consumidores. Esos tipos que ganan verdaderas burradas de unidades monetarias en sus prestigiadas profesiones, actores/trices de éxito, inigualables golpeadores de pelotas de golf, impávidos presentadores de telediario, cristalinas maniquíes de pasarelas de cotizaciones absurdamentes millonarias se llevan de una sola tacada el mensuario de 100 ó 500 ó 1000 asalariados del modelismo publicitario. En España se ha convertido en una peste y da grima ver a gente como José Coronado vendiendo en la tele un yogur que permite cagar más suelto o a Concha Velasco una compresita para las señoras que se mean sin querer cuando se ríen. Todo por el puto dinero. Sin ninguna vergüenza.


martes, 6 de febrero de 2007

CUANDO LA IDIOCIA SE ALÍA CON LA MALICIA

DE LA COLUMNA DE ROSA MONTERO DE HOY

....También produce cierta congoja la entrevista que sacan en la revista 6Toros6 con el profesor Illera, director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Complutense. Congoja y pasmo turulato, porque este veterinario (que, como tal, debería cuidar de los animales) dice haber hecho un estudio que demuestra que el toro de lidia no padece: "Yo podría aseverar perfectamente que ese animal no sufre. Así como lo digo: no sufre dolor", llega a asegurar en la impagable entrevista el tal Illera, que sin duda en su anterior reencarnación debió de ser astado de Mihura y por eso lo sabe. Sería hasta chistoso si no doliera. Ay.


La tenéis también en otra revista dedicada al matariferío fino, BURLADERO.ES.

PICOLETOS Y JUSTICIA MILITAR

La de un guardia civil levantando el puño en una concentración reivindicativa es de esas imágenes que pueden remover las entrañas de muchos progres como yo, que la que conservamos en nuestro imaginario es justamente la de los guardias civiles disparando contra todo aquel que lo levantara. La lorquiana que les hacía sostener bajo el tricornio de plomo las calaveras. La de El crimen de Cuenca.

Parece que los llamados beneméritos números han cambiado mucho y quieren convertirse a la normalidad, reivindicando su derecho a ser trabajadores como los demás, desvinculándose de la dictatorial, por esencia, disciplina militar.

Los que no cambian en cambio son los propios militares. Debe ser algo de tipo infeccioso, algún virus inerradicable que contamina desde siempre los colchones cuarteleros. Leo la noticia de que en Ceuta se han abierto diligencias por parte de la Justicia Militar (ya sabéis, aquélla que se comparaba con la Música) por el asunto del espionaje por parte de los servicios de información de una unidad del Ejército a sindicalistas y asociaciones vecinales de la ciudad. No pueden resistirlo. El vernos a los civiles como una masa de incorregibles presuntos traidores a la patria y por los tanto dignos de estrecha vigilancia. Lo ¿asombroso? es que esas diligencias no se abren para depurar responsabilidades por la intolerable intromisión en la vida de los ciudadanos de los uniformados metidos a huelebraguetas, sino para averiguar el origen de la filtración. En ello parece estar el origen del cese del jefe de la unidad, un arrojado teniente coronel con ínfulas de samurai que ha tratado de lavar su honor mancillado cortándose las venas con un cúter y arrojándose después a un patio de luz de cuatro metros. El mismo que pringó en la investigación a unos números de la guardia civil para que hicieran el trabajo sucio. Parece que fue uno de ellos el que se chivó a la prensa. Como vengansa cuartelera ¿Porque no le querían dar chocolatinas en la merienda?

domingo, 4 de febrero de 2007

EL HOSPITAL REINA SOFÍA DE CÓRDOBA

Aunque nunca me gustó hablar del lugar donde trabajo en este blog de mis desahogos, voy hoy a hacer una excepción porque estoy mu mosqueao y me pide el cuerpo desbravarme un poco.

Anteayer ya hablé de la monumental desfachatez de que había hecho gala la Dirección del Hospital Reina Sofía de Córdoba por la emisión de un comunicado en el que culpabilizaba directa e indubitablemente al trabajador envuelto en la caída por el hueco de un ascensor de una adolescente a la que trataba de rescatar. Le acusó sin medias tintas de haber incumplido un protocolo que se ha demostrado posteriormente que no existe, y afirmó descaradamente que los ascensores del hospital se encuentran en perfecto estado, en contra de la experiencia de más de 5000 empleados que los usan diariamente. Ayer nos reunimos unos 500 trabajadores en una concentración ante el Edificio de Gobierno para exigir la dimisión de los emisores del comunicado y para expresar nuestra indignación y nuestro apoyo al compañero de mantenimiento criminalizado. Al final la Dirección volvió a evacuar un nuevo y ambiguo comunicado en el que se retractaba de sus primeras declaraciones. Ha habido, pues que arrancárselo. Al ver a todo el personal bajo sus despachos gritándoles las verdades de al pan pan y al vino vino han tenido que tragarse su desvergüenza y recular. Una cosa que llama poderosamente la atención es el hecho de que nadie en el equipo redactor de la versión institucional fuera capaz de prever las consecuencias de la misma. Que pudieran pensar que un comunicado tan agresivo y tan inveraz no fuera inmediatamente sentido como ofensivo por todo el personal bajo su mando que ya sufre las otras agresiones laborales propias de sus políticas. Y como de su falta de solidaridad y de empatía con los trabajadores no cabe dudar, es de suponer que tal falta de previsión respondiera a carencias propias en la capacidad de discernimiento que se le supone a todo ser humano por el hecho de serlo.

Porque el problema fundamental de todo este embrollo que ha acompañado al desgraciado accidente está en la política laboral que el SAS viene llevando a cabo desde hace unos años, en su declarada guerra contra todo el personal a su cargo para extraerle el máximo beneficio productivo con la mínima inversión económica y fundamentalmente en la índole de los cargos directivos elegidos para llevarla a cabo. Lo que en plata económica se llama extracción capitalista de la plusvalía. La gestión con criterios estrictamente económicos del que es el principal de los servicios públicos: la sanidad. El primer paso ha sido la deshumanización teórica de todos los trabajadores sanitarios y su conversión en puras unidades de producción, en meras máquinas de atender usuarios. Y como a cualquier máquina en caso necesario se la puede hacer trabajar a un ritmo más intenso la política laboral del SAS ha consistido en los últimos años en forzar la maquinaria de sus trabajadores obligándonos a hacer el trabajo de nuestros compañeros de baja o de vacaciones, a reducir directamente el personal de los servicios o a ampliar servicios con el mismo personal, a recortar todo lo posible los derechos y conquistas sindicales conseguidos tras años de lucha, a primar al trabajador de contrato (más amenazable, más dócil) sobre el de plantilla (más seguro en sus derechos), a privatizar sectores sanitarios importantes (cocinas, custodia de archivos) para que sean empresas privadas las que exploten a trabajadores empleados en condiciones miserables. A extender los contratos basura incluso entre la clase médica, a la que siempre respetó más. Todo para arrancarnos euro a euro la plusvalía que le permitirá la acumulación de capital necesario para otros proyectos más lucidos. Hablo por ejemplo del basural de CANAL SUR, esa insoportable corrala de estupidez donde pastorea sus votos el partido en el poder. Pero también del mantenimiento contra viento y marea de Servicios Médicos Estrella, haciendo coincidir una Medicina de Vanguardia con instalaciones y atenciones primarias tercermundistas.

Todo ello nos ha acabado llevando a un estado general de agotamiento, desesperanza y frustración, a la sensación de estar siendo permanentemente estafados por una empresa a la que hemos dedicado toda nuestra vida. En la que las maneras y las amenazas de los capataces (subdirectores, jefes de área, de hectárea, de fanega y demás subtipos de manijeros) encargados de mantenernos a raya han ido subiendo de tono al par que las lógicas protestas de sus subordinados. En la que hasta los días por asuntos familiares graves a veces ha habido que reclamarlos judicialmente...

Y para hacer efectivas esta política el SAS, gobernado por un partido que se dice socialista pero obligado por su dinámica interna a adaptarse evolutiva y eficazmente al medio ambiente ultraliberal, ha tenido que llevar a cabo una minuciosa selección del personal directivo de sus hospitales hasta conseguir los equipos de perfiles de moral más afilada, de obediencia más ciega, de escrúpulos más laxos. Y, parece ser, de previsiones más cortas. Los que son capaces de emitir comunicados como ese ante una desgracia como aquella. Yo no digo que hubiera llegado a amar al hospital como aman aparentemente esos trabajadores japoneses de los documentales a sus empresas, pero sí que me había llegado a sentir parte de un proyecto de servicio del que estaba orgulloso y cuyo funcionamiento se debía a la responsabilidad de tanta gente que en él colaborábamos. La frustración y el desaliento me ha llevado recientemente a rechazar el título y el regalito que cada año se les hace a los trabajadores que han cumplido 25 años en la empresa. A riesgo de menospreciar el trabajo de mis compañeros de la Unidad de Atención al Profesional encargados de organizarlo, me negué a colaborar con unos señores puestos por la Administración para conseguir esos fines de deshumanización y explotación de los trabajadores, a contribuir a lavarles la cara con esos detalles de buenrrollismo institucional. Le pueden dar al titulito un destino directamente escatológico. Si de verdad quieren agradecerme mis 25 años de trabajo en la empresa que me procuren los medios suficientes para continuar haciéndolo, que me dejen trabajar normalmente sin hacerme sentir estafado cada día de la semana bajo el crujir de las clavijas de la reducción de personal para que sus estadísticas se ajusten a sus previsiones de ahorro. Aunque casi me contentaría con que pusieran a disposición de todo el mundo las verdaderas cantidades que cobran como comisión bajo el concepto de productividad para poder compararlo con el espantajo del mismo nombre con que nos amenazan a cada instante cuando a veces nos resistimos a ser explotados. Y poder ajustar nosotros una cifra concreta a la concreta cara de cada uno de ellos. Sólo como consuelo.

jueves, 1 de febrero de 2007

DESVERGÜENZA EN EL HOSPITAL

Ocurrió anteayer en un ascensor del Hospital Reina Sofía de Córdoba: tres niñas de unos 14 años... Bueno, MEJOR LO LEÉIS EN LA PRENSA.

Desde el primer momento, como puede leerse en el comunicado, la Dirección del Hospital comienza responsabilizando directamente al trabajador de mantenimiento y desaguando directamente cualquier responsabilidad suya en las causas del siniestro. Al día siguiente vuelve a la carga y ya lo culpabiliza directamente y sin ambages. AQUÍ LA NOTICIA. Habla de protocolos y de normas de seguridad. De revisiones recientes y de expedientes disciplinarios. Lo primero que llama la atención es la rapidez de la respuesta, toda vez que cuando se trata de un caso de supuesta negligencia médica el Hospital sistemáticamente cierra filas en torno al profesional acusado y se remite siempre a lo que la investigación y los jueces dictaminen. Jamás, y menos al día siguiente, el Hospital ha hablado en un comunicado de culpabilidad manifiesta en el caso de una acusación de mala praxis médica. Ello hace a la dicha Dirección directamente sospechosa de PRÁCTICAS CLASISTAS, toda vez que parece utilizar un protocolo diferente según sea la calidad del profesional envuelto en un suceso.

Por otra parte, el asunto empieza a tomar otro cariz cuando nos enteramos, por boca de los propios trabajadores de mantenimiento y los sindicatos, de que los famosos protocolos de actuación en caso de emergencia de los ascensores no les han sido jamás entregados, dándose el caso de que el último curso sobre elevadores se les impartió hace 7 años y no todos lo recibieron. Pero a todos ellos se les obliga a acudir en socorro de los usuarios o trabajadores que se quedan frecuentemente encerrados y a rescatarlos. El colmo del cinismo ha sido la aparición en la sala de máquinas de los ascensores del famoso protocolo en la mañana de ayer mismo. ¿Habrán tenido la precaución de envejecerlo artificialmente? Ello instala a la Dirección del Hospital exactamente en la HIPOCRESÍA.Lo tercero es que una cosa es que el ascensor causante del siniestro hubiera pasado la revisión periódica y otra que funcionara correctamente. Los trabajadores que llevamos muchos años allí sabemos los años que tienen los ascensores, la batalla que sufren diariamente y las penosas condiciones en las que se encuentran. Concretamente el bloque al que pertenecía el accidentado era famoso por su inoperancia. Jamás, desde hace unos años, hemos alcanzado a ver funcionar a todos a la vez en un mismo día. Las encerronas entre plantas son tan frecuentes que ya ni se llama al personal de mantenimiento. Casi todos nosotros sabemos trucos para abrir los ascensores desde dentro y salir por nosotros mismos, con escalón o sin escalón. Y a rescatar a los usuarios. Todos sabemos que los ataques de pánico de muchos de ellos no permiten esperar a un salvamento protocolizado. Y los pequeños accidentes son frecuentes, producto de saltos bruscos e intentos de sacar camas o carritos superando a veces altos desniveles, aunque no se denuncian normalmente. UGT lo hizo en agosto de 2006.

El caso del ascensor no es un hecho aislado. Las condiciones en que se nos obliga a trabajar en este hospital los favorecen claramente. Pero hay que esperar siempre al gran accidente que deje en evidencia el permanente estado de NEGLIGENCIA de la Dirección del Hospital y de los responsables de SAS que propician con sus políticas brutales de recorte de presupuesto en partidas básicas como personal y servicios de uso.

La DESVERGÜENZA está en no admitir jamás sus responsabilidades y tratar de endosárselas sistemáticamente a los trabajadores que las sufren.

CC.OO. denuncia la criminalización irresponsable del trabajador por parte de la Dirección y señala que éste no incumplió protocolo de rescate alguno. (VER NOTICIA)

domingo, 28 de enero de 2007

La Ley del Embudo en Ceuta

Hay noticias de hechos que ocurren en lugares pequeños que se erigen en paradigmas, en una especie de metáforas perfectas de lo que a escala pasa en el mundo. De cómo los ricos aplican sistemáticamente la ley del embudo en sus relaciones con los pobres, tanto a nivel personal, como al nivel de las relaciones entre las regiones y entre los países. De lo que en realidad consiste el más importante fenómeno de nuestro tiempo: la globalización.

En la ciudad de Ceuta la policía y la guardia civil han sido aguijados para que extremen la vigilancia y el celo en el requiso del pan de contrabando que introducen y venden las mujeres marroquíes desde la vecina ciudad de Fnideq. Las protestas de los panaderos locales han tenido ese eco. No pueden competir con los precios de los panes marroquíes ni (según los consumidores) con su calidad. Ello no tendría nada de particular si no se diera la paradójica circunstancia de que la ciudad de Ceuta vive del contrabando que ella misma genera en el país vecino. Efectivamente fuentes oficiales calculan que el 70% de la actividad económica de la ciudad autónoma lo genera el contrabando de productos que se introducen ilegalmente desde ella en el país vecino. 700 millones de euros anuales. Si un buen día las autoridades marroquíes decidieran hacer cumplir la ley y extremaran el celo como sus colegas españolas impidiendo el contrabando la otrora guerrera ciudad autónoma se arruinaría y sus habitantes acabarían comiéndose los mocos. Estaría bien que ocurriera al menos durante unas semanas para que se enterasen de lo que vale un peine y comprendiesen que está muy feo usar la ley del embudo en las relaciones con el vecino: pa mí lo gordo y pa ti lo fino.

viernes, 26 de enero de 2007

Pasquino y Giordano Bruno (Ecclesia versus libertate semper)

Uno de mis sitios favoritos de Roma fue la pequeña plaza de Pasquino, junto a la Navona, a pesar de que estaba toda levantada, parcialmente vallada y casi cubierta de maquinaria albañilera. En una esquina, pegado al muro achaflanado del Palazzo Braschi se encuentra la estatua que le da nombre, una desportillada escultura helenística sobre un pedestal que mandó colocar allí un papa en 1501. Parece ser que se encontró junto con muchas otras en el subsuelo de la plaza Navona y que su franco estado de deterioro impidió que ningún coleccionista se animara a adquirirla en el tinglado de tráfico de obras clásicas que tenía montada la Iglesia. Afortunadamente. El vecindario le adjudicó el nombre de un artesano contrahecho que vivía por allí y que sobresalía por su maledicencia. Y convirtió su pedestal en una tribuna de la libre expresión frente al poder omnímodo teocrático vaticano. Muchas mañanas amanecía con un papel pegado en el que se criticaba a los poderosos, nobles, cardenales o al mismo papa. Se les llamó pasquines y las autoridades pontificias intentaron impedirlos de muchas formas, incluyendo la de proclamar pena de muerte para quien fuera cogido in fraganti colgándolos, pero el veneno de la libertad de expresión había contaminado la voluntad del pueblo. Pronto otras esculturas callejeras se sumaron a la venenosa moda. Las llamadas estatuas parlantes dialogaron entre sí por varios siglos en una dialéctica que reclamaba la libertad de expresión en medio del asfixiante absolutismo clerical. Pero la de Pasquino ha seguido sirviendo de libre tribuna hasta hoy para las ideas que no tienen cabida en el establishmen informativo oficial o convencional.

En la época en que se construían los distintos elementos de la Piazza Navona, en pleno descomunal despilfarro de riquezas que arrostró la locura barroca de los Papas, mientras el pueblo permanecía sumido en la miseria, apareció bajo el viejo Pasquino este pasquín:

Non colonne vogliamo, non fontane:
pane vogliamo, pane, pane, pane.

(No queremos columnas ni fuentes:
queremos pan, pan pan.)

Es de imaginar lo mal que debió de sentar la extensión por toda la ciudad de tal coplilla al buen papa que derrochaba tanta belleza marmórea para que sus súbditos alimentaran su espíritu con ella. No se sabe si logró capturar al demagogo desagradecido infractor, pero desde luego si así fue menudo futuro le aguardó. Si no que se lo pregunten a Giordano Bruno que fue quemado vivo un par de plazas más allá casi por la misma época (1600) por un quítame de allá esas razones. En el mismo lugar, en el Campo dei Fiori, se alza su imponente estatua, con capucha, como si aún fuera reo sólo digno de vergonzante ocultación facial. Durante las mañanas lo rodean la alegre barahúnda de un mercado callejero que apoya familiarmente contra su pedestal sus frescas mercancías. Por la tarde lo suelen acompañar las golondrinas que acuchillan el vientre del cielo con sus gritos.

Me han comentado posteriormente que en la misma plaza hay un convento de dominicos en el que puede encontrarse una pequeña escultura representando un perro con una tea encendida en la boca. Se trata de una alegoría del fuego purificador de las ideas. Lo del perro no sabemos si se trató de un gol que el escultor les coló a los papas, los portadores reales de dicho fuego, con el que quemaron las obras de Giordano Bruno tras quemar su cuerpo mortal.

miércoles, 24 de enero de 2007

Casquería romana: una de callos

Una de mis devociones más plebeyas, que son muchas y muy plebeyas, es mi afición a los callos. Esa variedad gastronómica que consiste en cocinar y comerse los intestinos y el complicado estómago de los rumiantes sin pararse mucho a pensar en ello. En España, al contrario que en otros países vecinos, aún no ha alcanzado el reconocimiento que se merece y no ha saltado a los menús de los restaurantes de carta, debiendo ser encontrado refugiado en las listas de tapas de los bares y mesones. La causa tal vez podría ser de racionalidad gastronómica, porque los callos españoles suelen ser muchísimo más contundentes que los de sus vecinos y la cantidad para su degustación sea mejor que se ajuste al recipiente de la clásica tapa y no a la de un segundo plato de una comida de tamaño natural.

El secreto del guiso de callos está, evidentemente, en la salsa, porque las vísceras en sí no son grasientas ni sabrosas y necesitan ser alegradas con sabores complementarios y especias. Y así ocurre casi siempre, aunque la rolliza salsa especiada de nuestros callos es especialidad puramente carpetovetónica. A mí particularmente (fino que es uno) me gustan mucho los franceses, les tripes à la mode de Caen, y recuerdo especialmente unos que servían en un pequeño restaurante popular (de manteles de hule) del antiguo mercado parisino de Les Halles llamado Le Petit Ramoneur. Una ligerísima salsa confeccionada con Calvados, el exquisito aguardiente de manzana de Normandía, envolvía los callos con un delicado y untoso aroma y los convertía en un manjar exquisito.

Los portugueses (dobrada a moda do Porto) los hacen también más suaves que nosotros y los mezclan con la clásica feijoada, de alubias blancas, convirtiéndolos con ello en un guiso de cuchara armonioso y reconfortante, siempre que te los sirvan calientes, claro, y no como al pobre Pessoa, de quien nunca dejo me acordarme cuando los como.

En mi viaje a Roma me llevé la sorpresa de que los italianos también los cocinan y que los servían (trippa alla romana) en bastantes restaurantes. Pero tras la sorpresa vino la decepción, porque las dos veces que los pedí me los sirvieron cortados en tiras, bañados en una ligera e insulsa salsa de tomate y rociados con queso parmesano. Tal que unos macarrones. El sabor a cocido de los callos predominaba claramente sobre el de la salsa, incluso a pesar del parmesano, por lo que hube de usar más pan para empujar que el que normalmente suelo y casi fundir el medio litro de vino de la casa con que me los habían servido. No volví a intentarlo.

Tras mis dos incursiones en la casquería romana volví a donde nunca debí salir: a los sempiternos platos de pasta, única aportación, aunque poderosísima, de Italia a la gastronomía mundial.

Pero si la curiosidad mató al gato la tentación me la jugo a mí. Volví a picar con el rabo de ternera (coda alla vaccinara). Y vuelta a lo mismo: cocido y en salsa de tomate. Esta vez se ahorraron el detalle infantil del quesito por encima, pero hubiera dado igual. Tachado definitivamente de mi lista de rabos, en cuyo ranking no está en cabeza, curiosamente, ninguno de Córdoba, que pasa por la patria de ese plato. Lo encabezan el de Cádiz, concretamente el de un restaurante marinero junto a la Plaza de San Juan de Dios, y el del restaurante de la antigua estación de Cabra. Como detalle exótico, aunque no está entre mis favoritos, destacaría la sorpresa del rabo de ternera a la birmana que sirven en el restaurante oriental Confucio de la capital cordobesa. Al curry, naturalmente. Y sin pan pa empujar.

Volviendo a los callos me ha dicho un pajarito que los mejores del mundo son los de Orense, especialmente si han sido cocinados con agua de A Fonte das Caldas.

domingo, 21 de enero de 2007

Paseando por Roma de la mano del "Angulo"

Vista en el plano la calle no parece gran cosa. Uno la ve nacer en la Porta Pia y dirigirse rectamente en dirección noreste-sudoeste hasta su final en la Piazza del Quirinale, en el corazón de la ciudad monumental y así, en frío, sobre una mesa a cientos de kilómetros uno no acierta a verle nada especial.
Una vez con los pies en ella, se la descubre como una calle infestada de tráfico, de aceras no demasiado anchas y poco paseable. Pero hay que recorrer algunos de sus tramos sin excusa porque en ella se ubican algunos de los más importantes tesoros con que cuenta la ciudad. En mi caso, además, se suma una voluntad de rememoración, un buscado reencuentro con las enseñanzas de mi querido Angulo, el libro de texto de Historia del Arte del bachillerato que alcanzó el privilegio de ser conocido sólo por el apellido de su autor, Diego Angulo Iñíguez. En él bebí los primeros vinos del conocimientos de los tesoros artísticos del mundo y a él le debo el filtro analítico base de mis futuras aficiones estéticas.

En su primera parte la calle recibe el nombre de Vía XX de Settembre y la primera parada ha de hacerse ya en su segunda mitad, justo en su esquina con la Vía V.E. Orlando donde forma la Piazza di San Bernardo. En la iglesia de Santa María alla Victoria se encuentra la obra cumbre de la escultura berniniana, el Éxtasis de Santa Teresa, una excitante y vidriosa representación de placer físico y espiritual basada en las propias palabras de la santa cuando describe el metisaca en su cuerpo abierto de la punta de la flecha del amor divino que empuña, sonriente, un pícaro ángel-sátiro.

En la esquina siguiente se alza la iglesia de Santa Susanna, indispensable para seguir la evolución de la arquitectura barroca. Su fachada, de Carlo Maderno, autor también de la de San Pedro, supone un paso más en el proceso embrionario de la concepción barroca de los espacios con su acentuación de la volumetría de los elementos decorativos respecto a la que fue su modelo, Il Gesù de Della Porta, y que eclosionará un poco más adelante, en la misma calle, con los dos paradigmas antitéticos del barroco romano: San Carlo alle Quatro Fontane de Borromini y Sant’Andrea al Quirinale de Bernini, separadas por trescientos metros, para que los alumnos de don Diego Angulo pudiéramos comprobar sus enseñanzas en dos zancadas. La zonificación por planos del clasicismo, la impresión planimétrica, de la que hablaba Wölfflin, da paso ya plenamente a la búsqueda de la esencia del efecto, la sal de la apariencia, en la intensidad de la perspectiva honda (1). La pequeñez de ambas iglesias las convierte en verdaderos experimentos de laboratorio en el que los dos genios tratan de condensar sus concepciones del espacio en movimiento. Ambos conciben interiores ovales, pero con fines distintos. Borromini coloca el altar en el extremo del eje mayor, creando un juego de ondas con los elementos decorativos de los muros que provocan una sensación como de vértigo al sentirnos arrastrados por ellas hacia adelante. El altar de Bernini, por el contrario, se ubica en el extremo del eje menor del óvalo. Los huecos en los muros y la propia disposición del altar crean un efecto elástico, como si el espacio interior de la iglesia se volviera flexible. Al acercarnos desde la puerta al altar se sufre la extraña sensación de que los extremos laterales del eje mayor se estiran y nosotros somos llevados suavemente hacia adelante.

En las fachadas también se muestran claramente las diferencias de talante de los dos genios, ya que en ambos se siguen ritmicamente los motivos del interior. Mientras que en la de Sant’Andrea de Bernini, la rotundidad escenográfica, propagandística del propio templo, se hace patente en el porche oval que invade la calle sujetado por dos columnas exentas, en la de San Carlo de Borromini se repite el movimiento de los muros interiores, pero ahora longitudinalmente, en un juego de lineas cóncavas y convexas, sin que ninguno de los elementos destaque sobre los demás, produciendo una sobrecogedora sensación de inestabilidad, de crisis, de fugacidad incontrolable.

A partir de la esquina con la Vía delle Quattro Fontane, la XX de Settembre cambia de nombre por la de Vía del Quirinale, recorriendo su último tramo flanqueada por el romántico parque en cuyo centro surge imponente la estatua ecuestre del segundo rey de Italia, Umberto I y por los sobrios y altos muros del Palazzo del Quirinale, sede de la presidencia de la República, hasta derramarse en la luminosa Piazza del Quirinale con su espectacular fuente de los Dióscuros guardados por un obelisco. Bajando la escalera y torciendo por la primera a la derecha se alcanza en tres pinceladas la Fontana de Trevi. O mejor aún alcanzarla regresando hasta la esquina del Palazzo y bajando por la Vía dei Giardini, una silenciosa calle que no ha debido variar su aspecto en tres siglos y que nos empuja por sorpresa en su final a la monstruosa boca del túnel que atraviesa la colina del Qurinale.

Volviendo al lugar donde se juntan la Via delle Quatro Fontane y la Vía XX de Settembre justo en el lugar donde ésta última cambia su nombre, están desde el siglo XVI las cuatro fuentes que le dan nombre a la equina. Poco interesantes y muy descuidadas, son las centinelas sin embargo de uno de los puntos más mágicos de Roma, una especie de aleph que resume toda la ciudad en un sólo vistazo circular. Eso contando con que uno consiga mantenerse el suficiente tiempo en el centro de la calle sin que lo hagan papilla las decenas de coches por minuto que a toda velocidad la cruzan. Desde allí pueden verse tres obeliscos, los Dióscuros del Quirinale, la Porta Pía, y cuatro iglesias: muy cerca San Carlino y Sant’Andrea y escalando otras colinas Santa Trinidad dei Monti y, Vía delle Quattro Fontane abajo, la enorme popa de Santa María Maggiore dominando el Esquilino.



(1) Heinrich Wölfflin: Conceptos fundamentales de la Historia del Arte, Ed. Espasa, Col. Austral, Madrid, 1997 (1ª edición de 1924). (VOLVER)

martes, 16 de enero de 2007

Roma


Roma. Me la debía. Y me la regaló C. Una semana que me ha sabido a poco. Y eso que he sufrido una aceleración vertiginosa de la producción de ideas en mi cerebro fruto de las mil sensaciones contradictorias que me han asaltado en ella. Con deciros que algunos días casi alcanzo a apreciar el barroco, una de mis fobias artísticas favoritas... Y otros casi no logro soportar la opresión de la indignación en el hígado... La cabal comprensión de lo que fue el estado teocrático de los Papas durante la Edad Moderna a través del desmesurado derroche de sus construcciones. El fenomenal torbellino propagandístico de la Contrarreforma que convirtió la ciudad en un decorado, un descomunal espectáculo de arquitectura barroca pontificia al servicio de la contraofensiva ideológica del catolicismo frente a la herejía protestante. Un puñado de geniales artistas, de lo mejor que ha dado el genio humano, engrillados al servicio de las ideas que los teólogos absolutistas les imponían en las podridas cortes cardenalicias y de desmesurados Papas, más que representantes, suplantadores del poder del Dios Supremo, pero que les surtieron de medios y materiales en cantidad y riqueza infinitas. Es lo que queda. Fuentes menos evidentes, pero igualmente reales, nos hablan también de la tremenda miseria en que mantenía al pueblo llano el absolutismo teocrático del Vaticano.

Hay que ir a Roma para entenderlo. Sentir el peso de la monumentalidad, el lujo y el derroche sin freno de sus iglesias, la descomunalidad de las esculturas religiosas, el tremendo poder y la riqueza que alcanzó la empresa que se fundó sobre la narración de la vida de un hombre muy pobre, hijo de un carpintero que, alucinado por alguna de las sectas místico-guerreras de la Palestina ocupada por Roma, intentó reformar la religión judaica y dio lugar a otra cosa, al movimiento ideológico-religioso que más ha cambiado al mundo hasta nuestros días.

Y por otra parte el lento proceso de desmoronamiento de la racionalidad clásica del Imperio Romano, no sólo debido a su propia dinámica interna o a la amenaza exterior de los bárbaros, sino sobre todo, por la acción corrosiva que el topo del cristianismo llevó a cabo en sus entrañas. El mito martirial del Estado caprichoso y cruel y los cristianos perseguidos por su fe ya ha sido desmenuzado muchas veces. En cuanto pudo, el cristianismo suplantó al Estado Imperial y usó una crueldad e intolerancia contra sus súbditos que convirtieron a las persecuciones de Diocleciano en un juego de niños. Hablaré de ello en un futuro post sobre mi visita a las catacumbas. Y en otros que prometo colgar en breve.

domingo, 7 de enero de 2007

Luis Recio Mateo y su grasia cortijera

Ya sé que no debería dedicarle ni un solo minuto de mi tiempo a un tipo como éste, pero hoy tengo un día tonto y nada mejor que hacer que tocarle un poco las gónadas aprovechando que de vez en cuando saca la cabeza cual galápago boqueador de ese particular lodazal de la ignorancia que no conoce su nombre en el que tan a gusto chapotea, y nos deleita con sus escagarruciadas opiniones. No me resisto, por otra parte a que en la red quede constancia y a que se entere de lo que alguien opina de él cuando, como seguro que hace el vanidosillo, se busque en San Google.

Se llama Luis Recio Mateo y fue (o es aún) presidente o algo parecido de la Asociación de Guías Turísticos de Córdoba. Católico furibundo (1) y guía oficial (no se sabe a cargo de quién) de la Mezquita, últimamente se ha autoarrogado el título de historiador. Pertenece por derecho propio al género universal de los eruditos locales, esos insufribles, pero en el fondo entrañables, ejemplares de subhistoriadores que se dedican a desmenuzar prolijamente los eventos consuetudinarios que acontecieron en las rúas de su ciudad en tiempos pasados. Y, lo que es peor, a abrumar sin piedad con su relato a todo el que se les pone a tiro. Algunos, increíblemente, viven de eso. Y Córdoba cuenta con un prodigioso pasado histórico que sirve de inmejorable humus para que tales ejemplares proliferen como hongos otoñales en el bosque de su cultura. La jurásica caterva se compone de cronistas oficiales, descatalogados académicos de la de Nobles Caspas y Bellas Tretas, arabistas a la violeta, turiferarios cajasureños, engominados cofradiólogos, charlistas picosdeoro y poetastros redondilleros que forman un elenco bizarro dominador de las teclas culturales cuya influencia ha impedido que a esta ciudad haya llegado ni siquiera el posmodernismo (2). A pesar de su tendencia a la plasticidad (de dar la plasta) suelen ser relativamente inofensivos. Pero el tipo que nos ocupa, Luis Recio Mateo, un redomado papagayista, sufre una irresistible (debería hacérsela mirar) tendencia al bocacerío, con resultado de frecuente infección del medio ambiente cordobés por causa de su mefítica mala baba.



Su última fazaña ha consistido en la redacción de una farragosa carta que le publicó ayer el diario CÓRDOBA a cuenta del ya pestilente tema de la oración de Mansur Escudero en la vía pública. Copio sólo un trozo. El resto es sólo un ejercicio de autobombo e impúdica publicidad egotista de sus peregrinas teorías.

...reflexionar en alta voz sobre una supuesta oración realizada por dos personas en el exterior de la Catedral... delante de la Puerta de San Sebastián.Previo a la supuesta oración, encontré a esas dos personas desayunando opíparamente, con sendos bocadillos de jamón y buenos vasos de vino, en un restaurante cercano a nuestra Catedral...He de recordar que, muchos días, el que redacta esta carta tiene el privilegio de asistir a la santa misa y, como es de rigor, en ayunas, ya que a continuación uno va a degustar el alimento divino.He de añadir que cuando vi a esas dos personas que desconocía pensé que serían dos actores de alguna película, prestos a actuar. Aunque, previamente, con buen apetito y ganas de comer, contagiándome.Mi sorpresa fue grande cuando al finalizar la ceremonia católica volví a desayunar al mismo restaurante y las personas citadas estaban de rodillas en el lugar ya citado. Fue entonces cuando ya me informé debidamente, y a partir de ese momento he seguido con toda atención, en prensa, radio y televisión todo el acontecimiento.Este era la oración de Mansur Escudero.................................


Luis Recio Mateo

Historiador


A ver, explícanos, amigo Luisito. Lo del vino y el jamón es una broma ¿no? Un chistecillo a cuenta de la prohibición musulmana de ambos alimentos ¿verdad? No los viste de verdad con el bocata y el tintorro ¿a que no? No tenías que estar en ese restaurante. Tenías que estar en ayunas, ¿recuerdas?. No entraste a tomar nada. ¿Entraste a mear? ¿A aliviar alguna otra necesidad mayor? Y lo del detalle de los actores es por el tocado que llevaba el señor Mansur ¿a que sí? Un ridículo gorrito que usan los moros para rezar. Que a tí te hace hace mucha gracia, ¿verdad?

Lo de tachar de supuesta a la oración del señor Mansur es también un jueguecillo ¿que no? Allí, en la calle, tirándose al suelo para arrastrarse ante un Dios que no existe ¿verdad? La que seguro que no es supuesta es la tuya, la que llevaste a cabo, después de manducarte, en rigurosas ayunas, claro, a Dios verdadero metido en un delgadísimo trozo de oblea que te preparó un gurú vestido con una capa de tela de traje de torero dentro del templo en el que satisfaces tus necesidades, para tí espirituales, para mí supersticiosas, envuelto en embriagador olor a cera e incienso. Esa sí que es oración verdadera y no la supuesta del cabezazo en el suelo y el culo en pompa del falso moro ¿verdad? Tu superstición es mucho más verdadera que la suya, dónde va a parar. Y tu gracia para contarlo, infinita. Eres muy gracioso ¿lo sabías? Tienes una gracia que te cagas, amigo Luisito. Y una ironía más fina que el pellejo de una mierda.

Siento comunicarte que no pienso leer ninguno de tus trabajos. No habría luego Fairy suficiente para lavarme las neuronas y arrancarme las toneladas de grasa que se impregnarían en ellas si cayera en la tentación.

Ah, y a ver si le dices al negro que te escriba también las cartas. Más que nada para que nos evite tus solecismos y tus anfibologías.

En cuanto a la performance del señor Escudero, no es difícil adivinar qué piensa un ateo empedernido como yo. Pero me alegro del desencadenamiento del estúpido conflicto de conciencia que ha causado a todos los supersticiosos de esta ciudad. Porque como dice Pinchito, mi estimado contertulio del Foro de la Calleja de las Flores: a río revuelto, ganancia de pecadores.



(1) Hace algún tiempo nuestro personaje afirmó en una entrevista al diario CÓRDOBA que la obligación de los guías de la Mezquita(-Catedral) era proyectar el espíritu cristiano sobre sus guiados, contaminarlos de espiritualidad religiosa mientras les enumeraban las minucias artísticas del monumento. Nunca me dio por comprobar si alguno de ellos cumplió las ordenanzas de nuestro pío personaje catequizando a los pobres turistas. Lo que sí hice fue contestarle con una carta al director del mismo diario. No me la publicaron, y eso que estaba redactada en unos correctísimos términos. Me limitaba a recordarle que existe una cosa que se llama libertad de conciencia y el derecho de cualquier persona a no ser adoctrinado contra la voluntad. Pero qué se puede esperar de un diario en el que el Jefe de Opinión ¡¡¡es un cura!!!

No hace mucho en el diario ABC, Juan Antonio Primo Jurado, ex-turiferario del Cura ex-Banquero y Presidente de Adoración Nocturna, terminó un espeso artículo sobre la Ruta de las Fernandinas, vertiendo sus peregrinas ideas sobre la tolerancia en el medievo, con lo siguiente:

Afirma María José Muñoz, directora del Museo Diocesano y redactora de los contenidos de la Ruta Fernandina, que uno de los objetivos es fomentar la cultura cristiana porque el turismo está marcado por la musulmana.

Comiendo de donde come mucho me temo que la idea fuera crear brigadillas de guías-catequistas que sometan a los turistas a un tercer grado de apostolado que los dejará listos para no volver nunca a esta ciudad de meapilas, de esquinas marcadas con orina de cura.

Si no no se explica la queja final del más perenne y meapilas columnista del monárquico diario matutino.

Se podría decir que la mejor manera de fomentar la cultura cristiana habría sido evitar la pérdida de vocaciones sacerdotales y de práctica religiosa y así las iglesias estarían abiertas sin necesidad de una ruta turística.

¡Cristo Bendito, qué hartura de católicos! (VOLVER)

(2) Menos mal que ayer mismo se inauguró la magna exposición sobre Pepe Espaliú en esta ciudad. Ello me contradice parcialmente, de lo que me alegro infinito (por la contradicción que no por la parcialidad). Los esfuerzos de un puñado de esforzados paladines por sacar a Córdoba del jurásico no siempre fructifica así. Enhorabuena a Angel Luis Pérez Villén y Juan Vicente Algaida, comisarios de la exposición.(VOLVER)

miércoles, 3 de enero de 2007

La Fiesta de la Toma: la ignominia cíclica (de nuevo)

Granada sigue celebrando la fiesta más fascista de España...


Como cada 2 de enero el espíritu de la mitología de la Cruzada demuestra que pervive saludablemente en la hermosa ciudad de Granada...

Susto


La segunda mayor concentración religiosa del mundo. Cielo santo, el pavor hizo presa en mi corazón por un segundo. Menos mal que seguí leyendo y aclaraban:

Con una duración de un mes, el 'Ardh Kumbh' da paso, seis años más tarde, a la mayor concentración religiosa del mundo, el 'Kumbh' (vasija), que, de acuerdo con el calendario hindú, coincide con el momento astrológico en el que el Sol entra en los dominios de Capricornio.

Por un momento llegué a sospechar que la primera mayor concentración religiosa del mundo era:

¡¡¡EL ROCÍO!!!

La guerra de los mundos

...........NAVIDEÑOS.............................ANTINAVIDEÑOS

domingo, 31 de diciembre de 2006

Mis gatos os felicitan

¿Os acordais del travieso Mocasín? ¿Y de la vieja y sufrida Sandalia?



Bueno, pues ambos os desean una buena entrada de año.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Últimos berrinches del año

Este penúltimo día del año nos ha deparado dos noticias que apuntan patética y claramente a la desesperanza, por mucho que el mantra de los buenos deseos no deje de cumplir ritualmente con su incansable ritmillo.En el macrocosmos global el asesinato, verdadera vendetta mafiosa, ordenado por el clan Bush (él quiso matar a mi papá, gruñía lastimosamente el cerdito Jr.) del no menos criminal Sadam Hussein, ahorcado semiclandestinamente después de una farsa de juicio teledirigida por los Capos Yanquis que recibían así su premio por haber servido fielmente a los intereses de la gran industria petrolera y armamentística norteamericana y al lobby judío en la invasión de Irak y derrocamiento del dictador. Que les esté saliendo el tiro por la culata no habla más que de su beocia soberbia y delirante.En el microcosmos nacional actual la noticia del atentado de Barajas, supuestamente perpetrado por ETA. Aunque la responsabilidad recae exclusivamente sobre los hijosdeputa encapuchados del hacha y la víbora, alguna le salpica al ala más ultraderechista del PP, que se corresponde casualmente con su actual cúpula dirigente, que decidió desde el mismo día de su desalojo del poder utilizar cualquier arma por guarra que fuera para tratar de recuperarlo. Con la complicidad de la Conferencia Episcopal (COPE) y un repugnante vendedor de periódicos (el director de El Mundo). La crispación y la absoluta falta de colaboración con el gobierno en manos de un partido, el PSOE, que se asimila a la derecha civilizada que existe en el resto de Europa, le ha llevado a tratar de tensar la cuerda de las negociaciones con ETA hasta un punto insoportable, en una especie de pinza o pacto tácito entre cavernícolas que al final ha dado sus frutos. Ellos y ETA sí que se entienden bien, porque comparten el mismo talante basado en la inflexibilidad doctrinaria. Bombas y estricta lucha policial son sus armas de negociación.

Otras cosas guardaba para después de fin de año pero ya puesto en faena las excretaré hoy mismo para desahogarme un poco antes de que se unan las manecillas en oración del reloj marcando la primera hora del último día, en que intentaré relajarme un poco, no sea que el hígado se me reviente antes de las doce uvas.

Las declaraciones publicadas postmortem del presidente Gerald Ford me han dejado patidiphuso. Que parece que a los candidatos a presidente de los Estados Unidos se les exige desde siempre un punto de estupidez es algo que la experiencia parece confirmar. Y la lógica, claro, puesto que son sólo meros ejecutores de las órdenes de los lobbys que los colocan en el poder. Pero Ford no fue candidato y sin embargo cumple los requisitos de idiocia necesarios para ello.

Rumsfeld, Cheney y el presidente cometieron un gran error al justificar la guerra en Irak. Pusieron el énfasis en las armas de destrucción masiva. Nunca he dicho públicamente que cometieron un error, pero estaba totalmente convencido de que era un error la forma en la que ellos justificaron lo que iban a hacer. Puedo entender la teoría de querer liberar pueblos pero nunca apartándose de la obligación número uno, nuestro interés nacional. Y yo no creo que debamos ir con las penas del infierno por todo el globo liberando gente, a menos que esté directamente relacionado con nuestra propia seguridad nacional.

¿Se creería de verdad que la causa de la guerra de Irak fue la teoría de querer liberar pueblos?

Si es que con estos cabrones nunca se sabe: o son unos hipócritas o son unos gilipollas.

De nuevo en casita y por si había alguna duda de que el PP es un partido de ultraderecha formado por los hijos de los vencedores de la Guerra Civil, resentidos de que la Historia haya condenado moralmente a sus padres como hizo con otros criminales en todo el mundo, vuelven a dar la campanada impidiendo ayer (en Salamanca) en el pleno municipal, como solicitaba el grupo socialista, dejar sin efecto de forma simbólica el acta con la moción insultante y vejatoria que sirvió para arrojar al pensador (por Unamuno) del escaño para el que había sido elegido por los ciudadanos. (El País, 29/12/2006)

A mí Unamuno me pareció siempre un tipo esquinado y de mente seborreica que desaprovechó unas magníficas cualidades que le hubieran posibilitado convertirse en un gran literato para pasarse la vida refocilándose en una zahurda de grasientas dudas religiosas y existenciales. Pero era su vida. Con su pan se la comiera. Pero además fue un traidor a la razón y a la democracia, apoyando a los golpistas cuyo fracaso provocó la guerra civil, hasta que le tocaron un poco sus inciensados cojoncillos. Habían fusilado a sus amigos salmantinos Prieto Carrasco, Andrés y Manso, al alumno predilecto y rector de Granada Salvador Vila, en la cárcel estaban sus íntimos Filiberto Villalobos y el periodista José Sánchez Gómez, éste a la espera de ser fusilado, y en la mano tenía la carta con la amenaza de muerte al pastor protestante Atilano Coco. Ya le valía... ¿qué coño esperaba el impoluto rector de esos salvajes? Al final tuvo un rasgo de lucidez y de valentía y se enfrentó a ese saco de mierda bautizado que fue Millán Astray. Y lo destituyeron de rector y de concejal, cargos de los que debería haber dimitido él mismo por vergüenza.

Pero puede ser un acto simbólicamente válido el que se le restituya aquello a lo que nunca renunció y para lo que fue elegido democráticamente. Pero la carroña pepera no pasa ni una en lo tocante a defender la honra de sus criminales mayores.

Soledad Gallego-Díaz, tan lúcida como siempre, plantea en su artículo de ayer viernes en El País Preguntas que pueden marcar el siglo que la pregunta más importante que el mundo puede hacerse en el futuro más próximo es ¿Aceptará Estados Unidos, la mayor, y de momento, única, potencia del mundo, someterse a las reglas internacionales que ayudó a crear en los años cuarenta, y a la dinámica que esas reglas han provocado? ¿Se regirá la política por un entramado de tratados que garantice la existencia de un orden internacional? Y añade: En el fondo, es posible que la más auténtica alianza de civilizaciones fuera, sencillamente, la que se formara con la exigencia de respeto a esos tratados.

jueves, 28 de diciembre de 2006

El negocio chino de las adopciones

Leo en la prensa que el Gobierno chino va a endurecer los requisitos a los occidentales para la adopción de sus niñas orfelinatizadas. Nada de obesos, ni recién casados, ni prolíficos, ni maduros, ni homosexuales, ni... La imaginación china para las prohibiciones es sólo pareja a su capacidad para emitir estúpidos proverbios disfrazados de razón. Yo tengo para mí que sólo se trata de una maniobra especulativa para subir el precio del producto. A mayores dificultades para conseguirlo mayores cantidades que exigir.

La disparada demanda de productos chinos de bajo coste en occidente está volviendo más codiciosos aún si cabe a los gobernantes chinos empeñados en lanzar a toda máquina la industria nacional. La estrella es sin duda la cría de niñas para adopción en orfelinatos, un producto de lujo ofrecido a precios muy razonables para bolsillos occidentales. Un viejo proverbio confuciano enseña a hacer del pecado virtud. Así los gobernantes chinos, irresponsables responsables de la política de hijo único (varón) que llenó de niñas (las que sobrevivieron a los millones de infanticidios) los miserables hospicios del país han conseguido la reconversión del sector convirtiéndolo en una importante fuente de divisas al par que han llevado, previo pago, la felicidad a miles de familias occidentales estériles, conmovidas o caprichosas.

Se sabe que en las grandes ciudades chinas, donde están surgiendo pujantes clases medias enriquecidas e hiperconsumistas, hay muchas familias nacionales dispuestas a adoptar a sus propias compatriotas abandonadas. Pero el gobierno prefiere desde luego dedicarlas a la exportación por su mayor rentabilidad económica.

Las campañas publicitarias encubiertas que el gobierno chino lleva a cabo de vez en cuando en los medios occidentales se basan en la emisión de imágenes falsamente clandestinas de mugrientos orfelinatos donde se hacinan las niñas en condiciones insoportables con el fin de remover la piedad de la posible demanda. Mi impresión durante mi viaje a China de hace dos años es que el país goza de una envidiable prosperidad y que se genera dinero suficiente como para que los orfelinatos cuenten con instalaciones más que decentes. Si no ocurre así deberían ser denunciados en Tribunales Penales Internacionales. Por otra parte también hay dinero suficiente para dedicar a la incentivación de la adopción interna entre las capas menos favorecidas mediante la institución de ayudas económicas a las familias que así lo hicieran. El hecho de que esa política no se lleve a cabo no apunta sino al hecho de que se trata de un asunto de tráfico de seres humanos puro y duro. El precio impuesto por el gobierno chino por cada una de las niñas lo dice todo (3.000 $ según ANDENI, aparte gastos burocráticos). Con las nuevas trabas, el precio se disparará seguro. Tal vez la parte contratante pueda reclamar para sí la denominación de adoptadora en lugar de la de compradora, pero desde luego la parte emisora sólo puede reclamar para sí la de traficante de carne humana viva.



El ticket de entrada a la Ciudad Prohibida de Beijing muestra en su envés una foto del propio palacio y en su revés una imagen publicitaria que muestra a unas docenas de relamidos niños chinos urbanos de diseño (solo les falta ser rubios) brindando al aire con distintos productos NESTLE. Solo a una mente perversamente retorcida y demagógica como la mía se le puede ocurrir la idea de que tal vez les hagan brindar por el buen rumbo del negocio con que su gobierno se lucra vendiendo a sus compatriotas niñas campesinas inservibles a los corruptos capitalistas occidentales.

martes, 26 de diciembre de 2006

La guerra de los botones

Uno de los mayores inventos de la Humanidad después de la genial intuición de ponerle rabo a una cacerola y convertirla en un cazo es sin duda alguna el del EMULE. Con él, entre otras cosas, he conseguido acceder a numerosas obras (películas, discos) que guardaba en el recuerdo (físico y sentimental) y a los que no tenía acceso de otro modo. Nuestra Santa Madre SGAE me perdone.Lo último que he bajado ha sido una película cuya memoria atesoraba desde pequeño y que no había vuelto a ver posteriormente: La guerra de los botones. Y ha coincidido casualmente con una relectura del prólogo de Homero, Ilíada, la magnífica versión que Alessandro Barico ha hecho de la obra madre de la literatura universal. Y ambas me han llevado de nuevo a reflexionar sobre la fascinación que la guerra ejerce sobre los seres humanos y en el papel que pudiera conservar la cruel actividad en el contexto de las ventajas evolutivas de la especie.



La guerra de los botones se me ha revelado al cabo de los años como una magnífica película que ha superado con su calidad la algodonosa consideración con que yacía en el fondo de mi desván sentimental de su pertenencia al género ternurista. No es sólo una película infantil que toca la fibra más sensible de los que nos criamos en medios ambientes semisalvajes y sin más juguetes que nosotros mismos y nuestros compañeros, sino también un inteligentísimo ejercicio de talento narrativo y un delicioso y delicado alegato contra la guerra, los nacionalismos y los odios irracionales entre pueblos que me ha reafirmado en mi idea de que el 99 % del cine infantil que se hace en el mundo no busca sino la cretinización consciente del ser humano aprovechando su estado larvario. Disney (un benéfico cortocircuito funda el bloque de hielo en que se conserva su maldito cuerpo) fue el más abyecto de los corruptores de la infancia, vía celuloide, pero no el único.



Del espesor mental de los censores españoles de principios de los 60 da cuenta el hecho de que la consideraran una película apta para la infancia y que se emitiera en las sesiones dominicales de los colegios de curas, donde yo la vi (1), a pesar de que cualquier mención a hecho religioso alguno brilla absolutamente por su ausencia. De todas formas, como la versión que he conseguido es bilingüe, pero no subtitulada, hay un par de trozos en el doblaje en español en que salta directamente la versión original. Señal de que fueron cortadas en su momento. Uno es el correspondiente a la constitución de los niños en una república y el debate acerca del significado del término igualdad inscrito en su lema. Si no hay igualdad no somos una república, dice uno de ellos, algo terriblemente subversivo en la España de entonces. El otro corte sucede cuando los niños celebran una fiesta en la que fuman, beben alcohol y se muestran revistas eróticas. Hoy día, imbuido el mundo occidental de una pacatería demencial de defensa de la infancia de esos temas, pero no de los de la violencia, también sería impensable una escena como esa.


La textura de las imágenes fijadas en un neorrealista blanco y negro sirve de perfecto soporte para la textura moral de su discurso, una incursión ilustrada, amable pero incisiva, en los absurdos comportamientos sociales de los seres humanos.

(1) Ví la película dos años seguidos. Debía yo tener 11 ó 12 años. Los curas salesianos contaban en su colegio con un cine en el que organizaban una proyección todos los domingos por la tarde para sus alumnos. Yo estudiaba en un colegio público pero tenía un amigo cuyo primo estudiaba allí que nos camuflaba en su clase y así podíamos acceder gratuitamente a ver la película. Formábamos ordenadamente en el patio y un siniestro cura ensotanado armado con una campanilla de bronce organizaba la entrada por filas en el cine. Aquella campanilla hizo sangrar más de una cabeza díscola o charlatana. La mía fue una de ellas. (VOLVER)

lunes, 25 de diciembre de 2006

Pecados reflexivos / pecados transitivos

Hace mu requetebién la Iglesia católica negándose a oficiar el funeral por el enfermo tetrapléjico italiano que solicitó la eutanasia. Hay que ser consecuentes o dicho en pópulo: o semos o no semos. Había expresado repetidamente y en público su deseo por acabar con su vida, algo que contradice la doctrina católica afirmó con dos purpurados cojones el portavoz del Vaticano. La vertiente REFLEXIVA del quinto mandamiento, no matarás. Pero como siempre nuestra Santa Madre Iglesia se queda corta, tonta de puro buena. Porque no debería ser tan blandengue y también negar el funeral católico a los trasgresores de la vertiente TRANSITIVA del mismo mandamiento. Especialmente a todos aquellos de sus fieles que lo hicieron en cantidades masivas, acompañándolo además con el aderezo de imaginativas torturas y tormentos. Pinochet, Videla o Franco, verbi gratia.

Y para llevar la consecuencia a su más alto grado y escarmentar a los listillos que profesan una religión católica prêt a porter, también debería negarle el funeral religioso a aquellos que hubieran confesado haber engañado a la naturaleza y a Dios Hacedor de Vida usando frecuentemente el preservativo, reflexiva o transitivamente. Y a los pajilleros, también en su doble vertiente reflexiva o transitiva. El sexto mandamiento también tiene derechos.

sábado, 23 de diciembre de 2006

El timo de la Memoria Histórica

En las últimas elecciones, lo confieso, voté socialista. Y probablemente las próximas vuelva también a hacerlo. Lo hago y lo hago cada vez con más asco y, desde luego, no convencido del todo de que haga bien. Pero la sola posibilidad de que las vuelva a ganar la carcunda clerical-gominosa, contaminada últimamente además por la sombra de la guerra ilegal y criminal en la que nos embarcó, y que gobernó el país durante 8 años me hace hacer de tripas corazón, taparme la nariz e introducir mi enmierdado voto en la urna.

Pero el rencor que he conseguido acumular desde el año 82 contra los socialistas no lo mitiga el hecho de que su alternativa hoy día sea un espanto perifascista y ultracatólico.
Los agravios que me ha infligido el PSOE a lo largo de su dilatado periodo de gobierno abarcan un amplio espectro que va desde la cobardía de no haber hecho nada por limar los dientes a la jauría eclesiástica cuando estaba en inmejorables condiciones de hacerlo, seguir financiándoles sus sectarias actividades con dinero público, no denunciar su obsceno coyundamiento con el régimen criminal anterior, no haber sacado adelante las leyes progresistas referentes al derecho al aborto, la eutanasia, la enseñanza igualitaria y pública, haber permitido que la corrupción campara por sus respetos en sus dominios, principalmente dentro de su propio cuerpo, hasta haber hecho uso del crimen de estado para fines que luego se revelaron estúpidos.
Pero sobre todas esas cosas lo que llevo peor es el nulo esfuerzo que hicieron siempre para rescatar cuando pudieron hacerlo para la causa de la libertad, la justicia y la razón el espíritu republicano que decían representar y que fue asesinado por los mayores de la derecha sociológica que representa el PP y escamoteado durante la Transición tal vez por necesidades coyunturales, pero desde luego de una manera vil y ofensiva para las víctimas del terror fascista impuesto por el régimen de Franco. Una vez pasado el peligro involucionista ya no había coartadas para no ejercer la justicia, para no llamar a las cosas y a los verdugos y a los saqueadores por su nombre, para seguir perpetuando los fusilamientos y los exilios esta vez de la memoria.
La derecha que enseguida se proclamó con pétrea faz demócrata de toda la vida si llegó a sufrir de remordimientos, remota posibilidad, se los curó en el confesionario en lugar de hacerlo en la esfera pública como exigía la higiene democrática. Ventajas de tener una religión tan comprensiva.
Por eso, la vergonzosa ley que acaban de sacar para tratar de cubrir el expediente de las demandas de justicia histórica que nos llevan debiendo desde hace 24 años, la ley de la Memoria Histórica, una Ley de Punto Final en toda regla, ha colmado todas mis expectativas negativas de que los socialistas puedan redimirse algún día, de que consigan salir de la desvergüenza, la cobardía y el entreguismo a los herederos de los criminales golpistas que asesinaron las esperanzas de España de convertirse en un país normal. Dos recientes textos de dos maestros del periodismo lo explican mucho mejor que lo estoy haciendo yo.
Copio una anotación del blog de Javier Ortiz y un trozo del artículo de Enrique Gil Calvo en El País de ayer titulado La memoria oculta.


Represaliado, sí, y a mucha honra

Dice el presidente del Gobierno, y su periódico de cámara se lo pone en grandes titulares, que la ley llamada «de la memoria histórica», que acaba de empezar su recorrido parlamentario, pretende «honrar a las víctimas de Franco».

Las víctimas de Franco no tenemos ninguna necesidad de que nadie nos honre. Estamos honradísimas de origen. Somos víctimas, sí señor, y a mucha honra. Para honrar a alguien se levanta un monumento, se erige una estatua o se coloca una placa en la esquina de una plaza. Las leyes no están para honrar, sino para regular derechos, marcar prohibiciones, establecer preceptos. Una ley cuyos efectos son –pretenden ser– «morales» no es una ley, sino un adorno.

Señor Rodríguez Zapatero: hágame un favor. Publique su leyecita en el Boletín Oficial del Estado, coja un ejemplar, arranque las páginas en las que salga impresa, haga un rollito con ellas... e introdúzcaselo por donde le quepa. Dará con ello plena satisfacción por lo menos a una víctima de Franco. A mí.

2006/12/16 Javier Ortiz (Apuntes del natural)

...Sin embargo, esto en la España actual es una utopía. Y no lo digo sólo porque Franco falleciese en la plenitud de su poder, abriendo un proceso de transición continuista que acabó por convalidar ex post la legitimidad sobrevenida de su ordenamiento jurídico, sino porque la derecha sociológica española, cómplice como fue de los crímenes de la dictadura franquista, jamás lo reconocerá en público así, y por tanto nunca podrá haber aquí verdadera reconciliación civil entre los herederos de víctimas y verdugos.

A su propia escala, el régimen de Franco fue tan criminal e injusto como el de Hitler en Alemania, o mejor dicho, como el de Petain en la Francia de Vichy, ya que no venció por sus propios medios sino con ayuda exterior. Como acaba de demostrar el historiador Götz Aly, el nazismo sobornó a los alemanes redistribuyendo entre ellos el botín de guerra (en cargos y bienes) expropiado a todos sus millones de víctimas. Y lo mismo hicieron Petain y Franco en Francia y España, consiguiendo así la aquiescencia y la colaboración de las clases medias y de la clase obrera superviviente.

No obstante, Hitler y Petain fueron derrotados por los aliados y tuvieron que abandonar el poder. En consecuencia, las memorias públicas de Alemania y Francia pasaron a estar presididas por la persecución de los verdugos, la condena de sus crímenes y la sacralización de sus víctimas. Pero en España no sucedió así. La dictadura criminal de Franco sobrevivió a la II Guerra Mundial, y aquí no hubo ningún vuelco de la memoria pública, que siguió dominada y controlada por los verdugos vencedores que excluían a sus víctimas vencidas con la complicidad de la clase media sobornada.

Aunque sí hubo un cambio de estilo muy significativo. A partir de 1945, la política de la memoria ejercida por el franquismo dio un giro hacia el encriptamiento, pasando a ocultar sus crímenes anteriores, de los que antes alardeaba con arrogancia, para encubrirlos en la clandestinidad. En privado, todo el mundo sabía quiénes eran los fusiladores y quiénes los beneficiarios del saqueo, que se habían lucrado con el botín de guerra en forma de bienes y cargos. Pero en público ya no se ostentaba ni se hacía alarde de ello. Al revés, se disimulaba para mantenerlo oculto, fingiendo una absoluta normalidad ciudadana. Así fue como durante treinta años se mantuvo en pie una comunidad incivil asentada sobre el crimen encubierto, el soborno cómplice y el cinismo político, que fingía no saber, pero lo sabía demasiado bien porque se beneficiaba de ello, que la paz de Franco era la paz del expolio, de los presidios y de los cementerios.

Ésa es la memoria oculta que habría que sacar a la luz, si queremos reconstruir nuestra memoria histórica para alcanzar la reconciliación civil. No tanto la memoria de las víctimas, ya bien conocida por las investigaciones históricas, como sobre todo la memoria de los verdugos y de sus cómplices encubridores, las clases medias y las derechas religiosas e institucionales que se lucraron colaborando con un régimen criminal. Ahora bien, lo malo es que esta memoria oculta de la derecha española es una memoria que se resiste a la confesión pública. Pues como se trata de una derecha católica, se cree absuelta con indulgencia tras su confesión privada. De ahí que no tenga necesidad de confesar en público su memoria culpable, y pueda desinteresarse de sus víctimas sin perder por ello su buena conciencia acomodaticia.

La memoria oculta
ENRIQUE GIL CALVO

El País 22/12/2006


Aunque sólo sea para darles un poco de porculo

FIRMA EN CONTRA DE LA LEY DE PUNTO FINAL ESPAÑOLA EN LA PÁGINA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

viernes, 22 de diciembre de 2006

CAJASUR sub Euruspiritu Sancto semper est

BANQUEROS CORDOBESES

Qué ciudad del orbe cristiano, y no cristiano, diría yo, puede jactarse de guardar los ahorros de sus ciudadanos en una caja de caudales vigilada directamente por Dios. Sólo Córdoba, la pía ciudad del Guadalquivir, cuenta entre sus bendiciones con ese privilegio, y con la prerrogativa especial de que los billetes salidos de sus cajeros automáticos conserven ese halo celestial de quien lo guarda, ese aroma parroquial, inciensado y cerúleo, de las manos de los curas.

Una impecable línea canónica argumental nos lleva a colegir que si la elección del Papa en el correspondiente Cónclave Vaticano se efectúa mediante una Inspiración Directa del Espíritu Santo, Secretario Perpetuo y Plenipotenciario del Superpresidente de la Empresa Católica, Dios Supremo Omnipotente, en el ánimo de los Cardenales Electores, la elección de los Obispos por parte de ese mismo Sumo Pontífice se efectúa por esa misma vía de Inspiración Espiritusantual. De manera que puede decirse que es el mismo Dedo de Dios el que, a manera de un rayo de luz que atravesara sin daño el cuerpo de los Purpurados intermediarios, señala en todo caso la idoneidad de cada cargo eclesiástico que en el mundo tiene asiento.

Así puede también colegirse que también el gobierno de la Caja de Ahorros CAJASUR, propiedad del Cabildo Catedralicio de la ciudad de Córdoba, participa sin lugar a dudas de dicha impecable línea canónica selectiva. Recientemente el prelado cordobés ha tenido que ejercer de cristalino intermediario y servir de Dedo Delegado para designar al nuevo Presidente de la Beatísima Institución Bancaria Cordobesa. Pero por si acaso y curándose en salud dada la importancia que para la economía de su Sede supone la dicha elección, nuestro mitrado pastor declaró a los medios de comunicación que había reforzado la inspiración del Alado Supersecretario Plenipotenciario consultando la decisión directamente con el propio Superpresidente, Dios Supremo Ominipotente, para que directamente le Soplara en la oreja el nombre del Servidor de la Causa de los Dineros Eclesiales que de los Ahorros de sus Fieles se alimentan.
De ello habrá que colegir subsecuentemente que la inversión de los tales Dineros en fines tan caritativos como financiar operaciones especuladoras con miras al encementamiento definitivo de los afortunadamente cada vez menos vacías riberas de nuestras costas o a la creación de miles de viviendas sociales adosadas en las, afortunadamente también, cada vez menos silvestres faldas de la sierra cordobesa, son directamente inspiradas por el mismo Hálito Celestial Euruspiritusantual que insufla Dios en su más querida Institución Terrena.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Antinavideños 2006

Como me hallo en estos días en un estado de suma apatía remito a mi distinguida clientela al post antinavideño del año pasado. No ha cambiado mucho. Solo la aparición de un nuevo supermegahiperdetestable CD de Villancicos Flamencos, esa espeluznante forma andaluza de la escatología musical, que amenaza hacerme vomitar todos los mantecados a que me obliguen a comer las convenciones sociales si me asalta por sorpresa.


Como he estado un tiempo alejado de la red, perdí la costumbre de regalar un texto cada mes para los escasísimos en cantidad, pero abundantísimos en calidad, paciencia y cariño, seguidores de esta bitácora. Hoy colgaré para subsanarlo una pequeña joya de la literatura antinavideña, que seguro os gustará, el relato de Heinrich Böll, No sólo en Navidad.

NO SÓLO EN NAVIDAD
NO SÓLO EN NAVIDAD...
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Urbanismo cordobés: papeles para un debate

  1. ELVIRA LINDO
  2. RAFAEL ARGULLOL
  3. HERNÁNDEZ-PEZZI
  4. TERESA ÁLVAREZ

domingo, 17 de diciembre de 2006

Imbeffirelli

Lo que siento por Franco Zeffirelli es una aversión casi patológica. Tal vez en el mundo del cine sólo lo supere en mi bilioso rincón de fobias el frigorizado Disney (Dios funda el bloque de hielo donde se conserva su maldito cuerpo, certera maldición del maestro Ferlosio), lo que ya le supone un gran honor.
Inenarrables horrores rezumantes de almibarada baba como Romeo y Julieta, Hermano sol, hermana luna, Hamlet y otras melifluas diarreas cursilantes no cierran solos la suma de los pecados que me ha cometido.
Y su adscripción al partido de ultraderecha Forza Italia, por la que es o era, senador, no es tampoco su broche dorado.
Lo que para mí supone un imperdonable desatino, un irresponsable extravío de la razón, lo que lo eleva al Panteón de los Grandes Imbéciles de la Humanidad es su condición de homosexual convicto, confeso y, al parecer, orgulloso, impúdicamente coyundada con su ardiente declaración de católico practicante, en un bucle paranoico masoquista del mismo calibre que si un judío alemán de preguerra se hubiera declarado nazi de corazón.

Pero no contento con haber colmado con creces mi humilde capacidad de aborrecimiento todavía se empeña más y remata una faena poniendo en suerte, lista para ser estoqueada, mi capacidad de comprensión, de amor y de tolerancia hacia todos los miembros del género humano, en estos días de entrañables prolegómenos prenavideños, declarando impasible en una reciente entrevista que

las mujeres más destacadas del siglo XX fueron, "sin ninguna duda", la madre Teresa de Calcuta, Coco Chanel, Maria Callas y Margaret Thatcher


Ya no me queda duda de que lo que pretende el viejo mamaracho es achicharrarme directamente el hígado.

martes, 12 de diciembre de 2006

Justicia natural, justicia poética

Ha muerto el sapo iscariote chileno. Púdrase su memoria.

Pinochet
Y para que la justicia natural fuera completa, en el Día de los Derechos Humanos, podrían encadenarse con él

su valedor yanqui y su amiguita británica

Henry Kissinger Margaret Thatcher










y ya de paso podría regalarnos la propinita de


Manuel Fraga
Y no que sólo ha propiciado que su hermana, la justicia poética, se lleve también a quien sólo fue responsable de torturarnos el gusto con el arma de su caspa

Lauren Postigo